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Análisis gráfico del Alcázar de Carmona. Estudio de su evolución constructiva mediante modelo HBIM

León Fernández, Inmaculada

Abstract

El trabajo aborda el estudio específico del Alcázar de Arriba de Carmona, también conocido como Alcázar del Rey Don Pedro, fortaleza con orígenes musulmanes del siglo X, que ha sido sometido a continuas reformas en las etapas venideras, alcanzado su máximo esplendor en la época bajomedieval cristiana durante el reinado de Pedro I. Actualmente se encuentra en un estado de ruina, dado los devenires que ha sufrido en los últimos siglos, pero gracias a intervenciones arqueológicas llevadas a cabo y a levantamientos planimétricos por parte de otros investigadores, se pueden plantear una hipótesis de su estado original y su evolución, siendo este el objetivo de la investigación. Para ello se lleva a cabo la elaboración de un modelo HBIM del complejo que permita plantear una lectura gráfica de su evolución constructiva.

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AUTOR: Inmaculada León Fernández TUTOR: Manuel Castellano Román TFG E Curso 2023/24 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA Estudio de su evolución constructiva mediante modelo HBIM AGRADECIMIENTOS A Juan Manuel Román, arqueólogo municipal de Carmona por haberme facilitado el acceso al recinto y ofrecerme explicaciones durante la visita; Marío Ibáñez, arqueólogo en la necrópolis de Carmona, por aportarme numerosa documentación del Alcázar; Francisco Cortés, arquitecto municipal de Carmona, por haberme facilitado todos los archivos utilizados en la redacción del Plan Director; y especial mención a Manuel Castellano, mi tutor, por haberme acompañado y ayudado en la realización de esta tarea. 05 ÍNDICE RESUMEN 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Estado de la cuestión ...................................................................................... 09 1.2. Objetivos ........................................................................................................... 13 1.3. Metodología .................................................................................................... 15 2. DESARROLLO 2.1. Contexto espacial y descripción del recinto ............................................... 17 2.1.1. Contexto geográfi co ............................................................................. 17 2.1.2. El recinto amurallado ............................................................................. 19 2.1.3. Análisis espacial del Alcázar .................................................................. 23 2.2. Línea del tiempo .............................................................................................. 34 2.3. Evolución constructiva .................................................................................... 37 2.3.1. Fase previa ............................................................................................. 37 2.3.2. Fase medieval califal (X-XI) .................................................................... 39 2.3.3. Fase medieval almohade (XII-XIII) ......................................................... 43 2.3.4. Fase medieval cristiana (XIII-XV) ............................................................ 45 2.3.5. Fase moderna (XV-XVI) .......................................................................... 49 2.3.6. Fase fi nal (XVII-XXI) ................................................................................. 53 2.4. Representación gráfi ca HBIM. Decisiones y justifi caciones ........................ 56 3. CONCLUSIONES ................................................................................................... 63 4. ANEXO GRÁFICO MODELO HBIM ....................................................................... 64 5. BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS ............................................................................. 80 6 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 07 RESUMEN El trabajo aborda el estudio específi co del Alcázar de Arriba de Carmona, también conocido como Alcázar del Rey Don Pedro, fortaleza con orígenes musulmanes del siglo X, que ha sido sometido a continuas reformas en las etapas venideras, alcanzado su máximo esplendor en la época bajomedieval cristiana durante el reinado de Pedro I. Actualmente se encuentra en un estado de ruina, dado los devenires que ha sufrido en los últimos siglos, pero gracias a intervenciones arqueológicas llevadas a cabo y a levantamientos planimétricos por parte de otros investigadores, se pueden plantear una hipótesis de su estado original y su evolución, siendo este el objetivo de la investigación. Para ello se lleva a cabo la elaboración de un modelo HBIM del complejo que permita plantear una lectura gráfi ca de su evolución constructiva. Palabras clave: Alcázar, Carmona, HBIM, fortaleza, evolución constructiva. ABSTRACT This work deals with the specifi c study of the Alcázar de Arriba de Carmona, also known as the Alcázar del Rey Don Pedro, a fortress with Muslim origins dating back to the 10th century, which has undergone continuous reforms in the following stages, reaching its maximum splendour in the late medieval Christian period during the reign of Pedro I. It is currently in a state of ruin, given the changes it has undergone in recent centuries, but thanks to archaeological interventions carried out and planimetric surveys by other researchers, a hypothesis of its original state and its evolution can be put forward, this being the aim of the research. To this end, an HBIM model of the complex has been drawn up to provide a graphic reading of its constructive evolution. Keywords: Alcázar, Carmona, HBIM, fortress, constructive evolution. 08 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 1/ Primera planimetría del Alcázar por Jorge Bonsor, 1886. (PDA) INTRODUCCIÓN. Estado de la cuestión 09 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Estado de la cuestión La riqueza patrimonial de Carmona convierte al municipio en un foco de estudio recurrente por muchos investigadores. En el caso que nos ocupa, primeramente desde una escala urbana, se persigue la búsqueda de documentos que refl ejen de algún modo el trazado que describía la muralla en el pasado. En relación a ello, ya a mediados del siglo XIX, encontramos cartografía que refl eja la existencia de unos restos emergentes de muralla integrados en la trama de la ciudad, elaborada por García Pérez en 1868. Más reciente, en 1989, Alfonso Jiménez publica el libro “La Puerta de Sevilla”, en el que, además de incluir descripciones de la propia muralla, dimensiones de restos emergentes o identifi cación de sus tramos (Jimé nez Martí n, 1989, p. 24-27), introduce una colección de planos de la ciudad de Carmona, detectando en uno de ellos, que resulta ser una representación de la ciudad en el siglo XVI, la defi nición del posible trazado de la muralla con sus puertas de acceso y puntos singulares (Jimé nez Martí n, 1989, p. 266). Con un enfoque puesto ya en el propio objeto de estudio, el Alcázar de Arriba, se encuentran fuentes que se remontan hasta el siglo XVI, concretamente se trata de un documento de tasación de las obras de reparación del Alcázar, elaborado a partir de la visita de unos alarifes al recinto, datado en 1592. Aunque no se trate de una descripción íntegra de la fortifi cación, el inventario que se va haciendo de los daños del edifi cio permite hacer una idea del desarrollo de sus espacios. Este escrito se ha localizado gracias a su anexión como apéndice documental en un artículo de A. Almagro y J. Maier Allende (2014, p. 27-35) que a continuación se comentará. Ya en el siglo XIX, se datan varios acontecimientos que permiten obtener mayor información de la fortaleza. Primeramente, en 1882 se lleva a cabo una intervención arqueológica por parte de la Sociedad Arqueológica de Carmona (S.A.C.) en el recinto del Alcázar. Este hecho dio pie a la elaboración de la primera planimetría que se registra del edifi cio en 1886 por parte de Jorge Bonsor (fi g. 1), pintor y arqueólogo británico quien, atraído por la ciudad, se instaló en 1 PDA: Plan Director del Alcázar del Rey don Pedro I , 2011. Su equipo redactor está formado por: Pablo Diáñez Rubio, Olga Guerrero Chamero, Paula Alcalde Macua, Alejandra Echevarría Sánchez. Carmona, siendo miembro fundador de la Sociedad Arqueológica. En el mismo año, Manuel Fernández y López, compañero de Bonsor y fundador también de la S.A.C., publica un libro titulado “Historia de la ciudad de Carmona desde los tiempos más remotos hasta el reinado de Carlos I”, en el que, como su nombre indica, trata de hacer una recopilación de los sucesos históricos devenidos en la ciudad y una relación de los hitos más relevantes en ella, entre los cuales dedica un capítulo al Alcázar de Arriba. A través de éste, se obtienen pinceladas de un retrato de la fortifi cación, con especial enfoque en el recinto palaciego (Fernández y López, 1886, p. 281-291). También es interesante hacer referencia a la iconografía histórica, tal es el caso de una acuarela del Alcázar pintada por David Roberts en 1833, que ofrece una interpretación del monumento que ayuda a comprender la relación de los elementos de lo componen y las proporciones entre ellos. De mayor actualidad, ya en el siglo XXI se lleva a cabo otra intervención arqueológica entre 2008 y 2009 de la mano del grupo Ánfora, con el objeto de generar una base de datos que sirviera para posteriores intervenciones en el recinto. Los resultados de esta investigación son recopilados en una memoria elaborada por la arqueóloga Olga Guerrero Chamero, en la cual se registran los diferentes estratos detectados en cada elemento que compone el Alcázar. Dichos datos son relevantes para el análisis evolutivo que se busca hacer del recinto, especialmente el estudio de alzados que incorpora (Guerrero, 2009, p. 147-194). Con esta campaña arqueológica como base, en 2011 se elabora el Plan Director del Alcázar, redactado, entre otros, por Pablo Diáñez Rubio, como doctor arquitecto y nuevamente, O. Guerrero, como arqueóloga coordinadora. El plan trata de coordinar los trabajos de intervención en el bien patrimonial y entre sus aportaciones son destacadas una síntesis de los hallazgos arqueológicos del 2008, planimetría que analiza el origen de los restos emergentes a día de hoy y una documentación fotográfi ca de los hallazgos arqueológicos que permite identifi car vestigios existentes actualmente pero visiblemente ocultos (PDA, p. 44-68)1 . Con una base similar a este Plan Director, se cuenta también con el TFM de O. Guerrero, realizado en el curso 2016/17 y tutorizado por P. Diáñez, que se 16 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 1/ Contexto orográfi co de Carmona. (Aportada por Mario Ibáñez. Imagen expuesta en la conferencia “La tumba de Hispania y Senicio”, en el II Congreso de Arqueología de Sevilla y Huelva, 2021) ALCÁZAR DE ARRIBA PUERTA DE SEVILLA Recinto amurallado 256 m 231 m FIG. 2/ Perfi l topográfi co de Carmona. (Elaboración propia en base al perfi l topográfi co obtenido de Google Earth) FIG. 3/ Composición hidrográfi ca de los Alcores por A. Jiménez. (Jiménez Martín, 1989) DESARROLLO. Contexto espacial y descripción del recinto 17 2. DESARROLLO 2.1. Contexto espacial y descripción del recinto 2.1.1. Contexto geográfi co El ámbito geográfi co en el que se enmarca nuestro objeto de estudio ha jugado a favor tanto de su desarrollo como del de la urbe al completo. Carmona está ubicada en el terreno abrupto de los Alcores, concretamente en el punto más septentrional y elevado del accidente orográfi co, presentando una topografía escarpada que se eleva hacia el Sureste. La ciudad histórica se desarrolla en la zona oriental, sobre una meseta marcada por las acentuadas depresiones del terreno, cuya condición geográfi ca le ha proporcionado una tendencia insular (Jimé nez Martí n, 1989, p. 19). Esta tendencia se ha visto interrumpida a raíz de los nuevos crecimientos urbanos, los cuales, debido a la situación topográfi ca, se desarrollan lateralmente extendiéndose hacia el Oeste (fi g. 1). Podemos ver una clara interrupción entre ciudad antigua y su crecimiento urbano posterior, existiendo un punto de estrangulamiento en la conexión entre ambas, coincidiendo con el istmo geográfi co. Es justo en este punto donde se ubica la Puerta de Sevilla, punto de acceso a la ciudad antigua y es en esta zona donde se conservan más restos de amurallamiento, probablemente debido a dos motivos: por un lado, la tendencia sísmica del escarpe, pudiendo provocar el derribo de la muralla en dichas zonas y por otro, la necesidad de mayor atención a los elementos defensivos en la zona más accesible. El trazado de la muralla defensiva, iniciado en este enclave urbano, culmina su desarrollo en el extremo opuesto con la edifi cación del Alcázar del Rey Don Pedro, nuestro objeto de estudio. El contexto topográfi co justifi ca su localización en la zona más oriental de la ciudad, puesto que es el punto más alto, con una cota altimétrica de 256 m. De esta manera al Alcázar utilizaría esa zona acantilada como elemento estratégico defensivo (fi g. 2). La altura no es el único punto a favor que este terreno presenta. Carmona está 1 Testimonio oral por parte del arqueológo municipal de Carmona, Juan Manuel Román, durante la visita al recinto el día 02/05/2024. infl uida también por las llanuras fl uviales que se desarrollan a los pies del escarpe de los Alcores, gracias a la presencia de varios accidentes hidrográfi cos. Al Norte se desarrollan los depósitos aluviales del río Guadalquivir, que forman las denominadas terrazas. Al Este discurre el río Corbones, que genera junto al escarpe una llanura aluvial. Al Sur se expande la conocida como Vega de Carmona y al Oeste, junto al otro extremo de los Alcores, se encuentra el río Guadaíra (fi g. 3). Esta riqueza hidrológica, además del propio abastecimiento de agua a los municipios, propicia un terreno fértil que se va a ver refl ejado en la campiña que se extiende bajo los Alcores. El discurso de varios accidentes fl uviales ha favorecido la conformación geológica de la zona a base de rocas calcáreas, un tipo de roca sedimentaria, de ahí que en ocasiones se hayan encontrado restos de organismos fósiles. El agua en este emplazamiento no solo está presente en los río que lo rodean. Un elemento clave son las minas de agua que se localizan bajo el terreno del Alcázar, provocando la apertura de numerosos pozos en el recinto y que van a infl uir en la presencia de galerías subterráneas en la ciudad para canalización y captación (J. M. Román, 02/05/2024)1. Todas estas características convierten al emplazamiento en una posición codiciada capaz de aportar: abastecimiento de agua, fertilidad agrícola, defensa militar y antes las inundaciones y visión y dominio del territorio. 18 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA PUERTA DE SEVILLA Localización del antiguo ALCÁZAR DE LA REINA PORTILLO DEL POSTIGO PUERTA DE CÓRDOBA PUERTA DE MORÓN PUERTA DE LA SEDIA PORTILLO DEL ARBOLLÓN ALCÁZAR DE ARRIBA PORTILLO DE LA TORRE DE LAS ABEJAS PORTILLO DEL ABUCEITE 0 50 100 200 m E. 1/6000 Restos emergentes Hipótesis de trazado Conexión subterránea ALCÁZAR DE LA PUERTA DE SEVILLA FIG. 4/ Recinto amurallado de la ciudad: restos emergentes y trazado hipotético. (Elaboración propia) DESARROLLO. Contexto espacial y descripción del recinto 19 2.1.2. El recinto amurallado La ciudad de Carmona aparece por primera vez citada en el 206 a.C., en el contexto de las Guerras Púnicas, sin embargo, las investigaciones arqueológicas datan los restos más antiguos en el Calcolítico. De hecho, donde hoy se erigen la Puerta de Sevilla y el Portillo del Postigo, ha habido hallazgos que documentan la existencia de una fortifi cación en la Edad de Bronce (Jimé nez Martí n, 1989, p. 34). La muralla cuenta con un trazado y origen romano, pero según los descubrimientos realizados a raíz de las obras de intervención en la Puerta de Sevilla, se ha detectado que la fortifi cación se eleva sobre cimientos fenicios, lo cual podría extenderse al resto del circuito defensivo o parte de él. Posteriormente en la Edad Media, la muralla ha sufrido modifi caciones islámicas y cristianas. Los restos que se conservan a día de hoy permiten sostener que el trazado de la muralla se ajustaba al borde del escarpe, el cual actuaba también como defensa de la ciudad. La muralla contaba con 4 puertas de acceso principales ubicadas tendiendo a una simétria: Puerta de Sevilla, Puerta de la Sedía, Puerta de Córdoba y Puerta de Morón, de las cuales solo se conservan la primera y la tercera. Además, las entradas a la ciudad se completaban con 4 portillos: Portillo del Postigo, Portillo de la Torre de las Abejas, Portillo del Albollón y Portillo del Abuceite, de los cuales solo encontramos restos del primero1 (fi g. 4). A través de los restos murarios encontrados en el tramo comprendido entre la Puerta de Sevilla y el Portillo del Postigo, se ha determinado una altura original de la muralla de entre 7,50 y 13,20 metros y un espesor de 2 metros, teniendo constancia de que contaría con adarve y almenado (Jimé nez Martí n, 1989, p. 24). Asimismo, se puede detectar mediante los elementos emergentes, que la edifi - cación defensiva, en la mayor parte de su trazado, cuenta constructivamente con una base de sillares sobre la que se eleva un alzado de tapial o mampostería, según el tramo. Algunos tramos, como el que va desde la puerta de la Sedía y el portillo del Albollón, parecen contar con una fábrica de sillería lisa (Jimé nez Martí n, 1989, p. 25). 1 Datos obtenidos de la Guía Digital del IAPH: https://guiadigital.iaph.es/bien/inmueble/17855/sevilla/carmona/muralla-urbana El trazado de la muralla culmina en su punto más alto con la construcción de la fortifi cación del Alcázar de Arriba, un reducto defensivo dentro del propio recin- to amurallado, cuyos orígenes se pueden datar entre los siglos X y XI. Se sabe que Carmona, además de contar con el Alcázar de Arriba tuvo dos más. Uno vinculado a la Puerta de Sevilla, el cual ha llegado a nuestros días, siendo el que mejor estado de conservación presenta. Del tercero no tenemos constancia física actualmente, pero sabemos que recibía el nombre de Alcázar de la Reina y tras las investigaciones realizadas, que a continuación explicamos, entendemos que se encontraba al Norte, junto a la Puerta de Córdoba. Por un lado, consultando una planimetría de Alfonso Jiménez de la ciudad de Carmona en el siglo XVI para su publicación sobre la Puerta de Sevilla, se observa la existencia de un alcázar en esa ubicación, que recibe el nombre de Alcázar de la Puerta de Córdoba . Por otro lado, se tiene constancia de la existencia de un paso subterráneo que conectaría el Alcázar de Arriba con el de la Reina, cuyo trazado es descrito por Fernández López, fi nalizando su recorrido justo en la misma localización, junto a la Puerta de Córdoba. Dicha conexión se ha tratado representar en la planimetría adjunta y hay constancia escrita de que, al menos hasta fi nales del siglo XIX, seguía existiendo, aunque interrumpido en algunos puntos. La información que tenemos sobre él especifi ca que es construido con bóvedas de sillares y rosca de ladrillo y alcanza una sección de 2,50 x 1,75 m (Fernández y López, 1886, p. 284-285). Sin embargo, dada la presencia de canalizaciones subterráneas ligadas a las minas de agua antes mencionadas, es probable que dicho pasadizo sea en realidad uno de esos canales. 20 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 0 5 10 20 30 m E. 1/1000 Restos emergentes Hipótesis de trazado 1 2 3 4 10 9 6 5 Torre de Rui González Puerta del Cuerpo de Guardia Torre del Cubete Cubete Puerta de la Piedad Torre Mayor o de la Pólvora Torre Intermedia Torre de los Infantes Torre Menor Torre del Agua Torre del Aljibe Torre del Balcón 7 8 - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 FIG. 5/ Planta baja del Alcázar. (Elaboración propia) DESARROLLO. Contexto espacial y descripción del recinto 21 0 5 10 20 30 m E. 1/1000 Restos emergentes Hipótesis de trazado Torre de Rui González Puerta del Cuerpo de Guardia Torre del Cubete Cubete Puerta de la Piedad Torre Mayor o de la Pólvora Torre Intermedia Torre de los Infantes Torre Menor Torre del Agua Torre del Aljibe Torre del Balcón - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 1 2 3 4 10 9 6 5 7 8 11 12 FIG. 6/ Planta alta del Alcázar. (Elaboración propia) 22 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 7/ Torre suroeste recinto exterior. (PDA) FIG. 8/ Torre lienzo oeste recinto exterior. (PDA) FIG. 10/ Acuarela del Alcázar de 1833 de David Roberts. (Almagro & Allende, 2014) FIG. 9/ Puerta del Cuerpo de Guardia. (PDA) DESARROLLO. Contexto espacial y descripción del recinto 23 2.1.3. Análisis espacial del Alcázar Los orígenes del recinto fortifi cado del Alcázar datan de época califal, aunque ya encontramos restos de presencia humana en este terreno desde la protohistoria, con descubrimientos arqueológicos calcolíticos, de la Edad del Bronce, turdetanos y romanos (Guerrero, 2016, p. 16) De esos inicios islámicos, en los que fue la Alcazaba árabe, encontramos pocos restos debido a dos motivos: por un lado, el terreno rocoso que permite una cimentación más superfi cial y una menor adherencia entre los restos constructivos y el suelo y por otro, los fuertes cambios que sufrió la fortaleza tras la conquista cristiana (Almagro & Allende, 2014, p. 2). Aunque más adelante analizaremos cada período constructivo de forma individualizada, ahora trataremos de hacer una descripción de la fortifi cación, la cual basaremos en el estado más completo de la misma, es decir, en la Edad Moderna (fi g. 5 y 6), aunque es de saber que la construcción es eminentemente de la época bajomedieval cristiana, bajo el reinado de Pedro I, de ahí el nombre con el que también es conocido. El Alcázar es de planta rectangular orientado en su lado más largo en dirección Norte-Sur. Cuenta con 2 recintos amurallados: el interior, de mayor antigüedad, que alberga el área palaciega y cuenta con una estructura defensiva más potente, y el exterior, de construcción posterior, que rodea al anterior por tres de sus lados, ya que el lado oriental al contar con el acantilado no necesita aumentar la defensa. Comenzaremos el análisis según el recorrido de acceso, es decir, empezando desde el recinto exterior hasta llegar al palacio. Para ello nos apoyaremos en el estudio que Antonio Almagro y Jorge Maier Allende realizaron para su artículo El Alcázar Real de Carmona y su Sala de los Reyes . Almagro y Allende, como ya se ha comentado, anejan un documento del Archivo de Simancas datado en 1592 que recoge una tasación del Alcázar realizada por unos alarifes, a través del cual podemos obtener datos de las dependencias con que contaba la fortifi cación. Del mismo modo es de ayuda el libro “Historia de la ciudad de Carmona desde los tiempos más remotos hasta el reinado de Carlos I”, de Manuel Fernández López de 1886, el cual también es de apoyo en las investigaciones de Almagro y Allende. Recinto exterior La muralla que lo defi ne está formada por un zócalo de mampostería, en el cual se ubican saeteras, y un alzado de tapial rematado por almenas. El recinto se completaría con la Puerta del Cuerpo de Guardia, que daría entrada a la fortifi cación, y 4 torres construidas en mampostería, rematadas con sillerías en las esquinas, de las cuales algunas han desaparecido o modifi cado su trazado. Empezando por el Sureste, vemos que este sector del recinto exterior actualmente ha desaparecido, acogiendo la construcción del Parador Nacional. Sin embargo, a través del plano de Bonsor, podemos reconstruir esta zona, viendo que contaría con un trazado de muralla más irregular y su esquina estaría coronada con un torre a la que Bonsor llama de Rui González , de la cual no se ha obtenido más información. Probablemente este fragmento estuviera en unas condiciones bastante ruinosas debido a las características del terreno rocoso, lo cual recientemente también ha hecho estragos, habiendo tenido que ser reforzadas las estructuras del Parador (Almagro & Allende, 2014, p. 4). Continuando hacia el Suroeste nos encontramos con dos torres, las que mejor estado de conservación presentan, construidas en mampostería con sillería en base y esquinas. En la esquina se alza una torre de planta cuadrada con base maciza y un habitáculo en el nivel superior que debió contar con escaleras en el interior para la subida a la terraza superior (fi g. 7). Próxima a ella, en el lienzo occidental, se eleva una torre de planta semicircular, maciza en ambos niveles con una escalera externa desde el adarve de la muralla hasta el plano superior (fi g. 8). Subiendo por el lienzo oeste, el próximo volumen que nos encontramos es la Puerta del Cuerpo de Guardia (fi g. 9). Este acceso al recinto se compone de tres arcos de entrada: el primero, un arco de herradura apuntado hecho de ladrillo; a continuación, un arco ojival de piedra que albergaría en su momento el rastrillo; fi nalmente otro arco ojival doble que contendría la puerta en sí, como nos demuestran las entalladuras en la piedra para los goznes, que a día de hoy se conservan y cuyo grosor de arco permitiría acoger las hojas al ser abiertas. Atravesadas dichas puertas, el cuerpo cuenta con un pequeño espacio interior descubierto a modo de intervalo hasta llegar a la última puerta, formada por otro arco doble, que da paso al interior del recinto del Alcázar. La materialidad del Cuerpo de Guardia es de mampostería con remates de cantería en esqui- 24 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 15/ Vista general aérea del Cubete. (PDA) FIG. 11/ Resto existente de barbacana. (Visita de campo) FIG. 12/ Vista exterior de la Torre del Cubete. (PDA) FIG. 14/ Primer tamo de escalera en “U”, actualmente enterrado. (PDA) FIG. 13/ Tramo fi nal de escalera en “U” de la Torre del Cubete, actualmente visible. (Visita de campo) DESARROLLO. Contexto espacial y descripción del recinto 25 nas, jambas y dovelas. Parece que además contó con una pieza exterior saliente a modo de barbacana, tal como lo refl ejan algunos de los dibujos realizados del recinto. Así aparece representado en el plano de Bonsor de 1886, del mismo modo, la acuarela de David Roberts de 1833 (fi g. 10) refl eja los restos de este cuerpo y también es dibujado en la planimetría de Antonio Almagro. A día de hoy no se conserva, pero, como huella de ello, se puede observar el arranque del muro norte, que a juzgar por la falta de traba con la pieza principal, es probable que se tratara de una incorporación posterior (fi g. 11). En el Noroeste se localiza un punto anómalo, ya que la torre que se ubica en la esquina está enrasada con los lienzos de muralla, careciendo de cuerpo saliente, como presentan el resto de casos y como sería habitual. Es probable que en su estado original tuviera ese trazado prominente, habiendo sido modifi cado tras la construcción del Cubete artillero, adquiriendo el aspecto que actualmente nos llega (Almagro & Allende, 2014, p. 5). Esta teoría se reforzaría con la percepción de una discontinuidad y falta de traba entre la torre y la muralla (fi g. 12). Debido al estado en que se encuentra no podemos deducir mucho sobre su volumen, pero se observa que cuenta con un cuerpo de mampostería, en consonancia con la base de la muralla, y esquinas de sillares. Del mismo modo se aprecia que no es maciza en su parte baja como otras de las torres y gracias a los descubrimientos arqueológicos de la campaña de 2008 se sabe que cuenta con una escalera de doble tramo de ida y vuelta, cuyo tramo de ida actualmente se encuentra nuevamente oculto(fi g. 13 y 14). Este recinto exterior se completa con un foso excavado en la roca que bordea la muralla por su lados accesibles: Norte y Oeste y con la construcción del Cubete, ubicado al Noroeste de la fortifi cación, rodeado también por un foso propio. Se trata de un baluarte artillero de planta en forma de herradura y tres redientes, contando por tanto con una defensa en 270º que permite quedar abierto hacia la muralla y evitar posibles atrincheramientos de los atacantes. Realizado a base de sillares, cuenta en su base con una inclinación a 45º a modo de talud, probablemente para el rebote de los proyectiles. Se compondría de dos niveles, de los cuales actualmente sólo se conserva el inferior, disponiéndose en torno a un patio central delimitado por una galería porticada con siete columnas. Está 1 Esta denominación Torre del Homenaje , es de controversia, ya que en la mayoría de documentos y planimetría encontrados reservan esta nombre para la torre noreste, probablemente todas ellos basados en el plano de Bonsor de 1886; sin embargo, en el documento de tasación del Alcázar de 1592 se asocia la Torre del Homenaje con la de la Puerta de la Piedad , denominando a la torre noreste Torre del Agua : “ Y luego, los dichos ofi ciales de alarife vieron la puerta de la torre del homenaje que es la puerta que dicen de la Piedad (...) ”. (Almagro & Allende, 2014, p. 27 [2]). dotado de troneras en todo su perímetro, contando con ocho en planta baja y siete en planta alta (Fernández y López, 1886, p. 288), de las cuales, las primeras estarían adaptadas para cañones de mayor calibre y las segundas, a calibres menores. Adosados al muro interiormente, se detecta una escalera de caracol y una apertura en el suelo de la cual se barajan dos hipótesis: por un lado que pudiera ser para el almacenamiento de la pólvora y por otro, que fuera un pozo de las minas de agua. El Cubete está considerado el primer fortín de artillería de la península, sirviendo como ensayo de este tipo de construcciones (fi g. 15). Pasada esta primera línea de muralla y atravesada la Puerta del Cuerpo de Guardia, se accede a la Plaza de Armas Sur. Este espacio de tendencia rectangular, que actualmente acoge al Parador, da paso en su lado Norte al recinto interior del Alcázar, que a continuación pasamos a analizar. Recinto interior Este ámbito es bordeado por un muro de trazado quebrado de menor altura a modo de barbacana, que albergaría la puerta de acceso en su lado Sur. Tras él, se desarrolla la muralla con 4 torres en las esquinas y 5 torres más distribuidas entre los lienzos Este y Oeste, que a continuación pasaremos a describir. Constructivamente la muralla es de tapial sobre una base de sillares, de origen islámico, engrosada con añadidos de piedra en épocas posteriores. Comenzamos por el Sureste, con la Torre de la Puerta de la Piedad o Torre del Homenaje1, que es la que daría paso al interior del recinto, a través de una entrada en doble recodo, para difi cultar el acceso del enemigo. Cuenta por tanto con 2 aperturas desalineadas en arco de herradura hacia el exterior de la torre, que cerrarían con puertas de hierro de dos hojas (Almagro & Allende, 2014, p. 27 [2 y 4]) que abren hacia el interior. Enfrentados a cada puerta, respectivamente se observan 2 nichos que pudieron servir como bancos para la guardia. Además, la torre contaría con otra puerta, denominada por los alarifes como postigo falso , un arco semicircular que tendría una hoja de hierro y abierta en la cara este, se enfrenta hacia el acantilado (Almagro & Allende, 2014, p. 27 [3]). Probablemente contó con alguna partición perpendicular a las dos puertas, dada las piezas salientes que se detectan trabadas y transversales a uno de los 32 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 30/ Muralla oriental con arranque de balcones. (PDA) FIG. 29/ Muro de palacio con mechinales y enlucido. (PDA) FIG. 27/ Fragmentos de yeserías encontrados en el área del palacio. (PDA) FIG. 28/ Escalera del palacio actualmente oculta. (PDA) DESARROLLO. Contexto espacial y descripción del recinto 33 con el resto del palacio. Sin embargo, esta segunda planta no discurre por todo el perímetro de la edifi - cación, hablándose en el documento de 1592 de la existencia también de terrazas y azoteas. Al menos la crujía sur, carecía del nivel superior, pues tal como se ha mencionado anteriormente estaba abovedada con una terraza encima; del resto de crujías no se han encontrado especifi caciones. La cubrición de esta segunda planta parece que se realizó a base de cubierta inclinada de tejas. Además de ser una solución habitual que se repite en otras construcciones palaciegas de la misma época, se confi rma la hipótesis dada las alusiones que se hacen a la reparación de estos tejados en la tasación de 1592 (Almagro & Allende, 2014, p. 33 [32]). Parecen detectarse dos puntos de acceso hacia la planta de arriba, uno desde el interior del palacio y otro desde el Patio de los Aljibes. En el palacio, la subida se realiza desde el ángulo noreste mediante una escalera de doble tramo en L, que desembarca en sobre la muralla este. La subida desde el patio se ubica en su punto noreste, en el encuentro de la sala de los Azulejos con el palacio, desembocando también sobre la muralla. Este último acceso tendría un carácter publico, mientras que las primeras escaleras servirían para la comunicación interna del palacio de manera privada. De estos acceso tenemos constancia arqueológica del primero, ya mencionado anteriormente, gracias a las últimas excavaciones realizadas en 2008, pero actualmente se encuentra oculto nuevamente. El otro acceso no ha sido identifi cado in situ, pero vemos su ubicación a través de la planimetría de Bonsor. La distribución de las salas superiores es difícil de precisar. Únicamente en las descripciones de los alarifes se habla de una habitación en este nivel a la que llaman pieza de las Infantas que contaba con dos ventanas y dos de sus paredes daban la “ calleja de la Noria y al de la Mazmorra ”. Dada la supuesta posición de la noria, junto a la Torre del Agua y la mazmorra, en la Torre de Menor, podemos establecer la ubicación de esta habitación en la esquina noroeste del palacio. En la tasación de 1592 se habla de encalado de paredes y barandillas de madera, lo que ayuda a una mejor interpretación del interior de los espacios del palacio (Almagro & Allende, 2014, p. 32 [26-27]). 7 No se ha podido comprobar in situ, dada la escasa accesiblidad de dicha zona actualmente. Las referencias que se encuentran en relación a las dependencias situadas sobre la muralla este parecen ser más esclarecedoras. La pieza principal es una sala central denominada Sala de los Reyes, también denominada en algunas fuentes como Salón de los Balcones. Se trata de una galería abovedada con 8 balcones en su paramento oriental que, al borde del acantilado, encuadran vistas hacia la campiña y el río Corbones. Sobre las bóvedas se desarrolla una cubierta plana a modo de terraza, como adarve de la muralla (Almagro & Allende, 2014, p. 15). Aún hoy día se observan huellas sobre la muralla de las pilastras que conformarían los balcones (fi g. 30). El nombre que recibe se debe a la decoración que tuvieron sus paredes a base de retratos de los reyes hispanos, que fueron encargados por los Reyes Católicos. Al Sur de esta galería, se adosa la antes analizada Torre del Balcón, que alberga una sala en su interior, de manera que, de las dos puertas con las que contaba, una comunicaba con dicha Sala de los Reyes. La calidad del espacio y la construcción, daría que pensar que pudo ser utilizada como aposento regio o bien para resguardo del tesoro real (Almagro & Allende, 2014, p. 15). Este conjunto formado por la Sala de los Reyes y la Torre del Balcón, probablemente estaría precedido en ambos extremos por un vestíbulo, a los cuales desembocarían respectivamente las dos escaleras antes mencionadas. La posible existencia del vestíbulo norte se acoge a los vestigios de un muro sobre la muralla oriental en dicha posición7 (Almagro & Allende, 2014, p. 15). Al Norte y en continuación de todo este conjunto analizado, se ubican las ya mencionadas Torre del Aljibe y Torre del Agua sucesivamente. Como ya se ha comentado, en el escrito de 1592, durante la descripción de la planta superior, se hace referencia a una noria (Almagro & Allende, 2014, p. 31 [21]). Es de intuir que tomaría agua de un pozo y la elevaría para abastecer al aljibe de la torre y probablemente se situara entre ambas torres (de ahí los nombres que reciben), en el espacio conformado entre la muralla este y el muro norte del palacio. En la zona sur de la muralla oriental, probablemente se desarrollaría otra sala, que tendría su acceso a través del vestíbulo de conexión con la Torre del Balcón y podría extenderse hasta la Torre de la Puerta de la Piedad (Almagro & Allende, 2014, p. 15). 34 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 713 1246 ÉPOCA CALIFAL ÉPOCA ALMOHADE 2.2. Línea del tiempo DESARROLLO. Línea del tiempo 35 1504 1648 1755 1872 1868 1873 1931 1968 1982 AÑOS 40 2007 2010 36 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 2/ Estructuras excavadas en la roca. (Visita de campo) FIG. 3/ Pozo romano detectado en el foso. (Visita de campo) 0 5 10 20 30 m E. 1/1000 Calcolítico Edad del Bronce Turdetano Romano FIG. 1/ Puntos de localización de restos previos a la construcción del palacio. (Elaboración propia) DESARROLLO. Evolución constructiva 37 2.3. Evolución constructiva Tras haber hecho un análisis espacial del recinto del Alcázar de Arriba y un análisis histórico refl ejado en la línea del tiempo anterior, que recoge los devenires del recinto desde sus inicios hasta nuestros días, ahora se procede a profundizar sobre la evolución constructiva que ha sufrido la edifi cación a lo largo de los años. Para ello se establecen seis fases, basadas en la clasifi cación realizada por otros investigadores del tema. En cada una de las cuales se tratará de estudiar como era la edifi cación y qué ha llegado de esa época a nuestros días, con el apoyo de una visualización gráfi ca a través de la planimetría elaborada. Para el estudio evolutivo del recinto nos apoyaremos en la línea del tiempo elaborada y son fundamentales los resultados de la intervención arqueológica realizada en 2008, tanto lo recogido en la propia memoria de la campaña, como lo sintetizado en el Plan Director, que nos permite llevar a cabo la ordenación de los elementos por etapas. 2.3.1. Fase previa Las investigaciones arqueológicas han detectado restos ajenos a la construcción de recinto defensivo datados desde fi nales de la era prehistórica, hasta la época romana. Como ya se ha comentado, los primeros indicios de presencia humana en el entorno parecen datarse en la protohistoria, en la Edad del Cobre. A este período se atribuyen los descubrimientos de una serie de estructuras circulares en la esquina noroeste del foso (fi g. 2). Podrían corresponder a fondos de cabañas y/o silos, aunque tampoco se puede precisar mucho dado el corte que han sufrido a raíz de la construcción del foso. Los resultados de las últimas intervenciones realizadas establecieron esta datación en base a los materiales documentados durante la excavación y a la tipología a la que responde (Guerrero, 2009, p. 189) (PDA, p. 47)1 . Sin embargo algunos investigadores dudan de la pertenencia de estas estructuras a este período dado el tamaño que presentan, mayores de lo 1 PDA: Plan Director del Alcázar del Rey don Pedro I , 2011. Su equipo redactor está formado por: Pablo Diáñez Rubio, Olga Guerrero Chamero, Paula Alcalde Macua, Alejandra Echevarría Sánchez. 2 Testimonio oral por parte del arqueológo municipal de Carmona, Juan Manuel Román, durante la visita al recinto el día 02/05/2024. habitual en esa etapa (J. M. Román, 02/05/2024)2. Siguiendo una correspondencia cronológica, los siguientes descubrimientos hallados son datados al fi nal de la Edad del Bronce. Son restos localizados en torno a la Sala de los Azulejos, la Puerta de la Piedad y la puerta norte, pero en pequeños niveles, por lo que no se ha podido identifi car su función (PDA, p. 47). También en el entorno de la Sala de los Azulejos se localizan vestigios de época turdetana correspondientes a un muro de una posible cabaña. La ocupación de esta población prerromana se confi rma también con la aparición de restos cerámicos cerca de la Puerta de la Piedad (PDA, p. 48). Los siguientes hallazgos datan ya de época romana. De esta etapa se localizan restos puntuales repartidos entre el Patio de los Aljibes, la Puerta de la Piedad y el lado occidental del foso, que muestran al lugar como un punto de abastecimiento, tanto de agua, como de material pétreo. De esta forma se distinguen restos de infraestructuras correspondientes a una canalización de agua y a secciones de pozos y aljibes (fi g. 3). Igualmente, se han descubierto cortes escalonados en el terreno que dan que pensar que fue una posible cantera (PDA, p. 49). En el año 713, Carmona es tomada por los musulmanes, conformando una de las coras en las que se dividía al-Ándalus, Cora de Carmuna . Es en esta etapa, bajo el dominio del Califato, cuando se tienen los primeros indicios de la existencia de este Alcázar de Arriba, distinguiendo a partir de este momento las fases evolutivas que se explicarán a continunación. 38 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 0 5 10 20 30 m E. 1/1000 Restos emergentes Hipótesis de trazado Hipótesis evolución FIG. 4/ Planta baja fase medieval califal. (Elaboración propia) DESARROLLO. Evolución constructiva 39 2.3.2. Fase medieval califal (X-XI) En está época se sitúa la fundación del Alcázar. En estos inicios cuenta únicamente con el perímetro amurallado del recinto interior y con un recinto palaciego del que no tenemos muchos datos. En relación a este palacio, los estudios arqueológicos no han encontrado a penas constancia de ello, sin embargo, la documentación historiográfi ca recoge la residencia en este Alcázar de gobernadores de la Cora de Carmona y de la posterior Taifa, lo que hace suponer que en este período ya existía un recinto palaciego (Guerrero, 2016, p. 16). En cuanto al recinto amurallado, sí tenemos pruebas arqueológicas que constatan sus orígenes califales. Por un lado, se aprecia una primera fase constructiva en el nivel inferior de las torres Mayor, Menor, del Agua e Intermedia, correspondiente a esta época, a base de sillares calcareníticos rectangulares con aparejo isódomo, tomados con mortero de cal. Con una aparejo semejante, encontramos varias estructuras murarias, especialemente en los lados Este, Oeste y Norte, que además parecen estar trabadas con las torres en varios puntos (fi g. 5). Por otro lado, también se han encontrado en el tapial de algunos de los muros, fragmentos cerámicos fechables en estos siglos (PDA, p. 49). La Torre de la Piedad cuenta con un sistema constructivo de sillares con aparejo isódomo que la ubica probablemente en este período, aunque con remodelaciones en épocas siguientes (Guerrero, 2009, p. 157). En el cuerpo se detecta el empleo de sillares romanos reutilizados, cuya colocación y empleo de conglomerante delatan que la construcción, sin embargo, no es romana si no posterior (fi g. 6). En el medio del lienzo occidental, se localiza la Torre de los Infantes, actualmente remanente pero con una estructura que difi ere mucho de un origen islámico (los restos revelan una torre hueca, no maciza como las del resto de este período). Las investigaciones arqueológicas hacen probable la preexistencia de un cuerpo previo al actual en esa posición, debido al hallazgo de un pequeño fragmento de paramento en esquina, cuya fábrica podría adscribirse a este período califal. Este pasado califal es también apoyado por los sondeos llevados a cabo en el Patio de los Aljibes que permitieron descubrir restos de un muro de mampostería cubierto por estratos cuyos materiales son datados en esta época. Algo similar ocurre en el piso que se desarrolla sobre la muralla este, donde se han encontrado estratos con cerámica califal sobre un pavimento de tapial islámico (PDA, p. 49). La Torre del Balcón, situada sobre esta muralla, presenta una estructura que corresponde presumiblemente al período medieval cristiano (PDA, p. 56), sin embargo, es probable que se trate de una fuerte remodelación de una torre original de origen islámico, en alineación con su pareja en el lienzo oeste, la Torre de los Infantes (Guerrero, 2009, p. 155). 40 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 5/ Encuentro muro norte con Torre Menor, actualmente oculto. (PDA) FIG. 6/ Sillares romanos empleados en la construcción de la Puerta de la Piedad. (Visita de campo) FIG. 7/ Muros de mampostería en el Patio de los Aljibes. (PDA) FIG. 8/ Arranque de muro del posible palacio árabe. (PDA) DESARROLLO. Evolución constructiva 41 0 2 4 6 m E. 1/300 Restos emergentes Hipótesis de trazado Hipótesis evolución FIG. 9/ Hipótesis del palacio islámico. (Elaboración propia en base al trazado planteado por el PDA) 48 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 19/ Muralla oeste exterior con aspilleras de los dos tipos: palo y orbe-palo. (Visita de campo) FIG. 20/ Arco conopial en el Cubete. (Visita de campo) FIG. 22/ Pavimento encontrado al noreste del palacio. (PDA) FIG. 21/ Puerta Norte y poterna con una discontinuidad en el muro este. (Visita de campo) DESARROLLO. Evolución constructiva 49 2.3.5. Fase moderna (XV-XVI) Podemos abrir una nueva etapa en el último cuarto del siglo XV, con la entrega de la fortaleza a los Reyes Católicos en 1478 (PDA, p. 57). A raíz de este hecho, el Alcázar experimenta algunas transformaciones enfocadas en su mayoría a mejorar su capacidad armamentística y adaptarse a los nuevos avances pirobalísticos. En las murallas del recinto exterior se detectan aspilleras que atiende a dos tipos de geometría: unas de palo y otras de palo y orbe. Los estudios sobre ellas entienden que las primeras serían las originales correspondientes a la fase cristiana y en esta época, con los avances armamentísticos, se adaptaron varias de ellas a la otra tipología para permitir el disparo de cañones (fi g. 19). Pero sin duda, la aportación más signifi cativa que se llevo a manos de los nuevos monarcas, es la construcción del Cubete, considerado una “ joya de la arquitectura defensiva “ (PDA, p. 57). Esta fortifi cación artillera, ya analizada previamente, es atribuida a Francisco Ramírez de Madrid, capitán general de artillería y consejero de los Reyes Cátolicos, siendo considerada pionera en la península como construcción específi camente artillera. Además de las evidencias historigráfi cas y arqueológicas de la cronología de esta pieza, hay detalles arquitectónicos que también lo demuestran, como es el caso de los arcos conopiales que coronan las puertas de acceso al interior del reducto, propios de un estilo gótico tardío y utilizados por los Reyes Católicos (fi g. 20). Como ya se ha explicado, la edifi cación de esta pieza armamentística, probablemente condicionó la modifi cación de la torre ubicada en esta esquina noroeste, la Torre del Cubete. De ser así, su nueva traza y su adaptación a los avances pirobalísticos también serían obra de los Reyes Católicos. Del mismo modo a ellos se les atribuye la construcción de la escalera de la que han llegado restos a día de hoy. En la Torre del Agua también se advierten transformaciones que se fechan en esta época. Se regruesa con una envolvente de mampostería con forro de sillares y parece que se pretendió cambiar su orientación para mejorar su defensa, dado la falta de paralelismo con respecto al macizo original. A este período también se adscriben los muros de tapial de los dos niveles superiores, pudiendo ser una reforma del segundo nivel planteado en la fase cristiana y el origen de la última planta. En esta etapa se data arqueológicamente el nuevo trazado de la Torre de los Infantes. Hasta este período, como se ha explicado en la fase califal, parece constatarse la existencia de una torre en esta posición, pero la confi guración de la que llegan restos a día de hoy no aparece hasta este momento (Guerrero, 2009, p. 163). En la Puerta Norte también se detectan modifi caciones en este período. Como ya se ha comentado, su origen se trata de época islámica, pero la discontinuidad que se detecta en el paramento este, así como la superposición de capas que se observan en la poterna (fi g. 21), indican una reforma posterior al menos en el lienzo oriental, que, avalado por las investigaciones arqueológicas, son fechables en este período (Guerrero, 2009, p. 150). Además de estas reforma defensivas, también son datables en esta época ciertas reformas en el recinto palaciego, teniendo constancia arqueológica de una intervención en los suelos de al menos un fragmento de la planta baja. En ella se ha descubierto un pavimento de losetas rectangulares con cenefas con estrellas de ocho puntas (fi g. 22). Sobre este pavimento se han encontrado fragmentos de yeserías derrumbadas, lo que nos da información de la decoración que tendría el patio del palacio, sin embargo, no se ha podido interpretar con certeza si pertenece a la etapa de Pedro I o las reformas de los Reyes Católicos. Las investigaciones arqueológicas parecen encuadrar en este período la apertura de algunos vanos y un nuevo enlucido de las paredes. Sin embargo, los datos sobre el área palaciega todavía son incipientes, siendo necesaria la excavación de toda la extensión para poder llegar a conclusiones más fi dedignas. En el Patio de los Aljibes, en una posición entre la Torre Mayor y la Torre de los Infantes, se han encontrado restos del aljibe tipo impluvium , que parece estar fechado en esta etapa, constituyendo uno de los servicios que conformaban las estancias adosadas a la muralla. En el 1504 Carmona sufrió un terremoto que causó estragos en el recinto, muestra del cual aparecen grandes niveles de derrumbe registrables hoy día, fechables en el siglo XVI. Tras el desastre se pidió ayuda económica a los Reyes Católicos, quienes la negaron y fue poco después, de la mano del alcaide Don Fadrique Enríquez de Rivera, cuando se repararon los daños. Tras esta reforma el Alcázar continuó en buenas condiciones hasta el siglo XVII, cuando comienza su deterioro y abandono. 50 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 0 5 10 20 30 m E. 1/1000 Restos emergentes Hipótesis de trazado Hipótesis evolución FIG. 23/ Planta baja fase moderna. (Elaboración propia) DESARROLLO. Evolución constructiva 51 0 5 10 20 30 m E. 1/1000 Restos emergentes Hipótesis de trazado Hipótesis evolución FIG. 24/ Planta alta fase moderna. (Elaboración propia) 52 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 25/ Impactos de metralla en la Torre Menor. (Visita de campo) FIG. 26/ Marcas de techumbre en el interior del Cuerpo de Guardia. (Visita de campo) FIG. 27/ Entrada a covacha excavada en el lado norte del foso. (Visita de campo) FIG. 28/ Elementos de la intervención del 2010. (Visita de campo) DESARROLLO. Evolución constructiva 53 2.3.6. Fase fi nal (XVII-XXI) Decadencia (XVII-XX) Durante un vasto período de tiempo de más de cuatro siglos, los acontecimientos sucedidos sobre el Alcázar no aportaban avances, si no que, por el contrario, hacen patente una decadencia. Su misión como fortaleza defensiva, tan trivial en los siglos anteriores, ahora comienza a perder sentido, funcionando principalmente como residencial real. Pero esta otra función también comienza a atenuarse. Un dato recogido por la historiografía que pone de manifi esto la decadencia del Alcázar y su pérdida de carácter de residencia real, es el alojamiento de Felipe IV en un palacio de la periferia durante su visita a Carmona en el año 1624 (PDA, p. 60). En el siglo XVII se constata un abandono gradual de la fortifi cación y parece haber evidencias arqueológicas de nuevos derrumbes en estos años. El siguiente dato que se apunta en la historia del edifi cio, es su utilización como hospital y como cementerio en el año 1648, con motivo de la epidemia de peste. Es razonable pensar que este nuevo uso hizo mella en la construcción, pero no se tienen a penas constancia arqueológica de esta fase, debido al corte de la estratigrafía en el área del palacio tras las manipulaciones contemporáneas que ha sufrido. En 1755 se produjo el terremoto de Lisboa que también hizo estragos en esta construcción, aumentando su estado ruinoso, pudiéndose ver signos de esta catástrofe en el lienzo Oeste de palacio y en algunas torres a través de grietas que se datan de este momento. Ya entrados en la Edad Contemporánea se acrecienta el deterioro del Alcázar, llegando a albergar usos nocivos para su conservación. En la segunda mitad del siglo XIX es escenario de revueltas, siendo utilizado primeramente en 1868 como lugar para el amotinamiento de jornaleros a raíz de la revolución La Gloriosa y años después, en 1873, para el acantonamiento de las tropas durante la Primera República Española con motivo de los movimientos cantonalistas. De este último suceso se tienen cicatrices visibles en la cara este de la Torre Menor, donde se observan impactos de metrallas (fi g. 25). En este siglo el recinto también acoge la construcción de una plaza de toros entre los años 1871-1872, la cual provoca la destrucción de algunas estructuras del palacio. Ya en el siglo XX, durante la primera mitad, el Alcázar es usado por familias en situaciones precarias como vivienda, detectando marcas de techumbre en el recinto exterior (fi g. 26) e incluso la creación de casas cueva excavadas en el foso, de las cuales a día de hoy se conserva una entrada en el lado norte (fi g. 27). También la guerra civil hizo acto de presencia en el Alcázar, convirtiéndose en base y estación de radio de la milicia alemana, mientras las tropas italianas se asentaban poco más abajo en el conocido como Molino de la Romera . Según la documentación fotográfi ca existente de aquella época, el recinto contó también con huertos a principios de este siglo. El último acontecimiento pernicioso que se ha podido registrar en la antigua fortaleza, se trata de la instalación de un campo de fútbol con motivo del mundial de 1982. El campo, formado a base de albero, dejó huella tanto en el Patio de los Aljibes como en parte del palacio, habiéndose encontrado incluso restos de portería que hubo que retirar. Resurgimiento (XX-XXI) Es también en el siglo XX cuando el Alcázar empieza a despertar un interés patrimonial, empezándose a vislumbrar el valor histórico, artístico y cultural que supone. El primer paso se da en el año 1931, cuando es declarado Bien de Interés Cultural (BIC), lo cual resulta paradójico dados los acontecimientos que tras su nombramiento se producen, probablemente infl uidos por las circunstancias históricas y la falta de concienciación de la población en aquella época. En 1968 se cede la titularidad del Alcázar al Estado y se inician las obras del Parador Nacional, inaugurado en 1974, debido al cual probablemente desapareció el sector sureste del recinto exterior amurallado. Paralelamente a estas obras se realizan una serie de reconstrucciones localizadas en los lados sur y oeste de la mano de Rafael Manzano, enfocadas a simular la construcción original, a enumerar: fragmentos de lienzos de muralla y construcción parcial de una segunda Torre Intermedia, a base de tapiales; la Puerta de la Piedad, reconstruida en su mayoría, donde las dimensiones de los nuevos ladrillos en albanegas y alfi ces nos advierten que no es obra almohade; adecuación de la Torre del Aljibe, para ser usada de nuevo como depósito para el abastecimiento del Parador; obras de anastilosis en la Torre de los Infantes. En el siglo XXI, parece que la conciencia patrimonial se asienta un poco más, tanto por el cese de usos imprudentes, como por las intervenciones que se hacen sobre el monumento, más honestas que las anteriores. En el 2007 se devuel- 54 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 0 5 10 20 30 m E. 1/1000 FIG. 29/ Planta estado actual. (Elaboración propia) DESARROLLO. Evolución constructiva 55 ve la propiedad del Alcázar parcialmente al Ayuntamiento y se acentúa el interés por su puesta en valor, fomentando tareas de investigación y rehabilitación. Poco después, en 2010, se lleva a cabo una intervención en el recinto por Ventura Galera, que trata de adecuar el espacio para su visita mediante el refuerzo de algunas estructuras originales, la construcción de un centro de visitantes y la habilitación de una subida a la Torre Mayor (Galera Navarro, 2010, p. 10) (fi g. 28). Tras todos estos devenires, el Alcázar se encuentra en un estado de ruina del que, a pesar de ello, se pueden distinguir a día de hoy, aunque deteriorados y con refuerzos actuales: el recinto exterior, excepto su parte sureste; el recinto interior, a falta del lienzo norte y el cierre noroeste del palacio. 56 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 2.4. Representación gráfi ca HBIM. Decisiones y justifi caciones. Tras conocer el funcionamiento espacial del recinto del Alcázar de Arriba y su evolución histórica, se procede al objetivo principal de esta investigación, que es el levantamiento de un modelo HBIM del inmueble patrimonial, que permita gestionar todos los datos recopilados. Es decir, es un proceso de síntesis y representación de lo analizado. Ahora se pretende explicar el proceso de modelado, justifi cando las decisiones tomadas para su realización en base a los conocimientos que se tienen de la fortifi cación. Para ello se establecen seis fases, basadas en la clasifi cación realizada por otros investigadores del tema, en cada una de las cuales se irán incorporando piezas basadas en los hallazgos arqueológicos, siendo fundamental la información obtenida a raíz de la campaña del 2008. Para el levantamiento del modelo, como ya se adelantó en el apartado de metodología, se utiliza como herramienta el programa Revit 2024, tras previamente haber dibujado las plantas del edifi cio en AutoCAD 2020. Primeramente, para el levantamiento de las plantas en CAD, se han tomado como referencia los planos de Antonio Almagro y los de Ventura Galera, ya que aventuran una hipótesis del estado original. Tras la superposición de ambos, se ha dibujado una planta propia, la cual ha sido cotejada y verifi cada con la planimetría de restos emergentes del Plan Director. Tras obtener unas dimensiones en planta, se procede a determinar las alturas. Para ello se recurre a un alzado de Antonio Almagro basados en la acuarela de David Roberts de 1833. Como parte de la muralla urbana que se puede considerar dicho Alcázar, las dimensiones obtenidas son comprobadas con las dimensiones citadas en el libro de Alfonso FIG. 2/ Modelo HBIM. Fase medieval califal. (E. 1/2000) (Elaboración propia) FIG. 1/ Modelo HBIM. Fase previa. (E. 1/5000) (Elaboración propia) DESARROLLO. Representación gráfi ca HBIM 57 Jiménez en relación a la muralla, ya comentadas anteriormente: 7,50 y 13,20 metros de altura y 2 metros de espesor, teniendo constancia de que contaría con adarve y almenado (Jimé nez Martí n, 1989, p. 27). Estos datos escritos afi anzan las hipótesis dimensionales obtenidas a partir de las planimetrías. De esta manera, se ha adoptado una altura de muralla para el recinto exterior y el recinto interior de 8,50 m y 12 m respectivamente, incluyendo pretiles y almenados y un grosor de 1,5 m o 2 m para el espesor de las murallas según tramo. La colocación del almenado, además de los comentarios de A. Jiménez alusivos a la muralla urbana y de ser un elemento habitual en las edifi caciones defensivas, se ha basado en presencia actual de algunos merlones en el tramo sur de la muralla occidental exterior. Esto justifi caría la existencia de almenas en los lienzos de muralla, pero no en las torres. Para este caso se cuenta con los comentarios de los alarifes de 1592 , en los cuales se expresa la necesidad de reparar el almenado en algunas torre como la Torre del Agua: “ Y visto que conviene solarla y hacer pretiles y almenas (...) ” (Almagro & Allende, 2014, p. 32 [29]) y la Torre Menor: “ (...), por tanto dijeron que para cubrirla de bóveda y hacer pretiles y almenas y suelo (...) “ (Almagro & Allende, 2014, p. 33 [31]). Las escaleras del recinto amurallado se han modelado con un relleno y formación de pendiente de tapial y peldañeado de piedra en base a lo detectado en los restos emergentes y enterrados. Una vez determinado de forma general los recintos amurallados, se procede a plantear el volumen del área residencial. Se ha de tener en cuenta que se ha modelado el palacio cristiano, es decir, la construcción palaciega musulmana previa a la mandada a construir por Pedro I, no ha sido modelada tridimensionalmente, principalmente por la falta de conocimiento de su trazado. De esta manera, en la secuencia evolutiva de fases, en las etapas previas a la época cristiana, únicamente aparecerá modelado el recinto amurallado existente en cada caso, no el palacio, debiendo tener en cuenta que aunque no este representado, existió. El aspecto formal de la residencia cristiana ya se ha analizado anteriormente, de forma justifi cada, en base al escrito de 1592 y los avances arqueológicos, de manera que se plantea: una pieza de dos plantas de atura, cuya planta superior no se desarrolla en todo el perímetro de la edifi cación, contando en el ala sur con una terraza en este nivel. En el resto de crujías, ante la falta de especifi cación, suponemos una sección de dos niveles, con una cubierta de tejas como cubrición del segundo nivel. De acuerdo con estas conclusiones, se toma como referencia la sección de A. Almagro del cuerpo de entrada como sección genérica para el desarrollo del levantamiento del resto del edifi cio, dada la semejanza con el volumen descri- to. De esta manera, a través de ella se obtienen las dimensiones verticales del palacio. La única diferencia es que el tejaroz que se dispone en la entrada del palacio se suprime en el resto del edifi cio, reduciéndolo a un pequeño alero de 30 cm. La distribución de las salas superiores es difícil de precisar, de manera que para el levantamiento del modelo, se adopta una distribución similar a la planta baja, atendiendo también a la planimetría del nivel superior elaborada por A. Almagro. La apertura de huecos en el palacio se realiza igualmente en base a lo descrito por los alarifes: ventanas de la pieza de las Infantas y ventana del cuerpo de entrada, y lo detectado mediante los restos emergentes: dos huecos en la parte superior del muro oeste y uno en la parte superior del muro norte. En la creación del modelo se ha tenido en cuenta la incertidumbre de algunos elementos, asociándoles un parámetro de transparencia, el cual se activa en el caso de que sean hipótesis planteadas por lógica de las no se tiene constancia arqueológica o de las que hay algún resto pero del que no se puede intuir la forma. A continuación se procede a distinguir la evolución de cada una de las fases. Estado previo (fi g. 1) Lo primero que se modela es el terreno, para el cual se genera un sólido topográfi co en base a las curvas de nivel importadas en CAD obtenidas del catastro. Con la pieza generada se puede apreciar bien la pendiente que sufre el terreno, especialmente en sus lados Este y Sur. Se muestra a una escala menor que el resto de vistas para comprender mejor la topografía en la que se trabaja. Por ello, se ha representado un volumen en el lugar donde se ubica el Alcázar, para enterder el paso de escala. Tras ello se procede a crear los vacíos que se crean en el suelo, contando en 64 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 1/ Modelo HBIM. Estado previo vista S-O. (E. 1/2500) (Elaboración propia) 4. ANEXO GRÁFICO MODELO HBIM CONCLUSIÓN 65 FIG. 2/ Modelo HBIM. Estado previo vista N-E. (E. 1/2500) (Elaboración propia) 66 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 3/ Modelo HBIM. Fase medieval califal vista S-O. (E. 1/1000) (Elaboración propia) CONCLUSIÓN 67 FIG. 4/ Modelo HBIM. Fase medieval califal vista N-E. (E. 1/1000) (Elaboración propia) 68 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 5/ Modelo HBIM. Fase medieval almohade vista S-O. (E. 1/1000) (Elaboración propia) CONCLUSIÓN 69 FIG. 6/ Modelo HBIM. Fase medieval almohade vista N-E. (E. 1/1000) (Elaboración propia) 70 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 7/ Modelo HBIM. Fase medieval cristiana vista S-O. (E. 1/1000) (Elaboración propia) CONCLUSIÓN 71 FIG. 8/ Modelo HBIM. Fase medieval cristiana vista N-E. (E. 1/1000) (Elaboración propia) 72 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA FIG. 9/ Modelo HBIM. Fase moderna vista S-O. (E. 1/1000) (Elaboración propia) CONCLUSIÓN 73 FIG. 10/ Modelo HBIM. Fase moderna vista N-E. (E. 1/1000) (Elaboración propia) 80 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA 5. BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS ÍNDICE DE FIGURAS Introducción FIG. 1: Primera planimetría del Alcázar por Jorge Bonsor, 1886. (PDA) FIG. 2: Planta inferior del Alcázar por A. Almagro. (Almagro & Allende, 2014) FIG. 3: Planta superior del Alcázar por A. Almagro. (Almagro & Allende, 2014) FIG. 4: Vista aérea del Alcázar. (https://www.tur4all.com/resources/alcazar-del- rey-don-pedro) FIG. 5: Vista aérea en planta del Alcázar. (PDA) Desarrollo 2.1 FIG. 1: Contexto orográfi co de Carmona. (Aportada por Mario Ibáñez. Imagen expuesta en la conferencia “La tumba de Hispania y Senicio”, en el II Congreso de Arqueología de Sevilla y Huelva, 2021) FIG. 2: Perfi l topográfi co de Carmona. (Elaboración propia en base al perfi l topográfi co obtenido de Google Earth) FIG. 3: Composición hidrográfi ca de los Alcores por A. Jiménez. (Jiménez Martín, 1989) FIG. 4: Recinto amurallado de la ciudad: restos emergentes y trazado hipotético. (Elaboración propia) FIG. 5: Planta baja del Alcázar. (Elaboración propia) FIG. 6: Planta alta del Alcázar. (Elaboración propia) FIG. 7: Torre suroeste recinto exterior. (PDA) FIG. 8: Torre lienzo oeste recinto exterior. (PDA) FIG. 9: Puerta del Cuerpo de Guardia. (PDA) FIG. 10: Acuarela del Alcázar de 1833 de David Roberts. (Almagro & Allende, 2014) FIG. 11: Resto existente de barbacana. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 12: Vista exterior de la Torre del Cubete. (PDA) FIG. 13: Tramo fi nal de escalera en “U” de la Torre del Cubete, actualmente visible. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 14: Primer tamo de escalera en “U”, actualmente enterrado. (PDA) FIG. 15: Vista general aérea del Cubete. (PDA) FIG. 16: Vestigios de un posible arco o partición. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 17: Puerta interior de la Torre de la Piedad y escalera. (PDA) FIG. 18: Torre de los Infantes. (PDA) FIG. 19: Vista actual de la Torre Menor con habitáculo en su base. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 20: Habitáculo enterrado hallado en las excavaciones. (PDA) FIG. 21: Torre del Agua y huellas de su posible escalera. (PDA) FIG. 22: Torre del Balcón. (PDA) FIG. 23: Palomar sobre cara interior del lienzo oeste. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 24: Aljibe en el patio actualmente enterrado. (PDA) FIG. 25: Distribución de estancias del patio. (Elaboración propia) FIG. 26: Hipótesis planimétrica del cuerpo de entrada del palacio por A. Almagro. (Almagro & Allende, 2014) FIG. 27: Fragmentos de yeserías encontrados en el área del palacio. (PDA) FIG. 28: Escalera del palacio actualmente oculta. (PDA) FIG. 29: Muro de palacio con mechinales y enlucido. (PDA) FIG. 30: Muralla oriental con arranque de balcones. (PDA) Desarrollo 2.3 FIG. 1: Puntos de localización de restos previos a la construcción del palacio. (Elaboración propia) FIG. 2: Estructuras excavadas en la roca. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 3: Pozo romano detectado en el foso. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 4: Planta baja fase medieval califal. (Elaboración propia) FIG. 5: Encuentro muro norte con Torre Menor, actualmente oculto. (PDA) FIG. 6: Sillares romanos empleados en la construcción de la Puerta de la Piedad. (Obtención propia en visita de campo) BIBLIOGRAFÍA 81 FIG. 7: Muros de mampostería en el Patio de los Aljibes. (PDA) FIG. 8: Arranque de muro del posible palacio árabe. (PDA) FIG. 9: Hipótesis del palacio islámico. (Elaboración propia en base al trazado planteado por el PDA) FIG. 10: Planta baja fase medieval almohade. (Elaboración propia) FIG. 11: Superposición de tapial y sillares con enlucido entre ellas. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 12: Marca de cantería en forma de “M” en la Torre Mayor. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 13: Vista aérea de la zona palaciega. (PDA) FIG. 14: Restos de la antigua Capilla de San Juan. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 15: Pavimentos de bolos de río en el Patio de la Fuente. (PDA) FIG. 16: Pinturas sobre el techo del Cuerpo de Guardia. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 17: Planta baja fase medieval cristiana. (Elaboración propia) FIG. 18: Planta alta fase medieval cristiana. (Elaboración propia) FIG. 19: Muralla oeste exterior con aspilleras de los dos tipos: palo y orbe-palo. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 20: Arco conopial en el Cubete. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 21: Puerta Norte y poterna con una discontinuidad en el muro este. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 22: Pavimento encontrado al noreste del palacio. (PDA) FIG. 23: Planta baja fase moderna. (Elaboración propia) FIG. 24: Planta alta fase moderna. (Elaboración propia) FIG. 25: Impactos de metralla en la Torre Menor. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 26: Marcas de techumbre en el interior del Cuerpo de Guardia. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 27: Entrada a covacha excavada en el lado norte del foso. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 28: Elementos de la intervención del 2010. (Obtención propia en visita de campo) FIG. 29: Planta estado actual. (Elaboración propia) Desarrollo 2.4 FIG. 1: Modelo HBIM. Fase previa. (Elaboración propia) FIG. 2: Modelo HBIM. Fase medieval califal. (Elaboración propia) FIG. 3: Modelo HBIM. Fase medieval almohade. (Elaboración propia) FIG. 4: Modelo HBIM. Fase medieval cristiana. (Elaboración propia) FIG. 5: Modelo HBIM. Fase moderna. (Elaboración propia) FIG. 6: Modelo HBIM. Estado actual. (Elaboración propia) Conclusión FIG. 1: Imagen de las vistas hacia la llanura aluvial del Corbones desde la Torre de la Puerta de la Piedad. (Obtención propia en visita de campo) Anexo gráfi co modelo HBIM FIG. 1: Modelo HBIM. Estado previo vista S-O. (Elaboración propia) FIG. 2: Modelo HBIM. Estado previo vista N-E. (Elaboración propia) FIG. 3: Modelo HBIM. Fase medieval califal vista S-O. (Elaboración propia) FIG. 4: Modelo HBIM. Fase medieval califal vista N-E. (Elaboración propia) FIG. 5: Modelo HBIM. Fase medieval almohade vista S-O. (Elaboración propia) FIG. 6: Modelo HBIM. Fase medieval almohade vista N-E. (Elaboración propia) FIG. 7: Modelo HBIM. Fase medieval cristiana vista S-O. (Elaboración propia) FIG. 8: Modelo HBIM. Fase medieval cristiana vista N-E. (Elaboración propia) FIG. 9: Modelo HBIM. Fase moderna vista S-O. (Elaboración propia) FIG. 10: Modelo HBIM. Fase moderna vista N-E. (Elaboración propia) FIG. 11: Modelo HBIM. Estado actual S-O. (Elaboración propia) FIG. 12: Modelo HBIM. Estado actual N-E. (Elaboración propia) FIG. 13: Modelo HBIM. Sección transversal E-O en su estado completo, fase moderna. (Elaboración propia) FIG. 14: Modelo HBIM. Sección longitudinal N-S en su estado completo, fase moderna. (Elaboración propia) 82 ANÁLISIS GRÁFICO DEL ALCÁZAR DE CARMONA REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS • Almagro, A., & Maier Allende, J. (2014). El Alcázar Real de Carmona y su Sala de los Reyes. https://core.ac.uk/download/pdf/36215098.pdf (03/02/2024) • Diañez, P., Guerrero, O., Alcalde, P., & Echevarría, A. (2011). Plan Director del Alcázar del Rey Don Pedro I, Carmona. • Fernández y López, M. (1886). Historia de la ciudad de Carmona desde los tiempos más remotos hasta el reinado de Carlos I. https://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5QadQhGY1LuHfvyF8sObf2Q_PCZVqd2gSN- tJLbhEqyG1UmgqkyxrcXf_We2RCQFSyvtKec2-ZRUJ1fNKw-DZ0nkBnNhdHRxlceTC- BWg1srddyWpqz6yKnBfOfxFeWYyApBpzVGEoFaekLSoY0726lcqvPHuVv7CKYw2RBxN- zL5crIm1ohJ2EB5aosbtZz2o6D2bXHlD5rARRT4DPV31PrTOv5SNBIxbnT3HIFcoNlUp54U6D- VzQ8X_oUyWJTZAK1ej-hO_3BZiN0KTDkCGQVUISWP8aZLU2zLh2Xa2Wx33ysucn8CGuM (21/04/2024) • Galera Navarro, V. (2010). Memoria Proyecto de Ejecución Alcázar de Arriba_sep10-oct15. • Guerrero, O. (2009). Memoria fi nal Intervención Arqueológica Preventiva. • Guerrero, O. (2017). El Alcázar de Arriba de Carmona: Metodología de estudios arqueológicos durante el proceso de obra de restauración/conservación. Universidad de Sevilla • Guía Digital del IAPH: https://guiadigital.iaph.es/bien/inmueble/17855/sevilla/carmona/muralla-urbana • Jimé nez Martí n, Alfonso. (1989). La Puerta de Sevilla en Carmona. Consejerí a de Obras Pú blicas y Transportes, Secretarí a General Té cnica. BIBLIOGRAFÍA 83