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Todos hacemos castillos en el aire : comedia en cuatro actos

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TODOS HACEMOS CASTILLOS EN EL AIRE. COMEDIA EN CUATRO ACTOS. CON LICENCIA. MADRID , imprenta DE DON VENTURA CANO; AÑO DE i8i8. Se hallar den la librería de González ^ calle Se Atocha, frente d la casa de los Gremios con un gran surtido de Comidiasj Tragedias y Sainetes. PERSONAS, Don Genaro, Doña Clara, Don Evaristo. Don Pascual. Justina, Victor, Francisco, Un Criado que no habla. La Escena es una casa de Campo. 3 ACTO PRIMERO. JE/ teatro representa una sala con puerta en el fondo. ESCENA I.» Clara y Justina. Ciar, jTanto como tarda padre! Just. Quizá ya vendrá muy presto, ademas, ya sabe usted que necesitaba tiempo para hacer las diligencias. Ciar. Con todo, Justina, temo.. Just. Qué teme usted ? Ciar. Yo no sé, ese bosque tan espeso que tiene que atravesar, y de noche. J^^t. No hay recelo; ademas , que fué Francisco con su merced. Ciar. Nada es eso; ¿los dos soldados, sin armas, qué pueden hacer ? Si hay riesgo, vaya , bien pudiera padre venir temprano, con eso me evitaría este susto. Just. ¡Oh! el aguardar es molesto, y mucho mas, verbigracia, cuando < espera un sujeto que debe darnos noticias importantes; pues yo creo que toda esa desazón es un bonito pretesto para ocultar la impaciencia que os martiriza en efecto ¿Por npé aguarda usted la vuelta de padre con tal estrem© sino porque debe darla noticias del embeleso de su corazón ; del novio, y por que traerá á mas de esto carta de Madrid, que diga * á punto fijo el dia cierto en que estará con nosotros don Pascualito ¿ lo acierto? Ciar. Vaya, quien te oiga dirá que tan solo pienso en ello. Just. ¿ Y no es asi ? todo el dia solo de ese caballero hemos hablado; gran punto, que después de mes y medio que repitiéndole estamos, siempre nos parece nuevo. Ciar. ¿ Porqué me lo acuerdas tu ? Just. Lo acuerdo por complaceros, y porque apénas pronuncio una palabrilla de esto, cuando usted sigue al instante la conversación. Ciar. No puedo negarte que tengo, ganas de conocer el sugeto que ha de ser mi esposo. Just. Y es muy natural, os confieso, que tal vez en ese punto soy yo mas curiosa. Ciar. Tengo formada de don Pascual una bella idea. Just Quedo, no sea que esa belfa idea se desvanezca al momento de mirarlo. Ciar. Será un joven bien parecido. Just. Convengo en que así será. Ciar. Galan, airoso. Just. También es «o muy posible:. Ciar. Afe parece, Jusfiua, que le estoy viendo A 2 llegar á cumplimentarme con un aire de respeto, y franqueza todo junto, porque él sabe con efecto ser franco sin quebrantar las leyes del cumplimiento; pero lo que en él me encanta es lo bondoso y lo ingénuo : no esperes ver un marido que estando ya satisfecho de que tiene la palabra de mi padre, viene necio sin contar conmigo, á darme la mano, no, nada de eso. Doii Pascual es un amante desconfiado y discreto, que duda si será amado, y que quiere conocerlo en mis OJOS, con el fin de que el sí que darle debo sea dictado po.r mi gusto. Ju:t. Muestra en eso su talento. Ciar. Bien puedes creer que le tiene, pero el suyo no es de aquellos talentos que solamente con cuatro chanzas ó cuentos brillan por un breve rato, y agradan solo á Ips necios; su talento es ilustrado por un estudio mui serio, y asi es justo , igual... én fin lo que se llama talento, con toda su propiedad; de modo, que yo me atrevo á conocer á mi amante entre mil hombres, lo mesmo que aquella dama que en la Comedia , al momento supo quien era su esposo. . ' Jíisí. ¡Pobre de mí! Según eso , usted copia á don Pascual por los hermosos moderes de los héroes de teatro.-' Seguramenre que aquello^ son graciosos y apreciables; pero por desgracia creó^ que son retratos , señora, sin original. Yo encuentro que ese que usted se figura, no solo no es verdadero mas ni vero'simil; nunca se halla un hombre tan perfecto en ei mundo, ni una dama tarnpoco. Ciar. ¿Qué importa eso? Déjame con la esperanza, que lisongea el deseo. Just. Pero es mui perjudicial esa esperanza, supuesto que ella basta á disminuir el mérito verdadero de don Pascual. Como usted se le figura perfecto, por fuerza ha de parecería muy mal después. Yo no tengo ese peligro, y asi sin pasar por loca, creo que me es lícito esperar que con el esposo vuestro viene por criado un joven gracioso , de bello cuerpo, -listo como una pimienta, y que en el primer momento me ama, y es correspondido; que no pasa mucho tiempo •sin que me lo diga, y yo se lo confirme. Con esto ni mui poco ni mui mucho es lo que pido. Ciar. Veremos si yo me finjo imposibles, Just. Sin embargo, mi consejo es disminuir un poquito la Opinión formada... pero escuche usted... gente llega,, y es mi amo. ¡ Oh jqné momento tan terrible! - • ; . - " ■ ' 'JlVstin. ¿ El-'córazon. • : ’ os palpita ? ' ‘ ■ Ciar. Un-poco* , ' Bueno; ' pero'mas palpitará - <‘Cuando vénga el novio mesmo. Clíir. ¿ Hn qué consiste que tarda tanto en la escalera r 5 Just. Eso consiste en que corre mas vuestra impaciencia que el viejo. ESCENA 2,a Dichas y don Genaro. Gen. Buenas noches, hija mia. ¡Qué delicioso momento es aquel en;que uno fvuelve á ver su familia bueno y sanoj después de un viage! Yo en ninguna parte creo que estol mejor que en ny casa. C/¿zr.-¡Qué larga se nos ha hecho vuestra aúsencia! Just. Sí señor; . no sabe usted el tormento 'S** que es esperar ; ya las , dos suspirábamos por veros. ¿ Cómo está mi tía ? ^^* 1 . Buena, y recibe lo primero Un abrazo de su parte, que por este encargq quiero comenzar á responderte. Por lo demas, todo está hecho ; con felicidad, te doi al presente desde luego la mitad de mis caudales. Ciar. Basta... De otra cosa hablemos. ¿Nada me traéis? ¿Qué? (^ar. Noticias. í'ñ Muchas por cierto. En Londres hai una escuadra ■ lorniidable. Ciar, ¿Qué importa eso ? Gen. Que saldridetítrí^ de poco • con dirección á...-^, ,, Jtist. Teneps,.. . , .que salga ó que entre la escuadra poco importa , m tenemosr en todp-el mapa ituas punto que Ma4ri4»'Madrid-.:)-,,- . Q,tn. Mui buftnp.’-,; -¡v Pues de Madrid traigo carta precisamente. fust. Eso quiero. Ciar. ¿ Y escribe don Pascual? Gen. No , sino su tío: espero causarte una grao sorpresa. Mañana quizás tendremos á don Pascual con nosotros. Ciar. Y me lo callabais, ¡bueno! vaya que sois reservado. Gen. Pues aun hai mas en el cuento, pero no te lo diré, que no guardarás secreto. Ciar. ¡ Qué mala opinión teneis de mí! Gen. Sí, que no sabemos lo que son niñas, y tú, y Justina , habíais por ciento. Ciar. Que se retire. No haré tal cosa; yo también tengo prudencia para callar, y asi .á escucharlo me quedo. Gen. En fin, si me prometéis no descubrirme... Ciar. Os prometo cuanto queráis. Just. Y yo, y todo. Gen. Es que el asunto es mui serio. Dice asi la carta: »> Amigo antiguo. ¡ Qué lisongero es este título! anticuo... ya se vé, hace ptir lo menos catorce años que lo somos... catorce años... bobos. Ciar. Bueno, no interrumpamos el hilo con reflexiones. Gen. Es cierto : ■ , sigue pues, a?i ? ”, dos di^s^ . «hace.el de hoi. que se,ha¿pt%esto «en camino mi sobrino, '; «pero ha formado uq proyecto «algo estraño vy me parece « que-descubrírtelo debo: :”qflkve-pbseryar á su gusto «humor, carácter , y. génio « de la, que ha de ser su esposa, «por lo cual irá fingiendo 6 «ser un víagero que acaso «perdió el camino. Just. ¡ Por cierto graciosa idea! Ciar. Gón todo da á entender... qué se yó... Gen. Bueno: no interrumpamos el hilo con reflexiones. Ciar. Ya entiendo: prosiga usted. Gen. Ya lo hago. «Yo no apruebo este proyecto « de ningún modo, y asi «te lo aviso, por que temo. «que mirando á mi sobrin'b »»no mas que como viagero^ «aunquetengas la atención «de darle un alojamiento, «acaso reusarás M atenderle como á yerno. M Darás á Clara un abrazo «por mí, ya que yo no puedo «á causa de mis achaques M ir á verte. A Dios.« Y luego en una posdata añade. « Guarda mejor mi secreto « qáe yo le guardo.« Lo mismo yo sin posdata te advierto. Vaya pues; ¿qué te parece de don Pascual el proyecto? Ciar. Ni bien ni mal j.^pues no hay nada qué me ofénda en eso. Y su tio me parece le culpa sin causa. ¡ Es cierto -que lós esposas del dia se descuidan tanto en esto de conocerse! Ademas don Pascual mué'stra con eso qtfe quiere hacerme feliz. Gen. Es verdad , y asi debemos disimularle este chasco: vénga y conózcate, puesto que eres la qUé en ello gana. PeV'o es bién que aprovechemos el kVisO de rár -a migo; 'niíéstrds'papeles haremos recíp’tocamerite todos. Fingiremos en efecto no conocerle nosotros, ya que ha de estar encubierto. Y como puede que acaso llegue esta noche, ya tengo advertido á los criados que le admitan con respeto; pero sin darle á entender que le conocen. Just. Yo siento caballos en el portal, si será el. ESCENA 3.» Dichos y Francisco apresurado. Fran. Ya tenemos al novio en casa. Gen. Animal, ¿ no te -he dicho que no quiero que se llame asi ? Fran. Es verdad, se me olvidó con efecto, pero ello es que don Pascual ■ ha llegado. Gen. Majadero, I otra vez asi le nombras? Fran. ¿ Y á que viene ese misterio cuando él mismo se descubre? apenas entró , al momento me habló ya, como si fuese su criado. Just. Prosiguiendo en esto de los criados, ¿qué tal es el suyo ? Fran. Bueno. Just. ¿ Es joven ? ¿ Bien parecido ? ¿ Gracioso ? Fran. Sx y todo eso. Just.i Y dime ? • Gen. No seas cansada, ', si ya vas á verle presto: hija mia , don Pascual vá á subir en el momento, y es preciso rédbirle^- Fran. Alli viene ya. vasel 7 ESCENA 4.a Genaro , Clara y Justina^ Gen. ¿ Qué es esto ? ¿qué tienes ? Ciar j Esta llegada tan repentiname encuentro casi sin vestir. Gen. No importa. Ciar . Con todo, señor ^ yo quiero ponerme decente. Gen. Irás á tratar con el espejo dos horas, y cuando acabes, yo apostaría algo bueno á que no estas tan graciosa como ahora, ^lar. Con todo eso, ^on licencia de usted voi, 7 *10 estaré mas que un credo. ESCENA j.a Genaro i y Justina, Voiá decirla una cosa. Aguárdate y di á mi yerno que vuelvo al instante. escena 6.a Justina sola, JuJt. Bien. Ya «tamo, en el momento de nacer mi papel aquí. Ya llegan, y el pecho siento que me bate; todo vá como es razón; con efecto ellos dos, y dos nosotras, lindas parejas haremos, ESCENA 7.a JDichat don 'Evaristo y Victor. Just, Sírvase usted esperar un instante, caballero, que pronto vendrá mi amoj pero si teneis empeño „ en verle al instante , irán á llamarle. Evar. Nada de eso : ¿á qué fin incomodarle? Yo esperaré todo el tiempo que usted quiera. Just. Sin embargo.... Evar. Vaya señora , ya veo que es usted muy complaciente. Yo pasaria contento cien años en esta sala, si usted no se fuese. Just. Creo que usted será mui cortés; mas detenerme no puedo, me voi con vuestra licencia. ESCENA 8.a Evaristo,y Victor. Evar. Amigo, esto vá mui bueno, mui escelente, Vic. Asi es; ¡ bella acogida! Un encuentro inesperado, por Dios que lo veo y no lo creo. Evar, Si Victor, este Palacio que me recuerda los tiempos de los Godos, ese bosque cuyos árboles espesos y elevados casi tocan la bóveda de los cielos, todo está pronosticando, todo ello me está diciendo que hay tamaña aventura. Vict’ Dejemos por Dios, dejemos de echarnos por esos trigps, mucho mas cuando tenemos con sola la realidad mucho que decir: yo llego á la puerta , me la abren de par en par, entro luego temblando como la hoja cu el árbol, cuando veo 8 que á porfifi me reciben, Se adelanta en el momento un mozo, y toma el cabaüo, tratándome con respeto, con el nombre de señor otro, finalmente, y luego todos á una me franquean... Evar. Es mui agradable el dueño de esta quinta. Vict. ^'Conocéisle? Evar, No , pero lo están diciendo sus criados; pues si él fuese intratable y de mal génio, también serian sus criados insolentes; el proverbio muestra: tal como es el amo^ asi es el criado. Vict. Es cierto, por eso todos le tienen á usted en tan buen concepto. Evar. Sí, porque tú me le ganas. Vict. Yo no sé, pero el proverbio no miente ; tal es el criado asi es el amo; y volviendo ' á lo qué aqiii nos sucede, éada vez mas me sorprendo. Evar. ¿Y por qué causa no soi en todas partes lo mesmo ígnahnente recibido? Vict. No se ponga usted tan hueco, qué ayer... Evar. Ayer no es ahora. Vkt. Mui bien, pero en el supuesto de que este día encontramos la fortuna , ¿ qué hallaremos el de mañana? Evar. Mañana otra aventura tendrémos. Vict. Mui bien vá; pero señor, ¿cuál es el fin, el intento dfctantos viages? ¿queréis vivir siempre asi corriendo de tierra en tierra , pasando la vida de un bandolero ? Seis años hace y aun mas que'rae lleva usted de reino en reino. Evar. I Hái cosa mejor ? Vki’, ¿Y qué diablos de provech» saca usted de ésfas viajatas? Evar. La memoria. Vict. Sí, el recuerdo de haber perdido mil veces tener un lucroso empleo, 6 haber hecho una gran boda, y por recompensa de esto haber despreciado siempre lo seguro por lo incierto, Y yo , borrico de mí, que cual Sancho Panza quiero seguir al nuevo Quijote por caminos y senderos, maldiciendo y renegando cuando el camino perdemos, que sucede muchas veces. En fin, paciencia , nó puedo, por lo mucho que le estimo, separarme de usted: tengo todos los proyectos que hace como Palacios de viento, y á pesar de eso me gusta oirle cuando habla de ellos. Y asi es que aunque me enfado de mi suerte, nunca quietan mejorarla con dejar su lado de usted. Ya entiendo todo lo que se merece un criado de tu zelo, y te recompensaré mas que piensas algún tiempo.. Vict. A prometer nadie os gana, y no teneis en efecto un ochavo. Evar. Tengo haciendas. Vict. ¿A que no sabéis vos mesmo á dónde están? Evar, Tengo un tío. Vict. Es verdad , gran caballero, y mui liberal, que ántes nos enviaba dinero. Dios se lo pague, mas ahora hace seis meses lo menos que ni siquiera os escribe. ¿ Si acaso ya será muerto ? Evar, Sentiría que asi fuese; pero en todo caso tengo la protección del ministro; ya vi en la gaceta puesto su npmbre , fue de mi padre compañero de colegio, y yo de aquesta amistad soi legítimo heredero por línea recta; esto mismo me dice en su carta. Yict. Bueno, ¿y hacéis caso de una carta firmada por un efecto de mera etiqueta? • Bvar. ¡Oh! no; sin pérdida de correo me respondió. Vict. Cuatro líneas. ^var. Pero de grande concepto. No le pesará tratar ' conmigo , porque en efecto, sin que sea vanidad, soi conocido sugeto, hijo de buena familia: en mis muchos viages tengo adquiridas grandes luces, profundos conocimientos; ademas también estoi instruido en el derecho público , con que m mana, sin que perdamos mas tiempo, salimos de aqui, me planto en el sitio, me presento ^ E., lo mismo que si yo fuese el correo que anunciase una victoria d<^“',va;all¡„,edejo ae bajas humillaciones, y facha á facha le espeto esta relación : señor püe,de que V. E. nicsmo • acuse esta mi llegada de atrevida ; pero en esto doi á entender mi carácter* yo soi al servicio vuestro don Evaristo Ventoso;, tal como me veis que llego á vuestra presencia , iré al cabo del universo, si soi útil á mi Rei, y á mi Patria. Dicho esto con cierto desembarazo, y cierta gracia que tengo, se prenda mucho de mí su excelencia: en el momento tramamos conversación sobr.e asuntos mui diversos, y en gran manera importantes: ‘ el ministro, que no es lerdo, me observa con atención, se entera de mi talento, y oigo que dice á la córte, este mozo es mucho cuento, y da grandes esperanzas. Vaca aquel dia un empleo de los mas considerables, crúzanse esquelas, empeños, memoriales; pero todo ‘ es en vano, y á que llego con botas y espuelas, soi ■ el que el empleo me llevo, íiste es primer escalón. Salgo mui breve al Imperio sirviendo de secretario de Embajada, luego vengo de Francia de embajador, vaca en breve el ministerio de cstído, y á toda prisa me llama la córte: llego, ■ y cátame ya ministro de estado, ni mas ni menos. Tal es mi carrera; entonces ■ es cuando yo empezar debo á favorecer á. otros. Yict. Señor, de V. E. espero se acordará de su antiguo criado.., JEvar. Te lo prometo, ya conoces mi carácter, serás amig,Q> sincero •del ministro , y su privado. Yict. I Es posible! £var. Mas te advierto que uses con moderación ' del favor que te concedo. Víctor, tú eres el canal de mis favores, pero esto B i6 es verdad que muchas veces maldita la cosa creo de .cuanto dicen, pues siempre allá unas cositas vieron que parecen increibies: ¿usted acaso es viagero? : tomando aquesta espresion en toda su fuerza. Evar. Pienso que con corta diferencia lo soi, sí señor. Gen. No es lerdo. Pues bien , cuéntenos usted algún historipn de aquellos de,marca mayor. Evar. I Y á qué lo he de contar cuando veo que no lo ha de creer usted? Gen. Soi mui incrédulo, es cierto^ pero a usted no he de tratarle ahora como viagero, y creeré cuanto me diga de btsena fe , lo prometo: ; de dónde es usted ? Evar. Yo soi andaluz. Gen Pues el acento no lo dice. Evar. En tantos viages se pierde mucho. Gen. Es mui cierto. Jiist. ¡Cómo miente! y asi dice que es andaluz. Ciar. Qfin efecto miente , mas con cierta gracia. Gen. ¿ Habrá usted visto mil pueblos^ no es verdad? Evar. Usted se ríe, mas sin embargo , es Wen cierto: aqui donde usted me ve, ya casi corrida tengo toda la Europa. Gen. i Caramba! Apostaría algo bueno {ap. que aquesta es la vez primera que salió de Madrid. Bueno, I y cómo camina usted ? Gen. Camino según los tiempos, á caballo , en coche , eu carro, en borrico , según tengo necesidad . y aun á pie, á lo filósofo , yendo observando por los montes la naturaleza. Gen. Eso Jo creo mui bien , que usted es observador. Ciar. Mui bien hecho, cuanto mas nos acercamos á registrar un objeto, tanto nías difícil es el dejar de conocerlo. Gen. Pues señor observador, en la mesa es donde espero darme un hartazgo valiente de noticias. Evar. Ese puesto es mejor para comer que no para hablar: yo creo que hasta que lleguen los postres perdonareis mi silencio. Gen. Sea como usted gustare, asi que asi nos veremos otra vez. Evar I Oh , sí señor! si yo no pensara en veros otra vez, tendría pena en que para el corto tiempo de un solo dia, os hubiese Conocido. Gen. Bien lo creo que volverá usted á verme, aunque no es camino recto Zaragoza para ir á Andalucía. Evar. ¿.Y qué es eso? para mí no valen nada treinta leguas-de >rodeo. Yo volveré , sí señor; pero permitid al menos que añada una condición á este pacto. Gen. Lo consiento • de buena gana; ¿y cuál es? Evar, Ya ve usted que yo estar deb^^ agradecido , y quisiera manifestarlo algún tiempo en mi casá s diga usted, ; puedo esperar en efecto irá usted á ella? Gr«, El convite es sin duda lisongero, y no puedo rehusarle. Evar. No quisiera que indiscreto rae ju?pse usted, señora, si la dijera <^ue espero que acompañará á su padre. Ch^r, y con mucho gusto; creo que no haré nunca otro viage mas precioso. Evar. ¡ Qué contento me dais con esa palabra! Siempre en mi viage deseo llevar una compañera mucho mas que un compañero.; saldremos al ser de dia para disfrutar el fresco de la mañana, irá usted con un trage que al intenta Se hará , bien sea de húsar Ó bien sea algún baquero , de montar; en aquel punto por todas partes veremos cómo la naturaleza se sonríe; notaremos cuanto se vea en el campo^ mostraremos con el dedo jos lejanos orizontes, hablaremos, y reiremos ias ocurrencias del yiage, ^ ^lue nos .cansemos a,caballo, pie á tierra; y a margen de un arroyuelo que entre mimbres y entre flores unas veces encubierto, y otras risueño camina alegre, nos sentaremos. Por la,noche’es regular que alguna quinta encontremos donde poder descansar; y de este modo corremos las cuatro partes di;! mundo casi sin pensarlo :.lH.ego ■ . . CO'nuestra casa á la lumbre t «s largas noches de invierno, con qué gusto á nuestros hijos mil veces repetiremos * lo que tfil día encontramos en tal parage ó tal pueblo: vaya que entonces parece que e^tá uno viendo de nuevo todas las cosas que cuenta. Gen. Yo por mí casi lo creo, pues las vivas descripciones de usted hacen que .gozemos de antemano ¡os placeres que en nuestros viages tendremos. Evar. Y hablando de Andalucía, todos saben tiene un. cielo mui hermoso. Gen. Es bien sabido, y usted tendrá desde luego una buena posesión en ese país. Evar. No puedo informaros de ese punto, porque salí mui pequeño de mi casa , solo sí una memoria conservo, de que es qn bello parage, y ahora ya estará en efecto mucho mejor. Gen. Diga usted; lY la mar esta mui lejos? Evar, Frente por frente á mi casa, porque de eso bien me acuerdo. Gen. Hará hermosa ;pefspect¡v'a, Evar. Hasta que..,va 3 ais á verlo no os. lo podéis figurar. Jiist. ¿Y yo también según eso veré ¡a. cnar ? Gen. Siempre tuve valientes ganas yo de ello. ^var. Pues señor, ese es un gusto que en breve ejtá satisfecho: • DO solo veréis !a costa, sino que nos pasearemos por alta m^r. Ciar., Poco á poco que hai sus, peligros-en eso.. Evar. ¡Qué peligros, sqñorkai No purde usted tener miedo al lado de quien U ama.... , C de su padre.... Gen. Caballero, ya lue parece qoe eS hora de que á cenar nos sentemos; ¿ gusta usted ? JEvnr. Como usted mande. Gen. ¿ Vienes Clara? Ciar. En el momento sigo á usted. / Gí?«. Vamos nosotros; vayan fuera cumplimientos. •JEvar. No he visto hombre mas amable. Gen. Graciosísimo es mi yerno. ESCENA 5.a Clara y Justina. Just. Y bien, señorita. 'ciar. |A'i Justina! Just. ¿Agrada en efecto el novio? Ciar. ¿Qué, no me entiendes? Just. Alguna cosa os entiendo. 'ciar. Mira aquí, pues, el esposo tan esperado. Just. Ya veo. Ciar, jQuién lo hubicila dicho! Just. Yo, que os predije desde lué^o que -según el personage ^ que allá vuestro pensamiento os fingia , era preciso que el esposo verdadero os pareciese mui mal: en fin , señora , el primero ha desbancado al segundo. Ciar: ¡Cuánta diferencia encuentro entre los dos!^ Just. Aun podría ser mayor el chasco , puesto que á la verdad vuestro novio es uh hombre amable. Ciar. Creo que esa palabra en el diá ' nada significa, un genio despejado, y buena labia grangean el epitecto de amable, y en tal sentido don Pascual , como estrangero, me agradaría infinito; pero como esposo debo mirarle , y tengo razón, cuando en mi esposo deseo encontrar mil requisitos que en el don Pascual no encuentro. Just. ¿Quién ha dado áusted rhotivo para esa sentencia? Ciar. El mesmo: ¿no has visto qué charlatán? Just. Eso quizás lo habrá hecho por fingir mejor. CArr. No tal, nunca se pueden los genios encubrir tanto, que al fin no se descubran: yo en esto le juzgo por sus discursos todos vanos, inconexos, frívolos, é inconsecuentes como él, ya nos hizo él mesmo su retrato en dos palabras; para galán, hechicero, y para esposo insufrible. Just. Le juzgamos de ligero me parece, y por lo mismo quizás nos engañaremos; aguarde usted á que vuelva á verla otra vez , y luego podrá hablar de su carácter con mayores fundamentos. Pero aqui viene Francisco, voi corriendo: ¿qué hai de nueVO> í'rancisco? ESCENA 6.a Dichas y Francisco. Franc. Ni los demonios que lo adivinen : tenemos en casa otro peregrino que pide posada. Just. Pero.... ^ Franc, No hal pero, este desdichao^ perdió el camino de cierto. Ciar. ¿Y no haí podido’indagar quién podrá ser? Franc. K1 siigeto es mui lacónico , y no habla mas que lo preciso. Jiist. Bueno. CUr. ¿Y se lo has dicho á mi padre> -I^ranc. Tan solo venia á éso, mientras por allá le enseñan a donde ha de ir. Ciar . Pues yo quiero que espere aqui mientras yo aviso á padre: no tengo ahora gana de visitas. ESCENA 7.a Justina y Francisco. Just. Gran cosecha de viageros hai esta noche, y ninguno por fortuna nuestra es viejo. '^rync. Mejor, asi no serán impertinentes. Just. Deseo ver al-nuevo: ¿cuándo viene? Fraric, Curiosa eres en estremo. Just. Ya sale, no es mui malote, pero mejor es el nuestro. Jranc. Tan bueno es uno como otro. ^ust. Aunque asi sea, zopenco, qne el otro es el .novio: ^ -iJios, á X)¡os , hasta luego. :í:scena 8.» Frandsco^ y don Pascual con el criado y que se va. Franc. Sírvase usted esperar un instante, caballero. Fase. Con mucho gusto; presumo, SI no me engaña su aspecto, que usted será un buen criado. •Franc. No tengo mérito en serlo, y mucho mas con un amo como el mió; le venero como x padre , pues estol en casa desde pequeño. Pase. ¿Tiene familia? Franc. Una hija. Pase. ¿Amable? Franc. Y bella en estremo, según que todos lo dicen, pues ya ve usted , caballero^ que uh pobre criado , solo puede hablar de los efectos de su bondad: lo peor es que ya la perderemos mui pronto. Pase. ¿Pues qué se casa? Franc. Sí señor. Pase. ¿ Y no sabremos qué tal es el novio? Franc. Mi amo nos dice que es un sugeto mui recomendable, aunque es algo estrafalario. Pase. Quedo, ¿qué entiende su amo de usted por estrafalario? ' Franc. Aquello que todos llaman ser hombre singular. Pase. ¿Y con efecto le quiere la señorita ? Franc. Ya ve usted, yo no penetro los secretos de mi ama; pero según lo que entiendo, Una niña bien criada, quiere siempre á aquel sugeto . á quien la manda su padre que quiera; pero yo tengo qui hacer: con vuestra licencia. escena' 9.a' .. Don Pascual. Pase. Bien puedo estar satisfecho, de las primeras noticias que tengo de Clara, puesto que me las dan los criado?, y que pocas veces ellos hacen favor á sus amos C 2 20 en sus informes; no quiero deícubrirmc , pues ninguno sospecha de mi secreto: y supuesto que he venido á conocer á mi, suegro y á mi e^poiáantes que llegue el punto del hirnerieo, en el cual son los engaños irremediablesveremos si esta boda me conviene, y si a^i fuese en efecto me descubro , mas si no al punto á casa me vuelvo contentísimo de haber evitado un casamiento ' ^ue me baria desgraciado. ESCENA li.a Evaristo y Pascual. Evar. A d''nde está ese viagero, ( que estoi rabiando por verle; pero este ea: mucho celebro, amigo, vuestra venida, j por 'eío en el momento he salido á recibiros. Pase. Usted sin duda es el dueño de casa. Evar. Yo no señor: el amo ha calido. Pase. Creo que será usted hijo suyo.* Evar. Ni su pariente. Páse. A lo menos sereis un amigo antiguo de la casa. Evar. Ni aun sol eso; en fin , soi un caminante que aca*o perdió el sendero que llevaba , y llegd aqui, donde hallo un acogimiento tan bueno como el que usted hallará , y por eso vengo á darle la enhorabuena. Pase. Pero señor.... Evar. Yo me ofrezco ■ á presentaros. Pase. ^Qiié causa tendrán tan finos afectos, y tan repentinos ? Evaf. Ví^ya qué hemos caido á lo menos en buenas maños. Pase. Mui bien, pero.... Evar. jCuánto lo celebro! Si viera usted qué patrón; vaya que es un caballero amabilísimo, alegre, gran torazon ; al momento que usted le vea, por fuerza le querrá. Pase. Pero yo creo que para dar hospedage basta solo un forastero cada noche ; pero dos.... Evar. Aunque fuéramos doscientos; en fin , usted no conoce á don Genaro. Pase. Por eso le conoce usted mejor. Evar. Pues la misma causa tengo que usted para conocerle, pues ahora he llegado, y puesto que ha sido igual nuestra suerte, igual consuelo tendremos. Pase. Puede que no sea yo tan bien recibido. Evar. Eso yo lo fio ; apenas lleguen á ver á usted , cuando luego le obsequiarán á porfia. Pase. Con todo, nunca me entrego á tan bellas esperanzas. Eveer. Yo por todos me ofrezco. Verá usted una muchacha,- una muchacha de aquello que se llama gran bocado: hablo por su hija. Pase. Ya entiendo. Evar. Es gran dama, y su hermosura es en ella lo de menos, pues tiene una gracia, un garvo, un no sé que, que me ha vuelto loco , loco* 21 Pase. Se conoce que lo está usted. Evar. Yo no entiendo cómo ha sido: escuche usted. Supóngase usted que llego estropeado del camino, que á la niña me presento, que en el instante me gusta y que luego va creciendo ’ por grados esta pasión, porque ella va descubriendo muchas gracias poco á poco; yo entonces ya no soi dueño de contenerme, hago alarde de todo mi entendimiento, y dé toda mi alegria: ya ve usted , cuando sabemos que agradamos , todos somos mas francos y mas discretos; por último j amigo mío, ó me engaño mucho, ó vea que ella no rehusará mi corazon. Pase. Yo lo creo; <es esta la vez primera que usted ia ha visto ? Evar. Por cierto que sí. Pase. Sin duda ninguna aqui hai oculto misterio; <y piensa usted proseguir con la empresa ? Por lo rnenos quisiera poderlo hacer; pero no , precisión tengo mañana. ¿Manana mismo? Mvar. No puedo escusarlo , que á Madrid me llanaa un asuato serio, que es imposible dejar. "* Pase. La obligación es primero que el amor. ^ Evar. ¿ También usted va á Madrid? Pase. Disimulemos, Sí señor , á Madrid voi. ^ ^ Evar. Pues bien, á un tiempo saldremos. Pase. Con mucho gusto. Evar. ¡ Qué viage tan precioso llevaremos hablando de doña Clara todo el camino! En efecto, • Clara se llama la niña de casa. Pase. Yo lo celebro; bueno es que me enseñe el nombre de mi esposa. E'üar. Yo no pienso sino en la casualidad que con los nudos estrechos de la amistad va á enlazarnos; usted quizá, cabaJlero, dirá que soi demasiado familiar , mas los viageros no pueden ser de otro modo, y aunque casi está naciendo nuestra amistad , yo aseguro que durará. Pase. Qué sabemos.... . Evar. Y será tan firme , tanto, que ni podrá el amor tnesmo dividirnos. Pase. ¿Piensa usted de ese modo? Evar.. Sí por cierto, pues aun en la suposición de que los dos nos prendemos de una dama, en este caso á su arbitrio dejaremos la elección : el preferido se casa con ella., y^ luego baja el otro sus orejas y se va , sin ofendernos por tan poca cosa. Tase. Ya, pero ese será un esfuerzo muÍNcostoso. J^vari La amistad puede mas que todo, pero es bien fácil evitar este apuro; buscaremos una casa donde bay'^a dos hermanas, las querremos cada uno á la suya , asi será un manantial per{>?tliO de aventuras estg enl^c§ de amores. Pase. ¿Y si yo llego á querer á una señora que no tenga hermana , y luego viniese usted? Evar. Son temores infundados. Pase. Suponiendo que sucede, ¿qué hará usted entonces? Evar. Ya lo veremos; pero quede convencido que aquel que llegue primero se quedará. Pase. Mas si acaso.... Evar. Si acabareis de entenderlo; vaya, supóngase usted que á doña Clara queremos los dos ahora mismo : bien, pues usted de mis secretos será el solo confidente, y yo en otra parte luego ACTO ESCENA I.» Pascual solo. Pase. No pude en toda la noche dormir siquiera un momento, jVálgame Dios! Si amará este joven forastero á doña Clara, esto es mui posible, que en efecto no se la-puede mirar sin amarla; ¡aquel talento, aquelk gracia! Mui poco falto para que el secreto revelase anoche mismo, y sin duda lo hubiera hecho á no ser por recelar que ella tenga su amor puesto en don Evaristo: | oh Dios! Pues ella viene , venfmos si podremos descubrir su inclinación. os haré otro igual servicio, como es justo. • ESCENA II.a "Dlejíos y Francisco. Franc. Caballero, mi amo llama. Evar. ¿A qué, á comer? Fran. señor. Evar. Vamos corriendo, yo he de presentar á usted en la mesa. Pase. Lo agradezco. Evar. Esta sí que es aventura bien felice , pues encuentro posada, dama , y amigo en el punto que me pierdo. Pase. Como una estátua me hallo en tal laberinto : creo que he llegado aqui ya tardcj mas con todo observaremos. ESCENA a.» Dicho y Clara. Ciar. Caballero, me dicen que ha estado usted ya en el jardín. Pase. El deseo de ver tan bellos parages, me hizo interrumpir el sueno bien temprano: son sin duda hermosos campos aquestos. Ciar. Ya ve usted , cosas del campo, sin mas adorno. Pase, Por eso es por lo que mas me agradan, que las quintas aborrezco, donde del arte es esclava la naturaleza. Ciar. Pienso del mismo modo que usted. TERCERO. A mí el campo y el silencio me deleitan , y asi vivo contenta aqui, pues no vemos á nadie. Pase. Mas sin embargo, no es tan solitario aquesto, pues que se encuentran ustedes con dos huespedes á un tiempo Llar. Pero ambos sin esperarlos Pase. ¿Pues cómo? ¿ bse caballero que se ha hecho tan mi amigo ’ es no mas un forastero desconocido ? Ciar. No mas; anoche vino lo mesmo que usted , por haber perdido el camino. Pase, Es un sugeto mui amable. Ciar. Sí señor, su presencia está en efecto abogando en su favor. Pase. Mas sin enabargo, yo encuentro en él ya mucha llaneza en tan poco tiempo. Ciar. Hablemos de los placeres del campo^ de estos placeres sinceros que por lo común sé miran en el mundo con desprecio. Yo los disfruto gustosa, y asi vivo en un desierto que á otro sería insufrible, » grato. será por la compañía de un padre como es el vuestro tan cariñoso y amable. . Ciar. Yo le pago los desvelos con que me cuidó en la ¡nfancih Pase. ¿Y ese jóveñ forastero se detendrá con ustedes todavía mucho tiempo? Oar. Yo no sé, porque aqui viene. Es asi, y siempre riendo. Llar. Es su carácter. * * " » ^11-- I I^ips! érase, sé conmueve al verlo. ESCENA 3.« Diehos y Evaristo. Evar. No trato de Interrumpir, ni quiero ser indiscreto. Pase. Bien sabe usted que no lo es. Evar. Me dejé llevar del sueño, y bien caro me ha costado, pues usted me ganó el puesto. Pase. Mas caro me cuesta' á mí {ajp, que ayer llegases primero. Evar. ¿Vaya , tenia razón en lo que os dije? ¿en efecto, tiene algo de exagerado mi retrato ? Pase. No por cierto, todo al contrario. Ciar. Señores, si ustedes siguen con eso me retiraré. Pase. Señora ya nos impone silencio esa terrible amenaza. Evar. De conversación mudemos, y voi á contar á ustedes el graciosísimo sueño que yo he tenido esta noche. Dice un antiguo proverbio, soñaba el ciego que via; y no cstrañareis por esto que yo con usted señora.... con efecto, estaba viendo á usted en todas las partes, en el bosque , en mi aposento en el jardín , en el campo ^. y en todas partes lo mesmo. Ja veia cual usted es, tan hermosa... yo con esto estaba como encantado, cuando de repente siento que un gran humo me sofoca, abro ios ojos, y veo á lo léjos resplandor, ^ pongo mas cuidado, y presto descubro claro las llamas de un voracísimo incendio .'^4 en que todo se abra saha, Saivo de la. cama inquieto, recorro toda !a casa, que sepultada en silencio ninguno daba señal de haber conocido el riesgoj en este apuro el instinto me condujo al aposento de usted por casualidad. Pase. Feliz instinto por cierto. JSvar. Todo e! cuarto de Justina era pábulo del fuego, y ya las llamas llegaban á los pies de vuestro lecho. Ciar. ¡ Ai Dios mió í JEvar. En este lance no es cosa de ir con rodeos ni reparillps'; á golpes echo la puerta en el suelo, y me encuentro á usted vestida; perdonad m¡ atrevimiento, pues en mis brazos la cojo, y á retirarla me esfuerzo al corredor , pero entonces no habia tiempo para ello, pues las llamas le ocupaban. Pase. I Qué hizo usted en tal aprieto ? IBvar. Con la punta de mí capa Ja cub/í el rostro corriendo, dejando indefenso el mió, pues poco arriesgaba creo en chamuscarme Us barbas: y asi por medio del fuego ía saqué á usted hasta el patio; pero iba usted por. supuesto desmayada; en el instante llegó allí este caballero con Yuestro'padre en los brazos, pues para salvar del riesgo á esta familia preciosa nos convenimos primero en cargar yo con la hija, y.usted con el padre. Pase. Bueno, aun en sueños sabe usted elegir'mui bierr. JSvar. Yo acierro il «un loñando. Sí, su carga eia preciofa en estremo aupque no era tan pesada. JSvar. Pues mire usted , aun con eso llegué jadeando^ Ciar. En un lance semejante (el que yo espero en Dios _que nunca será) tendría maypr derecho á toda mi estimación el que salvase del riesgo á mi padre., , Evar. Yo también hubiera podido hacerlo, pero le tocó por suerte llevarle a este caballero. En fin , juntos en el patio, usted ya volvió en su acuerdo, y yo disperté mui triste en ver que todo era sueño. Ciar. ¿ Pues querría usted que fuese realidad ? Evar. Porqne mi afecto conociese usted entonces. Ciar. Muchas gracias, pero creo que es mejor que de ese modo nunca llegue á conocerlo. ESCENA 4 . a Dichos y Don Genaro. . Gen. Hola, señores, parece,, que mui aaiígpsige han hecho ustedes. Sí, ya se ve los caminantes rnui luego ‘ hacen amistad. Evar. Lo mismo es lo, que estaba diciendo.- .. i Y sobre todo hai algunos que agradan [tan pronto ! Gen. Es cierto, ya lo dije yo al instante , que eran todos nuestros genios mui conformes, . , señor! i. .-- . Gí-w.-Htiiientre algunos, sugeto# tan felices simpatías, 25 ¿no es así y Gl^ra? Ciar. Lo mesmp digo yo , y cas! lo >stp| esperimentando. Gen. Buepo, esa franqueza me encanta. Pasf. IJago un papel estupendo en esta casa; ¡ oh dplor! Gen. Yo creo que ustedes no vieron todavía mi haciendita. Pase.. Sí señor, ya di un paseo esta mañana por ella. Gen, Bero antes que tomemos el phocolate , es preciso que os enseñe mis gilgyeros y mis canarios moñudos: j oh! tan bonitos los tengp;, que estoi loco, Mvar. Sí señor, gustará este caballero de admirar su pajarera. Gen. ¿La ha visto usted? ^var. Sí, ahora mesmp salgo ^e ella. Gren, Grandemente, sin duda que á lo que entienda quiera á su futura esposa hablar qn rato en secreto; pues si usted lá ha visto ya, no se moleste de nuevo, y quédese , que nosotros' Tamos á verla , y volvemos, Puede que la vuelva á ver con gusto este cabailero, J^riar.^ ¡Oh! no señora, la he visto muí despacio, Qlar, Pero 9I menos os gustará pasear un rato, 'Evar, Ya me paseq ^ lo bajtante. Gen, Sí señor» quédese usted; tritios luegp nosotros, ^ Evar, Verlo despacio, supuesto que hai mucho tiemp9| enterarse bien de todo, P ase. Podríamos suspenderlo basta otra vez. Gen. No señor, no puede haber mejor tiempo? vamos, venga usted , vefá cosas mui buenas. Pase. Para eso no era menester salir de esta §ala: no por cierto, ESCENA j.» Clara , y 4^^ Evaristo^ pvar. A la verdad yo OQ he vista la pa|,jrera; perp esp no me interesa, ' Ciar. IY por qué ha mentido usted? Ev.ar, Eso es bueno, me quedaq pocos instante? para estar al lado vuestro, y para hablaros, y ahora podría irme á perderlos con 1 q§ moños de los pájaros. Ciar. Pero muestra usted en eso que está mui acpstumb.radp á fingir, Evar. Perdón espero esta vez,, porque será la última, Ciar, Con efecto parece que á usted le gusta el pasearse, y por esa le instaba, pvar. Sí'qpe me gusta, y muclio; pero ej paseo . es un placer mui trlbial, comparado á aquel que tengo con vuestra conversación: quiere usted qpe ía trabemos otra vez , qo qq\no ayer, pue^ aquélla yo deseo se qs borre de U memoria, cual ?e borra un pronto sueño apenas uno despierta. Desde aj^er acá me encuentro mpi distinto del que fui. Ciar, |Y taq pronto! No lo creo. a? Ganas me dan, sí pop cjert», de enfermar con esas propias condiciones. Usí:ed crep que pop el tiejppo pasacÍQ deduce del venidero, ¿ mas si por casualidad fuese el combate funesto, y usted no quedase herido? ^var. no gastemos tiempa en vaide, pues mi rival sin duda que está mui lejos, y no hai que tener cuidadp. ¿Si viera usted cuánto.siento que se vaya usted ? le estimo» tan de veras. p 0 s c. Yo lo aprecio infinito , pero voi á despedirme. Mvar. I Del suegro ? Pase. Y de todos |os demas. JBvar. Algún dia nos veremos por esas tierras de DioS| ¿ no es verdad ? Pase. No sd. ^vap. Por cierto que me alegraré podep servir á usted. Pasf. Mui bien; pero...,. ^var, ¡ Oh 1 El servir á las personí^s que tienen nuestros afectos es servirse uno á sí mismo. Señor, usted., no comprendo,, Mvar. Se me olvidaba decir que no vaya usted mui lejqs á establecerse. Si acaso..,, quién sabe.... llegará tiempo en que necesite un hombre de probidad y secreto... no digo mas , pero pued^ que seáis hombre de provecho algún dia..,. reservad esta especie en vuestro pecho. Ahur..,. Es hombre de bien; cuando yo reine al momento le hago ministro de estado, ÍISCENA j.at Pascual s&h. Pase. A Dios, ¡Qué fin tan funesta tuvo mi resolución, de disfrazarme!.,,, yo puedo en una palabra sola deshacer todo el enredo, pero ya es tarde; ella le am 3 | y declararme comprendo no haría mas que afligirla, sin serme á mí de provecho» Sí yo pensase como otros de aquí nacería un duelo, ¿pero á qué fin?... adema? él r.o tiene culpa de esto; llega, y es bien recibido, ama, y consigue ; de¡emos , á tpdos en este error, pues con él están contentoSj y supuesto que yo solo soi el infeliz, no quiero ínpomodarlos j pactamos, ?SGEN4 6,# p}fc^ 9 , Genaro y y Clam^ Señor don Genaro, espero vuestras ordene?, Gsnar. ¡Pues edmo! I nos deja usted ? Pase, y mui presto. Ahora mismo marcho. Gen, Éstraño tan repentino proyecto, ¿Cdmo no dijo usted nada esta mañana? Pase. Un momento á veces es suficiente para que al punto variemos nuestros planes: Crean ustedes que con mucha pena dejo este sitio , pues quisiera disfrutarle por mas tiempoj pero la felicidad sitJ duda que no se ha hecho para mí. Ciar. Ni para mí tampoco. Gen. Pues no hai remedio, permítame usted que vaya á acompañarle. ^ Pase. Yo os ruego que no os molestéis. Gen. No mas que á la puerta. Pase. No consiento que salgáis de aquí, Señora, quiera Dios que el himeneo que se os prepara, sea un lazo que colme vuestros deseos. Gen. Todos así lo esperamos, y sucederá en efecto. Pase. I Y esta señorita está gustosa ? ^^n. No puede menos. ^ire usted como se pone jy Colorada. "«jc. Ya la veo; ® Dios por la ultima vez, a Dioe, señora. ESCENA 7.« Genaro y Es sugeto Gen. Norabuena. Pero podía á lo meno« ocultarlos, pues nosotros JO tenemos culpa de ello. ■ Mí yerno sí que es alhaja; ¿qaé franqueza, qué gracej qué alegría natural, qué Ocurrencias? ' uiui cierto, onic* ^ mi deseo, tant tUTÍese "««ío amor propio, d al j que disimulase mas la viveza de su genio, • que tuviese reflexión, juicio , en fin.... Gen. ¿Qué estás diciendo? Asi son todas las damas, siempre desean aquello que no tienen; pues yo estoí con mi yerno mui contento: aquí viene. Ciar. Deje usted que me retire. ¿ A qué efecto? Espérate y le hablarás. Uar. No señor, mui pronto vuelvo. ESCENA 8.a Genaro y Evaristo. Gen. {Oh qué á punto viene usted ! Antes no tuvimos tiempo para hablar , ni yo le pude decir de prisa y corriendo mas que solas dos palabras. Evar. Pero dos palabras fueron bien preciosas, pues mi triunfo coronaron. Gen. Apostemos á que ahora perdona usted a su do. Evar. ¿Cómo es eso de mi do? Gen. Sí, su carta, amigo, os ha descubierto; ya lo sabia yo todo. Evar. Con que.... Pero yo no entiendo lo que usted dice; ¿ mi do ha escrito á usted ? Gen. Sí por cierto. Su do de usted me escribió; j* Hai tai cosa í Evar. Vaya, creo que usted se chancea. Gen. No. M 34 ESCENA 9.a Dichos y Víctor, Vict. Abajo llegó un sugeto preguntando por usted.... dice que es.... Gen. Ya vo¡ corriendo. Pues sí señor y yo ya estaba ' informado del secreto, . y al punto le conocimos todos en casa.... Hasta luego. ESCENA lo.a Evaristo y Víctor. Evar. ¿ Victor, qué quiere decirme don Genaro? si de cierto habla, sin duda mi tio le escribió. Yo lo celebro. ¿Mas cómo sabe mi tio que yo estoi aquí ? no puedo comprenderlo. Vict. Pues yo sí, os esplicaré el enredo, on Genaro dice bien, un tio escribió en efecto, mas no su tio de usted, pues á usted le están teniendo todos por otro. Evar. ¿Por quien? Vict. Por un novio. Evar. ¿Cómo es eso? Vict. Sí señor, y el novio es aquel fingido viagero que'llegó poco después que nosotros: ahora mesmo se va á marchar á su casa, cediéndole á usted el puesto. Evar. Tú quieres volverme loco. ¿Qué embrollo me estás diciendo? Espiícate mas. Vict. Lo haré, porque me ha informado de ello un criado; cuando anoche llegamos, todos creyeron que era usted un don Pascual con quien hace mucho tiempo tienen tratada la boda de doña Clara; el mozuelo, deseando conocer á su esposa, tomó el medio de fingirse en caminante» pero déscubrió el secreto á don Genaro su tio, cabalmente .al mejor tiempo. Llega usted , y creen todos que es el novio, y por lo menos le recibieron al punto con los mayores estremos, y apenas usted Ies dijo una palabra, al momento le aceptaron para liacerle de dpña Clarita dueño. Esta es la equivocación, y este es el todo. Evar. ¡ Qué enredo I por eso estrañaba yo.... ¿ Habr4 marchado en efecto don Pascual ? Vict. Puede que no. Evar. Preciso es que procuremos aprovechar los instantes. Voi al momento corriendo á escribirle, aunque con lapi^» un corto billete , presto dáseley no le permitas marchar. Vict. Corro á obedeceros. ESCENA ii.a Evaristo solo. Evar. Voi á hacer un sacrificio mui costoso mas no debo abusar-de un simple error. Don Pascual tiene derecho para ser de doña Clara esposo , y llegará á se;rIo; sí señor, que yo lo tomo á mi cargo; solo siento que ella se muere por mí; mas don Pascual es sugeto mui digno de ser aniado» j y^ncepá cpn. gli h pasión de doña Clar^, ]Ella llegará mui pre&to i pÍTÍdarmp como amante, no pomo aojipo ¿ que esperq jiacer f iagcs mui frecuentes i esta casa- (Qué contentq es ver á aquéllas personas que iiacemos felices jveo cuanto habrá de siicedet:. Siempre que yo yeuga. á verlos^ al punto que me divisen «aldrán de casa corriendo Ú recibirme, querrán^ todos abrazarme á nn tiempQ| doña Clara, don Genaro, don Pascual, los nietezuelosj, iodos se atropellarán para estrecharme en su pechOí Doña Clara, dirá Con el afecto mas tierno, |oh , qud espresivas palabras j( Amigo mÍQ, estáis viendo la madre mas venturosa del mundo, todo lo deb.Q á yos, mi dicha , mi esposo. Aunque yo llegase á serlo suyo, no podría ser ipas feliz, pero yo creo que vuelve Víctor,' ESCENA 12.1 X^ícho y ViffQr^ iQué traes? Tm. Ya don Paícu¡(! está aquí. Mvar. Knnca yo dudaba dp eso- ¿y mi carta? ^ ^ n ^Qué demonios le escribió usted ? Mvar. ¿Pues qué es eso? <qné sucedió? Qqg g| abrirla quedp hombre casi j^ercos Ipudó de colpr mil veces; después se ^uedó sereno. pero cqn ojo$. tsiu yhps, y tan qué sé yo.... 8,e alegraba , pues me dijPV dilc que voi Vi momento; yo. pensé marchar al punto, pero me obliga j^ste pleito 4detenerme.... ya viene, Idíieno es que á spl^s quedefROSj ESCENA fvarhio y Fascuah j^par. Ola, ¿ya está,u«tedde vuelta? Podíais estar satisfecho de que no rehusaría..., . ^ Mpar. Sí señqr; por eso. mes?u 9 sabia que precisamente vendría usted, 1 F^S:C. Pero creo que ha elegido usted mal sitV* j^var. No señor, el sitio es bneno^ buentsimo 5 en esta sala debe acabarse el enredo,. PdíJc. Mejor fuera irnos al bosque, Mpar. ¿AiVosque? yo no os cntimidp., P-ase. Pues el billete está claros léale usted. Ya le 1^.0. Volved, preguntad por mt, pero con mucho secreto, y sin que ninguno o.s vea^ ja» H-v ^asc, ¿Pues qué hai en esto digno de ri'.a? ^var. No é? nada, ahora á adivinar empiezo Iq que ha sido; sí es un laitce praciosisimo | ya vuelvo, fspéreine usted un lato, escena 14 . ^ Pascual sfia, Tcdüs aquí son iniíícik^-' • ínc cavia á Uairicr con pii' -. y cuando yo me prcsciit.: ti 2. 3 ^ . se ríe á mas no poder. Me encarga con gran secreto el que ninguno me vea; y hace que le aguarde dentro de esta sala , donde es fuerza que alguno salga mui presto. íOIi! quiera Dios que no venga doña Clara, jtanto temo volverla á ver! ¿Qué disculpa la daria de haber vuelto tan al instante? Alguien vienc> y es ella , j válgame el cielo! ¿cómo sufriré su vista? ESCENA 15.a Dicho y doña Clara. Ciar. ¿Quién será este caballero que me ha dicho don Pascual que me busca?... ¿mas qué veo? ¿ Es usted ? Tase. Mi detención sin duda ha de sorprenderos. Ciar. ¿Cuál es el motivo de ella? Paje. Un cierto asunto que tengo que tratar con vuestro esposo futuro .. y él á este puesto me ha citado. Ciar. Ciertamente que me alegro mucho de eso. bi mi padre aprovechase para poder deteneros esta ocasión. Pase. Vuestro padre puede que en este momento se incomode con mi vista, y mas que está disponiendo las cosas para la boda. Ciar. Aun hai que decir en eso. Pase. ¿ Pues no dijo don Genaro que iba á celebrarse luego, al instante ? Ciar. Sí señor; habia llegado el tiempo de aprisionarme en un lazo que ya me estaba oprimiendo antes que me le pusiesen, pero por fortuna tengo un tierno amigo en mi padre; le he descubierto mi pecho, y viendo la repugnancia con que admito el himeneo, consiente en que se difiera. Pase. Pues yo vivía creyendo que amaba usted á ese joven. Ciar. Mal hizo usted en creerlo. Pase. Quizás otro mas dichoso habrá ganado primero ese corazón. Ciar. Tampoco á nadie amaba, os protesto, cuando él vino. Pase. ¿ Qué he escuchado ? j Ah señora! ¿Será cierto? ¡ Si supiera usted qué nueva ©s esa para mi pecho! {Feliz don Pascual! Ciar. ¿Pues cómo? oye usted que no le quiero, ¿y envidia su suerte? Pase. Yo hablo por mí. Ciar. ¿ Qué está usted diciendo ? Pase. Ya es inútil la ficción. ’ Quien se ofrece á los pies vuestros es don Pascual, Ciar. { Es posible! Pase. Sí por cierto. Perdone usted , doña Clara, perdone usted mis intentos de observar con un disfraz si usted era con efecto cual todos me la pintaban. Con aqueste pensamiento llegué, la vi, la adoré, pero hallando un forastero en casa, y viendo que cstab' concertado el himeneo, pensé que era vuestro gusto, por lo cuál al punto mesmo, haciendo á usted sacrificio de mi amor, y del deseo que yo tenia á su mano, quise ausentarme. Ciar. No puedo volver en mí: {qu¿ sorpresa tan dulce ! Sin dada el pecho me lo anunciaba ; mas yo no lo entendia ; ya espero verme unida al que mas amo. ESCENA ULTIMA. JDichos y JDon Genara , Evaristo y Yictor. Evar. I Sope yo escoger buen puesto para la cita, ó queréis ir ahora al bosque í Pase. Yo creo que usted disimulará que no acertase el misterloy conozco mi ingratitud. Ciar. Yo también conozco el precio de una acción tan generosa. Usted no tuvo derecho para aspirar á mi mano, pero le tiene , y mui cierto^ á toda mi estimación. < Sabe usted , padre ?.... Ya vengo completamente informado,, y á don Pascual conoc^mot por fin. Perdóneme usted. ^n. Mui bien, pero su proyecto^ estravagantc nos puso ? P'que de hacer un yerro ■ -a.ncduble,yu„i' ™ »<= M y con iusticia.su que tuvo toda ia ¿uW rase. Perdone usted. £vat. Degemos tantos perdones que ahora no es año santoi Pase. Yo debo Citar mui agradecido ® generoso estraneero^ que supo. «utr. Basta , yo Wc. '* que es justo... respiremos, qne una virtuósá acción da un plácido movimiento á la sangre; desde hoi desisto de mis proyectos, y quiero en todo enmendarme. He aqui el plan que me he propuesto nuevamente, ya no aspiro á los brillantes empleos, pues no faltarán personas que los sirvan , solo quiero vivir con tranquilidad retirado aqui en el centro de Aragón.... ¿saben ustedes si acaso se está vendiendo aqui cerca alguna hacienda? Gen. Precisamente me acuerdo de una que no dista mucho. Evar. Pues la compro en el momento, me caso con una dama virtuosa por estremo, amable , bonita, en fin otra doña Clara, luego tendré muchos hijos , muchos,' pues siempre bendijo el cielo las familias numerosas. Mi esposa con mucho esmero correrá con educar las hembras, y al mismo tiempo instruiré yo á los varones, que absolutamente quiero ser solo su protector, este es un gusto hechicero para un padre , estudiaré Jas inclinaciones de ellos; unos seguirán las armas, y otros irán con el tiempo á cursar á Salamanca. Vecino mk), yo quiero que usted me saque de pila al que me nazca primero, se criará grandemente, y no tendré que ir mui lejo» para buscarle la esposa, pues se unirá yn himeneo con la hija de don Pascua!, y asi todos juntos, luego, seremos hijos de usted, y allá cuando llegue el tiempo 3l ' de so vejez, nos con venturoso con^n^o^ solo tenia OPa hija, y ahoj-a todos cuantos vcft son de mi familia , este es \in razonable proyecto, Yicf. I Qué llama usted razonablf cuando nos falta el dinero ^ue fea í|e fo^ta? 95 a haeien^ai. íj.ue. es todo su faldamento? Señores, ustedes crean que jui amo morirá hacicqdq ?Us gracias acostumbradas, pues auqque piense de cíeytg enmendarse, seguirá COI} sus malditos proyectos, sin conpeer que son todos palacios dé humo y de yien% 1 39 En dicha Librería de González te hallan las piezas siguientes i Avelino ó el Gran bandido , trage¬ dia en 8 . ° Aviso á los casados, en S.® El Avaro, ópera. Abogar por su ofensor, y Barón del Pinei. ^bre el ojo, <5 sea aviso á ios solte¬ ros. El Abuelo y la nieta. Acmet el magnánimo. El Alva y el sol. El Ayo de su Hijo. El Amor constante, ó la Olandesa. Amores del conde de Cominges. Antes que te cases mira lo que haces. La batalla de los Ara piles, en 8 . ® Ll Viajante desconocido , en 8 . ® flanea y Moncasin, <5 los V«n«cianos, tragedia. La Boba para los otros, y discreta para sí. La Buena criada. Buen amante y buen amigo. Buena madrastra, en un acto. El B«en hijo, ó María Tercia de Austria. La Buscona <5 el anzuelo de Fenisa. El Calavera en 8 . * El Casamiento por fuerza en 8 . ® '-auso tristeza y contento la agudeza en 8 ° enamorada, en » o en un acto. Cecilia y Dorsan en 8.® Citas dtbjjo del olmo, en 8.0 Li Condesa de Castilla, en 8.0 tragedia. El Contrato anulado en un acto, en 8.0 ' El Cafe. Las Cárceles de Lamberg. Cárlos doce Rey de Suecía tres partes. Catalina segunda emperatriz de Ru" sia , dos partes. La Cecilia las dos partes. ''bal Colon. El Confidente Casual. La Dama Labradora. La Dama Sutil. Defender al enemigo en la traición que es lealtad, y defensa de Carmona. Defensa de Barcelona por la mas fuerte amazona. El Divorcio feliz ó la marquesita. El Divorcio por amor. El Delincuente honrado, en 8 . ® El Delirio ó Us consecuencias de un vicio, ópera. Don Saneno García conde de Casti¬ lla, tragedia. La Escuela de la amistad ó el filóso¬ fo enamorado. El Español y la francesa. Estatira ó los zelos de Rojana, tragedia. Entre el amor y el honor, el honor es lo primero, de figurón. Los esclavos felices, con el Asdrubal. La escuela de los Maridos. El Esplín. Los Esposos reunidos. Los Falsos hombres de bien. La Fama es la mejor dama. La Faustina. Federico segundo Rey de Prusia, tres partes El Feliz Hallazgo y el Abate mas astuto. El Fenis de los Criados, ó María Te¬ resa de Austria. La Fé triunfante del Amor y Cetro, la Kaira, tragedia. El Gusto del dia. Guzman el bueno unipersonal. Aníbal, unipersonal. El Hijo Reconocido. Los Hijos de Nadasti. El Hombre Agradecido El Hombre de bien Amante casado y viudo. La Huerfanita ó lo que son los pa- 40 rientes. Idoíneiieo tragedia. El Imperio de las costumbres en 8.® El Imposible mas fácil. Ino y Ncifile. Ino y Temisto. La Isabela , ópera. La Jacoba. El Joven Pedro de Guzman , uni¬ personal. La Judía Castellana. La Justina. Lidian Amor y poder hasta llegar á vencer, Seleuco Rey de Siria (de hombres.) Lo cierto por lo dudoso, ó la muger firme. Los Locos de Valencia. Mardoqueo , tragedia en 8.® Maria Teresa de Austria en Landauu. María, la del puchero, en 8.° El Matrimonio secreto. El Médico á palos. La Melindrosa ó los esclavos su¬ puestos. Mentira contra mentira , en 8.® Misantropía y arrepentimiento. Misantropía desvanecida, en un acto. El Misántropo. La Mogigata. La Moza de Cántaro en 8.® Numancia destruida, en 8.° ¡Natalia y Carolina Ea Nina , ópera. Kino segundo , tragedia. No hai peor sordo que el que no quiere oir. El Opresor de su familia , en 8.o El Otelo ó moro de Venecia, tra¬ gedia. Pedro el Grande , Zar de Moscobia. La Pctimetra. El Pintor fingido. Por la Puente Juana. La Posada ó el Calavera escarmenta¬ do, en 8.® La Posadera feliz y enemiga de los hombres. El Premio de la humanidad. Propio es de hombres sin honor pen¬ sar mal y hablar peor, el hablador. La Raquel, tragedia. Razón justicia y honor, triunfan del mayor valor, Alejandro en Escu¬ ta ro. La Reconciliación y los dqs herma¬ nos, en 8.® El Rencor mas inhumano de un pe¬ cho aleve y tirano, la Condesa- Ze- noviz. Rufino y Aniceta. Sancho Ortizde las Roelas, tragedia. La Señorita mal criada. El Señorito mimado. Servir á buenos. El Sol de España tn su oriente y Toledano Moisés. El Sordo en la posada. Sueños hai que lecciones son ó efe<;‘‘ tos del desengaño. El Trapero de Madrid. Troya Abrasada. Las Víctimas del amor Ana y Sindan. El Viejo y la niña. El Vinatero de Madrid. La Virtud premiada ó el TcrdaderC buen hijo. Las Vivanderas ilustres. La Viuda Generosa. El Zcloso y la tonta. El Zeloso don Lesmes. Zen#via y Radamisto, in 8.®