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E-democracia: participación ciudadana y nuevas tecnologías para la solución de los conflictos ambientales

Santos Silva, Renata Fabiana

Abstract

La venida de las nuevas tecnologías ha traído debates sobre la transformación de la democracia y, por eso, algunos se refieren a la democracia digital o la e-democracia. No podemos ignorar que en el mundo contemporáneo la tecnología repercute en los procesos políticos, sociales y económicos, de manera que también produce efectos en la democracia. La relación entre el poder público y los ciudadanos gana matices distintos con la tecnología, en la medida en que se facilita el acercamiento del ciudadano a la gestión pública. El tema de la resolución de los conflictos también se relaciona con la democracia digital, sobre todo en las disputas ambientales. La utilización de las nuevas tecnologías para la solución de conflictos de esta naturaleza sería capaz de propiciar más participación ciudadana y con esto un mejor desarrollo de las políticas públicas ambientales o, por el contrario, contribuir al incremento de la brecha digital, en perjuicio de la participación ciudadana. En este trabajo planteamos explorar el potencial de las nuevas tecnologías complementadas con los medios adecuados de solución de conflictos, en particular de la mediación en línea, como herramienta de solución de disputas ambientales y refuerzo del marco de la democracia digital. La metodología adoptada en este trabajo tiene naturaleza de revisión bibliográfica, pues está basada en la investigación en libros, periódicos, artículos, como también en materiales y documentos electrónicos extraídos de sitios oficiales y de organismos internacionales.

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E-DEMOCRACIA: PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA LA SOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS AMBIENTALES E-DEMOCRACY: CITIZEN PARTICIPATION AND NEW TECHNOLOGIES FOR THE SOLUTION OF ENVIRONMENTAL DISPUTES Santos Silva, Renata Fabiana Universidad de Sevilla [email protected] Resumen: La venida de las nuevas tecnologías ha traído debates sobre la transformación de la democracia y, por eso, algunos se refieren a la democracia digital o la e-democracia. No podemos ignorar que en el mundo contemporáneo la tecnología repercute en los procesos políticos, sociales y económicos, de manera que también produce efectos en la democracia. La relación entre el poder público y los ciudadanos gana matices distintos con la tecnología, en la medida en que se facilita el acercamiento del ciudadano a la gestión pública. El tema de la resolución de los conflictos también se relaciona con la democracia digital, sobre todo en las disputas ambientales. La utilización de las nuevas tecnologías para la solución de conflictos de esta naturaleza sería capaz de propiciar más participación ciudadana y con esto un mejor desarrollo de las políticas públicas ambientales o, por el contrario, contribuir al incremento de la brecha digital, en perjuicio de la participación ciudadana. En este trabajo planteamos explorar el potencial de las nuevas tecnologías complementadas con los medios adecuados de solución de conflictos, en particular de la mediación en línea, como herramienta de solución de disputas ambientales y refuerzo del marco de la democracia digital. La metodología adoptada en este trabajo tiene naturaleza de revisión bibliográfica, pues está basada en la investigación en libros, periódicos, artículos, como también en materiales y documentos electrónicos extraídos de sitios oficiales y de organismos internacionales. Palabras clave: Democracia digital, conflictos ambientales, participación ciudadana, mediación en línea, nuevas tecnologías. Abstract: The advent of the new technologies has brought discussions about the transformation of democracy and, therefore, some refer to digital democracy or e-democracy. We cannot ignore the fact that in the contemporary world the technology has an impact on political, social and economic processes, so that it also produces effects on democracy. The relationship between public power and citizens with technology gains different nuances, in the way that citizen's approach to public management is been facilitated. In this scenario, the conflict resolution connects to digital democracy, especially in environmental disputes. The use of the new technologies for the resolution of this kind of conflict would be able to produce more citizen participation and with this a better development of public policies or, on the contrary, to the increase the digital divide, worsening citizen participation. In this work, we propose to explore the potential of new technologies complemented by the adequate dispute resolutions, in particular online mediation, as a tool for solving environmental conflicts and reinforcing the framework of digital democracy. The methodology adopted in this work as the literature review, based on book researches, papers, articles, as well as electronic materials and documents extracted from official and international organizations sites. Key words: Digital democracy, environmental disputes, citizen participation, online mediation, new technologies. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 200 1. Introducción La sociedad y el Estado contemporáneo experimentan transformaciones profundas en sus relaciones sociales, económicas, culturales y jurídicas como consecuencia de las nuevas tecnologías y de la globalización. En este escenario en que el mundo se encuentra orientado hacia el conocimiento y la organización en red, las nuevas tecnologías repercuten en la evolución y extensión de la democracia. Por esta razón, el presente estudio tiene como objetivo el análisis de la mediación en línea para la solución de conflictos ambientales como herramienta de democracia digital e idónea para la ampliación de sus límites. Para esto es necesario considerar que las nuevas tecnologías no solamente producen cambios positivos, sino que también pueden provocar circunstancias dañosas para la democracia, lo que significa una amenaza para su desarrollo. Por ello, pretendemos también examinar las posibles amenazas de la tecnología, en el contexto de la solución de conflictos ambientales, subrayando el problema de la exclusión digital. Con el fin de alcanzar este objetivo, examinaremos la evolución histórica de la democracia, el concepto de democracia digital, la influencia de la tecnología en la participación ciudadana y su aplicación en la resolución de conflictos ambientales, así como el potencial de la mediación en línea para la ampliación de la democracia. 2. Metodología La metodología adoptada en este trabajo tiene naturaleza de revisión bibliográfica, pues está basada en la investigación en libros, periódicos, artículos, como también en materiales y documentos electrónicos extraídos de sitios oficiales y de organismos internacionales. Para la definición del estado del arte, primeramente, recorrimos las plataformas Dialnet y Google Académico, utilizando las palabras clave: “Democracia digital”, “conflictos ambientales”, “participación ciudadana”, “mediación en línea” y “nuevas tecnologías”. No logramos encontrar ningún trabajo que fuera objeto de análisis de estos elementos en conjunto, lo que demuestra la importancia de la investigación. Sin embargo, existen diversos trabajos que desarrollan estos puntos aisladamente y que sirven de aporte teórico para la investigación. Puesto que el tema abordado es de máxima actualidad, hemos pesquisado una bibliografía reciente, tanto en lengua española como en otros idiomas (portugués e inglés). No obstante, hemos utilizado también literatura clásica, como los trabajos de Bobbio, Ferrajolli y Dahl, por ejemplo. Es importante aclarar que para cada sección de la investigación hemos empleado una referencia teórica específica. En la primera sección, además de los clásicos, hemos utilizado trabajos de Prats I Catalá, Bonavides, Julius-Campuzano y otros estudios más vinculados al uso de la tecnología para la mejora de la democracia, como los trabajos de Coleman y Blumler. En una segunda parte, la base teórica se encuentra en los textos de Castells, Dromi y Rodríguez-Arana que afrontan la cuestión de la transformación del Estado en sus distintas dimensiones, señalando los efectos de la tecnología y la necesidad de fomento de la participación ciudadana. En la siguiente sección, hemos utilizado estudios que explotan el empleo de la mediación para la solución de conflictos ambientales, subrayando los trabajos de Silva Júnior y Belloso Martín, además de otras que investigan la democracia digital, como las de Luño y Sánchez Bravo. El problema de investigación se centra en el potencial de la mediación en línea como herramienta de solución de disputas ambientales y refuerzo del marco de la e-democracia. Como hipótesis tenemos que la mediación en línea es idónea para la solución de los conflictos ambientales y amplía los límites de la democracia digital. En cuanto a los fines, la investigación posee naturaleza descriptiva y cualitativa y exige la interpretación y atribución de significados en el proceso de investigación. 3. Panorámica histórica de la Democracia: desde la Antigüedad hasta la era digital La palabra “democracia”, cuyo origen etimológico se encuentra en las palabras griegas demos y kratos, posee el significado literal de “gobierno del pueblo”. El fundamento de la democracia griega era la participación directa del pueblo en los asuntos de gobierno, por lo que las constituciones políticas de las polis griegas reconocían la capacidad de los ciudadanos de tomar dichas decisiones (Brugué, Feu, & Güemes, 2018). En Atenas la participación popular se manifestaba a través de la asamblea popular (ecclesia), en la cual participaban todos los ciudadanos atenienses. Estas reuniones se realizaban en el ágora (plaza) que representaba el gran espacio de la ciudadanía. Allí los ciudadanos atenienses podían hacer uso de la palabra, proponer normas y decidir colectivamente (Ferreira Filho, 2001). Por tanto, en la democracia ateniense estaba presente la idea de igualdad, en el sentido de igualdad ante la ley (isonomia) e igualdad de todos los ciudadanos de hablar en las asambleas de gobierno (isegoria) (Dahl, 2012). También se encontraba presente Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 201 la concepción de “bien común”, en el sentido de que no era legítimo para los ciudadanos la búsqueda del interés personal, sino del interés común, dado que así se podía alcanzar la justicia. Desde esta perspectiva, la democracia griega significaba “gobierno de muchos”, en oposición al gobierno de uno o unos pocos, además del ejercicio del poder político por el pueblo. En este contexto es importante saber quién era el pueblo. La participación política en la polis griega estaba condicionada por la ciudadanía que no pertenecía a todos en el pueblo. Esto significa que las mujeres, los esclavos, los extranjeros residentes permanentes (metecos), por ejemplo, estaban alejados de la vida política (Dahl, 2012). Por todo ello la mayoría de los pensadores antiguos tenían un juicio negativo de la democracia, pues se trataba de un sistema excluyente46. La democracia griega, como hemos visto, se ejercía por una minoría social de hombres libres que se apoyaban en una mayoría de esclavos47. Frente a tales circunstancias, los autores más rigurosos consideran que en Grecia no hubo una verdadera democracia, sino una aristocracia democrática, lo que es una gran paradoja (Bonavides, 1997). No obstante, la democracia griega ha dejado legados importantes para la teoría y práctica de la democracia moderna, como la idea de democracia directa, la concepción de bien común y de igualdad. La experiencia romana también ha contribuido a la conformación de la noción moderna de democracia, pues en la República Romana se desarrolló con más profundidad la idea de ciudadanía. Los ciudadanos romanos eran gobernados por instituciones como las asambleas populares y el Senado, que tenían el control del poder político. La participación ciudadana, elemento de la democracia de los modernos, en cierto modo, estaba presente en la República Romana, pero restringida a una minoría de privilegiados, lo que suponía que sólo una minoría que tenía la ciudadanía romana podía disfrutar de la participación política. Es importante indicar que el concepto romano de ciudadanía era más extenso que el ateniense, pues era posible, en algunas circunstancias, el reconocimiento de la ciudadanía romana a los extranjeros. Por lo tanto, la democracia de los antiguos estaba fundada en dos nociones fundamentales: la restricción del concepto de ciudadanía y la participación popular. Estos conceptos también implicaban la comprensión de la libertad, pues ser libre en la Antigüedad significaba tener participación política que era concentrada únicamente en una minoría ciudadana. Además, la libertad era concebida en la dimensión de la ciudadestado, de manera que ésta también era el límite de la democracia. No obstante, esta comprensión no se considera democrática en la contemporaneidad, si bien fue fundamental para el avance histórico de la democracia. La democracia de los antiguos fue silenciada con la crisis del Imperio Romano y la toma de Atenas por los espartanos, en la Guerra del Peloponeso. Estos hechos permitieron la implantación del Estado Absolutista, en el cual los valores democráticos de la Antigüedad no tenían casi ninguna aplicación. A finales del siglo XVIII, con el ascenso político de la burguesía, la democracia se reafirma a través de la Revolución Americana y de la Revolución Francesa, movimientos concretados respectivamente en la en la Declaración de Independencia de las trece colonias americanas (1776) y en la Carta de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789). Sin embargo, hubo un gran cambio en los fundamentos de la democracia, que pasa a incorporar la idea de representación y de libertad concebida en un plano individual. La representación nació de la expansión de la organización estatal. En el contexto de los estados-nación no era posible la participación ciudadana en el ágora, como solía ocurrir en la Grecia antigua. En la obra El Federalista (1788), Madison, Hamilton y Joy describen la representación y defienden una forma de gobierno en que el pueblo no participa directamente en la toma de decisiones gubernamentales, sino que elige representantes para hacerlo. Otro punto importante de la democracia de los modernos es la idea de libertad basada en la concepción individual, de manera que la democracia es un medio de protección de los derechos personales del individuo (Yturbe, 2007). Por ello, la libertad estaba conectada con la protección a la propiedad privada, de forma que la democracia se identificaba con la libertad del propietario. Por eso que la democracia de los modernos poseía un juicio positivo, ya que se posibilitaba la participación política a través del reconocimiento de la propiedad. 46 Platón, por ejemplo, comprendía que la democracia no era el mejor régimen político, pues el régimen violaba la libertad y la dignidad personal con el fundamento en una igualdad niveladora (Platón, apud Hermet, 1999). 47 Cabral Neto (1997) señala que la democracia ateniense tenía fundamento en la esclavitud y por eso estaba rellena de contradicciones. Por tanto, para el autor, la democracia de los antiguos era restricta, sea en el sentido de la exclusión de grande parte de la población de la vida política, sea en el sentido de que aquellos que debería tener acceso a ella, en realidad no gozaban igualmente ni de los derechos políticos, ni de los bienes materiales producidos. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 202 Es importante señalar que la democracia de los modernos era compuesta por los fundamentos del liberalismo y por eso tenía un carácter prejuicioso, ya que el sufragio universal estaba restricto a una minoría de la población. El voto de las mujeres, por ejemplo, es una conquista muy reciente. Sin embargo, el ideal liberal contribuyó para la construcción de la estructura de la democracia moderna, en la medida que reconoció la autonomía del individuo y garantizó el derecho de igualdad de oportunidades48. No obstante, el modelo liberal colapsó con las revoluciones sociales del siglo XIX que eran fomentadas por el proceso de industrialización y cuestionaban la distribución de renta, así como la ausencia de prestaciones sociales. Había la necesidad de una mayor intervención del Estado en los dominios económico y social, lo que fragilizaba el modelo basado en la “mano invisible”. Tras las grandes guerras se desarrolló un modelo de Estado que buscaba el bienestar de todos los ciudadanos y el libre desarrollo del individuo, garantizando cierta igualdad de oportunidades. Para alcanzar este objetivo era necesaria una mayor intervención del Estado en la vida económica y social de forma que se posibilitaba el afrontamiento de crisis o fallos49. Desde el punto de vista de la democracia, el Estado de bienestar representó un avance del pluralismo y de la representatividad de las minorías. Dicho de otra manera, la democracia del Estado de bienestar social estaba basada en la integración y expansión de los derechos sociales lo que permitía más diversidad y pluralidad en las relaciones políticas así como más respeto a las libertades. Sucede que este modelo empezó a sufrir cuestionamientos una vez que no pudo dar respuestas efectivas a las siguientes crisis económicas ocurridas desde los 70, como también no pudo cumplir las promesas de desarrollo y bienestar social. Además, la globalización actual50 ha potencializado este status de crisis, en la medida que ha provocado un proceso de erosión en los modelos tradicionales de organización sociopolítica51. Tampoco se puede desconsiderar la crisis del modelo democrático representativo, que ha generado una crecente apatía política, puesto que los ciudadanos se consideran poco representados por los partidos políticos. Así plantea Piana (2007) cuando afirma que “la crisis de representación afecta la piedra angular de la actual democracia de partidos. No sólo es la naturaleza oligárquica del proceso de definición de la oferta electoral, sino también el congelamiento burocrático de unas élites representativas cada vez más alejadas del sentimiento popular”. (pp.133). La ruptura entre el poder y la política ha generado esta pérdida de legitimidad del Estado, razón por la cual una de las respuestas para la crisis de los estados-nación y de la representación política es el fortalecimiento de la democracia por la participación y la colaboración ciudadanas52. Algunos autores apuntan que la combinación entre representación y mecanismos más directos de democracia podría ser el camino para la cualificación de la democracia. Ferrajolli (2011), por ejemplo, comprende que nuevas formas de ciudadanía activa y de democracia participativa pueden contribuir para la retomada de la participación de los ciudadanos en la vida pública y el rescate de la representatividad de los partidos políticos. Para Bobbio (1987), la integración entre democracia representativa y democracia directa no es 48 Sobre el tema, Bobbio (1993) señala que: “Ideias liberais e método democrático vieram gradualmente se combinando num modo tal que, se é verdade que os direitos de liberdade foram desde o início a condição necessária para a direta aplicação das regras do jogo democrático, é igualmente verdadeiro que, em seguida, o desenvolvimento da democracia se tornou o principal instrumento para a defesa dos direitos de liberdade”. (pp.44). 49 Rodríguez-Arana (2015) explica que por la teoría económica keynesiana, el mercado no podría garantizar el mantenimiento de actividades suficientes al equilibrio entre las unidades de gasto y las de producción. De esta manera, frente a la incapacidad del mercado, la intervención estatal tendría justificación. 50 Importante señalar que la globalización no es un fenómeno reciente, pues es posible identificarlo en hechos históricos remotos, como en el renacimiento, en la industrialización. La grande diferencia entre el fenómeno actual y aquel ocurrido hace algunas centenas de años es la velocidad y la profundidad del impacto en todos los ámbitos vitales. 51 Véase Julios-Campuzano (2003). 52 Sobre el tema de la globalización, i Catalá (2004, p.34) reflexiona que “el mundo ha cambiado sustancialmente y la democracia representativa tal como se practicaba en las sociedades industriales ha entrado en crisis. Especialmente en las sociedades más avanzadas, los ciudadanos se sienten más libres, mejor informados, más capaces de analizar por sí mismos las políticas públicas de su interés, son menos ideológicos y más independientes políticamente y también más desconfiados hacia la acción unilateral de las instituciones, los políticos y los tecnócratas. Como comúnmente se señala, estamos pasando de un modelo de democracia representativa en que los votantes delegaban su poder cada equis años a sus representantes electos a una democracia representativa en que el compromiso y el interés directo del ciudadano es casi constante”. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 203 suficiente para la mejora de la democracia contemporánea, es necesario que la democratización sea extendida a aquellos que están alejados de la participación política. En este contexto, es importante evaluar como las nuevas tecnologías pueden contribuir para la mejora de la democracia en la actualidad. Es cierto que la evolución de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en las últimas décadas trajo nuevas luces a la reflexión de los caminos de la democracia. Pero, ¿es posible mejorar la participación ciudadana y superar los déficits democráticos a través de la tecnología? ¿La aplicación de la tecnología en los procesos políticos significa una evolución de la noción de democracia? No es posible denegar que la utilización de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) ha contribuido para la transformación de la sociedad. Estos cambios repercuten en los diversos sectores, de manera que también alcanza las relaciones entre Estado y ciudadanos. No obstante, hay que reflexionar que por mayor que sean las transformaciones provocadas por la tecnología, aún existe una gran brecha de participación ciudadana. La idea de democracia digital tiene fundamento en las potencialidades de los recursos digitales que serían capaces de ampliar los avances de la democracia. Según Ágio y Cardoso Sampaio (2013), la expresión democracia digital es normalmente empleada para referirse a la utilización de la tecnología para el incremento de la participación ciudadana en los procesos democráticos, ampliando la eficiencia y la efectividad de la democracia representativa. Además, de acuerdo con dichos autores, la utilización de espacios digitales para presentar opiniones y reclamaciones sobre cuestiones públicas también integraría su contenido. Por ello, Luño (2004) sostiene que las nuevas tecnologías generan otras formas de participación política, que pueden simplemente reforzar la democracia representativa parlamentaria como también generar una participación real y efectiva de los ciudadanos en la toma de decisiones. Por tanto, la renovación de la democracia estaría basada en el incremento de los procesos participativos a través de la tecnología, creándose espacios de información, participación y deliberación, constituyendo ágoras digitales que, de cierta manera, representarían un regreso al origen antiguo de la democracia. Ocurre que a las ágoras digitales carganse de más una tarea, cual sea, atraer la participación de los ciudadanos que están alejados de las cuestiones políticas. Según Coleman y Blumler (2009) la tecnología permitiría la reducción de la distancia entre los ciudadanos y los políticos, de forma que los representantes serían más visibles e accesibles a los representados, facilitando, en teoría, la comunicación política a través de la transparencia de la información, del diálogo y de la participación individual del ciudadano. Significa decir que las herramientas digitales tendrían que proporcionar el cambio de los procesos políticos, facilitar el encajamiento de la ciudadanía y encortar la distancia entre ciudadanos y gobernantes. Por eso Martinez Nicolás, Tucho Fernández y García Madariaga (2005) afirman que “los usos cívicos de estas tecnologías están permitiendo (o basta con que puedan permitir) romper aquel bloqueo político-mediático de la esfera pública y ofrecer así nuevas oportunidades para la participación y el compromiso políticos de la ciudadanía”. Por ello algunos autores sostienen que la democracia digital está conectada con la necesidad de implicación real de los ciudadanos a los procesos de adopción de decisiones (García Guitián, 2016). En esta perspectiva se reconoce la capacidad de los ciudadanos para participar de la toma de decisiones. Esto significaría una real evolución de la democracia contemporánea con apoyo en los recursos tecnológicos. Según Piana (2007), la tecnología permitiría conducir la ciudadanía al ejercicio de una democracia más profunda, a través del fortalecimiento del proceso de decisión política en que se utiliza de referéndum online, foros de debate y votación, suscripción de formularios de adhesiones para soporte a la decisión política. Es importante subrayar que las personas no son forzadas a ajustarse a las nuevas tecnologías, como explica Sánchez Bravo (2015), las nuevas tecnologías que deben adaptarse a las necesidades humanas, llegando a los excluidos. Frente a todo lo que decimos, es posible comprender que la democracia digital está basada en la utilización de los recursos tecnológicos para ofrecer nuevas oportunidades de participación a la ciudadanía, lo que incluye el acceso facilitado a la información, la presentación de opiniones y reclamaciones relacionadas a los temas de interés colectivo y la participación en los procesos de toma de decisión. La democracia digital, en esta dimensión, representa, ciertamente, una evolución en el sentido de la democracia. No obstante, sólo tendrá este sentido si es idónea a la inclusión de los ciudadanos que están alejados de su ejercicio, lo que reduce la apatía política. Además, hay que considerar la existencia de una Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 204 brecha digital significativa que echa por tierra este concepto evolutivo y consecuentemente impide el reconocimiento de este cambio de contenido de la democracia en la contemporaneidad. 4. Las nuevas tecnologías y la participación ciudadana: las influencias de las TIC en la solución de conflictos entre el Estado y la Ciudadanía Hemos visto que la tecnología en la contemporaneidad es un factor importante para las relaciones económicas, sociales y políticas. Por eso Piana (2007) afirma que “el nuevo rol de las TIC potencia la búsqueda, el almacenamiento y la utilización del nuevo valor económico y productivo, la información. El impacto de esta nueva tecnología ha sido tan significativo sobre el sistema productivo que hoy se habla de la Sociedad de la Información como una etapa superior de la era industrial”. (pp. 132). La Sociedad de la Información53 aparece como el nuevo paradigma del desarrollo y producción, lo que impacta profundamente en la relación entre Estado y el ciudadano. En este contexto, la información y el conocimiento se convierten en factores productivos importantes (Krüger, 2006). Es por eso que este modelo de sociedad es caracterizada por la utilización de la tecnología para la transformación de los procesos productivos y para la creación de bienes de información. En este escenario el Estado necesita utilizar la tecnología para dialogar con esta nueva sociedad y crear espacios de debate y trabajo común con los ciudadanos. Por ello Nemirovsci (2010) afirma que “no hay relación mejorada sin una urgente y profunda mutación cultural que permita incorporar los modernos instrumentos de la comunicación en la práctica interfaz entre administradores públicos y públicos que no administran”. (pp. 91). Significa decir que la tecnología puede potenciar la participación de los ciudadanos en los procesos de toma de decisión. Esta también es la conclusión de Ramió (2019) cuando indica que “los sistemas inteligentes de información tanto de acopio como de transmisión entre la Administración y la ciudadanía y viceversa pueden contribuir a que la participación directa pueda ser más sólida, fluída, rápida e inclusiva de lo que ha sido hasta el momento”. (pp.47). Importante señalar que para la legitimación de la actuación estatal y el fortalecimiento de la democracia, la Administración Pública tiene que permitir la efectiva participación ciudadana en los procesos de toma de decisión. Por ello, Rodríguez-Arana (2015) aclara que en la actualidad no se debe comprender el público como una zona propia y exclusiva del Estado, sino como un espacio en que la participación de la sociedad es facilitada. Para Castells (1999), la sumisión del Estado a los efectos globales (transformaciones tecnológicas, económicas y culturales) genera esta necesidad de modificar y establecer alianzas con otros actores para permitir el tratamiento de estos problemas. Es por eso que la flexibilidad de las estructuras administrativas es una necesidad estatal cuyo propósito es garantizar el desarrollo social y económico, así como la supervivencia del propio Estado en esta nueva dinámica. En este mismo sentido plantea Bermejo Vera (2016) cuando afirma que existe una conexión directa entre la gobernanza y las transformaciones experimentadas por la Administración Pública, ya que la idea de gobernanza se identifica con nuevas prácticas colectivas, nuevos modos de acción pública para unir técnicas de negociación y asociación, a diferencia de las fórmulas tradicionales de dominación, imposición o autoridad. Por tanto, el escenario actual que está afectado por la globalización y el avance de las nuevas tecnologías, exige de la Administración Pública el desarrollo de una nueva metodología de actuación, idónea al enfrentamiento de los problemas sociales, económicos y políticos. Por ello Dromi (2015) señala que “las actuales estructuras de gobierno son insuficientes para satisfacer los requerimientos mínimos de la sociedad. La solución no pasa por agrandar el gobierno del funcionariado o de la burocracia, sino que es preciso dinamizar el espacio y el tiempo de la participación administrativa de los interesados”. (pp.294). Significa decir que la participación ciudadana que es factor de fortalecimiento de la democracia contemporánea, también es la base de los nuevos métodos de gobernanza y gestión administrativa, que 53 Redon Rojas (2001) explica que las expresiones “sociedad de la información” y “sociedad del conocimiento” no son sinónimas. Según el autor mexicano, el conocimiento demanda análisis, comprensión, evaluación y aplicación de la información, de manera que el conocimiento es una etapa posterior a la información. Así, la sociedad de la información sería una etapa precedente a la sociedad del conocimiento. La expresión “sociedad red” es empleada por Castells (1996) significando la conversión de la información y el conocimiento en factores de producción con el soporte en las nuevas tecnologías, generando cambios significativos en las estructuras sociales, económicas y políticas. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 205 buscan el equilibrio entre los poderes y la efectividad de la representación social en la política. Por esta razón Vanossi (2008) señala que la participación es “un requisito para el fortalecimiento de los sistemas democráticos y para hacer más viable la gobernabilidad de estos sistemas”. (pp.14). En este contexto, las prácticas consensuales y las nuevas tecnologías son parte del actual instrumental administrativo, las cuales se incorporan las ADR (Appropriate Dispute Resolution)54 y ODR (Online Dispute Resolution)55 que son capaces de aproximar Administración pública y ciudadanía. Es importante aclarar que la utilización de las ADR y ODR genera un cambio en la cultura administrativa, puesto que estas herramientas contribuyen para el restablecimiento del diálogo entre ciudadanos y Estado y crean lazos comunicativos que pueden fomentar la participación ciudadana y el fortalecimiento de la democracia. No se puede olvidar que el uso de herramientas TIC para la resolución de conflictos en que el Estado e los ciudadanos estén implicados también se ajusta a las políticas de gobierno abierto, ya que la tecnología se coloca como un instrumento de aproximación y crea nuevas condiciones para el ejercicio de la ciudadanía. Desde la perspectiva del gobierno abierto, el uso de la tecnología no solo pretende instrumentalizar las prácticas gubernamentales, sino también promover la participación social y la transparencia a través de la tecnología. Así plantea Ramírez-Alujas (2011) cuando afirma que el gobierno abierto tiene el compromiso de repensar la administración pública y transformar la sociedad. No hay dudas que la mediación electrónica es un mecanismo de fomento a la democracia digital, ya que permite la aproximación entre los ciudadanos y el Estado y facilita la participación ciudadana en la en los procesos de toma de decisión. La resolución de conflictos en línea es efectivamente una herramienta de democracia digital, aplicable a los conflictos de naturaleza colectiva, no obstante su complejidad. A través de dicha herramienta es posible reducir las distancias, simplificar los procedimientos, facilitar el diálogo con los colectivos afectados y ofrecer una oportunidad de efectiva participación de la ciudadanía en la construcción y en el desarrollo de las políticas públicas. 5. La mediación en línea para la solución de conflictos ambientales: beneficios y riesgos a la democracia Los conflictos ambientales tienen una gran capacidad de expansión, de manera que la sociedad necesita de mecanismos capaces de reaccionar rápidamente frente a un problema ambiental, bajo pena de irreversibilidad del daño causado. Por eso que los ordenamientos jurídicos deben prever maneras eficaces de solucionarlos. Ocurre que el sistema tradicional de solución de conflictos se muestra poco eficaz para los conflictos ambientales. La formalidad y la rigidez excesivas de los mecanismos tradicionales no son compatibles con la complejidad de los problemas ambientales de una sociedad que está en constante transformación. Además, dicho sistema no está preparado para el amplio debate que la disputas ambientales exigen, con la participación efectiva de los afectados (Lunelli y Meraz Castillo, 2014). Los medios adecuados de solución de conflictos surgen como una alternativa célere y eficaz para la resolución de disputas ambientales, hábiles a la construcción de una atmosfera de paz, pluralismo y democracia. Es posible, a través de ellos, desarrollar procesos de decisión pautados en el debate, en la información y en el fortalecimiento de la democracia. Silva Júnior (2019) señala que el derecho ambiental es impactado por esta perspectiva de democracia que está orientada a la ampliación de los espacios públicos discursivos. Según el investigador brasileño la efectividad del derecho al medio ambiente ecológicamente equilibrado pasa por la búsqueda de una solución basada en la discusión amplia por todos los implicados. Efectivamente, en materia de medio ambiente, es necesario buscar mecanismos de solución de conflictos que permitan la participación ciudadana en la toma de decisiones y en el desarrollo de las políticas públicas ambientales. Este es el sentido de la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, realizada en Rio de Janeiro en 1992, que indica que “el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. (…) 54 La expresión Alternative Dispute Resolution es atribuida al norteamericano Frank Sander, que la había utilizado en 1976. Posteriormente Alternative empezó a ser interpretado como Appropriate, para indicar la complementariedad de los sistemas, lo que puede ser traducido como Técnicas Adecuadas de Resolución de Conflictos. 55 La expresión Online Dispute Resolution se refiere al desarrollo en línea de procedimientos de resolución de disputas, de manera sincrónica o asincrónica, con o sin la intervención de un tercero. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 206 los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a la disposición de todos”. Sin embargo, la sencilla participación social no es suficiente. Como explica Moessa de Souza (2012) es necesario utilizar métodos que garanticen la manifestación de las distintas perspectivas de manera constructiva que al final puedan producir decisiones que protejan todos los intereses implicados. En este escenario, la mediación surge como una herramienta flexible y dialógica, que permite el restablecimiento de la comunicación entre las partes en conflicto y promove la construcción de una solución que atiende a los intereses de todos, lo que previne conflictos. Por ello, Belloso Martín (2006) subraya que el objetivo de la mediación no es principalmente llegar a un acuerdo sino facilitar la gestión positiva del conflicto. Es importante señalar que en la mediación las partes construyen juntas la solución, de manera que no existen perdedores. Como los intereses de todos los implicados son considerados, el acuerdo se muestra más efectivo56. Significa decir que la prevención de nuevas disputas se torna una realidad concreta con la mediación, que puede ser catalizada con el uso de la tecnología, lo que amplia los límites de la democracia digital. Los conflictos ambientales suelen ser por naturaleza multipartes ya que se ven involucrados diferentes actores sociales como administraciones públicas, organismos no gubernamentales, grupos de vecinos, empresas, etc. Por ello, el procedimiento de solución de conflictos tiene que facilitar la participación de estos actores sociales como también del ciudadano individualmente, lo que es más efectivo en la vía digital. Por ello, Luño (2013) explica que las nuevas tecnologías producen nuevas formas de vivir los valores de la democracia, de forma que permiten nuevas formas de ejercicio de derechos y el refuerzo de la participación en las sociedades democráticas. La mediación ambiental en línea puede contribuir mucho para el desarrollo de la democracia digital, en la medida que reduce las distancias físicas, integra las regiones periféricas y menos desarrolladas, simplifica los procedimientos, permite la participación colectiva e individual de los afectados y crea un espacio público colaborativo de debate y construcción de políticas públicas ambientales. Lo más importante es que este mecanismo digital puede traer para el debate personas y grupos que están alejados del debate político, lo que reduce la apatía política. De acuerdo con el informe sobre el Desarrollo Mundial de 2016 del Banco Mundial (2016), en los países en desarrollo hay más hogares que poseen teléfono móvil que los que tienen acceso a la electricidad o agua limpia. Por este dato es posible inferir la capilaridad de los mecanismos digitales y su correspondiente poder de alcance social. Luego, la mediación en línea es una oportunidad de creación de una ágora digital para la solución de disputas ambientales. Además es importante decir que estos recursos digitales, con aplicaciones utilizables desde teléfonos móviles, permiten la interacción sencilla entre personas y órganos públicos, como subraya Salgado (2019). Tampoco se puede olvidar que en general son aplicaciones con interfaces amigables e intuitivas que permiten el uso por gente sin mucha habilidad con los recursos digitales. Por otro lado, la mediación digital puede representar el inverso del fortalecimiento de la democracia, en cuando no se garantiza la inclusión digital. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), por ejemplo, en el Informe “Gobierno Abierto: Fomentar el diálogo con la Sociedad Civil” (2003) registra el potencial de las herramientas de tecnología de la información y comunicación para fomentar una mayor implicación de los ciudadanos en los procesos democráticos. Sin embargo, también reconoce la existencia de una brecha digital, lo que resulta en la necesidad de articular el uso de las herramientas basada en las TIC con las que no operan en línea, como forma de mitigar la exclusión digital. Importante señalar que para que se tenga inclusión efectiva, facilitar el acceso a la internet no es suficiente. Es necesario el proveimiento de las competencias digitales, como también de la facilitación de los servicios digitales para el consumo de los ciudadanos. Se debe tener en cuenta que la inclusión digital, cumple, verdaderamente, su función social como herramienta de combate a la desigualdad, cuando los instrumentos digitales facilitan el acceso a otros derechos fundamentales (buena administración, acceso a la justicia, medio ambiente equilibrado) lo que reduce el alejamiento social de los excluidos. Es imperioso que los excluidos sean integrados a las nuevas tecnologías, con especial atención a sus necesidades. Según Sánchez Bravo (2015), las nuevas tecnologías pueden contribuir sustancialmente para la 56 Susskind y Zion (2002) explican que “Consensus building enhances democratic practice by involving those directly affected by decisions in the process of deciding what to do. As a consequence, such decisions are easier to implement”. (pp.21). Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 207 mejora de la calidad de vida de las personas, sobre todo de aquellas que tienen problemas para acceder a los servicios por los métodos tradicionales. La exclusión digital significa más que no utilizar la tecnología, implica también en un obstáculo al ejercicio de la ciudadanía. Por eso Richter (2019) afirma que no obstante la internet facilite la conexión entre la Administración pública y la sociedad, sino también la comunicación entre los distintos órganos públicos, esto no es bastante para garantizar una Administración transparente, eficiente y democrática. Por tanto, la Administración Pública tiene el deber fundamental de reducción de la división digital. La inclusión digital, desde el punto de vista de la ciudadanía, podrá contribuir, como hemos dicho, para la creación de espacios comunicativos entre el sector público y el privado, incluso para la solución de conflictos y ampliación del acceso a la justicia. Por ello, Lopez Lopez y Samek (2009) señalan que la inclusión digital es un punto vital de la justicia social y de los derechos humanos na actualidad, lo que genera nuevos espacios de tolerancia, comprensión y diálogo. En este escenario el tema de la solución de conflictos en línea adquiere importancia como una metodología apta a fomentar la inclusión digital, el pluralismo, así como es idóneo a la efectividad de la democracia en su actual acepción. La mediación en línea es una herramienta apta al desarrollo de la democracia digital, desde que políticas públicas de combate a la brecha digital sean adoptadas. Los conflictos ambientales exigen pluralismo y participación ciudadana en su solución y las herramientas digitales permiten el debate y la construcción colaborativa de una solución para dichos problemas. En la medida que no hay atención para la brecha digital, la mediación en línea representa un riesgo para la democracia, puesto que amplía la exclusión social y reduce la efectividad de las soluciones pactadas. Significa decir que la mediación en línea en estas condiciones no contribuye para el fortalecimiento de la democracia digital ya que no genera la reducción de la apatía y ni el incremento de la participación ciudadana, en realidad, constituye más una amenaza a la democracia. 6. Conclusiones Frente a todo lo que hemos investigado, no se puede denegar que la utilización de las nuevas tecnologías repercute en las relaciones entre el Estado y los ciudadanos, lo que genera cambios en los procesos políticos y sociales, de manera que también proyecta sus efectos en la democracia. Considerando que el concepto de democracia es evolutivo, la tecnología puede añadirle nuevos matices, generando lo que se denomina de democracia digital. La democracia digital está basada en la utilización de los recursos tecnológicos de manera a ofrecer a la ciudadanía nuevas oportunidades de participación a través de la ampliación del acceso a la información, del fortalecimiento del control social y la facilitación de la participación en los procesos de toma de decisión por el Estado. A través de aplicaciones sencillas, accesibles por un teléfono móvil, es posible conectar ciudadanos y órganos públicos de manera rápida e intuitiva, lo que amplía la información y la participación de la ciudadanía. No obstante todos los beneficios generados por la utilización de la tecnología para la ciudadanía, hay que considerar también la existencia de la brecha digital, que compromete la democracia, en la medida que amplía la exclusión social. En esta perspectiva los recursos tecnológicos pueden representar un gran riesgo para la democracia, ya que restringe la participación ciudadana y contribuye en nada para la reducción de la apatía política. Por eso es necesaria atención a la brecha digital y desarrollar acciones de ampliación de acceso a la tecnología así como de proveimiento de las competencias digitales. Considerando sus efectos positivos, la tecnología permite a la ciudadanía: la reducción de las distancias físicas, la integración de las regiones periféricas y menos desarrolladas, la simplificación de los procedimientos, la creación de espacios públicos virtuales para la información, la discusión y la colaboración. En resumo, las herramientas tecnológicas promueven la aproximación entre los ciudadanos y la Administración pública en un plan colectivo o individual. En este sentido, las nuevas tecnologías deben ser consideradas para la resolución de conflictos, en especial, los de naturaleza ambiental. Como hemos señalado la solución de los conflictos ambientales exige la ampliación de la participación democrática, puesto que casi siempre estas disputas implican en la participación de distintos colectivos como también de las personas individualmente afectadas. Por tanto, la tecnología aproxima los afectados ofreciendo más efectividad a la solución de la disputa. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 208