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Patrimonio etnológico, identidad y turismo. El caso de “la saca de las yeguas de Doñana”

Hernández Ramírez, Javier

Abstract

La saca de las yeguas es una actividad de interés etnológico de orígenes remotos, que se enmarca en el conjunto de faenas que los ganaderos del actual Parque Nacional de Doñana realizan en este territorio en régimen extensivo. Consiste en el traslado del ganado equino semisalvaje desde Doñana hasta la localidad onubense de Almonte, donde es adecentado y comercializado. Aunque la ganadería equina en Doñana ha dejado de ser un sector productivo relevante, la saca de las yeguas atesora amplios valores culturales que son reconocidos por la población local y, cada día más, por forasteros que van a contemplar las tropas de yeguas a su paso por El Rocío y Almonte cada 26 de junio. Sin embargo, la paulatina transformación de esta práctica ganadera en un espectáculo turístico supone un riesgo para su conservación, especialmente si sus protagonistas (los yegüerizos) terminan perdiendo el control de la misma. Podría decirse que la saca de las yeguas corre el riesgo de morir de éxito si no se llevan a cabo actuaciones orientadas a frenar y canalizar esta dinámica. Ante ello, se hace necesario impulsar una estrategia de gestión local participativa que sepa conciliar la protección del patrimonio etnológico con un modelo de desarrollo turístico de carácter endógeno.

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PATRIMONIO ETNOLÓGICO, IDENTIDAD Y TURISMO. EL CASO DE “LA SACA DE LAS YEGUAS DE DOÑANA” Javier Hernández Ramírez Departamento de Antropología Social Universidad de Sevilla Avenida San Francisco Javier s/n 41018 Sevilla Tel. 954 55 38 25 [email protected] Temática: Antropología del Turismo RESUMEN La saca de las yeguas es una actividad de interés etnológico de orígenes remotos, que se enmarca en el conjunto de faenas que los ganaderos del actual Parque Nacional de Doñana realizan en este territorio en régimen extensivo. Consiste en el traslado del ganado equino semisalvaje desde Doñana hasta la localidad onubense de Almonte, donde es adecentado y comercializado. Aunque la ganadería equina en Doñana ha dejado de ser un sector productivo relevante, la saca de las yeguas atesora amplios valores culturales que son reconocidos por la población local y, cada día más, por forasteros que van a contemplar las tropas de yeguas a su paso por El Rocío y Almonte cada 26 de junio. Sin embargo, la paulatina transformación de esta práctica ganadera en un espectáculo turístico supone un riesgo para su conservación, especialmente si sus protagonistas (los yegüerizos) terminan perdiendo el control de la misma. Podría decirse que la saca de las yeguas corre el riesgo de morir de éxito si no se llevan a cabo actuaciones orientadas a frenar y canalizar esta dinámica. Ante ello, se hace necesario impulsar una estrategia de gestión local participativa que sepa conciliar la protección del patrimonio etnológico con un modelo de desarrollo turístico de carácter endógeno. Palabras clave: Patrimonio Etnológico. Turismo. Identidad. Protección. Desarrollo. ABSTRACT The Saca de las Yeguas is an activity of ethnological interest of remote origins, which is contained within a set of tasks that the livestock farmers of today’s Doñana National Park carry out in this territory to a wide extent. It consists of the transfer of semi-wild horses from Doñana to the town of Almonte in Huelva, where they are cleaned up and put on the market. Although the horse breeding in Doñana has ceased to be a prominent productive sector, the saca de las yeguas gathers together wide-ranging cultural values which are recognized by the local population and, increasingly, by outsiders who come to watch the herds of mares on their way through El Rocío and Almonte every 26th June. However, the gradual transformation of this livestock practice into a tourist attraction presents a risk to its conservation, especially if its leading players (los yegüerizos) end up losing control of it. Arguably, the saca de las yeguas runs the risk of dying of success if no action is taken to slow down and channel this dynamic. Faced with this, it becomes necessary to promote a local participative 799 2 management strategy which reconciles the protection of ethnological heritage with a model of tourism development of an endogenous nature. Key words: Ethnological Heritage, Tourism, Identity, Protection, Development. 800 3 1. PRESENTACIÓN Con el presente trabajo se pretende realizar un análisis antropológico sobre la compleja y controvertida relación entre patrimonio etnológico y turismo, al tiempo que desarrollar una serie de propuestas de gestión que puedan ser útiles para asegurar la conciliación de la tradición con los cambios económicos y sociales. Para cubrir tales objetivos, en el artículo se estudiará la saca de las Yeguas, una actividad tradicional que en los últimos años está sufriendo importantes cambios al transformarse paulatinamente en una atracción turística En el trabajo se demuestra que la saca de las yeguas es una actividad de interés etnológico en el sentido que plantea la legislación española y andaluza del patrimonio. Asimismo se indican los cambios más significativos vividos en los últimos años, los cuales responden en unos casos a procesos endógenos de ritualización festiva; y, en otros, a dinámicas de desarrollo turístico. En el trabajo se muestra cómo la continuidad de la tradición se halla amenazada principalmente por este segundo factor debido a la carencia de una ordenación y planificación de la dinámica turística. Con la intención de frenar estos procesos, el trabajo concluye con una propuesta que pretende conjugar la protección de los valores culturales del patrimonio etnológico con el desarrollo turístico en beneficio de las poblaciones que son depositarias de esta herencia viva del pasado. 2. UNA ACTIVIDAD DE INTERÉS ETNOLÓGICO La saca de las yeguas comprende una serie de faenas tradicionales ligadas a la actividad ganadera en el Parque Nacional de Doñana. Es una actividad de interés etnológico por cuanto constituye una rica cultura del trabajo, tradicional y muy arraigada en la memoria colectiva, que funciona en Almonte (Huelva) como un signo de identificación y uno de los vínculos más permanentes con Doñana. Son seis las principales razones que justifican la caracterización de la saca de las yeguas como actividad de interés etnológico. 1. La ganadería y la saca de las yeguas funcionan como uno de los símbolos de identificación colectiva más dinámicos de la localidad de Almonte. 2. La saca de las yeguas constituye una actividad tradicional que perdura en la actualidad con enorme vitalidad. 801 4 3. Los yegüerizos atesoran un conjunto de conocimientos técnicos y una experiencia colectiva que modelan una particular cultura del trabajo. 4. La saca de las yeguas estrecha los lazos de las poblaciones del entorno con Doñana. 5. Las prácticas ganaderas ejercen una función modeladora del territorio de Doñana como Paisaje Cultural. 6. Los usos y aprovechamientos característicos de la ganadería marismeña en general y de la saca de las yeguas en particular fueron exportados al continente americano a partir del siglo XVI. En las siguientes páginas se desarrollarán cada uno de estos rasgos. 2. UN SÍMBOLO DE IDENTIFICACIÓN COLECTIVA El origen de la saca de las yeguas se pierde en la memoria de los tiempos. No hay evidencias documentales ni materiales arqueológicos que aporten información rigurosa sobre la ganadería en la Antigüedad. Hay que tener en cuenta que el terreno marismeño es inundable y que la propia actividad ganadera es extensiva, por lo que hallar restos físicos es poco probable. No obstante, es tan alto el valor que la actividad y la saca de las yeguas tiene entre los almonteños y pueblos del entorno que es habitual escuchar y leer interpretaciones históricas que especulan sobre un origen remoto, incluso mítico, de la ganadería en Doñana. En este sentido llama la atención el siguiente texto que puede leerse en uno de los paneles del museo local de Almonte: “Desde el mito de Gerión y los trabajos de Hércules hasta nuestros días, como atestiguan las referencias de Estrabón, Ibn Hayyan o Alfonso XI, yeguas y vacas han sido protagonistas de estas tierras de marismas” (Museo de la Villa). No por conjeturales habría que rechazar de plano estas interpretaciones que sitúan el origen en un tiempo legendario porque, si bien son demasiado apresuradas, es sabido que los campos abiertos de las marismas y las verdes veras son espacios ecológicamente ideales para la práctica de la ganadería extensiva y que la presencia humana en la zona es muy antigua. Aunque el célebre arqueólogo Adolfo Schulten no hallara indicios materiales de la presencia de Tartessos en Doñana, lo cierto es que el yacimiento del Cerro del Trigo indica que al menos en tiempos de Roma ya existían asentamientos en la zona. En absoluto sería sorprendente que dichas poblaciones 802 5 aprovecharan los pastos para la práctica ganadera extensiva y que acostumbraran a conducir al ganado equino a zonas agrícolas del interior para su empleo en faenas como la trilla. Pero, a nuestro parecer, lo más interesante del asunto no es tanto fijar la fecha en la que aparecen la ganadería y la práctica de la saca de las yeguas, como comprobar el interés social que despierta este asunto, lo cual refleja que las cosas de Doñana no son vistas como ajenas por la población de Almonte, sino que, muy por el contrario, son vividas intensamente en esta interesante y peculiar sociedad local. Este hecho muestra el valor simbólico que tiene la ganadería y las prácticas asociadas en la construcción de lo local en las poblaciones del entorno de Doñana, especialmente en Almonte. Esto es lo que lleva a decir a Márquez Guitart que: “la ganadería de yeguas marismeñas es tan antigua en Almonte como Almonte mismo” (1998:41). De algún modo se está insinuando que el origen de la población se funda en los usos ganaderos, y esto tiene importantes consecuencias en la construcción del discurso sobre lo local, pues se vincula directamente el surgimiento del lugar con la aparición del oficio, de modo que ganadería y pueblo aparecen indisociablemente imbricados en los mitos fundacionales del asentamiento. Asimismo, el comentario indica algo que hemos podido constatar en el trabajo de campo: que la ganadería en Doñana y todo lo que subyace a la misma (costumbres, usos, técnicas, faenas, cosmovisiones, etc.) hace tiempo que fue patrimonializada en Almonte como un símbolo de todos con independencia de que los miembros de la colectividad se empleen o no en dicha actividad. El resultado de la patrimonialización es que la actividad es mostrada por distintos sectores interesados en ello (ganaderos, autoridades políticas, civiles, religiosas, intelectuales locales, etc.) y percibida por la población como un referente permanente e inmutable que aporta significado a la localidad. Podría decirse que el oficio aporta sentido a la sociedad como comunidad, la construye simbólicamente, constituyendo un referente indiscutible de su patrimonio etnológico. 3. UNA ACTIVIDAD TRADICIONAL CON ENORME VITALIDAD La saca de las yeguas es una actividad tradicional en el sentido de que procede del pasado, pero sigue vigente. La mayor parte de las técnicas empleadas por los yegüerizos para el manejo del ganado en la marisma, la vera y el coto, en los caminos y 803 6 en los corrales reproducen casi miméticamente las que se han aplicado a lo largo del tiempo. Los ganaderos lo saben y lo reafirman con mucho orgullo, resaltando que la tradición es sabia y una fuente de experiencia acumulada que no debe despreciarse. No obstante, en las últimas décadas ha habido cambios de peso en los usos y significados de la actividad. Por ejemplo, se emplean medios técnicos y de locomoción modernos; la presencia ganadera en el territorio está hoy muy condicionada por el Parque Nacional, que regula estrictamente los usos, las entradas y salidas del parque; y, al mismo tiempo, la motivación económica ha desaparecido casi totalmente entre los yegüerizos. A pesar de los cambios es interesante constatar que sus protagonistas perciben estas prácticas, y así lo hacen notar, como la continuidad de la sociedad en el tiempo: el enlace del presente con el pasado. Este sentido tradicional también se transmite a la población local enfatizándose la idea de que la sociedad actual es resultado de un proceso histórico en el que perduran algunas tradiciones que son muy valiosas, porque aportan un sentido histórico coherente a la sociedad, funcionando como un mecanismo integrador que comunica el pasado con el presente y que, al mismo tiempo, la singulariza en un contexto global de homogeneización cultural. De este modo una práctica ganadera tradicional dota de significado y sentido de permanencia al articular dos espacios temporales: el pasado y el presente. Este es uno de los aspectos que explican que la saca de las yeguas, cuyo sentido económico es hoy muy débil, no sea una supervivencia del pasado en peligro de desaparición, sino una tradición muy vigorosa; una clara herencia viva del pasado. 4. LOS YEGÜERIZOS SON PORTADORES DE UNA VALIOSA CULTURA DEL TRABAJO Los ganaderos, popularmente conocidos como yegüerizos, atesoran un conjunto de conocimientos o saberes técnicos sobre el manejo de la cabaña equina y los ecosistemas coteños y marismeños de un gran valor, que han sido y siguen siendo transmitidos generacionalmente. Son muchas las actividades sobre las que descansa este conjunto de conocimientos técnicos tradicionales que siguen estando vigentes. Destacamos las siguientes: • Modos de orientarse en la marisma y búsqueda de los careos. 804 7 • Técnicas de acoso de yeguas y potros. • Formación de rodeos. • Conducción de tropas por marismas, caminos y zonas boscosas. • Tusa. • Doma. • Cruce, reproducción y cría. El oficio representa un estilo de vida o cultura del trabajo que se manifiesta en: • Unas cosmovisiones o modos de interpretar la realidad muy particulares. • El uso de un léxico específico y unas formas de expresión características. • Una indumentaria singular y el empleo con pericia de una serie de instrumentos. • Unas prácticas sociales y costumbres con una impronta propia, que se aprecian en las relaciones laborales y en la vida cotidiana (sociabilidad informal, reciprocidad, ayuda mutua). • Un tipo asociacionismo formal que entronca con valores y aspiraciones de los ganaderos, tales como seguir haciendo uso del espacio de Doñana. • Un protagonismo destacado en las acciones simbólicas locales y supralocales, tales como fiestas y romerías, al representar al sujeto más característico de la zona: el jinete curtido en la marisma. No hay duda del valor de esta cultura del trabajo como expresión de unas maneras de vivir, percibir y actuar tradicionales. En este sentido, el oficio del yegüerizo se ajusta plenamente a la definición de Actividad de Interés Etnológico que recoge la Ley 16/85 de Patrimonio Histórico Español: “Se considera que tienen valor etnográfico y gozarán de protección administrativa aquellos conocimientos o actividades que procedan de modelos o técnicas tradicionales utilizados por una determinada comunidad” (Título VI del Patrimonio etnográfico, artículo 47.3). 5. LA SACA DE LAS YEGUAS ESTRECHA LOS LAZOS DE LAS POBLACIONES DEL ENTORNO CON DOÑANA El espacio que ocupa en la actualidad el Parque Nacional de Doñana ha sido históricamente percibido como perteneciente a las poblaciones de su entorno. Sin embargo, en uno de ellos, el Coto, sus distintos propietarios han ejercido a lo largo del 805 8 tiempo un control muy férreo sobre el acceso y el aprovechamiento de sus recursos. Según la tesis del profesor Comelles (1991), esta limitación del uso del territorio considerado como propio por las poblaciones del entorno del Coto está en el origen de rituales tan arraigados como la Romería del Rocío en los que la población de Almonte procede a la apropiación simbólica de Doñana. La transformación de este espacio en Parque Nacional ha acentuado las limitaciones para entrar y hacer uso del medio. Con el objetivo de asegurar la preservación de los ecosistemas, el acceso a Doñana está muy restringido, lo que significa que la marisma, que antaño fuera un espacio de libre entrada, actuando como una especie de despensa cinegética y finca ganadera, sea hoy una zona muy controlada y casi inaccesible. Ni siquiera los ganaderos pueden penetrar en ella cuando lo desean, ya que existe una estricta regulación de los accesos y de las zonas que pueden visitarse dentro del Parque Nacional. Con todo, poseer ganado y ser arrendatario de pastos se ha convertido en la única vía para poder introducirse en Doñana. De esta manera los ganaderos gozan de un derecho del que está excluido la mayor parte de la población, lo que los ha transformado -sin pretenderlo- en el principal vínculo de los pueblos del entorno con Doñana1. Es precisamente esta posibilidad de acceso al Parque Nacional una de las razones que explican el auge de la ganadería equina y la saca de las yeguas, lo que nos permite explicar la continuidad de una actividad que, en muchos casos, genera más costes que beneficios económicos. Del mismo modo que uno de los significados profundos y latentes de la Romería del Rocío es la reivindicación y apropiación simbólica de un territorio percibido como propio y expropiado, la saca de las yeguas es una forma de mantener la presencia y un cierto control sobre el espacio de Doñana. En esta lógica, la patrimonialización del oficio ganadero y sus prácticas son estrategias identitarias que persiguen el mantenimiento del vínculo de las poblaciones del entorno con Doñana. Continuar con la tradición ganadera permite una presencia física en el Parque, es decir, mantener viva la relación con este territorio, lo cual es apoyado y bien visto por una población que ve en la actividad el último vínculo que queda con el pasado en Doñana: un marcador cultural al que no están dispuestos a renunciar. 1 No obstante, en los últimos años una serie de empresas turísticas de la zona organizan visitas guiadas a Doñana en autobús, de acuerdo con la dirección del PN. El pujante sector turístico toma el relevo de las actividades tradicionales residuales o desaparecidas para sacar provecho de Doñana. 806 9 Estas estrategias identitarias no son hechos aislados, descontextualizados, sino que están plenamente insertadas en la lógica cultural de Almonte, ya que son el resultado de la historia, un producto de la cultura y la memoria. Por ello, sería injusto descalificar a los nuevos ganaderos –como hemos podido escucharcomo yegüerizos de afición frente a los de siempre, los auténticos ganaderos. Los nuevos yegüerizos no aparecen por casualidad o por simple snobismo, sino que son un producto histórico y cultural, pues conectan con unas maneras tradicionales de sentir y percibir el espacio de Doñana. Ellos sostienen la versión posmoderna del tradicional sentimiento de pertenencia a Doñana tan arraigado en las poblaciones del entorno (especialmente Almonte), que se manifiesta simbólicamente hoy con la saca de las yeguas, como tradicionalmente se había hecho y sigue haciéndose con otros rituales. En la saca de las yeguas el ganado de Doñana es trasladado al pueblo de Almonte, estableciéndose así un nexo simbólico entre ambos espacios. El paralelismo con la Romería de El Rocío es muy claro. De algún modo podría señalarse que la patrimonialización de esta práctica ganadera la está transformando en un ritual laico de apropiación simbólica del territorio de Doñana y de reivindicación de la permanencia del entorno social en un espacio calificado como natural (González Faraco y Murphy, 1998). Esto explica los procesos de ritualización de la saca de las yeguas promovidos desde hace pocos años por los ganaderos de Doñana. 6. LAS PRÁCTICAS GANADERAS MODELAN EL PAISAJE CULTURAL DE DOÑANA Hasta la aprobación del segundo Plan Rector de Uso y Gestión en 1991, ha prevalecido una visión conservacionista, que entiende que Doñana es un paraíso natural que hay que mantener separado al máximo del hombre, y contempla las actividades humanas en general y la ganadería en particular como espurias, agresivas e incompatibles con la preservación de la biodiversidad del Parque Nacional. Esta visión fundamentalista poco a poco ha ido remitiendo gracias a algunos reconocimientos públicos nacionales e internacionales, como la declaración de Doñana como Reserva de la Biosfera, y las investigaciones realizadas desde distintos campos (historia, geografía, biología y antropología). 807 16 entidades ganaderas, directivos del parque nacional, autoridades locales y de representantes de entidades locales significativas. Respetando el carácter autónomo y el rol decisivo de los actores e instituciones locales, concluye este trabajo con varias propuestas de actuaciones situadas en el marco de una estrategia pública de tutela que persiga la protección integral de la saca de las yeguas y canalice las dinámicas turísticas que acechan a su continuidad como una manifestación cultural autóctona. Son las siguientes: • Inscripción de la saca de las yeguas como Actividad de Interés Etnológico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía (CGPHA). • Difusión del patrimonio etnológico a través de centros de interpretación dirigidos a la población local y la visitante. • Impulso de la investigación histórica de los aprovechamientos ganaderos en Doñana y su entorno. • Fomento del estudio antropológico de las culturas del trabajo yegüerizas (técnicas tradicionales, modo de vida, léxico, influencia en América, etc.). • Promoción del estudio genético de la raza equina marismeña, el llamado caballo de las Retuertas. • Constitución del observatorio de la saca de las yeguas que estudie las transformaciones producidas (rituales, festivas y turísticas) y actúe como organismo asesor en la regulación de las transformaciones futuras. • Planificación de la carga turística y proyección de los flujos de visitantes. El turismo es hoy un mercado global de lo local. En este contexto mundial, los sitios capaces de ofertar atractivos singulares tienen una gran potencialidad para su desarrollo. No hay duda de que Almonte los tiene. Pero la localidad se enfrenta a un reto y un dilema. El reto es asegurar sus tradiciones en un mundo que busca espacios particulares para el consumo de autenticidad; y el dilema gravita entre mantener el control local de las tradiciones y de la propia actividad turística o dejar su gestión y beneficios a sectores externos pertenecientes a la industria turística internacional. 814 17 Despejar esta disyuntiva depende, en gran medida, de la actuación de las instituciones y la población local. BIBLIOGRAFÍA BISHKO, Ch. J. (1952) “The peninsular background of Latin American cattle ranching». The Hispanic American Historical Review, 32 (4), pp 491 -515. COMELLES, J. M. (1991) “Los caminos del Rocío”, en Antropología de los pueblos de España (Prat, J., Martínez, U., Contreras, J. y Moreno, l., eds). Madrid, Taurus, pp. 755-770. 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