Bruno el tejedor : comedia en dos actos
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-N, | A PE Eder BRUNO El. TESEDOR, m COMEDIA EN DOS ACTOS), ARREGLADA AL TEATRO ESPAÑOL POR DON VENTURA DE LA VEGA. - Esta comedia ha sido aprobada para su representacion por la Junta de censura de los teatros del Reino, en 30 de Junio de 1849. TI. : el Las AE. A AS Dan Pa a E DPNBUBIBNAR af NA. P. D. $oso ABAASNAO MADRID. ral + í IMPRENTA DE DON CIPRIANO LOPEZ. mE ps AA Cava-baja, n.0.49, bajo. 2000 070 Junio 1857. E de | | Ll
PERSONAS. ACTORES. AAA dh a BRUNO... + --. + + Don Julian Romea.. sy Lg ROQUE.) +. oo Dom Antonio de Guzman. MJ. Je DON LUIS. + + «+. Don Pedro Sobrado. % Jy DON PRÓSPERO. - 1 +». Don Luis Fabiani. DON TOMÁS. + + . . Don Lázaro Perez. INÉS... +... . «Doña Matilde Diez. UN ESCRIBANO... . . . Don Lorenzo Ucelay. » ACOMPAÑAMIENTO. —A A rol é Esta comedia pertenece á la Galería Dramática, que comprende los teatros moderno, antiguo español y estrangero, y es propiedad en el todo de su editor Don Manuel Pedro Delgado, quien perseguirá ante la ley, para que se le apliquen las penas que marca la misma, al que sin su permiso la reimprima ó represente en aln teatro del Reino, ó'en los Liceos y demás Sociedaes sostenidas por suscricion de los Socios, con arreglo á la ley de 10 de Junio de 1847, y decreto Orgánico de teatros de 28 de Julio de 1852. a
AAA AAA AAA A AZ a o “ACTO PRIMERO. La escena es en Alcalá. —El teatro representa una sala: en el fondo una gran puerta vidriera que dá al gabinete.— Puertas y ventanas á uno y otro lado, ESCENA PRIMERA. DON PRÓSPERO. DON TOMÁS. (Don Próspero está sentado delante de una ventana, y mirando por ella: don Tomás está del mismo modo en a parte opuesta. — Ambos tienen puesto el sombrero, y hablan cada uno para. sí.) <D. Próspero: Québuena huerta!... cuánta frutal... cuánta hortaliza!...—Sí señor: gran bocado es este! D. Tomás. Vaya una fábrica!..: qué máquinas!... qué ¿magníficos telares! : D. Próspero. No he visto finca mas hermosa! D. Tomás. Es una herencia que ya, ya! cad D. Próspero. Veremos qué dice el testamento. Yo ten go mis esperanzas de que el difunto no se ha de haber olvidado de mí. | D:. Tomás. El bueno de don Bernardo no tenia mujer ni. - hijos... y algo me habrá dejado, como pariente. D. Próspero. (Levantándose y reparando en don Tomás.) Beso á usted la mano. D: Tomás. Beso á usted la suya. D..Próspero. (Ap.) Si será otro pariente! D. Tomás. (Ap.) Si vendrá este tambien, como yo, á ver si le toca algo! TASA. D. Próspero. Aunque usted perdone, seme figura» qué
4 hemos venido juntos en la diligencia de Madrid. D. Tomás. Efectivamente; yo he venido en la berlina... D. Próspero. Y yo en la rotonda. - D. Tomás. Ya! 2 D. Próspero. Acaso viene usted tambien á pre la lectura del testamento de don Bernardo Garcia? D. Tomás. Justamente. D. Próspero..(Ap.) Lo dije! D, Tomás. (Ap.) Hola!... este es otro heredero presunto! D. Próspero. Es usted pariente tambien? D. Tomás. Sí:señor... pero algo lejano... Yo he venido solo por la formalidad... no porque espere... D. Próspero. Ya me hago cargo. Pero usted es García? D. Tomás. Sí señor: Tomás García, profesor de cirujía= médica, y servidor de usted. : D. Próspero. Gracias.—Ya le he oido hablar al primo Bernardo... Usted viene de la rama materna... esos son otros Garcias. Yo vengo de los varones... Próspero García, para servir á Dios y á usted. D. Tomás. Por muchos años. D. Próspero. Yo me dedico á diversos géneros de especulaciones y de inventos útiles... Mi difunto primo me ha ayudado algunas veces con cantidades... Pero cómo usted, siendo médico, no ha venido á asistir_al primo: en su enfermedad ? : D. Tomás. Ese es el peor medio 1 hubiera podido elegir para recomendarme á él. Médicos, eh?... no los podia ver. Ya conocia usted su carácter estravagante: estoy seguro de que no ha permitido: que le asista ningun facultativo. Pero usted, que no tenia esa tacha, cómo es que no ha venido á acompañarle en sus últimos momentos? D. Próspero. Porque es probable que tampoco me hubiera recibido. Lo mismo era nombrarle un pariente que ponerle una banderilla. Era hombre muy raro! — Las pocas veces CES vine á verle, apenas me habló. «Le hace á usted falta algo? Que: se.lo dén, y vaya usted con Dios.»= Esto es lo mas que'me hablaba; . y al marcharme le oía decir entre dientes: «parientes, eh?... ya, yal» = D. Tomás. Pues amigo, usted pariente, y yo pariente y ES
Z SE 49 que don Bernardo le hizo fué decirle cuando le vió 9) médico... poco podemos esperar: me parece que hemos hecho el viaje en balde. D. Próspero. No tal: quién sabe. Porque en medio de esas estravagancias, no dejaba de socorrer, y... además, los parientes no somos muy numerosos. Fuera de nosotros dos, hay... primeramente su sobrino don Luis... un jovenzuelo elegante, gastador, mala cabeza... y que no era muy de su devocion..: : D. Tomás. Ya; pero siempre es sobrino... parentesco mas cercano... D. Próspero. Sí, algo puede que le haya dejado; pero tengo para mí que no será mucho. e D..Tomás. Mola! cree usted que no?... D. Próspero. El pariente mas temible de todos es la Inesita... su sobrina carnal... hija de su hermano el brigadier... , PD. Tomás. Qué disparate! —Pues no sabe usted que últimamente riñeron las dos hermanos? D. Próspero. Qué me dice usted ? -D. Tomás. Sí señor. Como era tan raro y estravagante, su hermano el brigadier que está de cuartel en Alcalá, y viveá dos pasos de esta fábrica, apenas venia á verlo... porque el tal brigadier es tambien por el estilo; tieso y duro como el demonio. Ya un dia, á ruegos de su hija, se resolvió á visitarlo; y el recibimienentrar: «todavía no me muero.» —Amigo... picase el. brigadier, y hubo allí la de San Quintin!... por poco se matan. De manera que no se han vuelto á ver. D. Próspero. Soberbio! —Pues los otros que han venido... don Cirilo... y don Jaime el agente, que me emplumen si sacan raja. AS D. Tomás. Bueno! bueno!... (Saca el reloj.) Aun falta media hora para que salgamos de dudas. D. Próspero. Quiera Dios que el escribano sea puntual.— Pero diga usted, mientras llegan, no podriamos entretener el rato con una copita?... El traqueteo de la - diligencia abre un apetito... q 14 D. Tomás. Yo no tomé mas que el chocolate, “y no me vendria mal,: D. Próspero. Opina usted que pidamos un poco. de Jerez? El difunto lo tenia escelente en la bodega!...
6 E (Mirando por la ventana.) Precisamente veo allí á Bruno.—!llola, Bruno!... buenos dias.—-Muy bien; y usted?—Me alegro mucho.—Diga usted, amigo Bruno: podria usted hacernos el favor de mandarnos dar un poco de Jerez y unos bizcochillos?—Bien, muchas gracias.—Ya lo va á traer. -D. Tomás. Quién es ese Bruno? | D. Próspero, Oh!... Bruno! era los pies y las manos del difunto.—-Muy hombre de bien.— Entró de aprendiz , en la fábrica, y con su inteligencia y su trabajo llegó á ponerse á la cabeza de todos. Luego tiene un carácter... así... como el que tenia SU AmO... por eso congeniaron tanto; que él tenia las llaves de todo y... en tin; era el amo.—Calle usted! pues Bruno es el único que puede haber olido algo del testamento!... á ver si le sonsacamos... Aquí viene. ESCENA 1L DICHOS. BRUNO. (Bruno saca una bandeja con copas, botella y bizcochos , y la pone en la mesa.) E Bruno. Dios guarde á ustedes¿—Aht está eso. D. Próspero. Gracias, amigo Bruno. q D. Tomás. Gracias. (Ambos se ponen á tomar vino y vizcochos.) Bruno. (Ap.) Gorrones!... Aquí se meten ya como en pais conquistáo! D. Próspero. Conque, señor Bruno, hoy se muda de amo? : GE. Bruno. Sigun y conforme! — Yo... á don Bernardo que esté en gloria, le servia.., pero-no por el inlerés ni nenguna cosa... eso ya lo saben tóos, y naide podrá decir sino que yo le servia... porque... aquel era un amo!... por qué se habia de haber muerto!... voto va San Pedro!... En fin, yo le he dado mi trabajo y mi sudor.., y daria mi sangre por resucitarlo.—Ahora veremos á quién va á parar la fábrica; y sigun quien sea... me quedaré sime quiere...'Ó daré media vuelta y me pondré en el arroyo. — Pero mientras tanto y
no, por servirlo hasta lo último, aquí me he quedado al cuidáo de la fábrica... para que no se vuelva esto merienda de negros... y para hacer. la entrega. D. Próspero. Bravo! amigo Bruno! D. Tomás. Muy bien hecho! j | D. Próspero. Kazon tenia el primo en depositar en usted toda su confianza! Yo haría lo mismo.- D. Tomás. Y yo! GUOn D. Próspero. Y cuidado si el buen Bruno necesitaba cabeza para manejar este tinglado!... Ya es un-mundo. la tal fábrica! —Digame usted... digame usted... así... poco mas ó-menos... en cuánto la tasaría usted? D. Tomás. A ver?... en cuánto?... ; Bruno. La fábrica?... * D. Próspero. Así... en globo... Bruno. Oh!... la fábrica vale mucho dinero! D. Próspero y D. Tomás. A ver?... Bruno. Será cosa de... (Calculando.) Cá!... mucho mas! — Esta fábrica... D. Próspero y D. Tomás. Cuánto?... Bruno. Bien valdrá... unos... sil —y puede que me quede corto... pero... (Ap.) Si esperan que yo se lo diga, ya están fresgos!l .. D. Próspero. No nos dá eso mucha luz... D:="Tomás. No ciertamente!... A * D. Próspero. Pero si por una chiripa viniese á mis manos, nadie mas que el señor Bruno se pondria al frente de todo. : Bruno. Estimando la buena voluntad. — Yo ya conozco este manejo... y usted, sin agraviar á naide, lo echaría todo á rodar. D. Tomás. (Echándose ofra copa.) A mí lo que me gusta es la huerta yu. : Bruno. (Riendo.) Eh! eh! eh!... y la bodega, eh?... D. Tomás. Oh! este Jerez es muy estomacal! D. Próspero. Pues hablaremos, señor Bruno... digo, siempre que... Bruno. Ya!...siempre que sea usted el heredero. D.. Tomás. La cosa no es imposible. D. Próspero. Alguno ha de ser! Bruno. Yo se ve! D. Próspero. Y usted no ha olido algo?...
Dr Lonón Siempre le consultaría á usted don Bernar- Oainry. Bruno. El amo!... sí, sil... bonito era él para consultar A con naide! — Además que yo nunca me he meido... : ; D.. Próspero. (Ap.) Este no nos dice nada! ed D. Tomás. (Sacando. el reloj.) Un cuarto de hora falta, ' D. Próspero..Le parece á usted. que demos una vuelta: por el jardin? PE Bruno. Eso es... allí verán ustedes á los demás parien= tes que están esperando tambien. | D. Próspero. Hasta luego, Bruno. D. Tomás.;¡Hasta luego. +... . Bruno. Vayan ustedes con Dios! ESCENA IM.) BRUNO. Luego ROQUE. Bruno. Lástima sería que la fábrica fuese á parar á(esós dos hambrones! —Qué sobones y qué curiosos;són! Pues los otros... vaya unos muebles!... Y Roque. (Sale cantando.) 3 Santo Cristo de la luz... AAA Señor de cielos y tierra... Hola, Bruno! i Bruno. Qué contento vienes, Roque... Roque. Porque vengo cantando?... y qué se ha de hacer! yo canto siempre, aunque esté echando los hígados.—Al grano. Los compañeros me han encargado el encargo de que venga por tí. A Bruno. Que vengas por mí... para qué? : Roque. Ya sabes lo que.dice la doctrina... que el Señor escansó el domingo... Ye Bruno. Y qué mas? setÉ: ds, Roque. Nada mas: que hoy es domingo, y nosotros, para escansar, nos hemos gobernado un cochifrito y otras menudencias... y nos lo yamos á comer junto al rio... allá á la tabla pintora... y hemos echado la cuenta, y faltabas tú... y queremos que vengas... y yo dije, di= £ go, pues yo iré por él.
Bruno. Lo agradezco, Roque... pero no puedo ir con vosotros. DIN Roque. Vaya!... no andemos en riquilorios, Bruno!... Lodo el dia solo, dando vueltas por la fábrica con los ojos tiesos... Mira que te pego un garrotazo para avisparte! —Te quieres tú tambien morir como el amo... para darnos otra pesadumbre?—Anda! vota va sanes!... y vente con los amigos! —verás qué cochifrito lleva= mos... y qué pellejo de moscatel! Anda, Bruno! Bruno. Te digo que este domingo no voy... el domingo que viene será otra cosa. : Roque. Anda! vente!... Bruno. Dale!... cuando yo digo que no voy, nO VOY. > Roque. Pero por qué no has de venir? * : Bruno. Dime: te acuerdas del dia en qué se murió el amo? no os echásteis todos á llorar como unas criaturas? .. Roque. Yo lo creo!... porque aquel... Bruno. Porque aquel era un amo de lo que no se encuentra! —Pues bueno... yo tambien lloré... pero á mí me dejó encargado de todo... y como soy corresponsable de la fábrica hasta que se la entregue al here dero... mientras dure, no quiero perderla de vista. , Hoy se va á leer el testamento, y en haciendo yo mi entrega, corriente y moliente! —Ahí ha venido una piara de parientes hambrones á ver lo que pescan. Así que los despache, listo! Ya teneis á Bruno como siempre... el primero á comer y á beber con sus compañeros. Roque. (Alargándole la mano.) Toca: no hay mas que hablar.—Pero dime una cosa: y si despachas elegi cio temprano... contamos contigo? : ; Bruno. Si despacho temprano... ya será otro cantar. Roque. Bueno. Pues hasta las dos esperamos: te acomoda? Bruno. Bien: si'á las dos he despachado y he dado mis cuentas... andando con vosotros... Roque. Y adónde están esos pegotes de parientesque dices? Bruno. En el jardin. (Mirando por di ventana.) Miralos... por allí andan. Roque. Calla! y es verdad! — Mira, mira qué recua! Voto va. el diablo!... ho es aquella?... sí, ella es, ó tengo telarañas... doña Inés!... Bruno. (Mirando con interés.) Qué me dices!... y es *.
Es 16 todos los sillones.) Estas sillas son mias... aquí ni manda naide mas que yo!... yo solo!... (Viendo salt á doña Inés.) Ay!... (Contemeéndose.) Doña Inés... y: no me acordaba!... ESCENA VIL. DOÑA INÉS. BRUNO. Doña Inés. (Saliendo.) Ya ve usted, Bruno, cómo no h: salido su pronóstico.—Pero mi tio ha hecho bien: á st celo de usted debia toda su riqueza, y haquerido pa garle. Le doy á usted la enhorabuena... y bien sab: Dios que se la doy de corazon! : BEY. Bruno. Señorita... ; o orBrb, Doña Inés. Adios, Bruno; felicidades. —Voy á huscar:: mi padre, que me estará esperando.—Adios, Bruno Bruno. Señorita, no se. yaya usted tan. presto; yo quisiera... y nO SÉ CÓMO... pero... rra ll sl Doña Inés. Qué quisiera usted, Bruno? 000000 Bruno. Qué sé yo... nada... pero yo, vamos, lo dicho yo aquí donde usted me ve, señorita, estoy apesadum rado; y, la verdad, no quisiera verla á usted mar: charse... qué diablo, yo no tengo la culpa de esto, se ñorita, y quisiera pedirla á usted perdon. AA Doña Inés. Pedirme perdon, Bruno... y de quit Bruno. De qué? Mire usted: cuando se-lo oí.leer al es cribano y vi salir á todos esos gandules, juro á Dio que me alegré, y me puse mas contento que todas la cosas juntas. Pero en cuanto la he visto á usted, doñ. - Inés, me ha dado una ira de verme alegre, que mir usted, me hubiera pegado de calamorrazos; sí señora porque veo que usted lo siente, señorita. rad. Doña Inés. Yo! se equivoca usted, Bruno. > Bruno. No digo yo que sea por mí, pero apostemos alg bueno á que se ha acordado usted de su padre, qu anda el pobre así... tan atrasado, y eso la'ha hecho; usted llorar; sí señora, á la vista está... usted ha llo: rado; pues qué, soy yo ciego? TEN Doña Inés. (Enternecida.) No ;:Bruno, pao). Bruno. (Con calor.) Pues usted no se' ha de ir así: n: faltaba mas, canario!... La parte de la herencia qu
17 le corresponde, se la ha de llevar usted. No eran hermanos?... pues la mitad... la mitad es para usted. Doña Inés. Bruno!... : res: Bruno. Yo no la quiero; digo que no la quiero. Doña Inés. No hablemos de eso, Bruno; todo es de usted.— Mi tio lo ha querido así, y nadie tiene derecho de oponerse á su voluntad. a Bruno. Cómo que oponerse! Pues yo me opongo? Vaya, quién me ha de obligar á mi á tomarlo todo, si yo no quiero ni me dá la: gana? El testamento dirá lo que quiera, pero yo digo que eran hermanos, y en ley de Dios la mitad-es de usted; y si yo me la guardo soy un ladron.Vaya, se la figura á usted que yo habia de consentir en ser rico, y verla á usted pobre... está usted fresca! Don Bernardo, que esté en gloria, cuando escribió eso no estaba en su juicio; y yo que le regañaba en vida y enmendaba sus torpezas, tambien quiero enmendárselas despues de muerto, y puede que allá en la otra vida me lo agradezcal —Vamos, doña Inés, tome usted su parte, no haga usted desesperar al pobre Bruno; tome usted su partel... Doña Inés. (Conmovida.) Bruno, yo le he tenido á usted siempre por hombre de bien; pero no me figuré que abrigase usted un corazon tan grande y tan hermoso! Acradezco en el alma, amigo mio, ese rasgo de gene- -Tosidad. —La delicadeza me manda rehusar esa ofer— ta; pero crea usted que su noble accion quedará aquí grabada toda mi vida. Ñ : Bruno. No quiere usted? Pero por qué? por qué?... Perdóneme usted si la he avergonzado, si la he faltado al respeto; yo no sé hablar, ni decir las cosas con finu= ra. Yo soy un pobre Juan Lanas, señorita, y ya se ve, como soy así, usted tiene á menos el recibirlo de mí, y por eso me desprecia. | Doña Inés. Yo despreciarlo á usted, Bruno! Por Dios, no me aflija usted mas; lo que usted acaba de hacer lo ennoblece á mis 0j0s; pero no se canse usted, lo que me propone es imposible. Bruno. Imposible! Doña Inés. Sí; en el mundo hay consideraciones que es indispensable guardar.—Además ya conoce usted á mi padre; su amor propio se ofenderia y no habria poder en el mundo que le hiciese aceptar unos bienes que 0 pa
18.24 deben recordarle la ingratitud y el despego de su hermano. , Bruno. Pero, válgame Dios, señor, válgame Dios! Y nc hay camino“de que usted se lleve lo que le correspon de, lo que es suyo? Pues yo no me quedo con ello: primero lo destrozo, primero lo pego fuego. Doña Inés. No hay camino, Bruno: no se canse usted, no hay ninguno. Bruno. No hay ninguno? (Ap. mirándola.) Vaya si hay: yo bien sé que hay... pero cuándo he de tener ánimos!... y se van á ver en la miseria, pidiendo limosma... allá voy; maldita sea mi cortedad.—Señorita, yo «soy un hombre de bien y siempre voy por el caminc «derecho; conque no se enfade usted, pecho al agua. Señorita, usted está pobre; cómo ha de ser!... uste está pobre y mereciera tener mas millones que caber aquí; pero usted quiere mucho á su padre, no es verdad?... pues bueno; quiere usted que le diga un medic para que el pobre viejo reciba sin decir palabra la par: te que le toca? Pues ese medio es... (Deteniéndose cor empacho.) Vaya, aunque me maten no se lo digo! : Doña Inés. Diga usted, Bruno, yo no adivino... Bruno. Señorita... yo tengo treinta años, soy hombre de bien, sé leer y escribir y punto redondo; pero lo que se pueda aprender yo lo aprenderé, haré lo;que.usted me mande, seré un esclavo de usted y de .su padre; en fin, señorita, quiere usted casarse con Bruno?— Ya lo solté... no se enfade usted, señorita, yo siempre “por el camino derecho. OUT Doña: Inés. Bruno, esa proposicion hecha así... Bruno. Es un trabucazo, ya lo veo; y si no fuera porque urge poner remedio á lo que ha hecho: el difunto, «yo no hubiera dicho esta boca es mia; y eso.que cada uúc tiene su alma acá dentro y pasa lo que» pasa. Pero tiene usted un padre viejo, y para que el pobrelo disfrute no hay otro camino. Conque usted dirá... esto es, d menos que el remedio no sea peor que la:enfermedad!... Doña Jnés. Qué dice usted, Bruno! Mogory sta Bruno. Qué he de decir!... que la herencia nome ha de haber yuelto bonito; soy lo mismo que éra, y así es, señorita, que yo no la pido á'usted que me quiera... eso no puede ser... mas:adelante quién sabe!... si yo me doy maña puede que algun dia llegue a: merecen
19 un poco de cariño; en fin, señorita, acordémonos del pobre viejo, y nada mas. : Doña Inés. (Ap.) Ah!... tiene razon; mi pobre padre!... Bruno. No me responde usted nada? Ya se ve, le cuesta á usted trabajo resolverse á hacer este sacrificio; pero. vamos, cómo ha de ser; anímese'usted y consuélese pensando que el pobre Bruno aquí donde usted lo ve, no ha soñado nunca otra felicidad mas grande... ESCENA VIIL ' DICHOS. ROQUE. Roque. (Sin ver 4 doña Ines.) Bruno, se acabó ya ese negocio? Vamos á comer el cochifrito... Bruno. Aguarda, aguarda. Roque. (Viendola.) Ah! —Dios guarde á usted, doña Inés. Bruno. (Adoña Inés.) Conque, señorita, aquí tiene ustedá Bruno esperando su sentencia; no me dice usted nada? Doña Inés. Ah!... sí; su generosidad de usted merece una respuesta... Bruno, Y qué respuesta?... qué respuesta? Doña Inés. (Alargándole la»mano.) Bruno, pidasela usted á mi padre. , Bruno, Ah! (Cae de rodillas besándola la mano.) Tn ci ESCENA IX. BRUNO. ROQUE. Roque. Calla! ya adivino lo que anda... lo que yo dije... te ha dejado el difunto los siete reales diarios? Bruno. (Loco de gozo.) Qué siete reales!... todo es mio, Roque; todo es nuestro... ya.no soy pobre, ya no eres tú pobre, ya no es nadie probre... soy heredero universal, y-me ha dicho que la pida á su padre, > Roque.Estás en tújuicio, Bruno!... heredero universal?... Bruno. Sí, Roque, sí; vamos á buscará los compañeros... ¿yo pago el cochifrito....y.el moscatel... todo, todo... y luego, luego voy á pedírselaá su padre,,. no es verdad?... así ha dicho! 'no:lo:has oido tú?,:. sí, tú lo'has oido,.. dime que lo has oido... 0.0 Roque. Sí tal... así lo ha dicho... Bruno.Sí,silo ha dicho...abrázame, Roque, abrazáme... (Lo abraza con estremos de alegría, y se-va con el.) e eb tele 48
A O ES E IIS AI A E E e A A A e tr ACTO SEGUNDO. —323)Q0EcEA— e ni. La escena es en Madrid.—El teatro representa una sala adornada con suma elegancia y lujo.—Puerta en el foro que dá á la antesala: otra á la izquierda que conduce á lo interior: balcones á la derecha.—Un velador con juego de café.— Sofá, sillones, etc. : ESCENA PRIMERA. DON PRÓSPERO. CRIADOS. (Los criados disponen, bajo la direccion de don Próspero, el servicio para tomar cafe, colocan las sillas, etc.) | D. Próspero. Eso es... ahí las sillas... Bien... que esté. listo el café para cuando yo avise. Vayan ustedes á continuar sirviendo á la mesa. (Vanse los criados por la izquierda.) Vaya, que no lo hago mal! No debe pe- .sarle á don Bruno haberme nombrado mayordomo. Y si yo no ando listo... ya se ve, se hizo esta boda en un abrir y cerrar de ojos!... El padre no queria por temor de sacrificar á su hija; pero ella se empeñó, y á todos nos ha venido bien. El bueno de don Bruno estaba loco por la niña... yo tengo mis veinte reales diarios, casa, mesa, ropa limpia... en fin, como el pez en el agua! —Doña Inés, como tiene ese talento y esa gracia, en todo está... Vamos, parece que toda su vida ha sido rica y ha tenido casa... Pero lo que es don Bruno... (Se rie.) ah, ah, ah! qué cosas hace!... en los seis meses que lleva de señor, todavía no ha podido desasnarse, á pesar de que su mujer no le deja pasar una.— Y qué habia de suceder!... pasar de criado á amo... así, de repente... el que no está hecho á bra-
| 21 gas... asíes que á cada paso todos tienen que ponerse ¡el pañuelo en la boca para que no-los vea reir... Ah, ah, ab! pobre don Bruno! alla, aquí viene... cómo se ha levantado de la mesa! ESCENA II. DON PRÓSPERO. BRUNO. Luego DOÑA INÉS. / ¡Bruno sale por la izquierda muy incomodado: está vestido de moda, y trae la servilleta al ojal.) Bruno. (Sin ver á don Próspero.) Maldita sea la córte y el buen tono!... (Pira con rabia la servilleta en una silla.) ] D. Próspero. Mal humor trae! qué será? Bruno. Por mas que pongo todos mis cinco sentidos, nada! siempre la he de...—Hola, don Próspero! D. Próspero. He venido á hacer disponer aquí el café - para despues de la comida. Bruno. Bien. D. Próspero. Quiere usted algo? Bruno. No señor.. D. Próspero. Ahí viene la señora. (Vase.) Bruno-=Mi mujer! ; Doña Inés. (Saliendo por la izquierda.) Qué eseso, Bru= no... qué tienes?... por qué te has levantado de la mesa? Bruno. Por nada, Inesita... es que ya no tengo mas hambre. Doña Inés. Pero ya te tengo dicho que eso no se hace; «y tú que aprovechas bien las lecciones que te doy... tacon ya baja! eso me lo dices por -anim ¿.- pero no cuela; y por mas que me quie la:cabeza para aprender las buenas maneras, nada, no me entran. , Doña Inés. Ya las irás adquiriendo, querido Bruno: tú “pon cuidado, y verás como insensiblemente... Bruno. (Con tono de incredulidad.) Nequaquam! Doña Inés. Te digo que sí.—La prueba es que ya no eres el mismo que eras cuando nos casamos falta muy poco que hacer, y debes continuar hasta perfeo= .-- cionarte. «e 4
22 : runo. Tú dirás lo que quieras; pero yo estoy seguro de que siempre seré un patan... y que á lo mejor destu— briré la hilaza... Qué quieres! la cabra siempre tirá'al monte... y ya es viejo Pedro para cabrero. Vaya! en mi vida aprendo yo todos esos prifiles que aquí se gastan... no. : Doña Inés. (Sonriendo.) Perfiles. Bruno. Es verdad... perfiles... Esta palabra siempre la destripo... por mas que meglo avisas. Si no me puedo acordar!... : DÑA Doña Inés. No te impacientes. Eso es obra del tiempo. Bruno. Qué tiempo! —Cuando las cosas no vienen así... de sopeton...—Mira como para quererte á tí no nece= sité tiempo: fué cosa de: un minuto: te vi... y: ya supe quererte! NE : Doña Inés. Mola! qué tal?... Mira si adelantas. Me has dicho una galantería de esquisito gusto! +... Bruno. Qué galantería!... esoes porque me sale de adentro. —Pero dime, Inesita, por fuerza habré. hecho muchas barbaridades en la mesa... digo, porque noté que todos se:reían. Lo que no entiendo es por qué se reía. tanto el primo don Luis cuando os eché vino... pues yo bien llené los vasos hasta arriba... $ Doña Inés. Eso fué justamente lo malo. A las señoras no se les echa sino muy poco vino de cada Vez, eo Bruno. Pues ellas bien se lo bebieron... yo lo hacia“por= ue tuvieran racion para un rato. Pero en fin, si me - dices que es mal hecho, no lo volveré á hacer... lés echaré un dedito.—Ah! tambien se rieron porque me levanté á dar un plato limpio á doña Baltasara.. - Doña Inés. Tambien fué mal hecho. Eso debe hacerlo el criado. 10: e, E Pyuno. Conque hubiera sido mas político dejarl esperar á que viniera Pedro de la cocina? Eso es Otra Cosa.— Lo mismo que reirse porque á doña Lorenza le serví un pollo con tomate, AND Doña Inés. Pero un pollo entero!... 20000 > Bruno. Es que yo sé que tiene buen diente... mira cómo se lo comió todo! — Otras veces la he visto. repetir, y. »-- E Doña Inés. (Con tono cariñoso.) Mira, querido Bruno, hay mil cosillas que así al pronto no parecen nada, *
23 pero que chocan en sociedad, porque admiten tal vez cierta interpretacion ofensiva... ó poco favorable. Por ejemplo: nada significa en realidad el remangarse los ¡puños para Comer; pero... y £FIDD es Bruno. (Bajándoselos aprisa.) Por vida del demonio! Lodavía los tengo! —Es porque siempre me los mancho dé grasa... pero no lo haré mas; que se manchen.— Y -: puede que fueran por-esto las señas que me hacias... “y yo me volvia loco. ; iio Doñú Imes.:Sí, Bruno, por eso eran, A Bruno. Voto va sanes!... y yo cada vez me las arremangaba mas! —Pobre Inesical cuánto te haré padecer con ¿más gansadas!... Vamos, me:lleva Satanás! > Doña Inés. Quieres callar, y no impacientarte por. tan ...poca cosa? — Cuando te digo que adelantas mucho, y que otros en tu lugar serían mucho mas lorpes;.. Bruno. Esa es grilla! | uns Doña Inés. Te digo que no.—Y además, no te basta que yo esté contenta? | Bruno. Si me basta?... Vaya! —Como tú estés contenta, Inesica mia... se me dán dos cominos de las risas del primo don Luis y de los cuchicheos de esas madami- Las... tan espetadas... y con unos quiebros... y unos -. gestos, que tambien me hacen reir á mi.—Todas esas _Durlas son porque se comen de envidia!.... los hombrey porque soy tu marido, y las mujeres porque eres:mas guapa que ellas. d Doña Inés. No digas tal cosal —Pero mira que van á es- «+ trañar en la mesa... vamos al comedor. Bruno. (De mala gana.) Si tú quieres, vamos. Dóña Inés. No: si te haces violencia, quédate; yo daré “cunasescusa:.. diré:que te sentías indispuesto. Bruno: $b, si!.:. mejor es eso. OTaS 23109 Doña Inés. Ves? eso tiene de bueno la sociedad; com ++ qhier» cosa le choca... pero con cualquier cosa se la «satisface. Adios, Bruno. (Le dá la mano y:se va.) P ESCENA UL Y hd 0 BRUNO, Cu 1 ' ; ] ) Ggii 201 Qué alhaja es mi Inés... Dios la:bendiga!.:: cómo suda 2
24 e: ella para amaestrarme... y qué trabajo le cuesta meterme en los trotes... y vaya usted, despues de ver es- to, á darla á entender que esta vida me revienta... y que daria un dedo por volverá la antigua! — Vaya! Dios me libre!... y luego, que yo, al casarme, le ofrecí hacer siempre su gusto... y pulimentarme... y volverme otro. —Vaya si se lo ofrecí!... Pues digole á usted que no deja de tener sus contras el ser rico! Nunca me lo hubiera figurado... allá... cuando trabajaba en la fá= brica... Entonces no tenia que andar con esos prifiles... cuando nos ibamos á comer el cochifrito al rio... y á bebernos un pellejo de moscatel!...-Allí nos tendiamos en la yerba, y con los cinco mandamientos... hí! hi! (Riendo con gozo.) y un vaso para todos!...—Cuántas tengo corridas con aquel Roque!... Qué buen Roque!... cuando le veo... vaya!... me remozo!—Qué tiempos aquellos! (Oyese ruido en la antesala.) ESCENA IV. BRUNO. ROQUE Y UN CRIADO. tropellando al triado.) Vaya usted á los in- Bruno. Roquel : roy Roque. Qué no está visible!... Pues digo, yo bien le veo. Bruno. (Al criado con enfado.) Juan! quiere usted hacer el favor de dejarlo entrar? —Vaya!—Y tengan ustedes entendido e el señor puede entrar aquí á todas las horas del dia y de la noche.—Mi querido Roque!— Cuidado que vuelva á acontecer; porque os pongo en ¿mitad del arroyo. Andaisus ahora á roncar en la antesala. (Vase el criado.) Roque. Así me gusta!... duro! —Tunantes! Es que hace mas de una hora que me estoy ahí de pie drecho! para mi genio que no puedo estar parao! —Tóo era decirme esos zánganos... «que el am comiendo...» pues maldecios! anque fuera un liongábalo... pa comer tanto!... Conque ya cansao, me iba 4 colar... y ellos me. agarraron. Conque entonces lo sacudí á uno de ellos una puñáa que lo tumbé contra un'banco... y *
( 25 al otro le arrempujé.—(Dándole la mano.) Conque yo tan gúeno... y 14? vaya, me alegro.—La parienta tan guapa ? e Bruno. Mi bueno de Roque! —Hombre, que lo creas, que no lo creas... ahora mismo estaba pensando en tí. Roque. De veras? Vaya! señal que las pesetas no te han » dao fantesía.—Pues mira, si quieres que te dé un consejo... te digo que pongas en mitad de la calle á todos esos bergantes que tienes ahí á la puerta, porque no hacen mas que estarse burlando de tí, y contando las gansadas que haces... y Otras Cosas, Bruno. Qué decian? qué otras cosas? Roque. Qué otras cosas? Na, Mejor es dejarlo.—Conque, y la parienta... buena, eh? me alegro. —Y su padre?... tan fuerte? lo celebro. Adónde está... le daré las buenas tardes. Bruno. (Riendo.) Póco á poco, hombre! Pues no sabes que se fué á vivir á nuestra quinta... junto á Alcalá? Roque. Toma!.,. ya decia yo!... á él no le podia gustar esta vida.—Él ha sido soldado... Bruno. Y si vieras qué ganas se me pasaron de irme con él. Pero mi mujer queria que nos distalásemonos aquí. Roque. Ay!... vaya un término revesao!... nos distalásemonos... Cómo hablas ya, hombre! _Bruno. (Riendo.) Anda!... búrlate ahora tú! : Roque. No... yo no me burlo. Por fuerza,*en mudando e vida, hay que mudar de términos. Digo... mírame á mí.—Dende que me enviaste aquellos cuartos, dije yo: para ir á verlo,-tengo que llevar levosa... conque me dijeron que ahí en frente de Santo Tomás lo habia todo... muy primoroso... conque me fui allá y me equiparon... Mira... y los calzones con trabas... así puedo venir á verte, sin que tengan que reirsen... Bruno. Bien hecho. Y lo que quiéro yo es que dejes de una vez la fábrica y te vengas aquí á vivir con tu amigo Bruno. | ; Roque. Y á santo de qué? Bruno. A santo de que soy rico y quiero que tú lo dis —«frutes.—Roque, eres mi amigo?....ó no eres mi amigo? Roque. (Alargándole la mano y dándole una palmada.) "foca ahí.—Porque soy tu:amigo no me.dálla gana de vivir á tus costillas... para poder siem ecirte la
32 el ramito, y... (Reparando en un papel que viene entre las flores.) Dios mio! esto es una carta!... una cartal... Soy!! (Se deja caer en el sofá.) D. proper Don Bruno!... qué es eso!... se pone usted eor Road Y es verda! —Bruno! qué te ha dao? Bruno. (Guardándose el papel y fingiendo serenidad.) Nada, hombre!... nadal —(Se levanta.) Don Próspero... he mudado de pensamiento... (Dándole el ramo.) Tome usted... haga usted su encargo... lléveseloá la señora. D. Próspero. (Tomándolo.) Ab!... es el ramo lo que le ha incomodado á usted? Qué tontería! esto no tiene malicia... son galanterías de buen tono... Bruno. (Conteniendo la ira.) Vaya usted... vaya usted, don Próspero... aquí no le dán vela para este entierro... — Déjeme usted en paz. D. Próspero. Perdone usted, don Bruno... yo lo decia... Bruno. Vaya usted con Dios, le digo! ESCENA VIIL. BRUNO. ROQUE. Roque. Algo te escarabajea á tí, Bruno! por qué te tiembla la barba? ' 5 Bruno. Ay! Roque!... soy el mas desventurado que hay en el mundo! —Has visto ese ramo? has visto ese condenado ramo? Pues mira lo que tenia dentro! Roque. Un papel? : E Bruno. Sí... es una carta!l... una carta para Inés!... la pícara me está engañando ! OMA Roque. Quieres callar!... eso no se dice, ni se piensa de una mujer así!... de Bruno. Pues y esta carta ?... Y Roque. La carta!... y qué dice la carta?... la has leido por si acaso?... E Bruno. Es verdad!... tú meconsuelas, Roque!... No puede ser ella!... n6; Roque. Léela... anda, ábrela y veamos... Bruno.(Temblando.)Si...vamosá leerla... dices hien!...- Abrirle una cartal... desconfiar de mi mujer... que me
quiere tanto!... (Tirando la carta al suelo.) Maldita sea mi suerte!!... Roque. (Levantándola:) Eh!.::cobarde!... las cosas claras... á salir del paso... (La abre.) Se lée... y al vaoó á la puente! —(£Lée.) «Prima mia...»—Del primo.es.— «No puedo resistir mas: al amor pasagero se puede im- £ poner silencio; pero á una pasion violenta, no es po= sible. Por librar de la miseria á tu padre, has dado la mano'á un hombre que no te merece... á un Fústico... que no puede inspirarte cariño, ni es capaz de :apreciar tus encantos. Ese hombre fatal te tiene privada de la sociedad... pues no te atreves á presentarte en ella:por no avergonzarte de tu''marido...» :—. Bruno. (Con amargura.) Avergonzarse de mi!... : oque. (Continúa.) «Yo te consolaré de esa desgracia... yo que te adoro... y espero de tí siquiera una palabra... Una mirada de amor!..: Si traes en la mano este ramillete será señal de que correspondes á mi pasion. Ah! por semejante felicidad, daria mi vida.»—'Tunante! * runo. (Hrenético.) Sí... Sil... darás la vida... la vida... infame! : Roque. Calma, Bruno... calmal... no escandalices::. Bruno. Avergonzarse de mi!:.. si eso fuera verdad!... Roque. Eh!... no digas barbaridades!....No ves por el hilo = ue la carta que ella está inocente de tóo?... Tu mujer es honráa, Bruno... y no hay que escandalizar la ca— -sa.—Na! Punto en boca!... echas á la calle á ese pi= lastre... y náa mas. | : Bruno. (Con ímpetu de ira.) Nada mas?... Eso es!... y , yate el sombrero... y darle los buenos dias! — De dónde sacas tú que esto se ha de quedar así?... Yo quiero matarlo!... yo voy á matar áese hombre!... á hacerle comer la carta!... A tirarle por el balcon... ó que riña conmigo!... Roque. Calla, hombre!... él no ha de querer reñir á pu= ñetazos, que es como tú sabes. p: Bruno. A todo, á lo que quiera... D. Luis. (Dentro.) No se ha vestido todavía? Bruno. Ahí viene. Se Roque. Bruno, Bruno; ten cachaza....no te precipites!... Bruno, Pierde cuidado. ' 3
34 ESCENA IX. ROQUE. BRUNO. DON Luis, Bruno. Vrieniendo á duras pora ) Hola, es usted. dis SO ñor primito!.. D. Luis. Yo soy muy puntual... pero la. primita no ostá vestida segun veo? Bruno, No tardará... sabiendo que la espera el señor primito!.. D Roque. (A 3 Vamos, Bruno. D; fuis. Ya está la carretelas;. Bruno. Sí; y don Próspero la ha ido á dar el ramo. que la enviaba el señor primito... D..Luis.Calla... me habla usted, don Bruno, con un Lo no tan particular... ' Bruno. De yeras?... señor primito... Ma EI Bruno, Bruno! - + D. Luis. At estaban ustedes e y yo e yenido á estorbar, —Me voy, me yoy adentro. á buscar á mi prima. Bruno. (Poniéndose delante.) Haga usted el favor. de aguardar aquí un ratito con nOSOLPOS. > de D. Luis. Perdone usted; mi prima estará esperando. ¿E peto irse: Bruno le detiene agarrándolo de (ús 50=. apas con ambas manos.) Bruno. Quieto aquí, digo!.. . quieto aquí! —Acabenos de una vez. No tiene usted ahora que tratar nada con mi mujer, señor: primo; y aunque la vea usted sacar el ramo en la mano, sepa usted que no es seña de nada... porque nada sabe... porque yo he descubierto lo que puso usted en el ramo... gran brihon! D. Luis. (Ap.) Me ha pillado!... ¿pecho al agua! —Entiendo, señor don Bruno... salgamos. cuando usted. guste. Bruno. (Fuera de st.) Salgamos, si señor.—Pero diga usted, señor primo, y si-yo me vengase de usted sin salir de aquí, no sería bien hecho? E ogas Roque. No te ciegues, Bruno. Bruno. Conque mi mujer debe avergonzarse demi? y -por qué... porque soyun patan rústico y grosero, no es verdad? Pues: bien, si el patan se valiese de las ar= - mas que le ha dado la naturaleza. . (Enseñándole los
35 puños.) estas, estas... y lo Lirase á usted por ese bal= con... Ó le dijese á usted, «señor primo, en guardia, que allá voy á sacarle las entrañas...» diga usted, di- -ga usted, no sería bien hecho? mE oque. Vamos, que te ciegas. D. Luis. (Sonriendo.) Confieso en verdad que esa clase de duelo... 7 : Bruno. No le acomodaria á usted?... ya lo veo... podria descomponerle los tufos... ó arrugarle la corbata. ..— Usted quiere la espada ó la pistola, porque sabe jugar las. Eso entra en la educacion que les dán á ustedes para que luego puedan introducirse en casa de un hombre honrado, y darle la mano y llamarle amigo mio... y seducir á su mujer y deshontarla... y luego matarlo en regla con el florete!... Pues no me importa; eso no me quitará que apañusque la carta y se la Lire á usted 4 los-hocicos! (Lo MOSES : D. Luis, (Con rabia.) Señor Bruno... runo. Eh!... no me alce usted el gallo, porque le agarro...—Vámonos; la carretela está puesta; vámonos. (Llevándoselo.) : Roque, (Levantando la carta.) Yo iré de testigo; al avío...' Bruno. (Al salir.) Dios mio, Inés!... . Ene” ESCENA X. DICHOS. DOÑA INÉS, vestida de paseo con el ramo. Doña Inés. Ya estoy lista: vamos, primo? D.. Luis. Perdona, primita; venia á rogarte que me disimulátas... no me acordaba que tenia un negocio ur— gente. En fin, no me es posible acompañarte. Doña Inés. Cómo? Bruno. Sí, querida Inesita, disimúlale: tiene un negocio, y yo tambien voy con él. Se nos habia olvidado... Roque. Eso es. Bruno. (Ap. 4 Roque.) Quédate aquí para que no sospeche. qe des Roque. (Ap.) Me gusta!... Doña Inés. Y se puede saber qué negocio es ese tan urgente?... : ¡ Bruno. No hay tiempo... es largo de contar... Roque te dirá... pp hácia ella.) Anda!
36 Roque. Es que yo... : ¿28d Doña Inés. Diganme ustedes á lo menos... Bruno. Luego... luego... al momento vuelvo... Doña Inés. Pero siquiéra... 00: ' Bruno. Vámonos, primo... VÁMONOS. > ESCENA XI. » ROQUE. DOÑA INÉS. Roque. (Ap.) Yo no me quedo aquí! (Al: irse le detiene doña Inés, que se ha quitado chal y sombrero.) Doña Inés. Digame usted, Roque!... Roque. (Ap.) Me cortó! | Doña Inés. Espliíqueme usted qué significa esta ida repentina... Roque. (Ap.) El diablo me lleve si yo sé qué decirla! (Oyese marchar el coche.) Ya se han ido! quién los atrapa ahora! - Doña Inés. Roque! no quiere“usted responderme? Roque. Pues no he de querer! vaya!... por qué no habia de querer? Tóo ello no es mas que.una futesa... Náa! Dos hombres que dicen... «Canario! pues se nos ha olvidao aquel negocio!» y uno dice... «volo va sanes! pues es verdad!» y el otro dice... «Pues, “canastos! á mí no me gusta que las-cesas se queden así por hacer... Ya sabe usted... bonito es Bruno! mas listo que Cardona!... y lo mismo es ver trastos por medio.k ya, ya! lo propio que mi padre que esté en gloria... y que el amo don Bernardo que esté en gloria. Pero no tiene usted que tener cuidiado... no tarda un credo... toma! con ese par de mulas... vaya un tronco!... y de aquí adonde van á... (Ap.) A que lo encajo! Doña Inés. Roque... usted se turba... algun misterio hay aquí... ah! no trate usted de ocultármelo... Qué tenia mi marido, digamelo usted... ah! digamelo usted por Dios!... Aquí han estado ustedes dos hablando lar go rato... Qué le ha dicho á usted Bruno? ¿15997 Roque. Náa!... hemos estado hablando como buenos amigos... pero lo que hemos hablado... Doña Inés. Ah! cuéntemelo usted... los secretos de mi marido me pertenecen... yosoy su mujer... yole amo...
de Do rr 0 ' | : 37 ha ocurrido alguna desgracia? Roque, hable usted... yo se lo suplico! | E - Roque. Dale! Señora, si es un secreto muy reservao, muy reservao!... y sise lo digo á usted, y luego... (Ap.) Ya puede que esten riñendo... voto ya sanes! Doña Inés. Yo lo callaré... le doy á usted mi palabra... hable usted... hable usted. - Roque. (Ap.) Bien mirado... no sé yo por qué no se lo he de decir.—Pues, 'señora, su marido de usled es-to- do un hombre!... y capaz de dejarse quemar vivo, primero que darle á usted una pesadumbre tamaña como una almendra.— Usted por su parte es una mujer como Dios manda... honradota... sin vanidad... Doña Inés. Pero al caso... Roque. En fin, de lo que hay poco... sin agraviar á nadie. Los dos están ustedes parejos por lo tocante al efecto... pero, amiga, por lo tocante á lo demás del mundo... vamos, Bruno está muy debajo. Él ha querido, el pobre, dende que se casó, tratar de ver cómo se domesticaba un poco... y todo por ponerse á la par de usted... no tenia mas pio que ese! soltar el pelo de la dehesa, y trabajar por convertirse en un pitimetre de Madrid.—Pero el probecillo se ha desengañao de que --€so es punto menos que imposible... porque lo que no — S£ mama... y aunque la mona se vista de seda!... Por "fin, él se martiriza, y qué saca en limpio? náal... hacer el 050... y que todos se burlen de él... él lo ha cohocido... y está que no puede mas.—Velay lo que me decia endenantes... pero muy quedito, muy quedito... por miedo de que usted lo oiga. Doña Inés. Dios mio, qué me cuenta usted! Eso es lo que le tiene triste... y él nada me ha dicho! Roque. Pues! y me decia... cuidado, Roque! no quiero que mi Inesica lo sepa... yo me lo pasaré solo... pero á ella, náa!... Doña Inés. Es posible! Roque. Toma!... y celoso que está tambien... y me lo decia con unos lagrimones! Doña. Ines. Qué dice usted? celoso? Roque. No hay miedo que lo confiese! por no darle á usted pesadumbre es capaz... vaya! y pondrá buena cara á todos... y hasta al mismo don Luis...
38 E Doña Inés. Luis?... Roque. Ya se me escapó! ds E Doña Inés, Es ese?... y por qué no me lo ha dicho? Procisamente hace tiempo que el tal primo me está cansando tanto cón su pesadez! 0 q) Roque. (Con alegría.) Verdad que si?—Eb! bien decia yo, que con todos sus visajes no podia usted tenerle voluntad. 07 : 1 0383 Doña Inés. Yo! Y qué! mi marido ha sospechado?.:.: Roque. Cá! Bruno sospechar de usted? 'no faltaba mas! Doña Inés. Pues entonces, qué misterio es este? por qué han salido? a 5 Roque. Por qué! por qué! —Toma! porque en ese ramo que lleva usted ahí... y que le envió de regalo su primo... Doña: Inés. Qué? E Roque. Toma! habia una carta... y en la carta, una declaracion de amor... y en la declaracion de amor... motivo para que dos hombres se rompan el alma. Doña Inés. (Tirando el ramo.) Dios mio! hanidoá batirse! Roque. Vamos, señora, no hay que apurarse. Doña Inés. Han ido á batirse! y usted que se llama amigo suyo, le ha dejado ir! (Déjase caer en el sofá.) Roque. Sí señora! lo he dejado!... porque Bruno debia batirse... porque su marido de usted no.debe quedar. por collon... y yo iba de testigo, sí señora! y me he quedado porque él me lo dijo... pero ahora voy en dos zancadas á buscarlos... no habrán ido lejos... yo los encontraré. (Oyese el ruido del coche.) Doña Inés. (Levantándose.) Un coche! Roque. (Yendo al balcon.) Ah! él es!... ya baja!... no bay miedo! ha saltado de un brinco! ?- Doña. Inés. (Que tambien se ha asomado.) Sí, él es!... y viene bueno. Ah! Dios mio! yo te doy gracias! Roque. Señora, acuérdese usted que esto es un secreto, y que me dió usted palabra... Doña Inés. La cumpliré.—Ah! sí... “ahora, bien sé vo cuál es mi deber. (Vuse por la vzquierda:)
ESCENA, XII. BRUNO, ROQUE; que. Ea! bendito sea Dios! mi buen Bruno! (Le foma 4 mano.) : Uno. Ay! que me haces daño! que. Cáspita! estás herido? Uno. Sí... en esta mano... pero no es nada... un aralazo. Ojalá me hubiera: atravesado de parte á. parte! que. Vaya una idea! : uno. Sí! porque entonces nó me hubiera visto humilado' por ese señor primo!... allí mismo se'burlaba de M1 torpeza... porque no sé jugar la espada... y así collo quien dice... «te perdono!...» se.contentó con dedrmarme y hacerme un rasguño! y ahora me obliga reconocer su generosidad! Áh! eso es lo que me que- Da... lo que me desespera! Mañana se sabrá, y todos C reirán de mí... y á él... oh1 Je harán muchos elo- LOS por su generosidad, por su destreza. Ya se vel'no 'ay:cosa mas noble que dar un pincivazo á un enemigo ue en su vida ha cogido una espada. Ah! otra nueva 'umillacion que me guarda la sociedad... Ay! qué soledad! —Roque, yo no puedo'mas! esto tiene que acadrse.—Tú eres mi amigo, no es verdad? Jue. Hasta la muerte! ino. Pues bien! tú te vienes conmigo. fue. Contigo! adónde? mo. Me marcho... sí... me marcho... contigo solo! Sta noche nos vamos! á soltar este yugo... á dejar sta sociedad que no quiere recibirme... que me escarece... que me escupe á la cara! (Aparece doña Inés la puerta de la izquierda.) Por lo tocante á Inés... 0 faltaré al juramento que la hice... nola obligaré á na vida que no es de su gusto... que viva dichosa seairada de mí, ya que estando juntos no podemos ser feces! Yo la dejo esta casa... y las tres cuartas partes e mi hacienda... y me separo de ella para siempre! Í, porque no quiero verla avergonzarse de mí! (Doña hés quiere llegar: Roque con una seña la deliene.) ue. Bruno! que estás diciendo?... separarte de tu lujer!... -—“
deL e e AS A + " SS e e OA + Doña Inisi Ella bajará hasta til Bruno. Inés! - 40 ; | Bruno. No hay sandia) esta noche! Yo no sufro ni uni dia mas la burla y el escarnio de esta sociedad. Ay!2 Roque... yo adoro á'mi mujer;.. daria mi vida El mio a Inés... gero ya ee no puedo elevarme hasta ella. ESCENA XII. DICHOS. DOÑA JINÉSIZO TSJGERO Doña Inés. St, mi querido ta ta Corazon merece: 7 que yo deje por. él la. córtey la sociedad... Y sobre» todo, merece... (Uon ternura.) que no te vuelvas d esponer por mi causa á.0tro: De noche mar=- charemosi. 0700 0 Bruno. No, Inés! 1 Doña Inés: Sí: marcharemosá Alcalá... alli está mi pa dre... allí viviremos felices los tres! (Abriéndole los A brazos. Bruno. (Abrazándola: ) Ah! (Alargando la mano con es- ¡fe S tremo gozo ú Roque.) Los cuatro!.. ] Doña Inés. (Dando la mano á Roque, que llora de ale— gría.) Sí... los cuatro! FIN DE: LA COMEDIA. da A har po pa