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EVOLUCIÓN DE LA VICTIMIZACIÓN Y LA TOLERANCIA ANTE LA VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO DE MUJERES ADOLESCENTES ESPAÑOLAS. UN ESTUDIO DE COHORTES Rodríguez Franco, Luis Dpto. Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos Universidad de Sevilla [email protected] López-Cepero Borrego, Javier Dpto. Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos Universidad de Sevilla [email protected] Del Pozo Cruz, José T. Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación-OTRI Universidad de Sevilla [email protected] RESUMEN La violencia contra la mujer es un problema social que ha pasado en pocos años de ser considerado una cuestión perteneciente a la intimidad de la pareja a ganar gran presencia y centralidad en las políticas sociales y sanitarias españolas. Este cambio se ha reflejado en la aparición de programas de prevención, dirigidos a dotar a la población adolescente y juvenil de herramientas para la detección temprana de la violencia en las primeras relaciones de noviazgo. El presente texto compara los datos de victimización sufrida y de tolerancia ante la violencia de dos grupos de 257 y 342 mujeres escolarizadas adolescentes (X=16,6 años, DT=1,14 años), evaluadas en 2001 y 2010, respectivamente, utilizando el Cuestionario de Violencia de Novios (CUVINO) como herramienta de evaluación. Los datos extraídos mostraron niveles estadísticamente similares en la victimización de ambos grupos. Sin embargo, los niveles de tolerancia asociados a los abusos dentro de la pareja mostraron cambios en los 8 factores recogidos por el CUVINO, con una molestia media inferior en el grupo de mujeres más reciente. Aunque las conclusiones extraídas quedan limitadas por el tamaño y selección de las muestras, estos resultados representan una llamada de atención hacia la necesidad de evaluar el impacto y utilidad de los esfuerzos preventivos llevados a cabo con jóvenes. PALABRAS CLAVE Violencia en el noviazgo, Violencia contra la mujer, Violencia de pareja, Tolerancia ante la violencia, Victimización. 1707
INTRODUCCIÓN La relación entre las actitudes sobre la violencia de pareja y la experiencia violenta ha ocupado un lugar fijo en la literatura desde hace décadas. Ya en 1983, Henton, Cate, Koval, Lloyd y col. llevaron a cabo una investigación con 644 estudiantes preuniversitarios (media cercana a los 17 años) en Oregon (EEUU), encontrando una mayor tolerancia entre las personas con antecedentes de episodios violentos; en 1989, Sugarman y Hotaling subrayaron una relación consistente en la literatura entre la tolerancia a la violencia y la experiencia, bien como agresor, bien como víctima, con la violencia durante el noviazgo; y, por otra parte, Bookwala, Frieze, Smith y Ryan (1992) encontraron correlaciones positivas significativas entre medidas de agresión (ejercida y sufrida) y aceptación de la violencia, para ambos sexos, en una muestra de 305 estudiantes universitarios. Desde entonces, la relación entre actitudes ante la violencia y experiencia violenta en la pareja ha sido profusamente estudiada en muestras adolescentes y jóvenes. Por ejemplo, en una experiencia llevada a cabo en Portugal, Machado, Caridade y Martins (2010) encontraron una relación significativa entre las actitudes ante la violencia y el uso de la violencia dentro de las relaciones de noviazgo, utilizando una muestra de 4667 estudiantes (X=19 años; 42,2% de varones y 57,8% de mujeres). El análisis de varianza mostró que la puntuación obtenida en el ECVC (Scale of Beliefs about Marital Violence; Matos, Machado y Gonçalves, 2000) fue estadísticamente superior en los agresores que en los no agresores, en general, y también al distinguir tres tipos de violencia (física, física grave y emocional); y del mismo modo, las víctimas mostraron una mayor tolerancia a esta violencia que las no víctimas. Similares conclusiones han sido extraídas en estudios con muestras estadounidenses. McDonell, Ott y Mitchell (2010) llevaron a cabo un estudio en Carolina del Sur. A través de los datos aportados por una muestra de 351 estudiantes de instituto (X=14 años; 65,2% de mujeres, 44,8% de varones), los autores realizaron un análisis de regresión que mostró que la tolerancia (actitudes positivas ante la violencia en el noviazgo) tuvo un papel significativo tanto en la victimización como en el uso de la violencia en las relaciones de pareja, y tanto para varones como por mujeres. Por su parte, Henning, Jones y Holdford (2005) realizaron una evaluación de tres variables (culpabilización de la víctima, negación y minimización) en una muestra mixta de 1428 agresores domésticos (88,9% varones, 11,1% mujeres; mayoría de afroamericanos). Los participantes respondieron preguntas acerca de situaciones hipotéticas, ilustradas a través de viñetas. En ambos sexos se detectó una tendencia a culpar más a la víctima que a sí mismo, con porcentajes del 84,6% de varones y 88,6% de mujeres (en las mujeres, la media de culpabilización de la víctima fue estadísticamente superior a los varones). Entre el 60 y 85% de la muestra respondió afirmativamente a cuestiones que minimizaron la importancia del incidente (con similares niveles para ambos sexos), y en cuanto a victimización, ambos grupos mostraron diferentes argumentos relacionados con la negación del incidente (con un mayor porcentaje de varones que comentaron que el informe policial contenía errores). Connolly, Friedlander, Pepler, Craig y col. (2010) también encontraron apoyo empírico a esta relación. Usando una muestra de 627 adolescentes escolarizados provenientes de Canadá (X=16 años; 47,4% de varones, 52,6% de mujeres), encontraron una relación estadísticamente significativa entre las actitudes ante la violencia y la experiencia con la misma. Partiendo de una aproximación ecológica, los autores consideran que los medios de comunicación ejercen una 1708
influencia potenciadora de esta violencia mediante la transformación de las actitudes de tolerancia a las mismas. Frente a las anteriores experiencias de diseño trasversal, Fincham y cols. (2008) optaron por un estudio de medidas repetidas. Parte de su estudio se desarrolló con seguimiento, incluyendo 687 estudiantes universitarios (edad media de 19,8 años) de ambos sexos (78,2% de mujeres), que fueron evaluados en dos ocasiones (con una diferencia de 14 meses) con el IPVAS (Intimate Partner Violence Attitude Scale; Smith, Thompson, Tomaka y Buchanan, 2005) y con las CTS2 (Straus, Hamby, Boney-McCoy y Sugarman., 1996). El estudio permitió comprobar la existencia de una relación significativa entre actitudes ante la violencia y agresiones psicológicas (aunque no para la violencia física, dato atribuido por los autores a la baja tasa de agresiones de este tipo detectadas). La revisión de textos ofrecida sirve para mostrar el protagonismo que la relación entre actitudes ante la violencia y experiencia violenta tiene entre los investigadores del área. Este dato debe ser matizado según los procedimientos estadísticos usados en varios de estos estudios (ya que la existencia de una correlación estadísticamente significativa no aporta datos acerca de si las actitudes tienen un papel en la aparición de la violencia, o de si la experiencia violenta es la que modifica estas valoraciones) pero, a día de hoy, existe un consenso profesional claro en torno a la importancia de la tolerancia como factor de riesgo para participar en relaciones violentas (López-Cepero, 2011). Consecuentemente, las actitudes ante la violencia han sido incorporadas al diseño de programas de intervención para la prevención de la violencia en el noviazgo de adolescentes y jóvenes, si bien con un papel menos prominente que las actitudes de género (López-Cepero, 2011). De manera consecuente con las experiencias arriba descritas, estos programas buscan sensibilizar (facilitar el reconocimiento) de los abusos dentro de las relaciones, a la vez que tratan de erradicar su aceptación (tolerancia). Por ejemplo, en un estudio piloto con muestra canadiense, Lavoie, Vézina, Piché y Boivin (1995) presentaron dos versiones de un programa de intervención destinado a población adolescente. Reclutaron 517 estudiantes (X=15 años; 42,9% varones, 57,1% mujeres) en dos colegios, implementando una versión corta en uno de ellos (dos horas; N=279) y otra larga en el otro (cuatro horas, N=238). Los contenidos de la intervención versaron sobre el concepto de control en las relaciones, y en cómo detectar estos abusos. Los resultados indicaron una mejora significativa de las actitudes en ambos programas, con una tolerancia menor al control en las relaciones por parte de las mujeres. Por otra parte, Avery-Leaf, Cascardi, O’Leary y Cano (1997) llevaron a cabo una experiencia piloto de intervención, diseñada en base a 5 sesiones de una hora de duración, en las que se implementó un currículum en que se buscó poner a prueba las actitudes personales y culturales hacia la violencia como medio de resolución de problemas (el currículum dio cabida a agresiones de varón a mujer y viceversa, por lo que el tratamiento fue aplicable con independencia del sexo). La intervención fue llevada a cabo sobre 102 estudiantes de instituto, mientras que se reservó un grupo control de 90 personas. Todos los participantes mantenían una relación de noviazgo en el momento de su participación. La actitud ante la violencia en la pareja fue evaluada mediante el Justification of Dating Violence Questionnaire (instrumento no publicado), preparado para evaluar la violencia ejercida. El principal resultado de la implementación del currículum fue la reducción de la permisividad de la violencia en el grupo de tratamiento, mientras que no se registraron diferencias en el grupo de control. 1709
Sin embargo, ninguno de estos programas demostró que el cambio actitudinal se tradujera en una reducción de la experiencia violenta. Por lo tanto, las conclusiones sobre su efectividad quedan a la espera de la aparición de datos sobre el seguimiento de estas intervenciones. Es importante hacer notar que el número de esfuerzos preventivos llevados a cabo en este sentido no se limitan a las experiencias publicadas en medios científicos. Centrando la atención sólo en España, es fácil citar campañas y programas de prevención de la violencia en las relaciones de pareja iniciadas por entidades nacionales, autonómicas y locales, y que incluyen el trabajo con estas actitudes entre sus objetivos (López-Cepero, 2011); sin embargo, un estudio reciente llevado a cabo con 2205 españolas escolarizadas mostró la existencia de alta tolerancia (ninguna o poca importancia atribuida) a distintas formas de violencia en porcentajes que oscilaron entre el 5% y el 18% de la muestra (Rodríguez, Antuña, López-Cepero, Rodríguez y col., 2012). El presente estudio busca comprobar el nivel de tolerancia ante la violencia mantenido por mujeres adolescentes escolarizadas en territorio nacional. En especial, se marca como objetivo comprobar la existencia o no de diferencias entre dos grupos de mujeres, evaluadas en 2001 y 2010, en sus niveles de tolerancia ante la violencia en el noviazgo. MÉTODO Muestra. El presente estudio incluyó información proporcionada por un total de N=599 mujeres escolarizadas en niveles de educación media (educación secundaria y bachillerato), provenientes de las provincias de Asturias y Sevilla, que aceptaron participar de manera voluntaria en el estudio. Todas las mujeres incluidas informaron haber mantenido al menos una relación de pareja con una duración superior a un mes. La edad media para el total de la muestra fue de X=16,6 años, con una desviación típica de DT=1,14. Se contemplaron dos grupos (A y B) diferenciados según el momento en que se produjo la encuesta. El primer grupo, cuya información fue recabada a lo largo de 2001, contuvo N=257 mujeres (X=17,0; DT=0,99), mientras que el segundo contó con N=342 adolescentes (X=16,25; DT=1,0), evaluadas a lo largo del año 2010. Instrumento. El Cuestionario de Violencia de Novios es una herramienta de evaluación que recaba diversa información acerca de victimización en relaciones de noviazgo a lo largo de la vida (victimización vital). Se divide en cuatro secciones: Datos sociodemográficos del respondiente y de la pareja elegida (edad del respondiente, sexo, nivel de estudios actual, clase social percibida y disposición de un trabajo remunerado, tanto de la persona que rellenó el cuestionario como de persona de la que fue pareja); 42 ítems conductuales, a responder doblemente según frecuencia de victimización y molestia asociada; 5 preguntas de percepción general sobre relaciones de noviazgo; y 15 preguntas adicionales sobre duración de la relación, intentos de ruptura realizados, etc. La parte principal del cuestionario se conforma de 42 reactivos, formulados como posibles acciones (conductas) abusivas que pueden tomar lugar en las relaciones de noviazgo. Cada uno de estos indicadores solicitó dos respuestas, a señalar dentro de sendas escalas ordinales con 5 niveles cada una: en primer lugar, la frecuencia con que se sufrió esta conducta en la relación 1710
seleccionada (victimización) y el grado de molestia que generó, si ocurrió, o el grado de molestia que se generaría en caso de ocurrir (tolerancia). Cada uno de estos reactivos se codifica con una puntuación comprendida entre 0 y 4. Los 42 ítems ofrecen medidas de 8 formas distintas de abuso (desapego, humillación, sexual, coerción físico, basado en género, castigo emocional, instrumental), según el último estudio factorial realizado (Rodríguez, López-Cepero y Rodríguez, 2010). El presente estudio incluyó una de las 5 preguntas sobre percepción general en sus análisis: ¿Te sientes o has sentido maltratada en tu relación? Esta pregunta permitió dos niveles de respuesta (Sí/No), y representó una medida holística de la potencial víctima sobre su situación. Procedimiento. En cada momento de la recogida de datos, se llevó a cabo un procedimiento similar. Se confeccionó un censo de centros de educación media (púbicos y privados) para la provincia de Sevilla y de la comarca de Oviedo (Asturias), solicitando por carta su participación su participación en el estudio. Se solicitó una clase de cada nivel impartido en los cursos 3º y 4º de la ESO, y de 1º y 2º de Bachillerato, explicando la finalidad de la investigación, y ofreciendo la impartición de un taller de prevención de la violencia en el noviazgo de manera gratuita al finalizar la recogida de datos. Un colaborador del equipo de investigación se desplazó a cada uno de los centros que aceptaron participar para administrar los cuestionarios. Las personas evaluadas recibieron instrucciones escritas y orales sobre la realización del cuestionario, la voluntariedad del mismo, y sobre los métodos que el equipo investigador utiliza para garantizar el anonimato de las encuestadas. Antes de proceder a su administración, el colaborador ofreció un turno de preguntas para responder posibles dudas. Los datos recogidos a través de los protocolos fueron codificados usando distintas versiones del Statistical Package for Social Sciences (SPSS), y almacenados como archivos informáticos. Los cálculos mostrados en el presente texto fueron realizados en su totalidad en la versión 18 del software. Los procedimientos matemáticos seguidos incluyeron la obtención de descriptores estadísticos (media, desviación típica, intervalos de confianza, etc.) y la comparación de medias mediante el análisis de varianza (ANOVA, por sus siglas en inglés). El nivel de probabilidad mínimo exigido para considerar diferencias estadísticas fue de p<0,05. RESULTADOS Niveles de victimización. En primer lugar, se llevó a cabo un ANOVA con las medias obtenidas por cada grupo muestral en los 8 tipos de violencia detectados por el CUVINO, así como para el sumatorio de los 42 ítems al completo. De manera descriptiva, se encuentra un nivel de victimización superior en el grupo B (el más reciente) para 5 de los 8 factores y para el total, mientras que el grupo A (original de 2001) informó de sufrir mayor frecuencia de violencia física, por castigo emocional, e instrumental. Estos datos se recogen en la tabla 1. 1711
FRECUENCIA N Media Desv. típica Error típico Intervalo de confianza para la media al 95% Lím. inferior Lím. superior Desapego Grupo A 256 2,43 3,049 ,191 2,06 2,81 Grupo B 317 3,52 3,903 ,219 3,09 3,95 Total 573 3,04 3,585 ,150 2,74 3,33 Humillación Grupo A 257 1,41 2,084 ,130 1,15 1,66 Grupo B 323 1,50 2,710 ,151 1,20 1,79 Total 580 1,46 2,451 ,102 1,26 1,66 Sexual Grupo A 257 ,80 2,001 ,125 ,55 1,04 Grupo B 326 1,12 2,420 ,134 ,85 1,38 Total 583 ,98 2,249 ,093 ,79 1,16 Coerción Grupo A 256 2,11 2,859 ,179 1,76 2,46 Grupo B 327 2,58 3,189 ,176 2,23 2,92 Total 583 2,37 3,055 ,127 2,12 2,62 Físico Grupo A 256 ,41 1,283 ,080 ,25 ,57 Grupo B 323 ,40 1,225 ,068 ,27 ,53 Total 579 ,40 1,250 ,052 ,30 ,51 Género Grupo A 257 1,16 1,914 ,119 ,92 1,39 Grupo B 320 1,48 2,081 ,116 1,25 1,71 Total 577 1,34 2,013 ,084 1,17 1,50 Castigo Em Grupo A 256 ,78 1,403 ,088 ,61 ,95 Grupo B 329 ,77 1,422 ,078 ,61 ,92 Total 585 ,77 1,412 ,058 ,66 ,89 Instrumental Grupo A 256 ,16 ,771 ,048 ,06 ,25 Grupo B 329 ,10 ,501 ,028 ,05 ,16 Total 585 ,13 ,634 ,026 ,08 ,18 Total Grupo A 254 9,24 11,701 ,734 7,79 10,69 Grupo B 288 10,73 13,095 ,772 9,21 12,24 Total 542 10,03 12,472 ,536 8,98 11,08 Tabla 1. Datos descriptivos de victimización (medias) para los 8 factores del CUVINO, así como para el total de frecuencias, en los grupos A (2001) y B (2010). Estas diferencias alcanzaron un nivel de significación estadística de p<0,001 en el factor de desapego (más frecuente en el grupo B que en el A), mientras que el resto de contrastes de medias para la victimización ofrecieron niveles de probabilidad superiores a p>0,05. Estos datos se detallan en la tabla 2. 1712
FRECUENCIA Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig. Desapego Inter-grupos 168,287 1 168,287 13,376 ,000*** Intra-grupos 7183,944 571 12,581 Total 7352,230 572 Humillación Inter-grupos 1,078 1 1,078 ,179 ,672 Intra-grupos 3476,844 578 6,015 Total 3477,922 579 Sexual Inter-grupos 14,615 1 14,615 2,899 ,089 Intra-grupos 2929,049 581 5,041 Total 2943,664 582 Coerción Inter-grupos 31,531 1 31,531 3,392 ,066 Intra-grupos 5400,699 581 9,296 Total 5432,230 582 Físico Inter-grupos ,017 1 ,017 ,011 ,918 Intra-grupos 903,413 577 1,566 Total 903,430 578 Género Inter-grupos 15,111 1 15,111 3,746 ,053 Intra-grupos 2319,662 575 4,034 Total 2334,773 576 Castigo Em Inter-grupos ,034 1 ,034 ,017 ,897 Intra-grupos 1164,729 583 1,998 Total 1164,762 584 Instrumental Inter-grupos ,403 1 ,403 1,003 ,317 Intra-grupos 234,236 583 ,402 Total 234,639 584 Total Inter-grupos 297,847 1 297,847 1,918 ,167 Intra-grupos 83855,680 540 155,288 Total 84153,528 541 Tabla 2. Comparación de medias (ANOVA) para la victimización sufrida por los grupos A (2001) y B (2010). [***p<0,001]. De este modo, los niveles de violencia sufrida por las mujeres encuestadas fueron estadísticamente similares en 8 de los 9 indicadores incluidos en el análisis. 1713
Percepción de maltrato en la relación. Se calculó el porcentaje de mujeres que respondieron afirmativamente a la pregunta ¿Te sientes o has sentido maltratada en tu relación? en los grupos A y B, encontrándose porcentajes cercanos al 4% (tabla 3). N Media Desviación típica Error típico Intervalo de confianza para la media al 95% Lím. inferior Lím. Super. ¿Maltratada? Grupo A 257 2,7237 16,30919 1,01734 ,7203 4,7272 Grupo B 336 4,7619 21,32765 1,16352 2,4732 7,0506 Total 593 3,8786 19,32472 ,79357 2,3200 5,4371 Tabla 3. Proporción de casos positivos y estadísticos descriptivos para la pregunta ¿Te sientes o has sentido maltratada en tu relación? El análisis de varianza mostró que el porcentaje de mujeres que se percibieron como maltratadas fue estadísticamente similar en ambos grupos, con un valor de probabilidad superior a p>0,05. (tabla 4) Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig. ¿Maltratada? Inter-grupos 604,920 1 604,920 1,622 ,203 Intra-grupos 220474,338 591 373,053 Total 221079,258 592 Tabla 4. Análisis de varianza ejecutado para la proporción de respuestas positivas en los grupos A (evaluado en 2001) y B (evaluado en 2010). Niveles de tolerancia ante la violencia. Por último, fue llevado a cabo un contraste de medias (ANOVA) con las puntuaciones obtenidas en los factores de molestia. A nivel descriptivo, se observó que el grupo A (mujeres encuestadas en 2001) presentó un nivel de molestia más elevado que el B (evaluado en 2010) en las 9 medidas incluidas en el análisis (tabla 5). 1714
MOLESTIA N Media Desv. típica Error típico Intervalo de confianza para la media al 95% Lím. inferior Lím. superior Desapego Grupo A 256 24,88 3,895 ,243 24,40 25,35 Grupo B 275 22,48 4,619 ,279 21,94 23,03 Total 531 23,64 4,445 ,193 23,26 24,02 Humillación Grupo A 254 25,09 3,829 ,240 24,61 25,56 Grupo B 272 22,92 5,627 ,341 22,25 23,59 Total 526 23,97 4,958 ,216 23,54 24,39 Sexual Grupo A 256 21,52 3,981 ,249 21,03 22,01 Grupo B 277 19,44 5,448 ,327 18,80 20,08 Total 533 20,44 4,906 ,213 20,02 20,85 Coerción Grupo A 256 19,73 4,061 ,254 19,23 20,23 Grupo B 279 17,06 4,466 ,267 16,53 17,59 Total 535 18,34 4,476 ,194 17,96 18,72 Físico Grupo A 255 18,64 2,791 ,175 18,29 18,98 Grupo B 277 17,45 4,548 ,273 16,91 17,99 Total 532 18,02 3,851 ,167 17,69 18,35 Género Grupo A 257 17,03 3,419 ,213 16,61 17,45 Grupo B 278 15,01 4,377 ,263 14,49 15,52 Total 535 15,98 4,070 ,176 15,63 16,33 Castigo Em Grupo A 256 10,31 2,253 ,141 10,03 10,59 Grupo B 285 8,92 2,544 ,151 8,63 9,22 Total 541 9,58 2,506 ,108 9,37 9,79 Instrumental Grupo A 254 10,47 2,019 ,127 10,22 10,72 Grupo B 284 9,62 2,997 ,178 9,27 9,97 Total 538 10,02 2,615 ,113 9,80 10,24 Total Grupo A 251 148,75 20,253 1,278 146,24 151,27 Grupo B 226 133,94 31,009 2,063 129,88 138,01 Total 477 141,74 26,921 1,233 139,31 144,16 Tabla 5. Datos descriptivos de molestia (medias) para los 8 factores del CUVINO, así como para el total de frecuencias, en los grupos A (2001) y B (2010). El contraste de medias mostró diferencias significativas en todos los casos (p<0,001). De este modo, el grupo de mujeres encuestadas en 2001 mostró niveles de molestia superiores al grupo de adolescentes encuestadas en 2010 en todas las medidas. Los datos del análisis se incluyen en la tabla 6. 1715