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Simetría, colaboración y etnoficción. Un proyecto coral sobre teoría etnográfica reciente

Cantón Delgado, Manuela

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Simetría, colaboración y etnoficción. Un proyecto coral sobre teoría etnográfica reciente Manuela Cantón Delgado Asociación Canaria de Antropología y Museo de Antropología e Historia de La Laguna “An ethnography carries beings of one world into another one. This is a promise that our writing shares with fiction, poetry, cinema, and most other expresive arts” (Pandian and McLean, 2017:1) Primero. Etnoficción, quiebra y teorías nativas Y entonces él toma asiento despacio y me explica, con parsimonia y ejemplos tomados de la Biblia, la diferencia entre influencia, posesión y demonización, mientras trata de impresionarme, de taladrar mis reticencias, de abrir grietas en el centro de mi perplejidad. Me asegura que no cree en la demonización, porque implica una cohabitación imposible entre Satanás y el Espíritu Santo, Saray. Y hay cristianos ignorantes que no comprenden que Satanás no puede tomar una parte de ti, que el Espíritu Santo y Satanás no pueden disputarse al cristiano, no pueden compartirlo, Saray. La influencia ocurre desde fuera, la posesión desde dentro, y se puede pasar fácilmente de la primera a la segunda. Según mi tío se puede circular de un estado al otro. Pero esos no son estados transitorios, ni son asunto de la VI CONFERENCIA ANUAL BRONISLAW MALINOWSKI - 2022 2 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. psicología o efecto de trastorno alguno, mi tío los mira de otro modo. Para él son realidades espirituales, y eso significa que son más reales que el telediario de las tres. Fuerzas inmundas y descomunales que se apoderan de la carne, los humores, los huesos, y sacuden con sadismo la mísera endeblez de cualquier ser, hasta disgregarlo como ninguna otra cosa sobre esta tierra puede disgregar a una criatura. Y todo ello sucede en medio de una fantasmal orgía de espumarajos, ojos vueltos del revés, voces cambiantes, egos triturados, rugidos temibles. Una tarde pregunté a mi tío si podían fingirse esas posesiones, y le expuse varias hipótesis (puse cuidado para no llamarlas así): fingir para ganar peso en la iglesia, para ser mejor cristiano representando una liberación en toda regla, para convencer a otros de algo, por aburrimiento, como resistencia simbólica, como acto político, por un trastorno esquizofrénico, qué se yo. Su respuesta me descolocó. La falsa posesión existe -me dijo. Pero es un estado inducido por Satanás, Saray; no una posesión fingida por el individuo sino instigada por el Maligno, producto de la manipulación de Satanás, experto en torcer verdades. He aquí un par de fragmentos de la etnoficción sobre posesiones espirituales entre gitanos evangélicos que trato de construir a partir de materiales etnográficos diversos. La conferencia que precedió a este texto me brindó una ocasión para compartir, por vez primera, qué hemos venido haciendo mi equipo de investigación y yo en un proyecto sobre etnografía simétrica y colaborativa a través de varias etnografías experimentales. Esta ficción etnográfica, la apuesta más personal de mi propia contribución al proyecto coral del que también tratará este texto, consiste en urdir tramas con personajes de nombre ficticio y parentesco sólo aproximado que meditan ensimismados, dialogan o reflexionan encarnados en fragmentos de conversaciones mantenidas entre mis colaboradores y yo misma en el trabajo de campo. En estos fragmentos concretos aparecen una mujer gitana aficionada a la Filosofía, de nombre Saray, y su tío, un pastor evangélico gitano y teólogo pentecostal 3 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. que teoriza sobre la posesión, la demonización, las influencias o el endemoniamiento. Abriré y cerraré el texto con esta etnoficción 1, sintetizando a medio camino algunos de los principales postulados y desarrollos del proyecto. La etnoficción, en tanto que ensayo de representación textual, se va construyendo parcialmente al estilo de la técnica cualitativa conocida como historia polifónica, pero los puntos de fuga creativos son otros, el lenguaje utilizado para transmitir experiencias complejas es otro, y la dosis de libertad narrativa es mayor. Entiendo que minimizar los anclajes teóricos explícitos permite intensificar la plasmación de la dimensión intersubjetiva, emocional, fenomenológica y corporal que presentan los fenómenos de posesión espiritual desde un abordaje simétrico, un abordaje que, en este caso, se viene extendiendo desde la interacción en campo a la misma representación textual. Para este experimento de etnoficción, que aún no sé si es etnografía, literatura o ninguna de las dos cosas, me sirvo de diversas teorías nativas de la posesión espiritual trasmitidas en conversaciones mantenidas en el campo con teólogos gitanos evangélicos. ¿Qué son esas teorías nativas de la posesión desde la llamada etnografía simétrica? Marcio Goldman propone que en Coral Gardens and their magic, de Malinowski 2, publicado diez años después del clásico Argonautas del Pacífico Occidental, hay dos capítulos (An ethnographic Theory of Language and Some Practical Corollaries y An Ethnographic Theory of Magic) en los que podemos rastrear el origen de la noción teoría etnográfica que Goldman rescata 3. La idea nu- 1 Estos dos fragmentos ilustran además una de esas “quiebras epistemológicas” de las que hablara Michael Agar (1992): aquel momento del trabajo de campo en el que mi temor a formular una pregunta que podría revelar mi distancia académica y descreída es desactivado al volverse parte de la misma teoría nativa de la posesión contada por mi interlocutor. Existe la impostura, plantea el pastor, pero es inducida por Satanás, no por la persona. 2 Vale la pena mencionar a Bronislaw Malinowski (1884-1942) en esta isla, en una de cuyas más cautivadoras localidades, Icod de los Vinos, escribió Los argonautas del Pacífico Occidental, publicado originalmente en 1922. 3 Junto con una teoría del lenguaje desde la pragmática y lo que posteriormente se denominó 4 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. clear es la existencia de un tipo de teoría que no es ni la teoría nativa ni la teoría antropológica; de hecho, Malinowski habla de teoría trobriandesa, aunque lo que obtiene de esa teoría va más allá de las Islas Trobriand (Malinowski, 1935; Goldman, 2001:3; Goldman, 2016: 33-34). Goldman lo ejemplifica con su propio trabajo de campo: si se embarcó en una teoría etnográfica de la política fue porque la gente con la que trabajaba en su terreiro de candomblé en Bahía (Brasil) hablaba mucho de política; el antropólogo consideró que eso podían no ser solamente datos que le correspondiera a él, como antropólogo, elaborar, ni tratarse meramente de una justificación ideológica de sus prácticas, sino que esas opiniones tenían una dimensión verdaderamente teórica de la que podía aprender y que podía ayudarle a pensar en otros casos etnográficos de su interés (Goldman, 2006). La antropología tiene esa capacidad de aceptar como verdad lo que la gente nos dice, de tomar en serio a los interlocutores sin buscar qué esconden detrás de lo que verbalizan, sin juzgar por qué piensan de modo diferente de nosotros, cómo hay que traducirlo o en qué medida hay que educar a los informantes. Es decir, la antropología nos permite aprender, más bien, qué pueden revelarnos los otros sobre nuestro propio modo de construir certezas, verdades (Goldman, 2016:29). Peter Winch ya exploró la naturaleza de los informes etnográficos argumentando que volver inteligibles las prácticas y creencias zande “significa presentar un informe sobre ellos que de alguna manera satisfaga los criterios de racionalidad requeridos por la cultura a la cual pertenecen él” (el antropólogo) “y sus lectores: una cultura cuya concepción de la racionalidad se haya profundamente afectada por los logros y métodos de las ciencias; una cultura que considera cosas tales como la creencia en la magia o la práctica de consultar oráculos casi como paradigma de lo irracional” (Winch, 1994:32) “actos de habla lo bastante compleja como para que Gellner afirmara que lo más interesante del descubrimiento de Wittgenstein ya estaba en la obra de Malinowski, y lo que no estaba en ella simplemente no era interesante (Gellner, 1998:72 y ss; Cantón, 2009: 178 y 198) 5 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. Todo ello también significa que la relación entre teoría antropológica y prácticas de las personas no debería ser imaginada como una relación entre forma y contenido, porque eso nos llevaría a elegir buenas formas (nuestras teorías) para que los contenidos (datos de los sujetos en el campo) se vuelvan inteligibles. Lo fascinante, en cambio, es ver hasta dónde la propia teoría sale transformada en su relación con los datos etnográficos: las ideas teóricas ayudan a entender lo que pasa en el campo, pero el campo debe modificar también esas ideas teóricas (Goldman, 2016:29-34). La forma en la que pensamos la relación entre las ideas de los teóricos y las ideas de la gente sugeriría muchas veces que los datos no son ideas, y los datos etnográficos son también ideas. Al considerar que nuestras ideas son la forma y las de ellos el contenido reducimos esas ideas a meros objetos, como si las verdaderas ideas fuesen sólo nuestras. Otro fragmento de otro informante, otro antropólogo y otra etnografía cobra, desde esta perspectiva, un nuevo sentido que apunta a una verdadera teoría nativa sobre los itinerarios espirituales en la etiología mística de la aflicción que Fernando Giobellina identificó en el campo mediúmnico brasileño: “Todas las religiones son buenas, pero cada una para una ocasión. Para quien no tiene problemas en la vida, la mejor es la religión católica, uno tiene los santos, va a la iglesia cuando quiere y nadie lo incomoda. Para quien está con dificultades financieras, la mejor religión es la de los ‘crentes’ (pentecostales), porque ayudan a uno como humanos, sólo que no se puede beber, fumar, bailar ni nada. Ahora, para quien sufre dolor de cabeza, la mejor religión es la de los espíritas; es exigente, no se puede faltar a las sesiones, pero realmente cura. Si Dios quiere, cuando yo quede curada de todo, vuelvo para el catolicismo” (Giobellina y González, 2000: 32) El origen de estas preocupaciones sobre las relaciones entre especulación y experiencia, teoría y datos, sujeto y objeto, y entre experiencia y texto, debo buscarlo en mi trayectoria etnográfica con 6 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. imaginarios y prácticas religiosos, primero en Centroamérica y más tarde entre población gitana pentecostal en España (Cantón, 2008). En los últimos años me he ido adentrando en preocupaciones centradas en la alteridad perceptiva y sensorial, el papel del desorden esencial de los afectos o el cuerpo en contextos extremos como los de las posesiones, que no pasan por la comunicación formal (Cantón, 2017:336-337; Cantón y Panagiotopoulos, 2021); en cuestiones de teoría etnográfica, en el debate de la racionalidad y la noción de reflexividad, es decir, en asuntos que siguen girando en torno a la relación sujeto/objeto, a lo que sucede en los procesos de comprensión y a la naturaleza de la representación etnográfica. En algún momento, hace unos cinco o seis años, algunas ideas del giro ontológico inundaron, por capilaridad, toda mi reflexión. Fue entonces cuando un grupo de colegas con preocupaciones afines y yo misma propusimos un proyecto de I+D sobre teoría etnográfica reciente, concretamente sobre las variantes simétrica y la colaborativa, un proyecto que arrancó en 2018 y finalizó, al menos formalmente, a fines de 2021. Las tesis doctorales gestadas dentro del proyecto siguen todavía su curso y yo, por mi parte, continúo tratando de profundizar tanto en la noción de teoría nativa (de las posesiones) desde una perspectiva simétrica, como en la elasticidad del género etnográfico a través de la etnoficción, una opción resultado de la búsqueda de una mayor autonomía narrativa en la representación etnográfica. Segundo: un proyecto coral sobre etnografía simétrica y colaborativa (ETSICO) ¿Por qué un proyecto sobre etnografía? ¿no “basta ya de etnografía”? En un artículo bastante provocativo del año 2014, Tim Ingold, que ya había definido la antropología como “Philosophy with the people in”, se confesaba agotado por la proliferación de enfoques etnográficos en una antropología cuya obsesión por los métodos de trabajo había contribuido a la irrelevancia pública de la disciplina (Ingold, 2014). Pero el hecho es que la etnografía ha sido la herra- 7 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. mienta clave de la Antropología Social y Cultural para producir conocimiento empírico sobre el otro, así como sobre otras nociones de realidad, es decir, para explorar el pluralismo epistemológico. En Antropología Social se ha teorizado sobre y practicado etnografía casi desde los orígenes mismos de la disciplina, aunque los debates recientes han sido lo bastante profundos como para que el tratamiento contemporáneo de la etnografía la presente menos como ese momento empírico de la disciplina que permite recabar los datos (etnografía) para producir teoría (antropología) método comparativo mediante (etnología), el esquema en tres instancias de Marcel Mauss, que como un método versátil y ecléctico de naturaleza emergente (Agar, 1992), plagado de técnicas que no son herramientas neutras sino teorías en acto (Bourdieu, Chamboredon y Passeron, 1991: 59), que tiene en el encuentro etnográfico su momento fundacional, que no aspira a la objetividad no ya porque sea inalcanzable, sino porque no es interesante (Agar, 1992), que necesita de la reflexividad, el extrañamiento o las quiebras epistemológicas, que depende por entero de la inmersión descentrada en rutinas ajenas que se asumen temporalmente como propias (o en rutinas propias que se experimentan como ajenas), que posibilita una relación compleja y fluida entre especulación y experiencia, que no recoge datos sino que produce información negociada en condiciones dialógicas con sujetos reales (e imaginarios 4), con factores imprevistos y poco controlables y que es, en sí mismo, un tipo específico de actividad cultural, siendo que toda actividad cultural es experimental (Rabinow, 1992: 26). La etnografía, en tanto que proceso, exige incorporar esas rutinas intentando no perder la conexión con las preguntas de investigación, desplegar roles en el campo de acuerdo con una deontología específica, anticipar la adecuación de unas técnicas que han de ser tan heterogéneas y versátiles como las situaciones que examinan, encarar metódicamente las quiebras epistemológicas que 4 Nils Bubandt, por ejemplo, propone tratar a los espíritus de los episodios de posesión como metodológicamente reales, como informantes que producen una forma de subjetividad múltiple, lo que tiene importantes consecuencias analíticas para nuestra comprensión de su eficacia política (Bubandt, 2009) 8 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. disuelven expectativas y prenociones (Bourdieu, 2003), examinar la verosimilitud de la representación textual de lo investigado a lo largo de todo el proceso (Marcus y Fischer, 2004), ajustar la tensión entre diseños de investigación y escenarios que cambian, y en los que los procesos a menudo ocurren una sola vez, o la tensión entre las cada vez más plurales audiencias del conocimiento producido producido (Ferrándiz, 2011: 12-14)5. Por otro lado, las etnografías como producto, en tanto que narraciones, suelen estar gobernadas por una estética poderosa que se da por sentada, destrezas implícitas que se suponen y se piden pero no se aclaran, por lo que raramente declaran sus asunciones tácitas, códigos, convenciones y condiciones prácticas, y raramente son tratadas como vehículos de creación de conocimiento y no sólo de mera transmisión de información (Paloma Gay y Huon Wardle, 2007). Se vuelve así difícil la identificación de presupuestos implícitos para lectores y escritores de etnografías. Ello se extrema si imaginamos usos no académicos, más pedagógicos, colaborativos, recíprocos e implicados, del saber que producen las etnografías. Añadamos a esta problemática que la etnografía, en tanto que estrategia reina de los enfoques cualitativistas, se exporta cada vez más a otras ciencias. Más que de préstamos, con frecuencia se trata de apropiaciones que enmascaran lo que la etnografía propone y representa. Lo se exporta es una lectura trivializada del principio de la investigación antropológica, que se sostiene sobre el rigor, el compromiso a largo plazo, la atención generosa, la profundidad relacional y la sensibilidad al contexto (Ingold, 2014: 384). Del mismo modo que se ha popularizado el concepto antropológico (no elitista) de cultura, con independencia de la problematización a la que lo han sometido los debates en el seno de la propia disciplina, también lo ha hecho el de etnografía (entendida como equiparable a trabajo de campo). Hoy hacen trabajo de campo pedagogos, edu- 5 Pura acrobacia. Y a la vez consiste sólo en estar allí, como nos dice Manuel Gutiérrez. En evitar hacer preguntas, porque son un ejercicio de autoridad (preguntan jueces, maestros, policías), en aprender a mantener conversaciones intrascendentes que son las que forjan los vínculos afectivos: encontrar, en suma, “el equivalente local a hablar del tiempo” https://www.youtube.com/ watch?v=l3cVE9y-2fc (“Trabajo de campo etnográfico con grupos indígenas”, UNED) 9 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. cadores, economistas, psicólogos sociales, sociólogos, pero sólo la antropología social ha hecho del trabajo de campo su condición de posibilidad, por lo que sistematizar y articular los debates que están teniendo lugar actualmente en su seno rebasa el interés corporativo y adquiere relevancia transdisciplinar. En el contexto de este tratamiento contemporáneo de la etnografía cuyo retrato robot he apenas esbozado, nuestro proyecto arrancó con el siguiente planteamiento: Pese a la veteranía de la etnografía, o quizás debido a ella, se ha venido señalando la creciente irrelevancia que desde el punto de vista de cierta antropología y de los colaboradores/informantes aqueja a unos discursos en exceso especializados y a las interpretaciones académicas (Rappaport, 2007; Gay y Blasco, 2020:166 y ss). Ello está teniendo un efecto político sobre la propia disciplina, y sobre la tensión entre campo y academia, la cual parecería mantener esa consideración de los informantes como meros objetos y no como creadores de conocimiento, y producir seguidamente textos aptos sólo para especialistas. Es decir, que hay una discusión dentro de la propia antropología sobre la utilidad de la etnografía más allá de los espacios académicos, sobre su eficacia concreta para los colectivos que estudia, sobre las audiencias a las que se dirige, sobre sus retóricas y narrativas, sobre la transversalidad disciplinar, sobre la apertura del saber antropológico a públicos más diversos, así como sobre la compleja relación (y hasta incomunicación) entre, de un lado, su carácter implicado, colaborativo, dialógico, abierto y, de otro lado, el rigor teórico y la abstracción conceptual de los que finalmente depende su relevancia científica. Estas son las premisas de un proyecto coral que se ha interesado por (1) el estatus de la etnografía (como trabajo de campo -proce- so- y como escritura o texto resultante -producto-) en las Ciencias Sociales contemporáneas, así como (2) por pensar sus posibilidades prácticas desde dos de las más recientes reformulaciones de la teoría etnográfica, preocupadas por las cuestiones esbozadas 16 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. la fase, monológica, de la escritura (Lawless, 1993). El punto de vista del colaborador informante se busca en cada momento del desarrollo del texto, lo que redunda en una mayor comprensión de la dificultad de la representación de los otros y, por extensión, del propio observador. Así arrancaban estas páginas sobre el proyecto coral: la irrelevancia que aqueja a las interpretaciones académicas desde el punto de vista de los colaboradores/informantes tiene un efecto político sobre la disciplina, sobre la tensión entre el campo y la academia, la cual parecería producir textos sólo para especialistas (Rappaport, 2007). No se trataría solamente de producir textos accesibles y relevantes también para nuestros colaboradores, sino de probar la elasticidad del género etnográfico en el proceso de campo y en la escritura, y de verificar los posibles modos en los que la antropología académica, que depende por entero de la cooperación de nuestros informantes, puede abrirse a ellos (hayan o no tenido acceso a una formación académica). Si bien este trabajo comenzó años antes del inicio de nuestro proyecto, Paloma Gay, antropóloga paya, y Liria de la Cruz, vendedora ambulante gitana de la periferia de Madrid, han elaborado una etnografía pionera utilizando materiales recopilados desde que antropóloga e informante se conocieron en 1992 (notas de campo, entrevistas grabadas, cartas, fotografías, diarios, textos analíticos, etc.). Ambas se propusieron escribir una historia de vida a dos voces, etnográfica y recíproca, examinando (e invirtiendo) sus relaciones como informante y antropóloga, y analizando las trayectorias de ambas como mujeres españolas (Gay y Blasco y Cruz, 2020). Al igual que otros proyectos que usan metodologías colaborativas en la escritura etnográfica, éste enfatiza el desarrollo conjunto del texto y la co-teorización (Rappaport, 2007) 13. 13 En Writing Frienship: A Reciprocal Ethnography (2020), las autoras descartan los roles tradicionales de antropóloga e informante, trabajando en un texto conjunto que también reflexiona sobre los imperativos estéticos e institucionales de la antropología académica (qué hace que un texto sea etnográfico o qué lo hace recíproco). Pero también proponen una forma de hacer y de enseñar etnografía que sitúe en primer plano la duda y no solo la certeza, la inevitabilidad del fracaso y no solo la lucha por la autoridad y el éxito, la ambigüedad fundamental de la experiencia humana y de la misma experiencia etnográfica. 17 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. Otras dos etnografías del proyecto se están levantando también desde la colaboración, en dos sentidos diferentes: Xenia C. Valeth desarrolla una etnografía colaborativa/(modalidad) compartida sobre autogestión urbana y activismo en Exarchia (Atenas), realizada entre antropóloga y una veterana activista política anarcosindicalista, y titulada Entre la colaboración y la militancia: autogestión en Exarchia, Atenas, Grecia. Alfonso Sócrates de E. Rigo investiga con un colectivo madrileño del que el autor ha pasado a ser parte en una investigación titulada Paraetnografía, teoría irónica y experimentos con Homo Velamine. Las dos vertientes de la teoría etnográfica contemporánea examinadas aquí no sólo comparten algunos objetivos, sino que miran la representación de un modo crítico y hasta radical. De ahí nuestra hipótesis, formulada tentativamente así en la Memoria del proyec- to original: La etnografía ontológico/simétrica y la etnografía colaborativa/recíproca, aun partiendo de premisas epistemológicas, teóricas y políticas distantes, cuando no opuestas, protagonizan la renovación del canon etnográfico contemporáneo y confluyen en su interés por reconocer el papel preeminente del informante/colaborador, por adentrarse en el conocimiento de dominios ontológicos problemáticos desde las convenciones de la racionalidad científica, por simetrizar saberes, por subvertir la premisa de una ontología única frente a diversas interpretaciones culturales de la misma, así como por invertir el orden tradicionalmente asignado a la teoría (especulación) y la práctica (experiencia). 2.- El proyecto ha puesto en marcha ocho etnografías experimentales: biografías de autoría compartida, que sitúan a colaboradores “borrados” en co-construcción y co-autoría de los trabajos; el trabajo con entidades espirituales invisibles, que pasan a formar parte de la noción “cosmopolítica”, para la que objetos, paisajes, entidades o espíritus son tan sujetos como los informantes convencionales (Latour,2007; Goldman, 2016): etnografías de espiritualidades centradas en entidades invisibles, rituales de posesión cristianos y afrocaribeños, así como en la mística ignaciana, la es- 18 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. piritualidad holista y la salud. La finalidad de estas etnografías, y de ahí su carácter experimental, sería poner a prueba los nuevos debates sobre el método, llevándolo a diferentes límites de dialogismo radical, y sobre la escritura etnográfica entendida como experimento y como acto de comunicación. 3.- Finalmente, propusimos una transferencia de este saber al campo de la educación, pero fuera de las aulas universitarias. Si la etnografía es, como a menudo se repite, un instrumento clave para deconstruir y confrontar prejuicios, o para educar en la diversidad de mundos de sentido y nociones de realidad, estaríamos ante una metodología con una potencialidad pedagógica extraordinaria. Tim Ingold, citando a Michael Jackson, se ha referido a la imposibilidad de observar y participar simultáneamente, pero ha hecho derivar esta imposibilidad de una dicotomía que cimenta los protocolos de la ciencia normal, la de inmanencia/trascendencia, la de ser en el mundo/saber sobre el mundo, una escisión que la antropología no puede suscribir porque sabemos de la falacia de hacer equivaler observación y objetivación, y porque el conocimiento que la disciplina genera se debe a la convivencia/aprendizaje con otros en una situación epistémica de compromiso ontológico (Ingold, 2016: 24). Ingold ha argumentado a favor de una observación participante que no entienda la tarea de la observación como una objetivación, que deje atrás la observación de para observar con personas y cosas, para aprender de ellas. For to observe is not to objectify; it is to attend to persons and things, to learn from them, and to follow in precept and practice. Indeed there can be no observation without participation – that is, without an intimate coupling in perception and action, of observer and observed. Thus, participant observation is absolutely not and undercover technique for gathering intelligence on people, on the pretext of learning from them. It is rather a fulfilment, in both letter and deed, of what we owe to the world for our development and formation. That is what I mean by ontological commitment (Ingold, 2014: 387-388). 19 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. Lo que, en concreto, nos propusimos para la fase final de este proyecto fue un estudio sobre las posibilidades de construcción y transmisión formal de este saber etnográfico fuera de las aulas universitarias y del ámbito académico, es decir, una puesta a prueba del uso pedagógico y público de este saber basado en la experiencia etnográfica del campo. Todo ello está en concordancia con el compromiso ontológico y el propósito educativo que Ingold asigna a la Antropología como disciplina, a la observación participante como método de trabajo, a la vez que evita reproducir la perniciosa distinción entre investigador e investigados. Ingold cifra así el valor de la antropología en su tarea de abrir nuevas posibilidades para pensar la experiencia, y subsana la ruptura entre imaginación y mundo real pasando, de este modo, del juicio al aprendizaje. Like poetry, anthropology is a quest for education in the original sense of term, far removed from the sense it has subsequently acquired through its assimilation to the institution of the school (...) education was a matter of leading novices out into the the world rather than, as commonly understood today, of instilling knowledge in to their minds. Instead of placing us in a position of affording a perspective, education in this sense is about pulling us away from any standpoint –from any position or perspective we might adopt. In short (...) is a practice of exposure (Ingold, 2014: 383 y 388-389). Cerrado el proyecto formalmente, puedo afirmar que tanto lo referido al giro ontológico y su traducción etnográfica como lo relacionado con la etnografía colaborativa, han sido aspectos más y mejor tratados que la dimensión experimental y pedagógica. La pandemia y el confinamiento impidió que desarrolláramos esta última y tercera parte. Tercero. De nuevo la etnoficción Las antropologías ontológica y simétrica trabajan contra la representación considerando las supuestas ‘creencias’ en entidades espirituales no como representaciones diferentes del mismo mundo, 20 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. sino como diferentes mundos (ontológicos). Eso significa que la diferencia de ‘mundos’, en vez de ser diluida en varias representaciones (que al final abogan por un solo mundo, o dependen de una ontología única, en palabras de Viveiros de Castro) mantienen las diferencias, justamente para poder ponerlas en dialogo. Más que reducir los relatos a elaboraciones metafóricas a partir de una realidad ya dada, tomar en serio el estudio de “lo invisible” equivale a dejar de marcar una cierta clase de distancia científica con las creencias, en la creencia de que éstas son patrimonio exclusivo de las fantasías religiosas, y éstas un tipo de actividad intelectual devaluada desde el punto de vista de la Ciencia. Rather than dismiss informants’ accounts as imaginative ‘interpretations’ –elaborated metaphorical accounts of a ‘reality’ that is already given –anthropologists might instead seize on these engagements as opportunities from which novel theoretical understandings can emerge (...) The aim of this method is to take ‘things’ encountered in the field as they present themselves, rather tan immediately assuming that they signify, represent, or stand for something else (Henare, Holbraad y Wastell, 2007: 1-2). La experiencia antropológica, así vista, consistiría en el acto de exponerse (Favret-Saada, 2005: 160), de provocar una ‘suspensión’ del Yo (de su cosmovisión, de su mismo proyecto deconocimiento). Así, la representación, aunque imposible de eliminar (en los relatos antropológicos, en última instancia, el antropólogo predomina), intenta volverse más crítica, más radical y más auténticamente dialógica. No se trata ya de hablar por el Otro, sino con el Otro. Es decir, la representación busca volverse menos concluyente, menos propensa a las estructuras cerradas 14 Y ¿por qué una etnoficción sobre poseídos? ¿por qué esta elección 14 Es característico de la etnografía el retrasar al máximo la producción de estructuras cerradas de ordenación o comprensión de la información, pues una vez cerradas esas estructuras impedimos que nuevas informaciones (procedentes del campo) puedan entrar a modificarlas o a formar parte de ellas. Las estructuras cerradas trabajan en contra del interés dialógico” (Velasco y Díaz de Rada, 1997:127) 21 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. entre otras posibles? No sólo porque durante los años de trabajo de campo entre evangélicos me di cuenta de que había lo que, al menos para mí, se resistía a una descomposición analítica, sino también porque la escritura es ante todo un proceso de comunicación, una práctica tan dinámica y transformadora como el mismo trabajo de campo: An ethnography carries beings of one world into another one. This is a promise that our writings shares with fiction, poetry, cinema, and most other expressive arts. It is also a capacity we share with more literal modes of transport: the flatbeds, planes, ships, and mobile devices that take us in and out of the field, put our interlocutors in motion, and allow our stories to travel from place to place on their own. Writing is a transitive process of communication, a material practice no less participatory and dynamic tan ethnographic fieldwork itself” (Pandian y McLean, 2017: 1)15 Sin embargo, la idea predominante es que la Ciencia social exige un tipo de retórica ligada a una distancia, en ocasiones abismal, del testimonio directo, a fin de generar un tipo de autoridad. La antropología crítica de los años ‘80 ya teorizó sobre las formas de representación, a lo que hay que sumar la crítica feminista, antirracista, postcolonial a las formas académicas de representación. Desde entonces sabemos que aquella autoridad se debe a y asienta sobre formas institucionalizadas de conocimiento, y exige un cierto tipo de prosa académica, con sus divisorias realidad/ficción y representación/invención, una prosa objetivante y monológica frente a la experiencia dialógica y rica en subjetividades múltiples del campo. Quizás entonces el dilema resida en desplazar la autoridad, sustentada sobre verdades científicas siempre provisorias, en favor de la autenticidad (Pandian y McLean, 2017: 13). Es así como empezamos a tratar cara a cara con la ficción. La sospecha que pesa sobre la literatura es reveladora, como lo es el énfasis en distinguirla del trabajo de las ciencias humanas. Esa sospecha 15 Gracias a Paloma Gay, que me regaló generosamente el espléndido libro del que extraigo esta cita. 22 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. pasa por ignorar que ambos son de juegos del lenguaje diferentes (Wittgenstein, 1988, nº151-b), pero que no separan realidad y ficción, sino usos del lenguaje, actos de comunicación, distintos. Por momentos parecería que la teoría y el método, esgrimidos como distintivos inequívocos, servirían más para malograr la experiencia que para iluminarla (Calavia, 2011: 25). Bien pensado, estos teólogos gitanos están seguros de algo que no es ninguna ocurrencia peregrina, tampoco en términos científicos: si para hablar de plantas consultamos un libro de botánica, para hablar de la vida espiritual, de Dios y de Satanás, llamada serpiente antigua, gran dragón, el destructor, el maligno, el adversario, el enemigo de Dios, consultemos la Biblia. Satanás tiene sus demonios, sus huestes obedientes, no actúa en solitario. Tiene personalidad, conciencia, sentimientos, voluntad. Tiene espíritu, no posee cuerpo, lo que hay son personas habitadas por estos demonios, torcidos seres incorpóreos que anhelan un cuerpo para poder trabajar. Son localizados, y tienen una cadena para moverse. Los hay territoriales, espíritus malignos que nos conocen y, por ejemplo, piden información a otros espíritus cuando viajamos a Argentina (mi tío conduce una misión allá). Pero no son omnipresentes (sólo lo es Dios). Son inteligentes, pero ni pueden entrar en nuestra mente ni son omniscientes (sólo lo es Dios); son espíritus poderosos, pero no omnipotentes (sólo lo es Dios), porque ya lo dice la Biblia: mayor es el que está con nosotros que el que viene en contra. Yo, Saray, estoy fascinada. Lo dice el evangelio de Juan: “Vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4) Y yo me pregunto qué puede importar todo esto si, como dice mi tío, un cristiano no puede estar poseído, porque a los que tienen el Espíritu Santo de su parte no les puede pasar nada, los guarda Dios. Qué les importa, si no debería tocarles un cabello el poder de los espíritus inmundos, ésos que inducen al suicidio o provocan enfermedades, porque -según mi tíohay tres causas para las 23 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. enfermedades: el pecado, el hombre y esos espíritus inmundos. Claro que nos importa, Saray -me explica mi tío. Importa porque existen influencias, y ahí no se libra nadie: Satanás actúa sobre todo torciendo las verdades. Para la posesión podemos usar también endemoniamiento (nunca demonización): se pierde el conocimiento, el espíritu toma posesión de la persona, de los hijos de la desobediencia, les obliga a hablar lenguas, imitan el don de interpretación de lenguas porque el espíritu es lingüístico, a mi en una liberación el demonio me hablaba en gitano, porque los demonios dan poderes ocultistas: no hay ritos mágicos que se hagan en nombre de Dios, es poder de espíritus, de espíritus malignos. La posesión es completa, nunca a medias, porque el alma no se parte, no se puede poseer a medias, y siempre les ocurre a los que están en el mundo, no a los cristianos, a los que el maligno no toca porque son propiedad de Dios (mi tío, una tarde de junio de 2019). El diablo puede influenciar desde fuera al cristiano, por ejemplo, con la tentación de la carne, pero no puede poseer desde dentro: de hecho, Satanás “zarandea” (desde fuera) y no “estremece” (desde dentro), fíjate, me dice otra vez, que el demonio es lingüístico, Saray. Voy entendiendo. Por un lado, esta apuesta narrativa viene justificada por mi interés reciente en las posesiones, un fenómeno que he tardado décadas en encarar como investigadora de la religión/espiritualidad, precisamente por su condición liminal, violenta y desafiante para la racionalidad científica. Y por la imaginación, en exceso fiscalizada en las ciencias sociales, que se requiere para entender ese lado de la experiencia humana. Lo que llamamos trance o posesión espiritual es una vía privilegiada de entrada al análisis de esa pulsión antropológica que nos lleva a operar incesantemente la distinción, la separación, entre aquello que efectivamente existe (nuestra 24 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. realidad) y la inexistencia o el carácter ilusorio de fuerzas y seres que son parte de la realidad de los otros” (Goldman, 2016:32) Por otro lado, mi preocupación por lo que mi colega Paloma Gay expresaba de este modo en uno de nuestros seminarios: la camisa de fuerza del estilo académico nos hace suprimir la incertidumbre, que equivale a hacerle violencia al proceso de creación de conocimiento. A mi lo que me interesa ahora, proseguía, es cómo se puede conocer precariamente, saber por ahora, y explorar lo que esto puede significar para la forma en la que hacemos el trabajo de campo, escribimos, publicamos. ¿Se trataría entonces de entregarnos a un tipo de conocimiento más vulnerable, más expuesto, menos blindado? ¿de apostar por la creación inspirada, poética, y no por la ciencia? ¿de confrontar la opacidad (de la inspiración literaria) y la transparencia o rastreabilidad (de las verdades científicas)? (Calavia, 2011: 22). Considero que, más bien, se trataría de dar un paso al lado del dilema. En tercer lugar, sitúo el interés por la escritura etnográfica misma 16, que aquí entiendo como una puesta en circulación de relatos, de ficciones, porque es así como tiendo a pensar que funcionan las teorías (nativas o no): como artefactos ficcionales que deben convencer tanto como deben seducir. How to tell a story and tell it well? Why do we as anthropologists feel so constrained in the face of this question, in contrast to the freedom that writers of fiction or literary essays seem to enjoy?” (…) “Language is more than an empty vehicle to carry over information (…) produce worlds of life, worlds of thought, through a convergence of the literary and the lived, the philosophical and the aesthetic (Pandian y McLean, 2017: 13) Puede que, en este sentido, el etnógrafo sea más un testigo que un analista o un activista. Uno da testimonio de cosas sobre las que no necesariamente sabe qué hacer, pero lo cierto es que a través de 16 Que ya ensayé en mi novela El olor de los elotes (2013). Madrid: Séneca. 25 MANUELA CANTÓN DELGADO - SIMETRÍA, COLABORACIÓN Y ETNOFICCIÓN. la escritura etnográfica el lector puede ser movido a ver el mundo de una manera nueva y, quizás por ello, a actuar de una manera diferente dentro de él (Jackson, 2017: 47). Los dilemas teoría/experiencia no son ajenos a la teoría nativa de la posesión que manejan los teólogos gitanos, de ahí que el pastor Yen del barrio de Orcasitas (Madrid) me explicara, y cito sus palabras para cerrar estas páginas, que: El tema de la demonología es muy delicado (…) Has de hablar de experiencia con gente de experiencia, y no sólo con gente de teología, de teoría… ‘La Palabra dice…’, eso está muy bien, pero es sólo doctrina (…) de nada vale el dogmatismo, lo importante es la experiencia (Yen, pastor gitano, entrevista realizada en octubre de 2019) A él, que corrige con sus palabras algunas de las ideas desarrolladas en este texto, que fue uno de mis colaboradores teólogos gitanos más generosos, y que falleció durante la fase más dura de la pandemia en 2020, le dedico estas páginas. BIBLIOGRAFÍA - Agar, M. 1992. “Hacia un lenguaje etnográfico”. En: C. Geertz, J. Clifford y otros, El surgimiento de la antropología postmoderna: 117- 137. Barcelona: Gedisa. - Bourdieu, P. 2003. El oficio de científico. Ciencia de la ciencia y reflexividad. Madrid: Anagrama. - Bourdieu, P., J.C. Chamboredon, J.C. Passeron. 1991. El oficio de sociólogo. México: Siglo XXI. - Bubandt, N. 2009. “Interview with an ancestor. Spirits as informants and the politics of possession in North Malaku”. Ethnography 10 (3): 291-361.