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Ternura rabiosa. La comunicación feminista como forma de sostener-nos

Martínez-Jiménez, Laura; Sánchez Tejedor, Ana; Zurbano-Berenguer, Belén

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152 Reflexiones rabiosas para un marco sobre la ternura por: Laura Martínez-Jiménez Soy Laura, nací en Sevilla en 1989. Soy investigadora y docente en el área de la Comunicación y los Estudios Culturales. Me gusta reivindicar la alegría y la justicia del trabajo crítico, transdisciplinar y feminista; y, sobre todo, compartirlo con buenas personas que intentan hacer de la academia, y del mundo, un lugar de trans-formación y poderío. Soy doctora en Ciencias Sociales y Máster en Género e Igualdad por la Universidad Pablo de Olavide, y licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Además de en esas dos universidades sevillanas, he trabajado en la Universidad Rey Juan Carlos, la Universitat Oberta de Catalunya y la Universidad Europea Miguel de Cervantes, centro en el que actualmente trabajo como profesora. Ana Sánchez Tejedor Soy Ana, nací en Madrid en 1979. Soy Creativa, Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y profesional autónoma de la comunicación y el diseño gráfico. Creo en la capacidad transformadora de la comunicación periférica desde la base, y reivindico la imaginación ecofeminista para continuar en el mañana. Mi trayectoria dentro de los movimientos sociales y la economía social y solidaria ha moldeado mi cosmovisión, dirigiendo mis motivaciones actuales hacia el entorno académico como espacio de acción y reacción ante los retos del presente. Belén Zurbano-Berenguer Soy Belén, nací en Córdoba en 1986. Profesora de Periodismo en la Universidad de Sevilla. Practico la alegría y el afecto en todos los ámbitos de la vida incluida la Academia. Estoy convencida del potencial transformador de la trasgresión y apuesto por prácticas feministas subversivas que posibiliten un trabajo científico y comunicativo en el que reconocernos y reconocer a otras. Mis marcos son el ecofeminismo y la enseñanza y ciencia lentas. Licenciada en Periodismo (20052010), máster en Comunicación y Cultura (2011) y Doctora con mención internacional por la Universidad de Sevilla (2015). 153 Ternura rabiosa. La comunicación feminista como forma de sostener-nos El cuerpo mediático es también vehículo de símbolos y valores, como la libertad, la solidaridad, el poder; de emociones, como la ternura, la amistad, el miedo, el sufrimiento, el placer; y esto debe ser también reconocido. Mari Luz Esteban 49 Es emocionante y, sobre todo, muy estimulante defender el poderío trans-formador de la comunicación feminista. Y hacerlo, además, desde nuestro más honesto y crítico convencimiento como mujeres feministas, comunicadoras, docentes y seres sentipensantes conscientes de su vulnerabilidad e interdependencia. Para nosotras, comunicar-nos es una manera de relacionar-nos, de mediar-nos y, ojalá, de articular-nos. De hacerlo desde abajo , desde la micropolítica de lo cotidiano en la que nos acompañamos y sostenemos nuestros afectos (familiares, amistades, vecinas, compañeras, alumnas…). Nos rebelamos, nos encontramos y nos cuidamos en acciones tan subversivas como puede serlo, por ejemplo, una charla en la que nos preguntamos cómo estamos. Mirándonos a los ojos, esperando una respuesta, queriendo saber, dispuestas a escuchar, comprender y sostener. Y, a partir de ahí, todo. Creemos en una epistemología de la acción comunicativa que mira hacia arriba , que tiene presente el carácter estructural y sistémico de las condiciones de nuestras vidas. Pero también que actúa desde la militancia y los movimientos de base, desde las 49 ESTEBAN, Mari Luz (2013): Antropología del cuerpo: Género, itinerarios corporales, identidad y cambio. Barcelona: Edicions Bellaterra, pp. 80-81. 154 políticas e instituciones públicas y desde los medios de comunicación alternativos y convencionales, con el fin, precisamente, de transformar dichas condiciones y, por extensión, las propias vidas que (im)posibilitan. En esta forma de reivindicar la comunicación, creemos, hay (o debería haberlo) un componente necesario de ternura, entendida como la voluntad de afectar-nos, re-conocer-nos, con-mover-nos y de/con-formar-nos que posibilita el encuentro o ese estar-juntas para hacer-cosas-juntas del que habla Mari Luz Esteban 50 . De ternura y de compasión, si hablamos del estatuto científico de la comunicación. Ya que esta compasión nos reconoce y legitima, resquebrajando el molde de subalternidad en el que nos ha encerrado, a todas las mujeres y otras identidades vulnerabilizadas, el quehacer científico androcéntrico, patriarcal y occidental 51 . Conviene aclarar, no obstante, que la ternura no es una solución mágica, obligada ni automática para ponernos de acuerdo. La comunicación feminista nos encuentra, pero también procura desencuentros. Esto es así porque el feminismo, en cuanto que “lucha política”, genera necesariamente incomodidad y conflictividad social e interpersonal, e incluso formas violentas de resistencia y construcción, como afirma Jule Goikoetxea 52 . Pero también porque el propio feminismo, como añade Sara Ahmed 53 , 50 ESTEBAN, Mari Luz (2019): El feminismo y las transformaciones de la política . Barcelona: Edicions Bellaterra. 51 GARCÍA-JIMÉNEZ, Leonarda (2023): “Teorías de la comunicación, mujeres investigadoras y sujetos subalternos: Hacia la recuperación de la compasión en la ciencia”. Lecciones del Portal de la Comunicación (InCom-UAB), Universitat Autònoma de Barcelona. 52 En FORNER, Gessamí (2024): “El feminismo no es una campaña de marketing para un detergente que le vendrá fenomenal a toda la familia”. Pikara Magazine. Disponible en: https://www.pikaramagazine.com/2024/10/todo-proceso-de-cambio-politico-emancipatorio-implicaviolencia-para-alguien/ 53 En SARRIUGARTE MOCHALES, Danele (2024): “La aguafiestas nos une y nos recuerda que la comunidad feminista no es cálida ni cariñosa”. Pikara Magazine. Disponible en: 155 no es una comunidad “cálida ni cariñosa”. Por tanto, defendemos que la ternura no resuelve ni obvia el conflicto, pero sí nos permitiría reconocerlo desde su dimensión afectiva, así como acuerparlo con empatía, respeto y contexto. La ternura feminista que defendemos rompería así con una primera dicotomía: la que la representa como un opuesto excluyente de lo problemático y lo incómodo. Entendemos que donde cabe el conflicto cabe (debe caber) también la ternura, y viceversa. Es más, la “ternura rabiosa” feminista 54 , como nombra Érika Loyo Beristáin, podría comprenderse como una reacción colectiva de preservación, (auto)cuidado y dislocación del orden antivida motivada por las múltiples violencias del capitalismo neoliberal patriarcal. En este punto, nos gustaría señalar un segundo matiz sobre la noción y práctica de la ternura que debería, creemos, atravesar los procesos de comunicación feminista. Decíamos que la ternura no disuelve automáticamente los conflictos inter/intragénero ni entre las propias feministas. De la misma manera, consideramos que romantizar la micropolítica de la ternura como esencia cuidadora femenina/feminista que todo lo puede frente al descuidado capitalista y, además, reducirla a su dimensión afectiva/emocional (obviando los múltiples, costosos y muy materiales y encarnados trabajos de cuidados que acarreamos diariamente las mujeres, también para cuidarnos a/entre nosotras) puede desactivar el potencial político transformador de esa ternura rabiosa compartida. https://www.pikaramagazine.com/2024/10/la-aguafiestas-nos-une-y-nos-recuerda-que-la-comunidadfeminista-no-es-calida-ni-carinosa/ 54 LOYO BERISTÁIN, Érika (2021). “La emergencia de la ternura y la ternura rabiosa de los feminismos (En honor a Rita Segato)”. ZonaDocs: Periodismo en resistencia. Disponible en: https://www.zonadocs.mx/2021/03/01/la-emergencia-de-la-ternura-y-la-ternura-rabiosa-de-losfeminismos-en-honor-a-rita-segato/ 156 Por ello, queremos creer que la ternura rabiosa feminista rompe con una segunda dicotomía: la que enfrenta tramposamente lo (tierno) femenino ―normado para agradar, cuidar y complacer― y lo (duro) feminista ―desacreditado por molesto, áspero y excesivo―, para reapropiarse entonces de los valores y las prácticas que sostienen la/s vida/s en todas sus formas, convencionalmente desvalorizados por femeninos y ahora repolitizados como transformadoramente feministas. La ternura rabiosa feminista también desconfía de la tercera vía neoliberal que nos ha sido ofrecida a las mujeres (sólo a determinadas mujeres) una vez que el propio sistema ha capitalizado el mensaje simplón de que “se puede ser feminista y femenina”. Frente a la nueva mitología mediática de las mujeres-diosas todopoderosas, de las bad bitches hiperproductivas e hiperproducidas y las jefazas que ya no lloran porque facturan, la ternura feminista reconoce y comparte ( comunica ) la vulnerabilidad consustancial a la vida, pero también enfrenta la vulnerabilización políticamente inducida de las condiciones de (la) vida. Lo sabemos: seguramente sea más divertido, cómodo, sexi y glamuroso ser Shakira o cualquiera de las protagonistas de Sexo en Nueva York que la feminista woke “aguafiestas” de turno (volviendo a Sara Ahmed), quien, además y paradójicamente, suele ser violentada por señalar la violencia del orden social capitalista. Todas hemos sido esa feminista woke en algún momento (reunión de trabajo, comida familiar…). Pero la ternura rabiosa feminista ofrece sin duda algo más emocionante: la posibilidad de afectarnos, en otras palabras, de comunicar-nos para con-movernos hacia otras maneras de procurar y sostener la vida en todas sus formas. Así, creemos en la comunicación feminista, en sus dimensiones interpersonal y social, como un recurso de gran valor para 157 contribuir a la imaginación, la práctica y la sostenibilidad de (otras, más buenas) vidas vivibles. Vidas que merezcan la alegría de ser vividas 55 . Porque si se trata de co-crear, impulsar, dar forma y cocinar-nos contextos habitables, al menos, que no sean de estricta supervivencia, sino de poderíos gozosos donde resistir sea compatible con la alegría. Donde militar por nosotras y por las vidas no tenga “formatos preconcebidos” alejados del goce, la alegría y la jarana 56 . En este sentido, la comunicación feminista no sería un fin en sí misma, sino un medio con el que caminar colectivamente hacia un horizonte de justicia social. ¿Cómo? Ampliando el agenciamiento de las personas mediante la provisión de recursos de comunicación-encuentro interpersonales (alfabetización mediática y habilidades sociocomunicativas) y sociales (vertebración de movimientos), así como de in-formación de calidad que sirvieran como herramientas de pensamiento y práctica crítica para formar juicios, tomar decisiones, conformar demandas e, incluso, articular proyectos contrahegemónicos de organización y sostenibilidad de las vidas 57 . La comunicación feminista, como la ternura rabiosa que debe atravesarla, no es un remedio mágico que cambie por sí sola las condiciones 55 DESAZKUNDEA (2013): Construyendo vidas que merezcan la alegría de ser vividas [Video]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=m5OCnaILQf0. 56 GALLEGO, Mar (2020): “Tan seria como una verbena”. Pikara Magazine . Disponible en: https://www.pikaramagazine.com/2020/09/tan-seria-como-una-verbena/ Recomendamos la lectura de este texto y, desde nuestra situación geopolítica, creemos que el futuro de desarrollo de este concepto transitará por una alegre ternura rabiosa. 57 MARTÍNEZ-JIMÉNEZ, Laura, LIBERIA-VAYÁ, Irene y ZURBANO-BERENGUER, Belén (2024). “Feminismos para transformar la Comunicación, la Academia y la Vida”. Dígitos: Revista de Comunicación Digital , 10, pp. 10-17; MARTÍNEZJIMÉNEZ, Laura, SÁNCHEZ-RAMOS, María y ZURBANO-BERENGUER, Belén (n. d.): “Buen periodismo para un buenvivir: la sostenibilidad de la vida en el centro de la comunicación feminista transformadora”. En DE FRUTOS, Ruth (Coord.), Periodismo feminista. La importancia de la comunicación con perspectiva de género. Valencia: Tirant lo Blanch. En prensa. 158 materiales de vida, pero podemos concebirla como un “remedio transformador” 58 . La reivindicamos, e intentamos practicarla, como una dimensión posibilitadora-sostenedora (una más) integrada necesariamente en proyectos contrahegemónicos más amplios, complejos y en-red-ados, también más ambiciosos, en defensa de la imaginación y la posibilidad de otra vida, más común, más buena y, en definitiva, más vivible. Ante la realidad de un mundo finito, un futuro incierto y un presente convulso e inestable, la comunicación feminista, con su poderío transformador, imagina mundos posibles bajo el prisma de la ternura rabiosa, para situar en primer plano a los procesos de vida, y no al producto final, como nos insta Érika Loyo 59 . Y desde ahí, consideramos esta mirada feminista excepcionalmente necesaria para transformar el orden simbólico y material dominante insostenible. Se requiere de nuevas reflexiones y nuevas prácticas que reconozcan nuestra dependencia de la capacidad regenerativa de la tierra y del tiempo que otras personas nos dedican para vivir 60 . Y en el centro de este reconocimiento está la ternura rabiosa feminista, pues desde ella podemos enredarnos en el acto de imaginar como antídoto a la incertidumbre. Imaginar con ternura para crear representaciones que rompan con las figuraciones del antropoceno y el capitaloceno 61 . 58 FRASER, Nancy (1995): “¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de justicia en una era «postsocialista»”. New Left Review, I/212. Disponible en: https://newleftreview.es/issues/0/articles/nancy-fraser-de-la-redistribution-al-reconocimiento-dilemasde-la-justicia-en-la-era-postsocialista.pdf 59 LOYO BERISTÁIN, Erika: Op. cit. 60 HERRERO, Yayo (2013). Reflexiones ecofeministas para habitar un planeta con límites. Revista de Derecho Social , 61, pp. 221-238. Disponible en: https://vlex.es/vid/ecofeministas-habitar-planeta-mites-485330098 61 HARAWAY, Donna (2019): Seguir con el problema: generar parentesco en el chthuluceno . Bilbao: Editorial Consonni. 159 Para nosotras, una vida más vivible no significa únicamente una existencia libre de violencias. Tomando las palabras de nuestra paisana Mar Gallego 62 , “vivir es otra cosa” distinta a la supervivencia. Otra cosa que multiplica las posibilidades y oportunidades para que la vida, en todas sus formas, florezca. Por supuesto, vivir entraña conflicto, penuria, esfuerzo, carencia, silencio... Pero una buena vida también debería procurar alegría, placer, disfrute, diversión y satisfacción; y, sobre todo, proporcionar las condiciones para que este goce sea compartido. La comunicación feminista la concebimos como concebimos los proyectos feministas: colectivos, plurales, libres, poderosos y empoderantes. Rabiosamiente tiernos en las alegrías que generan y en los dolores de los que en ocasiones nacen. Queremos terminar rescatando la declaración de intenciones de la periodista feminista June Fernández 63 en el alumbramiento de Pikara Magazine : “Cuando pusimos en marcha Pikara Magazine , la definimos como una revista que practica “un periodismo con enfoque feminista, crítico, transgresor y disfrutón”. Pusimos ese último apellido sintiendo esa necesidad de integrar en un proyecto de comunicación feminista no sólo la denuncia social, sino también el humor, el placer y la irreverencia”. Es precisamente ahí, creemos, donde se condensa la ternura rabiosa feminista: en ese reconocimiento de que nuestros proyectos de (mejores) vidas, para ser vivibles, desesitan lucharse con coraje y también con alegría. 62 GALLEGO, Mar (2021): “Procura alegrarme la vida”. Feminismo Andaluz. Disponible en: https://www.pikaramagazine.com/2021/04/procura-alegrarme-la-vida/ 63 FERNÁNDEZ, June (2014): “Feminismo y ternura”. ElDiario.es. Disponible en: https://www.eldiario.es/pikara/feminismo-ternura_132_4563383.html