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TRABAJO DE FIN DE GRADO PRÁCTICA DE KÁRATE: BENEFICIOS EN ALUMNOS DE EDAD ESCOLAR CON Y SIN NECESIDADES ESPECÍFICAS DE APOYO EDUCATIVO FACULTAD CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN GRADO EN EDUCACIÓN PRIMARIA Autora: Ana Isabel Gandul Pérez Tutor: Moisés Ríos Bermúdez Departamento: Psicología Evolutiva y de la Educación Tipología de TFG: Investigación en el ámbito de la educación y/o formación
1 Resumen Esta investigación pretende comprobar si verdaderamente el deporte de contacto y las artes marciales, concretamente el kárate, aportan beneficios a los alumnos en etapa escolar, independientemente de si presentan alguna necesidad especial o no. Para ello, se ha preguntado a familiares de niños que practican dicho arte marcial y a monitores con diferentes periodos de experiencia en la docencia de esta disciplina. Se comprobará si se encuentran mejoras en: la coordinación y control postural, autoestima, motivación, control emocional, habilidades sociales, nivel de atención, responsabilidad y calificaciones escolares. Además de, a nivel particular, conocer de mano de los propios monitores su grado de competencia para tratar con los alumnos que presentan Necesidades Específicas de Apoyo Educativo y si consideran que la práctica de este deporte puede resultarles útil. Por otro lado, se pretende contrastar la información obtenida en esta investigación con otros estudios previos a este. Palabras clave: arte marcial, kárate, Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE), beneficios, educación. Abstrac This research aims to check if contact sports and martial arts, specifically karate, really bring benefits to students in school years, regardless of whether they have any special needs or not. For this purpose, we have asked relatives of children who practice this martial art and instructors with different periods of experience in teaching this discipline. Will be checked to see if improvements are found in: coordination and postural control, self-esteem, motivation, emotional control, social skills, attention span, responsibility and school grades. In addition, on a personal level, to find out from the monitors themselves how competent they are in dealing with pupils with Specific Education Needs and whether they consider that the practice of this sport can be useful for these children. On the other hand, we intend to contrast the information obtained in this research with other studies previous to this one. Key words: martial art, karate, Specific Education Needs (SEN), benefits, education.
2 Índice de Contenidos 1. Introducción y justificación ................................................................................................ 4 2. Marco teórico ....................................................................................................................... 5 3. Objetivos del TFG ............................................................................................................... 9 4. Metodología de la investigación ....................................................................................... 10 4.1. Diseño de la investigación ......................................................................................... 10 4.2. Procedimiento para la selección de la muestra ....................................................... 12 4.3. Procedimiento para la recogida de información ..................................................... 12 4.4. Procedimiento para el análisis de resultados .......................................................... 14 4.5. Procedimiento de discusión de hallazgos ................................................................. 15 4.6. Procedimiento de conclusión .................................................................................... 16 5. Resultados .......................................................................................................................... 16 a) Padres y madres............................................................................................................. 16 b) Monitores de kárate. ..................................................................................................... 24 6. Discusión ............................................................................................................................ 31 7. Conclusiones ...................................................................................................................... 33 8. Referencias bibliográficas ................................................................................................. 34 Índice de Tablas Tabla 1. Edades de los alumnos. .............................................................................................. 17 Tabla 2. Presencia de NEAE en los alumnos. ......................................................................... 17 Tabla 3. Tipo de NEAE en los alumnos. .................................................................................. 18 Tabla 4. Tiempo de práctica de kárate. ................................................................................... 18 Tabla 5. Causa de inicio en la actividad. ................................................................................. 19 Tabla 6. Percepción de aumento de autoestima. ..................................................................... 19 Tabla 7. Percepción de la motivación para otras tareas. ....................................................... 20 Tabla 8. Percepción de la motivación ante la tarea escolar. .................................................. 21 Tabla 9. Percepción de la gestión emocional. .......................................................................... 21 Tabla 10. Apreciación de la mejora en las habilidades sociales. ........................................... 22 Tabla 11. Gusto por el kárate. .................................................................................................. 22 Tabla 12. Compromiso entre padres e hijos. .......................................................................... 22
3 Tabla 13. Mejora en las calificaciones escolares. .................................................................... 23 Tabla 14. Mejora en la habilidad psicomotriz. ....................................................................... 23 Tabla 15. Mejora en el nivel de atención. ................................................................................ 24 Tabla 16. Aumento del nivel de responsabilidad. ................................................................... 24 Tabla 17. Periodo de docencia de la actividad. ....................................................................... 25 Tabla 18. Edades en las que se imparte docencia. .................................................................. 25 Tabla 19. Grupos más complejos para la docencia. ............................................................... 26 Tabla 20. Tipo de alumnado NEAE. ........................................................................................ 26 Tabla 21. Estructura fija en clase. ........................................................................................... 27 Tabla 22. Percepción de aumento de la autoestima. ............................................................... 28 Tabla 23. Percepción del aumento de atención. ...................................................................... 28 Tabla 24. Percepción de mejora en gestión emocional. .......................................................... 29 Tabla 25. Percepción de mejora en destrezas sociales. .......................................................... 29 Tabla 26. Percepción de adquisición de valores. .................................................................... 30 Tabla 27. Percepción de motivación en otros ámbitos. .......................................................... 30 Tabla 28. Opinión kárate como terapia. .................................................................................. 31
4 1. Introducción y justificación Es muy complejo situar el origen de las artes marciales. Hay indicios de técnicas de lucha sin armas en todas las culturas. En el caso del kárate se tiende a pensar que este tiene su origen en Japón, pero lo cierto es que surgió en la isla de Okinawa, una nación independiente, que era conocida como el reino Ryu-kyu (Tejeiro, 1988). La isla de Okinawa fue un territorio muy codiciado, por lo que tuvo diversos invasores. Según Ochoa y Díaz (2005), estos invasores prohibieron a los okinawenses aprender algún método de defensa, por lo que se vieron obligados a aprender un arte de lucha sin armas llamado “te” (cuyo significado en japonés es “mano”) u “Okinawa-te” (cuyo significado es “la mano de Okinawa”) y otro utilizando las propias herramientas con las que contaban, el cual recibió el nombre de “kobudo”. Con el paso del tiempo el Okinawa-te se vio enriquecido con el Kempo chino, pasando a llamarse a este arte “To-Te” que significaba “mano china”. Por ese entonces en Okinawa había tres ciudades importantes: Shuri, Naha y Tomari. Como en cada una de ellas el desarrollo del arte marcial fue distinto, cada uno de los estilos que se practicaban recibió el nombre de la ciudad terminado en “te”. Los estilos creados en estas ciudades (Shuri-te, Naha-te y Tomari-te) fueron denominados en el conjunto como “Karate-jutsu”, cuyo significado es “arte de la mano china”, por ser el origen de este arte, se fueron diferenciando cada vez más hasta que a comienzos del siglo XX, los alumnos del primer linaje generaron los principales estilos de “karate-do” moderno que conocemos en la actualidad. Finalmente, en 1933, se ratifica la propuesta de sustitución del ideograma “Kara” como “China”, por “Kara” como “Vacío”, incorporándose el sufijo “Do” como “camino”. De forma que el “Karate-Do” posee el significado que se extiende entre sus practicantes en la actualidad, el cual es “el camino de las manos vacías”. Aunque en este trabajo se buscará conocer los beneficios que se observan en niños practicantes de kárate, cabe destacar que las artes marciales en general tienen bastantes aspectos en común. Medina (2021) indica que dependiendo de la modalidad primará más el trabajo individual o en equipo, pero es importante saber que ambas estarán presentes siempre. También es importante destacar sobre todas las artes marciales que estas se encuentran vinculadas a la mejora de la autoestima, concentración, la coordinación cuerpo-mente o control de la propia ira (Medina, 2021).
5 Según Bouzina (2015) los valores que más se transmiten en el deporte son: la cooperación, el diálogo, el respeto, la responsabilidad, la creatividad, la sinceridad, entre otros. Dentro de las artes marciales podemos encontrar valores parecidos, como son la disciplina, el esfuerzo, la concentración, el compañerismo, el respeto, etc. (Medina, 2021). El motivo de selección de este tema es que se tiende a pensar que las artes marciales pueden avivar comportamientos agresivos y fomentar la violencia. Ante esto debo afirmar que he conocido a muchas personas que han iniciado la práctica de este arte marcial incitados por profesionales de la salud, principalmente, con el fin de trabajar con las necesidades especiales que presentaban. Cabe destacar que la mayoría de estas personas presentaban problemas de hiperactividad o déficit de atención y, ellos personalmente, me han indicado que realmente, en sus casos particulares, les ha ayudado. Por esto, he querido comprobar si realmente los padres y madres de los alumnos observan verdaderos beneficios en sus hijos e hijas, independientemente de si presentan alguna necesidad específica de apoyo educativo, a partir de ahora NEAE. Además, he querido comprobar si los monitores de karate encuentran indicios de estos beneficios en sus alumnos, especialmente en aquellos con NEAE, y si se sienten preparados para atenderlos correctamente. 2. Marco teórico Medina (2021) afirma que las artes marciales se suelen vincular a la defensa personal, aunque cabe destacar que estas son disciplinas con múltiples beneficios. “En general las artes marciales promueven la coordinación cuerpo-mente, donde se realizan entrenamientos ligados con la respiración y concentración. Además, fortalecen el desarrollo individual y social, así como la disciplina y el desarrollo de la autoconfianza” (Toscano, 2011). El kárate es un arte marcial que se puede practicar desde edades muy tempranas hasta edades muy avanzadas. Este deporte nos ayuda a mantener nuestro cuerpo saludable y con mejores condiciones físicas. Según Sarco (2014), el mejor momento para practicarlo y ver beneficios, desde el punto de vista biológico, es en la preadolescencia, justo antes de iniciar la pubertad. Esto se debe a que a los 9 años “el sistema nervioso central llega a su 95% de maduración total, que permite que haya mayor sinapsis nervio musculares y mielinización de las fibras nerviosas”, lo cual permite apreciar la mejora de la coordinación intramuscular.
6 Desde el punto de vista psicosocial, Sarco (2014), destaca que los alumnos seguirán al “sensei” (en japonés, maestro) como su ejemplo a seguir. De este modo el “sensei” debe ser un buen ejemplo. El kárate tradicional contiene elementos de la filosofía oriental, la meditación, la disciplina y el comportamiento ético. Estos elementos deben ser trasladados por el alumno a los diferentes ámbitos en los que se desenvuelve. Según Orozco (2015), se puede observar diferencias en el volumen cerebral de personas que practican artes marciales en comparación con personas sedentarias. En el caso de practicantes de judo, kárate, kickboxing y tang-soodoka se produce un aumento en el volumen de sustancia gris en áreas cerebrales relacionadas con las habilidades motoras y con el metabolismo aeróbico (Schlaffke et al, 2014). Realizar actividades deportivas requiere de flexibilidad en la conducta adaptativa, pues el medio es variable y cambiante (Orozco, 2015). Haciendo referencia a esto, Nakata et al. (2010), dicen que estas adaptaciones estimulan áreas cerebrales que se encargan de actividades como la percepción, la discriminación de estímulos, la toma de decisiones, la integración multimodal, el proceso de atención, la preparación y la ejecución del movimiento, siendo esto descrito, en muchas ocasiones, en relación con estas áreas en función de si es una práctica experta o no. Algunos de los beneficios físicos que se pueden encontrar en la práctica de artes marciales, según Bu et al. (2010), son: tonificación muscular, postura, flexibilidad, fuerza, equilibrio y sistemas cardiovascular y respiratorio. En el caso de los beneficios psicológicos son: la mejora de habilidades motrices, la salud física, psicológica, social; promueve la autodefensa, la autoconfianza, la autodisciplina, el ejercicio, la autoconciencia, motivación, pertenencia; enfatizan la filosofía de resolución de conflictos sin el uso de la violencia, mejorando el manejo emocional, disminución o prevención de la depresión y ansiedad (Reid-Arndt, Matsuda y Cox, 2012; Sharpe et al., 2007; Woodward, 2009; Vertonghen y Theeboom, 2010). En cuanto a los beneficios neuropsicológicos que se perciben son: mejoras en la atención, memoria, habilidades motoras, visoespaciales y resolución de problemas (Del Percio et al., 2009; Vargas, Umaña y rojas, 2002; Muiños y Ballesteros, 2013). Atendiendo a estos efectos positivos, Lakes et al. (2013), afirman que en escuelas públicas de Norteamérica existen programas para la práctica de las artes marciales. Evidencias científicas afirman que cuando se prohíbe a karatekas expertos la práctica habitual se observan en ellos alteraciones psicológicas en su estado de ánimo y emociones (Szabo y Parkin, 2001). Kalivas y Volkov (2005) relacionan lo gratificante que es para las personas la
7 práctica de artes marciales con el reflejo que ocurre en el cerebro al realizar lo que nos hace sentir bien activando nuestro sistema de recompensas cerebral. Esto vincula la práctica de artes marciales, en concreto, y el deporte, en general, con sensaciones de bienestar en áreas cerebrales que se encuentran implicadas con la obtención de recompensas (Orozco, 2015). En estudios sobre los efectos de las artes marciales como alternativa a la intervención neuropsicológica, Orozco (2015) citando a Alesi et al. (2014), afirma que se observa en niños sanos que la práctica de kárate mejora sus tiempos de reacción y sus habilidades de coordinación, además de mejores puntuaciones en la memoria de trabajo, la atención visual selectiva y las funciones ejecutivas. Por otra parte, Diamond (2012) y Diamond y Lee (2011) proponen la práctica de artes marciales tradicionales como método de intervención para niños de entre 4 y 12 años con deterioro en sus funciones ejecutivas, pues estas acentúan el autocontrol, la disciplina, el desarrollo del carácter, automonitoreo, planeación y memoria de trabajo. Según Angulo et al. (2008), el concepto de necesidades educativas especiales (NEE) es muy dinámico. El concepto de NEE surge en 1978 tras la publicación del Informe Warnock. Su principal función fue derribar la creencia de que la limitación y discapacidad se encuentra en el niño que se mantenía con el antiguo modelo de déficit, consiguiendo centrar que el problema se encuentra en el contexto y no en el propio niño. Desde el punto de vista de la LOE (2006), el concepto de NEAE engloba a los alumnos con NEE derivadas de discapacidad o trastornos graves de conducta, alumnado con altas capacidades intelectuales, de incorporación tardía en el Sistema Educativo Español, con dificultades específicas de aprendizaje o al alumnado con condiciones personales o de historia escolar compleja. La LEA (2007) a todos los casos anteriores añade la compensación de desigualdades sociales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2018) indica que la discapacidad “incluyen a aquellas personas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”. La definición de inclusión dada por la UNESCO (2006) indica que es “un proceso de abordaje y respuesta a la diversidad de las necesidades de todos los alumnos a través de la creciente participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y de la reducción de la exclusión dentro y desde la educación. Implica cambios y modificaciones en los enfoques, las estructuras,
8 las estrategias, con una visión común que incluye a todos los niños de la franja etaria adecuada y la convicción de que es responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niños”. Cuando se excluye o se reduce la participación de un niño en clases de Educación Física se le niega una fuente de relación y formación (Ríos, 2001). El kárate es un deporte que puede ser practicado por todos a pesar de tener unas condiciones especiales o diferentes. Según Suescún (2020), el kárate ayuda a personas a desarrollar facultades físicas y mentales, logrando alcanzar el equilibrio personal y profesional. En kárate, a nivel de competición, se pueden encontrar diferentes categorías acorde a la edad y el peso, pero también se cuenta con una modalidad de para-kárate. Dentro de esta categoría hay una división según la discapacidad presentada. La primera es para deportistas en silla de ruedas y con discapacidad física, entre las cuales se encuentran deficiencia en la potencia muscular, deficiencia en el rango de movimiento pasivo, deficiencia en las extremidades, deficiencia en la longitud de las piernas, baja estatura, hipertonía, ataxia y atetosis. La siguiente relacionada con la discapacidad visual en la que se encuentran englobados personas con visión reducida o nula. Y, la última, deportistas con discapacidad intelectual (Real Federación Española de Kárate y Disciplinas Asociadas, 2021). En un estudio llevado a cabo por Montesdeoca et al. (2015), para conocer si el patrón comportamental de los alumnos con TDAH mejora con la práctica de deportes de lucha. Las conclusiones obtenidas de este indican que se puede observar que la práctica de diferentes deportes de lucha y juegos de oposición ayudan a mejorar aspectos que se consideran negativos de la conducta y personalidad en niños y adolescentes con TDAH. Los aspectos que consiguen una mejora son la agresividad, problemas de conducta, problemas en habilidades sociales y autoestima. Cuanto mayores son los problemas de baja autoestima son más frecuentes. Los sujetos no medicados tienen un grado de mejoría menor. La hiperactividad y los problemas de atención han mejorado durante el desarrollo de la actividad y en un tiempo breve tras las sesiones. El Centro de Desarrollo Integral El Niño se encuentra integrado por niños con diversas capacidades. En este centro se da atención pedagógica con la intención de integrar e incluir a la diversidad de los niños, teniendo en cuenta incluir las características y potencialidades de niños y familias. En un estudio elaborado por Cuzco, Rodríguez y Caicedo (2021), se pretende demostrar la importancia de la práctica de kárate como medio de mejora de las capacidades
15 de práctica, el motivo de inicio en este arte marcial, sentimiento de satisfacción al salir de las clases de kárate, motivación para hacer otras tareas (por ejemplo, ayudar en las tareas de casa o hacer sus tareas de la escuela), la existencia previa y correcto uso de autoestima, control emocional y habilidades sociales, interés en la práctica de kárate, existencia de algún tipo de compromiso entre padres e hijo, además de la propia percepción del familiar que responde. Por otro lado, en el caso de los monitores se tiene en cuenta: el tiempo de enseñanza, los grupos de edades entre los que imparte clase, cuál de estos grupos se les dificulta más, si son conocedores de alumnos con NEAE y su tipo, si se sienten competentes para atender a estos alumnos y si mantienen una estructura fija durante las clases. En la primera fase, en el caso de las familias, se realizó una lectura individual de cada cuestionario. De esta forma se pudo iniciar el agrupamiento de algunas respuestas similares. Por otra parte, en el caso de los monitores, se realizó una tarea similar. En la segunda fase se volvió a hacer una lectura global, en esta ocasión de cada pregunta en particular anotando la información proporcionada y si se encontraban respuestas similares agruparlas, además de anotar el número de veces que se repetía el mismo argumento. En la tercera fase se realizaron tablas con los datos obtenidos de las dos lecturas anteriores. Colocando en las tablas el número de repeticiones de los argumentos dados, de esta manera los datos cuantitativos se encuentran reflejados en tablas y los cualitativos se encuentran explicados posteriormente a dichas tablas. 4.5. Procedimiento de discusión de hallazgos Para la discusión de los hallazgos se realizó previamente una investigación de bibliografía previa relacionada con este mismo tema que se encuentra detallada en el marco teórico de este trabajo. Se tuvo en cuenta los beneficios que se mencionan en la bibliografía previa y se comparó con los datos obtenidos a través de las respuestas otorgadas por los participantes de la muestra. Gracias a la comparación de ambas informaciones se puede comprobar las similitudes y discrepancias encontradas entre las investigaciones previas y la que acontece.
16 4.6. Procedimiento de conclusión El procedimiento seguido para la elaboración de las conclusiones obtenidas de esta investigación es el que se detalla a continuación. Se han tenido en cuenta los datos más significativos encontrados, partiendo del análisis de la información obtenida de los participantes y la discusión previamente realizada de esta información con la encontrada en estudios anteriores a este. También se ha reflexionado acerca del efecto que puede tener la práctica de este arte marcial en las escuelas. 5. Resultados a) Padres y madres. Las respuestas obtenidas por parte de las familias de los alumnos fueron un total de 30, la mayoría englobadas desde los 5 hasta los 12 años, aunque se obtuvo la respuesta de la familia de un niño de 15 años. Se decidió no descartar esta respuesta, pues puede otorgar información interesante a la hora de comparar diferencias entre edades y tiempo de práctica de este arte marcial. Ítem 1: información general El grupo mayoritario de edad se encuentra en los 8 años, ya que respondieron siete familias, seguido de los grupos de 6 y 7 años que contaron con seis respuestas cada uno, después el grupo de 12 años con cuatro respuestas, los grupos de 9, 10 y 11 años tienen dos respuestas cada uno de ellos y, por último, los grupos de 5 y 15 años que cuentan con una respuesta cada uno. Al hacer la suma total de las respuestas da un total de 31 respuestas al cuestionario, aunque solo se recibieron 30, esto se debe a que una familia contestó la encuesta haciendo referencia a sus dos hijos.
17 Edad Número de respuestas Porcentaje (%) 5 1 3,23 6 6 19,35 7 6 19,35 8 7 22,58 9 2 6,45 10 2 6,45 11 2 6,45 12 4 12,9 15 1 3,23 Tabla 1. Edades de los alumnos. La siguiente pregunta hacía referencia a si los hijos presentaban algún tipo de NEAE. Del total de encuestados solo el 20% afirmó que su hijo presentaba alguna NEAE y un 3,3% dijo no ser consciente de ello. El 76,7% restante contestó negativamente a esta pregunta afirmando que sus hijos no presentaban ninguna NEAE. Presencia de NEAE Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 6 20 No 23 76,7 No sé 1 3,3 Tabla 2. Presencia de NEAE en los alumnos. Del total de niños que presentaban algún tipo de NEAE, es decir, seis casos, nos encontramos con que el 50% de las respuestas atienden al grupo de Trastornos por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Por otro lado, el 16,7% presenta dificultades en el ámbito de la comunicación y el lenguaje, otro 16,7% trastorno de conducta y el 16,7% restante señaló la casilla de otro indicando que su hijo había sufrido “bullying” en el colegio y parte de los dos primeros cursos de educación secundaria. En sí el “bullying” no es considerado una NEAE, pero sí puede producir que el alumno, después de sufrir acoso durante un tiempo, desarrolle una de las NEAE recogidas en la LOE (2006).
18 Tipo de NEAE Número de respuestas Porcentaje (%) Trastornos por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/TDAH) 3 50 Dificultades en el ámbito de la comunicación y el lenguaje 1 16,7 Trastorno de conducta 1 16,7 “Bulling” 1 16,7 Tabla 3. Tipo de NEAE en los alumnos. En cuanto al tiempo de práctica de los alumnos el grupo mayoritario, 43,3%, llevan entre 1 y 3 años de práctica. El 30% llevan menos de un año de práctica, por lo que se deduce que comenzaron este mismo curso. El 13,3% lleva entre 5 y 7 años. El 10% entre 3 y 5 años. Y, por último, solo el 3,3% lleva más de 7 años practicándolo. Tiempo de práctica Número de respuestas Porcentaje (%) Menos de 1 año 9 30 Entre 1 y 3 años 13 43,3 Entre 3 y 5 años 3 10 Entre 5 y 7 años 4 23,3 Más de 7 años 1 3,3 Tabla 4. Tiempo de práctica de kárate. Ítem 2: comienzos en la práctica de kárate. Para este ítem se quería conocer el motivo de inicio en la práctica de este arte marcial. En una primera pregunta se cuestionó a las familias si habían decidido que su hijo comenzase por recomendación de un especialista, por parte del propio niño, por parte de los padres o por algún otro motivo. El 46,7% respondió que fue por iniciativa del propio niño, el 43,3% por parte de los padres, el 6,6% fue por acuerdo entre todos, mientras que solo el 3,3% fue por recomendación de un especialista.
19 Causa de inicio Número de respuestas Porcentaje (%) Propio niño 14 46,7 Padres 13 43,3 Acuerdo entre todos 2 6,6 Especialista 1 3,3 Tabla 5. Causa de inicio en la actividad. En cuanto al motivo que originó esencialmente el interés de que el niño practicase este deporte en casi su totalidad, las familias afirmaron que buscaban que sus hijos hiciesen deporte. Por otro lado, algunos matices que encontramos pueden ser: que habían visto a alguien de su núcleo cercano practicándolo, por ejemplo, progenitores, hermanos mayores o amigos. Aunque también se puede observar que algunos padres buscaban que sus hijos aprendiesen la disciplina de este arte marcial, lo cual ellos consideran que puede ayudarles a desarrollar otro tipo de destrezas y habilidades, como en el caso de niños más introvertidos, al estar en relación con otros niños de su edad durante las clases, pueden desarrollar sus habilidades sociales y con ello sentirse más seguros de sí mismos. Ítem 3: autoestima y motivación. Se les preguntó a las familias de los alumnos si observaban algún aumento en la autoestima de sus hijos. A esto el 73,3% aseguró que sí observaban que esta había aumentado desde que inició la práctica de esta disciplina. El 20% dijo no saber si había aumentado o no. mientras que solo el 6,7% dijo que no habían observado ningún tipo de aumento. Aumento de autoestima Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 22 73,3 No 2 6,7 No sé 6 20 Tabla 6. Percepción de aumento de autoestima. En el caso de las familias que respondieron que sí habían visto dicho aumento aseguraron que los observaban más seguros de sí mismos, que se relacionaban más fácilmente con sus iguales, además que ha mejorado su comunicación con los demás y en caso de necesitarlo piden ayuda. Por otro lado, el hecho de conseguir un nuevo cinturón y con ello demostrar que tienen más conocimientos hace que algunos alumnos se sientan más importantes y se tengan una mejor consideración hacia sí mismos como consecuencia. En el caso de las familias que respondieron
20 que no observaron ningún cambio en la autoestima de sus hijos fue debido a que estos niños ya contaban con una buena autoestima antes de comenzar la práctica. En cuanto a la satisfacción en los alumnos cuando salen de las clases la respuesta fue unánime, el 100% de los encuestados dijeron que sus hijos se sentían muy satisfechos cuando salen de estas. Algunos de sus comentarios hacen referencia a que cada vez les gusta más practicar este deporte, lo bien que lo pasan y comentan los ejercicios realizados durante la clase, cuando hay actividades competitivas que les motivan a esforzarse para superarse, además de que llegado determinado grado pueden comenzar a competir y probarse con niños de otras escuelas de la provincia pudiéndose llegar a competiciones oficiales a nivel autonómico y nacional. También hacen referencia a que durante las clases siempre se respeta a los demás, es decir, nadie se burla de nadie, porque todos están allí para aprender, lo cual puede motivar bastante y crear un clima seguro. Se les preguntó si la práctica de kárate les hace sentirse motivados para hacer otro tipo de tareas como los deberes del colegio o ayudar en las tareas de casa. El 63,3% afirmó que veían a sus hijos más motivados, el 20% dijo que no observó ningún aumento en su motivación para este tipo de tareas, mientras que el 16,7% dijo que no lo sabía. Motivación para tareas Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 19 63,3 No 6 16,7 No sé 5 20 Tabla 7. Percepción de la motivación para otras tareas. Algunos de los comentarios realizados por las familias fueron que se ponen como objetivo hacer los deberes antes de ir a clase de kárate o que se sienten mucho más seguros en todas las tareas que hacen. Por otro lado, las familias que dijeron no observar ningún aumento es debido a que ya antes de comenzar en kárate estos niños eran muy responsables con sus tareas. Además, en algunos casos, las familias dijeron que los niños son conscientes de que si van mal en el colegio la consecuencia sería tener que quitarse de las clases de kárate para poder dedicar más tiempo a sus tareas escolares y, con ello, mejorar su rendimiento académico. También haciendo referencia a la motivación se les preguntó cuando estaban más motivados para hacer la tarea escolar. A esto el 43,3% respondió que los días que tienen clase de kárate,
21 el 36,7% no observa que su motivación aumente, el 3,3% cuando no tiene clase de kárate, el 6,6% indicó que todavía no tiene tareas escolares y el 9,9% restante indicó que se siente motivado a hacer todos los días la tarea independientemente de si tiene o no clase de kárate. Motivación por tarea escolar Número de respuestas Porcentaje (%) Con clase de kárate 13 43,3 Sin clase de kárate 1 3,3 No se observa 11 36,7 Independientemente 3 9,9 No tiene tarea escolar 2 6,6 Tabla 8. Percepción de la motivación ante la tarea escolar. En el caso de las familias que dijeron que sus hijos no tenían tarea es porque se encuentran en etapa infantil. Mientras que las familias que dijeron que se sentían con mayor motivación era debido a que sí hacen los deberes antes de ir a clases de kárate cuando salen tienen el tiempo libre y pueden hacer otro tipo de actividades que les gusten o descansar. En otros casos, el hecho de no finalizar las tareas puede ser sinónimo de no poder ir a entrenar, por lo que intentan terminarlas antes de que sea el momento de la clase. Hay algunos niños que tienen el hábito de hacer los deberes todos los días después de comer y descansar un poco, aunque hay otros que les cuesta y según sus familias son “muy vagos” para estudiar y hacer las tareas independientemente del día que sea. Ítem 4: control emocional y relaciones sociales. En lo referente al control emocional, el 73,3% afirmó que observaron una mejora en la comprensión de las emociones de sus hijos, mientras que el 16,7% dijo que no lo percibía y el 10% dijo no saberlo. Gestión emocional Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 22 73,3 No 5 16,7 No sé 3 10 Tabla 9. Percepción de la gestión emocional. Algunos comentarios realizados por las familias fueron que se expresaban mejor cuando tenían un problema, una mayor tolerancia a la frustración, en algunos casos haciendo uso de mensajes de automotivación, más autocontrol, más reflexión, mejor control de la impulsividad, comportamientos más empáticos con los demás. En el caso de los más pequeños los propios
22 padres comprenden que aún es muy pronto para que aprendan a gestionarlas. Mientras que otros padres no perciben relación o cambios en este aspecto en relación con la práctica de kárate. En referencia a la pregunta respecto a la mejora a la hora de emplear sus habilidades sociales encontramos el mismo porcentaje que en la cuestión anterior, es decir, 73,3% afirma mejoras, el 10% no y el 16,7% no saben si hay o no mejoras en este aspecto. Mejora habilidades sociales Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 22 73,3 No 3 10 No sé 5 16,7 Tabla 10. Apreciación de la mejora en las habilidades sociales. En torno a esta pregunta se han recabado comentarios referentes a la forma de relacionarse o el aumento de las interacciones con otros niños. Algunas familias hacen referencia a que sus hijos eran muy introvertidos y/o tímidos antes de comenzar la práctica de este arte marcial, pero afirman que después de un tiempo y viendo el buen entorno les hace sentir seguros. En el caso de otros niños sus familias afirman que desde antes de comenzar ya eran bastante sociables, por lo que no perciben un cambio notable en este aspecto. Ítem 5: interés por el kárate. La primera pregunta de este bloque hace referencia a si a los niños les gusta ir a clases de kárate. En este caso el 96,7% ha afirmado que a sus hijos les gusta, mientras que el 3,3% niega que a su hijo le guste ir. ¿Le gusta el kárate? Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 29 96,7 No 1 3,3 Tabla 11. Gusto por el kárate. Se les preguntó si habían realizado algún tipo de compromiso con sus hijos, se puso a modo de ejemplo “si no haces los deberes no vas a clase de kárate”. El 76,7% negó haber hecho algún acuerdo de este tipo con su hijo, mientras que el 23,3% afirmó haberlo realizado. Compromiso Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 7 23,3 No 23 76,7 Tabla 12. Compromiso entre padres e hijos.
23 Algunas de las justificaciones dadas fueron todas relacionadas con el ejemplo dado, pues, en definitiva, la mayoría de las respuestas dadas hacen referencia a si no hacen la tarea ese día se tienen que quedar haciéndola y faltan a la clase. Solo en el caso de una familia se asegura que nunca se reprende negándole la asistencia a las clases de kárate. Ítem 6: mejoras observadas. Con este ítem se pretende conocer las mejoras generales tanto en rendimiento académico como en relación con otras habilidades que no se han mencionado en los ítems anteriores. La primera pregunta fue en relación con la mejora de las calificaciones escolares. El 46,7% negó haber observado una mejora en las calificaciones de sus hijos después de empezar la práctica de kárate. El 20% afirmó haber notado un aumento en las calificaciones de sus hijos, mientras que el 33,3% dijo no saber si había mejora o no. Mejora de calificaciones Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 6 20 No 14 46,7 No sé 10 33,3 Tabla 13. Mejora en las calificaciones escolares. En la mayoría de los casos las familias justifican el no observar una mejora de estas, ya que desde antes de comenzar la práctica de este deporte eran muy buenos estudiantes y sacaban buenas notas. Aunque en algunos casos, aunque menos, sí observan esa mejora, pues niños a los que les costaba hacer su tarea y sus familias tenían que insistirles para que la hiciesen, ahora son capaces de iniciar sin necesidad de que alguien se lo esté diciendo y recordando continuamente. También se les preguntó si habían observado alguna mejora en su movilidad. A esta pregunta el 66,7% respondió afirmativamente, el 16,7% lo negó y el 16,7% restante dijo no saber. Mejora de la movilidad Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 20 66,7 No 5 16,7 No sé 5 16,7 Tabla 14. Mejora en la habilidad psicomotriz.
24 Las justificaciones a sus respuestas fueron en su mayoría haciendo referencia a mejoras tanto en la motricidad fina como gruesa, además de más coordinación, flexibilidad, agilidad y aumento de sus reflejos. En otros casos las familias afirman que sus hijos ya tenían buen control sobre su cuerpo y con ello de su movilidad. En referencia al aumento de atención, el 53,3% afirma notar mejoras en ese aspecto, el 26,7% lo niega y el 20% dice no saber si hay mejora o no. En algunos casos aseguran que sienten una mayor concentración, sobre todo en clase, además de que cuando explican algo tienen más paciencia y miran a los ojos. Aumento de atención Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 16 53,3 No 8 26,7 No sé 6 20 Tabla 15. Mejora en el nivel de atención. Las últimas preguntas realizadas son con relación a la responsabilidad. El 73,3% afirmaron que habían observado mejoras en la responsabilidad de sus hijos, el 13,3% que no habían observado dicha mejora y el 13,3% restante dijeron no saber. Mejoras en responsabilidad Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 22 73,3 No 4 13,3 No sé 4 13,3 Tabla 16. Aumento del nivel de responsabilidad. Algunas de las justificaciones obtenidas se basan en que observan que son más organizados, notan que han madurado, al sentirse más seguros de sí mismos quieren tener más responsabilidades porque se ven capaces de cumplir con las expectativas, se preocupan de sus materiales antes de ir a clase o son capaces de uniformarse ellos solos. En otros casos, las familias que aseguran no notar o no saber si hay alguna mejora se debe a que algunos niños comenzaron a muy temprana edad, por lo que no saben si son responsables debido a la disciplina u otro motivo. b) Monitores de kárate. Como se ha dicho anteriormente, las respuestas corresponden a 10 monitores de kárate pertenecientes a escuelas federadas de la provincia de Sevilla.
31 Finalmente, en relación con la segunda pregunta de este ítem, se les preguntó si consideraban la práctica de kárate como una terapia efectiva para los niños con NEAE. El 90% asegura que sí, mientras que el 10% restante indican que tal vez lo podría ser. Los comentarios obtenidos a esta pregunta indican que sí, pues el kárate da herramientas, aporta un entorno seguro en el que desarrollarse, aporta valores y motivación de superación de las dificultades que se puedan presentar. Por otro lado, también se hace referencia a que dentro de una escuela de kárate hay lugar para todos, no se hacen discriminaciones como en otros deportes. Uno de los monitores dijo: “He visto una gran mejora en alumnos con necesidades especiales, teniendo estos además del kárate otro apoyo/terapia, ya sea psicológica, con caballos, etc., por lo que pienso que el kárate gana gran poder acompañado de otra terapia”. ¿Kárate como terapia? Número de respuestas Porcentaje (%) Sí 9 90 No 0 0 Tal vez 1 10 Tabla 28. Opinión kárate como terapia. 6. Discusión Algunos estudios, como en el de Montesdeoca, Ruiz, Marchena y Lasso (2015), indican que la práctica de kárate hace que la autoestima de los niños que lo practican aumente, con las respuestas obtenidas, a través de las familias y los monitores de los alumnos, se puede comprobar que esta percepción está presente en los encuestados. Aunque en algunos casos los niños ya eran percibidos como seguros de sí mismos y tenían buena autoestima, otros que se mostraban un poco más tímidos y/o introvertidos tras un tiempo de práctica han conseguido sentirse más seguros de sí mismos y sus capacidades. Por otro lado, en el estudio de Cuzco, Rodríguez y Saicedo (2021) se afirma que la práctica de esta disciplina aporta una serie de valores y filosofía que se pueden transferir a distintos ámbitos de la vida cotidiana, es decir, no solo en clases de kárate. Más de la mitad de las familias aseguran que observan que sus hijos se sienten con más motivación a la hora de hacer la tarea escolar, con el fin de poder terminar todos sus deberes y poder asistir a las clases de kárate. Aunque esto no implica que tengan un mejor rendimiento en la escuela, puesto que la mayor parte de las familias encuestadas aseguran que sus hijos ya contaban con buenas notas incluso antes de comenzar en este arte marcial.
32 Teniendo en cuenta lo dicho por Bu et al. (2010), la práctica de artes marciales permite un mejor autoconocimiento y regulación emocional. Con las respuestas obtenidas, en general, se puede observar que esto es cierto, ya que los niños ganan herramientas para poder resolver sus problemas sin hacer uso de la impulsividad o la agresividad, respetando turnos de palabra y explicando sus puntos de vista. Esta mejora se puede observar mejor en los alumnos de más edad y que, a su vez, llevan mayor tiempo de práctica. En el estudio de Montesdeoca et al. (2015), se concluye que en casos de niños con TDAH hay una mejora en las habilidades sociales. Esto puede no solo ser aplicado a niños con TDAH, sino que también en niños que presenten otro tipo de NEAE o ninguna. Las familias y monitores encuestados aseguran que, sobre todo, en casos de niños introvertidos y/o tímidos hay un aumento de socialización con los iguales. Este hecho se podría deber a la creación de un entorno seguro en el que desarrollarse todos sin tener que enfrentarse a ningún tipo de discriminación. En referencia a la mejora de la atención, las familias y monitores encuetados afirman notar un aumento de esta, mientras que, en el estudio de Montesdeoca et al. (2015) se afirma que esta mejora es solo durante el tiempo de la práctica y un tiempo breve después de esta. La opinión de los monitores puede afirmar esto, pero la percepción de las familias indicaría que esta mejora de la atención perdura más allá del tiempo de práctica y posterior a las sesiones, ya que puede identificarse en días que no tienen clases de kárate. Cuzco, Rodríguez y Caicedo (2021) aseguran que la práctica de kárate permite el desarrollo de habilidades motrices en niños con Síndrome de Down. La mayoría de las familias encuestadas aseguran haber notado que sus hijos han conseguido un mejor control y uso de su cuerpo, en comparación con otros niños de su misma edad y que no practican esta disciplina. Por otro lado, en Orozco (2015) se habla de mejora de la coordinación y los reflejos. Las familias aseguraron notar a sus hijos más ágiles, con mejor equilibrio, más flexibilidad, a pesar de, en algunos casos, estar por encima del peso correspondiente a su edad, por lo que se puede afirmar que en el caso de los encuestados esto se cumple, aunque sea mínima la mejora en las habilidades motrices en niños que practican kárate es una realidad perceptible por las personas que más tiempo conviven con ellos, es decir, estos beneficios son observables por parte de las familias y de los monitores de kárate. Se puede ver que la mayoría de las familias aseguran observar un aumento de la responsabilidad desde que los niños iniciaron la práctica de kárate. En Cuzco, Rodríguez y Caicedo (2021) se menciona que uno de los valores que se enseñan en la práctica de esta disciplina es,
33 precisamente, el desarrollo de la responsabilidad, cuya importancia en la primera infancia es bastante grande. Aunque algunas familias afirman que sus hijos eran responsable incluso antes de comenzar en las clases de kárate, un gran porcentaje asegura que la motivación por no olvidar los materiales o hacer sus deberes para poder ir a clases sin ningún inconveniente ha influido en la adquisición de una mejor organización y responsabilidad. 7. Conclusiones Como se indica en el apartado de objetivos, el principal objetivo de este trabajo es conocer los beneficios reales que aporta el kárate en los niños de edad escolar que lo practican, desde la perspectiva de sus familias y monitores. En general, se puede afirmar que los beneficios indicados en estudios anteriores a este se cumplen en el caso de los encuestados. La coordinación y el control corporal, la autoestima, la motivación, el control emocional, las habilidades sociales, el nivel de atención, la responsabilidad y las calificaciones escolares han mejorado en la mayoría de los casos desde el comienzo de la práctica de esta disciplina. En los casos que no ha mejorado alguna de estas es debido a que el niño en cuestión ya tenía adquirida la destreza o el hábito y, en caso de haber mejora, no es lo suficientemente perceptible por parte de los encuestados. Estos beneficios se hacen más notables cuando los niños llevan un tiempo considerable de práctica creando ciertos hábitos que forman parte de su rutina diaria y que, en algunos casos, generan una sensación de madurez en el propio niño y de percepción de dicha madurez en las personas a su alrededor. Los monitores encuestados para esta investigación indican sentirse preparados para atender a los alumnos con NEAE, a pesar de no tener una formación específica para ello. Explican que con la experiencia y el sentido común han ido aprendiendo a tratar con los diferentes alumnos. Aunque, en algunos casos, la percepción es distinta, ya que el saber que hay un niño con NEAE en la clase puede hacer que la atención del monitor se desvíe más de lo necesario a ese alumno llegando a poder descuidar a los demás. Por otro lado, todos los monitores muestran su acuerdo a que la práctica de kárate puede ser una buena terapia y ayuda para el alumnado que presenta NEAE. También algunos de ellos inciden en que la utilización del kárate como terapia puede ser mucho más beneficiosa en combinación con otro tipo de terapias muy empleadas, como pueden ser la psicológica o con animales.
34 En general, se puede observar a través de las respuestas recibidas que la edad y el tiempo de práctica son variables clave en la adquisición de estos beneficios. También que el motivo de inicio, la satisfacción, el interés por la práctica y la motivación en otros ámbitos de su vida diaria, como puede ser la escuela, pueden estar bastante relacionados, pues si fue idea del propio niño iniciar la práctica y esta le gusta es más probable que adquiera estos beneficios. Ha sido complicado realizar esta investigación, pues para mantener el anonimato de las familias y monitores participantes se han realizado encuestas a través de internet. Al ser de manera escrita algunos participantes no han respondido a todas las preguntas, por lo que, al no justificar todas las respuestas dadas, algunos datos importantes de sus percepciones se han perdido. Aunque es cierto que algunas percepciones, posiblemente muy interesantes, se han perdido con el método de recogida de información empleado, aquellas justificaciones que han llegado han sido bastante sustanciosas. Finalmente, Lakes et al. (2013) aseguran que existen programas para la práctica de artes marciales en escuelas públicas de Norteamérica. Teniendo en cuenta los beneficios que aporta la práctica de deporte en general, y más concretamente las artes marciales en particular, sería interesante que en las escuelas se trabajasen talleres con expertos en la materia, bien dentro del horario lectivo o bien se propusiese esta disciplina como actividad extraescolar. Ya que, para muchos, el kárate es más que un deporte, pues se convierte en un estilo de vida que se refleja en los diferentes aspectos de su cotidianidad. A diferencia de los que muchos pueden pensar, el kárate, no es un medio para hacer daño a otros, sino un medio de defensa y crecimiento personal. 8. Referencias bibliográficas Abreu, J. L. (2014). El Método de la Investigación. Revista Daena: Interbational Journal of Good Conscience, 9(3), 195-204. http://www.spentamexico.org/v9-n3/A17.9(3)195- 204.pdf Angulo, M. C., Rodríguez, L., Salvador, M. L., Luna, M. y Prieto, I. (2008). Manual de Necesidades Específicas de Apoyo Educativo. Junta de Andalucía. https://www.juntadeandalucia.es/educacion/portalaverroes/publicaciones/contenido/m anual-de-necesidades-especificas-de-apoyo-educativo
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