Colección de arengas en el foro y escritos del Dr. Dn. Mariano Moreno...
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EN LA REVOLUCION DE AQUEL ESTADO COL ECCION DE ARENGAS EN EL FORO, Y ESCRITOS DEL DOCTOR Dn MARIANO MORENO, ABOGADO DE BUENOS AYRES, SECRETARIO DEL PRIMER GOBIERNO Natus ad eloquentiam virilem et oratoriam, qua parare simúl et tueri amicitias, adsciscere nationes, complecti provincias possit. Dial. de Orat. Dotado de la elocuencia viril del orador que puede ganarle y conservarle amigos, conciliarle naciones y provincias. TOMO L LONDRES: IMPRESO POR JAIME PICKBURN, SOUTII STREET, LAI1IVIET1-1. 1836.
DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTE 1 er TOMO. t' G. Prefacio del Editor. DISERTACION, que, en exposicion de la Lei 14, de Toro, dijo por último exámen de teórica, en la Academia Carolina de la ciudad de la Plata (6 Chuquisaca) Dn. Mariano Moreno, en el año 1802 1 MEMORIAS sobre la invasion de Buenos Ayres por las armas inglesas, al mando del general Lord Beresford . ***** 44., 20 ALEGATO ante la Audiencia de Buenos Ayres en favor de un propietario sobre lanzamiento de un inquilino -12 REPRESENTACION á nombre de los hacendados de las compañas del Rio de la Plata, sobre libertad de comercio con la nacion inglesa •••••• 76 IMPUGNACION de un bando publicado por el Virei de Lima, en que declaraba reunidas á, su jurisdiccion las Provincias de Buenos Ayres ..1 9 0 •e•e*44 e ** id Sobre las miras del congreso, que acababa de convocarse, y constitucion del Estado • 41 203 Supresiun de los honores del Presidente, órdcn del día.. , , 2:17
DEDICACIO N. AL SR. DON MARIANO MORENO, HIJO, &c., &c, SENOR, Al proponerme publicar la coleccion (le los trabajos del ilustre Dr, Moreno, me constit i m en la obligacion de presentarla al heredero de su nombre, y de sus principios, no solo por un tributo de respeto, sino como acto de justicia
DEDICACION. La gloria de un padre corresponde de derecho a los hijos. Romper esta sagrada z succesion seria, quitar a la naturaleza y sociedad eLresorte mas poderoso para perpetuar las virtudes, y fecundizar la semilla, del buen ejemplo. En este grado, pues, son vuestros los servicios de vuestro padre lo son tambien porque el se alentaba en sus trabajos con la esperanza, de que un dia pasarían a vuestras manos, ( l omo el recuerdo precioso de su amor, y el testimonio del deseo de formar vuestra felicidad. Elqueria dejar su hijo el retrato de su persona en sus obras. Si estas paginas os renuevan forzosamente un gran dolor, tambien os subministran consuelo en la gloria de haber tenido unpadre que ilustro su casa, que dio dignidad a l la
DEDICACION. • pra patria, y enseno a sus conciudadanos la carrera de libertad. Á un hombre de esta clase es justo aplicar el apóstrofe admirable de Tacito en la vida de su suegro Agricola : " Goza, O buen padre, de un inalterable reposo ; dignate hacer que nosotros, que somos tu familia, é cesando en llantos y lamentaciones mutiles, nos ocupemos solamente de la firme contemplacion de tus virtudes, que serian profanadas por la / grimas y por suspiros. El mejor modo de tributarte los honores debidos, es por la admiracion perpetua, mas que por alabanzas transitorias, y si es posible, por la imitacion de tus hechos." "Placide quiescas, nosque, domum tuam, ab infirmo desiderio et muliebribus lamentis, ad contemplationem virtutum tuarum B
Vi DEDICACIoN. voces, quas llegue lugeri, p eque plangi fas est ; admiratione te potius, qualn temporalibus laudibus, et, si natura suppeditet, wmulatione decoremus." Añade el mismo historiador filosofo : Estos son los verdaderos homenages que deben señalar la terneza de los parientes, y que yo me atreveria a / recomendar aún al hijo, y al la muger, que consagren la memoria de un padre, y la de un esposo, recordando sin cesar todas sus acciones y todas sus palabras, y aficioDandose mas de su gloria y de los rasgos de su alma, que de los de su cuerpo." " Is veras bonos, ea conjunctissimi cujusque pietas, id filiw quoque, uxorique prwceperim, sic patris, sic mariti memoriam venerari, ut omnia facta dictaque ejus secum
DEDICACION. revolvant, ihrmamque ac figurara aniiiú magis guau' corporis, complectantur." Tales son tan bien los sentimientos con que se toma la confianza de haceros esta dedicacion Vuestro mui obediente y respetuoso servidor, EL EDITOR L ondres, 2 de Octubre de 1835.
PREFACIO DEL EDITOR. LA reputacion que tubo en. América, y en Europa, el autor de los presentes escritos, hacia de desear el que se reuniesen en una coleccion, que pudiera satisfacer el interés que inspira la marcha del espíritu humano sobre el nuevo hemisferio, y la época importante á que éstas producciones se refieren. Tina parte de estos escritos estaba publicada antes de ahora ; pero otra no existia sino en poder de la familia, ó en manos de algunos amigos, que la conservaban con esmero por prueba de su fidelidad. El tiempo que corre con tanta rapidez en un pais en revolucion, para destruir y para olvidar, habia empezado á hacer bastante raros los trabajos del Patriota ilustre, que mereció sér saludado por los literatos ingleses con el nombre del Fox Americano. Reunidas con diligencia las piezas principales que debian componer esta coleccion, restaba un punto que era necesario atender. Se espera siempre que la vida de los hombres de génio sea un comentario y un apéndice de sus obras. La posteridad desea sér instruida del carácter, virtudes, costumbres, y debilidades de los seres, que la fama de los talentos, ó el mérito de los trabajos, le transmiten á su veneracion,
PREFACIO DEL EDITOR. de Norte América se aprovecha de las cortezas de los árboles, y sabe empajar los costados de su choza de modo que no la penetre la lluvia, yá que entra por la abertura que tiene el techo para dejar salir el humo. El negro de Africa construye su habitacion con tierra, y aúnque estrecha y mal dispuesta para el clima del trópico, lo protege de la inclemencia. Hasta el Esquimaux tiene su cueba de nieve, y se defiende del rigor del clima en que há nacido ; pero unas pocas ramas de arbol és todo lo que encuentra el indio de la Tierra del Fuego para formar el toldo que lo há de proteger contra el frío, la humedad, y el clima tempestuoso de su pais. Este toldo és de forma circular, sin más espacio que el preciso para contener una familia de cinco ó seis personas, en cuclillas, y en silenciosa apatia al rededor de un fuego en el medio. Esta miserable habitacion está desguarnecida de todo utensilio ó mueble, y no tiene otro piso que el suelo. Alli viven los indios, cubriendose á vezes los hombros con un cuero de lobo, y algunas vezes con la piel de algun otro animal por la cintura ; pero estas piezas no parecen artículos necesarios de vestido, por que muchos están en estado de desnudez, y todos padecen de los ojos por efecto del humo. El perro, que és el fiel compañero del hombre en todos climas, vive con ellos en términos de la más íntima amistad, y participa de su cama y de su alimento." Las caballas estaban tapizadas de ricos terciopelos de Italia ; sedas de Persia cubrían sus costados ; cortinas de damasco, atadas con galones de oro, colgaban de las puertas ; y grandes espejos decoraban el interior. El número de estos era tanto que los naúfragos se divertian con la sorpresa de los indios rompiendolos sobre las rocas después que se miraban en ellos, y con la avidez con que recogían los pedazos. En fin, vistieron á los indios con mantos de terciopelo carmesi en lugar de sus capas de pieles d e lobo marino; y á sus 9 delantales de paja sostituyeron tejidos de oro y plata; de
PREFAC I O DEL EDITOR. xvii modo que el viagero que hubiera arrivado á aquellas playas, se habria podido creer por un momento en otro parage del mundo, ó en la córte de algunos principes del Asia ; tán soberbio era el atabio, y nueva costume de los isleños. Para conservar un recurso que en todos casos debia serles esencial, los naúfragos se impusieron la regla de abstenerse de los viveres de la ernbarcacion, y se mantenian de la caza de los pinguines, especie de ganso marino, con la pesca de sardinas, de almejas, y de conchas que recogian. Los indios les proveian de algunas lievres, y sobre todo, de leña y madera de los bosques de cedro, y haya antártica que hai á alguna distancia de la costa. Este auxilio les era de suma utilidad, pués, á pesar de sér verano, las cumbres de las montañas amanecian muchas veces cubiertas de nieve, además de lluvias frecuentes, acompañadas de granizo, que inundaban los valles, y mantenian una humedad perpétua• Sin embargo, lo precario de aquella situacion les aumentaba el sentimiento del abandono en que se hallaban, segregados del mundo, ignorados de sus amigos, en los confines de la tierra, en un pais bárbaro, y un clima ingrato en todas estaciones. pigris ubi p ulla campis Arbor zestiva recreatur aura; Quod latus mundi nebulm malusque Jupiter urget. Donde la brisa de verano no reanima el verdor (le campos perezosos ; y en esa extremidad del mundo, que la naturaleza há condenado á las nieblas, y al furor de los elementos.—Hor. A principio del mes de Mayo, cuando el invierno austral hacia yá sentir su inclemencia, habian acabado de construir una barca con los restos del navio perdido, para dirigirse al Rio de la Plata, que era lo más cerca, y á ella se encomendaron 53 personas, después de haber estado en la Tierra del Fuego más de cinco meses ; atravesaron 380 leguas de mar ;
r 1 • X\ 111 PREFACIO DEL .E1)ITO1L no vieron ningun otro buque ; y en fin entraron en Monte= video. Fué tán general el interés que produjo esta extraordinaria aventura, que el gobierno español la tomó por motivo para manifestar á aquellos indios su amistad, y procurar su civilizacion. El célebre viagero frances, Mons. de Bougainville, que visitó á Buenos Ayres dos arlos después, dice en su viaje al rededor del mundo, que habiendo ido á la Ensenada de Barragan en Septiembre de 1767 encontró allí. al bergantin " Andaluz que había llegado del Ferro', é iba á llevar misioneros y presentes á los habitantes de la Tierra del Fuego, queriendo el rei católico manifestarles su reconocimiento por los servicios que hablan hecho á los naúfragos del " Concepcion." El mismo Mons. de Bougainville arrivó después á la Tierra del Fuego, y añade :—" Estos salvages acogieron con mucha humanidad la gente del navio la Concepcion,' que se perdió sobre su costa en 1765. Ellos la ayudaron Cambien á salvar una parte de las mercancias, y á formar tinglados para ponerse al abrigo. Los Esparioles construyeron allí de los restos del buque una barca, en la que se bolvieron á Buenos Ayres.—A estos indios era que el bergantin " Andaluz " se disponia á traher misioneros, cuando salimos del Rio de la Plata. Por lo demas, panes de cera provenientes del cargamento de este navio hán sido llevados por las corrientes hasta la costa de las Maluinas, donde hán sido encontrados en 1766."* Los regalos fueron revividos con gusto por los indios, pero los misioneros no pudieron hacer ningun progreso en su reduccion al cristianismo, y asustados de lo salvage del lugar, retornaron, según parece, en el mismo buque que los habia llevado. El gobierno inglés, después de haberse apoderado de las Islas Maluinas en 1833 del modo que todo el mundo sabe, lilt querido repetir la tentativa de catequizar aquellos naturales. La barca de guerra "Beagle," llamada exploradora, al mando del Gapitan Fitzroy, habia andado recorriendo las costas de la parte no habi-
PREFACIO DEL EDITOR. xix Tal fué la ida de Don Manuel Moreno á Buenos Ayres. En consecuencia de ella formó la resolucion de no volverse á exponer á las vicisitudes del mar, y establecerse permanentemente en el pais á que habia arrivado. Su educacion y honrado proceder le abrieron mui pronto la puerta á un empleo en la tesorería de aquella capital : y asegurada así una subsistencia decente, se unió poco después á la digna esposa que lo acompañó el resto de su vida. En el círculo de su tierna familia, que lo rodeaba de amor y de respeto, ó en la sociedad de amigos de confianza, solia muchas veces referir las circunstancias del naufragio, y de su residencia en la isla, con aquella satisfaccion que causa la memoria de un gran peligro que há pasado, cuando se une al sentimiento de la seguridad actual ; y concluyendo siempre su interesante narrativa con expresiones de humilde gratitud á Dios por la bondad con que lo habia salvado. " Su casa jamás estubo abierta á la disipacion, ó los placeres. Desengañado este honrado vecino de los disgustos que ocasiona el trato del mundo, que habia experimentado en sus floridos años, vivia retirado en el seno de su pacífica familia, gustando solo de los dulces placeres de atender á su educacion. Su esposa le ayudaba por sus cuidados domésticos en la ejecucion de estos deberes, y toda aquella mansion tranquila no respiraba sino armonia tala al sur de Patagones, y las tierras adjacentes al Cabo, sin duda para elegir un buen lugar en que plantar la cruz al lado de la bandera inglesa., A su vuelta á Inglaterra trajo tres indios de la Tierra del Fuego, que fueron mantenidos en Plymouth á expensas del gobierno. En el mes de Junio de aquel a - no el mismo buque se presentó con ellos en la D'erra del Fuego, y los desembarcó vestidos en traje europeo, junto con un misionero ingles ; pero á distancia de pocos pasos de la playa, y á. vista del Capitan Fitzroy, los cuatro individuos fueron desnudados por los salvages, siendo preciso recoger inmediatamente al misionero en este estado de Iniesped del paraiso, para no exponerlo á peores tratamientos.
XX THIEFACTO DEL TDITOR. y felicidad."* De este matrimonio hubo 14 hijos, de que sobrevivieron ocho, siendo el mayor el Dr. Don Mariano Moreno. Más los cuidados de la esposa afectuosa no estaban limitados al órden y economia de la casa. Los principios y la moral del cristianismo se transmitian al hijo de su amor con las suaves é indelebles lecciones del ejemplo. El corazon de una madre és el maestro más elocuente de las virtudes de la infancia. De esta fuente de bien, que jamás se agota, recivió el Dr. Moreno todos los sentimientos que compusieron su carácter ; piedad, modestia, candor, amor á la justicia, y entusiasmo por la naturaleza, que és la señal de una alma pura ; y entre las caricias de esta excelente madre adquirió tambien los primeros rudimentos de enseñanza, que ella misma presidia. Habiendo llegado el niño á edad competente, fué enviado á la escuela del rei, llamada así por que era costeada por la corona, donde continuó la instruccion que habia obtenido bajo el techo paterno y los esmeros de su madre. De aqui pasó al coleyio SP. Carlos, tambien establecimiento del estado, que en parte era sostenido por los bienes ocupados á los Jesuitas, y en él hizo los estudios clásicos que contenia. aquella institucion, incluso el latid, la lógica, y la filosofia de aquel tiempo. Fué su maestro en este último ramo el venerable eclesiastico que en el dia ocupa la silla de Obispo de Buenos Ayres, Sr. Don Mariano Medrano. Entonces su padre habia salido á desempeñar el cargo de ministro de hacienda en una de las tres comisiones nombradas por las córtes de España y Portugal, según el tratado de límites que acababa de celebrarse para poner fin á sus disputas en la demarcacion de aquel territorio. Este encargo honorífico le daba la esperanza de adelantar en su carrera, al paso que le pro- * Vida de Moreno, pag. 30.
PREFACIO DE], EDITOR. xxi porcionaba economías que podian formar algun património á. su familia, y lo tubo ausente algunos arios, durante los cuales, en el curso de aquella comision, visitó los pueblos de Misiones, y montó hasta las grandes cataratas, ó dos saltos del Uruguay, cuyo ruido se oye de diez leguas, y que en magnitud y grandeza acaso no són inferiores á las famosas cataratas del Niágara. Volvió á su casa para no separarse más, y reposarse en las virtudes que Rabian fructificado en ella. Creemos que no se tendrá por frívolo el referir un incidente de la infancia del Dr. Moreno, que muestra la simplicidad é inocencia en que fué criado, igualmente que la sumision respetuosa de aquella época á las autoridades. Una tarde el Marques de Loreto, tercer -virey de Buenos Ayres, iba de paseo por su calle. El ruido del coche, y el movimiento de las gentes, atrajeron inmediatamente el niño á la puerta á ver la comitiva; sería entonces como de la edad de seis arios ; y sorprendido de la gravedad magestuosa del virey, del brillo del coche, del aparato de dos volantes que le precedian á carrera, y guardias de acaballo, cre y ó deberse el mismo acatamiento que por costumbre general se hacia al Obispo, y en el acto se puso de rodillas, esperando en su sen cillez la bendicion de su excelencia, y haciendo que un hermano menor se pusiese á su lado del mismo modo. El Marques lo miró con sonrisa, no poco complacido interiormente de este homenage á la autoridad real. ¡ Quien le hubiera. anunciado que aquel niiio que le doblaba la rodilla, había de arrojar al último virey de Buenos Ayres, y poner fin á la dominacion española! A saber esto, sin duda que la genutleecían hubiera sido recivida de un modo ménos ()Tato. Nadie habria podido imaginar que en el infante ve se humillaba de aquel modo, se estaba formando el intrépido defensor de los derechos y la libertad de su patria. El mismo Dr. Moreno se reía mucho de este acto de su primera edad, y decía, e 2
1 1i PREFACIO DEL EDITOR, " No puedo disculparlo sino por la buena fé con que me prosterné ante el ídolo." Tal vez se acordaba de este incidente de su infancia, cuando después suprimió los honores vicereales que se hacian al primer presidente Saavedra ; supresion, que como veremos adelante, lastimó tanto la vanidad de este individuo. Por lo que hace á él, todo acto de ostentacion y de aparato lo puso siempre en'una verdadera. tortura. A la edad de ocho arios, atacado con severidad por la viruela, estubo á punto de sér arrebatado á. la ternura de sus padres, y á las fundadas esperanzas que se habian concebido de él. El método de la inoculacion ó no se conocia todavía, no se practicaba bien ; y el gran descubrimiento de la vacuna estaba por hacerse. El arte se reducia á capitular con el mal, mitigando sus símptomas ; pero un tércio de la parte más preciosa de la poblacion era anualmente víctima de esta. plaga desoladora. El nirio quedó con las señales de ella ; pero no causaban deformidad en su semblante, y apenas podían distinguirse cuando se le observaba de cerca. La educacion del corazon, que lo habia preparado á la educacion intelectual, aseguraba un desenvolvimiento ventajoso de las facultades del alma, sin que se corrompiera su moral, y sin contraher los hábitos de suficiencia, de vanidad, y afectacion, en que por desgracia incurre á menudo la juventud ligera por los sistemas y métodos erroneos de colegio. Con una rara prontitud de comprension, una memoria felicísima, y una aplicacion incesante, el joven Moreno avanzaba rápidamente en la carrera de las letras, y mostraba la inclinacion y los talentos de un ingénio que estaba destinado á cultivarlas. En poco tiempo consiguió posesionarse del latín, que hablaba con perfeccion y aún elegancia, y con tanta facilidad como su própio escribiendo algunas poesías, que no carecian de mérito, atendida su edad. Cuando pasó á las clases superiores obtubo todos los honores de la escuela, y llegó á sér un objeto de predileccion y de orgullo para los
PREFACIO DEL EDITOR. maestros. Su ardor por el estudio obligaba á su padre á retirarle muchas veces los libros, para que no arruinára su salud con horas extraordinarias de lectura, que continuaba á más de média noche. Ultimamente, un certámen público que sostubo por eleccion del instituto en puntos de filosofia, á la conclusion de un término escolar, y después otro en materias teológicas, le atrajeron universal aplauso, no solo de los profesores, cuyo crédito habia mantenido con lucimiento, sino de todas las personas que se ocupaban de las ciencias. Esta reputacion naciente, que puede parecer debida á una circunstancia trivial, fué sin embargo el primer paso que lo condujo á la carrera que habia de ilustrar algun día, pués le ganó la benevolencia de muchas personas de nota, que empezaron á distinguirlo con su opinion y su amistad ; que le franqueaban libros, el gusto de toda su vida; y tomaron un decidido empero en que se lograran sus talentos. Fué uno de los más eficaces el digno religioso franciscano Fr. Cayetano Rodriguez, conocido por su erudicion y sus virtudes, por la elocuencia de púlpito, y las gracias de la poesía. Este individuo, juicioso apreciador del mérito, abrió al joven la biblioteca del convento, lo presentó á todos sus amigos, y lo anunciaba por un objeto de esperanzas para la pátria y las letras, que él tanto amaba : especialmente lo introdujo á la confianza de un cura del Perú, el Dr. Don Felipe Iriarte, que habia venido á Buenos Ayres á un pleito de importancia. ¡ Cuán agradable és ver las relaciones de un joven sin fortuna, y sin. estado en la sociedad, con hombres de edad y de influjo que lo alientan con sus bondades á continuar en la carrera del honor y de la virtud ! Qué hermoso és ver que estos favores están justificados por la modéstia con que el joven busca los consejos de la experiencia ; por la sumision, la docilidad, y gratitud con que los escucha; por el respeto con que grava en su corazon todos sus discursos, y aún la menor de sus palabras !
NX I EFACIO 1)1 4 1, EDITOR. Este excelente religioso fué después prelado provincial de su órden, y tubo el honor de firmar la acta de independencia. en calidad de Diputado de Buenos Ayres al Congreso de Tucuman en 9 de Julio, 1816. Durante sus funciones legislativas concurrió por sus escritos á la ilustracion de su pá,tria ; el epígrafe de uno de ellos era, sterdes fransmi,s . s¿inus annos ; lamentando asi la infecundidad de los arios que precedieron á. la. revolucion, Y tambien los que babian corrido so p le ella, sin todos los frutos que zelo reclamaba. Pero ni su mérito antiguo, ni in dulzura y puceza de sus costumbres, pudieronlibertarlo Le lo‘; desaires de los tiempos ; y en 1822, mientras defendía contra las amenazas del poder, y la animosidad de la prensa, la institucion que había abrazado con sinceridad en sus primeros arios, murió de pesar en Buenos Ayres. Con todo, no fué infructuoso el sacrificio de su vida ; el eco de sus exhortaciones, el ejemplo de su fidelidad, hicieron que se preservase el convento á que pertenecia, siendo el único que há escapado de la supresion general, que se decreto y ejecuto por aquel ao contra los establecimientos monásticos de aquella capital. Asi permanece hasta el dia aquella casa de paz y de virtud, el asilo de la vejez. En las amistades de escuela se le vió siempre al joven - Moreno unido á los mas tímidos, á los más desgraciados, y en general, á los de más edad ; y aún(Iue la suavidad de sus costumbres, y su conducta retirada, le aseguraban el amor de sus superiores, y le evitaban motivos de censura, tal era su natural oposicion á la injusticia, que todo oprimido, aúnque le fuese extrario, lo hallaba siempre á su lado en defensa del inocente. ¿, Se trataba de repeler una violencia, de impugnar un abuso, de vindicar algun derecho ? Bastaba para ponerlo en armas, y abrazar con publicidad la, causa del debil : ningun riesgo lo contenia en la causa de la verdad, que creia de un poder di-vino ; y volviendo por ella., obraba entonces con una valentía, una vivacidad. que nadie le hubiera atribuido
PREFACIO DEL EDITOR. XXV en su habitual moderacion. Este ardor generoso hubo de comprometerlo algunas veces con sus maestros. Sus amistades fueron siempre constantes: nadie porfia haberlo conocido una vez, que no lo amase toda la vida. Por otro lado, " era mui feliz en encontrar una salida pronta y satisfactória á cualquiera cuestion que se le hiciese, y mui advertido y naturalmente elocuente para atraherse la benevolencia y amistad de sus inmediatos, tanto que en los entretenimientos comunes de la juventud, él era siempre el que presidía á sus compañeros, y cuando algun pequeño error ocurria en sus placeres, y atrahia la correccion de los padres, nunca dejó de sincerarse por falta de una disculpa oportuna. La suavidad de su carácter, y una ingenuidad particular, lo hacían tán amable á sus parientes, que era el favorito de la casa. Sobre todo, una calidad sublime, que hace las delicias de todo cuanto nos rodea, y comunmente nuestra própia desgracia, á saber, la sensibilidad, fué el más sobresaliente de todos los elementos de su carácter, y que especialmente lo distinguió en todos los pasos de su vida.— Tán independiente en la infancia, corno lo fué después en la edad pro y ecta, su espíritu jamás se conformó con la humilla - cion ó la violencia ; todo se podía obtener de él por médios decorosos, pero ninguna cosa por la fuerza."* Acia el término de sus estudios se entregaba al ejercicio de una piedad ardiente, haciendose notable no solo por la asiduidad con que seguia las prácticas de religion, que són de un órden general, sino las que llevan el carácter de una austeridad voluntaria. En fin, era un verdadero devoto. Sea que este fervor hubiese nacido de la lectura de libros ascéticos, ó del influjo de sus padres, que nada deseaban como dedicar su primogénito al servicio de los altares ; ó bien del ascendiente de eclesiásticos respetables que trataba; todos Vida de Moreno.
wi PREFACIO DEL EDITOR. con que están construidas, y la indolencia con que són manejadas, no és facil decidir en que clase de los alojamientos conocidos puedan entrar, á no sér las ventas de Esparia,, donde estando aposentado un poeta, y temiendo se le viniera abajo la casa con el viento, se consolaba así, con buen humor, del poco riesgo que le amenazaba su ruina "Lo Más que me puede hacer Es ensuciarme el sombrero." Los elementos, la, lluvia, los insecto:4, tienen UD libre acceso y predomínio en lo interior todo penetra, menos las artes y conveniencias de la vida, que el viagero debe absolutaniente olvidar, y aún abstenerse de nombrarlas, si no quisiese sér la risa y desprecio del posadero que le hace los honores.El negocio de este és dar caballos al correo y caminantes, al moderado précio de un real la legua por caballo con lo cual, y hacer preparar un buen asado para los viageros, há cumplido con sus funciones, y llenado todos sus oficios. Forman sin embargo excepcion, las postas que se hallan situadas en las villas y ciudades del tránsito, ó sus inmediaciones, las cuales están dispuestas con más aseo y conveniencia, porque sus dueños són personas de algunas facultades, que se ocupan al mismo tiempo de otra industria ó trabajo rural. En general se observa, como era tambien de esperarse, que los distritos que se emplean en la labranza, presentan las comodidades de la vida social, mientras que los lugares de pastoreo se resienten de la rudeza y dejadez á que parece habituar esta ocupacion. Es innecesario decir que el estado primitivo, y la aspereza del camino, corresponden á las casas de posta. Los extrangeros que corren lo interior/ no acaban de asombrarse de semejante negligencia en las rutas y comunicaciones de un pais, en que el comercio y civilizacion hán hecho bastantes progresos ; ni pueden creer que están sobre el camino que por tres siglos hán trillado los
PIIVTACÍO millones de Potosi, la plata y oro del Perú, en derechura á Espana. Más no hai que imaginarse que este abandono ha y a provenido de la revolucion, ú amnentádose con la guerra. El era efecto natural y antíguo de la incúria del gobierno espanol en los plintos más esenciales de la prosperidad de sus colonias ; lag América há tenido harta razon para que. jarse con el ama'zie maltratado :— "Namque (fatebor enim) duro me Galatea tenebat, Nec spes libertatis erat, nec cura peculi : Quarnvis multa meis exiret victima septis, Pinguis et ingrata premeretur caseus urbi."—Viry> "Porque és preciso confesarlo : mientras me hallaba dependiente, ni tenia esperanza de libertad, ni gusto para cuidar mi patrimonio ; manque de mis rebaTos saliesen constantemente muchas victimas, y aúnque Yo diese muchos frutos para la metrópoli ingrata." La administracion de correos de Buenos Ares tiene la direccion de estas postas; y aúnque sus jefes hán mostrado a veces la intencion de meiorar su estado, parece haberse reducido á expedir circulares, encargando que tengan un cuarto decente, exclusivamente destinado á los pasageros, dos catres para su descanso, y algunas provisiones de alimento. Desgraciadamente, se há contentado con esta exhortacion, sin inspeccionar, ni vigilar por si misma, si se cumplia ; de modo que la práctica continúa corno en lo antíguo. Se dice que el destino no és apetecido por los vecinos de campa la, que tienen disposicion y conveniencias para verificar la reforma ; de donde resulta en general la necesidad de encomendarlo á pobres gentes, que con una tropilla de caballos, un corral en que encerrarlos, y los prados de la naturaleza para mantenerlos, se elevan á la especie de importancia y privilegios que les dá el título de maestros de post( lieultad, como otras tantas que ligeramente se alegan por las cfrcunstancias del pais, parece mui capaz de sér removi( l a si se opone para vencerla un lelo positivo.
xxxiv PREFACIO DEL EDITOR. Luego que adquirió Moreno algun vigor para el caballo, volvió á continuar el camino, á cortas jornadas, y solo con el postillon, teniéndolo que gratificar para que tolerase el modo lento de su viage. De esta manera gastó dos meses y medio para llegar á la ciudad de Chuquisaca, llamada por otro nombre la -ciudad de la Plata, que era el término de su marcha. El canónigo Terrazas, á quien iba recomendado, lo revivió en Chuquisaca con la perfecta cordialidad de un buen amigo, lo hospedó consigo, y le abrió todas las conveniencias de la espaciosa y espléndida casa que habitaba. Era Terrazas de un carácter grave, de un juicio sano, de una rara - prudencia, y de una consumada habilidad en los negocios. En las letras se distinguia por el ardor y el gusto con que las cultivaba; en el estado eclesiástico por sus virtudes y doctrina ; en los círculos privados por su dulzura.; y en la sociedad, por su li oder, su autoridad, y sus riquezas. Sus talentos administrativos le halan ganado la confianza del Arzobispo, que servia en el cargo de secretario, y el uso que hacia del favor, le cautivaba la consideracion general. Todas sus circunstancias lo hacian el hombre del clero, que equivale á decir, el personage más influyente del Perú ; por lo tanto su casa era frecuentada por un concurso numeroso de amigos, y pretendientes. Aúnque nacido en Cochabamba, amaba de preferencia á los hijos de Buenos Ayres, por encontrar en estos la nobleza y la lealtad de sentimientos, que no se hallan por lo comun en los naturales del Perú, habituados á la intriga y duplicidad. Terrazas era bastante liberal para no obrar sobre su protegido con espíritu estrecho de proselitismo, ni empeiiarlo indebidamente en abrazar la profesion del sacerdocio por intereses temporales. Estaba instruido de que el plan de su ida al Perú se dirigia á que el joven reviviese grados de doctor en teologia y leyes, y escogiera después, con maduro exámen de sus inclinaciones, el ministerio que más se con-
PREFACIO DEL EDITOR. XXXV formára con ellas, la iglesia, ó la jurisprudencia. Esta resolucion prudente se habia mantenido secreta respecto de los padres, pero era conocida y aprovada por Terrazas, quien, lejos de contrariarla en algo, la apoyaba con sus consejos. Sin decidirse, pués, ó comprometerse por uno ú otro estado, Moreno se declaró candidato al doctorado en teología, y se entregaba con redoblado ardor al estudio, y á una continuada lectura. Favorecia su anhelo de instruccion una preciosa biblioteca, que Terrazas habia acopiado con esmero, y tenia dispuesta con órden en un salon hermoso. Esta biblioteca contenia los mejores autores en religion, en ciencias, y literatura, y á más las obras de política y filosofía, que la inquisicion prohivia con inexorable rigor ; pero el rango y dignidad del dueno lo ponian á cubierto de las pesquizas del tribunal : su carácter le aseguraba el privilegio de prescindir del indice del formidable expurgatorio, sin incurrir en anatemas, ni censuras ; y su complacencia extendia secretamente el mismo privilegio á su protegido, porque estaba seguro de la solidez de su razon, y la firmeza de su fé. Allí se dedicó Moreno al estudio profundo de las escrituras sagradas, y de los padres, comparando los más doctos expositores. Allí leyó las obras de Bossuet, que justamente há sido tambien llamado un padre de la iglesia : obras de piedad, de ciencia, de erudicion, y de elocuencia, superiores á cuantos modelos nos presenta lo antiguo, y que solo el cristianismo há sido capaz de inspirar. Desde luego, en los numerosos escritos de este insigne prelado, todo lo hallaba grande ; las oraciones fúnebres en su solemnidad imponente; la historia de las variaciones en su lógica y la fuerza del raciocinio ; la política de la escritura santa en los princpios deducidos del Evangelio para todas las sociedades ; el tratado sobre el conocimiento de Dios y de si mismo, en su elevada metafísica; en fin, el discurso sobre la historia 1;
XXXV1 PREFACIO DEL EDIT011. universal, le parecian la obra maestra del génio, y recivian el tributo de su veneracion. Las controversias religiosas, aúnque el curso de las ideas y del tiempo les há quitado mucho de su intéres, eran estudiadas con respeto, tanto por el lugar que deben siempre conservar en la historia, como por el espíritu de caridad y tolerancia, con que Bossuet dominaba á sus adversarios, y sabia hacer ilustres conversiones. Seguidamente entraron en sus manos los escritos del encantador Fenelon ; sus sermones ; sus diálogos sobre la elocuencia, el Telémaco, la demostracion de la existencia de Dios sacada del conocimiento de la naturaleza, las cartas sobre la re. ligion y metafísica, 1 . c. ; y vió con entusiasmo la máxima cristiana que proclamó aquel virtuoso autor :—AMAR MAS A SU FAMILIA QUE A SI MISMO, AMAR MAS A SU PATRIA QUE A SU FAMILIA, Y AMAR MAS AL GENERO HUMANO QUE A SU PATRIA: órden de sentimientos, y aplicacionde la moral evangelica á las relaciones sociales, que el joven se propuso inviolablemente guardar, como la base del derecho, y la suma de los deberes. La historia eclesiástica de Fleury, las costumbres de los cristianos del mismo autor, y las obras del buen Rollin, ocupaban igualmente su particular atencion. Hemos nombrado estos autores para señalar el rumbo que en aquella época tomaba la educacion intelectual de nuestro joven, y el juicio que formaba de ellos, al mismo tiempo que las impresiones indelebles que le dejaron en su espíritu ; pués por lo denlas, su aplicacion se extendía á cuanto contenia l a biblioteca que estaba á su disposicion. Mientras se ocupaba con especialidad de la teologia, historia eclesiástica, y derecho canónico, no descuidaba otros ramos importantes de los conocimientos humanos, la geografia, la historia general, y la oratoria. Con tán buena preparacion podia entregarse sin peligro á las lecturas fuertes que ofrece la filosofia. Una anécdota
PREFACIO DEL EDITOR. debe aquí recordarse, pués trasciende á toda su vida, y és, que las primeras reflexiones acerca de la soberanía popular le fueron sugeridas por un pasage de la historia filosófica de los establecimientos ultramarinos de las naciones europeas (libro que gozaba todavia de la inmensa celebridad que há perdido después) en que 1?aynal rinde homenage al idioma inglés en estos términos :—Esta lengua há sido la primera en que se dijo, la magestad del pueblo ; esta sola expresion consagra un idioma. Este apotegma no pasó sin noticia, y la especie de entusiasmo que le produjo, se repetia á algunos arios de distancia, en su conversacion familiar. Respetaba la lengua inglesa por la razon que daba Raynal ; y el principio que reconoce la soberanía popular, le parecia la única base de gobierno, el fundamento de toda autoridad, y en fin, un verdadero dogma político. En aquella feliz ocupacion pasó Moreno algunos meses, al cabo de los cines vino insensiblemente á formar su inclinacion al estudio de la jurisprudencia. Parece haber en esto tenido mucha parte el ejemplo de algunos compatriotas brillantes, que se hallaban siguiendo el mismo estudio en la universidad, y con quienes naturalmente se asociaba. Al comenzar el ario 1801 se matriculó entre los estudiantes del derecho, y fué admitido en la dcadénzia Carolina. Atacado de una fuerte recaida del reumatismo que habia sufrido en el camino, esta vez logró tambien sobreponerse al mal por una irregularidad, ó verdaderamente un exceso. Hacia más de dos meses que se hallaba tullido en cama, y un dia que se daba en la casa un banquete sumptuoso á un magistrado, quiso ensayar si el romper de golpe la dieta prescripta por los médicos, y que en efecto habia observado con rigor desde el principio, sería el modo de obtener una crisis pronta y saludable en su cansada enfermedad; y desde la cama, á escondidas, se hizo servir de vários manjares de la mesa. La consecuencia inmediata, de este exceso fueron mortales agoD 2
xxxviii PREFACIO DEL EDITOR. nias por lo pronto, pero ello és que consiguió ponerse bueno, con gran sorpresa y desconcierto de los facultativos, y no volvió á experimentar el mismo mal en el discurso de sus diaf. Sin embargo, su convalescencia fué lenta, y acompañada de mucha languidez. A esta circunstancia alude al final de la disertacion á la académia para su exámen de teórica, y que recuerda con la humildad y modestia de su carácter para hacer propicios los jueces. El asunto de esta disertacion fué escogido á la suerte, y el discurso preparado en 24 horas por el disertante, según los institutos y costumbres de la académia; .debia tambien sér dicho de memoria ; y aúnque composicion de estreno, este trabajo literario se recomienda yá por la solidez del raciocinio, la claridad de las ideas, y la pureza y simplicidad del estilo. Su hábil desempeño le valió la unánime aprobacion de los jueces, y el pasar al estudio práctico de aquella facultad. La disciplina de la universidad requería que los alumnos en jurisprudencia fuesen miembros de la académia, y. cursasen dos arios de teórica, que terminaban por un exámen público y una disertacion improvisada : si el alumno vencia satisfactoriamente esta prueba, pasaba á otros dos años de práctica, durante los cuales debia asistir al estudio de un abogado recivido, y con certificado de éste, se presentaba al último exámen, no ménos rigoroso que el primero ; en fin, los grados en la facultad eran indispensables para sér admitido al foro, y no se conferian sino con nuevos exámenes, y bajo sábias precauciones. Todos estos trámites prolijos, pero saludables, habia completado Moreno al concluir el año 1804. Su práctica legal se hizo en el estudio del Dr. Don Estevan Agustin Gascon, hijo respetable de Buenos Ayres, que residia en aquella audiencia, y de cuya probidad y saber forense conservó Moreno una opinion mui ventajosa. El virei de Buenos Ayres, Don Joaquin del Pino, expidió
PREFACIO DEL EDITOR. en favor del joven una recomendacion á la universidad de Chuquisaca, en atencion á los servicios de su padre, y por honor á la familia., para que le confiriese gratis el grado de Doctor en Teologia. Esto le salvó el gasto de 600 pesos que cuesta en lo ordinario esta dignidad escolar. En seguida obtubo los grados en derecho, tambien libres de las propinas de costumbre, pero esta gracia fué efecto de la amistad que merecia á los profesores, y de su popularidad entre los individuos del claustro. A principio de 1805 abrió el Dr. Moreno su estudio público de abogado, bajo auspicios mui favorables de adelantar en la profesion. Durante el tiempo que cursaba la universidad habia contrahido relaciones de íntima amistad con vários contemporaneos distinguidos, entre ellos el Dr. Agrelo, y el eciesiastico Medina, natural de la provincia de la Paz, que a y os después corrió aventuras espantosas por su amor á la libertad : ámbos de una irnaginacion viva y calorosa, que se excitaba desde entonces con la vista de los vicios y despotismo del gobierno español. Estos amigos formaban yá una especie de sociedad, ó de tertulia americana, en que se declamaba con arjor contra el estado de opresion en que se hallaba el pais. Medina sobrepasaba á todos en vehemencia. Es sabido que el gobierno español anulaba cuando le parecia las leyes más solemnes, sin más que una simple nota del ministerio, ó una cédula real, con esta fórmula : no obstante de lo que prescriben las leyes en el particular, pztés tal és mi voluntad : fórmula que traduce literalmente la claúsula famosa en Francia, de car tel est notre plaisir. "He ahí," decia Medina en fuego, " he ahí el déspota insolente, que hace alarde de su arbitrariedad; no dice porque así és justo, porque así és necesario, ni siquiera porque así lo creo y me parece conveniente; lo que dice és, mando lo contrarío á las leyes, porque así lo quiero, porque asi se me antoja, porque tal és mi voluntad. Pero la hora de la, relbrma está por
xl PREFACIO DEL EDITOR, sonar, y la revolucion se acerca: 4udituri enim esas prcelia et opiniones prceliorunz. ridete ne turbemini. Oportet enim hcec fieri, sed nondum est finis.--Sn. Math.* Estos arrebatos alegraban el patriotismo y buen humor de aquella compaiiia. Tales eran las opiniones acerca de la dominacion de la metrópoli, que fermentaban en la jubentud ilustrada y generosa de aquel tiempo, aún en el fondo del Perú. Para despreciar y aborrecer el yugo español en América, no se necesitaba sino nacer, ver, y sentir. Así, se engallan demasiado aquellos que hán querido atribuir el deseo de independencia á sola la oportunidad de la invasion de España por las armas de Napoleon. Sin duda, la ocasion de mostrar el sentimiento de libertad podia sér más ó ménos segura, más ó ménos bien escogida ; pero el sentimiento de la opresion era profundo ; y desde que él existe, la ocasion de ponerlo en obra no se puede dejar de presentar. Si al contrario, los americanos hubiesen perdido, y dejado pasar, aquella notable ocasion, se les habria acusado justamente de ignorancia, cobardia, estupidez, é imbecilidad. Hasta ahora nadie há tenido á mal que los americanos del norte se prevaliesen de los embarazos en que se halló la madre-patria después de la guerra dispendiosa de 1760, y los zelos de Francia contra el poder británico, para obtener su emancipacion : ni las ventajas que buscaron en estas circunstancias políticas, se les hán obgetado nunca como rasgo de deslealtad ó ingratitud : la cuestion en estos casos se reduce á si la oportunidad és asequible y buena ; á si la causa que debe aprovecharse de ella, és justa, y digna de los sacrificios y riesgos que se le quieren consagrar. El empeño que el Dr. Moreno tomaba en los asuntos, le ganaba cada dia la confianza del público. Una práctica res- * Oireis guerras y rumores de guerras, pero no os turbeis ; pués todas estas cosas hán de suceder, más el fin no há llegado aún.
PREFACIO DEL EDITOR. X11 petable fué el fruto de sus primeros ejercicios en el foro. Entre tanto, sus propensiones literarias no se contenian en la esfera con que se puede contentar un simple causídico. Tanto el deseo de saber, como un presentimiento oculto de que un dia la patria lo habia de llamar á destinos más importantes, lo impulsaban á cultivar las ciencias y virtudes que convienen al magistrado. La historia, la geografia, la estadística, la política y sus estudios subsidiários, entraban necesariamente en el completo de las luces que buscaba para formarse en la legislacion. Los escritos de Aguesseau, Montesquieu, Locke, Bacon, Filangieri,Jovellanos, eran sus guias y modelos. Tal vez habia pocos individuos más versados en la historia de su nacion : el candoroso y noble Garcilazo, con muchas obras manuscritas de otros autores, que los opresores del pais no permitian ver la luz, le eran perfectamente familiares ; no porque la causa de los indígenas fuese la misma que la de los americanos de origen español : Moreno hallaba entre una y otra diferencias mui esenciales : sino porque las injusticias y barbarie de la conquista, sin sér el título para la independencia americana, eran un antecedente preciso. El punto en que se reunian ámbas causas estaba en el mal gobierno, que vejaba á la comunidad, v el sistema de tirania que humillaba igualmente á todos. Poco antes de recivirse en la facultad, el Dr. Moreno se habia desposado cón una joven de la misma ciudad, de raras calidades, hija de una viuda de honor, que la habia educado en un monasterio de monjas hasta la edad de 13 arios, teniendo poco más de 14, cuando fué desposada. De este enlace puede decirse que las gracias se habían unido á la virtud. Un hombre de bien recivia una tierna consorte, en quien resplandecian las prendas del espíritu, la pureza del alma, y dulzura de la inocencia, al par de los atractivos del cuerpo. El matrimonio se tubo secreto alguna:, meses para dar tiempo á preparar el ánimo de los padres de Moreno ;
xlviii PREFACIO DEL EDITOR. grandes sucesos del pais dos invasiones esteriores, y una revolucion. La guerra entre Inglaterra y España habia comenzado virtualmente en 5 de Octubre de 1804 por el ataque de cuatro fragatas españolas que venían del Rio de la Plata, y entraban al puerto de Cadiz, con cinco millones de pesos, y un rico cargamento de efectos.* Este acto insigne de pirateria sin declaracion de guerra anterior, causó una pérdida considerable al comercio de Buenos Ayres, y era corno el anuncio de estar destinado para sufrir otras mayores en el curso de las hostilidades. No parece sino que Inglaterra hubiera entonces señalado aquel pais por obgeto de sus empresas, y teatro de sus operaciones, pués de todos los dominios de España él fué el único contra que se emplearon sus armas durante aquella lucha, y en cuya conquista mostraba una especial obstinacion. Yá en la precedente contienda de 1793 una gruesa expedicion se reunia en Sta. Helena para invadir el Rio de la Plata, cuando la paz vino á suspender su salida. Pero no por eso se abandonó el designio de abatir en otra ocasion el poder de España con la desmembracion de tán vasto y rico territorio, cuya localidad é importancia estimaba debidamente Inglaterra, y de apropiarse por su médio el comercio del continente americano, por compensacion á los males con que la Francia amenazaba á los intereses británicos en el continente europeo. Esta fué la idea de la administracion de Mr. ..elddington, y el pensamiento favorito y fijo del célebre ministro Fitt, continuado y aún ampliado después, por el gabinete que le sucedió. * La Medea, la Fama, la Clara, y la Mercedes, que volé á los primeros tiros, mandadas por el jefe de escuadra Don Jose Bustamente. La division inglesa que las atacó y sorprendió, se componia de las fragatas Infatigable, Medusa, Amphion, y Lively, á las órdenes del Capitan Moore
PREFACIO DEL EDITOR. Pero ni la capacidad, ni todo el atrevimiento de Mr. Pitt, por grande que era, no libraba la realizacion de este plan al solo empleo de la fuerza, y las vias de la conquista ; ántes lo acompañaba y protegia de un alhago de libertad—de un sonido de independencia—que creia demasiado eficaz para seducir á los Americanos del Sur en favor del partido inglés, salvo el propósito de no cumplir estas promesas ; de hacerlas tocar en los oidos, y negarlas á la esperanza.* El General Miranda, nativo de Caracas, que poseido del heróico ardor de libertar su pátria habia llamado á todas las puertas, aún de la emperatriz de Rusia, en busca de un apoyo para la independencia, y después de servir en los ejércitos de la revolucion francesa, se hallaba residiendo en Londres, no cesaba de instar al gabinete inglés por auxilios para efectuar la emancipacion de las colonias españolas, proponiendol'e planes conducentes á este elevado obgeto, que el más que nadie era capaz de combinar por sus conocimientos distinguidos ; y tubo el honor de sér el movil y origen de los proyectos que se formaron al intento. Pero tambien fué víctima de las vacilaciones de Pitt, que sin duda alentaba al general con ofrecimientos liberales, y después trataba. friamente sus designios como punto secundario, y subordinado á la política europea. Es un hecho bien contestado que jamás faltaban respuestas y combinaciones secretas con que entretener la perseverancia de Miranda ; al mismo tiempo és un hecho no ménos evidente y probado, que la proteccion de Mr. Pitt, en lo positivo, fué siempre condicional y reservada, por no decir capciosa y mezquina. "Sir Home Popham (dicen unos escritores inglesest), comandante naval empleado contra el Cabo, habia contribuido esencialmente á que se hiciese la exTo keep it to the ear, and break it to the pope. t Annual Register, 1.806.
1 PREFACIO DEL EDITOR. pedicion, por informes que habia transmitido al gobierno sobre el estado indefenso en que se hallaba aquel importante establecimiento, y de la probabilidad de que sería mui pronto reforzado de Europa. El habia tambien, junto con otros oficiales de mar, entrado en várias consultas con Pitt con Lord Melville sobre sus designios tocante á la América del Sur, y según instrucciones de estos, habia tenido conferencias con el General Miranda sobre las miras y proyectos de este oficial en aquella parte del mundo. El resultado de estas comunicaciones habia sido nombrarlo para mandar el Diadema de 64 camones, en Diciembre de 1804, con el obgeto de cooperar con el General Miranda, hasta aprovecharse de cualquiera de sus operaciones que tendiesen á procurar y conseguir para Inglaterra una posicion en el continente americano del sur, favorable al tráfico de nuestro pais. Pero se le hizo entender después distintamente, que por deferencia hacia Rusia, todos los proyectos de aquella naturaleza se habían abandonado por entonces ; y cuando partió para el Cabo, no llevó instrucciones directas ni indirectas, públicas ó confidenciales, sino de ceñirse á la reduccion y conservacion de aquella colonia." El mismo Sir Home Popham, en la causa que se le formó por el gobierno, acusándolo de haber invadido á Buenos Ayres sin órdenes expresas,* se explica así :—" A fines del ario 1803, fué cuando por la primera vez tube conferencias con algunos de los miembros de la administracion de aquella época, respecto á una expedicion al Rio de la Plata, que estaba combinada con una expedicion propuesta por el General * A full and correct Report of the n ial of Sir Home Popham ; by Authority.—Relacion completa y correcta del juicio, &c., publicada por autoridad, ano de 1807. Esta és la segunda edícion de todo lo actuado en aquel interesante juicio, con varios documentos que publicó Sir Home, quejándose de haber sido suprimidos en la primera.
PREFACIO DEL EDITOR. li Miranda. Tube tambien frecuentes comunicaciones con el General Miranda sobre el asunto ; y de hecho, acia el final de aquella administracion, se tornaron algunas medidas para llevar á efecto la proyectada expedicíon. En el discurso del año siguiente hubo una mutacion de ministerio, y en seguida fui nombrado para mandar la escuadra que bloqueaba á Boloña, por ausencia del Almirante Luis. Durante este periodo Lord Melville, que era entonces primer Lord del Almirantazgo, se correspondió conmigo sobre el asunto del plan de Miranda; y cuando volví á la ciudad en el mes de Octubre de aquel año (en cuyo tiempo se habia aumentado la probabilidad de guerra con España) su Señoria me mandó que llamase al General Miranda, y que redactára mis ideas acerca de una expedicion contra los establecimientos españoles en la América del Sur, formando sobre ello una memoria. Según lo que me acuerdo, entregué este documento á Lord Melville en 16 de Octubre de 1804. Poco después se me ordenó que viese á Mr. Pitt, para conversar con él sobre los vários puntos que comprendia aquella memoria." (pag. 90 del Juicio). Ultimamente, Lord Melville hizo la siguiente declaracion en clase de testigo : " Poco despues que fui llamado á presidir el Almirantazgo, tube ocasiones de saber que la administracion precedente á aquella de que yo era miembro, había tenido comunicaciones con el General Miranda sobre algunos proyectos de este, tocante á la América del Sur. Por lo pronto yo no dí mucha atencion á este asunto, porque no estando entonces en guerra con España, no veia, en dicha situacion, como el gobierno de este pais pudiese tomar parte activa en el negocio. Durante el verano de 1804, y particularmente acia el ótorio de aquel año, me quedaban mui pocas dudas por informes oficiales que recivia en el Almirantazgo, y por comunicaciones con los gefes de otros departamentos, que semejante guerra iba mui pronto á
ili PPEFACIO DEL EDITOR. suceder ; y por tanto creí de mi deber imponerme circunstanciadamente, por medio de Sir Evan Nepean, Sir Home Popham, y otros, á quienes tenia motivo de suponer sabedores de lo que había pasado bajo la administracion anterior, de las miras y proyectos del General Miranda. Tambien tube mas de una vez conversaciones reservadas con dicho General; y el resultado de todo fué la opinion, (',e que aun cuando no fuese prudente y conveniente, ó quizá posible al pais en aquel momento, el comprometerse en toda la estension de sus proyectos, era de la mayor importancia para nosotros estar alerta, y vigilar el progreso de sus operaciones, para valernos de ellas con el fin de abrir el mercado de la dmérica. del Sur al comercio y manufacturas de este pais; y sobre este principio, como sucedía con todos los negocios públicos, comuniqué casi diariamente así en la ciudad, como en Wimbledon, con Mr. Pitt, que estaba á la cabeza del gobierno, de que yo era parte. Este asunto me era familiar, pues muchos aflos antes, particularmente en el arlo 1796, Labia tenido ocasion de considerarlo mui maduramente, con la mira de preparar operaciones en una escala mui extensa contra la América del Sur, de concierto con el Almirantazgo de aquel tiempo. Yo era entonces secretario de Estado en el departamento de la guerra. En consecuencia de las conversaciones que tube con Mr. Pitt, segun llevo dicho, como acia el mes de Octubre ó Noviembre de 1804 (que fué más 6 ménos el tiempo en que empezó la guerra sobre el apresamiento de las cuatro fragatas epafiolas) le pedí á Sir Home Popham se acercara, para que Mr. Pitt y yo pudiesemos hablar con él cuando se ofreciese." (pag. 153.) Hemos aducido estas citas, porque ellas establecen un punto de particular importancia, á saber, que el gobierno ingles fomentaba en los Americános del Sur la aspiracion de independencia ; y porque sugestiones de esta especie, se re-
PREFACIO DEL EDITOR. l i i pitieron en la invasion de Buenos Ayres, dando lugar á ciertos eventos curiosos que es necesario referir. Por lo demas, era de razon persuadirse que Inglaterra procuraria hostilizar activamente al enemigo ; que querria atraherse el comercio de vastas regiones que hasta allí le estaban cerradas ; y en fín, que abrazaria con gusto la ocasion de retornar á España el cumplimiento de haber ayudado á la emancipacion de sus colonias norte-americanas. Esto se conseguia favoreciendo y auxiliando francamente la in lependencia de aquellos paises ; y de aquí es que los hombres que creyeron ver un aliado para la independencia del sur en el poder britanico, se engañaban con lo que debia sér, pero que no era en realidad, y tubieron que sorprenderse con esta palabra conquista, escrita en el fondo de los planes del ministerio. Es singular que Pitt y Fox, con principios diametralmente opuestos, estubieron de acuerdo sin embargo en esta política. El General Miranda tubo que partir sin el Diadema á su gloriosa y temeráría empresa, con poco mas que civilidades de parte de la administracion de Pitt, y reducido á solicitar en los Estados Unidos y Sto. Domingo los buques y auxiliares con que desembarcó en Costa Firme, sobre el puerto de Vela de Coro, en el mismo año, y con poca diferencia, en los mismos dias en que Sir Home Popham y el General Beresford atacaban á Buenos Ayres. Sir Home Popham, uno de los confidentes de Pitt, y el instrumento principal de esta invasion, se habia recomendado por servicios anteriores de consecuencia á toda la confianza del Ministro. Tenia entonces el rango de capitan en la Marina, y habia acreditádo su destreza y actividad en comisiones, mitad de guerra, y mitad diplomáticas, que habia desempeñado en Rusia, y otras partes. Corno la guerra de aquel tiempo ponía á cada paso á los oficiales de mar en situaciones delicadas y várias, estos se formaban para los casos que se les podian presentar en servicio tan estendido, E 2
11V PREFACIO DEL EDITOR. y adquirían todos los talentos del soldado, del hombre de mundo, y del habil negociador. Pero ninguno há excedido tal vez á Sir Home en fertilidad de proyectos, en destreza, en sagacidad, en intriga. Plausible en sus ideas, insinuante y persuasivo en la conversacion, poco escrupuloso de la verdad aun en las relaciones de oficio, sabia dar á sus acciones un colorido de romance y un aire de aventura, que atrahia el favor popular. La prontitud y vigilancia del marino se juntaban en sus modales á la franqueza militar : pero su carácter no estubo enteramente libre de sér notado de codicia.* Este oficial fué encargado de la fuerza naval que condujo la expedicion de 5000 hombres al mando de Sir David Baird contra el Cabo de Buena Esperanza. El armamento dió la vela desde Inglaterra en el otoño de 1805, al romperse las hostilidades en Europa, y tomó sin mucha oposicion aquella colonia á principio de 1806. Luego de verificada esta empresa, la imaginacion de Sir Home se convirtió al tema antíguo sobre la América del Sur ; y aunque sus órdenes determinaban sus servicios á la conservacion del Cabo, y la seguridad de la India, creyó interpretar debidamente las ideas de Mr. Pitt, si invadía las posesiones del Rio de la Plata, que por noticias poco exáctas consideraba en estado indefenso, desafectas á su gobierno, é incapaces de presentar mas resistencia que la que se habia hallado en el Cabo. Empleando toda su elocuencia á este intento sobre Sir David Baird, alcanzó que se le cediera un cuerpo escogido de tropas al mando del General Beresford, con el cual, y toda la escuadra, salió del Cabo á mediados del mes de Abril, pasó * La expedicion á Caracas (dicen los editores del Annual Register) bajo Miranda, concebida en el espíritu mas liberal y generoso, formó un contraste directo con la que se dirigió por el mismo tiempo al Rio de la Plata, y que parece haberse originado en miras de rapacidad y saqueo. Historia de Europa, pag. 209, y o. 1. de 1807.
PREFACIO DEL EDITOR. l v primeramente á Sta. Helena, sacó de allí algunos refuerzos, é hizo rumbo al Rio de la Plata. Si se atendiese solamente al número de esta nueva expedicion, que se reducia á 1600 hombres de desembarco, la empresa á que se dirigia contra un pais grande y opulento, debe parecer galante yatrevida ; pero és preciso no olvidar que el grueso de esta fuerza se componia del 71, de montarieses escoceses (highlanders), tan famoso en el servicio ingles, y siempre vencedor, desde la guerra de independencia americana en Georgia hasta las compañas de Egipto : que se contaba eón el abandono y descuido en que se hallaba Buenos Ayres, sin tropas regulares, sin disciplina en sus milicias, y bajo gefes cuya incapacidad era palpable : que los navios de linea bloquearian á Montevideo, y amagando incesantemente aquella plaza, obligarian á encerrarse en ella las fuerzas que podian servir para preservar el resto del pais de un insulto : en suma, el plan estaba perfectamente calculado, si se cenia á un golpe de mano contra una ciudad abierta como Buenos Ayres, á una sorpresa, ó irrupcion de la naturaleza de aquellas que han hecho memorable la historia de los flibustiers. Si se quería una conquista permanente, segun pretendió Sir Home Popham, tal idea no pudo haberse concebido sino en la mas profunda ignorancia de los recursos de aquel pueblo, de la estension del territorio, y de la gloria, honor, y valentia de sus hijos. Un plan de conquista de Buenos Ayres con 1600 hombres arguye que su autor apenas conocia la posicion marítima del pais, y confíguracion de sus costas. Las noticias en cuanto á lo desprevenido que se hallaba aquel Vireinato, comunicadas por particulares ingleses, y las de un capitan americano Mr. Waine, que Sir Home obtubo en el Cabo, lo acabaron de precipitar en el designio de esta absurda invasion, contando siempre con que el éxito de la empresa, que le parecia asegurada, sofocaria su irregularidad, ó que en todo evento el favor y amor própio de Mr. Pitt lo sostendrían para conseguir ex post facto la autoridad que le faltaba.
[V i PREFACIO DEL EDITOR. No se había descuidado el Ministro en despachast . con tiempo emisarios, que secretamente introducidos en las colonias españolas, explorasen la situacion política y militar en que se hallaban. Desde 1804 se habia aparecido en Buenos Ayres el Coronel B****ke, natural de Irlanda, que se decia oficial prusiano, que viajaba por instrucion y por placer, presentandose decorado con la águila negra, por supuesto tomada por via de disfraz sin título correspondiente . Este oficial ingles estaba alojado en casa de un comerciante español respetable, hizo frecuentes incursiones á lo interior, recorrió la Banda Oriental, y visitó tambien á Chile. Apesar de la extremada suspicacia del gobierno español habia mistificado tan completamente al pobre Marques de Sobre-Monte, que asistía con familiaridad á su tertulia, y gozaba del privilegio de observar tranquilamente sus mas pequeños movimentos. Cuando le pareció oportuno, y en vísperas yá de la invasion de Sir Home Popham, que él sin duda habia llamado con sus informes, se retiró subitamente de Buenos Ayres, y fijó su residencia en el Janeiro, de donde volvió, sin embargo, mas de una vez al Rio de la Plata, siempre con la misma seguridad. De este oficial se conservan en el pais anécdotas curiosas : sus galanteos de una dama francesa, que estubo en relaciones con Liniers ; un desafío ; y accesos vaporosos de spleen, durante los cuales se encerraba dos ó tres dias, y fastidiado de la luz y de la belleza del clima, quemaba paja en su aposento para imitar la atmósfera pesada de Londres y sus nieblas. No por eso se le tenia por insano ; y esta extravagancia no arguia sino el poder de la habitud, que hace desear hasta lo malo á que el hombre está acostumbrado. Los sucesos que ocurrieron en la toma de Buenos Ayres por esta expedicion, están descriptos con imparcialidad en las Memorias que redactó el Dr. Moreno, y forman parte de la presente coleccion, las cuales, al mismo tiempo que respiran
PREFACIO DEL EDITOR. lvii una indignacion generosa por las desgracias de la patria, conservan en todos los hechos la claridad y fiel precision de la historia. Este triumfo sobre un pueblo naturalmente - pundonoroso y bravo, no podia menos de sér mui transitorio, como una exhalacion que luce por algunos instantes, dejando mas obscuridad por las regiones que há corrido. En efecto, estaba destinado á evaporarse y desaparecer en el breve espacio de cuarenta dias, que fué todo lo que duró la pretendida dominacion inglesa en la citada capital, desde 27 de Junio hasta el 12 de Agosto del aquel ario, en que se convirtió en descalabro y apresamiento de las tropas que habian tenido la temeridad de invadirla. Verdad és que los ingleses habian mostrado intrepidez y disciplina en el ataque, y que el General Beresford puso gran estudio en ganarse la voluntad de los habitantes por su conducta personal, afable y moderada. Sin embargo, estos se sentian ultrajados con la nueva dominacion, cuya base era la conquista, y no podian soportar la vista de ese puñado de extrangeros, que habia tenido la osadía de presentarse con la mira de snbjugarlos. Para que no se equivocáran mucho tiempo sobre esta cuestion esencial, los actos oficiales del gefe militar ingles declararon mui desde luego que la idea de libertad é independencia no era el obgeto de las armas que se hallaban en Buenos Ayres. Una proclama del General Beresford de principios de J ulio invitaba al pueblo á que mostrase su obediencia al nuevo Soberano, bajo cuya dominacion se hallaba; y aunque repetia sus promesas de proteccion en conformidad á la capitulacion celebrada á su entrada, concha de este modo " el General cree necesario hacer saber á los negociantes en C0111L111, y á todos los ramos industriales del pais, que és la intenciod generosa de S. M. que se abra y permita un libre comercio en la América del Sur, semejante al que gozan todas las dt>nias colonias de S.
lxiv PREFACIO DEI, EDITOR. eran demasiado elevados para entrar en ninguna negociacion con los Indios, que recuerdan siempre la extrema perfídia de sus primeros invasores : P * * * * se entregó entonces con gran arte y manejo á preparar al pueblo para una insurreccion general. " Se reunieron y ocultaron armas en la ciudad ; los descontentos se juntaban todas las noches, y recibian las instrucciones del citado individuo ; y este lebantó toda la chusma del pais con las muchas cantidades de dinero que se habia procurado. " En la banda del norte del rio, el Coronel Liniers, Oficial frances al servicio de España, que habia sido juramentado, se ocupó con suceso en reunir gente en la Colonia. Esta persona, ántes de violar su palabra, me habia visto frecuentemente para excitar mi conmiseracion acia su numerosa é indigente familia, declamando en los términos mas acerbos contra el trato que habia recivido del gobierno español ; y renunciando toda intencion de servirlo más, me rogaba que lo amparase para dedicarse al comercio, cuya ocupacion era la única que le parecia elegible para poder mantener á sus hij os. " A estos ejemplos de perfidia podria añadir el de casi todos los oficiales españoles juramentados, y uno de ellos tubo tan poco pundonor que fué el primero que vino abordo del Diadema, á referir esta infame ocurrencia, aunque sabia que yo tenia en mis manos la firma que él habia echado como prisionero de guerra, La iglesia no se quedó atras en fomentar el movimiento, y tambien en ayudar á él, según creo : en suma, há habido una infraccion atroz y pérfida de aquella fé que la lei de las naciones declara sér sagrada. " Se organizó un sistema de terror ; y toda persona que rehusaba cooperar á esta conspiracion, era amenazada de muerte.
PREFACIO DEL EDITOR. lxv " Esto lo hé averiguado por conductos que merecen toda confianza. El progreso de la revolucion fué tan rápido desde sus primeras seriales, que recien el 31 de Julio supe por un despacho del General, que me llegó á la Ensenada, á mi ' vuelta de Montevideo, que por las noticias que habia recivido, estaba temeroso de que mui pronto iba á estallar una insurreccion. " Al mismo tiempo fui informado por el Capitan Thompson que diez y siete buques enemigos acababan de arrivar á la Colonia, y habiendo rumores de que aquella fuerza iba á ser considerablemente aumentada desde Montevideo, despaché mis órdenes para que el Diadema viniese á la Ensenada, y que el Capitan King del Diadema trajese los pocos marinos que quedaban, las dos compariias de azules, y la demas gente que fuese posible sacar de los buques, con el obgeto de armar algunas embarcaciones, y atacar al enemigo en la Colonia, pues no era dable estorbarle que crusase el rio con viento favorable. " El 1° de Agosto, á la tarde, el Leda ancló fuera de Buenos Ayres corno á distancia de 12 millas, y apenas lo permitió el tiempo, fui el dia 2 á tierra en un bote, y hallé que el General con 500 hombres acababa de dispersar una reunion como de 1500 españoles, que se habia formado á cinco leguas de la ciudad, tornando al enemigo algunos cañones, creo que en número de nueve piezas, y vários prisioneros. " El 3 intenté volver al Leda en el Encounter que á este fin habia acercado á la playa el Capitan Honyman á pocas millas de distancia, con viento mui fuerte ; pero habiendo arriezado este, no fué posible ganar el barlovento. " El 4 por la mañana hubo gran cerrazon, y aumentandose mucho el viento, no se pudo levar el ancla. " A eso de la tarde llegó el Capitan King en una galeota con 150 hombres del Diadema, con el obgeto de armar y di-
PREFACIO DEL EDITOR. rigir algunas embarcaciones pequeñas que se habían reunido en el puerto, pero no pudo entrar hasta el siguiente dia, " El 5 por la mañana, habiendose moderado el tiempo, conseguí ir á bordo del Leda, y entonces, reciví un parte del Capitan Thomson avisándome que el dia anterior el enemigo Libia pasado el rio desde Colonia, sin sér observado por minguno de los buques, excepto la escuna del mando del Teniente Herrick, que estaba fondeada en los bajos del pasage á las Conchas y Sn. Isidro, pero el viento leste habia acumulado tanta agua en el rio, que los buques enemigos habian podido navegar sobre el banco de las palmas, acortando asi mucho su derrotero. " El 6 y el 7 el viento se convirtió en uracan : la Leda estaba fondeada en cuatro brazas con dos anclas, y sus masteleros calados. " El 8 supe por el Capitan King (cuya relácion de lo occurrido del 5 al 12 tengo el honor de acompañar) que cinco de nuestras cailoneras se habian ido á pique en su anclage ; que el Walker había perdido el timon ; y que los botes y lanchas del Diadema y Leda se habian perdido. " Los torrentes de lluvia que cayeron durante el 6, 7, y 8 habían hecho totalmente impracticables los caminos sino és á la caballería ; y por consiguiente el General Beresford se vió seriamente frustrado en su determinacion de atacar al enemigo á distancia de la ciudad ; lo cual, si hubiese podido conseguirse, no tengo duda que el ejército hubiera dado una prueba mas de su ardor é invencible espíritu. Sin embargo, el enemigo, que tenia una abundancia inagotable de caballos, sufría mui poco inconveniente por el mal estado de los cami nos y por lo tanto pudo acercarse á la ciudad en várias direcciones, sin dar á las armas inglesas una oportunidad de atacarlo. " El 10 ( la tarde, se intimó rendicion á la fortaleza ; yo bajé á tierra al siguiente dia mientras que el resto de nuestros
PREFACIO DEL EDITOR. lxvii buques armados quedaba haciendo fuego á los puestos del enemigo. Supe entónces que á mas del ejército español, que, dividido en várias columnas, ocupaba las entradas de la ciudad, los habitantes estaban todos armados, y se abrigaban en los techos de las casas y de las iglesias, con el designio de hacer una guerra de emboscada. " Bajo estas circunstancias, y la manifiesta intencion del enemigo á evitar un encuentro, se determinó embarcar los heridos aquella misma noche, y crusar el Riachuelo retirandose acia la Ensenada. Pero esta medida se frustró en gran parte por el tiempo, que se descompuso mucho durante la noche, y retardó el embarco. El enemigo echó un número mayor de gente en las casas é iglesias inmediatas á la fortaleza, y avanzó por todas las calles que no estaban bajo el poder de nuestros fuegos : en suma, su obgeto era evitar por todos médios una accion general, y colocar sus tropas de modo que pudiesen hacer fuego á las nuestras, al paso que ellas estubiesen en perfecta seguridad. " El 12 al amanecer oí empezar un fuego vivo desde los puestos avanzados del enemigo, pero que mui pronto fué contestado con gran efecto por nuestra artilleria, que estaba colocada acia las principales calles que desembocan á la plaza mayor ; y por algun tiempo el enemigo, á virtud de su inmenso número, mostró un mayor grado de firmeza que en ninguna otra ocasion, y se vino encima con tres piezas de artilleria, que el coronel Pack del 71 le quitó después de una carga. Con todo, á este momento, los techos de las casas que dominan la plaza mayor desde las calles inmediatas, se coronaban de gente, molestando considerablemente á nuestras tropas sin que estas pudiesen defenderse. De esta manera el enemigo dominaba tambien la fortaleza, con el agregado de un can - on sobre las bóvedas de una iglesia, lo que no puedo menos de considerar como una mancha indeleble en
lxviii PREFACIO DEL EDITOR. el carácter del Obispo, no solo por su estado, sino por las promesas que habia hecho. " Yo me figuro bien la amargura que sufriria en estos instantes el General Beresford. Desesperado de inducir al enemigo á una accion general en la plaza mayor—su bravo v pequerio ejército succumbiendo á toda prisa á tiros invisibles la única alternativa que se le presentaba para evitar efusion inútil de sangre, era una bandera de parlamento, y esta se izó en el castillo á eso de la una de la tarde. " En un instante se vieron cerca de 10,000 hombres en la plaza mayor, precipitandose del modo mas audaz á entrar en el fuerte, y aún haciendo fuego á nuestros hombres, que se descubrian en los baluartes ; de modo que no fué sin muchisima dificultad que se consiguió de las tropas británicas que no vengáran este insulto. En realidad, el General se vió obligado á decir á los oficiales espafioles que si su gente no se retiraba en el discurso de un minuto, tendria que bajar la bandera de parlamento por su seguridad, y volver á comenzar las hostilidades. Esta firmeza surtió efecto, y entonces envió al General español las condiciones para rendirse, y estas fueron acceptadas en el acto. " Remito inclusa una cópia de la capitulacion ; y creo que el tono elevado y firme en que está concebida, no menos que los t¿rminos dictados por el General Beresford á un oficial á la cabeza de millares (myriads) de hombres, le harán infinito honor en Inglaterra, y le obtendrán de su Magestad la mas ámplia aprobacion de su conducta. " Hé recivido, y tambien incluyo, una relacion de los muertos, heridos, y prisioneros, de la cual aparecen dos oficiales, dos sargentos, un tambor, y cuarenta y tres soldados muertos ; ocho oficiales, siete sargentos, y noventa y dos soldados heridos ; y nueve prisioneros ; que hacen el total de 165 ; advírtiendose que casi ninguna de estas desgracias
PREFACIO DEL EDITOR. habria ocurrido si no hubiese sido por la gente en los techos de las casas y de las iglesias. " El enemigo confiesa haber perdido cerca de 700 hombres entre muertos y heridos, en la corta accion que tubo lugar en las calles ; y á no sér por la cooperacion de los habitantes, no trepido en asegurar que las tropas españolas habrian sido derrotadas completamente, aúnque en número siete veces mayor que las fuerzas inglesas. " Nada és tan difícil como dar una idea á sus Sefiorias del número de hombres armados ; pero por los mejores informes que hé podido obtener, se cree que P. y otros agentes principales de este complot, habian reunido de ocho á diez mil hombres en la campana ; que Liniers trajo consigo como unos ochocientos ó mil ; y que la ciudad subministró cerca de diez mil hombres de todas armas reunidos por los manejos secretos de los magistrados. * * ** * " Espero que sus Señorias me permitirán observar, que á pesar del chasco que nos hemos dado en la presente expedicion, la conquista de Buenos Ay-res fué ejecutada de un modo altamente honorable á los talentos y carácter militar del General Beresford ; y que la bien merecida fama de su ejercito há sido realzada con su conducta galante en la defensa de la plaza ; mientras que el pérfido español hallará, por poco que piense, que su victoria há sido adquirida con mengua de su honor, con infraccion de todo compromiso nacional, y violando todo vinculo moral, de que ni la sofisteria ni el ejemplo del Obispo podrán nunca justificarlo. " Durante el breve espacio que hemos estado en posesion de esta plaza, no se há perdido oportunidad de procurar todas las noticias posibles de sus productos y recursos, que deben sér de mucho uso en lo successivo ; y estoi satisfecho que el golpe que esta, expedicion há dado al comercio del enemigo, le há de sér sumamente sensible á la madre-patria ; al paso que la consecuencia que probablemente resultará de v 9
lxx PREFACIO DEL EDITOR. la duplicidad y mala fé de sus mismos oficialos, debe sér si no me ~uño mucho mas séria todavia con referencia á sus n 9 futuros intereses en estas colonias. Estos oficiales armaron los habitantes sin dístincion para contrarestar las tropas inglesas, y ahora el pueblo rehusa admitir al virei en la capital ; y aúnque éste há reunido un número grande de partidarios, los otros están resueltos á oponerse al restablecimiento del gobierno espariol. " Mientras tube el honor de estar á bordo del Leda, tube toda razon de estar satisfecho de las celosas atenciones del Capitan Honyman, de sus oficiales, y de su tripulacion, y no puedo menos que expresar mi ardiente aprobacion de la conducta de todos los oficiales y marinos que estubieron constantemente empleados en los buques menores y botes, sufriendo casi toda clase de privaciones, y en los tiempos rigorosos que hemos experimentado los últimos diez dias. " Me asiste sin embargo el sentimiento de que mi situacion me haya impuesto el deber de hacer esta relacion á sus Señorias, especialmente porque hé tenido que formarla en la mayor parte por noticias reunidas de várias personas, que quizá en muchos puntos no tenían sino un conocimiento vago é incierto. Con todo, si se advirtiese después, que hé dejado de hacer la debida justicia á la conducta enérgica, y bravura del General Beresford, y los oficiales y soldados que él mandaba, esta falta provendrá de las pocas comunicaciones que hé tenido desde el 12, á virtud de las medidas extremadas del enemigo, y no de repugnancia para apreciar su mérito en el modo mas liberal, como lo hé hecho en todas las ocasiones anteriores, y en todos mis despachos. " Soi, &c. (Firmado) " HOME POPHAM. " Al Caballero W. Marsden, Secretario del Almirantazgo."* * Apéndice al juicio de Sir H. Popham.
PREFACIO DEL EDITOR. lxxi Sería superfluo el detenerse á señalar ese tejido de ficciones, de que se compone el célebre parte que acaba de copiarse : esta tarea no tiene una relacion inmediata con nuestro asunto ; y ademas há sido yá verificada por el ensayo histórico de Funes, que há puesto bien al descubierto las fantasias de Sir Home. El gobierno ingles, que conocia las propensiones poeticas del citado oficial, al dar en la Gazeta de Londres la relacion antecedente, hizo suprimir muchos párrafos de ella ; y al amor própio del autor es que se debe la version completa y revivida de aquella fábula oficial, con la segunda edicion de su proceso. Nos ceñirémos por lo tanto á una ó dos cortas reflexiones. La capitulacion, ó condiciones acordadas á los habitantes á la entrada de Beresford, no les impuso, ni pudo imponerles, la obligacion de vasallage: no hubo, por consiguiente, perfídia en alzarse cuando les fué posible contra una dominacion extraña, que se habia introducido por la fuerza : un pueblo entero se sujeta, pero no se hace prisionero. El coronel Liniers nunca estubo juramentado, pues cuando los ingleses se apoderaron de Buenos Ayres, se hallaba de comandante de la Ensenada de Barragan, á 12 leguas de distancia : si entró dias después á la capital, fué en secreto, y á concertar medidas para la reconquista que proyectaba, con cuyo plan en la cabeza és absolutamente increible que buscase la amistad y relaciones de Sir Home. El General Beresford y sus tropas se rindieron á discrecion, bíen que con los honores de guerra. La única iglesia en la plaza mayor de Buenos Ayres es la catedral : solo la imaginacion de Sir Home há sido capaz de montar un canon en la cúpula de aquel templo. Tres lances hubo que debió aprovechar Sir Home con su grande fuerza naval para sofocar la bizarra empresa en su cuna; la travesia de Liniers á la Colonia ; el pasage de una escuadrilla desde Montevideo á aquel puerto á transportar las tropas que se remitieron por tierra; y el víage de la ex-
lii PREFACIO DEL EDITOR. pedicion desde la Colonia á las Conchas. En todas estas tres ocasiones, nieblas y otros accidentes de mar se vinieron á interponer, segun se dice por Sir Home, para burlar su vigilancia. Cuando Liniers llegó á la Colonia encontró que el Gobernador de Montevideo se había anticipado á sus designios, y que preparaba una fuerza para recuperar á Buenos Ayres. Las ideas de ámbos gefes se reunieron dentro de un mismo plan, y Liniers fué hallado digno por el gallardo Ruiz Huidobro de ejecutar aquel proyecto. Liniers llevó de Montevideo 600 hombres, los cuales no todos eran veteranos, 325 marinos, y 100 milicianos de la Colonia, á que se unieron en los Olivos 300 voluntarios de Buenos Ayres ; en todo, 1325 hombres que se podian llamar regulares. Dejando pués en el lugar que se merecen las exageraciones de Sir Home, que no pudo ver el asalto desde sus buques, á donde se habia retirado el dia antes, resulta como verdad incontestable que estos bravos arrancaron la fortaleza á los ingleses el 12 de Agosto, ganando por trofeo las armas y banderas del famoso 71, y la espada del General Beresford, que después ha brillado tanto en la guerra de la Península. Las tropas inglesas entregaron á las del pais 1,600 fusiles, 4 obuces, y 18 cañones. Poco importa á los vencedores ó vencidos que este asalto haya terminado por la sumision absoluta de los ingleses, como efectivamente fué, ó por un tratado de guerra, y capitulacion, como lo pretende Sir Home. Mas la notable discusion que se promovió acerca de esto, junto con el error en que cayeron escritores ingleses de la época, error de que participó el gobierno, pide que se recuerde aqui una materia, que de otro lado está completamente averiguada. Hacia dias que el General Beresford se hallaba prisionero, y vivia en la morada de Dn. Feliz Ca,s . amayer, ministro de la Tesorería. Este individuo que hablaba bien frances, y
PREFACIO DEL EDITOR. lxxiii poseia talentos seductores, se encargó de servir al General á expensas de la buena fé de Liniers, y después de muchos manejos, lo persuadió á que le firmára una capitulacion figurada, so color de generosidad, entendiendose que habia de mantenerse secreta, y sin mas mira que la de un consuelo privado para uso de Beresford con su gobierno. La irreflexion y ligereza de Liniers se dejaron prender en este lazo. La fingida capitulacion se firmó, y recivió la fecha del mismo dia 12 de Agosto. Ninguna reclamacion se hizo de pronto sobre su complimiento, ni aun en el acto de sér despachado Beresford con sus oficiales y soldados al interior, porque á hombres de honor les cuesta el prevalerse de un engaño : en suma, la existencia de aquel papel era un misterio para el público, que enteramente la ignoraba. Mas poco á poco se encontró el confiado Liniers en una posicion embarazosa, en un compromiso, un imbroylio que jamas habia presumido debiera sér la consecuencia de aquel documento ficticio que habia largado de sus manos ; aúnque contestó con lealtad á los reclamos que se hicieron, su capacidad para negocios empezó desde allí á dudarse. Sir Samuel Achmuty escrivió desde Montevideo á la Audiencia gobernadera una carta arrogante, en que decia (6 de Febrero, 1807) : " Estamos bien informados de que una capitulacion solemne ha sido violada—que se trata mal á nuestros prisioneros—que algunos de estos han sido asesinados—que los mas, si no todos, no reciven paga, y han sido confinados lejos en lo interior del pais entre privaciones y males que chocan á la humanidad. Con qué obgeto se comete esta infraccion de las leyes de las naciones ? El numero de prisioneros que tienen Vms. en su poder es mui corto en coal - paracion de nuestra fuerza, para que pueda influir en nuestros movimientos. Por consiguiente, han roto Vms. una eapitulacion, sin que ello les pueda acarrear beneficio. Por el trato de aquellos se han de hacer aqui retaliaciones ; y los amigos y parientes de Vms. quedan expuestos á rigores
PR El , ' A. C. O D EDITOR. gobierno ingles, que de este modo parecia reconocer los empeños de independencia que contrajo el General Beresford ; y cuando Lima se presentó después en Londres, obtubo igual pension, de que se halla gozando hasta este dia, y con que vive en Inglaterra. Hicimos antes alusion á la voz acreditada en Buenos Ayres, de que el General Beresfori dejó enterrado un gran tesoro en la fortaleza cuando perdió la plaza. Para concluir con este punto añadirémos, que no han faltado diligencias de tiempo en tiempo para descubrir tal depósito, y todas infructuosas. Una se practicó no obstante en 1827, con mas probabilidad que las dem as por el mismo Coronel B*****ke, que habia estado anteriormente de emisario. La cosa fué que un sargento de las tropas de Beresford murió en Irlanda, y declaró que él en persona habia hecho la excavacion con gente de su compañia para el dinero, que lo habia visto enterrar, y daba todas las señales del lugar con la mayor individualidad y precision. Con estas instrucciones no dudó el Coronel que debia dar con el tesoro, y que valía bien la pena de atravesar la mar á este intento. Se trasladó pués á Buenos Ayres, y con gran misterio propuso al gobierno que se le dejára cabar en cierto lugar del fuerte, bajo la condicion (que fué admitida) de que una mitad de lo hallado seria adjudicada al erario, y la otra al inventor ; pero nada halló sino tierra, después de trabajar hasta cansarse. La declaracion del sargento, y la veracidad de un moribundo, dificilmente se pueden poner en cuestion. El tesoro estubo enterrado. Pero se dejo allí, mucho tiempo bajo la tierra, por los que lo habian puesto ? ¿, Dejaría de hallar el General Beresford algun médio de extraherlo ? Esto es lo que no parece probable; y con todo, la idea de un tesoro enterrado durará tal vez por muchos años venideros, como la persuasion vulgar de los que dejaron los moros cuando salieron de Granada.
PREF 5,C E0 DEI, EDITOTI. Iy, Sir Home Popham, habiendo perdido la tierra y sus compañeros de empresa, continuó bloqueando el rio, hasta que le llegaron mil y tantos hombres del Cabo. Con este refuerzo hizo un amago sobre Montevideo, que fué rechazado, y en seguida desembarcó en el puerto de Maldonado, villa insignificante de la costa, que hallandose desguarnecida, ocupó sin dificultad. Los agentes que obran á distancia de sus gobiernos, suelen incurrir en errores, por descuidarse en computar las vicisitudes, que afectan los negocios humanos, y alteran la administracion. Esto fué precisamente lo que le aconteció á Sir Home en su empresa al Rio de la Plata, á pesar de su sagacidad. Pitt habia muerto el 23 de Enero. Cuando el gobierno ingles (mudado con la muerte de Pitt) supo que Sir Home habia partido del Cabo para atacar la América del Sur, despachó sus órdenes haciéndolo inmediatamente retirar, y desconociendo el proyecto. Mas por una contradiccion, que á penas se puede explicar, á no sér solo por el principio de interes y partido, sabiendo poco después, que habia tomado á Buenos Ayres, lo mandaba siempre retirar, pero determinaba tambien que no se abandonase la conquista. Tal fué la resolucion del ministerio que presidia Fox. Los refuerzos que Sir Home habia pedido á Inglaterra, fueron efectivamente despachados en Octubre, 1806. Sir Samuel Achmuty se dirigió al Rio de la Plata con cerca de 5,000 hombres, convoyados por el Ardiente al mando de Sir Charles Stirling, que debia, subrogar á Sir Home. Otro refuerzo de 4,200 hombres, á las órdenes del Brigadier General Craufurd y una grande fuerza naval bajo del. Almirante Murray, dió la vela poco después, con obgeto á conquistar á Chile, y dejando á discrecion de sus comandantes el arrivar al Cabo de Buena Esperanza, ó encaminarse por la
lxxxii PREFACIO DEL EDITOR, via del Cabo de Hornos, después de dar una mirada al Rio de la Plata. Desgraciado asi con su gobierno, vino Sir Home á Inglaterra á responder de sus proezas. A su llegada fué arrestado, y puesto en juicio ante una córte marcial, siendo su acusador el Almirantazgo. Los cargos eran : " Que con la mira de atacar las posesiones del Rio de la Plata, á lo cual no estaba autorizado, habia sacado del Cabo la fuerza naval que le estaba encomendada con solo el obgeto de proteger aquel dominio, y dejado sin defensa el establecimiento ; por cuya violacion de disciplina se pedia que fuese castigado." La sentencia se pronunció en los siguientes términos : " El tribunal es de opinion que la conducta del Capitan Sir Home Popham, en sacar del Cabo de Buena Esperanza toda la fuerza naval que estaba á su mando, y partir con ella al Rio de la Plata, fué altamente censurable ;—pero en consideracion á las circunstancias, el tribunal declara solamente que debe sér severamente reprendido ; y por tanto lo reprende aqui severamente."* Asi acabó la accion de este oficial en los proyectos contra la América del Sur. Para no confundir el órden de las operaciones que siguieron, es preciso tener presente que el armamento de Sir Samuel Achmuty con destino al Rio de la Plata, y el del General Craufurd para la conquista de Chile, fueron despachados en Octubre de 1806, como se há dicho, cuando el gobierno ingles ignoraba que Buenos Ayres habia sido reconquistado en 12 de Agosto. * El Mariscal Prevoste se acercó al Presidente, y le presentó la espada de Sir Home, que se le mandó devolver. Entonces desde el medio de la mesa, el Mariscal con un respetuoso saludo le volvió la espada á Sir Home, y la cárte se disolvió (11 de de Marzo, 1807, juicio de Sir Home). El acusado arguia en su defensa que si la expedicion estaba mal hecha, como era que se continuaba ? A esto no habia contestacion.
PREFACIO DEL EDITOR. Pero tambien debe observarse que el ensanche que se dió inmediatamente á la empresa, fué con conocimiento de la suerte desgraciada que habia, tenido la expedicion primera. Obstinado mas que nunca el gabinete.ingles en la conquista, por la noticia misma del re y es, envió sus órdenes al General Craufurd por un buque ligero para que con las tropas destinadas á Chile pasase al Rio de la Plata. Estas órdenes las recivió Craufurd en el Cabo de Buena Esperanza el mes de Abril, y en consecuencia de ellas se dirigió ,á su nuevo destino, y llegó en 14 de Junio, 1807, á Montevideo, que Sir Samuel Achmuty había tomado en 3 de Febrero de aquel ario. Alli encontró al Teniente General Whitelocke, que habia arrivado desde Inglaterra en 9 de Mayo con un refuerzo de 1630 hombres, y que había sido investido con el mando en gefe de todas las fuerzas unidas para reducir á Buenos Ay-res. Las instrucciones dadas al General Whitelocke, revelan todo el pensamiento del gabinete ingles en este memorable asunto : á un incidente raro se debe que sean conocidas ;* y su importancia exige se presenten aquí en toda su extension. INSTRUCCIONES. " Downing Street, Marzo 5, 1807. " Señor, Habiéndose creido conveniente enviar un oficial de alto rango, y de conocidos talentos y juicio, á tomar el mando de las fuerzas de Su Magestad que se hallan yá, probablemente se hallarán mui pronto, empleadas en las Provincias de la América del Sur, debo informar á V. que Su Magestad se há servido elegir á V. para este objeto; y por tanto partirá V. desde luego al Rio de la Plata, en un * Juicio formado al General Whitelocke después de su derrota. G
1XXX1V PREFACIO DEL EDITOR. buque que está ya preparado para conducirlo, á tomar el expresado mando. " Las fuerzas que encontrará Y. á su llegada, son las remitidas desde el Cabo al mando del Teniente Coronel Backhouse, y las que partieron de Inglaterra á las órdenes del Brigadier General Sir Samuel Achmuty, que consisten de los cuerpos que abajo se mencionan, y montan en todo al número de 5338 hombres. Pero á estos se agregará probablemente, cuando V. llegue, ó poco después, la fuerza que manda el Brigadier General Craufurd, que tambien se menciona, y se compone de 4212 hombres (9550 hombres). " Para que puede V. juzgar con mas certeza de la confianza que hai de que esta fuerza se reunirá con la primera, como tambien el regimiento 9 de dragones que queda mencionado, y cuyo destino puede haberse cambiado por el buque que despachó el Almirante Murray, incluyo á V. una relacion de todas las noticias recividas, y de todas las órdenes expedidas en el particular, de que aparece que casi no puede quedar ninguna duda de que el Ply habrá llegado antes que el General Craufurd hubiese salido del Cabo, y que este debe por consiguiente haber dirigido su curso al Rio de la Plata junto con el Almirante Murray. " Siendo sin embargo posible que no haya sucedido asi, es preciso estar prevenido para ámbos casos, á saber, la reunion del armamento del General Craufurd, ó el de haber seguido á su destino primitivo. En el primero de estos casos, como la fuerza de V. se considera mas que suficiente para cualquier obgeto que se propusiese emprender, despachará V. lo mas pronto posible, y cuando lo hallase prudente, el regimiente 89, y algun otro de que pueda V. desprenderse después de sus primeras operaciones, enviándolos bajo convoy seguro al Cabo, para que de alli pasen á la India. " Con la fuerza arriba expresada procederá V. á ejecutar
PREFACIO DEL EDITOR. el servicio que le está encargado, de reducir la Provincia de Buenos Ayres al dominio de Su Magestad. " En el otro caso, menos probable, de que el armamento del General Craufurd haya seguido á su destino primitivo, tal vez encontrará V. sér conveniente, con consulta del Almirante, el despacharle un buque por el Cabo de Hornos, con órdenes ádicho General, cuyas órdenes podrán sér ó de seguir el plan que hasta aqui se tiene formado, ó de mandarle que renuncie enteramente aquella empresa. Para una y otra cosa se le deja á V., y á los oficiales que dirigen la fuerza naval, en una libertad completa á este respecto, sin otra restriccion sino que no debe V. extender los límites de sus operaciones mas allá de lo que están designados actualmente ; y que en todo evento, siempre que se requiera la cooperacion de cualquiera parte de las fuerzas navales de Su Magestad, no debe darse ningun paso, ni darse ninguna órden al General Craufurd, sin el acuerdo de los comandantes de mar, asi en el Rio de la Plata, como con dicho General. " De cualquiera modo que se obre, ya en cuanto á instrucciones al General Craufurd, si hubiese pasado á su destino anterior sin haber tocado en Buenos Ayres, ó en cuanto á usar de la fuerza que hallase V. desde luego en los lugares mismos, debe V. tener presente que el obgeto de la empresa que le está cometida, no es el de molestar y de hacer dallo al enemigo, sino el de ocupar aquellos puntos ó porciones del territorio, que tomados una vez por las armas de Su Magestad, no sea facil recobrarlos, y que al mismo tiempo no requieran para su conservacion un cuerpo de tropas mayor que el que puede suponerse que este pais querrá emplear en guarnecerlos, no debiendo ciertamente exceder su número al que ahora se pone bajo el mando de V " Se presume que con una fuerza mucho mas inferior á la que podrá V. reunir, suponiendo que se le agregue el General Craufurd, y que fuera de la que lleva V. ahora conG2
ixxxvi PREFACIO DEL EDITOR, sigo, ascenderá á mas de 9000 hombres, se tornará posesion sin dificultad, de toda la Provincia de Buenos Ayres ; pero después resta todavia considerar, qué número será suficiente para mantener la posesion contra las tentativas que el enemigo pueda hacer para reconquistarla, y las fuerzas que pueda reunir á este fin. " En cualquiera parte donde se establezca la autoridad de Su Magestad, debe ponerse el mayor cuidado y todo empeño en conciliar la buena voluntad de los habitantes, absteniendose de todo lo que pueda chocar sus opiniones ó preocupaciones religiosas ; respetando sus personas y propiedadas ; removiendo las trabas é imposiciones de que se quejan ; y haciéndoles sentir en general la benéfica influencia del gobierno de Su Magestad, comparado con aquel á que se hallaban sometidos anteriormente. " Con respecto á reglamentos comerciales, se conducirá V. por las órdenes que ha publicado el Consejo (que se incluyen en copia) para dirigir et trafico de Buenos Ayres, y que extenderá V segun las circunstancias lo admitan á otros V. 5 b 5 lugares ó territorios que cayesen en poder de Su Magestad. " Cuando estos reglamentos afecten en alguna manera al gobierno y la constitucion del pais, el principio que debe observarse és, abstenerse cuanto sea posible, de toda cosa que pueda infringir los derechos, privilegios, y aun usos establecidos de cualquiera de las clases de los habitantes ; y no introducir en el gobierno ningun otro cámbio sino el que necesariamente debe resultar de la substitucion de la autoridad de Su Magestad por la del Rei de Espana. " Puede sér necesario mudar individuos ; y al hacer esto debe darse la preferencia, en cuanto sea posible, á los naturales del pais, dejando á un lado á las personas nacidas en Espana. " Todos aquellos que fueron los principales promotores y agentes de la insurreccion contra el General Beresford,
PREFACIO DEL EDITOR. deben sér alejados con cuidado, enviandolos á Europa, ó poniéndolos en situacion en que sus maquinaciones no puedan sér temibles en lo futuro. "El caso del General Beresford y de su ejército, debe bajo otro punto de vista sér el obgeto de la atencion de V., y parece en efecto que asilo reclama el honor nacional, conforme á los sentimientos que animan á Su Magestad por el bien estar de sus tropas, y á la justicia que debe hacer el pais á los que emplea en su servicio. " En este instante tal vez sería difícil averiguar con claridad hasta que punto fué violada la capitulacion con aquellas tropas, ó cual sea precisamente el reclamo que de sus resultas convenga hacerse en su favor ; pero cualquiera cosa que las sea debida, ya en virtud de estipulaciones especiales, 6 de los usos generales, establecidos entre las naciones respecto de prisioneros de guerra, se ha de exigir hasta lo sumo, aun empleando para ello cualquiera medios que la fuerza de las armas pueda ofrecer á V., hasta obtener completa justicia en su favor. El servicio que se há confiado al celo de V., por mas feliz que sea en otros respectos, debe considerarse incompleto, siempre que quede alguna duda en cuanto á la restituion de estas tropas en tiempo regular, ó á protegerlas entre tanto contra toda especie de violencia y mal trato. " Aúnque Su Magestad se há servido ordenar se envie ademas desde luego la fuerza que se expresa al margen (1630 hombres) para operaciones que pueden sér precisas, pero que sin esta ayuda y en caso que no se verifique la junecion del General Oraufurd, no podrá V. emprender ; con todo, no es la intencion de Su Magestad que todo esta fuerza se retenga, sino unicamente la parte que sea necesaria para asegurar los puntos ó territorios, que por resultado final de aquellas operaciones, haya V. podido ganar. " Se supone que el número necesario para este obgeto, no podrá exceder en ningun caso de 8000 hombre,, ó mas de
lxxxviii PREFACIO DEL EDITOR. las tropas que podrá V. levantar en el pais ; y por consiguiente, á no sér sino en circunstancias particulares, que será de su cargo el explicar satisfactoriamente al gobierno, no deberá V. considerarse autorizado para retener mas que aquellos. " Si las circunstancias fuesen tales que obliguen á V. á cerúr sus operaciones á la ocupacion de Montevideo ó Maldonado, ó de algun otro punto en la costa, que crea V. conveniente conservar para proteger el comercio y los demas buques, se presume que una fuerza mui inferior á la que se há expresado, es decir, mui inferior á 8000 hombres, será bien suficiente ; y en tal caso, como en cualquier otro, remitira V. el exceso por la primera ocasion oportuna á Inglaterra. " Si la reduccion de Montevideo hiciese parte de su plan de operaciones, según se há dicho arriba, y se hubiese conseguido en efecto, no por ello debe V. considerarse obligado por estas instrucciones, á mantenerse permanentemente en posesion de aquella fortaleza, sino que podrá V. retirar la guarnicion, y destruir sus murallas, si asi le pareciese conveniente. " En todo lo referente al manejo de rentas de cualquiera Provincia ó distrito de que se halle V. en posesion, se guiará V. por las instrucciones que se han dado al General Craufurd, de que aquí se acompaña cópia. " En el mismo papel encontrará V. instrucciones sobre otro punto de gran delicadeza é importancia, á saber lo que debe V. responder á las preguntas de los habitantes sobre su situacion futura en la paz. " Según verá V. en el papel citado, ninguna otra seguridad debe dárseles, sino que Su Magestad no restituirá sino con gran repugnancia unas posesiones que tanto estima ; y que en ningun caso consentirá en devolverlas, sin tomar medidas de seguridad en favor de aquellos que por su afecto á Su
PREFACIO DEL EDITOR. lxxxix Magestad puedan temer haber incurrido en el desagrado de su anterior gobierno. " Antes se há supuesto que pueden aumentarse las fuerzas de Su Magestad con tropas levantadas en el pais. Por de contado, debe ponerse gran cuidado en elegir los individuos ó clases própias á aquel obgeto ; en determinar el pie en que hayan de ser puestas, y su monto ; pero obrando con estas precauciones, se deja percivir que esta medida ayudará mucho á asegurar las posesiones de Su Magestad en aquella parte del mundo, y evitará al mismo tiempo el sacar demasiadas tropas de este pais. Es casi innecesario observar que tanto en este, como en todo otro punto, debe guardarse la mas estricta economia, asi en adoptar cualesquiera plan en su origen, cuanto en disponer los detalles para llevarlo á ejecucion : por lo cual se espera que al dar aviso de todo gasto de esta especie, expondrá V. las razones que lo hayan inducido á ello, con todos los pormenores del negocio. " Queda antes asentado que en caso de reunirse el General Craufurd, ó no, no puede haber duda ninguna de que se mantendrá V. en posesion de algunas partes, de mas ó menos estension, de la Costa del Este. " Pero restan todavia dos casos que fijar, y aúnque inverosímiles, no deben pararse en silencio. El uno es, que encuentre V. á su llegada que las plazas que habian ocupado las tropas de Su Magastad, no están ya en sus manos : el. otro, que sea necesario abandonar todo lo que se hubiese poseido antes, y retirar del aquel pais toda la fuerza inglesa. En uno ú otro de estos casos, parece que no queda mas que considerar que el modo en que V. y el General Craufurd, con todas las tropas que uno y otro tienen, puedan volver a Inglaterra. Pero al adoptar los médios necesarios á este efecto, lo mismo que para decidirse sobre la retirada, debe atenderse al estado en que probablemente se halle el armamento del General Craufurd en aquel momento, considerado con reta-
XCV1 PREFACIO DEL EDITOR, Certificoos, que pocos años después que yo me haya ido de vosotros, vendrá aquella gente nueva, y cumplirá lo que nuestro padre el Sol nos ha dicho, y ganará nuestro imperio, y serán señores de él. Yo os mando que les obedezcais, y sirvais, como á hombres que en todo os harán ventaja : que su lei será mejor que la nuestra, y sus armas poderosas, é invencibles, mas que las vuestras. Quedaos en paz, que yo me voi á descansar con mi padre el Sol, que me llama.' "* Ahora pués : sin necesidad de recurrir á sortilégios, artes sobrenaturales y absurdas, los oráculos anteriores se explican suficientemente por las luces y política de los Incas. En primer lugar, el vaticinio sobre los Españoles, no es mas que el comento razonable de un hecho. Se habian aparecido extrangeros por la costa : era de presumir que esta gente desconocida no se habia mostrado al acaso ; que pertenecia á alguna nacion fuerte y ambiciosa ; y que formaba la vanguardia de una expedicion invasora. Combinadas estas sospechas con el conocimiento de la debilidad del Imperio á la muerte de un Principe experimentado, en vísperas de aquel conflicto, debía inferirse que el pais iba á sér subyugado. Los hombres que venian de lejos con intento de dominar, indicaban sér superiores al pueblo tímido y pacífico del Perú. No hai tampoco mucha dificultad en cuanto al vaticinio que hace relacion á Inglaterra. La opinion mas establecida sobre el origen de los habitantes del Perú, es, que vinieron del Asia, siguiendo el nacimiento del sol, y navegando de isla en isla hasta la costa occidental del continente americano. Asi lo prueban una porcion de analogias en la constitucion del Imperio, el culto del sol, establecimiento de castas, vocabulario, costumbres, ártes, y color del pueblo peruano. Se sabe que en lo antiguo se * Libro 9° Comentarios Reales de los Incas. Pag. 332.
PREFACIO DEL EDITOR. hacia una grande navegacion desde la Asia, y la China, á los mares del norte, y partes septentrionales de Europa. De alli se puede asegurar que los sábios fundadores del Perú tenian conocimiento de la Nacion inglesa, y su poder naval : lo que hace creer que pudieron considerarla como que algun dia habria de desalojar y suplantar á los primeros invasores. Lo demas sobre restitucion del cetro nativo, entraba por consuelo de un padre, y para sostener el espíritu nacional con la promesa de que serian vengados los infortúnios del Estado, y reparados sus agravios. En suma, no hai que suponer sino que el vaticinio de la ida y dominacion española, precedió, como era natural, al que indicaba la libertad por los Ingleses ; y entonces, el preságio sobre los españoles se reduce á la exposicion de un evento en todas sus consecuencias probables ; y el preságio de la restauracion del Imperio por los Ingleses, era la predicion, ó conjectura de un político, ó si se quiere, la ilusion de un legislador, que cuida de su gloria futura. De todos modos, esta peculiar circunstancia pudo servir de mucho á los Ingleses, si hubiesen estado informados del vaticinio, y hubiesen sabido, ó querido aprovecharse de él. Personas que residían en el Perú aseguran, que los Indios tubieron por cercano el cumplimiento de aquella profecía, y efectivamente lloraron la derrota de los Ingleses. v. Los tres años desde estas invasiones hasta hacerse la revolucion, fueron la época mas feliz de la vida del Dr. Moreno; en que dueño de sus inclinaciones, dividia su tiempo entre el estudio y su familia : una numerosa clientela frecuentaba su casa, solicitando sus talentos en la direccion de negocios ; y el ejercicio de la profesion le ganaba cada vez mas un crédito considerable, que no tenia rival. Su estado entonces
xcviii PREFACIO DEL. EDITOR. reunía, toda aquella satisfaccion y honor, que puede dar el uso de la elocuencia distinguida : era el mismo que ha descripto tan bellamente Tácito en sus diálogos sobre los oradores : " Quid enim dulcius ** * * * quam videre plenam semper et frequentem domum suam concursu splendissimorum hominum * ***** illos quinimó orbos, et locupletes, et potentes venire plerumqué ad juvenem et pauperem, ut aut sua, aut amicorum discrimina commendent ?" " Que cosa mas lisongera que ver llena incesantemente su casa, de un concurso numeroso de ciudadanos de primer rango ** ** * que los ricos, los poderosos, y aquellos de quienes hai que esperar, vengan á menudo á buscar á un joven sin fortuna, para poner bajo la proteccion de sus talentos, sus bienes, sus vidas, ó las de sus parientes y amigos ?" Entre las causas que defendió por aquel tiempo, se hace notar la de un gran propietario, qne reclamaba sus derechos respecto de una finca arrendada. Esta cuestion no era tan llana como puede á primera vista parecer : estaba afecta á una perversion escandalosa de los principios de justicia ; y era en el fondo un abuso capital, sostenido vivamente por el poder. Tal fué el asunto del .41(yato pronunciado ante la Audiencia en favor de Dn. Jose Antonio Escalada. Se versaba en esta materia una cuestion municipal, que de intento se habia mantenido hasta alli en absoluta confusion ; porque los Jueces que decidian las controversias de esta clase, teniendo en el pais solamente una residencia temporal, estaban todos en la condicion de inquilinos, y hacian causa comun con los arrendatarios, encontra de los propietarios. Llegó á tal punto la opresion, que hubo efectivamente un caso en que un empleado principal habitó 15 anos la casa de una viuda, sin pagar nunca el alquiler : á cada paso judicial para lanzarlo, se contestaba con un articulo atrevido, que prolongaba aquella usurpacion ; y después de mucho trabajo, no para el pago de los arriendos devengados (de lo cual ya no
PREFACIO DEI, EDITOR. xcix se trataba) sino para la simple despedida, ó desalojo, después de aquel inmenso espacio, le fué necesario á la viuda alguna. especie de favor. Este hecho hará estimar la dificultad con que tenia que contender el Abogado del Sensor Escalada. Sin embargo, la fuerza, claridad, y doctrina del Alegato, alcanzaron una decision favorable, y pusieron órden para lo futuro en la materia, con particular beneficio de la comunidad. Poco después se presentó la controversia sobre si debia continuar el sistema de exclusion y monopolio comercial de la Metrópoli, y seguir el pais sacrificándose á la avaricia estéril, y nunca satisfecha., de los negociantes de Cadiz cuestion gravísima, cuya solucion abrazaba todo el plan administrativo y político de las colonias españolas. Tal fué el asunto de la Representacion d nombre de lo,T hacendados del Rio de la Plata, al Virei Dn. Baltasar Hidalgo de Cisneros, reclamando el comercio libre y la apertura de los puertos. Era preciso mucho tacto para no ofender, muchos conocimientos para ilustrar, mucha elocuencia para persuadir : todo esto hallamos en aquel celebrado escrito, en que el autor, anteponiendose á su tiempo, expone y analiza los principios de economia, que hoi recien, se puede decir, se van estableciendo en Europa; y lo hace con una valentía, una fuerza, una posesion que dominan. Pero mas especialmente admiramos el patriotismo esclarecido con que pugna por proteger á los que habitan las campanas ; corno hace valer la importancia de sus trabajos, el peso de sus sufrimientos, lo injurioso del olvido á que se hallaban condenados, y, por fin, la esperanza del bien-estar y la abundancia que promete la libertad. Su voz consoladora se eleva sobre la de sus enemigos, y les dice : " Pascite, ut ante, bo y es, pueri, submittite tauros."--VInG Esta voz no los engañaba. El comercio e T anol, el apoc
C PREFACIO DEL EDITOR. derado de Cadiz, el Consulado, y el Ayuntamiento, hacian oposicion á la libre exportacion de los productos de aquel suelo : lec aran causa de la Provincia, como el Dr. Moreno la llama, se estaba agitando en efecto sin intervencion del gremio de hacendados, cuando aquel tomó su defensa y exclama : " Los labradores de nuestras comparsas no endulzan las fatigas de sus útiles trabajos con los honores, que la benignidad del monarca les dispensa : el sudor de su rostro produce un pan, que no excita la gratitud de los que alimenta ; y olvidada su dignidad é importancia, viven conde. nados á pasar en la obscuridad los momentos que descansan de sus penosas labores. Los hombres que han unido lo ilustre á lo útil, ven desmentida en nuestro pais esta importante máxima ; y el viagero á quien se instruyese, que la verdadera riqueza de esta Provincia consiste en los frutos que produce, se asombraria cuando buscando al labrador por su opulencia, no encontrase sino hombres condenados á morir en la miseria. V. E. ha sufrido igual desengaño, y á pesar de aquella consulta, se habria decidido la causa de los hacendados sin su intervencion y audiencia, si una extraña. persecucion no los hubiese hecho vigilantes." El estado exhausto de la tesorería, á consecuencia de la guerra, y el temor mismo de las tropas, que ni podia licenciar, ni pagar, habian obligado al Virei á pedir se le propusiesen arbitrios. Los proyectos, á que dió lugar la consulta, se reducían á recursos eventuales de rentas, empréstitos, ó contribuciones que debian agravar el mal, y realizar la bancarrota. El Dr. Moreno se apodera de la cuestion, y logra la oportunidad de ventilar solemnemente los principios de la administracion, al frente de un poder arbitrário ; enseñando que los recursos del gobierno deben buscarse en el bien-estar y las facultades del pueblo ; que el gobierno no puede sér rico y opulento, cuando sus súbditos son pobres ; y que la agricultura es la base de la prosperidad nacional. Asi re-
. PREFACIO DEI, EDITOR. cuerda la importancia de la clase trabajadora que hace fru,c tificar los campos, y reclama para ella los derechos de que se hallaba despojada. Pedir la libertad del labrador, aconsejar toda franquicia en la circulacion y concurrencia de sus frutos, era pedir la libertad de todo el pais ; y de aqui fué que este excelente escrito ha sido considerado el precursor de la revolucion la voz que clama en el desierto. Por él se dió al Dr. Moreno el nombre de 4boyado de los hacendados con que generalmente se le distinguia después ; y si alguna vez los paisanos han de elevar un monumento á la memoria de su primer benefactor, sin duda le conservarán aquel honroso nombre : " Ille meas errare boyes, ut cernis, et ipsum Ludere quwyellem calarno permisit agresti." VIRG. " A él debemos que nuestras vacas cubran, como veis, nuestros campos, y poder nosotros cantar lo que gustemos. en nuestra música sencilla.' Adoptado el plan del autor de la Representacion, no obstante muchas restricciones concedidas al partido peninsular, se sintieron los mas benéficos efectos en la abundancia de las rentas, y el extraordinario incremento que tomó la industria rural. Desde entonces se vieron dos grandes novedades : las arcas del Estado con fondos superabundantes ; la campana con pastores y labradores ricos. Por una consecuencia precisa de esta sábía medida, el comercio que se había abierto á los ingleses, se extendió inmediatamente á todas las naciones, y aquellas vastas comarcas empezaron á florecer. Con todo ello, cual fué la conducta de la Metrópoli cuando supo esta transformacion ? La que porfia esperarse de sus hábitos anticuados de desprecio acia las colonias, y miserable complacencia á las pretensiones de Cadiz. Tucorrregible en su amor por el monopolio, y á pesar de la i2
Cii PREFACIO DEL EDITOR, dislocacion en que ya se hallaba, mandó cerrar como antes los puertos en el modo mas peremptorio ; pero esta fatal resolucion llegó tarde para que fuese obedecida. Es singular que por el mismo tiempo salió tambien á luz un decreto de la Regencia, sancionando el comercio libre. La grita y exasperacion de los comerciantes de Cadiz se elevaron con tal violencia contra esta cencesion, aparentemente arrancada á un momento de buen sentido, que la Regencia se vió obligada á emplear el degradante arbitrio de negar su decreto, declarándolo por apócrifo, y dando por disculpa, que aún para hacer alguna innovacion á favor del comercio americano, era necesario derogar las leyes primitivas de Indias, cuyo acto podria producir gravisimas consecuencias al estado. Otros han creido que nunca se expidió tal decreto ; pero se resiste á reglas de crítica el pensar que alguno se atreviese á forjarlo ; á mas que es un argumento por lo genuino del decreto que la Regencia no procedió á averiguar el como, y por que manos, se hubiese cometido aquel fi ande en asunto oficial de aquella clase. " Un ataque tan vigoroso (observa aqui la vida) excitó la rábia de los opositores del franco comercio. Casi todos los negociantes europeos que frecuentaban la casa de Moreno, la desertaron sentidos ; pero este miraba con desprecio las opiniones de estos hombres, y no se embarazaba en los perjuicios que podrian resultar á sus intereses individuales, cuando defendia la causa de su patria. Poco me importa, decia en sus conversaciones familiares, el ódio de los europeos poderosos ; y aun en los negocios de mi profesion, temo mui poco que ellos me empiezen a mirar con disgusto. Estoi convencido que cuando un espafiol europeo viene al estudio de un abogado criollo, es porque no encuentra un paisano á quien dar los provechos de su defensa. Desconfiados de acertar en una hostilidad directa, sedujeron al Virei Cisneros, pintando al abogado del libre comercio como una persona
PREFACIO DEL EDITOR. cili peligrosa en América; y bajo el pretexto especioso de una colocacion brillante, se le trató de separar del pais. El Dr. Moreno alcanzó bien donde se dirigia el golpe, y manifestó a Cisneros que nunca admitiria el empleo de Oidor en los tribunales de la Península, que se le ofrecia." El siguiente rasgo fué producido en una causa en que el Dr. Moreno defendia á Dn. Antonio Poroli contra Dn. Bernardino Rivadavia, en una cuestion mercantil ante el tribunal consular ; y se cópia aqui por lo animado y exacto de la pintura que hace de una persona que tanto há figurado después en aquel pais. " A la verdad, Señores : ¿ cuando se inició este repentino comérciante en la carrera del comercio? ¿ Cuales han sido sus principios, cual su giro, cuales sus conocimientos, cuales los fondos ó actos mercantiles por donde se haya hecho conocer en esta ciudad? ¿Es acaso presumible que una gruesa y complicada negociacion se encomendase á la administracion de un joven que no conoce los calidades de los efectos, que no distingue la bretaña de Francia de la de Hamburgo, que ignora los precios, que es incapaz de comparar los valores, y carece de los conocimientos facultatibos que exigen práctica y principios, que él no ha tenido ? ¿ Acaso la calidad de comerciante será el vil précio del que tenga bastante impavidez para aparentarla sin haberla merecido? Sirváse V. S. fijar la vista sobre la conducta pública de este joven : ya sostiene un estudio abierto, sin sér Letrado : ya usurpa el aire de los sábios, sin haber frecuentado sus aulas: unas veces aparece de Regidor, que ha de durar pocos momentos : ótras se Presenta como un comerciante acaudalado, de vastas negociaciones, que ni entiende, ni tiene fondos suficientes para sostener ; y todos estos papeles son triste efecto de la tenacidad con que afecta sér grande en todas las carreras, cuando en ninguna de ellas ha dado hasta ahora el primer paso." Es de advertir que lo de Regidor que ha de durar pocos
ci V PREFAC 10 DEI, EDITOR. instantes, hace alusion á haber sido nombrado en 1808 9 Alferez Real por Liniers, usurpando á los capitulares esa regalía de que estaban privativamente en posesion ; pero el Virei se vió obligado á revocar el nombramiento dos horas despues, quedando burlado Dn. Bernardino Rivadavia, que vestido de rigorosa etiqueta, con espadín al cinto, y mui empolvado, segun era en aquel tiempo de costumbre, habia ya principiado á recivir los parabienes. Por aquel tiempo salia el Dr. Moreno á paseos del campo, en días de fiesta, á distancia que no excedia de cuatro ó cinco leguas, y volviendo siempre á la noche. En estas cortas incursiones se acompañaba de uno ó dos amigos de letras; y para contemplar mejor las bellezas de la campaña, trahia consigo los Estudios de la naturaleza de Bernardino de St. Pierre, á cuya lectura se entregaba con deleite á la sombra de un arbol, á, la vista del rio, ó en el corredor de alguna casa humilde, en que pasaba el dia. Una vida tan igual y tranquila iba á sér pronto interrumpida por las agitaciones públicas, que comenzaban ya. El crédito del individuo debia sér, en tales tiempos, enemigo de su reposo, y lo exponia á muchas exigencias. Los incidentes de la guerra y los peligros inducian alteraciones graves en el régimen colonial. Cuando el Marques de Sobre Monte, por su incapacidad, habia perdido todo título á la confianza de los pueblos, y la autoridad del monarca se hallaba tan envilecida en la persona de su representante, la necesidad de destituirlo sin consulta de la Metrópoli, vino á acabar de degradar la efígie viva, y el ótro yo del príncipe que residia al otro lado de la mar, comprometiendo al mismo tiempo las relaciones de gobierno. El Cabildo de Buenos Ayres que habia adquirido un influjo predominante en los negocios, de resultas de sus servicios en la guerra, y que se componia de puros españoles europeos, convocó y tubo una asamblea, en que no solo se acordó la depo-
PREFACIO DEL EDITOR, cvsicion del Virei, sino también el mandarlo trailer en arresto desde la Banda Oriental, en que se hallaba, por médio de una fuerza que se despachó á aquel efecto. Tal fué la primera asamblea popular que se tubo en aquel estado, y la resolucion que emanó de ella. La prision del Virei no podia ejecutarse sin estrépito, y no diremos sin escándalo, pero al menos, sin estrafieza de las leyes. Verdad es que fué justificable y necesaria en las circunstancias del pais; mas los esparioles europeos que la dictaron, no advertian lo contagioso del ejemplo, y que sus consecuencias serian mas asambleas, ó comicios, mas plaza pública, mas . forum, contra la autoridad peninsular, que estaba en su interes sostener. El Marques, después de presenciar la torna de Montevideo por los ingleses, se retiraba en confusion con algunas tropas de escolta, sin saber donde dirigirse, cuando fué sorprendido en la posta llamada de Duran, entre Sn. José y el Rosario, por las fuerzas mandadas á prenderlo ; las que, saliendole secretamente al encuentro, cercaron la casa á la entrada de noche, y se apoderaron de su persona y familia, conduciéndolo á Buenos Ayres. Esto aconteció á fines de Febrero de 1807, entre el asalto de Montevideo por Achmuty, y la invasion. de Whitelocke. Por efecto de este fracaso, pues por tal se debe tener la degradacion de un Virei en la historia de una colonia, el gobierno se compartió de esta manera : la Audiencia tomó el mando político ; Liniers fué encargado del mando militar ; y la Municipalidad se reservó la supremacía, ó soberanía popular, para dirigir y censurar los actos de la administracion, salvas siempre ciertas formas de deferencia á la constitucion antigua. Bajo este estado, momentaneamente compacto en tanto que duraba el obgeto coman de la defensa, pero que debía desgarrarse por la discordia y la querella cuando los peligros pasasen, se hizo frente á la invasion de
eXií PREFACIO D'EA . , •EDIT011. La Municipalidad, que habia quedado sola en sillas cundes, recivió la órden de presentarse en la fortaleza, y entrando en ella fué puesta en rigoroso arresto. La venganza, de Liniers rompió primero contra los miembros de la corporacion, que miraba por autores principales del movimiento, Dn. Martin Alzaga, Dn. Olaguer Reinals, Dn. Es:- tevan Villanueva, Dn. Juan Antonio Sta. Colorea, y Dm Francisco Neira, fueron embarcados á Patagones por la puerta del socorro, aquella misma noche, en el tra.ge negro de seda de su oficio, y un viento pampero penetrante, sin darles tiempo de comunicar con sus familias, ó de proveerse (12 equipage : los ( l emas capitulares escaparon de la deportacion por intercesiones de amigos. La facilidad con que se habia suprimido el movimiento, su obgeto, y la política, debian aconsejar á Liniers moderacion, pués, al fin, no se habia derramado sangre, ni perdido ninguna. vida. Muchas excusas que atenuasen aquella falta, podia encontrar él mismo en su conciencia ; y al menos hubiera sido generoso de su parte el tratarla con lenidad mas no procedió de este modo. Los siguientes días se emplearon los ayudantes del gobierno en llenar una vasta prision con las personas que habian asistido á la plaza : cada hora señalaba una nueva persecucion : pobláronse los calabozo s de hombres ricos, y padres de familia, todos de la clase europea : un proceso militar se lebantó con aparato para castigar á los reos de la asonada; y los batallones europeos fueron desarmados. Pero el hecho de Liniers, menos honroso y avisado, después de la deportacion, fué mandar asaltar la casa de Dn. Estevan Villanueva, y extraher de ella trescientos y tantos mil pesos, que tenia aquel negociante enterrados desde la invasion de los ingleses ; cuyo dinero hizo distribuir á la tropa. Ni se repuso al dueño este saqueo, hasta muchos anos después, que el gobierno americano lo liquidó completamente, por espíritu de justicia que cede mui en su ala-
PREFACIO DEI, EDITOR.. bauza. Se mandó bajar el badajo de la campana, y llevarlo á la fortaleza, tanto por cuerpo del delito, cuanto para quitar al cabildo el privilegio que tenia, de convocar los ciudadanos. Positivamente, este agente inanimado de la revolucion estubo detenido seis meses hasta la decision de España, por la cual fué vuelto á su torre, donde muchas vezes después debia tocar, incorregible, otras llamadas. Esta circunstancia, aúnque pequeña en si, y burlesca, no pareció tal á los americanos mismos, porque insultaba la corporacion de su patria, y quitándola un privilegio antiguo deprimia la Municipalidad. Por esta crisis se halló el Dr. Moreno colocado entre dos partidos, que no podian en adelante conciliarse entre sí. Su opinion se explicó decididamente, y con prudencia, por la formacion de una junta gubernativa, que sirviese de contrapeso ó freno á los proyectos de Liniers, y garantia á la tranquilidad interior este fué el voto que dió en calidad de abogado y de vecino cuando se le llamó á la Sala Capitular durante la fatal asonada ; pero requería que entrasen en la junta individuos Americanos, y reprovaba el ciego orgullo con que los españoles desderiaban conciliar las tropas del pais, y buscar su cooperacion, sin la cual creyó temeraria y desastrosa cualquiera tentativa. Por el contrario, el cabildo y directores del movimiento se obstinaron en que todos los miembros de la junta fuesen de la clase europea, y la revolucion, la obra exclusiva de su partido, tratando con su insolencia acostumbrada la clase americana. Si en el curso que habían tomado las pasiones no logró salvar al cabildo del precipicio á que se arrojó, consiguió al menos se guardase la moderacion necesaria, para que no se ensangrentase el drama del 1° de Enero, y que la causa se mantubiera defensiblei El se manifestó constante y verdadero á los desgraciados, al mismo tiempo que fué exacto y delicado en 'el uso de las confianzas que le hacian los oidores. Después finé
("XIS PREFACIO DEL EDITOR. solicitado por los deportados para pasar á Espacia á (Jefenderlos ; servicio importantisinao, y expuesto, que no obstante se le pedia en términos iliberales, y se vió obligado á rehusar. El respeto tradicional que todavía se profesaba á la metrópoli, aúnque envuelta en mas anarquia y confusion que las colonias, hizo que las dos partes en la causa del P de Enero se remitiesen á su juicio : Liniers dirigió su enorme proceso ; los presos y deportados, sus que j as y representaciones. Por Liniers hablaba el interes del órden público y el honor de la autoridad : por los acusados, su celo en favor de la madre patria, y sus conexiones sociales. Era el mejor recurso de los espanoles europeos en sus apuros cargar de cartas un buque para los comerciantes de Cadiz intimándoles que sus retornos peligraban si tal resolucion no se adoptaba; y en el caso extremado en que se hallaban, no se descuidaron de emplear este poderoso argumento. ¿ Cual vá á sér la decision de la metrópoli en esta viva controversia? ¿ Cual será su fallo, si es que se anima á dar alguno ? Mientras pendia esta grave resolucion, Elio manda un buque de guerra á Patagones, saca de allí los deportados, y los lleva en triunfo á Montevideo, provocando asi á Liniers hasta lo sumo. El disturbio de l o de Enero habia mudado el rol de los partidos. La clase europea, hasta entonces predominante, se encontraba odiada, abatida, y acusada por el gobierno : la clase americana se hallaba en crédito y poder, del lado de la autoridad, y probablemente del lado de la lei. Este cámbio en la condicion de las clases producid forzosamente una mudanza substancial en el gobierno. Es necesario conocer la base en que fundaba Espada su administracion colonial, para estimar las consecuencias de aquel hecho. Se ha dicho con verdad, ha mucho tiempo, que Esparia en Europa no se parece á las demas naciones : aun es mas cierto que España en America no se parecia á otras metrópolis de grandes y remotas colonias. Siempre tubo
PREPACIO DEL EDITOR. cxv España el sentimiento de que la America debia escaparse de sus 'Trapos, porque nunca supo sér justa, ni ilustrada, y no poda ocultarse á si misma los efectos de la opresion ; pero este miedo á la insurreccion, esta amarga y 'pavorosa desconfianza, no se fijaban mucho en las naciones conquistadas, en los pobres indios, que estaban casi aniquilados, sino en los hijos y familias de los colonos europeos. En esto estaba la peculiaridad de su política; en dividir la raza blanca ; en armar los residentes europeos de privilégios y poder ; en abatir y humillar á los americanos ; en una palabra, en dominar por un partido, que se pagaba en col monopolio comercial y los empleos. La disension y la discordia entre la poblacion activa, formaban dos campos enemigos ; y este gobierno de faccion, mantenido inflexiblemente por principio y máxima de estado, producía el fruto que es inherente á la injusticia, y trahia consigo el castigo : él debilitaba al gobierno, y realizaba el terror de la independencia por los mismos rnédios que se usaban para alejarla. Se recibió la decision de la metrópoli con nuevo Virei en la persona de Dn. Baltasar Hidalgo de Cisneros, que arrivó á Montevideo á mediados de aquel ario. Liniers era separado del mando, y llamado á Europa en desgracia. Se ordenaba sobreseer en el proceso de l o de Enero, y que los deportados y presos fuesen puestos en libertad, y restituidos á su honor, manifestando á los españoles europeos que la madre patria no dudaba de su fidelidad. La junta establecida por Elio en Montevideo recibia pública aprobacion y encómios, pero dándosele las gracias por el celo que habia mostrado, se mandaba su inmediata disolucion. Elio mismo era premiado de un modo distinguido, con el rango de inspector general de las tropas del vireinato, cuyo destino le daba la, oportunidad de vengarse de los patricios, que rabian contrariado el inovimiento. En fin, el desagrado acia los hijos del pais, mal encubierto, y conminaciones de castigos contra la clase que
exVi PREFACIO DEL EDITOR. se habia opuesto á la asonada, mostraban una prevencion insultante. Tal fué en este memorable asunto el fallo de la Junta Central. Por otro lado, los primeros actos de Cisneros revelaron las instrucciones secretas con que habia sido despachado por el sombrío y fragil soberano, que le delegaba el poder. Sus intimas conferencias con Elio, su órden á Liniers de entregar precipitadamente el mando, sus nimias precauciones al acercarse á la capital, sus demoras hasta asegurarse de los comandantes patricios, el extrañamiento de oficiales franceses, la expulsion de todos los negociantes extrangeros, y el arresto de americanos por temores mal fundados de independencia, causaron una profunda sensacion, y alzando el velo á la parcialidad de España, ahuyentaron toda esperanza de conciliacion verdadera. La política incoherente de la Junta Central se puso mas de manifiesto. Las ciudades de la Plata y la Paz habian formado Juntas gubernativas, como lo hizo Montevideo bajo la influencia de Elio, y corno lo intentaba el partido español en Buenos Ayres en la escena del 1 0 de Enero. Por desgracia, las Juntas de la Plata y la Paz se componian de individuos del pais ; y á virtud de esta circunstancia fueron tenidas por rebeldes, y condenadas al suplicio. La sangre de muchos ciudadanos, ó la deportacion, expiaban como delito en el Perú, lo mismo que en otras partes se interpretaba por virtud, y se ensalzaba por un acto de patriotismo. Sin embargo, los americanos mostraron todavia una paciencia, de que hai mui pocos ejemplares. Cisneros fué admitido con demostracion de respeto, ya que no de cordialidad. Los españoles europeos 16 aclamaron con raptos de satisfaccion, que traspasaban la decencia. Pero el nuevo Virei no habia llevado fuerza alguna de la metrópoli, sino instrucciones indiscretas que ejecutar, y podéres extraordinarios. Entrando en Buenos Ayres se halló en médio de una guarni-
PREFACIO DEL EDITOR. eXVij nicion numerosa, que podía constituirlo prisionero. Ni se animaba á disolver los regimientos, como se lo habia prevenido el gobierno peninsular, por miedo de una desobediencia ; ni contaba con sus servicios, no teniendo con que pagarlos. La tesoreria estaba exhausta por la guerra, y las larguezas de su predecesor. Para procurarse los médios de continuar la administracion, después de haberlos solicitado en vano entre los comerciantes españoles, le fué preciso moderar el sistema prohibitivo, y admitir el giro extrangero, que á su entrada habia perseguido. Esto no era en Cisneros sino un sacrificio forzado y eventual á la razon, cediendo en p arte á las demostraciones del escrito del Dr. Moreno. Pero ni la justicia, ni la utilidad, ni la urgencia de esta medida, que salvaba de todos los apuros, sin aumentar contribuciones, y por solo el efecto de la prosperidad general, no pudieron hacer que se conformára con ella la faccion, acostumbrada tanto al monopolio ; y desde aquel momento los españoles europeos abandonaron á Cisneros, lo acusaban de ingrato, detestaban su nombre, y anunciaban publicamente que seria mui pronto removido. El nuevo Virei se encontró entonces completamente aislado : sin el apoyo del partido español, que habia perdido, ni la confianza de los americanos, que no habia sabido ganar. Cisneros era un marino antíguo, de quien se recordaba haber mandado una division de la armada española en el combate de Trafalgar, en que montaba el navio la Santisima Trinidad. Venia de reemplazar en la península á un gobernador de Cartagena que el pueblo habia asesinado y arrastrado por las calles ; incidente que no olvidaba, y que, junto con los conflictos en que dejaba á España, lo hacia recelar de su destino. Lo precário de su gobierno, y el temor de una reaccion, lo obligaban á contemporizar; pero en las ocasiones que podia obrar libremente, prefirió medidas severas. Taciturno y melancólico en su trato, frío y reservado en su
CXViii PREFACIO DEL EDITOR. porte, aúnque llano y poco adicto á las formas de la etiqueta, no podia inspirar el ardor que habría suplido á la fuerza que le faltaba, y al prestigio de autoridad que iba á acabar en su persona. Otro hombre de habilidad y decision hubiera detenido algun tanto la crisis que amagaba Cisneros entre aprehensiones y sospechas, la apresuró. Cuando hubiera debido presentarse francamente en la capital, mandó delante al mariscal Nieto, que trajo consigo de España, á preparar la silla, y tomar el gobierno á nombre suyo, quedandose en la banda opuesta del rio en la Colonia, donde requirió se trasladáran los oidores y comandantes de las fuerzas á prestarle obediencia : esto se interpretó por miedo, y por excesiva cautela. Con la mira de congraciar á los americanos suspendió el empleo de inspector que se habia conferido á Elio, y moderó la persecucion contra Liniers, permitiendole se retirase á Cordov a : condescendencias que fueron retribuidas con prestarse algunas compariias del regimiento de patricios á marchar al Alto Perú, bajo las órdenes de Nieto ; aun esto se alcanzó con engaño, pués dió á entender que el destino de aquellas tropas no era á combatir las provincias, sino á servir de guarnicion, y proteger la autoridad. El movimiento de Charcas ocurrió en 25 de Mayo de aquel ario, estaba apoyado por la Audiencia de aquel distrito, y parecía concluido con la deposicion del Presidente Pizarro. El 15 de Julio se habia formado la junta de la Paz, y en 19 de Agosto la de Quito. Goyeneche, que habia dirigido su curso acia la capital de Lima, sembrando intrigas y disturbios en el camino, se empleó cerca de aquel Virei en forjar de estos sucesos una. completa rebelion, que diera la oportunidad de labrarse el mérito de sofocarla ; y con las fuerzas que sacó de aquel Vireinato descendió precipitadamente sobre Quito, é hizo perecer en los cadahalsos á la junta, y todas las personas
PREFACIO DEL EDITOR. adheridas á aquel sistema. Ansioso de consumar la obra de sangre, pasó adelante hasta la Paz, que dependia de Cisneros, y ayudado de inteligencias y traiciones que se procuró entre los españoles, acometió por asalto la ciudad, y apoderóse de ella, cometiendo nuevas crueldades y violencias, que excedían, si era posible, á las de Quito. En muchos dias este enviado de la junta del pueblo de Sevilla, ese ángel exterminador que habia aparecido á su nombre, no cesó de condenar americanos al cadahalso. Cuando al fin pasó un buen espacio, en que se ahorcó sin ceremonia, ó cuando esta carnicería empezaba ya á disgustar, se acordó de formalizar un proceso, para consultar á Cisneros, como autoridad superior del territorio, sobre la suerte de los que habian quedado. Pero este gefe mandó tainbien la pena del último suplicio contra aquellos del movimiento que se conservaban en prisiones, incluso el eclesiástico Medina, cuyos sueños de libertad se han recordado anteriormente ; y si en la ciudad de la Plata, que paseó despues Goyeneche, no hubo tantas ejecuciones, esto se debió no á clemencia., sino á no estar alli mui enconado el partido español, pués la revolucioii habia sido presidida por los oidores. Con todo, los insultos y amenazas de Goyeneche causaron la muerte del venerable Boeto, regente de aquella Audiencia; los demas vocales de aquel antiguo tribunal fueron encarcelados y depuestos, y muchos otros desterrados. Estos hechos pusieron de manifiesto la clase de jurisprudencia que Cisneros habia sido encargado de observar. Es facil figurarse el grado de indignacion que produjo en los americanos la audacia de los empleados españoles. La barbárie y tirania del gobierno exasperaban tanto mas, cuanto era flaca y alevosa la mano que lo dirigia. Si se volvia la vista á la península, no se veía alli sino ruinas, sangre, anarquía, y desolacion. La junta de Sevilla, que dió mision á Goyeneche, se 'labia tomado el titulo de
rxx PREFACIO DEL ED1TOR, suprema de .apano, é Indias. El mismo carácter se atribuian las juntas de Asturias, la de Galicia, y las de otras capitales de provincia. Todas hablaron á la vez, se contradijeron, y tornaron á su primera obscuridad, eclipsadas un instante por la Junta Central. Erigida ésta con muchas informalidades en la parte libre de franceses, despachó á Cisneros ; pero altercados del consejo, disputas y provocaciones de las juntas de Sevilla, Valencia, Coruña, y Asturias, y choques con las opiniones liberales, formaron los anales de este gobierno nacional, de esta autoridad soberana, nacida de la insurreccion. Añadíase á estos motivos de inquietud la intriga de la princesa Da. Carlota de Borbon, muger de Dn. Juan de Portugal, que aspiraba á sér admitida al gobierno de aquellos paises, á título de infanta de España, por el cautiverio de los miembros de su familia. A este efecto enviaba incesantemente emisarios, desde el Brazil donde residia, escribió cartas autógrafas á muchas personas, y ofrecia venir á Buenos Ayres, separándose de su esposo, si se la daba la regencia. Este proyecto fué acogido por algunos americanos de influencia, entre ellos el Dr. Castelli, Peña, Belgrano, Vieytes, y los Señores Passos. Pero los sucesos del pais, y la llegada de Cisneros, cortaron, ó suspendieron la negociacion, ocupandose los patriotas en designios mas elevados. Perteneciendo el Dr. Moreno al círculo de amigos que escuchaba el proyecto de la Carlota, se halló informado de cuanto pasaba, y asistió á algunas conferencias. Su voto fué siempre contrario á esta eventualidad, tanto porque la monarquia no convenia á la organizacion del pais, como por la calidad de la persona que la queria introducir : y asi decía, que no le parecia acertado dar una cabeza :mal sana á un cuerpo enfermo que estaba por ponerse en cura, aludiendo á lo mucho que habia que reformar, y á que la hija de Maria
PREFACIO DEL EDITOR. cxxi Luisa tenia fama de haber establecido en el Janeiro una otra córte de Madrid. Ya desde entonces tubo el presentimiento de los males que iba á acarrear esta reprensible ambicion; una claúsula del papel de los hacendados lo anuncia claramente : "La vecindad de una potencia soberana, que ha descubierto ardientes deseos de ensanchar los estrechos limites en que está comprimida; el justo temor de un enemigo poderoso * * * * ** ; la tranquilidad del pais comprometida por una consecuencia precisa de la situacion política de España ; todo esto presenta un triste cuadro, en que no descubre el gobierno sino peligros inminentes, que atacan directamente la seguridad de los pueblos." Cuando se hablaba de substituir al régimen colonial un gobierno del pais, que cortase tantos abusos, y recobrára los derechos de que la America se hallaba despojada, el Dr. Moreno aplaudia con mas ardor que nadie lo justo de este pensamiento, porque amaba con entusiasmo la gloria y libertad de su pátria ; pero conociendo los hombres y la historia, rezelaba los efectos de la pasada servidumbre, y temía que la libertad fuese combatida en su cuna por la guerra civil y la anarquía. A medida que los agentes del gobierno iban perdiendo su ascendiente sobre los pueblos, la institucion municipal habia adquirido todo el influjo en los negocios, que naturalmente le daba su origen popular. Era pués de gran consecuencia que el Ayuntamiento se organizase de manera que protegiese la reforma como en general se deseaba. Los españoles europeos, con el re y es del dia P y los infortunios de España, tubieron que hacerse mas prudentes, y contenerse en el desden y la altivez con que estaban habituados á tratar á los americanos, buscando á estos con mucha apariencia de union, y urgiendolos á deponer al Vírei para crear en su lugar una junta. En comecuencia de esto,
'XX P DEI. EDITOR. cuando los españoles europeos, y los empleados, se propusieron eludir la substancia de lo acordado, y hacer que el mando quedara siempre exclusivamente en su partido. A este fin trabajaron en secreto con el Ayuntamiento, y consiguieron hacerlo entrar en sus ideas, sin pararse en el compromiso en que ponian de nuevo la tranquilidad general. El dia 24 se notificó por bando la eleccion : la junta que debia substituir á Cisneros, conforme á lo resuelto en el congreso, porque la permanencia del rirei en el mando era incompatible con la tranquilidad pública, se componía no obstante, del mismo Virei en calidad de presidente, y dos vocales europeos. Esta intriga fué recibida con sorpresa y disgusto, y sacó al pueblo del reposo á que se habia entregado, en su confianza. A la tarde se formó una reunion numerosa de gentes, delante de las casas capitulares, pidiendo á voces se revocase la eleccion, y amenazando no someterse á ella. Con la noche creció la agitacion los ciudadanos ocurrian al cuartel de patricios, que era el punto de reunion y la tribuna de aquel tiempo, y se habian constituido en conferencia permanente, junto con los oficiales del cuerpo, y otros militares, hasta horas avanzadas, discurriendo con ardorosa irritacion sobre los medios de encaminar las cosas á un desenlace inmediato. Muchos votos, y muchos brazos vigorosos, estaban por que no se guardase ya mas miramiento, y que las armas reparasen el engaño que se acababa de sufrir. Las persuasiones de Chiclana, Irigoyen, y el Dr. Moreno, llegaron á tiempo para calmar los ánimos, y conseguir se conviniese aquel concurso en que al siguiente dia se pasaria una representacion al Cabildo, que expusiese con firmeza y legalidad cuanto exigia el interes comun, y demandaba la voluntad del pueblo. Amaneció el dia 25 de Mayo, dia que abrió para aquel pais la carrera de libertad y perfeccion del hombre moral después de siglos de opresion, y que justamente es contado
PREFACIO DEL EDITOR. por el mas grande de su historia. El Virei que supo lo ocurrido en el cuartel la noche anterior, que no ignoraba la resolucion de igual clase que habia tornado nna sociedad americana en casa de Dn. Nicolas Pena*, y estaba impuesto del descontento general, mandó temprano la renuncia de su empleo de Presidente al Ayuntamiento, junto con sus otros dos asociados. La representacion habia corrido por toda la ciudad desde la noche, y obtenido inmenso número de firmas, con las cuales fué llevada al Cabildo en la mariana por una diputacion respetable. Cuando el Ayuntamiento, reunido á gran prisa en la sala de sus sesiones, discutia la peticion del pueblo, y la renuncia del Virei, un incidente nuevo tenia lugar inmediatamente á sus puertas, y á su vista. Un trozo de personas, armadas de pistolas y estoques, habia ocupado una posada de la plaza, en la parte que se llama la vereda ancha ; desde donde hacen sus salidas en órden hasta el frente de las casas consistoriales, demandan que se muestren en el balcon los capitulares, y exigen se sancione sin mas efugios ni demoras lo contenido en el papel del pueblo. El Ayuntamiento, y el Síndico Procurador asi lo ofrecieron ; pero las horas pasaban, nada decisivo aparece, y el batallon patriótico, á cuya cabeza se mostraban el fogoso Beruti, y el denodado French, tiene que repetir la misma evolucion várias veces, hasta sér escuchado y satisfecho. El partido español, cediendo á la necesidad, * La casa de este ciudadano fué el foco de la revolucion. Los autores de esta lo fueron Dn. Juan Jose Castelli, Dn. Feliciano Chiclana, Dn. Manuel Beigrano, Dn. Antonio Luis Beruti, Dn. Juan Jose Passo y su hermano Dn. Francisco, Dn. Hipólíto Vieytes, Dn. José Darragueira, Dn. Matias Irigoyen, Dn. Martin Thompson, Dn. Juan Ramon Balcarce, Dn. Juan Jose Viamonte, Dn. José de Moldes, y algunos pocos mas que concurrían diariamente á la tertulia de Pena, que animaban las gracias y patriotismo de su esposa.
CXXX PREFACIO _DEL EDITOR. dá por fin su último suspiro, y se retira por aquel tiempo de la escena. Entonces el Ayuntamiento hizo promulgar su acta memorable de aquel dia, por la que admitió todo lo pedido por el pueblo ; y revocando el nombramiento del día 24, erigió la junta de gobierno, que le habia sido reclamada, formándola de las personas que designaba la representacion ; de modo que la eleccion fué verdaderamente popular, y no ya del Cabildo. La acta decía, " que habiendo salido el Ayuntamiento al balcon, y oído que el pueblo ratificó por aclamacion el contexto del pedimento ó representacion, despues de leido por el secretario en altas é inteligibles voces, acordaba que debía mandar, y mandaba, se erigiese una nueva junta de gobierno, compuesta de los señores expresados en la representacion, y en los mismos términos que de ella aparecían, mientras podia formarse la junta general, ó congreso, del vireinato." Esta nueva junta se compuso de los Señores Dn. Cornelio Saavedra, presidente y comandante de armas ; el , Dr. Dn. Juan José Castelli, Dn. Manuel Belgrano, Dn. Miguel Azcuenaga, Dr. Dn. Manuel Alberti, Dn. Domingo Mateu, Dn. Juan barrea ; y Secretarios con voto en los acuerdos, los Doctores Dn. Juan José Passo, y Dn. Mariano Moreno. Se instituia en calidad de provisoria para salvar á las provincias el derecho de tomar parte en la eleccion, sea confirmándola con su voto, ó explicando la forma permanente que creyeran propio adoptar. Hasta este caso, que la moderacion de la capital aguardaba de buena fé, la nueva junta entraba á sér depositária de la autoridad superior. Eran condiciones de su existencia, impuestas por la acta á indicacion formal del pueblo, conservar la integridad de aquellos domínios á Fernando, mantener el órden y seguridad individual, establecer la independencia del poder judiciario, dar razon de los gastos públicos en cada mes, no imponer con-
PREFACIO DEL EDITOR. tribuciones sin consentimiento del Cabildo, y publicar en el término de 15 dias una expedicion de 500 hombres para proteger la libertad de las provincias, la que debia marchar á, la mayor brevedad, costeandose con los sueldos del Virei, los oidores, y otros empleados. A esta última la llama la acta condicion expresa y precisa, y la hacian prudente las amenanzas del partido español, de que los gobernadores del interior liabian de resistir el cambio. Aunque en lo sucesivo se im11{1 preciso acrecentar dicha expedicion á un número mucho mayor, la junta tubo la generosidad de dispensar la pena á los citados individuos, no obstante serles sobradamente merecida. La instalacion de este gobierno derramó una alegria extraordinaria en la ciudad. La revolucion empezaba bajo los mejores auspicios, sin sangre, sin ilegalidad, sin violencia. La autoridad se restituia á manos de los americanos hombres acreditados y sabios se encargaban de los destinos del Estado : la aurora de la libertad y la justicia rayaba en fin. La voz patria podía ya pronunciarse publicamente, y sin peligro. Los ciudadanos no podian contener en su pecho el golpe de sensaciones que les causaba tan preciosa transformacion. Todos se felicitaban mutuamente, todos se hablaban como amigos, todos se abrazaban como hermanos ; y en este dulce y ardoroso enagenamiento corrian las calles, precipitandose á la plaza, á cerciorarse de tener un gobierno patrio, y unir sus voces á los vivas que aclamaban la nueva autoridad. Dia de entusiasmo puro é inocente, de nobles esperanzas, y generosas ilusiones ! Su recuerdo será sagrado á la posteridad; su luz 114 reflejado al otro lado de los Andes, en Chile, en el fondo del Perú, en el equador ; y dos generaciones han celebrado ya su fiesta con el nombre del Sol de Mayo.* '1 El 25 de Mayo se ha hecho primer festividad nacional. En la
cxxxii PREFACIO DEL EDITOR. A la noche una iluminacion general testificaba el regocijo público. Várias músicas militares, seguidas de individuos de todas clases, y aun de eclesiásticos, paseaban las calles, y visitaban las casas de los patriotas, que se habian distinguido trabajando en las glorias de la jornada. Así pasó aquel dia, y se cumplió una revolucion que la justicia y la necesidad reclamaban ; pero que iba á sufrir tambien grandes contradicciones. Muchas horas habian corrido despues de la eleccion, cuando el Dr. Moreno se ocupaba en casa de un amigo en conversaciones generales, sin saber, ni sospechar su nombramiento. Estaba tan ageno de aspirar á ningun empleo, ó considerarse acreedor á los votos de sus conciudadanos, que el fué el único á quien sorprendió la noticia, que le llevó su heimano, de estar nombrado secretario, y que se le esperaba á jurar, y tomar posesion del puesto. Agitado, y verdadera mente afligido con esta novedad, entró en su casa á entregarse á mil meditaciones sobre si debia acceptar, ó no. " Conozco (le decia á su hermano), conozco los peligros que tendrá que vencer un magistrado para dirigir los negocios en tiempos tan expuestos. La variacion presente no debe limitarse á suplantar los funcionários públicos, é imitar su corrupcion y su indolencia. Es necesario destruir los abusos de la administracion, desplegar una actividad que hasta ahora no se ha conocido, promover el remedio de los males que afligen al Estado, excitar y dirigir el espíritu público, educar el pueblo, destruir ó contener sus enemigos, y dar una nueva vida á las provincias. Si el gobierno huye el misma plaza se construyó el año siguiente una pititmide, modesta como la revolucion, en memoria de la era ; todos los anniversarios iban al pie de ella las escuelas de niños, al amanecer y cerrar el dia, con banderas de color nacional, á cantar himnos a la patria, y saludar al Sol de Mayo. Esta interesante ceremónia continuó hasta el año 1816.
PREFACIO DEL EDITOR. trabajo, si sigue las huellas de sus predecesores conservando alianza con la corrupcion y el desórden, hace traicion á las justas esperanzas del pueblo, y llega á sér indigno de los altos destinos que se han encomendado en sus manos. Es preciso pués emprender un nuevo camino, en que, lejos de hallarse alguna senda, será necesario practicarla por entre los obstáculos que el despotismo, la venalidad, y las preocupaciones han amontonado por siglos ante los progresos de la felicidad de este Continente. Después que la nueva autoridad haya escapado los ataques á que se verá expuesta por solo la calidad de sér nueva, tendrá que sufrir los de las pasiones, intereses, é inconstancia de los mismos que ahora fomentan la reforma. Un hombre justo, que esté á la frente del gobierno, será tal vez la víctima de la ignorancia y de la emulacion. El sosiego que he disfrutado hasta aquí en medio de mi familia y de mis libros, será interrumpido. Pero nada de esto es capaz de embarazarme un punto, si es cierto que la voluntad general me llama á tomar una parte en la direccion de su causa. Si mi persona es necesaria, yo no puedo negar á mi pátria el sacrificio de mi tranquilidad individual, de mis tareas, de mi tiempo, de mi fortuna, y aun de mi vida. " Cuando pasaba esto, llegó un individuo que había sido tambíen nombrado para el nuevo gobierno, á consultarle si debia admitir su eleccion. Después de un exámen escrupuloso de la legitimidad de los procedimientos del pueblo, se resolvió que era forzoso recibir los oficios que se les habian conferido."* Esta resolucion era digna del buen patriota, que por sus opiniones y escritos habia en gran parte concurrido á instruir á sus conciudadanos ; y tomada con conocimiento de - 14 Pag. 213 1 . 1 215 de la ri(la
cxxxiv PREFACIO DEL EDITOR. las dificultades y peligros de todo genero, á que lo iba á exponer, hace subir de précio el sacrificio que costaba. Ah! en este instante, que otros tal vez, deslumbrados por la ambicion, hubieran creído placentero, él daba el último adios á su felicidad, y con uu corazon humilde se entregaba á todas las pruebas. Ya desde aquí se deja ver que el Dr. Moreno juzgaba exactamente la empresa como una marcha necesaria á la reforma, y no como revolucion que hubiera de tener por fin la mera ocupacion de empleos, y su translacion á otras manos, dejando en pie el cúmulo vergonzoso de abusos, y corrupcion inveterada de la administracion colonial. Si las leyes, la justicia, y la libertad, no habian de sér el gran objeto de aquel cámbio ; si la prosperidad general debia seguir sacrificada al egoismo ; y el poder arbitrário y la ignorancia rutinera habian de continuar oprimiendo los resortes de la virtud : donde, pués, estaban las razones para poner en compromiso el reposo de la comunidad, correr las vicisitudes y peligros de una revolucion, y atraher al pais todos los males de la guerra civil ? Mas adelante, volviendo de intento á este punto, observaba con amargura :* " Algunos transportados de alegria, por ver la administracion pública en manos de patriotas, que en el antíguo sistema habrian vegetado en la obscuridad y abatimiento, cifran la felicidad general en la circunstancia de que los hijos del pais obtengan los empleos, de que eran antes excluidos generalmente ; y todos sus deseos quedan satisfechos cuando consideran, que sus hijos obtendran algun dia las plazas de primer rango. El principio de estas ideas es laudable; pero ellas son mui mezquinas, y el estrecho círculo que las contiene, podria alguna vez sér tan peligroso al bien público, como el mismo * Pag. 207. Sobre las miras del congreso que acababa de convocarse, y constitucion del estado,
PliEPACIO DEL EDITOR. cxxxv sistema de opresion á que se oponen. El pais no seria menos desgraciado por sér hijos suyos los que lo gobernasen mal ; y aúnque debe sér máxima fundamental de toda nacion no fiar el mando, sino á los que por razon de su origen unen el interes á la obligacion de un buen desempeño, es necesario recordar que Siracusa bendijo las virtudes y beneficencia del extrangero Gelon, al paso que vertía imprecaciones contra las crueldades y tiranía del patricio Dionisio." Desgraciadamente algunos no pensaban del mismo modo que Moreno, quienes se habían formado un sistema conservativo á su manera, y tenian la necedad de imaginar que los destinos de la pátria los llamaban á dormitar sobre las sillas, de que acababan de salir los mandatarios españoles. Todos los vocales designados á componer el nuevo gobierno, correspondieron plenamente á la confianza que se hacía de sus talentos y su zelo, menos el presidente. Dn. Cornelio Saavedra, oriundo de la villa de Potosi, era de casa respetable, y en el antíguo régimen habia obtenido el cargo de alcalde ordinario, ó sido padre de repúblic; como los españoles llamaban á los miembros municipales. Habiendose atrasado en fortuna, tomó la primera comandancia del regimiento de patricios, al tiempo de la invasion de los ingleses, cuando las milicias tenian la facultad de nombrarse sus oficiales. En general apenas se sabia otra cosa de él sino haberse opuesto con firmeza á la asonada del l o de Enero. No tenia por consiguiente una reputacion señalada en lo civil, ó militar ; pero estando al frente del cuerpo, que fué el brazo de la revolucion, esta circunstancia, y la necesidad de conciliar la fuerza armada hizo se le eligiese presidente. En este alto puesto descubrió una ambicion pequeña, y un carácter taimado y rencoroso, sin docilidad al consejo, ni direccion en sus pasiones, que pudieran aligerar sus faltas, ó suplir á su mediocridad. Cuando su nuevo estado lo invitaba á sér el Washington del Sur,
cxxxV l PREFACIO DEL EDIT0R. Saavedra no fué capaz de comprender este destino, ó levantar su vista al modelo ; y redujo todas sus miras á constituirse, como lo hizo, el cabeza de una faecion, y el Marius de su pátria, donde introdujo la discordia. Al prestar el juramento de estilo, al ingreso de sus funciones, Saavedra lo acompañó de una protesta, en que dijo que solo obligado por el pueblo, y la fuerza de los sucesos, se resignaba á admitir y ejercer el cargo. Este hecho no se funda en rumores, ó imputaciones de enemigos, sino , que consta de la acta del cabildo, ante quien se dió el juramento. Puede imaginarse lo que ésta singular protesta empezaria amargando el ánimo de los otros vocales : sin embargo, fué disculpada con prudencia, y tenida por debilidad. Mas al mismo tiempo Saavedra hacia divulgar con cuidado, que el haber visto su vida en un peligro decidido, lo habia determinado á tomar parte en la revolucion ; lo que ademas de falso, tenia el obgeto de halagar á los espanoles, huyendo responsabilidad. Por último, desde que la junta ordenó, en decreto de 28 de Mayo, que el presidente recibiera el tratamiento y los honores, que á toda ella correspondian, la vanidad de Saavedra se desarrolló sin medida, afirmandose en el error, ó pretendiendo, que el gobierno era imágen de los vireyes, y que toda la autoridad estaba refundida y concentrada en su individuo. Era tanta la incertidumbre del rumbo que tomarian las cosas, especialmente en las provincias, que el primer reconocimiento que llegó de un pueblo de á fuera, se tubo por un evento de importancia. La villa poco menos que arruinada, de la Colonia, en la Banda Oriental, prestó su obediencia, y el comandante militar Dm Ramon del Pino enviaba su adhesion á la junta con demostraciones de zelo. Lo mismo - hacia la pequeria ciudad de Maldonado. La prontitud de Pino no era otra cosa que interes, porque
PREFACIO DEL EDITOR. cxxxvii en aquel momento tenia pendiente una cuenta con la tesoreria, de que quería sér pagado : luego que lo fué, entró en maquinaciones con Elio para hostilizar al gobierno. La junta que no tardó en percibir esta perfidia, despachó en secreto un buque con 50 hombres escogidos, y un comisionado, á arrestar aquel comandante, con órdenes estrechas de traherlo inmediatamente á su presencia. Era el comisionado un Oficial Cardoso, que se habia mostrado eficaz en la revolucion, y á virtud de un temperamento sanguineo, un semblante de fuego, y un redingote de bayeton felpudo corno un oso, que llevaba siempre metido, parecia un hombre terrible, aúnque pequeño de estatura. Saltando en tierra en la mañana, se dirigió á casa de Pino, armado hasta los dientes, pero sin su tropa, por no alarmar al reo, segun dijo despues ; y Pino que no gustó de la visita avisado de su conciencia, trató de ganar tiempo para conseguir evadirse, entreteniendo á su huesped con un suntuoso almuerzo en compañia de otros, sin que se hablase una palabra de la comision. Antes de acabar el desayuno, Pino se salió de la mesa con pretexto de un negocio que lo ocuparia dos minutos ; mas pasó corno un cuarto de hora, y no volvia. Entonces se levanta Cardoso, ocurriendosele recien que Pino trataba de esquivarse sale afuera, y alcanza á verlo en un establo en el acto de tomar un caballo y partir ; le manda se detenga, y se de preso Pino se apresura á montar y dispara; el otro lo persigue aleteando, lo proclama traidor á grito herido, pero tropieza en el fatal redingote, cae al suelo, y desde él v é desaparecer al fugitivo, á quien intima en vano su arresto, y aun le dispara una pistola. En fin, Cardoso se levanta lleno de polvo, gana su buque, y se regresa á Buenos Ayres con la relacion de esta ridícula aventura, que puso de mal humor la junta, y lo trató de castigar. En el acuerdo dijo el Dr. Moreno con su festividad genial : " Hallo que no debemos enfadarnos, sino decir de Pino lo que Ciceron de la ruga de Ca-,
cxliv PREFACIO DEL EDITOR. sionado por Cesar, y el fuego disipó ese monumento de vanidad de que los pueblos no habían sacado ningun provecho. " Las naciones verdaderamente ilustradas se propusieron y lograron frutos mui diferentes de sus bibliotecas públicas. Las treinta y siete que contaba Roma en los tiempos de su mayor ilustracion, eran la verdadera escuela de los conocimientos que tanto distinguieron á aquella nacion célebre ; y las que son hoy dia tan comunes en los pueblos cultos de Europa, son miradas como el mejor apoyo de las luces de nuestro siglo. " Por fortuna tenemos libros bastantes para dar principio á una obra, que crecerá en proporcion del sucesivo engrandecimento de este pueblo. La junta ha resuelto fomentar este establecimiento ; y esperando que los buenos patriotas propenderán á que se realize un pensamiento de tanta utilidad, abre una subscripcion patriótica para los gastos de estantes, y demas costos inevitables, la cual se recibirá en la Secretaria de gobierno ; nombrando desde ahora por bibliotecarios á el Dr. Dn. Saturnino kS i egurola, y á el Reverendo padre Fr. Caeetano Rodriguez, que se han prestado gustosos á dar esta nueva prueba de su patriotismo, y amor al bien público ; y nombra ignalmente por protector de dicha biblioteca á el Secretario de gobierno Dr. Dn. Mariano Moreno, confiriéndole todas las facultades para presidir a dicho establecimiento, y entender en todos los incidentes, que ofreciese."* Una hermosa casa del Estado fué destinada á este establecimiento. Su fundador iba en los ratos que podia hurtar á sus ocupaciones, á verlo preparar, y á activar con su presencia los trabajos de su colocacion, pareciéndole cada paso que se avanzaba en la biblioteca, una victoria conseguida para el partido de las luces. Los ciudadanos, y residentes •■••••••■■••■•■■•■•■•■••■•••■■~11.1•01..•■■■•, Gazeta de Buenos Ayres de 13 de Junio, 1810.
PREFACIO DEL EDITOR. exiv extrangeros, con especialidad ingleses, tomaron generoso enteres en verla concluida ; y en pocos dias se juntaron en la Secretaria mas de diez mil pesos para los gastos de su preparacion. Los padres de familia, los hombres ilustrados y sensibles de todas condiciones y clases, presentaban con liberalidad sus ofrendas de dinero, y de los libros que tenían, con el laudable orgullo de sér contados entre los benefactores del pais, y que sus nombres se pusieran en la , gazeta, como se hacia. Un autor estimable observa,* que el monumento mas honroso á la memoria de Moreno es esta obra. La biblioteca de Filadelfia posee la estátua de su fundador Franklin : en la de Buenos Ayres no se vé todavia el busto, ó retrato del suyo. Es singular que para escribir la gazeta había servido al Dr. Moreno una pequeña imprenta, antes perteneciente á los jesuitas, la única en todo el territorio ; y para fundar la biblioteca aprovechó la buena coleccion de libros, que estos habían dejado en su colegio al momento de la expulsion, que afortunadamente se conservaban con esmero por el rector Dr. Luis de Chorroarin. Un año después se comparron libros en Londres á costa de nuevos donativos. Establecióse tan:líen una acadérnia de instruccion militar y matemáticas, á cargo de un hábil director, deseoso el gobierno de que sus oficiales, á mas del valor y la energia física, se distinguieran igualmente por la ciencia, que debe adornar su carrera, haciéndola mas recomendable á la sociedad ; y á fin de asegurar la aplicacion, se decretó que no serian ascendidos á oficiales, ni promovidos á grados superiores, los militares que no hubiesen cursado estos estudios. Por el mismo tiempo se construyó la fábrica de armas que es el * John Miller, Memorias del General Afilie'',
cxlvi PREFACIO DEL EDITOR. edificio que hoi sirve de parque, ó arsenal, donde trabajaban diariamente 200 operarios. Los intereses del comercio, y de la indústria, no podian dejar de componer una parte rnui principal de los cuidados de esta administracion. Una providencia anti-económica de la córte de España habia cerrado desde 50 años atras el mejor puerto del Rio de la Plata, por fomentar al de Montevideo. El Dr. Moreno fué á la Ensenada de Barragan, acompañado de otros individuos del gobierno, á inspeccionar su puerto ; y satisfecho de las comodidades, y seguridad, que ofrece con excelencia al tráfico exterior, decretó su habilitacion, y dió providencias eficaces para componer los caminos, y adelantar su poblacion. El 1?io Negro en Patagones fué tambien habilitado en clase de puerto menor. En fin, se ocupó con toda atencion del pensamiento de extender las fronteras del Sur, para contener las irrupciones y rapiñas de los Indios salvages. Pero este proyecto gigantesco era para otros tiempos, y su ejecucion estaba reservada para inmortalizar el nombre del ínclito General Rosas en 1833. Entre los individuos de la junta el Dr. Castelli merecia una particular confianza por sus talentos trascendentes, y su corage cívico : mas aúnque conocido en el foro, y distinguido por patriota, pócos lo habian tratado con intimidad hasta su elevacion al gobierno, viviendo lo mas del tiempo retirado en la compaña. La siguiente anécdota se hace digna de referirse, porque indicó al génio observador del Dr. Moreno una peculiaridad de su amigo. La primera noche de sesion estaba amenazando lluvia. Castelli que iba á pie y preparado contra el tiempo, al montar las escaleras vió á un soldado, que estaba alli por accidente, y sin mas exámen, tomándolo por ordenanza, le entregó á guardar el capote y paragua que llevaba. Concluida la sesion mui tarde, bajaba Castelli con Moreno, y empezó á
PREFACIO DEL EDITOR. llamar dicho funcionario á voces repetidas, para recuperar sus prendas, pero en vano, porque la supuesta ordenanza habia desaparecido con ellas, y no era conocido de nadie. El cardenal de Retz dice haber calificado de frívolo y pequeño al Papa Alejandro 7 0 , por haberle este hecho la observacion, estando ocupado con él en asuntos sérios, que hacia dos arios que escribia con la misma pluma, y estaba todavia buena. El Dr. Moreno, despues de aquel incidente, que provocó mucho su risa, decía, " nuestro Castelli es alinierado," dando á entender que Castelli se parecia á Liniers en cierto abandono, ó ligereza de carácter. Este juicio resultó bien exacto, por el descuido que cometió Castelli en una circular de importancia, que redactó á nombre de la junta, y de que hablaremos después. Por lo demas, Castelli era un buen padre de familia, extremadamente cortés, honorable, desinteresado, y hombre de una elocuencia florida. La decision de sus principios hizo se le eligiera por la junta á comisiones graves y severas, pero justas é indispensables, tales como la ejecucion de los conspiradores de Cordova, y la de plantar en el Perú la libertad. De ahi el odio con que ha sido atacada su memoria. Castelli murió pobre, y perseguido por Saavedra : el mal que le abrió su sepulcro antes de tiempo (1812), no fueron excesos de su vida, como lo dijo la calumnia, sino la ingratitud, y los pesares. La junta se habia propuesto colmarse de razon, y dejar á sus enemigos se lleváran la triste palma de sér los agresores. La mayor parte de los buques de guerra se hallaba á la sazon en la rada de Buenos Ayres, con sus oficiales en tierra, Estos se presentaron pidiendo pasaporte, sin querer reconocer antes la junta, á pretexto de que su comandante, que residía en Montevideo, los llamaba perentoriamente á tomar órdenes verbales ; y el gobierno tubo la deferencia de dejarlos partir, aunque sabia sus perniciosas intenciones. Con la misma 1 2
PREFACIO DEL EDITOR. moderacion y espera detuvo dos meses el armamento destinado á las provincias interiores. Pero entretanto los empleados antiguos, y el partido español, por todas partes formaban -una liga estrecha, con el designio de contrariar á todo trance el cámbio de la capital. Montevideo era la primera ciudad de importancia que iba á manifestar su adhesion, ó resistencia : por consiguiente, allí era donde la oposicion y la intriga debian desplegar desde luego toda su actividad. Es verdad que no podia aquel pueblo oponerse á la substancia del proyecto, después que con menores fundamentos habia sostenido otra junta, que obtuvo aprobaciones de España ; pero estando mandado por Elio, poco, o nada, habia que esperar del consejo y de la lealtad; y aúnque el primer impulso de Montevideo fué por la concordia, aúnque en legitimo sosten de los intereses comunes, convino el Cabildo en remitir su diputado, bajo de ciertas condiciones, que no explicaba, todo ello quedó sin efecto, cuando la seduccion y el engaño tuvieron tiempo suficiente de apoderarse de su presa. El oficial de marina Dn. Juan de Bargas, gran hablador, arrivó desde Buenos Ayres en este instante decisivo, con comision secreta de Cisneros y los Oidores, ofreciendo que se trasladarian inmediatamente á Montevideo, y fijarian alli los primerós tribunales del pais, si era repulsada la reforma : tentacion demasiado fuerte para una ciudad subalterna, que quería rivalizar á su capital, y que tuvo siempre los sueños de una grandeza repentina. Bargas habló cuatro horas seguidas al Cabildo, y fué bien segundado por la astucia y versatilidad del Dr. Obes, americano, y asesor del gobernador, que al principio habia abrazado la causa de la union, y volviendo de cara, hacia ya esta vez el ensayo de las intrigas con que ha matizado su carrera. Aúnque esta conducta de Obes era publica, tuvo á pocos dias el déscaro de presentarse
PREFACIO DEL EDITOR. cxlix en Buenos Ayres para auxiliar la fuga del Virei, pero se vió obligado á reembarcarse á toda prisa sin verificar su designio. La junta mandó por su parte á su secretario el Dr. Passo con poderes para manifestar sus intenciones, y recabar la union, que era tambien deseada por la porcion sana de aquel pueblo ; mas este enviado respetable fué detenido fuera de muros, recivido con tropa, y sugetado á precauciones insultantes, que tenian por mira quitarle la libertad de comunicar con los vecinos. Cuando se le admitió en la ciudad para ir solamente al congreso, que se tuvo en las casas consistoriales, no faltó mas sino vendarle los ojos como á espia, ó emisario de otro pueblo enemigo. En tal coyuntura, arrivando un buque de España, se hicieron correr papeletas fingidas de victorias imaginarias, y de la instalacion de la Regencia ; mientras el comandante de marina hacia bajar á tierra la gente de la escuadra y armandola con precipitacion, desplegaba un aparato hostil é imponente : y en este modo, por mas que el enviado se produjo con energia sobre los poderosos fundamentos que justificaban el cámbio, sus razones fueron sofocadas por los gritos descompasados del comandante, repetidos por oficiales de su cuerpo ; y sin permitirse votar á los vecinos, se respondió á la junta que Montevideo quedaba separado de la capita]., y que cuando ésta reconociese el supremo Consejo de Regencia, se trataria de la union, y términos en que debiera ejecutarse. Ni paró en esto el desafuero de los promotores del cisma, pues en breve se decidieron á bloquear los puertos de la capital, y apostaron buques de guerra en sus balizas para interceptar el comercio. Al mismo tiempo visitaban las costas de los ríos, arrancaban de sus hogares los individuos adheridos á la junta, y los remitian á España cargados de grillos. En esta forma fueron despachados á este otro lado de los mares, y hasta las cárceles de Cadiz, muchos americanos L 2
el PREFACIO DEL EDITOR. pacíficos de las villas del Uruguay Sto. Domingo Soriano, &c., en la época del liberalismo. Por otro lado, los gefes de las provincias interiores habian ocurrido á las armas, jurado el exterminio de la junta, y enarbolado la bandera de la discordia. El gobernador Concha, ayudado de Liniers, Allende, Rodriguez, y el Obispo, formaba en Cordova la vanguardia de un ejército de la fé, y levantaba tropas. Mas adelante, sobre el terreno del Peru, otros agentes del régimen metropolitano, envejecidos en la rapiña de los pueblos, Sanz, gobernador de Potosí, el presidente Nieto en Charcas, y el Mayor Cordova, componian el centro de aquella oposicion armada. A su retaguardia se encontraba el Virei de Lima, alentando y combinando los ataques, que debian darse al pueblo que habia tenido la osadia da echar la vista á sus cadenas. La sentencia de Buenos Ayres estaba fulminada ; era la misma de los patriotas de la Paz, del Cuzco, y de la Plata. El pais debla mantenerse en su primitiva servidumbre, sin permitirle se explicára, ó demostrase su opinion, sobre lo acaecido. En suma, los innovadores fueron universalmente declarados como reos de alta traicion. En cuanto á la Regencia este nuevo poder se habia formado en la Isla de Leon, de los restos de la Junta Central, aúnque dispersa y acusada de traicion por los pueblos de la Península; y tomando el titulo de magestad, se habia declarado á la vez poder ejecutivo, legislativo, y constituyente. El trató de dar cumplimiento al decreto de convocacion de córtes generales del reino, que de mala gana expidieron sus predecesores los centrales. Hizóse esta convocacion en la célebre proclama á los americanos de 14 de Febrero, en que la Regencia presentaba una exposicion estudiosa de sus principios de gobierno, y decía : "Desde este momento, Espafioles Americanos, os veis elevados á la dignidad de hombres libres : no sois ya los
PREFACIO DEL EDITOR. cli 'mismos que antes, encorvados bajo un yugo mucho mas duro mientras Mas distantes estabais del centro del poder, MIRADOS CON INDIFERENCIA, VEJADOS POR LA CODICIA, Y DESTRUIDOS POR LA IGNORANCIA. Tened presente que al pronunciar ó escribir el nombre del que ha de venir á representaros en el congreso nacional, vuestros destinos ya no dependen de los Ministros, ni de los T 7 ireyes, ni de los Gobernadores; están en vuestras manos. " Es preciso que en este acto, el mas solemne, el mas importante de vuestra vida civil, cada elector se diga á si mismo á este hombre envio yo, para que unido á los representantes de la metrópoli haga frente á los designios destructores de Bonaparte : este hombre es el que ha de exponer y remediar todos los abusos, todas las extorsiones, todos los males, que han causado en estos paises la arbitrariedad y nulidad de los mandatarios del gobierno antiguo : este el que ha de contribuir á formar con justas y sábias leyes un todo bien ordenado de tantos, tan vastos, y tan separados dominios este en fin el que ha de determinar las cargas que lié de sufrir, las gracias que me han de pertenecer, la guerra que hé de sostener, la paz que hé de jurar." No obstante la sinceridad aparente de tan pomposas confesiones, la substancia se réducia á conceder á los Americanos un representante por cada capital de provincia, y á negarles practicamente los derechos que debían estar en sus manos, y hasta la voluntad, pues se les nombraron suplientes en las córtes, que dieron la constitucion. Asi fué que no se engallaron sobre el verdadero sentido de aquellas solemnes palabras, ni los Americanos, que siguieron cuidando por si de sus destinos, ni tampoco los gefes espaloles, que continuaron persiguiendo á sangre y fuego la regeneracion del país con manifiesta aprobacion de la Regencia. No constaba su instalacion mas que por los rumores llegados á Montevideo, ó extractos de diarios extrangeros
Chi PREFACIO DEL EDITOR. que copiaban la proclama anterior, cuando deseosa la Audiencia de embarazar la junta, se presentó solicitando el reconocimiento inmediato. Por el mismo tiempo Cisneros, que en 26 de Mayo habia pasado una circular á las provincias, recomendando se sometieran á la junta como á legítimo gobierno, ahora les dirigía en reserva órden contrária, y excitaba á la oposicion. El descubrimiento de esta trama fué debido á la fidelidad del Cabildo de Maldonado, que envió cópia de dicha circular. La junta entonces resolvió expeler al Virei y los Oidores, embarcandolos para Espada, lo que se hizo con el mayor secreto. El Virei y cinco Oidores fueron invitados á la fortaleza á prima noche á conferenciar con la junta. La infatuacion de estos empleados era tal, que verdaderamente creyeron se les llamaba para restituirles el mando. Preocupados de esta idea, llegaron á la hora señalada en sus coches, el Virei en grande uniforme, y los Oidores con bastones de puño de oro, la señal de jurisdiccion. Uno de ellos que se habia olvidado de traherlo, pidió prestado el suyo á un edecan al entrar al salon, por parecer en forma. Lo que estubieron reunidos se les presentó Castelli á nombre del gobierno, y les dijo : " La junta tiene por conveniente remitir á V. Ex a y V sas ante la magestad del trono, para que puedan responder de su conducta." Un buque ingles estaba listo para tomarlos á su bordo, y conducirlos á Canarias. La noche era obscura : un destacamento de tropa, con teas y faroles encendidos, escoltó los coches hasta el muelle, con gran silencio. Esta procesion era el entierro de la administracion colonial. Cuando á la mariana siguiente la gazeta anunció el embarco, el buque se hallaba á mas de 20 leguas, navegando con viento favorable. Sin embargo, el destierro no comprendió al Regente Dn. Lucas Murioz y Cubero, parte en atencion á sus arios, ó por no considerarlo tan culpado como sus comparieros ; lo que
PREFACIO DEL EDITOR. cliii prueba que la expulsion de los demas fué debida á razones públicas, y no á un espíritu de encono contra los funcionarios reales. Cubero quedó siempre presidiendo en el tribunal, y las plazas vacantes se llenaron con abogados del pais. Los designios de los gefes españoles se pusieron mas manifestos con la interceptacion de una correspondencia secreta, que conducia á Montevideo un oficial, hijo de Liniers, que fué arrestado en S ta Fé, viniendo de la provincia de Cordova. Esta correspondencia contenia el plan de la campaña inmediata para castigar la insurreccion, formado por Liniers, y constaba de un ataque combinado contra la capital en estos términos : la escuadra de Montevideo, que bloquearia vigorosamente á Buenos Ayres, debía desembarcar por S ta Fé un cuerpo de tropas para juntarse con las fuerzas que Liniers reunia ; este caeria sobre la capital, ayudado del movimiento que á su retaguardia haria el ejército del Perú al mando de Nieto, y entraria á espada en mano en la ciudad. El conocimiento de esta combinacion hostil decidió á la junta á despachar sin mas demora la expedicion al interior ; y bien segura de la cooperacion de los pueblos, no la compuso sino de 1200 hombres, al mando del coronel Ocampo. Otra division de 800 hombres fué dirigida contra el Gobernador del Paraguay, al mando del vocal l3elgrano. En el mes de Julio un fenómeno singular hubo de poner fin al bloqueo. Despues de una gran lluvia, se lebantó una noche el formidable viento suroeste, que se llama en el pais pampero, y sopla con tanta violencia en el emisfério del sur Esta vez se excedió el pampero á si mismo : su fuerza era de un uracan de las Antillas ; y su efecto tanto mayor é irresistible, cuanto que rige con constancia del mismo punto del campas. Por la mañana los capitanes de buques ingleses, fondeados á siete y nueve millas de distancia frente de la ciudad, vinieron caminando á pie hasta tierra, y avisaron que sus embarcaciones, y una fragata de guerra bloqueadora
80 ARENGAS EN EL FORO, animan S, los labradores de nuestra campana ? La cédula ereccional del consulado que los llama expresamente It formar el colegio de sus jueces, la institucion fundamental del cabildo sostenida en una representacion nunca mIts dignamente ejercida que por hombres que labran y cultivan la tierra en que nacieron, hltn persuadido justamente It Y. E. que por la identidad de tereses y calidad de las personas, no tenían necesidad los hacendados de sér oidor, siendolo el cabildo y con. sulado que los representaban. Pero no, Sr., los labradores de nuestras campan - as no endulzan las fatigas de sus útiles trabajos con los honores, que la benignidad del monarca les dispensa ; el sudor de su rostro produce un pan, que no excita la gratitud de los que alimenta, y olvidada su dignidad é importancia, viven condenados S. pasar en la obscuridad los momentos que descansan de sus penosas labores. Los hombres, que hhn unido lo ilustre á lo útil, ven desmentida en nuestro pais esta importante ; el viagero quien se instruyese, que la verdadera riqueza de esta provincia consiste en los frutos que produce, se asombraría cuando buscando al labrador por su opulencia, no encontrase sino hombres condenados á morir en la miseria. V. E. hit sufrido igual desengai - io, y It pesar de aquella consulta se habría decidido la causa de los hacendados sin su intervencion
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 8 t audiencia, si una extraña persecucion no los hubiese hecho vigilantes. Apenas se publicó el oficio de V. E. cuando se manifestó igualmente el descontento y enojo de algunos comerciantes de esta ciudad ; grupos de tenderos formaban por todas partes murmuraciones y quejas ; el. triste interes de sus clandestinas negociaciones les hacía revestir formas diferentes, que desmentidas por su anterior conducta, desvanecian el ardiente empeño con que se sostenian. Unas veces deploraban en corrillos el golpe mortal que semejante resol ucion inferiría 'a los intereses y derechos de la metrópoli, otras anunciaban la ruina de este pais con la entera destruccion de su comercio : los unos presagiaban las miserias en que debia envolvernos la total exportacion de nuestro numerario, y otros revestidos de zelo por el bien de unos gremios que miran siempre con desprecio, lamentaban la suerte de nuestros artesanos, afectando interesar en su causa la santidad de la religion y pureza de nuestras costumbres. El acaloramiento con que se propagaban tlin desconcertadas ideas, alarmó á aquellos hacendados, que el abatimiento de sus frutos obliga, t frecuentar los zaguanes de los comerciantes poderosos : la costumbre de vivir miserables y desatendidos no habla enervado la nobleza de sus sentimientos, éllos resolvieron sostener
82 ARENGAS EN EL FORO, con energía una causa., que interesaba igualmente sus derechos que los de la corona, y despreciando el arbitrio rastrero de murmuraciones y hablillas, con que unicamente se sostienen las pretensiones indecentes, me confirieron sus poderes, para que presentandorne ante V. E. reclamase el bien de la patria con demostraciones propias de la magestad del foro y dignidad de la materia. Tales són los principios que me hán constituido representante de los propietarios y labradores de estas vastas campañas ; en ejercicio de esta representacion hé entrado h un maduro exámen del proceso de que V. E. se dignó darme vista ; en él encuentro promovida una discusion, cuyos resultados influyen directamente en la prosperidad ó ruina de mis instituyentes : se trata de establecer su fomento como un médio seguro de enriquecer el erario ; descubre V. E. sinceros deseos de propender á miras tán benéficas ; manifiesta urgentes necesidades capaces de allanar cuantos embarazos se pudieran oponer A su ejécucion : pero estas disposiciones que debieran haberse contestado con demostraciones públicas de gratitud y alegria, sufren contradiccion, presentandose el escandaloso contraste de individuos particulares, que atacan un bien general reclamado por la necesidad, la conveniencia, y la justicia.
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 83 El que sepa discernir los verdaderos principios que influyen en la prosperidad respectiva de cada provincia, no podrá desconocer que la riqueza de la nuestra depende principalmente de los frutos de sus fertiles campos : sobre la evidencia de esta máxima debieran reposar las esperanzas de mis instituyentes, pués promovida por la autoridad una causa que los esfuerzos del poder sofocaron tanto tiempo, en las justificadas intenciones de V. E. se presentaba el más seguro garante de una disposicion, h que los apuros del erario allanaban las dificultades que habria sufrido en otra época ; pero el interés individual nada respeta sino lo que pueda satisfacerlo, y un corto número de comerciantes há mirado el benéfico plan de V. E. con un encono, que nada tiene igual sine el placer con que reciben la declaracion de una guerra, cuando sus almacenes se hallan provistos de efectos. Es doloroso que el bien general de una provincia necesite abogado que lo defienda, aún cuando el primer jefe propende generosamente á su fomento ; pero és al mismo tiempo mui honroso elevar ante V. E. la voz de la patria, y promover su felicidad por unos médios que deben producir precisamente la reparacion del erario, El empeño és árdno y superior h mis fuerzas, no tanto por la dificultad de exponer convencimientos irresis, tibies, cuanto por la de combinar las innumerables de2
84 ARENGAS EN EL FORO, mostraciones que ofrece la materia ; pero si no puedo coordinar tlin inmensos materiales que exigen otro tiempo y otros talentos, me contentaré con transmitir á V. E. los votos de tantos hombres honrados, cuyas ilustradas advertencias hán dado impulso y direccion mis ideas. Se presenta unida la causa del real erario 'a la de mis constituyentes : penden las ventajas de ambos del inteligente arreglo del arbitrio propuesto ; la expectacion pública reposa sobre las benéficas intenciones que Y. E. se Wa dignado manifestar ; y bajo estos principios pudieran los hacendados reducir su reclamacion á desvanecer los argumentos, y aparentes dificultades que oponen los comerciantes al gran beneficio : pero mi comision exige más : yo debo demostrar la necesidad, la conveniencia, y la justicia del plan propuesto, allanar después los obstáculos y aparentes males que se derivan de él, y ultimamente analizar aquellos arreglos cuya mezquindad pudiera frustrar los efectos de esta importante empresa. Los hacendados tienen igual interés en todos los puntos propuestos, y el arden de tratarlos se presenta en el mismo expediente, analizando en primer lugar el oficio de V. E. ; examinando en segundo los males que el apoderado del consulado de Cadiz y comerciantes de esta ciudad derivan del permiso propuesto ; y reformando ultimamente por una inteligente
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 85 combinacion las condiciones y trabas que el consulado propone, y el Excmo. Cabildo parece adoptar. A la imperiosa lei de la necesidad ceden todas las leyes, pués no teniendo éstas otro fin que la conservacion y bien de los estados, lo consiguen con su inobservancia, cuando ocurrencias extraordinarias la hacen inevitable. Esta máxima, que há convertido en lei suprema la salud de los pueblos, arma al magistrado de un poder sin límites para revocar, corregir, suspender, innovar, y promover todos aquellos recursos que en un órden comun están prohibidos, pero que en la combinacion de circunstancias imprevistas se reconocen necesarios para sostener la seguridad de la tierra, y bien de sus habitantes. V. E. há reconocido la necesidad de un libre comercio con la nacion inglesa, para salir de apuros que DO presentan otro remedio : Z que más pruebas necesitamos para confesar su certeza ? La situacion política de un estado no está fácilmente á los alcances del pueblo ; á veces se considera en la opulencia, y el jefe que concentra sus verdaderas relaciones, lamenta en secreto su debilidad y miseria ; otras veces reposa tranquilo en la vana opinion de su fuerza, y el gobierno vela en continuas agitaciones por los inminentes peligros y males que lo amenazan. Nadie sin() el que manda puede calcular exáctamente las necesidades del
86 ARENGAS EN EL FORO, estado, y habiendo V. E. indicado la de abrir el comercio con la Gran Bretaña, debernos sin más eximen reconocer S, favor de este proyecto los fuertes títulos que legitiman cuanto sea conducente á, nuestra conservacion. Sin embargo, si nos és lícito echar la vista sobre las públicas necesidades del estado, será preciso convenir en que no se presenta otro remedio que el arbitrio propuesto. Decir que el real erario está sin fondos és decir que los vinculos de la seguridad interior están disueltos, que los peligros exteriores són irresistibles, y que el gobierno debil por falta de recursos efectivos no puede oponer á la ruina del pueblo sino esfuerzos impotentes. ¡ Ojalá no fuese esta una verdad t'an patente, y ojalá no fuese thn exacta su aplicacion á nuestro actual estado ! Todos saben que aniquilada enteramente la real hacienda, no presenta en el dia sino un esqueleto, que en el sistema comun no puede revivir, que reducidos sus ingresos h las escasas remesas del Perú, Irá desaparecido esta debil esperanza por las graves ocurrencias de aquellas provincias ; y que cifrada la conservaciou de esta ciudad á sus própios recursos, no puede contar el gobierno con mlis auxilios que los que ella sola pueda proporcionar. 1Y cuales són los que promete el sistema ordinario de rentas reales ? De un pueblo que no tiene minas,
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 87 nada más saca el erario que los derechos y contribuciones impuestas sobre las mercaderias ; los apreciables frutos de que abunda esta provincia, y el consumo proporcionado á su poblacion, són los verdaderos manantiales de riqueza que deberían prestar al gobierno abundantes recursos ; pero por desgracia la importacion de negociaciones de España és hoy dia thn rara como en el rigor de la guerra con la Gran. Bretaña, y los frutos permanecen tAn estancados como entonces por falta de buques, que verifiquen su extraccion. La inercia de estos dos grandes muelles és el origen de la pobreza del erario ; ponganse en movimiento, é inmediatamente la continuada circulacion de un giro rápido llenará, la aduana de los tesoros que en otros tiempos producia. En la imposibilidad h que nuestra metrópoli se halla reducida de mover por si misma estos dos únicos re. sortes, obra en toda su fuerza la necesidad de nuestra conservacion, para subrogar otros agentes, que aúnque extraños del órden regular, són los únicos que en el dia pueden remediar el apuro. ¿Y cuando hubieron motivos más poderosos para suplir con un golpe de autoridad lo que no pudieron preveer unas leyes que las actuales circunstancias hacen impracticables ? Los funcionarios públicos exigen los sueldos de sus respectivos empleos, y su falta haría perecer unos hombres á quienes
88 ARENGAS EN EL FORO, está, vinculada la conservacion del órden y seguridad interior del estado. Las tropas no pueden sér sostenidas sin ingentes sumas que deben invertirse en su subsistencia, y este és un gasto tán urgente como indispensable su continuacion. La vecindad de una potencia soberana que há descubierto ardientes deseos de ensanchar los estrechos límites en que está. comprimida ; el justo temor de un enemigo poderoso, cuyas vastas combinaciones podrian aprovecharse de los apuros de nuestra metrópoli, burlar su vigilancia ; la tranquilidad interior del pais resentida notablemente por una consecuencia precisa de la situacion política de España ; todo esto presenta un triste cuadro, en que no descubre el gobierno sino peligros inminentes, que atacan directamente la seguridad de los pueblos que se le hán confiado. En circunstancias tan funestas no queda otro arbítrio que armarse V. E. de un poder respetable, capaz de resistir los primeros asomos de una funesta terminacion, y no pudiendo sostenerse la fuerza armada en que deben reposar nuestras esperanzas, sin ingentes caudales que el erario no tiene, la ejecucion de aquellos recursos que puedan producirlos queda al arbitrio de una necesidad extrema que comprometería la seguridad de la tierra, si no fuese socorrida oportunamente. Jamás se presentó en America situacion más apu-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 89 rada, ni hubo jefe á quien una necesidad thn notoria autorizase para obrar sin sujecion á los caminos de la antigua rutina ; y si en apuros inferiores á, los presentes se hán hecho callar las leyes, cuyo cumplimiento embarazaba los remedios, de que unicamente podia esperarse la salud del pueblo, i como se creera Y. E. responsable de una resolucion sobre cuyos efectos puede unicamente contarse, para asegurar la conservacion de esta parte de la monarquía? Los males que nos amenazan són demasiado graves, para que no se trate de precaverlos ; el peligro és mui inminente para que se repare en los médios de removerlo, y cuando V. E. informe al monarca que las provincias de su mando están ricas, tranquilas, y con recursos abundantes para resistir sus enemigos, no se descubrirán sino aciertos en lás providencias que hin producido un bien, que atacaban tán poderosos estorbos. Debieran cubrirse de ignominia los que creen que abrir el comercio á los ingleses en estas circunstancias és un mal para la nacion y para la provincia ; pero cuando concedieramos esta calidad al indicado arbitrio, debe reconocersele como un mal necesario, que siendo imposible evitar, se dirije por lo menos al bien general, procurando sacar provecho de él, haciendolo servir á, la seguridad del estado. Desde que apareció en nues, tras playas la expedicion inglesa de 1806, el Rio de la
96 ARENGAS EN EL FORO, sis própia costa que és un recurso miserable, con que se consuman los males que se intentaban remediar. Esto és consiguiente á su própia naturaleza, pués debiendo satisfacerse con las primeras entradas, 6 se sufrirá, entonces un doble deficit, 6 faltarán prestamistas por el descrédito de los fondos sujetos á la satisfaccion. Aún siendo thn viciosa su calidad podrian adoptarse por la gravedad de las urgencias que afligen al erario ; ¿, pero acaso há creido V. E. que encontrará empréstitos suficientes si llegase a pedirlos ? Esos hombres que prefieren todo género de sacrificios al benéfico comercio que se medita, se manifestarán insensibles á las consideraciones que ahora tanto realzan, cuando se les pida la prueba de su celo en una suscripcion ; el egoísmo que ahora los hace prorrumpir en tantos clamores, producirá entonces un profundo silencio, y V. E. se desengariará, aúnque tarde, que sus verdaderas ideas són que siga el contrabando, que el erario continuo aniquilado, que los hacendados perezcan en la miseria, y que el gobierno obre milagros para que ellos disfruten tranquilamente las ganancias de un giro clandestino. ¡ Pluguiese al cielo que fuesen vanos estos temores, que aqui parasen los males consiguientes al miserable recurso de los empréstitos! Pero ellos van mui adelante : guárdese V. E. de creer que con este médio puede salir de los apuros que lo afligen, y guárdese
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 97 mucho más de apurar los esfuerzos (le su celo hasta conseguir empréstitos que socorran las urgencias del dia. Engreidos los prestamistas por haber salvado al gobierno de thn peligrosa situacion, se contendrán dificilmente en los límites de una subordinacion respetuosa, la obligacion en que contemplan al jefe los alentarli injustas pretenciones, y la más leve repulsa producirá quejosos y descontentos, que acusen de ingratitud, y pretendan castigar con el cóbro de sus créditos, y negacion de nuevos auxilios, la poca consideracion con unos hombres que salvan el estado con sus caudales. La elevada autoridad de V. E. no de mendigar de sus súbditos los médios de sostenerse, éstos deben depender de ella, sin que ella dependa de nadie ; y si la conservacion del estado hlt de vincularse á los voluntarios préstamos de comerciantes poderosos, lloraremos las resultas de un gobierno debil, pués no puede haber energía con acreedores de que se necesita. Yá el antecesor de V. E. sufrió el siguiente reproche :—" Pués siendo el cabildo quien sufraga los fondos al erario, és justo que torne conocimiento de la inversion h que se destinan." No permita el cielo se exponga V. E. á semejante reconvencion ; pero siendo indispensable dar parte en la autoridad h los que la toman en los médios de sostenerla, deberiamos temer las más tristes resultas, sino se arbitrase otro médio de sostener el if
98 ARENGAS EN EL FORO, estado que los empréstitos de una voluntaria erogacion. Los apuros se remediarán con dignidad cuando la libertad del comercio abra las fuentes inagotables del rápido círculo que tendrán entonces las importaciones y respectivos retornos ; libre V. E. de las urgencias que ahora lo afligen y ligan, desplegará en toda su extension las benéficas ideas que haran memorable su gobierno ; la metrópoli recibirá cuantiosos socorros, y el pais será feliz, contando con recursos efectivos que aseguren interior y exteriormente su tranquilidad. L Que puede detener h V. E. para una resolucion tán magnanima ? La necesidad és notoria, és urgente, y no dh treguas ; este arbitrio és el único que puede remediarla ; dos años de continuas especulaciones deben convencer 1 V. E. la indeficiencia de los otros médios ; és preciso pués que las consideraciones más respetables se sacrifiquen h la salvacion de la patria. Guárdese la tierra para el emperador mi señor, y gobiernela el diablo. Esta fué la última instruccion con que el supremo consejo regló los poderes del licenciado Gasea, cuando pasó i la América á calmar las violentas convulsiones que anunciaban su ruina. La España entonces opulenta, rica, gobernada por un rei poderoso, que era el terror de sus enemigos, confiaba á aquella prudente máxima la conservacion de unas posesiones
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 99 que circunstancias desgraciadas hacian peligrar ; el que conozca las urgencias y riesgos consiguientes á la aniquilacion del erario, sabrá graduar la gran necesidad, que obliga h sacrificarlo todo para que se guarde la tierra ; y aplicando aquella notable máxima h las circunstancias del dia, respetará como legítimos cuantos médios puedan contribuirá nuestra conservacion. Demostrada la necesidad de proporcionar ingresos al erario, estrechado V. E. por los más urgentes apuros 1 hacer uso de las altas facultades de su autoridad, podría haber impuesto gravosas exacciones, obligandonos cubrir los gastos que se impenden en nuestra conservacion y beneficio. Esta conducta, que és el comun asilo de principes inertes 6 malignos, formaría quiza un acópio de fondos capaz de subvenir á las urgencias del dia ; pero no pudiendo ejecutarse las nuevas imposiciones sino á costa de sacrificios insoportables, sufrirían los contribuyentes males mayores que los que se intentaban evitar, y la bondad de V. E. padecería el sensible contraste de imponer grandes contribuciones á un pueblo, á quien por otra parte se privaba de médios proporcionados á su erogacion. Gracias á Dios que no vivimos en aquellos obscuros siglos, en que separados los intereses del vasallo de los del soberano se reputaba verdadera opulencia el acópio de tesoros, que dejaban h los pueblos en la miseria.
100 ARENGAS EN EL FORO, Entonces se vil) al emperador Honorniaco terciar la Ca. labria y la Sicilia para exigir el tributo Cefalesion, á Niceforo hacer escrutinio de las haciendas de sus súbditos, para imponer las dos Siliquias ; á Darío exigir tributo de las aguas ; y á. Miguel Paflago cobrarlo hasta del aire que respiraban sus vasallos. Si lo fueramos de Vespasiano sufririamos el tributo crisalgirio, si de Doiniciano las mercaderias el oro lustral ; si de Alexandro Sevéro pagariamos tributo por cada cabeza de ganado mayor y menor ; y si de Augusto veríamos cobrar derechos hasta de los soldados muertos. Vivimos por fortuna bajo un príncipe benigno, nacido en tiempos ilustrados, y formado por leyes suaves, que no permiten calcular el aumento de fondos públicos, sino sobre el de las fortunas y bienes de los particulares. Dirigido V. E. por thn luminosos principios apenas se posesionó del mando superior de estas provincias, cuando suprimió los nuevos impuestos, que con nombre de contribucion patriotica se habian establecido. Fué una pobreza de ideas autorizar aquellos gravamenes sobre los comestibles y demas subsistencias del pueblo, cuando el estado actual del comercio y circunstancias de la nacion presentaban ventajosas proporciones de enriquecer el erario, formando al mismo tiempo la opulencia de la provincia. V. E. no pudo sér insensible 11, la razon de conveniencia pública, que se presen-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 101 taba íntimamente unida á la causa del rei ; trató de fundar el aumento de los derechos reales sobre el aumento de los bienes que deben contribuirlos, y en el empeño de conciliar las ventajas del pais con las de la real hacienda, que arbitrio rnás conveniente se pudo imaginar que abrir las puertas á los efectos de que carecemos, fomentando la exportacion de los frutos que nos sobran, y se hallan estancados ? Hai verdades tAn evidentes que se injuria á la razon con pretender demostrarlas. Tal és la proposicion de que conviene al pais la importacion franca de efectos que no produce ni tiene, y la exportacion de los frutos, que abundan hasta perderse por falta de salida. En -vano el interés individual, opuesto muchas veces al bien coman, clamará, contra un sistema de que teme perjuicios ; en vano disfrazará los motivos de su oposicion, prestandose nombres contrarios á las intenciones que lo animan : la fuerza del convencimiento brillará contra todos los sofismas, y consultados los hombres que hán reglado por la superioridad de sus luces el fruto de largas experiencias, responderán con textes que nada és más conveniente h la felicidad de un pais, que facilitar la introduccion de los efectos que no tiene, y la expor. tacion de los artefactos y frutos que produce. Elevadas hoi dia l a un mismo grado las necesidades naturales y facticias de los hombres, és un deber del
102 ARENGAS EN EL FORO, gobierno proporcionarles por médios faenes y ventajosos su satisfaccion : ellos la buscarán á costa de otros sacrificios, y siendo igual al interés de su compra el de una venta que la escasez hace subirá precios exorbitantes, el pueblo que carece de aquellos precisos renglones, sufrirá sacrificios intolerables por la pequeña parte que pueda conseguir. Solamente la libertad de las introducciones podrá redimirlo de esta continuada privacion, pués asegurada entonces la abundancia, tiene proporcion de elegir con arreglo á sus necesidades y recursos, sin exponerse á los sacrificios que impone el monopolio en tiempo de escaseces. Los que creen la abundancia de efectos extrangeros como un mal para el pais, ignoran seguramente los primeros principios de la economia de los estados. Nada és más ventajoso para una provincia que la suma abundancia de los efectos que ella no produce, pués envilecidos entonces bajan de precio, resultando una baratura útil al consumidor, y que solamente puede perjudicar á los introductores. Que una excesiva introduccion de paños ingleses hiciese abundar este renglon, á términos de no poderse consumir en mucho tiempo ; L que resultaría de aqui ? El comercio buscaría el equilibrio de la circulacion por otros ramos, envilecido el género no podria venderse sino á precios mui bajos, detenido el introductor lo sacrificaría para
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 103 reparar con nuevas especulaciones el error de la primera, y el consumidor compraría entonces por tres pesos lo que ahora compra por ocho. Fijando los términos de la cuestion por el resultado que necesariamente debe tener, L podria nadie dudar que sea conveniente al pais, que sus habitantes compren por tres pesos un paño que antes valía ocho, 6 que se hagan dos pares de calzones con el dinero que antes costeaba un solo par ? A la conveniencia de introducir efectos extrangeros acompaña en igual grado la que recibirá el pais por la exportacion de sus frutos. Por fortuna los que produce esta provincia són todos estimables, de segura extraecion, y los más de ellos en el dia de absoluta necesidad. Con que rapidez no se fomentaría nuestra agricultura., si abiertas las puertas h todos los frutos exportables, contase el labrador con la seguridad de una venta lucrativa! Los que ahora emprenden timidamente una labranza por la incertidumbre de las ventas, trabajáran entonces con el teson que inspira la certeza de la ganancia, y conservada siempre la estimacion del fruto por el vatio que deja su exportacion, se afirmarían sobre cálculos fundados labranzas costosas, que á un mismo tiempo produjesen la riqueza de los cultivadores, y cuantiosos ingresos al real erario. Estas campañas producen anualmente un n ' ilion de cueros sin las denlas pieles, granos, y sebo, que són tán
104 ARENGAS EN EL FORO, apreciables al comerciante extrangero : llenas todas nuestras barracas sin oportunidad para una activa exportacion hl " resultado un residuo ingente, que ocupando los capitales de nuestros comerciantes los imposibilita ú retrae de nuevas compras ; y no pudiendo éstas fijarse en un buen précio para el hacendado que vende, sino és á. medida que la continuada exportacion hace escasear el fruto, 6 aumenta el número de los concurrentes que lo compran, decae precisamente al lastimoso estado, en que hoi se halla, desfalleciendo el agricultor hasta abandonar un trabajo, que no le indemniza los afanes y gastos que le cuesta. A la libertad de exportar sucederá, un giro rápido, que poniendo en movimiento los frutos estancados, liara entrar en valor los nuevos productos, y aumentandose las labores por las ventajosas ganancias que la concurrencia de extractores debe proporcionar, florecerá, la agricultura, y resaltarS, la circulacion consiguiente á, la riqueza del gremio, que sostiene el giro principal y privativo de la provincia. ¿, Quien no hft. visto el nuevo vigor que toma la labranza, cuando después de larga guerra sucede una paz que facilita, la exportacion impedida antes por el temor del enemigo ? Solamente el nuevo plan nos liará gustar estos felices momentos, que la paz con la Gran Bretaña no nos proporcionó por las tristes oeurrenciws que desde en-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 105 tonces híin afligido y arruinado el comercio de nuestra metrópoli. La multitud de ideas que ofrece la materia no permite producirlas con la rapidez que se agolpan ; todo se hlt de tocar en su lugar respectivo ; pero ahora solamente trato de fijar la opinion de que la libertad en las exportaciones de los frutos del pais és conveniente l i t la provincia. Las ciencias tienen todas ciertos principios, que siendo fruto de una dilatada série de experiencias y conocimientos, se reconocen superiores h toda discusion, y sirven de regla para derivar otras verdades por una aplicacion oportuna : tal és en la economia política la gran máxima de que un pais productivo no será rico mientras no se fomente por todos los caminos posibles la extraccion de sus producciones, y que esta riqueza nunca será sólida mientras no se forme de los sobrantes que resulten por la baratura nacida de la abundante importacion de las mercaderias, que no tiene y le són necesarias. Consúltense los economistas que escribieron con conocimiento del origen y progresos de los estados políticos, y todos los cálculos se reconoceran derivados de aquel principio: recórrase la historia de aquellos pueblos comerciantes que llegaron á, equilibrar con su opulencia la fuerza real de las naciones guerreras, y las vastas especulaciones de que nace su riqueza no e encontrad-in
1 1 2 ARENGAS EN EL FORO, justicia, de que el primer magistrado no puede prescindir. Si, Sr., la justicia pide en el día que gozemos un comercio igual al de los demos pueblos, que forman la monarquia española que intégramos. " Esta deidad," dice el filosofo antes citado, " que por desgracia de los humanos, rara vez influye en las especulaciones de las rentas, la justicia que siempre se une S, los verdaderos interéses de las naciones y de los pueblos, que al que consulta sus oraculos le presenta las reglas y los médios para levantar la felicidad de los hombres y de los estados, no sobre las vacilantes ruedas de los interéses privados, si sobre los fundamentos eternos del bien comun ; la justicia, digo, no puede ver sin horror un atentado tán manifiesto contra los más sagrados derechos de la propiedad y libertad del hombre y del ciudadano, un atentado prescripto, autorizado y legitimado por la pública autoridad." Las colonias sujetas al comercio exclusivo de su metrópoli són el digno objeto de esta enérgica declamacion : nosotros tenemos más fuertes derechos, que elevan 'á un alto grado la justicia con que reclamamos un bien, que aún en el estado colonial no puede privarse sin escándalo. Desde que la perfida ambicion de la Francia causa en España violentas convulsiones, terminadas It sacudir el yugo opresor que la degradaba, el noble genio de
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. I 13 nuestra nacion empezó 11 desplegar planes benéficos, ideas generosas, que hicieron presentir la prosperidad. S. que su situacion la destina en médio de los males, que atacaban thn poderosamente su existencia. Uno de los rasgos más justos, más magnánimos, más políticos, fué la declaracion de que las Américas no eran una colonia, 6 factoría corno las de otras naciones, que ellas formaban una parte esencial é intégrante de la !Donarquia española, y en consecuencia de este nuevo sér, como tambien en justa correspondencia de la heroica lealtad y patriotismo que habian acreditado 'a la Espacia en los críticos apuros que la rodeaban, se llamaron estos dominios á tener parte en la representacion nacional, dandoseles voz y voto en el gobierno del reyno. Esta solemne proclamacion, que formará la época más brillante para la América, no há, sido una vana ceremonia que burle la esperanza de los pueblos, reduciendolos al esteril placer de dictados pomposos, pero compatibles con su infelicidad. La nacion española, que nunca se presenta más grande que en los apurados males que ahora la h'án afligido, procedió con la honradez y veracidad que la caracterizan, cuando declaró una perfecta igualdad entre las provincias europeas y americanas, sostubo los derechos mís sagrados cuando destruyó los principios que pudieran conservar reliquias de depresion en pueblos tlin recomendables ; premió
1 14 ARENGAS EN EL . FORO, con la magnificencia de una nacion grande la fidelidad y estrecha union, que thn brillantemente habian acreditado ; y obró con la prudencia y política própias de un reyno ilustrado, que en el abatimiento y destrozo á que lo habian reducido sus enemigos, no podia considerarse en órden á su fuerza real sino como un accesorio de aquella gran parte que elevaba h la apetecida dignidad de formlir un solo cuerpo. Confirmada por tán extraña ocurrencia una prerogativa, que según las leyes fundamentales de las Indias nunca debió desconocerse, i por qué títulos se nos podia privar de unos beneficios, que gozan indistintamente otros vasallos de la monarquía española, que no són más que nosotros ? El vocal que sostenga en la Junta central nuestra representacion, no contará distintos privilegios de los que adornan al representante de Asturias, 6 cualquiera otra provincia europea de las que se mantienen libres del enemigo ; esta identidad debe trasmitirse precisamente á los representados, y de este principio derivamos un título de rigorosa justicia, para esperar de V. E. lo que no podría negarse al último pueblo de España. Lejos de nosotros aquellas mezquinas ideas que tanto tiempo sofocaron nuestra felicidad : manda V. E. un gran pueblo que en nada cede al que sirvió de teatro h las distinguidas cualidades, que garantearon S, la suprema Junta la tranquilidad y
Y ESCRITOS DEL DR. MOIfl 1.15 buen órden de estas vastas regiones ; obre, pu6s, la justicia en todo su vigor para que empiezen á brillar los bienes que la naturaleza misma nos franquea prodigamen te. El primer deber de un magistrado, és fomentar por todos los médios posibles la pública felicidad. " Entonces," dice un sltbio español, " los pueblos corno los individuos bendicen la mano que los hace felices, y és indudable que el amor de los vasallos és la basa más sólida del trono. De esta reciprocidad de interéses debe resultar el esmero de parte de los que gobiernan en fomentar la prosperidad general : su poder se consolidarh por la gratitud pública, y las naciones cogerán el fruto de su cuidado y vigilancia." Si la riqueza de estas provincias estubiese cifrada á los contingentes cálculos de un giro complicado, sería precisa una detenida reserva para no trastornar la gran cadena por la dislocacion de alguno de sus muelles ; pero los caminos de nuestra felicidad están cifrados por la misma naturaleza : ésta. nos lá destinado al cultivo de sus fértiles campañas, y nos hh negado toda riqueza, que no se adquiera por este preciso canal : si Y. E. desea obrar nuestro bieu, és mui sencilla la ruta que conduce h el ; la razon y el célebre Adam Smith, que según el s . ltbio español que antes cité, és sin disputa el apostol de la economía política, hacen ver que los gobiernos en las providencias t2
116 ARENGAS EN EL FORO, dirigidas al bien general, deben limitarse 5, remover los obstáculos : este és el eje principal sobre que el Sr. Jovellanos fundó el luminoso edificio de su discurso económico sobre la lei agraria ; y los principios de estos grandes hombres nunca serán desmentidos ; rómpanse las cadenas de nuestro giro, y póngase franca la. carrera, que entonces el interés que sabe más que el zelo, producirá una circula,cion, que haga florecer la agricultura, de que unicamente debe esperarse nuestra prosperidad. Nuestra córte há dado repetidas pruebas de hallarse convencida, que no podernos sér felices sino por médio de la agricultura, y frecuentemente há incitado el zelo de nuestros magistrados para que protejan y fomenten un bien tan importante. En real órden de 27 de Mayo de 1797 se previene que toda compra de buque extrangero para el comercio de negros, bien se verifique en el pais del vendedor, ó en el del comprador, sea absolutamente libre de derechos, dandose por fundamento de esta disposicion y de otras muchas expedidas sobre la materia, " facilitar por los médios posibles y aún costa de sacrificios la introduccion de brazos en este virreinato, como que sin ellos no és posible que la agricultura salga del estado de languidez, en que se halla." Reconocida por esta real órden la importancia de ltuestra agricultura, confesada su decadencia, y cucar-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 117 gado el gobierno que no repare en sacrificios para bu fomento, no podrian repelerse sin injusticia las reverentes reclamaciones, con que mis representados piden h V. E. se ponga fin h un sistema destructor, empezandose provisoriamente un plan cuya consolidacion y firmeza debe esperarse de la suprema Junta guberna-: tiva del reyno. El gobierno soberano de la nacion há estado siempre convencido de la justicia con que nuestra decadente agricultura exígia fomento ; é igualmente há conocido el partido de oposicion que los mercaderes Wan sostenido contra nuestros labradores, por aquel miserable egoísmo con que mira con indiferencia la ruina de una provincia, como espere de ella el más peque — no lucro. Este concepto se manifiesta en la real órden de 6 de Junio de 1796 que dice lo siguiente :--" En consecuencia quiere S. M. que se cumplan las mencionadas órdenes ; sin eludirlas ni tergiversarlas con ningun pretexto, respecto á que ni la agricultura ni la cria de ganados pueden prosperar, si se impide la entrada de los negros bozales, que s6n precisos para trabajarla, y cuidar los hatos según tiene acreditado la experiencia, y him expuesto los hacendados en varias representaciones que se han tenido h la vista antes de comunicar dichas 'ordenes, como tambien las que há dictado el empeño de algunos comerciantes oponiendose h la extraccion de
1 18 ARENGAS EN EL FORO, los cueros, anteponiendo el interés particular al del reyno, que necesita se proteja por todos los médios posibles la introduccion de brazos capaces de hacer florecer la agricultura tán deteriorada por esta causa." Gime la humanidad con la esclavitud de unos hombres, que la naturaleza crió iguales h sus própios amos ; fulmina sus rayos la filosofia contra un establecimiento que cht por tierra con los derechos más sagrados; la religion se estremece, y otorga forzada su tolerancia sobre un comercio que nunca pudo arrancar su aprobacion ; sin embargo reyes religiosos, ministros humanos, y filosofos encargan la multiplicacion de nuestros esclavos, por el único fin de fomentar una agricultura que se halla tán decaida. Se necesita causa mui justa, para que principes piadosos la promuevan por médios tán violentos ; y si és justo fomentar la agricultura por todos los arbitrios posibles y aún á costa de sacrificios, según se explican las anteriores órdenes, és justo facilitar el expendio de los frutos que unicamente puede producir aquel fomento, sin detenerse en adoptar los nuevos caminos, que hace indispensables la absoluta imposibilidad de los antiguos. i A que fin tanto empeño en el aumento de brazos para fomentar la agricultura, si los frutos de ésta hán de quedar perdidos por privarseles el expendio que innumerables concurrentes solicitan ?
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 119 Que ocurrencias inevitables impidiesen al comercio de España el consumo de nuestros frutos h que dentro de algún tiempo podria dar salida ; que una interceptacion temporal estancase nuestras producciones, que una numerosa marina mercante extraería facilmente apenas cesase aquel impedimiento ; sufriríamos entonces una estagnacion que aúnque gravosa no podía sér duradera, y este sacrificio transitorio se consagraría II, el enlace de relaciones por donde se comunican los bienes y males del cuerpo político. Tres cientos arios de uniforme conducta en esta materia presentan una prueba decisiva, de que nuestras pretensiones jaras terminarían A, eludir la parte que nos toca en los males de la nacion ; pero si ésta no tiene hoi dia en si misma re cursos suficientes para sostener aquel importante ramo de que depende nuestra subsistencia, ¿Será, justo que abandonemos ésta, ó que vinculemos nuestra conservacion á unos principios que no pueden producirla? Si el amor á los interéses de la metrópoli fuese el verdadero estímulo de mis opositores, escusarían una discusion de que no pueden esperar efectos favorables, y que solo sirve para excitar recuerdos lastimosos é insoportables á, la sensibilidad de todo buen español. Inundada nuestra metrópoli por unos enemigos poderosos y sanguinarios, vé concentrada su independencia en un corto número de provincias, que nyás sirven de
1 20 ARENGAS EN EL FORO, teatro al heroísmo, que de centro h las extensas relaciones de un comercio ultramarino : i donde consumirá España los inmensos frutos que claman por una pronta exportacion ? z Con que marina podrá. extender It paises extrangeros un giro que no puede consumar en si sola? ¿, No hemos visto que la libertad de los mares en nada blt variado la antigua interrupcion No vemos interrumpidos hasta los correos marítimos, y suspensa la circulacion que el interés agitaría, si fuesen posibles los médios de ejecutarla? Corramos, Sr., un velo h meditaciones que anegan el corazon en amargura, redúzcamonos h nuestra cuestion, y fixandonos en los precisos términos con que debe proponerse, preguntemos á los enemigos del benéfico lsistema.-----¿, Será justo que se envilezcan y pierdan nuestros preciosos frutos, por que los desgraciados pueblos de España no pueden consumirlos? z Será justo que las abundantes producciones del pais permanezcan estancadas, por que nuestra aniquilada marina no puede exportarlas ? z Será justo que aumentemos las aflicciones de nuestra metrópoli con las noticias de nuestra siluacion arriesgada y vacilante, cuando se nos brinda con un arbitrio capaz de consolidar sobre bases firmes nuestra seguridad ? z Será justo que presentandose en nuestros puertos esa nacion amiga y generosa ofreciendonos baratas mercaderías que necesitamos, y la Es-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 121 palia no nos puede proveer, resistamos la propuesta, reservando su beneficio para cuatro mercaderes atrevidos que lo usurpan por un giro clandestino ? Z Será justo que rogándosenos por los frutos estancados que ylt no puede el pais soportar, se decrete su ruina, jurando en ella la del erario y la de la sociedad ? Los ilustrados comerciantes ingleses, que tán atentamente nos observan, fijarian en Europa un general concepto de nuestra barbarie, si aquellas reconvenciones no tuviesen otro resultado que el convencimiento de hombres impenitentes en sus errores ; pero yo me lisongeo que ellas servirán de freno h los descontentos, y decidirán la superioridad It el plan benéfico, que la necesidad y conveniencia pública habian preparado. Para corroborar este concepto, seame lícito transcribir el ejemplo con que un español (de quien la posteridad se acordará siempre con respeto) trato de convencer lo injusto, mal calculado, y contrario S. sus propios fines del sistema prohibitivo que estoi analizando. " Supongamos, que el lugar de Ballecas pertenece II, un pais extrangero ; que abundan en él pan, carne, tocinos, y otros artículos de primera necesidad, y que el soberano de aquel territorio convida h los habitantes de Madrid (que no pueden lograrlos de ninguna otra parte en muchas leguas h la redonda) 1T que se provéan de aquel abundante mercado. Supongamos igualmente
128 ARENGAS EN EL FORO, el sordido interés de una especulacion envuelta en crímenes, sino el justo anhelo de hacer útil y estimable el fruto de la tierra en que nacieron, y que hicieron fecunda con sus sudores ; así su causa és una misma con la, de la provincia, y és un enemigo de la comunidad el que ataca, unos derechos que sún transcendentales It ella. De aquí esa general conspiracion con que todos los hombres que desean el bien de la tierra, penden en una espectacion sin ejemplo de la resolucion que se tome sobre este negocio ; V. E. 1A, empezado á sér el objeto de sus bendiciones, porque hl " puesto en movimiento los únicos resortes, que podrían labrar su felicidad. No puede tolerarse la osadía, con que el síndico del consulado se profiere, cuando en una de sus representaciones 11, aquel tribunal dice, que és la plebe la que se interésa con vivos deseos de que se ejecute el plan indicado ; és ésta una injuria sobre que los honrados labrabores é incorporaciones más distinguidas de esta ciudad deberían deducir formal querella, si el conocimiento del injuriante no preparase la disculpa de que ignoró lo que se decia ; pero si la sola cualidad de tener dinero 115. de sér disposicion para obtener ministerios que dan intervencion en materias que no se alcanzan, deberían por lo menos sér obligados S, la eleccion de mentores inteligentes, que evitasen la profa.
ESCRITO; DEL DR, Nloiz E No, 129 nacion de negocios tán importantes con desaliogo-; que la mayor impericia no puede disculpar. La parte más útil de la sociedad, la mlis noble, la. mhs distinguida eleva sus clamores S V. E., y ahoga por una causa de que penden la firmeza del gobierno y el bien de la tierra : este noble objeto est' ' , intitnamente ligado h la, prosperidad nacional, y no puede sér funesto sino á. cuatro mercaderes que vén desaparecer la ganancia que esperaban de clandestinas negociaciones. " El producto limpio de las colonias europeas estable. cidas en América," dice el mismo filosofo, " podia sér mui considerable, y la porcion que podia separarse para las contribuciones podia importar mucho y sér de un gran alivio para las respectivas metrópolis, si las leyes hubieran procurado adelantar su comercio y sacarlas de la miseria. Los verdaderos interéses de la nacion que las estableció, todas las esperanzas relativas á sus colonias están fundadas en la prosperidad de éstas, y en el aumento de sus riquezas. A solo este objeto deberian dirigirse todos los cuidados de los legisladores europeos con el nuevo emisferio. Esto supuesto quien no vé que si los colonos tubiesen libertad de pedir al suelo todos los géneros que puede producir ; de proveerse de aquellos que les faltan de quien se los ofreciese á menor précio, de vender y de comprar á cualesquiera nacion, y de aquella que más les acomodase de
130 ARENGAS EN EL FORO, satisfacer. y acudir con la misma libertad no solamente 5 las primeras necesidades sino h las de puro lujo ; quien no vé cuanto prosperarían las colonias bajo estos auspicios ; cuanto crecería su poblacion, sus fuerzas, y su comercio ; como ésta libertad daría un nuevo valor al suelo que cultivan ; como se aumentaría la cantidad, el número, y el valor de sus producciones ; ofreciendo de este modo el espectaculo más agradable de la riqueza y de la felicidad de un pais sostenido por la agricultura, las artes, y el comercio ? La sola supresion de esta exclusiva fatal bastaría tal vez para hacer prosperar las colonias y por consiguiente la metrópoli." Aparezcan, Sr., esos momentos felices que deben dar principio á la prosperidad de esta provincia, múevanse esos muelles poderosos que deben dar vida al erario, y á la circulacion del comercio ; ábranse las puertas que con general perjuicio hán estado cerradas hasta ahora ; aprovéchense los tesoros que la naturaleza nos franquea con tanta abundancia ; y adquiera la España con la opulencia de esta provincia un grado de fuerza que subrogue la pérdida de las que hán sido lastimosamente devastadas. Mi in-iaginacion se transporta engolfada en la multitud de bienes con que un activo giro debe obrar n uestra felicidad : la tranquilidad será inseparable de un pueblo laborioso, en que no tendrán entrada los vicios que solamente nacen con la molicie ; el soplo
y ESCRITOS DEL DR . MORENO. 131 vivificante de la industria animará todas las semillas reproductivas de la naturaleza ; se facilitarán las culturas por las creaciones del genio empeñado con nuevos atractivos ; innumerables barcos cubrirán nuestras radas, y sus continuados retornos formaran un puente volante, que aumente nuestra comunicacion con la metrópoli ; por mil canales se derramarán entre nosotros las semillas de la poblacion y de la abundancia. Tal és la imagen del comercio ; tal será la nuestra cuando V. E. nos lo conceda. " Entonces," dice el más fe. cundo ingenio de nuestro siglo, " entonces és cuando la divinidad contempla con placer sus criaturas, y no encuentra motivos que la hagan arrepentir de haber criado al hombre." Entonces, añado yo, se anegará en ternura V. E. al contemplar su obra, y endulzado el ejercicio de un mando, que al principio se presentó tán amargo, fijará en la gratitud de los pueblos un monumento indestructible, con el glorioso renombre de padre. de la pIttria. Este proyecto és mui lisongero para que deje de interesar h V. E. en su e i jecucion ; sus fundamentos s6rt irresistibles, y solo en un jefe de distinto caracter al que reconocemos en la respetable persona de V. E. no obrarían imperiosamente : una necesidad urgentisima há franqueado las barreras y estorbos que pudieran oponerse ; una notoria conveniencia del pais há unido 1( 2
132 ARENGAS EN EL FORO, la causa de sus habitantes A, la del erario ; una reciamacion de rigorosa justicia hace servir la alta autoridad de V. E. á los sentimientos benéficos de su corazon. La causa se presenta tán firmemente sostenida, que no se hán atrevido á, atacarla sus própios contrarios ; no se encuentra en todos sus escritos un solo raciocinio contra la substancia del proyecto ; todos sus esfuerzos quedan reducidos á vanos temores, que afectan sér consiguientes al libre comercio, de suerte que su conducta és identica á la de un ayo ignorante, que quita de las manos de un niño una alhaja preciosa, imprimiendole falso temor de que le hh de hacer daño. Debieramos condenar al desprecio thn pueril oposicion ; pero el interés de la causa exige un prolijo ana. lisis de aquellos males, y és un justo hornenage á las benéficas intenciones de V. E. allanar todos los embarazos, que maliciosamente se oponen á su zelo. Por fortuna esos graves males que tanto se ponderan, ó són figurados, ó són necesarios en todo sistema, derivandose de esta calidad las miras políticas de tornarlos, cuanto sea dable, h nuestro beneficio. Yo coi á analisarlos uno á uno, pero como su exposicion' dimana de diferentes personas, és necesario recomendar previamente el concepto judicial que ofrece la calidad de aquellas por el influjo que este conocimiento debe tener, para apreciar el valor de sus declamaciones,
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 133 El que se há manifestado corifeo de la oposicion és Don Miguel Aguero, apoderado (según él se deno. mina) del consulado de Cadiz. Un difuso papel de treinta fojas és el resultado de la complicacion de cuantas especies vulgares hlin lastimado nuestros oidor en estos días ; y deduciendo de ellas la inadmisibilidad del remedio propuesto, desciende 'á enumerar siete médios, con que cree llenar enteramente los apuros y deseos de esta superioridad. Las leyes hin prefijado las acciones, que unicamente pueden legitimar la personería con que se pretende intervencion en los negocios, y reguladas aquellas por el interés individual 6 por una legal representacion de las personas que lo tengan, és necesario instruir al magistrado de los fundamentos que hacen al demandante parte legítima en el asunto sobre que desea sér oído. Don Miguel Aguero no há presentado á Y. E. esos poderes del consulado de Cadiz, con que se cree autorizado para avanzarse á los extremos que toca en su escrito, y ésta manifestacion no solamente era indispensable para que se admitiesen sus reclamaciones, sino tambien para fijar los límites de su representacion por los que hubiesen prescripto sus constituyentes. A la calificacion de estos poderes habria sucedido una séria repulsa de la gestion que se pretendia fundar en ellos, por qué cual és el interés, cuales lo derechos, cuale s
134 ARENGAS EN EL FORO, los títulos con que puede intervenir el consulado de Cadiz en el arreglo de nuestra economia interior, en la combinacion de arbitrios que remedien los urgentes apuros que afligen It V. E. ? El puerto de Cadiz no tiene con nosotros distintas relaciones que los demas puertos de la Península, la generosa resolucion de un reí sabio cortó de raiz la feudalidad mercantil, que una continuada série de desgracias habia afirmado ; todos los puertos de España quedaron igualmente habilitados para el comercio de América, y no se descubrirá un principio por donde el consulado de Cadiz pretenda una intervencion que los demas comercios no reclaman. Si se trata de establecer ventajas sobre nuestra ruina, basta descubrir la intencion, para que se arme contra ella el zelo del gobierno ; no confirió el soberano á Y. E. la alta dignidad de virrei de estas provincias para velar sobre la suerte de los comerciantes de Cadiz ; sino sobre la nuestra ; trabajen en la felicidad de aquellos los encargados de su gobierno, que la nuestra és obra del zelo del jefe superior á, quien está encomendada nuestra seguridad. De este recíproco contraste resulta el equilibrio y prosperidad nacional, contra la que deben influir mui poco los clamores de un gremio, que há sido siempre notado en la nacion por sus tenaces contradicciones á los nuevos sistemas que adoptó un gobierno ilustrado para el bien general . Era un tirano
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 135 monopolio el que los comerciantes de Cadiz habian usurpado, para ejercer el comercio de América con exclusion de los demas pueblos de España ; trata el gobierno soberano de distribuir á toda la nacían las ventajas de un comercio, para el que no tenia Cadiz preferentes derechos, y los clamores de esta ciudad resuenan por todas partes, fomentando amargas quejas que nada más obtubieron que el desprecio del monarca, y el conocimiento general del poco pundonor con que aspiraba á una riqueza usurpada á, pueblos que en nada le cedían. Se trata del comercio de ensayo para preparar por seguras especulaciones un sólido fomento h la agricultura de estas provincias, y se renueva una oposicion sostenida con el más terco empeño, sin avergonzarse de contradecir á la faz del mundo la mejora de estas vastas regiones, solo porque no menguasen los ingresos de un injusto monopolio. Estas pretensiones lihn sido thn irregulares, como indecentes los médios con que se hán fomentado : no crea V. E. que éste sea un desahogo ageno de mis principios, de las personas contra quien se dirije, y de la alta autoridad ante quien se expone en la real cedula expedida en Aranjuez h 25 de Abril de 1749 se revocó el reglamento del Sr. D. Felipe V. del año de 1735, y después de indicar el goze en que se hallaba el comercio de Indias con arreglo al derecho de
36 AliENG AS E_N EL 14'0110, gentes, cornil'', y municipal de estos reynos se añade De cuya justa posesion se despojó al comercio de estas provincias el año de 1729 sin habersele oido, con motivo de cierta ordenanza, que para estos y otros fines formó el consulado de Cadiz, de la que consiguió obrrepticia y subrrepticiamente real aprobacion por el servicio que hizo de crecida cantidad de pesos exigidos del caudal perteneciente al comun del comercio, sin haber tenido las debidas y correspondientes facultades." Un cuerpo de comercio que siempre há levantado el estandarte contra el bien comun de los demás pueblos, que há sido ignominiosamente convencido ante el monarca del abuso rastrero de comprar el mal nacional con cantidades de que no podia disponer, qué aprecio merece ante V. E. cuando se le vé ingerido en un negocio que no le toca, y que no presenta otro estímulo á su oposicion que el terminarse h la comun prosperidad ? i Como podrá lograr acogida ante V. E. la representacion con que el apoderado de aquel cuerpo sostiene su antiguo caracter, avanzandose al extremo de entrar en una discusion política sobre los médios y arbitrios que verdaderamente convienen nuestra situacion ? Quien há consultado It este desconocido économista, ó quien le há autorizado para abrir dictámen sobre objetos extraños al mismo intento, en que ilegalmente se há ingerido ? Si por pura deferencia se hl(
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 137 admitido su personería en un asunto extraño de ella, debió reducirla á la sencilla exposicion de los perjuicios que pudieran resultar su representado del arbitrio propuesto, pero de ningun modo debió extenderse t proponer planos y remedios que no se le han pedido; creerá acaso que el consulado de Cadiz tiene interés y legítima intervencion en el arreglo interior de esta provincia, y preferente eleccion de los recursos que puedan asegurar su felicidad ? Sostengo la causa de la pátria, y no debo olvidar su honor cuando defiendo los denlas bienes reales, que espera justamente. Una discusion de tanta importancia excitará la curiosidad de los denlas pueblos, las naciones que se interesan en su resultado, desearán averiguar los medios que lo prepararon ; lectores inteligentes serán los jueces de esta gran causa, y persuadidos de que no habrán intervenido en ella sugetos desnudos de los precisos conocimientos, que exige la materia, lamentarán el estado de nuestras luces, cuando vean los miserables papeles que forman el expediente. No nos salvará el conocimiento de las personas que los subscriben ; porque siendo mui distinta la inteligente formacion de un plan de comercio, de la instrucelon re- . ducida no equivocar el paño de Segovia con el de S. Fernando, h no confundir la bretaña de Francia, con la de Hamburgo, creerán que tow7ultaron personas inteli-
144 A WENGAS EN EL 1,10RO, de ninguna consideracion cuando se trata de salvar una gran parte del estado ; guardese éste G costa del comercio de un solo pueblo, que tiempos ni lis favorables proporcionarán médios legítimos de una salida reparacion. El segundo mal que se deduce de la libre admision de negociaciones inglesas és la ruina del comercio de esta ciudad ; este és el perjuicio que se reclama con III cl,t; ardor, que alarma S nuestros mercaderes, considerandose victimas de una ruina inevitable ; pero si quiere Y. E. desvanecer este grande argumento, que comparezcan los que lo proponen, que sean preguntados ; que entienden por comercio del pais ; y los verá Y. E. confundidos sin atinar con una verdadera inteligencia, con una juicio-a demostracion de los males que lamentan. Los mercaderes, que nos venden generos, no s6n el comercio ; éste se distingue substancialmente de las personas que intervienen en su circulacion, y las privaciones personales inherentes It todo nuevo plan, jamás hin contenido la ejecucion de aquellos arbítrios, que felices circunstancias preparan para inmortalizar la época de un gobierno benéfico. La siguiente explicacion desvanece las equivocaciones con que los mercaderes Wan sostenido una representacion usurpada h la agricultura élla és tomada del mismo slibio español antes citado, quien la transcribió de un franees por su oportunidad para el presente caso.
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 145 " Z Que viene á. sér el comercio ? Es el movimiento 6 circulacion de los objetos de cambio, por el que nos deshacemos de nuestros sobrantes, y adquirimos lo que nos hace falta. z Quiénes són los que contribuyen más al comercio, y por consiguiente sus partes esenciales? S6n los creadores de los objetos de cambio naturales 6 manufacturados : són los agricultores y artesanos. Vosotros, comerciantes de los puertos de mar, vosotros no sois sino los corredores, los tragineros del comercio ; más en muchos casos sus mayores enemigos por el précio exorbitante que poneis á vuestra intervencion. Mirais en vuestras operaciones el bien del Estado ? No : el oro és vuestro Dios, y el objeto de vuestras diligencias, como lo prueba el que siempre os hé visto contentos de la escaséz, y pesarosos de la abundancia. Decis que protegeis al labrador y al artesano : pero como le protegeis ? Adelantandoles socorros de poca monta sobre su cosecha 6 su trabajo, con condiciones tan usurarias, que en lugar de sacarles del ahogo, vuestro socorro les sumerge más y mhs en la pobreza. Se declarara la guerra entre vuestro Soberano y otra potencia ; jamas tomais una parte activa en la querella que os importan las disputas de corona It corona e.' El comerciante, como vosotros decis, és cosmopolita 6 ciudadano del universo----¿ cuáles són vuestras miras en vuestro comercio con las colonias ? Estrujar y aniquilar
146 ARENGAS EN EL FORO, de tal suerte S, los colonos, que en cuatro 6 seis años podais contar con una fortuna hecha, y que no hubierais podido formar por un comercio de ganancias moderadas en quince 6 veinte. En consequencia, Z como tratais al comercio ? Como un viagero trata los muebles de un cuarto alquilado. Nada prueba mas, añade, que dos cosas no són identicas, como el que puedan considerarse abstractamente separadas. Supongamos que el labrador vendiese él mismo sus cosechas, y que el artesano las comprase en derechura con el fruto de su industria; en este caso existiría en realidad un comercio, y és evidente que no existiría el comerciante. Esta proposicion és puramente teórica, confieso que la multitud y rapidéz de los cambios requiere otras manos interventoras ; pero siempre prueba, que el comercio y el comerciante no són la misma cosa. En una palabra, és tan ridículo en los comerciantes pretender ser el comercio, como en los clerigos pretender sér la religion ." Esta demostracion és mui brillante, para que á su vista continúen nuestros mercaderes usurpando la voz y representacion de comercio ; el intéres de éste consiste esencialmente en la activa circulacion que termina por el fomento de la agricultura ; y el bien de esta, trascendental á todos los ramos que dependan de élla, no puede sacrificarse al interés particular de sus cor-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 147 redores. Aún este pequeño mal és aparente é inverificable, pues no puede prosperar el comercio fundamental de la provincia, sin que sus interventores participen las ventajas consiguientes á un giro que debe practicarse por médio de ellos. Un comercio débil y vacilante no ofrece al mercader sino especulaciones limitadas, que no se atreve á extender por las incertidumbres del éxito : una circulacion activa hace suceder rapidamente las negociaciones, y no és menos lucrativa á los que sostienen las fuentes originales del giro, que á las manos intermediarias que manejan y dirigen la circulacion. Por que misterio resisten nuestros mercaderes un comercio activo de cuyo provecho deben participar ellos mismos ? i Acaso por que cargados de efectos de España, temen que la baratura consiguiente á la introduccion de negociaciones inglesas, haga quebrar las existencias de anteriores importaciones ? No, seiior los estados de la Aduana, la vista de los almacenes y tiendas, la más constante notoriedad deponen que los mercaderes de Buenos Ayres no tienen generos españoles ; que las débiles remesas de la Metr6poli no cubren la décima parte de nuestro consumo ; y que por este respecto no pueden temer perjuicio alguno del nuevo arreglo. Los seguros conocimientos que me asisten sobre esta materia me deciden a hacer h Y. E. 9
1 4 8 ARENGAS EN EL FORO, la siguiente proposicion : mis constituyentes bajo las seguridades y fianzas de todas sus propiedades y posesiones abonan 'á los mercaderes de Buenos Ayres todas las negociaciones españolas, que acrediten haber introducido por la Aduana, dándoles de aumento un cinquenta por ciento, como se les faculte para recoger de los almacenes y tiendas todos los géneros de clandestina introduccion. El comerciante honrado, que no debe su fortuna h negociaciones envueltas en delitos, no puede resistirse á esta proposicion ; pero comuníquesela V. E. It los quejosos, y esto solo bastará para ahuyentarlos de su presencia. Es este un convencimiento irresistible, que descubre los verdaderos motivos de la oposicion de nuestros mercaderes. Los que hin conservado la dignidad y pureza de un buen comerciante, propenden con sinceridad h la ejecucion de un arbitrio, que siendo útil al pais, debe sér lisonjero S, todo hombre de bien ; de aqui un gran partido entre los comerciantes de primer rango h favor del libre comercio, habiendose hecho notable en el pueblo que solamente se empeñan en contradecirlo los que se vén pendientes de gruesas negociaciones de introduccion clandestina. Estos són los opositores al arbitrio propuesto por V. E. : éstos los que claman por los perjuicios de que se vén amenazados : i pero que aprecio merecen sus clamores, 6 que títulos pueden
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 149 alegar para empeñar al gobierno á que los redima del mal que los amenaza ? Un negociante á, quien la suerte de sus asuntos prepara un gran quebranto, és acreedor h la proteccion del gobierno y compasion de sus conciudadanos ; és justo se le dispense todo género de consideraciones, como no se comprometa el bien géneral á que debe sacrificarse toda fortuna privada ; pero el que se vé amenazado de una quiebra, que no sufriera sino hubiese quebrantado la lei, reportaría provecho de su propio fraude, si tubiese accion para sér protegido. Un comerciante imprudente, h quien sorprende una paz con considerables empleos en tiempo de guerra, llora su ruina, sin que pretenda turbar el placer con que rebosa la comunidad por la cesacion de tantos males ; los mercaderes que contradicen nuestro beneficio, no sufren en la quiebra que padezcan las resultas de una imprudencia, sino el castigo de un grave delito : despreciaron la lei por que pudieron comprar su impunidad ; sufran ahora el castigo que se les habría impuesto sino hubiesen conseguido burlar la vigilancia del gobierno ; y ayerguénzense de implorar ante la respetable autoridad de V. E. que se sacrifique el pueblo, para que ellos gozen tranquilamente el fruto de sus delitos. La seguridad de estos conocimientos destruye loa abultados males que se derivan de la libre circulacion
1 50 ARENGAS EN EL FORO, contra el comercio del pais ; y descubiertos los verdaderos motivos de esta queja podría repetirse la contestacion que en estos tiempos se dió á igual reclamo. Los únicos perjuicios que sufrirá el pais con el libre comercio són primero : que decaerá el giro clandestino, por que nadie preferirá sus riesgos á la seguridad de una pública importacion. Segundo : los ocultos introductores que se llaman contrabandistas, carecerán de este honroso modo de pasar la vida, y tendrán que tomar un fusil 6 aguja. Tercero : los dependientes del resguardo no serán necesarios en tanto número, ni tendrán tan crecidas obvenciones. Cuarto : los subdelegados y demás partícipes en los comisos quedan perjudicados. Quinto : decaerá el espirita militar sin las continuas batallas de los contrabandistas. Sexto : los presidios no estarán tan llenos si se evita el grande ingreso de los defraudadores, y los Curiales perderán mucho, faltándoles causas de esta especie, que les són tan lucrativas. Un Gobernador, que era entonces el ídolo de su pueblo, y cuya literatura se recordará siempre con respeto, repelió con esta irónica zumba la importunidad de los comerciantes de Cadiz, que sostenian un empeño enteramente igual al de los nuestros ; y este és seguramente el lenguage mas própio para contestar semejantes pretensiones. El tercer mal que más se pondera, y con que se pre-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 151 tende asustar á todas las gentes, és la total absorcion y falta del numerario : se clama que el comercio con los ingleses producirá una entera extraccion de nuestra moneda, de que resultará un gran vacío que sea tan funesto al gobierno como á la provincia : pero si se medita bien este punto se conocerán los vanos temores en que se funda tan errado pronostico, deduciéndose de una inteligente discusion que esa misma extraccion denumerario, que los mercaderes lamentan, és un verdadero bien del pais, que presagian desolado. Esta proposicion parecerá paradoja ; pero yo emprendo su exposicion con formal advertencia de que por ahora prescindo de los mercaderes que se me oponen, pues los sublimes principios de la ciencia económica ni si aprenden, ni se emplean dignamente en el mostrador de una tienda. Los extrangeros nos llevarán la plata esto és lo mismo que decir nos llevarán los cueros, el sebo, la lana, la crin, y demás producciones de esta provincia la plata és un fruto igual S, los demás, está sujeto á las mismas variaciones, y la alteracion de su valor proporcionalmente á. su escaséz ó abundancia, sostiene en ambos casos la reciprocidad de los cambios, subrogando equivalentes del númerario que en s1 mismo no és de uso ventajoso para el comercio : z Será un mal para el pais, que los frutos de su privativa produccion se ex-
1C 2 ARENGAS EN EL FORO, porten con una celeridad propia de la circulacion mas rSpida ? solucion que se dé h esta pregunta satisfarh los temores, que se fundan en la extraccion de numerario consiguiente al comercio extrangero. La plata no és riqueza, pues és compatible con los males y apuros de una extremada miseria ; élla no és mas que un signo de convencion con que se representan todas las especies comerciables : y sujeta á todas las vicisitudes del giro, sube 6 baja de précio en el mercado segun su escaséz ó abundancia, siempre que por otra parte no crezcan 6 disminuyan las demás especies, que són representadas por ella. De aqui és que su extraccion en concurrencia de los demás frutos del pais és indispensable para su prosperidad, pues estancada en námero excesivo al que exige la circulacion, bajaría su valer, y refluyendo en el de las demás cosas vendibles, se preferiría la compra del dinero por sér más barato que los demás renglones. Estos s6n principios elementales de la ciencia económica, y ellos garantéan al pais de los abultados males que se quieren derivar de la saca de dinero : cuando élla fuese tan crecida que hiciese escasear este fruto de signo, aumentaría en val6r lo que disminuyese en número, y puesto en estado de sér preferible la compra de otros frutos por el excesivo precio de aquel, se sos tendrít la circulacion por el equilibrio dimanado del
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 153 mucho valor 11 que habia ascendido el poco número. Entonces sucederá lo que con cualesquier otro fruto ; pues si el sebo escasease, por sér el mas apreciable, hasta el extremo de retraer al comprador por los riesgos de su especulacion, se convertirá lt los otros frutos, que la concurrencia al primero habrá hecho decaer ; y por este medio se conservará el giro fomentado con la alternativa de subida y decadencia en los efectos que són la fuente inagotable de los recíprocos empleos. Dada á nuestro comercio la actividad y vida con. siguientes h la libertad de importar y extraer, no hay riesgo alguno de que falte el numerario para las atenciones del estado y necesidades del ciudadano : el dinero necesavio para la circulacion interior de un país nunca se consume, por que está ligado por la misma reciprocidad de los cambios, y por el inmediato interés que todos tienen en no desprenderse de la parte precisa para la correspondencia de los negocios, y satisfaccion de las urgencias privadas. El Señor Don Victorian de Viliaba demostró por convencimientos apoyados en experiencia y doctrinas de sábios economistas que para la conservacion del giro interior de un pueblo comerciante basta una cantidad muy inferior á la que vulgarmente se cree ; y que fijada ésta por los respectivos extremos de la circulacion, no hay riesgo de que por motivo alguno desaparezca. Esto és c onsiguiente al interés que
160 ARENGAS EN EL FORO, riquecida la tierra, deben enriquecer igualmente los artesanos. " Cuando los propietarios de terrenos són ricos," dice Filangieri, " és rico el Estado ; si estos són pobres el Estado tambien és pobre. Todas las clases de la sociedad deben confesar, que su suerte está unida la de los propietarios de los terrenos. El artista que les viste, que fabrica sus casas, que construye sus muebles, que trabaja los útensilios necesarios h la cultura de sus tierras ; en una palabra que provee á. su necesidad y á su lujo ; el mercenario que les sirve, el abogado que los defiende, el mercader que comercia por ellos ; el marinero y el arriero que transportan sus productos, todos estos individuos trabajaran más y serán mejor pagados por los propietarios de los terrenos, cuando ellos vendan mas caros sus productos. Si los que no són propietarios deben pagarlos h más alto precio, tambien á, mas alto precio deben sér pagadas sus obras por los propietarios." Es mui vergonzoso el rastrero manejo que algunos comerciantes han ejercido alarmando á nuestros artesanos con abultados temores de un total abatimiento y ruina de sus obras. ¡ Que concepto tan desfavorable formarán los demás pueblos de nuestros comerciantes, cuando sepan que puestos en el empeño de influir sobre un proyecto económico relativo al comercio del país no encontraron gremio S quien asociarse, 6 que se dignase
Y ESCRITOS DEL DR. MOR ANO. 161 tomar parte en su demanda sino el de los herreros y zapateros ! Qué mengua sería tambien para nuestra reputacion si llegase á suceder que en los establecimientos económicos de que pende el bien general, y en que deben apurarse los conocimentos de los mayores horra. bres, se introdujesen á discurrir los zapateros ! La circunspeccion de V. E. nos libertará de este borron y la docilidad de nuestros artistas no será, sorprehendida. ¡ Artesanos de Buenos Ayres ! Yo os exhorto á, nombre del gremio que represento, que no os dejeis deslumbrar sobre unas ventajas, que siendolo del pais, deben refluir en vosotros. No creais á los seductores que os precipitan, y estad seguros de que no necesitáis otra prueba para desconfiar de sus promesas, que ver el zelo con que pretegen vuestra causa. Quién creerá á, los mercaderes de Buenos Ayres sinceramente consagrados al bien de los artistas del pais ? Cuándo os digan que los ingleses traerán obras de todas clases ; respondedles que hace tiempo se están intro duciendo innumerables clandestinamente, y que si esto és un gran mal, éllos solos han sido sus autores. Si os dicen que no podreis competir con los artistas extrangeros, replicad que éste és un mal á que siempre habeis estado expuestos, pues las leyes los toleran y admiten francamente. Si insisten en que traerán muebles hechos, decid que los deseais para que os sirvan M
l62 ARENGAS EN EL FORO, de regla, y adquirir por su imitacion la perfeccion en el arte, que de otro modo no podreis esperar ; que aunque entonces valgan ménos vuestras obras hareis mas con su producto, pues podreis proveeros facilmente de los renglones que hoy no alcanzais sino á, costa de sacrificios : y uitimamente respondedles que por lo que hace á, la concurrencia con vuestras obras, os és indiferente que vengan de España 6 de un Reyno extrangero ; y despees, de recordarles la libre y abundante introduccion de obras de mano que proveía la metrópoli, conducidlos á, sus própias casas, y las encontrareis adornadas con muebles que no ha,beis trabajado. Las Provincias interiores se arruinarán. El apoderado del Consulado hace este fatal preshgio, que lo extiende hasta creer arriesgada la union, que nos relaciona con estrechos vínculos ; pero al verlo persuadido de que los tucuyos de Cochabamba se consumen en Chile, se descubre que no tiene conocimientos de los paises sobre que discurre. Las telas de nuestras provincias no decaerán, porque el ingles nunca las proveerá tán baratas ni thn sólidas corno éllas : las fabricas groseras de los paises que recientemente nacen para el comercio, tienen su aprecio y preferente consumo entre las gentes de aquellas provincias : los telares de las nuestras no decaerán por el franco comercio ; pero sobre este punto expondré en la tercera parte consideraciones que acre-
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 163 ditarlin que no somos insensibles al bien de nuestros hermanos. La consideracion en que mas insiste el apoderado del Consulado de Cadiz, y que hasta los pulperos repiten entredientes, és que concedido 'a los ingleses el comercio con las Américas, és de temer que h vuelta, de pocos arios veamos rotos los vinculos que nos unen con la península española. Aunque para producir tamaño atentado se toma el disfraz de atribuir este peligro h la codicia de los extrangeros, se penetra muy bien que el verdadero espirito de esta injuriosa invectiva és suponer arriesgada la fidelidad de los americanos con el trato extrangero ; pero és ésta la última prueba de lo que és capaz un comerciante agitado por la in saciable sed de la codicia. Por lo que hace h los ingleses nunca estarán mas seguras las Américas que cuando comercien con éllas pues una nacion sabia y comerciante detesta las conquistas, y no gira las empresas militares sino sobre los interéses de su comercio. Por lo que hace h nosotros es una injuria que solamente podría esperarse de un mercader en los trasportes de la avaricia. Es dema siado notoria la fidelidad de los americanos ; la historia nos enseña que jamas há necesitado España de otro garante para la seguridad y conservacion de estas provincias ; y la época presente nos hlt proporcionado M 2
1 64 ARENGAS EN EL FORO, pruebas que deben envidiarnos hasta los pueblos de España. Los ingleses mirarán siempre con respeto It los vencedores del cinco de Julio, y los españoles no se olvidaran que nuestros hospitales militares no quedaron cubiertos de mercadéres, sino de hombres del pais que defendieron la tierra en que habian nacido, derramando su sangre por una dominacion que aman y veneran. Es esta una materia sobre que no quiero discurrir, por evitar trasportes A, que provoca la gravedad de la injuria : así permitame V. E. transcribir lo que dice el gran Filangieri sobre este punto. " No,se me oponga que estas colonias, si llegaban h sér ricas y poderosas, desdeñarían de estar dependientes de su madre. La carga de la dependencia solamente se In ce insoportable h los hombres, cuando I T A, unida con el peso de la miseria y de la opresion. Las colonias romanas tratadas con aquel espíritu de moderacion que habian inspirado el interés y la política del Senado, lejos de aborrecerla, se gloriaban de una dependencia, que constituia su gloria y su seguridad. Su condicion era envidiada aún de aquellas ciudades, que incorporadas con Roma, y bajo el importante nombre de municipios, habian juntado todas las prerogativas de ciudadanos romanos con la conservacion de sus úsos particulares, de su culto, y de sus leyes. Muchas de estas ciudades procuraron el titulo de colonias, y aunque sus prerogativas eran muy
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 165 diversas, no obstante bajo el imperio de Adrianes no se sabia cual era la que llevaba la ventaja. Su prosperidad no las hizo jamas rebeldes, ni les inspiró la ambicion de la independencia. Lo mismo sucederia con las colonias modernas : felices bajo su metrópoli no se atreverían á. sacudir un yugo ligero y suave para buscar una independencia, que les privaría de la proteccion de su madre, sin quedar aseguradas de poder defenderse de la ambicion de un conquistador, ú de las intrigas de un ciudadano poderoso, 6 de los peligros de la anarquía. No há sido el exceso de las riquezas y de la prosperidad el que há hecho rebelar 11 las colonias anglicanas ; há sido el exceso de la opresion el que las hlt llevadolt volver contra su madre aquellas misnus armas, que tantas veces hablan empeñado en su defensa." Convendrán h las potencias europeas posesiones ultramarinas'? Pregunta el Marques de St. Aubin. Algunos creen que no ; por que si las conservan débiles no sacan provecho de ellas ; y si las hacen prosperar, se exponen í su perdida. ¡ Ideas miserables ! Exclama aquel gran político : deben tenerse estas posesiones, pues en el actual estado son indispensables para la prosperidad europea ; pero és necesarios labrarles su felicidad, para que la gratitud y el convencimiento de su própia conveniencia sean vínculos indestructibles de una estrecha union con su madre patrias El apoderado
166 ARENGAS EN EL FORO, del Consulado podía haber sido instruido que ese mismo Cadiz, de cuyos interéses se manifiesta tan zeloso, solicitó del pueblo romano el título de colonia, prefiriendolo al de municipio, por el suave gobierno de aquella metrópoli ; y guando ignorase esto (por que seguramente no tiene motivo para saberlo) podía en los arios que lleva de América haber conocido el caracter de nuestras gentes, y abstenerse de inferir tan alta injuria á la fidelidad de unos hombres que desde los primeros arios del descubrimiento de las Américas se glorían de haber dado constantemente lecciones de subordinacion á los mismos europeos. Yo me voy exaltando insensiblemente al vér la grave injuria que reciben estos pueblos por la menor sospecha de su fidelidad : disculpemos las expresiones del contrario ; quizá no fué su intencion inferir á, la América tamaño agravio ; ó quizá sentó aquella. proposicion para (Aros fines, sin alcanzar todo el veneno que encerraba. Me inclino á este benigno partido, por que el apuro de compilar argumentos há sido tan grande, que no se hh dudado interesar en la causa hasta la santidad de nuestra Religion y pureza de nuestras costumbres. La navecilla de la iglesia há, padecido en estos borrascosos tiempos violentos contrastes ; pero deberíamos temer que el divino Piloto hubiese abandonado su timon si viesernos confiada la defensa de sus sacrosantos derechos
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 167 A los católicos esfuerzos del apoderado del comercio de Cadiz. Don Miguel Aguero no tiene representacion para promover acciones que no competen á sus instituyentes ; el clama que peligran nuestra Religion y buenas costumbres por el libre trato con los ingleses ; pero si este peligro és bastante para cortar su comunicacion, reciben un terrible golpe sus poderdantes, pues su existencia política depende hoy principalmente de las íntimas relaciones y libre trato que sostienen con ingleses, moros, judios, y hombres de toda secta. i Creerá acaso el apoderado que la fé de los de Cadiz tiene una firmeza de que carece la nuestra? Si se hablase de las montañas de Santander podría haberse deslumbrado por el glorioso dictado de cristianos viejos, pero esto no conpete á los de Cadiz con preferencia A, los de la América. Aún no habia caido enteramente el imperio de Mahoma en las Andalucias, cuando empezó á caer el del sol en estas regiones. Llegó á predicarse en Buenos Ayres que pecaban gravemente los padres de familia que permitian h sus hijos viajar por paises extrangeros ; el papel del apoderado gira sobre principios enteramente an'ilogos á aquella máxima ; pero el gobierno, sin condenar los esfuerzos de un zelo que puede sér laudable por los principios que lo inspiran, obra libremente en la con
168 ARENGAS EN EL FORO, hinacion de las relaciones políticas h que está, vinculada la felicidad y firmeza de los imperios. A que extremos no conduce el empeño de sostener una mala causa ? Desesperados los mercaderes al vér que las relaciones más respetables no pueden hacerse servir al interés personal que los anima, prorrumpen en visibles desconciertos, llegando hasta el punto de exclamar que se llenará la tierra de efectos que no podrán consumirse en muchos arios. Si el anuncio fuese fundado, si fuesen ciertos los males que se derivan de él, deberían recaer todos en los comerciantes ingleses, pues no podrían vender sus excesivas importaciones ; pero no, seriar el comerciante ingles sabe sobradamente, y no necesita que el nuestro le ilumine y precava sus errores ; él 110 traer'', sino lo que pueda vender, y el pais no le comprará sino lo que pueda consumir. El consumo se aumentará, porque enriquecida la campaña, é incitado el lujo naciente de unos hombres que jamas hán probado comodidades, se multiplicarán éstas por la facilidad que resulta de la abundancia y baratura de buenos géneros, y de las mayores facultades para proporcionarselos. La estrechez del tiempo no permite dar la debida extension h mis ideas si V. E. gusta que se publique este escrito, podré entonces agregar las reIlexIones que ahora suprimo : éllas servirán de un baluarte inexpugnable
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 169 contra los tiros que la audaz ignorancia prepara á. la justificacion del proyecto. Lo expuesto hasta aquí és bastante para que descubierto el gran fantasma que solamente asustaba á los que no se acercaban í reconocerlo, obre imperiosamente la necesidad que hh provocado al nuevo arbitrio ; influya en éste la conveniencia pública, h que estí unido intimamente : y se sostengan por titulos de rigorosa justicia unos derechos atacados por consideraciones tan frívolas como las que se han empleado en aterrarnos. La oposicion estriba en tan débiles fundamentos, que há sido bastante acercarnos h su examen para contar con su triunfo ; pero éste no será completo, si por una inteligente combinacion no se precaven los males negativos, que la mezquindad en el arreglo podría producirnos. Esta és la obra del gobierno, h cuyo zelo deferimos gustosos nuestra suerte ; pero habiendose propuesto arbitrios y arreglos por el apoderado de Cadiz, y el Real Consulado, los indicaré con rapidéz notando su oportunidad inconducencia. Con esta operacion llenaré la tercera parte de mi representacion, para la cual reservé expresamente el eximen de los médios, con que el apoderado Aguero pretende libertar de apuros h V. E., sacandolos en obsequio de la claridad del primer artículo de la primera parte h que por un órden riguroso correspondian con tnás propiedad.
1 76 ARENGAS EN EL FORO, tiempo, que algun genio festivo habría extendido la, ltabilitacion de pulperías, cafés, canchas, y otros recursos enteramente análogos al de la lotería; pero proponer semejantes médios ante la respetable presencia de V. E. és mi atentado contra la decencia, y la justa veneracion que debe llevarse por gula, en semejantes discusiones. Lo cierto és que apenas 115, trascendido el público semejantes propuestas, 1111, resultado una variacion en las ideas que se irá hecho muy notable los hacendados se hlin tranquilizado de las zozobras que antes les causaba la pendencia de un bien tlin importante ; por que creido segura su consecucion al vér la debilidad de los obstáculos con que se pretende entorpecer : los mercaderes de la oposicion h n decaido de ánimo al verla sostenida de una defensa, que con solo publicarse há, quedado desvanecida antes de sér atacada ; y de aquí una firme opinion en todas las gentes de que hlt llegado el feliz momento de vér realizadas las solemnes promesas con que V. E. se hh, dignado anunciar nuestra felicidad. El último remedio que propone el apoderado del comercio de Cadiz, corno radical y capaz por si solo de aliviar los apuros, y precaverlos para lo sucesivo, és la puntual observancia de las leyes, y la doble vigilancia en el exterminio del contrabando, hasta desterrar enteramente las introducciones clandestinas, que en estos
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 177 últimos tiempos se hhn practicado con escándalo. Si D. Miguel de Apero se manifiesta en varios lugares de su escrito asombrado de la conducta que han guardado en esta materia el Excmo. Cabildo y el Real Consulado, sus lectores deberán asombrarse con ni hs justicia cuando observen, que avanzadose por grados en su representacion, entra en reconvenciones extran — as a su persona, y ofensivas de los altos respetos de esta superioridad. La observancia de las leyes está encomendada á la elevada autoridad de V. E., y pendiendo de conocimientos muy profundos el prudente arbitrio, con que en ocurrencias extraordinarias puede aflojarse su rigor, és un desacato igual II, su infraccion querer el súbdito reglar por sus conceptos privados la intencion y justicia de aquellas urgentes causas que obligan muchas veces It una suspension provisoria. z Fué posible tal debilidad en el apoderado del comercio de Cadiz que se creyese con suficiente instruccion para abrir dictamen ante V. E. sobre el influjo que podría tener en la seguridad del estado la observancia 6 relajacion temporal de ciertas leyes, de que penden los recursos indispensables á nuestra conservacion ? i Fué posible tal valentía que manifestandose el gobierno estrechado por las más graves urgencias, exponiendo que no se le presentaba otro recurso para salvar el estado que la suspension de aquellas N
I78 ARENGAS EN EL FORO, leyes, dirigiendose a dos corporaciones respetables de esta Ciudad para asegurar el acierto por actos de que la elevada autoridad de V. E. pudo prescindir, se injiera oficiosamente un comerciante particular, sin otro título que la fé de su palabra, con que se supone apoderado del Consulado de Cadiz, y tomando un tono superior á, su representacion, diga : el Consulado y el Cablido no hán sostenido con dignidad sus respectivos deberes : si V. E. se halla en apuros, guarde las leyes, que esto solo remediará los males que lo afligen. Señor : el órden público exige que cada ciudadano guarde los límites que le fijó en la sociedad su respectiva carrera : hoy se dirige á V. E. un mercader abriendole dictamen oficiosamente sobre el cumplimiento de las leyes, y modo con que el gobierno superior debe conducirse acerca de ellas : mariana representará un artesano sobre los denlas reglamentos económicos que medite V. E. para la felicidad de estas Provincias. Qué resultaría de este trastorno ? Envilecida la dignidad de estas materias, no terminarían sus resultas en su profanacion, y los errores consiguientes al manejo de negocios superiores á los alcances de los que usurpaban su intervencion sería el menor mal de los innumerables á que estaría expuesto el órden social. No són vanos estos temores, y V. E. encuentra una prueba de ellos en la reconvencion que el apoderado
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 1 79 del consulado de Cadiz le dirige sobre la puntual ob. servancia de nuestras leyes. Manifiesta V. E. la aniquilacion del Erario, y consulta si será. conveniente abrir el comercio de los extrangeros para que los derechos de la circulacion proporcionen ingresos capaces de sufragar las atenciones del gobierno ; el apoderado se hace cargo de los términos de esta consulta, y la resuelve diciendo, que el médio verdadero de au. mentar las rentas, remediar los apuros presentes, y precaverlos para lo venidero, és observar las leyes prohibitivas del comercio extrangero, y celar el contrae bando con la mayor vigilancia. Pudo nunca presumirse semejante respuesta si no se viese estampada?` No se admita el comercio, impidase rigorosamente el contrabando, y se aumentarán nuestras rentas z por qué médios pueden influir en este aumento aquellas medidas ? Que por unos recursos, que Y. E. confiesa no tener, pero que al apoderado de Cadiz le parecen muy faciles, se consiguiese alejar del Rio de la Plata á los buques Ingleses ; que el zelo inahs vigilante cortase toda introduccion clandestina : se evitarían los males del contrabando, pero no se aumentarían nuestras rentas. Crecerán éstas cuando II virtud de un franco per miso entren por la Aduana aquellas negociaciones que antes se introducían clandestinamente; pero observan- .doce una general proscripeion, no bahrlin ingresos N 2
1 80 ARENGAS EN EL FORO, algunos, por que tampoco Habrá la importacion y exportacion que unicamente puede producirlos ; á. no sér que el apoderado suponga tanta fuerza en la declamacion con que se dirige á los comerciantes ingleses, que espere por fruto de ella que aquellos negociantes paguen derechos al tiempo de retirarse, por el honor de haber pisado en nuestras playas. Unas inconsecuencias l'in visibles demuestran que no és un verdadero zelo el que inspira esta tenaz op6sicion ; sería una ilacion más legítima si hubiera dicho; arroje V. E. de nuestras valizas It todos los barcos ingleses, célese con el posible rigor toda introduccion clandestina, que entonces la gruesa negociacion de géneros ingleses que llena mis almacenes producirá, la grande ganancia que no podré conseguir en otro caso. Me hé violentado, Sr. Excmo. deteniendome contra mi caracter en una personalidad tanto más extraía, cuanto és mayor el aprecio que dispenso á D. Miguel Aguero: és necesario precaverse contra las impresiones que pudieran formarse h la distancia : pues tal vez se me retrate en Cadiz como un enemigo de aquel comercio, opuesto ft los zelosos esfuerzos de su representante ; pero mis últimas exposiciones fijarán un legítimo concepto ; ellas descubrirán que no soy enemigo de aquel comercio, sino amigo del bien nacional ; y manifestarán igualmente el verdadero espíritu con que el apoderado hl ' promovido estas ges-
Y ESCRITOS DEL ---DR. MORENO. 181 tiones, citando sepan que este és el mismo individuo que agenció en Madrid el permiso de introducir tres negociaciones extrangeras en esta ciudad h que se refiere la Real Orden de 17 de Junio de 1801: que se transfirió á, Lisboa para su envío, y que siendo de los portugueses, se recibieron t comision, y se vendieron en su própia casa en esta ciudad por los mismos extrangeros. Pasando á los arreglos que el Consulado propone encontramos en ellos excelentes medidas, que giradas sobre el concepto de un mal necesario, á cuya tolerancia abren la puerta apuros irresistibles, tratan de tornar en nuestro beneficio toda la influencia que sin estas precauciones podría resultar en nuestros daño. Tales són los médios que propone h V. E. en su representacion ; mis representados los adoptan y reproducen ; pero expondrán al mismo tiempo las observadones convenientes á evitar trabas perjudiciales, incapaces de' otro efecto que menguar un plan generoso con notorio riesgo de frustrar una gran parte de la fe. licidad á que se destina. El Consulado quiere que las negociaciones inglesas no puedan girarse y expenderse sino en cabeza de comerciantes españoles matriculados : la matricula no sería un embarazo si se hubiese observado en esta ciudad ; pero un general desprecio de las formalidades
182 ARENGAS EN EL FORO" y reglas á que las leyes y ordenanzas vincúlan el fuero mercantil há, producido en esta ciudad una general escaséz de comerciantes matriculados, depositandose todo el giro de su comercio en personas que no por aquella falta dejan de estar adornadas de las cualidades que asegurarían su matrícula. En semejantes circunstancias no parece verificable la condicion de que los consignatarios sean precisamente matriculados, girense las negociaciones por manos espaiiolas, que con esto solo se obtendrá todo el bien que puede esperarse de aquella máxima. Aún más perjudicial sería la otra condicion que exige el mismo tribunal, queriendo que los cueros y lemas frutos, ademas de los derechos reales y municipales, paguen los de entrada en España, y salida al extrangero. Todos los derechos claman, Señor Excmo., contra este gravamen ; se interesa en su exterminio el bien de la tierra ; que no manche el glorioso mando de V. E. una disposicion tan contraria á los principios de la ciencia económica, y á la ilustracion que debe presidir al gobierno de los pueblos. Todos los hombres conocen que no prosperará un pais mientras no se faciliten las exportaciones de sus frutos por el alivio 6 entera libertad de los derechos que pudieran dificultarlas. V. E. trata de nuestra prosperidad, y ésta exige que cuando no se minoren los derechos, no pasen
Y ESCRITOS DEL 1)B. MORENO. 183 tampoco de la quota establecida para, la extraccion y retorno de los buques negreros. Quiere igualmente el Consulado que los apoderados españoles no puedan menudear, ni poner baratillos de géneros ingleses, ni vender sino por pacas, cajones, barricas, &c. Esta és otra traba igualmente ruinosa que las anteriores : admitidas las negociaciones inglesas, hechos nuestros los géneros por la licitud de su introduccion, debe dejarse obrar libremente al interés y al calculo, que sabrán reglar la circulacion mejor que todos los establecimientos. Nadie, dice el Sr. Joyellanos, puede meditar con arreglo tItn bien combinado como el que resulta naturalmente á esfuerzos del deseo de la ganancia ; dejese obrar ít los mercaderes segun les convenga, que ellos nivelaran el giro, con beneficio comun por la rapidez de las especulaciones. Que los apoderados no puedan tener compañía con otros españoles, ni remitir directamente negocios (a, las Provincias interiores. Cuando fuese asequible esta condicion, me detendría en impugnarla como gravosa : pero quién podrá, conseguir que se e j ecute ? El interés sabe practicar impunemente las mas implicadas combinaciones : z como podrá estorbarsele una simulacion tan óbvia y tan sencilla? El apoderado de un ingles no pierde por serlo los privilegios y derechos de todo español; no se le ligue, pues, condiciones gravosas,
184 ARENGAS EN EL FORO, que agravian su caracter, ofenden su persona, atacan su fortuna, y pueden ser burladas facilmente. Que se prohiba toda ropa hecha, muebles, coches, &c. Esta és otra traba tán irregular corno las anteriores un país que empieza á prosperar no puede sér privado de los muebles exquisitos que lisonjean el buen gusto, que aumentan el consumo. Si nuestros artistas supiesen hacerlos tán buenos, deberían sér preferidos, aunque entonces el extrangero no podría sostener la concurrencia ; i pero será justo que se prive comprar un buen mueble solo por que nuestros artistas no hán querido contraerse á trabajarlos bien ? Z No és escandaloso que en Buenos Ayres cueste veinte pesos un par de botas bien trabajadas ? Admitanse todas las obras y muebles delicados que se quieran introducir : si són inferiores á los del país, no causarán perjuicio ; si són superiores excitarán la emulacion, y precisarán nuestros artistas It mejorar sus obras para sostener la concurrencia ; y en todo caso fijado el equilibrio bajo el nuevo aspecto que introducirá la baratura de aquellos renglones, cuyo excesivo valor há hecho subir á igual grado á todos los demás, no tendrán reparo los artesanos en bajar de precio unas obras cuyo menor valor debe serles más ventajoso que el antiguo. Mis instituyentes se guardarían de anticipar el juicio de Y. E, prefijando arreglos que són propios de esta
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 185 superioridad : pero reduciendo la materia i las relaciones que tiene con el fomento de la agricultura, hacen á V. E. la siguiente súplica. Primera. Que la admision del franco comercio se extienda al determinado término de dos años, reservando su continuacion al juicio soberano de la Suprema Junta con arreglo al resultado del nuevo plan. Segunda. Que las negociaciones inglesas se expendan precisamente por médio de españoles, bajo los derechos de comision, 6 recíprocos pactos que libremente estipulasen. Tercera. Que cualesquiera persona por el solo hecho de sér natural de Reyno esté facultada para estas consignaciones, siendole libre la eleccion de cualesquier médios para ejecutar la ventas, corno así mismo remitir á las Provincias las negociaciones que les acomodasen. Cuarta. Que en la introduccion de los efectos paguen los derechos en la misma forma y cantidad que para los permisos particulares que se hán introducido. Quinta. Que todo introductor esté obligado á exportar la mitad de los valores importados en frutos del pais : siendo responsables al cumplimiento de esta obligacion los consignatarios españoles á cuyo cargo giran las expediciones. Sexta. Que los frutos del país, plata, y demás que se exportasen paguen los mismos derechos establecidos
19 ATENGAS EN EL FORO, mercan, venden, cambian, y trasladan h discrecion del pastor, que los ,e.sobierna. En un tiempo en que la autoridad de los mandatarios antiguos se halla por tantos títulos vacilante, no pudo presentarse prueba mIts decisiva del despotismo que se les In't connaturalizado, que ordenar un trastorno tan gravoso en las provincias, y tán eversivo de sus interéses y relaciones, sin otra razon que quererlo el gran visir de Lima, y pedirlo el bashh de las provincias agreoiadas. • Todo respira en el vando ese espíritu de audacia, que se multiplica en atentados, por no dar h los pueblos la inaudita leccion de respetar una vez sus derechos imprescriptibles. Se trata de legitimar el consejo de regencia que reside en Cadiz, y no se presenta más fundamento, que haber sido elegido por los respetables miembros de la Junta central. Es degradante á nuestra razon, que se le ataque para una empresa grande, con unas armas tAn debites y ridículas. Se trata de reconocer una autoridad soberana, que después de reconocida ejercerá impunemente sobre nosotros los ilimitados derechos que el abuso del poder há sancionado ; ésta augusta representacion se ejecuta por médio de un establecimiento nuevo, h que los pueblos no hán concurrido con el infliijo activo, que unicamente puede legitímarlo ; la noticia de que hái
ESCRITOs DEL DR. MORENO. 193 una nueva representacion soberana nos sorprende, ocupando el lugar de la que debía comunicársenos, para e i ne concurriésemos Ir elegirla ; y en una materia tan grave, tan sagrada, y de tan altas consecuencias, se reputa un crimen todo eximen, se proscribe Ir los que lo proponen, y se quiere que reconozcamos este nuevo soberano, sin otro principio que haberlo elegido los respetables varones que formaron la Junta Central. Los pueblos salvages, rnénos zelosos de su libertad v derechos, habrian despedazado al insensato, que les hubiese propuesto un soberano, cuya investidura fuese la primera noticia que se daba de su personá, : la naturaleza misma hablaria por ellos, y al pérfido introductor de aquella deidad desconocida, le preguntarian con enojo, i quién la hizo, quien la hh llamado, para reinar sobre nosotros ? Si se hubiese de proscribir todo exh,men sobre la legitimidad del poder soberano que exige nuestro reconocimiento, estaba yá abierta la puerta á la dominacion de Jose Bonaparte la Junta Central lo podria reconocer, y seria necesario jurar su obediencia desde luego ; pues el Virei de Lima tendría siempre pronto su argumento, - de que los respetables miembros de la Junta Central lo habían reconocido. Tampoco són tan respetables los varones que formaron la Junta Central, corno el Virei de Lima nos anuncia,
194. ARENGAS EN T.T. r0110, El Arzobispo de Laodicea, Presidente de aquella Junta, y cuyos respetos eran sin duda alguna mayores que los demás vocales, se pasó á los franceses, apénas vió la nacion en sus últimos apuros. Disfruta hoi dia en Madrid, con frente serena, su antiguo rango con que el Reí Jose há premiado sus traiciones ; y esta felonia descubre á la faz del mundo, cuan arriesgado sería para las Américas reconocer un poder soberano, sin otros datos de su legitimidad, que haberlo elegido los respetables varones de la junta. Ni los demás socios del Arzobispo de Laodicea pueden alegar títulos distintos para nuestra veneracion. Tres vocales se pasaron á los franceses en compañia de su. Presidente ; y los demás, dispersos, insultados por los pueblos, cubiertos de oprobio é ignominia, llegaron á Cadiz, y se embarcaron ocultamente, para substraerse del furor popular, que los amenazaba. La nacion quedó sin un poder soberano representativo de nuestro Monarca ; pero el espíritu mercantil de Cadiz, fecundo en arbitrios para perpetuar en las Américas la triste condicion de una factoría, hizo bajar de los buques á los respetables varones, que se habian ocultado, y resultó de aquel congreso el establecimiento del consejo de Regencia, que se nos ofrece hoí dia con los caracteres de la soberania. El Virei de Lima no puede ignorar estos hechos ;
y E Se II I l'Os DEL DR. MORENO. 195 todos los pasageros los refieren contestes ; los papeles públicos de España los manifiestan ; y las gazet ts inglesas los han transcripto fielmente. i Serian oro-ano legítimo de la voluntad general del reino, unos varones que, afinque mui respetables por sus anteriores empleos, acababan de perder la confianza de sus conciudadanos, y eran arrojados con ignominia del alto puesto que ocupaban ? La eleccion de un poder soberano, que subrrogue la falta del Rei ausente, es propia y privativa de la nacion, ó de aquellos representantes á quienes se hayan conferido expresos poderes al efecto : los vocales de la Junta Central no eran la nacion, nunca tubieron podéres de ésta para elegir una autoridad soberana ; tampoco pudieron presumir estos podéres en unas circunstancias en que eran el blanco del desprecio y de la indignacion de los pueblos ; y sus empleos ni eran existentes, cuando formaron el consejo de Regencia, pués los hablan perdido con ignominia, ni en tiempo alguno los constituyeron conducto legítimo para la eleccion de un poder soberano, porque la soberanía no és transmisible, sino por las mismas vías que se adquiere. Sería una insulsa repeticion insistir en lo que yá causa náusea por tan sabido : és decir, que los respetables miembros de la Junta Central no estaban antorizados para elegir un poder soberano ; que para este acto se o 2
196 ARENCAS EN EL PORO, necesitaban poderes, que jamas ht l in tenido ; y que el momento de ser arrojados con ignominia de una antoridad, que sus debiles manos no pudieron sostener, no era aparente para dar un soberano á pueblos, que los miraban con indignacion y desconfianza. Los derechos de la soberania s6n mui sagrados, para que se proceda. con ligereza acerca de ellos : és igual crimen reconocer un soberano que no presenta títulos legítimos de serlo, que negar la obediencia á el que hh sido justamente reconocido. Si los respetables varones que formaron la Junta Central nos hubieran dicho que el Sr. Dn. Fernando VII. habia perdido sus augustos derechos al trono de sus mayores, deberiamos desconocer á, nuestro Monarca, solo porque el Virei de Lima nos recomendase el testimonio de aquellos respetables varones? i No deberiamos examinar una materia tan grave y de tan funestas consecuencias ? z Porque, pués, se quiere que ahora reposemos ciegamente en la fé de los respetables varones, reconociendo sin examen un poder soberano, que dejara comprometida nuestra fidelidad si después se descubre que no tubo títulos legítimos á la soberania que pretende ? Pero supongamos todo el respeto que se quiera en los miembros . de la Junta Central : en las cuestiones de derecho poco influye, que los varones que las proponen sean mui respetables : la verdad v el acierto se buscan
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. 197 por otros principios ; y el Señor Abascal há sufrido yA. funestos desengaños de haberse entregado ciegamente á la devocion de varones respetables. Todo el mundo sabe, que á mui corto tiempo de haber entrado á su gobierno, trató de dar una dernostracion pública de la ternura y reconocimiento con que miraba á su benefactor el Príncipe de la Paz, y empeñado en que los elogios no defraudasen por su cortedad los buenos deseos del panegirista, le llamó entre otras cosas el ángel tutelar de América. Los Americanos quedaron sorprendidos de una alabanza superior á cuantas la vil lisonja habia discurrido entre los hombres ; y no habian salido aún del asombro religioso, con que empezaban á mirar al nuevo angel, cuando llegan de España las noticias de que el ángel se habia convertido en demonio ; llueven sobre él las execraciones de todos los pueblos ; se descubre que és el funesto origen de la ruina de la monarquía ; y jamás se pintó el vicio tan feo y tan horrible como en la persona del héroe del Virei de Lima. La América quedó sin ángel tutelar ; y tal és la pasion del Señor Dn. Jose que quizá atribuye los sobresaltos que padece su espíritu á la falta del custodio, que velaba sobre nosotros, cubriendonos con su angélico manto contra las asechanzas de los enemigos ; pero reduciendo este pasage al punto que ofrece una oportuna
I 98 ARENGAS EN EL FORO, aplicacion, lcual sería nuestra suerte si hubiesemos seguido sin examen la representacion soberana, que el ángel tutelar de la América nos hubiese designado ? Seguramente no habría recaido la eleccion en nuestro amado Monarca el Señor Ion. Fernando VII. ; porque nunca se acomodó con nuestro príncipe la angelical pureza del héroe del Viréi de Lima ; y éste se vería comprometido por no poder examinar una eleccion hecha por un ángel, que sin duda alguna debi6 serle mas respetable que los humanos que formaron la Junta Central. Se presenta materia abundante para innumerables reflexiones ; pero como estas ocurrirán faeilmente todo el que lea el bando con imparcialidad, nos reduciremos á una observacion importante, que ofrece en sus primeras lineas. Habla en ellas de los principales promotores de la Junta de Buenos Ayres, y comparando la calidad de la empresa con la de las personas, caracteriza á estas de hombres destinados por la naturaleza para vegetar en la obscuridad y abatimiento. El gran escollo que no há podido vencer la resignacion de nuestros émulos és, que los hijos del país entren al gobierno superior de estas provincias ; sorprendidos de una novedad tan extraña, creen trastornada la naturaleza misma, y empeñándose en sostener nuestro abatimiento antiguo como un deber de nuestra condicion,
Y ESCRITOS DEL DR . MORENO. 199 provocan la guerra y el exterminio contra unos hombres, que hán querido aspirar al mando contra las leyes naturales, que los condenaban á una perpétua obediencia. Hé aquí el principio que arrancó al Virei Abascal la exclamacion contra nosotros, gradúandonos hombres destinados por la naturaleza para vegetar en la obscuridad y abatimiento. Es este el último extremo de una arrogancia insensata, y el último grado de desgracia á que se nos pudiera reducir. Colonos de la España, hemos sufrido con paciencia y con fidelidad las privaciones consiguientes á nuestra dependencia. Trescientos años de pruebas continuadas Wan enseriado á nuestros Monarcas, que las Américas estaban mas seguras en el vol un tarjo vasallage de su hijos, que en las fuerzas de sus dominadores. El español europeo, que pisaba en ellas, era noble desde su ingreso, rico á los pocos años de residencia, dueño de los empleos, y con todo el ascendiente que dá sobre los que obedecen, la prepotencia de hombres que mandan lejos de sus hogares. El curso de las vicisitudes humanas reduce la España á esclavitud, todos los pueblos libres de la monarquía recobran sus derechos primitivos, y cuando los naturales del país parecian destinados por la naturaleza misma de las cosas á subrrogar al rango de sus dominadores, se ofenden éstos de la moderada pretension con que aquellos se contentan, de que todos
200 AliENUAS EN. EL FORO, seamos iguales ; y aunque se reconocen sin pátria, sin apoyo, sin parientes, y enteramente sujetos al arbitrio de los que se complacen de sér sus hermanos, les gritan todavía con desprecio : Americanos alejaos de nosotros, resistirnos vuestra igualdad, nos degradariamos con ella, pues la naturaleza os há criado para vegetar en la obscuridad y abatimiento. Aturde semejante atentado y aturde mucho mas, que en la gran ciudad de Lima, se haya fulminado este insulto publicamente. La naturaleza no crió h todos los hombres iguales á unos dió fuerza, que negó á otros ; aquellos tienen salud, de que carecen estos ; pocos són adornados con talentos, de que los mas estáis privados. En esta desigualdad fundó Aristóteles aquella máxima tan criticada de que se daban hombres esclavos por naturaleza porque parece que ésta los destinó It servirá aquellos, á quienes hizo superiores. Si nos reducimos á este órden natural, que prescinde de las convenciones de la sociedad, no sé en que funde el Señor Dn. Jose que hemos nacido para vegetar en la obscuridad y abatimiento. Sin que sea vanagloria, podemos asegurar, que de hombres á hombres le llevamos muchas ventajas, y como és tan desgraciado en sus vaticionios, pues se convierten en demonios, los que él caracteriza de ángeles 1 utelares, podemos afirmar, que el gobierno antiguo nos habia condenado á, vegetar en la obscuridad y
EbCHITOS DEL DR. MORE.(). 201 abatimiento ; pero como la naturaleza nos habia criado para grandes cosas, hemos empezado 'a obrarlas; limpiando el terreno de la broza de tanto mandon inerte é ignorante, que no brillaban sino por los galones, con que el ángel tutelar habia cubierto sus vicios y miserias. A los pocos meses de haber entrado el Virei de Lima á su capital, se encontraron en una calle tres sacos colocados con armonia : el primero estaba lleno de sal, el segundo de hábas, y el tercero de cal. El que reconocia aquellas especies repetia maquinalmente. Sal —Abas—cal* ; y yh parece llegado el caso de aquella in timacion, y de que se conozca, que la moderacion y dulzura de los americanos no és abatimiento ; y que yíl. és tiempo que salgan luz las virtudes que el despotismo ocultaba en la obscuridad, por no tener valor para soportar su presencia. Un pueblo como Lima, en que hasta los esclavos hablan latin, se habrá ofendido con la irupresion de un bando autorizado por el primer jefe, y en que se descubre una crasa ignorancia de nuestro idioma. Se pretende derivar argumento para la legitimidad del consejo de Regencia de la circunstancia de haber sido reconocida la Junta Central, y se llama á, ésta jura- * Esta clase ingeniosa de pasquín se parece al idioma de las flores, que usan los amantes para significar sus afectos, (EDIToR).
O8 A 1Z EN ( T A S EN EL, F01/0, quedan satisfechos coando consideran, que sus hijos obtendrán algun dia las plazas de primer rango. El principio de estas ideas és laudable ; pero ellas s6n mui mezquinas, y el estrecho círculo que las contiene, podria alguna vez ser tlin peligroso al bien público, como el mismo sistema de opresion 11 que se oponen. El país no sería mént l s desgraciado por ser hijos suyos los que lo gobernasen ; v aCinque debe ser mAxima fundamental de toda nacion no fiar el mando, sino ít los que por razon de su origen unen el interés h la obligacion de un buen desempeño, és necesario recordar que Siracusa bendijo las virtudes y beneficencia del extrangero Gelon, al paso que vertía imprecaciones contra las crueldades y tiranía del patricio Dionisio. Otros, agradecidos las tareas y buenas intenciones del presente gobierno, lo fijan por último término de sus esperanzas y deseos. En nombrándoseles la Junta, cierran los ojos A su razon, y no admiten más impreiones que las del respeto, con que la antigua Grecia miraba en sus principios el Areópago. Nada és mhs lisongero 'A los individuos que gobiernan, nada puede estimularlos tanto 11 todo género de sacrificios y fatigas, como el verse premiados con la confianza y estimacion de sus conciudadanos ; y si és lícito al hombre afianzarse h si mismo, protestarnos ante el mundo entero que ni los peligros, ni la prosperidad, ni las innumerables
Y ESCRITO D EL DR . 11(lR E NO. vicisitudes II que vivimos expuestos, se rlin capaces de desviarnos de los principios de equidad y justicia que hemos adoptado : el bien general ser h siempre el (inicio objeto de nuestros desvelos, y la opinion páblica el organo, por donde conozcamos el mérito de nuestros procedimientos. Sin embargo, el pueblo no debe contentarse con que sus jefes - obren bien ; él debe aspirar que nunca puedan obrar mal ; que sus pasiones tengan un dique más fuerte que el de su própia virtud ; y que delineado el camino de sus operaciones por reglas, que no esté en sus manos trastornar, se derive la bondad del gobierno, no de las personas que lo ejercen, sino de una constitucion firme, que obligue á, sus succesores sér igualmente buenos que los primeros, sin que en ningun caso deje á estos la libertad de hacerse malos impunemente. Syla, Mario, Octavio, Antonio, tubieron grandes talentos, y muchas virtudes ; sin embargo, sus pretensiones y querellas despedazaron la ' Atris, que habria recibido de ellos importantes servicios, si no se hubiesen relajado en su tiempo las leyes v costumbres, que formaron á Camilo y á Régulo. Alai muchos, que fijando sus miras en la justa emaucipacion de la América, á que conduce la inevitable pérdida de España, no aspiran á otro bien que á ver rotos los vínculos de una dependencia colonial, y creen completa nuestra felicidad, desde que elevados estos
210 . ARENG.AS EN EL FORO, paises S, la dignidad de estado, salgan de la degradante condicion de un fundo usufructuario, al que se pretende sacar toda la substancia sin interés alguno en su beneficio y fomento. Es mui glorioso á los habitantes de la América verse inscriptos en e]. rango de las naciones, y que no se describan susposesiones como factorías de los españoles europeos ; pero quizá no se presenta situacion más crítica para los pueblos, que el momento de su emancipacion : todas las pasiones conspiran enfurecidas á sofocar en su cuna una obra, á. que solo las virtudes pueden dar consistencia ; y en una carrera enteramente nueva cada paso és un precipicio para hombres que en trescientos arios no hán disfrutado otro bien que la quieta molicie de una esclavitud, que aúnque pesada, habia extinguido hasta el deseo de romper sus cadenas. Resueltos á la magnánima empresa, que hemos empezado, nada debe retraernos de su continuacion nuestra divisa debe sér la de un acérrimo republicano que decia ; malo periculosam libertatem, quam servitium quietum ;* pero no reposemos sobre la seguridad de unos principios, que són mui debiles, si no se fomentan con energia ; consideremos que los pueblos, así corno • Quiero más una libertad peligrosa, que una servidumbre tran-. quila
Y ESCRITOS DEL DR . MORENO. 211 los hombres, desde que pierden la sombra de un curador poderoso que los guiaba, recuperan ciertamente una alta dignidad ; pero rodeada de peligros, que aumenta la própia inexperiencia : temblemos con la memoria de aquellos pueblos, que por el mal uso de su naciente libertad, no merecieron conservarla muchos instantes ; y sin equivocar las ocasiones de la nuestra con los médios legítimos de sostenerla, no busquemos la felicidad general sino por aquellos caminos, que la naturaleza misma há prefijado, y cuyo desvio há causado siempre los males y ruina de las naciones, que los desconocieron. Por qué médios conseguirá el congreso la felicidad que nos hemos propuesto en su convocacion ? La sublime ciencia que trata del bien de las naciones, nos pinta feliz un estado, que por su constitucion y poder és respetable h sus vecinos ; donde rigen leyes calculadas sobre los principios físicos y morales, que deben influir en su establecimiento ; y en que la pureza de la administracion interior asegura la observancia de las leyes, no solo por el respeto que se les debe, sino Cambien por el equilibrio de los poderes encargados de su ejecucion. Esta és la suma de cuantas reglas consagra la política á la felicidad de los estados ; pero ella más bien presenta el resultado de las útiles tareas, h qne nuestro congreso se prepara, que un camino claro sencillo por donde pueda conducirse. P 2
AREN (. , 1 AS EN EL FORO, Seremos respetables A las naciones extrangeras, no por riquezas, que excitarían su codicia ; no por la opulencia del territorio, que provocaría su ambicion ; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa ; lo seremos solamente cuando renazcan entre nosotros las virtudes de un pueblo s6brio y laborioso ; cuando el amor á la patria sea una virtud coman, y eleve nuestras almas á ese grado de energía y de constancia, que arrostra las dificultades, y que desprecia los peligros. La prosperidad de Esparta enselia al mundo, que un peque – no estado puede sér formidable por sus virtudes ; y ese pueblo reducido i un estrecho recinto del Peloponeso, fué el terror de la Grecia, y formará la admiracion de todos los siglos. Pero cuáles són las virtudes que deberán preferir nuestros legisladores ? z Por qué médios dispondrán los pueblos á mirar con el más grande interés, lo que siempre han mirado con indiferencia ? i Quién nos inspirará ese espíritu público que no conocieron nuestros padres ? z Como se hará amar el trabajo y la fatiga, á los que nos hemos criado en la molicie ? Quien dará á nuestras almas la energía y firmeza necesarias, para que el amor de la patria, que felizmente hl. empezado á rayar entre nosotros, no sea una exhalacion pasagera, incapaz de dejar rastros duraderos y profundos, 6 corno esas plantas., que por la poca prepa-
Y ESCt.1Tos DEL DM. MORENO. 1:1 racion del terreno mueren h los pocos instantes después de haber nacido ? Nuestros representantes van á. tratar sobre la suerte de unos pueblos que desean ser felices, pero que no podrán serlo, hasta que un código de leyes sábías establezca la honestidad de las costumbres, la seguridad de las personas, la conservacion de sus derechos, los deberes del magistrado, las obligaciones del súbdito, y los límites de la obediencia ; en fin, la justicia, que és la base verdadera de toda libertad. ¿ Podrá llamarse nuestro código el de esas Leyes de indias, dictadas para neófitos, y en que se vende por favor de la piedad lo que sin ofensa de la naturaleza no puede negarse á riingun hombre sistema de comercio fundado sobre la ruinosa base del monopolio, y en que la franqueza del giro y la comunicaeion de las naciones se reputa un crimen que debe pagarse con la vida : títulos enteros sobre precedencias, cerem6nias, y autorizacion de los jueces ; pero en que ni se encuentra el órden de los juicios reducidos á, las reglas invariables que deben fijar su forma, ni se explican, aquellos primeros principios de razon, que són el fundamento eterno de todo derecho, y de que deben fluir las leyes por si mismas, sin otras variaciones que las que las circunstancias físicas y morales de cada país hhn hecho necesarias ; un espíritu afectado de proteccion y piedad aria los indios,
214 ARENGAS EN EL FORO, explicado por reglamentos que solo sirven para, descubrir las crueles vejaciones que padecian, no menos que la hipocresía é impotencia de los remedios que hán dejado continuar los mismos males, h cuya reforma se dirigian que los indios no sean compelidos h servicios personales, que no sean castigados al capricho de sus encomenderos, que no sean cargados sobre las espaldas, á este tenor són las solemnes declaratorias, que de cédulas particulares pasaron á, código de leyes, porque se reunieron en cuatro volúmenes, y hé aquí los decantados privilegios de los indios, que con declararlos hombres, habrian gozado m'as extensamente, y cuyo despojo no pudo sér reparado sino por actos, que necesitaron vestir los soberanos respetos de la, lei, para atacar de palabra la esclavitud, que dejaban subsistente en la realidad. Guárdese esta coleccion de preceptos para monumento de nuestra degradacion ; pero guardémonos de llamarlo en adelante nuestro código ; y no caigamos en el error de creer que esos cuatro tómos contienen una constitucion ; sus reglas Irán sido tan buenas para conducir á los agentes de la metrópoli en la economia lucrativa de las factorias de América, como inútiles para regir un estado, que como parte integrante de la monarquia, tiene respecto de si mismo iguales derechos que los primeros pueblos de España. No tenemos una constitucioii, y sin ella és quimérica
Y ESCRITOS DEL DR. MORENO. :215 la felicidad que se nos prometa. i Pero tocará al congreso su formacion ? La América podrá, establecer una constitucion firme, digna de sér reconocida por las denlas naciones, mientras viva el Sr. Don Fernando VII., á, quien reconoce por monarca ? Si sostenemos este derecho, z podrá una parte de la América por médio de sus legítimos representantes establecer el sistema legal de que carece, y que necesita con tanta urgencia deberá esperar una nueva asamblea, en que toda la América se dé leyes h si misma, 6 convenga en aquella division de territorios, que la naturaleza misma há preparado ? Si nuestra asamblea se considera autorizada para reglar la constitucion de las provincias que representa, será tiempo oportuno de realizarla, apénas se congregue ? Comprometerá esta obra los deberes de nuestro vasallage "? L O la circunstancia de hallarse el rei cautivo armará á los pueblos de un poder legítimo para suplir una constitucion, que él mismo no podría negarles ? No nos haría felices la sabiduria de nuestras leyes, si una administracion corrompida las expusiese á sér violadas impunemente. Las leyes de Roma, que obser vadas fielmente hicieron temblar al inundo entero, fueron después holladas por hombres ambiciosos, que pervirtiendo la administracion interior, debilitaron el estado, y al fin dieron en tierra con el opulento imperio,
21.6 ARENGAS EN EL FORO; que las virtudes de sus mayores habian formado. No és tán difícil establecer una, lei buena, como asegurar su observancia : las manos de los hombres todo lo corrompen ; y el mismo crédito de un buen gobierno há puesto muchas veces el primer escalon 'a la tirania, que lo há destruido. Pereció Esparta, dice Juan Jacobo Rosseau, qué estado podrá lisongearse, de que su constitucion sea duradera ? Nada és más difícil que fijar los principios de una administ • acion interior, libre de corromperse ; y ésta és cabalmente la primera obra á, que debe convertir sus tareas nuestro congreso : sin ene banzo, la suerte de los estados tiene principios ciertos, y la historia de los pueblos antiguos presenta lecciones seguras á los que desean el acierto. Las mismas leyes, las mismas costumbres, las mismas virtudes, los mismos vicios, há,n producido siempre los mismos efectos ; consultemos, pués, por que instituciones adquirieron algunos pueblos un grado de prosperidad, que el transcurso de muchos siglos no hl ' podido borrar de la memoria de los hombres ; examinemos aquellos abusos, con que la corrupcion de las costumbres desmoronó imperios poderosos, que parecian indestructibles ; y el fruto de nuestras observaciones será conocer los escollos, y encontrar delineado el camino que conduce h la felicidad de estas provincias. Que el ciudadano obedezca respetuosamente (r nta.
Y EbeRITOS DEL DR. MORENO. 217 yistrados ; que el magistrado obedezca ciegamente it las leyes ; éste és el último punto de perfeccion de una legislacion sábia ; ésta és la suma de todos los reglamentos consagrados á mantener la pureza de la administracion ; ésta és la gran verdad que descubrió Minos en sus meditaciones, y que encontró corno único remedio para reformar los licenciosos desórdenes que agobiaban á Creta. z Pero cuál será, el resorte poderoso, que contenga las pasiones del magistrado, y reprima la inclinacion natural del mando ácia la usurpacion ? i De qué modo se establecerS, la obediencia del pueblo sin los riesgos de caer en el abatimiento ; 6 se promoverá su libertad sin los peligrosos escollos de una desenfrenada licencia ? Licurgo fué el primero, que trabajando sobre las meditaciones de Minos, encontró en la division de los poderes el único freno para contener al magistrado en sus deberes. El choque de autoridades independientes debía producir un equilibrio en sus esfuerzos ; y pug nando las pasiones de un usurpador, con el amor própio de otro, que veia desaparecer su rango con la usurpa.- cion, la lei era el único árbitro de sus querellas, y sus mismos vicios eran un garante tán firme de su observancia, como lo habrían sido sus virtudes. Desde en. ¡onces há convencido la experiencia, que las fornia ab- . zolutab incluyen defectos gravísimos, que no pueden
) R E G A S EN EL FORO, obscuridad y abat;miento, que despertarnos con el insoportable insulto de ofrecernos un don, que nos és debido, y cuya reclamacion há de sér después castigada con los últimos suplicios. Americanos : si restan aún en vuestras almas semillas de honor y de virtud, temblad It vista de la dura condicion que os espera ; y jurad i los cielos morir como varones esforzados, antes que hacer una vida infeliz y torpe, para perderla al fin con afrenta, despiies de haber servido de juguete y burla ( la soberbia de nuestros enemigos. La naturaleza se resiente con tamaña injusticia, y exaltada mi imaginacion con el recuerdo de una injuria, que tanto nos degrada., me desvió del camino que llevaba en mi discurso. Hé creido que el primer paso para entrará las cuestiones que anteriormente hé propuesto, debe sér, analizar el objeto de la convocacion del congreso ; pu és discurriendo entonces por los médios oportunos de conseguirlo, se descubren por si mismas las facultades con que se le debe considerar, las tareas 5. que principalmente debe dedicarse. Como las necesidades de los pueblos, y los derechos que han reasumido por el estado político del reino, són la verdadera medida de lo que deben y pueden sus representantes, creí oportuno recordar la conducta de los pueblos de España en igual situacion h la nuestra. Sus pasos no serán la única
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