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I leoni provavano gratitudine? La mirabolante storia di Androclo (e di altri) e il dibattito antico sugli animali

Li Causi, Pietro

Abstract

Prima di trasformarsi, nei secoli successivi, in ‘racconto popolare’, il motivo dell’uomo che guarisce il leone era stato uno degli argomenti chiave all’interno del dibattito filosofico di età imperiale sullo status degli animali. Nel quadro delle versioni antiche esistenti, ad occupare una posizione di rilievo è senza dubbio il racconto di Androclo e del leone di Apione, che, tradotto in latino da Gellio, è già pronto a diventare canonico proprio perché privo di molte delle implicazioni ‘animalistiche’ e filosofiche che saranno poi aggiunte dagli autori latini delle età successive.

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2021 HABIS 52 Universidad de Sevilla 52 - 2021 HABIS 52 SEVILLA 2021 DIRECTORES Antonio Luis Chávez Reino y Pilar Pavón Torrejón CONSEJO DE REDACCIÓN Luis Ballesteros Pastor (Universidad de Sevilla, España), José Luis Escacena Carrasco (Universidad de Sevilla, España), José Beltrán Fortes (Universidad de Sevilla, España), Antonio Bravo García (Universidad Complutense, España), Antonio Caballos Rufino (Universidad de Sevilla, España), José María Candau Morón (Universidad de Sevilla, España), Francisca Chaves Tristán (Universidad de Sevilla, España), Juan Fernández Valverde (Universidad Pablo de Olavide, España), Enrique García Vargas (Universidad de Sevilla, España), José María Maestre Maestre (Universidad de Cádiz, España), Carlos Márquez Moreno (Universidad de Córdoba), José Luis Moralejo Álvarez (Universidad de Alcalá, España), Salvador Ordóñez Agulla (Universidad de Sevilla, España), Antonio Ramírez de Verger (Universidad de Huelva, España), José Miguel Serrano Delgado (Universidad de Sevilla, España), José Solís de los Santos (Universidad de Sevilla, España), Francisco Villar Liébana (Universidad de Salamanca, España) SECRETARIOS Francisco José García Fernández e Irene Pajón Leyra CONSEJO ASESOR Rutger J. 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Lomas Salmonte (Universidad de Cádiz, España), Jesús Luque Moreno (Universidad de Granada, España), José María Luzón Nogué (Universidad Complutense, España), M.ª Cruz Marín Ceballos (Universidad de Sevilla, España), Patrizio Pensabene (Universidad de Roma “La Sapienza”, Italia), Miguel Rodríguez- Pantoja Márquez (Universidad de Córdoba, España), Diego Ruiz Mata (Universidad de Cádiz, España), Eustaquio Sánchez Salor (Universidad de Extremadura, España), Bartolomé Segura Ramos (Universidad de Sevilla, España), Emilio Suárez de la Torre (Universidad Pompeu Fabra, España), Nicolas Tran (Universidad de Poitiers, Francia) Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro pueden reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso escrito de la Editorial Universidad de Sevilla. Este volumen ha sido parcialmente financiado por las Facultades de Filología y Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla. © Editorial Universidad de Sevilla 2021 c/ Porvenir, 27. 41013 Sevilla Teléfonos: 954 48 74 46 - 74 51. Fax: 954 48 74 43 Correo electrónico: [email protected] http://www.editorial.us.es Impreso en España-Printed in Spain ISSN 0210-7694 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Habis Depósito Legal: SE-669-1994 Maquetación: Referencias Cruzadas - [email protected] Impresión: Pinelo Talleres Gráficos, s.l.-Salteras. Sevilla 7 ÍNDICE CHIARA MARIA MAURO. Identificazione e analisi dei contenuti nautici nel Periplo dello Ps.Scilace ........................................................................ 9 GABRIEL ROSSELLÓ CALAFELL. El regalo diplomático entre Roma y los númidas durante los siglos III y II a. C. ................................................ 31 ENRIQUE GARCÍA DOMINGO. Sobre el nombre del río Tiberis (Tíber) ....... 51 NOELIA CASES MORA. El culto en vida a Augusto en Hispania .................... 69 PIETRO LI CAUSI. I leoni provavano gratitudine? La mirabolante storia di Androclo (e di altri) e il dibattito antico sugli animali ............................... 89 CARLOS MÁRQUEZ. Nuevo retrato de Calígula procedente de Córdoba ....... 115 JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ. Latín lappa, árabe labb, español Lepe (Huelva): nota a Mela 3.5 ................................................................... 131 JOSÉ BELTRÁN FORTES / MARÍA LUISA LOZA AZUAGA. Una cabeza romana de Marte en la colección arqueológica de la Universidad de Sevilla ..................................................................................................... 137 STEFANO ACERBO. Eracle a processo. La contesa con Augia nella Biblioteca di Apollodoro ............................................................................. 149 JOSÉ GARCÍA ROMERO. Bidones de plomo y la necesidad de agua potable en las minas romanas ................................................................................... 169 SALVADOR ORDÓÑEZ AGULLA / SERGIO GARCÍA-DILS DE LA VEGA. Un nuevo epitafio astigitano ......................................................... 181 JUAN ANTONIO JIMÉNEZ SÁNCHEZ. El Ceruulus de Paciano de Barcelona. Estudio de un tratado desaparecido .......................................... 191 JESÚS ÁNGEL Y ESPINÓS. La enfermedad mental en las Homilías sobre el Evangelio de San Juan de Juan Crisóstomo ........................................... 211 MARCO ALVIZ FERNÁNDEZ. Ἕλλην ἄνθρωπος. El concepto de heleno en Eunapio de Sardes .................................................................................. 229 MIGUEL DÁVILA VARGAS-MACHUCA. Los cartagineses como figuras negativas en el cine italiano: manipulación y construcción del enemigo africano-oriental .......................................................................................... 249 RESEÑAS............................................................................................................. 269 A. Álvarez Melero, A. Álvarez-Ossorio Rivas, G. Bernard, V. A. Torres-Gon- zález (coords.), Fretum Hispanicum. Nuevas perspectivas sobre el Estrecho de Gibraltar durante la Antigüedad, Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2018 (Marta Moreno) 269 ● J. Andreu Pintado (ed.), Parua oppida. Imagen, patrones e ideología del despegue monumental de las ciudades en la Tarraconense hispana (siglos I a. C.-I d. C.), Uncastillo (Zaragoza), Fundación Uncastillo y Centro de Estudios de las Cinco Villas, 2020 (Paloma Martín-Esperanza) 272 ● L. A. Argüello García, Deciano de Emerita y Marcial de Bilbilis (Cuadernos Emeritenses 46), Mérida, Museo Nacional de Arte Romano, 2020 (Antonio Fajardo Alonso) 276 ● E. Castro-Páez (ed.), De nuevo sobre Estrabón. Geografía, cartografía, historiografía y tradición (Monografías de GAHIA 3), Alcalá de Henares - Sevilla, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá - Editorial Universidad de Sevilla, 2018 (Daniel León Ardoy) 278 ● G. Cruz Andreotti (ed.), Tras los pasos de Momigliano. Centralidad y alteridad en el mundo greco-romano, Barcelona, Bellaterra, 2019 (Francisco Cidoncha Redondo) 282 ● F. Des Boscs, Y. Dejugnat, A. Haushalter (eds.), Le Détroit de Gibraltar (Antiquité-Moyen Âges). I. Représentations, Perceptions, Imaginaires, Madrid, Casa de Velázquez, 2019 (Raúl Álvarez García) 285 ● J. J. Ferrer Maestro, Economía de la Antigua Roma: guerra, comercio y finanzas, Madrid, Editorial Síntesis, 2019 (Víctor Manuel López Trujillo) 287 ● T. Figueira, C. 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Pérez Gutiérrez, Estructura social de los cántabros occidentales durante el Imperio Romano (Documentos de Arqueología Cántabra/Anejos de Sautuola 3), Santander, Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, 2020 (Javier Andreu Pintado) 304 ● E. Sánchez Moreno (coord.), Veinticinco estampas de la España antigua cincuenta años después (1967-2017), Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2019 (Marta Moreno) 307 ● E. Sánchez Moreno, E. García Riaza (eds.), Unidos en armas: coaliciones militares en el Occidente antiguo, Palma, Universitat de les Illes Balears, 2019 (Tomás Aguilera Durán) 310. 89 HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 89 I LEONI PROVAVANO GRATITUDINE? LA MIRABOLANTE STORIA DI ANDROCLO (E DI ALTRI) E IL DIBATTITO ANTICO SUGLI ANIMALI* Pietro Li Causi Università degli Studi di Palermo [email protected] DID THE LIONS FEEL GRATITUDE? THE AMAZING STORY OF ANDROCLUS (AND OTHERS) AND THE ANCIENT DEBATE ON ANIMALS RIASSUNTO: Prima di trasformarsi, nei secoli successivi, in ‘racconto popolare’, il motivo dell’uomo che guarisce il leone era stato uno degli argomenti chiave all’interno del dibattito filosofico di età imperiale sullo status degli animali. Nel quadro delle versioni antiche esistenti, ad occupare una posizione di rilievo è senza dubbio il racconto di Androclo e del leone di Apione, che, tradotto in latino da Gellio, è già pronto a diventare canonico proprio perché privo di molte delle implicazioni ‘animalistiche’ e filosofiche che saranno poi aggiunte dagli autori latini delle età successive. PAROLE CHIAVE: Animali, leoni, uomini, gratitudine, logos. ABSTRACT. Before taking on the ‘folk tale’ connotations that it would later assume in the post-classical era, the motif of the man healing the lion had been one of the key arguments within the philosophical debate of the imperial age on the moral status of animals. Within the framework of the existing Greco-roman accounts, the story of Androclus and the lion, as Apion tells it, assumes a particular relevance. This version, translated into Latin by Gellius, lacks all the ‘animalistic’ and philosophical implications added by the subsequent accounts, thus being ready to be ‘canonized’ in the following centuries. KEYWORDS: Animals, lions, men, gratitude, logos. RECIBIDO: 22/02/2021 ACEPTADO 07/06/2021 * Il presente contributo è stato presentato il 19 febbraio 2021 al ciclo di seminari patrocinato dal Dottorato di Ricerca in Studi Umanistici dell’Università di Palermo, intitolato “Temi, forme, metodi attraverso casi di studio”. 90 PIETRO LI CAUSI HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 1. la storia di androclo e del leone in apione (e in gellio), in sintesi Nel quinto libro delle Notti attiche, Gellio riporta, citandolo alla lettera, un racconto di Apione, un grammatico egiziano vissuto nel I secolo d. C. fra l’età di Tiberio e quella di Claudio1. Per dichiarazione stessa dell’antiquario romano, il racconto originale, redatto in greco, è lungo e verboso, e non privo di una certa attitudine all’ostentazione retorica, e tuttavia viene fedelmente riportato in quella che, secondo gli studiosi, potrebbe essere una traduzione verbatim2. Possiamo riassumere così l’episodio, cui il grammatico dichiara di avere assistito in prima persona: uno schiavo fuggitivo, di nome Androclo, è stato condannato ad feras. Una volta introdotto nel circo, però, il leone che gli era stato mandato contro si ferma e comincia a fargli le feste. Tiberio, presente allo spettacolo, allibito, chiede ragione di questa stranezza direttamente ad Androclo, che racconta di avere incontrato il leone nella sua tana nei giorni in cui si nascondeva dal suo padrone, in Africa. Qui gli avrebbe curato una zampa e, da quel momento in poi avrebbe vissuto assieme all’animale, che aveva preso l’abitudine di condividere con lui le sue prede. Questo andazzo era durato per tre anni, fino a quando Androclo, stanco di una vita semi-ferina e di una dieta a base di cibi semi-crudi, avrebbe deciso di abbandonare il suo contubernale per poi essere catturato. Dopo aver ascoltato la storia, il princeps decide di liberare Androclo e il leone, che cominciano a vivere di elemosina facendo visita alle botteghe della città. Di questa storia si sono succeduti, nei secoli, diversi adattamenti e varie ri-funzionalizzazioni3. Solo per dare un’idea della fortuna dell’aneddoto, basti ricordare che nell’elenco dei Types of the Folktales di Aarne-Thompson, poi aggiornato da Uther nel 2004, al numero 156 compare un motivo chiamato, appunto, Androcles and the Lion4. Quello che cercherò di mostrare nel presente contributo è che, prima ancora di caricarsi dei connotati per molti versi ‘fiabeschi’ che avrebbe poi assunto nei secoli successivi, la storia di Androclo era stata usata, assieme ad altri racconti analoghi di ‘gratitudine leonina’, come un argomento chiave all’interno del dibattito filosofico sullo status degli animali che aveva infiammato l’età imperiale5. In 1 Cfr. Gell. 5.14. Plin. nat. 30.18 dice di aver conosciuto Apione da adulescens. Per la figura di questo grammatico, cfr. ad es. il Lexicon of Greek Grammarians of Antiquity (LGGA, s.u.). Cfr. anche Spina 2008: 217 ss. 2 Cfr. Spina 2008: 221. 3 Cfr. Spina 2008: 217 ss. (spec. per le varianti in seno alla letteratura occidentale, fino al ‘900) e Bais 1996-97: 215 ss. (spec. sulle analoghe versioni orientali e, in particolare, armene). 4 Cfr. Uther 2004: 108 s. Su questo punto, cfr. Spina 2008: 220. 5 Per una ricostruzione di tale dibattito, cfr. ad es., fra i contributi più recenti, Lhermitte 2015: 11 ss.; P. Li Causi in Li Causi - Pomelli 2015: VII ss.; Newmyer 2016: 1 ss.; Li Causi 2018: 65 ss. 91 HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 I LEONI PROVAVANO GRATITUDINE? LA MIRABOLANTE STORIA... seguito, dopo aver passato in rassegna le posizioni di autori come Seneca, Eliano, Plinio il Vecchio, cercherò anche di avanzare un’ipotesi sui motivi per cui la versione di Apione, tradotta da Gellio, si è poi imposta nei secoli successivi come canonica. 2. seneca e la ‘preterintenzionalità’ della gratitUdine leonina Un caso di ‘gratitudine leonina’ analogo a quello che aveva avuto Androclo come protagonista è riportato in una digressione del secondo libro del De beneficiis di Seneca: Leonem in amphitheatro spectauimus, qui unum e bestiariis agnitum, cum quondam eius fuisset magister, protexit ab inpetu bestiarum; num ergo beneficium est ferae auxilium? minime, quia nec uoluit facere nec faciendi animo fecit. Quo loco feram posui, tyrannum pone: et hic uitam dedit et illa, nec hic nec illa beneficium. Quia non est beneficium accipere cogi, non est beneficium debere, cui nolis. Ante des oportet mihi arbitrium mei, deinde beneficium (Sen. benef. 2.19.1-2). “Abbiamo visto un leone nell’anfiteatro che, dopo aver riconosciuto uno dei bestiarii, lo ha difeso dall’attacco delle belve perché era stato, un tempo, il suo domatore. È dunque un beneficio l’aiuto che si riceve da una belva? Niente affatto! Poiché questa né ha voluto fare il beneficio, né lo ha fatto con la consapevolezza di farlo. Ora, al posto della belva metti il tiranno: sia l’uno che l’altra hanno dato la vita, ma nessuno dei due un beneficio. Proprio perché non è ricevere un beneficio l’essere costretti ad accettarlo, non lo è neppure essere in debito verso chi non si vorrebbe. Prima mi devi dare la possibilità di scegliere, solo dopo il beneficio”. Secondo alcuni, il bestiarius cui Seneca fa riferimento altri non sarebbe che Androclo in persona6. La collocazione temporale dei due aneddoti nell’età di Tiberio, in effetti, gioca a favore di questa ipotesi, e Seneca potrebbe aver fatto confusione di nomi e ruoli. Il punto è che episodi simili non sono infrequenti neanche nella cronaca dei nostri giorni: fra i casi di leoni che riconoscono i loro vecchi benefattori ce ne sono almeno tre certi avvenuti fra il 1969 e il 2012 in diverse parti del mondo7; e in fondo era stato già Aristotele a osservare che una delle caratteristiche etologiche dei leoni è proprio quella di essere molto ‘affettuosi’ con 6 Così ad es. M. N. Buillet (ed.), Seneca, Opera philosophica (Paris 1828), cit. in Spina 2008: 226. 7 Il caso di un leone che riconosce a distanza di anni i suoi vecchi padroni è raccontato nel documentario A lion called Christian, disponibile su YouTube: https://bit.ly/3rS0dGU. Cfr. anche https:// bit.ly/3jXpVHm e https://bit.ly/3pmoMtN. Ci sono, poi, casi controversi, come il seguente: https://bit. 92 PIETRO LI CAUSI HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 animali di altre specie con i quali si sono trovati a trascorrere i primi anni della loro vita (tratto, questo dell’addomesticamento inter-specifico reciproco, che sembra tipico, peraltro, anche di altri grandi felini)8. Non è dunque da escludere a priori che il filosofo romano stia citando semplicemente un altro episodio coevo, e non lo stesso raccontato da Apione. Il passo senecano in questione –su cui mi è capitato di soffermarmi in un’altra sede– è inserito all’interno di una sezione in cui si vuole dimostrare che, quando si tratta di erogare (o ricambiare) un beneficio che si è ricevuto, l’atto in sé, che pure è necessario per alimentare una relazione fra due persone, non ha grande importanza. Ciò che conta è invece l’intenzione con cui si è compiuto. In altri termini, perché un beneficium sia riconosciuto come tale sono necessari intentio e dilectus; e perché ci siano l’intenzione del beneficio e la scelta deliberata di compierlo è necessario che sussista anche la capacità di compiere scelte deliberate, che sono proprie soltanto degli esseri dotati di ratio atque oratio (espressione latina che di solito viene usata come traducente del greco logos). Ma per Seneca gli animali –e dunque anche i leoni– non sono muniti di facoltà intellettive. Se dunque fanno del bene, non lo fanno con intenzione; un’idea, questa, che rientra perfettamente nei canoni della riflessione etologica dello stoicismo, secondo cui i bruta animalia (o, in greco, gli aloga) sono mossi soltanto dall’istinto e da quella forma di soggettività extra-specifica e provvidente che è la Natura9. A ciò si deve aggiungere che, nella prospettiva di Seneca, perché un beneficio sia tale, il beneficato deve anche avere la possibilità di rifiutarlo. E in casi estremi come quelli, ad esempio, in cui è in gioco la vita, o le minacce di ritorsione di un tiranno (che secondo un topos molto comune è qui, e altrove, equiparato a una bestia feroce), non è possibile astenersi dal ricevere. Il debere, secondo Seneca, crea un legame. Tale legame dà vita ad una sensazione positiva –ovvero a quella che gli Stoici considererebbero una eupatheia–, se cementa una relazione con una persona digna per cui si prova affetto; se invece ci obbliga a chi riteniamo indignus diventa una condanna10. ly/37dnewc (dove comunque, a prescindere dal debunking della notizia, i comportamenti felini inquadrati sono pur sempre di gioco e affetto). 8 Cfr. Arist. HA 9.44.629b10-12. 9 Sull’importanza della electio nel modello senecano del beneficium cfr. ad es. Li Causi 2009: 230. Per la zoo-antropologia stoica, cfr. ad es. P. Li Causi in Li Causi - Pomelli 2015: XXIV ss.; 103 ss.; Li Causi 2018: 96 ss. (e la bibliografia cit. in questi contributi). Per le posizioni senecane sugli animali, cfr. ad es. Tutrone 2012: 266 ss.; Li Causi 2015: 85 ss.; Li Causi 2017a: 155 ss.; Li Causi - VL 2019: 7 ss. 10 Cfr. anche, ad es., sulla dignitas, e sul debito come ‘valore di legame’, Sen. benef. 1.1 e 4 (su cui rispettivamente Picone 2013: 28 ss. e 98 ss., ma anche Marchese 2016: 109 ss.). La relazione fra beneficentia da un lato e gaudium e bene uelle dall’altro è invece espressa in benef. 1.6 (su cui, ad es., Li Causi 2008a: 100 ss.). Più in generale, per l’opera di ristrutturazione del modello romano della beneficentia in Seneca, cfr. anche Raccanelli 2010. 99 HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 I LEONI PROVAVANO GRATITUDINE? LA MIRABOLANTE STORIA... peccato umano sia legato a una condizione generica più che individuale: quella fra gli uomini e i leoni è una relazione pensata in termini di naturale ostilità interspecifica fra un superiore (il leone) e un inferiore (l’uomo); si tratta, peraltro, di un’idea molto antica, che risale addirittura ad Omero, secondo cui, appunto, οὐκ ἔστι λέουσι καὶ ἀνδράσιν ὅρκια πιστά (Il. 22.262: “non v’è fida alleanza fra l’uomo e il leone”), laddove il leone è un predatore analogicamente associato alla figura di Achille, e l’uomo invece è, proprio come l’agnello rispetto al lupo, una specie predata cui è analogicamente associata la figura di Ettore che sta per morire per mano di Achille31. La cura della zampa, in questo senso, crea un corto-circuito che interrompe tale ostilità naturale e che attiva la reazione di ‘non-restituzione del contro-danno’ da parte di chi –il leone– sta in posizione di superiorità. Secondo quanto registrato nella tradizione delle naturales historiae antiche, del resto, la tendenza a rispondere all’interno della logica della reciprocità circolare è indicata come innata nei leoni. È emblematico, in tal senso, un altro passo pliniano, che riprende una notizia presente già nella Historia animalium di Aristotele32: uulneratus obseruatione mira percussorem nouit et in quantalibet multitudine adpetit; eum uero, qui telum quidem miserit, sed non uulnerauerit, correptum rotatumque sternit nec uulnerat (Plin. nat. 8.51). “Se viene ferito, per il suo grande spirito di osservazione (obseruatione mira), riconosce chi lo ha colpito e riesce ad assalirlo in una folla per quanto grande; se invece l’uomo che ha scagliato contro di lui la freccia non è riuscito a colpirlo, l’animale lo attacca e lo travolge, lo getta a terra ma non lo ferisce”33. La specie in questione sarebbe dunque naturalmente dotata della capacità di valutare attentamente l’entità dei danni subiti (si tratta della obseruatio) e di scegliere la forma di contraccambio più adatta caso per caso. Nel caso di Mentore, il leone ha scelto semplicemente di ringraziare il suo benefattore rispondendo con un contraccambio tempestivo (l’astenersi dal divorarlo) che lo perdona, per certi versi, per il fatto di… essere un uomo. Tutto questo, però, avviene senza che si attivi il circuito della gratitudine: l’immediatezza del contraccambio, del resto, secondo i moduli della beneficentia romana, lascia pensare a forme analoghe a quelle che si realizzano quando si restituisce un creditum (quando cioè la 31 Sul verso omerico qui cit., cfr. P. Li Causi in Li Causi - Pomelli 2015: X s. 32 Cfr. Arist. HA 9.44.629b23 ss.; lo spirito di osservazione dell’animale finalizzato alla vendetta è testimoniato anche da Giuba (FGrHist 275 F 55). 33 Obseruatio non sembra essere stato uno dei termini chiave del dibattito antico sull’intelligenza animale. Già Aristotele aveva comunque rilevato come anche altri grandi mammiferi (come il cavallo e il cammello) fossero capaci di forme di vendetta: cfr. Arist. HA 9.47.630b31-631a7, su cui P. Li Causi in Li Causi - Pomelli 2015: XX ss. e Li Causi 2021: 92 ss. 100 PIETRO LI CAUSI HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 relazione si ‘scioglie’) più che all’avvio di una relazione di bene uelle destinata a durare34: una volta erogato l’atto di clementia, del resto, Mentore e il leone non hanno più niente a che fare l’uno con l’altro. Di gran lunga diverso, in questo senso, è il caso che si conclude con la storia raccontata anche nel passo lacunoso di Eliano: simili modo Elpis Samius natione in Africam delatus naue, iuxta litus conspecto leone hiatu minaci, arborem fuga petit Libero patre inuocato, quoniam tum praecipuus uotorum locus est, cum spei nullus est. set neque profugienti, cum potuisset, fera institerat et procumbens ad arborem hiatu, quo terruerat, miserationem quaerebat. os morsu auidiore inhaeserat dentibus cruciabatque inedia, tum poena in ipsis eius telis, suspectantem ac uelut mutis precibus orantem, dum fortuitis fidens non est contra feram multoque diutius miraculo quam metu cessatum est. Degressus tandem euellit praebenti et qua maxime opus esset adcommodanti. traduntque, quamdiu nauis ea in litore steterit, retulisse gratiam uenatus adgerendo. qua de causa Libero patri templum in Samo Elpis sacrauit, quod ab eo facto Graeci κεχηνότος Διονύσου appellauere (Plin. nat. 8.57-58)35. “Allo stesso modo un uomo di Samo, Elpis, giunto in Africa con una nave, vide sulla spiaggia un leone dalle fauci minacciose e si rifugiò su un albero, invocando il dio Libero, poiché il momento più adatto ai voti è quello in cui non c’è più spazio per la speranza. La bestia non si era mossa contro l’uomo che fuggiva, anche se lo avrebbe potuto, ma stando sdraiata sotto l’albero, con quella stessa bocca spalancata con cui lo aveva atterrito, chiedeva pietà. Un osso, per un morso dato con troppa avidità si era conficcato tra i denti e la fame –pena che derivava alla bestia dalle sue stesse zanne– tormentava l’animale, che guardava in alto e quasi supplicava con preghiere silenziose. L’uomo intanto non si fidava di quel caso fortuito nei confronti della belva, e a lungo fu paralizzato più da quello spettacolo strano che dalla paura. Sceso alla fine dall’albero, 34 Sul desiderio troppo ardente di restituire un beneficio (per liberarsi dal debito, e dunque dalla relazione), cfr. ad es. Sen. benef. 6.25-26 e 43, su cui Li Causi 2009: 245 ss. (cui si rimanda per lo statuto di creditum e beneficium, per cui cfr. anche Raccanelli 2010: 141 ss.). 35 Il brano presenta diversi problemi testuali. In 8.58, Warmington propone di spostare il periodo che inizia con dum e finisce con cessatur prima di ante neque profugienti. Per fortuitis fidens è inoltre attestata la variante fortuita fides, mentre, al posto di metu cessatum est. Degressus, Rackham legge metu cessatur. set degressus. Infine, al posto di inedia, tum poena è attestata la variante inedia non tantum poena: cfr. Ian - Mayhoff 1909: ad l. e Rackham 1940: ad l. Bais 1996-97: 229 s. ha preteso di identificare in questo episodio il reale ‘archetipo’ del famoso motivo 156 di Aarne-Thompson. Il punto è che in genere la ricerca di presunti ‘archetipi’ per storie di questo tipo rischia di produrre forzate reductiones ad unum di motivi invece molteplici e vari, e spesso ispirati a accadimenti reali e distanti fra loro nello spazio e nel tempo. 101 HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 I LEONI PROVAVANO GRATITUDINE? LA MIRABOLANTE STORIA... tolse via l’osso all’animale che gli offriva la bocca e che la adattava nel modo in cui era necessario. E dicono che per tutto il tempo che la nave rimase ferma in quella spiaggia, il leone lo ringraziò portandogli le sue prede. Per questo a Samo Elpis consacrò un tempio al dio Libero, che per quell’avvenimento i Greci chiamarono il tempio di ‘Dioniso dalla bocca spalancata’ ”. Se pure introdotto come analogo al precedente, questo caso di relazione fra uomo e leone presenta esiti per molti versi differenti. Quello che il leone incontrato da Mentore e quello incontrato da Elpis hanno in comune è senz’altro la capacità di avviare comunicazioni ‘silenziose’ con gli umani. Per il resto, però, il leone africano in cui si è imbattuto Elpis non risponde alla cura con un contro-dono immediato (e risolutivo): si limita, infatti, a dilazionare il momento della restituzione della gratia, avviando peraltro una dinamica ‘spiraliforme’ in cui il contraccambio restituito vuole essere maius rispetto al dono di apertura. In altri termini, è come se il leone abbia deciso di ispirarsi alla logica senecana della contentio honestissima, vale a dire quella sorta di gioco a somma infinita in cui non è possibile –né desiderabile– “realizzare ‘strategie di uscita’ proprio perché ogni momento della serie del dare-ricevere-ricambiare di fatto viene configurato come un rilancio e una riapertura della relazione. Se infatti chi ricambia restituisce più di quanto ha ricevuto, di fatto chi riceve qualcosa in cambio di quanto ha dato si viene a trovare ciclicamente (e virtualmente all’infinito) nella posizione del beneficato riconoscente che si sente di conseguenza obbligato a diventare nuovamente benefattore”36. Dopo che Elpis lo ha liberato dalla scheggia, infatti, il leone non solo non lo divora, ma per giunta, qualche tempo dopo, restituisce il favore ricambiando con il dono reiterato delle prede. Il contro-dono continuato del leone, però, innesca, a sua volta una ulteriore contro-reazione da parte di Elpis che, giunto a Samo, in memoria dei fatti accadutigli, dedica un tempio al dio Libero che i Greci chiamano il tempio di “Dioniso dalla bocca spalancata”. Dopo aver lasciato intendere che la clementia dei leoni è fortuita –e che quindi non si possono attribuire le sequenze di azione a una vera e propria ‘capacità morale’ e a una scelta intenzionale– Plinio sembra ora fornire implicitamente il destro a chi sostiene la tesi contraria, ovvero che, all’interno della stessa specie, possono davvero esserci differenze di carattere e di attitudini, proprio come avviene negli umani: se infatti il primo leone aderisce a un modello regale di clementia, limitandosi a scegliere la logica di una reciprocità paritetica e circolare, che scioglie il legame nel momento stesso del contraccambio (come se fosse un creditum), il secondo sembra invece optare per una forma di reciprocità più 36 Cfr. Li Causi 2009: 232: riferimenti espliciti a tale meccanismo, chiamato ora contentio ora certamen, sono ad es. in benef. 1.4.3-4; 2.25.3; 3.36.2. Sulle dinamiche della contentio honestissima cfr. anche Li Causi 2008a: spec. pp. 102 ss.; Li Causi 2009: 227 ss.; Picone 2013: 90 ss. 102 PIETRO LI CAUSI HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 a lunga durata, che attiva dinamiche spiraliformi e alimenta, in un crescendo di prestazioni, ricordi e legami. Per chi poi si chiedesse cosa c’entri Dioniso con la gratitudine dei leoni, è opportuno ricordare la credenza secondo la quale il dio in questione (che non a caso è invocato da Elpis nel momento in cui crede di essere in pericolo), quando si trattava di manifestarsi ai mortali, poteva scegliere, fra le tante forme possibili, oltre a quella di un serpente o di un toro, anche quella di un leone37. Non è dunque da escludere che gli attori e i testimoni coevi della vicenda possano aver concluso che un leone tanto ‘umano’ come quello incontrato da Elpis, capace di gareggiare nei beneficia con il suo benefattore, non potesse che essere il dio sotto mentite spoglie, o anche che quel leone potesse essere stato ammansito grazie all’intervento del divino ‘principe della bestialità’ che l’uomo aveva, appunto, chiamato in suo aiuto. Da qui, forse, l’idea di ricambiare i contro-doni con un contro-con- tro-dono ancora più grande (il tempio) proprio al dio. Solo implicitamente, tuttavia, questa lettura viene attivata da Plinio, che, anziché chiosare con commenti di tipo religioso, pensa bene, invece, di concludere così: miremur postea uestigia hominum intellegi a feris, cum etiam auxilia ab uno animalium sperent? cur enim non ad alia iere aut unde medicas manus hominis sciunt? nisi forte uis malorum etiam feras omnia experiri cogit (Plin. nat. 8.58). “Dopo questo ci dobbiamo meravigliare che le fiere riconoscano le impronte dell’uomo, quando sperano anche aiuto da lui solo, fra gli esseri animati? Perché non vanno da altri animali, o come fanno a sapere che le mani dell’uomo possono guarire? A meno che la violenza del male non costringa perfino le fiere a tentare di tutto”38. Le questioni poste sono, ancora una volta, quelle del dibattito sull’intelligenza e lo status morale che imperversa in età imperiale. Come più studiosi hanno fatto notare, l’orizzonte entro cui si muove l’enciclopedista è, in più punti, quello di una adesione generica a forme della vulgata dello stoicismo39. Nell’aderire a questa corrente di pensiero, divenuta egemone nell’età imperiale, Plinio si pone qui, tuttavia, alcuni problemi. 37 Nell’inno omerico a Dioniso (v. 44) si racconta che il dio –prima di trasformare in delfini i pirati che lo hanno rapito– si manifesta in forma di leone. In autori più tardi, al posto del leone, i felini che appaiono sono le pantere (ma anche le tigri e le linci): cfr. ad es. E. Ba. 1017 s. (su cui Vidal-Naquet 2001: 234ss.); Nonn. D. 45.105-168; Ov. met. 3.668s. (su cui Li Causi 2017b: 55 ss.). Per il resto, su Dioniso come ‘principe della bestialità’, cfr. Detienne 2007: 123 ss., spec.154. 38 L’episodio del leone di Samo è raccontato anche da Eratostene ed Euforione: cfr. Spina 2008: 224, n. 17. 39 Sulle basi dello stoicismo pliniano cfr. ad es. Paparazzo 2011: 89 ss.; Li Causi 2019: 347 ss. 103 HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 I LEONI PROVAVANO GRATITUDINE? LA MIRABOLANTE STORIA... Gli Stoici avevano negato, agli aloga, sia il logos prophorikos, ovvero il ‘ragionamento espresso’ mediante proposizioni linguistiche, che il logos endiathetos, ovvero la capacità di formulare ragionamenti interiori non necessariamente veicolati dal linguaggio (ma il cui contenuto, nella prospettiva stoica, è sempre e comunque da intendere in termini proposizionali e linguistici). Gli episodi raccolti dall’enciclopedista romano, in questo senso, sembrano testimoniare in favore della possibilità che le bestie –o almeno certe bestie (certi esemplari? Certe specie?)–, pur senza avere il logos prophorikos, siano munite di logos endiathetos40. Plinio formula comunque una domanda che preferisce, in definitiva, mantenere aperta: a spingere gli animali è una qualche forma di comprensione razionale delle cose (ad esempio la comprensione del funzionamento delle mani nell’uomo)? Oppure è semplicemente un caso che certi animali, presi dall’intensità del dolore, attivino canali che a noi umani soltanto sembrano di comunicazione interspecifica, ma che in effetti non lo sono? L’ultima ipotesi, di fatto, è quella che più sembra accordarsi con le idee guida dello stoicismo in merito alla oikeiosis, ovvero il processo di ‘appropriazione di sé’ e della propria costituzione fisica che ha luogo sin dal momento della nascita di un organismo. Secondo gli Stoici, tutti gli esseri viventi sono istintivamente portati, per effetto di un piano provvidenziale della Natura, a perseguire ciò che fa bene alla loro constitutio e a rifuggire, invece, ciò che fa male. Alla luce di questa teoria, il leone che chiede aiuto a un uomo non è mosso da una reale comprensione razionale, bensì dall’innato bisogno di sopravvivenza instillato dalla oikeiosis che potrebbe spiegarsi anche senza la presenza di facoltà intellettive. Quando dunque dà l’impressione di voler comunicare con un uomo, non è il logos endiathetos che lo muove, bensì il dolore (e quindi l’istinto). È però certo che l’oikeiosis stoica –che, come si è visto, priva gli animali del futuro e del passato– non può spiegare fenomeni come la capacità leonina di dilazionare nel futuro le manifestazioni di riconoscenza. E che i casi riportati in 8.56- 58 possano essere inquadrati nei termini di una ‘riconoscenza animale’ sembra evidente dal rinforzo che viene dato nei passi immediatamente successivi di nat. 8.59-60 e 6141. In nat. 8.59-60 si racconta un episodio, ripreso dal naturalista Demetrio, che aveva avuto come protagonista una pantera i cui cuccioli erano caduti in un fossato. Analogamente a come avevano fatto i leoni di cui sopra, la pantera era riuscita a fare capire a un essere umano di avere bisogno del suo aiuto. Dopo che 40 Cfr. SVF 2.135.2 = S. E. M. 8.275. Per questo passo cfr. Chiesa 1991: 307; Labarrière 2005: 63 ss.; Manetti 2009: 21 ss.; Manetti 2012: 83 ss. Bisogna segnalare che non tutti concordano nell’individuare negli Stoici la fonte di Sesto Empirico (cfr. ad esempio Panaccio 1999: 55 ss.). Sull’identificazione che gli Stoici fanno fra l’atto del pensare e il processo della comunicazione linguistica, cfr. Long 1971: 82 ss. 41 Sull’oikeiosis stoica in relazione agli animali, cfr. ad es. P. Li Causi in Li Causi - Pomelli 2015: 104 ss.; Li Causi 2018: 97; Li Causi - VL 2019: 7 ss. (e relativa bibliografia ivi cit.). 104 PIETRO LI CAUSI HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 l’uomo ebbe salvato i suoi cuccioli, la pantera camminò per un tratto con lui lieta e allegra (laeta atque gestiente), ut facile appareret gratiam referre et nihil in uicem inputare, quod etiam in homine rarum est (“cosicché appariva evidente che lo ringraziava e non chiedeva niente in cambio, cosa che anche fra gli uomini accade raramente”). Anche in questo caso, Plinio utilizza una locuzione come referre gratiam, che rimanda apertamente all’idea della riconoscenza e della reciprocità della compensazione, e che, rispetto a clementia (che attiva piuttosto il tratto dell’asimmetria fra diseguali), può rimandare a contesti e dinamiche che possono anche essere affettivi. Ma se è possibile il sentimento della gratia negli animali feroci, è anche possibile quindi riconoscere in essi quelle emozioni di cui, stando alla zoo-antropologia stoica, dovrebbero essere privi, proprio perché privi di logos42. Ci troviamo dunque, per tutta questa sezione della Naturalis historia, davanti a una forte problematizzazione dello stoicismo, che Plinio da un lato accoglie in molte delle sue formule e delle sue idee chiave (ad esempio per la ‘fortuità’ dei comportamenti mirabili, che solo per metafora possono leggersi in chiave antropomorfica), ma che, dall’altro lato, pur senza prendere posizioni nette, sembra voler mettere alla prova. Per il resto, nessun termine legato al lessico della reciprocità e dell’affettività è usato in 8.61. Ancora una volta, i fatti sembrano parlare da soli: un ragazzino che aveva allevato un serpente, se lo era visto sottratto dal padre. Questi, infatti, poiché l’animale era diventato enorme, era preoccupato che, viste le dimensioni, potesse nuocere al figlio. A diversi anni di distanza, il ragazzo, ormai adulto, era caduto in una imboscata ad opera di un gruppo di predoni, e a salvarlo fu proprio il serpente, che si trovava nelle vicinanze e aveva riconosciuto il suo vecchio padrone dal suono della voce. 5. la versione di apione Possiamo adesso fare ritorno alla testimonianza di Apione, che merita di essere analizzata nel dettaglio, se non altro perché la versione originale del suo racconto sembra precedere tutte le altre versioni che abbiamo fin qui commentato. Quello che Apione racconta neque audisse neque legisse, sed ipsum sese in urbe Roma uidisse oculis suis confirmat (“dice non essergli stato riferito né 42 Sul valore compensatorio (e insieme cogente) dell’espressione cfr. ad es. Sen. benef. 6.43.2 e, più in generale, Moussy 1966: 262 ss. Per gli stoici, le passioni non sono attribuibili a una parte irrazionale dell’anima, ma sono il frutto di un processo di perturbazione della ragione stessa dovuto a un impulso sovrabbondante che passa la misura (cfr. ad es. SVF 1.205 ss. o anche 2.906.4 e 3.476.3). Nella vulgata stoica, dunque, è proprio perché non partecipano del logos che gli animali non possono avere passioni. 105 HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 I LEONI PROVAVANO GRATITUDINE? LA MIRABOLANTE STORIA... averlo letto, ma con i propri occhi osservato a Roma”). Siamo cioè di fronte a una vera e propria presunzione di autopsia. È così che viene descritto il leone: Is unus leo corporis impetu et uastitudine terrificoque fremitu et sonoro, toris comisque ceruicum fluctuantibus animos oculosque omnium in sese conuerterat (Gell. 5.14). “Quel singolo animale per l’enorme taglia, l’impeto dei movimenti, il ruggire potente e terribile, lo sviluppo dei muscoli e l’agitarsi della criniera, richiamava su di sé gli occhi e l’attenzione di tutti”43. I tratti tipici della ‘pornografia del predatore’ sono qui attivati, ovviamente, per preparare meglio l’effetto sorpresa immediatamente successivo44. È così che Apione introduce il colpo di scena: Hunc ille leo ubi uidit procul, repente’ inquit ‘quasi admirans stetit ac deinde sensim atque placide tamquam noscitabundus ad hominem accedit. Tum caudam more atque ritu adulantium canum clementer et blande mouet hominisque se corpori adiungit cruraque eius et manus prope iam exanimati metu lingua leniter demulcet. Homo Androclus inter illa tam atrocis ferae blandimenta amissum animum recuperat, paulatim oculos ad contuendum leonem refert. Tum quasi mutua recognitione facta laetos’ inquit ‘et gratulabundos uideres hominem et leonem.’ (Gell. 5.14). “Appena quel leone lo scorse, subito si fermò, quasi preso da ammirazione, e poi si diresse lentamente e placidamente verso lo schiavo, cercando di riconoscerlo. Movendo la coda in modo lento e pacifico, come un cane che voglia far festa al padrone, si avvicina al corpo dello schiavo, lecca dolcemente le gambe e le mani di lui che per la paura quasi sviene. Androclo, di fronte alle blandizie di così feroce belva, riprende animo e rivolge per un poco gli occhi verso il leone. Allora, come per essersi mutualmente riconosciuti, –così dice– avresti potuto vedere l’uomo e il leone scambiarsi gioiosi segni d’amicizia”. La sorpresa di Apione e di tutti gli altri spettatori di fronte al comportamento insolito del leone è grande: anziché balzare sul malcapitato con la ferocia 43 Tutte le traduzioni italiane di Gellio sono di Rusca 1968. 44 L’espressione ‘pornografia del predatore’ è stata coniata da Quammen 2005: 8 a proposito di quell’atteggiamento di certi documentari naturalistici che indugia sui tratti e i dettagli anatomici più minacciosi delle belve feroci (zanne, fauci, artigli, muscolatura possente, agilità) al fine di aumentare la suspence narrativa. 106 PIETRO LI CAUSI HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 e l’aggressività tipiche della sua specie (che i Romani conoscono bene!), la fera mette in atto una serie di pattern etologici inaspettati: quello che nell’incipit era stato descritto come una sorta di ‘leone perfetto’ mostra invece –come la similitudine di Apione sapientemente rileva– tratti canini (e non umani!): scondinzola, fa le feste, lecca le gambe e le mani dello schiavo. La ragione di questo strano comportamento è spiegata dallo stesso Androclo che, interrogato dal princeps in persona, racconta in analessi la storia a noi nota, che Apione definisce mirificam […] atque admirandam (“degna di ammirazione […] e miracolosa”): ‘Cum prouinciam’ inquit ‘Africam proconsulari imperio meus dominus obtineret, ego ibi iniquis eius et cotidianis uerberibus ad fugam sum coactus et, ut mihi a domino, terrae illius praeside, tutiores latebrae forent, in camporum et arenarum solitudines concessi ac, si defuisset cibus, consilium fuit mortem aliquo pacto quaerere. Tum sole medio’ inquit ‘rabido et flagranti specum quandam nanctus remotam latebrosamque in eam me penetro et recondo. Neque multo post ad eandem specum uenit hic leo debili uno et cruento pede gemitus edens et murmura dolorem cruciatumque uulneris commiserantia.’ Atque illic primo quidem conspectu aduenientis leonis territum sibi et pauefactum animum dixit. ‘Sed postquam introgressus’ inquit ‘leo, uti re ipsa apparuit, in habitaculum illud suum, uidet me procul delitescentem, mitis et mansues accessit et sublatum pedem ostendere mihi et porrigere quasi opis petendae gratia uisus est. Ibi’ inquit ‘ego stirpem ingentem uestigio pedis eius haerentem reuelli conceptamque saniem uolnere intimo expressi accuratiusque sine magna iam formidine siccaui penitus atque detersi cruorem (Gell. 5.14). “‘Quando’ egli dice ‘il mio padrone ottenne la carica di proconsole nella provincia d’Africa, fui costretto a fuggire da lui per l’indegno trattamento e le quotidiane fustigazioni che mi infliggeva, e per trovar più sicuro rifugio dal padrone che governava quel territorio, mi nascosi in campagne e spiagge deserte, pensando, se mi veniva a mancare il cibo, di darmi in qualche modo la morte. Essendomi imbattuto sotto un sole di mezzogiorno, rabbioso e infuocato, in una caverna fuor di mano e celata alla vista, vi penetrai e mi nascosi. Dopo non molto entrò in quella caverna un leone, con una zampa ferita e sanguinante; la belva emetteva gemiti e pianti, e si lamentava per il violento dolore della ferita’. Sulle prime, a veder giungere un leone, Androclo provò un terribile spavento. ‘Ma’ dice ‘quando il leone fu entrato nella caverna, che, come appariva, era la sua abitazione e mi vide cercar di nascondermi sul fondo, mi si fece vicino con atteggiamento mite e mansueto e, sollevata una zampa, me la mostrò; sembrava mi domandasse soccorso. Allora io trassi una grossa 107 HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 I LEONI PROVAVANO GRATITUDINE? LA MIRABOLANTE STORIA... spina che si era conficcata nella pianta del piede, feci uscire l’infezione che si era formata in fondo alla ferita, infine, privo ormai di paura, accuratamente purificai e asciugai completamente la ferita”. Il flashback è un vero e proprio racconto nel racconto, non privo, anch’esso, di colpi di scena. I maltrattamenti subiti hanno spinto Androclo ad abbandonare il consorzio umano e a rifugiarsi nello spazio della natura selvatica. Una precisazione, in tal senso, è opportuna. Nel mondo romano, il dominio del selvatico è, di solito, connotato negativamente. Siamo lontani dall’immaginario post-roman- tico della Wilderness che, soprattutto dopo narrazioni come quella di Thoreau, si è andata caricando, nella letteratura occidentale, di un’aura di purezza e sacralità. Per i Romani, tutto ciò che non è antropizzato è invece, in genere, aspro e minaccioso45. Non a caso, uno degli esiti possibili che Androclo associa alla sua scelta di allontanamento dalla civiltà è quello della morte per inedia e per mancanza totale di mezzi. Anche in questo contesto, la reazione del leone è resa sorprendente dall’abile orchestrazione narrativa di Apione: anziché aggredire Androclo, gli va incontro con atteggiamento mansueto e gli mostra la zampa. Mette cioè in atto quella che sembra una vera e propria comunicazione non verbale che viene immediatamente intesa come una richiesta di aiuto. E l’aiuto arriva! La rimozione della spina avvia un sodalizio fra Androclo e il leone, che ricambia il favore prendendo l’abitudine di offrire la parte migliore delle sue prede al fuggitivo: Illa tunc mea opera et medella leuatus pede in manibus meis posito recubuit et quieuit, atque ex eo die triennium totum ego et leo in eadem specu eodemque et uictu uiximus. Nam, quas uenabatur feras, membra opimiora ad specum mihi subgerebat, quae ego ignis copiam non habens meridiano sole torrens edebam (Gell. 5.14). “Allora il leone, che dal mio intervento era stato guarito, posta la zampa fra le mie mani, si addormentò tranquillamente. Da quel giorno per tre anni vivemmo assieme nella stessa caverna e assieme mangiammo, giacché, al ritorno della caccia, mi portava nella caverna i bocconi più prelibati, che, non avendo fuoco, facevo arrostire al sole di mezzodì”. Benché alcuni dei comportamenti del leone vengano per certi versi antropomorfizzati (ad es., quasi opis petendae gratia uisus est: “sembrava mi 45 Per il ‘tropo’ post-romantico della Wilderness cfr. Garrard 2012: 66 ss. Quanto alla minacciosità degli spazi selvatici o incontaminati nella letteratura etnografica romana (ad es. sulla Germania), cfr. ad es. Borca 2004: 31 ss. 108 PIETRO LI CAUSI HABIS 52 (2021) 89-113 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2021.i52.05 domandasse soccorso”), lo iato che sussiste fra il ferino e l’umano non sembra, tuttavia, del tutto colmato; e ciò è sottolineato dalla differenza nelle modalità di nutrizione che sussiste all’interno della strana coppia. Qui nessuna sorpresa è possibile: il beneficio umano (e lo stato di necessità) possono sì ammansire il leone, ma non modificano di certo la sua dieta, che è fatta di cibi crudi, laddove invece l’uomo non riesce a rinunciare a forme, sia pure surrogate, di cottura. Ed è proprio l’impossibilità di cuocere bene i cibi che porta Androclo a cominciare a stancarsi, e a desiderare la fuga dal selvatico (o dal semi-ferino) e il ritorno all’umano: Sed ubi me’ inquit ‘uitae illius ferinae iam pertaesum est, leone in uenatum profecto reliqui specum et uiam ferme tridui permensus a militibus uisus adprehensusque sum et ad dominum ex Africa Romam deductus. Is me statim rei capitalis damnandum dandumque ad bestias curauit. Intellego autem’ inquit ‘hunc quoque leonem me tunc separato captum gratiam mihi nunc beneficii et medicinae referre.’ Haec Apion dixisse Androclum tradit eaque omnia scripta circumlataque tabula populo declarata atque ideo cunctis petentibus dimissum Androclum et poena solutum leonemque ei suffragiis populi donatum (Gell. 5.14). “Stancatomi, però, di tal genere di vita selvaggia, un giorno in cui il leone era andato a caccia, abbandonai la caverna e dopo tre giorni di cammino fui scorto e preso da alcuni soldati e riportato al mio padrone che era rientrato a Roma dall’Africa. Questi, subito, mi condannò a morte e mi fece destinare alle belve feroci. Vedo che il leone è stato catturato anche lui dopo la nostra separazione, e vuole ora ricambiare la gratitudine per la mia bontà e la cura che ho avuto di lui”. Tale fu, secondo Apione, ciò che disse Androclo; e tutto ciò fu scritto su una tavoletta, fatta poi circolare fra gli spettatori; su richiesta di tutti Androclo venne graziato e inoltre il leone fu donato a lui per voto del popolo romano”46. Ecco dunque spiegato il motivo dello strano comportamento del leone nel circo: ha riconosciuto il suo vecchio benefattore e vuole –così dice Androclo– referre gratiam (termine che fa il paio con gratulabundos). E la storia è così sorprendente che viene trascritta in tavolette che vengono fatte circolare fra gli spettatori. Ma non finisce qui, perché, dopo l’analessi, Apione arricchisce la narrazione aggiungendo, in coda, un flash forward. Che fine ha fatto Androclo? Cosa è successo, poi, al leone? 46 Ho lievemente modificato, in corsivo, la traduzione di Rusca 1968. 2021 HABIS 52 Universidad de Sevilla 52 - 2021