Siglo de oro en las selvas de Erífele ; Grandeza mejicana
Abstract
Con port. y pag. propia: Grandeza mejicana
Full text
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SIGLO DE ORO EN LAS SELVAS DE ERÍFILE, COMPUESTO POR DON BERNARDO DE VALBUENA, OBISPO DE PUERTO-RICO. EDICION [CORREGIDA POR LA ACADEMIA ESPAÑOLA. MADRID 1821, E £
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A le epale plop pde PRÓLOGO. x / La curiosidad que desde luego excita el nombre de un poeta tan esclarecido como Don Bernardo de Valbuena , exigirá sin duda una narracion circunstanciada de su vida y. escritos; mas por desgracia son harto diminutas y escasas las noticias que ha «podido adquirir la Academia para este objeto, á pesar de las exquisitas diligencias que se han practicado así en España como en América. ¡Suerte fatal que suele caber á los hombres eminentes en las letras, al paso que se trasmiten á la posteridad hasta las mas pueriles particularidades de los conquistadores y otros personajes mas ruidosos que útiles al mundo! Así es que ignoramos la patria de Homero, su vida privada, sus costumbres; y sabemos hasta los vicios vergonzosos y las imperfecciones corporales de su admirador Alejandro. Los contemporáneos de Valbuena, aunque admiraron su talento poético, no dejarón escrita su vida; y asi no hay otros datos para escribirla que los adquiridos +4 :
VIMI dores del Petrarca , que sin acertar:á copiarle en sus buenas calidades, le siguieron en su único defecto que consiste en: estos sentimientos afectados ¿ recónditos y pue= riles á que los italianos dan el nombre de concelti. Cualquiera que haya leido con atencion las referidas composiciones no calificará de injusto ni aun de riguroso: este juicio, el cual por otra parte deja 4 salvo el mérito y la reputación que se grangearon justamente aquellos poetas por otras eminentes circunstancias. No está por desgracia enteramente exento el Siglo de Oro de los indicados defectos , señaladamente en las que llama el autor canciones y asímismo en la prosa. Para comprobar esta asercion será conveniente poner ála vista algun otro pasage de los defectuosos; que es el medio mas seguro de evitar la nota de parcialidad é injus> ticia en las calificaciones, y de enseñar á los jóvenes los defectos de que deben guardarse. En la egloga 1.2, página 19 y siguientes entona el pastor Clarenio una cancion para celebrar los ojos de su querida, y entre otros muchos pensamientos vituperables se encuentran los siguientes, que pueden competir con cualesquiera otros en pueril y fastidiosa afectacion: | Si mirando matais, tambien dais vida,
1X Y de un caso tan digno de memoria El premio es mio y vuestras las hazañas, Y amor quien las escribe en mis entrañas. - En cualquier parte de esa luz hermosa La vida con la muerte está escondida: Ojos, ¿quien vió jamas ni oyó tal cosa Dar vida y muerte sola una bebida? Y mas adelante añade: Sois esmeraldas de virtud divina, Sois luceros hermosos de mi cielo, Sois cielos donde amor tiene la mina Mas rica de su gloria y su consuelo: Sois tesoro y riqueza peregrina, Sois toda la beldad que encierra el suelo, Templos dó amor ha puesto mis despojos, Sois ojos de las lumbres de mis ojos. No dejó de traslucir Valbuena que la afectacion de este encrespado estilo desdecia de la sencillez pastoril; y así es que en la egloga 3?, página 65 al acabar el pastor Arcisio un soneto, parecido en los alambicados pensamientos á los versos ci= tados anteriormente, pone en boca de otro pastor lo siguiente: Por cierto, dijo Gracildo, acabando de oir al que cantaba, presumidos pastores hay en estas montañas. A mi parecer Poco desdicen estos cantares de los que en otras mas arriscadas se oyeron; y nO sé si me pesa que ya las nuestras vayan perdiendo aquella simplicidad y laneza de sus dorados
XK: siglos donde.-sin tantos rodeos -solian deciyz se: las cosas. Yo 4 lo menos temor tengo de los vengativos dioses á.quienes este cui dado. toca, que indignados. de semejantes altiveces .envien por nuestros ganados. al gun. riguroso castigo. ¿Y cómo , respondí yo entonces,'tú, ganadero, piensas que en las selvas todo ha -de ser Ovejas y parra= les? ¿Nuestros faunos tambien y las ninfas de nuestros:montes no tienen sus divinos lenguages queno 4 toda lengua es lícito pronunciarlos?.Todo lo dan las musas». y todo cabe en. sus dones.” No por cierto, pudiera replicarsele, las musas no dan facultad para: hacer hablar 4 los pastores como á. unos catedráticos escolásticos , ni caben en el género pastoril “esas sutilezas metafísicas , y ese -lenguage del culteranis. mo. La ley. del decoro $. de la propiedad y conveniencia de los pensamiéntos y del lenguage, atendida la persona que habla, no es una ley arbitraria ó convencional de los hombres, sino una ley. dela naturaleza. Como tal la dejó sancionada Horacio en aquel tan conocido verso de su poética: Intererit multum davusne loquatur an heros, Pero - sin: insistir mas en este asunto tan claro de suyo, pasemos 4 decir: algo de la prosa, la cual, aunque no adolece seneralmente de los vicios que acaban de tacharse, sin embargo es á veces bastan.
XI te afectada.-por- las -trasposiciones- de que abunda ; en «prueba de-lo, cual véase el principio de la: 17 -egloga: e eir: E Encaquellos antiguos campos queen la. celebrada España las: tendidas riberas de Guadiana con saludables ondas Lerti= lizan, entre otros un hermoso valle se eonoce, que aunque de policía: desnudo, vestido de silvestres árboles, de Vacas, ove= jas y cabras cubierto, y habitado de: rústicos «pastores; si yo ahora sintiera en mí palabras suficientes para como él lo merece encárecer sufrescura , ninguno hubiera que codicioso no: le buscara.” ¿De donde pudo provenir la manía, que se advierte en casi todos los escritores españoles de estas novelas pastorales, de in= vertir tanto la «sintáxis, y acaso contra la misma indole de la lengua , en unas composiciones que por su naturaleza deberian escribirse. con el estilo mas natu» ral? El mismo Cervantes que en su inmortal Quijote usa siempre de un esti lo claro, sencillo: y natural, llenó de forzadas inversiones la prosa de su Galatea. Para explicar este enigma es pre= Ciso acudir. á la Arcadia de Sannazaro, y allí veremos este mismo estilo que los nuestros trataron de imitar demasiado servilmente, como si la indole del idioma italiano fuese la misma que la del nuestro,
XI Cualquiera que esté medianamente versado en aquel sabe que su construccion ó sintaxis se acerca ' mas que la nuestra á:la latina, y por consiguiente es mas libre; lo cual se echa de: ver con' particularidad en los autores del siglo xvI que escribian con mas pureza, como por: egemplo el traductor de Tácito Davanzati; pues en los: tiempos modernos ya se quejan algunos críticos de-que se ha viciado generalmente la frase como entre nosotros a el influjo de la lengua francesa. | “Dejando empero la tarea desagradable de anotar defectos, tiempo es ya de que tributemos á' Valbuena los debidos elogios por las bellezas que se encuentran en su Siglo de Oro. Las eglogas en verso pueden competir con las mejores de otros poetas castellanos: los pensamientos y' las imágenes son por lo general: correspondientes al asunto: el estilo es puro, na= tural, propio y elegante, si se exceptuan algunas otras frases demasiado humildes; la versificacion armoniosa, y finalmente en dichas eglogas se encuentran la ame-= nidad, soltura. y abundancia que carac-= terizan el númen de Valbuena. Como se han citado trozos para com= probar los defectos, justo es que se acoten tambien algunos pasages en que se muestre el gran mérito del poeta.
XIII De la egloga cuarta, cucio e CLARENIO,-' Dulce es el fresco humorá los sembrados Y al ganado es la sombra deleitosa, Y mas Tirrena á todos mis cuidados, , DELICIO. | Abre el clavel , desplegase la Losa, Brota el jazmin, y nace la azucena , En dando luz los ojos de mi diosa. CLARENJO. Si su beldad esconde mi-Tirrena, El jazmin cae, el azucena muere , Cuando de mas frescor y aljofar llena. x DELICIO. _ Haz:tú que el sol de Filis reverbere, Y verás que el invierno desabrido Con el florido abril competir quiere, | CLARENIO. _ Vistase de mil flores el ejido; Que si mi sol no abriere.la mañana ¿Podo queda en espinas convertido. DELICIO. ] Mas bella es mi Tirrena y mas lozana' Que las blancas ovejas de Taranto Y de árbol fértil la primer manzana. CLARENIJO. Eresca esla fuente entre el florido acanto € Tosas y violetas coronada, : mas es la pastora que yo canto,
XIV De la egloga octava. Nace el invierno; y á las tiernas rosas Sucede un cierzo que con soplo helado. Desnudo deja el:campo de frescura: Mueren secas las flores en el prado, Ni queda en las riberas mas umbrosas Rastro de su pasada hermosura , Y mientras esto dura, Y con la blanca nieve: Toda la sierra llueve Arroyos sin sazon á la llanura, Ni suena caramillo, ni hay quien diga En tonos «de dulzura Primores ó querellas de sú amiga. Tambien quien viereel campo deesta suerte, Apenas quedará con esperanza De verlo en su pasada primavera, En todo imprime el tiempo su mudanza, Y todo tiene fin sino esta muerte En que Tirrená gusta que yo muera, Sc, Por estos trozos en que «compiten la elegancia del estilo con la naturalidad de los pensamientos y la delicadeza de las imágenes, se ve que Valbuena habia: bebido «el espíritu de los buenos bucólicos antiguos, como se observará por las notas puestas al fin de este volúmen y que era tan diestro en tocar el caramillo como la trompa heróyca: |
EN Véase ahora la maestría con que sabia 4 veces describir en prosa: “Todos en torno de la cristalina fuen= te nos sentamos, gozando las “marayil] que en el tendido llano se mostraban; y lo que sobre todo mayor deleité ponia era el agradable ruido con que los altivos álamos, silvando:en ellos un delgado viento, sobre nuestras cabezás: se: movian , cua- Jados sus tembladores ramos de pintadas avecillas, que consus no aprendidos cantares trabajaban de remedar los nuestros; donde la solitaria tortolilla vieras llorar su perdida compañía, ó al amoroso ruiseñor recontar la no olvidada injuria del fementido Tereo. Aquí el ronco faisan sonaba, allí las suaves calandrias se olan, acullá cantaban los zorzales, las mirlas y las abubillas; y hasta las industriosas abejas á nuestras espaldas con blando susurrar de una florecilla en otra iban saltando. Todo olía á verano, todo prometia un año fertil y abundante: olía el romero, el tomillo, las rosas, el azahar y los preciosos jazmines: olían las tiernas manzanas y las amarillas ciruelas de que todo el campo estaba cuajado 8rc.” Este bello cuadro presenta con tal viveza los objetos, que la imaginacion emelesada cree hallarse gozando de los abundantes bienes que derrama en el campo as
XVI la próvida.mano del Hacedor supremo. ¡Ojala que aprovechándose los estudiosos jóvenes de este y .otros muchos pasages no menos apreciables que se.encuentran en la obra, imiten al autor en lo bueno, trabajando incesantemente para adquirir esta soltura, naturalidad y pureza que eran como características de los autores antiguos)
CRANDEZA MEJICANA DEL DOCTOR BERNARDO DE BALBUENA, DIRIGIDA AL ILUSTRÍSIMO Y REVERENDÍSIMO DON FRAY GARCÍA DE MENDOZA Y ZÚÑIGA, ARZOBISPO DE MÉJICO, DEL (ONSEJO DE $. M.
Que yo con la Grandeza Mejicana Coronaré tus sienes | De heroicos bienes y de gloria ufana. Aquí , Señor, cual merecias, el cielo Mejoradas te dió aquestas grandezas En tu insigne ciudad, y á. ella contigo Mas que en todos sus bienes y riquezas; Pues te dió por su amparo y su consuelo Puerto seguro, paz sin enemigo. Padre piadoso, muro de su abrigo, Esposo fiel y honesto, Pastor tierno y modesto, Príncipe afable, superior amigo, Juez prudente, sabio consejero De Dios y de sus bienes Que á mano tienes rico. despensero; Teatro de verdad y de justicia, Desnudo de rencor, ira y violencia, Sin codicia, soberbia ni arrogancia; Pacífico dechádo de prudencia, Santo doctor, opuesto á la malicia Del mundo, á su altivez y su ignorancia; Esta es nuestra ventura y tu ganancia, Que á Méjico en su punto Seas todo esto junto, Y ella á tí, si en tu gusto es de importancia, Delfos, Argos, Corinto, Tempe, Rodas, Efeso, Atenas, Jonia, Tebas Aonia, y sus grandezas todas, Y el santo cielo, que con nombre santo De gracia suya y de provecho nuestro
Nos dió tal ave en armas y defensa, Y una estrella por guia y Por maestro, Que si no es mas que el sol, es otro tanto - En lumbres de virtud y gloria inmensa; es con tan alto bien nos recompensa Cuanto le hemos pedido, él como agradecido e olores santos sin cesar le enciensa, Crézcale el nombre , Auméntele el estado, El contento y la vida, | A la medida de un tan gran prelado, a tí, cancion , que en el sujeto fuiste Digna que el mundo sea Columna de tu ¡ICAA ¡entras de flores se desnuda y viste l tiempo, juez y autor de las verdades, De llana humilde y tierna Xe hará eterna y firme en mil edades,
yA sr > > % .. 7 pa AÓs ra bib MA Sé Dolar io Y 5%: 109 alomes pra E s0n0' ES 108 o LS suo diini” sit NE uradinela gl e a E ROS Ep RA E £ ho S e ..”” A e ol oso viste ES: e 8 a Bon loa ia) ! 15d RES mA LA: AOlOnES, ñ ñ ES. bie eE E Es nt Sd e + í E $ r ¿AN EMOS ID 3 sol EA BA ul M ú » p e . tol e Parar : ' AE Ej hi5 e cid tn DEE A - Leg o +. w A de ce pus » A > ES ho. e Ez ar $e = ST E e Ñ a y ¿2 ARI Ez epi O e, - > A * «y " WN h 1 xk E LA de 3 e sd ” lo A e Ñ s ru $ ud A EP E E AAN > - Y ¿add > g 7-0 Pd 5 ._i e Jer 7 Pa | O, e A ; E 0 se e > de yy E TE E A zo di A A BH o A ri | y , a li 4 es a " Yo : E TAE Í AN A N TN ; ! MA o, 3 +] ; ESP ; 1 > de , 4 A Al Fr e 4 E UNA A PA 2 bl Mr, - ! ÁLDA Y AN $ N UE 8 'h * y ¡ón 1 : e ' : Xi | ñ x k «DM ' á Y , ¡ % h A + Á e : ' Ñ E : A > . e e > ES ¡A
AL LECTOR. Dice el Sabio en el Ecclesiastes 12, núm 12: Faciendi plures libros nullus est finis. No hay término ni fin en el hacer y multiplicar libros. Cada uno saca el suyo , y le tiene por el mas esencial y mejor. Y es la razon, á mi parecer, no poderse dar uno tan co= piloso y general, tan ajustado y medido ál todos gustos, que ni tenga de mas mi de menos: son varios los talentos y profesiones, los estados,-los discursos, las habilidades, las inclinaciones y apetitos de los hombres; unos briosos, otros humildes; unos altivos, otros rateros; unos desenvueltos , otros encogidos; unos fáciles y de trato suave y com- Puesto, y. otros tan satíricos, desabridos y melancólicos, que en todo Lroplezan y todo les enfada : unos dicen bien de todo y otros nada les cae en gusto, ¿Quien guisará para todos? Si escribo para los sabios y discretos, la mayor parle del pueblo, que no entra en este
número, quédase ayuna de mi: si para el vulgo y no mas, lo muy ordinario y comun ni puede ser de gusto ni de provecho. Unos se agradan de donaires, otros los aborrecen y tienen por juglar á quien los dice. Si á los graves enfas dan las burlas, ¿a quien no cansan las ordinarias veras? Horacio quiso que se hiciese una mezcla de todo , de lo útil con lo dulce. ¿Pero eso quien lo sa= be? Quien sino Dios llovera maná que á cada uno sepa á lo que quisiere? Esta misma razon y discurso, que un tiem= po pudo desaficionarme describir, es quien hoy me.ha convencido á salir á laz con mis obras, cosa que jamás pen. sé hacer, no la confianza que algunos tienen de las suyas creyendo que á to= dos gustos han de agradar; que esa es locura y caso imposible. Y asiniyo creo esto de mi, ni ningun cuerdo lo crea de lo mas limado que escribiere. Lo que solo pudo animarme es entender que hay de todos antojos y preñeces en el mundo; y que entre los que comian el maná, con ser la malilla de los gustos, hubo 4 quien se le antojasen cebollas
Y y codornices. Y que 4 Marsias no le faltó un Midas que le aprobase su música en competencia del mismo Apolo. ¿Pero que mucho si el cantar del Sáti. ro le habia primero regalado los oidos con lisonjas? Harto es eso; pero lo prin. cipal es que para la hermosura ha de haber de todo y quien se incline á ello. ¿Que tabaque hay. de manzanas tan desflorado donde no haya una que escojer? ¿O que campo tan eriazo y por cultivar que no tenga alguna yerba á Propósito? Unusquisque proprium donum habet ex Deo, alius quidem sic, alius vero. sic. A todos dá Dios sus dones, á unos de una manera y ád otros de otra. Esa es la belleza del mundo y la variedad de los gustos y opiniones del ; y la que ahora me obliga á creer que así como no es posible que este mi libro sea para todos, así tampoco lo es que deje de ser para algunos, Si al demasiado gra- ve le pareciere humilde , MO Por eso le Cuente por perdido; que humildes habrá que le tengan por grave: si la obra <> Pequeña, el sujeto es grande, y la calidad y valor de la cosa no está en lo /
mucho sino en lo bueno; ni la discre= cion y elocuencia en el gran número de hojas y ruido de palabras, sino en pocas bien dichas. Si se hubiera de aguar= dar á todos los votos de los padrinos, ni el casamiento se efectuara, ni saliera á vistas la novia. Por eso añadió luego el Sabio: Frequens meditatio aflictio earnis est. Aflicion y congoja es el demasiado cuidado en estas cosas. Uno de los primores de Apeles fue saber levantar el pincel de la tabla; y yo, imitándole en esto, no quiero cansarme mas en buscar manjar para todos, pues no le hay: sino rogar á la ventura acierte 4 salir este al gusto de los discretos para quien se guisó, y á quien como á dioses dela tierra ofrezco desde luego estos primeros sacrificios, y ofrecerélos segundos , que cuando ellos no se admi» tan, yo me habré pagado de mi mano en el gusto de haberlos empleado tan bien.
AA INTRODUCCION. E, los mas remotos confines destas Indias occidentales, á la parte de su poniente, casi en aquellos mismos linderos que siendo límite y raya al trato y comercio humano parece que a naturaleza cansada de dilatarse en tierras tan fragosas y destempladas no quiso hacer mas mundo, sino que alzándose con aquel pedazo de suelo lo dejó ocioso y vacío de gente, dispuesto á solas las inclemencias del cielo y á la jurisdicción de unas yermas y espantosas soledades, en cuyas desiertas costas y abrasados arenales 4 sus solas resurta y quiebre con melancólicas intercadencias la resaca y tumbos de mar, que sin oirse otro aliento y voz humana por aquellas sordas playas y carcomidas tocas suena: ó cuando mucho se ve coronar el peinado risco de un monte con la temerosa imágen y espantosa figura de algun indio salvage, que en suelta y negra cabellera con Presto arco y ligeras flechas, 4 quien él en velocidad excede, sale á caza de alguna fiera menos intratable y feroz que el ánimo que la sigue: al fin en estos acabos del mundo, re- Mates de lo descubierto y últimas extremidaes deste gran cuerpo de la tierra, lo que la naturaleza no pudo, que fue hacerlos dispuestos y apetecibles al trato y comodidades de la
vida humana, la hambre del oro y golosina del interes tuyo maña y presuncion de hacer, plantando en aquellos valdíos y ociosos campos una famosa poblacion de Españoles, cuyas reliquias aunque sin la florida grandeza de sus principios duran todavía, y 4 pesar del tiempo conservan en su remoto sitio el nombre de la gran villa de san Miguel de Culiacan. En este pueblo, digno por sola esta ocasion de hacer su cuenta aparte con los famosos de la tierra, se crió desde sus primeros años Doña Isabel de Tobar y Guzman, una señora de tan raras partes, singular entendimiento, grados de honestidad y aventajada hermosura, que por cualquiera de ellas puede muy bien entrar en número de las famosas mugeres del mundo, y ser con justo título celebrada de los buenos ingenios dél. Fue esta noble señora hija de los--famosos caballeros Don Pedro de Tobar, hijo de Don Fernando de Tobar, señor de Villamartin y tierra de la Reina, gran caballero de la órden de Santiago, guarda de la reina Doña Juana y su cazador mayorz y de Doña Francisca de Guzman, hija de Don Gonzalo de Guzman, gobernador de Cuba. Crióse, aunque en tierra tan apartada y remota, en aquella riqueza y abundancia de regalo debida á su calidad y grandeza, hasta que disponiendo el tiempo las cosas ordenó las de su gusto de manera que le abrió puerta al que siempre habia deseado, que era verse en a rm ci
A religion, Sacudida y libre de lo tes y Obligaciones del siglo. cielo:con sus regalos los que ] pedimento y estorbo á. es s Inconvenien-- , SU marido, y tras él santa Compañía de Jesus un > Vigno de la grandeza e:su ánimo y gran caudal de sy entendimien- to dejarlo todo por el Señor y dueño de todo, Estando pues en las dichos: Sar entre cuantas has l esti alado, mandóme con al que. en los dias que 1 Ciudad tomase la, para que lese prisa á concluir su Somenzado yigje, y llegada al fin del NO Se la hiciese del todo nueva la grandeza de la tier- B
24 GRANDEZA Esto es hacer con propiedad mi oficio, Y conformar el mio con tu gusto. 202 Mándasme que te escriba algun indicio | De que he llegado á esta ciudad famosa, | | Centro de perfeccion, del mundo quicio: Su asiento, su grandeza populosa, Sus cosas raras ,'su riqueza y trato, Su gente ilustre, su labor pomposa. Al fin un perfectísimo retrato Pides de la:Grandeza Mejicana, | «Ahora cueste caro, ahora barato. Cuidado es grave y carga no liviana ? | La que impones 4 fuerzas tan pequeñas, | Mas no al deseo de servirte y gana. Y así, en virtud del gusto con que enseñas l mio 4 hacer su ley de tu contento, Aquestas son de Méjico las señas, ? Bañada de un templado y fresco viento,” Donde nadie creyó que hubiese mundo Goza florido y regalado asiento, - Casi debajo el trópico fecundo, Que reparte las flores de Amaltea _ Y de perlas empreña el mar profundo, Dentro en la zona por dó el sol pasea, Y el tierno abril envuelto en rosas anda, Sembrando olores hechos de librea; Sobre una delicada costra blanda, Que en dos claras lagunas se sustenta, _Cercada de olas por cualquiera banda, abrada en grande proporcion y cuenta e torres, chapiteles, ventanajes
MEJICANA, Su máquina soberbia se presenta. Con bellísimos lejos Y paisages, Salidas, recreaciones y holguras, Uiertas, granjas, molinos y bosca Alamedas, jardines, espesuras e varias plantas y de frutas bellas - n flor, en cierne, en leche, ya maduras. No tiene tanto número de estrellas cielo, como flores sy guirnalda, Ni mas virtudes hay en él que en ellas, e sus altos vestidos de esmeralda, ue en rico agosto y abundantes mieses l bien y el mal reparten de su falda ds acen llanos de iguales intereses, Cuya labor y fértiles cosechas En uno rinden para muchos meses. ' lene esta gran ciudad sobre agua hechas Firmes calzadas, que á sa mucha gente or capaces que son vienen estrechas : Que ni el caballo griego hizo puente an llena de armas a] troyano muro, Viá tantos guió Ulises el prudente; i cuando con su cierzo el frio Arturo 4 esnuda, de agostadas ubre el suelo duro, caminos y calzadas po y todas ocasiones, tes cruzar amontonadas. > Carretas, carretones, > OYO, riquezas, bastimentos salen, y entran 4 montones, jes, ojas así se e OMO En estos En todo tie € ven gen Recuas, Carros e plata Cargados
l 26 GRANDEZA Po De varia traza y varios movimientos | Varias figuras, rostros y semblantes, De hombres yarios, de varios pensamientos; Arrieros, oficiales, contratantes, Cachopines, soldados, mercaderes, | Galanes, caballeros, pleiteantes; Clérigos, frailes, hombres y mugeres, De diversa color y profesiones, -_ De vario estado y varios pareceres; ' Diferentes en lenguas y naciones, En propósitos, fines y deseos, Y aun á veces en leyes y opiniones; Y todos por atajos y rodeos En esta gran ciudad desaparecen De gigantes volviéndose pigmeos. ¡O inmenso mar, donde por mas que crecen Las olas y avenidas de las cosas Ni las echan de ver ni se parecen! Cruzan sus anchas calles mil hermosas Acequias que cual sierpes cristalinas Dan vueltas y revueltas deleitosas, - Llenas de estrechos barcos, ricas minas De provision, sustento y materiales A sus fábricas y obras peregrinas. | Anchos caminos, puertos principales 3 Por tierra y agua á cuanto el gusto pide Y pueden alcanzar deseos mortales. Entra una flota y otra se despide, De regalos cargada la que viene, La que se va del precio que los mide: Su sordo ruido y tráfago entretiene,
MEJICANA, El contratar y aquel bullirse todo, Que nadie un punto de sosiego tiene, Por todas partes la codicia á rodo > Que ya cuanto se trata y se practica s interes de un modo ó de otro modo. Este es el sol que al mundo vivifica, Quien lo conserva, rije y acrecienta, o ampara, lo defiende y fortifica. Por este el duro labrador sustenta El áspero rigor del tiempo helado, en sus trabajos y sudor se alientas] Y el fiero imitador de Marte airado | l ronco son del.atambor se mueve , en limpio acero resplandece armado. Si el industrioso mercader se atreve l inconstante mar, y así remedia De grandes sumas la menor que debe; Si el farsante recita su comedia, de discreto y sabio se hace bobo, ara de un hora hacer reir la media; Si el pastor soñoliento al fiero lobo ¿gue y persigue, y pasa un año entero En vela al pie de un áspero algarrobo; Si el humilde oficia] sufre el severo ostro del torpe que 4 mandarle lega, Y el suyo al gusto ageno hace pechero; * Uno teje, otro cose, otro navega, tro descubre el mundo, otro conquista, . FO pone demanda, otro la niega; 1 el sutil escribano papelista a altosa pluma con sabor voltea,
28 GRANDEZA Costoso y desgraciado coronista;' Si el jurista fantástico pleitea, - » Fi Siel arrogante médico os aplica JARA La mano al pulso y 4 Galeno hojea; 0 Sirezwel ciego, si el prior predica, Y Si el canónigo grave sigue el coro, e 0 Y el sacristan de liberal se pica; Si en corbas cimbrias artesones de oro Por las soberbias arquitraves vuelan Con ricos lazos de inmortal tesoro; Si la escultura y el pincel consuelan Con sus primores los curiosos ojos, Y en contrahacer el mundo se desvelan j Y al fin, si por industria ó por antojos De la vida mortal, las ramas crecen De espinas secas y ásperos abrojos; Si unos á otros se ayudan y obedecen, Y en esta trabazon y engace humano Los hombres con su mundo permanecen, El goloso interes les dá la mano, Refuerza el gusto y acrecienta el brio, Y con el suyo lo hace todo llano, . Quitad á este gigante el señorio Y las leyes que ha impuesto á los mortales, Volvereis su concierto en desvarío. Caerse han las columnas principales Sobre que el mundo y su grandeza estriva, Y en confusion serán todos iguales. Pues esta oculta fuerza, fuente viva De la vida política, y aliento Que al mas tibio y helado pecho aviva, ART DAVE
MEJICANA. Entre otros bienes suyos dió el A esta insigne ciudad en siey Y en su edificio abrió el pri Y así cuanto el ingenio humano fragua, Alcanza el arte, y el deseo practica En ella y su laguna se desagua la vuelve agradable, ilustre y rica, 29. asiento ras de agua, Mer cimiento. 1
30 GRANDEZA, CAPÍTULO IL ARGUMENTO. : Orígen y grandeza de edificios. Pidiera aquí con levantado estilo Siguiendo el aire 4 mi veloz deseo A este cuento añudar un largo hilo, Un espantoso alarde, un rico empleo De heroicos hechos, con que el tiempo añide Vida á la fama, al interes trofeo. El bravo brio español que rompe y mide, ' A pesar de Neptuno y sus espantos, Los golfos en que un mundo en dos divide, Y aquellos nobles estandartes santos, Que con su sombra dieron luz divina -A las tinieblas en que estaban tantos Y al mismo curso por dó el sol camina, Surcando el mar y escudriñando el cielo, Del interes la dulce golosina Los trajo en hombros de cristal y hielo A ver nuevas estrellas y regiones A estotro rostro y paredon del suelo, Desde donde asombraron las naciones Con increibles proezas y hazañas De sus nunca vencidos escuadrones ,
MEJICANA. Dando á su imperio y lex gentes estrañas Que le obedezcan, y añidiendo al mundo Una española isla y dos Españas. De cuyo noble parto sin segundo ació esta gran ciudad como de nuevo En acendiente próspero y fecundo; Y otras grandezas mil en que yo llevo uesta la mira en una heroica histor; Donde pienso pagar cuanto le debo, Allí conserve el tiempo mi memoria Y á míme deje, 4 vueltas de la suya, ozar en verlo una invidiada gloria, Que sin que esta ocasion la disminuya - Espero que mi-musa en son mas grave o que le usurpa aquí le restituya ;* en pompa sonorosa y en voz suave Lo diga todo, y los milagros cuente A que la brevedad echa hoy la llave; >ues ya:en las selvas de mi clara fuente En humildes llanezas pastoriles cupan el lugar mas eminente(1). entre las armas de aquel nuevo Aquiles, l gran Bernardo (2), honor, gloria y modelo De obras gallardas y ánimos gentiles, lénen su rico engaste pelo á pelo Con las demas grandezas españolas, te ponen lustre al mundo», envidia al suelo. E ¿Alude aquí el a (2) nardo, 31 ad, utor 4 su novela pastoril el 5. Yo en las selvas de Erifile, ude 4 su poema heróico intitulado E] Bera
22 GRANDEZA Para allí dejo estas crecientes olas, Que aquí me impiden el sabroso curso Con que nayego á.sus bellezas solas... Dejo tambien el áspero concurso, Y obscuro orígen de naciones fieras, Que la hallaron con bárbaro discurso; l prolijo viaje, las quimeras el principio del águila y la tuna Que trae por armas hoy en sus banderas; Los varios altibajos de fortuna ,> Por donde su potencia creció tanto ' Que pudo hacer de mil coronas una. Esto es muy léjos, yo no basto 4 tanto; Solo. diré. delo que soy:testigo, Digno de Homero y de la fama espanto, Y así vuelvo á decir y otra vez digo Que el interes, señor de las naciones, Del trato humano el principal postigo, Como á la antigiiedad dió por sus dones Pirámides, columnas, termas, baños, . Teatros , obeliscos, panteones, Una Troya parienta de los años, Una Roma tambien parienta suya, Y una Venecia libre y no de engaños, Porque el tiempo su honor le restituya, Si piensa que hoy es menos poderoso, _ A Méjico le dió quele concluya. En otro crecimiento populoso Y otros ocultós partos de ciudades Podrá ser algo desto sospechoso, Tebas, con su música y deidades,
MEJICANA, ' 33. Levantar muros y edificios rudos; Que masque eso'acreditan las edades; El sabio Gee hacer surcos desnudos, Y allí cosecha de aceradas gentes, Sembrando dientes y cogiendo'escidos;. Que Méjico:por pasos diferentes Está en la mayor cumbre de grandeza: _ Que vieron-los pasados y presentes; De sus soberbias calles la realeza, A las del ajedrez bien comparadas, 4 Cuadra 4 cuadra, y aun cuadra piezaá pieza; Porque si al juego fuesen entabladas; | Tantos negros habria como blancos, Sin las otras colores deslavadas, ¿Quien, puesta ya la mira en tantos blancos Y los débiles pies en esta altura; Irássin dar descompasados trancos? La antigua Grecia llena de escultura Celebre sus soberbios edificios, Y de los tirios muros la hermosura; Y 4 la bárbara Menfis sus egipcios Ennoblezcan de blanco mármol pario, : Precioso:en pasta y rico en artificios; S los incultos Partos con voltario Arco defiendan los que en sus regiones - Semiramis labró de jaspe vario: Las almenas y altivos Iliones Que fabricó la industria de Neptuno, Hagan de Frigia ricos los terrones; al fin refiera el mundo de uno en uno Sus bellos edificios, mauseolos Cc t ) -
40 GRANDEZA De Arabia incienso, yde Ormuz granate: Diamantes de la India, y del gallardo Scita balages y esmeraldas finas, De Goa marfil, de Sian évano pardo: De España lo mejor, de Filipinas La nata, de Macon lo mas precioso, De ambas Jabas riquezas peregrinas: La fina loza del Sangley medroso, Las ricas martas de los Scitios Caspes, Del Trogoldita el cínamo oloroso: Ambar del Malabar, perlas de Idaspes, Drogas de Egipto, de Pancaya olores, De Persia alfombras, y de Etolia jaspes: De la gran China sedas de colores, Piedra Bezár de los incultos Andes, De Roma estampas, de Milan primores: Cuantos relojes ha inventado Flandes, Cuantas telas" Italia, y cuantos dijes .. Labra Venecia en sutilezas grandes: - Cuantas Quimeras, Briareos, Giges Ambers en bronce y láminas retrata, De mil colores, hábitos y embiges; Al fin , del mundo lo mejor-, la nata De cuanto se conoce y se practica, Aquí se bulle , vende y se barata. Con todo él se confronta y comunica, Y en unaño le trata y corresponde, Y lo que hay bueno en él goza y salpica, Desde dó nace el dia hasta en donde Se acaba y muere, y desde la vocina | Del norte helado hasta dó el sur se esconde
MEJICANA. 4Y El bello sol,. que con su luz divina Alumbra el mundo y-en un año goza Del cielo todo y cuanto en él camina, Ya en Aries, Tauro y Polux se remoza, Ya en Cancer, Leo y Virgo pone casa, Ya en Libra iguala el mundo y lo alborota, Ya en el fiero Escorpion se encoge y tasa, Ya el aire y viento altera en Sagitario, O en su setentrional esconce abrasa, Ya en Capricornio húmedo y voltario Hiela, ventisca y nieva, y pone el frio Sitial y asienta en Píscis y en Acuario. Al fin todo el tesoro; aliento, brio, Temple, influencia, aspectos, resplandores, Gozos, exaltaciones, señorío, Imágenes y causas superiores, Que al mundo son para su ser y aumento Dela milicia celestial favores, En círculo, rodeo y movimiento De un año lo pasea, escala y mide, Alegra, goza, influye y da contento, Méjico al mundo por igual divide, como á un sol la tierra se le inclina _ Y en toda ella parece que preside. Con el Perú, el Maluco y con la China, El Persa de nacion, el Scita, el Moro, Y otra si hay mas remota ó mas vecina; Con Francia, con Italia y su tesoro, Con Egipto, el Gran Cairo y la Siria, a Taprovana y Quersoneso de oro, Con España, Alemania, Berbería,
42 “GRANDEZA Asia, Etiopia, Africa, Guinea, Bretaña, Grecia, Flandes y Turquía: Con todos se contrata y se cartea;. Y 4 sus tiendas , bodegas y almacenes Lo mejor destos mundos acarrea. Libre del fiero Marte y sus vaivenes, En vida de regalo y paz dichosa, Hecha está un cielo de mortales bienes Ciudad ilustre, rica y populosa. í
MEJICANA. 48 CAPÍTULO 1V; bb duMENTO: 13544 24 o | : é3 eat Letras , virtudes, variedad de oficios, HR rá y x 0 a ió ue oficio tan sutil 'ha ejercitado **' Flamenco rubio, de primores lleno; En templadas estufas'retirado, A quien los hielos del nevado Reno - En la imaginacion dan,con su frio | “Un cierto modo á obrar dispuesto y bueno; Que aquí con mas templanza, aliento y brío ¿No tenga fragua, golpe, estampa, lima, pincel, gubia, buril, tienda ó buhio? Telares de oro, telas de obra prima, Dé varias sedas, de colores varias, - De gran primor, gran gala y grande estima: El oro hilado, que con las voltarias Hebras que el aire alumbran entretienen Mil bellas manos y horas solitaras; Listadas tocas que en el viento suelen Volver en varios visos los cabellos, Con que á igualarse en sutileza vienen: Ardientes hornos, donde en medio delos La salamandra, si en las llamas vive, Se goza á vueltas de sus vidrios bellos?
44 GRANDEZA De hoy mas Venecia en su cristal no escribe, Pisa en su loza, Luca en sus medallas, Que en Méjico igualdad nada recibe. Solo el furioso dios de las batallas Aquí no influye, ni la paz sabrosa Cuelga de baluartes ni murallas. Todos en gusto y en quietud dichosa Siguen pasos y oficios voluntarios, Habiendo mil para cualquiera cosa. Alquimistas sutiles, lapidarios, Y los que el oro hurtan 4 la plata Con invenciones y artificios varios; El pincel y escultura, que arrebata El alma y pensamiento por los ojos, Y el viento, cielo, tierra y mar retrata; Adonde con bellísimos despojos Se goza del gran Concha la agudeza Que hace 4 la vista alegres trapantojos; Del celebrado Franco la viveza, Del diestro Chaves el pincel divino, De hija y madre el primor, gala y destreza, Con que en ciencia y dibujo peregrino Vencen la bella Marcia y el airoso Pincel de la gran hija de Cratino: Y otras bellezas mil, que al milagroso Ingenio de ambas este suelo debe Como á su fama un inmortal Coloso. El negro azufre, que en salitre bebe Furor de infierno con que vuela un mundo, Si á su violencia resistir se atreve, Aunque inyencion salida del profundo,
MEJICANA» > 45 Aquí tambien se labra. y se refina En fortaleza y temple sin segundo; Y otra inquietud mayor dó á la contina Se forman cada dia mil barajas En que el mas cuerdo seso desatina, De finas telas y de urdiembres bajas, Obrajes ricos donde á toda cuenta Se labran paños y se prensan rajas; 010 / De abiertos moldes una y otra imprenta, Bello artificio que el humano curso Del mundo en inmortal vida sustenta. Pues de su plaza el trafago y concurso, Lo que en ella se vende:y se contrata | ¿En que suma cabrá ó en que discurso? - Los ricos vasos de bruñida plata, >. Bajillas de oro que el precioso cinto * Del cielo en sus vislumbres se retrata: No los vió tales Dodone y Corinto, ¿Ni á su buril llegó el que alaba Grecia Del famoso escultor del labirinto; Dó el arte á la materia menosprecia, Añidiendo valor fuerte y quilates A lo que el mundo mas estima y precia. ¿Pues quien dirá del humo los dislates, Que envueltos suben en estruendo y brasas Sobre el ligero viento y sus embates? Adonde en fragua ardiente y yunques rasas De hierro duro y derretido bronce Doman y ablandan encendidas masas, Y el Ciclope parece se desgonce Al sacudir los brazos, atronando
46 GRANDEZA - De un Etna muevo'el cavernoso esconce, Unos labran de lima, otros forjando: Lo que el buril despues talla y releva Lanzan rayos de sí de cuando en cuando, Aquel dora un brazal, este una greba, Uno pabona, bruñe, otro barniza, Otro graba un cañon, otro le prueba. Vuela el rumor centellas y ceniza Sobre las nubes, y en estruendo horrible El Dios del fuego la guedeja eriza; Y entre este resonante aire movible No falta sutil lima que reduce El duro acero á término invisible, Y en finas puntas aceradas luce De sutiles agujas que el desnudo Aljofar hacen que por ellas cruce. Al fin no hay tan éstrecho ó tan menudo Oficio de primor y sutileza, De fuerzas grandes, ó de ingenio agudo, Que á esta ilustre ciudad y su grandeza No sirya de interes ó de regalo, De adorno, utilidad, gracia ó belleza. ¿Quien jamás supo aquí de dia malo, Teniendo que gastar? ¿Quien con dineros * Halló á su gusto estorbo ni intervalo? La pobreza dó quiera es vieja en cueros, Abominable, congojosa y fiera, De mala cara y de peores fueros; Y aunque es bueno ser rico donde quiera, Lugares hay tan pobres y mendigos Que en ellos serlo ó no es de una manera:
Tierras cortas, enjambres de testigos, Invidiosos, censores y jueces;:,i Sin poder recusar.los enemigos, !- .!. Del mundo horrura, de su hez las héces;: Que allí son algo donde. está la:nada,.. Por ser hechura suya las.mas veces; Gente mendiga, triste, arrinconada,0. 01 Que como indigna de gozar el mundo ' Está dél y sus bienes désterrada: Ser primero en el campo Ó ser segundo, : Tener bienes-sin órden.de gozallos, Misterio es celestial, alto y profundo. En el campo están. ricos. los caballos, Allí tienen su pasto y lozanía, 000 Darles otro lugares violentallos. > No hay jaez de tan rica pedrería, Ni corte tan soberbia y populosa Que no les sea sin él melancolía: .' Gente hay en los cortijos generosa, Y en los montes no todas son encinas), Que aquí brota un jazmin, allí una rosa: Pero son influencias peregrinas, Milagros y portentos de natura Nacer de las retamas clavellinas. Es un acaso, un raro, una aventura, Un monstruo, un tornasol de mil maneras Donde la vista apenas se asegura: Lo general es ser todo quimeras, Al cielo gracias que me veo cercado De hombres y no de brutos, bestias, fieras, ¡Que es ver un noble ánimo encubado »
45. GRANDEZA! Sin culpa entre contrarios animales, E De uno herido, devotromordiscado! Adonde el bien y el: mal todos son males; - Que al agua de ordinario se le pega Por.dó pasa el sabor de las canales. Pueblos chicos y cortos:todo-es brega, + Chisme, murmuracion, conseja, cuento, —- | Mentira; envidia y lo que aquí se llega, Allá goce sti plata el avariento | Si el cielo se la dió, á poder de ayunos, Y ponga en adorarla su contento: *- Ahóguese en cuidados importunos, Con que'á todos á risa nos provoque, Sin fiar ni fiarse de ningunos: | Guarde el dinero, mire:no'se apoque, Pues con ese gravámen se le dieron, Que aunque de hambre muera no le toque: Que aun los que de tal mal libres salieron, ¿Si cbligados quedaron al segundo, Que és morir en las tierras dó nacieron, Navegan' de desdicha un mar profundo: Porque vivir en tierras miserables Son galeras de Dios en este mundo. Parézcanles-sus aires saludables, Ameno: el sitio, la quietud 4 cuento, Buena el agua, las frutas agradables: Que yo en Méjico estoy 4 mi contento, Adonde si hay salud en cuerpo y alma, Ninguna cosa falta al pensamiento, Ríndase el mundo, ofrézcale la palma, Confiese que es la flor de las cindades,
MEJICANA. a Golfo de bienes y de máles-calma, Pida el deseo, forme variedades De antojo el gusto, el apetito humano Sueñe goloso «y. pinte novedades , | Que aunque: pida elvinvierno en el verano, Yoel verano. y. sus flores en invierno, Hallará aquí quien se las dé 4 la mano. Si quiere recreacion, si gusto tierno: De entendimiento, ciencia y letras graves, Trato divino, don. del cielo eterno; : Si en espíritu heroico á-las suaves Musas se aplica, -y.con estilo: agudo De sus tesoros les ganzua las llaves; - Si desea vivir y no ser mudo... Tratar con' sabios que es tratar con gentes, Fuera del campo torpe y pueblo rudo; Aquí hallará-mas hombres eminentes En toda ciencia y, todas facultades, Que arenas lleva el Ganje en sus corrientes: onstruos en perfeccion de habilidades, Y en las letras humanas y divinas Eternos: rastreadores de verdades. réciense las escuelas Salmantinas 3194 Las de Alcalá, Lobaina y las de Atenas e sus letras y ciencias peregrinas; réciense de tener las aulas llenas De mas borlas, que bien será posible, as no en letras mejores ni tan buenas; ne cuanto llega á ser inteligible, “anto un entendimiento humano encierra, con su luz se puede hacer visible, D
056 -GEANDEZA En tí de los tesoros del poniente z Se goza lo mejor; en tí la nata y De cuanto entre su luz cria el oriente. Aquí es lo: menos que hay que ver la plata, Siendo increible en esto su riqueza, Y la cosa que en ella hay mas barata. Que á dó está la beldad y gentileza De sus honestas y bizarras damas, Y de sus ciudadanos la nobleza, De mil colosos digna y de mil famas, Tratar de causa menos generosa Es olvidar la fruta por las ramas. Pues al que en paladar y alma golosa Del gloton Epicuro cursa y sigue La infame secta y cátedra asquerosa; Si su estómago y vientre le persigue, Y dél hace su Dios grosero y basto, Que á sacrificios sin cesar le obligue. Pida su antojo, y no escatime el gasto, Que en sus hermosas y abundantes plazas: Verá sainetes que ofrecerle abasto. Mil apetitos, diferentes trazas De aves, pescados, carnes, salsas, frutas; : «Linages varios de sabrosas CAzas. La verde pera, la cermeña enjuta, Las uvas dulces de color de grana, _ Y sulicor que es nectar y cicuta. El membrillo oloroso, la manzana Arrevolada, y el durazno tierno, La incierta nuez, la frágil avellana; 2 granada, yecina del invierno,
+ MEJICANA. ¡ $7 Coronada por reina del verano, ' Símbolo del amor y su gobierno: Al fin cuanto al sabor y gusto humano Abril promete y mayo fructifica, oza en estos jardines su hortelano. Sin otra mina de conservas rica, Almívares , alcorzas, mazapanes, Metal que al labio con sabor se aplica. Cetreria de neblis y gavilanes, Al antojo y sabor del pensamiento, Liebres, conejos, tórtolas, faisanes, Sin tomar puntas ni escalar el viento, A pie quedo se toman en su plaza, Que es la mejor del reino del contento. Trague el goloso, colme bien la taza, Y el regalon con ámbar y juguetes La prision llene que su cuello enlaza, Que á ninguno manjares ni sainetes Faltarán, si los quiere; ni al olfato Aguas de olor, pastillas y pevetes. Sin otros gustos de diverso trato, Que yo no alcanzo y sé, sino de oidas, Y así los dejo al velo del recato. Músicas, bailes, danzas, acogidas De agridulce placer, tiernos disgustos, Golosina sabrosa de las vidas; lestas, regalos, pasatiempos, gustos, Contento, recreacion, gozo, alegría, Sosiego, paz, quietud de ánimos justos, ermosura, altiveces, gallardía, Nobleza, discrecion, primor, aseo,
e58 ¿"GRANDEZA Virtud, lealtad, «riquezas y hidalguía, > Y cuanto la:codicia y el deseo di Añidir pueden y alcanzar el arte, Aquí se hallará, y aquí lo:veo, Y aquí como en su esfera tienen parte. ps »
' MEJICANA. 59 - CAPÍTULO VI ARGUMENTO. Primavera inmortal y sus indicios. | Es claros rayos de Faetonte altivo Sobre el oro de Colcos resplandecen, Que al mundo helado y muerto yuelven viyo. rota el jazmin, las plantas reverdecen, Y con la bella Flora y su guirnalda Los montes se coronan y enriquecen. Siembra Amaltea las rosas de su falda, El aire fresco amores y alegría, Los collados jacintos y esmeraldas, odo huele á verano, todo envía Suave respiracion, y está compuesto Del ámbar nuevo que en sus flores cria. aunque lo general del mundo es esto, * n este paraiso mejicano Su asiento y corte la frescura ha puesto. quí, Señora, el cielo de su mano Parece que escogió huertos pensiles, quiso él mismo ser el hortelano. Todo el año es aquí mayos y abriles, Temple agradable, frio comedido, Cielo sereno y claro, aires sutiles.
“60 ¿GRANDEZA Entre el monte Osa y un collado erguido Del altísimo Olimpo, se dilatá Cierto valle fresquísimo y florido, Donde Peneo, con su hija ingrata, Mas su hermosura aumentan y enriquecen Con hojas delaurel y ondas de plata. Aquí las olorosas juncias crecen Al son de blancos cisnes, que en remansos De frio cristal las alas humedecen : Aquí entre yerba, flor, sombra y descansos, Las tembladoras olas entapizan * Sombrías cuevas 4 los vientos mansos, «Las espumas de aljófares se erizan Sobre los granos de oro y. el arena En que sus olas hacen y deslizan, En blancas conchas la corriente suena, Y allí entre el sance, el álamo y carrizo De ovas verdes se engarza una melena. Aquí retoza el gamo, allí el erizo De madroños y púrpura cargado Bastante prueba de su industria hizo. Aquí suena un faisan, allí enredado El ruiseñor en un copado alisó El aire deja en suavidad bañado; Al fin, aqueste humano paraiso ; Tan celebrado en la elocuencia griega, Con menos causa que primor y aviso, Es el valle de Tempe, en cuya vega : Se cree que sin morir nació el verano, * Y que otro nile iguala ni le llega. Bellísimo sin duda es este llano,
MEJICANA: > : 615 Y aunque lo es mucho,.es'cifra; és suma, es tilde hdorpodord elos 11 Del florido contorno mejicano. 100. 10) Ya esa fama de hoy mas: se;borre y tilde, '*: Que comparada á esta inmortal frescura, ' Su grandeza será grandeza humilde. L Aquí entre sierpes de cristal segura 2 > > La primavera sus tesoros góza, DusM Sin que el tiempo le borre la hermosura. Entre sus faldas el placer retoza;, Y en las corrientes de los hielos claros,: Que de espejos le sirven se remoza: Florece aquí. el laurel, sombra y reparos Del celestial rigor, grave corona De doctas sienes y poetas raros; Y el presuroso almendro, que pregona Las nuevas del verano, y por traerlas Sus flores pone á riesgo y su persona; l pino altivo reventando 'perlas De trasparente goma, y de las parras Erescas uvas y el gusto de cagerlas. Al olor del jazmin ninfas bizarras, "Y 4 la haya y el olmo entretejida M La amable yedra con vistosas garras. El sangriento moral, triste acogida De conciertos de amor, el sauce umbroso, Y la palma oriental nunca vencida; l funesto ciprés, adorno hermoso De los jardines, el derecho abeto, Sustento contra el mar tempestuoso; El liso box , pesado, duro y neto,
62 GRANDEZA - ¿El:taray junto'al agua cristalina, El roble bronco, el álamo perfecto; Con yertos ramos la ñudosa encina; El madroño con: púrpura y corales, :. : El. cedro alto que:al cielo se avecina: > El nogal pardo, y: ásperos servales, Y el que:ciñe-de Alcides ambas sicies Manchado de los humos infernales: El azahar nevado, que en rehenes El verano nos:dá de su agriduce, Tibia esperanza de dudosos bienes; Entre amapolas rojas se trasluce Como, granos de aljofar en la: arena, Por el limpio cristal del agua duce: La rosa 4 medio abrir de perlas lena, El clavel fresco en. carmesí bañado, Verde albahaca, sándalo y verbena. El trebol.amoroso y delicado, La clicie ó girasol siempre inquieta, El jazmin tierno, el alhelí morado: El lirio azul, la cárdena violeta, Alegre torongil, tomillo agudo, Murta, fresco arrayan, blanca mosqueta: * Romero en flor, que es la mejor que pudo Dar el campo en sus yerbas y sus flores, Cantuesos rojos y mastranzo rudo: Fresca retama hortense, dando olores De ámbar á los jardines, con las castas Clavellinas manchadas de colores: Verdes helechos, manzanillas bastas, Junquillos amorosos. blando heno,
MEJICANA; > 63 Prados floridos,.olorosas pastas: 007.000, El mastuerzo mordaz de enredos lleno, + Con campanillas de oro salpicado, *' Comun frescura en este sitio ameno; Y la blanca azucena, que olvidado De:industria:se me habia, entre tus sienes De donde:toma su «color prestado: ">. Jacintós y, narcisos, que en rehenes 2 00 De tu venida ¡4 sus vergeles dieron = _Como:esperanzas de floridos bienes: Alegres flores; que'otro tiempo fueron' Reyes:del mundo; ninfas y pastores, : Y en flor quedaron porque.en flor se fueron: - Aves de hermosísimos-colores, 22 «De vario canto: y varia:plumería; Calandrias, papagayos, ruiseñores; Que en sonora y suavísima armonía; Con:el romper del agua y de los vientos, Templan, la no:aprendida .melodía;" Y enlos frios estanques con cimientos De claros vidriosrlas nereidas tejen > E Bellos-lazos, lasciyos movimientos; . Unas en, verde juncia' se entretejen, Otras por los cristales que relumbran Vistosas vueltas tejen y destejen.** Las claras olas que:en contorno alumbran, Como espejos quebrados alteradas, Con tembladores. rayos nos deslambran; con la blanca espuma aljofaradas uestran por trasparentes vidrieras Las-bellas ninfas de marfil labradas.
64.) GRANDEZA: e Cr Juegan, retozan, saltan placenteras + 15:71 | Sobre.el blando cristal que se desliza *:1 ! De mil trazas, posturas y maneras. Una á golpes el agua crespa eriza, Otra con sesgo aliento se resbala, - Otra cruza, otra vuelve, otra se enriza/ | Otra, cuya beldad nadie la iguala, Con guirnaldas de flores y oro á vueltas Hace corros y alardes de su gala. Esta hermosura, estas beldades sueltas: Aquí.se hallan y gozan todo el año Sin miedos, sobresaltos ni revueltas. Es un real jardin, que sin engaño A los de Chipre vence en hermosura, - Y al mundoen temple ameno y sitio estraño: Sombrío bosque, selva de frescura, z En quien de abril y mayo los pinceles <> Con flores pintan su imortal verdura; Al fin, ninfas, jardines y vergeles, | Cristales, palmas, yedra,: olmos, nogales, Almendros, pinos, álamos, laureles, Hayas, parras, ciprés, cedros, morales, Abeto, box, taray, robles, encinas ,; Vides;. madroños, nísperos, servales fa Azahar, amapolas, clavellinas, 2 ¡y Rosas, claveles, lirios, azucenas; 00100 00 Romeros, alhelis, mosqueta, endrinas , ' Sándalos, trebol, torongil , verbenas, Jazmines, girasol, murta, retama, Arrayan, manzanillas de oro llenas, Tomillo, heno, mastuerzo que se enrama,
MEJICANA. 65 Albahacas, junquillos y helechos, Y cuantas flores mas abril derrama, Aquí con mil bellezas y provechos Las dió todas la mano soberana. Este es su sitio, y estos sus barbechos, Y esta la primayera mejicana,
72 GRANDEZA No ha visto el tiempo en todas sus edades Iglesia tan servida de doctores, Ni de mayor tesoro de verdades. Desde el menor oficio á los mayores Todo.es sombra de borlas y de grados, En ciencia iguales, varias en colores. Con un modelo de ánimos honrados, Dean suyo, juez de la Cruzada, De tribunal y casos reservados, Y aunque entra su grandeza aquí abreviada . Es este su lugar; y éste, Señora, Desta insigne ciudad, mal dibujada, El gran gobierno que la rige ahora.
MEJICANA. 73 CAPÍTULO VIIL — A —Á ARGUMENTO. Religion y Estado. H.yy una duda, y no está averiguada; De una rosa, un clavel y una azucena, De olor suave y vista regalada, ¿Cual es la parte mas preciosa y llena De regalo, el olor ó la hermosura? ¿A cual de los sentidos es mas buena? A la vista entretiene su pintura: El olor por el alma se reparte: Este deleita, aquella dá frescura: Mas bien mirada es toda de tal arte, Que no hay olor sin parte de belleza, Ni beldad que en su olor no tenga parte. ¿Quien me dirá desta real grandeza Cual sale mas, la gracia en su gobierno, O el olor de virtud en su nobleza? Aquel es desta flor el lustre tierno, Que la hace mas hermosa, y con divino Olor sube su fama al cielo eterno; toda ella un injerto peregrino De bienes y grandezas admirables, amosa cada cual por su camino:
74 GRANDEZA Su gran gobierno y leyes saludables, La virtud que resulta dél y dellas, En música y acentos agradables, Del sol parecen hijas las estrellas, Y aunque lo son en luz, hacen su adorno En el mundo por sí claras y bellas, Si el día nos hurta el estrellado torno, Por un sol que nos lleva nos envia Mil hermosas centellas en retorno, Así del gran concierto y policía Desta insigne ciudad nace el tesoro De la heroica virtud que encierra y cria, Las varias religiones, que al decoro De su flor son olores soberanos, Y pedrería 4 sus engastes de oro, Pobladas de gigantes mas que humanos En letras, santidad, ejemplo, vida, Doctrina, perfeccion, pechos cristianos. De la española antorcha que encendida Alumbra el mundo y reformó la tierra, Tambien del tronco de Guzman nacida, El clarin santo, 4 cuyo son de guerra Tiembla el infierno, el suelo goza y mira Mas luces que el octavo cielo encierra. Su templo, casa y Su riqueza admira, Y el púlpito que dió 4 su regla el nombre Y á soplos, letras y virtud inspira; Y 4 la que de humildad puso renombre El Serafin, en quien está el retrato Del ñudo celestial de Dios hecho hombre; Con los que de su misma regla y trato
MEJICANA. Siguen descalzos de virtud la senda, Y al mundo dan de pie ventero ingrato. Del famoso Agustino la gran prenda, En santidad y letras rico erario, Del libre mundo concertada rienda: La Compañía y santo relicario | Del nombre de Jesus, su gran concierto De profesos, colegio y seminario, Adonde al cielo vivo, al mundo muerto Está el único fruto que pariste De tu sangre y virtud precioso injerto; Angel en todo, porque en todo fuiste Su madre, y alma y cuerpo le criaste Con la doctrina y leche que le diste. La estrecha regla, donde en fino engaste Resplandece la gloria del Carmelo, 75 Sin que el brocado entre el sayal se gaste: Del pio Mercenario el santo celo En rescatar, conforme á su instituto, Los cuerpos y las almas para el cielo; Y del monje antiquísimo de luto Que en el monte Casino por su mano Rompió de Apolo el simulacro bruto; De la fria Nursia alumno soberano, Hasta en el nombre singular bendito Nueva grandeza el suelo mejicano. Al fin con varia ceremonia y rito De aquestos mares nace la corriente _De los bienes que abraza su distrito. Sin Otro tierno número de gente Que de azucenas castas y jazmines
76 GRANDEZA Ciñen y adornan la escondida frente : Gerarquías de humanos serafines j Que en celestial clausura y vida santa Buscan á Dios con soberanos fines. La limpia Concepcion, cuyas gargantas Suenan á cielo, y en aqueste fueron De sus vergeles las primeras plantas. Regina y su gran templo, en quien nacieron Riqueza y santidad con una cara, al nombre entera propiedad le dieron. La gran clausura de la vírgen Clara, Que encierra una ciudad dentro en sus. muros, Y un cielo en su virtud y humildad rara, Las Recogidas, que los mal seguros Pasos del mundo vuelven y encaminan A Dios con limpias almas y ojos puros. Un colegio en que ensayan y doctrinan Las tiernas niñas al amor del cielo, Y 4 Dios desde la cuna lasinclinan; Y el monasterio Real, que el rey del suelo Al que el reino le dió labra y dedica, - En feudo y parias de su santo zelo; Templo famoso, casa ilustre y rica, Con los nombres divinos, que son nata De cuanto el cielo y tierra califica, De la gloriosa Mónica la grata Clausura y voluntario encerramiento, Que es el fin solo de que allí se trata, Del divino Gerónimo el asiento, Sobre tu sangre ilustre asegurado,
MEJICANA» 77 Famoso parto de un heroico intento; Adonde al noble fin de tu cuidado, Si el tiempo nos trajere al bien de verte, Un dichoso remate está guardado. Comienza pues, Señora, á disponerte, Que por aquesta puerta quiere el cielo Que entres al premio de tu mucha suerte : Aquí te espera un religioso velo, A. cuya sombra dormirá tu vida, Y adorará tu nombre y fama el suelo. Deste instituto y profesion de vida San Lorenzo el real fundó la suya, De igual grandeza y humildad nacida; La Encarnacion su templo y casa, á cuya Santidad corresponde su pobreza, Sin que un extremo al otro disminuya. De la Vírgen de Sena la realeza A quela van sus frailes levantando, Con la humildad midiendo su grandeza; Y las tiernas Descalzas, que pisando ; Las espinas del mundo no se espinan, Que amor en flores se las va trocando. Las que en el nombre y penitencia atinan A imitar del Bautista la aspereza, Donde cual oro en el crisol se afinan. Y las de santa Inés, cuya riqueza Muestra en su fundacion el valor grande De quien pudo salir con tal grandeza: Obra famosa, que por mas que le ande El tiempo en torno siempre tendrá vida, Sin que en su duracion la suya mande.
78 GRANDEZA Si la obra de su autor es la medida, Esta bien muestra ser de caballero En nombre, en pecho, en sangre esclarecida, Este pues es, Señora, el verdadero Tesoro, que entre redes y cancéles | De tierra, en esta hace un cielo entero. De aquestos amenísimos vergeles, Llenos de rosas, alhelis, jacintos, Jazmines, azucenas y claveles, De soberano olor humos distintos Llenan el cielo, y en su suelo hacen Mil bellos celestiales labirintos. De aquí las perfecciones suyas nacen; Aquesta es su riqueza, estas las flores : Que en ella un paraiso contrahacen. Dejo otros oratorios inferiores De ermitas, estaciones, romerías, Santuarios de divinos resplandores: Colegios, hospitales, cofradías, Que no caben en número ni cuenta, Ni yo la podría dar en muchos dias. Sus fundaciones, dotacion y renta, ¿De que guarismo compondrán la suma Por mas letras y ceros que consienta? ¿Y de que cisne la delgada pluma El valor contará de sus patrones, Indigno de que el tiempo le consuma? Sus ánimos, grandezas y blasones, Que piden por padron un mundo entero, ¿Como se estrecharán en tres renglones? Hazañas dignas del caudal de Homero
MEJICANA. 79 En el.mio mal pueden ajustarse, Sin mucho agravio de su noble fuero; Y así es forzoso que haya de quedarse En amago y rasguño el mismo hecho, Que pide bronce eterno en que tallarse, asta que otro caudal, no tan estrecho, Trocando en libertad este recato, Deje cuanto yo agravio satisfecho, Pues la gran devocion, el aparato De una Semana Santa ¿quien podria Dar lo pintado en natural retrato? En todo es grande Méjico, y sería O envidia ó ignorancia defraudalle La magestad con que se aumenta y cria. Pero en esta excelencia el mundo calle, Que en ceremonias deste tiempo santo Nueva-Roma parece en trato y talle, Indulgencias tantas, en su tanto Limosnas, estaciones, obras pias, Al mundo dichas, causarán espanto: Procesiones de varias cofradías, A donde he yo contado en sola una Mas pasos que en un año entero dias, ¡O gloria del teatro de fortuna, En quien se representa un mar de bienes, En medio del cristal de una laguna! Al fin, si á tus intentos no detienes La libre rienda, y con fingido paso ' El suyo á tu venida no entretienes, En esta gran ciudad , luz del ocaso, Verás, Señora, cuanto aquí te digo
5 80 GRANDEZA Y lo mas que sobró 4 tan chico vaso. Llena de flores de un verano amigo Te desea dar en sus grandezas parte; Y siendo en ellas tú parte y testigo, Nada le faltará sino es gozarte.
MEJICANA. 81 EPILOGO Y CAPÍTULO ÚLTIMO. ARGUMENTO. Todo en este discurso está cifrado. D. cosas grandes los retratos bellos, Si se ha de ver la proporcion y el aire De su famoso original en ellos, Y en breve espacio con igual donaire - Pintar un Ixion y un Ticio fiero, Este hiriendo la tierra, el otro el aire: Ora escorzando láminas de acero El precioso buril suba el relieye, O el pincel haga su artificio entero: e cualquier modo el que á encerrar se atreve En un pequeño cuadro grandes léjos, Y un gran Coloso en un zafiro breve, in los pinceles, gubias y aparejos De Apeles y Calicrates, que hacían Casi invisibles músculos y artejos, las líneas por medio dividian Y en cierpo á las hormigas cercenaban F
88 - GRANDEZA. Saraos, visitas, máscaras, paseos, Cazas, músicas, bailes y holguras, Como si fuera un mayo de deseos, Y á vueltas florecieran del verano, Aquí se gozan todos sus empleos. Y aunque es en esto grande y soberano, Y en todo lo es aqueste pueblo ilustre, De estilo, gente y trato cortesano, En lo que excede aun á su mismo lustre, Y en que al resto del mundo se adelanta, Sin temor de que nadie le deslustre, Es alcanzar un número que espanta De heróicos personages, que al gobierno Velan y asisten de su nueva planta; Y con un proceder suave y tierno Reducen á concierto y policía Lo que fuera sin él confuso infierno : Un gran virey y real chancillería, La silla arzobispal, el santo oficio, - Cabildo ilustre, grave clerecía: La caja real, pilar deste edificio, Casa de fundicion y de moneda, De su riqueza innumerable indicio: El rico consulado, la gran rueda De ancianos y prudentes regidores, A quien la de fortuna se está queda: Corregidor, alcaldes, proyisores, Y otras innumerables dependencias De alternados ministros inferiores. ¿Quien goza juntas tantas excelencias, Tantos tesoros , tantas hermosuras,
MEJICANA. 39 Y en tantos grados tantas eminencias? Pues de virtud las sendas mas seguras ¿Quien las querrá que á todas ocasiones No encuentre sus retratos y figuras Entre tantas sagradas religiones, Estrellas que hermosean este cielo Con rayos de divinas perfecciones? Donde tiene hoy su religioso celo Cuarenta y dos conventos levantados, Y ochocientas y mas monjas de velo: Una universidad, tres señalados Colegios, y en diversas facultades Mas de ochenta doctores graduados; para reparar calamidades Diez ricos hospitales ordinarios A todo menester y enfermedades: Sin reducir á cuentas ni sumarios La infinidad de iglesias, colaciones, Ermitas, cofradías, santuarios; Oratorios, visitas, estaciones, Y las mas con sagrario y Sacramento, Indulugencias, gracias y perdones, antos, que sobre el número de ciento Copiosamente igualan, sino exceden, : Como en curiosidad al pensamiento. Si tantas gallardías juntas pueden Entrar en cuenta con el tiempo y fama, Y es justo que su vuelo y voz hereden, ste inmortal pregon, en quien Ja llama Del siglo tragador no hará mella Si algun rigor de estrella no la inflama,
90 GRANDEZA Les quede por columna, y fijo en ella El blason que mudó el gran Cárlos quinto En su hercúlea arrogancia y primer huella; Y el cielo en nuevo ser, claro y distinto, Las represente al mundo una por una, Con mayor lustre y luz que yo las pinto. Y admírese el teatro de fortuna, Pues no ha cien años que miraba en esto Chozas humildes, lamas y laguna; Y sin quedar terron antiguo enbhiesto, e su primer cimiento renovada Esta grandeza y maravilla ha puesto. ¡O España valerosa, coronada Por monarca del viejo y nuevo mundo, De aquel temida , deste tributada! Aunque á tu heróico brazo sin segundo Para reseña este rasguño basta, Si no es todo aficion donde me fundo, No es este el bien mayor en que se gasta La gloria de tu nombre , AUNQUE este solo Podía ser un clarin de inmortal casta: Pues desde que amanece el rubio Apolo En su carro de fuego, á cuya llama Huye el frio dragon revuelto al polo, Al mismo paso que su luz derrama, Halla un mundo sembrado de blasones, Bordados todos de española fama, Mira en los orientales escuadrones De la India, el Malabar, Japon y China Tremolar victoriosos tus pendones; Y que el agua espumosa y cristalina | 1
MEJICANA. g1 Del Indo y Ganges tus caballos beben , Y el monte Imabo á tu altivez se inclina. Mira los muros, que á escalar se atreven, Porque tu rito santo en sillas de oro Sobre sus ya vencidos hombros lleven; Y á tu espada, en las selvas de Tidoro De flores de canela coronada, Arrodillado ante su cruz el moro. La region Etiópica ahumada, Y allí haciendo cosechas de su gente Con los hollines de Faeton tiznada. Pues si á las espadañas del poniente Vuelve su luz, y al sordo mar inmenso, Con ella en un cristal resplandeciente, Con nueva estimacion mira suspenso. Cruzar las flotas en que aquestos mundos Te envian cada año su tributo y censo; Y de sus playas en los mas profundos Senos lucir los nácares preciosos, Que de perlas te dan partos fecundos. as cuando ya llegó á los espaciosos einos, que á tu obediencia y fe trajeron Tus católicos hijos belicosos, en sus atrevimientos descubrieron Que era bastante á sujetar su espada Mas mundo que otros entender supieron; Aquí tiene por breve la jornada, “Por corto el tiempo, por estrecho el dia, . Para ver tantas cosas de pasada. ¿Mas quien será, invencible patria mía, : En mil años, mil siglos, mil edades
92 ERANDEZA Bastante á ver lo que de tí podría? ¿En qué guarismo hallará unidades Al rigor, los trabajos, asperezas, po Calmas, tormentas, hambres, mortandades, Tierras fragosas, riscos y malezas, ” / Profundos rios, desiertos intratables, / B.rbaras gentes, llenas de fierezas, / Que en estos nuevos mundos espantables Pasaron tus católicas banderas, Hasta volverlos á su trato afables?, ¿Quien hará sus hazañas verdaderas / - En otro tiempo, si en el de hoy parecen A los ojos asombros ó quimeras? ¿Quien no creerá que las consejás crecen, ; Si oye que en menos tiempo de diez años. Ganó España en las Indias que hoy florecen Dos monarquías á su riesgo y daños, en cien reinos de bárbaros valientes Dos mil leguas de términos extraños, Abriendo en suelo y climas diferentes De doscientas ciudades los cimientos Que hoy las poseen y gozan nuestras gentes? esto sin mas caudal que atrevimientos De ánimo belicoso, á cuya espada Por su interes le dará el cielo alientos, Y así gente sin armas, destrozada, Que nunca tuvo juntos mil soldados, Victoriosa salió con tal jornada. ¡O España altiva y fiel, siglos dorados Los que á tu monarquía han dado priesa, Y á tu triunfo mil reyes destronados!
MEJICANA. 93 Traes al Alvis rendido, 4 Francia presa, Humilde al Poó, pacífico al Toscano, Tunez en freno, Africa en empresa, Aquí te huye un príncipe otomano: Allí rinde su armada á la vislumbre De la desnuda espada de tu mano. Ya das ley á Milán, ya á Flandes lumbre; Ya el imperio defiendes y eternizas, O la iglesia sustentas en su cumbre : El mundo que gobiernas y autorizas Te alabe, patria dulce, y á tus playas Mi bumilde cuerpo vuelva, ó sus cenizas. Y pues ya al cetro general te ensayas, Con que dichosamente el cielo ordena Que en triunfal carro de oro por él vayas, Entre el menudo aljofar que á su arena Y 4 tu gusto entresaca el indio feo, Y por tributo dél tus flotas llena, e mi pobre caudal el corto empleo Recibe en este amago, dó presente Conozcas tu grandeza, y mi deseo De celebrarla al mundo eternamente.
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77 NOTAS. Egloga primera. Pág. $. A la hora el rusticio Beraldo: lease: A la hora el rústico Beraldo. La cancion que en la misma página $ principia: Aguas claras y puras» En cuyo limpio seno tc. es una perfecta imitacion, sino una libre traduccion de la del Petrarca, que empieza: Chiare, fresche et dolci acque Ove le belle membra irc. Pág. 9. lin. 2. O vosotros, serranos, en vuestros montes cantaréis mi muerte. Es una imitacion de Virgilio en la egloga X vers. 31. y siguientes: «“Lamen cantabitis, Arcades, inquit, Montibus hac vestris: soli cantare periti Arcades, ¡0 mihi tum quam molliter ossa quiescant, Vestra meos olim sí fistula dicat amores! Atque utinam ex vobis unus, vestrique Fuissem Aut custos gregis aut mature vinitor uve! . Pág. 19. lin. 20. Como Aristeo en otro tiempo hizo: Aunque así se halla esta cláu- Sula en la ediccion que ha servido para la presente y se ha conservado en ella, cree no obstante la Academia ser una equivocación
96 haber puesto Aristeo por Orfeo, pues segun la fábula, á pesar de que aquel amaba y perseguia á Euridice, el primor y destreza en tocar la lira se atribuye al último. Pág. 20. lin. 14. Pan es el guardador de nuestros montes $c. Segun la mitologia Pan era el dios de los pastores, y el inventor de los instrumentos y cantos pastoriles, y segun esta opinion Virgilio, á quien imita en este pasage nuestro poéta, dijo en la egloga 2? y, 32: Pan primus calamos cerá conjungere plures Instituit: Pan curat oves, oviumque magistros. Pág. 20. lin. 22.... tú piensas que á todos las humildes retamas entretienen y las pe: queñas cosas agradan? Imitacion de Virgilio egloga 4? v. 2. Non omnes arbusta juvant, humilesque MYric2, Pág. 20. lin. 24. Las cabañas y pastores las menos veces se admiten éc. Parece una exposicion de las calidades que deben adornar á todo poéta bucólico, | Pág. 21. lin. $. Dime, cabrero, es tuyo aquel ganado Con que te vide ayer pasar el rio? Imitacion de Virgilio en la egloga 3,1 A ] “ Di miht, Dameta, cujum pecus ¿an Mébai? o Ye
97 Egloga segunda... Pág, 32. lin. 2. Que junto:á una pequeña fuente con la música ordinaria , manjar de pastores, se entretenia. Acaso fué descuido en. la primera edicion porque el: autor escribiría: que junto á una pequeña fuente con la música, ordinario manjar de pastores, se e€ntretenia. UN Pág. 34. lin. 6. “Leche fresca me-sobra todo el año. Este verso y los. siguientes son una bella imitacion de.los de, Virgilio en:la egloga 2.* VES a 50 Lac mihi hon. estate, novum.non frigore defi. Canto, que. solitus, .sí quando armenta vorabat mirala i Amphion Dircans in Actao Aracyntho. vsNec sum adeo informis: nuper me in littore vidi Quum placidum ventis staret mare. Non ego Daphmnim, o Judice te, metuam, si numquam fallis Mago, Pag. 38. lin. 24 y 25. A tí, tambien, laurel, pienso cogerte. Imitacion de Virgilio egloga. 2. v. 54- Et vos, d lauri, carpam, ette proxima Myr fe, G
4 SIGLO DE ORO, de la sagrada ninfa, y haciendo de nueva leche y rosas al renovar del año sus sacrificios, colgar por los mas vecinos árboles hermosas guirnaldas y arcos de tempranas flores; y no en otros ejercicios, segun yo pienso, estábamos ocupados una mañana del florido abril, en que los primeros rayos del sol así de las aljofaradas yerbas varias lumbrecillas levantaban, como si las estrellas que en el cielo se escondieron allí se hubieran bajado, cuando uno de nosotros, que Florenio se habia puesto por nombre, corrido de que todos con tanta rusticidad pasásemos el tiempo , sacando del seno una zampoña de siete cañas, tan curiosa y nueva que pocas veces se habia tocado, vuelto 4 Beraldo amigablemente dijo: Esta zampoña, pastor, que tú ahora ves, no ha mucho que yo un dia claro y sereno con los primeros resplandores del alba junto al rio la supe hacer, escogiendo de mi mano los cañutos y juntándolos despues con limpia cera, no para tocarla, como habrás pensado, aunque algunos Cantares tengo aprendidos, mas para nuestro serrano Opico, que, como á todos es notorio, una colmada cesta de bellotas por ella me habia prometido; y como despues acá me contaron que en un acebuche sentado por sí solo labró un mal polido rabelejo, con que se contentaba, nunca hasta ahora le he querido hacer dueño della, aunque con grandes lisonjas me la ha pedido. Pues esta misma zampoña
EGLOGA PRIMERA. 5 soy contento de te la dar por tuya, y que con ella de hoy mas hagas nuestras selvas agradables, si 4 tí el regocijar con tu canto nuestra amada Erifile muy á cuento te viniere: que yo juro por las inmortales ninfas de los rios que jamás para darla 4 otro de tí la vuelva á tomar. A la hora el rusticio Beraldo, tomando la zampoña, sin le responder palabra que de * cumplimiento fuese, porque nacido entre robles y encinas y entre bellotas y castañas criado apenas como los otros pastores sabia hablar, despues de tocarla un rato, cuando menos lo cuidábamos, así alegremente le oimos: BERALDO. Aguas claras y puras, En cuyo limpio seno Vi la beldad mayor que el mundo encierra: Elorestas y frescuras, Bosque de álamos lleno, Moradas de los dioses desta tierra: Oid la nueva guerra En que amor me ha metido; Y vos, Ninfa divina, Que en agua cristalina Gozais helado y trasparente nido, Salid fuera á escucharme Mientras mi mal no acaba de acabarme. Si el rigor de mi suerte Ya tiene difinido Que en lágrimas de amor mi vida acabe, s
SIGLO 'DE'ORO. “Por premio de mi muerte -Séame concedido / Un don, que en míla haga menos: grave: Sivenla mentora cabe De un vivir tan cansado, Que el cuerpo frio y mudo, De la vida desnudo, Aquí entre flores quede sepultado, Y en esta fuente pura . «Alcance su holganza mas segura. ¿Que yo espero algun dia, Segun amor me advierte, Que vuelva por aquí Cintia gozosa, Y la nueva alegría. De mi sabida muerte : La haga menos grave y mas -hermoéa; Y ya no rigurosa, > 14 De un piadoso zelo Y compasion llevada, Sobre mi tierra helada Enjugará los ojos con su velo, Y á ver esto cumplido Quedará aquí mi espíritu escondido. A la sombra olorosa De aquel árbol sentada, Ninfa de aquesta fuente parecia; : Y una rama hermosa De jazmines nevada A dar sobre sus hombros decendía; Y allí flores llovía Cual nieve por la sierra,
» EGLOGA PRIMERA. Unas á los cabellos, Que el sol es menos que ellos, Iban, otras al agua, otras á tierra; Y ella entre tantas flores Por todas partes derramando amores. Yo viéndo luz tan pura, "Suspenso y admirado, Bien cref'que en el cielo me hallase, "Y con su hermosura, -'Entre flores echado, Sentí que amor el alma me robase: Mas como se arrojase "Ya mi ganado al rio, Fueme el perder forzoso "Rato tan deleitoso, Y caminar sin mí tras mi cabrio, Tal, que al pasar el vado, A la orilla el zurron dejé olvidado. Mientras que las estrellas Habitarán el cielo, “Y del sol tomará lumbre la luna; Y mientras ella y ellas Enviarán al suelo Los diversos sucesos de fortuna, ¿Sin que mudanza alguna Deshaga esta memoria, De mí será cantada Beldad tan celebrada, Y escrita en estos árboles su historia; Porque en los ramos bellos. Crezcan sus loores, como crecen ellos.
8 SIGLO DE ORO, Cancion, si tanto de primor tuvieras Como tienes de amor, yo me obligara - Que nadie por grosera te dejara. Apenas Beraldo con su cantar habia alegrado las nuevas flores del campo, y en nuestras bocas aun sus moderados loores se oian, cuando Melancio, no sé por cual rigor del cielo, tan congojado y triste que apenas le conocíamos, por entre un árbol y otro le yimos venir envuelto en un gavan de aquel color, que por los arroyos solemos hallar las temerosas perdices, un cayado en la mano, que no sé si de alcornoque si de encina fuese, y todo él tan desganado y aborrecido de sí mismo, que luego que llegó donde «nosotros €stábamos, conocimos en su sobrecejo que nada se habia alegrado con nuestra vista. Todos nos compadecimos de su encubierto dolor; y él, sin hablar á ninguno, solo se fue á sentar al pie de un funesto ciprés, queriendo por ventura darnos con esto á entender su cercana muerte. Mas luego que un rato así estuyo, volviéndose á levantar, con una podadera comenzó á borrar ciertos versos, que pocos dias antes en la corteza de un árbol habia escrito, con que luego tuvimos por cierto que algun repentino mal le traia afligido; y no pudiendo sufrir el verle penar de aquella suerte, cada uno como mejor sabia le consolaba, aunque él á todos con callar nos respondia; y cuando
EGLOGA PRIMERA. 9 mucho entre mil suspiros murmurando le oíamos estas palabras: O vosotros , serranos, en vuestros montes cantareis mi muerte: mi muerte cantareis en vuestros montes, ó serranos diestrísimos en cantar sobre todos los' del mundo, ¡Dichoso yo si cuando mis huesos en el eterno reposo queden, cantando vuestras selvas mis dolores, y vosotros alegrando en el sepulcro las frias cenizas, mi espíritu, que por estos montes andará volando, en los venideros siglos os oyere. ¡O si ahora en ventura vuestra tanto bien el piadoso cielo me concediera , que por uno desta alegre compañía me contara, ahora fuera guarda de vuestras vacas Óó vendimiador de las maduras uvas! Y esto con una voz tan debilitada y un corazon - tan caido, que apenas á nuestros oidos llegaba, «donde ninguno hubo que con piadosas lágrimas no le ayudase. Y pienso que las nuevas crecientes, que entonces de la fuente salian, no otra cosa fuesen que cristalinas lágrimas que la piadosa Erifile de compasion de su pastor derramase: el cual habiéndose vuelto'á sentar Como antes al pie del funesto ciprés, y todos al rededor de él puestos, Alcino, que entre - los demas con ternura le amaba, así le dijo: No sé ahora, Melancio mio, que oculta fuerza de poderosa mano tan apremiado traya tu co- *aZon, que el ordinario reposo no se le conce- 2: si acaso, lo que el cielo no permita, con Eu mortal yista por nuestros bosques has desde
lo : “SIGLO DE ORO. cubierto algunas ocultas deidades, ahora seañ faunos, medios cabrones, ó delgadas ninfas de las verdes cuevas, que sembrando en tu corazon abrojos de temor y espanto así de collado en collado te traen perdido, todos aquí nos ofrecemos de aplacar con sacrificios las ofendidas deidades; y yo, siá la estrechura de mi pobreza es permitido, desde ahora dos copiosas horteras de tibia leche y un blanco canastillo de rosas para ello te señalo : mas si acaso, como sospecharse puede, de alguna otra nueva causa nacen tus presentes lágrimas, ahó= ra sea que los enemigos lobos hayan hecho en tu rebaño los estragos que en los nuestros: suelen, ó tus huertos no tan colmada cosecha como esperabas te prometan, no por eso dejes de comunicarnos tus penas, que, si creerlo' querrás, cualesquier que ellas sean, ningunosiento aquí que por propias no las juzgue. A” la hora Melancio, que atento al razonar delpiadoso Alcino estuvo, sin mudar de un lugar los ojos, en tono sonoro y grave, al son de un templado instrumento, que 4 lágrimas pro-' vocaba el oirle, estas palabras sembró por el aire: : MELANCIO. ¿ Viste, Alcino, por dicha en la montaña De algun inculto risco la dureza, Del encrespado golfo la aspereza Cuando el revuelto céfiro le ensaña ]
EGLOGA PRIMERA. II La dura encina, la mudable caña, Del jabalí acosado la fiereza, Del invierno el rigor, y la braveza Del fuego apoderado en la cabaña? ' Pues con el trato de mi ingrata bella, Aquella tan cruel como divina, - La peña es blanda, el mar tiene sosiego, *” Y al fin parecerán flores cabella "El risco, el golfo, el céfiro, la encina, La caña, el jabalí, el invierno y fuego. Habíanos dejado la disimulada música del pastor tan suspensos, que nadie de mas'que' solo oirle se acordaba; y él, queriendo. con esto gozar la ocasion que se le ofrecia para huir la de nuestra presencia, ya se apercibia para ello, cuando todos vueltos de la primera suspension á fuerza de grandes ruegos le obligamos á que por entonces no nos hiciese semejante agravio; y él, casi constreñido de tanta obligacion así le pareció responder. Ya, vaqueros, que el cielo os pague deseos tan piadosos, para mi vida no aprovechan, la muerte venga, que esta solo busco; y vosotros, serra= nos, con ella al rededor de mis cenizas, como de costumbre teneis, cada año espero que ha-: gais los enlutados bailes: que ni silvestres deidades de desconocidas ninfas , ni sangriento' SStrago de enemigo lobo, ni cosa que á estas huela, poderosa es á inquietar mi pensamienlO: nuevo mal es el mio, nuevo remedio ha
12 ¿SIGLO DE ORO. menester, que en vuestras sosegadas selvas no se halla, Gozad, serranos, gozad estremeños, gozad pastores, gozad vuestros montes, gozad vuestros collados, y los dulces premios de la ventura: yo que sin ella vivo, cercado de mi dolor, ni de mi ganado ni de mí tengo cuenta; enfermo, como yo, y perdido anda Por la sierra. ¿Como quereis que cure agenas enfermedades quien valerse en las suyas no puede? ¡Dichosos vosotros á quien el cielo suerte tal tiene guardada, que permaneciendo en vuestros cortijos, cercados de verdes juncos y amontonadas piedras, pasais con quietud la vida, sin que las preñadas ovejas por la agenas majadas prueben nuevas y no conocidas dehesas, ni del vecino ganado el contagioso mal ofenderlas pueda: antes aquí dichosamente en. vuestras selyas y entrelos conocidos rios, á orila de esta clara fuente goceis el agradable frio, proveidos siempre los zurrones de manteca, queso y castañas, y á su tiempo de los maduros madroños; ni cuando el invierno vista de blanca nieve las sierras os faltarán apacibles fuegos; ni cuando la florida primavera sembrare las primeras rosas de su falda frescas sombras os faltarán, donde tejiendo nuevas guirnaldas, á vuestro antojo gozeis los tesoros de las flores. Y ahora, si á los desdichados algun con= suelo es concedido, yo ruego al justo cielo que despues de mi muerte oya en vuestros canta- 165 Iesonar mi nombre, no del todo olvidada >
EGLOGA PRIMERA. 13 por estas selvas. ¿Y como, dijo entonces Rosanio, tú no sabes que los cielos 4 mas que eso son poderosos? No hay duda, Melancio mio, sino que el mundo aun goze hoy en nuestros renovados siglos cosas harto dignas de celebrarse; y si tú ahora tan entero en tus pasiones no estuvieras, por alivio tuyo cier- to me atreviera á cantar cosa, que muy de grado escucharan nuestros pinos, los cuales, si las antiguas consejas de algun crédito son dignas, en aquel tiempo que el mundo no tan envuelto en maldades y vicios ofrecia á los hombres menos recatada y mas apacible vida, ellos con delgadas voces respondian á los amorosos cantares de nuestros pastores; y aun es de creer que no del todo desta antigua magestad desnudos en algunas dichosas selvas todavía guardan esta divina costumbre: lo cual muchas veces, así como acaecer suele, de noche á nuestros fuegos sentados oí contar á mis ancianos padres de la forma que ellos de sus abuelos lo aprendieron, y de antiquísimos siglos de unos en otros hasta nuestros tiempos ha venido. Mas porque yo ahora no pretendo hacer proceso de las edades, y el temor de los vengativos dioses me reprime, y el de tu disgusto es en mí muy poderoso, quiero callar como una piedra, rogando al piadoso cielo, Si allá alcanzan estas palabras, que ellas sean astantes 4 desterrar de tu corazon tanta pena, Así Rosanio decia, y así á todos con su yiyo
20 SIGLO DE ORO. precio de haberme criado entre robles y encinas, ni mi musa de habitar las selvas está afrentada. Ellas en tiempo de aquellos divinos cónsules no se tuvieron en menos que la sonora. trompa de Marte, á la cual como yo atrevidamente quisiese llegar mi rústico labio, así un cercano laurel, no sin virtud divina movido, sentí que me dijese: la edad crecida y las robustas fuerzas faltan, y al pastor solo apacentar sus ovejas conviene, y con flaca vena escribir rústicos cantares por álamos. Dijo; y yo las cercanas deidades humildemente adoré, “Mira tú, pastor, si es lícito pasar los limitesque. el cielo señala. Pan es el guardador de nuestros montes y el dios de las ovejas y cabañas, y el que juntando cañas hizo al mundo la primer zampoña: ni yo desprecio su son, ni de imitar cantando un tal dios por estos prados me desdeño; ni tú, cabrerizo, creas que Apolo en solos los riscos del Parnaso se recree : los bosques tambien le agradaron, y aun viven todavía sus versos por los pinos. ¿Y como, acudió entonces Rosanio, tú piensas que á todos las humildes retamas entretienen, y las pequeñas cosas agradan? Las cabañas y pastores las menos ve* ces se admiten, y mas si las flores son abrojos, las fuentes amargas, los campos por cultivar, - las selvas llenas de marañas, la laneza en solo el nombre: 4 las nuestras el cielo dé lo que les falta; y tú deja los tristes pensamientos CM que vives: respondeme, que pues Claudio Jo A A
EGLOGA PRIMERA. 21 rehusa, gustaré de cantar contigo: veamos como sabes tocarla nueva. zampoña. ROSANIO. - BERALDO, ROSANIO., Dime, cabrero, ¿es tuyo aquel ganado. Conque te vide ayer pasar el rio? ¿O á soldada con Clónico has entrado? BERALDO. No, mas á Tirsis guardo su cabrio: Dos cabras solamente tengo mias, Y el cabron la mitad tambien es mio. ROSANIO. | ¿Como tan desmedradas las 'trajas? ¿Tú no solias ser pastor lozano Cuando las vacas de Alemon pacias? BERALDO. Ya pasó, compañero, ese Verano, Y sucedieron tantas tempestades, Que igualaron los montes con el llano, Lleva el cielo tras sí las voluntades, Y así nunca da vuelta que no sea Ocasion de infinitas novedades. Lo mismo que dá en rostro nos recrea, Y aquello que parece mas durable Ayer se desechó, y hoy.se desea. ROSANIO. Pastor, sivá dicha el tiempo es variable, El ánimo del hombre no es de tiempo, Y así le asienta mal el ser mudable. quien tantas mudanzas le da el tiempo
Y SIGLO DE ORO. -No' le llamaré yo corazon noble, Llamarle he corazon de pasatiempo. BERALDO. | Mas firme soy que envejecido roble, Pastor, palma inmortal es mi cuidado, Que no sabe quebrar por mas que doble, Si en otro tiempo andaba descuidado, Y solo con mis cabras me avenia, Quizá que no seria enamorado : Mas ahora yo pienso que daría La mitad del ganado á quien me diese Ver unos ojos que otro tiempo vía. — ROSANIO. Yo tambien, si alabarme pretendiese, Mi Filis tengo, y soy enamorado; Y aun holgaría que ella lo supiese. Que cuando llevo.4 casa mi ganado Suele aguardarme sola en el camino, Y me asombra si paso descuidado. Rosas la llevo y flores de contino, Y pongo mis guirnaldas á su puerta, Y me huelgo de hablar con su vecino: Y de la primer fruta de mi huerta Una cestilla la enviaré colmada, Toda de flores y azahar cubierta. BERALDO. Esa, pastor, es aficion pintada; Ni el verdadero amor cabe en el seno, Ni deja el alma andar tan descuidada. ¿Yo no te vi pasar el sayo lleno De paja, y todo tal, que me hiciste
AY EGLOGA PRIMERA. 23 Reir un grande rato con Fileno? Y en mi cabron te digo que pusiste Los ojos al pasar por cierto paso, Que yo bien te miré, tú no me viste. ROSANIO. Sería por ventura, cuando acaso Cansado de coger fruta madura De mis huertos volvia paso a paso: - Mas si yo voy á ver la hermosura e,Filis, luego limpio mi vestido, Y me cubro de rosas y frescura, Y tan lozano voy por el ejido, Quella, segun me dicen, por mirarme Mil veces de su madre'se ha perdido. Si me siente cantar, baja 4 acecharme; Y esto en Filis no es mucho, si el ganado Se olvida de pacer por escucharme, BERALDO. Basta, pastor, que vives confiado: ¿Ya tú sabes juntar cañas con cera? ¿Tu voz en estas selvas ha sonado? ¿Yo no te oí un dia en la ribera Una flauta sonar áspera y dura, Y acompañarla de una voz grosera? ROSANIO. ¿Quieres cantar conmigo por ventura? - ¿Quieres que los dos juntos nos probemos, Y tú salir quizá desa locura? endas preseas nuestras apostemos, Un arco nuevo he de tener curioso, De cuerno reforzados los estremos;
24 "SIGLO DE ORO. Todo de ún palo índico oloroso Con labores de estaño guarnecido, Digno de cualquier brazo valeroso. Y un carcax de lo mismo, dó esculpido El malogrado Adonis yace muerto, Al pie de un fiero jabalí tendido. Mas contigo haré nuevo concierto: Es precioso mi arco, y no querría Aventurar tal joya á caso incierto, Sola una cabra tengo toda mia, A criar dos cabritos enseñada E Y ordeñarse dos veces cada dia; Aquesta sí será de mi apostada. Bien es el premio harto aventajado: Señálame otra tú de tu manada, BERALDO. No cabra, mas un vaso delicado Te apostaré, de tanta hermosura, Que no te quejarás por agraviado: Labradó es todo de madera escura: Clonio en el monte se halló la rama, Del divino Cleantro es la hechura. . De ébano, ó nogal quizá se llama; Y bien cabe su entalle por famoso Entre las cosas dignas de la fama, Es todo el vaso un bosque deleitoso, Y en medio dél tres diosas hermosísimas A Delante un pastorcillo venturoso; Así hechas las hojas sutilísimas, Que con ellas parece que se enraman, Y al pastor quieren parecer bellísimas,
EGLOGA PRIMERA» 25 A juzgar no se qué las tres le claman, Una pienso que es madre de Cupido, No sé las otras dos cómo se llaman. Por ser mi vaso, como ves, polido, Al labio hasta ahora no ha llegado, Que en mi zurron guardado le he tenido. ROSANIO, Tambien á mí otro vaso delicado Cleantro me labró, tambien el mio De ninfas y de bosques ilustrado: Donde pintó de Orfeo el desafio, Que hizo con los montes que le oian, Y á oir su canto se detuvo un rio: Las selvas puso allí que le seguian, Y los pinos tambien, que sin ruido De las mas altas sierras decendían. Por ser mi vaso, como ves, polido, Al labio hasta ahora no ha llegado, Que en mi zurron guardado le he tenido. Cualquiera cosa apostaré de grado; Escoge tú, que si mi cabra vieses, No hay que alabar tu vaso delicado, BERALDO, Bien cantaria yo cuanto quisieses, Mas somos compañeros, y algun dia Juntos hemos segado nuestras mieses: Por tanto, si querrás en compañía, Dejando ahora nuestro honor aparte, Los dos cantemos la pastora mia. ROSANIO. Canta, que soy contento de ayudarte;
26: SIGLO DE ORO. | Que nada habrá que tu amistad deshaga, Aunque estaba resuelto de ganarte. BERALDO, El cielo con mi fe te satisfaga La nueva obligacion en que me pones, Pues solo amor con lo que obliga paga. Oid, cielos, oid los ricos dones Que en mi cielo encerrais; y tú, pastora, Recibe nuestras puras intenciones. ROSANIO. Los nuevos resplandores de la aurora, Las tiernas rosas, las doradas flores, Cuanto en los senos del verano mora, No son, pastora, mas que borradores, Do quiso retratarse tu belleza, Dados como al descuido los colores. BERALDO, Las perlas con que el alba se adereza, Y el mundo argenta y viste de alegría: Las nubes llenas de oro y de riqueza, Los mensageros del alegre dia, La luz que siembran por la tierra y cielo, Sin tí, pastora bella, es noche fria, | Tristeza, enfado, angustia y desconsuelo. ROSANIO. Pastor, si veo un monte, en cuya cumbre Dejó un cielo plantado La primavera con alegres flores, Que con la clara lumbre Del nuevo sol dorado Echa de sí mil yarios resplandores,
EGLOGA PRIMERA. 27 Me parece que miro alguna cosa Que es sombra del cabello de tu diosa, BERALDO. Los lazos con que amor cautiva y prende, Las redes y marañas Con que enreda mil almas y mil vidas; El oro con que enciende El fuego en las entrañas, Que las dejaen ceniza convertidas, Dese cabello de oro ensortijado, Por nuestro bien, pastora, fue robado. ROSANIO. ¿ Has visto los remansos mas hermosos De la leche cuajada, | | Cuando temblando apenas deja verse, O enanos espaciosos La nieve no pisada, Que abriendo el sol comienza 4 deshacerse? Pues aun es mas hermosa, y sin mancilla, La bella frente de tu pastorcilla. BERALDO. > Le bella frente de mi pastorcilla, Si yo“quisiere ahora arla en comparacion justa y medida, La plateada silla De la rosada aurora, Quedára en su retrato deslucida, Amortignado el sol resplandeciente, el dia en las ventanas del oriente. ROSANIO. e Unos arcos y venas van parejas
23 - SIGLO DEORO. : Por la blanca azucena j Que te parecerán oro escarchado: Mas mirando las cejas, X la frente serena Donde tu paraiso está cifrado, Verás, no oro escarchado con el hielo ; Mas dos arcos de gloria en solo un cielo. - BERALDO. ? Si hay dos arcos de gloria en solo un cielo, Serán, pastora mia, bal Los dos arcos triunfales de tus ojos, Con que amor tira al suelo Saetas de alegría, Y le siguen mil almas por despojos: Dichosos arcos y dichosa vira, Y mas dichoso el blanco á quien se tira, ROSANIO. El sol, la luna, el alba y el lucero, Las doradas estrellas, | Los ejes de oro en que restriba el cielo, - El dia placentero, Bañado en luces bellas, Lloviendo lumbre y gloria por el suelo, - Son, pastora, los bienes que 4 manojos Saca amor por las puertas de tus ojos. : BERALDO, Saca amor por las puertas de tus ojos, Pastora de mi yida, e Cuanto bien por el mundo se reparte; enecen los enojos, la alegría escondida
he] EGLOGA PRIMERA. 29 Brota al moverlos tú por qualquier parte: ¡Ay ojos mios, quien volviese á veros Sin nuevo sobresalto de perderos! ROSANIO. Quisiera aquí pintar de tu pastora La boca soberana, Conchuela en cuyos senos plateados Un paraiso mora, De adonde llueve y mana La gloria que dá amor á sus privados; Donde lo menos que hay es el concierto, Del blanco aljofar en rubies enjerto. BERALDO. a Del blanco aljofar en rubies enjerto , Mas claro y mas lustroso Que el que nace en conchuelas orientales, El tesoro encubierto En el seno precioso, Do se crian mis bienes y mis males, Es la riqueza que á la vista envia Esa celestial puerta de alegría. ' | ROSANIO. ¿ Has visto entre la nieve deshojada na encarnada rosa, O algun rubí sobre marfil sentado, O á la nieve mezclada La hojuela olorosa Del clavel rojo en carmesí bañado? ues aquesto es tinieblas y pobreza, elisa, puesto ante tu gran belleza.
132 SIGLO DE ORO. reza que el tiempo suele huir de nuestra vista me sentí lleyar por revoltosas y encubiertas sendas á los espantosos senos de la tierra, donde grandes lagunas, grandes estanques, grandes fuentes y rios contemplaba. Pasando por algunas partes llenas de temerosos ruidos , no sé si causados de los inmortales diluvios de agua que sobre mí manaban, ó por ventura de las gentes que ya arrancadas de los vivos en aquellas escuridades tienen su espantosa cárcel, y no tan presto por las cercanas aberturas de la tierra segunda vez la amada luz llegó 4 nuestros ojos, cuando 4 mí me pareció que á otro nuevo mundo hubiésemos venido, _ * donde todos los montes, todas las sierras y collados, que descubrimos, cuajados de no vistas riquezas se mostraban, corriendo por unas partes rios de resplandeciente oro, y por otras grandes estanques de luciente y limpia plata; y no sé si admirándome yo de semejante cosa súbitamente me ví debajo de una profunda y ancha laguna, cuya increíble grandeza me hizo creer que en aquel punto el famoso Océano con todas sus regiones de agua hubiese pasado sobre mi cabeza. Mas luego que sentada encima de sus delicadas ondas vi una soberbia y populosa ciudad, no sin mucha admiracion dije en mi pensamiento: esta sin duda es aquella Grandeza Mejicana, de quien tantos milagros cuenta el mundo. Y bien que ya otras veces oyese decir que sobre collados de agua
EGLOGA SEXTA, 133 tenia el fundamento, no por eso creia que así toda pendiente en el aire sobre tan delgado suelo estrivase; el cual no otra cosa me parecia mirándolo. encima de mis hombros , que aquella delicada costra en'que-labrando las industriosas- abejas sus panales' suelen tambien edificar torreados y hermosos castillos de limpia cera: por cuya causá con un nuevo y particular gusto despacio me-puse 4 contemplar semejantes: maravillas, llevando.4 veces la vista porlas anchas y hermosas calles cargadas de soberbios edificios, :á veces contemplando sus ilustres ciudadanos, sus galanes y ataviados mancebos , como unos valientes y poderosos centauros sobre lozanos y revueltos caballos cubiertos de guarniciones y jaeces de oro; sus hermosísimas “y gallardas damas , discretas y cortesanas entre todas las del mundo; los delicados:ingenios de su florida juventud ocupados en tanta diversidad de ioables estudios, donde sobre:todo la divina alteza de la poesía mas que en otra parte: resplandece. Á veces saliendo desta contemplacion miraba aquellos reales palacios, dignos de aposentar en sí un grande imperio , y otros aunque de mas breve y moderada hechura, merecedores por el valor que encierran demas que el segundo lugar, los cuales consagrados á la castísima Diana, y con un abrasado fenix de amor por empresa, llenos de soberanas ninfas de lo mejor de aque- Jlas lagunas en tantas maravillas resplandecen,
134 SIGLO DE ORO; que allí de nuevo me convidó amor á regalar la vista y 4 no desear mas deleite del que gozaba, hasta que misamorosa guia por: fuerza me obligó 4 mirar das saltas: torres de:los tres famosos templos, que:con resplandecientes techumbres mantienen:dentro de las:mubes un eterno dia, cuya intolerable pesadumbre, rom- Piendo el delgado suelo: por algunas partes, de tal manera están<colgadas sobre el agua las pendientes piedras. de sus fundamentos, que á no ser por las cristalinas ninfas sustentadas en columnas de: vidrio «ya con peligrosa” caida hubieran arrninado-el mundo. Y 4 este tiem: po, aún sin perder de vista los mejicanos cristales, 4 mí mepareció que á una carcomida roca llegamos, de adonde todas aquellas aguas nacian, y allben alfombras de menuda yerba, 4 la, puerta de una cueva: que los encrespados riscos hacian, dos ninfas descubrimos tán ves. tidas de celestial hermosura, que apenas su divino:resplandor se dejaba hallar-de nuestros ojos, ceñidos los dorados cabellos con sendas guirnaldas de verde pimpinela y Ovas, y en las manos sus labores que con ellos.competian en delicadeza. La una juzgué yo-por diosa de aquel lugar; mas-la que con ella estaba, si co» mo lo demas no fue sueño, :sin encarecimiento diria que habiendo los dioses de: criar beldad en todas perfecciones acabada , solo un retrato desta harian; que la mucha hermosura de sus alegres ojos no habrá corazon tan lisongero 4
EGLOGA SEXTA. 135 quien la libertad no cautive, ni él podrá hallar libertad mas rica que el cautiverio de tales ojos. Estaban ocupadas en sus labores, y la primera , que Clitiso podria llamarse, haciendo reseña de la suya, tal que en su competencia Aradne viviera envidiosa y desconfiada , asf á su bellísima compañera dijo: ¿Que te parece ninfa: mia desta labor? ¿Por dicha algun descuido hallarás en ella? Yo hasta ahora no le veo, ni puedo creer que la envidia se lo halle. Al principio bien pensé labrar aquí toda la celebrada historia de Orfeo y su amada Euridice, de la suerte que á Nerea con tierno y lamentoso sentimiento una tarde se la oí cantar, y segun mi pretension me ha salido dichosa, ya quisiera no haber olvidado nada del amoroso suceso; porque en esta parte 4 los principios así tenia trazada la fértil ribera de Penco, que aun en el borron creyeras que las resonantes arboledas movidas del blando viento convidasen 4 gozar de su agradable frio, sembrados por los floridos campos los rebaños del pastor Aristeo, que ya tambien en esta parte se mostraba dibujado en aquella misma figura que por entre espinas y abrojos á todo correr iba siguiendo la amada Euridice , no sé si por alcanzarla Ó por no perder de vista su hermosuraz pero convidada de mas gustoso entretenimiento por entonces no quise, de lo que ahora me pesa, proseguir este dibujo, sino comenzar la historia de lo mas delicado della, como sea
136 SIGLO DE ORO. cierto que siempre las cosas tristes mas que las alegres muevan nuestros ánimos. Y así comenzé los trabajos de mi aguja desde aquel punto que el delicado pie de la ninfa tocó en la peligrosa huida el encogido áspide con que , así dioses lo quisistes , entre las flores una rosa mas se vió caida, no de otra suerte que sobre el verde surco cae la olorosa y tierna: azucena del rústico arado descomedidamente arrancada. Y todas las vecinas selvas, llorando el desdichado suceso, blancos canastillos de rosas derramaron sobre el frio cuerpo, que en ellas sepultada una Venus dormida parecia sobre la yerba; y dejados aparte los infructuosos llantos que por aquellos desiertos el rístico «Aristeo hizo, y el castigo que á su delito dieron las diosas de los cercanos montes, apocando sus enjambres , destruyendo sus rebaños y sembrando fuego en sus mieses, que no es digno de pasar en silencio, ni como aquí has visto yo me desdeño de ponerlo en lo mas precioso de mi tela. Lo que en artificio sobre todo mi trabajo se aventaja es de Orfeo aquella célebre bajada á los temerosos reinos de la muerte; y aunque la pena de su mirar se vea viva en él todavía, hazaña es á mi parecer digna de no pasar en silencio. ¿Mas queno puede el amor? Todo lo facilita, y no es el mayor de sus milagros ir á buscar placer á la morada de los tormentos; pues siéndome fuer- Za, pintar en este paso las no vistas regiones
EGLOGA: SEXTA. 137 que en los senos de la tierra se hallan, los vacíos reinos de Pluton-y las casas-de los ya enterrados, muradas de una eterna: y triste noche , no pudiendo hacer trasparentes aquellas espantosas concavidades, ni. olvidar en mi pintura lo que en ellas los soberanos dioses han guardado: con:esta: confusa niebla me pareció escurecer los primeros resplandores de las figuras, la cual yo:no me admiraré-que tú demasiadamente me-alabes, porque. ya ha habido - ninfas que contemplado aire, han pretendido levantarla,. deseosas. de gozar .mi' labor sin aquel fingido impedimento. Y siacaso de Hlegeton las ardientes ondas no corren con aquel desenfrenado cursó que deseas, advierte, divina ninfa, 4 la siavidad de aquella, cítara de Orfeo, que si' debajo de-la- perfeccion: de: mi arte cupiera su poderosa armonía, no fugra necesario decirte que ella' era quien dulcémente las tenia encantadas; y la que bastó 4 sacar de la negra lama y. podridas ovas del estigio lago aquellas delgadas fantasmas , imágenes de los que ya no vivén, que allí envueltas en podrido cieno de mil siglos atrás estaban. :olvidadas, sembrando la consonancia de sus acentos tal deleite que, si creer se. puede, pudo por algun tiempo ablandar las cruelísimas hijas de la muerte; y dejando de silbar sus ponzoñosos cabellos, oyeron las serpientes su dulzura y detuvo el vuelo la amortiguada luna, que como verdadera imágen de la noche por aque-
138 “SIGLO DE ORO; las calladas riberas con delgada luz y encogido rostro vive. Mas ahora vuelve los ojos á esta pequeña sombra ya segunda vez arran* cada por los escuros hados de-la presencia de su descuidado amante, que antes del divino término volvió á la-cara prenda los amorosos ojos, no por quebrantar, ó:castísima Proserpiz na, tu precepto, mas por satisfacer su amor: y erro por cierto digno de perdonar, si algo allí se' perdonase. ¡Terrible' cosa de oir! Tres veces se oyó resonar el infierno, y tantas el temeroso bramido de las furias corriendo fue por las profundas cavernas del mundo y. la desdichada Euridice, muerta dos veces :en su florida edad, ya, dijo, de los rigurosos dioses soy llamada: 4 todos está difinida su suerte: cortó la“ parca una vez el precioso estambre, y la vida solo hasta muerte se concede: los ojos,"que de alguna luz*se iban: vistiendo y el nuevo-airelos abria: poco:á:poco, con un eterno sueño se han cerrado. A Dios, querido esposo'; que cercada de una escura sombra vol: verme siento á la universal noche: vano ha sido tu trabajo, y en vano, pues no soy tuya; trabajas-en detenerme. Así es fama que dijo; y no de otra manera que un negro humo se fue desvaneciendo por el aire : tres veces con sus brazos procuró el liviano amante encadenar el amado cuello, y tantas, cual ligero sueño, se huyó de los amorosos lazos, faltándole aquella virtud y fuerza que enlazada vive por
EGLOGA SEXTA. 139 Jos duros nervios, mientras el sutil espírita está en ellos detenido. Mas: lo que despues al desdichado Orfeo: sucedió , llorando en vano los engañosos dones de los sepultados reyes, trayendo á escuchar su música las hayas, los cipreses y-los álamos, encantando los fugitivos rios; y últimamente la infame muerte que las crueles mugeres de Trácia:le dieron”, aun se está como-ves en dibujo, yen ello 4 ratos ocu! po mi gusto y tiempoy'mas aunque tu labor lena, como'creo, esté dessobéraros secretos y de preciosos colores” resplandeciente, no. sin gran risa:se deja ver-el sátiro.que 'en esta red * está caido;; armquespor ignorar el fundamento de:la fíbula, mo: me: sea fácil decir lo:que dé su perfeccion siento, mas de que bastará''ser obra tuya: para que nadie pueda: dar pareéér sino fuere en su'alabanza; porque cierto la vi: veza devaquel pastor que allívestá tocando 'su zampoña tan de veras engaña la: vista, que ya milyeces,. creyendo que wivo'esté, -me ha obligado: á escucharle; y en verle mirar tan aficionadamente tu retrato me' hace sospechár que no carece de misterio la pintura, y que mas te» ha costado:su labor que pintar un sá? tiro caido en una red 3 y aquestas ninfas “de que aquí. te pintaste rodeada, ¿de que ciélo bajaste su hermosura? Que'cosa nueva es pá? ra mí que el mundo alcance tanta beldad; más ahora seandiosas de los montes ó guardas de las verdes cuevas, dignas son-del lugar que í
(140 -SIGLO DE ORO. ocupan: ¡participe yo de los secretos de tu la: bor3 así €n-los brazos del contento, que la es- Peranza te promete, libre te veas de la soledad que. publicas. Desta manera la:<casta Clitiso daba á.entender á su compañera los milagros de su aguja;' y así finalmente la conjuraba 4 que;ella. los suyos le descubriese, cuando la bella ninfa, cuyo nombre ahora perfectamente BO sé así abriendo:sus dulces labios le:satisfizo: De mi-Jabor no quiero que digas tu pare- Ser, basta que de mí su nueva: historia hayas aprendido, que por' grande que sea la perfecion de una pintura, para quien ignora el caso bien podemos decir quedas mas vivas: figuras £sicn muertas; pero en:tanto “que: para darte entera relacion. de mi cuento acabo.éste segun- 20,FOtrato;, ocupadas en nuestras labores can" temos; si gustas alguna cosa de placer que nos suspenda. los: cuidados. Tú; ninfa mia, dijo Clitiso,, eres. mí gusto, á mí solo toca obedecerte:. «comienza, que el seguirte, que es mi oficio, yo lo haré como supiere. Querian ya las: dos. bellísimas. diosas dar principio: 4 sus cabtares, cuando:en lo: alto-de la carcomida voca. 1na cercana deidad que éscuchándolas es: taba en forma apareció del divino Proteo, ora fuese el dios de las vecinas aguas, ó la mages tad de algun sagrado rio; coronado de verdes Ovas, lleno de rocío el rostro , y la blanca barba loviendo cristalinos arroyos: un sombrio sauce em: da mano , que de: provechoso sustento Y
EGLOGA SEXTA. 141 agradable abrigo le servia; y desta manera, con gran gusto de los que le oian en tono so- nor0 y grave comenzó á sembrar por el aire estas palabras: PROTEO. a Oidme bellas ninfas, tiernas diosas; Que si gozosas escuchais mi canto, Un templo santo, hecho de una cueva, En luna nueva y en collado antigo, De aquí me obligo á consagraros luego, Y nocon fuego, mas con tiernas flores. Por los favores deste beneficio, Al sacrificio iré cada mañana, Y la temprana fruta por mas nueva A vuestra cueva llevaré en la mano: Ya del manzano las manzanas de oro, Ya del tesoro rico de los prados Los mas pintados lirios y las rosas. Pues, tiernas diosas bellas, escuchadme, Y sies lícito, Ó cabe en mí tal gloria, Vuestros lenguages sacros declaradme Para cantar con ellos una historia A vuestras cuevas llenas de deidades, Que dure por mil siglos su memoria. En un tiempo ví yo dos voluntades, Así conformes como son los años, Que nos miden y roban las edades: Fiáronse del tiempo y sus engaños, Y su conformidad quedó deshecha, Y habita cada cual reinos extraños.
148 - .SIGLO DE“ORO, 7 Tu vista manda amor que solicite, La razon que me parta: dí tí en esto Señora ¿que haré? que yo estoy presto: De hacer por tí cuanto mi amor permite. Mas ahora vaya, muera ó resucite, ch 2933 El corazon que en tu poder he puesto En él se quedará, que no es honesto. > Lo que una vez se dá que otra se quite. Que le trates tan bien , como él te quiere, Es lo que en esta ansencia te encomiendo, Por el provecho que á los dos nos viene.» Y si alguno agraviado te dijere | Que amo otra beldad, dile riendo: Mal podra amar quien corazon no tiene. Con esto quedaron en tinieblas hasta aho» ra mis sentidos, y él engañado dejó estos montes, y yo no sé si lo quedé en fiarme tanto de sus cosas; y porque entre las demás que aquí en honra deste pastor mi aguja ha puesto es el gracioso acaecimiento de aquel sátiro, tú, Clitiso mia , sabrás que en aquella sazon que el encendido sol corre por la mitad del cielo, enjugando el tierno rocío de las yerbas, este rÍstico dios, lleno de calor y polvo, así-la cara en llamas encendida como si colorada amapo: la fuera, por nuestras riberas discurria, ahora de la caza cansado, ó á expiar bajase alguna ninfa hermana nuestra; cuando yo entre unos frescos árboles en compañía estaba de mi pastor, y él entretenido con su zampoña de solo
EGLOGA SÉPTIMA. 149 cantar alabanzas mias se acordaba : ¿pues que te diré de lo que al grosero Fauno avino? Tú sabrás que aquella famosa red que Vulcano hizo acostumbrada á ligar con fuertes nudos inmortales miembros, habiéndola hurtado Mercurio para prender con ella 4 Clorides , Clorides tierna y placentera ninfa, que tras el alba sale por el mundo sembrando los jazmines y rosas de su falda, despues de alcanzado su intento, y presos con ella en el fresco aire sus placenteros amores, de una mano en otra vino á poder de Doris, celebrada ninfa de nuestra laguna, ella deseosa de prender una blanca cerbatilla que de ordinario visitaba su fuente, en una senda la habia tenido cuando al sátiro, que á gran recato venia codicioso de hacer suerte en nosotros, caido vió en la encubierta red, y la cristalina Doris, que en sí no cabía de placer, saliendo de sus aguas se bajó á contarnos la caza que sin pensar habia hecho, trayéndole 4 mi pastor, cuyos mortales sentidos ya eran dig: nos de tocar cosas sagradas, una rústica zampoña que del cuello del cautivo dios habia quitado, y con ella, como aquí podrás ver, comenzó de alegrar las olvidadas selvas, can: tando versos dignos de que ahora yo te los diga. Así la sagrada ninfa en lo mejor de mi regalado sueño prosiguiendo iba su gustosa fabula, y queriendo á mi parecer comunicar á su compañera Jo demas que en su labor habia, los rústicos cencerros de un gran hato de ovejas
150 SIGLO DE-ORO. : que á la sazon iba llegando, el sueño, su her-. mosura y mi. contento con el nuevo ruido me arrebataron: de-los ojos, volando por el aire las sutiles sombras de la libre fantasía, despertan-. do en aquel mismo lugar que poco antes me: habia echado, y el anciano Áristeo que no sé que enemiga estrella allí 4:tal tiempo le trajo, llegando donde yo medio vivo y medio muerto estaba así comenzó 4 cantar , forzándome á que á pesar mio le respondiese: q ARISTEO. SERRANO, ARISTEO, Dime, serrano, de placer desnudo, Caido y contemplando las estrellas, ¿Hante dejado los pesares mudo? ¿O. has echado en olvido tus querellas? ¿O así callando piensas remediallas? ¿O estás pensando de morir por ellas? Cuéntame ya el estado en que te hallas, Que si es de gusto, quiero recebillo, O ayudarte en tus penas á llorallas. | SERRANO, Temor tengo, Áristeo , de decillo: Cosas he descubierto soberanas, | * Dignas de más que un pobre pastorcillo, i creo yo que-fuesen sombras vanas ) Ni creas tú: que cosas tan divinas Sean sueños ó fábulas livianas. Festigos son las aguas cristalinas 7 ANN e s - s
EGLOGA SEPTIMA. 151 Testigos estas flores y estos prados, Los montes y las ninfas sus vecinas. Jamás se ha visto en ojos limitados Gloria tan alta, lícito es decillo, Mas no aquí entre los rústicos ganados. ARISTEO. Cuéntame ahora si querras, carillo, Las cosas grandes; mientras tú las cuentas De mastranzo haré un haz y de tomillo, Hartas vienen mis cabras y contentas; Bien puedo yo sentarme entre las flores, Y á tí las selvas te estarán atentas; Dí, que las ninfas oyan tus primores; Canta tu cuento, gustaré de oillo, Pues eres el primor de los pastores. SERRANO. Despues, pastor, prometo de decillo; Ahora, en tanto que su tiempo llega, Toma tu ya olvidado caramillo, Y suene en nueva voz, que al cielo plega Hacerle sus acentos inmortales, Y 4 tí famoso en esta fértil vega. Renueva aquí tus olvidados males, Que en otro tiempo por aquestos prados Te oyeron las encinas y nogales. Si con la mucha edad no estan borrados De tu memoria, canta ahora aquellos Que dejaste en el alamo apuntados. Mas si te olvidas por ventura dellos, Dime los que en el rio me cantaste, Que no me harto bien de encarecellos,
152 SIGLO DE ORO. Cuando á moler el trigo que segaste A cuestas le llevabas, que tu asnillo En la sierra aquel dia no hallaste. ARISTEO. Tiempo fué ya, pastor, si es bien decillo, Que pudiera dar gusto y alegria Mi canto al mas penado con oillo; Y sin cesar de noche ni de dia, Por aquestos collados y praderas Siempre oyeras sonar la flauta mia; Y aunque cantaba mucho, no dijeras, Segun sabía entonces de canciones, Que una dos veces en mi boca oyeras, Los sátiros y ninfas á los sones De mi zampoña por aquestos prados Hacian placenteras invenciones: Pacian con sabor nuestros ganados, Y tal vez se probó que en escucharme Quedaron de las yerbas olvidados: Mas ahora cantar seria infamarme, Pues no podré llegará lo pasado Por bien que trabajase en remedarme. Dias ha que de un roble está colgado Mi rabel: mis canciones amorosas, Que pasaban de mil, las he olvidado. El tiempo, que tras sí lleva las cosas, En el que ahora estoy pudo arrojarme, Que aquestas son en él piezas forzosas. La voz tambien, cual ves, quiso dejarme, Y los lobos primero á mi me vieron Que yo pudiese dellos recatarme, : j | . k
EGLOGA' SÉPTIMA, 153 Pregunta á aquellos álamos que fueron Fieles testigos de mis penas vanas, Los versos que les dí, ¿que los hicieron ? Ahora deja el canto, y con tus canas Tus vides poda, enjiere:tus perales, Y cogerán tus nietos las manzanas. | SERRANO. Calla!, pastor, ó escucha los pardales, O en tanto que de mimbres una cesta Acabo de tejer, cuenta tus males; Y Erifile conceda ahora á esta - Tu última cancion igual dulzura A la que tú en las otras tienes puesta, ARISTEO. - Mientras que á la frescura deste viento Nuestro ganado atento nos escucha, Y no con pena mucha los renuevos Cortan tiernos y nuevos nuestras cabras; Y mientras que tú labras tu cestilla, Y de hácia la villa entre estas flores Se llegan los pastores que esperamos, Haciendo destos ramos una cueya, Te contaré una nueva maravilla Que ví junto á la villa en mi primera Edad, cuando yo era así mozuelo, Que los miembros del suelo comenzaba A levantar, y andaba tras los grillos, Y en unos cañutillos los metia. Con su madre ví un dia en mis vallados Madroños colorados mas que grana Cojer á una serrana, tan hermosa,
154 SIGLO DE' ORO, > Que entre las flores rosa parecias Un manzano tenia yo guardado, Que el invierno cargado con su fruta Sazonada y enjuta siempre estaba, Yo que las dos guiaba, así tamaño Que quince enaquel año no cumplia, Corrí donde tenia-mi manzano, Y de lo mas galano trage lleno De:manzanas el seno, y luego dellas Una de las mas bellas escogida Se la truje escondida á mi Tirrena, De tierno bello llena, así olorosa, Que trocara la diosa por aquesta La que en otra floresta-de la mano De aquel pastor troyano le fue dada, Y con la voz turbada y diferente, Mostrando ocultamente la manzana, Toma, dije, serrana de mi vida, Y ella desto ofendida y alterada, Cual la luna encarnada así se puso, Yo, atajado y confuso quedé muerto Y sobre aquel desierto suelo echado, Ella por medio el prado, las mejores Y mas hermosas flores fue cortando, Y sobre mí sembrando las mas bellas, Allí cubierto dellas me dejaron. Desde aquí comenzaron mis suspiros, Y los primeros tiros de Cupido; Allí fue concebido aquel veneno : Que aun se vive en mi seno todavía, Por esta yo escribía mil canciones,
ECLOGA SÉPTIMA. 155 Y en.otros tantos sones las cantaba; Por esta procuraba nuevas flores ,..: Y al dios de los amores hice altares, Y con dulces cantares! cada dia Á Leche y vino offecia á nuestra Pales; >> Y con dones iguales, por las fuentes Las ninfas trasparentes visitaba, Y guirnaldas colgaba donde via Que la deidad vivía mas cercana; Y la primer manzana, 4 tí Silvano Siempre te dió mi'mano, porque fueses Fiel guarda de las. mieses de mi diosa. ¡O vida deleitosa! A. no acabarse, ¿Quien pudiera hartarse de tal yida? Mas ya toda es perdida: ¡Ó bien humano, Y como es todo vano cuanto ofreces, E Y aunque inmortal pareces en tus cosas, Unas falaces son y mentirosas! SERRANO. Pastor, tal es tu canto deleitoso, Cual suele á los gañanes fatigados Sobre la grama ser dulce el reposo; O cual en los desiertos abrasados Suelen juzgar la fuente entre las flores, Los que con sed la buscan fatigados. No solo sobrepujas los mejores En cantar, mas si Apolo te escuchara Segunda vez viviera entre pastores. Mira la luna reluciente y clara, Que codiciosa de escuchar tu canto, Sale vestida de belleza rara,
158 SIGLO DE ORO, Vida en mirallas y dolor en vellas:. Milagro es que al placer falte contento, Que, el regocijo lore es nueva historia, yo que en verlo cobre mi alegría: Mas que con agua de ángeles y aliento De ámbar me haga amor infierno y gloria, lO es fuerza suya, Ó gran flaqueza mia. Bien se-descubrió. en el pastor con la suavidad de-la'voz la mejora desu pecho, y-lo que pueden ocasiones en quien se deja gober: nar dellas. “Y mas cuando-'con un baston de acebo en la;mano, guarnecidos los extremos de blanco estaño, se levantó de un seco tronco de oliva donde: sentado estaba, y llegándose á Fileno que algun tantodesviado de nuestra conversacion al pie de un castaño mas que todos temeroso y triste yacia, casi obligándole por fuerza á dejar sus importunos cuidados, así le dijo:.No sé, extrangero pastor, que causa puede haber para que así apartado de nosotros y como despreciando ruestros placeres no hagas mas que derramar dolorosas lágrimas. ¿Por ventura á tí solo juzgas en el mundo. merecedor de tal oficio, donde apenas se halla un corazon que podamos llamar perfectamente contento? Deja, zagal, ejercicio tan importuno, que si el tiempo ahora no tan en tu favor se muestra como'tus cosas piden, ya tras escuros y revueltos nublados muchas veces Vimos salir el sol que nosotros juzgábamos por
EGLOGA OCTAVA. 159 perdido, y si aquel yalor:que:en tí se muestra no tan solamente está'en la corteza, como no es cosa digna de creer, 4 lo menos puedan hoy mas:contigo nuestros ruegos que tus:cuis dados, y: poniéndolos por un: rato:en el olvido y holganza que 4 tu:salud conviene, con suave voz' alegra nuestras riberas, porque tan contentaside escucharte como hasta ahora deseosas han estado de oirte, en tanto que tu canto dura, nuevas yerbas y. flores ofrezcan :á nuestros rebaños. Y porque:no entiendas: que mi presuncion acaso pretende dejar sin premio tu trabajo:, esta última vez que á-la ciudad fuí á vender bien doce mantecosos quesos que de mi cosecha tenia, no muy desviado del camino, como por feliz agiero de: mi vuelta, me hallé un pequeño globo quede fino oro.me certifican'ser, de aquel tamaño y grandeza que solemos coger las amarillas ciruelas de los silvestres árboles, pero de: mano tan artificiosa obrado, que en él por órden toda la descrip= cion de la tierra perfectamente está esculpida, sin que haya rio tan apartado ó fuente tan poco conocida que allí no ocupe suficiente lugar. Y creo que si este para tanta obra estrechísimo no fuera, no solo las selvas, los bosques y las grandes ciudades, mas toda la diversidad de animales que la naturaleza ha producido se vie: ra en él trasladada; que no á otro fin en al. gunas partecillas así se ven comenzados á labrar, que quien con cuidado los mirare mo dirá
166 SIGLO DE ORO. tal concierto que si alguno aquí tan entendido se hallare que la cifra en que le pusiere por sí soo acertare á leer, esta nueva podadera sea el premio que celebre su aventajada habilidad, con que despues de labrar sus huertos en los mas crecidos árboles pintar podrá con vivos rasguños la hermosura de Menga, los fuegos de Filis, ó inmortalizar las alabanzas de su Mecenas, si alguno tuviere; y diciendo esto, porque de todos el pastor dignamente era ama» do, deseosos de darle gusto, sin nos ocupar mas endleer otros árboles, al que habia escogido nos llegamos, que para tan alta dignidad como los derechos cipreses á los humildes parrales así á4 los demas en hermosura y grandeza se aventajaba; y allí de los que le seguíamos con gran placer rodeado, al son de nuestras zampoñas comenzó á labrar su cifra y cantar desta manera; Dulce regalo de mi pensamiento, Otra alma nueva para el alma mia, Nueva á los ojos, no 4 la fantasía, A quien hizo el amor su eterno asiento: Ya que ha llegado 4 colmo mi contento, Si la esperanza en que este bien vivía A los dos no fue incierta profecía, Baste ya el padecer, baste el tormento, El pecho, que en tus gustos abrasarse Dulcemente se deja, te suplica Eches de yer su fe no ser fingida,
- EGLOGA OCTAVA. 167 - 'Tomará en esto fuerzas de arrojarse, O nombre ilustre, 4 hacer por tí una rica Barata el alma de su nueya vida. La cifra de Rosanio, su deleitoso canto y nuestra música no sin gran placer se acabó á. un tiempo: mas aunque muchos en la pastoral junta habia que en ingenio y habilidad con los del antiguo Sebeto pudieran competir, ninguno por entonces se halló que la entendiese sino fue el vaquero Meliso, que agúdamente con otra tal descubrió lo que á todos era encubierto, ora fuese que Rosanio le hubiese comunicado el secreto, ó que el artificio del soneto ó las letras dél se lo dijesen, ó, lo ue mas razonable es de creer, él solo conociese la pastora 4 quien las alabanzas se encaminaban: él 4 lo menos no como los demas se ocupó mucho tiempo en mirar lo que nuestro pastor escribia, antes poniendo toda la atencion en su canto, mientras él duró, con gran sutileza lo fue escribiendo en una delgada corteza de árbol, y ésta de lirios y rosas coronada, y ayudándole todos con música la colgó encima del disfrazado nombre, con que al agradecido Rosanio grangeó la voluntad de suerte que no solo le dió la prometida podadera, como á mas cierto adivinador de su enigma, mas quitándose del cuello una curiosa zampoña de siete desiguales cañas con tal artificio labrada, que cualquiera pastor muy presumido
168 SIGLO DE ORO. se podria preciar de tocarla, dándosela así le dijo: Toma, venturoso serrano, el don mas acomodado á tu suerte que las sagradas musas te pueden ofrecer, que yo en su nombre feliz. mente adivinando lo que de tí el mundo espera, de hoy mas te prometo que así con esta zampoña hagas resonar-por las floridas riberas el venerable nombre de Belisa, que todo lo .pasado se juzgue sombra de tu prometido yalor». Meliso entonces tomando sus premios y rindiéndole amigablemente las gracias, todos con gran regocijo y placenteras burlas nos fuimos á una clara fuente que del socavado engaste de un álamo salia, y allí sin guardar órden, sobre la menuda yerba sentados nos comenzamos á entretener en varios ejercicios: quien alabando con encarecidos versos la'lozanía de sus vacas, quien las hechuras de sus mastines, Ó la braveza de algun zeloso toro: que afrentosamente vencido los temerosos bramidos sube al cielo; y aun alguno entre nosotros habia que codicioso de labrar una ZAmpoña, escogiendo los mas delicados cañutos, los Otros apartaba para con blancos mimbres hacer despues una curiosa jaula, cantando 4 vueltas destas ocupaciones unos amores agenos y otros sucesos propios, y todos al fin cosas aunque humildes de mucho gusto y pasatiempo; cuan: do Leucipo, que por aquel tiempo el Apolo de aquellas cabañas era, rogando á Meliso le piestase el son de la nueva zampoña, vuelto
EGLOGA OCTAVA» 171 En un lenguage temeroso y santo; Y desto, ganadero, no te asombres, Que si los cuentos no son hablas vanas, Las estrellas tambien tienen sus nombres, Y antes de gozar sillas soberanas, Cual nosotros vivieron en el suelo, Vistiéndose tambien sombras humanas; Mas despues que-les dió acogida el cielo Por su virtud y suerte conquistado, No á todos muestran su callado vuelo. LEUCIPO, Grandes cosas, pastor, nos has contado 5 No digas mas, que tales maravillas . No son para contar entre el ganado. Erizado el cabello en solo oillas, Entre el temor y mi gaban revuelto Apenas te he escuchado de rodillas, Que el seso y discurrir mas libre y suelto De un ignorante y simple pastorcillo No llega á tanto como tú has reyuelto. ALCEO. Calla por Dios, carillo, que de miedo Estar aquí no puedo: un caso extraño Oí contar antaño á un ganadero Que era medio agorero, que en la tierra Donde la luz se cierra y abre al mundo, Hay un valle profundo, en que vivia Un pastor que entendía los conciertos De los bosques cubiertos de deidades, Y los cursos y edades de las cosas, Que por sernos dudosas las tenemos
172. SIGLÓ DE ORO. Del hado que entendemos ser divino, Este supo el camino mas seguro, Y un dia todo escuro, negro y fiero, Estando el estrellero contemplando Por donde, como y cuando el cielo rueda, | Con una frágil rueda de palillos A ciertos pastorcillos enseñaba Que la luna hurtaba al sol la lumbre A Y una sola vislumbre dél tenia; A cuyo fin de dia no alumbraba ; Antes huyendo andaba de su vista ; Y que tambien fue vista, no sé cuando, En un monte acechando á un pastorcillo, Que yo no oso decillo porel modo Que lo contaba todo el hechicero; Y diz que, compañero, arrebatada La luna disfamada, en presto vuelo Se vió caer del cielo ardiendo en ira, Y al agorero mira, que ya estaba Temblando, y la adoraba arrepentido : Mas nunca ha parecido vivo ó muerto; Donde se entiende cierto que la luna Allí sin duda alguna lo tragase, ALCINO. Pastor, lo dicho pase, y habla paso No nos oyan acaso las estrellas, Y hagan tambien ellas, pues que pueden, De modo que nos veden que tratemos, En lo que no entendemos desta suerte. LEUCIPO. Pastor discreto, advierte que mis cuentos
EGLOGA OCTAVA. 171 En un lenguage temeroso y santo; Y desto, ganadero, no te asombres, Que si los cuentos no son hablas vanas, Las estrellas tambien tienen sus nombres, Y antes de gozar sillas soberanas, Cual nosotros vivieron en el suelo, Vistiéndose tambien sombras humanas; Mas despues que les dió acogida el cielo Por su virtud y suerte conquistado, -Noá todos muestran su callado vuelo. LEUCIPO. Grandes cosas, pastor, nos has contado: No digas mas, que tales maravillas No son para contar entre el ganado. Erizado el cabello en solo oillas, Entre el temor y mi gaban revuelto Apenas te he escuchado de rodillas, Que el seso y discurrir mas libre y suelto De un ignorante y simple pastorcillo No llega á tanto como tú has revuelto. ALCEO. . Calla por Dios, carillo, que de miedo Estar aquí no puedo: un caso extraño Oí contar antaño á un ganadero Que era medio agorero, que en la tierra: Donde la luz se cria y abre al mundo, Hay un valle profundo, en que vivia Un pastor que entendia los conciertos De los bosques cubiertos de deidades, Y los cursos y edades de las cosas, «Que por sernos dudosas las tenemos
172 . SIGLO DE ORO. . Del hado, que entendemos ser divino. Este supo el camino mas seguro, Y un dia todo escuro, negro y fiero, Estando el estrellero contemplando, : Por donde, como y cuando el cielo rueda, Con una frágil rueda de palillos A ciertos pastorcillos enseñaba Que la luna hurtaba al sol la lumbre, > Y una sola vislumbre dél tenia; A cuyo fin de dia no alumbraba, Antes huyendo andaba de su vista; Y que tambien fue vista, no sé cuando, En un monte acechando á un pastorcillo, Que yo no oso decillo por el mundo Que lo contaba todo el hechicero; Y diz que, compañero, arrebatada La luna disfamada, en presto vuelo Se vió caer del cielo ardiendo en ira, Y al agorero mira, que ya estaba Temblando, y la adoraba arrepentido: Mas nunca ha parecido vivo ó muerto; Donde se entiende cierto que la luna Allí sin duda alguna lo tragase. ALCINO. Pastor, lo dicho pase, y habla paso No nos oyan acaso las estrellas, Y hagan tambien ellas, pues que pueden, De modo que nos veden que tratemos, En lo que no entendemos desta suerte. LEUCIPO, Pastor discreto, advierte que mis cuentos
EGLOGA OCTAVA» 173 Van de llaneza y de verdad vestidos, Desnudos desos vanos fingimientos: Ser pueden sin escrúpulo admitidos De que te dé la muerte en oro envuelta Mi zampoña á beber por los oidos. Mas si el estrecho miedo no te suelta, Porque cobre calor la sangre helada, Daré al discurso y mi intencion la vuelta, Y dejaré una historia comenzada, Queen mí no tendrá fin, por mas que vuelen El tiempo y nuestra edad acelerada. j ALCEO. Cantemos, si os agrada, como suelen Cantar en otras tierras los pastores, Canciones de placer que nos consuelen, "Tambien yo sé cantar y sé primores, Y las musas pasaron por mi casa, Y les hurté de sus guirnaldas flores. Pocos hay que á mis versos pongan tasa, Que como algunos piensan soy poeta, Y 4 mí por pensamiento no me pasa. Es mi zampoña rústica, imperfecta; Es grosera mi voz, Y así no es justo Que el ansár entre cisnes se entremeta: Mas si ahora, pastor, no te es disgusto Tal cual mi canto fuere comenzemos, Tuyo será el honor y mio el gusto. LEUCIPO. De ciento que yo sé ¿cual cantaremos, Que son todos cantares de pastores, Y no hay porque ninguno desechemos? N
174 SIGLO DE ORO. ALCINO, Cantemos 4 las ninfas sus amores, O á los bosques loemos su frescura, -O 4: nuestras pastorcillas sus primores. LEUCIPO. ¿Aquel cantar te agrada por ventura, Que dice: O mi bien solo Galatea? ¿O el que comienza: Vida mal segura? ¿O quieres que cantemos de la aldea? ¿O aquel: Pastora mía atiende ahora? 2¿0O el otro: Quien me escucha no me crea? ALCEO. Dinos el que una noche á tu pastora Cantabas aguardando su venida, Que empieza: Oyéme Olimpia burladora. La letra, mas no el tono se me olvida, A otra vez que la cantes yo me obligo Que sin errar te la diré cumplida. - LEUCIPO. No, mas otro cantar te diré, amigo, Que dice: Nadie hay libre de mudanza, F desto solo el tiempo es buen testigo. Que ya ví yo en el bien de mi esperanza Estimar mucho aquello que venido Ni me dió gusto, ni ofreció holganza. Pues tras esto un placer recien perdido ¿Quien no lo estima á peso de la vida, Y no es pasado cuando está en olvido? Aquel verdor, aquella edad florida, Aquel entendimiento celebrado, Y en tierna edad yirtud tan conocida,
EGLOGA OCTAVA. 175 De Dafnes el pastor sabio envidiado, Del grosero gaban, sin culpa alguna De su cabaña y montes desterrado, Ya para con sus cosas lg fortuna, Y el hado le subió dó estando quedo Contempla las mudanzas de la luna. ¡O: humano laberinto! ¡O ciego enredo! ¡O muerte, que en tratarte cada dia, Ni nos despiertas ni nos pones miedo! | ALCEO, Ese, pastor, no es canto de alegría: Trueca las voces, regocija el canto, Que yo alegres cantares te pedia. LEUCIPO. Esta será mi música, entretanto Que la muerte que busco no me lleve A ver la causa de mi nuevo llanto; Y éste que ahora de mis ojos llueve, Conmigo poco á.poco se consuma, Como en la tierra con el sol la nieve. O pastor sabio, donde puso en suma El tiempo mas que bienes temporales, Aunque en tí fueron de liviana espuma: El cielo que te dió los inmortales, Que dar pudo á las selvas y pastores, Borra en mí de tu muerte las señales. ¿Quien cantará á las ninfas sus amores? ¿O quien les sembrará ya por la tierra Floridas yerbas y olorosas flores? Todo será discordia, llantos, guerra, Pues ya la paz se ha retirado al cielo,
102 SIGLO DE ORO. pados estábamos en mirar su hermosura, cotridas de hallarse entre tantos ojos, de aquel color vistieron la honestidad de sus rostros que son las recien abiertas rosas donde nuevamente el sol quiebra sus rayos. La una dellas, que á si cabe á la otra se extremaba como la luna cabe el mas encendido lucero, poniendo en Clarenio dos estrellas que en lugar de ojos tenia, con un desden amoroso de tal manera le descubrió el corazon , que los menos advertidos conocimos della que apasionadamente le amaba; y aun él arrepentido de sus sospechas bien quisiera no haber cantado las pasadas ri: mas; y porque un pequeño templo donde las. pastoras iban no léjos era de aquel valle, determinamos de acompañarlas; y Clarenio, que con voz mas clara y tono menos cansado se atrevía á cantar, con éste nos abrió mas alegre el camino: CLARENIO. Mis ojos, si no os he dicho Las glorias que derramais, Cuando con mirarme alzais A mi bien el entredicho, Es porque no ha de aclararse Lo que pretende decirse, Que gustos para sentirse - Nunca aciertan á explicarse, Mas quien quisiere saber, Ojos, cuanto en vos está,
- ¿EGLOGA NONA+' 193 Vea mi pecho y verá Cumplido lo que hay que ver. Verá allí la dulce historia De toda la beldad vuestra, Como en cielo en que se muestra Al descubierto esta gloria; Y verá esos rayos que eran 5 Ayer la muerte escondida, Que con vislumbres de vida Ya en el alma reverberan; Y aunque con miraros calma La pena que estoy sufriendo, Entrais, mis ojos, haciendo Anatomías del alma; Mas quien llegó 4 estar penando Por tan venturosa suerte, ¿ Como temerá la muerte De quien dá vida mirando? Ojos, nunca me creais, : Que á fe de vuestro cautivo, Por solo aquel tiempo vivo Que dura el que me mirais; Y desto no os.espanteis, Pues llega vuestro valor A que sea el mismo amor Las dos niñas con que veis. Ojos, que al quese desmanda Venden tan caro su error, No son ojos, sino amor Que trocado en ojos anda; Y por dejarnos memoria
184 : SIGLO DE ORO. De su nueva vista, quiso Darnos vuestro paraiso Por ventanas de su gloria, No le causaban enojos Las tinieblas en que andaba, Mis ojos, porque esperaba Verse con tan lindos ojos; Y pues el amor cifró : En vos su gloria cumplida, . Nunca, espejos de mi vida, », Os pierda de vista yo: Que tanta virtud teneis, Que con solo un movimiento No hay en el alma tormento - Que en gloria no le troqueis, La propiedad no es notoria, Aunque les pese á mis males, Que lumbreras celestiales La luz que dan es de gloria. Aquestos son los despojos A vuestro valor medidos, Ojos mios, mas queridos Que las lumbres de mis ojos. Y sien vosotros no veo Cuanto bien amor me dió, Ageno me yea yo De todo lo que deseo, si otro bien descare Mas que veros y adoraros, Muera siempre por miraros, muera cuando os mirare,
EGLOGA NONA. 185 A todos con el agradable canto de Clarenio nos pareció que el camino se hubiese vuel- to mas breve, los campos mas llenos de flores, y el dia mas alegre que amanecido habia. El fin de su cantar y de nuestro camino llegaron juntos, y entrando en un pequeño bosque, ca- si desde luego nos hallamos á la puerta de una antigua ermita que en medio dél estaba consagrada á los silvestres Faunos; y porque de los templos de las selvas éste entre los demas puede tener el mundo por famoso, no me pareció excusado que la amada Erifile cante sus maravillas, que á mi parecer dignas son de celebrarse. Primeramente él no de otra cosa es hecho que de rústicas piedras sin desbastar y así toscamente amontonadas como á la pobreza de nuestros pastores y á la rusticidad del | lugar convenia; mas aunque de imperfeta traza tan vestido de verde yedra, que no de otra cosa que de un pedazo de esmeralda parece hecho, saliendo 4 trechos por la verdura tanta diversidad de flores que como en oro varia pedrería resplandecen. Las puertas de dos enteras cortezas de álamos, segun en aquellos primeros siglos á nuestros antecesores y á la poca policía que en sus cortijos moraba era permitido, así cortadas en dispuesta luna y observado signo, que incorruptibles y perfetas hasta el dia de hoy se conservan y sobre todo tan acabadamente obradas, que mas de divino que humano pulgar parecen hechas. Pues las
186 ' SIGLO DE ORO. figuras, que ya fue posible ser con rústicas podaderas talladas, tanto con el pincel mas delicado compiten, que no ha de ser menos que Ceuxis quien hubiere de juzgar la ventaja. Y no sé si en la una ó en ambas escritas de sutilísima mano he leido todas las enseñanzas y leyes de la pastoría, con los mas importantes secretos de agricultura y delicados puntos de astrología, que para utilidad de la vida humana el selvático dios Pan tras su amada Siringa por. los floridos campos de Tesalia fue cantando, de que son testigos los montes, y se acordarán los rios mientras al mar llevaren sus acostumbrados tributos, Y lo que allí mas admiracion pone y por donde, si lícito es, se puede decir que de alguna oculta deidad semejantes cosas sean hechas, muchos sucesos que hasta ahora la fama con sus cien ojos no ha visto, ni sentido la tierra, sobre sus desnudos miembros tan al vivo están relevados, que casi antes que el tiempo los saque á luz ellos se dan á conocer. Y porque no me sería fácil juzgar cuál mas gustoso sea de oir, y acordarme de todos no es posible , el que ahora en la memoria mas presente hallo digno á mi parecer de mucha cuenta, es un polido zagal, que habiéndose primero sentado al pie de una haya á remendar sus abarcas, cansado del grosero Oficio, vuelto al vecino tronco del árbol escríbía en él el nombre de una pastora, que si de las curiosas letras algun rastro me quedó en Ja
EGLOGA NONA: 187 memoria, Belisa se decia. Y lo que mas gustoso era de ver, mientras él en esto se ocupaba, la boca de un manchado mastin sutilmente le sacaba de las manos el mojado cuero que para coser tenia; y á este tiempo una ninfa, que á dicha la que en el árbol escribia era, tan alegre y bella, que á mí me enamoró su pintada hermosura, codiciosa de hacer al pastor otra semejante burla, sacando el brazo por unas matas, con el cayado le hurtaba una zampoña que cabe sí tenia, que por los relieves de los cañutos recien caidos sobre la yerba juzgué que en aquel punto la acabase de hacer; él á todo esto en su labor ocupado de nada se recataba, hasta que acabada ya, queriendo cantar en su loor algunos amorosos versos, le fue forzoso echar menos la nueva y no estrenada zampoña; y placentera cosa era de ver los extremos que buscándola hacia: mas ya resuelto en volver á su menesteroso oficio, como tambien las abarcas le faltasen, de todo punto parecia perder la paciencia. Al fin despues de largo congojarse, viendo á su mastin despedazar el cuero por quitárselo de la boca, así tras él se fue alejando por aquellos llanos, que la pastora tuvo lugar de colgar en el tronco de la haya la rústica zampoña que hurtado habia; y quizá por no ser sentida, cuando el pastor volvia, á todo correr se entraba por el bosque. Mas lo que allí, si yo no juzgué mal, á toda otra curiosidad excedia, era que habiendo
188 SIGLO DE ORO. vuelto 4 mirar el amado nombre, y hallando la perdida zampoña sobre él colgada, verdadetamente creyó que por divina mano fuese hecho; y aunque por no estar con ella las palabras esculpidas no me será posible referir aquellas mismas que el pastor dijo, mas con vivas demostraciones bastantemente se echaba de ver que obedeciendo el órden de los favorables hados, descolgando la nueva zampoña, prometia celebrar con ella eternamente por las floridas selvas el amado nombre de Belisa, viéndola al mejor tiempo desaparecida y retirada á las soledades de Diana. Y yo no dudo del ingenioso artífice que si las voces cupieran debajo de la perfeccion de su arte, aun allí sonaran hoy los prometidos versos del pastor, á vueltas de otras muchas curiosidades que no tan vivas como esta me quedaron en la memoria. Mas pasando aquellos sagrados umbrales con la reverencia y temor que á semejante lugar se debia, y viendo que los primeros que llegaron sobre el encendido altar habian sacrificado dos blancas corderas, 4 nosotros no fue lícito segunda vez resucitar el amortiguado fuego, ni perturbar con mortal soplo las sagradas cenizas. Y habiendo cada uno en su pecho cumplido con los prometidos votos, y pedido en sus oraciones perdon de los pasados yerros, Vandalio, á quien todos para este ministerio señalamos, lavándose los ojos y oidos con agua de limpia y viva fuente, porque los divinos
EGLOGA NONA: 189 coloquios de los encubiertos dioses ó las invisibles sombras de los callados sepulcros, si por dicha alguna allí estaban detenidas, con espantosos visages no fuesen impedimento á sus sacrificios, tomando dos nuevos vasos de incorruptible enebro, uno de tibia leche y otro de alegre vino, la cabellera suelta y la cintura tres veces ceñida, sin volver atras los ojos los derramó en el sosegado altar, y en tono claro que todos lo pudiéramos oir y algunos en» tender, así dijo: O vosotras deidades, que en rústicas moradas, vestidas de estrechas cortezas de árboles, gobernando siempre las humanas vidas sabreis sin duda leer nuestros corazones, si las selvas os agradan, si de sus ganados algun particular cuidado os toca, y los sacrificios que dellos cada año os hacemos os son aceptos, ahora en nombre de todos devotamente os suplico guardeis nuestros humildes cortijos de las ciegas asechanzas que en la escuridad de la noche se fabrican, y del espanto que entonces sobre los poderosos aires vuela; y si á vuestra deidad es permitido, para librarnos de semejantes cosas nos enseñeis los dorados caminos del dia y la casa donde la claridad reina, porque allí conociendo las cosas á ninguna demos mas valor que tiene, ni á vuestros divinos vultos por ignorancia Ó descuido menos alabanzas que debemos, partici. pando por igual de todas, así las que en las puertas del alba asistis como las que la sombra
190 SIGLO DE ORO, del mundo ó los senos de la tierra tenéis por morada. Demas desto tú, semicapro Pan, rústico habitador de los montes y á quien su gobierno toca, concede ahora general perdon á tus humildes pastores, si alguno dellos con descomedida hacha ha violado los sagrados bosques llenos de ocultas deidades, .Ó puesto: al invencible fuego para calentar sus compa-, ñeros la estrecha morada de alguna ninfa de las.que en verdes plantas escondidas por los desiertos valles viven, ó con su no esperada vista ha hecho menos alegre la junta de silvestres faunos , que tras las amadas driadas con derechos cuernos en la frente y duros pies de cabra van saltando, cuya vista, porque de mas dignidad que la nuestra es, te rogamos de todo punto la apartes de nuestros ojos, poniendo en su lugar los amados rebaños gordos, placenteros y vistosos, de tal manera, que siempre por la sierra y por los llanos seguros anden de los tragadores lobos; y no solo nuestras ovejas, nuestras cabras y nuestros perezosos bueyes, mas los verdes agostaderos, las sazonadas mieses y las no bien maduras uvas te plega de nos guardar, sin que invidiosos ojos, venenoso diente, inficionado aire con el frio rigor de marzo, ó el importuno calor de agos- to nos las disminuya y deshaga; para que asi destas como de aquellas en los venideros siglos veas siempre con nuestros sacrificios humear tus divinos altares, los cuales con sinceros Co”
EGLOGA NONA. 191 razones te prometemos ofrecer, si frio hiciere, ánuestros fuegos sentados, ó por las frescas sombras de las fuentes cuando el calor nos molestare. Así Vandalio dijo; y todo en nuestros ánimos confirmado, sin volver el rostro atras dejamos en su pureza y quietud el divino lugar; y porque fuera ya de los sagrados límites acudiendo cada uno á su menester no se des-. hiciese la amada junta, Polibio, que muy regocijado en todas ocasiones era, al son de un su polido rabel, de improviso de esta manera le oimos: | POLIBIO. Venus busca á su hijo, que escondido Está en lo mas guardado de mi pecho; ¡ Triste de mí que puesto en tal estrecho No sé cual me será mejor partido! Si encubro al que en mis venas se ha encendido Dejará el corazon ceniza hecho; Si le descubro, con mayor despecho Se vengará de quien traidor le ha sido, Mi mal por todas partes se empeora; Y si la diosa busca al niño tierno, Es por la guerra que en mi pecho trama. Niño huido, escóndete en buen hora; Mas pues te escondes, templa en mítu fuego O te descubrirá tu misma lama. Así Polibio con estos renovados versos del antiguo Sincero, y la música con que los cantó
198 SIGLO DE ORO. Pues este mundo frágil y abreviado, Que Alcimedonte aquí dejó esculpido, De ningun labio ha sido deslustrado.. *. Helo siempre guardado y escondido: Y ahora en el poder de mi pastora Quedará con tal dueño enriquecido, '- Ella sola merece ser señora: A De todo lo que en él está entallado,- Y a ella se lo ofrézco. desde ahora. X TIRSEO, Ursanio, es ese don tan acabado, Que no se yo si quien á darlo llega Le queda mas que dár.que haberlo dado. Si tu ingrata pastora no te niega or La obligacion y fe de tal recibo, | Tuyo es el tiempo, á tu sabor navega. > Ze URSANIO. ohaj Entre esa confianza y temor vivo, Con la frialdad de mi. bajeza muero; Con el calor de su valor reyivo,'- : TIRSEO. Pues dime, así se logren, compañero, Cuidados tan honrados, ¿quien te hizo De tal beldad gallardo prisionero? ¿Que nombre le dió el cielo? ¿que hechizo Tan poderoso fue, queá un pecho exento. La antigua libertad y brio deshizo? URSANIO, A «Levantóse tan alto el pensamiento, Y Que aun ese nombre, que en la lenguacabe, Quiso en el corazon tomar asiento,
X EGLOGA.NONA. * 199 Cerró el amor su cofre con la llave Y rompióla en cerrando, de manera, Que junto el cofre y el secreto acabe; Y creeme, pastor, que si tuviera Puerta por dó salir , habiendo entrado, Sola la llave de tu gusto abriera. TIRSEO.. Ahora, Ursanio, estimo tu cuidado En lo que con razon debe estimarse El gran punto de un firme enamorado; Que pechos que no saben conservarse En guardarla importancia de un secreto, Y con él y sus penas ahogarse, Bien podrán alcanzar amor perfeto, Mas no en mi estimacion, que ya se sabe Que solo asienta amor en el discreto. Y silo es tu pastora honesta y grave, No pondrá en tí mas punto de contento, Del que tardares en hallar la llave; Y á Dios que se destempla mi instrumento,
206 "SIGLO DE ORO. pl “ECLOGA DÉCIMA. L5 alegres campos, la clara fuente, el fresco viento y el mismo Apolo, atentos 'al dulce canto por el tiempo que duró, suspensos deja- "OB sus ejercicios; y pienso que la hermosa Elo- Ya que en aquella sazon por las selvas sembrando flores discurria, llena de rosas la mano se olvidó de derramarlas, quizá para de todas ellas hacer una guirnalda al generoso Tirseo, que habiendo puesto fin á su música de nuevo con los regalos de su zurron nos convidaba; y nosotros no tan atentos estábamos á esto cuan- to:4 mirar el cabrero Licio que á las espaldas de Leranio en labrar una flauta se ocupaba, que como el palo para hacer los agujeros: no estuviese de sazon, ya que con mucha curiosidad acabada la tenia, al mejor tiempo se le quebró, y así de veras lo sintió el zagalejo que apenas pudo detener las lágrimas, aunque olvidado de que nadie le mirase ya con buscar de que hacer otra consolarse queria; cuando nosotros que atentos á sus livianos disgustos en él teníamos puestos los ojos, de tal manera á un tiempo nos comenzamos á reir, que él no sabiendo si en donaire lo echase ó si de Veras se corriese, ya de una color ya de otra
EGLOGA DÉCIMA. 2or se ponía, hasta que Leranio, que muy su amigo era, haciéndose á su parte por defenderlo en favor suyo nos comenzó á gritar. Mas el atajado pastorcillo, no tan leal como convenía, queriendo por ventura salirse de entre tantos ojos, sin-mas aguardar se pasó á nuestro bando dejando solo 4 Leranio que por ayudarle contra todos se habia declarado, á quien nosotros sin perdonarle punto tantas cosas supimos decir, que corrido al fin de nuestra conversacion le desterramos; y no mucho despues desto, ya que merendar queríamos , habiendo él primeró en lo mas cerrado del bosque de tal manera ahullado como lobo, que á todos nos puso miedo, corriendo por entre los árboles, sin pensar le vimos venir gritando, al lobo, al lobo pastores , tan turbado y la color del rostro muerta, que estimando por verdad lo que decia, todos no sin gran turbacion hácia donde nos señalaba fuimos corriendo : mas él, no contento deste engaño, dando sin ser wisto la vuelta, al pasar por la fuente de camino nos llevó toda la merienda, sin dejarnos mas que el desco y el agua donde pudiésemos ahogarlo; y nosotros desta segunda burla mas que de la primera agraviados 4 mal de nuestro grado alabamos la sutil astucia del pastor. Y no pudiendo alcanzarlo hasta donde nuestros rebaños estaban, con ellos poco á poco nos fuimos hácia la sierra hablando siempre en los pasados placeres, hasta que subiendo un
202 SIGLO DE ORO. pequeño collado lleno de tanta frescura que otra cosa que agradables flores no tenia, y destas se mostraba tan cuajado como de lana nuestros mas hermosos carneros, 4 un tiempo descubrimos la alta y tendida sierra que con agradable caida, desviando de sí el caudaloso tio, le hace dar por aquellos llanos una enar- “cada vuelta, tal que con los floridos árboles que sus riberas visten, no es de menos hermo- ES que la pintada Iris cuando por las huecas nubes muestra vestido su poderoso arco de aquellos aparentes colores que el dorado sol le presta; y en.esto las ligeras vistas no sin deleite sembradas por aquellos prados, discurriendo de unas cosas en otras, al fin venimos 4 descubrir el temeroso lugar donde en eterno sosiego las frias cenizas y los preciosos huesos de la hermosa Augusta reposan: Augusta, hija del famoso Anfimedonte y hermana de los dos pastores Beraldo y Delicio: aquella misma 4 . Quien el cielo en lo mas florido de su edad, juzgando indigno el mundo de su valor, la arrebató de nuestros ojos 4 mas seguro mundo y prados mas deleitosos: en cuyo nombre GCristalio aguardando que todos llegásemos 4 lo alto con un tierno afecto dijo: Si yo ahora, Pastores, de todo punto no he perdido la memoria destos valles, aquella estrecha pirámide que de los pequeños árboles se levanta no es Otra que donde la mucha beldad de nuestra Augusta en poca tierra se deshace: aquella que
YGLÓGA DÉCIMA» 203 wosotros tantas veces con amorosos versos por estas alegres selvas celebrastes, cuyo regalado nombre aun vive todavía por los pinos escrito de vuestra mano; y no solo ahora vive, mas si las promesas de los inmortales dioses de alguna confianza son dignas, vivirá mientras los robles de ásperas hojas se vistieren , y del inmortal laurel los poderosos rayos se apartaren. Vamos pues ahora allá, que si los ligeros espíritus sueltos destas mortales ligaduras en los permanentes siglos donde se hallan á las cosas deste mundo atienden; nuestra venturosa ninfa, desde aquellos dorados montes donde pisando estrellas vive, con guirnalda de inmottales rosas, y de resplandecientes ropas vestida alegremente escuchará muestro canto; y su delgada sombra que 4 vueltas quizá destos árboles guarda un eterno silencio, con sutiles voces responderá á nuestros acentos. Así Clarenio decia, y nosotros ayudándole con piadosas lágrimas le seguimos, encomendando nuestros ganados al pastor Ursanio, porque en reverencia! de las sagradas cenizas no era lícito pasar con ellos de aquel valle; y así de las profanas cosas desocupados casi desde luego comenzamos 4 entrar en el temeroso bosque donde tamás dañoso golpe de mortal hierro fue oido, ) hasta que por entre cipreses y hayas últimamente llegamos donde el callado sepulcro se mostraba, y aunque labrado de rústica cantería, cercado de solitarios árboles, y lo mas de
204 “SIGLO DE ORO, silvestre yerba vestido, no de menor hermo: sura y dignidad que aquellas famosas pirámides que en otro tiempo con su magestad y grandeza:asombraron el mundo. Y si agradable cosa era de mirar la diversidad de flores con que el campo se cubria, no son para pasar en silencio las grandes maravillas que en los márgenes de una limpia fuente se mostraban ; la cual saliendo de dos helados riscos con mil laberintos iba buscando el verde llano, no con menos gracia y vueltas que el caudaloso y retorcido Meandro el tendido y ancho mar, donde tras largos rodeos animosamente se arroja; y no sé si con igual hermosura que nuestro pequeño arroyo , por cuyas estrechas riberas diversos. animales se hallan hechos de fresca murta, rojo acanto, oloroso tomillo, florido arrayan, y otras yerbas con tanto primor obrados, que si dos bravos mastines vieras de léjos seguir un feroz lobo que en la boca lleva un corderillo, su mucha viveza te obligara á que con placenteros silbos les ayudes; dejado aparte que las ovejas así por un cercano collado van huyendo, que no sé á cual acudirias antes, ó á recoger las unas ó favorecer los otros. Y bien que cualquiera destas cosas digna sea de celebrar, lo que mayor admiracion causa es la hermosura de seis gallardas ninfas que al rededor de la famosa pira hechas se muestran de verdes jazmines, con canastillas de flores ci las cabezas, y con tal artificio obradas y que
EGLOGA DÉCIMA. 205 á la primera vista no te será posible sin algun sobresalto verlas; y tal pastor hubo en nuestra compañía, que metiendo el derecho pie en el sagrado término, la siniestra rodilla puso:en tierra. para adorar las no conocidas deidades, que sin duda creyó que en aquel punto por honra de nuestra difunta bajasen de los vecinos collados 4 derramar sobre sus cenizas blancas canastillas de azahares. Y esto no es de ma-. ravillar, que si la fama tiene algun crédito, ya en semejante ejercicio muchas, yeces. se. han visto cercar con placenteras danzas el celebrado sepulcro, y colgar por él guirnaldas de preciadas flores, de que son testigos las resplan= decientes estrellas y la encubierta deidad que ahora nuestro razonar escucha. Pues luego que nosotros con la reverencia debida ofrecimos nuestros dones, quien un ramo de casta oliva, quien una guirnalda de azucenas, unos copia de frescas rosas, y otros en delicadas cortezas de árboles escritos amorosos versos, comenzando á danzar en torno de la sepultura, el generoso Melancio con amoroso y tierno afec- to, así de un nuevo furor arrebatado, comenzó á decir: O alma dichosa, que ya desnuda de tal librea, trocando nuestras estrechas cabañas por los dorados alcázares que habitas, segura de nuevas mudanzas gozas eterno reposo, si estas palabras á tus oidos llegan, si 4 los sutiles espíritus fuera del dominio de la muerte es concedido el sentir, donde quiera que nues-
206 “SIGLO DE ORO tra piadosa voz te hallare, Ó alma bienaventurada, escucha con atencion nuestras razones: Ó si acaso tu callada sombra por estas: selyas anda volando, ya que á nuestros groseros sen= tidos no sea lícito oir su delgada voz, á lo menos entre estos árboles no dejes de escuchar nuestras canciones, las cuales mientras por los montes se oyeren, y ellos sobre los collados se levantaren, siempre tu divino nombre cele= brarán, sin que destos pinos y cipreses, donde ahora queda escrito, la fuerza del viento ó el poder de las aguas lo borre; y yo, aquel mismo á quien tú en eternas tinieblas y soledad dejaste, si las musas favorables me fueren, si tanto pueden ofrecer mis versos, una tan segura vida te prometo en el mundo, que ni la poderosa edad la envejezca ni los venideros _ siglos la disminuyan , antes en todo tiempo con inmortales letras, por estos robles, por estos pinos y por estas hayas, siempre tu florido nombre se renueve como las manzanas en los árboles y las rosas por abril vemos nacer: ¿mas como puede ser, ó espíritu divino, que ahora nuestras piadosas lágrimas ignores, y si á dicha te son manifiestas y á tus oidos nuestras querellas suben, ya que no puedan disminuir tu contento, como no ablandan tu corazon, haciéndote con amorosa fuerza bajar de esas doradas sillas que habitas á consolar nuéstros humildes rincones y estas discretas selyas que así yermas de contento dejaste? Yo firmísima-
EGLOGA DÉCIMA, 207 mente creo, y esta fe: no es vana, que con tu alegre presencia restituidos los estériles collados en'su perdida hermosura, nuestros huertos, nuestras viñas y nuestros sembrados, que sin tí dañosas espinas, secos parrales y avena estéril producen, preñadas mieses, preciosas uvas y frutas de mil maneras nos darian; y nuestros pastores en los alegres principios del'año, poniéndoté en el número de sus diosas , rojas espigas, dulce miel “y espumosa leche ofrecerian en tu altar, así como al alegre Baco ó á nuestra abundante Ceres, con que tu honor, tu nombre y alabanza por los venideros siglos de unas lenguas en otras irá volando, mientras los pinos habitaren los montes, y de rócio las cigarras se .mantuvieren. Así dijo, y tocando de improviso una zampoña de dos yoces, pero de suavidad divina, Polinestro le acompañó con estos versos: POLINESTRO. Augusta soberana, Que ya de luz vestida Saliste de las sombras de la muerte, Y una eterna mañana ; | Clara, fresca y florida Te amaneció sin fin de anochecerte: A los que por perderte Ganando los perdiste, Y en ordinaria guerra Los dejaste en la tierra,
RIA .SIGLO DE ORO. Cantaban sus pastoras libertades, Unos del otro mundo eran venidos, Y luego se mataron; yo de miedo _ Me tapé con el sayo los oidos. ¿Has visto tú, zagal , mayor enredo Que el que contaba un sátiro-de Anfriso, Que apenas de temor decirlo puedo? , Decía que un pastor un dia quiso Tocar la luna, y: puestas unas alas > Voló cual grulla por el aire liso, CLORIS, Pues ellas no son fábulas tan malas Como las que yo digo, que esas tienen Autoridad, valor, misterio y galas, Alegran, aprovechan, entretienen; Estotras empozoñan, y aun enfadan Los que á escucharlas y entenderlas vienen. ARCISIO. A muchos ganaderos les agradan, Y por salir de cabras y de ovejas Con el nuevo manjar se desenfadan : Que de mi voz cansadas las ovejas, Sentados cual nosotros tras el fuego, No es mucho que les oyan sus consejas: Mas si sabes algunas, yo te ruego Compañero, las digas por mi gusto Que el tuyo en todo cumpliremos luego. CLORIS, No es, ganadero, entre los pinos justo Cantar sin reverencia aquellas cosas Que requieren estilo mas robusto,
EGLOGA DÉCIMA. 215 Allá en otras riberas espaciosas, Donde no nazcan álamos y encinas, Cantaremos canciones mas famosas. Ahora nuestras selvas no son dinas Mas que de tonos bajos y groseros Al múurmurar de fuentes cristalinas. ARCISIO. ¿Pues que dirás de aquellos ganaderos, Que por los montes andan disfrazados, - Muertos por convertirse en caballeros? CLORIS. Zagal, que son pastores alquilados Que hurtan el cayado y el pellico Para pegar la roña á tus ganados; Y al que presume mas te certifico Que apenas nuestros faunos le conocen, Ni saben si es pastor pobre, si rico. ARCISIO. | Así tus viejos huertos se remozen, Y lleven nueva fruta tus parrales, Y tus cabritos de su sombra gozen, Que ahora si tá gustas me señales, Cual árbol destos es el que decías, Que causó á Filis escuchar sus males. CLORIS. Ese cuento , pastor , ha muchos dias; Y ella deshizo entonces con su mano Aquellas letras de placer vacias; Y en la corteza, en el lugar mas sano Escribió aquestas: Filis nos deshizo; Y aun entiendo que fue en aquel manzano;
216 SIGLO DE ORO. Y mira ahora lo que el tiempo hizo: El pastor vino por aquí otro dia, Trájolo acaso su mortal hechizo: Miró el árbol, leyó lo que decía, Y apenas acertaba de contento A decir: O gran bien! O Filis mia! Y estando un rato á contemplar atento En la rama mejor de aquel granado, Primero se subió-con mucho tiento. allí con su hocino, que amolado Quizá para este efeto le traía, Ya de llantos y lágrimas cansado Versos de su-zampoña poco usados ; Y un cantar escribió que así decía: Huya de hoy mas el lobo los ganados, Manzanas de oro lleven las encinas , Y rosas los parrales mal labrados, Corran leche las fuentes cristalinas, Miera olorosa sude la retama, _ Y los collados miel y clavellinas, Pues Filis por amarme se desama: Y ya que todo escrito lo tenía ; Al descender quebróscle la rama. ¡O que contrario agiiero 4 mi alegría! Dijo el pastor ¡O Filis rigurosa! Al fin se ha de cumplir mi profecía. Eres muger, y mientras mas hermosa, Mas fragil: cuanto mas en tí pusiere, La pérdida hará mas peligrosa, dore la mas firme quien quisiere, Quiso escribir con letras de alegría, 1
EGLOGA DÉCIMA: 217 Que yo doy la ramilla por quebrada, Cuando menos razon y fuerza hubiere. ¿De que huyes, cruel, desa morada? Los dioses por las selvas habitaron , Y 4 tí la selva como á mí te agrada, En igualdad los tiempos nos criaron, Tú sola con las obras contradices Lo que el cielo y los hados ordenaron. Si no hay porque un amigo martirizes Tan fiel y tan leal como yo he sido, Haz un dia siquiera lo que dices, El tiempo huye, el dia se ha escondido, Solo mi mal no sale de un estado, Si no es para dejarme mas perdido. Esto, musas, cantó Delio sentado En esta sombra, mientras que tejía De mimbres un tabaque delicado: Esto cantó, y el campo florecía, Las sombras á las veces son dañosas, Y es la deste nogal pesada y fria. Ya nacen las tinieblas sospechosas, Ya cobran nuevo humor las florecillas, Ya son las selvas menos deleitosas, La noche viene; vamos, mis cabrillas.
218 SIGLO DE ORO. EGLOGA UNDÉCIMA. N o hay que encarecer el canto de los pastores ni el mucho regalo que causó , mas de que cansados ya de tantos placeres con las últimas palabras de Cloris todos 4 volver 4 A nuestros ranchos nos apercebimos; porque aunque el contento era grande, el lugar deleitoso,. la compañía á gusto, ya el sol iba decendiendo sobre los mas altos montes, y las agudas sombras de los pinos menos apacible hacian el campo. En esto, no de otro que del soberano cielo guiado adonde todos estábamos vimos llegar al generoso Anfimedonte, padre de la celebrada Augusta, que en compañía de muchos vaqueros y mayorales de la ribera bajaba, como es de creer, á regar con piadosas lágrimas las heladas cenizas de la amada hija; y hallándonos á tal tiempo juntos, sin cesar dábamos gracias á los soberanos dioses que allí nos habian traido; y en esto gran rato ocupados, el venerable viejo, á quien todos obedecian, así nos comenzó á hablar: Venturosos pastores, clarísima generacion de las selvas , las cuales, segun muchas yeces he oido, los dioses Otro tiempo habitaron, y ahora no se desprecian de ello; ya doce veces la inconstante luna
EGLOGA UNDÉCIMA. 219 de prestada luz ha llenado sus dorados cuernos, y otras tantas pobre y encogida con delgado rostro se ha mostrado sobre nuestras riberas, despues que las reliquias y sagrados huesos de mi Augusta, cual tierna azucena sin sazon cortada, en estas desnudas piedras escondimos, y en los tristes altares enlutados sacrificios Señlalamos: ya el curso del fatal año es cumplido, y el dia, si no me engaño, está presente, el cual será siempre doloroso y triste 4 mi memoria; por tanto si como creo otro tiempo amastes la beldad al mundo rara, y algun religioso cuidado os toca de los que entre nosotros ya no viven, aun estais á tiempo de cumplir obligaciones tan forzosas , si es de creer que no en vano aquí los soberanos dioses nos juntaron: desde ahora comenzarán á arder por los encendidos altares las calientes entrañas de los animales sacrificados, dos gruesos toros ofrecidos vienen á las sagradas aras, uno negro á las sombras de la noche, y otro blanco á las ninfas de las aguas; de cuyas inviolables reliquias tambien participarán vuestros humildes penates y vuestros particulares dioses, si algunos teneis conocidos, ahora en las cercanas cuevas moren , ó en las hojosas majadas en guardar vuestros rebaños se ocupen, que yo en honor debido 4 mi cara prenda universales ofrendas pienso enviar al cielo. Y no solo esto, mas si el hado me fuere favorable, luego que el venidero dia siembre su luz sobre nuestras
220 -*SIGLO DE ORO, cabezas, honrosos premios señalaré al talle de mi caudal cortados así para los que en cantar se aventajaren como á los que en luchar, tirar la barra, correr ó saltar por estos llanos se mostraren diestros, que todo lo dá el cielo al cielo se debe todo. Así dijo Anfimedonte, y obedeciéndole los presentes desde lnego se comenzaron los religiosos ejercicios, unos levantando nueyos altarés, otros encendiendo valientes hogueras; aquellos degollando los sagrados becerros, y estos consultando sus calientes entrañas en los venideros casos; hasta que el sol escondiéndose tras los árboles tambien dellos poco á poco fueron saliendo las confusas tinieblas; y aunque por la mucha suma de fuego se pudiese decir que aun allí la noche no hubiese llegado, á todos fue necesario dar á los trabajados cuerpos algun reposo, haciendo pequeñas chozas de verdes ramas donde escondernos del frio, como mejor cada uno se amañaba. Y acabándose el ruido y razonar de los pastores, como al descuido fue naciendo una quietud con que el profundo rio que á las espaldas teniámos despeñándose con sonoroso ruido mas al agradable sueño convidaba; cuando en medio deste silencio, no léjos de la helada sepultura nueva música se oyó del pastor Liranio, que allí en compañía de Graciolo se entretenia cantando de esta Manera:
FGLOGA UNDECIMA. 221 LIRANIO. GRACIOLO. ] LIRANIO. Saca pastor y templa tu vihuela, Y asida 4 mi rabel discantaremos: Mira que el tiempo y nuestra vida vuela; Y si en melancolías nos metemos, Si no damos salida á las pasiones Espuelas á la muerte le ponemos: Limpia y escombra el alma de invenciones; Que es condicion de gente destraida Traer puesta la vida en condiciones. ¿Quien hay tan libre que si trae metida La fantasia en ocasiones vanas, - Le falte alguna en que perder la vida? Contempla aquellas luces soberanas Que la preciosa estambre van hilando, Que tú entre ciega vanidad devanas; El cielo en ejes de oro volteando, Y en la incierta baraja de los dias Unos naciendo y otros acabando. Viene el verano envuelto en alegrías, Y muere 4 manos de sus tiernas flores El triste invierno con sus canas frias, Siembra disgustos, cogerás dolores; Que cuando salga la cosecha llena Bien la habrán cultivado tus sudores. Ara en el mar y siembra en el arena, Y en red procura de encerrar el viento Quien pretende hallar vida sin pena.
222 SIGLO DE ORO, GRACIOLO. Si yo viese, pastor, mi entendimiento Escombrado de sombras contrahechas, Que tanto. martirizan mi contento; Si aquestas ataduras ya deshechas | - Dejasen libre de su carga el cuello, En quien amor las puso tan estrechas, Mi bien vería descubierto en vello; > Vería mis trabajos acabados, Y no colgada el alma de un cabello. Cantaria los montes mas callados: Graciolo, sus collados eterniza : El mundo goza ya siglos dorados. Y este, que todo el mundo tiraniza, De sí mismo corrido y afrentado Iría sin triunfar de mi ceniza. ¡O cielos, llegue el dia deseado Que enjugando á la orilla mi vestido . Seguro cuente el huracan pasado! LIRANIO. Ántes, vaquero, se verá vestido El seco campo de doradas flores En medio del invierno desabrido, Que deje de sembrar amor dolores; Que es patrimonio Suyo, y en su casa Los que padecen mas son los mejores.- Oido he ya decir, que el alma abrasa; No sé ni veo por que de aquella suerte Quieres gozar de vida tan escasa. ¿No te valiera mas entretenerte En labrar tus cortijos olvidados,
EGLOGA UNDECIMA. 223 Que en cultivar con lágrimas tu muerte? ¿Por ventura, pastor, pocos cuidados De su cosecha el tiempo nos envía, Para andar en amores ocupados? GRACIOLO. Mi regalo, mi bien, la gloria mia Nace y se cria desta dulce pena; Y el sol es feo á quien enfada el dia. Maldigo, amor, mil veces tu cadena, Tu bien incierto, tu engañoso trato, Que á no fingidas muertes nos condena. LIRANIO. Pastor, no llames al amor ingrato, Porque te cueste un gusto mil dolores, Si á4 nadie lo ha vendido mas barato; Asi diz que se arriendan sus favores, Que si todo en amor fuera contento, A dos dias cansáran los amores. Alza tu rostro, limpia el pensamiento, Sacude el alma, corta á la medida De sola tu ventura el sentimiento. No la tendrás contino aborrecida, Ni gastarás en vanas pesadumbres Las horas robadoras de la vida; Ni perderás, por mucho que te encumbres, El seso con el bien desvanecido, Ni colgado andarás de sus vislumbres. Dale con tiempo al corazon rendido Algun alivio, dale algun descanso, Que bien basta un tormento á un afligido,
230 SIGLO DE ORO, ró una galana hortera, que juntamente servía —de coger fruta y ordeñar ovejas, aunque hasta - entonces en ninguno destos ejercicios usada, de tan liviano peso que yo no sabria decir de cual palo fuese hecha , porque á ser de ave= . llano en el color se hubiera conocido, y si de haya ó pino , como algunos dijeron , el olor nos lo manifestara: mas por las agradables pinturas que en ella habia no faltó quien dijese ser-toda hecha de delicadas costras de álamo, viendo á Hércules que en ella coronado de sus mismas hojas con tanta viveza pasaba las esti= gias ondas, que se levantó porfia si la frágil barca de Caron, que en aquel punto le recibia dentro , abierta con el extraordinario peso de todo punto se iba 4 fondo : mas así el avariento viejo aceleraba su pasage y navegacion, que nadie sabria discernir cual caminase mas, él con su barca Ó nosotros con nuestra vista; cuya velocidad queriendo el agudo pintor encarecer, un nocturno pájaro de los que en eterno silencio guardan aquellas riberas pintó volando tras el carcomido batelejo, como que su mucha ligereza fuese poca para alcanzarlo; ¿y que mucho si el uno vuela en sus alas y el otro en las del tiempo? Lo cual, como á novedad nunca vista, salian á ver las amarillas sombras que aquellas regiones habitaban, mostrando deseos de cantar las alabanzas del victorioso Alcides si de las olvidadas voces se acordaran, y el invencible guerrero cercado
EGLOGA DUODECIMA. >” 23H de tanta multitud de almas no le fuera posible; Y pasar, si con el liviano soplo noabriera cami- || no, levantando unas por el aire y otras des» V A viando de si, no de otra manera que elbfurioso Y 3 y 5 cierzo suele volar por alto las secas hojas de los : árboles, y no es esto lo mas. que allí se mos- , * traba, sí á todo diera lngar el tiempo, masá esta hora ya los dos famosos compañeros Lirava nio y Graciolo, acostumbrados 4 seguir los 4 ciervos y alcanzar los lobos por lassierra, antes 7 que nadie se habian declarado¡encelspuesto: ¿E 9! tras ellos salieron el pastor Leucipo, el cono- 4 cido Rosanio y el vaquero Felicio con otros muchos zagales de menos suerte. y mas escura fama; y apenas el dudoso reclamo de un pequeño silbo se oyó, cuando á un tiempo como ligeros relámpagos por aquellos: anos se espat: cieron volando con tanta velocidad, que atras dejaban el pensamiento. Delante: resplandecía Liranio como un encendido rayo: tras él, aunque algo apartado, Leucipo; y-t1as Leucipo el famoso Graciolo, á quien seguia el vaquero Felicio casi recostado en sus:espaldas, y levantándole con el soplo los cabellos. Veis aquí ue ya llegaban á lo último del:señalado término, y apenas de su mucha ligereza se podia decir que las delicadas yerbas humillasen, cuando Liranió, que casi con la mano tocaba “el primer premio, deseoso de darle el segundo á su querido Graciolo, súbitamente se paró en la carrera para obligar 4: Lencipo, que tras él
232 SIGLO DE-ORO. venia, 4 que huyendo de un peligroso lugar Graciolo cobrase la delantera: mas ahora fuese que Leucipo conociendo el engaño no quisiese torcer su primer camino, ó lo que mas aparencia tiene, llevado de sa mucha velocidad sin poderse detener, con tanta furia llegó sobre el cauteloso pastor, que ambos á un tiempo resbalando en las húmedas yerbas, mojadas con la sangre de los sacrificados becerros, se hallaron en el suelo, no sin perjuicio de los que le seguian, porque Graciolo, Felicio, Rosanio y Alceo, que mas cerca se hallaron , tropezando el segundo en el primero y el tercero en el segundo, sin poderse ninguno tener uno sobré otro fueron cayendo de tal manera, que á Ljranio faltó poco para que la mucha carga no le ahogase, y siendo antes el primero, apenas debajo de los otros se podia rodear. Entonces Arcisio, Alcino y Florenio, que desconfiados de sí casi en el puesto se habian quedado, viendo el no esperado suceso de los compañeros, no sin mucha grita de los que miraban, de nuevo comenzaron á cobrar ánimo y pretender el olvidado premio, que ya todos por de Florenio juzgaban y él en su pensamiento disponia dél; cuando Felicio, saliendo de entre los caidos, cual ligera culebra que por las yerbas se resbala gateando llegó donde los hermosos despojos del leon estaban colgados, y dejando a Elorenio el segundo premio, que se conten- tO con él, tomó para sí el primero y Arcisio el
EGLOGA DUODECIMA. 223 último, dándolos, como siempre, la fortuna á uien con menos esperanzas vive; y Leucipo, agraviado del pasado engaño, pata ser todo leon no le faltaba mas que el premio que Felicio de Tas manos le habia quitado: mas Anfimedonte, deseoso de templar los alborotados ánimos, con iguales dones los concertó, reservando á Liranio, que quiza por su malicia no lo merecia. Mas él no pasando por tal agravio, si tanta lástima, dijo, tienes de los que caen, ¿quien mas digno es de compasion que yo, pues siendo el primero en la carrera así debajo de todos me vi envuelto en aquella sagrada sangre, que verdaderamente crei que hoy se hacia de mí el último sacrificio? Y con esto mostraba las manos y la cara como si maduros madroños fueran, y tal que á todos provocaba á risa; y mas al famoso Anfimedonte, que dándole un precioso zurron hecho de una abortiva ternera: toma, pastor, le dijo, que aun de los caidos se suele acordar la fortuna; y colgando tras esto de un pino un cayado, que todos al principio por retorcida culebra le tuvimos: este, dijo, será de aquel que echado sobre su baston de pechos, sin tocar los pies al suelo wictorioso de los demas quedare, batallando á saltos como en otras tierras he oido que hacen los hombres que con un solo pie nacieron. Á la hora muchos pastores vierades cruzar por aquellos llanos sobre sus cayados tendidos, con tanta órden y destreza que quien de léjos los
234 SIGLO DE ORO. mirase: esta es sin duda, diría, manada de be: licosas grullas que con solo un pie agradablemente yan saltando, donde unos por derribarse y otros por defenderse no se podian escusar graciosos lances de reir. En este tiempo Liranio bien creyó vengar á su salvo la caida que Leucipo le hizo dar en la carrera, y así despues de haber por sí solo derribado otros muchos pastores, siempre le vimos andar tras él, hasta que llegando en su seguimiento 4 una pequeña laguna que cercada de verdes juncos á un lado del prado se hacia, deseoso de dar con su contrario en ella, con la demasiada codicia erró el golpe, y llevado de su misma furia dió con todo el cuerpo en el agua, donde 4 mucho pesar suyo y risa nuestra le convi: no lavarse de la sangre que en la pasada caida se le habia pegado; y Leucipo, gozoso de tal suceso, olvidandose de saltar con el baston, en poco estuvo de acompañarle aquí la segunda vez. Al fin, no pudiendo tenerse mas sobre el cayado, con mucha risa se puso en pie á ver el caido, que lloviendo de su cuerpo arroyos de agua salia de la laguna confesando en sus dos caidas que nunca del ageno mal se siguió bien alguno. Y hallándose Rosanio por falta de los dos victorioso, dando placenteros saltos llegó 4 tomar su premio; y Anfimedonte, ya que toda la grita y porfiar de los pastores se hubo acabado, señalando un hermoso becerro que Al. pie de una encina habian atado, cubiertos
EGLOGA DUODÍCIMA. "235 los pequeños cuernos de diversidad de rosas: de éste, dijo, podrá hoy hacer el sacrificio á las amadas ninfas quien en luchar á los demas se aventajare. Y no bien estas palabras se oyeron cuando el vaquero Filadelfo, acostumbrado á derribar los mas bravos toros, desnudándose el gaban comenzó á mostrar las anchas espaldas, los altos hombros y fornidos pechos ,-y tendiendo á todas partes los brazos con galanos golpes hería el aire, llamando al mas osado que con él se quisiese probar; y como en largo ra- to nadie saliese 4 la dudosa lucha, juzgándose a vencedor, así vuelto 4 Anfimedonte dijo: Si nadie á mis conocidas fuerzas se atreve, ¿que causa hay para que el prometido premio se me dilate? Mándamele dar, pastor, si ya sobre todos le tengo merecido. Entonces Cristalio, no sé si corrido de semejante arrogancia, vuelto al pastor Selvagio, que sentado cabe él estaba, así oyéndolo todos dijo: O famoso Selvagio, sin provecho por cierto en un tiempo llamado despedazador de lobos, ¿tú aun sintiendo todavía calor en el valeroso pecho: por semejante agravio pasas? ¿lan honrado premio sin resistencia dejas llevar? ¿Donde, dime, tienes la fama que por toda la serranía anaste, cuando los osos rendías, los lobos despedazabas, y los toros mas bravos por entretenimiento oprimias al yugo? ¿Que se hicieron tantos despojos como en tus techos colgaban? Cierto, pastor, esta sola demasía los
236 SIGLO DE ORO. escurece todos, si es verdad que no en solo comenzar consiste el verdadero título de hon-- rado. No creas, respondió Selvagio, que el deseo de alabanza y el amor del premio de mí por vano temor hayan huido; léjos estoy de imaginar en mí cosa que á mi nombre ofender pueda: mas con la vejéz helada no es mucho que, enfriándose las fuerzas, tambien en el ánimo se mitigue aquel orgulloso brío que en los mozos la caliente sangre cria: mortales somos, sujetos vivimos á los dias; ya fue tiempo que yo solo gozara los premios que por los demas se han repartido, cuando ni Melibeo me ganaba en cantar, ni Crisaldo corría mejor que yo, ni nadie en la lucha se me igualaba. Entonces Filadelfo habia de llamarme al campo, cuando sin ayudarme de mas industrias que mis manos despedazé aquel oso cuya es esta piel con que ahora me cubro; y diciendo esto, casi á pesar de su gusto osadamente saltó en el llano, mostrando á todos su belloso cuerpo, tan cubierto de ásperas cerdas como si una cerrada selva fuera , por cuya ocasion entre todos adquirió el nombre de Selvagio; y Filadelfo espantado de monstruo tan disforme, dejándole el campo y la victoria, no se atrevió á luchar con él; con que sin contradiccion se declaró por suyo el becerro. Entonces, asiéndolo por uno de los cuernos, con aquella facilidad lo trajo á nuestra presencia que si un pequeño cabrito fuera. Y puesto alli en medio de
EGLOGA DUODÉCIMA» : 237 todos como en triunfo suyo, desta manera le oimos hablar: Valeroso Anfimedonte, y vosotros conocidos pastores que presentes os ha- Jlais á4-mi victoria, notad ahora mis fuerzas y el título con que semejante nombre tengo, y si confiado en ellas entrar puedo en las venideras batallas; y tú, arrogante Filadello ¿ cualquiera que de nuestros pastores seas, escucha ahora la forzosa muerte de que tu ventura te ha librado, que yo sinalguna duda creo, si esta vez entre los fuertes Áudos de :mis brazos te metieras , allí sin resistencia me dejáras el alma, no de otra manera que Con Hércules le avino al famoso hijo. de la tierra. Y vosotras, soberanas deidades, que nacidas en estos mismos montes mi razon escuchais y muchas veces fuisteis fieles testigos de mis cosas,. ahora en vuestros bailes esteis entretenidas Ó con veloces carreras sigais el duro ejercicio de la gustosa caza; donde quiera que ésta mi voz os alcanzare recibid este postrero y (1ltimo sacrificio con que victorioso 4 todas mis hazañas pongo fin, para quedar de hoy mas en eterno reposo, contento de dejar mi nombre inmortal en es: tas selvas. Asi dijo, y alzando el puño en al: to, con tanta fuerza lo bajó sobre la cabeza del temeroso novillo, que 4 un tiempo sin alma lo “derribó 4 sus pies; Y Apenas en el suelo cayó, cuando en poderosas lamas consumido solas las sagradas cenizas se mostraron A nuestros ojos, sintiéndose pol aquel tiempo €n las cir:
$ . 238 SIGLO DE ORO. cunstantes riberas un temeroso ruido, con que las selvas mostraron aceptar el presente sacrificio. Y él con tan soberana victoria, de un divino furor arrebatado, deseoso de acometer mas altos hechos, sacando del zurron su olvidada zampoña, con este último cantar dejó á las selvas sosiego eterno, y al mundo nuevas esperanzas de mayores cosas. Ni SELVAGIO. Dulce zampoña mia, Si acaso llena de divino aliento Algun dichoso dia Por escuchar tu acento Hiciste al sol parar su movimiento; Si fuiste poderosa A traer tras tí los árboles sombríos, Y á tu voz sonorosa Y á los acentos mios Pararon las corrientes de los rios; Si el tiempo no ha enjugado Tras tanto olvido tus alegres sones, En son no acostumbrado He menester que entones Una cancion por fin de tus canciones. Y al tiempo consagrada Te queda luego en este olivo santo, Donde seas invidiada, Y en honra de tu canto De laurel coronada y rojo acanto, Canta ahora en voz suave
EGLOGA DUODÉCIMA, 239 3 No las vueltas del cielo presurosas Que vuelan mas que el ave, - Ni empresas belicosas, | Ni el curso de fortuna y de sus cosas, Ni del mundo apartado Las incultas riberas y regiones, Ni sobre el mar hinchado, "Tras varias pretensiones, Desdobladas banderas y pendones: Que dese horrible espanto Al son heroico de clarines de oro Harás un nuevo canto Tan lleno de tesoro, Queal mundo asombre desde el indo al moro. Allí de Marte altivo Abrasarán las llamas cielo y tierra, Y retratado al vivo En fiero son de guerra Saldrá 4 luz el valor que España encierra; Sin que en toda ella quede Cosa digna de ser eternizada, Que en tí lugar no herede, Ni de cólera honrada Golpe, herida, escudo, arnes ni espada. Ahora en voz sabrosa Enjiere al tiempo aquesta humilde planta, Pues la luz poderosa Que á ello te levanta, Del olvido tu canto desencanta: Que ya esta humilde avena, Por clara trompa de su nombre y mio,
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