Rosa Montero. De la realidad a la ficción
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de varia lecci6n literaria en homenaje a Josi. M." Capote Benot Departamento de L~teratura Espailola Facultad de F~lologia de la Univers~dad de Sev~lla Secretanado de Pubhcaciones de la Universldad 1992
Serie: FILOSOFIA Y LETRAS NGrnero: 141 - DATOS TCCNICOS DE ESTE LlBRO - Composici6n: Texros realizados en tipo Garamor cuerpo 10, interlineado 12, realizados Fotocomporici6n Textos y Formai Cubierta: Tapas sueltas forradas en Gelrex con rermoc rampaci6n. Interior: Papel Ofiset Dunamatt de 80 grim'. Encuadernaci6n: Cartone cosido en cuadernilios ah vegetal, reahzado cn Encuadernacioi Alan. o Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla O Facultad de Filologia o Departamenro de Liii-ratura Espaiiola Printed in Spain - Impreso en Espana I.S.B.N.: 84-7405-968-2. Dep6sito Legal: SE-1.344-1992 Imprime: Imprenra A. Pinclo Ardr dr lri Lniln, 17. Tfno (91) 439 921 1 11900 Czmah S~iill% Reservados iodos 10s derechos. Ni la rotalidad ni parre de este libio puede repioducirse o tiansmirirse por ningGn procedimiento electr6nico o mecbnico, incluyendo fotocopia, grabaci6n magnetic% o cualquier almacenamienro de infomaci6n y sistema de rscuperaci6n, sin pcimiso escriro del Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla.
ROSA MONTERO: DE LA REALIDAD A LA FICCION El peri6dico El Pais public6 el 28 de diciembre de 1984 una noticia que nos llama especialtnente la atencihn. Se@n el diario citado tres han sido 10s novelistas mas vendidos del a8o: Vizcaino Casas, Rosa Montero, que vendih, segun la editorial Seix Bard, 60.000 ejemplares de su novela Te traLar6 como una reina, ademis de los 110.000 difundidos por el Circulo de Lectores, y Camilo Jos& Cela con su novela ~Mazurcu para dos muertos A la lista de libros mis solicitados por 10s lectores se une, en cuarto lugar, Los santos inocentes de Miguel Delibes. Cuatro aiios mas tarde, el 14 de marzo de 1988, volvio a aparecer tambien en El Pais una noticia similar. La obra mas comprada en la feria del libro de Madrid de ese aiio fue Amado Amo, la cuarta novela de Rosa Montero. El exito volvih a repetirse dos anos mas tarcle con Temblor, que en s61o ano y medio ha alcanzado siete ediciones. Que una mujer de treinta y tantos afios consiga en dos ocasiones ser la escritora mh vendida junto con Camilo Jos6 Cela, Miguel Delibes o Antonio Gala, nos hace pensar que estalnos ante un fenhmeno cultural importante que justifica el interes de criticos y estudiosos, a1 que se surna el presente trabajo. El exit0 de ventas y de lectura explica que Kosa Monlero se haya convertido con solo cinco titulos en su haher, Crrinica del desamor (19791, La fzincirin Delta (19811, Te tratari como una reina (19831, Amudo Amo (1988) y Temblor (19901, en una de las auroras mas conocidas de la ultima generacihn de novelistas espaiioles. Convendria en este punto abrir un parhtesis y aventurar, sin pretensiones dogmaticas, algunas valoraciones globales sobre la labor desarrollada por estos narradores, entre 10s que se incluye Rosa Montero, en el context0 historic0 de
250 Rosa Monte?": De la realidad a l~fl~ci6?~ la novela espafiola. Toda vez que nuestra escritora no surge aisladamente en el espacio y el tiempo, su ubicacihn temporal y cultural nos peimitiri acercarnos a su narativa con un criterio mis amplio. Somos conscientes de que debemos asumir el riesgo que supone cnalquier generalizacihn a1 describir unos hechos tan inmediatos. De "novelistas en la transicihn" etiqueth Santos Alollso ' a ese grupo de escritores que comienzan a publicar hacia 1975 y entre 10s que se cuenta Rosa Montero junto a Ramhn Ayerra, Soledad Puertolas, Lourdes Ortiz, Eduardo Mendoza, Juan Pedro Aparicio, Montserrat Roig, Carmen Riera, Esther Tusquets, Juan Jose Millis, Leopoldo Azancot, Manuel Villar Raso, Antonio Pereira, Alvaro Pombo, Juan Jesus Armas Marcelo, Juan Cruz, Jose M. Guelbenzu, Julio Llamazares, Jorge Maninez Reverte, etc. Ademis no podemos olvidar a otros gnlpos de escritores que conviven con este y que poseen una historia creativa mis larga como Camilo J. Cela, Miguel Delibes, G. Torrente Ballester, Jose A. de Zunzunegui, etc, que mantienen su maestria y su liderazgo entre 10s mis jhvenes. Una generacihn intermedia que tambien continua publicando en este periodo es la formada por Francisco Umbral, Juan Benet, Jesus Fernindez Santos, Carmen Martin Gaite, Jod M. Caballero Bonald, Vizquez Montalbin, Carlos Barral, etc. Todos ellos conforman el horizonte de nuestra novela desde 1975 hasta nuestros &as. La apertura politica comenzada con la muerte de Franco removih viejas ilusiones de regeneracionismo literario especialmente urgente en la novela, anquilosada hacia 10s alrededores de la fecha que acabamos de mencionar. Los aires de renovacihn socio-politica despertaron esperanzas de un resurgimiento cultural qne se creia frenado por presiones exteriores. Una vez suprimida la censura saldrian a la luz 10s grandes talentos silenciados por 10s temores del regimen. Por otra parte, la narrativa de realism0 social de postperra habia dado ya todos 10s frutos esperables y la novela experimental iba retrocediendo cansada de repetirse a sf illisma a fuerza de experimentacihn y de bhsqueda de nuevos caminos, esptireos, en cierto sentido, a la evolucihn de la novela espafiola. Se esperaba que la transicihn propiciaria a1 fin una salida, sin embargo, hasta el momenta, no se han logrado encontrar las claves que abran las puertas a1 "boom" de nuestra narrativa 2. Poco ha cambiado, salvo importzantes excepciones, el panorama de la novela desde 1975. Codusihn, desorientacihn, indecisihn, vacilacihn son 10s rasgos mis frecuentemente senalados por la critica a1 calificar este periodo de 1. AJ,OtiSO, Sanlos: La nozelu en la tramjcidnj Madrid: Poerta dei SoWensayo. 1983. 2. Martinez Cachrro documenra hien. con afirmaciones de criticos y escrilores coma CJ Cela, K. Conte, J.L. Ahelkin. A. Amoihs. G. Diaz Pbaja, J.A. Gabriel y Galan, rtc. el drsencanto provocado pnr rse ieurgiir de bas lctras espaiiolas tan rsperado y que tan pocos fmtos esPi dando. Vease MARTINEZ CACHERO, J.M.: La novela espariola entre 19.36 y 1980 Histonu de una aventura; Madrid: Casralia, 1983, pigs. 381-395. Estr estudio conrirne una magnifica bihliogiafla comentada a la que. desde ahora, rernitirnos al lector intererado.
la novela espanola. Ya Sanz Villanueva ' ha comentado la falta de un proyecto colectivo, una meta y una orientacihn en nuestros escritores, hasta el punto de que puede hablarse de individualidades mis que de grupos o tendencias. Con todo podemos encontrar algunas caracteristicas, muy pocas, en comOn que vamos a resefiar brevemente. No es este el lugar ni disponemos de espacio suficiente para describir con detalle las preferencias temiticas que pueden detectarse en las novelas que comentamos ! Si podemos afirmar que, en conjunto, se da en ellas un predominio de la ideologia burguesa, manifiesta en unos personajes pertenecientes a la clase media acomodada sin inquietudes econbmicas o, a1 menos, sin referencias a ellas. La mayor parte de las novelas atienden a la problemitica relacihn del individuo con su medio, casi nunca desde una perspectiva social, sino psicolhgica, cotidiana e individual. Nos presentan a1 hombi-e actual desencantado en su enfrentamiento con 10s demis tras el fracas0 de la utopia. La caida del regimen franquista no trajo el mundo feliz tan esperado y las crisis laborales, de la familia, del matrimonio, de la pareja, de Pas relaciones sexuales cornfinmente desgraciadas ocupan el centro de inter& de nuestra iiltima novelistica. Una tematica por lo general "en funcion del presente", aun cuando el asunto recreado se atnbiente en otras epocas histbricas. Tal clima de cotidianidad - Opera cotidiana (1983) titula Montserrat Roig una de sus novelasfavorece el caricter testimonial o de cronica del relato casi siempre desde una visihn critica de la actualidad. Las primeras novelas de Rosa Montero, Cronica del desamor o La funcion Delta, son buen eje~nplo de lo mencionado junto con Los invitados (1978) de Alfonso Grosso, C~6nica de un suceso lamentable (1980) y Los terroristas (1981) de Rambn Ayerra o En dias como estos (1981) de Lourdes Ortiz. Un aspect0 a destacar en 10s Oltimos diez anos es el auge de la novela negra, de aventuras o policiaca de tan escasa tradicibn en nuestra historia literaria. 1.0s titulos son muchos y de ellos queremos entresacar la tan conocida coleccihn de aventuras del detective Carvalho de las novelas de Vizquez Montalbin, cuya fama se acrecentb considerablemente tras la emisihn de la popular serie televisiva. Notables por su calidad y por el exit0 alcanzado son tamhien las tres novelas que Eduardo Mendoza dedic6 a la ficci6n novelesca de intriga, La verdad sobre el caso Savolta (19751, El misterio de la cripta embmjada (1979) y El laberinto de las aceitunas (19821, en las que el autor acierta con la fbrmula del Gxito a partir de la utilizacihn de la parodia, la caricatura y el humor negro tan acorde con el sentir burlon de sus lectores. En la misma lined de accibn pueden citarse otras novelas como, por ejemplo, Viufando con Alirio (1980) de Alfonso Zapater; Caronte aguarda (1981) de 3. SANZ WLLAUUEVA. Santos: Hlsiona dc la LIIemluru Jspariola. t-l Siglo XX. Literatup-a acluai Barcelona: Arirl. 1984, pags 199-203. 4. Para ello rernitimos a1 lector al estudio de Santos Alonso ya citado que ofrcce una claificacihn muy acertada. desde nuestro punto dr visla, de la novela espafioia de 1976 a 1983.
Fernando Savater; El aire de uu,z cdnzeu (1980) de Juan Benet o El inuiwlzo en Lisboa (1986) de A. Mufioz Molina. Posihlemente la dilusibn alcanzada por estas novelas -y no nos referimos directamenre a las citadas que tal vez sean las de mayor perfeccibn literaria-, se explique mis por el apoyo prestado por otros medios de comunicacibn, la televisibn o el cine, mucho mis populares que por la calidad literaria, con frecuencia dudosa, de muchas de ellas. Tanto el relato testimonial, como el de aventuras, el histbricu, tambien de gran pujanza en 10s iiltimos tiempos -Pas novelas de Leopoldo Azancot, Terenci Moix, Lourdes Ortiz o Antonio Gala son ejemplo de ello-, el de tema eri~tico, exhtico o cosmopolita, el autohiogrifico o memorial, etc, poseen en general un rasgo comb que 10s caracteriza desde el punto de vista de la tecnica. En todos se produce un progresivo abandono del experimentalismo de 10s afios anteriores que es sustituido por una narraci6n desnuda. Contar cosas, narrar sucesos es lo que parece importar a1 novelista actual que opta por el respeto a las nonnas clisicas de estructuracihn del relato. El lenguaje de las novelas es claro y directo, ha dejado de ser un fin en si mismo para convenirse en instrumento de la ficcidn literaria. Sin embargo, penrive todlwia un buscado experimentalismo formal, consecuencia dc herencias anteriores. Se trau de rastros de tgcnicas innovzadoras que se incorporan con mayor o menor espontaneidad a las nuevas obras. Sarltos Alonso conlenta que en este periodo "la renovacibn llegb de la mano de aquellas novelas que, aprovechaildo 10s avances ti-cnicos y narrativos de la llamada novela estructuralista y su consecuente derivacibn experimentalista, aclaraba su lenguaje por mecarlismos tradicionales y de validez eterna en la novela universal" '. Situindose en esta postura conciliadora estaria la ncivela de J. Femindez Santos, Exframwos (19781, donde la sohriedad de la escriturd se conjuga a veces con exuberancias casi ban-ocas; El 1fo de la lz~n~i (1981) de J.M. Guelhenzu, Oclubre, Octuhre de Jose L. Sampedro o Granzutzca parcla (1982) de J. Garcia Hortelano. Pero no todas bas novelas publicadas por estas fechas mantienen ese punto medio en la renovacibn experimental, las novelas de Juan Goytisolo o Lam (1983) de Julijn Kios transgreden generos, cbdigos, lenguajes en aras de una complejidad estructural que no es la norma geni-rica. No obstante, la irrupcibn de un nuevo realismo, que reacciona con relativa energpa contra la complicacihn innovadora, rescata, a pesar de todo, el papel principal de la accihn como elemento relevante en la rlovela. Revisando la nhrnina de narradores espanoles de 10s ultimos quince afios nos sorprende satisfacroriamente la presencia de un abundante nilmer(~ de escritoms. Hien es verdad que desde que Carmen laforet inaugur6 en 1944 el premio Nadal con Nada la lista de nornbres femeninos entre nuestros autores ha sido amplia: Aia M. Matute, Elena Quirogd, Elena Soriano, Rosa Chacel, Carmen Kurtz, Dolores Medio, Maria Zarnbrano, Concha Castroviejo, Carmen MartTn Gaite, Mercedes Salisachs, etc, certifican el papel desempenado por la
mujer en la literatura espanola contemporinea. A esta enumeracihn debemos sumar 10s nornbres de Kosa Montero, Iviontserrat Roig, Soledad Pu&tolas, Esther Tusquets, Ana M. ~Moix, Concha Albs, Marta Poital, Carmen Riera, etc. que constituyen la "illtima ola" de la narrativa femenina y que llegan con un nuevo talante surgido de la conciencia de su propio "yo", de su condicihn de mujer y de las circunstancias que la rodean. La pregunta que nos surge a continuacihn es obvia: ihan aportado las mujeres algo nuevo, distinto a lo ya hecho en ese mundo de hombres? Era logico pensar que cuando la mujer abandonara su puesto de observacihn desde la ventana, como diria Carmen Martin Gaite \ y bajara a1 mundo para hablar y opinar, su voz sonaria distinta, aunque s61o fuera por lo novedoso del hecho. Sin embargo, los titubeos son muchos para quienes solo han estado acostumbradas a escuchar. Por ello, el salto desde la pasividad del lector, faceta tambien recien conquistada por la mujer, a1 papel de locutor ha estado lleno de indefinicibn que debemos tener en cilenta. Carmen Martinez Romero senala chmo en un primer momento las escritoras aspiran, mas que a manifestar su subjetividad, a conseguir el reconocimiento social por su dominio tecnico, profesional del arte de la escritura. Ahora bien, a medida que van tomando conciencia de su condicihn femenina, "se produce una situacibn de discurso novedosa, pues entonces la mujer se dispone a llablar de 'lo no dicho' a un receptor no habituado a su 'habla' '. Nueva, por tanto, es la situacihn de discurso, pero nueva tambien la vision del mundo que conlleva un discurso diferente. Determinar en qu6 consiste esa visihn del mundo y cuiles son las marcas formales que lo caracterizan shlo es posible a trav6s del anilisis e interpretacibn de los textos. Tratar de aislar dichas marcas en la narrativa de Rosa Montero seri nuestro objetivo inmediato. Un deseo de superacihn y de blisqueda de formas narrativas que le permitan construir un mundo de ficcihn propio es el motor que parece impulsar la actividad creadora de Rosa Montero. De Crti?zicn del desamor a Temblor, hay un larga travesia de renovacihn y de cambio que la autora ha recorrido con teshn admirable. Se trata de una escritora versitil, experimentadora, que ensaya continuamente nuevos caminos y cuya evolucihn esta marcada por un alejamiento de la redaccihn periodistica, tantas veces criticada tras la publicacihn de su primera novela. En efecto, Cr6nica del hamor es el libro de una excelente periodista, famosa por sus arriculos y reportajes en 10s que ha hecho gala de su talento, sus dotes de obsewacion y su penetracihn psicolhgica. Pero pasar del articulo de costumbres a1 realisrno en la literatura no es facil porque las formas no son 6, MARTIN GAITE. Carmm: De.& la ventana, Etfoquefimenino de la lilenrtura espan;ola; kiadrid: Espasa Calpr, 1987. 7. MARnNEZ ROkIERO. Carmm: "La rscritura cotno enunciacihn. Para una troria de la liternturn femenina" en Discurso. Srvilla, 1989, n." 3/4. pigs, 51-60.
identicas. Asi detectamos en la novela con demasiada frecuencia rasgos pl-opios del reportaje que marcan negativamente, desde nuestro punto de vista, el desarrollo de la trama. Cr6nica del desamor es la historia de un afio en la vida de su protagonista, Ana, una joven de 30 afios, periodista, madre soltera, con una larga lista de frustraciones sentimentales, cuyas desventuras tejen la urdimhre de un relato, de una crbnica sohre la mujer, la sociedad y el desencanto. Se ti-ata de un libro testimonial de una epoca, la actual, pero sin abarcar la totalidad de los ohjetos ni de 10s sujetos: todos sus personajes pertenecen a unaclase media acomodada, con un alto nivel cultural, universitarios profesionalmente cualificados, que rondan la treintena por las fechas en que nos 10s encontramos. Su situacihn vital como generacihn, sus fracasos, crisis y desilusiones amorosas, politicas y sociales constituyen la mama de este cuadro de costumbres, de esta descripcibn desencantada de lo cotidiano. La visihn desde la que se nos trasmite el testimonio es puramente femenina, no sblo porque su autora es mujer, sino tambien porque todas sus protagonistas, sus actantes sujetos son mujeres. Ya la voz narradora nos lo advierte a1 comienzo del primer capitulo: "seria el libro de las Anas, de todas y ella misma, tan distinta y tan unan(pig, 9) '. En este sentido no vamos a hahlar de autobiografia, cuestihn que la misma autora ha desmentido en alguna entrevista , pero si de cercania no con una sino con todas sus protagonistas. Los personajes femeninos no estin individualizados de tan idt-nticos, mas bien forman parte de un personaje colectivo que revela el caracter paradhjico del '"yo" femenino. Son mujeres escindidas, sefiala Emilio de Miguel, "entre la ahsoluta certidumbre de sus rechazos hacia modelos tenidas por caducos y la dificil conquista del equilihrio personal en la nueva tesitura en que quieren instalar- Sell 10 Viven el desamor con "melancolia y sin ligrimas" (pig. 62). Ana y sus amigas, Ana Maria, Pulga, Elena, Candela, Julia pasan por la narraci6n contando sus historias de frustraciones, soledad, fracasos con un tono animico de desencanto vital que se mantendri a lo largo de todo el relato. Naturalmente en este contexto 10s personajes masculines son 10s peor tratados, todos ellos ejemplos del antiheroe. Personajes de cartbn piedra, monoliticos e inalterables, orgullosos, desphticos, autoritarios, fanfanones, cohardes, que no resisten el mis minimo analisis de construccibn psicol6gica. La estmctura narrativa es muy sencilla. La ohm aparece dividida en 14 capitulos independientes que se corresponden con episodios cerrados de la vida de la protagonista o de algunos de 10s otros personajes. Cada apartado es un cuadro de costumhres, completo en su historia y estitico en su evolucihn, 8. Todas las citas se hacen por Cr6nica del desamor Madrid: Debate, 1990 (clecimonovena edicihn), 9. J.C.: 'Rosa Montero pas6 'autentico miedo' rnientras escribia 'La funci6n delld" en Elpais, 24 febrero 1981. 10. MIGUEL MARTINEZ, Emilio de: La pnnzem narrativa de Kosa Monlern; Salarnanca: Univrrsidad. 1983, pig. 25.
lo que va en detriment0 del desarrollo de la linea argumental pr~~cticai~iei~ie inexistente en esta crhnica. El tiempo presente dc la novela avanz:] en ia transicihn de un episodio a otro, sin que tenga un:r incidencia real ni en 10s personajes ni en la accihn. El punto de vista de la narraciijn es cl omniscieliie. La voz narrativa lo preside todo, pricticalnente no dcja hablar a li~s prrson>~jes. incluso se adelanta a1 deseo de Ana de escrihir LI~ libro soh~e st1 vidn: "Pirnsa And qile estaria bien escribir un dia algo. Sohl-c la vida de cada dia, cian, est2. Sobre Juan y ella. Sohre Curro y ella, Sohrc la Pulgn y Elcna. Sobrr Atla Maria quc ha pcrdido el Lren en alguna esracihn y ahora sc consume call;~d:immre en la agonia de sahcrsc vicja e incapaz de. Sahre Julita, muiiec:i rot1 tr.1~ separarse dcl maridr,. Schrt. nyanos babosas, plalos para lavar, rrducciones dc plantilkas, orgasmos fingidos, llamadas dr LeKfonn quc nunca llegan, pal~malismos lahordles; diafragmas, caricaturas y ansicdades" (pig. 18). Pero a1 final es la nan-adora la que nos presenta esta vida cn tercezi persona introduciendo a veces las voces cie sus personajcs en estilo dirccto dentro del estilo indirecto de la nanacihn: 'Ana ha descolgado csta vcz llcna de finia, me va a despcrtar a1 Curro cstc cretino, y a1 otio iado oye una voz cnnocida" (pig, 15). Con tales recursos la sensacihn de identificacihn autora-narradora-prot:~gonista aumenta a medida que va avanzando la lectum. lo que explica que lectores y criticos hablaran de autohiografia en 06nicn de1 desa?lzol- Es tambien la voz narradora la encargada de transmitir el conieniclo ideol0- gico del texto. En excursos con frecuencia vethricos y thpicos, se ni~s 1:inznri largos discursos sobre el ahorto, los metodos anticonceptivos, el machisiim; etc, que refuerzan la ideologia transmitida, ya de por si evidente en Pa cncterizacihn de 10s personajes. Por otra parte, a la autora-narmdora de Cx5nica dcl desunzo~ no p:lrecc importarle en absoluto las descripciones de lugares y arnbieiltes, que brill:iin por su ausencia. En cuanto a la presentacihn de 10s personajes se noki claralnente la plulna periodistica de Rosa Montero: son descripciones coiTas, :in:icipadoras e intencionadas buscando que el lector 10s identificlue con ral?iclez. Si esta tecnica es necesaria, por la brevedad de espacio, en el reporl;ije y en l:i entrevista, en la novela las reglas suelen ser distintas, pues al darnos al pcisonaje ya hecho y plastificado desde el comienzo se cierunn las posibilidades i1.e evoluciones posteriores e impiden quc el lectoiv:rya construyendolcl progresi- 'Ion ncjs rec~ervamente. Descripciones como la que valnos a citar a continu?.' dan indudablemente el estilo periodistico de 121 aurora: "Han pasado ya a la consulta y ante eilas cl medici, dibuja una sonrisa dc conmiscraci6n y dcsprccic m su hoca rosa y aniiiada. Es un hombre de nieili;~ edad, de pelo aceitoso y hien peinad<i, pic1 delicad3 c imherl~r corn<) dc licI>i..
Icjanas. promesas de felicidad que humanizan a 10s personajes y les permiten com~xencter sus prc~pios sentilnientos. Porque la soledad y la incomunicacihn suponen silencio y a fuel-za de callar todos ellos han perdido la capacidad de co11iimicaci6n y el lenguaje. I~~di~dablemenie esta era la mayor I'abuiacihn que hasta 1983 habia logrado Rosa Montero, lo que suponia un nuevo paso hacia delante. Descripciones de lirgares nuevos, de personajes que, por primera vez, no son trasuntos de ella iiiism;~. Ci~n ~c~do, en la organizacihn de 10s hechos, en la utilizacihn del nari-actor ornnisciente y en el tono pesimista de la novela seg~~imos descubrieniio a la narradora de sien~pre. Con la put)licacihn de sus dos i~itimas novelas, Amado Amo y Temblor, nos encontramos yi con una noveiista con indudable maestria en el arte de la fa:lhulacihn. Anzndo Amo representa la culminacihn del realismo cotidiano y desencanPddo que senalibamos en Cr6nzca del desamor y La funcz6n delta; y Temblor la culminacihn del mundo fantbtico y poStico esbozado en Te tratari coma una reina. Son las dos caras, las dos vettientes de esa evolucihn in c~escendo clue caracteriza el oficio creador de Rosa Montero. Pero, a pesar de esta dualidad, Amado Amo y Temblor consenran cierta unidad en la medida en que anihas abordan el tema de la autoridad y el poder como elementos causantes de la degrad;~cihn y humillacihn del ser humano. Anzado A~lno es una critica contra un nuevo tipo de vasallaje, mis complejo y peligroso por su caricter lotalizador y por 10s mfiitiples resortes y espejismos clue conlleva: del engranaje nadie se salva: 'jquien no telnhlaba ante sus jefes? iNo temblaba Miguel ante Quesada y Quesada ante Mixtiin? Y cn la que respecta a Mcilrr~n, itrmhlaria 61 tarnhien antc los 1)elegados de 10s Anlgeles? iY 10s Delegados de 10s Angeles ante ... ? 2No era el mundo prccisamente eso. una cadena de subordinados temblorosos que a su vez erm jefes de otros subordinados teinblequeautes? (pig. 143) l5. Los person:Jes, un gmpo de ejecutivos y empleados de una empresa ~nultinacional de publicidad, son victimas tanto de 10s intereses de la empresa corno de sus propias ambiciones personales Guiados por el af5n de Sxito, no diiilan en participar de las intrigas, traiciones y servilismos propios del ejercicio clrl podei-. Y as? los vetnos desfilar, en medio de esta lucha, triunfadores a veces. derrotados otras; peso incapaces de renunciar a1 triste bien material que !cs ascgura csc deshumanizante juego competitivo. (:orno senala Rafael Conte '" esta novela es la mas equilibrada y mejor ::oiisti~iida cle todas las de Rosa Montero. El desarrollo de !a accihn pane de un acoiltecimiento clue se describe a1 comienzo y que provoca las reflexiones y rcmorei ciel protagonists: un ejecutivo liega una inaiiana conduciendo su auto- 15. hl:iclrid: llchrtc. 1988 16. hrr. crr
mhvil al aparcamiento privado de la etnpresa y encuentra su plata de garaje ocupada. Al principio cree que es un error, pero, mis tarde, se da cuenta de la verdad: la pi-rdida de la plaza significa el comienzo dr su caida en la empresa. Este hecho enfrenta a Cesar, tambien ejecutivo, ante la posibilidad de su propia caida. El miedo provocad una serie de apreciaciones criticas sobre sus relaciones con la empresa que serin el tnotor de la accihn m~velesca. Asi se nos descrihen, en tercera persona, acontrcimientos pasados y futuros de la vida del protagonista, entrelazados entre si shlo por el fluir de sus pensamientos. Se trata de una incursihn del narrador otnnisciente en la caracterizacihn psicoli~gica del personaje. El desenlace seri inesperado cuando, a pesar de las consideraciones criticas que Ckar ha hecho, lo vemos waicionar a su companera mis cercana, en un acto de cobardia y en un intento de asegurar su cargo dentro de la rmpresa. En la hurla final, la noveiista subraya la valoracihn negativa que hace de su protagonispa, el linico masculine de toda su produccihn creativa. For lo que se refiere a la descripcihn de 10s personajes, de 10s ambientes y a bas caractrristicas del lenguaje novelistico, poco podemos aiiadir a lo ya dicho en las obras anteriores, si no es insistir una vez mas en la capacidad de superacihn de la escritora que va conqnistando paulatinamente un mayor dorninio de la maestria narrativa. Ile la critica del poder desde el realismo cotidiano pasamos a la critica del poder en su ditnensibn mitica y universal. Temblor nos narra el viaje mitico de su protagonista en husca de una sociedad y unos valores ideales que nunca encontrari. A lo largo de este viaje, Agua Fria, se entrentari a distintas pmehas que la harin madurar en su conocii~~iento del rnundo y de la condicihn humana. El viaje de la protagonista permitiri a Rosa Montero, en su apuesta iinaginativa mas hermosa, presentarnos lugares y ciudades remotos y fantisticos que se descrihen minuciosamente. En esas socicdades, aun las mb liberales, 10s comportamientos humanos aFarecen ritualizados, de tal mnera que no se admite ningiin tipo de renovacihn, si no es con peligro para 10s rebeldes. La estructura social aparece entonces rigida, sujeta a normas, inmutable. Pareciera que la desigualdad fuera eterna: "En su nccedad soiiaba en cambiar el mundo, cuando el mundc es, como de todns es sabido, un continuo inmutable" (pig. 33) I;. A travB de la observaciOn de la protagonista se llega a la conclusihn de que el tnundo es injusto y que 10s poderosos, no importa de qut. color ideolhgico sean, siempre oprimirin a los dehiles, sin que exista esperanza alguna de redencihn:
26/1 Rosa tbfonteili. Ue in reoli~lad a la fLcci6n "Y, sin embargo, ilos rrnegados parecian tenerlo todo tan ch~n, rstar tan segums! Y eila habia confiado en c-llcii. Les habia creido. Para descubrir ahora que todo era mentua" (pig. 132). A pesar de todo, el dcsenlace en cste caso tamhien es sorprendente: Agua Fria termina contemplando la destl-uccibn en manos de 10s rebeldes de la Casa del Poder, con un sentimiento de esperanza en el futuro que no hemos visto 'rlores. en ninguna de bas novelas antt Los nombres miticos de lugarcs y personajes ncrs sumergen en und atm6s- fera de ensuefio y fantasia muy cercana a lo legendario: Agua Fna, Corcho Quemado, Dulce Recuerdo, Cordillera Blanca, Gran Hennana, Talapot, Huma, etc. Si no fuera porque el nlensaje social es lnuy evidente, casi diriamos que estamos ante un discurso de cuento mai;willoso. Aunque la mezda de inocencia y fantasia a veces rernonta el lenguaje poetico, con frecuencia nos parece ingenuo y sencillo. En definitiva, la novelistica de Rosa Montero se caracteriza por un constante anl~elo de superacihn. De una novela a otra es perceptible el dorninio cada vez mayor de las forms na~mtivas. Partiendo del genero periodistico ha ilegado a ennoblecer el lenguaje literario. Desde el Inundo "desencantado" dr lo cotidiano Ira sabido elevarse a lo fantistico y maravilloso. Sus pe~-sonajes, toda una galeda de "perdedores", nos despiertan cierta ternura par el fondo hutnano que poseen. "llel poder de la critica a la critica del poder" parece ser el principio ideol6gico que alienta id estt-tica de esta joven narradora que ha sabido imprimir un sello propio y renovador a la filtima generaci6n de novelis- Pas espaiiolds.