Arquitectura de Rayos X: Beatriz Colomina
Abstract
Publicado en 2019 por la editorial Lars Müller en Zúrich, aunque comenzado a imaginar como libro por la arquitecta recién titulada en Barcelona hacia 1980, X-Ray Architecture es un ensayo de Beatriz Colomina que trata sobre las correspondencias e interferencias entre la arquitectura y la medicina en las postrimerías del siglo XIX y en las primeras décadas del XX y acerca de las relaciones fecundas entre la fotografía y la radiografía, en cuanto a medios novedosos para registrar y documentar las formas ocultas, aunque nunca secretas, de ciertas obras de arquitectura pioneras y reivindicativas del Movimiento Moderno. Traducido por Cristina Zelich, con el título Arquitectura de rayos X, ha sido publicado en 2021 por Puente editores.
Full text
Quintana: revista do Departamento de Historia da Arte, (21) (2022). ISSN: 2340-0005 https://doi.org/10.15304/quintana.21.8093 Arquitectura de rayos X. Beatriz Colomina José Joaquín Parra Bañón1,a 1 Universidad de Sevilla, Españ a a[email protected] Publicado en 2019 por la editorial Lars Müller en Zü rich, aunque comenzado a imaginar como libro por la arquitecta recieñ titulada en Barcelona hacia 1980, X-Ray Architecture es un ensayo de Beatriz Colomina que trata sobre las correspondencias e interferencias entre la arquitectura y la medicina en las postrimerías del siglo XIX y en las primeras decadas del XX y acerca de las relaciones fecundas entre la fotografía y la radiografía, en cuanto a medios novedosos para registrar y documentar las formas ocultas, aunque nunca secretas, de ciertas obras de arquitectura pioneras y reivindicativas del Movimiento Moderno. Traducido por Cristina Zelich, con el títülo Arquitectura de rayos X, ha sido publicado en 2021 por Puente editores, e impreso, segü ñ informa la pagiña de los creditos, no en Barcelona sino en Slovenia. Subdividido en cuatro capítülos (“Salud y arquitectura”; “Tuberculosis”; “Intimidad radiografica” y “Visiones borrosas”) amparados por una iñtrodüccioñ explicativa y por un epílogo “Hiperpüblico”, contiene una bien hilada serie de textos procedentes de un conjunto de los artícülos que la autora fue publicando entre 1997 y 2015 en diversas y prestigiosas revistas, en añtologías y en compendios mas o menos disciplinares. La meritoria edicioñ promovida por Moises Puente en su coleccioñ de “Teoría e historia” carece de erratas tipograficas (exceptuando la ñümeracioñ de la imagen 42, en la pagiña 84, donde se ve un retrato de Koloman Moser en 1903, posando de perfil, aureolado con una circunferencia de tiza), ausencia reseñ able porque es muy infrecuente en casi todo lo que se publica en el ambito de la arquitectura. Esta editorial, aüñ menuda y exquisita, si no decae o se arruina debido a la desidia de los receptores potenciales, esta llamada a ocupar con sus libros la gran oquedad del casi desolado panorama de la teoría y la crítica arqüitectoñica impresa en españ ol. La üñica objecioñ que le poñdría el lector que padece presbicia es el tamañ o de sello postal de una buena parte de las imageñes que encabezan muchas de sus comedidas pagiñas. Si en la “Iñtrodüccioñ” comparece Susan Sontag, en el primer capítülo la investigadora le da audiencia a Le Corbusier (La Ville Radieuse y L’Esprit Nouveau) boxeando en la playa y a Walter Gropius y Marcel Breuer dotando a la arquitectura residencial de atleticos y soleados gimnasios; a Adolf Loos con sus padecimientos de estomago y a Frederick Kiesler proponiendo eñtrañ as y vientres como madrigueras; a Rudolf M. Schindler desnudo junto a otros propagandistas del nudismo y a Richard Neutra a la vera de las cajas orgasmicas de Wilhelm Reich, así como a algunos otros que antecedieron al matrimonio Eames en sus Copyright © Universidade de Santiago de Compostela. Artículo en acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Atribución-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0). (BY-NC-ND 4.0)
propuestas sanitarias y sanadoras. El capítülo fiñal esta dedicado a reflexioñar sobre la transparencia en la obra de Mies van der Rohe y a destacar la reflexiva y especular iñterveñcioñ de Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa en el Pabelloñ de Alemania en la Exposicioñ de Barcelona de 1929. Que concluya con SANAA (en el epílogo aborda el TAC, el FLIR, el PMI y otras tecñicas de tomografía) y no con la arquitectura plastica de los invernaderos que han proliferado en el poniente almeriense y en las inmediaciones del parque natural de Cabo de Gata, no es siñtomatico. La cortina acrílica, el velo polímero o el de policarbonato, se impone culturalmente al borroso polietileno contaminante: la espiral oriental que combate los rincones aniquila al rectañgülo alemañ, al paralelepípedo del contenedor agrícola que imita mas a los prismas de hielo que a los Museos de Arte de Toledo (Ohio). Beatriz Colomina escribe narrativamente, con flüidez argumental e indudable solvencia estilística, de la trasparencia y de la intimidad, de las primeras placas de platinocianuro de bario (pantallas Roñtgeñ) que informaron sobre las estructuras oseas y de su connivencia los vidrios que desvelaron cruelmente la privacidad, cuya defensa (la de la intimidad hogareñ a) hasta entonces había sido competencia de la arquitectura. Y habla oportunamente, en las pagiñas fiñales, de la arquitectura como fuente de nuevas enfermedades y de la vigente alergia a los edificios hegemoñicos para concluir, como si de un augurio se tratara, diciendo que: «Probablemente haya que diseñ ar cuerpos nuevos, y probablemente aparecera una nueva teoría de la arquitectura». Un nuevo cuerpo y una nueva teoría: un nuevo cuerpo teorico en el que la arquitectura es un conjunto de organismos, y el cuerpo un sistema estructural. En su Nueva enciclopedia Alberto Savinio (Barcelona: Seix Barral, 1977), en su particular defiñicioñ de la palabra “Drama” decía: En la estancia cúbica y provista de pequeñas aperturas, el dramatismo se afincaba y hacía su nido, pero, en cambio, resbala sobre las paredes curvas y sobre los techos cóncavos, huye por las ventanas horizontales de grandes dimensiones y por las puertas de cristal que “trastornan el misterio de la estancia”. Los arquitectos racionalistas no se imaginan siquiera la parte de culpa que tienen en la muerte del dramatismo. Y añ adio un parrafo despües, refirieñdose a la innecesaria añiqüilacioñ de lo dramatico: «En la solücioñ del dramatismo ha cooperado tambieñ la forma de los muebles. Estaba ayer en la casa de mi amigo F., el ingeniero de aviacioñ… miraba yo los muebles del saloñ: eran todos transparentes. Y en otros tiempos, me decía yo, era posible esconderse detras de un mueble, y, siendo ñiñ o, me organizaba “toda una vida secreta” detras de una comoda o un sofa» (pp. 145-146). En el espacio hiperpüblico, o superpublicitario, del que nos previene Beatriz Colomina, del que ya forma parte tanto la plaza como el cuarto de bañ o, así el aeropuerto como el riñcoñ que hay bajo la cama recluida en el ü ltimo sotaño en el que se esconde el ñiñ o atemorizado, ya no es posible el secreto. La transparencia ha sido decretada como característica obligatoria por los gobiernos: es universalmente exigida por los gestores de la seguridad ajena. Ya nada se interpone a una buena camara, a los iñfiñitos sistemas de deteccioñ que hurgan hasta en el contenido de los intestinos. Y la arquitectura docil, sumisa, espetada por conductos e instalaciones, iñfiltrada por la qüímica, se humilla y se descarna trañspareñtañdose completamente. Arquitectura de rayos X se suma, desde la optica arqüitectoñica y no desde la medica o la etñologica, a los estudios acerca de las relaciones carnales entre la arquitectura y la enfermedad, cuyo futuro es, a tenor de los recientes acontecimientos pañdemicos, muy prometedor y demasiado desalentador. En el capítülo dedicado a la tuberculosis, ademas de a Thomas Mann y a Robert Musil, la elocuente profesora Colomina cita a Thomas Bernhard, qüiza consciente de que quienes han radiografiado la arquitectura, los que la han referido desde dentro y desde fuera, quienes la han desollado y destazado, han sido los grandes Jose Joaqüíñ Parra Bañ o ñ 2Quintana: revista do Departamento de Historia da Arte, (21) (2022). ISSN: 2340-0005 https://doi.org/10.15304/quintana.21.8093
escritores: la buena literatura que esta atenta a los lugares. En Arquitectura y enfermedad en la obra de Thomas Bernhard su autor, Jose Antonio Espinosa (Sevilla: IUACC, 2018), analiza como la patología de un creador obsesionado con sus dolencias acaba repercütieñdola en los escenarios de sus obras y de qüe modo esta condiciona sus relaciones con la arquitectura que proyecta para que vivan sus personajes y en la que el elige y acondiciona para sobrevivir. En El gran misterio (Buenos Aires: Blatt & Ríos, 2019) Cesar Aira se ocüpo novelescamente de imaginar un breve periodo de la iñcomoda existencia del descubridor de los Rayos X durante una noche otoñ al de 1895: de aquel Wilhelm Conrad Roñtgeñ con el que la investigadora iniciaba el relato de sus pesquisas. El escritor argentino, aunque se detiene a pormenorizar el lugar oscuro en el que el marido experimenta, aunque se demora en la arquitectura sübterrañea que lo ampara y en las bibliotecas que profana buscando abogados, nunca lo llama por su nombre, no así a Berta, a su solícita esposa. Se trata de Anna Bertha Roñtgeñ, que cuando vio su propia mano transparentada en una placa por los rayos, dicen los testigos y los cronistas que grito: ¡He visto mi muerte!”. Si la arquitectura (la persoñificada por Francesco Rustici en su alegoría al oleo o la parida en un qüirofaño por Mies van der Rohe) pudiera contemplar al trasluz su propia radiografía, tal vez hoy, sugiere sutilmente Beatriz Colomina, se sümaría al lamento horrorizado de Berta. Arquitectura de rayos X. Beatriz Colomina (Trad. Cristina Zelich), Puente editores, Barcelona, 2021. 208 pags. ISBN 978-84-9496-948-5 Quintana: revista do Departamento de Historia da Arte, (21) (2022). ISSN: 2340-0005 https://doi.org/10.15304/quintana.21.8093 3