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La fiesta de los toros en Almansa

Ortiz López, María Jesús

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LA FIESTA DE LOS TOROS EN ALMANSA María Jesús Ortiz López* «....Un combate que dura muchos días y se hace cuando se quiere solemnizar la fiesta de algún santo o la de las bodas o el natalicio de algún príncipe de sangre real» (Adolfo de Castro, 1889.) s sabido que en España las primeras referencias de la fiesta de toros se remontan al siglo XIII. Quizás en este pueblo albacetense de Almansa se celebraran corridas durante la Edad Media, pero las primeras noticias que nosotros tenemos sobre el espectáculo datan del Renacimiento. Para seguir la historia de esta arraigada tradición, nada mejor que servirnos del apoyo de los documentos conservados en el Archivo Histórico Municipal, que en su día recopilara el escritor e investigador Francisco Ramón López Megías.** La sucesión cronológica de los diferentes reinados nos servirá de marco donde encuadrar los datos hallados al respecto. En tiempos de Carlos I, año 1529, leemos por vez primera: «Otrosí, se hacen francos los bueyes que se vendieron (en el mercado) para correr»1. A partir de esta fecha, o son los propios reyes quienes mandan que se den corridas para conmemorar algún acontecimiento importante, o surge la idea del propio Concejo para celebrar el paso por Almansa de alguna persona de Revista de Estudios Taurinos N.º 24, Sevilla, 2008, págs. 259-275 E * Escritora e investigadora, y catedrática de Lengua castellana y Literatura, en el IES “José Conde García”, Almansa. ** Nació en Alicante en 1933 y falleció en Fuente Alamo (Albacete) en 2005. Tiene publicados varios libros sobre temas históricos, etnológicos y antropológicos. 1Leg. 3, fols. 202 v. y 203. Cabildo de 10 de enero de 1529 (Todos los documentos citados se hallan custodiados en el Archivo Histórico Municipal de Almansa). María Jesús Ortiz López 260 la realeza, para conmemorar alguna festividad (fundamentalmente la de San Roque) e incluso con el fin de obtener beneficios para alguna causa benéfica. Durante el reinado de Felipe II varias fueron las ocasiones en las que este espectáculo pudo hacerse en esta villa. Una fue en 1567, para dar gracias por el parto de su esposa la reina Isabel de Valois, del que nació su hija Catalina (la reina moriría en 1568)2. De nuevo, en cabildo de 10 de diciembre de 1571, se decide que se correrán dos toros en la villa «para hacer las alegrías del príncipe». Pero no se concreta si éste fue el malogrado príncipe Carlos, fruto del primer matrimonio del rey; o cualquiera de sus otros hijos habidos de su último matrimonio, y del que sólo le sobreviviría el que sería Felipe III.3 Como el monarca anduviese casi siempre delicado de salud, en una de sus mejorías, y como gesto de agradecimiento a Dios por ello, se decide festejarlo a nivel nacional. Así, en la localidad se recibe un mandamiento del gobernador avisando al Concejo de que el júbilo se celebre con signos externos de alegría: procesiones solemnes, regocijos con fuegos artificiales, toros y música: -Alegrías por la salud de S.M. «Dijeron que por cuanto hoy día ha recibido este Concejo un mandamiento del Sr. gobernador por el cual avisa de la salud de S. M. y manda por él que se den gracias a Nuestro Señor y se hagan procesiones y regocijos y fiestas, acordaron que se hable 2Leg. 6, fol. 89. Cabildo de 9 de enero de 1567: -Cuenta que se tomó a Martín de la Ossa del gasto de los toros. «... del gasto que se hizo en los toros que se mandaron traer por el parto de la reina, nuestra señora, lo cual es en esta manera: Que pagó a Juan Asensi, vecino de esta villa, por seis días que fue a traerlos». 3Leg. 6, fol. 303. cabildo de 10 de diciembre de 1571. a los curas para que se hagan las procesiones solemnes y se llamaron y dijeron que las harían y que cumplirían, y para regocijar las dichas fiestas mandaron se corran toros y pongan las luminarias y traigan los sones de la valle de Ayora y hagan cohetes y se empleare para poner en el Ayuntamiento y se gaste lo necesario y se acometió a los señores Juan de Alarcón y Francisco Galiano, y lo que se gaste se libre de Propios»4 Igualmente, cuando en sus viajes el rey pasaba por la villa, siempre se le recibía con música y gran regocijo. Se solían traer para acompañar todos los actos dos juegos de ministriles del reino de Valencia (Albaida, Ollería, Fuente la Higuera o Ayora), que se encargaban de tocar instrumentos musicales, de cantar y de danzar. En una visita que hizo en 1586 se concreta «para que a la entrada y al tiempo que S. M. estuviera en esta villa se regocije con la música, y el día que llegase por la noche todos los vecinos tuvieran lumbre en sus ventanas y se pongan luminarias en el castillo, y en él se haga alguna invención de pólvora, y en otras partes de la villa se hagan algunas danzas e invenciones de regocijo5. Fue frecuente en ese siglo y los siguientes tener como escenario el impresionante castillo-fortaleza que corona el Cerro del Águila de la ciudad. Se iluminaban sus almenas con derroche, se disparaba su fusilería y artillería, y se hacían traer maestros de pólvora, algunas veces de la ciudad alicantina de Villena, para que por la noche ofrecieran un espectáculo de pólvora o juguetes al fuego. Su imagen puede contemplarse en el grabado inserto, así como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en cuya plaza –como también en la de las Monjas Agustinas– se La fiesta de los toros en Almansa 261 4Leg. 8, fol. 53. Cabildo de 6 de octubre de 1580. 5Leg. 8, fol. 353. Año 1586. daba la fiesta taurina. Plazas mayores y calles que se cerraban fueron el lugar idóneo donde se celebraron las fiestas de toros hasta el siglo XVIII, cuando se profesionaliza la fiesta y hay que encontrar un lugar específico para ello. Es en el año 1612 cuando Felipe III otorga el primer privilegio para dar corridas en cosos cerrados, origen de las posteriores plazas de toros. En Almansa se tienen noticias de sitios acotados para que sirvan de coso cerrado, desde el reinado de Felipe IV, concretamente de agosto de 1632, porque para ver desde allí los toros el día de San Salvador se eleva un tablado, lugar que sería ocupado por las autoridades de la villa y foráneas6. En 1645, se propone desde el Concejo «que la fiesta del Santísimo Sacramento se celebre con fuegos, toros, comedias, y autos con el deseo de tenerla por fiesta propia.»7El día de San Roque y el de la Inmaculada Concepción serán también festividades de raigambre en la vida almanseña. Ambas se celebraban con todo el boato que les permitía su economía pues, además de traer toros, no faltaban los consabidos fuegos, luminarias, máscaras, comedias y autos.8 Tengamos en cuenta que por estos años Calderón de la Barca era el principal autor de este tipo de obras: autos sacramentales de un solo acto y comedias para las celebraciones de la corte, que se pusieron de moda en toda España. María Jesús Ortiz López 262 6Leg. 15, fol. 92 v. Cabildo de 25 de agosto de 1632. -Tablado para ver los toros. «Tablado, que se hizo para la fiesta de los toros que hubo el día de San Salvador, en el que estuvo esta villa y otra gente forastera de importancia». 7Leg. 17, fol. 165. Cabildo de 23 de mayo de 1645. 8Leg. 19, fol. 24 a 26. Cabildo de 29 de abril de 1662. -Toros el Día de la Concepción. «Que la fiesta de la Concepción de María se festeje con luminarias, fuegos, máscaras y se hagan dos comedias con dos juegos de toros». Entre las referencias documentales, hemos encontrado también el coste de los confites gastados en los toros y del tablado montado para ver el espectáculo taurino en los años 1661 y 16659. Puede afirmarse, por tanto, que en tiempos de Carlos II, gran amante de la fiesta taurina, ésta sigue teniendo, como en toda España, gran auge local, pues no dejan de celebrarse corridas durante las festividades tradicionales de la villa. De todos estos espectáculos daba relación el cabildo, anotando en sus actas los efectos gastados para llevarlas a buen término10. En 1688 se le pagan al cerero y «dulcero» Manuel Pérez los gastos generados por los festejos de San Roque del año ante- La fiesta de los toros en Almansa 263 9Leg. 18 fol. 433 v. Cabildo de 3 de septiembre de 1661. -Toros el día de San Roque. Libranza de 90 reales. «Que el mayordomo de propios dé y pague a Juan López 90 reales que se le dan y libran por los mismos que ha gastado de orden de esta villa en el tablado que se hizo para la fiesta de los toros de la festividad de San Roque y confitura que se gastó en dicha fiesta este Concejo, y se le dé libranza para ello». Leg 19, fol. 251. Cabildo de 23 de septiembre de 1665. -Precio del tablado para los toros. «Que Nicolás Martínez, mayordomo de Propios, se tenga 41 reales por los mismos que se libran por el tablado que hizo para la fiesta de los toros». 10 Leg. 20, fol. 257. Cabildo de 4 de septiembre de 1670. -Gastos en las fiestas de San Roque. «Sus mercedes dijeron que esta villa les nombró comisarios para las fiestas de toros que se hacían a el Sr. San Roque y en la disposición de los tablados, confitería y otros gastos ha montado 757 reales de vellón como consta de la memoria que exhiben (..)». Leg. 21, fol. 405. Año de 1679. «Asímismo, retenga el dicho mayordomo de los Propios 3l7 reales de vellón y los gaste en la fiesta de los toros que se correrán...» Leg. 21, fol. 405. Cabildo de 12 de mayo de 1680. -Gastos por los toros del Día del Corpus. «Que el mayordomo pague 317 reales de vellón por los mismos que por orden de esta villa gastó en la fiesta de los toros que se hicieron en la fiesta de la traslación del Santísimo Sacramento». rior y, sin embargo, no se aprueban los festejos y su presupues- to para el año en curso debido a «la gran seca del tiempo y esterilidad con que Dios ha querido castigarnos»11, lo que había llevado a una gran desolación a la población. Mal que se repetiría al año siguiente.12 Así, entre los festejos que ese año se habían propuesto al Cabildo por parte de Francisco Galiano Spuche y José Pardiñas de Navarra por sí y en nombre de los demás mayordomos de San Roque para el día 24 de agosto, estaban una fiesta de toros, comedias y soldadesca13. Pero el Ayuntamiento, a pesar de que los votos de los capitulares ganan por mayoría a favor de la celebración de las mismas, decide no conceder licencia para dichos espectáculos dado que no se estaba en condiciones de asumir los gastos ocasionados. Francisco Ossa apeló la decisión tomada por el Ayuntamiento, aunque ello no impidió que se mandase cumplir y ejecutar lo que así se había dispuesto14. María Jesús Ortiz López 264 11 Leg. 22, fol. 279. Cabildo de 17 de marzo de 1688. 12 Leg, 22, fol. 228. Cabildo de 26 de febrero de 1688. -Cera. Toros y confituras. «Que se despache libranza para (...) de Arteaga, mayordomo de Propios, y pague a Manuel Pérez, cerero, 158 reales que se le deben de la cera de la Candelaria de este presente año y de las confituras que se gastaron en la fiesta que se hizo de toros el día de San Roque el año pasado, 132 reales». 13 Las soldadescas consistían en un paso imitativo, en las armas, insignias y ejercicios, de los alardes militares efectuados por las Milicias de Socorro desde 1516, cuando se fundan éstas, y no de los alardes de los caballeros de premia y alarde, que son anteriores. Tales ejercicios serían emulados por los ciudadanos, los cuales, a su vez, para darle mayor vistosidad al espectáculo, vestirían con atuendos unos de moros y otros de cristianos. Una fecha que parece probable para fijar el comienzo u origen de las fiestas de moros y cristianos en Almansa sería más o menos diez años antes o después de 1662, data exacta en la que hallamos desfiles documentados. 14 Leg. 22, fol. 248 . Cabildo de 16 de agosto de 1688. -Licencia para Toros, comedias y soldadesca por San Roque. No concedida. La fiesta de los toros en Almansa 265 «Se presentó en este Cabildo una petición por parte de D. Francisco Galiano Spuche, Caballero de la Orden de Montesa, y José Pardiñas de Navarra por sí y en nombre de los demás mayordomos de San Roque para que se les dé licencia para que el día 24 de este mes tengan una fiesta de toros, comedias y soldadesca y vista por esta villa decretaron lo siguiente: El Sr. D. Francisco Galiano Spuche, alférez Mayor, dijo: que es muy justo se festeje al Sr. San Roque y que es su parecer se dé la licencia que piden para toros, comedias y soldadescas. El Sr. Luis Enríquez de Navarra dijo: que la determinación y pretensión de dichos mayordomos toca a sus mercedes de los señores alcaldes por ser cosa de Justicia y no de Gobierno. El Sr. D. Tomás Galiano Ossa dijo: que toca dicha determinación a dichos señores alcaldes y no a esta villa, que vean lo que conviene y determinen. El Sr. D. Pedro Galiano Spuche dijo: que por su parte bien es que se hagan dichas fiestas como se pretende. El Sr. D. Miguel Galiano Ossa dijo: que la petición vaya con los señores alcaldes y que sus mercedes determinen qué les pareciera más útil para esta república. El Sr. D. Francisco Ossa dijo: que la petición a quien toca directamente le parece es a esta villa y que lo que a su parte toca viene bien en que se festeje dicho santo con dichas fiestas. El Sr. Gonzalo de Ulloa dijo: que se conforma en que se festeje dicho santo como piden los mayordomos. Auto. Y visto por sus mercedes de los señores alcaldes dijeron que sin embargo de ser la mayor parte de que se hagan las fiestas que dichos mayordomos pretenden para el festejo del Sr. San Roque y por cuanto sus mercedes tienen reconocido el grave perjuicio que se siguiera a la república y lo que se imposibilitará la cobranza en que sus mercedes están entendiendo y que con haber fiestas se ha de retrasar precisamente y para obviar a ciertos inconvenientes y otros que se pueden originar respecto de tocar a sus mercedes la determinación como algunos señores capitulares tienen respondido, mandaron se le notifique a los mayordomos del Sr. San Roque cesen en dichas fiestas que pretenden haciendo los toros, comedias y soldadescas. D. Francisco Ossa, habiendo visto dicho auto y que sus mercedes no conforman con la mayor parte de votos, dijo: que apelaba y apeló de él y lo pide por testimonio. Auto. Y visto por dichos señores alcaldes mandaron que sin embargo de la apelación del dicho D. Francisco Ossa, que se cumpla y ejecute lo que está prevenido y mandaron por dicho auto según y como en él se contiene». En 1707, después de la famosa batalla de Almansa en la que las armas borbónicas vencieran y dieran definitivamente el trono de España a Felipe V, esta población quedó vinculada a la Corona de manera especial. Siempre se tuvo cierta particular predisposición en agasajar al rey, y en recompensa el monarca concedió a la villa varios privilegios. Así pues, cuando se tienen noticias del nacimiento en este año del príncipe Luis, primogénito del rey y de María Luisa de Saboya, se toma la determinación, en el cabildo de 7 de septiembre, de celebrar tan feliz acontecimiento con toda pompa: «...que se celebre esta función con cuatro días de culto divino lo más suntuoso que se pueda, dos días de toros, dos de comedias, cuatro compañías de soldadesca, fuegos y otras intervenciones de regocijo [...], que esta villa concurrirá con lo que se ofreciese para los gastos»15. Para los espectáculos taurinos se aderezó la Plaza Nueva que hoy conocemos con el nombre de plaza de Santa María de la Asunción16. Sin embargo, pronto se inició la decadencia de la fiesta taurina debido a la poca afición que Felipe V tuvo por este tipo de espectáculo, lo que llevó a la nobleza a dejar de participar en dichos festejos. Las corridas de toros tal y como hoy las conocernos nacieron en este siglo XVIII, al abandonar la nobleza el toreo a caballo. Pero en los pueblos de España la fiesta continuó (y no se quedaría atrás la villa de Almansa). Fueron entonces los lidiadores de a pie, que por un sueldo salían a la plaza como auxiliares de los caballeros, los que se convirtieron en mantenedores de la misma. Es cuando el pueblo la hizo suya y empezó a perfeccionarse la estocada a pie y a construirse ya en ciudades importantes los primeros cosos. Y desde mediados de siglo adquirieron relieve las funciones de novillos, pues se anunciaban como las de toros. María Jesús Ortiz López 266 15 Leg. 25, fol. 207. Cabildo de 7 de septiembre de 1707. 16 Leg. 25, fol. 214. Cabildo de 26 de septiembre de 1707. De 1732 se conserva un memorial escrito por José Jimeno, presbítero y mayordomo del Hospital de la villa, en el que se pide licencia para dos corridas con el fin de sacar fondos para el dicho hospital. Ya no tenían las fiestas taurinas, con ese declive que apuntamos, un carácter netamente lúdico, sino benéfico, aunque a lo benéfico se acudía por lo lúdico. Concedida la licencia, el lugar designado para la celebración del espectáculo fue la plaza de las monjas agustinas, que se cerró de andamios y tablados, donde «se correrán hasta diez o doce toros de muerte, y que para mejor adorno de ella se traerán toreros». El precio de las entradas al espectáculo se fija en dos reales de vellón por cada puesto de delantera y uno por los demás del tablado17. Durante el reinado de Fernando VI, que subió al trono al morir su padre en 1746, también hubo festejos taurinos en La fiesta de los toros en Almansa 267 17 Leg. 27, fols. 94 , 95. Fecha: 19 de julio de 1732. -Memorial. Toros para sacar fondos para el hospital. Precio de las entradas. «En este Ayuntamiento se vio un memorial dado por don José Jimeno, presbítero, y mayordomo del Hospital de este villa, del que habiéndose hecho relación por mi escribano se resolvió el que se copie a continuación para en su vista decretar lo que fuese más conveniente y en observancia de lo referido se ejecute según sigue: Muy atentamente señor don José Jimeno, presbítero, y mayordomo del Hospital de esta villa, presto a la obediencia de Vds., con el debido rendimiento dice: que hallándose seis u ocho años hace padeciendo los vecinos de esta villa la calamidad de calenturas malignas, reinando éstas con especialidad en las casas de los pobres desvalidos y necesitados pues con el motivo de ser de cortas viviendas y ningunas conveniencias y ser el accidente tan contagioso luego que acomete a cualquier individuo de ellas, transitan a los demás que se hallan en compañía de ellos; y siendo el único reparo para contener semejante casualidad el que entren en dicho hospital para que mediante la asistencia y piedad que con ellos se debe ejercer se imposibilita con todos, atento a las ningunas rentas ni efectos que tiene de limosnas que se hacen; que lo rentable que tiene se reduce a seiscientos once reales y siete maravedís cuya (...) y cobranza en parte se hace impracticable por la miseria con que se hallan sus contribuyentes a causa de las notorias esterilidades que en los años pasados y aun en éste ha padecido con generalidad todo este término; y deseando su buen celo y actividad en lo posible socorrer las citadas necesidades y que los pobres enfermos logren algún descanso y alivio en sus Paz, Manuel de Godoy, y con el parecer de los Consejos de Castilla y de Estado. Providencia que, aunque muy deseada por su padre, Carlos III, éste jamás se determinó a emprender. No hemos vuelto a hallar referencias a la fiesta taurina en Almansa entre los legajos del Archivo hasta finales del siglo XIX, ya bajo el reinado de Alfonso XIII. Son datos relativos a las corridas de toros y novillos celebradas en las ferias de 1892 y 1899, cuyos beneficios fueron destinados en ambas ocasiones al Hospital de San Ildefonso, porque –según rezan las actas– se hallaba en estado deplorable y necesitado de recursos25. María Jesús Ortiz López 274 veintinueve, treinta y treinta y uno de agosto próximo pasado y primero del presente mes de cuyas resultas han dado los arrendadores de ellas cinco mil reales de vellón atendiendo a las actuales circunstancias de la población y a la infelicidad y miseria en que están constituidos una infinitud de sus habitadores dimanado todo de la epidemia de tercianas que se experimenta, no bastando para el socorro y alivio de estos infelices las varias disposiciones que diariamente se están tomando así por esta Justicia y su cabildo como por las personas que componen la Junta de Caridad, debían aplicar y aplicaban por ahora los relacionados cinco mil reales para los alimentos y medicinas necesarios de tan desgraciados vecinos». 25 Leg. 44. Libro de Actas de 1892. Sesión de 22 de julio. -Hospital de S. lldefonso. Estado ruinoso. «Por el Sr. Presidente se manifestó que el Hospital de San Ildefonso se hallaba en estado deplorable, puesto que el edificio está casi ruinoso y el establecimiento se halla falto de menaje, como los recursos con que cuenta apenas si alcanzan para atender a las más precisas atenciones, era dictamen que la Corporación arbitrara recursos extraordinarios para con su producto remediar en parte a aquellas necesidades y reparar en lo posible el edificio. Puesto a discusión el asunto acordaron que se celebren dos corridas de novillos en los días treinta, y tres de agosto próximo venidero, destinando sus productos a beneficio del repetido establecimiento, autorizando a la Comisión de Beneficencia para que organice y lleve a cabo las mencionadas corridas». Leg. 45. Libro de actas. Sesión de 19 de agosto de 1899. -Toros en la feria. «Diose cuenta de un oficio del Señor Gobernador Civil de la provincia en el cual concede autorización para que se efectúen las corridas de toros y novillos en los días treinta y uno del actual y uno y dos de septiembre próximo». -En la sesión del 7 de octubre del mismo año, se especifica que de las corridas anteriormente citadas una fue la de Beneficencia para allegar recursos para el hospital. BIBLIOGRAFÍA: Castro, Adolfo de (1889): Combates de toros en España y Francia, Librerías París-Valencia, Madrid, copia facsímil, Valencia, 1992. Cossío, José Mª (1943): Los toros. Tratado técnico e histórico, Espasa Calpe, Madrid. Laverón, Jorge: Historia del toreo. Acento editorial. Madrid, 1996. Laverón, Jorge (1997): La lidia. Acento editorial. Madrid. López Megías, Francisco R. y Ortiz López, Mª Jesús (2001): Almansa: Toros y Música, Murcia, Ed. López Megías. Pérez y Ruiz de Alarcón, José (1949): Historia de Almansa, Apuntes, Madrid. 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