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Razón de mi protagonismo

Morales Padrón, Francisco

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RAZON DE MI PROTAGONISMO* por FRANCISCO MORALES PADRON Sólo la generosidad de la Real A ca demia Sevillana de Buenas Letras, expresada a través de la voluntad de su Director, y mi vieja amistad con José Luis Comellas García-Lleras, justifican mi protagonismo en este solemne acto. El más solemne de los que la Corporación realiza desde hace 242 años. Conozco y trato al Prof. Comellas desde que llegó a Sevilla. Juntos, día a día, hemos cumplido con el deber de fonnar universitarios-ciudadanos de la hoy Facultad de Geografía e Historia, antigua Facultad de Filosofía y Letra s. Allí tuvimos la ocasión de compartir responsabilidades administrativas, él como Vicedecano, yo como Decano en los años difíciles y postreros de la década de los 60. Jornada a jornada hemos estado -y seguimos en ellohaciendo la misma cosa. Son muchos los hombres, dejó escrito Marañón, que hacen durante su vida la misma cosa. «Pero ninguna actividad sistematizada y repetida influye en la sicología y luego en la vida entera tan hondamente como la rutina de enseñar. Ni la vida del militar, ni la del cura son este sentido comparables a la del catedrático. Enseñar oficialmente, tan a lo largo, es poner en contacto con una generación nueva, abordante y distraída, lo más recogido de nuestra personalidad inmutable, y dejar resignadamente que se lo lleve a pedazos. Dar lo mejor nuestro en beneficio de ese monstruo anónimo e inevitablemente ingrato que se llama una promoción. Sentirse envejecer ante un espejo que es cada año más joven y multiplicar, por eso, a cada nuevo curso, nuestra d·ecadencia». Quien responde, en nombre de la Academia, al di scurso de ingreso del recipiendario, es un tanto el abogado defensor de e st e y su * Di scurso de cont es tación al ingreso como Académico de D. José Luis Comellas García- Lleras el día 14 de Marzo de 1993 . 50 FRANCISCO MORALES PADRON apologista. Tarea aparentemente fácil en el caso del nuevo académico, pues su trayectoria profesional, de Historiador y Catedrático de Universidad, Ja expresa una curva positiva siempre ascendente. Sin embargo, esta aparente simplicidad es solo eso: falaz envoltura. EL HOMBRE JOSE LUIS COMELLAS Porque eso, solo envoltura, es lo que contiene un curriculum académico, donde el hombre, solo el hombre en toda su dimensión, se escapa y con él múltiples circunstancias que explican la razón de se r de aquel currículum. José Luis Comellas es, en una primera impresión, hombre tímido. Una timidez, se nos antoja, que es más delicadeza y respeto al otro que apocamiento. Afable. Inteligente. Observador. Irónico con socarronería gallega. Tolerante, comprensivo, auténtico y de amp lio criterio. Nos sentimos -me sient ocómodo ante su personalidad que, por otro lado, me inspira una noble admiración por la sencillez con que lleva y reparte sus sabere s. Observador hemos dicho. Si. Dentro de ese aparente despiste o distracción se esconde un espíritu curioso capaz de enfrascarse en la contemplación del cielo sin perder de vista lo que pasa en la tierra; y capaz de sumergirse en legajos y lecturas de las últimas novedades bibliográficas sin perder de vista lo que acontece en el cielo. Es posible que no nos hayamos percatado que el nuevo acadé mico al pintarnos su primer contacto con Sevilla nos ha leído una descripción contando como aquel se produjo y lo que más le impresionó con una minuciosidad que sugiere el uso de una anotación coetánea. Por nuestra parte al comprobar en una lectura del texto del discurso que aquella descripción iba ent re comillas nos preguntamos si estábamos frente a un Diario. ¿Escrib ía José Luis Comellas un Diario cuando vino a Sevilla por vez primera en 1952? Si. Lo escribía desde los 15 años y, lo más sorprendente, lo continua redactando aún. Supera ya las 50.000 páginas con las vivencias, reflexiones, consideraciones y referencias, de l os hechos locales, nacionales e internacionales más notables. A quienes hemos llevado Diarios de nuestros viajes americanos o de las Juntas académicas mientras fuimos Director de la Corporació n, nos consta la dificultad para mantener esa cotidiana escritura quitándole más de una vez tiempo al descanso. Nos sorprende la constancia de José Luis Comellas, que RAZON DE MI PROTAGONISMO 51 alguien pudiera interpretar como Ja tarea de un hombre introvertido que confía a la s páginas en blanco su historia y la del entorno; o la del historiador empeñado en legar una fuente inapreciable sobre el siglo XX; o la del observador curioso - la curiosidad es el principio de la sabiduría-que plasma los ¿Cuando?, los ¿Como? y los ¿Por qué? de lo que acontece en torno. ¿Por qué el Guadalquivir en Sevilla ascendía y descendía? Nunca había conocido un río con mareas ¿Por qué? La Historia es la ciencia de los ¿Por qué? dejó dicho don Claudio Sánchez Albornoz. Y José Luis Comellas ya, pequeño filósofo a lo Azorin o historiador en ciernes, se interrogaba sobre un fenómeno físico como más tarde se preguntaría ante los acontecimientos individuales o colectivos del ser humano. Un hombre que LÍeva un Diario entierra en él buena parte de su intimidad. Existe un José Luis Comellas encerrado en una Hoja de Servicios. Nada permite su lectura deducir que detrás de la fría consignación de actividades, cargos, publicaciones o distinciones, se oculta un singular, extraordinaria diría yo, personalidad. La engañosa simplicidad de su currículum es, según dijimos, un falaz revestimiento. Debajo se esconde un ser ignorado, incluso insospechado, que nadie puede imaginar al conocer la biografía académica contenedora de los méritos que sedujo a Ja Academia y le impulsó a llamarlo a su seno. Mucho me gustaría atisbar esos otros componentes para una más cabal comprensión del nuevo compañero. José Luis Comellas García-Lleras es un investigador y un docente de la Historia como Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Hispalense. Antes actuó de enseñante en las Universidades de Santiago y de Navarra. Tres enclaves que delimitan su triángulo vital. Al concluir el Ba chillerato en su Ferrol natal el joven Camellas no tenía reparos en cu rsar estudios universitarios de ciencias o de letras. Eran iguales sus facilidades o formación o vocación. Fue un hermano, escogiendo Ciencias, quien le lanzó al sendero de las Humanidades, humus en el que creció su disposición para la docencia junto con el ambiente familiar. El interés lo centró la Historia Antigua y su meta la fijó en una Cátedra de Instituto. Sin embargo, el destino en forma de catedrático joven incorporado a la Facultad de Filosofía y Letras de Santiago, le marcó el camino a seguir. Aquel Profesor, llamado Federico Suárez, le dirigió la Tesis Doctoral, que merecería el Premio Nacional Menéndez y Pelayo, y lo encauzó por la Historia Moderna y Contemporánea, que era lo que más odiaba. En 1953 obtenía una 52 FRANCISCO MORALES PADRON plaza de Profes or Adjunto de H is toria Moderna de España, primer escalón de una escalera que terminaría en Sevilla di ez años más tar - de. Entonces ya como Catedrático de Historia de España Moderna y Contemporánea. Hoy está satisfecho de ser lo que es, pero no duda en co nfesar que si existiera la reencarnación le gustaría ser, sucesiva mente, astrónomo, navegante, músico y montañero. Y son estas pos ible s realizaciones vivenciales que al Prof. Camellas le atraen, y que él c onfiesa en privado al amigo, lo que nos lle va hacia esas modalidades de su ser que pocos conocen y que son tan básicas como la s de catedrático e hi storiador. La idiosincracia de nuestro nuevo Académico la integran todas esas facetas, lo que es y lo que desearía ser y que en parte Jo es. A la Academia no entra únicame nt e el historiador, quedándose en la puerta el astrónomo, el músico y el montañero. Todos han ingresado y por ello hemos de referimos algo a estas actividad es falsa mente in sólitas. EL AMBIENTE FAMILIAR Nada s ur ge espontáneamente. Cierto que nue stro académi co y amigo ha sido un autodidacta en má s de una de las materias que domin a. Sin embargo, existen unos antecedentes familiares que explican bastante sus distintas aptitudes. No olvidemos tampoco el medio. Sin se ntar un a especie de determinis mo hemos de tener en cuenta la ensoñación de Ja tierra gallega, y la ubicación del Ferro! junto a un océano pleno de caminos para la aventura. Hay en José Luis C am ellas un intimismo, un r eca to , muy célticos; y un afán de salir fuera, de aventura, igualmente muy gallego. Uno de sus abuelos fue el primer español qu e estuvo en la Antártida y dió tres veces la vuelta al mundo en barco de vela. Nacido a orillas del mar -experie ncia que c om - parto -, y con precedentes como el c it ado, lógico qu e Jo sé Lu is Camellas de niño soñara aventuras leyendo a Julio Vemes, a Emilio Salgari, a James Oliver Curwood y a otr os que dispararon su fantasía. Pe ro es en la pareja paterno-materna donde se encuentran las claves de su carácter. De la madre heredaría el amor a la naturaleza y el interés por la música; del padre le vino la inclinación a la docencia y la curiosidad por las ciencias. Su padre, personaje que nos lo imaginamo s simil ar al barojiano Paradox Rey, dado a los inventos, y a la óptica, fue quien montó el radar en el crucero «C anarias» cuando nadie en España sabía que era eso del radar. Su padre -s u familia- RAZON DE MI PROTAGONISMO 53 poseía un Colegio fundado por el abuelo, dato imposible de escamotear porque la vida del mismo determinó un cambio en el devenir de los Camellas. EL ENAMORADO DE LAS ESTRELLAS Expliquemos algo más sus, no me atrevo a llamarlas aficiones, porque van más allá del mero pasatie mpo o dilettantismo. Tampoco me atrevo a decir que fue un niño prodigio. Excepcional, le cuadra más. Porque supo leer y tocar el piano tempranamente. Cuando dominó el misterio de la escritura, le regalaron un Catecismo del padre Astete y una Geografía cuyo primer capítulo estaba dedicado a la Astronomía. Su contenido le impresionó fuertemente. A los cuatro años se enojaba porque no le permitían contemplar un eclipse y se entretenía en trazar con un cuchillo en el suelo la marcha del sol. Y a convertido en universitario cultivó la amistad del Director del Conservatorio de Santiago, don Ramón Aller, uno de los pocos españoles que tienen su nombre en la luna. Estaba ya enamorado de las estrellas. Me viene a la mente, al escribir lo anterior, aquella novela de un autor polaco titulada «El enamorado de la Osa Mayor». Siendo ya catedrático de Universidad le fue dado poseer un telescopio y un observatorio con cúpula giratoria, que montó en su casa de campo de Mairena del Alcor. La s observaciones y estudios maireneros le ha permitido publicar la s siguientes obras: 1) Catálogo de estrellas dobles. 2) Manual de Astronomía. 3) El Universo. 4) Guía del firmamento. 5) El cometa Halley. La Guía del firmamento es su monografía astronómica más extensa, fruto de 30 años de observaciones; y El cometa Ha/ley ha sido junto con su manual de Historia Moderna y Contemporánea los libros suyos más vendidos. Si el quehacer universitario lo ha desarrollado en las tres ciudades que mencioné supra, el ejercicio astronómico ha sido exclusivo de Sevilla y, más concretamente, de Mairena del Alcor. En Sevilla José Luis Camellas ha ganado cielos con un fondo musical que siempre le ha acompañado. 54 FRANCISCO MORALES PADRON EL PIANO Y LA VIHUELA El gusto por la música, aparte de sus congénitas facultades, vino también determinado por el entorno familiar. Su madre tocaba el piano con gran virtuosismo, y su padre conocía el arte del violín. Pasándole los papeles pautados a su madre desentrañó los enigmas del pentagrama. Aprendería a teclear antes de dominar el so lfeo. Aquella posible carrera de niño prodigio la truncó la decisión del Frente Popular de cerrar el Colegio «Sagrado Corazón» por s er católico. Los Comellas-García Lleras fueron obligados a practicar otros menesteres en otras localidades y a vender el piano para poder s ubsistir. El nuevo escenario sería Santiago de Compostela, donde le so rprendió la mayoría de edad, y en donde se uniría a la vida académica universitaria en calidad de Profes or Adjunto (1953-56). Conse rva el Prof. Camellas un ensayo inédito sobre «Compostela y los compostelanos» donde suponemos que la ciudad del Apóstol fue para el joven ferrolano lo que estaba siendo para mi Sevilla. Esos es pejos que él menciona al describir la sevillana pensión Don Marcos exhalan reminiscencias valleinclanescas de « La s Sonatas». Su devoción por la naturaleza le llevó a recorrer la geografía gallega, a la que sucedería la de Navarra, menos dulzona, más bronca. En Pamplona, ya convertido en Profesor Titular de Historia Contemporánea (1957-62 ), descubrió el montañerismo, la atracción de Ja Sierra, el afan por dominar la altura. Paralelamente descubrió el Amor con mayúscula. Ambas conquistas le depararon la satisfacción que experimenta el logro de lo difícil. El destino, que le había apartado del mar de Galicia, le apartadó también de la s montañas navarras y lo condujo a los cielos sevillanos. Ocurría eso hace treinta años, en 1963. En calidad de Catedrát ic o de Historia de España Moderna y Contemporánea el Sr. Camellas se incorporaba a la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla. Llegaba precedido de un prestigio como historiador cuyos títulos inician su aparición en 1958. EL HISTORIADOR Difícil mencionar toda la producción hi storiográfica de José Luis Camellas. Son una cuarentena de títulos entre los que sobresalen los RAZON DE MI PROTAGONISMO 55 consagrados a la historia decimonónica española. Si yo tuviera que escoger tres obras suyas, siguiendo in clinaciones personales, claro, señalaría: - Hist oria de España Moderna y Co nt emporánea. -Historia, Guía de los estudios universitarios. - El cielo de Colón. Tiene pendiente de aparición «El tiempo de Sevilla» y una «Historia de la Mú s ic a)>, el primero de los cuales seguramente entraría en el lote de obras seleccionadas. A lo lar go de su amplia producción se capta su concepto de la Historia y se co mprende su influencia incluso en otros ámbitos universitarios, co mo el argentino, donde ha me - recido ser nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cuyo. Todo docente se convierte en un ma estro, despliega un magisterio, a través de la Cátedra, en su doble faceta de prédica e investigación. Así se hace escuela. Enseñando y sugiriendo y dirigiendo pesquisas. José Lu is Comellas pres ume de no haber hec ho escuela, s ino de haberle dado vida a una familia. Cu estión de matices, nos parece la distinción. Nunca, di ce él, marcó una línea de trabajo ni fijó una indagación. Sus di scíp ul os y colaboradores son muy diversos que conviven armónicamente en su proteica dedicación. Pero aunque él se ñale estas circunstancias, resulta evidente que su ejemplo humano y académico hacen escuela. Y su mismo concepto de la ciencia histórica, tanto por lo que se refiere a su enseñanza como a su investigación, ha tenido que sentirse en esa familia. Espigan do en sus páginas nos e nt eramos que la Hi storia -hechos, cono ci miento de esos hechos y relato de los mismo ss irv e para que el hombre se conozca mejor a sí mismo; es co mo un gigantesco examen de conciencia de la Humanidad. Todo lo que el hombre realiza individual o colectivamen te tiene algo de hi stóri c o. Ahora bien, Ja ciencia histórica que estudia esos hechos no puede recogerlos todos, ha de se leccionar periodos, espacios y materias. Y en esa reconstrucción parcial resulta, además, imposible abarcar la totalidad de factores hi stóricos, aunque se deba integrar el conjunto de ellos para lograr un a más completa y viva visión del pa sa do. Es lo que ha realizado en su famoso manual, conocido por «el Comellas», et iqueta que pone el alumno denotando ello la consagración. El di scurso que acabamos de escuchar es una pieza llena de novedad. Esa España de la que él arranca, esa España de pueblo elegido de 56 FRANCISCO MORALES PADRON Campanella, de Salazar o de la Generación de 1635, nos evoca a los americanistas aquella España del XVI llamada también por Dios según algunos autores para llevar a cabo el Descubrimiento. Eran las España, ambas, que daban las batallas de Dio s. Vendría posteriormente el hundimiento, la derrota, aunque no la desesperanza que derivaría hacia un nuevo espíritu ya con Carlos 11 y del que se harían eco las Academia s. Sus miembros, los pre-ilustrados hablan de eclecticismo, de claridad, de estilo sencillo y de <<nuevas luces». Son los «novatores», que, desde las Academias, se enfrentan a la adormecida Universidad. Con razón y perspicacia se pregunta el Prof. Comellas si fueron los Borbones los que aportaron una nueva mentalidad a los españoles, o fue la nueva mentalidad de los españoles la que propició el advenimiento de los Borbones. Un año antes de instalarse esta dinastía en España funcionaba ya en Sevilla una Academia con individuos que defendían «novísimas y osadas» do ctrinas, y entre los que resaltaba el sevillano Nicolás Antonio insuficientemente estudiado. La hipótesis es sugestiva y el reto queda hecho. Tal vez me he alargado más de lo habitual, pero el personaje y su obra se los merecían. Gracias, Señores Académicos, por haberme concedido la responsabilidad de contestar al discurso de don José Luis Comellas García- Lleras, cuya presencia en nuestra Academia constituye un enriquecimiento humano y cienúfico. Pennitidme que en vuestro nombre le desee de corazón al Prof. Comellas una feliz y fructífera estancia entre nosotros, y que como vocero de todos le reitere la bienvenida ya expresada en el cordial abrazo que le habéis dado. Se bien venido. He dicho.