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El tartamudeo heideggeriano. Estrategias discursivas en “¿Qué es metafísica?” a la luz de la filosofía de Gilles Deleuze

Belgrano, Mateo

Abstract

En este trabajo me propongo analizar las estrategias discursivas que Martin Heidegger lleva a cabo en sus conferencias, específicamente analizando frases oscuras y crípticas como “la nada nadea”. Se buscará demostrar que este tipo de sentencias herméticas no son un mero juego de palabras, sino que se originan en una estrategia discursiva: la de generar un espacio de pensamiento. Para demostrar esta hipótesis me concentraré, a modo de estudio de caso, en “¿Qué es metafísica?” (1929). Ahora bien, el profesor de Friburgo no explícita ni teoriza esta estrategia discursiva, por lo cual, me serviré de las reflexiones de Gilles Deleuze sobre la escritura como marco interpretativo para analizar el proceder de Heidegger en sus conferencias.

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203 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 Mateo Belgrano 1 UCA – CONICET, Argentina Recibido 31 julio 2020 ∙ Aceptado 30 marzo 2021 1. [email protected] Resumen En este trabajo me propongo analizar las estrategias discursivas que Martin Heidegger lleva a cabo en sus conferencias, específicamente analizando frases oscuras y crípticas como “la nada nadea”. Se buscará demostrar que este tipo de sentencias herméticas no son un mero juego de palabras, sino que se originan en una estrategia discursiva: la de generar un espacio de pensamiento. Para demostrar esta hipótesis me concentraré, a modo de estudio de caso, en la conferencia “¿Qué es metafísica?” (1929). Ahora bien, Heidegger no explícita ni teoriza esta estrategia discursiva, por lo cual me serviré de las reflexiones de Gilles Deleuze sobre la escritura como marco interpretativo para analizar el proceder del filósofo alemán en sus conferencias. Palabras clave: Heidegger; nada; ser; lenguaje; lógica Abstract In this essay I aim to analyze the discursive strategies that Martin Heidegger carries out in his lectures, specifically analyzing dark and cryptic phrases like „the Nothing noths“. I will seek to demonstrate that this type of hermetic sentences are not a mere game of words, but originate from a discursive strategy: generating a space for thought. To demonstrate this hypothesis, I will focus, as a case study, on the conference „What is metaphysics?“ (1929). Heidegger does not explain or theorize this discursive strategy, therefore, I will use Gilles Deleuze‘s reflections on writing as an interpretive framework to analyze the method of the german philosopher in his lectures. Keywords: Heidegger; nothing; being; language; logic. El tartamudeo heideggeriano. Estrategias discursivas en “¿Qué es metafísica?” a la luz de la filosofía de Gilles Deleuze . Heidegger‘s stuttering. Discursive strategies in „What is metaphysics?“ in light of Gilles Deleuze‘s philosophy. ESTUDIOS_ ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 204 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 1 · Introducción Mario Bunge, filósofo y físico argentino, acérrimo defensor del realismo científico, afirmó hace algunos años sobre Martin Heidegger en una entrevista: Por ejemplo, Heidegger tiene todo un libro sobre El ser y el tiempo. ¿Y qué dice sobre el ser? “El ser es ello mismo”. ¿Qué significa? ¡Nada! Pero la gente como no lo entiende piensa que debe ser algo muy profundo. Vea cómo define el tiempo: “Es la maduración de la temporalidad”. ¿Qué significa eso? Las frases de Heidegger son las propias de un esquizofrénico. Se llama esquizofacia. Es un desorden típico del esquizofrénico avanzado. (Vidal-Folch, 2008, p. 188) Bunge acusa a Heidegger de irracionalista, en tanto que, según él, se enfrenta a la ciencia, y de hablar difícil para hacerse pasar por un pensador profundo. En La relación entre la filosofía y la sociología (1999) el filósofo argentino retoma una serie de enunciados de Heidegger para mostrar su sinsentido. Proposiciones tales como “el mundo mundea” (die Welt weltet), “la nada nadea” (das Nichts nichtet), “el lenguaje habla” (die Sprache spricht) y “los valores valen” (die Wert gelten) 1 no solo violentan el idioma alemán, sino que son totalmente absurdas. Heidegger es para Bunge un impostor intelectual, un pensador oscurantista y hermético que introduce “de contrabando conceptos borrosos, conjeturas extravagantes o incluso ideología como si fueran descubrimientos científicos” (Bunge, 2001, p. 313). La posición de Bunge es una versión extrema de cómo Heidegger fue interpretado, en general, por la filosofía analítica. A partir de la crítica de Rudolf Carnap a la conferencia “¿Qué es metafísica?” (1929) en “La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje” (1931), que veremos a continuación, Heidegger fue desterrado de los ámbitos académicos y filosóficos donde prima la vertiente analítica, especialmente en el mundo anglosajón. A partir de este ensayo de Carnap, Heidegger pasó a tener fama de un autor confuso, oscuro y que su filosofía, más que un pen- 1 Las traducciones de estas frases son las propuestas por Bunge en el texto citado. MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 205 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 samiento riguroso, se reducía a un mero juego de palabras. Como lo caracteriza Bertrand Russel, “altamente excéntrico en su terminología, su filosofía es extremadamente oscura” (1989, p. 303. La traducción es propia). Este prejuicio sobre la filosofía del pensador alemán perduró hasta no hace mucho tiempo en el mundo anglosajón. 2 ¿Cuánta verdad hay en esta percepción de la filosofía de Heidegger? El profesor de Friburgo sin ninguna duda es un autor difícil de leer, por momentos hermético y críptico. ¿Significa este hecho que con su intrincado lenguaje se busca hacer pasar un pensamiento superficial como profundo, como sugiere Bunge? En Heidegger abundan frases polémicas y, aparentemente, sin sentido, especialmente en sus conferencias. Ya mencionamos sus afirmaciones tautológicas (“El habla habla”, “la nada nadea”, “el mundo mundea”, “la cosa cosea”), pero encontramos otras tales como “la ciencia no piensa”, “todo arte es poesía”, “la esencia de la verdad es la libertad”, por mencionar algunas, que deben haber escandalizado a más de uno. Lo que me propongo en este trabajo es demostrar que este tipo de frases crípticas y sorprendentes no son un mero juego de palabras, sino que se originan en una estrategia discursiva: la de generar un espacio de pensamiento. Es decir, no es que Heidegger no podría ser más transparente, sino que, con su retórica tan particular, está intentando producir en su lector/oyente la experiencia del pensamiento. Considero que esto se ve más claro aún en las conferencias. Para demostrar esta hipótesis me concentraré, a modo de estudio de caso, en “¿Qué es metafísica?”, especialmente por la polémica con Carnap, que representa, a mi modo de ver, la actitud del oyente o lector que Heidegger quiere combatir. Ahora bien, el filósofo alemán no explícita ni teoriza esta estrategia discursiva, por lo cual, me serviré de las reflexiones de Gilles Deleuze sobre la escritura como marco interpretativo para analizar el proceder de Heidegger en sus conferencias. Considero que los conceptos deleuzianos sobre la escritura son productivos para comprender la estrategia discursiva del filósofo alemán. Una vez presentando el marco deleuziano me adentraré en el texto mencionado, analizaré la lectura de Carnap y mostraré cómo encara Heidegger, a partir de este estudio de caso particular, sus conferencias. 2 Filósofos como Hubert Dreyfus, Mark Okrent, Martk Wrathall, Taylor Carman, Thomas Sheehan, Graham Harman, entre otros, han, de algún modo, ayudado a reivindicar la percepción de Heidegger en el mundo anglosajón. MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 206 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 2 · El concepto de escritura de Deleuze Posiblemente Gilles Deleuze esté de acuerdo con Bunge que Heidegger es un delirante, pero por razones muy distintas. Para poder interpretar las estrategias discursivas heideggerianas propongo como marco interpretativo el análisis del rol del escritor y de la escritura que el filósofo francés propone en Crítica y clínica (1993). El problema de escribir: el escritor, como dice Proust, inventa dentro de la lengua una lengua nueva, una lengua extranjera en cierta medida. Extrae nuevas estructuras gramaticales o sintácticas. Saca a la lengua de los caminos trillados, la hace delirar. Pero asimismo el problema de escribir tampoco es separable de un problema de ver y de oír: en efecto, cuando dentro de la lengua se crea otra lengua, el lenguaje en su totalidad tiende hacia un límite “asintáctico”, “agramatical”, o que comunica con su propio exterior. (Deleuze, 2009, p. 10) Para Deleuze escribir es empujar al lenguaje a sus límites, romper con las reglas de las sintaxis, hacer de la lengua madre una lengua ajena, extranjera. La escritura debe devenir en una lengua menor, marginal, que escape de la lengua hegemónica, dominante. Esto es lo que Deleuze entiende por “literaturas menores” (Deleuze & Guattari, 2001). Una literatura me- nor o minoritaria no es una literatura escrita por minorías, sino que trabaja desde adentro socavando la lengua mayor, transformando la estructura y el orden del lenguaje heredado. Solo así podemos pensar por fuera de la lógica impuesta y dar lugar a la aparición de una nueva. Es decir, sacar al lenguaje de su curso no necesariamente es un mero sin sentido, un barullo incomprensible, sino dar espacio a ideas que solo pueden aparecer y expresarse en los lindes de la palabra. Deleuze ve en el escritor Leopold von Sacher-Ma- soch un ejemplo de “literatura minoritaria”. Masoch tiene un alemán impecable, pero, dice Deleuze, tiene “un ligero temblor”. “Un temblor que ya no es psicológico, sino lingüístico. Así, hace que tartamudee la propia lengua” (Deleuze, 2009, p. 82). Algo semejante sucede con Heidegger: tartamudea, repite, en él abundan pleonasmos, desviaciones de la lengua. En definitiva, hace delirar al lenguaje. Y cuando se lleva a la palabra a este punto, el decir MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 207 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 se vuelve un hacer. “Eso es lo que ocurre cuando el balbuceo ya no se ejerce sobre unas palabras preexistentes, sino que él mismo introduce las palabras a las que afecta; éstas ya no existen independientemente del balbuceo que las selecciona” (Deleuze, 2009, p. 151). El lenguaje se vuelve tartamudo, por ello, en tanto extranjero (es decir, ajeno y difícil de comprender), produce efectos. Es preciso hacer delirar al lenguaje, hacerlo tartamudear, para que provoque ciertas afecciones. Un afecto es el cambio o transformación que genera un encuentro. El individuo se compone de relaciones, intensidades que aumentan o disminuyen sus potencias y la escritura es ese espacio de encuentro para ser afectado, transformado, modificado. “Se escribe siempre para dar vida, para liberar la vida allí donde está presa, para trazar líneas de fuga” (Deleuze, 2006, p. 121). Estas líneas de fuga son las que nos permiten escapar de un sistema homogéneo y hegemónico de la lengua, hacen posible reflexionar por fuera de las categorías con las que solemos ver la realidad y nos permiten ver y pensar algo totalmente nuevo. Es necesario, sin embargo, mantener cierto equilibrio, permanecer en ese espacio entre el afuera y el adentro del lenguaje, dado que, si este afán de bordear las fronteras de la lengua nos hace traspasarlas totalmente, quedamos fuera de ella en la oscuridad de lo alosemiótico, 3 en la completa ininteligibilidad. “Pero cuando el delirio se torna estado clínico, las palabras ya no desembocan en nada, ya no se oye ni se ve nada a través de ellas, salvo una noche que ha perdido su historia, sus colores y sus cantos” (Deleuze, 2009, p. 11). Allí se encuentra Heidegger, en el umbral del lenguaje. Ir más allá de su límite y caer en la absoluta incomprensión es el riesgo que corre el pensador alemán constantemente, lo que abre la puerta a interpretaciones que consideran su filosofía como absurda y carente de sentido. “Un gran escritor se encuentra siempre como un extranjero en la lengua en la que se expresa, incluso cuando es su lengua materna” (Deleuze, 2009, p. 154). Heidegger es un extranjero en su lengua. Habla alemán, pero los alemanes, en su mayoría, no lo entienden. Deleuze relata que un crítico literario describió Los siete pilares de la sabiduría de Thomas Edward Lawrence del siguiente modo: “eso no es inglés”. Éste, para Deleuze, es el cumplido más bello que alguien le puede hacer a un escritor (Deleuze, 2009, p. 154). Cuando Carnap acusa a Heidegger de utilizar incorrectamente el 3 Tomo este concepto de la semiología de Yuri Lotman (2000). MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 208 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 lenguaje no sospecha, ni de cerca, que detrás de su crítica incisiva habría para Deleuze, y mostraré que también para el filósofo alemán, un gran halago. 3 · La conferencia “¿Qué es metafísica?” 3.1. La polémica desatada alrededor de la conferencia “¿Qué es metafísica?” es el discurso inaugural que realizó Heidegger al tomar posesión de la cátedra de Filosofía en la Universidad de Friburgo, el 24 de julio de 1929. El flamante profesor se presentaba públicamente ante estudiantes y docentes como el sucesor de la Lehrstuhl de su antiguo maestro, Edmund Husserl. Esta conferencia causó un gran efecto, tuvo, como señala Gadamer, una “resonancia especialmente tempestuosa y amplia” (2003, p. 53) en los oyentes y, luego, en los lectores de la versión publicada ese mismo año y traducida rápidamente a muchísimas lenguas. 4 Heinrich Wiegand Petzet, que asistió como estudiante, comenta: El discurso tuvo sobre mí un efecto inesperado, asombroso. Fue como si un rayo descomunal partiera aquel cielo encapotado que se cernía sobre la alegoría de la caverna. […] Cuando salí del aula magna me encontré sin palabras [Es hatte mir die Sprache verschlagen]. Tuve la sensación de haber percibido por un instante el fundamento del mundo. En lo más hondo de mí, algo dormido durante largo tiempo había sido tocado. (Petzet, 2007, p. 25) En este fragmento Lorenzo Langbehn traduce “me encontré sin palabras”, pero Petzet dice literalmente: “Me había sacudido el lenguaje” (Es hatte mir die Sprache verschlagen). La frase es contundente y bien podría haber sido dicha por el mismo Deleuze. Muchos otros fueron sacudidos por el lenguaje de esta conferencia, aunque no siempre en el mismo sentido. Uno de ellos es Rudolf Carnap, filósofo y físico alemán perteneciente al llamado Círculo de Viena, grupo de pensadores que se presentaba como una pro- 4 La primera traducción al español data de 1932, elaborada por Raimundo Lida y publicada en la revista Sur, Buenos Aires, año 2, número 5. En 1933 aparece la versión de Xavier Zubiri en el número 6 de Cruz y Raya, Madrid. MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 209 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 puesta cientificista y en contra de cualquier tipo de discurso metafísico. Así lo señalaban en su manifiesto, del cual Carnap es uno de los autores: “Se mostró cada vez más patente que el objetivo común de todos ellos era no solamente lograr una posición libre de metafísica, sino también anti-me- tafísica” (Hahn etal., 2002, p. 110). 5 En 1931 Carnap publica “La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje” en el volumen 2 de la revista Erkenntnis. En el ensayo, como bien sugiere el título, el pensador del Círculo de Viena se propone demostrar a partir de la lógica que las proposiciones de la metafísica carecen de sentido. Una proposición puede carecer sentido ya sea porque su planteo es totalmente estéril, como preguntarse por el sexo de los ángeles, o porque la proposición es obviamente falsa. Pero las proposiciones de la metafísica parecen a simple vista tener sentido, aunque en el fondo no lo tengan. Es por eso que Carnap las llama “pseudoproposiciones”. De éstas distingue dos tipos: a. las que contienen una palabra al que se le adjudica un significado erróneo. Por ejemplo, “hay objetos que son ‘tagos”. Este término es inventado y no tiene un referente empírico, no se puede identificar en la experiencia sensible “tagos”, por ende, carece de sentido; b. Por otro lado, las que contienen palabras con sentido, pero su errónea sintaxis hace que sean absurdas (por ejemplo, “César es un número primo”). Ambos tipos de pseudoproposiciones pueden aparecer en el discurso metafísico. Carnap utiliza como ejemplo proposiciones de la conferencia “¿Qué es metafísica?” del autor que, en la década del treinta, “ejerce la influencia más fuerte en Alemania” (Carnap, 1993, p. 75). Consideremos el análisis de la frase “la nada nadea” (das Nicht nichtet) que hace el filósofo miembro del Círculo de Viena. El primer problema que presenta esta proposición es que se emplea erróneamente el término “nada” (das Nicht). En el lenguaje cotidiano lo usamos como sustantivo, como cuando decimos “ahí no hay nada”, pero el uso lógicamente correcto sería “ahí no hay o no existe algo”. Es decir, desde el punto de vista lógico, “nada” significa propiamente ne- 5 Dentro de los discursos metafísicos Carnap claramente entenderá la filosofía heideggeriana. Es cierto que el concepto de “metafísica” en Heidegger no es del todo unívoco: por momentos se refiere a aquella tradición que es preciso superar para alcanzar el ser, mientras que, en otros casos, significa la auténtica reflexión sobre el ser (esta última opción prevalece al final de la década del veinte). MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 210 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 gar algo, expresa una negación, y no un sustantivo. Pero, además, como si fuera poco, Heidegger agrega otra palabra, “nadear” (nichten), que carece de todo significado, ya que no refiere en última instancia a un objeto observable. Algo semejante sucede con la frase “la nada existe”. Vuelve a aparecer la nada tratada como un sustantivo y, en segundo lugar, se afirma “que existe” lo que contradice el mismo concepto de “nada”. Es una proposición contradictoria y carente de sentido, dado que “la existencia de ese objeto resultaría negada por su propia definición” (Carnap, 1993, p. 77). Con estos ejemplos Carnap quiere mostrar la imposibilidad de toda metafísica. El miembro del Círculo de Viena ni siquiera considera la metafísica una mera fantasía, una “mera quimera” o “un cuento de hadas”. El problema de la ficción no es que contradiga las leyes de la lógica, sino que no es posible corroborarla en la experiencia. Es falsa, pero tiene pleno sentido. La metafísica, en cambio, no es ni verdadera ni falsa porque sus proposiciones carecen de sentido, son incontrastables. No es posible corroborar aquello que la metafísica busca, el más allá de lo empírico. Por ende, concluye Carnap, la metafísica no sirve para la descripción de la realidad, sino, a lo sumo, para la expresión de una actitud ante la vida. 3.2. Estrategias discursivas en “¿Qué es metafísica?” La primera respuesta de Heidegger a la crítica de Carnap aparece, sin mencionarlo explícitamente, en el seminario de verano de 1935, Introducción a la metafísica. El filósofo alemán retoma aquí la gran pregunta con la que había concluido la conferencia de 1929, “¿por qué el ente y no más bien la nada?”, y se pregunta por el rol que ocupa esa “nada”. Al considerar esta cuestión, se pone en el lugar de su antiguo adversario y resume sus objeciones: El que habla de la nada, no sabe lo que hace. El que habla de la nada, la convierte en algo con su hablar. De ese modo, al hablar, habla contra aquello que quiere decir. Se contra-dice a sí mismo. Pero un hablar que se contradice viola la regla fundamental del decir (λόγος), la “lógica”. Hablar de la nada es ilógico. Aquel que habla y piensa de manera ilógica es una persona sin conocimiento científico. Y aquel que, para colmo, habla de la MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 211 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 nada dentro de la filosofía, donde la lógica está en su casa, debe enfrentarse a un reproche aun más duro por no haber respetado la regla fundamental de todo pensamiento. Este hablar sobre la nada sólo consiste en frases sin sentido. (Heidegger, 2003, pp. 30-31) Aquí, sin nombrarlo, claramente está aludiendo a la crítica propiciada por el filósofo del Círculo de Viena. De ahí que Heidegger se pregunta si atentar contra las reglas de la lógica implica que deba abandonarse la pregunta por la nada. El filósofo alemán no tiene problema en admitir que su pregunta es “ilógica” o es contraria a lo que se considera un “pensamien- to riguroso”, dado que justamente lo que pretende hacer es poner en duda el lugar predominante de la lógica como criterio de conocimiento válido. Heidegger cuestiona que la lógica y sus reglas sean capaces de responder la pregunta por el ser. “Cuando se invocan el principio de contradicción y la lógica en general para probar que todo pensar y hablar sobre la nada es contradictorio y por tanto carente de sentido, de hecho sólo en apariencia se trata de rigor y cientificidad” (Heidegger, 2003, p. 32). ¿Por qué la lógica tiene este lugar incuestionable? ¿por qué es ella un “eterno tribunal” que determina lo que es y lo que no es digno de ser pensando? ¿por qué quien cuestione la lógica “será por tanto sospechoso de tener una posición arbitraria” (2003, p. 32)? Para Heidegger la lógica está fundada en una comprensión previa del ser que determina un modo de estructurar la realidad. El problema es que la lógica es ciega ante este fundamento previo, es decir, es ciega ante la pregunta por el ser. En Ser y tiempo Heidegger distingue dos planos de análisis: el óntico y el ontológico. El primero refiere a lo histórico, fáctico y contingente. El segundo a lo a priori y constitutivo. Esta diferencia es la que llamará en el seminario Los problemas fundamentales de fenomenología de 1927 la “diferencia ontológica”, la diferencia entre el ser y el ente. El ser será para Heidegger aquello que permite al ente manifestarse, el espacio de sentido que posibilita su mostración, a partir del cual el ente adquiere una presencia significativa. Las disciplinas ónticas, entre ellas la lógica, se fundan en un espacio de sentido previo. Para esclarecer esta cuestión quizá sea útil una comparación entre el concepto heideggeriano de comprensión de ser y la idea de paradigma de Thomas Kuhn desarrollada en La estructura de las revoluciones científicas. Para Heidegger la filosofía MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 218 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 quieran repensarlo tengan que emprender antes un largo camino en el que aquel cualquiera quedará necesariamente atrás y sólo algunos llegarán a la cercanía de la meta. (Heidegger, 2014, pp. 488-489) Heidegger comienza reflexionando sobre la escritura de Nietzsche, pero luego realiza un salto para preguntarse de modo general por el rol del pensador. Sus reflexiones podrían aplicarse a él mismo. ¿Por qué Heidegger emplea las palabras de un modo tan oscuro? Porque no pretende ser comprendido por cualquiera, sino producir ciertos efectos en sus oyentes y lectores, provocar la reflexión, impulsarlos a emprender un largo camino de meditación. Es por ello que Heidegger “tartamudea” cuando dice “la nada nadea” o “el mundo mundea”, siguiendo lo dicho por Deleuze. Claramente Heidegger es consciente que está llevando al límite el lenguaje y corre el riesgo de ser incomprendido, pero aquello que “carece de sentido” dentro de una determinada lógica, o siguiendo la comparación con Kuhn, dentro de cierto paradigma, nos exhorta a la reflexión. Aquí lo que se busca es romper con los automatismos del lenguaje para poder pensar por fuera del paradigma, para poder desestructurar lo estructurado. En este sentido concuerdo con Pierre Bourdieu, aunque por razones distintas, en que la obra de Heidegger se trata de un “ready made filosófico” (1991, p. 94), 12 en tanto que nos libera de nuestras relaciones habituales con las palabras. La extrañeza del lenguaje, el hecho de que no sea transparente y fácil, hace que llame nuestra atención y nos permita reconducir la mirada. 13 12 Para Bourdieu la filosofía de Heidegger es un ready made filosófico en tanto que sus obras están pensadas de tal manera que, al ser ambiguas y crípticas, el oyente o el lector tenga mucho espacio para sobreinterpretar, para que “interprete por exceso”, dando la posibilidad que el autor, al mismo tiempo, pueda siempre corregir, desmentir o deslegitimar una lectura y, de este modo, mantener siempre una distancia insuperable entre su obra y sus interpretaciones (Bourdieu, 1991, p. 94). 13 Adrián Bertorello (2010) y Stephan Grotz (2000) analizan el estilo heideggeriano a la luz de la función poética del lenguaje que propone Roman Jakobson. Mientras que el primer focaliza su atención en Ser y tiempo y las obras del primer Heidegger, el segundo se concentra en “El principio de identidad”. La función poética del lenguaje es la orientación al mensaje mismo y no al referente. Esto implica que la palabra no es un mero índice de un objeto, sino que, al ser puesta en un contexto poco habitual, que rompe con el lenguaje prosaico o cotidiano, quiebra la automatización del lenguaje. Lo mismo MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 219 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 Si bien esta forma de trabajar con el lenguaje se repite en toda la obra de Heidegger, ésta se exacerba en las conferencias, género predilecto del filósofo alemán. 14 Allí se busca específicamente provocar. Si consideramos el “breve prólogo” a la conferencia “Tiempo y ser” encontramos una sucinta descripción del objetivo detrás de sus disertaciones. Allí compara su conferencia con una obra Paul Klee, una poesía de Georg Trakl y una exposición sobre física de Werner Heisenberg. En los tres casos no pretenderíamos comprender todo de inmediato y gustosamente nos tomaríamos el tiempo de escuchar o mirar, según el caso, lo expuesto. Pero por alguna razón, según Heidegger, no estamos dispuestos a demorarnos ante una obra filosófica, sino que se le exige absoluta transparencia y “proporcionar “sabiduría mundana””. Por el contrario, para el filósofo alemán en su obra no se trata de que todo sea totalmente transparente. Más bien es necesario detenerse en lo que “se resiste a ser explorado”. “De ahí que no deba ni sorprendernos ni maravillarnos que esta conferencia escandalice a la mayoría de los asistentes. Si algunos, empero, se sienten, ahora o más tarde, estimulados por ella para una reflexión ulterior, es cosa que no se deja precisar” (Heidegger, 2000, p. 19). La estrategia parece ser la misma en “El habla”, “La pregunta por la técnica”, “El origen de la obra de arte” y tantas otras. 15 En todas ellas encontramos este lenguaje oscuro, tosco, poco transparente, que lleva al idioma alemán al límite para que allí se de un acontecimiento del pensar. Heidegger es, siguiendo a Deleuze, un extranjero en su lengua, un autor alemán incomprensible para muchos alemanes. Lo que caracteriza las conferencias es su tartamudeo, el hacer al lenguaje repetirse, tropezarse consigo mismo, extrañarse, volverse opaco. Es decir, lo que Deleusucede en Heidegger, la extrañeza que genera su lenguaje provoca un nuevo modo de comprender las cosas. 14 Recordemos que Heidegger era muy reticente a publicar. Propiamente pensados como libros se editaron dos: Ser y tiempo (1927) y Kant y el problema de la metafísica (1929). Luego la mayoría de sus publicaciones en vida son recopilaciones de conferencias, a excepción de su texto sobre Nietzsche, que reúne varios seminarios de fines de la década del treinta y principios de la década del cuarenta. Posteriormente irán apareciendo las transcripciones y notas de sus seminarios. 15 En Encuentros y diálogos con Martin Heidegger (2007) Heinrich Wiegand Petzet retrata con gran detalle las diferentes reacciones del público, algunas entusiastas, otras adversas, ante sus distintas conferencias. MATEO BELGRANO EL TARTAMUDEO HEIDEGGERIANO. ESTRATEGIAS DISCURSIVAS EN “¿QUÉ ES METAFÍSICA?” A LA LUZ DE LA FILOSOFÍA DE GILLES DELEUZE 220 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 203-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.11 ze llamaba “hacer delirar al lenguaje” es llevar a la lengua al límite de lo “asintáctico” y lo “agramatical”, de lo aparentemente carente de sentido, para poder de esa manera, al desautomatizar nuestras categorías lingüístico-sintácticas, desautomatizar nuestras categorías conceptuales. En otras palabras, ser “sacudidos por el lenguaje”. De la misma manera, para Heidegger “el pensar traza en el lenguaje surcos apenas visibles. Son aún más tenues que los surcos que el campesino, con paso lento, abre en el campo” (Heidegger, 2007a, p. 297). 4 · Bibliografía Belgrano, M. (2018). La angustia frente a la muerte. Reflexiones en torno a Ser y tiempo. Revista de Filosofía Odos - Ὁδός / ISSN(e): 2322-8369, 7 (9), 40-55. Bertorello, A. (2010). La función poética del lenguaje en el discurso filosófico de M. Heidegger. 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