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Departamento de Podología Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas Sandra Reyes Casas Tesis Doctoral Sevilla, 2017 Directores: Prof. Dr. D. José Ramos Galván Prof. Dr. D. José Manuel Castillo López
Departamento de Podología Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología El Dr. D. JOSÉ RAMOS GALVÁN, profesor titular de Universidad, jubilado, y el Dr. D. JOSÉ MANUEL CASTILLO LÓPEZ, profesor contratado doctor de la Universidad de Sevilla. HACEN CONSTAR: Que Dª. SANDRA REYES CASAS ha realizado, bajo su dirección y coordinación, este Trabajo Original de Investigación titulado: “Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas”, para optar al grado de Doctora por la Universidad de Sevilla, y que dicho trabajo reúne las condiciones necesarias para ser sometido a lectura y discusión ante el Tribunal. Sevilla a 26 de Mayo de dos mil diecisiete Los Directores, Prof. Dr. D. José Ramos Galván Prof. Dr. D. José Manuel Castillo López
Departamento de Podología Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología “Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas” Tesis presentada para aspirar al grado de Doctora por Dª. Sandra Reyes Casas, dirigida por el Dr. D. José Ramos Galván y el Dr. D. José Manuel Castillo López. Sevilla a 26 de mayo de dos mil diecisiete La doctoranda, Sandra Reyes Casas Los Directores, Prof. Dr. D. José Ramos Galván Prof. Dr. D. José Manuel Castillo López
AGRADECIMIENTOS Me gustaría agradecer especialmente a mi director de tesis, el Dr. José Ramos Galván, por la confianza depositada en mí, por su ayuda incondicional, por los ánimos constantes a que continuara con este proyecto, por su entrega desinteresada y simplemente por estar ahí siempre. No sólo me ha ayudado en esta investigación, sino que también me ha acompañado en los últimos años de mi recorrido universitario, siendo para mí alguien muy importante que jamás olvidaré y que será un referente en esta profesión por su constancia y amor a la Podología. Gracias de corazón Pepe. Agradecer a mi otro director el Dr. profesor José Manuel Castillo López por su ayuda, sus consejos, conocimientos y experiencias aportadas durante este camino que han sido fundamentales para llevar a cabo esta investigación. Porque a parte de su talento como artista, tiene una gran capacidad como podólogo e investigador, que me hacen verle como un ejemplo a seguir. A Antonia Sáez, no sólo por su disponibilidad y ayuda en el análisis e interpretación estadístico de los datos manejados sino también por ayudarme en la organización y visión de este proyecto, gracias por su gran trabajo y paciencia. A las personas que organizan las pruebas de Triatlón por permitirme estar presente en los distintos eventos para poder llevar a cabo la recogida de datos de mi estudio. A todos los triatletas que han participado en el estudio, ya que sin su colaboración nada hubiese sido posible, muchas gracias a todos. A mis compañeros/as Gemma Melero y a su pareja Fran, a Laura Álvarez y a Verónica Álvarez por prestarme ayuda cuando les he necesitado, es algo que nunca olvidaré. A Rocío Mazoteras, por estar ahí, por cuidarme como una hermana pequeña, por asesorarme y animarme con la realización de este proyecto. A mis padres por quererme simplemente y animarme con todo proyecto que emprendo. Por haberme enseñado a no conformarme con poco y aspirar siempre a más. Porque gracias a vosotros hoy soy la persona y profesional que soy, os quiero mucho.
A mis hermanos, los que quiero con locura, por sus consejos, por cuidarme y protegerme, porque a pesar de estar unos lejos de otros, siempre que les necesito les tengo ahí dándome pautas ,ánimo, transmitiéndome sereniddad y confiando en mí. A Antonio, mi pareja. Gracias por acompañarme, ayudarme desde principio a fin y apoyarme en la realización de este sueño. Gracias a ti, mi Estrella, mi ángel del cielo, porque seguro que me has enviado fuerzas para realizar este reto. A todas las personas que han contribuido de alguna u otra manera en este proyecto. Gracias a todos por siempre.
“Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas”
ÍNDICE DE ABREVIATURAS ACP Área Clínica de Podología Cm Centímetros COI Comité Olímpico Internacional EpS Educación para la Salud ES Educación Sanitaria FETRI Federación Española de Triatlón IAAF Asociación Internacional de la Federación de atletismo IBV Instituto Biomecánico de Valencia IMC Índice de masa corporal ITU International Triathlon Union Kg Kilogramos OMS Organización Mundial de la Salud PHE Evaluación periódica de salud PSPT Programa de salud podológica en triatletas SPPT Salud podológica para todos
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESUMEN 3 ABSTRACT Objectives: To create the basis for implementing a health podiatric program for triathletes by determining the most frequent injuries and risk factors and / or predisposing factors in triathletes and to verify the degree of information and habits in the self-care of triathlete's feet. Method: Data from this study was extracted from an observational, descriptive, cross - sectional and retrospective study. Information on personal characteristics, level of training and competition, most frequent injuries, risk factors, self-care of the triathletes' feet and participation of the podiatrist have been collected. In order to meet the objectives set an exclusive tool was designed in the form of a questionnaire completed by triathletes through the Google Drive application. Results: The sample is made up of 468 triathletes, 422 men and 46 women between the ages of 13 and 59. The most frequent injuries, once the race was completed, were: blisters on the fingertip and subungual hematomas. Most injuries occurred during the race. 81% of triathletes suffer injuries frequently, mainly involving muscle overload of the twins. One in two triathletes has received information about taking care of their feet. One in every two triathletes has visited a podiatrist. The triathletes who wear socks most frequently in competition are those who participate in races of medium distance and those who wear them the least are those who participate in races of sprinting distance. The triathletes who use Vaseline the least are those who participate in races of Super sprint distance whilst those who use it the most are participants in the Iron Man distance. Conclusions: the existence of podological injuries and lack of knowledge about how to take care of feet highlights the importance of creating a Podiatry Health Program for triathletes. The results of this research could provide useful assistance in planning and implementing future educational interventions and ensuring they are more effective.
1. INTRODUCCIÓN
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas INTRODUCCIÓN 5 2. INTRODUCCIÓN 2.1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN El presente estudio trata de aportar las bases para prevenir las lesiones podológicas en el triatleta. Uno de los problemas al que se enfrenta el triatleta, en relación a su salud y rendimiento, son las denominadas lesiones deportivas. El triatlón ha sido calificado como uno de los deportes multidisciplinares de mayores requerimientos físicos. Comprende un riguroso entrenamiento, adecuado a la alternancia de las tres disciplinas, y necesario para afrontar las exigentes competiciones de múltiples distancias; estas características muchas veces exponen al triatleta a sufrir una gran variedad de problemas propios de la natación, el ciclismo y la carrera a pie. La alta prevalencia de patologías asociadas a las extremidades inferiores en el triatlón, evidencia la necesidad de prestar una atención especializada, ya que muchas de estas alteraciones pueden llegar a limitar, en menor o mayor medida, las actividades cotidianas y la práctica deportiva, tanto por la sintomatología asociada como por sus repercusiones en el aparato locomotor. La máxima preocupación del podólogo, como profesional sanitario, es participar de la salud de los pies de la población, incluyendo la del deportista. El Triatlón es un deporte que a pesar de su reciente implantación, ha crecido en los últimos años y cada día son más las personas que comienzan a practicarlo. Por ello, es mayor el riesgo de sufrir lesiones deportivas. Es importante conocer el papel de las lesiones en el proceso de entrenamientocompetición, ya que influye directamente en su planificación y en los resultados. Ante una lesión deportiva, la preocupación más importante del deportista de alto rendimiento es una recuperación pronta y fiable, para regresar al nivel de actividad deportiva anterior a la lesión, y esto supone, en ocasiones, un proceso lento y que requiere de una atención médica costosa y especializada. La Prevención debe ser por lo tanto, un objetivo de prioridad en el mundo de la medicina deportiva, y un área que tenemos que seguir tratando de aplicar en la práctica
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas INTRODUCCIÓN 6 podológica, teniendo en cuenta que el mejor tratamiento empieza y termina en la Prevención. El pie es el gran protagonista en la mayor parte de las disciplinas deportivas, sobre todo en aquellos que implican carrera, desplazamientos, saltos, giros, etc.; es la gran palanca de propulsión y el gran elemento de estabilidad de todo el cuerpo. La atención al triatleta se ha de abordar de manera integral desde la promoción y la protección de la salud con una perspectiva multidisciplinar, involucrando a personal especializado: del campo de la medicina deportiva y de las ciencias del deporte: podólogos, médicos deportivos, fisioterapeutas, rehabilitadores, traumatólogos, psicólogos, licenciados en actividad física y deporte, y otros profesionales afines a esta área. En la actualidad existen diversos Programas de Salud desde el nacimiento hasta la adolescencia, como el programa del “Niño Sano” o los “Programas de Salud bucodental”, que se han implantado de forma generalizada y son generalmente bien aceptados por todas las comunidades. Si tenemos en cuenta la cantidad de personas que practican Triatlón, la implicación del pie y extremidad inferior en la práctica deportiva de esta disciplina, y la alta incidencia de lesiones de miembro inferior y pies, el podólogo tiene un importante papel, si cabe, imprescindible, como profesional sanitario con competencias para prevenir, diagnosticar y tratar las patologías de los pies, a través de Programas de Salud podológica en triatletas (PSPT) que promuevan la importancia de la salud en los pies de este deportista, disminuyan las lesiones deportivas y mejore, por ende, el rendimiento del deportista. 2.2. JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO Nuestra motivación para la realización de este estudio se basa en: La labor desempeñada como asistente honoraria de la asignatura de Ortopodología II y como alumna interna en la asignatura de Podología Preventiva, impartidas en la Universidad de Sevilla en los cursos 2012-2014, que nos llevó a inclinarnos en la investigación y a aplicar tratamientos preventivos y causales, de tipo general y ortopodológicos, en diferentes disciplinas deportivas.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas INTRODUCCIÓN 7 La experiencia como podóloga en un centro deportivo y en la clínica podológica aumentó nuestro interés por la realización del estudio, al tratar directamente con los triatletas que presentaban una gran variedad de patologías podológicas y de miembro inferior asociadas a esta práctica deportiva; lesiones que, en muchos casos, se podían haber prevenido con la implantación de un programa de salud podológica específico. La experiencia adquirida en varias pruebas de Triatlón a las que asistimos como espectadores, en las que comprobamos que no había asistencia podológica. Esto nos llevó a investigar sobre lesiones en el pie del triatleta y comprobar que era muy poco lo publicado acerca del tema. Como miembro del grupo SPPT (Salud Podológica para Todos), aprendimos a planificar y desarrollar actividades relacionadas con la prevención de patologías en los pies. Estas motivaciones llevaron a iniciar y desarrollar el Trabajo Fin de Máster (TFM), dentro del Máster Universitario “Nuevas Tendencias Asistenciales en Ciencias de la Salud” de la Universidad de Sevilla, realizado durante el curso 2012-2013. El título del trabajo fue: Bases para implantar un Programa de prevención podológica en triatletas. Los resultados obtenidos supusieron la mejora de los conocimientos y hábitos podológicos de los triatletas. Posteriormente nos planteamos continuar este trabajo para mejorar las limitaciones que se encontraron en el TFM. Las bases de esta tesis tienen su origen en estos años de trabajo y reflexión, primero como alumna de la Universidad de Sevilla, y posteriormente, ya como podóloga, en el Máster de Biomecánica y Ortopodología. Además de la experiencia adquirida en la consulta podológica, apoyo a la investigación como asistente honoraria del Departamento de Podología (ACP) y a los conocimientos y habilidades adquiridos en el Máster Universitario “Nuevas Tendencias Asistenciales en Ciencias de la Salud”. La justificación de este trabajo, radica principalmente en los beneficios que obtendrían los triatletas en cuanto a salud podológica y general. Cada vez son más las personas que practican este deporte que acuden a consulta podológica en busca de soluciones para los problemas que sufren en los pies. Resolverlos facilita que puedan seguir con esta intensa actividad física, previene problemas asociados del aparato locomotor y mejora su rendimiento.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas INTRODUCCIÓN 8 Por otro lado, uno de los sectores para los que sería útil esta investigación es la industria del calzado deportivo, teniendo en cuenta su continua evolución. En consulta vemos que por lo general, los pacientes calzan zapatillas deportivas de muy buen diseño y calidad, aunque no siempre llevan el calzado adecuado para su pie. Desde la perspectiva de la prevención podológica, somos conscientes de la influencia que tiene el calzado en la salud de los pies y el conocimiento de las lesiones deportivas podológicas asociadas, en relación con los distintos tipos de pies y las necesidades de cada uno, favorecería mejores formas de diseño de zapatillas deportivas adecuadas especialmente para cada disciplina deportiva, en nuestro caso del triatlón y de sus diferentes modalidades. Esta línea de investigación podría aportar base para el nuevo diseño de pedales, calas y calzado específico para el triatlón. Otro campo para el que podría ser de interés nuestro estudio es la natación. En este segmento el pie se encuentra sin ningún tipo de protección, suponiendo una exposición mayor frente a la producción de lesiones específicas en este segmento de la prueba. Conociendo estas lesiones y sus mecanismos de causa, se podrían incorporar pautas para la protección del pie. Consideramos necesario investigar aspectos como la infraestructura de los eventos de Triatlón para la circulación de los deportistas, pues creemos que pueden incidir en la salud de los pies. Somos conscientes de la importancia de que los lugares en los que se celebran las pruebas de Triatlón; tanto donde se lleva a cabo cada uno de los tres segmentos como las zonas de transición, no deben suponer para el triatleta un riesgo de lesión, contando con barreras de protección para el deportista. Con este estudio, podríamos aportar a los organizadores de los eventos de Triatlón datos y estrategias que mejorasen la calidad de la organización contribuyendo a la prevención de lesiones en triatletas. Con esta investigación tratamos de conocer la prevalencia de lesiones del miembro inferior en triatletas y su entorno para encontrar los factores de riesgo implicados, pudiendo así determinar las estrategias para seguir en la detección precoz y tratamiento de patologías podológicas en dichos deportistas.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas INTRODUCCIÓN 9 Para el diseño e implantación de un PSPT es necesario conocer el nivel de salud podológica en esta población y las afecciones podológicas más relevantes en relación con factores como la edad, el sexo, el momento de la prueba en el que ocurren las lesiones, etc… para poder llevar a cabo un Programa más específico con actuaciones directas y precoces. Con el presente trabajo esperamos aumentar el cuerpo de conocimiento y transferirlo a la comunidad científica, para que se promocione la salud y se proteja la salud del pie de los triatletas. Consideramos que este trabajo puede ser especialmente útil para prevenir las lesiones en los triatletas que se preparan y entrenan en las escuelas de formación deportiva. Aportar los conocimientos necesarios para la prevención de lesiones podológicas a los tutores de dichas escuelas, constituiría una pieza clave para mejorar la Salud del pie del triatleta. Podemos concluir este capítulo introductorio, señalando que la pertinencia de este estudio recae en la importancia e incidencia de las lesiones podológicas encontradas en la población de triatletas y en la necesidad de implantar un programa de salud podológico específico con el objetivo de disminuir el número de patologías podológicas asociadas y su gravedad; y contribuir así a una mejor salud podológica y general del deportista, que influirá, de forma determinante, en un mejor rendimiento y en una mayor vida deportiva.
3. MARCO TEÓRICO
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 11 3. MARCO TEÓRICO Entendemos que para una mejor interpretación del título de esta investigación, el contenido de este capítulo debe abordarse según el orden en el que aparecen los conceptos en dicho título. 3.1. PROGRAMAS DE SALUD PODOLÓGICA Los programas de salud se definen como “un conjunto de acciones dirigidas a mejorar las condiciones de salud de la población. De esta forma, las autoridades promueven campañas de prevención y garantizan el acceso democrático y masivo a los centros de atención”. Entre sus actividades se encuentran: la búsqueda del estado de la salud, las acciones de Promoción de la Salud y Prevención de la Enfermedad, las actividades de curación y rehabilitación, actividades de participación y de formación comunitaria, el aumento de la accesibilidad, el enfoque multidisciplinario e intersectorial y la docencia e investigación (Levy, 1995; Consejería de Salud. Junta de Andalucía, 1999; Argimon, Comí & De Peray, 2010). Un programa de salud podológica es un conjunto de acciones encaminadas a fomentar la Salud de los pies de la sociedad, a través de la Promoción de la Salud y la Prevención de la Enfermedad y no solamente con el tratamiento de los problemas, ya que la atención clínica individual centrada en la enfermedad, no es suficiente para mejorar la salud de la Comunidad (San Martín, 1989; Soler, Montaner & Aguiló, 2007). La Podología como disciplina científica se encarga de cuidar, conservar, mejorar y restaurar la salud de los pies, de la comunidad y del individuo utilizando el método epidemiológico y la planificación para poner en marcha programas de salud podológica, según la jerarquización de los problemas detectados, buscando disminuir la incidencia de enfermedades podológicas específicas. Es de especial importancia averiguar la etiología de la mayoría de afecciones los antes posible, ya que el pronóstico va a depender de la precocidad del diagnóstico y tratamiento (Ramos, 2007; Ramos, Álvarez, Tovaruela, Mahillo & Gago, 2016). La Ley 14/1986 General de Sanidad, en su artículo 8, establece que es fundamental la realización de los estudios epidemiológicos para orientar con mayor eficacia la prevención de los riesgos para la salud, así como la planificación y
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 12 evaluación sanitaria, debiendo tener como base un sistema organizado de información sanitaria, vigilancia y acción epidemiológica. Esto conlleva que el profesional sanitario, en este caso el podólogo, conozca ampliamente el deporte, sus factores de riesgo y sus mecanismos de origen para entender especialmente las patologías específicas del pie y poder llevar a cabo un programa de prevención podológica. Es necesaria la implantación de programas de salud podológica para la realización de actividades de Educación para la Salud (EpS), que puedan describir las características normales del desarrollo del pie en las diferentes edades y los signos precoces a valorar en un examen de salud podológica, que sepa identificar los factores de riesgo podológico que puedan prevenirse mediante un programa de EpS (Ramos, 2007; Pérez, Gómez, Jiménez & Pérez, 2008; Ramos et al, 2016). Parte importante de los programas de salud es la prevención (Delgado, Gómez & Ledesma, 1998), que se ocupa de “la interrupción de la evolución natural de cualquier enfermedad tan tempranamente como sea posible” (Levy, 1995). En la actualidad se apuesta por invertir en programas de prevención, pues pueden reportar en un futuro un beneficio doble: la disminución de enfermedades y el ahorro económico (Sahuquillo, 2010). 3.2. PODOLOGÍA PREVENTIVA Y COMUNITARIA La Podología Preventiva es “la especialidad que hace referencia a los cuidados previos en la búsqueda de mejorar la calidad de vida y/o bienestar de la comunidad a nivel general y/o al individuo a nivel particular, que permiten establecer unas directrices de uso global y específico, dirigidas a cada sector de la población susceptible de padecer enfermedades físicas y/o cognitivas en la búsqueda de mejorar, mantener o curar la salud de la ciudadanía”. Esta especialidad tiene por objeto aumentar la salud podológica de la población, así como disminuir las afecciones y deformidades de los pies, mediante la puesta en marcha de programas de Salud podológica para toda la población (López, Ramos, Alonso & García, 2012). Según Gentil, en 1993, la Podología Preventiva se asienta en dos pilares: Por un lado, un conocimiento teórico o teoría podológica, que se estudia a través del método epidemiológico.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 19 ya que al determinarse los posibles factores causantes de la lesión, podrá actuarse desde el punto de vista preventivo sobre ellos. Cualquier intervención profesional para la prevención de lesiones deportivas debe tener en cuenta que no existe un único factor de predisposición lesional, sino un una causa multifactorial de la lesión. Según un estudio (Pifarré, Escod, Marugan de los Bueis, Oller & Prats, 2009), para asegurar una adecuada prevención de las lesiones en el deportista debemos tener en cuenta diversos factores: Factores médicos - Determinación médica de la aptitud deportiva - Seguimiento médico deportivo - Nutrición e hidratación - Tratamiento y rehabilitación de las lesiones - Masaje y cinesiterapia Factores psicológicos - Relación entre el deportista y el técnico deportivo - Carga emocional y tensión psicológica Factores podológicos - Anamnesis - Exploración podológica: estática y dinámica - Calzado deportivo - Lesiones por sobrecarga Otros factores -Elementos de protección y estabilización -Elementos tecnológicos -Reglamentos deportivos -Superficies y pavimentos
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 20 Meeuwisse, en 1994, desarrolló un modelo para explicar los diferentes factores de riesgo implicados en la producción de lesiones deportivas, huyendo de planteamientos unicausales. Más adelante se completa esta propuesta (Bahr & Krosshaug, 2005) al mostrar la interacción compleja de factores de riesgo internos y externos y los mecanismos que provocan las lesiones deportivas. La evidencia empírica acumulada hasta la fecha permite identificar una serie de factores que deben asumirse para implementar medidas preventivas en el deporte, en concreto durante el entrenamiento. Para una mejor comprensión del fenómeno se suelen clasificar en factores intrínsecos (predisposición del deportista) y extrínsecos (exposición a factores de riesgo). Figura 3.- (Bahr & Krosshaug, 2005). Figura 3.- (Bahr & Krosshaug, 2005). Según Van Tiggelen, Wickes, Stevens, Roosen & Vitvrouw, en 2008, a pesar de la supuesta facilidad para evaluar modelos biomecánicos que expliquen las causas de la lesión, es difícil considerar factores individuales como actitud y motivación, y otros como entorno. Por lo que, un entendimiento completo de las causas debe ser dirigido a la naturaleza multifactorial de las lesiones deportivas. Esto incluye obtener información FACTORES INTRÍNSECCOS Lesiones anteriores Edad Sexo Composición corporal Estado de salud Aspectos anatómicos Alineaciones articulares Laxitud ligamentosa Acortamientos musculares Condición física Fuerza Flexibilidad Coordinación Resistencia Equilibrio anta/agonista Estado psicológico FACTORES EXTRÍNSECOS Motricidad específica del deporte Contacto corporal Gestoformas repetitivas Acciones de riesgo: saltos,sprint,… Entrenamiento Dinámica de las cargas Volumen(tiempo de exposición) Relación (Carga/recuperación) Secuencia de medios de entrenamiento Calentamiento Competición Tiempo de exposición Materiales Pavimento Protecciones Ambientes (estrés) LESIÓN
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 21 sobre por qué un determinado deportista puede estar en riesgo en una determinada situación. En los últimos años ha habido un aumento de la práctica de Triatlón, tanto desde un punto de vista lúdico como competitivo, generando un aumento de la incidencia de lesiones que se acompaña de un crecimiento de la frecuencia de las consultas. Con los conocimientos actuales, y según se destacó en una reciente revisión de la literatura científica, la ausencia de datos disponibles sobre la incidencia, pauta de lesiones y ausencia de estudios publicados con un mínimo nivel de evidencia, causan una ausencia de recomendaciones preventivas en el Triatlón (Galera, Gleizes-Cervera, Pillard & Rivière, 2012). Gosling, Gabbe & Forbes, 2008, realizaron un estudio sobre lesiones músculoesqueléticas en el triatlón y el estado de los conocimientos de prevención de las lesiones en el que destacan la falta importante de conocimientos sobre la incidencia de lesiones, el perfil de las lesiones sufridas y la evidencia para la prevención de lesiones en el Triatlón. La identificación a tiempo de los síntomas de un entrenamiento excesivo y el equilibrio entre las tres disciplinas ayuda a prevenir lesiones por uso excesivo (Bales & Bales, 2012). El mundo del deporte, sobre todo el de la alta competición, va de la mano de un alto riesgo de sufrir lesiones. La causa multifactorial de las lesiones complica la identificación de los factores de riesgo y la búsqueda de estrategias para su prevención. Las lesiones forman una parte de la práctica deportiva. Entrenadores, preparadores físicos, médicos, fisioterapeutas, psicólogos, etc., son responsables de ayudar al deportista a conseguir un estado óptimo. El origen multifactorial de las lesiones obliga también a un enfoque multidisciplinario en la aplicación de protocolos de prevención (Cos et al, 2010). Alonso et al, en 2012, realizaron un estudio denominado “Determinación de las estrategias de prevención: el análisis de la IAAF (Asociación Internacional de la Federación de atletismo) en Daegu 2011", en el que encontraron los tipos más frecuentes de lesión: torceduras, calambres musculares, lesión de isquiotibiales y heridas. Las intervenciones preventivas debían centrarse en las lesiones por uso
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 22 excesivo, en las distensiones de isquiotibiales y en disminuir el riesgo de transmisión de las enfermedades infecciosas. García & Arufe, en 2003, realizaron un estudio sobre lesiones más frecuentes en el atletismo de velocidad, medio fondo y fondo. A la vista de la información recogida, plantearon establecer un plan de prevención de las lesiones más frecuentes que fuese trasladable a cualquier modalidad deportiva en la que esté presente la carrera. Las primeras medidas que se debían llevar a cabo eran: “la paciencia y constancia”, no buscando el éxito deportivo inmediato, ni la especialización deportiva precoz, ya que no debemos olvidar que la mayoría de las lesiones son provocadas por exceso de entrenamiento; las personas cercanas al atleta han de saber ejercer el control sobre el deportista, enseñarle los valores correctos y regular su nivel de activación. La segunda medida sería la realización de un adecuado calentamiento y estiramientos. Muchas investigaciones afirman que los estiramientos han de realizarse cuando el músculo está caliente; negando de esta manera el realizarlos antes del calentamiento como se cree. Lo que sí se podrá realizar de forma suave antes de la carrera continua es movilidad articular. La tercera medida de prevención está relacionada con la anterior; consiste en estirar y fortalecer la musculatura; para no crear desequilibrios musculares y originar así contracturas u otras lesiones importantes. La cuarta consiste en incorporar ejercicios de fortalecimiento y estiramientos de las zonas corporales más propensas a padecer lesiones: musculatura flexora y extensora del tobillo, de la rodilla, de la cadera y de los dedos del pie, y los ligamentos del tobillo, rodilla y cadera. En Triatlón es fundamental no sólo para disminuir la incidencia de lesiones sino para mejorar el rendimiento deportivo, la incorporación en el entrenamiento, del trabajo de CORE y fortalecimiento de los músculos estabilizadores y fijadores (Godoy & García, 2016). 3.3. EDUCACIÓN SANITARIA Y EDUCACIÓN PARA LA SALUD La Educación Sanitaria (ES) tiene el objetivo de educar a la población para prevenir las enfermedades y promocionar la salud. El acto educativo recae sobre el individuo, al que se le intenta informar sobre las desventajas de ciertos comportamientos, con el objetivo de que modifique su vida hacia hábitos más saludables. Es llevada a cabo por el personal sanitario (OMS, 1989; Gavidia, Rodes &
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 23 Carratalá, 1993). Frente a este término, nace el concepto más evolucionado de EpS, que fue definido en la 36ª Asamblea Mundial de la Salud, como “cualquier combinación de actividades de información y educación que lleva a una situación en la que la gente desee estar sana, sepa cómo alcanzar la salud, haga lo que pueda individual y colectivamente para mantener la salud y busque ayuda cuando lo necesite”. Se trata fundamentalmente de una actividad educativa creada para aumentar el conocimiento de la población en relación con la salud y desarrollar actitudes y estilos de vida que promueven la salud (Perea, 2004; Casero, 2008; Dávila & Mujica, 2008; Hoyos & Pérez, 2009; Coll-Fernández, Pascual & Coll, 2011). La EpS entiende al individuo como un elemento que participa activamente, establece que ya no es responsabilidad única del sistema sanitario, sino que son muchos los sectores de la sociedad que están implicados y que toda la comunidad debe intervenir (Gavidia, Rodes & Carratalá, 1993; García, Mateo de Acosta & Suárez, 1997). La EpS es la principal actividad a realizar en la Promoción de la Salud podológica, realizando actividades encaminadas a disminuir las afecciones y deformidades de los pies, mediante la puesta en marcha de programas de salud podológica (Ramos et al, 2011; Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía, 2011). La EpS es la principal acción de la prevención primaria para muchas enfermedades prevalentes en la actualidad, ya que están condicionadas principalmente por factores conductuales. También es fundamental en la prevención secundaria, para descubrir o detectar precozmente las enfermedades crónicas en la fase presintomática (screening, autoexamen) o al aparecer los primeros síntomas. Por todo ello, es muy importante que llegue a toda la colectividad. Cualquier persona, sea cual sea su edad, sexo, nivel de renta, lugar de residencia y las circunstancias de su vida personal, familiar o social, puede y debe beneficiarse de ella (Salleras, Fuentes, Prat & Garrido, 2008b; Vargas & Palacios, 2014). Según Salleras, 1990; Salleras et al, 2008b; Fundadeps, 2016), los objetivos de la EpS son:
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 24 1. Hacer de la salud un patrimonio de la colectividad. Hacer que los individuos, grupos y colectividades acepten la salud como un valor fundamental, básico de la comunidad y acepten la responsabilidad que les incumbe en su promoción y cuidado, tanto a nivel individual como colectivo. 2. Modificar las conductas negativas relacionadas con la promoción y restauración de la salud. Con ello se pretende eliminar los hábitos insanos ya establecidos en los individuos y colectividades. 3. Promover conductas nuevas positivas favorables a la promoción y restauración de la salud. Hacer que los avances en los conocimientos sanitarios y médicos tengan su aplicación práctica en la comunidad y sean incorporados en forma de hábitos o nuevas conductas de salud a la vida diaria de los individuos, grupos y colectividades. Es decir, promocionar conductas nuevas todavía no establecidas en la comunidad, pero que serían beneficiosas para el fomento y protección de la salud de la población o para su restauración cuando se ha perdido. 4. Promover cambios ambientales favorables a los cambios conductuales preconizados. No sólo debe propugnar los cambios en el medio ambiente físico, psicosocial y sociocultural que sean necesarios para la consecución de los objetivos previstos. La fase de investigación previa a la puesta en marcha de cualquier programa comunitario de Educación en Salud, además de estudiar los conocimientos, actitudes y hábitos de salud de los individuos y grupos, debe investigar también los factores ambientales nocivos que influyen en los comportamientos insanos. 5. Capacitar a los individuos para que puedan participar en la toma de decisiones sobre la salud de su comunidad. 3.3.1. Planificación de actividades de educación para la salud Se define la planificación como un proceso dinámico y continuo que integra un conjunto organizado, coherente e integrado de recursos y actividades realizadas con la finalidad de alcanzar unos objetivos determinados en una población definida, lo que denominamos “qué” o planificación normativa. Para lograrlo, se elabora un plan director que nos dirá “cómo” actuar, lo que se denomina planificación estratégica. El
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 25 “cuándo” y “dónde” se llevan a cabo estos objetivos viene detallado dentro del programa que especifica las actividades que hay que realizar; es decir, la planificación táctica. Una vez ejecutado el programa, se obtienen unos resultados, que darán información útil para volver a planificar (Hernández & Lumbreras, 2008).Figura4. La planificación, un proceso dinámico. (Fuente: Piédrola, 2008). Figura 4.- La planificación, un proceso dinámico. (Fuente: Piédrola, 2008). 3.4. EL PIE El pie es el gran sacrificado del cuerpo humano ya que asume el protagonismo en la deambulación y es conocido como la cenicienta del cuerpo humano (González De la Rubia, 2017). Jones en 1944, describió de la siguiente forma las características propias de la especie humana: “El pie del hombre es totalmente propio. Es distinto de cualquier otro pie. Constituye la parte más característicamente humana de toda su estructura anatómica; una especialización humana que, tanto si el hombre se siente orgulloso de él como si no, representan su marca más característica; desde que el hombre ha sido hombre y mientras siga siendo hombre, es y será reconocido por sus pies y diferenciado por ellos de todos los demás miembros del reino animal”. El pie es la zona anatómica que representa el motor de la locomoción bípeda humana, siendo una estructura compleja, perfectamente diseñada que lleva a cabo un movimiento coordinado gracias al grado de fuerza y flexibilidad que presenta. Cuando
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 26 se producen movimientos como andar, correr o saltar, éste transmite las tensiones a través de todo el cuerpo (Isidro, 1993). El protagonismo del pie en todos los deportes, por el "stress" al que está sometido durante las diferentes prácticas deportivas y por la repercusión en el resto del aparato locomotor de las lesiones podológicas, incrementa la necesidad de usar soportes plantares (Carrera, Céspedes, Cuevas & Dorca, 1990). Desde el nacimiento existe un crecimiento progresivo del pie en la población según la edad, tanto en los niños como en las niñas, hasta adquirir definitivamente su forma al final de la adolescencia. El pie puede ser tomado como una referencia de crecimiento antropométrico global de todo el sistema músculo-esquelético (Mazoteras, 2011). Hasta los 20 años no se considera maduro el sistema músculo-esquelético del miembro inferior (Cheng, Chan, Chiang & Hui, 1991). El pie del ser humano se ha diseñado para permitir caminar, correr y saltar de manera eficiente sin dolor ni lesión. Está sometido a las fuerzas de impacto al contactar con el suelo y por lo tanto, debe ser capaz de trabajar con el resto del cuerpo adecuadamente para absorber y disipar las tensiones que se concentran en las estructuras que componen los pies y las extremidades inferiores (Kirby, 2000). Desde el punto de vista biomecánico, el pie desempeña un papel integral en la función de la extremidad inferior. La presencia de dolor y disfunción del pie, puede afectar la función de otras partes del cuerpo, muy especialmente de la rodilla, la cadera y la zona lumbar (Bejjani, 1987). El pie actúa como base del aparato locomotor, palanca de propulsión, elemento de carga en estática y punto de aguante del peso corporal, siendo una zona de la máxima importancia en la práctica de cualquier modalidad deportiva, independientemente del nivel en que se practique. Unos pies sanos y cuidados de la forma adecuada permiten una biomecánica natural, lo que facilita el aprovechamiento del esfuerzo, siendo éste el primer paso para conseguir un buen rendimiento deportivo. La actuación del podólogo tendrá que adaptarse en cada caso, tanto a las condiciones particulares de cada individuo, como al tipo de deporte que realice, la superficie sobre la que se practique y el calzado deportivo que se use (Moreno, 2005).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 27 Tener un pie con una musculatura débil, con falta de movilidad, poco amortiguador o con cualquier tipo de patología biomecánica sin compensar, es un factor de riesgo que predispone al atleta a rendir menos y a tener muchas más posibilidades de lesionarse, y no sólo en el pie, sino en el tendón de Aquiles, en la rodilla, en la cadera y en la pelvis, ya que está suficientemente demostrado que la reducción de movilidad en la articulación del tobillo aumenta el riesgo de lesión en otras estructuras del aparato locomotor (Sánchez, 2016). 3.5. LA FIGURA DEL PODOLOGO El podólogo es el profesional sanitario con título universitario con los conocimientos, habilidades y aptitudes para realizar las actividades dirigidas a la prevención, al diagnóstico y tratamiento de las afecciones y deformidades de los pies, mediante procedimientos terapéuticos podológicos (Ramos, Mazoteras & Reyes, 2012). El podólogo es el especialista en el manejo clínico del pie en los deportistas, tanto en la prevención de posibles patologías como en el tratamiento de las mismas y así como en la recuperación funcional para consolidar la vuelta a la normalidad (Rodríguez & Fuentes, 2012). Según Moreno, en 2005, el podólogo debería participar en cada una de las facetas, áreas o circunstancias de la práctica deportiva, para aportar sugerencias sobre las instalaciones, e inspeccionar los lugares donde se llevan a cabo los eventos deportivos. Esto permitirá informar a los responsables del mantenimiento de cualquier anomalía para que pueda ser subsanada y aconsejar a los deportistas acerca de cómo adaptarse a las características de la superficie y ambiente para lograr la optimización del rendimiento y seguridad. El podólogo es el máximo responsable del cuidado y tratamiento del pie, conociendo en profundidad la manera idónea para llevar a cabo una práctica deportiva libre de riesgos. Además de tener el conocimiento sobre el pie, la biomecánica del sujeto y del deporte que practica, asesorar convenientemente a los deportistas sobre cómo desarrollar la actividad de forma correcta, dar consejos sobre el calzado deportivo y el entorno idóneo para la práctica de dicha actividad en las mejores condiciones son unas de nuestras tareas. Aunque ha evolucionado considerablemente, la figura del podólogo no goza aún del reconocimiento que merece a nivel social. Menz, Gill, Taylor & Hill, en 2008, realizaron un estudio en el que encontraron una gran proporción de personas que sufrían
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 28 dolor en los pies pero no habían visitado al podólogo, esto implica que existe una necesidad de promover aún más la figura del podólogo en la comunidad en general, particularmente en los hombres y en los jóvenes que son los que con menos frecuencia acuden al podólogo. 3.6. CALZADO DEPORTIVO Lelièvre & Leliévre, en 1982, expusieron: “Cuidemos el calzado, pasamos con él más de la mitad de nuestra vida. Si es confortable facilita nuestra labor diaria. Si es imperfecto resulta molesto y origina toda una patología que es necesario conocer y prevenir”. El calzado deportivo es un elemento clave en la carrera, ya que hace de unión entre el aparato locomotor y el suelo. La elección inadecuada del calzado deportivo o una mala utilización del mismo constituye una parte importante de las lesiones que sufre el corredor. Cada deportista debe conocer la zapatilla que más le conviene contando con el asesoramiento del podólogo y de la tienda especializada, y debe cuidar el estado de la misma teniendo en cuenta la fecha de compra y controlando el kilometraje (González de la Rubia, 2017). Una de las estrategias preventivas de educación para la salud es el uso de un calzado adecuado. Éste juega un importante papel en el ámbito deportivo. El calzado deportivo ha sufrido una tremenda evolución a lo largo de la historia. Aunque se puede decir que el de hoy en día es estructural y funcionalmente superior al de hace 10 años, en la actualidad, el deportista tiene como tarea difícil elegir el correcto. Cada tipo de calzado tiene requisitos funcionales diferentes acorde a las exigencias de la actividad en concreto. Una mayor adquisición de conocimientos por parte de los podólogos sobre las necesidades de cada atleta en lo que se refiere al calzado ha sido la razón por la que la tecnología del calzado deportivo ha intentado coincidir con nuestro reconocimiento de esas necesidades particulares (Moreno, 2005). En triatlón se usan dos tipos de calzados en función de las exigencias físicas y mecánicas de cada segmento; el de carrera y el de ciclismo. 3.6.1. Calzado de carrera
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 35 rápido y sencillo. De este modo el rastral permanece fijo al pedal toda la prueba y el corredor mete y saca la zapatilla en la primera y segunda transición respectivamente. La rigidez de la planta evita pérdidas de eficacia en el pedaleo y posibles daños plantares producidos por la flexibilidad del calzado de carrera, por ello son más utilizados en pruebas donde el terreno es más llano y se requiera menos rendimiento y esfuerzo físico (Gil, Gutiérrez & Sánchez, 2000). Un elemento importante junto con el calzado, es el calcetín. No es recomendable usar calcetines de algodón al 100%, ya que no expulsan el sudor y permanecen mojados, lo que produce más fricción y aumenta las posibilidades de que se forme una arruga y , con ello, una rozadura en el pie. Los materiales más recomendados en los calcetines para correr son la poliamida, el coolmax, el elasteno, el poliéster, la lycra y el spandex. Algunos modelos cuentan con células repartidas por la planta del pie que lo masajean ligeramente, otros cuentan con una solapa a nivel del tendón de Aquiles que lo protege de roces y otros contienen propiedades antisépticas que favorecen la cicatrización de heridas (González de la Rubia, 2017). 3.7. TRIATLÓN El Triatlón es un deporte de resistencia relativamente moderno en el que se combinan tres disciplinas en tres segmentos. Estos son: natación, ciclismo y carrera a pie. El orden es el citado y el cronómetro no se para durante todo el tiempo que dure la competición. El ganador es el que menos tiempo emplea en realizar las tres pruebas. Figura 5.- Tres segmentos del Triatlón (Natación, ciclismo y carrera a pie). (Fuente: F.E.T.R.I, 2017). Figura 5.- Tres segmentos del Triatlón (Natación, ciclismo y carrera a pie). (Fuente: F.E.T.R.I, 2017).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 36 Según el reglamento de 2017 de la FETRI (Federación Española de Triatlón), las distintas modalidades de este deporte varían según la distancia recorrida en cada segmento: Figura 6.- Distintas distancias en Triatlón. (Fuente: F.E.T.R.I, 2017). Triatlón Natación Ciclismo Carrera 1,5km 40Km 10Km Triatlón Flash 150m 4km 1km Triatlón Super Sprint 250 a 500m 6,5 a 13 km 1,7 a 3,5km Triatlón Sprint 750m 20km 5km Triatlón Media Distancia 1,9 a 3km 80 a 90km 20 a 21km Triatlón Larga Distancia 1 a 4km 100 a 200km 10 a 42,2km Relevo 250 a 300m 5 a 8km 1,5 a 2km Figura 6.- Distintas distancias en Triatlón. (Fuente: F.E.T.R.I, 2017). Las distancias que existen actualmente en Triatlón no siempre han existido. En sus inicios, era sólo de larga distancia, que también recibe el nombre de Ironman (3,8km de natación, 180km de ciclismo y 42,195km de carrera a pie), si bien, hay constancia de carreras en Francia en los años 20 del siglo XX, en las que se habla de “Les TroisSports”, carrera, ciclismo y natación, en el orden inverso al actual. También está documentado que en San Diego (California) en 1974, existía un deporte con el nombre de Triatlón en el que el orden era también inverso al actual (Mijoler, 2012). El origen del Triatlón moderno se sitúa en Hawái (EE.UU.), a finales de los años 70 del siglo pasado. Allí, un grupo de marines lanzaron un desafío: realizar, de forma consecutiva, las tres pruebas más duras de la isla de Hawai: La "Waikiki Rough Water Swim" (3,8 Km a nado) La "Around the Island BikeRace" (180 Km en bicicleta) El "Honolulú Marathon"(42,195 Km de carrera a pie) Las distancias que se daban en la isla de Hawai eran casi imposibles de realizar y empezaron a aparecer triatlones de distancias más amenas, como medios ironmanes y, sobre todo, cuartos de ironman. Esa fue la verdadera explosión popular. Enseguida surgieron, al menos en Europa, asociaciones de triatletas organizándose las primeras
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 37 competiciones en Alemania (Ehrler, 1994). En España, la primera prueba se celebró en la ciudad de Guadalajara, en 1984 (FETRI, 2017) y en Andalucía, en Posadas, en 1988. El triatlón fue creciendo poco a poco y se hizo popular. En 1989, se fundó la ITU (Unión Internacional de Triatlón) en la localidad francesa de Avignon y se disputaron los primeros Campeonatos del Mundo oficiales. Se estableció que la distancia olímpica fuera de 1,5 km de natación, 40 km de ciclismo y 10 km de carrera a pie. Más adelante, en 1994, el triatlón fue reconocido como un deporte en sí mismo. En el Congreso del COI (Comité Olímpico Internacional) celebrado en París, se decidió que el Triatlón se incorporara al programa Olímpico en los Juegos de “Sídney 2000”, donde este deporte alcanzó su más alta popularidad. Hoy en día en España, hay más de 100 federaciones afiliadas a la ITU, entre ellas la FETRI (FETRI, 2017). El reglamento de competiciones de la Federación Española del Triatlón, de 2017, muestra otras modalidades: a) El Duatlón es un deporte combinado y de resistencia, en el cual el atleta realiza dos disciplinas en tres segmentos. Estos son carrera a pie, ciclismo y carrera a pie. El orden es el señalado y el cronómetro no se para durante todo el tiempo que dure la competición. b) El Triatlón de Invierno es un deporte combinado y de resistencia, en el cual el atleta realiza tres disciplinas en tres segmentos. Estas son: carrera a pie, ciclismo y esquí de fondo. c) El Acuatlón es un deporte combinado y de resistencia, en el cual el atleta realiza dos disciplinas en tres segmentos. Estos son: carrera a pie, natación y carrera a pie. d) El Triatlón Cros es un deporte combinado y de resistencia, en el cual el atleta realiza tres disciplinas en tres segmentos. Estos son: natación, ciclismo todo terreno y carrera a pie por cualquier tipo de superficie. e) El Duatlón Cros es un deporte combinado y de resistencia en el cual el atleta realiza dos disciplinas en tres segmentos. Estos son: carrera a pie por cualquier tipo de superficie, ciclismo todo terreno y carrera a pie por cualquier tipo de superficie.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 38 f) El Cuadriatlón es un deporte combinado y de resistencia, en el cual el atleta realiza cuatro disciplinas en cuatro segmentos. Estos son: natación, piragüismo, ciclismo y carrera a pie. El orden en cada segmento de cada modalidad es el señalado y el cronómetro no se para durante todo el tiempo que dure la competición. Según la Federación española del Triatlón encontramos las siguientes categorías según la edad y el sexo: a) Lo forma una categoría absoluta masculina y otra femenina. b) Además de la categoría absoluta, éstos podrán pertenecer a las siguientes categorías, según sus edades e independientemente de su sexo: 15 – 16 años Cadete 17 – 19 años Júnior 20 – 23 años Sub 23 24 - 39 años Élite 40 – 49 años Veterano 1 50 – 59 años Veterano 2 60 ó más años Veterano 3 c) La categoría de edad está estipulada por la edad del atleta el 31 de diciembre del año en que se celebre la competición. d) Como alternativa a las categorías relacionadas, puede establecerse una competición por grupos de edad. En este caso las edades se agruparán así: 20-24 años; 25-29 años; 30-34 años; etc. e) Se podrán organizar campeonatos y competiciones oficiales para las siguientes categorías y sobre las siguientes distancias. Cadete Distancia Sprint Júnior Distancias Sprint y Estándar
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 39 g) Todos los atletas en una competición optan a la clasificación absoluta, además de la propia de su edad, si es que existe. Ningún atleta podrá competir en una categoría diferente a la de su edad. Sin embargo, todos los participantes que hayan nacido en el año 1996 podrán realizar la distancia máxima (FETRI, 2017). 3.7.1. Transición Se denomina transición al cambio de disciplina deportiva que se da dentro de una misma prueba, es decir, al paso de un segmento a otro. Estos pasos se caracterizan por unas acciones técnicas determinadas, como pueden ser cambiarse de calzado, quitarse o ponerse prendas, bajarse o subirse de la bicicleta, etc. (Gil et al, 2000). Existe un área de transición o zona de box donde previamente el triatleta deja su material preparado para estos cambios. Dentro de esta área se remarca el número de dorsal. Figura 7.- Equipamiento zona de box. Figura 7.- Equipamiento zona de box. Las transiciones en Triatlón son las siguientes: De nadar a bicicleta: al salir del agua el triatleta debe ir lo más deprisa posible hacia su bicicleta, situada en el área de transición. Por el camino se debe aprovechar para quitar gafas y gorro de natación. Es un momento clave en la competición, pues se puede gastar mucho o poco tiempo en la transición, dependiendo de la habilidad y conseguir adelantar o atrasar varios puestos en la misma. El triatleta debe colocarse las
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 40 zapatillas la goma, con el dorsal detrás, y el casco. El uso del casco es obligatorio siempre que se esté en contacto con la bicicleta, aunque sea con ella en la mano. No llevarlo o llevarlo desabrochado conlleva sanción. A partir de una línea marcada por los jueces de carrera se podrá montar en la bicicleta y comenzar el segmento ciclista. Figura 8.- Primera transición de natación a ciclismo. (Fuente: F.E.T.R.I, 2017). Figura 8.- Primera transición de natación a ciclismo. (Fuente: F.E.T.R.I, 2017). De bicicleta a carrera a pie: al término del segmento ciclista, cerca de la entrada al área de transición, los jueces habrán marcado una línea de “pie a tierra”. No se debe traspasar montado en la bici. El triatleta debe bajarse previamente, cada vez con mayor habilidad tras el entrenamiento, y con la bici en la mano, cogida preferiblemente por el sillín para evitar golpes con el pedal, irá a su lugar para colocar la bici en el soporte y hacer los cambios necesarios para comenzar a correr: colocará el dorsal por delante, cambiando las zapatillas, si usan diferentes para la bici y carrera, se quitan el casco (cuando ya no tienen la bici en la mano) y rápidamente comienzan a correr por el lugar indicado. Figura 9.- Segunda transición de ciclismo a carrera.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 41 Figura 9.- Segunda transición de ciclismo a carrera. 3.7.2. Segmentos del triatlón 3.7.2.1. Natación En la natación, el atleta puede nadar en el estilo que desee. El estilo más empleado es el crol. El equipamiento permitido es el gorro de natación, gafas y clips de nariz, sin embargo, no está permitido llevar: guantes o calcetines entre otras cosas (FETRI, 2017). 3.7.2.1.1. Mecánica de las lesiones en la natación El estilo crol de natación es el más usado, debido a que es el más rápido de los estilos. Para la propulsión en el agua el estilo crol tiene un predominio del tren superior sobre el tren inferior. Aproximadamente un 90% de la propulsión recae sobre la articulación de la cintura escapular, mientras que un 10% lo hace sobre la pélvica, dependiendo del nadador (Maglischo, 1999). Este predominio del tren superior hace que la mayor parte de la carga del entrenamiento recaiga sobre la articulación del hombro, que gira cerca de 1000 veces por kilómetro nadado. En el movimiento de abducción del hombro, en primera instancia, el músculo supraespinoso estabiliza la cabeza del húmero y ayuda al deltoides en el movimiento. Si bien la patada del estilo crol sólo influye aproximadamente en un 10% de la propulsión, ésta es de suma importancia para la
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 42 estabilización del cuerpo en el agua, la técnica de la patada también consta de una fase de recobro y otra de propulsión, al comienzo de esta última hay flexión de cadera y de rodilla, finalizando la acción de la patada con extensión de rodilla y extensión plantar del tobillo. Este gesto está relacionado con patologías como tendinopatías del tendón rotuliano y sobre todo del tendón de Aquiles debido a la constante tensión de los músculos gastrocnemios y sóleo (Hardy, Pollard & Fernández, 2006). El movimiento de las extremidades inferiores durante el estilo de natación crol no es simultáneo para ambas extremidades, cuando el movimiento de una empieza, la otra finaliza su ciclo. Principalmente consisten en una flexo-extensión de la articulación de la cadera que se suceden rápidamente, lo que supone que los grados que se alcanzan, de cada uno de ellos, sean muy escasos; el muslo con respecto a la pelvis en la flexión forman un ángulo de aproximadamente 40 grados y con la zona sacrolumbar en la extensión un ángulo de 50 grados. El pie completa estos movimientos mediante la articulación del tobillo que lo coloca en flexión plantar en la extensión de la cadera y en flexión dorsal en la flexión de dicha articulación (Pérez, 1997). La acción de las piernas en el estilo crol de natación se basa en realizar un movimiento alternativo que comienza en la cadera, siendo los flexores de cadera los que lo originan. El movimiento se va transmitiendo a través del muslo y rodilla hasta el tobillo y el pie. Los tobillos y pies están relajados, de forma que el agua circula alrededor de ellos colocándolos en flexión plantar y ligeramente hacia dentro. De esta manera los pies ejercen una fuerza propulsiva mediante un movimiento similar a unas aletas. Existen dos fases en la acción de piernas: a) Fase descendente: la cadera comienza realizandoel movimiento en forma de latigazo y termina en la punta del pie, alcanzando éste la máxima profundidad. b) Fase ascendente: comienza con el pie en su máxima profundidad, realizándose mediante una extensión de cadera, elevando la pierna extendida y el pie relajado. Termina cuando el pie alcanza su máxima altura, sin salir nunca completamente del agua (Gil et al, 2000).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 43 3.7.2.1.2. Lesiones en la natación La tendinitis del manguito de los rotadores es la lesión más común en la natación y también es frecuente la tendinopatía del hombro. Las brazadas de crol trabajan la parte delantera del hombro y los músculos del pecho, creando así un desequilibrio con el resto de músculos del hombro. Esto puede deberse a que se trata de una actividad reiterada, al aumento sin control del volumen de metros realizados y a una técnica de brazada poco pulida (Tuite, 2010). Además son frecuentes las lesiones del tendón de Aquiles, asociándose a la plantar flexión mantenida (Cipriani et al, 1998). En un estudio sobre la incidencia de lesiones de hombro en nadadores de élite en KwaZulu Natal (Sur de África) encontraron que dicha lesión es significativamente alta. Los diagnósticos más comunes incluyen tendinitis (35%), desequilibrio muscular (29%), pinzamiento (19%) y otros (17%) (Puckree & Thomas, 2006). El estilo libre es la técnica que más usan los triatletas durante la natación. Los triatletas dedican menos tiempo a entrenar natación, la literatura no revela las razones, pero lo relaciona con la dificultad que añade el tener que acceder a las instalaciones acuáticas. El diagnóstico y el tratamiento oportuno a tiempo pueden prevenir la retirada de la natación temporalmente (Bales et al, 2012). Las lesiones en el miembro inferior en esta parte de la prueba suelen agravarse por el uso de aletas en los entrenamientos, además de las derivadas de la humedad que se acumula en los pies (Colegio de podólogos de Asturias, 2016). 3.7.2.2. Ciclismo El ciclismo es un deporte cuyo gesto deportivo se repite constantemente, con muy poca posibilidad de modificación del mismo, por lo que el ajuste entre el ciclista y la bicicleta ha de ser perfecto. Se deben considerar no sólo las variables ajustables propias de la bicicleta, como son la altura del sillín, la distancia del manillar o el tipo de cala cuya importancia es indiscutible, sino también las propias intrínsecas del miembro inferior del ciclista (Mclean & Blanch 1993; Jarboe & Quesada, 2003).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 44 3.7.2.2.1. Mecánica de las lesiones en el ciclismo El pie se encuentra unido al pedal mediante un elemento denominado cala. Existen dos ciclos de pedaleo: Fase de ascenso y fase de descenso. Fase de ascenso: Al inicio de esta fase, el tobillo se encuentra en flexión dorsal por activación del músculo tibial anterior. La cadera y la rodilla se colocan en extensión. Fase de descenso: durante esta fase, los músculos posteriores de la pierna (sóleo y gemelos principalmente) generan una flexión plantar del pie, transmitiendo las fuerzas al antepié a través de la fascia plantar y realizando una tracción de los isquiotibiales (Timmer, 1991). El ciclista busca una posición lo más aerodinámica posible en la bicicleta, inclinando el cuerpo hacia adelante (Cavallo & Speer, 1998; Holmes, Pruitt & Whalen, 1994) esta colocación reduce el movimiento del tórax y produce una extensión cervical pronunciada para poder mirar hacia adelante, provocando tensión y posterior dolor en la zona de los extensores cervicales (Hardy et al, 2006; Mellion, 1994; Decalzi, Narvy & Vangsness, 2013). El pedalear de forma prolongada en esta posición “aerodinámica”, sobre todo en entrenamiento en pendiente, está asociado a dolores en la zona lumbar (Hardy et al, 2006; Dahlquist, Leisz & Finkelstein, 2015; Kim et al, 2014). El trabajo en cuestas hace que los ciclistas pasen demasiada tensión a los músculos dorsales y lumbares, produciendo estrés y dolor principalmente en estos últimos (Gregor, 2005). Sin embargo, cuando el triatleta logra cierta experiencia en el ciclismo, mejorando su grado de estabilidad, resistencia y flexibilidad en la bicicleta, se reducen los dolores y molestias en las zonas mencionadas (Hardy et al, 2006). Rendos, Harrison, Dicharry, Sauer & Hart, en 2013, descubrieron que el ciclismo, en una posición aerodinámica de 30 minutos, provoca cambios en el plano sagital en ejecución cinemática de la columna vertebral, la pelvis y la cadera. Las alteraciones en la cinemática pueden aumentar el riesgo de lesiones en las extremidades inferiores y afectar el rendimiento de carrera en triatletas. Pedalear en superficies inclinadas y utilizar baja cadencia de pedaleo con engranajes más pesados, se ha relacionado con tensión en la rótula y posterior dolor en la zona anterior de la rodilla (Holmes et al, 1994).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 51 velocidad los músculos gemelo, sóleo, vasto lateral y glúteo mayor, entre otros, se vuelven hiperactivos en un esfuerzo por amortiguar más eficazmente al percibir el aumento de las fuerzas reactivas del suelo. 3.7.2.3.2. Mecánica en las lesiones de la carrera La mayoría de las lesiones en el triatlón son producidas durante la carrera, ya sea durante el entrenamiento o la competición. Las lesiones de las extremidades inferiores son las que predominan en esta práctica deportiva (Collins et al, 1989). A continuación se presentan algunas de estas patologías o lesiones: Síndrome de dolor patelofemoral Este concepto es empleado para referirse al dolor indeterminado en la zona anterior de la rodilla (Crossley, Bennell, Green & McConnell, 2001). A veces, la rótula no se mantiene en el lugar correcto durante las distintas fases de la carrera (Ekstrand, Gillquist & Liljedahl, 1983) y esto es debido a desequilibrios musculares originados por debilidad del vasto interno del cuádriceps femoral (Moore, Dalley & Agur, 2007; Mina, Cuéllar, Bueno& Chávez, 2000) El acortamiento en los isquiotibiales y gastrocnemio, también se relacionan con esta patología. Los entrenamientos en pendiente, la pisada con hiperpronación y las zancadas demasiado largas, podrían ser factores causantes del dolor patelofemoral (Glover & Florence, 2005). Tendinopatías del tendón de Aquiles Las tendinopatías del tendón de Aquiles son comunes durante la práctica de la carrera (Lorimer, 2014) y se producen en el triatlón principalmente por microtraumatismos de repetición (Jurado & Medina, 2008). El tendón de Aquiles presenta una torsión natural que lo hace más susceptible a lesionarse y a ocasionar problemas de vascularización. A su vez, durante las fases de la carrera, esta torsión se ve aumentada sobre todo en su zona más central. Los problemas del tendón de Aquiles en corredores también están relacionados con desalineaciones en las extremidades inferiores, que modifican el trazado del tendón y producen una exagerada pronación del pie en cada pisada (Martin & Coe, 2007; Glover et al, 2005), transmitiéndole excesiva tensión y sobrecargándolo (Jurado & Medina, 2008). Los errores técnicos que aumentan la pronación de los pies (Vleck, Bentley & Cochrane, 2003) y los desequilibrios
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 52 musculares del tríceps sural también suelen alterar el trabajo del tendón de Aquiles y hacerlo más susceptible a las lesiones. Síndrome del piramidal El síndrome del piramidal se produce cuando el músculo piriforme entra en tensión y ejerce presión contra el nervio ciático, produciendo su irritación. La aparición de este síndrome se ve favorecida por la hiperpronación del pie, un calzado inadecuado, errores en el entrenamiento y por alteraciones anatómicas como la escoliosis, la hiperlaxitud, etc… (González de la Rubia, 2017). Todos estos factores podrían provocar que el músculo piriforme no trabaje de la forma adecuada, generando demasiada tensión (Walker, 2010). Fascitis plantar La fascitis plantar es la inflamación de la aponeurosis plantar del pie. Es la patología más habitual asociada al pie de los corredores (García & Arufe, 2003; Moore et al, 2007) y se la ha encontrado relacionada con una limitación de la flexión del tobillo (Kibler, Goldberg, & Chandler, 1991). La fascitis plantar se presenta en los corredores que poseen una musculatura débil en los pies (Daould et al, 2012) y es una de las causas junto con el edema subcutáneo de abandono de una carrera (Billich, Freund, Schuetz, & Weber, 2012). También el sobreestiramiento o tensión reiterada de la fascia durante la carrera podría tener una relación con la aparición de esta lesión (Pandey & Pandey, 2011; González de la Rubia, 2017). Dicha patología no sólo está asociada a un acortamiento de la musculatura del pie, sino que también de la musculatura de la pierna, del muslo y a la falta de flexibilidad en isquiotibiales y gastrocnemio (Glover et al, 2005). Periostitis tibial La periostitis tibial es una lesión en la que se manifiesta estrés del hueso provocando dolor, y es muy frecuente en atletismo (García & Arufe, 2003). La lesión aparece cuando el tejido óseo no puede ajustarse a la carga de entrenamiento, ya que se ven sobrepasadas sus capacidades de adaptación (Reshef & Guelich, 2012); si esta lesión subsiste en el tiempo, el hueso podría fracturarse. Las fracturas óseas por estrés son provocadas por el sobreuso (Riehl, 2001) de las estructuras anatómicas que intervienen en el gesto deportivo y se producen sobre todo en deportes que poseen alto
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 53 impacto como el salto o la carrera a pie. Los posibles factores que favorezcan la aparición de esta lesión durante la carrera son: el aumento brusco de la carga de entrenamiento sin el descanso adecuado (Grontvedt, 2007), desequilibrios musculares y alteraciones en la pisada, cambios en la técnica deportiva y el uso de superficies duras para el entrenamiento de la carrera (Glover, 2005; González de la Rubia, 2017). La tibia es una de las zonas más comunes de sufrir fractura de estrés en los corredores junto con los metatarsianos, las cuñas, el peroné, el calcáneo (Arendt, Agel, Heikes & Griffiths, 2003), los sesamoideos, el fémur distal, el isquión y el sacro. Las fracturas por estrés están relacionadas con el aumento de la frecuencia, la intensidad y el tiempo de entrenamiento (Harrast & Colonno, 2010). Esguince de tobillo El esguince de tobillo es una lesión con alteración de los ligamentos del tobillo. El entrenamiento de la carrera sobre suelo inestable y el uso de un calzado inadecuado (Glover, 2005) son factores que favorecen su aparición. La falta de reflejos del atleta para corregir rápidamente la posición del pie ante la posibilidad de una hiperelongación de los ligamentos, está relacionada con esta lesión. El entrenamiento neuromuscular y la experiencia deportiva del atleta, reducen el riesgo de sufrir esguinces, sobre todo recidivas (Hansen & Bahr, 2007). 3.7.2.3.3. Lesiones en la carrera Durante este segmento ocurren la mayoría de las lesiones en triatletas; lo corroboran diversos estudios (Strock et al, 2006; Migliorini, 2011; Burns, Keenan & Redmond, 2003, Collins et al, 1989). Bertola, Sartori, Corrêa, Zotz & Gomes, en 2014, en un estudio realizado en Brasil, encontraron que un 79% de triatletas se lesionaron durante el entrenamiento y la competición de la carrera a pie, el 16% durante el ciclismo y un 5% en la natación. Zwingenberger et al., en 2014, hallaron un 50% perteneciente a la carrera a pie, 43% al ciclismo y 7% a la natación. Mientras que Korkia, Tunstall- Pedoe & Maffullien, en 1994, en Gran Bretaña, reportaron un 65% derivadas de la carrera a pie, 16% del ciclismo y 11% de la natación. Tabla 1.- Prevalencia de lesiones, según las disciplinas del triatlón. Fuente: (Bernasconi, 2015).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 54 AUTOR NATACIÓN % CICLISMO % CARRERA % Korkia et al. 1994 12 16 65 Bertola et al. 2014 5 16 79 Massimino et al.1988 5 20 58 Zwingerberger et al. 2014 7 43 50 Collins et al. 1989 11 13 65 Egerman et al. 2003 6 55 34 Tabla 1.- Prevalencia de lesiones, según las disciplinas del triatlón. Fuente: Bernasconi, 2015. Correr está asociado con la mayoría de las lesiones en los triatletas, tanto durante el entrenamiento como en la competición, haciendo que la persona interrumpa la actividad. Algunas lesiones en los triatletas pueden ser principalmente sintomáticas durante uno de los tres deportes, pero también son exacerbados por una o ambas de las otras disciplinas (Tuite, 2010). García & Arufe, en 2005, encontraron que las lesiones más frecuentes en el atletismo son las sobrecargas musculares de gemelos y sóleos causadas por un exceso de entrenamiento. El pie y el tobillo son las zonas más lesionadas en el atleta inmaduro, implicando muchos trastornos. El conocimiento de las anomalías congénitas y de desarrollo y de los posibles patrones de lesión permite diagnosticar correctamente estos trastornos. El examen físico y el uso apropiado de la tecnología de imágenes proporcionan una confirmación de la sospecha inicial. Los niños y adolescentes participan en deportes con mayor intensidad, por lo que hay una mayor incidencia de lesiones por uso excesivo que pueden tener consecuencias a largo plazo (Henry & Chambers, 2003). Las lesiones de pies son comunes en los corredores de elite y recreativos. El uso excesivo representa la mayor parte de estas lesiones. La fascitis plantar y la tendinopatía de la parte media y delantera del pie tienen una alta incidencia en el funcionamiento de los atletas. Estas lesiones pueden presentarse con dolor importante, pero se puede resolver con descanso y rehabilitación. Las lesiones óseas causadas por el uso excesivo
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 55 también tienen una alta prevalencia entre los corredores. Los metatarsianos, el escafoides y los sesamoideos se encuentran en mayor riesgo de daño por estrés. Los principales patrones de lesiones en carrera en los niños y adolescentes se observan en los pies y los tobillos, relacionados con el crecimiento y el desarrollo, o se producen a partir de los síndromes por sobreuso o traumatismo agudo (Malanga, 2008; Chambers, 2003). La rodilla es la zona anatómica más comúnmente lesionada en los corredores por uso excesivo. En el triatlón representa el 30% de las lesiones. La evaluación del dolor en la rodilla debe incluir la evaluación de la cadera y el tobillo, la longitud de las piernas, la mecánica patelofemoral, y la dorsiflexión del tobillo. Si la dorsiflexión del tobillo es menor de 10 grados, la pronación del tobillo compensatoria se produce durante la fase de apoyo, que puede conducir a una mala alineación de la rodilla secundaria a la rotación interna de la tibia (Spiker, Dixit & Cosgarea, 2012). En el atletismo existe un predominio de lesiones por sobrecarga en el miembro inferior durante el entrenamiento (Alonso, 2009). Pecina & Bojanic, en 2004, definen la ”lesión por sobreuso” como una lesión que se produce poco a poco. El daño es el resultado de una serie de microtraumatismos repetidos que no permiten la autorreparación al tejido. Esta ruptura constante, sin un periodo de recuperación y reparación, puede dañar tendones, cartílago, hueso, músculos… El tratamiento para una lesión por sobreuso es detener temporalmente el entrenamiento o disminuir el kilometraje, tomar medicamentos y buscar ayuda profesional. La prevención debe centrarse en corregir errores en el entrenamiento, fortalecer tejidos y evaluar el volumen y/o intensidad de cada disciplina Las lesiones en el pie constituyen del 10% a 15% de las reportadas por triatletas (Tuite, 2010). Las consideraciones generales para la evaluación de un atleta con quejas del pie incluyen el análisis de la marcha, al igual que con las lesiones en la cadera y la rodilla, pero con un enfoque más específico en la estructura del pie (tanto pie cavo o pie plano) y biomecánica del pie-tobillo (pronación, supinación). El pie cavo se ha citado como propenso a sufrir lesiones al correr debido a la mayor transmisión de presión durante la fase de apoyo de la marcha.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 56 La pronación es un mecanismo de amortiguación protector contra las lesiones durante la carrera ya que distribuye las fuerzas de impacto a lo largo del pie durante un período de tiempo más largo. Sin embargo, la ausencia de pronación y la sobre pronación son causa de lesiones (Spiker et al, 2012). Vleck & Garbutt, en 1998, encontraron que las lesiones por correr representan más del número total de lesiones que en el ciclismo de élite. Van Gent et al, en 2007, en un estudio sobre la incidencia de lesiones del miembro inferior en corredores de larga distancia, encontraron que la rodilla era la zona más lesionada y que el aumento de distancia en el entrenamiento y antecedentes de lesiones sufridas son un factor de riesgo de lesiones. La falta de descanso después de recorridos largos, un calzado deportivo con más de seis meses o con más de 300 a 500 kilómetros y correr sobre superficies duras o curvadas son factores externos implicados en el desarrollo de una lesión por estrés óseo (Harrast & Colonno, 2010). Características de la marcha, como la aducción excesiva de la cadera, la pronación del pie y la longitud de zancada ponen al corredor en riesgo de sufrir lesiones (Scofield & Hecht,2012). En un estudio sobre la prevalencia de lesiones crónicas de rodilla en triatletas, realizado por Clements, Yates & Curran,en 1999, encontraron que el 72% de las lesiones tuvieron lugar en la rodilla y se produjeron durante la carrera, siendo la cara lateral la zona más afectada. Sólo el 17% de los triatletas lesionados acudieron al podólogo. Koplan, Powell, Sikes, Shirley & Campbell, en 1982, investigaron sobre los beneficios y riesgos del atletismo. Más del 35% de los triatletas estudiados presentaron lesiones musculo-esqueléticas lo suficientemente graves como para requerir una reducción del kilometraje semanal. La rodilla fue la zona más lesionada en hombres y mujeres. En un estudio sobre las lesiones músculo-esqueléticas en maratonianos encontramos que la rodilla (31,3%) y el tobillo (28,1%) son las regiones lesionadas con mayor frecuencia. Este estudio intenta alertar a los profesionales de Medicina Deportiva sobre los problemas músculo-esqueléticos que se pueden encontrar durante
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 57 tal evento, siendo frecuente la tendinitis del retináculo extensor del tobillo conocido con el nombre de "El tobillo del maratonista " (Fallon, 1996). Las lesiones de los isquiotibiales y de la pantorrilla se atribuyeron principalmente a la carrera. Las lesiones de rodilla se atribuyeron a correr, montar en bicicleta y ambas disciplinas combinadas (Vleck, Bentley, Millet & Cochrane, 2010). Los corredores que han desarrollado patrones de zancada que incorporan relativamente niveles bajos de las fuerzas de impacto y una rápida velocidad de pronación tienen un menor riesgo de incurrir en el uso excesivo lesiones por correr. Aunque puede no ser posible o práctico enseñar a la gente a correr con una zancada que incorpora más bajas fuerzas de impacto y mayores tasas de pronación, hay hábitos de entrenamiento que los corredores pudieran adoptarse que reduciría las fuerzas de impacto y reduciría al mínimo los efectos de estas fuerzas. A los atletas lesionados, o a los que corren el riesgo de sufrir una lesión, se debe aconsejar reducir la velocidad de formación para reducir las fuerzas de impacto (Hreljac, 2004). En un estudio realizado por Pagliano & Jackson, en 1980, sobre 3000 corredores de larga distancia, el 40% de los problemas encontrados implicó un error o cambios en el entrenamiento, en particular en carreras de esfuerzo o de distancia. En 2006, McHardy, Pollard & Fernández realizaron un estudio sobre las lesiones del triatlón: una revisión de la literatura y discusión de los mecanismos de lesión. Encontraron que la zona más afectada de lesión son los miembros inferiores: pie, tobillo, rodilla, pierna y tendón de Aquiles. La mayoría de las lesiones que reportan los triatletas no son confirmadas por diagnostico médico y ocurren durante la carrera, debido al alto impacto y acumulación de ejercicio físico y mental. Los estudios epidemiológicos muestran que la incidencia del origen de lesiones en triatletas es igual que en corredores no triatletas. Según este estudio, el podólogo está capacitado para examinar el pie del triatleta, en concreto la integridad del arco, aconsejar sobre la zapatilla deportiva y tratar con soportes plantares en el caso de ser necesario. Algunos de los factores que han sido estudiados por diversos autores y que pueden orientar sobre los mecanismos de producción de las lesiones en los atletas son: la biomecánica de la carrera, alineaciones, disimetrías, etc.; constitución morfológica y antropométrica, alimentación, nutrición e hidratación, desarrollo óptimo de las
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 58 cualidades físicas según el tipo de esfuerzo, zapatillas utilizadas para entrenar, calentamiento previo al entrenamiento y a la competición, hora del día y época del año, especialidad practicada, factores psicológicos, exceso de entrenamiento, estrés y fatiga, sueño y descanso..., climatología, práctica simultánea de otros deportes, superficie de entrenamiento, antecedentes deportivos, lesiones anteriores, etc. (Garcia & Arufe, 2003). Burns, Keenan & Redmond, en 2005, estudiaron la relación del tipo de pie y las lesiones en triatletas. La alineación del pie fue medida utilizando el Índice de postura del pie y el Índice de Valgo. En total, 131 triatletas sufrieron 155 lesiones durante el estudio. Generalmente, el tipo de pie no fue un factor de riesgo importante de lesión, sin embargo, encontraron que los pies supinadores tienen mayor incidencia de lesiones que los pronadores y neutros. Nielsen et al, en 2013, encuentran en su estudio que los resultados contradicen la creencia generalizada de que la pronación moderada del pie se asocia con un mayor riesgo de lesiones entre los corredores novatos que corren con una zapatilla neutra. Es necesario seguir trabajando para determinar si los pies pronadores se enfrentan a un mayor riesgo de lesión que los pies neutros. Buchbinder, Napora & Biggs, en 1979, demostraron en su estudio la relación entre las pronaciones anómalas en los corredores y la condromalacia rotuliana en los mismos. Dichas pronaciones generan rotaciones tibiales variando los valores de ángulo Q y por lo tanto, la posición de la rótula en la mortaja intercondílea. En un estudio sobre la prevalencia de lesiones en triatletas de una liga francesa realizado por Galera et al, en 2012, mediante un cuestionario por vía email a 309 triatletas, encontraron que la mayoría de las lesiones eran músculo-esqueléticas por sobrecarga. Más de dos tercios estaban localizadas en las extremidades inferiores (68,8%), las lesiones en el tobillo suponían el 20,6%, en la rodilla el 18,3%, en el pie el 3,3% y las lesiones más relevantes tuvieron lugar durante el entrenamiento, principalmente al correr. El tiempo dedicado al calentamiento y a los estiramientos musculares estaba relacionado con la prevalencia de estas lesiones, principalmente tendinopatías y lesiones musculares.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 59 Sobre los factores de riesgos investigados por Burns et al, (2003) encontraron que el tiempo de experiencia en el Triatlón, las lesiones previas y más horas de lo normal de carrera durante la pretemporada, fueron los contribuyentes más importantes a una lesión. Otros posibles factores fueron un régimen inadecuado de calentamiento y enfriamiento. Las zonas lesionadas durante la pretemporada de mayor a menor fueron las siguientes: pierna, tobillo, rodilla, pie, espalda, muslo y cadera. Las zonas lesionadas durante la competición de mayor a menor fueron las siguientes: pie, pierna/rodilla, espalda, tobillo, cadera y muslo. Gosling, Forbes, McGivern & Gabbe, en 2010, en un estudio realizado sobre el perfil de las lesiones en atletas que hacen triatlón, encontraron que el 21,8% del total de las lesiones tenían lugar en los pies/dedos y el 24,1% en la rodilla. El 38,4% de las lesiones ocurrieron durante la carrera. La mayoría de las lesiones en los corredores tienen lugar en los miembros inferiores. Las lesiones más frecuentes son la rodilla, la pierna, el tobillo y el pie, y pueden ser consecuencia de un kilometraje excesivo para el nivel de entrenamiento, una mala pisada no controlada (en la mayoría de los casos un exceso de pronación), o por falta de fuerza o flexibilidad de determinadas estructuras (Bruck, 2012a). Existe una evidencia de que la economía de carrera es peor en hombres mayores, de edades avanzadas, que en hombres más jóvenes (Daniels, Daniels, Foster, Gilbert & Krahenbuh, 1977). Estas diferencias se han atribuido a una pérdida de flexibilidad y elasticidad muscular, una disminución en la relajación de los músculos antagonistas, un aumento del porcentaje de grasa corporal y una longitud de zancada menor. Por otro lado, la influencia de una pérdida de flexibilidad no está del todo clara. La transición de la bicicleta a correr es generalmente la fase de la carrera en la que el mayor rendimiento de los atletas de élite se diferencia en comparación con los atletas de nivel medio, debido a la fatiga muscular menor, menor gasto energético y la inmediata reorganización de la mecánica de funcionamiento correcta (Millet, Millet, Hofman & Cadau, 2000). Las lesiones del triatleta son muy parecidas a las del corredor. Las lesiones podológicas del maratoniano, son lesiones crónicas por sobreuso, causadas por la continua y constante reiteración del mismo gesto deportivo; un corredor de maratón
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 60 producirá entre 30.000 a 45.000 impactos con sus pies contra el suelo, multiplicando su peso varias veces en cada uno de dichos impactos. El pie va a ser, por lo tanto, el principal receptor y transmisor de tensiones y la zona anatómica con más probabilidad de sufrir lesiones. Aproximadamente el 5% de los corredores que finalizan una maratón pasan por el puesto asistencial de Podología, con motivos de ampollas 80%, hematomas subungueales 20%, uñas encarnadas 5%, rozaduras, laceraciones, esguinces, talalgias, fascitis plantar, metatarsalgias...”(González , 2004). El síndrome iliotibial o rodilla del corredor es una de las lesiones más habituales entre los practicantes de la carrera y el ciclismo. El estudio de 30 casos realizado por Martín & González De la Rubia, en 2001, muestra el importante papel de la Fisioterapia y la Podología en el tratamiento y curación de esta lesión. 3.8. LESIONES EN EL TRIATLÓN A pesar de los esfuerzos de todos los profesionales relacionados con la investigación en medicina deportiva, no existe una definición única y universal de lo que es una lesión. Cada autor utiliza la definición que considera más completa, adecuada o acorde dependiendo de cuál sea el objeto de estudio. Pese a que hay una gran disparidad a la hora de encontrar una definición concreta de lesión, los autores en sus artículos de revisión científica tienden a usar definiciones más parecidas. La definición actualmente más utilizada por los autores es la siguiente “cualquier queja física o psicológica consecuencia de una competición o entrenamiento, independientemente de la necesidad de atención médica o del tiempo de interrupción de la actividad” (McKay, Tufts, Shaffer & Meeuwisse, 2014; Timpka et al, 2014). Fordham, Garbutt & Lopes, en 2004, realizaron un estudio epidemiológico de lesiones en atletas entendiendo el término “lesión” como cualquier problema músculoesquelético que causa la parada de la actividad deportiva de al menos un día, la disminución del rendimiento, toma de medicinas y búsqueda de ayuda médica. Las lesiones agudas tienen mucho que ver con la naturaleza del terreno de entreno y competición. El triatlón es un deporte que implica diferentes grupos musculares del cuerpo humano, siendo una prueba muy exigente y dura. Estas características muchas veces
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 67 Según la literatura (Bahr & Maehlum, 2007; Forte, 2007 Chaitow & Walker, 2006; Villavicencio et al, 2006; Burns et al, 2003; Egermann et al, 2003; Manninen et al, 1996; Korkia et al, 1994; Cuesta, García, López, Brime & Alvarez, 1994; Collins et al, 1989; O’Toole et al, 1989; Massimino et al, 1988; Williams et al, 1988) hay una variedad muy amplia de factores de riesgo relacionados, en mayor y menor medida, con las lesiones del triatlón y del deporte. Los factores de riesgo se clasifican en intrínsecos y extrínsecos, y son aquellos componentes o causas que predisponen al atleta a sufrir lesiones deportivas. Se considera factores de riesgo intrínsecos a los que son internos al deportista, pudiendo ser estos, innatos o contraídos. Mientras que los factores extrínsecos son externos al deportista (Gosling et al, 2008; Van Mechelen, Hlobi & Kemper, 1992). Las lesiones por uso excesivo se dan tanto por factores intrínsecos como extrínsecos. Podemos destacar como factor intrínseco la pronación excesiva, el pie cavo, el alto impacto, el estilo de carrera, el varo o valgo rodillas, la displasia patelofemoral, la rótula alta, la disimetría de las extremidades inferiores y la hipermovilidad de las articulaciones. Como factor extrínseco encontramos el clima, un calzado inadecuado, viejo o nuevo, un mal entrenamiento, un pobre calentamiento y estiramiento y una atención insuficiente a los músculos (Migliorini, 2011). 3.9.1. Factores de riesgo intrínsecos Las lesiones en el triatlón parecen estar relacionadas con la edad, nivel de rendimiento y las horas semanales de entrenamiento, pero no con el sexo, la presencia del técnico de formación y/o la atención médica (Egermann et al, 2003). No hay asociación significativa entre los parámetros antropométricos y el rendimiento deportivo según Knechtle & Kohler (2009). El peso Los resultados de un estudio realizado por Knechtle, Wirth, Rüst & Rosemann en 2011, mostraron que el cuerpo de menor índice de masa corporal y de grasa corporal se asoció a una carrera más rápida.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 68 La edad En 1995, Fernández en su artículo sobre “Prevención y autocontrol de lesiones por sobrecarga en la práctica del Triatlón” hace referencia a la edad como un factor de riesgo en el Triatlón en contra de los expuesto por Degens et al, en 2014. La literatura indica que aproximadamente a los 22 años de edad el proceso de crecimiento ha terminado (Wilmore & Costill, 2004; López, 2006), y es cuando comienza la edad adulta. A los 39 años el organismo mantiene valores de fuerza todavía estables y siendo recién a edades más cercanas a los 45 años que se produce una pérdida más acusada de masa muscular y densidad mineral ósea. Siendo esta última, en mujeres, originada antes, entre los 30 y 35 años (López, 2006). El envejecimiento del organismo es un encadenamiento natural de continuo cambio, que hace menos eficiente a los sistemas del cuerpo, disminuyendo el nivel deportivo y posiblemente aumentando los riesgos a sufrir lesiones deportivas (Dietzel, Gast, Heine, Felsenberg & Armbrecht, 2013; Ganse et al, 2014). Kettunen, Kujala, Kaprio & Sarna, en 2006, hallaron que recién después de los 45 años el riesgo a sufrir lesiones aumenta, sobre todo en zonas relacionadas con el tendón de Aquiles y el hombro. Sin embargo, aclaran que los riegos son menores cuando los atletas tuvieron buena formación deportiva. No obstante, otros estudios no encontraron asociaciones entre la edad y las lesiones del tendón de Aquiles, ni tampoco otras lesiones como la tendinopatía rotuliana (Longo et al, 2009). Kannus, Niittymäki, Järvinen & Lehto, en 1989, investigaron atletas veteranos de 60 años y atletas jóvenes de entre 21 y 25 años, se pudo ver que el total de lesionados en cada grupo de edad era prácticamente el mismo, 83% y 85% respectivamente. En una revisión de 43 artículos actuales, sobre la actividad deportiva en adultos mayores y adultos jóvenes, concluyeron que la literatura no deja claro las relaciones existentes entre el aumento de la edad y el riesgo a sufrir lesiones deportivas (Stathokostas, Theou, Little, Vandervoort & Raina, 2013). Varios artículos (Burns et al, 2003; Galera et al, 2012; Villavicencio et al, 2006) tampoco hallaron relación significativa entre la prevalencia de lesiones del triatlón y la edad. Manninen et al, en 1996, descubrieron en 131 triatletas de 20 a 50 años, que el promedio de edad que más lesiones en la zona lumbar tuvo fue de 23.7 años. Sin
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 69 embargo también de acuerdo a la literatura, después de los 40 años el cuerpo comienza a experimentar un mayor declive general en el organismo, que se pronuncia a los 45 años de edad, provocando un descenso del rendimiento deportivo y necesitando también un mayor tiempo para la recuperación de lesiones. Según la guía del calzado deportivo de la colección “El Pie Calzado”, del Instituto de Biomecánica de Valencia, en 1999, la edad establece una serie de diferencias en el cuerpo del deportista que deben ser tenidas en cuenta. En los más mayores la piel y las uñas pierden elasticidad, se reduce la capacidad sensorial de órganos como la visión, se pierde cierta movilidad en las articulaciones y se hace más difícil recuperar el equilibrio. Además, los pies presentan muchas veces deformaciones que, sin ser dolorosas, exigen especial atención en el ajuste del calzado, que debe evitar la presencia de pliegues y costuras. Para los más jóvenes, todavía en crecimiento, es necesario atender al espacio que el pie necesita para no sufrir compresiones excesivas sobre los dedos que pueden alterar su normal desarrollo; es el criterio, relacionado con la salud, que debe anteponerse a los relacionados con el rendimiento deportivo. El género Las diferencias anatómicas que existen entre los dos sexos y el efecto de las hormonas sexuales en la mujer hacen que haya distintos tipos de lesiones que son más frecuentes en la mujer que en el hombre y viceversa (Forte, 2007; Wojtys, Huston, Schock, Boylan, & Ashton-Miller, 2003). Otros autores mencionan que las mujeres atletas tienen mayor riesgo que los hombres de lesiones de la rodilla con niveles similares de competición (Osorio et al, 2007). Las diferencias en cuanto al género y al nivel deportivo del deportista determinan el rendimiento biomecánico del triatleta durante la competición (Cala, 2009). La mayoría de los estudios puntualizan diferencias en el tipo y la gravedad de las lesiones deportivas dependiendo del género. Chandy y Grana, en 1995, encontraron una diferencia significativa sólo en baloncesto, en el que las mujeres se lesionaron más
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 70 frecuentemente que los hombres. En general, las mujeres presentan mayor número de esguinces y dislocaciones, y los desgarros y fracturas son más comunes en los hombres. Además, se encontró diferencia de género con respecto al sitio de la lesión: las mujeres presentaron mayor incidencia de lesiones de la rodilla y en los hombres predominaron las del hombro. El dolor patelofemoral es más frecuente en las mujeres (19,6%) que en los hombres (7,4%) (Osorio, Clavijo, Arango, Patiño & Gallego, 2007). En el estudio de Prodromos, Han, Rogowski, Joyce & Shi, en 2007, se realizó una comparación entre atletas femeninos y masculinos; las mujeres tenían cerca de 3 veces mayor incidencia en rupturas del ligamento cruzado anterior de la rodilla durante el fútbol y el baloncesto, frente a los sujetos masculinos. Además, se encontró que la mujer tiene una tendencia a sufrir esta lesión a una edad más temprana que los hombres (Waldén, Hägglund, Werner & Ekstrand, 2011). Jones, Bovee, Harris & Cowan, en 1993, hallaron al sexo femenino como un factor de riesgo para sufrir determinadas lesiones durante el entrenamiento dirigido a un grupo del ejército. Además hallaron una predisposición de los dos sexos a padecer diferentes tipos lesiones. En otros estudios se encontró entre los triatletas que las mujeres tuvieron una tendencia a sufrir más lesiones óseas que los hombres durante el entrenamiento y la competición del triatlón (Barrack et al, 2014; Bertola et al, 2014). Pudiendo ello estar relacionado con una pérdida más acusada de densidad mineral ósea que se produce en el sexo femenino a partir de los 30 y 35 años de edad (López, 2006). En ese estudio el promedio de edad femenino fue de 33 ± 9 años de edad. Daniels et al, en 1977, compararon 10 hombres altamente entrenados con 10 mujeres igualmente entrenadas y concluyeron que el mejor rendimiento absoluto de los hombres era debido a las diferencias antropométricas entre los dos grupos, como son el caso de la estatura y la longitud de segmentos. En una revisión más reciente, Anderson, en 1996, identificó los factores biomecánicos relacionados con la peor economía de carrera de mujeres. Estos factores eran: Alto porcentaje de grasa corporal Mayor diámetro pélvico y oblicuidad del fémur.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 71 Longitud de pierna y de zancada menor y mayor frecuencia de zancada. Mayor desplazamiento vertical del cuerpo. Menor tiempo de apoyo y mayor ángulo de despegue resultando en una mayor velocidad vertical. Menor capacidad para almacenar la energía elástica. 3.9.2. Factores de riesgo extrínsecos Sobreentrenamiento y horas de entrenamiento El sobreentrenamiento se define como un estado de sobre fatiga y estrés físico originado por un desequilibrio entre la carga de entrenamiento y la recuperación, (Kuipers & Keitzer, 1988; Kibler et al, 1992). Hay algunos antecedentes en la literatura que muestran que existe una relación entre el sobreentrenamiento y las lesiones del triatlón y del deporte (Korkia et al, 1994; Palazzetti & Margaritis, 2003; García & Arufe, 2003; Vleck, Millet & Alves, 2014). Dentro del triatlón no son muchos los autores que estudiaron formalmente esta relación. En un estudio realizado por Cipriani et al, en 1998, observaron, que la mayoría de las lesiones que encontraron estaban relacionadas con el sobreentrenamiento, no obstante, el análisis formal de este estudio no fue completado. El sobreentrenamiento es una de las mayores causas de lesiones en el ciclismo del triatlón y que también pudiera tener influencias en las lesiones de la carrera. La cantidad de horas dedicadas al entrenamiento tienen una relación directa con el sobreentrenamiento. Otros autores coinciden en que los triatletas tienen una tendencia de entrenar más horas por semana que los deportistas de una sola disciplina, lo que pudiera aportar explicaciones a la alta incidencia de lesiones y sobreentrenamiento que hay en el triatlón (Villavicencio et al, 2006). Experiencia en la práctica del triatlón
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 72 No existe evidencia en la literatura de que la experiencia en la práctica del triatlón sea un factor de riesgo o un factor protector ante las lesiones. En el estudio de Vleck et al, en 1998, no han encontrado relaciones entre la experiencia en triatlón y las lesiones de este deporte. Diversos estudios exponen que a mayor experiencia en triatlón mayor es la predisposición del triatleta a sufrir lesiones, debido a un deterioro del sistema musculo esquelético, que aumenta con la acumulación de tiempo de entrenamiento (Burns et al, 2003; Korkia et al, 1994). Otros autores han tenido resultados opuestos a los anteriores, y exponen justamente lo contrario; que a medida que el triatleta va adquiriendo experiencia deportiva, las posibilidades de sufrir lesiones disminuyen, debido al aumento del grado de experiencia deportiva adquirida (Williams et al, 1988). Kettunen et al, en 2006, encontraron que después de los 45 años de edad el riesgo a sufrir lesiones aumenta, sin embargo, esclarecen que los riegos son menores cuando los atletas tienen buena experiencia deportiva. En otros estudios se halló un alto riesgo de lesión durante la carrera a pie, en triatletas ex nadadores y ex ciclistas con un año de antigüedad en la práctica del triatlón, concluyendo que el alto riego era posiblemente debido a la falta de experiencia en dicha disciplina (Migliorini 1991, 2000 y 2011). Otros estudios hallaron que cuánto más de elite es el triatleta, mayor es la probabilidad de este para lesionarse. Esta relación podría ser debida a la acumulación de entrenamiento, sobre todo cuando es de alto rendimiento, que a lo largo de los años pudiera provocar un deterioro de las estructuras anatómicas involucradas en el gesto deportivo (Migliorini 2011; Burns et al, 2003; Vleck et al ,1998). Presencia de entrenador como guía en la práctica del triatlón Varios autores (Bertola et al, 2014; Collins et al, 1989; Egermann et al,2003) coinciden en la necesidad de realizar más estudios que investiguen las relaciones posibles entre las lesiones del triatlón y la presencia del entrenador como guía para la práctica del triatlón. Bertola et al, en 2014, indicaron que la alta prevalencia de lesionados de su estudio podría estar relacionada con la baja presencia de profesionales en los entrenamientos de los atletas.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 73 En otro estudio con futbolistas, Ekstrand et al, en 1983 compararon diferentes grupos de entrenamiento, unos con programas profilácticos para la prevención de lesiones guiados por profesionales y otros sirvieron como grupos de control. Los futbolistas de los grupos de pruebas se lesionaron un 75% menos que los de los grupos de control; comprobando que la intervención y guía profesional en ese estudio redujo significativamente el número de lesiones. Simões, en 2005, señaló que la intervención de los profesionales en los entrenamientos del triatlón puede tener un efecto preventivo ante las lesiones que este deporte genera. Realización de calentamiento deportivo antes de los entrenamientos de triatlón Varios artículos coinciden en que realizar un calentamiento antes del entrenamiento disminuye el riesgo de sufrir lesiones (Burns et al, 2003; Massimino, Armstrong, O’Toole et al, 1988; Van Mechelen, 1992), ya que podría aumentar el rango de movimiento de las articulaciones y disminuir su rigidez (Brukner & Khan, 2006). La falta de calentamiento previo y errores del plan de entrenamiento podrían ser los motivos por los que el entrenamiento tiene mayor prevalencia de lesionados que la competición (Florean, 2002; Bertola et al, 2014). La literatura también refiere a que la alta incidencia de lesiones en el triatlón tiene una relación con el calentamiento (Burns et al, 2003; Massimino et al, 1988; O’Toole et al, 1989). En el estudio de Burns et al, en 2003, en Australia, el 63% de los triatletas siempre realizaban un calentamiento antes de los entrenamientos, mientras que un 34% hacían calentamiento a veces y 3% nunca. En el mismo estudio, además se reportó que los triatletas que hacían entrada en calor a veces y nunca alcanzaron mayor número de lesiones que los triatletas que siempre la realizaban. Esta relación la encontraron sólamente en la pretemporada competitiva, mientras que durante la temporada de competición no encontraron relaciones entre la entrada en calor y las lesiones de los sujetos estudiados. 3.10. CUESTIONARIO El cuestionario es el método más eficaz y uniforme porque es útil para reunir datos sobre las actitudes, el comportamiento, los conocimientos y la historia personal de
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 74 los individuos. La finalidad de los cuestionarios es conseguir la máxima homogeneidad de la información, permitiendo formular las mismas preguntas a todos los participantes, de la misma forma y en la misma secuencia. Los cuestionarios por entrevista personal permiten obtener un mayor número de respuestas y un mejor control sobre las preguntas y las respuestas, ya que pueden ser clarificadas si es necesario. Sin embargo, su coste suele ser elevado y pueden introducirse sesgos debidos al entrevistador. El uso de la encuesta telefónica ha aumentado en los últimos años, ya que comparte muchas de las ventajas de las entrevistas personales, pero con un coste menor. También suele tener un porcentaje de respuestas superior al de los cuestionarios autoadministrados. Siempre que sea posible, es preferible usar instrumentos validados previamente y que hayan mostrado su utilidad en otros estudios, lo que permitirá comparar los resultados. En cualquier caso, siempre deben utilizarse cuestionarios validados en nuestro entorno. Si no existe uno adecuado, debe construirse y validarse antes de ser empleado, es decir, deben evaluarse su validez y fiabilidad (Tovaruela, 2016). Los cuestionarios pueden definirse como procesos estructurados de recogida de información a través de las respuestas a una serie predeterminada de preguntas (Argimon & Jiménez, 2007; Coheña, 2012). Su finalidad es conseguir la máxima homogeneidad de la información, permitiendo formular las mismas preguntas a todos los participantes, de la misma forma y en la misma secuencia (Martín & Cano, 2008; Inegi, 2013). Son utilizados para la recogida de información, diseñado para poder cuantificar y universalizar esta información (Martín, 2004). Son un listado de preguntas idénticas para todos los encuestados que debería colocar a todos los encuestados en idéntica situación psicológica y debe estandarizar la obtención de datos, para así hacerlos comparables. El lenguaje usado debe ser conocido, si un término puede ser equívocamente entendido, debe sustituirse, o explicarse brevemente en el enunciado. Si se dirige a grupos culturalmente heterogéneos, hay que llegar a un compromiso del lenguaje. No deben usarse términos con excesiva recarga emocional. El marco de referencia, debe ser compartido por los encuestados, si se teme que no sea así, debe explicarse brevemente. En cuanto a la motivación del encuestado, puede basarse en la posible influencia que sus respuestas puedan tener de cara al cambio de conducta por parte de los que encargan
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 75 la encuesta, o de las personas o instituciones de las que trata. Por ello las preguntas deben ser relevantes, de interés. Una pregunta irrelevante puede condicionar la actitud del encuestado hacia el resto de la encuesta. El cuestionario presenta numerosas ventajas, pero destaca por tener un número de ítems no muy elevado, además de ser fácilmente comprensible por los encuestados y que se pueda responder en un tiempo breve (Martín & Cano, 2008). La utilización de los cuestionarios es cada vez más frecuente, tanto en el ámbito de la asistencia como en la investigación. El cuestionario es una técnica de recogida de datos que permite llegar a un número importante de participantes, y desde el punto de vista económico es poco costoso y presenta gran facilidad de análisis (Martín, 2004). Las preguntas tienen la doble función de preguntar y de motivar. Cada pregunta del cuestionario debe contribuir a la obtención de los datos necesarios para la investigación, aquellas que no aportan ninguno se eliminan (Corral, 2010). Existen dos tipos de preguntas, las cerradas, en las que se especifican de antemano las posibles respuestas, y las abiertas, a las que el encuestado responde con sus propias palabras, sin opciones preestablecidas. Es más fácil para el análisis estadístico el trabajo con preguntas cerradas, aunque para aspectos difíciles de prever, o menos definidos, pueden dejarse preguntas abiertas o semicerradas. Según los objetivos del cuestionario, las cerradas son mejores para clasificar a los individuos, y cuando los temas son bien conocidos por todos, y se prevé que tengan una opinión formada. Las abiertas son mejores para explorar opiniones menos formadas e intentar conocer el marco de referencia de los individuos encuestados. Deben evitarse las preguntas ambiguas, los términos vagos o excesivamente técnicos, las preguntas que se refieran a más de un concepto y las formuladas en forma negativa o no neutra, que sugieren algún tipo de respuesta (Inegi, 2013). Según varios autores (Martín & Cano, 2008; Cortés, 2012), las etapas en la elaboración de un cuestionario son las siguientes: 1. Articular los objetivos con claridad y precisión. 2. Identificar y operativizar las variables. 3. Buscar preguntas ya enunciadas y probadas previamente. 4. Elegir el tipo de cuestionario. 5. Elegir el tipo de preguntas adecuado.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MARCO TEÓRICO 76 6. Redactar las nuevas preguntas. 7. Definir los códigos, escalas y puntuaciones. 8. Elegir el orden de las preguntas. 9. Diseñar el formato de presentación. 10. Preparar el manual de instrucciones. 11. Entrenar a los encuestadores. 12. Recabar opiniones sobre el borrador del cuestionario. 13. Realizar una prueba piloto. 14. Revisar el cuestionario y el manual de instrucciones. 15. Evaluar la calidad del cuestionario. La fiabilidad es el grado con que un instrumento mide con precisión, sin error. La prueba fundamental de la fiabilidad es la repetibilidad, es decir, la consistencia o estabilidad de la medida de una determinación a la siguiente, denominándose también precisión o reproductibilidad (Sánchez & Echeverry, 2004; Ferrando et al, 2015). Indica la condición del instrumento de ser fiable, es decir, de ser capaz de ofrecer en su empleo repetido resultados veraces y constantes, en condiciones similares de medición, o lo que es igual, que sea capaz de generar resultados constantes en sucesivas aplicaciones a los mismos sujetos y en situaciones similares (Sánchez & Echeverry, 2004; Ferrando et al, 2015). Se valora a través de la consistencia interna, la estabilidad temporal y la concordancia interobservadores. La fiabilidad de los procedimientos de medida empleados es muy importante en cualquier estudio de investigación. La validez es el grado en que un instrumento de medida mide aquello que realmente pretende medir o sirve para el propósito para el que ha sido construido. Existen varios tipos de validez y para ello se estudian las denominadas “tres C”, que se refieren a contenido, criterio y constructo (Pérez-gil, 2000; Martín, 2004; Sánchez & Echeverry, 2004; Inegi, 2013).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MATERIAL Y MÉTODO 83 2. Cuestionarios de pruebas en las que algún segmento se eliminara por las condiciones meteorológicas 5.4.4. Tamaño de la muestra Para el cálculo del tamaño muestral, se tuvo en cuenta que al no conocerse la proporción de triatletas que se cuidan los pies, se supuso una proporción de 0.5 (p). Se determinó una precisión del 5% y se fijó el error α (nivel de significación) en 0.025 para cada cola del intervalo de confianza. Por tanto se precisó un tamaño muestral de al menos 385 sujetos. Los participantes que formaron la muestra final fueron 468 sujetos. Para hacer llegar el cuestionario a los triatletas, las estrategias fueron las siguientes: Se llevó a cabo una recogida de correos electrónicos de los participantes para el posterior envío del cuestionario, en la llegada a meta de diferentes pruebas de Triatlón, pertenecientes al calendario de la Federación Andaluza de Triatlón en los años 2014 y 2015. Previamente se le informó al triatleta sobre qué trataba el estudio, indicando que los resultados iban a ser objeto de la publicación de una tesis doctoral y de posibles comunicaciones en congresos o revistas científicas. Otro modo de acercamiento hacia los triatletas fue a través de la página web oficial de la Federación Española de Triatlón. Ahí explicábamos en qué consistía el cuestionario y subíamos el enlace para que lo rellenasen, advirtiendo de la importancia de que el cuestionario no fuese rellenado más de una vez por la misma persona. 5.5. DISEÑO DEL CUESTIONARIO A la hora de elaborar el cuestionario nos basamos en los objetivos planteados en nuestro estudio. Cada cuestionario contaba con las siguientes variables (Tabla 2-. Identificación y definición de las variables del estudio):
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MATERIAL Y MÉTODO 84 Variables Definición operativa Sexo Cualitativa nominal dicotómica Edad Cuantitativa discreta Peso Cuantitativa continua Talla IMC Nombre de la última competición realizada Cualitativa nominal Modalidad última prueba realizada Distancia en la que participó en la última prueba Cualitativa ordinal Número total de pruebas de triatlón realizadas Cuantitativa discreta Horas de entrenamiento semanal de natación Cuantitativa continua Horas de entrenamiento semanal de ciclismo Horas de entrenamiento semanal de carrera Cuando se ha lesionado en los MMII ¿cuál cree que ha sido la causa? Cualitativa nominal ¿Sufre dolor durante los entrenamientos? Cualitativa nominal dicotómica ¿Dónde sufre dolor durante los entrenamientos? Cualitativa nominal ¿Tiene entrenador personal? Cualitativa nominal dicotómica ¿Pertenece a algún club de triatlón? ¿Qué tipo de lesiones sufre con más frecuencia? Cualitativa nominal ¿Dónde sufre lesiones con más frecuencia? ¿Pertenece a algún club de triatlón? Cualitativa nominal dicotómica ¿Has ido alguna vez al podólogo? ¿Para qué fue al podólogo? Cualitativa nominal ¿Ha recibido alguna vez consejos sobre cómo cuidarse los pies? Cualitativa nominal dicotómica ¿Le han realizado estudio biomecánico de ciclismo por un profesional? ¿Qué tipo de cala utiliza? Cualitativa nominal ¿Qué tipo de zapatilla de running utiliza para el entrenamiento? ¿Qué tipo de zapatilla de running utiliza para la competición? ¿Qué tipo de zapatilla de ciclismo utiliza? ¿Ha sufrido daño durante la última competición? Cualitativa nominal dicotómica ¿Cuál ha sido la causa del daño? Cualitativa nominal Si ha sufrido daño indique en qué segmento ¿Qué has usado para proteger el pie durante la última competición? Imagen de zona dañada ¿Qué zona tiene dañada? Indique de qué se trata Tabla 2-. Identificación y definición de las variables del estudio
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MATERIAL Y MÉTODO 85 5.6. VALIDACION Y PILOTAJE DE LA HOJA DE RECOGIDA DE DATOS / CUESTIONARIO Para obtener una evaluación más exhaustiva de la Hoja de Recogida de Datos y antes de recoger los datos necesarios para formar la muestra de nuestro estudio, se la facilitamos a un panel de expertos formado por doctores adscritos al Departamento de Podología de la US, con capacidad investigadora reconocida, para obtener una valoración sobre el diseño y las variables. Una vez que conocimos las opiniones y propuestas, las evaluamos y procedimos a realizar los cambios. Posteriormente y antes de realizar el pilotaje, le presentamos la hoja a una técnica en estadística para que hiciera la valoración de las variables. Ella propuso el cambio y la incorporación de nuevas variables en relación a los objetivos planteados, haciendo nuestra Hoja de Recogida de Datos más completa. Además nos orientó sobre la recogida de datos y su registro en Microsoft Office Excel. A continuación realizamos el pilotaje de la misma, efectuando un muestreo aleatorio simple con el objetivo de obtener un total de 15 cuestionarios y poder valorar el enfoque de cada variable. Éste fue llevado a cabo en una prueba de Triatlón de Sevilla, el formato del cuestionario fue en papel. Al finalizar el pilotaje decidimos prescindir de algunas variables e incorporar otras nuevas y cambiar de formato papel a envío por correo electrónico. Finalmente valoramos de nuevo tanto el pilotaje de la Hoja de Recogida de Datos como la tabla realizada en el Microsoft Office Excel. De esta manera, obtuvimos la Hoja de Recogida de Datos definitiva. 5.7. PROTOCOLO DE ACTUACIÓN Para la realización de este trabajo se ha seguido el siguiente protocolo: 1. Solicitud del permiso al presidente de la Federación Andaluza de Triatlón, para poder presenciar las zonas de meta de los distintos eventos de Triatlón (Véase Anexo I), y éste posteriormente fue concedido (Anexo II).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MATERIAL Y MÉTODO 86 2. Autorización del Comité Ético de Experimentación de la Universidad de Sevilla (Anexo III). 3. Diseño del cuestionario para la recogida de datos (Anexo IV). 4. Selección mediante muestreo aleatorio simple 15 cuestionarios para realizar un pilotaje. 5. Traslado de los datos recogidos durante el pilotaje a Microsoft Office Excel, para la evaluación estadística y de esta manera no tener duda a la hora de codificar los datos. 6. Incorporación de las mejoras al cuestionario aportadas por la estadística y los cinco doctores con capacidad investigadora reconocida y obtuvimos el cuestionario definitivo. 7. Recogida total de la muestra para nuestro estudio. 8. Una vez finalizada la recogida de todos los datos, revisión de los datos recogidos para poder asegurarnos de que estuvieran completos y de esta manera evitar posibles duplicaciones o errores. 9. Traslado de los datos recogidos en Microsoft Office Excel para su exportación a la aplicación IBM SPSS Statistics 22. 10. Finalmente se realizó el análisis de los datos, obteniéndose las tablas de resultados. 5.8. RECURSOS HUMANOS Y MATERIALES Los recursos que necesitamos tanto para la fase preliminar como para la de investigación en nuestro estudio fueron:
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MATERIAL Y MÉTODO 87 1. Humanos: - Personal de la organización de los triatlones autorizado para acceder a las zonas de meta. -Personal autorizado de la web oficial de la FATRI para subir el enlace del cuestionario. - Triatletas participantes en las distintas pruebas - Panel de expertos con capacidad investigadora reconocida para la validación de la hoja de recogida de datos. - Técnica en análisis estadístico para valoración e interpretación de los datos. - Investigadores podólogos para la realización del trabajo de campo. 2. Materiales: - Aplicación de cuestionarios de Google Drive. - Diversos materiales de oficina y papelería. - Los cuestionarios. - Un ordenador para almacenar toda la información con el paquete Microsoft Office. 5.9. ANÁLISIS ESTADÍSTICO Los datos se recopilaron en el programa Microsoft Office Excel, para posteriormente realizar la conversión al programa IBM SPSS Statistics 22 y poder llevar a cabo el análisis estadístico de los datos. Lo primero que se realizó fue un análisis descriptivo de las variables del cuestionario, calculando para las variables cualitativas las frecuencias absolutas y relativas (%) y para las variables cuantitativas la media, desviación típica, mínimo, máximo y percentil 25,50 y 75. Para el análisis diferencial se contrastó la independencia entre las variables cualitativas a través del test Chi-cuadrado obteniéndose tablas relacionadas. En el caso de que estas tablas sean de dos por dos, se ha utilizado la prueba de Fisher (Corrección por continuidad). En el estudio de las variables cuantitativas cruzadas con las variables cualitativas se realizó la prueba de contraste de normalidad utilizando los estadísticos Kolmogorov-
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas MATERIAL Y MÉTODO 88 Smirnov o Shapiro-Wilk, según fuese el más apropiado por el tamaño de los grupos. En el caso en el que se apreció normalidad en los datos se utilizaron pruebas paramétricas siendo la prueba T cuando se contrastaron dos grupos y el Anova de un factor cuando los grupos fueron más de dos. Para los casos en los que los datos no seguían una distribución normal se utilizó la prueba U de Mann-Whitney para comparar dos grupos y la prueba Kruskal-Wallis cuando se comparó más de dos grupos. Por último se contrastaron las variables cuantitativas entre sí utilizando para ello un análisis correlacional. Para todos los análisis estadísticos se utilizó un nivel de confianza del 95% por lo que el nivel de significación queda fijado en el 5%. 5.10. FUENTES DE CONSULTAS BIBLIOGRÁFICAS Para la realización de nuestro estudio hemos buscado en diversas fuentes bibliográficas constituidas principalmente por Revistas Biomédicas, consultadas en las siguientes Bases de Datos Nacionales e Internacionales: Catálogo Fama (US), Cinahl, Dialnet, ENFISPO, Google Académico, IME, Medline, Pubmed, Scielo, Scopus y Teseo. Tanto para la redacción del Informe de Investigación como en el texto hemos empleado las Normas de American Psychological Association (APA).
6. RESULTADOS
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 90 6. RESULTADOS 6.1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA MUESTRA En el estudio participaron un total de 468 triatletas (N=468), de los cuales, el 90,20% eran hombres y el 9,80% mujeres, con una edad media de 33,7±8,3 años. Con respecto a las variables antropométricas, presentaron un peso medio de 72,3±9,6 kg., una estatura media de 175,86±7,26 cm. y un índice de masa corporal (IMC) de 23,28±2,50. La distribución de la muestra por pruebas realizadas se encuentra recogida en el siguiente gráfico (Gráfico1. Porcentaje de triatletas participantes en cada prueba). Gráfico 1. Porcentaje de triatletas participantes en cada prueba. Este capítulo ha sido abordado según el orden de los objetivos de nuestra investigación que necesitan de pruebas estadísticas, que son los objetivos 2,3,4 y 5 tal y como se expusieron en el capítulo 4.Objetivos. 6.2. CONOCER LAS CARACTERÍSTICAS PERSONALES Y EL NIVEL DE ENTRENAMIENTO Y COMPETICIÓN DE LOS TRIATLÉTAS Los sujetos de nuestro estudio, han realizado una media de pruebas de triatlón a lo largo de su trayectoria deportiva de 21,18±39,46 y una mediana de 10 pruebas. Se ha comparado esta variable según el sexo obteniéndose una media 10,59±13,32 y una mediana de 6 pruebas en las mujeres, y una media de 22,34±41,17 y una mediana de 10 22,4% 19,9% 17,1% 15,2% 8,8% 6,0% 4,5% 4,1% 2,1% XIX Triatlón de Sevilla 2015 IV DX2 Media distancia Sevilla Triatlón Puerto de Sevilla 2014/15 Iron Man España Half media dstancia Sevilla 2015 V Desafío de Doñana Cádiz 2014 Otras XIV Triatlón playas Punta Umbría Huelva Triatlón cros Sevilla 2014 N= 468
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 91 pruebas en los hombres (Gráfico 2. Distribución del número de pruebas de triatlón realizadas en función del sexo). Gráfico 2.- Distribución del número de pruebas de triatlón realizadas en función del sexo. En el siguiente gráfico se observa la relación entre las variables “número de pruebas de triatlón realizadas” y la “presencia de lesión en la última competición realizada”, encontrándose una diferencia estadísticamente significativa con un p valor de 0,006. Los triatletas que no se han lesionado en la última competición, han realizado una media de pruebas a lo largo de su trayectoria deportiva de 14,51±23,67 y una mediana de 6 pruebas, frente a los que sí se han lesionado, que presentan una media de pruebas realizadas de 23,16±42,87 y una mediana de 12 pruebas (Gráfico 3. Relación entre el número total de pruebas de triatlón realizadas a lo largo de su trayectoria deportiva y presencia de lesión en la última prueba realizada). Gráfico 3.- Relación entre el número total de pruebas de triatlón realizadas a lo largo de su trayectoria deportiva y presencia de lesión en la última prueba realizada. 0 10 20 Hombres Mujeres Número de pruebas 0 5 10 15 20 25 No Sí Nº de pruebas
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 92 En la siguiente tabla se ilustra la relación entre las variables “Lesionarse frecuentemente” y “número de pruebas de triatlón” (Tabla 3. Relación entre el número de pruebas de triatlón realizadas y lesionarse con frecuencia). Pruebas de triatlón Lesionarse frecuentemente Media y desviación típica Mediana No 15,29±26,44 6 Sí 22,57±41,84 11 Tabla 3.- Relación entre el número de pruebas de triatlón realizadas y lesionarse con frecuencia. La relación entre estas dos variables es estadísticamente significativa con un p valor de 0,018. Los triatletas que han realizado una media de 25,70±47,99 pruebas de triatlón a lo largo de su trayectoria deportiva y una mediana de 12,50, sufrían frecuentemente sobrecargas musculares a diferencia de los que habían realizado una media de 15,60±24,19 y una mediana de 7 pruebas (p valor de 0,003). En el siguiente gráfico, se observa la relación existente entre las variables número de pruebas realizadas y el dolor en gemelos e isquiotibiales durante el entrenamiento (Gráfico 4. Presencia de dolor en gemelos e isquiotibiales durante el entrenamiento en función del número total de pruebas de triatlón realizadas). Gráfico 4. Presencia de dolor en gemelos e isquiotibiales durante el entrenamiento en función del número total de pruebas de triatlón realizadas. 0 5 10 15 20 25 Sí No Gemelos Isquiotibiales
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 99 En la tabla que se muestra a continuación, se puede observar la relación existente entre las variables “zona lesionada con frecuencia” y “motivo con el que relacionan la lesión” (Tabla 10. Porcentaje de triatletas lesionados en distintas zonas y el motivo con el que lo relacionan). Lesión con frecuencia Porcentaje Lo relacionan con: p Gemelos 47,1% Falta de estiramientos 0,010 Cuádriceps 48,9 0,035 Isquiotibiales 73,2% <0,001 Rodilla 46,3% Exceso de entrenamiento 0,004 Tendón de Aquiles 55,6% 0,038 Inflamación 45,9% 0,018 Sóleo 60% 0,011 Rodilla 14,6% Falta de entrenamiento 0,008 Tabla 10.- Porcentaje de triatletas lesionados en distintas zonas y el motivo con el que lo relacionan. El 95,5% de los triatletas que sufren dolor en los gemelos durante los entrenamientos, tenían con frecuencia sobrecargas musculares. La significación estadística entre estas dos variables es < de 0,001. Casi un tercio de los triatletas sufrieron dolor alguna vez durante los entrenamientos (Tabla 11. Dolor durante los entrenamientos). No 70,1% Sí 29,9% Tabla 11.- Dolor durante los entrenamientos. El 40,8% de los triatletas que han sufrido lesión en la última competición, sufrían dolor durante los entrenamientos (0,005). En el siguiente gráfico de frecuencias, podemos observar que la zona más dolorosa durante los entrenamientos fue la rodilla (Gráfico 10.- Zona dolorosa durante los entrenamientos.).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 100 Gráfico 10.- Zona dolorosa durante los entrenamientos. Los triatletas que han realizado una media de 28,72±17,41 a lo largo de su trayectoria deportiva y una mediana de 26,50 pruebas, tienen más posibilidades de lesionarse con frecuencia el pie, que los que han realizado una media de 20,88± 40,07 y una mediana de 10 pruebas (0,001). Los triatletas que se han lesionado con frecuencia del piramidal, han realizado una media de 32,33±29,36 y una mediana de 23 pruebas a lo largo d su trayectoria deportiva, a diferencia de los sujetos que han realizado una media de 20,73± 39,77 y una mediana de 10 pruebas que no han sufrido esta lesión (p=0,009). Hemos encontrado una relación estadísticamente significativa (p=0,033) entre los triatletas que han realizado una media de 21,92±12,47 y una mediana de 20 pruebas a lo largo d su trayectoria deportiva y la posibilidad de lesionarse con frecuencia la tibia, a diferencia de los que han realizado una media de 21,16± 39.97 y una mediana de 10 pruebas, que no han sufrido dicha lesión. En la siguiente tabla podemos observar el porcentaje de triatletas que refirieron haber sufrido dolor durante los entrenamientos y su relación con distintas variables (Tabla 12. Porcentaje de triatletas que refirieron haber sufrido dolor durante los entrenamientos y su relación con distintas variables): 10 11 14 18 20 22 25 28 38 Piramidal Isquiotibial Espalda Pierna Sóleo Gemelos Pie Otras Rodilla
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 101 65,5% que sufrieron daño en el tendón de Aquiles en la última competición < 0,001 56,5% daño de la musculatura posterior durante la última competición 0,006 52,6% que sufrieron con mayor frecuencia lesiones de pies 0,029 51,6% que se lesionaron en la última competición y lo relacionaban con sobrecargas musculares 0,007 50,7% lesión/dolor durante el segmento de carrera durante la última competición <0,001 50% que han sufrido daño en la zona externa del pie en la última competición 0,043 50% que sufrieron con mayor frecuencia lesiones de espalda 0,043 50% sufrieron con mayor frecuencia esguinces de tobillo < 0,001 49,2% que sufrieron lesión inflamatoria con frecuencia 0,027 48% heridas/rozaduras en la última competición < 0,001 39% que sufrieron con mayor frecuencia lesiones de rodilla 0,034 Tabla 12.- Porcentaje de triatletas que refirieron haber sufrido dolor durante los entrenamientos y su relación con distintas variables. El 32% de los triatletas que habían sufrido alguna vez dolor en el pie durante los entrenamientos, habían sufrido también dolor en la rodilla. La significación estadística entre estas dos variables es < de 0,001.Del total de los triatletas que habían sufrido dolor en la rodilla, el 94,7%, se lesionaban con frecuencia (p=0,013). En la tabla que se muestra a continuación, podemos observar el porcentaje de triatletas que sufren lesiones con frecuencia (Tabla 13. ¿Te lesionas frecuentemente?). No 19% Sí 81% Tabla 13.- ¿Te lesionas frecuentemente? Especificamos en la siguiente tabla la zona donde sufrían lesiones con frecuencia (Tabla 14. ¿Dónde sufres las lesiones con más frecuencia?).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 102 Gemelos 18,6% Rodilla 17,5% Pierna 11,1% Cuádriceps 10% Isquiotibial 8,8% Tobillo 6,2% Sóleos 5,8% Hombro 4,9% Espalda 4,3% Pie 4,1% Piramidal 3,8% Tendón de Aquiles 3,8% Tibia 2,8% Cintilla iliotibial 2,4% Tabla 14.- ¿Dónde sufres las lesiones con más frecuencia?. En la tabla siguiente se muestran las frecuencias del tipo de lesión sufrida con frecuencia (Tabla 15. ¿Qué tipo de lesiones sufre con más frecuencia?). Sobrecarga muscular 258 Inflamación 61 Esguince 24 Rotura 10 Otras 7 Tabla 15.- ¿Qué tipo de lesiones sufre con más frecuencia? También nos hemos encontrado una relación estadísticamente significativa en la variable “lesión de rodilla con frecuencia” ya que en el 28% de los casos se trataba de una inflamación (P< 0,001). De los triatletas que sufrieron sobrecargas musculares con frecuencia, éstas se localizaban en las siguientes zonas (Tabla 16. Zona de sobrecarga muscular):
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 103 Zona de sobrecarga muscular Porcentaje P Gemelos 32,9% < 0 ,001 Cuádriceps 18,2% < 0 ,001 Isquiotibial 15,1% < 0 ,001 Rodilla 12,4% 0,001 Sóleo 8,9% 0,001 Espalda 7,4% < 0 ,001 Piramidal 6,6% < 0 ,001 Tabla 16.- Zona de sobrecarga muscular. El 97,7% de los triatletas que sufrían con frecuencia lesión en gemelos, se trataba de sobrecargas musculares, siendo la significación estadística entre estas dos variables <de 0,001. En la tabla siguiente se puede observar el porcentaje de triatletas que han sufrido lesión durante la última competición (Tabla 17. Ha sufrido lesión durante la última competición): No 78% Sí 22% Tabla 17.- Ha sufrido lesión durante la última competición. Casi un tercio de los triatletas estudiados han sufrido lesión en la última competición. La causa de la lesión en la última competición se muestra en la tabla siguiente (Tabla 18. Causa de la lesión). Sobrecarga muscular 6,6% Traumatismo 5,8% Fricción 4,9% Otras 2,1% Tabla 18.- Causa de la lesión. Como se muestra en la tabla 18, la causa que más se repite es la sobrecarga muscular.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 104 Podemos observar en el siguiente gráfico que el pie es la zona más lesionada en la última competición (Gráfico 11.Zona dañada en la última competición). Gráfico 11.- Zona dañada en la última competición. Hemos encontrado una significación estadística de 0,017 entre las variables “hematoma subungueal” y “edad” (Tabla 19. Aparición de hematoma en función de la edad). Hematoma subungueal Edad Mediana Media y desviación típica No 34,00 33,49±8,21 Sí 39,50 37,18±9,84 p 0,017 Tabla 19.- Aparición de hematoma en función de la edad. Además hemos encontrado una relación significativa (p= 0,022) entre las variables “hematoma subungueal” y “segmento carrera”. El 25% de los triatletas que lo han sufrido en la última competición esta alteración, lo han hecho en este segmento. Gráfico 12.-Segmento en el que se ha producido el daño 8,3% 7,5% 4,9% 3,2% 2,6% Pie Otras Musculatura posterior de la pierna Rodilla Extremidades superiores Zona dañada en la última competición
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 105 Gráfico 12.- Segmento en el que se ha producido el daño. Sufrieron daño última competición Segmento P 64,1% Carrera < 0 ,001 23,3% Ciclismo < 0 ,001 Tabla 20.- Porcentaje de triatletas que han sufrido daño en la competición en función del segmento. Sufrieron daño última competición Zona dañada P 13,6% Tendón de Aquiles 0,001 31,1% Herida/rozadura. < 0 ,001 Tabla 21.- Porcentaje de triatletas que han sufrido daño en la competición en función de la zona dañada. Sufrieron daño en el pie Segmento P 87,2% Carrera < 0 ,001 Tabla 22.- Porcentaje de triatletas que han sufrido daño en el pie durante la carrera. Sufrieron daño en el pie Zona dañada/Tipo de lesión P 33,3% Uñas 0,021 51,3% Herida/rozadura < 0 ,001 38,5% Ampolla 0,002 14,70% 5,10% 4,30% Carrera Ciclismo Natación Segmento en el que se ha producido el daño
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 106 Tabla 23.- Porcentaje de triatletas que han sufrido daño en la competición en el pie y la zona dañada. Sufrieron daño en la carrera Se trata de P 34,8% Herida/rozadura < 0 ,001 30,4% Ampolla 0,006 Tabla 24.- Porcentaje de triatletas que han sufrido daño durante la carrera y de qué se trata. A continuación podemos observar que las uñas constituyen la zona más lesionada del pie en la última competición (Tabla 25. Zona dañada del pie en la última competición). Uñas 19,2% Yema de los dedos 12,4% Tendón de Aquiles 6,2% Empeine 4,7% Quinto metatarsiano 4,7% Talón 4,7% Zona externa del pie 4,3% Tabla 25.- Zona dañada del pie en la última competición. El tipo de lesión sufrida en los pies en la última competición se refleja en el gráfico siguiente (Gráfico 13. Tipo de lesión en el pie). Gráfico 13.- Tipo de lesión en el pie. 18,40% 16% 12% 6% 3,20% 1,90% Ampolla Herida/Rozadura Hematoma subungueal Hematoma Inflamación Otras Tipo de lesión
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 107 El 67,2% de los triatletas que tenían dañada la yema de los dedos, se trataba de ampollas (< 0 ,001) y el 57,8% de los triatletas que han sufrido daño en la última competición en las uñas, se trataba de hematoma subungueal. La significación estadística entre estas dos variables es < 0 ,001. 6.4. DETERMINAR EL GRADO DE INFORMACIÓN Y HÁBITOS EN LOS AUTOCUIDADOS DEL PIE DEL TRIATLETA El 54,70% de los triatletas estudiados han recibido información sobre cómo cuidarse los pies. Hemos encontrado una relación importante entre los triatletas que usan en competición productos contra el exceso de sudoración (60%), y los que han recibido alguna vez consejos sobre cómo cuidarse los pies. La significación estadística entre estas dos variables es de 0,037. Estudiamos la relación entre el número total de pruebas de triatlón realizadas a lo largo de su trayectoria deportiva y el recibimiento de consejos sobre cómo cuidarse los pies. Los triatletas que han recibido consejos sobre cómo cuidarse los pies, han realizado una media de 24,04±44,12 y una mediana de 14 pruebas a lo largo de su trayectoria como triatleta, frente a aquellos que no han recibido consejos sobre cómo cuidarse los pies, que han realizado una media de 18,80±35,02 y una mediana de 8 pruebas. Esta diferencia de 6 pruebas es estadísticamente significativa (p valor de 0,013). El 67,1% de los participantes utilizan algún tipo de remedio para evitar las consecuencias de la fricción En la siguiente gráfico, podemos observar el elemento más y menos usado para la protección del pie durante las pruebas de triatlón (Gráfico 14. Elemento usado para la protección del pie).
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas RESULTADOS 108 Gráfico 14.- Elemento usado para la protección del pie. En el gráfico se puede observar que los calcetines son el elemento más usado y los apósitos lo menos. El 67,9% de los triatletas que participaron en el V Desafío de Doñana en 2014; prueba en la que el orden de los segmentos el alterado, tratándose de ciclismo, natación y carrera, usaron calcetines en comparación con el resto de pruebas en las que el orden es natación, ciclismo y carrera, en las que el 45,7% lo utilizaron. En la tabla siguiente, pueden observase los porcentajes de los tipos de elementos para la protección del pie en función de la distancia de la última competición (Tabla 26. Porcentaje de triatletas que utilizan calcetines, vaselina y astringentes para proteger el pie en función de la distancia en la que participó en la última prueba). Distancia de la última competición Calcetines Vaselina Astringente Iron man 52,8% 36,1% 1,4% Media distancia 63,4% 28,6% 8,9% Olímpica 45,2% 26,1% 13,9% Sprint 31,0% 11,5% 10,6% Super Sprint 42,9% 1,8% 1,8% Tabla 26.- Porcentaje de triatletas que utilizan calcetines, vaselina y astringentes para proteger el pie en función de la distancia en la que participó en la última prueba. Los triatletas que más usan calcetines en competición son los que participan en pruebas de media distancia y los que menos lo usan son los que participan en distancia 48,46% 22,47% 11,23% 8,81% 5,51% 3,52% Calcetines Vaselina Zapatillas sin costuras Productos astringentes Crema antirrozaduras Apósitos (tiritas, gasas,,,) Elemento usado para la protección del pie en la competición
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 115 Coincidimos con la recomendación de Ramos (2007) y San Martín (1989), cuando afirman que la salud en general debe ser fomentada y protegida permanentemente, por lo que consideramos que en la salud podológica también debe ser así, mediante las actuaciones de Salud Pública que la sociedad se pueda permitir en cada momento, a través de la Promoción de la Salud y la Prevención de la Enfermedad y no solamente con el tratamiento de los problemas podológicos. Para poder llevar a cabo un Programa de Salud podológica en estos deportistas es necesaria la realización de actividades de Educación para la Salud. Como método de intervención educativa pensamos que la charla-coloquio es una buena opción porque es didáctica, permite la participación de los oyentes, puede hacerse de forma atractiva llamando la atención del público para provocar motivación, pues ésta es lo más importante para la adquisición del conocimiento (Tovaruela, 2016; Hernández-Díaz et al, 2014). Las escuelas deportivas y centros de preparación de triatlón son los lugares idóneos para llevar a cabo las actividades de EpS, ya que allí convergen padres, entrenadores, deportistas y profesionales de la salud (López, 2011). Desde la Podología se debe dar respuesta a las nuevas y crecientes demandas sociales, como ya lo han hecho otras disciplinas afines como Medicina, Enfermería, Fisioterapia, Odontología o Farmacia, que han incluido, en la materia troncal de Salud Pública, disciplinas en cuya denominación aparece el término de “Comunitaria” (Ramos et al, 2011; Ramos, 2007). Estas asignaturas o especialidades han permitido, y todavía lo hacen en la actualidad, desarrollar los contenidos necesarios para que los profesionales sepan actuar en el ámbito comunitario, tanto desde los Centros de Salud como en otros lugares y espacios comunitarios donde surja la necesidad. La Podología Comunitaria por tanto debe encargarse de promover actividades comunitarias, es decir, actividades de actuación y participación que se realizan con grupos que presentan características, necesidades e intereses comunes. Esa actuación está basada en los contenidos científicos de la Podología y en las experiencias profesionales de los podólogos, llevándose a cabo la denominada “Intervención Comunitaria” (Martín y Cano, 2010), que apoya los esfuerzos colectivos de las comunidades para incrementar su control sobre los Determinantes de la Salud y en consecuencia para mejorarla. La Intervención Comunitaria, relacionada con la especialidad de “Podología Preventiva y
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 116 Comunitaria”, está dirigida a Promocionar la Salud, Prevenir la Enfermedad e incrementar la calidad de vida y el bienestar social, potenciando la capacidad de las personas y de los grupos para el abordaje de sus propios problemas, demandas o necesidades de salud podológica (López et al, 2012; Ramos et al, 2011; Ramos, 2007). 7.1. ANÁLISIS DE LOS OBJETIVOS DEL ESTUDIO En este capítulo realizamos una interpretación de los resultados más significativos obtenidos en nuestro estudio, relacionándolos con los objetivos específicos del mismo para comentar los aspectos más destacados. Objetivo 1. Elaborar y aplicar un cuestionario sobre salud podológica en triatleta Teniendo en cuenta que el cuestionario es uno de los métodos más útiles para recoger información (Tovaruela, 2016), uno de los objetivos del presente estudio ha sido diseñar y aplicar un cuestionario con el fin de conocer el estado de salud podológica de los triatletas. Hemos utilizado, en concreto el método online que ofrece Google Drive, tras haber consultado las principales ventajas que ofrece (Ventajas y desventajas de la encuesta de Google Drive, 2014): Es una forma muy rápida y cómoda tanto para el investigador como para el encuestado. El deportista puede realizar el cuestionario tranquilamente sin las prisas que conllevan hacerlo el día de la prueba en formato papel, y el investigador puede hacer llegar el cuestionario a más sujetos. La ausencia de intermediarios entre el cuestionario y el entrevistado permite mayor objetividad. No existe posibilidad de condicionar al entrevistador. El formulario se diseñó en base a otros cuestionarios (Burns et al, 2003; Bertola et al, 2014; Galera et al, 2012; Villavicencio et al, 2006; Bernasconi, 2015) que abordan el mismo tema con un diseño de estudio parecido, e incorporamos nuevos ítems en función de los objetivos de nuestra investigación, siendo este estudio el primero sobre
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 117 triatlón, en incorporar variables sobre la salud específica del pie y sobre la figura del podólogo. Tras su diseño, éste fue facilitado a un panel de expertos formado por doctores adscritos al Departamento de Podología de la Universidad de Sevilla, con capacidad investigadora reconocida. La finalidad de los cuestionarios es conseguir la máxima homogeneidad de la información, permitiendo formular las mismas preguntas a todos los participantes, de la misma forma y en la misma secuencia (Tovaruela, 2016). El cuestionario empleado consta principalmente de preguntas cerradas que condicionan la respuesta del encuestado, aunque también cuenta con preguntas abiertas, con el objetivo de recoger información lo más detallada y amplia posible. Nos gustaría hacer una aclaración sobre la pregunta 33 y 35 del cuestionario. Utilizamos los términos coloquiales “polvo de talco, sangre bajo la uña y zona amoratada” para no provocar confusión en los encuestados. Una vez recogidos los cuestionarios, hemos sustituido esos términos por el nombre técnico de productos astringentes, hematoma subungueal y hematoma, respectivamente. Objetivo 2: Conocer las características personales y el nivel de entrenamiento y competición de los triatletas La muestra global de este trabajo está constituida por 468 individuos, de los cuales el 90,20% son hombres y el 9,80% mujeres, y presentan una edad media de 33,7±8,3 años. Este predominio de hombres sobre mujeres se ve reflejado en los estudios consultados (Bertola et al, 2011; Bernasconi, 2015; Korkia et al, 1994; Hardy, Pollard & Fernandez, 2006; Wilk et al, 1995; O´Toole et al, 1989; Villavicencio et al, 2006; Clements et al, 1999; Galera et al, 2012). La población de la bibliografía consultada presenta características parecidas a las de nuestra investigación. La prueba más realizada por los triatletas que conforman nuestro estudio (22,44%), fue el “XIX Triatlón de Sevilla, 2015”, una prueba que cuenta con las distancias super sprint, sprint y olímpica. Esto se debe a que los eventos que han presenciado la investigadora, por conveniencia en cuanto a cercanía, han sido en la ciudad de Sevilla. La forma de hacer llegar los cuestionarios a los triatletas mediante la
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 118 recogida de correos electrónicos personalmente, a diferencia del otro método mediante la subida del enlace del cuestionario a la página oficial de la FETRI, es de alguna manera una estrategia para que el deportista cumpla el compromiso de rellenar el cuestionario. Los resultados de este estudio mostraron que los triatletas sufrieron más lesiones durante los entrenamientos que en la competición, datos coincidentes con otros estudios como el de Galera et al, en 2012, Bertola et al, en 2014 y Bernasconi, en 2015. Esto podría justificarse teniendo en cuenta que las lesiones en el triatlón están relacionadas con las horas semanales de entrenamiento (Egermann et all, en 2003) ya que es un deporte que requiere un entrenamiento muy bien diferenciado en las tres disciplinas y el triatleta se pasa más tiempo entrenando que compitiendo. La cantidad de horas dedicadas al entrenamiento tienen una relación directa con el sobreentrenamiento. Diversos estudios (Villavicencio et al, 2006; Levy, Kolin & Berson, 1986) coinciden en que los triatletas tienen una tendencia de entrenar más horas por semana que los deportistas de una sola disciplina, lo que pudiera aportar explicaciones a la alta incidencia de lesiones relacionadas con el sobreentrenamiento que hay en el triatlón. Existe una diferencia importante entre las horas de entrenamiento semanales dedicadas a cada disciplina del triatlón. Los triatletas de nuestra investigación, dedican una media de 3,32±1,76 horas a la natación, 6,17±3,10 horas al ciclismo y 3,80±1,79 horas a la carrera. Los datos obtenidos difieren con los de Bernasconi (2015) ya que él encontró una media de 3,76± 2,01 horas de natación, 4,59±2,37 horas de ciclismo y 4,05±1,66 horas de carrera. La mayor diferencia se aprecia en las horas de ciclismo. Los triatletas iron man entrenan muchas más horas semanales de las tres disciplinas (Mediana de 8, 4 y 3 horas semanales de natación, ciclismo y carrera) que los triatletas super sprint (Mediana de 3, 3 y 2 horas semanales de natación, ciclismo y carrera), pero sobre todo hay una diferencia muy llamativa en las horas de entrenamiento dedicadas a ciclismo. Esto podría explicarse teniendo en cuenta que algunos triatletas amplían las horas de entrenamiento de ciclismo para entrenar la resistencia aeróbica, con menos posibilidad de lesión que con la carrera a pie además de ser una de las estrategias de los triatletas lesionados durante la carrera, ya que tienden a incrementar las cargas de entrenamiento en otro segmento distinto al que ha provocado
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 119 la lesión, de este modo, disminuye el tiempo de rehabilitación y aumenta el riesgo de sufrir lesión en el otro segmento (Vleck et al, 2010). Algunas lesiones en los triatletas pueden ser principalmente sintomáticas durante una de las tres modalidades, pudiendo ser exacerbados por una o ambas de las otras disciplinas (Tuite, 2010). Según los resultados encontrados, los triatletas que participan en distancias iron man, han realizado una media de 22,56±48,95 y una mediana de 10 pruebas a los largo de su trayectoria deportiva, y los que participan en distancias super sprint, han realizado una media de 3,95±6,09 y una mediana de 2 pruebas. Nos apoyamos en estos resultados para justificar que la distancia super sprint es considerada la distancia de iniciación en triatlón, la que realiza el deportista sin experiencia o con poca, y sin realizar un entrenamiento severo. Los triatletas que no se han lesionado en la última competición, han realizado a lo largo de su trayectoria deportiva una media de competiciones de 14,51±23,67, frente a los que sí se han lesionado, que presentan una media de 23,16±42,87 pruebas. Esto coincide con lo expuesto por Burns et al (2003) y Korkia et al (1994), a mayor experiencia deportiva mayor es la predisposición del triatleta a sufrir lesiones, debido a un deterioro del sistema músculo esquelético que aumenta con cada temporada de entrenamiento. Williams et al, (1988) al contrario de estos dos autores y no coincidiendo con nuestros resultados, sugieren que a medida que el atleta va adquiriendo experiencia deportiva, las posibilidades de sufrir lesiones disminuyen, quizás por el aumento del grado de experiencia adquirida. Otros estudios, como los de Migliorini, 2011 y Williams et al, 1988, señalan que a mayor experiencia deportiva mejor es la técnica en dicho deporte, las adaptaciones del aparato músculo esquelético y sistema nervioso al entrenamiento hacen al cuerpo de atleta más eficaz y fuerte, y lo protegen ante las lesiones deportivas. (Migliorini, 2011; Hardyet al, 2006; Williams et al, 1988; Kettunem et al, 2006; Ciullo et al, 1989; Cavallo et al, 1998). Objetivo 3: Conocer las lesiones podológicas más frecuentes y los factores de riesgo en triatletas Coincidimos con González de la Rubia, en 2017, en que hablar de lesiones del triatleta es hablar de lesiones del aparato locomotor, si tenemos en cuenta que el pie no puede ser estudiado ni tratado como una zona aislada, sino como un eslabón más de las
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 120 cadenas osteomusculares, obtendremos como resultado la firme implicación de la Podología en la práctica de la mayor parte de las lesiones del triatleta. Los resultados de varios estudios, incluido el nuestro, encuentran que las lesiones más frecuentes son sobrecargas (Bertola et al, 2011; Korkia et al, 1994; Hardy, Pollard & Fernandez, 2006; Wilk et al, en 1995; O´Toole et al, 1989; Villavicencio et al, en 2006). Esto se puede justificar teniendo en cuenta la cantidad de entrenamiento al que estos deportistas se enfrentan, a veces a un ritmo inadecuado ante la presencia de lesiones, no dando tiempo a la recuperación de las mismas. Son varias las preguntas del cuestionario empleado en esta investigación las que reúnen información específica sobre lesiones: “¿dónde y qué tipo de lesiones sufres con más frecuencia? y ¿ha sufrido daño durante la última competición?, ¿dónde? y ¿causa?”. Hemos empleado el concepto “daño”, porque la palabra lesión genera controversia en los encuestados, quienes no consideran como lesión determinadas afecciones. Diversos autores como Andersen et al,(2013); Spiker et al(2012); Tuite (2010); Strock (2006); Francis (1986); Ericson & Nisell (1987); Bailey et al(1996); Holmes et al (1991); Clements et al (1999); Manninen et al (1996); Fallon (1996), encuentran que la rodilla es la zona más lesionada en triatletas, no coincidiendo con nuestro estudio, en el que es la segunda zona más lesionada y el pie ha sido la zona más lesionada. Según nuestro estudio, la zona del gemelo es la que se lesiona con más frecuencia, tratándose de sobrecargas y pudiéndose explicar en relación al volumen de entrenamiento al que se someten los triatletas y a la limitación de la flexión de tobillo. Por el contrario, sí coincidimos con Bertola et al, (2014); Bernasconi (2005); Egerman et al, (2003); Burns et al, (2003); Korkia et al (1994); Manninen et al, (1996) y Massimino et al, (1988) quienes exponen que la zona más lesionada es la pierna, entendiéndose ésta como la zona de la extremidad inferior constituida por la tibia y el peroné (Ramos, 2009) que se articula con el muslo a través de la rodilla y con el pie mediante el tobillo (González de la Rubia, 2017). Estos autores, Bertola et al, (2014); Bernasconi (2005); Egerman et al, (2003) Burns et al, (2003); Korkia et al (1994); Manninen et al, (1996) y Massimino et al, (1988), encuentran que el tobillo/pie, la rodilla, el muslo, la zona lumbar y el hombro son también zonas lesionadas en el triatlón, mostrando concordancia con nuestra investigación, con respecto a la pregunta
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 121 de nuestro cuestionario “¿Dónde sufres lesiones con frecuencia?”. Con respecto a la pregunta “Zona lesionada en la última competición”, hemos encontrado que el pie es la zona más lesionada, coincidiendo con Korkia et al, en 1994. En nuestro estudio hemos encontrado que los hematomas subungueales son los más frecuentes, seguidos de las ampollas en las yemas de los dedos y las rozaduras en el tendón de Aquiles y en el empeine. Estos datos coinciden aunque no se trate de la misma disciplina deportiva, con los de González de la Rubia, en 2004, quien realizó un estudio sobre las lesiones del corredor de fondo. Él encuentra la ampolla como la lesión más frecuente y le sigue el hematoma subungueal. La presencia de hematomas subungueales, está relacionada con los microtraumatismos repetidos que sufre la placa ungueal por el roce de la zapatilla deportiva, pudiendo ocurrir por usar una zapatilla demasiada pequeña, por el constante movimiento de extensión del primer dedo que adoptan algunos corredores, o por las superficies en pendientes. Según nuestros resultados y coincidiendo con McHardy, en 2006, las lesiones en triatletas se asemejan a la de los corredores no triatletas, un claro ejemplo de ello es que en nuestro estudio hemos encontrado que las ampollas son la principal lesión dérmica sufrida, dato que coincide con el estudio de González de la Rubia, 2004, 2017. Esta concordancia entre autores se afianza con el estudio de Sánchez et al, en 2007, quienes realizaron una comparativa de lesiones en distintos deportes, encontrando un 73,7% y un 75% de ampollas en el triatlón y en el atletismo respectivamente, datos porcentuales con muy poca diferencia. No estamos de acuerdo con Fordham et al, en 2004, en cómo definen el término “lesión”, ya que lo mencionan únicamente como un problema músculo-esquelético sin tener en cuenta que no todas las lesiones son así, una muestra de ello son los resultados de nuestro estudio en el que hemos encontrado, entre otras, lesiones de carácter dérmico. Las ampollas, heridas, rozaduras, uña encarnada,…también provocan pérdidas de días de entrenamiento (Dallan, 2005) y pueden incapacitar al deportista a finalizar una competición, por lo que hay que incidir y educar para realizar una buena prevención, evitando en lo posible dichas lesiones. El reconocer estas lesiones dérmicas como tal, es el primer paso para ir dando importancia a la incapacidad y riesgo de infección que pueden llegar a producir si no se previenen.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 122 El 65,5% de los triatletas de nuestro estudio que refirieron haber sufrido dolor durante los entrenamientos lo padecieron en el tendón de Aquiles, coincidiendo con Jurado & Medina, en 2008, en que éstas dolencias son comunes en el triatlón tanto en el entrenamiento como en la competición. En nuestro estudio, el 32% de los triatletas, que habían sufrido alguna vez dolor en el pie durante los entrenamientos, lo sufrieron también en la rodilla. Esto puede explicarse teniendo en cuenta la existencia de dolencias en rodilla relacionadas con una mala alineación de las articulaciones del pie y con la marcha antiálgica llevada a cabo ante una dolencia del pie, que hace que se sobrecarguen otras estructuras como la rodilla, ocasionando lesiones importantes (González de la Rubia, 2017; Jiménez et al, 2016). El 81% de los triatletas sufren lesiones con frecuencia tratándose mayoritariamente de sobrecargas musculares, inflamaciones de rodilla y esguinces de tobillo coincidiendo nuestros resultados con los encontrados por García & Arufe (2003). Los triatletas que sufren lesiones de los isquiotibiales con frecuencia, entrenan una media de 9,18±4,93 horas de ciclismo semanales, frente a los que no sufren esta lesión, que entrenan una media de 6,10±3,02 horas semanales (p=0,034). Uno de los movimientos esenciales en ciclismo es la flexión de rodilla, siendo esta musculatura la encargada de realizar este movimiento (Ramos, 2009). Es en la fase de descenso cuando los músculos posteriores de la pierna (sóleo y gemelos principalmente) generan una flexión plantar del pie, transmitiendo las fuerzas al antepié a través de la fascia plantar y realizando una tracción de los isquiotibiales (Timmer, 1991). Esta contracción puede ser el origen de múltiples lesiones. Los triatletas que entrenan una media de 3,89±1,28 y una mediana de 4 horas de entrenamiento semanales de natación sufren con frecuencia lesiones del sóleo, a diferencia de los triatletas que entrenan una media de 3,29±1,78 y una mediana de 3 horas, que no sufren esta lesión. Según la literatura (Hardy, Pollard & Fernández, 2006) la plantar flexión mantenida durante la natación está relacionada sobre todo con patologías del tendón de Aquiles debido a la constante tensión de los músculos gastrocnemios y sóleo. Los triatletas que han realizado una media de 25,70±47,99 y una mediana de 12,50 pruebas de triatlón a lo largo de su trayectoria deportiva, sufrían frecuentemente
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 123 sobrecargas musculares, a diferencia de los que habían realizado una media de 15,60±24,19 y una mediana de 7 pruebas (p valor de 0,003). Estos resultados manifiestan que a mayor número de pruebas realizadas mayor es el riesgo de sufrir lesiones por sobrecarga, pudiéndose explicar con el poco tiempo de recuperación muscular entre una prueba y otra (Alonso, 2009). Los resultados exponen que a mayor número de pruebas de triatlón realizadas, mayor es el riesgo de sufrir lesiones en el pie, en el piramidal y en la tibia. Estos resultados podrían explicarse teniendo en cuenta que estas tres estructuras sufren sobrecargas cuando aumenta la carga deportiva. El pie actúa como base del aparato locomotor y palanca de propulsión, siendo una zona de máxima importancia en la práctica de cualquier modalidad deportiva, independientemente del nivel en que se practique. El piramidal es una zona muy requerida en el gesto de la zancada amplia y sufre impactos por irregularidades del terreno o por fuerte ritmo de entrenamiento (Jiménez et al, 2016). La tibia es una estructura que sufre lesión cuando no soporta la carga de entrenamiento, ya que se ven sobrepasadas sus capacidades de adaptación (Reshef & Guelich, 2012). El aumento brusco de la carga de entrenamiento sin el descanso adecuado (Grontvedt, 2007), desequilibrios musculares, alteraciones en la pisada, cambios en la técnica deportiva y el uso de superficies duras para el entrenamiento de la carrera (González de la Rubia, 2017; Glover, 2005) son algunos de los factores que provocan lesión en la tibia. El 78% de los sujetos de nuestro estudio refieren que no han sufrido lesión durante la última competición. Este alto porcentaje podría explicarse teniendo en cuenta que el término lesión para todos los deportistas no tiene el mismo significado, y ante la pregunta del cuestionario ¿has sufrido lesión en la última competición?, aunque muchos presentaban ampollas y heridas, respondían que no lo consideraban como lesión. La causa de la lesión en la última competición son principalmente sobrecargas musculares, traumatismos y fricción. Esto podría justificar el orden en el que los triatletas demandan los servicios de los puestos de asistencia en meta, según nuestra experiencia en este tipo de eventos. Es más habitual que pregunten por el puesto asistencial de Fisioterapia a que lo hagan por el de Podología. De este modo comprobamos que son muy pocos los que acuden al puesto asistencial de Podología, pudiéndose deber a que no presentan ningún tipo de lesión en el pie o a que, si la
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 124 presentan, no le dan importancia. Nuestros resultados justifican la necesaria presencia del podólogo en los puestos asistenciales durante los eventos de Triatlón. En cuanto a la prevalencia de lesiones en los distintos segmentos de triatlón, hemos encontrado que el 64,1% de los triatletas que se han lesionado lo han hecho en el segmento de carrera, el 23,30% en el ciclismo y el 4,30% en la natación. Estos resultados coinciden con el resto de la literatura (Zwingenberger et al, 2014; Galera, 2012; Migliorini, 2011; Burns et al, 2003; Clements el al, 1999; Wilk et al, 1995; Korkia 1994; Cipriani et al, 1998; Collins et al, 1989; Massiminio et al, 1988) en que la disciplina que más lesiona a los triatletas es la carrera a pie y la que menos lesiones produce es la natación. Sin embargo, Egermann et al, en 2003, hallaron el porcentaje más alto de lesiones durante el ciclismo (58%), siendo este valor no coincidente con nuestra investigación y con otros estudios. Shaw et al, en 2004, relacionan la baja prevalencia de lesiones en natación con el poco tiempo que los triatletas dedican al entrenamiento de esta disciplina. Uno de los objetivos de esta investigación ha sido conocer los factores de riesgo de lesiones en estos deportistas, coincidiendo con Cos et al, en 2010, en que un mayor número de estudios prospectivos sobre los factores de riesgo facilitarían el éxito en los protocolos de prevención. Son pocos los autores que han estudiado la relación entre el sobreentrenamiento como causa de lesión en triatletas, aunque hay algunos antecedentes en la literatura que muestran que existe una relación entre el sobreentrenamiento y las lesiones del triatlón y del deporte (Korkia et al, 1994; Palazzetti & Margaritis, 2003; Vleck, Millet & Alves, 2014). Cipriani et al. 1998 encontraron que el sobreentrenamiento era una de las principales causas de lesiones durante el ciclismo y la carrera a pie, en coincidencia con nuestros resultados. En contraposición O´Toole et al, en 1989 y Collins et al, en 1989, aseguran que los patrones de entrenamiento no tienen relación con las lesiones. Burns et al, en 2005, estudiaron la relación del tipo de pie y las lesiones en triatletas sin encontrar que el tipo de pie fuese un factor de riesgo importante de lesión, sin embargo, encontraron que los pies supinadores tienen mayor incidencia de lesiones que los pronadores y neutros. Estamos convencidos de que el tipo de pie, y sobre todo el hiperpronador, sí es un factor causante de lesiones, pero no podemos debatirlo con estos autores porque no ha sido una variable estudiada en esta investigación, teniendo
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 131 Es importante destacar la ausencia de conflictos de intereses por parte de la investigadora con respecto a las marcas de zapatillas citadas. Objetivo 5: Conocer la participación del podólogo en la atención al pie del triatleta Más de la mitad de los sujetos de nuestro estudio han acudido alguna vez al podólogo, dato que se asemeja al de González de la Rubia, en 2017. El motivo de consulta más frecuente (57,2%) fue el estudio biomecánico y la realización de soportes plantares personalizados. Esto podría explicarse teniendo en cuenta los foros a los que estos deportistas pueden acceder a través de las redes sociales. Cuentan con una información bastante detallada acerca de donde realizar este tipo de consultas, a pesar de ello, todavía son muchos los que se ponen en manos de personal no cualificado e intruso o no buscan ningún tipo de ayuda profesional. De los triatletas que han ido al podólogo, el 59% han sufrido daño en el pie en la última competición. Lo importante no es haber ido alguna vez al podólogo sino ir cada cierto tiempo y sobre todo antes de la prueba con el objetivo de prevenir las lesiones. Además, acudir al podólogo no libra al deportista de lesionarse ya que son muchos los factores a tener en cuenta. En nuestra investigación, hemos analizado la relación entre el número de pruebas de triatlón realizadas y el motivo de consulta ”estudio biomecánico y plantillas”, y hemos encontrado que los triatletas que han ido al podólogo para estudio biomecánico y plantillas, han realizado a lo largo de su trayectoria deportiva una media de 24,70±44,91 y una mediana de 15 competiciones frente a los que no se lo han realizado, que han hecho una media de 19,45±36,44 y una mediana de 9 pruebas. Esto podría explicarse del siguiente modo: los sujetos que llevan plantillas personalizadas, cuentan con la patomecánica del pie compensada y por lo tanto un posible factor menos causante de lesión. Esto justificaría la gran labor de los soportes plantares, ya que permite al triatleta continuar con su actividad deportiva. Estamos de acuerdo con McHardy et al, en 2006, en que el podólogo está capacitado para examinar el pie del triatleta, en concreto la integridad del arco, aconsejar sobre la zapatilla deportiva y tratar con soportes plantares en el caso de que sea necesario. Nos gustaría añadir que lo idóneo sería que no sólo nuestro reconocimiento se debiese a que hacemos soportes plantares, ya que nuestra profesión
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 132 engloba otras muchas competencias como la Podología Preventiva y Comunitaria, la Podología física, la Prevención y el tratamiento del pie diabético, la Quiropodología, la Ortesiología digital, la Cirugía podológica, etc. Nos gustaría añadir una aclaración sobre la pregunta 22 del cuestionario en la que hemos empleado el término plantillas para no provocar confusiones, pero es más acertado hablar de soportes plantares, ya que el concepto de plantillas es más utilizado para denominar a las plantillas estandarizadas y los soportes plantares hacen referencia a un tratamiento diseñado y adaptado de forma personalizada, cuya función principal es la armonización de todo el aparato locomotor y el control del movimiento (González de la Rubia, 2017). 7.2. UTILIDAD DEL ESTUDIO Nuestros resultados pueden ser interesantes para aumentar el cuerpo de conocimientos de la Podología, para los podólogos, para la industria del calzado deportivo, así como para los distintos profesionales como traumatólogos, médicos deportivos, fisioterapeutas, enfermeros y preparadores físicos. Por otro lado, los resultados nos muestran la necesidad de crear programas de prevención podológica para llegar a la población triatleta y detectar los signos y síntomas que aún no son aparentes. Creemos que los programas de Salud podológica ayudarán no sólo a detectar alteraciones que puedan estar presentes en los pies de los triatletas sino también a divulgar la educación sanitaria y dar a conocer la figura del podólogo, que sigue siendo desconocida por una parte de la población. Las campañas de prevención que pretendemos impartir mediante actividades de EpS incrementarán el bienestar del deportista y harán ver la necesidad de visitar al podólogo para evitar lesiones y mejorar su rendimiento deportivo. 7.3. LIMITACIONES DEL ESTUDIO La gran mayoría de investigaciones que tratan sobre las lesiones en el triatlón, así como este trabajo, son estudios retrospectivos que recogen información de los
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 133 sujetos estudiados, que es facilitada basándose en sus recuerdos. La información recogida de este modo podría ser inexacta por contener información subjetiva. Lo mismo ocurre con las lesiones que refieren los triatletas estudiados, éstas podrían no ser diagnosticas por profesionales, pudiendo dar lugar a interpretaciones erróneas sobre sus propias lesiones. Otro aspecto recurrente en la investigación es la ausencia de una definición única del término lesión. De acuerdo con varios autores, esta definición varía de una investigación a otra, y dificulta la comparativa entre distintos estudios (McKay, Tufts, Shaffer & Meeuwisse, 2014; Timpka et al, 2014). Otra limitación puede ser el tamaño de la muestra estudiada, pues somos conscientes de que nuestros resultados serían más relevantes si el tamaño de la muestra fuese mayor. Una de las limitaciones con las que cuenta el cuestionario online, es el riesgo de que no respondan todas las personas que deseamos. El número de correos electrónicos recogidos para el posterior envío del cuestionario, fue de 637. Y el número de sujetos que contestaron al cuestionario fue de 468. Esta falta de colaboración, por parte de algunos triatletas, nos obligó durante la recogida de datos a acudir a más pruebas y a colocar el enlace del cuestionario en las redes sociales, como la página de la FETRI, para alcanzar el tamaño muestral adecuado para nuestra investigación. Otra limitación es el posible abandono de la encuesta por parte del sujeto de estudio, debido a la pérdida de interés o al cansancio generado por un cuestionario demasiado extenso. 7.4. PROSPECTIVAS DE FUTURO Como prospectiva de futuro nos proponemos trabajar interdisciplinariamente con todos los profesionales, instituciones y otros colectivos presentes en el ámbito del triatleta, como clubs deportivos para llevar a cabo una EpS. Proponemos incorporar la variable clima donde se celebra la prueba y el tipo de superficie de entrenamiento y competición.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas DISCUSIÓN 134 Como mejora para futuras investigaciones nos planteamos averiguar las fuentes de conocimiento de los triatletas sobre los consejos podológicos recibidos, así como si ese conocimiento que consideran tener los triatletas es correcto, o puedan estar confundiendo esta figura con la de otro profesional o persona que le haya aconsejado sobre sus pies. Además nos planteamos incorporar nuevas variables como “el clima”, “el tipo de superficie” por donde entrenan y compiten los triatletas y el “tipo de pie”, y estudiar su repercusión con las lesiones podológicas. Para estudiar la variable “tipo de pie”, sería necesario contar con un podoscopio o con una plataforma de presiones, instrumentos que nos informan sobre las presiones plantares. En base a los resultados encontrados con respecto al importante papel que constituye la figura de entrenador personal, para futuras investigaciones proponemos elaborar un cuestionario para los preparadores físicos de los centros deportivos de entrenamiento de triatlón, para conocer el grado de información acerca de la salud del pie, sobre los cuidados y hábitos, y formas de prevenir lesiones.
8. CONCLUSIONES
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas CONCLUSIONES 136 8. CONCLUSIONES El análisis y discusión de los resultados de nuestra investigación nos ha permitido llegar a las siguientes conclusiones: 1. Hemos diseñado y aplicado un instrumento que recoge información útil para crear las bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas. 2. En la práctica del triatlón existe un predominio de hombres sobre mujeres. La edad media de ambos sexos es de 33,7±8,3. El tiempo dedicado a entrenar cada disciplina deportiva es de 3,32±1,76 (natación), 6,17±3,10 (ciclismo) y 3,80±1,79 (carrera) horas semanales. Siendo la disciplina de ciclismo la más entrenada. 3. Un tercio de las lesiones en triatlón ocurren durante el entrenamiento, siendo la rodilla y el pie las zonas más afectadas. Cuatro de cada cinco triatletas sufren lesiones relacionadas con la falta de estiramiento muscular, principalmente sobrecargas musculares en los gemelos. 4. Una vez finalizada la competición, las lesiones podológicas más frecuentes son ampollas, heridas/rozaduras, hematomas e inflamaciones tendinosas. Las uñas constituyen la zona más lesionada del pie y le siguen los dedos, el tendón de Aquiles, el empeine, el quinto metatarsiano, el talón y la zona externa del pie. 5. Los principales factores de riesgo de lesiones en el pie del triatleta son, la falta de estiramientos, el sobreentrenamiento, el número de competiciones realizadas, la falta de entrenador personal y el uso de un calzado inadecuado. 6. Tres de cada cuatro triatletas no usa ninguna medida para proteger el pie durante las competiciones. Los que sí se los protegen, lo hacen con calcetines y vaselina, empleándolos principalmente en las pruebas de media distancia y de iron man.
Bases para implantar un Programa de Salud Podológica en Triatletas CONCLUSIONES 137 7. Uno de cada dos triatletas ha acudido alguna vez al podólogo, más de la mitad de los que han acudido, ha sido para estudios biomecánicos y además han recibido tratamiento con soportes plantares. 8. Más de la mitad de triatletas han recibido información sobre cómo cuidarse los pies. La falta de conocimiento sobre cómo cuidarse los pies junto con la presencia de lesiones podológicas, evidencia la necesidad de implantar estrategias preventivas dentro de un Programa de Salud Podológica en Triatletas.
9. BIBLIOGRAFÍA
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