Full text
Los olivares andaluces y sus paisajes distintivos del mundo mediterráneo The olive groves of Andalucía and their distinctive landscapes of mediterranean world Buenaventura Delgado Juan F. Ojeda Juan Infante Amate Universidad Pablo de Olavide de Sevilla Carmen Andreu Universidad de Sevilla Recibido, Diciembre de 2012; Versión fi nal aceptada, Marzo de 2013. PALABRAS CLAVES. Paisaje, Olivar, Historia, Hermenéutica, Mediterráneo, Andalucía. KEYWORDS. Landscape, Olive grove, History, Hermeneutics, Mediterranean, Andalucía. Clasifi cación JEL: N5, O1, Q1, Q2, R0 y Z1 RESUMEN El olivar constituye uno de los paisajes más genuinos del mundo mediterráneo. Su proceso de domesticación ha permitido ir transformando el potencial acebuche en olivar campesino, que va derivando desde la extensividad multifuncional a los paisajes del monocultivo y que, en las últimas décadas, genera unos olivares intensivos, sin vecería y sin sus ricos y variopintos sotobosques en aras de unas productividades y unos benefi cios de los que comienzan a plantearse dudas para el futuro. A partir de un primer acercamiento objetivo a los procesos milenarios que han permitido esta diversifi cación varietal y agrocultural, se realiza en este texto una lectura hermenéutica de estos paisajes con el fi n de mostrar claves comprensivas de sus complejas transformaciones, a través de los valores perceptivos y connotativos que los convierten en realidades trayectivas o mediales, como paisajes identitarios de la mediterraneidad. ABSTRACT Framed through an original and oriental approach to landscape as a complex and medial reality, in which the physiognomy of the world is manifested through a pathway which is divided into different stages, this text is grounded in the hypothesis that the olive tree - a genuinely Mediterranean tree that has been wisely domesticated by this culture - is constituted as an identitarian constant of its varied and harmonious landscapes, so that olive tree and the Mediterranean world are written as a parallel account. The initial chapters of this account tell that the fi rst cultivated olive tree - around 5,500 years ago -originated in the Orient and subsequent chapters talk of its expansion from there to other Mediterranean ecogeographical regions of the New World, South Africa and Australia. The most REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291
268 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 recent references allude to the origin of the monoculture olive landscape - which now dominates the countryside and foothills of the south and part of the Levante region of Spain - as not being rooted in antiquity but rather in the period after the ecclesiastical confi scations of the late 19th Century, situating the expansion of its intensive monoculture cultivation in recent decades. That long and fruitful coexistence brought about natural/cultural olive-growing landscapes, and their continuing endurance tells of shrewd adaptations to limiting physical circumstances, technical and agronomical transformations, trading circumstances and successive sociocultural representations. The aim of this article - written by two geographers, one historian and a painter - is to establish a dialogue with current landscapes which bear witness to different moments in the process of domestication, to converge in a geographical-historical-creative interpretation of them, which might offer transdisciplinary keys to understanding the diverse and varied presences of olive trees in the countryside of Andalucía. From a methodological perspective, the aim has been to move on from multidisciplinary readings prior to interdisciplinary convergence, in order to construct a transdisciplinary and shared account: There was also a shared multidisciplinary heritage of basic references, providing a point of departure to foster an exchange of hypotheses with a view to focusing all expert gazes on certain specifi c and signifi cant phenomena which testify to the different moments in the secular process of olive domestication. A guide - with itineraries and stop-offs by those testimonial landscapes of Andalucía and an invitation to their common reading - was the next step in the method followed, which aimed to turn basic multi-disciplinarity into convergent inter-disciplinarity: We were all looking at the same landscapes which had been considered signifi cant and trying to establish certain spatial, territorial and perceptive keys, through recognition of their limits, their main objective components and their singular attributes, to agree on their core meaning or comprehensive signifi cance which - normally - would have been drawn from internal or external literary or pictorial metaphors. The method closes with a shared and transdisciplinary approach to writing this paper itself, refl ected in the fourth section of the article, examining - based on a hermeneutical reading, which aims to mediate between complex realities and a common understandable language - the traces left in modern-day olive-growing landscapes in Andalucía by that millennial process of Mediterranean domestication. Geographers, historian and painter are striving to see what emerges from a serene and unprejudiced dialogue, seeing that a shared perspective gives rise to understanding that goes beyond the summarising of analyses from each of our disciplines which, in turn, are necessary starting points in a process that surpasses and enriches them. 1. LA MEDITERRANEIDAD DEL OLIVAR El paisaje es la fi sonomía del mundo que se nos manifi esta tras un largo y complejo camino, en el que se van sucediendo distintas etapas o fases: Desde las originarias y primariamente constructivas surgidas de unas aprendidas y asumidas aptitudes paisajeras (Berque, 2009), que producen artealizaciones in situ (Roger, 2002), cuyas contemplaciones emocionan –asombrando (Zoido, 2012) y complaciendo o sublimando (Nogué, 2009)– hasta las surgidas de las voluntades comunes de describir, representar, comprender y explicar o de las más elaboradas y metafó-
269 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 ricas creatividades que dan lugar a representaciones y simbolizaciones paisajísticas homologadas como obras de arte o artealizaciones in visu, que refuerzan y blindan las emociones primeras. El olivar constituye una constante identitaria en los variados y armoniosos paisajes mediterráneos y su dominante arbórea –perennifolia, relativamente abierta y con variopinto sotobosque herbáceo y fl orísticoimpone una imagen viva, de tonos estacionalmente cambiantes. Como árbol sabiamente domesticado, para responder a las necesidades de energía vital –de aves migrantes y de hombresque compensen el desgaste de viajes y de duras tareas campesinas en estas latitudes, el olivo, -especie propia de climas secos y áridos y muy sensible a las heladas, que se sitúa en zonas de inviernos suaves y primaveras soleadases fi siológicamente mediterráneo, adaptándose perfectamente al juego de las limitaciones y posibilidades de tal región ecogeográfi ca, que marca sus límites paisajísticos y hereda su genética de las células del rudo y agreste acebuche hasta llegar a convertirse en árbol sagrado y mítico de este contexto cultural: Venerado, cultivado y expandido desde la más remota antigüedad por toda la cuenca del Mare Nostrum, egipcios, fenicios, hebreos, cretenses y griegos lo consideraban como árbol sagrado y símbolo de la sabiduría. También de la paz y de la gloria y se identifi caba con la vida y con la eternidad, debido a su extraordinaria longevidad (Rincón, 2007:73). Olivo y mundo mediterráneo escriben, pues, un relato paralelo (Angles, S., 1999), cuyos capítulos iniciales cuentan que el primer árbol de olivo cultivado -hace ya unos 5.500 añoses originario de Oriente (Zohary y Hopf, 1994). Algunos capítulos posteriores del relato hablan de su extensión por otras regiones ecogeográfi cas mediterráneas del Nuevo Mundo, Sudáfrica o Australia. Mientras que sus últimos capítulos refi eren, a partir de datos históricos de usos del suelo, que el origen del paisaje monocultural del olivo -que hoy domina las campiñas y piedemontes del sur y parte del levante españolno está en la Antigüedad sino en los tiempos posdesamortizadores de fi nales del siglo XIX (Guzmán,, 2004; Infante, 2012; Zambrana, 1987, 2006) y la expansión de su monocultivo intensivo en las últimas décadas. En función de todos aquellos momentos, el relato paralelo de olivo y mediterraneidad termina refi riendo que, de las actualmente aproximadas 10 millones de hectáreas de olivar en el mundo, alrededor de un 90% se encuentra en la propia cuenca mediterránea (FAO, 2010). La Figura 1 nos muestra cómo se distribuye tal superfi cie, de la que una cuarta parte -unas 2,5 millones de hectáreasestá en España, a la que siguen Túnez (17%), Italia (12%), Grecia (9%), Turquía (9%), Siria (8%) y Marruecos (8%). El resto sigue estando presente en otros territorios de la propia cuenca mediterránea, salvo unas 150.000 ha que se reparten en los demás ambientes mediterráneos del planeta: California, Australia, ciertas partes de China, Sudáfrica y, principalmente, algunas zonas del sur de América entre Argentina, Chile y Uruguay.
270 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 FIGURA 1 DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA SUPERFICIE OLIVARERA MUNDIAL Fuente: Faostat, consulta Enero 2012. 2. OLIVARES EN ESPAÑA: EXTENSIONES Y DISTRIBUCIONES ACTUALES España tiene olivares repartidos por casi todo su territorio nacional, no apareciendo en Cantabria y Asturias y resultando muy testimonial su presencia en Galicia, el País Vasco y Canarias. El Cuadro 1 presenta los datos de superfi cie total y de su distribución por comunidades autónomas. De las 2.509.677 ha de olivar español, el 96% corresponde a variedades de aceituna para almazara (2.377.943 ha) y el 4% restante a variedades para mesa (98.597 ha). Y l a superfi cie olivarera en regadío es de 555.673 ha, equivalente al 22% de la total, relación que se incrementa en Andalucía hasta el 30%, siendo el sistema de riego más utilizado el de tipo localizado, que representa el 85% de la superfi cie regada de olivar. Y e l número total aproximado de olivos en España es de 282.696.000.
271 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 FIGURA 2 EL OLIVAR EN LA PENÍNSULA IBÉRICA Fuente: Corine Land Cover, 2006 CUADRO 1 SUPERFICIES DE OLIVAR POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS ESPAÑOLAS Comunidades Autónomas TOTAL Hectáreas % Andalucía 1.515.320 60,38 Extremadura 255.310 10,17 Castilla-La Mancha 397.173 15,83 Cataluña 116.112 4,63 Comunidad Valenciana 91.701 3,65 Aragón 57.346 2,28 Resto 76.715 3,06 Total 2.509.677 100 Fuente: Anuario de Estadística Agraria de 2010 (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 2011)
272 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 Estas superfi cies y pies de olivo, como sus consecuentes producciones y exportaciones, han ido atravesando distintas fases de expansión y retracción, muy vinculadas desde tiempos antiguos a los avatares del mercado. No obstante, hay que tener en cuenta que la gran expansión olivarera española se ha producido ya en el siglo XX, al pasarse de 1,1 millones de ha (en 1888) a los 2,5 millones actuales. Y tal expansión masiva se ha ido produciendo allí donde ya el olivo crecía tradicionalmente: El sur del país (Andalucía, Castilla La Mancha y Extremadura) que ya sumaba el 70% de la superfi cie total a fi nales del siglo XIX, concentra hoy más del 85%. A escala provincial, Jaén constituye un caso paradigmático, ya que en 1888 contaba con algo más de 190 mil ha y en la actualidad casi alcanza las 600 mil. Continuando en la campiña cordobesa, el conocido “mar de olivos andaluz” constituye fi sonómica y paisajísticamente un bosque de unos 70 millones de árboles, que representa la concentración arbórea más grande de Europa (Gómez, 2009). La producción de diferentes tipos de aceite de oliva constituye un elemento fundamental de las culturas de muchas regiones en España desde tiempos remotos, de manera que hoy se llegan a cultivar en este país más de 100 variedades de olivo, muchas de ellas autóctonas y con extensión limitada. 3. EL OLIVAR ANDALUZ. PROCESO CONSTITUTIVO E HITOS HISTÓRICOS CONFIGURADORES De los acebuchales potenciales y los acebuches pioneros al actual monocultivo industrial ha mediado un largo proceso en el que el hombre, en su relación con la naturaleza, ha ido cambiando productividades y fi sonomías de los propios olivares. Desde aquella primera domesticación en Oriente Próximo -a raíz de la cual el acebuche silvestre empieza a convertirse en crisol de variedades cultivadas de olivose va pasando al cultivo campesino de olivares, que no sólo produce aceitunas y aceites sino también hojas, leña, picón, varetas, residuos… y va generando unos primeros paisajes olivareros de la supervivencia y la extensividad plurifuncional. Concretamente en España, se sabe que hasta el siglo XVIII, la mayoría de los olivares se caracterizaban por bajas productividades y amplios marcos de plantación u olivos dispersos, sin orden ni marquilla. Tales fi sonomías paisajísticas -más cercanas a la sabana que al orden de lo cultivadoson reveladoras de la realidad social y económica de unas comunidades preindustriales que veían en el olivo no solo un mero productor de aceite sino el elemento constitutivo de todo un bosque abierto que también proveía hojas para la alimentación animal, cultivos intercalares, madera como combustible, caza y otros recursos predatorios. El olivar era capaz de proveer, con muchas menos labores que la viña, producciones que garantizaban el sustento de las comunidades campesinas. Ya Virgilio, en las Geórgicas, decía
273 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 que “el olivo no exige cultivo alguno” y Columela se refería al olivar en los mismos términos. En el siglo XVI, Alonso de Herrera, en su mítica “Agricultura General” dibujaba el olivar como un aprovechamiento para “quien quisiere dejar ricas heredades a sus herederos, que son de poco trabajo, y de mucho provecho” (Citas en Mataix y Barbancho, 2008: 57 y ss). Sintetizando las fases de la historia y concediendo a los mercados el importante papel que siempre tuvieron en el desarrollo de los olivares, ya se ha comentado que desde la Antigüedad hasta la revolución desamortizadora e industrial el olivo presentó en España y Andalucía, un proceso irregular de expansión, muy marcado por crisis y resurgimientos, aunque siempre ocupando superfi cies menores del campo cultivado tradicional. Los limitantes productivos de las agriculturas preindustriales y la necesidad de garantizar los sustentos locales hacían poco viable la generalización de monocultivos mercantiles y lo normal era que los pies de olivo formasen parte natural de la trilogía mediterránea en los ruedos de los pueblos, donde dominaba el cultivo de pan llevar. Las excepciones que confi rman esta regla son algunas comarcas cuyas cercanías a mercados capitalinos o a puertos justifi can un dominio neto del olivar en sus tierras cultivadas. Un caso, repetido en la literatura de época y que fascinó a viajeros del momento, fue el de la comarca sevillana del Aljarafe: una pequeña meseta de la campiña andaluza -situada a escasos kilómetros de la ciudad de Sevilla con suelos aptos para el desarrollo olivarero por su fertilidad media- en la que el infl ujo mercantil de la ciudad y su puerto incentivaron la expansión olivarera hasta llegar a confi gurar algunos de los olivares más tempranamente monocultivados e intensivos del país (Herrera, 1980; Infante, 2011). El resto de los campos mediterráneos, españoles y andaluces habrían de esperar hasta bien entrado el siglo XIX para reproducir aquellos paisajes de monocultivo y clara orientación mercantil y seguían manteniendo olivares menos intensivos, que también se conocen con los apelativos de “adehesado” o “campal” por su disposición y “campesino” o “de subsistencia” por su gestión y funcionalidad (Calderón, 2002). El infl ujo mercantil de las reformas agrarias liberales y los nuevos medios de transporte movidos por energía de combustibles fósiles (barcos de vapor, ferrocarriles) fueron generando una segunda revolución en las morfologías del olivar, caracterizada por una expansión sin precedentes de la superfi cie cultivada y una mayor intensifi cación mediante la ordenación del plantío, el aumento de los marcos de plantación y la mejora en las labores. Los tradicionales pies de olivo comenzaron a conformar los paisajes de olivares que hoy cubren buena parte de nuestros campos. En defi nitiva, parece que es en el contexto posdesamortizador -de la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX- donde hay que localizar un segundo episodio de domesticación del olivar. Una transición de los traditional landscapes –paisajes tradicionales-, integrados y de uso múltiple, hacia los landscapes of
274 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 the revolution age –paisajes de la era de la revolución-esto es, los derivados del proceso de extensifi cación e intensifi cación de cultivos a lo largo, principalmente, del siglo XIX (Antrop, 2005:24-25). Los nuevos olivos empezaron a leerse como un cultivo capitalizado, que requería fuertes inversiones, cada vez más determinado por el mercado. Todo ello fue dando lugar paulatinamente a nuevas morfologías y nuevos paisajes del olivar que se fueron extendiendo desde aquellas zonas más productivas y mejor ubicadas. Empezaba a nacer así aquel “espeso bosque” o “mar de olivos” de las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla, que en 1888 ya sumaban más de medio millón de hectáreas de olivar que representaban más del 40% de la superfi cie total española. Aunque es posible inferir tal pauta común de crecimiento en el conjunto de los olivares españoles es obligado insistir en los dispares caminos de expansión e intensifi cación que siguieron tanto en el tiempo como en el espacio: las zonas infl uidas por el auge mercantil de grandes ciudades o puertos comerciales revelaron una prematura intensifi cación olivarera y extendieron sus superfi cies mucho más allá de la media. Las zonas montuosas, de más difícil acceso pero que contaban con la herencia de acebuches dispersos, mantuvieron tales aprovechamientos con manejos menos intensivos, más integrados y de vocación campesina. A medio camino, aquellas zonas de campiña, donde la vocación mercantil despuntaba prematuramente y en las que era más fácil practicar manejos más intensivos. Todo lo dicho nos ayuda a explicar los diferentes grupos sociales o actores que, respondiendo a la pregunta del poeta, levantaron los olivos. Así, por ejemplo, se ha documentado cómo en la fértil campiña bajoandaluza predominaron las grandes propiedades de olivar sustentadas en la reconocible fi gura paisajística de las haciendas. Levantadas al socaire del boom olivarero de los siglos XVIII y XIX, convirtieron las explotaciones agrícolas tradicionales en centros especializados en la producción de aceite (v.gr.; Aguilar, 1992; Parias, y Gamero, 2007; Sabaté, 1992). Según M. Gamero (1993) más de la mitad de las inventariadas en el siglo XVIII en la provincia de Sevilla apenas alcanzaban las 20 ha y el olivar no era necesariamente su aprovechamiento más característico. Sería en el siglo XIX, al calor de la reforma agraria liberal y de la consolidación de la burguesía agraria andaluza, cuando se empezaría a reforzar el carácter latifundista de las mismas. Coincide este hecho con el período de mayor expansión olivarera vivido en la historia andaluza hasta esa fecha. No en vano, por primera vez, en buena parte de los municipios sevillanos, el olivo superaría en superfi cie al cereal (Bernal, Drain, 1975). Dicho de otra forma: olivar, campiña, gran propiedad, latifundio y jornalerismo, parecen formar parte de una misma ecuación, ejemplifi cada en la expansión olivarera de ciertas zonas de España alentadas por el avance de la burguesía agraria, que -como nuevo grupo socialconcentra grandes propiedades de olivar en las zonas de baja campiña.
275 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 Por su parte, regiones de orografía no tan amable y con bases menos propicias para tal desarrollo mercantil desarrollaron otro tipo de olivar que fue levantado por un grupo social diferente: el campesinado que aún satisfacía buena parte de sus necesidades mediante la subsistencia, alejado de los principales corredores comerciales, a veces trabajando por cuenta ajena pero, en gran medida, dependiente de la naturaleza y no del mercado para garantizar su sustento. Se puede ubicar tal tipología en ciertas comarcas de la campiña alta y los piedemontes andaluces (Calderón, 2002; Martínez, 1995). A modo de ejemplo: a fi nales del XIX y principios del XX fue cuando Jaén protagonizó su gran avance olivarero –duplicó su superfi cie-. Justamente en ese período el número de pequeños propietarios creció en Jaén más que en ningún otro lugar de Andalucía (Garrido, 2007; GEA, 2002). Parece claro que en la historia de su expansión decimonónica predominaron en dichos lugares pequeñas explotaciones de olivar, gestionadas por campesinos que, en muchas ocasiones, dedicaban su escaso patrimonio enteramente a esta producción (Infante, 2012). De manera que el olivar constituye entonces no solo un aprovechamiento mercantil e intensivo propio de las Haciendas de campiña, sino que también sigue cumpliendo un papel de uso integrado y plurifuncional, capaz de proveer alimento para el ganado, combustible, cereal, lumbre y productos para la venta. Entre aquellas grandes explotaciones con sus paisajes y estas permanencias fundiarias y paisajísticas de los pequeños olivares tradicionales, también hay constancia del olivar de tamaño medio. Sostenido por un estamento social –el campesinadoque, en un mundo cambiante, bascula entre el empleo por cuenta ajena, el alquiler de fi ncas y la explotación directa de sus medianas propiedades- en las que apuesta por un cultivo de creciente pujanza como el olivo, que no sólo seguía manteniendo su vocación plurifuncional sino que cada día cobraba más valor comercial ante el nuevo mundo industrial y mercantil que nacía tras la caída del Antiguo Régimen. Existen buenos ejemplos de esta categoría tanto fundiaria como paisajística en ciertas comarcas de las campiñas de Córdoba y Jaén, donde convergen depresiones intrabéticas con sierras subbéticas (Mata, 1987) Finalmente, podemos identifi car una tercera fase en la transformación de los paisajes olivareros que, tal vez, ha sido la que más ha homogeneizado los paisajes olivareros españoles. El inicio de esta fase se remonta tres décadas atrás, en el marco del proceso de industrialización agraria y de la globalización de los mercados, muchos factores fueron incentivando tal expansión productiva olivarera: ayudas de la Política Agraria Común (De Graaf, y Eppink, 1999), apertura de nuevos mercados consumidores (Scheidel, y Krausmann, 2011) e infl uencia de estudios que subrayaban el carácter benefi cioso del consumo de aceite (Keys, 1970). La industrialización de la agricultura olivarera pasó por el creciente consumo de agroquímicos y la proliferación del riego. El hombre dio un paso más en la domesticación de la planta, esta vez, mediante la creación de condiciones artifi ciales que lograron superar los
282 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 y protagonistas de la construcción de estos paisajes de olivos, porque nutriéndose, tras sus esforzados viajes, de sus frutos ricos y energéticos, extienden sus semillas para pagar el servicio. Tras aquellas espontáneas y distribuidoras siembras, se van produciendo unas primeras selecciones que las intervenciones culturales del hombre irán bautizando con nombres y apellidos propios. Por el estrecho pasan los barcos de fenicios y griegos, cuyos conocimientos han ido convirtiendo el acebuche en un cultivo para el aceite que comenzará a lubricar las rutas comerciales y culinarias. (Delgado, 2005, manuscrito inédito) C.- Dehesas de acebuche (Dehesas del Pilón y la Zorrilla en Espera) Acebuchales ahuecados y conformando dehesas, en las que se mezclan con pastos y con matorrales diversos. Bosque abierto mediterráneo, perennifolio colorista y sonoro y con un sotobosque variado que explica la ostensible presencia de vida animal silvestre (conejos, jabalíes, perdices, tórtolas, cigüeñas…) y doméstica (vacunos, caprinos, ovinos y equinos). Estas dehesas se convierten, a veces, en bellos escenarios festivos y/o sagrados. FIGURA 6 DEHESA DEL PILÓN Y DEHESA DE LA ZORRILLA (ESPERA. CÁDIZ) Fuente: C. Andreu (2011) Acebuches y lentiscos y Acebuches y palmitos . Temple de huevo sobre papel El propio comentario de la artista que las pinta, puede constituir “el núcleo de sentido” de estas dehesas: El acebuchal, adehesado e instalado en colinas que ceden generosas el agua a charcas y lagunas cercanas, acoge no sólo a vacunos sino también a cigueñas, garcillas, garzas y patos en la puerta sevillana de Doñana (Dehesa de Abajo, en Puebla del Río) y se hermana con el lentisco para dar cobijo al conejo o con el palmito para ofrecer en sus proximidades el alegre correteo de la perdiz roja española (Dehesas del Pilón y la Zorrilla, en Espera) (Andreu, 2012: 2)
283 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 Un texto de la reciente tesis de César López sobre paisajes de las Sierras del Estrecho resalta el papel de símbolo y escenario sagrado de una de aquellas dehesas: En los suelos arcillosos de las laderas bajas de las sierras del Estrecho, el monte hueco poblado de alcornoques da paso a hermosas dehesas de acebuches, como las que enmarcan el paso de la romería de la Virgen de la Luz, imagen sagrada que cada mes de septiembre baja de su serrano santuario hasta el Atlántico y Tarifa (López, 2012: 315 ) D.- Olivar libre sin marquilla procedente del injerto con acebuches (De las terrazas del Guadalquivir en 1956 a ciertos olivares actuales de piedemontes y sierras) La aparición en las primeras fotos aéreas (1956) de una mezcla de olivos salteados y alineados en algunas terrazas béticas, produjo cierta confusión en los primeros intérpretes americanos de aquellas imágenes, que los califi caron como “forest” o bosques abiertos, sin percatarse de que analizaban una imagen de olivares herederos directos de acebuchales silvestres, domesticados por el injerto (González Bernáldez, 1992). Esta imagen se mantiene hoy en piedemontes y sierras andaluzas. FIGURA 7 OLIVARES DE LAS TERRAZAS DEL GUADALQUIVIR, (1956) Y ACTUAL CASERÍA DE OLIVAR EN MONTORO Fuentes: Fotografía del vuelo americano de 1956. González Bernáldez, 1992: 137. Juan F. Ojeda (fotografía) Muñoz Rojas, en Las cosas del campo califi ca su síntesis o núcleo de signifi cado: Todavía en medio de los ordenados olivares de hoy, sobresalen a veces restos de olivos viejos de casta distinta, lechines, manzanillos, injertos algunos en acebuches por las cercanías de montes y cañadas, rebajados otros, hijos
284 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 de mala madre, sin orden en su conjunto, tan libres, altivos y desgreñado, tan pródigos y llenos de poesía, bailadores eternos en el campo, de un verde jugoso, con cuerpo y sombra de árboles con acogimiento a su pie para caminantes, con menos aceitunas y más leyenda que estas diligentes fi las de hojiblancos que no se acaban y a quienes no detienen más que las peñas en la herrizas y los limos de los ríos donde llegan a correr. Eran aquellos olivos de molino de viga, con largos husillos de ciprés o nogal, manejados por poco más que maestro y cagarranche que duraban lo que Dios quería, porque no eran tiempos de prisa, como acomoda a los olivos que maldito el caso que hacen del tiempo (Muñoz Rojas, 1953, 2006: 167-168) E.-Olivar campesino tradicional. Acebuches, olivos sueltos y pequeños olivares de los ruedos, aparecen en ínfi ms y multifuncionales parcelas en las que se mezclan con viñedos, frutales y sembradíos o enfi lados como setos protectores de vientos en minúsculas propiedades, donde el olivo cohabita gustoso con plantaciones y huertas, cediéndoles esa nota cromática que le identifi ca. FIGURA 8 OLIVOS EN LOS RUEDOS DE CARMONA (SEVILLA)Y DE CASARABONELA (MÁLAGA) Fuente: C. Andreu (2011) Temple de huevo sobre papel. En una aproximación paisajística a los ruedos del Condado de Huelva, ofrecemos esta síntesis de los ambientes y paisajes de la cultura promiscua mediterránea: Es la cercanía, la vecindad, la que explica la mezcla domesticada y promiscua de los ruedos mediterráneos, en los que portal-enramada-pozo-parra-alberca-huerta-olivo-
285 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 frutal-viña constituyen un todo, que suma herencias y testamentos y sabe tanto de riñas y disputas como de juergas y disfrutes. Estos paisajes híbridos y armoniosos de muchos ruedos, por los que siempre se pasa con prisas, merecen un tiempo más lento que permita admirarlos y disfrutar con ellos (Ojeda, 2011: 400) F.- Olivar de sierra, colonizador de laderas y de altiplanos limitantes. Olivos trepando afanosos por laderas y ocupando baldíos y antiguos comunales, jalonados por blancos caseríos dispersos. Mar de olivos que baja desde la sierra o escala fl otantes colinas, humo, signos de ciclos de vida y de liturgia campesina. FIGURA 9 OLIVARES EN SIERRA MÁGINA Y OTRAS SIERRAS BÉTICAS ANDALUZAS Fuente: B. Delgado (2011) Acuarela en papel. C. Andreu. (2011) Temple de huevo sobre papel. En su Muestrario de paisajes del olivar en Sierra Mágina, los profesores Araque, Garrido y Crespo (2009) consideran que en aquella comarca serrana jiennense pueden encontrarse: 1.- Paisajes históricos (previos a 1956): - Sobre pendientes extremas con y sin técnicas de conservación de suelos. - Sobre roturaciones arbitrarias, efectuadas en montes públicos. 2.- Paisajes tradicionales (creados entre 1956 y 1986): - Sobre viejas superfi cies cerealistas. - Sobre viejas huertas.
286 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 3.- Paisajes nuevos (desde 1986): - Sobre antiguas dehesas. - En los ruedos de los pueblos. - En las grandes vegas de los ríos. Un texto del más reciente cuaderno de campo de B. Delgado sintetiza bellamente el amanecer primaveral de estos paisajes: “Amanece como un océano de aire y cristal transparente, vemos como la inversión térmica de estas primeras horas de la mañana genera distintos planos y refracciones sobre aquellas transparencias, La sensación es íntima y polisensorial. El vacío se va llenando de plenitud: Hasta el fondo hileras de olivos que convergen en el horizonte sobre suelos rojizos y en los primeros planos olivos sobre cuyas ramas cuelgan hojas como párpados a las que un sueño pesado, casi insoportable, hace caer sobre el aire y, vencidas por el propio peso del sueño, se mecen lentamente. Sus pestañas rayan el aire. Emerge la belleza como ejemplo del bien platónico, que la mezcla y vincula con bondad y armonía. Al fondo, cerrando el plano hacia el norte, líneas de cumbres: Cazorla, el Pozo, Segura. Hacia el sur y el este, cumbres de Tiscar, Baza –con las primeras nieves- y Mágina. Pero en el olivar también hay vida que amanece: Brilla la lumbre de las candelas; huele a ramón quemado; se oyen voces, afanes y trabajos buscando una buena cosecha; mucho trabajo que delata el humo. Al fondo, el sonido de un tractor ¡cuidado con la modernidad, indolente y metonímica!” (Delgado, 2011, manuscrito inédito) G.- Olivar moderno adaptado al mercado: Grandes explotaciones monoproductivas (haciendas, caserías, molinos y cortijos de olivar) y olivares minifundistas de la campiña de Jaén. El paradigma de este olivar moderno y monoproductivo, de cuyo origen ya dimos cuenta en el apartado anterior, es la gran fi nca de olivos ordenados, con edifi cio multifuncional (viviendas, almacenes, almazara…) y sotobosque variopinto y rico en frutos recolectables (setas, espárragos, fl ores…) y en caza menor. El ya clásico texto de la geógrafa cordobesa Gema Florido nos ofrece tipos e imágenes de estas explotaciones, que son expresiones territoriales y paisajísticas del mercado del aceite y su complejo agroindustrial y del ascenso de una burguesía agrícola, que se exhibe como clase terrateniente, dominante y urbana, reconvirtiendo –en muchos casossus inmuebles camperos en residencias de ocio y recreo.
287 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 FIGURA 10 CORTIJOS DE OLIVAR, CASERÍAS Y HACIENDA SEVILLANA Fuente: Florido Trujillo (1996) FIGURA 11 OLIVAR CENTENARIO EN UNA HACIENDA DEL ALJARAFE Fuente: Carmen Andreu (2012) Temple de huevo sobre papel. La hacienda sevillana. La hacienda de olivar es ante todo un producto urbano, cuya aparición está insoslayablemente ligada al desarrollo de la metrópolis
288 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 sevillana…Así, la función agro-industrial de la hacienda, continuadora directa de la llevada a cabo en las antiguas heredades bajomedievales, llega a su momento de máximo desarrollo en las fechas en que la producción aceitera alcanza sus cotas más elevadas, impulsada por la demanda de un ávido mercado urbano que exige un aprovisionamiento a gran escala… Desde que los grupos sociales más encumbrados se hacen cargo de la gestión de sus explotaciones, además de servir como complejo agro-industrial, la hacienda pasa a convertirse en residencia secundaria para sus propietarios, los cuales, al tiempo que acuden a controlar las faenas de producción, aprovechan la ocasión para descansar y recrearse en el campo, acompañados de su cohorte de familiares y amigos y alejados del ajetreo de la ciudad (Florido, 1996: 250) Los molinos, caserías y cortijos de olivar, cordobeses, malagueños, jiennenses y gaditanos. Son casas rurales que, si bien están cuidadas en su conjunto, presentan una general sencillez arquitectónica, se disponen como edifi cios de dimensiones medias o grandes con todas sus dependencias organizadas en torno a patios interiores completamente cerrados, cuentan como piezas fundamentales con un molino aceitero y su correspondiente bodega, a las que añaden algunas cuadras para el ganado de labor y diversas habitaciones de estancia para los trabajadores y, en la mayoría de las ocasiones, acogen una vivienda, de mayor o menor calidad según los casos, reservada para los propietarios. (Florido, 1996: 215) H.- Olivar contemporáneo sin vecería: fábrica de aceite desnaturalizada El riego del olivar tiende a romper su vecería recomponiendo las difi cultades de metabolizar el potasio, y los herbicidas, por su parte, rompen las cadenas de biodiversidad en sus coloridos sotobosques, de manera que los olivares contemporáneos no son ya el hábitat idóneo de una fl ora colorista y una fauna diversa y apreciada por los cazadores del lugar. Las nuevas marquillas presentan líneas continuas de olivos enanos y estrechos, cuyas podas en espalderas permitan la cosecha mecánica. Superintensivismo y desnudez de los suelos ante la erosión constituyen atributos más o menos discutibles de estas nuevas apariencias de los olivares andaluces. De explotación agrícola, el olivar ha ido pasando a convertirse en fábrica de aceite monoproductiva y con nombre propio. La mecanización total y la invasión de tierras muy fértiles son factores que han ido conduciendo al olivar actual a una pérdida de belleza paisajística y a una posible “burbuja olivarera”, como ponen en evidencia los textos siguientes: Familiarizada con el olivo viejo, en ocasiones centenario, resulta difícil encontrar belleza en este cultivo. Nos llama la atención el ritmo y la geometría que imponen hombre y máquina (Andreu, 2012: 2)
289 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 FIGURA 12 OLIVAR EN ESPALDERA EN LA CAMPIÑA DE JAÉN Fuente: C. Andreu (2012) Temple de huevo sobre papel. “La práctica duplicación de la producción de aceite de oliva en la última década, la desmesura en el consumo de agua para regadíos pasando a consumir mas del 45% de todo el regadío andaluz y las características económicas que presentan las nuevas técnicas de cultivo en espaldera que multiplican por 4 las producciones, además de mecanizar la recolección dejando en el aire millones de peonadas, están provocando un crecimiento desmesurado del sector, desplazando a los olivares tradicionales y a los regadíos, localizándose en las mejores tierras de cultivo de la Vega, banalizando el paisaje: el olivar ya no se verá como un árbol sino como un seto. Todo ello impulsado por las características económicas ligadas a la reforma de la PAC de subvencionar a la producción, hacen que la inversión de los fondos especulativos vean con buenos ojos entrar en el olivar de espaldera: ingresos garantizados por la PAC, y por los seguros a la producción, costes contratados de antemano con empresas agrícolas especializadas, y, por tanto, rentabilidad asegurada. Esto es lo que creo que está hoy impulsando una ‘burbuja olivarera’ “ (López Peña, comunicación verbal).
290 BUENAVENTURA DELGADO / JUAN F. OJEDA / JUAN INFANTE AMATE / CARMEN ANDREU REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 BIBLIOGRAFÍA AGUILAR, M. (1992), Las haciendas. Arquitectura culta en el olivar de Sevilla. Sevilla: Universidad de Sevilla. ANDREU, C. (2012) Pinturas y visión subjetiva del olivar, Sevilla: Universidad de Sevilla (inédito) ANGLES, S.(1999), “The changes in the olive-growing geography of Andalusia”, Olivae, 78, 12–22. ANTROP, M. (2005), “Why landscapes of the past are important for the future”. Landscapes and Urban Plannig, 5-70, 21-34. ARAQUE, E., GARRIDO, A. y CRESPO, J.M. (2009), “Muestrario de paisajes olivareros de Sierra Mágina”, en: El Olivar: Paisaje, Patrimonio y Desarrollo Sostenible. Jaén: Actas del Seminario Hispano-Francés. Gráfi cas La Paz. BERNAL, A.M. y DRAIN, M. (1975), Les campagnes sevillaines aux XIXe-XXe siècles, Paris: E. de Boccard BERQUE, A. (2009): El pensamiento paisajero. Madrid: Biblioteca Nueva. BEVILAQUA, P. (1999), “Clima, mercato e paesaggio agrario nel mezzogiorno”. En Bevilaqua, P. (ed.). Storia dell’agricultura italiana in etá contemporanea. Vol. I: Spazi e paesaggi. Venecia: Marsilio Editori, 643- 676 CABALLERO, J.V. (2012), Los valores paisajísticos. Bases para una teoría hermenéutica. Sevilla (inédito). CALDERÓN, E. (2002), Manejos tradicionales del olivar en la comarca de los montes orientales (Granada). Universidad Internacional de Andalucía: Tesis de Maestría en Agroecología y Desarrollo Rural Sostenible. DE GRAAF, J. y EPPINK, L. (1999), “Olive oil production and soil conservation in southern Spain, in relation to EU subsidy policies”, Land Use Policy, 16, 259 -267. DELGADO, B.(2004) Cambio de Paisaje en el Aljarafe durante la segunda mitad del siglo XX. Sevilla: Diputación Provincial. DELGADO, B.(2002-2011) Cuadernos de campo (inéditos). DELGADO, B.(2011) Refl exiones sobre el olivar. (inédito). FLORIDO TRUJILLO, G. (1996), Hábitat rural y gran explotación en la Depresión del Guadalquivir. Sevilla, Junta de Andalucía: Consejería de OP y T. GAMERO, M. (1993), El Mercado de la tierra en Sevilla. Siglo XVIII. Sevilla: Universidad de Sevilla y Diputación Provincial de Sevilla. GARCÍA BRENES, M.D. (2006), “El olivar en Andalucía y el sistema de protección de la Unión Europea”, Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 145, 153-176 GARRIDO, L. (2007), El olivar de Jaén en los siglo XIX y XX: una trayectoria de éxito. Jaén: Universidad de Jaén GEA, Grupo de Estudios Agrarios (2002), “Propiedad y explotación en la Historia Agraria de Andalucía. Una visión de conjunto”, en González de Molina, M. (ed.), La Historia de Andalucía a Debate 2. El campo andaluz. Granada: Antrhopos y Diputación Provincial de Granada. GÓMEZ, J.A. (2009), Olivar sostenible. Prácticas para una producción sostenible de olivar en Andalucía. Córdoba: Junta de Andalucía. GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, F. (1992), La frutalización del Mediterráneo. En VV.AA. Paisaje mediterráneo. Milán: Electa, 42-67. GUZMÁN, J.R. (2004), El palimpsesto cultivado. Historia de los paisajes del olivar andaluz. Sevilla: Consejería de Agricultura y Pesca, Junta de Andalucía. GUZMÁN, J.R. y ZOIDO, F.(2012) El olivar andaluz en su dimensión paisajística. Espacio vivido y paisaje sentido. (en prensa) HERRERA, A. (1980), El Aljarafe sevillano durante el Antiguo Régimen. Un estudio de su evolución socioeconómica en los siglos XVI, XVII y XVIII. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla. INFANTE, J. (2011) Ecología e historia del olivar andaluz. Un estudio socioambiental de la especialización olivarera en el sur de España (1750-2000). Tesis doctoral inédita. Facultad de Humanidades. Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. INFANTE, J. (2012)El carácter de la especialización olivarera en el sur de España. Ecología, campesinado e historia. DT-SEHA, 01-12, Documentos de Trabajo de la Sociedad Española de Historia Agraria.
291 LOS OLIVARES ANDALUCES Y SUS PAISAJES DISTINTIVOS DEL MUNDO... REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 96, I.S.S.N.: 0213-7585 (2013), PP. 267-291 JUNTA DE ANDALUCÍA (2004), Geografía de los paisajes del olivar andaluz. Sevilla: Consejería de Agricultura y Pesca, Junta de Andalucía. KEYS, A. (1970), “Coronary heart disease in seven countries”, Circulation, 41, 1-211. LANDESCHI, G.B. (1994[1770]), Interpretación del paisaje agrario de la Toscana en el siglo XVIII. Alicante: Universidad de Alicante. LÓPEZ, C. (2012), Valores paisajísticos de las Sierras del Estrecho (Cádiz). Una perspectiva hermenéutica. Tesis doctoral inédita. Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Sevilla. MARTÍNEZ, M. (1995), Revolución liberal y cambio agrario en la Alta Andalucía. Granada: Universidad de Granada. MATA, R. (1981): “Notas sobre la situación actual de la gran propiedad en la Campiña giennense”. Estudios Geográfi cos, nº 136, págs. 139-165. MATA, R. (1987), Pequeña y gran propiedad agrarias en la Depresión del Guadalquivir, siglos XVIII-XX, 2 vols. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. MATAIX, J., BARBANCHO, F. J. (2008), El aceite de oliva. Alma del Mediterráneo. Jaén: Universidad de Jaén. MUÑOZ ROJAS, J. A. (2006), Textos poéticos (1929-2005). Madrid: Cátedra, Letras Hispánicas. NOGUÉ, J. (2009), Entre paisajes. Barcelona: Ámbit Servicios Editoriales. OJEDA, J.F. (1987) Organización del territorio en Doñana y su entorno próximo. (Almonte). Siglos XVIII-XX. Madrid: Ministerio de Agricultura - ICONA. Monografías, 49. OJEDA, J.F. (2011) “El viñedo del Condado de Huelva”, en MOLINERO, F., OJEDA, J.F. y TORT, J. Los paisajes agrarios de España. Caracterización, evolución y tipifi cación. Madrid, Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, 395-404 PARIAS, M. y GAMERO, M. (1997), “Haciendas: las torres del paisaje olivarero sevillano”, en VVAA, I Congreso de Cultura del Olivo. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses, 121-138. RINCÓN, W. (2007), El olivo en el arte español, en VVAA, I Congreso de Cultura del Olivo, Jaén: Instituto de Estudios Jiennenses, 73-100. ROGER, A. (1997), Court traité de paysage. Paris: Gallimard. (traducción española, 2002) SABATÉ, I. (1992), Las haciendas de olivar en la provincia de Sevilla. Sevilla: Diputación Provincial. SCHEIDEL, A., KRAUSMANN, F. (2011), «Diet, trade and land use: a socio-ecological analysis of the transformation of the olive oil system», Land Use Policy, 28, 47-56. VILLA, J.(2005), Crónica de las arenas. La otra cara de Doñana. Sevilla: Planeta. VV.AA.(2009), Atlas de la historia del territorio de Andalucía. Sevilla: Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, Junta de Andalucía. VV.AA. (2009), Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Sevilla. Sevilla: Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. ZAMBRANA, J.F. (1987), Crisis y modernización del olivar. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. ZAMBRANA, J.F. (2006), El sector primario andaluz en el siglo XX. Sevilla: Instituto de Estadística de Andalucía. ZOHARY, D., HOPF, M. (1994), Domestication of plants in the Old World, Oxford: Clarendon Press ZOIDO, F. (2012), “El paisaje, un concepto útil para relacionar estética, ética y política”, Scripta nova, 407 (edición electrónica)