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Escenarios de habitabilidad contemporánea : la obra de Sophie Calle

Amador Gálvez, María

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ESCENARIOS D E HABITABILIDAD CONTEMPORÁNEA LA OBRA DE SOPHIE CALLE TRABAJO FIN DE GRADO maría amador gálvez o7 · septiembre · 2015 trabajo fin de grado Autor: maría amador gálvez Tutor: Carmen Guerra de Hoyos Departamento: Historia, teoría y composición arquitectónicas Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Sevilla o7 de septiembre 2015 -sevilla- ESCENARIOS D E HABITABILIDAD CONTEMPORÁNEA LA OBRA DE SOPHIE CALLE TRABAJO FIN DE GRADO maría amador gálvez o7 · septiembre · 2015 palabras clave: experimentar, cotidianidad, intimidad, instalación, habitación, doméstico. presentación y exposición: · motivaciones : 9 · estado de la cuestión : 11 · objetivos y metodología :13 exhibición: · desarrollo :15 · Los durmientes :21 · El hotel : 28 · El cumpleaños : 38 conclusiones : 44 ÍNDICE 8 bibliografía: · Auster, Paul (1999), Leviatán. Barcelona, España, Anagrama. · Baudrillard, Jean (1969), El sistema de los objetos. México, letra-e. · Bestué, David (2oo8), Historia de la espuma. Barcelona, España, Obra Social “Sa Nostra”, Caixa de Balears. · Borja-Villel, Manuel (2o14), “ La (in)utilidad del arte contemporáneo”, Carta: revista de pensamiento y debate del Museo nacional de arte Reina Sofía, 5, p.1-2. · Calle, Sophie (2oo2), Les Dormeus. Francia, Actes Sud. · Calle, S., Auster, P. (2oo7), Sophie Calle: Double Game. Nueva York, EE.UU, Violette Editions. · González Fernández, Ángela de la Cruz (2o14), Una propuesta expositiva de la habitabilidad contemporánea y sus escenarios. Tesis Doctoral, Universidad de Málaga. · Groys, B. (2oo8), “De las instalaciones: Un diálogo entre Ilya Kabakov y Boris Groys”. Otoño 1990. Cuartillas 5. Lugar a dudas, X, p. 5. · Guerra de Hoyos, C. (2o1o), “Hacer es actuar. Una revisión del acto creativo desde la contemporaneidad, archivo digital. · Guerra, C., Pérez, M., Tapia, C., (2o15), “La copia en la era de los medios de comunicación”. · Gutiérrez Mora, Dolores (2oo9), Condiciones para la habitabilidad desde la cultura contemporánea. Trabajo fin de Máster (Ciudad y arquitectura sostenible), Universidad de Sevilla. · Kaprow, Allan (2oo7), La educación del des-artista. Madrid, España, Árdora. · Luiselli, Valeria (2o13), Papeles falsos. Madrid, España, Sexto piso. · Luiselli, Valeria (2o11), Los ingrávidos. Madrid, España, Sexto piso. · Pardo, José Luis (1996), La intimidad. Valencia, España, Pretextos. · Pla Serra, M. (2oo9), “Enric Miralles y Raymond Queneau”, DC Papers, revista de crítica y teoría de la de arquitectura, 17-18, p.249-252. · Rendell, J. (2oo9), “Critical Spatial Practice”, archivo digital. · Rendell, J. (2oo6), “Escritura de lugar: práctica espacial crítica”, archivo digital. · Sloterdijk, Peter (2oo6), Esferas III. Madrid, España, Siruela. · Sierra Delgado, José Ramón (1996), Sobre el destino poético de los objetos cotidianos. En la casa del artista adolescente no habita el diseño. Barcelona, España, ETSAB. nota: todas las imágenes utilizadas en el análisis de la obra “los durmientes” están sacadas de: Calle, Sophie (2oo2), Les Dormeus. Francia, Actes Sud todas las imágenes utilizadas en el análisis de las obras “el hotel” y “el cumpleaños” están sacadas de: Calle, S., Auster, P. (2oo7), Sophie Calle: Double Game. Nueva York, EE.UU, Violette Editions 9 “Si hay un aspecto infinito del espacio, no es su expansión sino su reducción, aunque solo sea porque ésta, por raro que parezca, siempre es mas coherente. Está mejor estructurada y tiene más nombres: célula, armario empotrado, tumba.” —Joseph Brodsky. Menos que uno, 1987— Se parte del interés propio de encontrar diferentes representaciones, diferentes significados y planteamientos de la habitación humana a través de diversas prácticas artísticas que, con o sin intención de hacerlo, reflexionan sobre nuevos modos de habitar y dejan a un lado lo puramente arquitectónico como principal medio creador de espacios. Obviar de momento la práctica —la construcción— como método de ayuda y reflexión en la búsqueda de un nuevo significado de “habitación contemporánea” y buscar lugares e individuos concretos que ensayen diferentes modos de hacer, nuevas propuesta de acción (1). Buscar nuevas condiciones propicias y propias para la habitabilidad sin necesidad de ningún tipo de imposición o regla. Propicias refiriéndose a su potencial fenomenológico, propias refiriéndose a cada uno como sujeto capaz de crear microterritorios para su habitabilidad personal, que sean ellos quienes se auto impongan sus nuevos modos de hacer y de crear. Partir de la idea de “casa” no solo como lugar que se habita como espacio físico, sino como interior en el que acontecen todo un conjunto de experiencias y valores: el escenario donde se desarrolla la vida, un escenario capaz de promover un imaginario de identidad en el que el individuo se reconoce y por ello lo defiende y lo ama. De ahí la importancia de tener conciencia de nuestra relación con el espacio que habitamos, de las relaciones entre los objetos, de las relaciones que surgen entre ellos y nosotros. Explorar la intimidad de esos lugares, no la intimidad como individualismo de una sociedad moderna que la reconoce como privada y la experimenta en la absoluta soledad, sino como la verdad acerca de uno mismo, la comunicación sin adjetivación (2). Adentrarse en esos espacios de creación que comunican, que se exponen y se dejan experimentar de alguna forma ante un espectador desconocido que no solo actuará como receptor, sino como agente, como parte activa de la actuación. En definitiva: se pretende llegar a una justificación de las proposiciones que conlleva el título de la investigación, Escenarios de habitabilidad contemporánea: la obra de Sophie Calle, siendo la elaboración del titulo resultado del propio proceso de investigar diferentes modos de habitar a través de la experiencia, el deseo y la experimentación; de aprehender diferentes métodos en los que partiendo de bases teóricas se llegue a través de esta experimentación a la producción de objetos y espacios, algo que actualmente es casi imposible de lograr en el diseño arquitectónico. 16 enunciados dejan entrever nuevas propuestas habitacionales. No nos centraremos en llegar un a fin en cuestión sino en intentar entender y desmenuzar el proceso que conlleva el desarrollo de la acción. Desarrollar formas de habituar como experimentación, indagando en la idea de producción de un espacio como habitáculo. Aproximarnos a la casa como extensión del propio cuerpo, encontrar un imaginario de identidad en el que el individuo se reconozca. Unir arte y vida para Sophie Calle es admitir un lugar de encuentro entre ambos, pero también un punto de huida de la vida cotidiana. Rescatar momentos extraordinarios de la cotidianidad donde siempre parece que no pasa nada, que todo está por pasar. En la obra de Sophie Calle no solo ella se expone y se exhibe, hace que personajes anónimos participen en ello, hace que los sintamos vulnerables, nos los comunica. Al igual que lo que un lector puede llegar a saber de María no son únicamente contenidos de su privacidad, aquello que mantienen en secreto, lo que el lector llega a conocer de ellos es su intimidad, es decir, el modo en que se sienten ellos mismo. Y ese mismo conocimiento no destruye la intimidad de esos personajes, no la viola ni la profana, la comunica. No se quiere hablar de lo íntimo como lo más interno, lo más interior, se quiere hablar de la habitación, de la comunicación, de la intimidad como efecto del lenguaje (12). Esto no significa que el acto creativo de Sophie Calle constituya un caso aislado, sino que se intenta hacer entender que esta creatividad es asequible y está siendo ejercitada en diferentes grados y puesta de manifiesto, no solo por el hecho de la creación, sino por las atmósferas que las propician, las arquitecturas que las acogen. Estas obras interesan en especial por lo común del ámbito doméstico, de la habitación y del dormitorio, de cómo estos espacios se transforman en escenarios intimistas, en escenarios de acción que dan pie a una serie de acciones espontáneas de las que no solo la artista es protagonista. ……………………………………………… > (9) Véase diálogo entre Borys Groys y Kabakov: Para Kabakov tiene sentido que la instalación y la performance se hayan impuesto en el arte de nuestros días, pues considera que la pintura ha llegado a un estado de agotamiento como mero objeto. No quiere decirse que la pintura haya sido desplazada por la instalación, sino que pasa a formar parte de ella. La instalación está orientada al espectador y a para su exhibición fue necesaria la creación de museos, de espacios específicos para su representación. Este es el aspecto que Groys critica, la atemporalidad de la pintura es una cualidad artística que nunca tendrá la instalación, la instalación como evento. Kabakov sigue defendiendo y reafirmando que la instalación nace con el fin de ser expuesta, que sus mismos precursores hablan del no arte como medio para llegar a un fin. Groys, B. (2oo8), “De las instalaciones: Un diálogo entre Ilya Kabakov y Boris Groys”. Otoño 1990. Cuartillas 5. Lugar a dudas, X, p. 5. > (1o) Archivo de correspondencia entre Artaud y Riviére con motivo de las publicaciones de unos poemas del primero en la revista que dirigía el segundo. > (11) Véase: González Fernández, Ángela de la Cruz (2o14), Una propuesta expositiva de la habitabilidad contemporánea y sus escenarios. Tesis Doctoral, Universidad de Málaga, p-2o. > (12) Pardo, José Luis (1996), La intimidad, p-39. 21 “Pedí a varias personas que me concedieran unas horas de su sueño. Que vinieran a dormir a mi cama, que se dejaran fotografiar, que se dejaran mirar. Que respondieran a algunas preguntas. A cada persona le propuse una estancia de ocho horas: el tiempo que se acostumbra a dormir diariamente. Contacté por teléfono con cuarenta y cinco personas: desconocidos cuyos nombres habían sido sugeridos por conocidos comunes, algunos amigos y vecinos del barrio. Mi habitación tenía que constituir un espacio constantemente ocupado durante ocho días, sucediéndose los durmientes a intervalos regulares.” (13) El planteamiento de esta acción se basa en la ocupación de la cama de la artista Sophie Calle por veintiocho personas que se suceden a intervalos más o menos regulares durante ocho días, desde el o1 de abril de 1979 a las 17:oo h. hasta el o9 de abril de 1979 a las 1o:oo h. Veintiocho invitados entre los que cuentan amigos, familiares, vecinos y varios desconocidos a los que la artista invita a dormir en su lecho y somete a una serie de preguntas triviales a modo de entrevista. Ella como anfitriona les ofrece comida, sábanas limpias, los escucha y los recibe con cierto interés, pero siempre con un comportamiento distante y frío, no se trata de entrar en la vida privada de cada uno, sino de establecer un contacto neutro y distante. Todo esto lo documenta en una serie de 173 fotografías y 23 textos explicativos. Como se ha dicho anteriormente, la obra de Sophie Calle no interesa por su carácter artístico, sino por su inquietud de crear y descubrir nuevos comportamientos desde lo personal y lo cotidiano. En esta obra la artista se interesa por crear situaciones arbitrarias que toman las formas de un ritual, por plantear unas mínimas reglas de juego y dejar que suceda lo inesperado, por conocer cómo y de que manera actúan los demás en un territorio que les es impropio. Explora el comportamiento de diferentes individuos sometidos a una misma actividad, pone en juego la cotidianidad y la intimidad, tanto la propia como la ajena, y no solo eso, también el espacio de su dormitorio y de su cama, uno de los lugares más íntimos de la casa, el espacio donde más se reitera el mismo comportamiento, el acto del sueño, la pérdida de consciencia. Sophie se empeña en estudiar lo ajeno en un terreno en el que se siente anfitriona, en el que controla la situación, su cama. Su cama como escenario en el que analizar los comportamientos humanos intentando captar lo más profundo de cada uno de ellos. En los durmientes cada uno de los invitados expone la actividad natural e íntima de dormir y sus comportamientos cotidianos en un espacio tan propio para la artista como es su cama y tan ajeno para el invitado como es el lecho de otro. Se produce aquí un componente de extrañamiento, no solo respecto al lugar-habitáculo que se presenta como ajeno para el visitante, sino al hecho de soñar en cama de otro, de saber que estás siendo observado, que estás siendo expuesto en un momento de máxima individualidad. Un espacio tan común como el de la cama de pronto se hace ajeno por ser de otro, se invade y se intenta hacer propio, pierde la función para la que le vemos sentido y pasa a ser un escenario para la 22 acción, para la exhibición. La cama se convierte en protagonista, la cama como hogar, como lugar íntimo en que se desarrollan un serie de actividades concretas, un lugar en que se sueña, en el que el cuerpo está relajado, el espacio donde el ser se vuelve inconsciente de sus actos, donde cada uno puede ser otro de pronto se convierte en pantalla de cine, en un juego de observar y ser observado, en un lugar donde desarrollar comportamientos habituales bajo la mirada de una fotógrafa, se convierte en exposición. La cama pasa de ser un lugar propio y privado a ser un confesionario de preguntas banales, un lugar en el que conocer al extraño a través de la observación de sus comportamientos y objetos. En este énfasis por encontrar nuevos comportamientos a través de individuos diferentes, y que por tanto generan nuevas prácticas para cada nueva situación a pesar de lo común del espacio donde se desarrollan, hace que ese habitáculo vaya sufriendo continuas transformaciones durante periodos de apenas ocho horas. Los cuerpos como modificadores de espacios, la forma en la que cada ser habita ese espacio, como los objetos, su disposición y el orden aleatorio que adquieren son signos de las formas que cada persona tiene a la hora de ocupar y habitar esa estancia. Estos cuerpos inmóviles y sumergidos en sus más profundos sueños, renuncian a su anonimato, se vuelven vulnerables ante la mirada ajena de la fotógrafa, que intenta tomar distancia respecto a ellos, la mirada debe ser exterior y extraña respecto al espacio propio, pero no por ello trayendo lo ajeno al espacio propio, no se trata de dormir en una cama y hacerla nuestra, sino que se mantenga como algo impropio y que desde ese lugar en el que también yo me instauro, cada uno aporte lo que pueda (14). “Me he propuesto muchas veces hacerle caso: es preciso hacer la vida en otros cuartos, repito para mí. Tienes que mirarte en espejos de otros baños más seguidos —me dice él—”. (15) En todo este proceso de observación, la artista hace anotaciones breves, se ayuda de la fotografía como método de plasmar la realidad, de poder contar hechos, los acontecimientos para poder mostrar un material que no es más que situaciones y procesos que ella provoca. Convierte a sus invitados en objeto de estudio para su investigación observando la evolución de sus posturas, sus expresiones, sus movimientos durante el sueño. Lo accidental de la obra cobra la misma importancia que lo previsto, estas situaciones provocadas siempre responden a un planteamiento previo. Las fotos y los textos la artista toma y anota durante esos ocho días son herramientas de trabajo que se plantean como miradas detenidas. La cama de Sophie se convierte en un 23 gran lienzo donde proyectar la intimidad de sus durmientes. ……………………………………………… > (13) Véase: Calle, Sophie (2oo2), Les Dormeus. Francia, Actes Sud. > (14) Véase: Gutiérrez Mora, Dolores (2oo9), Condiciones para la habitabilidad desde la cultura contemporánea. > (15) Luiselli, Valeria (2o13), Papeles falsos. Madrid, España, Sexto piso. 32 En el transcurso de los días algunas habitaciones se desocupan y vuelven a ocuparse por diferentes huéspedes. Otras quedan vacías, completamente deshabitadas a excepción del mobiliario que permanece. La habitación seguirá intacta, inmóvil, mientras es el hombre el que explora sin abandonar sus posesiones, llevando siempre consigo algo de su hogar. El espacio que antes se nos presentaba como algo ajeno e impersonal se vuelve más familiar a medida que pasan los días y las habitaciones se muestran más usadas. Así, para Sophie, los huéspedes que antes se presentaban como algo extraño se vuelven más familiares a medida que pasan los días y las habitaciones se muestran más habituadas. Es el momento en el que la habitación llega a su máxima expresión, la habitación como lugar donde acontecen los hábitos. De las relaciones que se producen entre el espacio y sus objetos surge el espacio de la habitación, el espacio cambiante de la vida, por tanto este entramado depende, además de la arquitectura, de la entidad de los objetos y de las correspondencias creadas entre ellos (19). Se observa como objetos que suelen ser comunes a varias habitaciones se transforman dependiendo de su dueño o de su contenedor, cómo alcanzan nuevos significados dentro del universo al que pertenecen, cómo un mismo objeto puede presentarse banal o despreciable, digno o admirable dependiendo de cada situación. Sophie consciente o inconscientemente mediante la toma de fotografías va creando un imaginario de vidas que en un principio se le presentaban ajenas. Todas las piezas, todos los enseres y situaciones fotografiadas se convierten en reliquias, pasan a ser objetos expuestos. La habitación se convierte así en un pequeño museo de piezas que se exponen y se disponen a lo largo y ancho de toda la habitación. No un museo como contenedor de objetos para la contemplación sino como casa capaz de contener la cotidianidad de la vida. ……………………………………………… > (16) Véase: Calle, S., Auster, P. (2oo7), Sophie Calle: Double Game. Nueva York, EE.UU, Violette Editions, p-4o. > (17) Véase artículo: Guerra de Hoyos, C. (2o1o), “Hacer es actuar. Una revisión del acto creativo desde la contemporaneidad”, archivo digital. > (18) Véase: Sloterdijk, Peter (2oo6), Esferas III p-387. Madrid, España, Siruela. > (19) Sierra Delgado, José Ramón (1996), Sobre el destino poético de los objetos cotidianos. En la casa del artista adolescente no habita el diseño. Barcelona, España, ETSAB. 38 “Desde los catorce (desde los veintisiete) años había guardado todos los regalos de cumpleaños que le habían hecho: aún envueltos, pulcramente ordenados cronológicamente en estantes. De adulta celebraba cada año una cena de cumpleaños en su honor, a la cual invitaba siempre a tantas personas como años cumplía” —Paul Auster, Leviatán, 1999— “ El día de mi cumpleaños siempre me agobiaba pensando que la gente se olvidaría de mi. En 198o, para liberarme de esa ansiedad, decidí que cada año, y si fuese posible cada nueve de octubre, invitaría a cenar al número exacto de personas correspondiente a mi edad, incluyendo a un extraño elegido por uno de mis invitados. No usaría los regalos que recibiese, los guardaría como muestra de afecto. En 1993, al cumplir los cuarenta, puse fin a este ritual.” (2o) De nuevo Sophie Calle se sumerge en un juego donde ella misma, en este caso como anfitriona, se impone sus propias reglas. Esta propuesta se basa en la acumulación de objetos por parte de la artista. Cada nueve de octubre, fecha de su aniversario —desde 198o hasta 1993— reunía a tantos invitados como años cumplía incluyendo a un extraño que uno de sus invitados elegiría. Durante este periodo decidió que no haría uso de los regalos que recibiese, sino que los guardaría como muestra de afecto. Los regalos recibidos los acumularía en un armario año tras año, los fotografiaría como proceso de documentación del ritual que repetía anualmente. A pesar de lo reiterativo de la acción, este ritual que en principio se celebraría anualmente hasta el día de su cuarenta cumpleaños, suponía un acontecimiento mutable según las circunstancias que se daban tanto por parte de los invitados como por parte de la anfitriona. Unas veces le resulta imposible organizar la comida por encontrarse fuera de la ciudad, otras veces no acudían todos los invitados al evento, o no todos llevaban regalos. Otras los regalos le eran tan sumamente provechosos, que Sophie se veía obligada a romper las reglas del juego y los usaba como objetos útiles para su cotidianidad, para su rutina de la vida diaria: unas botas para el invierno, una lavadora, unos zapatos de tacón. El armario que Sophie Calle utiliza para el almacenaje de los presentes es siempre el mismo, no existe una relación concreta entre el mueble y su contenido. La artista elige un mueble con unas características muy básicas, que tanto por su forma como por su materialidad, posibilite la exposición y el almacenaje de casi cualquier tipo de objeto y que de cabida a un número más o menos sabido de regalos. La distribución de los objetos en su interior variaría según el contenido, según el tamaño y número de objetos a exponer, según que cosas le interese mostrar en un primer plano dependiendo de la forma en la que las quiera contar. Como dice Baudrillard, existen tantos sistemas y criterios de clasificación como objetos mismos en el mundo: según su talla, su grado de funcionalidad, su forma, su duración, el 39 momento del día en el que aparecen, la materia que transforman. Todo objeto es capaz de transformar. Sophie Calle transforma y hace propio el mueble mediante la experiencia de la acumulación. En un universo donde la homogeneización de los muebles se ha llevado hasta el extremo, ella nos plantea nuevas experiencias mediante las cuales reinventar la rutina, otorga a los objetos un carácter fetichista comparable al de una colección de arte. Groys hablando de la instalación El Baño que presenta Kabakov en la novena documenta de Kassel, plantea que las viviendas también pueden servir como metáforas de una colección de arte, porque son per se colecciones de objetos reunidos por sus moradores bajo puntos de vista privados, la mayoría de las veces banales. Todos estos objetos reunidos por la artista llevan detrás una historia propia y desconocida, el mueble esta vez no es más que un contenedor de micro historias, lo que interesa no es la relación de los objetos con las personas , sino las historias conectadas con esos objetos.(21) Las exposiciones espontaneas solo se diferencian de las colecciones en las galería de arte en el hecho de que sus visitantes deben ser conocidos del morador-coleccionista, es este caso invitados a la comida que Sophie Calle celebra con motivo de su cumpleaños. Groys deja claro que en su forma normal, las viviendas son anti exposiciones que funcionan como colecciones privadas. El arte no estará entonces en los objetos, sino en el uso simbólico de lo que se haga con ellos, en la forma particular en la que se utilizan las propiedades perceptivas de un objeto de una idea o de una sensación para proyectar nuestra identidad como forma de conocimiento. El arte está en conceder valor a estos modos de relación con el mundo y consolidarlos como modelos operativos abiertos a nuevas estrategias. ……………………………………………… > (2o) Véase: Calle, S., Auster, P. (2oo7), Sophie Calle: Double Game. Nueva York, EE.UU, Violette Editions, p-196-197. > (21) Véase: Sloterdijk, Peter (2oo6), Esferas III p-4o1. Madrid, España, Siruela.