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Mano blanca y otros poemas

Paredes, Yenny

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57 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2007 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2007.i06.08 Yenny Paredes 56 Revista Internacional de Culturas y Literaturas ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2007.i06.08 Yenny Paredes MANO BLANCA Y OTROS POEMAS WHITE HAND AND OTHER POEMS Textos del libro MANOBLANCA Y OTROS POEMAS De Ciudad que palpita El Lirio y el Espanto I Hay un olor a estiércol y amapola en el ambiente. Los maniquíes vestidos de novia se frotan contra los escaparates Como si algo buscaran los obreros continúan levantando la costra de las calles Alguien dijo que este día sería Frágil como la muerte Por la ventana pasan sólo las sombras de pájaros que nunca imaginaremos. II Enrojecen los semáforos. Un niño pasa corriendo con un remolino entre las manos Hay máscaras colgando del tendido eléctrico Yo he visto humedecerse los ojos de la calle En el hospital hay sábanas azules flameando hacia la muerte Una cama vacía se despierta reclamando cuerpos. III Se empañan por dentro las vitrinas. Un esqueleto pasa conduciendo un automóvil Nos queda apenas el grito de un lirio cortado en el bolsillo El camión de la basura recolecta territorios triciclos oxidados dentaduras postizas Alguien me quiebra brazos y piernas Enrojecen los semáforos. IV Un vago permanece incrustado en la vereda barajando entre sus dedos los rostros que pasan Yo lo mantengo enhebrado a mi retina como un pez silencioso y terrestre Estoy viendo humedecerse los ojos de la calle mientras las palas mecánicas se acercan Hay un olor a estiércol y amapola en el ambiente. Paisaje con Mujer en Medio La lluvia deposita sus puntos suspensivos sobre el cemento. A manos de parejas y delincuentes habituales empiezan a florecer los paraguas. La sombra de un árbol en la otra orilla cruza el río temblorosa hasta rozarme los zapatos. El cráneo de la luna nos observa incrédulo. Las campanas de la tarde marcan los últimos latidos de la anciana ebria que se deja diluir lentamente bajo el puente. 59 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2007 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2007.i06.08 58 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2007 ISSN: 1885-3625 Yenny ParedesMano blanca y otros poemas DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2007.i06.08 Los niños envejecen de golpe. La Llave Para poder llorar los hijos toman prestado el rostro de la abuela muerta. Dios sigue siendo una piedra que se llena de musgo en el jardín de al lado. Con la memoria en llamas en medio de una lucidez terrible tiemblo me empapo sigo encontrando trozos de espejo en las veredas. Alguien dijo que este día sería frágil como la muerte. Un candado habita en la puerta de la iglesia. Con un beso ciego atravieso el silencio y me hundo en la pupila de esta noche inabarcable. Como un Trapecista Sobre un Trazo de Luz La ciudad te escribe preguntas en las esquinas. Se abre la noche y florecen signos de interrogación en los semáforos. Deambulas por la calle buscando una boca precisa que te nombre depositando pasos en la línea blanca como un trapecista sobre un trazo de luz. Atraviesas la noche recuerdas que el poema alguna vez fue un puente tendido entre tu abismo y el abismo de otros el viento lamía los cuerpos y te esperaba luego entre las sábanas de la página. Ahora extraviada la pértiga avanzas con cautela sobre la línea blanca. Los pasos que describes son puntos suspensivos a punto de caer rodando hacia el silencio. De Fragmentos de Invierno V Estoy incendiando mi cabellera salgo a correr desnuda bajo la lluvia y voy abriendo los cercos podridos por el otoño. Sobre mi cabeza se estrellan panales de agua un relámpago triza el pizarrón del cielo los perros insultan al viento y el viento huye a esconderse en las alcantarillas. Debiera yo pedirte perdón por este invierno. Mi boca se llena de pájaros ciegos. Soy un pañuelo dormido bajo la lluvia. No sé dónde iré a encallar cuando la noche quede en ruinas. Hallazgo La ciudad se concentra en la esquina donde te encuentro La ciudad que palpita y ya no vuelve a ser la misma bajo tus zapatos. Porque todos los años que he vivido me condujeron a ti me visto de fiesta es decir me desvisto y el sol como una manzana roja cae sobre un horizonte hambriento. ( La madrugada nos sorprende envenenados con un gajo de cielo entre los dientes ) De En las Copas de Onyris Vértigo Habita la Muerte entre los dedos del fuego bailarina cálida crepitando su canción de cuna. En el ojo vertical de una llama instala ella su pupila azul y nos concede una tregua. Por eso nos quedamos inmóviles ante el fuego. Como un embrión que abre los ojos en el vientre como un gato desconcertado ante el espejo un sol cegado por sí mismo a mediodía un niño ebrio que contempla a sus abuelos apareándose en un acuario. El Espejo Quitarse la cáscara del día las luces de colores las ropas que a veces duelen despojarse de la risa Abrir la carne y encontrar el cuesco de la tristeza cuya constatación nos vuelve reales. Entrar en el cuadrante del espejo hundirse en ese otro cielo desarraigado de preguntas levantar la mirada y encontrar el ojo vertical que nos observa atravesando la frente. Y atravesar la frente. Separarnos en gajos abrir los ángulos gastados de la memoria trazar la cruda desnudez la necesaria cobijar el pez verde que nos navega. Desarmarnos Desglosarnos 61 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2007 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2007.i06.08 60 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2007 ISSN: 1885-3625 Yenny ParedesMano blanca y otros poemas DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2007.i06.08 zapateo sobre los tejados vestida de mortaja y viento lluevo me incendio gota a gota sílaba a sílaba lágrima a beso. Lluevo L l u e v o L l u e v o Y la sordera del tiempo… Corolario Hay que volver a la caligrafía Regresar al curso del papel Prescindir del filtro y el teclado Limpiar la voz de las retóricas Y la piel de los vestuarios El ojo del lente Liberar al hombre de sus nombres Desmenuzar los restos aún tibios del sol Hasta encontrar la primera gota De la noche que olvidamos. volver a lo que fuimos antes de tener un nombre y de tanto desbordarnos en el agua crucial del espejo reconstruirnos sin aditamentos con la honestidad de una gota de lluvia en la ventana del silencio. Textos del libro MIGRACIONES In Situ De regreso a la casa de las flores de plástico y cristos colgando de la pared El polvo duerme el sueño de los justos y me someten a interrogatorio los muebles. Ni una sola huella de mí. Ya no ejerzo la boca ni cuerpo tengo Aquí Yo Ahora estirándome como lombriz en la vereda lanzando mis caracolas al vacío Aquí Yo Ahora desnuda de ti suspendida en el acto de desamar Aquí Yo Ahora escupiendo palabras rojas en el lavamanos que se escurren sin vuelta atrás. In Actio Escapo hacia el borde de la cama a punto quedo de salirme de la página colgando de la cornisa como nieve herida por el sol. Sueño que mi cuerpo es mordido por cantaurias llego al pie de un árbol poblado de peces que nadan en el aire lento del verano mordisqueando frutas y pezones. Entre sábanas interminables masturbo este cuerpo salvajemente y luego el lento proceso de tu c a r e n c i a la ceniza espeluznante de la ira y un par de fósforos que se curvan crepitando con las cabezas adheridas y en llamas. Lluevo Se me trizan las palabras contra las paredes del cráneo lluevo esmeraldas y amatistas trituro entre los dientes lluevo me crepita un archipiélago de tripas lluevo abro los poros uno a uno al contacto del silencio lluevo