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Narrativas del amor: un estudio de caso de las columnas de Leila Guerriero

Ugarte Medina, Lola

Abstract

En este presente Trabajo Fin de Grado se estudiará una muestra de las columnas de la periodista y escritora Leila Guerriero con el fin de extraer unas conclusiones sobre la presencia del amor en ellas y cómo este sentimiento vincula la literatura y el periodismo en un género: la columna. Se llevará a cabo un rastreo de términos clave en las columnas para determinar cuáles podrían encuadrarse en la categoría del amor, se analizarán seis columnas de la escritora y los textos serán proporcionados a un grupo de muestra. Cabe destacar que a lo largo de todo el estudio, se usará el femenino genérico, haciendo alusión a las “personas”.

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1 FACULTAD DE COMUNICACIÓN TRABAJO DE FIN DE GRADO NARRATIVAS DEL AMOR: UN ESTUDIO DE CASO DE LAS COLUMNAS DE LEILA GUERRIERO Lola Ugarte Medina Dirigido por: Rafael González Galiana Grado en Periodismo Sevilla, 2024 2 Agradecimientos A Antonio, por escucharme siempre y hacerlo con una sonrisa. Gracias a ti. A mi abuelo, porque yo sí que valía. A mis amistades y familia, por sostenerme como se debía y darme la libertad necesaria. A mi tutor, por compartir mi tema favorito: el amor. A todas aquellas personas que sepan ver un poquito más allá y siempre encuentren el amor. 3 ÍNDICE DE CONTENIDOS CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN ............................................................................... 4 1.1. Palabras clave ........................................................................................................ 4 1.2. Resumen del TFG ................................................................................................. 5 1.3. Motivación y justificación .................................................................................... 6 1.4. Objetivos del trabajo ............................................................................................. 7 1.5. Hipótesis ............................................................................................................... 8 1.6. Metodología .......................................................................................................... 9 CAPÍTULO 2. PERIODISMO, LITERATURA Y AMOR ...................................... 10 2.1. Periodismo y Literatura: la columna .................................................................... 10 2.2. Amor, literatura y periodismo .............................................................................. 13 2.3. Periodismo “femenino” ........................................................................................ 15 CAPÍTULO 3. LEILA GUERRIERO ........................................................................ 17 3.1. Leila Guerriero: vida y obra ................................................................................. 17 3.2. Leila Guerriero: Teoría de la Gravedad .............................................................. 18 CAPÍTULO 4. ANÁLISIS DE LAS COLUMNAS .................................................... 20 4.1. Contextualización de las columnas ...................................................................... 20 4.2. Análisis de las columnas ...................................................................................... 22 4.3. Trabajo de campo ................................................................................................. 29 CAPÍTULO 5. CONCLUSIONES .............................................................................. 32 CAPÍTULO 6. BIBLIOGRAFÍA ................................................................................ 33 CAPÍTULO 7. INTRODUCCIÓN ............................................................................. 36 7.1. Columna 1: “Tus cosas” ...................................................................................... 36 7.2. Columna 2: “Mamita” ......................................................................................... 37 7.3. Columna 3: “Milagro” ........................................................................................ 38 7.4. Columna 4: “Instrucción 8” ................................................................................ 39 7.5. Columna 5: “Instrucción 14” .............................................................................. 40 7.6. Columna 6: “Pavor” ............................................................................................. 41 4 CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN 1.1. Palabras clave Las palabras clave del presenta Trabajo de Fin de Grado son las siguientes: amor, Leila Guerriero, periodismo, literatura, columnas, relación, familia, profesión. 5 1.2. Resumen del TFG En este presente Trabajo Fin de Grado se estudiará una muestra de las columnas de la periodista y escritora Leila Guerriero con el fin de extraer unas conclusiones sobre la presencia del amor en ellas y cómo este sentimiento vincula la literatura y el periodismo en un género: la columna. Se llevará a cabo un rastreo de términos clave en las columnas para determinar cuáles podrían encuadrarse en la categoría del amor, se analizarán seis columnas de la escritora y los textos serán proporcionados a un grupo de muestra. Cabe destacar que a lo largo de todo el estudio, se usará el femenino genérico, haciendo alusión a las “personas”. 6 1.3. Motivación y justificación. Descubro a Leila Guerriero hace unos años con la lectura obligatoria de Teoría de la Gravedad. En este compendio de las columnas publicadas en el periódico El País desde el año 2014, la periodista y escritora trata diferentes temas desde una honestidad y brutalidad que, en lo personal, me parecieron abrumadoras para hacer una lectura de corrido del libro. Sin embargo, la manera tan visceral que Guerriero usa para hablar de temas tan delicados como la muerte de sus padres, su infancia o las distintas etapas de una separación, recogidas en los 15 capítulos titulados Instrucciones, me removieron especialmente y, como apasionada de la literatura y estudiante de periodismo, me parece sugerente cómo combina ambas materias. Desde entonces, no solo la relectura del libro ha sido de obligado cumplimiento una vez al año, sino que empecé a preguntarme la manera en la que Guerriero entrelazaba periodismo y literatura y cómo trataba los temas sin alejarse por completo de ninguno de los dos ámbitos. Considero necesario centrar el estudio, además de en esta relación entre literatura y periodismo, en el amor. Porque, en las lecturas de las columnas de Guerriero, lo que atravesaba, de forma directa en algunas ocasiones y en otras tan veladamente que apenas parecía estar ahí, era el amor. El amor en todas sus formas, más allá del romántico preconcebido, y diluido a lo largo de toda una vida. Un amor transversal en todo lo que la escritora y periodista escribe en sus columnas. Un amor que cae sobre sus padres enfermos; que recibe de sus padres en su infancia y juventud; que le llega al recordar a su madre en su propia juventud, cuando ella aún no existía; que se rompe en una pareja consolidada; que se vuelca, al final del libro, en la escritura y en ella escribiendo y en su vida que gira entorno a escribir. Esta relación que se pretende hacer entre la literatura y el periodismo es debido a la percepción personal de la reciente deshumanización que hay en todo lo que se hace y la necesidad de vincular una de las mayores emociones humanas, como lo es el amor, con el trabajo diario de un profesional del periodismo. El periodismo es una profesión que deja muy pocos márgenes y espacios a hablar de algo más allá de los hechos y acontecimientos de la forma más fiel a la realidad posible. Por esto, hacer un análisis de las columnas de Leila Guerriero desde un plano no tanto periodístico, sino literario y emocional, puede ser lo idóneo para establecer todas estas conexiones y relaciones entre periodismo, literatura y amor, y converger en un punto en común que nos enseñe, también, otra parte de la profesión. 7 1.4. Objetivos del trabajo Este trabajo tiene como objetivo principal el de investigar sobre los signos de la dimensión emocional del periodismo que se muestran en las columnas. Así, se pretende analizar el modo en que ciertos pilares y referentes de la literatura, como el amor, contribuyen a la humanización del periodismo. Si bien es ese el objetivo principal, se plantean también otro objetivos secundarios: - Analizar una muestra seleccionada de las columnas de la periodista Leila Guerriero para ver la manifestación del amor en ellas. - Sondear un grupo de muestra para comprobar si estas personas comparten una misma percepción sobre las columnas. - Elaborar una ficha de extracción de datos para examinar, cuantitativa y cualitativamente, el amor en las columnas de la periodista. 8 1.5. Hipótesis. Este proyecto se funda en la necesidad de comprobar una existente relación directa entre literatura y periodismo, por lo tanto, se formulan las siguientes hipótesis: - El periodismo y la literatura son interdependientes, como un maridaje. El periodismo se nutre de la literatura y viceversa. - De todos los géneros periodísticos, la columna, junto con la crónica y el perfil, son los géneros más literarios y narrativos propiamente dichos. - El amor es una constante y tiene mucha presencia en lo que Leila Guerriero escribe, especialmente en sus columnas, a pesar de que esto no siempre se aprecie de forma clara o directa, pero sí tangible. 9 1.6. Metodología Para abordar este estudio y desentrañar todo lo relacionado con el amor en las columnas de Leila Guerriero, se procederá al análisis de seis de sus columnas. Además, estos textos se incluirán en un estudio de campo que involucrará a cinco individuos con perfiles diversos: una persona aficionada a la literatura, una persona lectora a diario de periódicos, una persona sin grandes conocimientos literarios, una persona habituada a la obra de Guerriero, y alguien con especial sensibilidad hacia los sentimientos y emociones. Estos participantes recibirán las columnas y, posteriormente, responderán a una serie de preguntas comunes y diseñadas específicamente para sus perfiles. Las respuestas obtenidas serán comparadas entre sí para identificar patrones y diferencias en la percepción del amor según los distintos perfiles analizados, para ofrecer un análisis más profundo y variado. Para trabajar estas columnas y aproximarnos a entrever la relación que mantienen con el amor, es indispensable destacar que este análisis no puede ser realizado mediante métodos convencionales, ya que, los textos con los que trabajan terminan siendo columnas sumamente personales. Por ello, un uso de métodos más tradicionales no termina por ser suficiente para abarcar toda la complejidad y las diversas facetas de estas obras. 16 Como hemos estado viendo, hasta la fecha el espacio ocupado por hombres dentro del panorama periodístico ha sido siempre superior al usado por la figura de la mujer, quien ha quedado siempre relegada al menor porcentaje. Algunas de las firmas más grandes e importantes de parte de mujeres periodistas y columnistas recaen en las manos de autoras como Rosa Montero, Elvira Lindo, Maruja Torres, Àngels Barceló o, por supuesto, Leila Guerriero. 17 CAPÍTULO 3: LEILA GUERRIERO 3.1. Leila Guerriero: vida y obra Leila Guerriero, como parte de esta generación de mujeres escritoras, periodistas y columnistas, es una de las voces más reconocidas e importantes dentro de este ámbito profesional. Leila Guerriero, (Junín, Argentina, 1967), que había estudiado Turismo en Buenos Aires pero no ejerció, comenzó su carrera periodística en el año 1992 como redactora en la revista argentina Página/30. Tiempo después, pasaría por medios de distintos países y trabajaría en El País (España), La Nación (Argentina) o El Mercurio (Chile). Es en El País donde la argentina es columnista en la contraportada desde 2014. Ha colaborado también con algunas revistas como Rolling Stone, Vanity Faire o Lamujerdemivida. La escritora no reduce su ocupación únicamente al periodismo desde los medios de comunicación, sino que va un paso más allá y ha publicado distintos títulos de no ficción, entre los que destacan Frutos Extraños, Los suicidas del fin del mundo, La llamada o Teoría de la gravedad, recopilaciones de columnas, crónicas y perfiles y reportajes que muestran su lado más personal y comprometido con la profesión y que incluso habían estado previamente publicados en alguno de los medios en los que trabajó. Por todo ello, ha sido galardonada también con diferentes premios como el IX Premio de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (2010) y el más reciente XIV Premio de Periodismo Manuel Vázquez Montalbán, en 2019. Desde el ámbito de la crítica, Leila Guerriero goza de un amplio reconocimiento y ha logrado establecer una carrera profesional sólida y destacada. Son muchas las compañeras de profesión y de distintos campos que han valorado enormemente su trabajo, así como su público lector, reafirmando su prestigio y calidad profesional. Numerosos son los prólogos que recoge la autora en sus obras o reseñas en las que se ensalzan sus virtudes como periodista y escritora. Destacan las referencias y alabanzas hacia su forma particular de mirar el mundo, la realidad, y la capacidad de atravesarlo todo con su mirada. A Leila Guerriero no se le escapa nada, ve incluso lo que no se ve. Una mañana, hace varios años, me encontré con ella en un bar a terminar de cerrar un proyecto y en un momento tuve que sentarme de costado, con la espalda contra la pared, para que su mirada de rayos X pasara de largo. Me estaba transparentando. ¿En qué consiste la intensidad de esa mirada? (Pedro Mairal en el prólogo de Teoría de la gravedad, de Leila Guerriero). 18 3.2. Leila Guerriero: Teoría de la Gravedad Para hablar de las columnas de Leila Guerriero nos centraremos en su obra Teoría de la gravedad, donde la autora recoge una compilación de las columnas que ella misma publicase durante cinco años en el periódico El País. De todas las columnas escritas por la periodista, noventa y seis fueron las seleccionadas para conformar este libro recopilatorio. En los diversos textos, Guerriero explora una amplia gama de temas, incluyendo las relaciones familiares, los vínculos personales con la pareja, los recuerdos de la infancia y la juventud, así como algunos aspectos más escondidos de su profesión. Cada columna es también, a su vez, una ventana que la escritora brinda por la que mirar un trozo del mundo. Ofrecen una mirada introspectiva y reflexiva, una oportunidad a la lectora para entrar en el mundo de Leila Guerriero. Dice el escritor argentino Pedro Mairal, en el prólogo de Teoría de la Gravedad, que las principales cualidades de Guerriero son su mirada especial, su tesón  palabra que afirma no usar nunca, pero que sólo se le aplica a la periodista  y la brevedad. Afirma que la mirada de Guerriero es “una curiosidad lateral de niña despiadada, una gran capacidad para analizar el comportamiento humano, una observación forense, la habilidad para volverse medio invisible por momentos, una conciencia permanente del tiempo, su ferocidad verbal y su poesía”(Mairal, 2019: 8). Podríamos afirmar, por lo tanto, que la mirada de Leila Guerriero es la herramienta que emplea para traernos todos esos textos a nuestra mesa de trabajo, a nuestro escritorio, a nuestra vida, permitiéndonos observar el mundo desde su particular punto de vista. Esta mirada única que la escritora y periodista nos ofrece ejerce, a su vez, de lente a través de la cual podemos apreciar la realidad tal y como ella la percibe. Leila Guerriero nos acerca el mundo y nos lo muestra en exposición. En la brevedad de la prosa de la periodista hay mucho también de literatura. Asegura Mairal que, aunque Guerriero pueda hacer parecer de esta concisión algo sencillo, “hay autores a los que no les sienta bien la brevedad. No alcanzan a calentar motores y ya se les acabó la página”. Lo que distingue de manera particular la pluma de Leila Guerriero es, sin duda, su manejo del lenguaje. Sus columnas trascienden el ámbito del periodismo para convertirse también en piezas literarias. A esta dualidad llegamos gracias a la destreza con la que la periodista emplea las palabras, construye las estructuras y evoca imágenes. Esta habilidad propia acabar por elevar sus textos por encima de lo ordinario. Las columnas de Leila Guerriero son la combinación precisa entre periodismo y literatura. Es a través de su distintivo uso del lenguaje y su prosa inconfundible que Guerriero aborda una amplia variedad de temas. Estos incluyen la infancia, con sus recuerdos empañados de nostalgia; las relaciones familiares, explorando las dinámicas entre los 19 miembros de la familia; la juventud, vital y desafiante; y su propia profesión, revelando aspectos y rutinas de su labor periodística. Cada uno de estos asuntos es tratado con profundidad y sensibilidad pero, además, todos estos temas están permeados por un hilo conductor fundamental: el amor. Este sentimiento se convierte en algo trasversal en sus escritos y los hace universales dotándolos de emotividad. El amor en las columnas de Leila Guerriero se encuentra en cada uno de los temas a los que se acerca. Se encuentra cuando habla de sus abuelas, de su madre, de los conciertos a los que fue cuando era joven y la vida que llevaba. Se lee cuando describe los sitios a los que ha viajado y en los que ha vivido; cuando habla de las relaciones, de las personas con las que ha coincidido, de los hombres con los que estuvo. Se agrupa, fácilmente, en las dieciocho columnas tituladas Instrucciones, que son el eje del libro. Casi se palpa cuando escribe sobre su profesión, sobre lo que la lleva a ser ella, sobre la escritura y cuánto ha movilizado su propia vida por ella. Son muchas las columnas de la escritora que tratan de forma clara el amor, a pesar de que esta palabra no aparece en muchas de ellas. Muchas son el ejemplo perfecto de la simbiosis entre el periodismo y la literatura, y el amor. A forma de ejemplo de esta fusión impecable, Guerriero introduce en la mayoría de sus columnas un elemento puramente literario: la poesía. Casi como seña de identidad, la autora argentina añade una cita en cada columna, aunque en ocasiones son hasta dos o tres alusiones poéticas, y así consigue filtrar, sin que parezca algo que ocurre de manera impostada, un trozo de la literatura en la pequeña historia que nos viene a contar. Guerriero hace de sus columnas el lugar perfecto en el que vincular el periodismo con las emociones, especialmente si consideramos la poesía como uno de los mayores y mejores exponentes de la expresión de los sentimientos. Así, no solo acerca la literatura y la poesía al periodismo, sino que, a su vez, aproxima también los sentimientos y emociones, haciendo de esta forma aún más sencillo afirmar que muchas de sus columnas tratan el amor, uno de los sentimientos más universales del ser humano. Por esto, es especial la forma en la que Guerriero consigue tratar los sentimientos y emociones a través de los diversos temas y, a su vez, entremezclar periodismo y literatura en su justa medida, sin reducir el texto a tan solo uno de los ámbitos. 20 CAPÍTULO 4: ANÁLISIS DE LAS COLUMNAS 4.1. Contextualización de las columnas Para este estudio, hemos seleccionado seis columnas de la escritora y periodista Leila Guerriero como objeto de análisis: “Tus cosas”, “Mamita”, “Milagro”, “Instrucción 8”, “Instrucción 14” y “Pavor. A través de este planteamiento, se pretende indagar en su estilo y examinar las temáticas a las que se aproxima. Además, se ha llevado a cabo un rastreo de términos clave para determinar cuáles y cuántas columnas de la autora podrían encuadrarse dentro de la categoría “amo” sobre la que versa la investigación. En estas columnas, Leila Guerriero explora una variedad de temas que, además, pueden ser comunes en algunos de los textos. Mientras que la familia aparece en algunas de las columnas, también lo hacen las relaciones de pareja y, así, Guerriero consigue aportar un punto de vista y una apreciación más profundos de lo que son temas universales y generales. En la columna titulada “Tus cosas”, por ejemplo, la escritora argentina rememora a su abuela materna a través de elementos puramente físicos. Mientras recorre las calles de su ciudad, el olor fortuito de un perfume  el aroma  la trasporta de inmediato al recuerdo de su abuela. Tal y como indica el título de la columna, son las cosas que alguna vez pertenecieron a su abuela las que Guerriero utiliza como hilo conductor para acercarse a ella. En la columna titulada “Mamita”, la escritora explora la relación con su madre desde la perspectiva de su infancia. A través de una deliberada repetición gramatical deliberada, Guerriero hace un recorrido por las frases más recurrentes que intercambió con su madre a lo largo de sus años infantiles. Este goteo constante de información (“Mi madre como mami, te quiero. Mi madre como mami, sos lo más lindo del mundo. Mi madre como feliz día, mami. Mi madre como por favor, mami, basta, no me grites más. Mi madre como no ves, tarado, que no servís para nada”) culmina con la cita final del poema de Louise Glück, que sirve para acentuar el tema principal de la columna: el amor en su forma más visceral y salvaje. Con la columna “Milagro”, la autora concluye su exploración de los temas de la familia, su infancia y las raíces. En este texto, Guerriero vuelvo a evocar la figura de su abuela materna, así como la pequeña ciudad donde creció y pasó su adolescencia. Para intensificar los sentimientos de familia y nostalgia, la narrativa se sitúa en el contexto de la Navidad. Es a través de todos estos elementos  el recuerdo de su abuela materna fallecida, la primera Navidad sin ella, la presencia de su hermano y su madre, la palabra “milagro”  como Leila Guerriero teje una atmósfera cálida, tierna y familiar. Es en las instrucciones, “Instrucción 8” e “Instrucción 14”, donde Guerriero aborda las complejidades de las relaciones de pareja. En “Instrucción 8”, la narrativa se centra en el proceso de una mujer que comienza a comprender que su relación ha llegado a su fin. Valiéndose del uso peculiar de las formas verbales y los diálogos, la escritora y 21 periodista facilita la inmersión de la lectora en la dinámica de pareja, haciendo evidente las razones detrás del deterioro de la relación y las actitudes de cada individuo involucrado. En la columna “Instrucción 14”, el propio texto ofrece inicialmente una suerte de contextualización sobre el estado actual de la pareja, para luego narrar un episodio de infidelidad. A través de esta contextualización, junto con los pormenores del romance con el amante, Guerriero logra situarnos en el epicentro de la relación. Esto no solo nos permite entender las razones detrás de las acciones de los personajes implicados, sino también explorar las múltiples facetas de las relaciones amorosas. Estas instrucciones, escritas y formuladas en segunda persona, logran establecer un vínculo directo con la lectora, involucrándolos activamente en el contenido, casi haciéndolos partícipes. Este enfoque dota a la experiencia de la lectura de un carácter inmersivo y personal, generando un impacto emocional significativo y abriendo nuevos horizontes en los distintos aspectos que abarca la dinámica de una relación romántica. Por último, con la columna “Pavor”, se adentra Leila Guerriero en un terreno complejo y lleno de desafíos: su oficio, su pasión por la escritura. Se aproxima al ejercicio desde una perspectiva cargada de temor, utilizando el término “pavor” para describir su relación con él. Guerriero emplea este texto como una forma de rendir homenaje al proceso de escritura y, en cierto sentido también, a todas aquellas personas que se dedican a esta labor. Es una de las columnas más introspectivas e íntimas de la autora, ya que en ella despliega su miedo ante las exigencias de su rutina diaria, el síndrome de la impostora y la constante sensación de desear ser cualquier otra cosa  un vendedor de autos, un albañil, un tenista  menos escritora. En sus propias palabras, describe el proceso de escritura como algo “patético, doloroso, humillante y aterrador”. Sin embargo, a pesar de todo esto, la escritura no es solo a lo que se dedica, sino que también constituye parte integral de su identidad. La construye. 22 4.2. Análisis de las columnas Para trabajar con estas columnas y abordar la relación que mantienen con el amor, resulta fundamental subrayar que su análisis no puede ser alcanzado mediante métodos convencionales. Esta particularidad está estrechamente ligada al singular objeto de estudio que representan, pues se revelan, en última instancia, como columnas sumamente personales. Por lo tanto, el empleo de métodos cuantitativos es insuficiente para desentrañar la complejidad y las diversas facetas que presentan estos textos. Como propuesta, nos adentraremos en el estudio y la exploración de los siguientes conceptos fundamentales: la empatía, la personalización y la manifestación de los sentimientos. Leila Guerriero emplea hábilmente estos elementos con el fin de suscitar en la lectora la sensación de que estamos inmersos en una reflexión sobre el amor, aunque a golpe de vista no lo parezca, logrando así acercarnos a esta emoción a través de su columna. En primer lugar, para conseguir un flujo de empatía entre la lectora y el texto, Leila Guerriero hace uno de una combinación de recursos literarios y acaba por involucrar a la lectora en la experiencia del “yo poético”, permitiendo así una mayor cercanía con el contenido narrativo. Esta proximidad se alcanza tanto mediante el uso de la segunda persona verbal en las columnas de las Instrucciones, como en el resto de las columnas a través del resto de elementos. Por otra parte, mediante la inclusión de anécdotas y la exploración de temas universales, la autora logra un completa personalización de su experiencia y vida personal. Esta estrategia se interpreta como una forma de conectar con la lectora de manera más cercana y significativa. Asegura Farré, M. (2018) que, como lectoras, tanto de literatura como de periodismo, lo que pretendemos es buscar relatos y narraciones que den sentido a lo que nos ocurre, a lo que vivimos. Es comprensible, por tanto, que el público lector se muestre más receptivo y empático ante lo compartido cuando esto se basa en vivencias personales. La disposición de Leila Guerriero a situarse en una posición de vulnerabilidad, junto con el carácter íntimo y delicado de sus escritos, permite a quien lee extraer sus propias conclusiones y, a su vez, activar el sentido del texto y profundizar en él. Por último, con el fin de capturar por completo la atención de la lectora y conseguir hacerlo partícipe del texto y lo que lee, Guerriero recurre a la expresión de los sentimientos. Estas manifestaciones emocionales se despliegan a lo largo de sus columnas y, en la mayoría de los casos, no se presentan de manera explícita. Es decir, cuando la escritora aborda temas como la nostalgia o el afecto, rara vez lo hace de manera directa; más bien, emplea el lenguaje para trasmitir estas emociones de forma más velada. Así, la periodista logra crear una atmósfera en la que coexisten sentimientos  en ocasiones similares, en ocasiones contrarios  sin que exista necesidad alguna de que sean nombrados explícitamente, pero que, a su vez, impregnan todo el texto y su significado. 23 Si bien, es arriesgada esta fórmula, ya que, históricamente, los sentimientos y su manifestación han estado estrechamente ligados a la literatura y esta se ha intentado separar a toda costa del periodismo. Existe entre estos ámbitos una fina barrera que distingue entre realidad y ficción y recursos como el sentimentalismo, ejecutados de esta manera particular, pueden resultar en géneros híbridos, entre periodismo y literatura (Tijeras, 2011). De esta manera, como hemos mencionado anteriormente, el amor se presenta bajo múltiples formas y esto se refleja claramente en estos textos. No solo porque estos se enmarcan dentro del ámbito periodístico, sino también porque son parte de la literatura. Mientras que en el periodismo el amor puede encontrarse de manera más sutil y menos obvia, en la literatura esta manifestación es mucho más evidente y pronunciada. Es, por lo tanto, necesario reconocer que Guerriero logra transmitir que el amor es uno de los temas centrales en sus columnas. Esto se evidencia en los diversos temas que aborda, como la familia, las relaciones de pareja y la vocación  que todo el mundo sabe que no es otra cosa sino pasión  , y también en el tratamiento que la escritora les da. La escritura de Guerriero, impregnada de un esmero y cariño palpables en cada una de sus columnas, consigue que, al finalizar la lectura, la lectora sienta que ha leído diferentes manifestaciones del amor. Un amor que no es un concepto único, sino que se ve representado en diferentes escenas, ambientes e historias. La manera en que Guerriero se aproxima y presenta cada tema en sus columnas permite que esta sensación algo etérea de amor trascienda las palabras. Así, al analizar el conjunto de columnas seleccionadas, se puede observar que las tres primeras, “Mamita”, “Milagro” y “Tus cosas”, se centran en la temática familiar. Resulta evidente que en estos textos Leila Guerriero habla del amor. La familia Como ya hemos comentado, la figura de la familia toma un gran protagonismo en las columnas de Leila Guerriero. De esta forma, Guerriero hace un repaso de su infancia y, a la vez, lo hace de la nuestra propia, a través de una suerte de personalización del texto, consiguiendo que la empatía sea algo que se percibe como bidireccional en la lectura. La empatía es un elemento fundamental en el ámbito periodístico, particularmente en el género de las crónicas. En este contexto, la empatía opera de manera bidireccional: se manifiesta tanto desde la cronista hacia los hechos narrados, como desde las lectoras que reciben el texto, quienes deben poseer una notable capacidad de identificación y amplia mentalidad para que la crónica adquiera pleno sentido y el proceso de lectura se complete eficazmente (Ventura, 2020). En este género literario, Leila Guerriero cuenta con una vasta experiencia y trayectoria, lo cual explica su habilidad para emplear la empatía de manera efectiva. 24 “Tus cosas”, una de las columnas dedicada a su abuela, habla del recuerdo, de la añoranza y la pérdida, aunque, sin embargo, no menciona en todo el texto ninguna de estas palabras. Tampoco amor, que es lo que queda claro que la voz narradora siente hacia su abuela. Guerriero hace todo un recorrido por las cosas materiales que guardó de su abuela para hacernos una descripción, a la vez, de ella. Es sencillo entender de qué habla, de qué sentimiento de la niñez evoca esa merienda de chocolate con leche y pan con manteca y azúcar, y a la vez, comprender que la autora no pretende otra cosa sino invocar también nuestros propios recuerdos. La argentina consigue presentarnos una situación personal que, a su vez, es también una experiencia universal: lo que queda tras la muerte de un abuelo. Pero, además, logra también aunar periodismo y literatura a través de estos recursos y, aún más importante, a través de este amor universal. Y, aunque parezca que la columna finalmente habla de eso, de la muerte de su abuela, del recuerdo y la añoranza, de lo material que quedó después y de lo que ya no queda, el texto está impregnado de amor. Esto no es tanto por lo que cuenta  la muerte  , sino por la forma en la que lo hace. Hay cariño, hay amor en la descripción detallada y precisa de todos los muebles que guardó de su abuela, en la diferenciación entre perfume y aroma, en la forma de custodiar la ropa de su abuela de la misma forma en la que ella la mantenía. Hay amor, también, en la frase final, “aquí está lo que alguna vez fue tuyo: tus cosas, yo”, porque no hay nada que determine más el amor que la sensación de pertenencia de alguna forma. En la columna titulada “Milagro”, que es la segunda columna en que habla de su abuela, ocurre un poco lo mismo que en “Tus cosas”. Hay algo en la precisión de los detalles: de lo que se vendía en las tiendas del pueblo, en el color del coche de juguete que le a su hermano, en la propia descripción de su abuela, a quien describe como “una mujer árabe que albergaba fe y bondad sobrenaturales” y a quien, asegura, ella no tomaba en serio. No es solo la estampa en la que nos ubica Guerriero lo que nos hace sentirnos en una atmósfera cálida y de amor, sino que son estas apreciaciones delicadas las que nos acercan a este sentimiento. A través de una suerte de crónica breve, la periodista argentina construye un puente entre el periodismo y la literatura, convergiendo en una de las emociones más universales: el amor. Para elaborar estas columnas, Guerriero emplea una amplia gama de recursos y técnicas que pertenecen tanto al ámbito literario como al periodístico. Utiliza estos elementos de manera justa y precisa, combinando las narrativas literarias con las técnicas periodísticas, logrando así una perfecta simbiosis. En esta columna, a diferencia de la anterior, Leila Guerriero sí hace un uso explícito de la palabra amor. Dice: “Aun así, mi madre siguió colocando el auto inmóvil al pie del árbol como un símbolo del amor entre la abuela y el nieto”. Pero en este texto no existe solo este amor entre abuela y nieto, sino que los ojos de la autora, desde los que leemos, están llenos de amor también. Por la historia que cuenta, por la relación entre su abuela y su hermano, por la relación entre su abuela y su madre, por el recuerdo de la primera Navidad sin su abuela. Guerriero habla aquí de amor, pero también de esperanza y fe. 25 “Mamita” es la tercera columna relacionada con la temática familiar, sin embargo, en esta se aleja de la figura de su abuela para centrarse en la de su madre. No solo esta columna es aniquiladora y letal, por la furia de las palabras de la autora, por lo vehemente de las pequeñas historias que consigue contar en frases cortas, sino que aquí, de nuevo, Guerriero hace uso explícito del verbo amar. Aunque esta revelación no ocurre hasta el final del texto, desde el comienzo la autora argentina logra crear de nuevo una atmósfera que es a la vez personal y universal. Con solo unas pocas líneas, Guerriero nos permite comprender la naturaleza de la relación con su madre. Al mismo tiempo, tiene también el poder de transportarnos a nuestras propias relaciones, recuerdos y sentimientos para con nuestras madres. Por la habilidad de la autora para delinear el perfil de su madre en pocas líneas, las lectoras podemos empatizar profundamente y entender claramente la naturaleza de la relación entre la narradora y su madre. De nuevo, Guerriero demuestra ser una escritora excepcional y una periodista más que competente, capaz de sintetizar la esencia de una persona en un breve perfil convertido en columna. Además, todo esto lo logra a la vez que mantiene en todo momento el tema principal: el amor. Gracias a esta facilidad con la que la autora es capaz de esbozar en tan pocas líneas el perfil de su madre, que las lectoras somos capaces de empatizar tanto y comprender perfectamente la clase de relación que mantiene la voz narradora con su madre. De nuevo, aquí Guerriero demuestra ser no solo una excelente escritora, sino también una insigne periodista, capaz de sintetizar el carácter de una sola persona en un suscinto perfil hecho columna. A lo largo de la columna, la argentina nos presenta su relación con su madre como algo tormentosa pero, a la vez, como algo dentro de lo común. Es al final del texto, con la cita de la poeta Louise Glück y con su propia reflexión de todo lo que acaba de contar, que Guerriero habla de forma directa del amor y, además, le otorga un poder especial: el de aniquilar. Esta particular relación que hace Leila Guerriero y, de una forma u otra, la poeta Glück entre el amor y su capacidad para destruir, para dañar, no es algo aleatorio ni gratuito en este texto. Ya antes se encarga la periodista de mostrarnos el lado más tortuoso de la relación maternofilial y así, y solo así, las afirmaciones finales cobran sentido. En los ojos de Guerriero, el afecto que desde pequeña recibió, marcó la forma en la que concibe el amor de mayor y, desde este lugar, escribe también las instrucciones. Pasa con “Instrucción 8” e “Instrucción 14” que ambas tratan el tema de las relaciones de pareja y que, además, lo hacen desde un lugar especial: desde una posición que evita romantizarlas. Las dos columnas son ejemplo también de lo que podíamos ver en “Mamita”, una mujer con un visión particular del amor, con la concepción de que este duele, de que, lo de daña, es amor. 32 CAPÍTULO 5: CONCLUSIONES Tras el análisis de los textos y el recorrido histórico entre Periodismo y Literatura, las conclusiones que se pueden extraer del estudio son las siguientes: El objetivo principal del trabajo era el de investigar los indicios de la dimensión emocional en el periodismo tal como se reflejan en las columnas de Leila Guerriero. De esta manera, se buscaba analizar cómo ciertos fundamentos y referentes literarios, especialmente el amor, contribuyen significativamente a la humanización del periodismo. Hemos constatado que, en efecto, existe una relación clara y directa entre el periodismo y la literatura y que esta converge en el género de la columna. Este vínculo entre ambos campos permite que lo más significativo de cada uno se transfiera al otro, de tal manera que la columna logra incorporar los aspectos más humanos y sensibles de la literatura, combinados con la mirada aguda y particular del periodismo. Esto ofrece también la posibilidad de que entren a colación temas como el amor. Las columnas de Leila Guerriero están impregnadas de esta emoción profunda que, en su máxima expresión, se manifiesta como los lazos hacia todo aquello que nos rodea, como la familia, la pareja o la profesión. Este amor, tan evidentemente presente en las columnas de Guerriero, se encuentra reflejado en ellas a través de tres componentes fundamentales: la capacidad de la autora para hacer empatizar a la lectora, la expresión genuina de los sentimientos y el uso de la personalización en su narrativa. A través de estos elementos, Guerriero logra plasmar en sus columnas una representación completa, compleja y auténtica del amor. Este enfoque permite que la lectora no tenga otra opción que no sea aceptar y sentir la sinceridad de sus palabras, quedando al final de la lectura una profunda y persistente sensación de amor. Este estudio ha facilitado la comprensión de la relación entre periodismo y literatura mediante el enfoque de los sentimientos, particularmente centrando estos en el amor. Es significativo que se haya identificado este nexo, ya que, como característica esencial del ser humano, nuestras emociones y sentimientos son ineludibles en todas nuestras experiencias y acciones. Es interesante (re)conocer que no es posible desvincularnos de nuestros instintos más primarios  amar  y que estos impregnan todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. 33 CAPÍTULO 6: BIBLIOGRAFÍA Berazadi, C. P. (2021). “Esa soy yo: un recorrido por la intimidad en Teoría de la gravedad de Leila Guerriero”. Catedral Tomada: Revista de Crítica Literaria latinoamericana, 9 (16), 153-171. Blasco, J. C. (2013). “La columna. Periodismo y literatura en un género plural por Antonio López Hidalgo”. Doxa Comunicación. Revista Interdisciplinar de Estudios de Comunicación y Ciencias Sociales, 221-222. Calvera, L. (1988). “Amor y muerte en la literatura”. Confluencia, 11-19. Durán Manso, V., & Cartes-Barroso, M. J. (2017). “La presencia de mujeres periodistas en la screwball comedy: las protagonistas de Luna Nueva (1940) y La mujer del año (1942)”. Admira, 5, 34-59. Esteban, M. L. (2007). “Algunas ideas para una antropología del amor”. Ankulegi- Revista de Antropología Social, 11, 71-85. 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