Carta Apologetica del Doctor D. Francisco de Paula Baquero, cura mas antiguo del sagrario de la Santa Metropolitana Iglesia de Sevilla. Respuesta a el Sr. D. Joseph Lopez Herreros ... con motivo de volver á dicho señor la tercera de la Coleccion de Idea
Full text
CAUTA APOLOGETICA DEL DOCTOR d.prancisco de paula BAQUERO, CURA Mas antiguo del sagrario de la Santa Metropolitana Iglesia de Sevilla. RESPUESTA AEL Sr. D. JOSEPH LOPEZ HERREROS, Consejo de S. M. ,Alcalde del Crimen en su Ecal Audiencia ,con el motibo de volver a dicho Señor la tercera parte de la Colección de Ideas Elementales de educación. '^'INDICANDO LA INJUSTA CENSURA ^ue se ha dado ála segunda parte de dicha Colección. En Sqv ^CON LICENCIA. ^Dlla :Imprenta de D. Manuel Nicolás ^X)^ Francisco ^Antonio Hidalgo, yCompañia. *-ÑO M. D. CC. LXXXIV.
JHS. Fol, 3 Ut Señor mío. Becibo la tercera parte de la _Colección de Ideas Elementales de educa- •) ^Lie me remite para que impuesto en ella le mi sentir. Estimo el favor que le merezco, ^^^'J^ipandome el buen rato que siempre he tenido leer sus producciones :ymucho mas porque me pone en las manos la ocasión de vindicar su honor, sin razón vulnerado ,con el motivo de la ^piqbacion que di ala segunda parte de dicha Cocí n*?r Publicó. Luego que se esparció en publico este escrito llegó ámi noticia se notaban .^igiinas proposiciones como contrarias alas mauniversalmentc recibidas de todos los Christia- ^1ymui conformes alas ideas de los Libertinos, Jlue bajQ pretexto de cortar abusos, yde presentar ley en toda su pureza ,quieren introducir el veeno de su irreligión. Confieso me sorprendió esta ^^beia ;ymas quando supe se repetian estas Cen- ,no ya en privadas conversaciones ,si tamíen en lugares públicos apresencia de toda clase fgentes vituperando los Censores en tono de Ma- •> tanto la conduela de Vm. que habia ‘U'npado las proposiciones ,yera Autor de ellas, bi mia ;pues debiendo por mi ministerio ^disolución ,reprobar ycombatir Solo contienen máximas perniciosas ,no tvario^ , habia exccuta lo ,sino que por el concion Q,?^ benaba de elogios ,mas hijos de la adula- Esta «i' siemor'c sensible ,quanadiilaciün abominable el espíritu de lün. Yestaba seguro de no haber cometido tal
tií bajez;! ;pero mientras no me desengañe ,me hicieron dudar si cícdivamcntc alguna de las proposiciones tendría la nota que le daban. Porque aunque la famiuaridad con que Ym. me honra me ha dado motibos para conocer su instrucción ypiedad; no obstante pudiera como ahombre habérsele escapado alguna expresión sobre la que tubieran lugar estas Censuras. Yaunque yo hubiera leído con toda reflexión su escrito era posible no haber llegado aconocer la lepra que lo infestaba ,yser reo en su aprobación no de una adulación lisongcra, como me calumnian ,si de una involuntaria ignorancia ,que ileba consigo la disculpa entre los hombres de equidad ,yjuicio. Luego que tube tiempo tomé la segunda parte de la Colección de ideas elementales. Lei con refiexion las notas que son el obgeto de la Censura ,temiendo encontrar en cada linca el borron infame, que dccian havia manchado mi reputación con su tolerancia ,pero determinado ,imitando aEleazaro ,ano dexar este egemplo de perversión a1^* que me sucediesen ;pues si es verdad lo que censU' ran, me decia ami mismo ,con una geniiina cont^" sion satisfaré ael publico ,yasi castigaré mi descim do óignorancia. Mas yo me llené de asombro a ver que después de haber leído todo el escrito toda aquella meditación de que soi capaz , encontré una expresión que desdigese de la doélirina iinivcrsalmcntc recibida por los Padres d la iglesia. Ellas son tan notoriamente conform^^ con el espíritu de la Religión ,que aun no me permitieron dudar ,si yo tal vez no había penetrado el veneno que decían ocultaban. Ha! yque perjudicial es al miblico esta espeem de críticos que por ostentar la ciencia que no nen,
nen ,ygrnngcarse la reputación de* doctoscutre tas hezes del vulgo literario hablan de todas mateiias ,deciden en tono de magisterio puntos que no Alcanzan ,yrenobando en si el espíritu de D. Qiiise persuaden han venido ael mundo adcshacer^lqs agrar ios de la literatura ,asostener la sana ^^trina que corría precipitada asu exterminio ,y ^^qtando lides literarias ,ytriunfos de su entendi- '‘lento que no tienen mas ser que el que les da su >no perdonan ni el honor del Magistra- ’ni la reputación del Sacerdocio. No extrañe Ym. que explique mis sentí- e] .j con tanta acritud ,porque hai casos en que di .es delinquente ,yla moderación pcrjii- *desentendiera de esta injuria ,las Q,. sencillas entre quienes se ha sembrado esta si yno son capaces de desengañarse por ,crccrian ser verdad quanto han oido de- Censores yentonces seriamos señalados do como Libertinos ,yenemigos declarabo^- piadosas máximas de la Religión. Que Lm iníanie! Si haciendo mi defensa contra nic expresara con voces sumisas ,cío-. la cf^ ^1 Censores ,suponiendo en ellos sarb ostentan, yel discernimiento necemateria, ademas de foltar ala verdad los ’fomentaría su orgullo ,ylos sencillos. persuadirían tal vez , que no ^^^iesen tan agenas de razón ,qnc no mc- Auh atención ,mas bien que el desprecio de ^^‘tores. ^ cion cl^ preciso hablar alto ,yllamar la atenpJ^ecaucio'^ .S^ntes candidas ,para que tigan con llebar de dic\ ^^'^^'^¡‘'^utes Censores ,yno se dexen ^uc tienen su origen mas en ei o SC'j
6 seo de parecer hombres instruidos ,que en un verdadero zelo acompañado de una ciencia capaz de discernir el grano de la cizaña. Si la injuria lucra en otra materia ,confieso no me hubiera merecido la mas pequeña atención ;pero una nota tan ignominiosa aun Catholico ,yaun Ministro publico de la Iglesia cuyo oficio es instruir yenseñar ael pueblo en la mas sana doctrina ,no es de aquellas que se deben sufrir callando ,ni de las que dixo Jcsu-Christo ,que quando nos dieran una boletada ,ofrezcamos ael ador la otra mexilla para manifestar nuestra conformidad en los ultragcs ;si de aquellas que el mismo Señor no pudo tolerar ,y icbatio alos Judios que le calumniaban de ende-* moniado. Siguiendo este divino exemplar yo perdono de todo mi corazón amis Calumniadores ;pero la verdad exige ,dccia en semejante ocasión Salvador Maria Roseli (a) manifestemos lo engañados que viven en su Censura. Contemiienti parcimus ex cord¿i sed. ventas postulat ,ut quam sit deceptus ,ostendti*. mus. Si de aqiii se siguen algunos daños alos Censores ,como es perder la reputación de hombres dodos que tanto anhelan por adquirir ,adviertan que no se le debe imputar ael que hace la guerra defensiva ,sino ,como decia un Sabio de nuestro Siglo, (b) áel agresor voluntario que bace guerra ofensiva. Atque illiiis qui helliim ,ut vnñ dicitur defeusivum gerit liiúc non est iinputand\^^ v SI qua damna sequantur ex justa defensione ,sed tiiLS aggressori injusto. Culpen su imprudencia si vulgo por esta causa llega aconocerlos. pero (a) Tom. 4. fol. 48 ^ín not. (b) TUesaur. Theolog. in praífit. ad tom.
7 Pero me preguntara Vm. yquienes son estos ^ensores que asi se han desenfrenado ahablar contra el Escrito ,ysu Aprobante? No lo se ,respon- ^francamente. Personas de toda verdad ocultan- °rne sus nombres me han referido las Censuras ,y estas Ve sino se muda de conducta < Ce alegro no saber quienes son estos SS. ’porque hablando' generalmente ,yno ¿g^.^^^^ona determinada ánadie ofendo ,ypodré cono2^^^rdad sin embozo ;notar las Causas que ganar ’porque se dan estas Censuras ,ydesendo d^Pnblico del juicio que tal vez ha formaban ^críticos yvoluntarios Censores ,que á de lepra se han difundido en nuestros bpos. Es VoIuMf multitud de Censores tes np los do- Para Kconstituyen un buen Censor. Yo Pens.M qualidades indisala vlcf pondré í'OpefM r=• P- Antonio conozcan. ''«amentl in manifestaré '’’«cndoIeque están en este oficio, Calecdr,''®’’; ‘’i'j '» segunda parte «_• .Clon QC p1f»t*n^n f tI aí' Ja • jj^“^c^iiiiud parre QC ideas elementales de cducacic)n idente* '’’ contienen r. *OÍas 1—UC CUU< ñadí ’prudentes ,juiciosas ,yoportunas ,y COnhl<«r>-.« a.l_ oT~ ’^ ‘^^^^nas contienen contra nuestra Santa Fe ,y Pero como no ha llegado .a mis nota4^^ escrito que contenga las proposicioysus Censuras, hablaré de ellas según (•) Thcoio, *ainenr^ tcm. i. Dlw. V. per tou
8 me las han dado en relación perdonas verídicas y coníbrme aella las vindicare de la nota que les imponen. Si no íiiesen todas las proposiciones que lo* Censores critican vindicadas en esta Apología ,o sus Censuras se extendiesen amas ,sus Autores podran ponerlas por escrito ,ycon la misma íacilidad se confutaran. S- I* : 1^0 primero que debe hacer el Censor ,dice el ya citado P. Muñoz, es despojarse de todo aíeélo particular ya sea de amor, ya de odio respetólo de la persona ode La obra que hace el obgefeo de 1^ Censura. Asi cómo del anior yodio debe estar Ip bre el Censor ,en la misma conformidad en su corazón no ha de alojar la envidia ,la que es una ticiila del odio :porque padecería mucho la verdad» si esta inhime* pasión influyese de algún modo en cj animo. San Gerónimo se quexaba de esta iniquidad en los Escritores de su tiempo, (a) Juzgan se „de reprehender, dice, todo lo que escribimos» ymuchas veces repugnándolo su conciencia ,despedazan publicamente lo que leen en oculto ;d tal forma que me obligan aclamar diciendo: mine libera animam meam aabiis iniquis ,b gua dolosa. Yo no me persuado que el Autor hiciese ‘ advertencia con respecto alos Sabios prudente^ ^ juiciosos ;porque la polilla imagen de este vicio, ^ tiene acogida en los cedros, ni en las palmas , en los arbolillos pequeños, que sirven mas de vo en los campos, que de hermosura. Por eso dec^^ Job: (b) Parvulum occidu invidia: pues los lí (a) In príef. ¡n Esdram. (b) ,Cap. V. v.
y ti deseo de parecer grandes. Conténtense con la estatura que Dios les ha concedido ,yquando hael oíicio de Censores practiquen una humildad constante con una verdadera caridad ,yse preca- y^ran por medio de estas virtudes de los precipicios ^^lue los conducen los vicios opuestos. segundo debe el Censor estar adornado de grande Prudencia. Esta es la virtud que mas ^be brillar en su conduCta :porque como dice San ^gnstin (a) la Prudencia es el nivel que mide las ^yciones. Ella con el peso de una recta razón pre- ’’ lo qm» ¿q huir, ylo que se ha de prac- Conducido el Censor por esta cierta regla jg poner en praCtica las partes integrantes que .componen. La memoria para acordarse de los ^Convenientes que se han seguido no censurando brectitud las obras ,yprevenir en la suya los pueden resultar para evitarlos. La docilidad consultar con los prudentes ,yadherir ásus Consejos. La industria para saber inquirir con ciliado los medios que le conduzgan aun reCto juicio, yubre de toda preocupación juzgar bien de ellos, *unalmente la circunspección que considera tolas circunstancias que de una yotra parte condeterminar sobre el punto con la reCti- ^acio^^ estos principios se colige que la inconsidecon ypJ'outitud en juzgar una obra ,el leerla Car aprobarla ,óreprobarla ,6bus- indicj^^ Ociosamente motibos para censurarla es cosa un Censor. El buen IcCtor ,decía San chós en’i busca la inteligencia de los áu misinos dichos ,ni suponiendo lo que B WBe Ub." en Lib. I. Cap. 13.
i6 §. in. segunda proposición que se censura esta la nota del foL iii. lin. 24. donde dice su Autor: Algunos de nuestros Individuos son mui aficionados aleer las Gacetas en los ratos de recreación, yno sacan de esto la pura diversión ydescanso, sino mucha utilidad. Dicen que la Gaceta de Madrid es tenida por la mas circunspeda ,yque sin embargo nos refiere con freqüencia en estos ifiti-* mos años varias determinaciones de Principes tolicos ,yalabados por virtuosos en varios p^P^' les públicos fuera de sus Reynos ;las quales determinaciones lashabian extrañado: pero d^^' pues de haber hablado con personas dodas siasticas han mudado de parecer ,porque les h^ oido decir ,que estas novedades asi como otra varías de diferentes Prelados de dentro yf^er del Reyno se ponen en la Gaceta para instnn „nos ,yque tratemos de mejorar muchas eos 3, r)uestras, , La Censura que dan aeste razonamiento {Risiun teneatls aniici.) También la Gaceta del Turco. La Gaceta no es lección ,que se pradicar para la instrucción. Es esto Censurar ,óes valerse de ciertas ces ,que solo miran ádespreciar los tscútos ,7 burlarse de sus Autores? También la Divina ^: tura habla de los Filistéos ,Amorréos, el tas ,yotras naciones barbaras que combatí Pueblo de Dios. Dirémos por esto ,acomoda nos ala Censura ,que la Divina Escritura n lección que se debe pradicar para nuestra ms clon? Señores Censores la intención del Au la Colección de ideas es instruir ael publico no 9? •y-i 91 91 91 91 91 91 91 91
ín las máximas de la Religión ,sí también en los dede un perfecto Ciudadano. Lo primero no e$ ^1 objeto principal de la Gaceta ,bien que en ella nos proponen muchas veces acciones virtuosas ^ne deberiamos imitar. Lo segundo es útil ,ycon- ^niente ,yes su principal objeto. i^n la Gaceta se ven las máximas de un Principe ^^^^^\mado en el arte de reynar. En ella se advierte ¿^^^nistro sabio cuyas disposiciones llenas de Pruafirman el trono ,llenan de riquezas el Reytra' terror asus enemigos. En ella se encuenta ^^neral que por prodigios de valor conquismiii 1destroza esquadras ,vence exercitos pile ael suyo ,yse llena de una gloria, Apo borran las edades. En ella se halla un pueblo 5Ía la indolencia tenia en los brazos de la neceviv^^ ’hasta que despertando del letargo en que sumergido ,un continuado trabajo ,yaplica- ,lo ha hecho mirar por la Europa como uno de ^pueblos mas industriosos. En ella se nos manifíes- ^Un Magistrado que de unos principios humildes, Pppsu estudio que le ha grangeado una Ciencia proggiosa ,se ha hecho el Oráculo de los Consejos. ella se nos hace presente un Ciudadano que se ^j-^^prende de todos sus intereses para fundar estaiiti Utiles ala patria. En ella admiramos ov^ *zeloso que. resucita en nuestros dias por desvelos de los Pastores de los primeplos Eclesiástico que da los mayc')res exem- en el socorro de los desvalidos. Un de) aha^ por los pasos de su industria ha llega- ?^‘'*eias papel respetable ,yámerecer las Gacetas. ^Principe. Todo esto se lee en las •A. qu^ ^ •^pues se nos da noticia en las Gacetas Cde
¿2 estas acciones heroicas sino para qné las imitemos ,ynos instruyamos? Aque íin nos rcHeren las determinaciones de varios Prelados para desterrar de sus Diócesis los abusos que habia introducido la ignorancia ,sino para que entendidos en ellos los cortemos ,si se hallan entre nosotros? Porque razón nos refieren las Gacetas los Autos acordados del Consejo ,ylos Decretos de nuestro Peligiosisimo Monarca despachados apetición de los Obispos, sino para instruirnos ,yensenarnos aenmendar nuestras costumbres en aquella parte de qu® hablan ? Es pues iitil la lección de la Gaceta no para formar precisamente Cristianos devotos ,einstruirlos en las máximas de la Religión ;sino para formar Ciudadanos útiles ala patria ,excitándolos con los egcmplos, que propone, álas Ciencias, las Artes, las Manufacturas ,ytodo lo que conduce aeste fin, sin dexar también de mover nuestra piedad con los egemplos de esta naturaleza asu imitación. Aqn^ viene decir que también la Gaceta habla del Turco? Si estos nos diesen egemplos dignos de imitar, tani' poco seriamos reprehensibles en seguirlos. Pero par^ que nos detenemos mas tiempo en rebatir una Cen" sura ,que mas merece risa que impugnación? §. IV. i^IGUEN los Censores poniendo reparos atodaj las proposiciones de esta nota hasta la linca lo del folio 113. Veamoslas en particular. Dice el Autor- Nuestros superiores Eclesiásticos ySeculares estair „mui mal con algunas devociones nuestras ,y „las prohíben como en otras partes ,acaso porqri^ „no estamos capaces de leyes mas perfectas. Queí
^rg Qubl No estamos capaces de leyes mas períecps, exclaman los Censores !En que estado tan infeliz nos considera el Autor de las notas, que aun líos niega esta capacidad? Somos insensibles? No somos racionales? Pues en que razón cabe negarnos disposición? Asi se quexaban los Censores ;y tal el horror que les ha causado esta proposición, preocupados los ánimos con su disonancia ,no ^1^1 encontrado Censura ,que comprehenda toda malicia. Ella, dicen, suena mui mal ;ycon esto para indicar alos sencillos ,que no se n.io ^lo sublime de su penetración el veneno' oculta. nio 1aestos pobres incautos. Hagases ver quan lejos esta de la mas leve nota uná r^iposicion que áqualquier luz que se considere, mo no sea ála opaca de los Censores, no contiene j ra cosa que una verdad constante. El Legislador mipone una ley, no aestos ,óaaquellos particulasino" con respeto ael Común ,que abraza á odos. Toca ásu Prudencia mensurar la ley con las í^^erzas ,yposibilidad de los subditos áquienes se ^•"Típonc ,para que esta produzga en todos los efec- ^os de honestidad yprobidad, que intenta: ycomo Pu Hconducirlos ael mayor bien ,yeste no se pj.^ cpor lo regular conseguir de un golpe ,les que leyes suaves ymenos períedas para ^^^crvancia les proporcione la facilidad de hn, otras mas perfectas,que les aproximen aeste movic^^!?^?dandose asu modo de obrar ;esto es, pro- to. Ypq grados de lo imperfecto alo perfcccon respeq^^pto las leyes deben imponerse no solo^ ^^prazar lo ^provedos en la virtud, que pueden biles e^^duo, sino también mirando alos depara que puedan buenamente 11c- barlas,
..J barias ,yhacerse capaces por sii cumplimiento dc observar otras mas perfectas ,que se Ies impongan? cuidando siempre el guardar este orden ,para no exponerse aque la ley que debe hacerlos buenos, los ponga por lo arduo de ella de peor condición, conduciéndolos por su inobservancia ala mayor iniquidad. Asi discurria el Padre Domingo Soto, üiganse sus palabras, (a) Homims ad virtutem alUciendos esse ,ac proMO-^ vendos more silo ,ut scilicet gradatim eorum feeñone ad perfectionem appul.sa ,promoveantur^ idque non sunt legibus ,qim ómnibus debent esse coJ^'" muñes ,Uta instituenda agregia oficia qua solis in^^" gris viris^ ^virtute progresis posibiíia sunt ^sed prorsus qua etiam imperfectiores adire ,ferrcq^^ possunt ,ut lilis facitioribus imbuti ad alia quc¿ ardfi sunt ,valeant sua sponte conscendere. At non usu venlant ,ut dum nimia legiim angustia sepiunt^’^'^ ih deteriora prosiliunt, Nam ut Igquitur Proverb. 3^' qui nimis emungit ,elicit sanguinem. Et Math, cap’ ?* Si vimim. novum ,id est ,ardua éf calore ferventi^ mandata ,mittantur in utres veteres ,id est in nes impuros corruptisque affecíibus laceros , efiunditur ,hoc est prrecepta contemnunt ,^ temptu iniqui in pelara prorrumpunt. El Padre San Juan Chrisostomo (b) se en los mismos términos, ypara hacerlo mas sensible nos propone un egemplo admirable. “Tienes , una muger entregada toda ael uso de un vestido brillante ,alos fingidos adornos del rostro ,Y^^ loquacidad? Si quieres reducirla áun modo sar mas sano >no la pribes. de todo áun rru^i^ '^tiem- (a) De justir. &jur. Lib. i, q. d» art. a. in resp* a. (b) Hoinil. 31. iu Math.
’porque nada conseguirás. Persuádela pi ir^'cio aque dexe los afeites del rostru ,ólo que que es mas fácil por el menor cuidado que le sicce, ydespués continua álo demás que la hace recomendable alos ojos de Dios. ,modo que el Legislador para imponer ásus t)a •leyes mas perfectas debe contar con la car Va 1^disposición actual de ellos para obscría( decia Jesu-Christo ásus Discípulos: ^)-^dhuc multa kabeo vohis dicere ,sed non potestis modo. Por qué sois todavía flacos ,rudos^ pueg^JÍ^P^rfeaos que expone el Padre Natal. Es l>uen ^1 subdito esté capaz de hacer Jq de estas leyes ,porque sino sería exponer^ don^r?^ inobservancia ámayor precipicio. Yde subd*f ^1 Legislador esta capacidad en el vé pn observancia que en ^. las leyes menos perfeaas. De su docilidad someterse alos preceptos del superior que veneayegecuta con toda vigilancia. Estezelo en ^ese,T,penar las obligaciones achuales ,que le impo. cinrf ’}^. capaz ,yde una buena disposU n,en el piicio del superior ,para imponerle leobse^vt' de ^"F^,^^%dihciies ,, el que lijos de ^laciles ,las desprecia ,abandona, ^l^nto Pcuidado que en su cumplit?da duda que es ley mas perfeda' prohibir ^se conforma mas con la letra del dice :(b)Mutiíum date ,nihíl inde por quanto la avaricia reyna en el hombre en tanto grado ,que no contento> C^} Joanit. >5.V. 13.(b) Luc. cap. 6. v. jf»
22 ^.1 tentó con la tasa, que le señala el Principe- en ei inutuo ,se propasan aexigir mucho mas para saciar su codicia ,no k^s halla capaces de imponerles aquella ley mas perfecta ,contentándose con castigar los transgresores de la tasa que les tiene impues^ ta en el mutuo ,no exponiéndolos amas freqüentes excesos con la prohibición de todo interes. Veamos ahora si nuestros superiores asi Seculares como Eclesiásticos nos hallan capaces de ini" ponernos leyes mas perfectas. En cédula Real de 20 de Febrero de 1777 despachada ainstancia del Sr« Obispo de Plasencia manda el Rey ,que no sí consientan procesiones de noche ,que las que salieren de dia se recojan antes de ponerse el Sol, „para evitar por este medio los muchos inconvenientes qen semejantes concursos ha acreditado 1^ experiencia produce la noche. Igualmente manda ,, S.*M. no se disimule trabajar en publico en lo5 ,, dias de Fiesta que no esta dispensado poderlo ha- ,, cer:::: yen el caso de que al tiempo de la reco- „lección de frutos por el temporal íi otro accideu- „te hiiviere necesidad de emplearse en ella algi^^ „dia festivo de dicha clase ,pediréis la correspo^^' ,, diente licencia ael Párroco ,Scc. Cuya ley ,7 mandato el Señor Cardenal Delgado, Arzobispo ds Sevilla ,en Edi6lo particular publicó estendicn^ dolo atodas personas yoHcios ,dando íacultad los Curas para que en la necesidad pudiesen ,dar 1^ licencia aun alos vecinos de esta Ciudad. Pregunto amis Censores? se observan estas leyes? Hemos visto que todas las Procesiones de Semana Santa con irregulares pretextos que mas nuran ael lucimiento yvanidad ,que ala dcvocio » ycontemplación de lo que en ellas se nos lepr^^^ ta ,andan de noche por las calles ,como «) í")
1 3eian. Yyo' por mi puedo decir qne en aquellos pimeros dias ála publicación del Edicto del «Señor ^Jiidenal llegaron algunos Feligreses apedirme litrabajos necesarios. Lo que de tal fbruan despreciado ,que los veo trabajar publicaprohibidos sin otra licencia ,ni ^^sidad que su antojo. sns Congregación de Ritos en uno de ¿(I -dice; Prasuposha facúltate reúnenj^^^^f^fii-ichavisticc sacramentuin non potest per anniun tros pl quihusd yvi'^ ^^i^dos arreglándose áestas Santas máximas^ do 9desorden que en esto habia ,exponienel ¿'^^'^tisimo Sacramento en el altar que queria í^‘^cía la tiesta, mandaron por sus Por expusiese con tanta íreqüencia ,v se manifestase en otro abnm íque en el mayor. ^ doln.^' ol^servan estos mandatos? O! con qnanto de hlie'nos '*> tilait?. «no solo exponen a pod,7'^ vanidad!, que por devociün?'Y’con ,t 1"^ Superior que estamos capaces <^rdcnanzas mas perfectas ,yleyes ''^iend^ ’qi^iando de las actuales que tenemos, xeritica lo que dixo el Padre Soto: ^^^tmnunt ,¿T' ex contemptu iniqui m -r— Peio- ^)tdeiit, *• In ind. Dccret. I^um. 5;^, 4?*
valora Dkc pues muí bien el^ Autof de la Colección de ideas elementales. ‘‘ Nuestros Superiores no nos prohíben muchas cosas ,acaso porque no estamos capaces de leyes mas perfedas. §. V. J^ASA el Autor de las notas aasignar algunas de las devociones con las que están mal nuestioí Superiores Eclesiásticos ySeculares, ydice :ba ,, multitud de Rosarios por las calles, sus músicas, la distracción de los Fieles con este motibo. presiones son estas que llenan de horror ,yescándalos álos Censores. Es posible ,dicen ,que se dame contra la devoción del Rosario tan útil y provechosa álas almas? Ynosotros insensibles hemos de autorizar con nuestro silencio por rppeaO puramente humanos una maxima que va áecha por tierra la mas santa ,útil, yprovechosa de nue - tras devociones? La piedad de la gente sencilla, ignorante entre quienes vierten semejantes micntos se persuadirá que un zelo verdadero sus palabras ,yhabrá formado un juicio poco vorable áel Autor ,yal Aprobante. Esto me en.^ peña ádesengañarlos yhacerles ver que la propo^.^ don es solida ,verdadera ,yconforme álas mas de nuestra Religión ;yque los que asi habí* podran exceder áel Autor ,yAprobante en n devoción estrepitosa ,yllena de exterior apara » pero no en la verdadera yarreglada del Cristuyi^' Declaman los Censores, que el Autor de notas reprueba la devoción del Rosario. cion mui agena de los sentimientos Cato ico Autor. Condesa este que entre las devociones luntarias esta es de las mas útiles, como loacrea^^*^
fnaraVillosos efectos ,qne ha producL^o en el J^nstianismo ,yla recomendación que de ella han hecho alos Fieles los Pontitices ,yPrelados Eclesiásticos. Lo que condena el Autor son los ^busos que una falsa piedad ha introducido en su pfadica. i^ultitud de Rosarios por las calles ha producido tropel de irreverencias. Muchas veces los aniinalos atropellan sin precaverlo sus dueños ,cansade las muchas detenciones que experimentan a cada paso. Las gentes los atraviesan con tanta líber- ,como si fuera un concurso profano, pj. q^.Que dirérnos del ridiculo ceremonial que se iio^> ^quando en la calle se enqlientran los Rosaon^’ ^ómo si fuera un enqüentro mundano se evaprimero sus politicas ,yconvenidos qual ha el mejor lugar ,hasta las Imágenes hacen lo oV^phdo despidiéndose con muchas cabezadas i^^^upecados. Aun mas hemos visto. Quando Campanillero recoge alguna limosna ,toca la ^^uipanilla ,ycomo instruido el que llcba el Sinpese buelbe ala casa donde dieron la limosna, yle da las gracias con otras cabezadas del Sinpeca- Ysiendo esto tan ageno de la seriedad de nucsra Religión ,con todo no es lo peor. No hace mutiempo que vimos con grande confusión núes- ^j^^acudir ael Juez para que decidiese qual de dos había de tener el primer lugar en el paso; estando los concurrentes de humor para estas politicas en sus cnqUentros ,se expu- "^cz aque decidiesen las manos ^direm^’^^^h' con no poco escándalo de la Ciudad. q^^e es buena ,yagradable áDios la Dnnilr‘^)EnSe- Señora, que hanuan Sin- Pecado al Estandarte de Nra* se iw. ^en el Rosario.
providencia las ofensas de Dios ,que en esta eon ciirrcncia de hombres ymiigcrcs se cometen ;y ñor otra parte se han de llamar ,yse han de convidar para las mismas puertas del Templo alos hombres ymugeres para que entre^ las sombras de la noche cometan las mismas iniquidades rContra to dos estos abusos clama el Autor de las notas, do dice: “La multitud de Rosarios por las calles, „sus músicas ;la distracción de los Fieles con este motibo, ’S- Vi- XROSIGUE el Autor de las notas. “La demasiada coníianza que tienen en una devoción ,que, en los mas ni aun tiene las apariencias de ser ver ”dadera. Las irreverencias álas Imágenes :la irreaular adoración que otros las dan. La multitud a, milagros falsos que se creen yse publican ,pensando ,que en esto se hace obsequio aDios. _^ estas proposiciones no les asignan censura particu Ur oero dicen ,disuenan mucho :porque paree miran aentibiar el fervor de los Fieles ,ysu devoción en orden alos Santos ysiis_ Imágenes, son tan conformes dichas proposiciones ael espira de nuestra Santa Religión ,que lejos de censurará debían los Censores concurrir con su Autor a' truir en ellas alos Fieles. Todo el yerro consiste en no querer los rc^ distinsuir la verdadera devoción de la falsa. vocion verdadera es aquella ,que cumpliendo , deseando cumplir el Cristiano con las obligación esenciales de la Religión solicita el Patrocinio d- Madre de Dios, ode los bantos por medio de cie^ tas praíticas devotas con que los invoca pa« íeguir las liiisericordias del Señor. Esta 9% 91 V 91
33 P^iede hallarse en el pecador ,que aun por eso 'la *glcsia llama ála Madre de Dios ,Refugio de pecajj^res. Pero debe entenderse que se habla de aque- ,pecadores ,que quieren dexar su mal estado, ^stos pueden fundar alguna esperanza en ía devoc¡on que tienen ,aunque mas imperfecta. La devofalsa es la dcl pecador ,que abandonando tolas obligaciones de Cristiano pone toda su con- *^3nza en ciertas practicas exteriores ,falsamente P^J^siiadido que el Rosario que trae al cuello ,ytal no reza ,el Escapulario que por una costumbre ',yla invocación de algún Santo de su devo* son bastantes para conseguir la misericordia de ,yel perdón de sus pecados ,no obstante visumergido en el cieno abominable de sus culpas, pensar en hacer penitencia ini en dexar sus ini- ^^^idades. Estos ^dice el Padre Seheri^ (a) no deben ontarse entre los devotos de la Yirgen MARIA, SI entre sus enemigos :porque aunque pretendí' también honrarla ,es con el animo de prose- Euir entretanto ,lo mas que puedan ,en ofender a su Hijo. jestos falsos devotos habla el Autor de las quando dice :La demasiada confianza que "l^uen en una devoción ,que en los mas ni aun las apariencias de ser verdadera. Siendo esta el Ade muchos Cristianos ,como lo manifiesde las notas en el famoso reo Eusevio yotuV yhermitaho de los Humeros. Uno niQ ^levaban una vida desrreglada en tanto extreael uno lo conduxo ala horca ,yel otro penitenciado en los Toribios por sus ^^e milagros ,fue castigado por la Justicia Epor ^^devoto de María.
por otros excesos :yen verdad 'que no se juzgarían tan perdidos que no esperasen la protección de Madre de Dios ;el primero por los tres escapularios que traía ael cuello ,yel segundo por vestif un saco ,yhaber edideado una hermita. Debemos poner mucho cuidado en instruir a los Fieles en lo que consiste la verdadera devoción» procurando ael mismo tiempo prevenirlos para qns no den en otro escollo. La Madre de Dios merece una veneración ysingular confianza. Es esta Señora la mas santa ,la mas humilde de las criaturas , mas poderosa para con Dios ,yla Madre común de todos los Cristianos. Esta ultima qualidad tan capa^ de inspirarnos la confianza en sus suplicas ,se la da S. Agustín, (a) quien dice, que es la Madre espiré"' ,, tuaí de los miembros del cuerpo ,cuya cabeza eS „Jesii-Christo, porque la Señora ha cooperado po^^ su Caridad al nuevo nacimiento de los Fieles en la Iglesia. La devoción que se tiene con la Virgcf' es mui útil ylaudable mas que la devoción de otros Santos ,yse debe alabar aquien la promueve »y áquien la abraza ,ycumple. íPero debemos advertir \dice Muratori» ,, que María no es Dios. Debemos venerarla com^ „abogada nuestra ,pero no hemos de creer , „esta Señora hace milagros ,que perdona los „dos ,óque nos ha de salvar. Por lo que la adoración que tributamos áDios ,no debe ser la misi^''* con que adoramos ala Virgen. Tiene esta Señora su Culto propio del que no debemos excedernos» este es superior ael de los Santos ,éinferior a de Dios. El oficio de la Virgen es rogar ,, Dios por nosotros ,que por eso dice la 9» (a) Lli». de S. Virg. Cap. j.
»J?anta María mega por nosotros pecadores. 'La Virgen María ,ylos demas Santos pueden liaíí marsc en algún modo mediadores ,pero con una mediación diferente de la de Jesu-Christo, observando que ni la Reyna de los Ciclos ,ni los Santos alcanzan gracia alguna que no sea por el medio de nuestro único mediador Jesu-Christo coíS mo lo ensena el Santo Concilio Tridentino. ^.Este mismo culto que tributamos aDios ,ala Virgen ,yalos Santos debemos darlo ásus Image- ,sin confundirlo. En esto suele haber mucha jB^^orancia. Por eso el Catecismo del Santo Concide Trento amonesta alos Parrochos instriiálos Fieles en esta materia. Si quid forte ápohac in re peccatum fuerit ,Parrochas Tridentini decretum secutas ,quo ad eius fieri poterity ^^Hebit corrígete. Debe saber todo Fiel Cristiano las Imágenes solo tienen un culto relativo. Que. ellas no hai virtud ,eficacia ,ni poder para faciitar lo qvie se pide. Que sus obsequios no deben '^^^minarse en ellas ,pues solo sirven pata excitar ^l^estra memoria ,yestimular nuestra veneración á ^.P^^ototipo ,que representan. Como este es uno ,todas las imágenes de la Virgen ,yde los Sanrepresentan aun mismo Santo tienen igual yeficacia ,que es recordarnos yhacernes aya ala Madre de Dios ,ya aaquel Santo nos encomendamos. De la taita de instrucesta materia nace en la gente ignorante la "^.lencia ^las Imágenes que advierte el Autor, tes -^mos continuamente en esta especie de genio ala imagen de la Virgen, 6de algún San- to, tienen alguna especial aplicación, 6afec- rcprcsg^J^tí^rle un culto excesivo ,quando otras que “hin mismo prototipo no les merecen el
el mas leve obsequio. Pasan por la Iglesia donde esta la Imagen de su devoción^, yse creerían reprehensibles sino entrasen atributarle algún culto. Se cnqlientran con otra imagen de la Virgen ,óde el Santo ,yno les merece la mas corta reverencia. Sobran excmplares de esta verdad en Sevilla ,qu^ comprchenden atoda especie de gentes, los que no refiero en particular ,porque no lo califiquen desatira. De esta misma falta de instrucción nace atribuir alos Santos en sus imágenes un poder para ciertas cosas ,ytributarle áestos determin^adamente sus obsequios para conseguirlas ,sin acordarse de Dios en sus oraciones ,ni evaquar primero el cuni" plimicnto de sus preceptos. Que especie de pie- ,, dad es la vuestra exclama M. Reguis en su prinis- ,, ra reflexión de la Dominica lo después de Pente- .„costes ,si quebrantáis los Mandamientos de Dios yde la Iglesia para correr tras ciertas practicas y „usos que serian verdaderamente buenos, ydignos „de alabanza ;pero el mal uso que hacéis ,no los „hace dignos de otro nombre que el de costuin- „bres 6antojos. La Iglesia os llama ala Parroquia*» ,, yvosotros andais de alia para acá con pretesto de „la devoción atal Santo óSanta. Murmuráis con- „tra los Obispos porque han quitado ciertas fiestas» „ylas que^ han dexadolas pasais en diversiones. Este procedimiento es efedo de ignorancia. La Madre de Dios es una sola aunque teng^ diversas Imágenes con distintas advocaciones qne 1^ representen ;pero ninguna tiene mayor poder q^^^ otra para focilitarnos el patrocinio de la Señora, que desde el Cielo donde reyna ,lo está franqueando átodos los que verdaderamente la invocan. mismo sucede con los Santos ysus Imágenes. No ®pues
37 Ppes el titulo ,ni el Ingar-^el que los hace mas propicios áfa vorccernos ;nuestra propia disposición es i^ que excita su piedad :ynuestro fervor mueve su Inmisericordia ael logro de nuestros deseos. “Por eso, dice Muratori, (a) cu los Santuarios mas cc- •>> lebres se pueden esperar mas gracias ;no por ellos ,sino por causa de nuestra mayor fee alcan- >> zainos algunas veces favorable despacho en nuesntras suplicas. ,De esta falsa creencia de atribuir ala Virgen y ^los Santos el poder que no tienen ,nace igualemente el persuadirse ,ycreer milagros ,los que eiida tienen de tales. Solo Dios puede hacer mila- ^i^os. Estos, como dice el Padre Jamin, (b) Lleban el sello de la Omnipotencia. Pues como dice .^nto Tilomas (c) el milagro es una mutación sensible de todas las leyes de la naturaleza sobre las S^'^iles el poder Supremo hace ver su autoridad, ero el vulgo ignorante lejos de tener estos verdaei^s conocimientos, se persuade que la Virgen, 6 ^^anto aquien se encomendaron, obraron aquella ,si acaso lo fue :sin hacer las mas leve ^.memoria de Dios ,que la ha obrado por su interce- ^5c>mo en ello no tiene instrucción ,ni se le ^^imgaña ,continua en su falsa creencia. Lo mas lastimoso es ,que no contentos con pasan apublicar milagros asu antojo, hacen en esto un grande obsequio áel ^quien se encomendaron. De la poca insque tiene el común en un asunto en que Religión se interesa proviene el publicar por (b) 'icvoc. arreglad, del Cristiano Cap. XXHI, in fine. Thcolog. Cap. i6. num. V, quest. H9. git. IV.
por milagros unos hechos que por lo común no cK' ceden el^ordcn de la naturaleza. Por eso se ven a los pies de las imágenes tantos testimonios de milagros que bien examinados deberían contarse entre los sucesos comunes de la naturaleza. Es esto tan manifiesto alos inteligentes ,que hallo ser de niaí asignar casos particulares. Tales son los mas de los milagros que se publican :ylo que hace mas intolerable este abuso eS que los Predicadores yMinistros Evangélicos en lu** gar de instruir ael pueblo ydesengañarlo de sus errores ,los conserban ,publicando desde el Pulpi' to el milagro que este óaquel le dixo ,sin otro fundamento que habérselo asi creído. Apenas se vera Novena en la que no se refiera algún nuevo milagro del Santo aquien se le hace, bastando ael Predicador la relación del mismo interesado píit* publicarlo en el Pulpito ,debiendo tener presente, yadvertir ,que sea uno, 6muchos los testigos q^i^ lo deponen ,no le es licito publicar por tal un hecho que el Ordinario después de un maduro examen no ha declarado ser milagro. Es doctrina expresa del Santo Concilio de Trento. (a) Oiganse s^s palabras :Statuit Sancía Synodiis nemini iicer¿ ullo loco ,vel Eccksia ttiam quomodolihct exempta^ insolitam ponere ,vel pomndain curare imaginem^ ab Episcopo approbata. fuerit :milla etiam admitu^" da nova miracula ,nec novas Reliquias recipicndnU nisi eodem recognoscente ,^approbante EpiscopOr qui simul atque de iis aliquid compertum habu¿ri¡^’i adhibitis in Concillum Theologis ,CtT aliis piis vifit^ ca faciat, qua veritati ^pietati consentanea ludic^' ^Sess. XXV. de invocat. &venerat. Kellq- Sacr. imsigín.
^¿ñt. Yean pues mis Censores con qnnnta nizoii. Reclama el Autor de las notas contra la publicación «e falsos milagros. Yen vista de que no se observa que aquí manda el Concilio, adviertan, si con grasísimo fundamento se podra decir ,“que nuestros ”Superiores Eclesiásticos ySeculares están mui mal con algunas de nuestras devociones ,yno las prohiben como en otras partes, acaso porque no ») estamos aun capaces de Leyes mas perfe^dias. p. §. vil. Rosigue el Autor de las notas. “El afan de hacer fiestas al arbitrio de los particulares. Muchos obsequios por las Animas del Purgatorio *7 que les son enteramente inútiles, óque no se sabe íylo que les aprovechan, ypor otra parte se le quL jjLi acaso ála familia ,yálos pobres lo necesario. stas proposiciones excitan toda la ira de los Cen- ^ores. Buenos estamos ,dicen ,con que ya no po- 5*^ic)s hacer fiesta álos Santos ,ni ofrecer sulrapor las Almas del Purgatorio? La primera pro- Posición es propia de los Libertinos ,los que nos supersticiosos porque hacemos fiestas a dantos. La segunda de los hereges modernos, negando estos el Purgatorio, por consiguicnniu sufragios ,que se ofrecen por los es la Censura que se da áestas proyj^^^qcs ,tan agena de verdad, como de Caridad de Manifestémoslo con claridad respecto ‘^'imera. 'fen posible que estos severos críticos no qnieí^axi,^^^'‘^i'>uuir el uso de las cosas Santas fcsun las tíJü la lí^l igion ,del abuso que ha introduellas. una iaisa devoción ?De aqui provierLe .el
40 .1t el havcrscles Inq nctaJo t<into‘h colcrn. Siendí^ lo primero conforme hlas reglas que ha establecido U i'desia nuestra Madre es santo ybueno. Pero por lo que mira alo segundo que es una pura invención humana para deskimbrar alos sencillos es abominable :ycontra este abuso declama el Autor de las notas. La Iglesia manda que se hagan unas fiestas y.otras las permite :pero unas yotras quiere _qnc se hagan según las reglas yritos que ha establecido;' estimulando por medio de ellas alos Fieles ála santificación de su Espíritu ,ypractica de virtude^ Este es el fin de la Iglesia en unas yotras fiestas, t €S este el fin de los promovedores de las fiestas qn® yernos se hacen? No podemos conocer los interio-r res ,pero los efeoos mui bien nos dicen ,ydan a conocer el Espíritu que las anima. Yeanios una dC estas fiestas. Todo el cuidado se pone en los adornos extsriores del Templo ,una música que alhague el qido» iin convite numeroso que haga la función plausible» im demandante industrioso que ala puerta de^ Templo implore álos que entran la necesidad limosnas para mantener aquel culto ,teniendo^ dS' lante de si una mesa con dulces ,alhajas ,yaniiTi^'' litos que rifar para entretener amuchos :otro d otros que dentro de la Iglesia perturban con demandas la devoción de los Fieles ,procurand<? llebar algunas flores de el tiempo para mover coi* ellas aque se junte limosna. Sin duda que esto lo queprohíbe el Santo Concilio de Trento quando dice :Omnis tiirpis quastus eíiminetur, concurrentes no hablan ,ni se les habla del mi» rio ,ómedios de imitar las virtudes del Santo -L (a) Sess. XXy. ubi supra.
cLuimírV, Tf'?* '¡cfos ,ymelorar^de de la fnn •*atención les lleva lo magniHco nos V^r"4^concurso ,los ricos^ ador. ’-jT ^^^icada música. Esta kdevoción arreglada del Cristiano. hablando Escritor de nuestro siglo tant¡f<'T devoción, Verum ab hacpr^s^ ZTILTZ- orna, tatan concUiantíbZ prchatis iwn «/> ’Ecclesia nonduiii ^qiúÁ LZ ah ipsa. improbath. De de un unos salen del Templo como si han °mundano ;ylos otros no cuidan contento =>Provechados ,'sino si han quedado sus fie"L, ’1q"" '’=>" tenido en ben In/r^’ ‘°8ratidolo quedan satisfechos. Bien salas q»c la pintura que he hecho de repíueh-.* ti abusos .son los que atingí? quando dice; El asan de hacer hestas al arbitrio de los particulares. mas nn, la pluma en este asunto^ «stendM'J’T^t*'^ *materia que vamos tratando, atendí; ‘^‘^‘""temer.te en Sevilla me llamó l.i ®s la \r ’^pascció no dexarla en silencio. Tal t^ficio V \i"® Z! ^“‘a='on de Jesus- Supuesto el 'a 'os B^^''a^°n de Jesús que se hallan ^qoe híT'/’”®* >yMisales modernos Venecianos, ^'a y5,,V^'do los mas de los escritos que en conlo devoción ,se publicaron en no de 1771. 72. 73. y74, debo advertir* intento reprobar ,üoponerme ála ^^trar cn devoción ,ni tampoco es mi animo disputa^ que aun permanece. Superio- Fres
,,no se sabe lo que. les .iprovechan ,ypor otríi ,, parte se le quita acaso lo necesario ala tainilia, y \\ klos pobres. Proposición que contiene una doctrina sana en todas sus partes. Pregunto amis Censores. Que utilidad result alas Almas del Purgatorio de la vana ostentación que vemos todos los dias en los Funerales? Qué uti les sera para aliviarlas en sus penas que la sala donde esta el Cuerpo se adorne con colgadura? Qn^ la cama donde se coloca sea la mas decente? Qi^j^ el Atahud que lo ha de encerrar para llevarlo a^ tierra sea precioso ,yesté ricamente adornado*^ Qué bien puede resaltar ael alma de el difunto, si ha ido asatisfacer ael Purgatorio de una comida explendida que se hace el dia del entierro ,cuyO’ gastos con los ya dichos suelen traer atrasos a limilia ,yno poder socorrer ael pobre por habe consumido en fomentar la vanidad yla gula ,^^ que se pedia distribuir en limosnas que les serian Utiles atas Animas Benditas? Hablemos de los obsequios que como por nn efedo de piedad ,ysingular compasión se hacen directamente en beneficio de las Almas del torio. Qué sufragio es para las dichas Almas i ^ Bulas de difuntos que vemos hxadas en las .puerta^ de los Cementerios de la Magdalena ,ydel Hosp^" tal de el Espíritu Santo aplicadas una por el aln^^ mas necesitada ,otra por la que fuere la de Dios ,otra por la mas devota de la Virgen ,^' No les son inútiles estos sufragios? Asi lo siente mas sana yjuiciosa opinión de los Teólogos ati mando ,fundados en el mismo Sumario de la J:>n ’ que es necesario para lucrar la Indulgencia , dicho Sumario se haya de poner el nombre de el q le toma ,yel de aquella alma por quien se^P” j
(O Como pnés se podra' ce?i?nrar como herética proposición que esta fundada «obre los sentilentos de muchos Tcologos ,yque es conforme el Señor Comisario general de supongamos que les sea útil este sufragio, tf» ^que Tes aprovecha? Esta es la otra parproposición del Autor de las notas. En Iad que con certeza no lo sabemos. Lo que nos consta es lo que dice el Santo Concilio de Trento: ihi detentas ,fidelmm altaris sacrifica ín -I 1 *^Ea Cierto que se ayudan con sacrificios^ diligencias, limosnas, Stc. pero aquien, quando, yqiianto eso esta reservado ála divina piedad, dice ayctano hablando de las indulgencias (c) Certum ^indabitatum ,quod Indulgentia rede denm\ siLscipiantur pro defimclis quodqiie illis prodtssc possint veL ad refrigeriuin vel ad líberationem ,sed -^mus ,quando ,quamtum divina pietaú placue- El V. Concina suponiendo esta incertidumbre •Jo se atreve aresolver la qliestion. (d) Cardinalis ^ilarminus ait quastionem hanc esse oinniitm diJicllU quidem ajirmant ;ac piares etiam ne- ^verosiniilius sit ,ignoro rem te relinqiLo. Por esta razón es mui conveniem ^^’^^cntarse con tomar las Bulas por sus dicontinuar los anos que se ^• como podran saber la utilidad que les re- Gsulta, '"c'T '~' Piincí^. 2^•^atic. in Append. tiM¿i VI. de Indulg. Cap. 3. (c) '07* (!> }Sess, 1^. in decret. de Purg. Í)Í5S, 1*^' '16. q. -(d) Tom 9. de Sacram. Pcnit. ®Cap. X. de iiidulg- §• V. num. 44. q. X.
sulta ,íinn ignoran si lés' aprovechan. El Carde^ nal Bdlarminb :(a) pregunta, que se requiere pai* que las indulgencias aprovechen alos diíiintos. y resuelve con Santo Tornas ,que es necesario el vivo las obras que se mandan en su Concesión porque las indiligencias directamente se conceden los vivos, éindirectamente alos diiuntos: en to los vivos perfeccionan la obra para lo que los funtos no tienen arbitrio ;yañade Ex quo etu'i^ ^ requiritun^ ut qui opera illa perficit ,sh in statu tl¿e: opera ipsa id requirunt ^ut diximus' supra. ti opere viventibiis miuncio. Esta condición de estar e^ gracia el que aplica la indulgencia al difunto es a tal calidad ,que aun los Tcologos que no la juzg^ necesaria para conseguir el íruto aconsejan no üDsj tantC' que el que tóme la Buia por,.un diíunto ^ está en pecado m.ortal'v procure mo aplicársela, ta que por el Sacramento de la penitencia ópor ^V aéto de contrición hayM piiriíicado su concienci^ para no exponerse al peligro de que sea inútil al funto áquien la aplica. (b)._ Quienes son los que impuestos en esta sana do ^ trina asi la practican.'' Yo no lo se. Lo que consta es ,que se tiene mucho cuidado en apu^ indulgencias álas Animas del Purgatorio, pero piensan en el estado en que se hallan ,tal vez po^' que esto lo ignoran. Me parece que si mis Censore huvieran leído con algún cuidado en el Concil\^ Tridentino el decreto del Purgatorio ,ylas do¿tr|- ñas referidas ,se hubieran abstenido de censura estas proposiciones. ^a) I»ib. r. de Indulg. Cap. 14^ (1^) Salmaiic. ubi sup
'IX. í. n-' :, i |h( intimo reparo que se ha ofrecido amis Censores se halla al fol. 115. lln. 18. donde dice el Autor de las notas: pidamos aDios continuamení-) te que nos de una sed ardiente dcl bien publico; í-í oalo menos aquella hambre ysed de justicia que ,, debe tener todo Cristiano. Que doctrina es esta exclaman contundidos los Censores! El bien temporal debe ser el obgeto de nuestras ansias ,yen detecto ’de este debemos pedir el espiritual, ^Ko es esto arruinar por los cimientos elycd’iticio del Cristianismo? No hai duda que asi es en inteligencia de los Censores. Pero de donde infieren estos que en la primera parte de la proposición se habla del bien temporal puramente? Lean las clausulas antecedentes yconocerán el bien de que habla el Autor dé las notas. ^ Dice asi :No hai comercio en el mundo co- „ino el que se hace con la verdad, con la sencillez,' „ycon la prudencia. Sino se logra todo por acá^ >, pero siempre se logra algo, yal fin se <gana cí <)•. Cielo ,yeste debe ser nuestro principal c^dado. í”) Eos pobres de espíritu deben consolarse con la ^uicn temporal ganar el Vuelo ,que segur de las notas debe s.cr nuestro principal espiritual liabla en la prnr dir ^pi'oposicion. Yno se nos quiera persual)i« ^tas voces hUn piibUco solo explican el temporal, excluyendo el. espiritual; .porqug IJ^piamente hablando no se dirá bkn publico sino entiende en el comprehendido el bien espiritual
5® ymas qiiando la proposición es de un Católico ,J que antes lo ha insinuado. El Autor de las notas guardó un orden admirable en su proposición. Primero quiere que pidii-* nios aDios una sed ardiente del bien publico en que están incluidos todos los particulares ,yqiiando esta sed no sea tan períe^ta que se estienda a todos ,alo menos debemos pedir aquella que solo mira anosotros mismos ,que es menos perfecta. forma que quanto mas se estendiesc nuestra caridad álos próximos tanto sera mas perfecta. Tal tuc h'J caridad de San Frindiuoso quando lo llebaban a martirio ,en la respuesta que le dio aSan Fclix"» que le pedia orase por él. In mente dixo ,me haber^^ necesse est Ecclesiam Catholicam ah Oriente usque Occidentem diffusam. Este aélo de Caridad heroico» sublime yperfecto lo alaba S. Agustin diciendo: Nenúnem singulorum prccterit qui orat pro urúver^^^} ab co niilluni membrum pratermittitur ,cuqus oratio^ pro corpore funditur. Ysi los Censores ,porque a.'j les acomoda ,quieren entender precisamente^ bien temporal en aquellas palabras el bien pubhcOt tomen en la misma linea Temporal las siguientes» esto es ,entiéndanlas por aquel deseo de rectitud en sus acciones que no perturben el bien publico» yque siendo común átodos ,debe brillar mucho mas en un Cristiano. §. X. ^J^ENGO concluida mi Carta. No ha sido mí auímo vindicar mi honor ,yReligiosidad del Autor de las notas respecto alos hombres sabios. Les h^" ^ría (a) In sermón, de Martirib.
fia una grave injuria en ello, quando han dado un P^iblico testimonio de la aceptación que les ha mc- J‘< 2cido esta obra. Antes de publicarse se dio á cer alos hombres mas literatos de la Ciudad ,y odos la tubicron por de mucho mérito ,ydigna eque se publicase. Luego que salió aluz se remb, ^o avarios Cuerpos de Sabios del Reyno ,yen toos ha merecido la misma aprobación. Bastara para puieba de esta verdad la Carta siguiente escrita áel utor de orden de la Real Sociedad de Zaragoza, de Julio de 1784. Dice asi. Mui Señor mió ,yde mi mayor estimaí, Clon ,Scc. Hice presente aesta Real Sociedad Aragonesa la mui estimable de YS. de ii de Junio mas cerca pasado con la primera ysegunda parte de la Colección de ideas elementales de educación para el uso de una Academia de Macsí, tros de primeras letras ,yPadres de lamillas en „esa Ciudad ,ylos exercicios literarios que todos los Domingos han de explicarse en la Real Sala „del Lrimcn de la misma. Examinada la obra ,ha ,, resultado estar llena de máximas mui importantes ala Juventud ,sacadas de los mejores Escritores que han tratado la materia :pudiendo aproveí^cuarlas los Maestros, los Padres de himilia, los lagistrados yTribunales reales. Por estos moti- P^^ gran fondo de doéfrina civil yCris^ se halla en la obra ,debida ael zelo ,y la^'^^ura de VS. por no haberse contentado socon escribir, sino por haber abierto /ni jen que se redifique la enseñanza, poií ^Cabeza de ella ,cuyo loable impulí' Vexemplar en persona de su carader, ivtro^ tenido la bondad de dirigirse anues- ^erpo presentándole las primicias de sus uti- 51l
?) 91 11 ,\\isiniÍ 5tiréis’; ha* acordado la Sociedad nombraj „aVS. en vSocío de mérito ,cuya elección se ventico de conformidad de todos, los vocales ,1^^ qií.iles mui agradecidos aYS. ysatisfechos de l:elicr en su Catalogo con esta distinción aun no tan digno ybenemérito ,resolvieron tamb^^^ que yo maniíestase aVS. la expresada resolución ,, de la Sociedad ,yel debido aprecio que ha hecho de tan importante obra, Scc. Diego de .lonc? Sccrct. -S. D. Joscf López Herreros. ' Asi elogia el mérito de esta obra aquella ciedad de Sabios ,sin que en el examen que hicieron de ella ,encontrasen el mas leve reparo ,e[ue llamase su atención. Tor eso decía yo, que esta Apología no se dirigía asatisíacer alos sabios, pot' que estos están entendidos en el mérito de la obra- Pero como somos deudores atodos ylas nota> que se le ponen son tan graves, ysensibles ael por la Yliscricordia de Dúos es verdadero CatohcOi ine he hallado en la precisión de dar esta satisiaccion. Moviéndome también el desengañar ala te sencilla dándola aconocer que la doílrina contenida en las notas es sana ,pura ,yconíorme ^ espíritu de nuestra Religión ;la que no aprueba ^ culto ruidoso ,ni un zelo indiscreto que inas jomenta la vanidad que el espíritu. I)c este zelo inRscreto habla San Pablo (a) quando dice: “Tienen zelo de Dios pero no según la ciencia. ConcD"_ yo con el Padre Natal Alexandro ,quien hablanu ticl zelo de la devoción ,exponiendo estas de San Pablo dice :“Quanto mayor es el zelo ta „to es mas peligroso si esta destituido de la „la. ciencia, ydirección de la prudencia. Ll (^a) Ad Román. Cap. X-. y. a.
55 es el. fervor dé. la devoción ycaridad. Este zelo es it niui necesario para* conservar la pureza de la Fe, >•> Ypiopagarla ,para la reforma de costumbres ,y ‘>’> restauración de la disciplina. Pero si aeste zelo no lo dirige la ciencia ,no lo informa la caridad, yr»o lo acompaaa.la.cquidad junta con la manscaumbr.e mas daña que aprovecha. \.Ya .es tiempahable aYm. de la tercera parte eideas elementales que mc.remitc para oue como en la primera y/segunda le diga mi parecer. La he leído con toda la atención, que me es posible ,/y contrario álos dogmas de nuestra anta Religión ,ni alas buenas costumbres. La materia que contiene es útil ,conveniente ,yaun' S.C hace necesaria. Pues la primera parte se dirige a m^truir ak:>s niños en su primera edad. La segunda adelanta la inatena ya respedo de ellos ,ya ea oraen asus Padres, Maestros yDiredores dándoles atodos maxüTias saludables ,de que pueden sacar mucho provecho. Era pues consiguiente se les presentase una instrucción de la qui se sirvieran, qiiandü ya capaces de discernir, .pudiesen por si mismos nacerce cargo de sus razones., yabrazarlas. ^lal es la tercera parte en la que se les da cocimiento de todas aquellas materias ypreceptos pusücn formar un hombre útil respedo de si Jov^ Patria. El método de instruir alos Gramática esta admirablemente conyo había oido con mucho gusto en la Pron de Bilenas letras el año pasado de 1782 ^evn este mismo plan ael P. M. ir. Fernando de q’r ^^ofesor de esta facultad en el Coleeio Maestr^^ de esta Ciudad ,yhoi Director, y de CalTall ^misma por el Rey en el Colcg^io de Cadetes nuevamente establecido en el
5^ ..t el Piterto de Santa María ;ymucho mas me aie^ ^re ,quando supe que había empezado áponer cía praótica sus ideas ,desterrando de su clase la multitud de reglas ,yquadcrnillos que hasta aquí haia fatigado con poco fruto la memoria ,ypaciencia de los ñiños ;procurando instruirlos por preceptos mas breves ,mas sencillos ,ymas succptiblcs de inteligencia en un quadernillo que con orden aeste método habia formado. En el mismo tiempo leyó en la Academia una pieza de Planto traducida anuestro idioma con el mismo fin ,yseguía traduciendo otras ;yademas trabajaba en formar un Diccionario Antibarbaro •que creo no tendrá menos aprecio ,ni mérito quf el de Cellario :ytal vez como hecho con orden a este método será mas oportuno. La lastima es qn® nuestras antiguallas tienen mucho imperio sobre nosotros ,ylos Preceptores de Gramática de esta CiuJad sin otro examen que el de sus preocupaciones murmuraron ,yse desataron en vilipendio^ contra este methodo ,quando según cstoi iníbrma' d.) en el poco tiempo que se praticó fueron semi- Jbles los progresos. Ojalá que la superioridad tomase la mano este asunto ,ymandase áeste sabio ,que en esta materia es dcl primer orden (6áotro de igual rito) que períeccionase la obra que ha concebid*^’ desterrando de las clases tanta multitud de quadet"^ nillos ,yde preceptos inútiles ,haciendo se yese la Juventud por este nuevo método tan n como fácil. Pero ya que esto no se verifique , 'instrucción que Vm. les presenta puede ser abra ‘^ ojos ámuchos ,yles obligue áreformar la ensenza de la Juventud por las reglas que se le aunque para llegar por este medio ásu peneee
ú ’^ecesitan muchos años ,ytal vez no se veriticará complemento. El estudio de la Historia es una de las ocupacio- ¡?cs mas Utiles ymas agradables ael espirita humano, todas las facultades tienen muchas espinas en su adquisición. Sucede en ellas lo que ael hombre que ejuprende un viage con los calores del Estio ,ócon Ips fríos del Invierno ,que aunque llegando asu destino haya de tener delicias ,gustos ,ycomplacencias ,niicntras no llega aél todos son quebrantos, niolestias ,ydesazones. No asi la Historia, en ella va hombre gustando, ael tiempo qla va leyendo, la ^nlzLira que causa ver delante de su imaginación los sucesos de todos los siglos. Engrandecerse los Impe- ^ic>s ,yaniquilarse con la misma rapidez. Los medios por donde un hombre llegó ahacerse famoso en el i^atro del mundo. -Las virtudes ylos vicios que reyiiaion en todas las edades :yen este conjunto de cosas marabillosas el hombre reflexivo ve la virtud prendada ,ycastigado el vicio ,éinsensiblemente se ahaona ala una ,yaborrece ael otro. El Legislador e _apitan ,el Filosofo ,todos encuentran en la Hisona abundante materia para su instrucción. Las leyes de todos los siglos ,yde todas las naciones, los ^lencs omales que han producido ;las acciones iliisque un genio superior ha hecho ,ypor las que trastorno quasi universal en la parte la habita ;los descubrimientos raros de P^rá presentan asus ojos una lección sensible cion enseñanza. De modo que no hai ocupa- HijtoJ.^,'^^ cleleitable ymas iitil que el estudio de U para conseguir estas ventajas se necesita se les da'' T^^^ccion de buenos libros ;yuno yotro luego KTT? Jovenes en esta parte. Dedicarse desd^* ^Historia universal sin un buen compendi HIQ seria