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Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX

Díaz Rodríguez, Mercedes

Abstract

Con el presente artículo quiero exponer la vida y la obra de un pintor jerezano que afortunadamente está de actualidad: Carlos González Ragel. Sus cuadros han formado parte de una interesante exposición en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, titulada “LA NOCHE ESPAÑOLA: Flamenco, vanguardia y cultura popular, 1865 - 1939”.

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CARLOS GONZÁLEZ RAGEL: EXPRESIONISMO DE PRINCIPIOS DE SIGLO XX CARLOS GONZALEZ RAGEL: EXPRESSIONISM OF THE EARLY TWENTIETH CENTURY MERCEDES DÍAZ RODRÍGUEZ Universidad de Cádiz. España. Con el presente artículo quiero exponer la vida y la obra de un pintor jerezano que afortunadamente está de actualidad: Carlos González Ragel. Sus cuadros han formado parte de una interesante exposición en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, titulada “LA NOCHE ESPAÑOLA: Flamenco, vanguardia y cultura popular, 1865 - 1939”.. Palabras clave: Pintura, Expresionismo, Siglo XX, Jerez de la Frontera, Carlos González Ragel. With the present article I want to expose the life and the work of a painter from Jerez de la Frontera, who fortunately is of the present time: Carlos González Ragel. His pictures will be exposed in an interesting exposition that will take place in the Queen Sofía Art Center in Madrid, with the title “the SPANISH NIGHT: Flamenco, vanguard and popular culture, 1865 - 1939”. Keywords: painting, Expressionism, 20th century, Jerez de la Frontera, Carlos González Ragel. INTRODUCCIÓN Escribir sobre Carlos González Ragel supone un reto apasionante, pues todo acercamiento a su genial fi gura y peculiar obra implica sumergirse en un mundo inquietante donde se entrelaza la creatividad con las vivencias emocionales del artista, surgidas de sus experiencias personales con la enfermedad, marcado por la incomprensión social y por un ámbito cultural que no le favoreció. No obstante ha dejado una extensa obra a través de la cual se puede intuir cuál fue la visión del artista sobre el momento social que le tocó vivir y de qué forma la enfermedad que padeció infl uyó en su obra. Para analizar esta infl uencia utilizaremos las aportaciones realizadas por Carls Gustav Jung, y las contrastaremos con los resultados de las investigaciones que ac- LABORATORIO DE ARTE 20 (2007)395-418 Mercedes Díaz Rodríguez 396 tualmente se han realizado al respecto y con la interpretación que he realizado de la obra del artista. 1 Como veremos, Jung coincide con la línea de investigadores actuales que ponen de manifi esto la interferencia de la enfermedad mental con el proceso creador.2 Si bien es cierto que existen informes que relacionan algunas formas de creatividad y algunas formas de patología, como las investigaciones de Andreasen3, Claridge 4, Cropley 5, Jamison6 y Rothenberg 7, también existe otro grupo de investigadores que analizan esta relación y la describen como meramente accidental. El material utilizado para reconstruir la vida y la obra del artista procede de la información transmitida por su viuda en las entrevistas concedidas durante el periodo de tiempo comprendido entre septiembre de 1987 a mayo de 1990; de la correspondencia que estableció con su mujer durante su estancia en Madrid y su ingreso en el Sanatorio de San José de Ciempozuelos; de la prensa escrita de la época y de las fotografías y diapositivas realizadas de su obra. CARLOS GONZÁLEZ RAGEL: SU VIDA Carlos González Ragel, nació el 22 de diciembre de 1889 en el seno de una familia de clase media acomodada. En principio Carlos vivió una infancia muy feliz en su ciudad natal, Jerez de la Frontera. Idolatraba a su madre, dotada de una gran sensibilidad artística – que sin duda le transmitió– y heredó de su padre su innegable talento para el arte de la fotografía. Posiblemente el fallecimiento de su madre, cuando el pequeño Carlos contaba nueve años de edad, le marcaría para el resto de su vida, sobre todo, si tenemos en cuenta que su padre, dueño de un afamado estudio fotográfi co, le prestaba escasa atención dada su excesiva inclinación hacia la bebida. 1 . Díaz Rodríguez, M. “Análisis de la personalidad y de los trastornos psicopatológicos del pintor jerezano Carlos González Ragel, a través de su pintura”. Tesis Doctoral realizada en la Universidad de Cádiz y leída en septiembre de 2004. 2 Jacobi J. La Psicología de C. G. Jung. 3º ed. Madrid: Espasa-Calpe; 1976. p. 167. 3 Andreasen NC. Creativity and mental iones: Prevalence rates in qriters and their first-degree relaties. American Journal of Psychiatry. 1987; 144: 1288-1292 4 Claridge G. Great wits and madness. En: Albert RS, editor. Genius and eminence. Nueva York: Pergamon Press; 1992. p. 329-350 5 Cropley A. Creativity and mental health in everyday life. Creativiy Research Journal. 1990; 3: 167-178 6 Jamison KR. Mood disorders and patterns of creativity in British writers and artists. Psychiatry. 1989; 52: 125-134 7 Rothenberg A. Creativity, mental health and alcoholism. Creativity Research Journal. 1990; 3 (3): 179-201 Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 397 En este sentido hay que tener en cuenta que los resultados de las investigaciones sobre creatividad han puesto de manifi esto la gran infl uencia que ejerce la fi gura materna8 y el poderoso efecto de la vivencia de orfandad 9. Esta regla se cumple especialmente en el caso de los hombres creativos; aproximadamente tres de cada diez hombres creativos y dos de cada diez mujeres de la muestra de la investigación realizada por Csikszentmihalyi10 quedaron huérfanos antes de los diez años. La vivencia de orfandad impulsa al individuo a buscar su independencia, manejar sus propios recursos y tratar de recomponer los objetos perdidos y el mundo añorado. La necesidad de buscar un orden dentro del caos del psiquismo les impulsa a pintar, escribir y, en defi nitiva, a crear. En este sentido se manifi esta Cyrulnik11 al exponer que: “nuestros maestros de ensoñación son los artistas, ellos son los que escenifi can nuestros debates interiores, los que componen imágenes con nuestros confl ictos sociales, los que conciben relatos con las pruebas que padecemos”. Asimismo, hay que tener en cuenta que en este contexto familiar –fallecimiento de la madre, padre alcohólico– es muy posible que Carlos tuviese carencias afectivas que marcasen enormemente la estructura de su personalidad. Siguiendo de nuevo a Cyrulnik 12 las carencias afectivas pueden ocasionar fi cciones de compensación, como es el caso de la mitomanía: “el niño mitómano, por su parte, se refugia en la fi cción para evitar ese mundo, o para dar una imagen ventajosa de sí mismo, una imagen que le permita entrar en sociedad. Tiene miedo del mundo real, y no obstante desea ocupar un lugar en él, así que se cuela en su interior fabricándose la imagen que su entorno espera”. Se trata de un mecanismo de defensa, al igual que la mentira y la ensoñación, que sólo a través de la relación con los demás, familia y sociedad, se puede transformar en creatividad o en espejismo. “La mitomanía es una tentativa de resiliencia que fracasa porque el niño magullado no ha encontrado un entorno capaz de aceptarle con su herida”. 13 Éste, creemos que es el caso de Carlos González Ragel, que no pudo colmar sus carencias afectivas al no encontrar un entorno adecuado, y optó por refugiarse en un mundo inventado y de fantasías donde él se sentía importante y un ser excepcional. 8 Anzieu D. Samuel Beckett. Les cinq phases du travail de création romanesque. Psichologie et Education. 1984; 8(14): 9-22 9 Alonso Fernández F. El talento creador. Rasgos y perfiles del genio. Madrid: Temas de hoy; 1996. p. 182 10 Csikszentmihalyi M. Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención. Barcelona: Paidós; 1998. p. 198. 11 Cyrulnik B. El murmullo de los fantasmas. Volver a la vida después de un trauma. Barcelona: Gedisa; 2003. p. 143. 12 Cyrulnik B. El murmullo de los fantasmas. Volver a la vida después de un trauma. Barcelona: Gedisa; 2003. p. 159. 13 Cyrulnik B. El murmullo de los fantasmas. Volver a la vida después de un trauma. Barcelona: Gedisa; 2003. p. 161 Mercedes Díaz Rodríguez 398 Su refugio en la bebida sólo hizo potenciar negativamente su desequilibrio emocional con consecuencias nefastas para su vida y su obra. Esto lo podemos observar en la vida de Rajel, el cual se valió de su fachada para protegerse del miedo a la vida, y escasa confi anza en sí mismo. Vivió de las rentas y de la facilidad de engatusar y vender la imagen que él mismo fabricaba. Cuando la máscara caía entraba en una profunda depresión que vencía a través de su pintura. Su escolarización se inició en el Colegio de los Marianistas de su ciudad natal, pero la indisciplina, insumisión, desobediencia, conducta rebelde hacia los profesores y las frecuentes escapadas del colegio motivaron su expulsión. Es muy extraño el poco efecto que la escuela parece haber tenido en las vidas de las personas creativas. Tal y como refi eren Getzels y Csikszentmihalyi14, los artistas jóvenes, especialmente los artistas visuales, sienten un notable desinterés por las materias académicas, y sus notas escolares habitualmente se hacen eco de ello; Carlos González Ragel, no fue una excepción a esta regla. Con 16 años decide marcharse a Madrid, para probar suerte junto con su hermano Diego, pero se sumergieron en el ambiente bohemio de principios de siglo, donde para ser considerado artista no solamente había que serlo sino parecerlo. Posiblemente en esta época comenzó su consumo excesivo de alcohol y puede que se contagiara de sífi lis, como posteriormente se verifi có por las analíticas realizadas en 1936.15 A la edad de 23 años, a raíz de la muerte de su padre, vuelve a su ciudad natal, Jerez de la Frontera. En esta ciudad, se matricula en la Escuela de Artes y Ofi cios, no llegando a fi nalizar sus estudios. El estilo pictórico de Rajel no encajaba con el excesivo academicismo reinante en esta escuela jerezana. Fue un artista autodidacta, no parece que Rajel mostrase excesivo interés por artistas contemporáneos. Sus contactos directos con grandes pintores se limitaron a una efímera relación con algunos como Zuloaga, durante los años que precedieron a la primera exposición en 1931. La pintura de Rajel estuvo siempre completamente al margen de las corrientes artísticas de su tiempo, al igual que ocurriera con Solana. Es por esta época cuando se da a conocer como gran fotógrafo, modalidad artística que manejó a la perfección, para muchos incluso con mayor dominio que la pintura. Realizó algunas exposiciones fotográfi cas en el Ateneo de Jerez de la Frontera que obtuvieron gran éxito y le otorgaron gran prestigio como profesional de la fotografía. Junto con su hermano Javier se hacen cargo del estudio fotográfi co de su padre, pero la vida bohemia de ambos hermanos hizo fracasar el negocio familiar. Rajel pintaba de forma desordenada y anárquica. No preparaba las pinturas ni los lienzos que iba a utilizar, pintaba de forma impulsiva en lo primero que tenía a mano cuando se sentía inspirado: sobres, cajas de zapatos, tablas, abanicos. Alternaba perío- 14 Getzel JW, Csikszentmihalyi M. The creative vision. Nueva York: Wiley Interscience; 1976. 15 Analítica indicada por el Dr. Pedro Velarde, realizada por el laboratorio del Dr. Sebastián de la Milla, en Jerez de la Frontera (11-7-1936) y posteriormente repetida por el Dr. Pablo Gotor, realizada por el laboratorio del Dr. Sebastián de la Milla, en Jerez de la Frontera (11-3-1937) Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 399 dos de intensa capacidad creativa, en los que pasaba noches enteras pintando de forma desenfrenada, con otros, de absoluta inactividad, en los que se sumergía en un estado de profunda melancolía, siendo incapaz de coger el pincel ni de salir a la calle. Como nos refi rió en una entrevista su compañero y amigo, D. Luis de las Cuevas16, escritor y poeta desgraciadamente ya fallecido, Carlos era una persona que sufría, siendo un factor que contribuía notablemente a ello el no sentirse sufi cientemente comprendido y artísticamente valorado. Dominaba el dibujo a plumilla y realizó magnífi cas acuarelas, reservándose la pintura al óleo, casi exclusivamente, para la etapa de Ciempozuelos. En esta primera etapa (1921-1931) destaca por su faceta de dibujante y caricaturista, impregnando su obra de un cierto optimismo burlón, predominando los temas costumbristas, tipos populares (gitanos, bailaoras), escenas festivas de tono humorístico y con intención claramente narrativa. Fue un gran narrador de la cultura popular de su época, siempre percibida desde su propia y peculiar óptica, dotándola de un trasfondo de crítica social que en ocasiones va de lo meramente cómico a lo grotesco, integrándose en la corriente modernista de la época. La principal característica de la pintura de Rajel, donde radica su originalidad e innovación, reside en el hecho de que las personas, animales, y personajes que pinta aparecen esqueletizados, a modo de radiografías de aquellos a los que representa, siendo, además, perfectamente identifi cables por su constitución ósea. El artista, para realizar semejantes obras, estudió bastante anatomía, como se comprueba en las fotografías y los bocetos, realizados por el pintor, de libros clásicos de anatomía humana, acudiendo para ello a la Biblioteca de Jerez17. Además, según datos aportados por su viuda, frecuentaba el cementerio para poder obtener información más detallada del esqueleto humano. Su primera exposición tuvo lugar en Madrid, inaugurada el día 16 de Febrero de 1931 en el Museo de Arte Moderno. Al acto de apertura asistieron D. Mariano Benlliure y D. José Francés. La mayoría de los cuadros que fueron expuestos pertenecen al período comprendido aproximadamente entre 1920 y 1931, no obstante es importante señalar que gran parte de ellos, especialmente los de fi guras esqueletizadas, fueron realizados entre 1930 y 1931, año especialmente fructífero para el artista. La muestra constaba de cuarenta y cuatro obras que incluían, sobre todo, esqueletomaquias18 de personajes famosos de la época, entre los que destacamos las esqueletomaquias de Su Majestad D. Alfonso XIII (h.1928-31), D. Jacinto Benavente (h.1928-1931), D. Andrés Segovia (h.1928-1931), Conde de Romanones (h.1928-1931) y D. Fernando Viola (h.1928-1931), entre otros. 16 Entrevista realizada en el verano de 1987, en el domicilio de D. Luis de las Cuevas ubicado en Arcos de la Frontera (Cádiz). 17 Información extraída de la agenda personal de Rajel, fechada en el año 1931. 18 Carlos González Ragel acuña el término de Esqueletomaquia para designar su estilo pictórico y lo define como “El Arte de ver mas allá de lo que alcancen nuestros ojos”. Así lo recoge José Francés en su artículo :“El humorista Carlos G. Rajel y su Esqueletomaquia”. Mercurio. 1931 Mar. Mercedes Díaz Rodríguez 400 Gran parte de la prensa nacional y local incluyeron en sus ediciones editoriales, artículos e, incluso, críticas de arte realizadas por prestigiosos periodistas y escritores de la época, entre los que destacan José Francés19, Méndez Casal 20y Marquina21. La obra es bien acogida recibiendo numerosos califi cativos y acepciones. Así José Francés, en el artículo publicado en la revista Mundo Gráfi co con el título: “Esqueletomaquia de Carlos González Ragel”22, la califi ca como repleta de “estampas satíricas” con las que el autor realiza una crítica de los aspectos sociales y humanos de la época utilizando la “metamorfosis y deformación de la realidad”. Asimismo refi ere la temática de la obra derivada de la propensión del pueblo andaluz por “temas fúnebres y coplas de cementerio”. .El éxito de esta exposición es difundido por la prensa de la localidad jerezana. De esta forma, Carlos González Ragel se convierte en un personaje famoso de la sociedad jerezana, lo que le facilita su inclusión en el ambiente aristocrático de la época. Ante la curiosidad despertada por su obra se realiza una segunda exposición que tiene lugar en el Salón de Sesiones de las Casas Consistoriales de Jerez de la Frontera, siendo inaugurada el día 17 de Marzo de 1931. Estuvo integrada por las mismas obras que fueron expuestas en Madrid. En 1932, tras cinco años de noviazgo, contrae matrimonio con la Srta. Amalia Montero Revilla. Contaba el artista 33 años de edad. Entre los muchos regalos que les hicieron se destacan unos versos dedicados que les mandaron los Hermanos Álvarez Quintero y que transcribimos a continuación: “Vaya la enhorabuena más colmada por su pronta y feliz calaverada. Como dijo Rubén y acertó en eso, la mejor musa es... la de carne y hueso”. La mayoría de los individuos con grandes aportaciones creativas estaban establemente casados. La fi gura del cónyuge protector contra las intrusiones del mundo se repite con gran frecuencia. En el caso de Carlos González Ragel, su mujer fue su principal apoyo, a pesar de las duras condiciones económicas y malos momentos que tuvo que soportar ésta como consecuencia de la inestabilidad psicológica y laboral, y el alcoholismo que padeció su marido. El sostén económico de la familia lo realizó ella, dedicándose a la venta, por las casas, de artículos de joyería que le facilitaban los amigos. Como es de suponer, en estas fechas Carlos estaba considerado como un pintor importante, del que se sentía orgulloso el pueblo de Jerez. Sin embargo, esta estima se fue transformando en total desconcierto e incluso desconfi anza ante las extravagancias 19 Francés J. Vida Artística. La Esqueletomaquia de Carlos González Rajel. Mundo Gráfico. 1931 Mar 20 Méndez Casal A. En el Museo de Arte Moderno. La obra macabra de Carlos González Rajel. ABC de Madrid. 1931 Feb 27 21 Marquina. Esqueletomaquia. Cosmópolis. 1931 Mar 22 Francés J. Vida Artística. La Esqueletomaquia de Carlos González Ragel. Mundo Gráfico. 1931 Mar Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 401 realizadas por el pintor. La bebida iba haciendo estragos en la personalidad y en la conducta del artista. Dilapidaba el dinero que conseguía de la venta de sus cuadros que, en la mayoría de las ocasiones, eran requisados como pago de sus muchas deudas. Por este motivo su situación económica fue siempre muy precaria, teniendo que ser ayudados por amigos y familiares para poder hacer frente al pago de la casa alquilada en la que vivían él y su esposa. Realizó trabajos para algunas Bodegas como diseñador de etiquetas de vinos y licores, muchas de ellas de gran calidad y belleza artística pero la desordenada forma de vida que llevaba, junto a la ingesta abusiva de alcohol, iba ocasionando progresivamente graves perjuicios en la salud del artista. Ante el importante deterioro, tanto físico como psíquico, el artista fue ingresado en el Hospital Psiquiátrico de Málaga por presentar un cuadro clínico compatible con un episodio de delirium tremens: confusión, desorientación temporo-espacial, ideas delirantes, alucinaciones. La fecha del ingreso es del año 193623. Las vivencias de este estado las proyecta en la serie de los “Mengues del vino” realizada aproximadamente en el año1937. Tras ser dado de alta en este Hospital, su mujer y sus amigos deciden que lo mejor era trasladar la residencia a Sevilla. No obstante, en esta ciudad, lejos de mejorar empeora, siendo necesario su ingreso en el Hospital Psiquiátrico de Sevilla. El ingreso tuvo una duración de tres meses. Posteriormente, alquilan una casita de campo en la carretera de Jerez a Cortes de la Frontera, a la que denomina Villa Esqueletomaquia. Allí el pintor se sentía muy a gusto, pero los problemas económicos, que siempre acompañaron al artista, hacían imposible que fuera amueblada de verdad. Por ello se aprecian en las habitaciones que muchos muebles no eran otra cosa que meras creaciones del artista proyectadas en las paredes. De esta forma se podían ver en sus paredes: mesas, sillas, el teléfono con su correspondiente guía, cuadros, jarrones con fl ores..., que le daban un aspecto bastante original a la casa. Rajel estudiaba con minuciosidad la anatomía de los personajes famosos que esqueletizaba -se cuentan anécdotas muy simpáticas al respecto puesto que, en fi estas a las que era invitado, el artista podía quedarse mirando fi jamente a una determinada persona; al darse cuenta ésta de que era descaradamente observada, y a la pregunta de “¿qué mira usted?”, solía ser respondido: “a su preciosa mandíbula señora”, o “caballero”, según el caso–. Tuvo la osadía de esqueletizar a personajes muy famosos de su época, procedentes del mundo de la política y de las artes, sin dejar de utilizar el trasfondo de crítica mordaz que tanto caracteriza a su obra. Buena prueba de ello es la esqueletomaquia de Franco a la que titula “El loco del estrecho”( h.1936-1937). En esta época sus cuadros se inundan de escenas de fantásticas gitanas, bailaoras y fl amencos que aunque aparecen esqueletizados están llenos de vitalidad y lanzan 23 Datos extraídos de las entrevistas concedidas por su viuda en el periodo de tiempo comprendido desde 1987 hasta 1991. Mercedes Díaz Rodríguez 402 una mirada inquietante y atrevida. Las esqueletomaquias no son tan estáticas, están dotadas de mucho más movimiento y en alguna de ellas el marco también es realizado y decorado por el artista como ocurre en el magnífi co cuadro de “Ortega el bailarín” (h.1937-38) y en el interesante “Entierro de la sardina” (1937-1941). En 1937 se realiza la tercera exposición de la obra del artista, en Sevilla; concretamente en el local de los Sres. Mauris, ubicado en la Avenida Queipo de Llano nº 13. Esta exposición la integran, junto con los cuadros expuestos anteriormente, esqueletomaquias de personajes famosos vinculados, eminentemente, al mundo de la política, así como escenas de guerra, ejecutadas en acuarela, que refl ejan la grave situación por la que atraviesa el país en esos momentos. Su cuarta exposición tuvo lugar en Jerez de la Frontera en el Hotel Los Cisnes en Diciembre de 1941, integrada por las mismas esqueletomaquias expuestas en Sevilla y por algunas nuevas, como los cuadros de fl ores y bodegones. En el Hotel Palace de Madrid, durante el periodo comprendido entre el 5 y el 20 de Junio de 1942 tuvo lugar su quinta exposición. Desde 1950 a 1956, se detecta un cambio en su pintura que refl eja sin duda el estado depresivo que atravesaba. Su infl ujo principal se traduce en una modifi cación del estilo creador y de su temática, conduciéndolo a la plasmación de un mundo tenebroso, impregnado de sufrimientos y pesadillas, como ocurrió en la pintura negra de Goya, y como vemos en la época de 1950-55 de Rajel, concretamente en los cuadros: “Cristo del estraperlo” (h.1950-1955), “Mi Cristo del árbol” (h.1950-1955), “Santo Ángel de la guarda” (h.1950-1955) y “Virgen de los niños” (h.1950-1955). A esta época pertenecen cuadros dotados de ciertos elementos simbólicos, que nos hacen pensar de una cierta infl uencia de la pintura surrealista de la época, como podemos apreciar en las esqueletomaquia de “D. Alvaro Domecq “ (h.190-1955) y “El pase del espejo” (h..1947) Probablemente estas obras, junto a gran parte de las fechadas anteriormente, fueron las que integraron su última exposición que tuvo lugar en el Hotel Los Cisnes de Jerez de la Frontera en el año 1955, siendo expuestas una totalidad de sesenta y cuatro obras entre dibujos, acuarelas y óleos. El humor depresivo del artista se traslada a su producción plástica mediante temas de dolor y sufrimiento y trasciende al conjunto de los elementos estructurales esenciales de la pintura: color, forma y composición. Tal y como señala Alonso Fernádez24 existe una resuelta inclinación del pintor en estado depresivo por la pintura oscura. Observamos la preferencia de Rajel hacia la tonalidad de los negros, grises, azules y marrones. El azul que aparece en la pintura depresiva casi nunca es puro sino mezclado con el negro, el gris o el rojo –violeta en éste último caso–. En cuanto a las formas tienden a tomar en la pintura depresiva un contorno difuminado o borroso, ello se observa en 24 Alonso Fernández F. El talento creador. Rasgos y perfiles del genio. Madrid: Temas de hoy; 1996., Pág. 177 Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 403 una gran cantidad de cuadros de Rajel donde los personajes aparecen desdibujados.25 Las fi guras de límites bien defi nidos suelen ser poco frecuentes en este género pictórico. Entre las escasas formas nítidas presentes en la pintura depresiva prevalecen las que transmiten impresión de inmovilidad o aislamiento o de petrifi cación y muerte.26 Esta desvitalización formal, puede asociarse con distorsiones del tiempo y el espacio en forma de un tiempo detenido o eterno –simbolizado el reloj– y un espacio geométrico y opresivo –fi gura geométrica de la plaza de toros–. El mundo viviente refl ejado en esta pintura suele ser muy escaso en lo tocante a la presencia humana a no ser que se trate de seres humanos encorvados, enfermos, moribundos, desvitalizados, muertos, locos, con rostros imprecisos o monstruosos. Con los animales ocurre casi lo mismo. Son los pájaros, sobre todo los pajarracos negros, la representación zoológica que aparece con mayor frecuencia en la pintura depresiva –muy frecuente en la obra de Rajel– . Es muy curioso que en muchos cuadros de Rajel fi gure, en algún ángulo del cuadro, la fi rma del artista bajo la forma de “Pinté: C.G.R.”. Es importante destacar que en las personas depresivas, el tiempo se encuentra anclado en el pasado, no hay presente ni futuro sólo pasado, como puede poner de manifi esto esta curiosa forma de fi rmar su obra.27 Su última exposición tuvo lugar en el Hotel Los Cisnes de Jerez de la Frontera en el año 1955, siendo expuestas una totalidad de sesenta y cuatro obras, entre dibujos, acuarelas y óleos. El día 8 de Septiembre de 1956 es ingresado en el Sanatorio de los Hermanos de San Juan de Dios de Ciempozuelos (Madrid), a los 57 años de edad, siendo diagnosticado de Alcoholismo Crónico y Psicosis Maníaco-Depresiva.28 CIEMPOZUELOS (1957-1969) De esta etapa se conserva una densa correspondencia mantenida con su esposa y algunos amigos, fechada eminentemente en el periodo correspondiente al primer año de su ingreso en el Hospital29. Por el contenido de estas cartas se detecta que el artista, al menos cuando escribía, se encontraba bastante animado, percibiéndose cierta euforia que en ocasiones se convertía en iracundia, agresividad, desconfi anza y suspicacia. 25 “Sr. Cazador” (h.1952). 26 Estos aspectos los apreciamos magníficamente en los cuadros: “La Virgen de la buena leche” (h.1950-1955) y “Santo Angel de la Guarda” (h.1950-1955). 27 Interesante forma de plasmar estos elementos en los cuadros: “Älvaro Domecq y Díez” (h.1950-1955) y “El pase del espejo” (h.1950-1955). 28 Según aparece en el historial clínico del Sanatorio de San José de Ciempozuelos de Madrid. 29 Se conservan en colección privada, siendo interesante el contenido de las mismas y la caligrafía utilizada, cuando se refiere a su persona utiliza siempre las mayúsculas. Escribía con una gran frecuencia, casi a diario. Mercedes Díaz Rodríguez 410 Lam.2.Teatro RIP, h. 1930; tinta y acuarela sobre papel. Dimensiones: 27x43 cm. En el ángulo inferior derecho fi gura: C. G. Rajel. Colección particular. Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 411 Lam.3. D.Quijote leyendo, 1930; tinta y acuarela sobre papel. Dimensiones: 35x26 cm. En el ángulo superior izquierdo fi gura: C. G. Rajel. Puede tratarse de un cuadro que, con el título de “Don Quijote” o “El Quijote”, aparece en los catálogos de sus exposiciones. Colección particular. Mercedes Díaz Rodríguez 412 Lam.4. El coloso de Triana, h.1936; esqueletomaquia de Juan Belmonte. Tinta y acuarela sobre papel Colección particular. Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 413 Lam.5. El plantao, h.1947; tinta y acuarela sobre papel fotográfi co. Dimensiones: 26x36 cm. En un rótulo de la parte superior fi gura: Pinté Carlos G. Rajel. Colección particular. Mercedes Díaz Rodríguez 414 Lám. 6. Cazador Sr, 1952; tinta y acuarela sobre papel. Dimensiones: 32x23 cm. En el ángulo superior izquierdo, fi gura en un rótulo-pergamino: MCMLII; y en el ángulo inferior izquierdo en otro rótulo-pergamino: Pinté Carlos G. Rajel Colección particular. Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 415 Lam. 7. Virgen de la buena leche, h.1950-1955; tinta y acuarela sobre papel. Dimensiones: 34x18 cm. En el ángulo inferior izquierdo fi gura: Carlos G. Rajel. Datable hacia 1950-55. Colección particular. Mercedes Díaz Rodríguez 416 Lám. 8. Santo ángel de la guarda., h. 1950-1955; tinta y acuarela sobre papel. Dimensiones: 29x17 cm. En el ángulo inferior izquierdo fi gura, en rótulo: Pinté, Carlos González Rajel, Colección Particular. Carlos González Ragel: expresionismo de principios de siglo XX 417 Lám. 9. Enferma del hospital, h.1963; carboncilla y tinta sobre papel. Dimensiones: 31x21 cm. Colección particular, Jerez de la Frontera. Mercedes Díaz Rodríguez 418 Lám. 10. Retrato de Goya, h.1957-66; óleo sobre lienzo. Dimensiones: 48x38 cm. Museo del Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios de Ciempozuelos.