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En homenaje y recuerdo de D. Antonio Hermosilla Molina

Ybarra Hidalgo, Eduardo

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EN HOMENAJE Y RECUERDO DE D. ANTONIO HERMOSILLA MOLINA Por EDUARDO YBARRA HIDALGO Sentimientos encontrados tiene uno, cuando nos deja un amigo. y le co1Tesponde intervenir en la sesión de homenaje y recuerdo. Esos sentimientos son los que pesan sobre mi ánimo al haber sido designado para ello por esta Real Academia. De una parte el dolor de la desaparición del amigo en la plenitud de su ejemplar vida familiar, profesional y ciudadana, y de otra de tener la oportunidad que demanda el corazón de poder proclamar los hitos de esa vida, tan llena, tan completa, tan plena de logros que merecerían pluma mas diestra que la mía para darla a conocer como ejemplo a seguir. Corno Director de la Academia en la fecha de su ingreso debería detenerme en esas cualidades que unánimemente lo hicieron acreedor de una calificación óptima para cubrir una plaza de número en esta Real Corporación: la de ser un médico humanista heredero de otros ilustres compañeros que ocuparon la plaza por ostentar esa cualidad, entre los últimos ya fallecidos, Don Sebastián García Díaz, Don Antonio González Meneses, Don Gabriel Sánchez de la Cuesta, D. José Romero Escasi que ejercieron con pleno éxito cargos de responsabilidad en la Academia. No nos hemos puesto de acuerdo en relación con la faceta de la actividad del Dr. Hermosilla que cada uno ha de exponer, porque ha sido tan trascendente su acierto que poner coto iría en demérito de lo que cada uno pueda expresar. 206 EDUARDO YBARRA HIDALGO Solamente voy a reseñar dos obras capitales, porque mi di - sertación irá por otros derroteros. Como médico escritor he de citar La Pasirín de Cristo vista por un médico: estudio histórico médico de la Pasión de Cristo", basada en la imaginería procesional sevillana. meritísima obra definitiva en la materia. A su lado Cien mios de Medicina Sevillana, impresionante obra de mas de setecientas páginas, que es la historia comple ta de La Regia sociedad de Medicina y demás ciencias, de Sevilla en el siglo XV!!!, que publicada en 1970 dedica a su mujer. Ambas obras están ampliamente comentadas y examinadas, mereciendo, los mas elevados elogios de la crítica. en los que no voy a incidir. En su currículum aparecen mas de una treintena de obras, que ni siquiera en apretada síntesis podría consignar. Pero para mí por encima de esas capitales obras científicas, aparecen en su biblioteca. tres libros, de modesta apariencia que no obstante tienen una riqueza de primerísima clase. Por orden de aparición son: -Mi Facultad de Medicina 1991 -Memorias de un niiio de entonces 1992. y -Sevilla invelltada 1999. Con estas tres joyas literarias construyo una semblanza de Don Antonio Hermosilla Molina en las facetas mas trascendentes de su vida: l. LA FAMILIA Su cuna está fechada en 24 de Enero de 1929 y en la ac - tualidad forma una compacta familia presidida por Esperanza, su viuda. y complementada por sus hijos Esperanza. Antonio, Aurora, Rafael y Jesús. a quienes el libro del Eclesiastes dice (3.2) "Dios hace al padre mas respetable que a los hijos y afirma Ja autoridad de la madre sobre su prole". Don Antonio se recrea en el Barrio de Santa Cruz, con recuerdos de su niñez, de su juventud. La limpieza de las grandes lozas de Tarifa, Ja actividad doméstica, la colada con ceniza y agua caliente, ropa blanca, blanca de ca l y azul cielo. Todo olía a limpio en la casa y en el barrio. La llegada de Antonio el de la "Cap illita" que dejaba con la imagen de la Virgen, a la que se le encendía una mariposa durante su estancia en la casa. El régimen EN HOMENAJE Y RECUE RDO D EL EXCMO . SR. D. ANTONIO HERYI OSíL LA 207 de visitas de la familia, con la correspondiente devolución; calles solitarias donde sólo paseaban peatones pr esurosos y turist as admirado s. La transformación de la casa en inviern o: se sacaban mantas y cobertores. La camilla, mas modesta, sustituía a la lustrosa mesa de comedor; Paseos a la Plaza de España, Plaza de América y Glorieta de Bécquer. la Escuela Francesa de Abades; los nuevos cuadernos con casi placer erótico de su estreno; bolas de cristal o modestas de barro; y pelotas de trapo para jugar al incipiente fütbol. Los años del hambre con sus racionamientos. azúcar con receta médica: el pan negro de alganobas, el tifus exantemático o piojo verde. Fueron pasando los cursos del bachillerato que desembocaron en el terrorífico examen de Estado, en el que los alumnos eran sometidos a una prueba ante catedráticos de cada especialidad, con sus dos fases una escrita. redacción. latín y matemáticas, y en otra oral todas las demás asignaturas, que en unidad de acto iban examinando al horrorizado alumno que tenía que contestar las ma s varias cuestiones. Destacaba e 1 catedrático de Geografía, que después de preguntar p or los afluentes de un río mas o menos secundario del lado derecho, pasaba a igual pregunta de los afluentes de por la izquierda de otro río. Cuando el alumno había terminado y el catedrá ti co se limitaba de decir: "mas '' se producía un silencio traumatizante. Merecían especial mención dos personajes del barrio: Bandarán y Don Jo sé Murillo He rr era. E 1 primero pr edi cador incansable hasta de muy mayor edad, recibía a maestrante s, infantes, los reyes (sus señores) la Hermandad de la Caridad y sus pobres (sus señores), la vida sevillana, Ja historia, las tradiciones, la catedral, la Capilla Real, hicieron na ce r a su alrededor, anécdotas, unas r ea les y ciertas, otras inventadas o adjudicadas. Don Antonio lo asistió en su muerte. El segundo era el médico de la familia a cuya institución hace Hermosilla un encendido elogio. II. EL MÉDICO El joven Antonio Hermosilla se encuentra con el título de Bachill er entre sus manos. Algunos de sus compañ.eros tienen una vocación, clara definida. El ¿Por qué medicina? No existió ningu- 208 EDUARDO YBARRA HIDALGO - - - ---- - - -- na imposición, ninguna recomendación, ni siquiera la ascendencia familiar muchas veces tan determinante. Tenía tendencia a ambas ramas y pensaba "e l médico lleva implícitamente consigo un humanismo que vendría muy bien y acorde a sus gustos". Doble vocación al mismo tiempo. La lectura adecuada exaltaba el altruismo, virtud que debían tener cabida en el joven, que admiraba la imagen del desaparecido médico de cabecera. Un día se encontró con la bata blanca bajo el brazo, con dirección al Instituto de Anatomía de Ja facultad de Medicina. "Mi Facultad de Medicina", es un libró adm irable, aparte de todo lo que a su través se dice de Ja carrera de medicina se da toda clase de noticias sobre los lugares en que tenía lugar, lo s profesores y ayudantes, curso por curso, con una breve semblanza de los mas destacados, todos hombres de ciencia que no se comprendían en los inicios estudiantiles. Desde el primer curso había tres asignaturas a horas intempestivas, Religión, Formación Política y Gimnasia, las "tres Marías" que eran todo lo contrario de lo que deberían de haber sido. Eran todo menos una formación religiosa responsable. Con el segundo curso quedó atrás para siempre el noviciado en la facultad. En los antiguos muros del Hospital que creara Don Fadrique Enríquez de Ribera, Primer Marqu es de Tarifa, hijo de Dª Catalina de Ribera, se daban las primeras clases prácticas en el que actuaron profesores, médicos, alumnos y en el que trabajó años después como médico de guardia el ya doctor Hermosilla. Al final del tercer curso correspondía in scribirse en la Milicia Universitaria en Montejaque en Ronda que tuvo trascendencia en todos los que realizaron esos cursos. Simultáneamente se convocaron oposiciones para alumnos internos. La solicitud la firmaron veinte alumnos. Pero por la proximidad de los exámenes en las asigna turas oficiales so lo se presentaron Hermosilla y otro, constituyéndose el Tribunal bajo la presidencia del Dr. Andreu Urra, dos catedráticos y dos profesores auxiliares. La gente valoraba de distinta manera según se dijera que había obtenido el puesto 2º o que lo aprobaron los presentados. El sueldo oficial del Médico de Guardia era de 125 pesetas mensuales, cantidad que ascendía a 250 pesetas en razón al trabajo realizado en su caso. EN HOME N AJ E Y RE CU ERD O DE L EX C MO . SR. D. AN TO N IO HE RMO SIL LA 2 09 Los accidentes de tranvías y el producido por reyertas, eran las principales fuentes de esos trabajos, y en el último caso, no daba poco trabajo el tener que instalar a los peleones en cuartos separados en evitación de que continuara la reyerta. Se habló en esa época de plétora de médicos a lo que el Dr. Hermosilla afirma que no era cierto, ya que lo que faltaban eran especialistas. En esos días Hermosilla se da de alta en el Colegio Médico que se encontraba en la calle Muñoz Olivé. Sus primeros pasos ciertamente no fueron fáciles. Se admitía el trabajar en los servicios quirúrgicos del Hospital, que no tenían sueldo establecido ni horarios y solo eran requeridos para sustituciones sobre todo en actos de ayudantía y en intervenciones quirúrgicas. Las oposiciones para estas actividades menores eran raras e insólitas y cuando se convocaban había que contar con las plazas reservadas a los excombatientes; era difícil ser admitido porque como en varias circunstancias se comprobó eran para la generación de los que fueron a la guerra. Hubo quien aguantó y quienes emigraron a sus pueblos. El Dr. Hermosilla ha desarrollado ampliamente su especialidad de "Traumatología y ortopedia", ocupando con tal carácter cargos tanto privados como de la seguridad social y numerosísimos trabajos de la especialidad, ejerciendo con gran profesionalidad y éxito. En 1964 obtiene el grado de Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Sevilla; Premio Extraordinario del Doctorado; Titulo de Especialista en Traumatología y Ortopedia; Título de Especialista en Cirugía General; Diplomado en Medicina de Empresa. 1966; Jefe de Servicio de Traumatología y Ortopedia del S.A.S. por concurso oposición; Médico de la Beneficencia Municipal del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla por oposición. Son interesantes las consideraciones que expresa en relación con el desarrollo de la carrera, que creo deben ser tenidas en cuenta y de las que consigno en resumen: "Todos los principios han sido difíciles para cualquier profesión, antes y ahora. Cada época, según su estilo, según las circunstancias del momento, han tenido problemas y dificultades para los recién graduados, añadiendo como regla general que la 2!0 EDUARDO YBARRA HIDALGO -- -- -·----- -- - -- - -- --- ------ - economía de las familias de clase media, a la que la mayoría pertenecía, era de nivel más bajo que la de hoy. Ahora desaparecido el Hospital de las Cinco Llagas como institución sanitaria y convertido en sede del Parlamento de Andalucía, es bueno considerar y recordar su enorme eficacia en Sevilla durante cuatro siglos. De lo que nos presenta el Dr. Hermosilla esco jo estos pensamientos y realidades: -En los tiempos de estudiante y en los primeros años ya como médicos, se nutría principalmente de enfermos acogidos al Padrón Benéfico, a la Beneficencia Provincial, pobres, necesitados y de nivel económico bajo, de Sevilla y la provincia. Los que podían se asistían en las clínicas privadas, pues no acudían al hospital persona alguna de mediana capacidad económica . -Grandes salas con alto número de camas. unas s alas para mujeres, otras para hombres, sin ningún aislamiento entre los enfermos, sólo algunas comenzaban a s er reformadas y aparecían ligeros tabiques de separación, los llamados "boxes". -Se les administraba un pijama a su ingreso, para los hombres, y un largo camisón para las mujeres. No era raro ver enfermos vestidos con los pantalones de la calle, chaleco, camisa y calcetines, y gorra puesta, dentro de la cama, en los fríos del invierno, pues la calefacción brillaba por su ausencia. -Las comidas se repartían por enfermeros y monjas mediante unas grandes cacerolas y perolas, desayuno, almuerzo y cena, con un olor característico a rancho cumtelero. -En invierno era un edificio frío, húmedo. En verano, el sol caía de pleno sobre los huecos y los patios. Bien es verdad que la tristeza de las salas se compensaba con el contrapun to de las flores, los patios, los azulejos, los naranjos y las palmeras. -Nos dice el Dr. Hermosilla que su paso por los organismos oficiales, escalafones y listas de espera , promesas sin resultados eficaces, no enturbiaron nunca la ilusión por el trabajo. E 1 sufrir malos ratos, malas noches, la asistencia a diario a un servicio hospitalario, la tesis doctoral, no mermaron su personal superación en la formación médica y se fueron abriendo los caminos desbrozándolos de mil dificultades y escollos, la vista siempre puesta en un mejoramiento y en un futuro estabi - lizado. EN HOMEN AJE Y RECUERDO D EL EXCMO. SR. D. ANTONI O HERMOS ILLA 21 ¡ -De este hospital ele las Cinco Llagas, de sus servicios médicos, salieron muchas hornadas de generaciones de buenos profesionales, lo que exigían los tiempos, sus muros rezuman historia, quehacer. abnegación y sacrificio. Muy joven fue llamado a formar parte de la Real Academia de Medicina de Sevilla, ocupando una pla za de número justamente dedi ca da a la Historia de la Medicina, e igualmente en 1996 es elegido académico de número de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, siendo definitivo para su nombramiento su prestigio como médico Humanista. lll. EL COFRADE Nos dice el Dr. Hermosilla que dentro de la nómina de las Hermandades y Cofradías de Sevilla, la de Santa Cruz es una de barrio. De barrio muy especial y si ngular. No en el concepto de una cofradía popular y populosa, ba JTio tranquilo, atrayente, surcado por las pisadas de un continuo y curioso turis mo , habitado por gente sencilla, clase me dia , que e~ la que, en suma, perfila y define su antigua y peculiar fisonomía. Y una tarde. próximos los días de Semana Santa, bulléndole en el alma la realidad de esas fechas cercanas, pensó. junto a unos amigos y compañeros de juego, do ce, trece años, con la aquiescencia de la familia. hacerse hermano de la cofradía de su barrio. Pertenecer a la cofradía de su barrio cuando despunta en un muchacho la vivencia de querer ser pieza ac ti va, nazareno de una H er mandad, fue uno de los motivos por los que Antonio y sus ami gos del colegio, sus compañeros de ju egos, decidieron apuntarse en la cofradía de Santa Cruz. En apretado resumen transcribo el estupendo retrato que pinta Hermosilla de ésta determinación: "En la sacristía, dond e entraron por la puerta trasera de calle Xim énez de Enciso, había luces encendidas que daban un tono muy distinto a las acost um - bradas del domingo por la mañana, y la me sa de la H er mandad. Uno de los señores que al otro lado de Ja mesa formaban el tribunal, de baja estatura, inquieto, calvo, pelo entrecano en Ja nunca, gafas redondas en la punta de nariz, lo primero que pr eguntó al grupo de aspirantes fue: 212 EDUARDO YBARRA HIDALGO - Y ¿quién os presenta? Nunca habían pensado tener que contestar a esto. Don José Malina, don Pepito como cariñosamente se conocía al coadjutor, con fama de casi santo o santo del todo, voz apagada, miró al grupo de niños de arriba a abajo, se sonrió y dijo: - Y o, yo los presento. Los conozco a todos y sen\n buenos hermanos de nuestra cofradía. Me alegro que estén aquí. A los muchachos le probaron la túnica por encima de la ropa. Las mangas colgaban hasta cubrir las manos y los sucios zapatos desaparecieron cubiertos por la sotana. -Parece que te la han hecho a tu medida , afirmó el diligente hermano. Con la talega, con la bolsa gris que contenía la túnica, volvió a su casa pasando aligeradamente las calles llevando bajo el brazo el fruto de su victoria con la sensación de que le estallaba el corazón por su interna alegría. Su madre que quedó mirando el ropaje, tocó el hábito maltrecho por las a1TUga s y las manchas de cera y exclamo a su hijo: -Pero ¿qué traes ahí? Como te han visto tan pequeño segura estoy que te han dado la peor. ¿Cómo te vas a poner lo que se ha puesto otro?. A pesar de la fría acogida, de la crítica materna, a los dos días la túnica apareció recostada en una silla de la salita y no había quién la reconociera. Estaba limpia, planchada, sin gotas ni manchas de cera, pulcro y nuevo el paño blanco del envés del antifaz y dispuesta estaba casi a ser estrenada. Cuando llegó el día de la salida de la cofradía el Martes Santo, le dieron un cirio después de oír su nombre con voz altisonante retumbando entre los muros de la iglesia. E 1 cirio le subía dos cuartas por encima de la cabeza. Ya en la calle, disciplinado, cumplía lo que le ordenaba el diputado o celador de tramo, sin hablar con nadie, pendiente de observar la distancia con el de delante y con el que formaba pare- ja. Se sintió protagonista de hacer algo serio e importante en su vida, nazareno de la Hermandad del barrio. Cuando la cofradía entró de nuevo en el templo, la estación de penitencia cumplida, en el regreso a casa notó en su cuerpo el EN HOME NA JE Y RECUERDO DEL EXCMO. SR. D. ANTONIO HERMOSJLLA 213 cansancio y la fatiga. Volvió rendido pero, al mismo tiempo, victorioso de algo. El olor a cera en sus manos le duró varios días. Con los años recordó y rememoró en muchas ocasiones esta primera salida en la cofradía de Santa Cruz. Antonio, fue siempre fiel a su Hermandad, la de su barrio, y ésta llenó muchas horas de su vida. en los reveses oscuros y en las luminosas y azules luces de la alegría. El cofrade ya Don Antonio, cargo por cargo, llegó a la m<.lxi - ma categoría dentro de la cofradía, Hermano Mayor y medalla de oro de la misma, pero no obstante ello no se aferró a reelecciones en la propia Hermandad, sino que sie ndo ya el Dr. Don Antonio Hermosilla se abrió a las cofradías de la ciudad, incansablemente entregándose como el sa bía hacerlo como norma cuando era llamado a ocupar algún cargo y aceptaba: Y así lo vemos: Delegado de las Hermandades del Martes Santo en el Consejo de Cofradías; Vicepresidente de la Comisión de Penitencia; Colaborador fijo del Boletín de Co - fradías en " Notas para la Historia ' ' y "Libros" (mas de doscientos artículos); Pregón de la Semana Santa de Sevilla. 1971; Mantenedor de los Juegos Florales de la Hermandad de la Vera Cruz. Sevilla.; lV Pregón de la Eucaristía. Hermandad de la Cena. etc, etc,. En 1962, D. Antonio Hermosilla forma parte de la Comisión del proyecto del paso para la Virgen de los Dolores, cuyo paso sale por primera vez en 1965 donde ocupa el puesto de fiscal hasta 1 999. IV. EL ATENEO Nos dice el Dr. Hermosilla que "lejos aún la idea creativa de la Cabalgata, la ju stificación de llevar la alegría a los niños de Sevilla, a los buenos y a los malos, los de más y a los de menos, y lejos aún también la mente frágil de aquel "á ngel triste", Jacinto Ilusión, José María Izquierdo y el Ateneo de Sevilla. Sin ser ingenuo no dejó de asirse a Ja ilusión y a la fantas ía ". "Con los años, se incrustó en sus vivencias, en su experiencia, la idea de la Cabalgata y la amo tanto que los magos lo eligieron con singulares regalías, hasta con la dádiva de encarnar