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Narrar lo imposible. La crónica indiana desde sus márgenes [Reseña]

Santos González, Denis

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Atalanta -Revista de las Letras Barrocas 196 Narrar lo imposible. La crónica indiana desde sus márgenes José Manuel Camacho Delgado (Madrid, Verbum, 2014) Una parte importante de las investigaciones llevadas a cabo por José Manuel Camacho Delgado, en la actualidad profesor y catedrático de la Universidad de Sevilla, están trazadas por la dedicación a la literatura colonial, otorgando gran importancia al estudio de las crónicas de navegantes y de Indias, como constatan sus profusas publicaciones, ya sea en colaboraciones tales como Piratas, marinos y aventureros en Cien años de soledad; en varios epígrafes de su tesis que acabarían convirtiéndose en una magna obra titulada Césares, tiranos y santos en El otoño del patriarca. La falsa biografía del guerrero, en el trabajo Ulrico Schmidel y Mujica Lainez. Crónicas de la fundación de Buenos Aires o en su edición con prólogo de Los infortunios de Alonso Ramírez, entre muchas otras. En la misma vertiente presentamos el libro Narrar lo imposible. La crónica indiana desde sus márgenes, en el que José Manuel Camacho Delgado alude, relee y analiza una pluralidad de escritos que navegan entre los siglos XVI y XVIII desde los márgenes de la historia, escritos que entremezclan y enriquecen la historiografía, pero a los cuales el autor añade pinceladas de ficción para facilitar la lectura por parte de todo tipo de lector. La obra está compuesta por siete capítulos, si tenemos en cuenta el primero, que engloba el prólogo y la introducción. Tres de ellos (el primero, el segundo y el cuarto) fueron ya publicados con anterioridad dentro de diferentes proyectos importantes de estudio, tales como Herencia Cultural de España en América: poetas y cronistas andaluces en el Nuevo Mundo, siglos XVI, XVII y XVIII (2008) y Obras de ficción en la prosa colonial novohispana (2011); a estos textos habría que sumarle el ensayo dedicado a El Dorado, de Carlos Saura, que ocupa el capítulo número siete. Tanto en el capítulo segundo como en el tercero, titulados «La Miscelánea Antártica de Miguel Cabello Valboa. El palimpsesto bíblico de un cura de Archidona» y «Los nuevos hijos de Adán. Diego Andrés Rocha y El origen de los indios occidentales», José Manuel Camacho transmite de una forma cautivadora los argumentos de cronistas e intelectuales de la época a la hora de analizar diferentes cuestiones que buscan justificar el origen del «hombre» en el Nuevo Mundo. Así, algunos como Cabello Valboa defendían que el nacimiento de los indios occidentales tenía que ver con un linaje bíblico, por lo que se comparaba al territorio americano, o una parte de él, con el mítico Ophir. A esta idea, Reseñas bibliográficas 197 como bien expresa Camacho, se sumó el propio Colón, quien en su tercer viaje identifica Haití con Ophir. En el capítulo se continúa con la preocupación por saber la procedencia de los pobladores del Nuevo Mundo, tema que ocupa a los doctos europeos y al que se atribuyen, como ya hemos señalado, diversas causas y razones de ser. Por tanto, el catedrático Camacho Delgado trata de una forma muy amplia dichas hipótesis que trataban de dar respuesta a tan ansiosa cuestión, aludiendo a argumentos de estudiosos de la talla de Andrés Rocha, Juan de Torquemada, Alejo Venegas del Busto, Juan de Solorzano y Pereira y Gregorio García (uno de los teóricos más importante de la época, según el autor). El origen de los animales también es tratado en la obra de Camacho, quien expone, a través de las opiniones de las mismas figuras que trataban de dar sentido a la presencia del hombre, las diferentes hipótesis sobre la llegada de los animales al territorio, barajándose tanto que hubiese sido gracias a la historia religiosa del Arca de Noé, como a causa de la proximidad de los continentes, entre otras opciones. En este extenso cuarto capítulo son tratados diversos temas; por una parte, la singular oquedad de la novela colonial, su origen, la importancia y el lugar de la misma dentro de la literatura hispanoamericana, pues el profesor Camacho Delgado nos presenta un estudio detallado de los elementos del género novelesco en comparación con el teatro y la poesía, estilos de escrituras que habían fundado su lugar en el territorio americano, para encargarse de precisar cuál hubiese sido la obra pionera en estribar dicho género. Para ello, enumera teorías de otros especialistas, quienes conforman un catálogo de posturas diferentes con las que se pretende dar respuesta a este vacío del género, además de tratar de determinar qué obra había sido la precursora (tal pudiera ser el caso de Los Infortunios de Alonso Ramírez). De este modo, hace referencia a la visión de Fernando Alegría, Henríquez-Ureña, Rodríguez Marín, Torres-Revello e Irving A. Leonard o Jaime Concha. Por otra parte, se alude a la persona de don Carlos Sigüenza y Góngora y a su amplia sabiduría, pues fue él quien acuñó la noción de la identidad criolla, idea que recoge Camacho de Lorente Medina, como bien aclara en el texto. En este sentido, Los Infortunios de Alonso Ramírez es tratado también como un caso particular que puede traducirse en confusiones por la forma de transmitir le realidad vivida, a veces arropada por capas de prosa ficticia; por ello, como si se tratase de la trama y la urdimbre, se diferencian dos posicionamientos teóricos: por un lado se encuentran quienes tratan su Atalanta -Revista de las Letras Barrocas 198 escrito como texto fundacional del género dentro de la literatura mexicana mientras que, por otro, estarían quienes consideran que se trata de una obra de viaje y aventuras o incluso apelan a un acercamiento a la picaresca, por lo que la obra de Ramírez no se podría entender como una novela en el sentido clásico del término, como detalla el aserto de Camacho en el final del capítulo. Por su parte, el quinto capítulo se centra en un período histórico más reciente, donde se resalta la figura de Joaquín Bolaños y su obra La portentosa vida de la Muerte (1792), obra híbrida analizada por Camacho Delgado, quien alude a su catalogación diversa, sin que se llegue a clasificar a causa de las múltiples características que presenta, tales como el mestizaje de temas, que parten desde los sermones, la literatura de lo místico, la filosofía, etc., convergiendo todos ellos en un mismo núcleo: la muerte. Por tanto, se puede observar cómo la escritura de Bolaños, que se encauza dentro de un patrón marcado regularmente por utilizar la misma estructura a la hora de dar cuerpo escrito a sus ideas, pretende abatir las ideas ilustradas que, poco a poco, iban instaurándose en América. Pasando a la siguiente parte de la obra, el autor vuelve a ocuparse en este capítulo de las crónicas, las cuales cumplen una función vital tan básica como nutrir a textos futuros, formando de esta manera nuevas reescrituras de la Historia. Un ejemplo de ello sería en este caso la obra Misteriosa Buenos Aires. Dentro del escrito se encuentra el relato de «El hambre» que trata sobre la creación de la ciudad y se basa en la crónica de Ulrico Schmidel, tomada como ejemplo por parte de Mujica Lainez, elaborando un paralelismo entre ambos autores en el que se desmenuzan ideas, planteamientos de los escritos y la manera de proceder de ambos, forjando así un análisis literario minucioso de ambas figuras. El dorado de Carlos Saura: un sueño lleno de villanos ocupa el último capítulo de esta obra. En él, Camacho analiza, tomando como punto de partida la adaptación cinematográfica sobre el mito El Dorado del cineasta Carlos Saura, la escasa popularidad que ha tenido el tema de las crónicas como foco de interés para otros dominios como el de la cinematografía. En este sentido, estudia y aborda diferentes cuestiones que habrían servido a dicho cineasta para crear esta suculenta película; tanto es así, que el autor de este trabajo argumenta que Saura se nutre en particular de la novela de Sender, adaptando su historia escrita al movimiento visual del séptimo arte. En definitiva, Narrar lo imposible. La crónica indiana desde sus márgenes es un compendio de escritos que no han sido popularmente explotados por lo que se refiere a Reseñas bibliográficas 199 su estudio y que aquí se presentan analizados detalladamente. Así, para llevar a cabo su aportación, el catedrático José Manuel Camacho recurre a informaciones de diferente índole procedentes de la historiografía, mezclando realidad y ficción, autenticidad y literatura en una secuencia de capítulos con un mismo punto de unión. Esta idea se constata mediante las continuas alusiones a las crónicas y a la literatura colonial, al igual que al género novelesco, campos que aún se siguen investigando para llegar a una mayor precisión sobre la realidad de los años virreinales. En conclusión, la obra de este catedrático de la Universidad de Sevilla es un libro que no solo constituye una trascendente e innovadora contribución tanto para los especialistas en literatura colonial como para cualquier apasionado del periodo histórico, sino que también ejemplifica a la perfección la importancia de utilizar el contexto histórico en el que se gestaron los escritos para desarrollar el análisis y la lectura de cualquier obra literaria. DENIS C. SANTOS GONZÁLEZ