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La muerte del sujeto en El Canto del Llanero solitario de L.M. Panero

Peinado Elliot, Carlos

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LA MUERTE DEL SUJETO EN EL CANTO DEL LLANERO SOLITARIO DE L. M. PANERO CARLOS PEINADO ELLIOT Universidad de Sevilla LA MUERTE DEL SUJETO EN EL CANTO DEL LLANERO SOLITARIO DE L. M. PANERO En la sección novena de "El canto del Llanero Solitario" el poema se convierte en un escenario en el que diversas tramas confluyen para representar la muerte del sujeto (muerte del yo que es, al mismo tiempo, desintegración del sujeto poético). En este poema encuentra, pues, la máxima expresión uno de los motivos fundamentales de la obra de Leopoldo María Panero, cuyos libros representan "una gran escenificación de la muerte, como en la tradición barroca, un gran escenario donde el personaje poético moría".1 El largo viaje de Fortunato hacia la muerte a través de los extensos cotTedores de la bodega se alterna con la marcha sobre la nieve, cuyo fin es, igualmente, la extinción. A lo largo de esta sección el personaje de "El tonel de amantillado" transcurre por corredores interminables que conducen hasta la celda en la que, en los últimos versos, será recluido, representándose un viaje iniciático en el que Montresor conduce a Fortunato (personificación tanto del autor como del lector) a la muerte. La botella de amantillado que con tanto afán persigue Fortunato se encuentra siempre en un más allá inalcanzable, al cual jamás tendrá acceso. Por ello, los corredores conducen a una puerta que "no se abrirá nunca" y tras la cual, sin embargo, tanto Montresor como Fortunato habitarán, "más allá, donde está el amantillado" .2 El camino por corredores interminables tras una botella que no será nunca conseguida, la estancia junto a una puerta sellada para siempre, significan una muerte sin fin, un morir cuyo término tampoco llega a alcanzarse, pues escapa continuamente de quien pretende siquiera tocarla. La muerte se configura como inevitable pero inaccesible, pues no es posible ninguna relación con ella al expulsar inmediatamente de sí a quien se le acerca. En la muerte no muere ningún hombre concreto, pues el propio presente de la muerte niega cualquier sujeto: simplemente se muere, expulsado, exiliado, incluso, de la muerte misma, esa puerta cerrada más acá de la cual se produce el acontecimiento de la muerte ya que, cuando el umbral de dicha puerta se traspasa, no perdura el sujeto sino sólo el vacío de la oscuridad. 3 Por ello, si bien es cierto que Fortunato queda encerrado en la celda, también queda atrapado y sepultado en el laberinto que conforman los infinitos pasillos de la bodega: "las 1 Lanz, Juan José. "Leopoldo María Panero o la voz del silencio", Ínsula, 1996, no 593; página 1 O. ' Panero, Leopoldo María. Poesía. /970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 85. 3 Cfr. Blanchot, Maurice. El espacio literario. Barcelona: Paidós, 1992; página 144. 489 LITERATURA Y SOCIEDAD: EL PAPEL DE LA LITERATURA EN EL SIGLO XX invisibles arañas que forman sus telas entre 1 una y otra botella (de manera que éstas sean al final un 1 todo que Fortunato, con su tos, no logra conmover" .4 En la celda, Fortunato "cubierto de gotas de yodo 1 ha desaparecido": es la desaparición del sujeto en la muerte, a la vez expulsado de ella (pues como tal sujeto no puede existir en su interior) y confinado en ella (ya que pierde para siempre la posibilidad de salir). Esta absoluta extinción de todo en la muerte es representada a lo largo del poema en la reiterada negrura de la bodega que se intensifica, finalmente, en la celda. Esta sección de "El canto ... " concluye, justamente, con "una viñeta en negro", reflejando cómo el poema entero se encuentra bajo el primado de la noche (según la concepción de Blanchot),5 "afuera" hacia el que todo es atraído hasta que desaparece. Paralelamente a este camino de Fortunato hacia la muerte, puede observarse una segunda trama con la que la primera se entremezcla, llegando a fundirse: el camino sobre la nieve hacia el Sudeste, hacia la ciudad en las montañas. Es el viaje de los muertos (completamente despersonalizados, sin fuerza vital) hacia el ocaso: "cablegrafiarme (acaso) si llegas al Sudeste 1 donde mi padre viaja sin maletas ni ojos 1 sin interés, ya muerto, firmemente 1 hacia el ocaso: ciudad en las montañas, rigor en la locura-cuchillo de cristal".6 Fortunato es incitado a iniciar el viaje a través de la nieve (que se entremezcla con los oscuros corredores) "en dirección Sudeste". Este paralelismo entre la nieve y los corredores de la bodega no es casual. A lo largo de todo el poema la nieve y la blancura se han asociado a la muerte7 y a la soledad absoluta. Por una parte, la "soledad invernal" evocada en algunos versos del Canto8 reaparece en este caminar solitario sobre la nieve: "no hay amigos 1 si caminas sobre la nieve 1 en dirección Sudeste". Por otra parte, la blancura que en esta parte de "El canto ... "está tan presente recoge el sentido de desaparición que 4 Panero, Leopoldo María. Poesía, 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; páginas 82-83. 5 Blanchot, Maurice. Op. cit. página 153. 6 Panero, Leopo1do María. Op. cit. página 83. 7 Así, en la primera parte del poema encontramos la asociación entre montañas, nieve y muerte: "La masa de un toro queda anulada 1 por la simple visión de sus cuernos 1 cubiertos de nieve: montañas 1 a las que el ciervo va a morir cargado de toda su blanquez". Panero, Leopoldo María. Op. cit. páginas 67-68. Por otra parte, la muerte es llamada "sueño en blanco". 490 LA MUERTE DEL SUJETO EN EL CANTO DEL LLANERO SOLITARIO DE L. M. PANERO había mostrado a lo largo del poema. La blancura absoluta implica la desaparición de todo cuanto no coincida con este esplendor. El sujeto muere disuelto en el blanco, en el que no hay separación ni diferencias, en el que no hay yo frente a otro, sino que todo es una única e infinita blancura que no conoce divisiones en su interior. Por ello, todo se extingue en el invierno y los pasos que resuenan por los corredores (y que representan el caminar del individuo) desaparecen finalmente: "en el invierno 1 TÚ NO ESTARÁS 1 en el invierno 1 abandonad los largos corredores, y vuestros pasos 1 que heredaron en vano el silencio 1 vuestros pasos 1 ya no existen en el tercer tramo 1 si abrazamos un cadáver 1 (tal vez fuera un súcubo)".9 Por ello, la blancura es inhumana y produce espanto:10 en ella muere el hombre y reina lo único. El caminar hacia la montaña, entre la nieve, es un viaje, por tanto, a la muerte. 11 Al mismo tiempo, la nieve ha significado extensión interminable (como los pasillos de la bodega); extensión en la que quien camina se siente perdido como en un laberinto ("laberintos de nieve") que no tiene principio ni fin, círculo que simboliza la nada y del que, pues lo abarca todo, no es posible salir. 12 Surge, pues, el concepto, fundamental en la obra de Leopoldo María Panero, del "continuum". La nieve constituye una vasta totalidad uniforme que todo abarca y fuera de la cual nada existe. Pero para conseguir captar esta unidad absoluta sin afuera (pues es ella misma el afuera que rechaza toda particularidad e individualidad) es necesaria la muerte del sujeto: por ello, el viaje hacia la ciudad en las montañas es emprendido por el padre 13 "ya muerto". 8 Cfr., infra, cita de las páginas 69-70. 9 Panero, Leopoldo María. Op. cit. página 79. El abrazo al cadáver recuerda el comentario del abrazo de Berkhounov a Nikita que hace Blanchot en El espacio literario. 10 Panero, Leopoldo María. Op. cit. página 74: "(el espanto que produce la blancura, su inhumanidad 1 demasiado evidente, un laberinto 1 más atroz era el desierto 1 donde reina el dios muerto)". n Panero, Leopoldo María. Op. cit. página 80: "mientras el cadáver sin un grito cae 1 en la montaña donde ya no hay viento". 12 En la segunda parte del poema hallamos unos versos en los que se dan cita todos los símbolos aquí comentados: "arde en la noche un rancho 1 en la soledad invernal, las 1 cabalgatas en el desier- to 1 llueve en el invierno, la oscuridad es un círculo 1 por el laberinto de la máxima destrucción 1 sortijas de oro en el crepúsculo 1 dijo el pájaro: sígueme 1 ese bosque que no acaba ni empieza 1 en donde estoy perdido 1 extraviado en una claridad 1 esa montaña de la que no hay retorno 1 tiranía de la nada 1 ( ... ) 1 laberintos de nieve realidades sin peso 1 castillo". Panero, Leopoldo María. Op. cit. páginas 69-70. 13 No podemos profundizar, por falta de espacio, en la significación que tiene la muerte del padre en Panero. 491 LITERATURA Y SOCIEDAD: EL PAPEL DE LA LITERATURA EN EL SIGLO XX Esta extensión infinita y monótona es ret1ejo, a su vez, del interminable morir que constituye el viaje. Por ello, para comenzar éste, es necesario dejar atrás Euphoria (la Pasión) y sumergirse en los corredores interminables en los que toda pasión ha sido aniquilada. La entrada en el territorio del neutro, de lo inhumano, en el continuum en el que "las lágrimas al caer se transforman en piedra", está acompañada de la ataraxia, de la ausencia de sentimientos y expectativas. En este "reino blanco" (extensión infinita sin sujeto) no hay dolor ni gozo, pasado ni futuro, pues toda diferencia y toda identidad han sido abolidas para instaurar la Unidad. El tiempo (que sólo existe donde hay trascendencia) sólo puede ser concebido como eterno retorno en este universo clausurado.14 A este reino de la indiferencia (lugar en el que el otro ha sido abolido, en el que impera el blanco del Mismo) acompaña la actitud de la indiferencia (pues no hay ningún otro que arranque al Mismo de su mismidad, de su ensimismamiento): Para él [Artaud] ( ... )los números no existían y a ellos prefería la Indiferencia, la Unidad que es sinónimo de Anarquía, es decir, de lucha contra las identidades y las diferencias, lucha en nombre de la Diferencia. También Hermann Weyl nos dice que del continuum, de lo que él llama la "salsa de la indiferencia", en lugar de una serie ordenada y finita de números finitos, surge un número desordenado y arbitrario( ... ). A ese continuum que niega el número, a esa indiferencia le corresponde (lo mismo que el yo y el sentimiento corresponden a la cosa) una Pasión o mejor una A pasión en el ente humano: es la Indiferencia o apatía sadiana, necesaria para vivir, en la extrarrealidad, extramoralmente. 15 El negro y el blanco (símbolos, como veremos a continuación, de la escritura) representan ese espacio en el que todo desaparece. Por ello, a lo largo del poema han aparecido asociados ambos colores, frecuentemente bajo la figura del oxímoron, en una superación de ambos 16 que para el autor de Teoría 14 Cfr. Panero. Leopoldo María. El Tarot de/Inconsciente Anónimo. Madrid: Valdemar. 1997: página 134. 15 Panero, Leopoldo María. "Prólogo", en Carroll, Lewis. Matemática demente. Barcelona: Tusquets Editores, 1999; página 63. 16 Cfr. Blesa, Túa. Leopoldo María Panero. el último poeta. Madrid: Valdemar, 1995; página 115. 492 LA MUERTE DEL SUJETO EN EL CANTO DEL LLANERO SOLITARIO DE L. M. PANERO tiene un sentido alquímico ("luz de las tinieblas"). 17 Junto a ellos, el azul desempeña una importante función en la delineación de este continuum que hemos venido analizando. A lo largo del poema se ha vinculado al blanco en la imagen del "mar blanco" o "la blanca marea" en una nueva imagen de la extensión sin fin. El azul representa el vacío y la disolución. En el resplandor azul se produce la muerte del yo, que se extingue en este espacio único del azul que nace en la montaña: "oculto en la gruta, escucha 1 como muero 1 yo 1 (el sonido de las olas es semejante al silencio 1 oculto en la gruta escucha 1 el resplandor azul". 18 Como vemos en estos versos, resplandor azul y muerte del sujeto se identifican. La montaña se vincula estrechamente al azul ("azul de las montañas"), elemento de la disolución, pues no podemos olvidar que el escudo de Montresor (quien conduce a Fortunato hacia la muerte) es "monte azul sobre campo de oro" en el poema. En el relato de Poe, en cambio, las armas de los Montresors son "un gran pie humano de oro en campo de azur; el pie aplasta una serpiente rampante, cuyas garras se hunden en el talón". 19 En el poema toda referencia a lo humano ha sido suprimida de las armas y es sustituida por un monte. La montaña, en "El canto del Llanero Solitario" se asocia a la nada, a la destrucción de todo: "Esa montaña de la que no hay retorno 1 tiranía de la nada".20 El azul crea el vacío, 21 espacio en el interior del cual nada existe, espacio inhumano y muerto, lugar de la soledad absoluta: "y al morir tu dolor 1 en la pecera (sin amigos) ven 1 a la vacía respuesta, al azul 1 en la piedra, a la mentira helada". 22 La disolución que causa el azul se observa, igualmente, en la muerte de Sócrates, cuyo cuerpo "se disuelve 1 en una bañera de agua 1 azul"23 y en el 17 Cfr. Panero, Leopo1do María. El Tarot del Inconsciente Anónimo. Madrid: Va1demar, 1997; páginas 63-67. 18 Panero, Leopo1do María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 86. 19 Poe, Edgar Allan. Cuentos ( 1 ). Madrid: Alianza Editorial, 1970; página 161. 20 Panero, Leopo1do María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 70. 21 Panero, Leopoldo María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 82: "que el sonido 1 azul haga en tus ojos (verdes) el vacío". 22 Panero, Leopoldo María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; páginas 86-87. 23 Panero, Leopo1do María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 86. 493 LITERATURA Y SOCIEDAD: EL PAPEL DE LA LITERATURA EN EL SIGLO XX polvo azul que en el texto se identifica con ácido (prúsico, quizá, si tenemos en cuenta el carácter disolventeaplicado a cuerpos asesinadosque Panero le confiere en otros lugares de su obra como en "Godeo Clutex" -relato que guarda estrecha relación con el poema comentado-) y, al mismo tiempo, se relaciona con el "vinum sabbati" (a pesar de que en el relato de Arthur Machen esta sustancia es de color blanco). Tanto el ácido como el "vinum sabbati" cumplen una misma labor de disolución. En la sección quinta de "El canto ... " el ácido produce la disolución del muerto hasta que no queda nada (hasta provocar la nada): "DISUELTO CON ÁCIDO, Y NADA 1 DEBE QUEDAR 1 polvo azul/ en las salas vacías de los hospitales".24 El "vinum sabbati" efectúa esta misma labor de destrucción, de modo que quien toma esta sustancia empleada en los aquelarres se deshace completamente, perdiendo su forma humana hasta extinguirse. 25 En la sección sexta de "El canto ... " (sección que comienza con la cita "Vinum Sabbati") asistimos a la desaparición en la nada no sólo del yo sino de la realidad, de los otros y de Dios. Esta desaparición es una inmersión en la oscuridad (como hemos visto que sucedía con Fortunato -"they all go 1 into the darkness"- )26 de los amigos, que desaparecen "como serpientes",Z7 es un regreso del vacío (que ya observamos que producía el azul) al vacío ("the vacant into the vacant"), un regreso a la nada, al espacio en el que la muerte reina y en el que (como vimos al principio) no existe sino la muerte, pues ésta expulsa, inmediatamente, cualquier individualidad de su interior: "NADA 1 Luis Ripoll, José Sainz, o Eduardo o Ana 1 desaparecidos como serpientes 1 NADA 1 excep- to la muerte para salvarnos de la muerte".28 Tampoco escapa de esta absoluta disolución Dios, cuyo nombre es Muerte. 24 Panero, Leopoldo María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 75. Cfr. página 74: "Cadaver aqua forti dissolvendum, nec aliquid 1 retinendum. Tate ut potes". Observamos la asociación de la desaparición de lo humano con el silencio (es decir, con lo poético). 25 Cfr. Panero, Leopoldo María. El Tarot del Inconsciente Anónimo. Madrid: Valdemar, 1997; página 92: "También Arthur Machen en su relato Vinum Sabbati afirma que las bodas del diablo son consigo mismo. Al final del relato una cosa se deshace en el suelo". 26 Panero, Leopoldo María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 77. 27 De ahí la insistencia de Montresor en el odio, consecuencia de este deseo de disolución. 28 Panero, Leopoldo María. Poesía. 1970-1985. Madrid: Visor, 1993; página 77. 494 LA MUERTE DEL SUJETO EN EL CANTO DEL LLANERO SOLITARIO DE L. M. PANERO Como afirma Panero, es la muerte del sujeto la que provoca la destrucción de toda la realidad, pues, al desaparecer el elemento que introduce la separación en la Unidad, el todo pierde su consistencia y vuelve al vacío: la destrucción del yo entraña y supone la del todo, incluido Dios.29 Pero esta destrucción sólo es posible mediante la aniquilación del lenguaje, pues para Panero (como podemos comprobar en su prólogo a Matemática demente) es éste el instrumento máximo de separación: por ello el espacio en el que esta destrucción va a ser posible es el literario. Pero antes de abordar este aspecto, debemos terminar de aproximarnos a este vacío absoluto al que hemos denominado "continuum". Éste es la muerte del ser separado, la "re-unión o re-unidad del ser", no-lugar en el que los seres (como afirma Panero siguiendo a Bataille ), llevados por un odio feroz, se devoran sin límite.30 El "continuum" es «una existencia sin "yo"», 31 sin separación y sin ley, espacio ajeno en el que, para entrar, es necesario dejar de ser uno mismo: El silencio del ser heideggeriano o de su misteriosa mismidad fuera de la cual el discurso ordena su ficción, llámese aquélla filosofía o literatura, dentro de la cual sólo la poesía o la locura-Holderlin reenvían a la esencia y a la catástrofe del ser y de Dios, a la maldición del ser: una maldición con la que lucha perennemente la historia y que es dada por el carácter siempre ajeno de lo mismo, por la estructura sin yo y sin ley del "continuum" y por su extrañeza a cualquier separación y modelo de orden todos dados por la palabra, que no se parece en nada a la realidad, siempre misteriosa o indecible como la derrota de un hombre o su perdición.32 Sólo la poesía o la locura-Holderlin reenvían al ser, a la unidad del "continuum". Por ello, no es casual que todos los símbolos o imágenes que 29 Cfr. Panero, Leopo1do María. Mi cerebro es una rosa. San Sebastián: Roger, 1998; páginas 15- 16. Jo Panero, Leopoldo María. El Tarot del Inconsciente Anónimo. Madrid: Va1demar, 1997; página 18. Jt Panero, Leopo1do María. Y la luz no es nuestra. Madrid: Libertarias 1 Prodhufi, 1993; página 117. 32 Panero, Leopo1do María. Mi cerebro es una rosa. San Sebastián: Roger, 1998; página 149. 495