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Arquitecturas y literaturas sinónimas. Reivindicación de la literoarquitectura palíndroma Galeato

Parra Bañón, José Joaquín

Abstract

¿Qué pensamientos están subordinados al espacio en el que fueron formulados? ¿Hubo ideas que se vieron condicionadas por el lugar en el que las engendraron nuestros antepasados? ¿Cuál fue la habitación en la que Roland Barthes esbozó Cómo vivir juntos. Simulaciones novelescas de algunos espacios cotidianos, o cómo era el aula de la Soborna en la que en 1977 dictó sus lecciones, entreveradas de improvisaciones, de orificios por los que accedía la luz hasta el núcleo de los conceptos? ¿En qué medida la forma de la arquitectura en cuyo seno se escribe determina la redacción de la historia y afecta a la ideación del escenario en el que acontecerán los sucesos del relato, o hasta qué punto conduce, consciente o imperceptiblemente, a la imaginación en un sentido o en otro? ¿Cómo es la ciudad que da lugar a la poesía y cómo la que la anula?

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PARRA BAÑÓN CASAS DE CITAS Biblioteca di Rassegna iberistica 9 — Casas de citas Lugares de encuentro en la arquitectura y la literatura editado por José Joaquín Parra Bañón Edizioni Ca’Foscari e-ISSN 2610-9360 ISSN 2610-8844 Biblioteca di Rassegna iberistica Serie diretta da Enric Bou 9 Casas de citas Biblioteca di Rassegna iberistica Direzione scientifica Enric Bou (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Comitato scientifico Raul Antelo (Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil) Luisa Campuzano (Universidad de La Habana; Casa de las Américas, Cuba) Ivo Castro (Universidade de Lisboa, Portugal) Pedro Cátedra (Universidad de Salamanca, España) Luz Elena Gutiérrez (El Colegio de México) Hans Lauge Hansen (Aarhus University, Danmark) Noé Jitrik (Universidad de Buenos Aires, Argentina) Alfons Knauth (Ruhr-Universität Bochum, Deutschland) Dante Liano (Università Cattolica del Sacro Cuore Milano, Italia) Antonio Monegal (Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, España) José Portolés Lázaro (Universidad Autónoma de Madrid, España) Marco Presotto (Università di Bologna, Italia) Joan Ramon Resina (Stanford University, United States) Pedro Ruiz (Universidad de Córdoba, España) Silvana Serafin (Università degli Studi di Udine, Italia) Roberto Vecchi (Università di Bologna, Italia) Marc Vitse (Université Toulouse-Le Mirail, France) Comitato di redazione Ignacio Arroyo Hernández (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Vincenzo Arsillo (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Florencio del Barrio (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Margherita Cannavacciuolo (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Vanessa Castagna (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Marcella Ciceri (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Donatella Ferro (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) René Lenarduzzi (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Paola Mildonian (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) María del Valle Ojeda (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Elide Pittarello (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Susanna Regazzoni (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Patrizio Rigobon (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Eugenia Sainz (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Alessandro Scarsella (Università Ca’ Foscari Venezia, Italia) Patrizia Spinato (CNR, Roma, Italia) Direzione e redazione Dipartimento di Studi Linguistici e Culturali Comparati Università Ca’ Foscari Venezia Ca’ Bernardo, Dorsoduro 3199, 30123 Venezia, Italia rassegna.iberistic[email protected] e-ISSN 2610-9360 ISSN 2610-8844 URL http://edizionicafoscari.unive.it/it/edizioni/collane/biblioteca-di-rassegna-iberistica/ Venezia Edizioni Ca’ Foscari - Digital Publishing 2018 Casas de citas Lugares de encuentro de la arquitectura y la literatura editado por José Joaquín Parra Bañón Casas de citas. Lugares de encuentro de la arquitectura y la literatura José Joaquín Parra Bañón (editado por) © 2018 José Joaquín Parra Bañón para el texto © 2018 Edizioni Ca’ Foscari - Digital Publishing para la presente edición cb Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International License Qualunque parte di questa pubblicazione può essere riprodotta, memorizzata in un sistema di recupero dati o trasmessa in qualsiasi forma o con qualsiasi mezzo, elettronico o meccanico, senza autorizzazione, a condizione che se ne citi la fonte. Any part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted in any form or by any means without permission provided that the source is fully credited. Edizioni Ca’ Foscari - Digital Publishing Università Ca’ Foscari Venezia, Dorsoduro 3246, 30123 Venezia http://edizionicafoscari.unive.it | ec[email protected] 1a edizione ottobre 2018 ISBN 978-88-6969-278-6 [ebook] ISBN 978-88-6969-283-6 [print] 44 URL http://edizionicafoscari.unive.it/it/edizioni/libri/978-88-6969-283-3/ DOI 10.30687/978-88-6969-278-9 Casas de citas. Lugares de encuentro de la arquitectura y la literatura / Editado por José Joaquín Parra Bañón — 1.ed. — Venezia: Edizioni Ca’ Foscari - Digital Publishing, 2018. — 152 p.; 23cm. — (Biblioteca di Rassegna iberistica; 9). — ISBN 978-88-6969-283-6. 7 Casas de citas Lugares de encuentro de la arquitectura y la literatura editado por José Joaquín Parra Bañón Arquitecturas y literaturas sinónimas Reivindicación de la literoarquitectura palíndroma Galeato José Joaquín Parra Bañón (Universidad de Sevilla, España) Sólo no hay tedio en los paisajes que no existen, en los libros que nunca leeré. La vida, para mí, es una somnolencia que no llega al cerebro. Éste lo conservo libre para poder en él estar triste. Fernando Pessoa, Libro del desasosiego ¿Qué pensamientos están subordinados al espacio en el que fueron formulados? ¿Hubo ideas que se vieron condicionadas por el lugar en el que las engendraron nuestros antepasados? ¿Cuál fue la habitación en la que Roland Barthes esbozó Cómo vivir juntos. Simulaciones novelescas de algunos espacios cotidianos, o cómo era el aula de la Soborna en la que en 1977 dictó sus lecciones, entreveradas de improvisaciones, de orificios por los que accedía la luz hasta el núcleo de los conceptos? ¿En qué medida la forma de la arquitectura en cuyo seno se escribe determina la redacción de la historia y afecta a la ideación del escenario en el que acontecerán los sucesos del relato, o hasta qué punto conduce, consciente o imperceptiblemente, a la imaginación en un sentido o en otro? ¿Cómo es la ciudad que da lugar a la poesía y cómo la que la anula? Si Gabriel García Márquez, ya en México y hambriento, no se hubiera construido, con cuatro tablas mal clavadas, un cuarto al fondo del patio de la casa en la que vivía con Mercedes para enclaustrarse en él a escribir y a reescribir ¿hubiera sido distinta la choza atávica de Melquiades, el recinto claustral en el que habría de encerrarse José Arcadio Buendía a fundir peces de oro, ese en el que el tiempo tropezaba y siempre era lunes, donde Macondo se reducía a envoltura, a simple exterior de los límites de la casa gobernada por Úrsula Iguarán?1 O si Monsierur de Sainte-Colombe, de acuerdo a lo 1 El «cuartito apartado, adonde nunca llegó el viento árido, ni el polvo ni el calor» de la casa de Úrsula Iguarán en el que se cobijó «un anciano con sombrero de alas de cuervo que hablaba del mundo a espaldas de la ventana». Los últimos habitantes descubrieron 8Parra Bañón. Arquitecturas y literaturas sinónimas Casas de citas, 7-20 relatado por Alain Corneau en Tous les matins du monde (1991) con guion de Pascal Quignard, huyendo de los palacios y en busca de la música que mitiga la muerte, no hubiera levantado un pequeño palafito de madera casi en el bosque para recluirse en él a componer y a tañer ¿acaso la viola de gamba habría emitido alguna vez esos acordes que aspiraban a sustituir a la voz humana? O ¿acaso la filosofía heideggeriana habría sido más amable si no hubiera sido filtrada por el rigor y la estrechez de la cabaña en la que Heidegger se asiló para enunciarla? ¿O no sería más dúctil la arquitectura lecorbuseriana si no se hubiera proyectado en un estudio parisino que padecía estenosis? No cabe duda de que Valderrubio y la Huerta de san Vicente palpitan en buena parte de la obra de Federico García Lorca y de que la hostil y creciente metrópolis de Nueva York desencadenó Poeta en Nueva York, quizá en mayor medida en la que Buenos Aires propició en Jorge Luis Borges Fervor de Buenos Aires. El paisaje agreste del sureste andaluz, con su aridez y sus paisajes garduños, fecunda Bodas de sangre, aunque el poeta asesinado en Víznar no llegara a conocer por sí mismo el Cortijo de «El fraile» en el que aconteció la tragedia, y determina cada una de las descripciones esenciales de Campos de Níjar, donde Juan Goytisolo demostró que un henequén, que un ribazo, que un almiar, que el calendario de Mickey Mouse, colgado en una de las paredes de la única habitación de una vivienda básica del Cabo de Gata almeriense, es un material necesario y suficiente para la literatura trascendental. Ulysses (1922) es a Dublín lo que Buenos Aires a Adán Buenosayres (1948), ambas en buena parte escritas lejos de la ciudad a la que conmemoran, James Joyce en Trieste y Leopoldo Marechal entre Europa y Argentina. Dice el argentino Ricardo Piglia en el primer volumen de Los diarios de Emilio Renzi, subtitulado Años de formación (2016, Barcelona: Anagrama, 305), tal vez defendiendo no ya la importancia o la teórica influencia de la habitación del escritor en el ejercicio de la escritura sino la capacidad intrínseca de la arquitectura para engendrar la literatura y gestarla: «Escribo en esta pieza increíble sobre dos avenidas, con un gran ventanal, lleno de luz. La literatura para mí depende mucho del lugar donde escribo los libros. Podría imaginar a un hombre supersticioso que antes de escribir un nuevo libro cambia de barrio, abre un mapa, señala una zona al azar y se muda ahí y vive unos meses hasta que termina una novela y luego otra vez realiza el mismo ritual» (Piglia 2016, 1: 305). Persiste Piglia en sus diarios (deudores de El oficio de vivir de Cesare Pavese) en proclamar que «allí siempre era marzo y siempre era lunes» y vislumbraron la verdad de que en su interior «el tiempo sufría tropiezos y accidentes, y podía por tanto astillarse y dejar en un cuarto una fracción eternizada» (García Márquez, Gabriel, Cien años de soledad. Edición conmemorativa de la RAE. Madrid: Alfaguara, 2007, 396). Casas de citas, 7-20 Parra Bañón. Arquitecturas y literaturas sinónimas 9 la imposibilidad de escribir en un recinto inadecuado, inadaptado a sus hábitos u hostil con sus manías, y en la necesidad de buscar y rebuscar hasta encontrar el idóneo, e insiste, al otro lado del Río de la Plata, el uruguayo Mario Levrero, en esos otros diarios que estructuran los ejercicios de caligrafía de El discurso vacío (2017, Barcelona: Penguin Random House, 114), en hallar el cuarto más silencioso «para un hombre que suele apegarse extremadamente a los lugares»: para un escritor exigente con la atmósfera de las habitaciones para la creación. Apegarse extrema e íntimamente a los lugares, es el objetivo. Situándose en el otro extremo, quizá con un cierto halo de desprecio y de fácil condescendencia, también dice Piglia, ahora en el segundo volumen, subtitulado Los años felices, a propósito de su participación en un encuentro entre artistas y escritores llevado a cabo en una escuela de arquitectura bonaerense, que: «La distinción está clara, la diferencia es que nosotros -los así llamados escritorestenemos como materia el lenguaje. Eso es lo único que nos une. Los artistas son una banda más variada que incluye también a los arquitectos, lo que no está nada mal» (Piglia 2016, 2: 307). 2 Entre uno y otro extremo, además de un hilo, de un camino, de un vaso comunicante, hay un lugar común: un espacio en el que copulan a sus anchas la piedra y la palabra, sin tener siempre claro a cuál de ellas le compete la literatura y a cuál la arquitectura, cuál se agita arriba y cuál se conmueve abajo, sin necesidad de disputarse de cuál de las dos es materia o patrimonio el lenguaje. A esos lugares compartidos, ambiguos, transversales, heterogéneos, polinómicos, felices y receptivos, ventilados por innumerables puertas y ventanas, propongo llamarlos, con un plural distintivo, ‘casas de citas’: lugares benéficos en los que la arquitectura y la literatura mantienen a diario relaciones carnales, intercambiándose continuamente los papeles; lugares para el placer y para la reproducción: para la producción de proyectos y de poemas, de planes de ordenación del territorio y de novelas y de paisajes gráficos y verbales. Las ‘casas de citas’ son, al fin y al cabo y al mismo tiempo, un fenómeno espacial y un fenómeno lingüístico (que no siempre se dan a partes iguales). Pensemos que las consultas de las psiquiatras y los confesionarios son, con sus divanes freudianos y con sus celosías laterales, casas de citas: habitaciones de citas y muebles de citas. Otros locutorios que, al igual que los confesionarios eclesiásticos, siempre simétricos, con la puerta al 2 En esta misma línea de pensamiento, de la inútil reivindicación de la supremacía de la literatura frente todo lo que no es literatura, dice el también argentino César Aira en Continuación de ideas diversas (2017, Ciudad de México: Jus, 60): «La superioridad de la literatura sobre las demás artes radica justamente en las demás artes. La literatura las incluye, trabaja con sus mecanismos, con las claves de sus mecanismos, los que las demás artes emplean a ciegas y la literatura expone en toda su belleza, en sus asimetrías, en su ingenio. Y no es de hoy, no es cosa de las experimentaciones de multimedia: siempre ha sido así». 16 Parra Bañón. Arquitecturas y literaturas sinónimas Casas de citas, 7-20 de citas tuvo lugar en Sevilla en septiembre de 2016, al amparo de la Universidad Internacional de Andalucía. En el curso que dirigí participaron escritores y arquitectos, profesoras y comisarias de arte, políticos y urbanistas y poetas, en el orden de intervención siguiente y con el título contiguo de la disertación que daría lugar a la conversación posterior: José Joaquín Parra «Hacer lugar fuera de lugar: Montaigne, Warburg y Roussel»; César Antonio Molina «Las ruinas de la arquitectura epicúrea»; Antonio Ortiz «Del Arte a las artes: Literatura y arquitectura»; Enric Bou «Ruinas, círculos, construcciones»; Chiara Bertola «Conservare il futu - ro: pensare l’Arte Contemporanea»; Ana Gallego «Casas de escritores. Escritura de Casas»; Andrés Soria «La casa de Bernarda Alba» y Luis García Montero «Vistas sobre la ciudad desde el mirador de la poesía». La segunda cita de Casas de citas sucedió en la Facultad de Filosofía y Letras y en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Granada en mayo de 2017, organizada por la profesora Gallego Cuiñas, donde secuencialmente se habló de «Imaginarios de la casa en la literatura latinoamericana contemporánea» (Ana Gallego); «Casas de Papel» (Juan Calatrava); «Casas de muñecas: género y espacio teatral en el siglo XX» (Andrés Soria); «De Lima la Horrible al marco incomparable sevillano» (Fernando Iwasaki); «Obscerarios: lugares fuera de lugar» (José Joaquín Parra); «Por una cartografía de la desaparición: líneas y subterráneos» (Enric Bou); «Arquitectura y Poesía» (Luis García Montero) y «Espacios para la escritura» (Javier Castellano Pulido y Tomás García Píriz). Como resultado provisional de aquellos primeros encuentros, en esta primera y necesariamente parcialísima cartografía de las casas de citas se han reunido cinco de las investigaciones expuestas en alguna de las convocatorias realizadas. La de quien suscribe este galeato («Montaigne, Warburg y Roussel. Tres lugares fuera de lugar») se detiene en el análisis de las casas de citas edificadas por tres autores que no eran ni arquitectos ni exclusivamente escritores, aunque escribieron textos transgresores y construyeron, circulares, elípticas o rectangulares y sobre ruedas, en piedra, con ladrillos o con chapa de acero revestida al interior de caoba, bibliotecas para vivir solteros inmersos en un medioambiente propio de citas ajenas. Casas de citas, 7-20 Parra Bañón. Arquitecturas y literaturas sinónimas 17 Las formas arquitectónicas, los textos y las imágenes son, más que los vértices, los lados del triángulo, probablemente isósceles, que Enric Bou dibuja en «Ruinas, círculos, construcciones» para citar en una misma plaza, entre otros, a Perec, a Borges, a Iain Sinclair, a Gianni Biondillo, a Michele Monina y a Perejaume: para plantear correspondencias espirales entre Lo infraordinario, «Las ruinas circulares», London orbital, Tangenziali. Due viandanti ai bordi della città, Tres dibujos de Madrid y los mandalas, los palíndromos y los oxímoros entre otras figuras retóricas y otras posibilidades de lo circular. La circularidad, postula Bou, «genera una mirada repetitiva y dispar que permite observar el ritmo complementario de destrucción y construcción característico del progreso en el mundo» y la retórica, concluye «pone en evidencia contradicciones que son iluminadoras, despertando nuevos sentidos que van más allá del absurdo». Juan Calatrava en «Escribir París: aspectos del deambular urbano en Balzac, Baudelaire y Zola» transita por el París decimonónico de la mano consecutiva de estos tres monumentales escritores parisinos, condicionados, cada uno desde su peculiar sensibilidad, por los fenómenos de transformación que en ese periodo estaba padeciendo la ciudad. Se sitúa a pie de obra, por ejemplo frente a las demoliciones mediante las que el prefecto Haussmann desventó la urbe insana e inhóspita con la intención militar de convertirla en capital de la modernidad, aunque esta operación de saneamiento y adecentamiento y engrandecimiento supusiera deshumanizarla. En su investigación se suscita veladamente la cuestión de si Figura 3. Casas de citas anunciadas. © José Joaquín Parra 2018 18 Parra Bañón. Arquitecturas y literaturas sinónimas Casas de citas, 7-20 fue París quien entre 1830 y 1870 produjo – es decir, engendró y forzó a ejercer de notarios, de urbanistas y de cronistas – a estos tres escritores y a sus obras sustanciales, o bien fueron ellos los que se la inventaron al proyectarla, más que al narrarla, en sus novelas y en sus poemas. Ana Gallego se ocupa de los «Imaginarios de la casa en la literatura latinoamericana contemporánea», de «llevar a cabo un análisis de la representación de la casa a través de la literatura para ir más allá de su construcción material y entender a cabalidad la importancia – cultural, política y económica – de este espacio en el imaginario social contemporáneo». Por ello se detendrá en algunas casas ejemplares de la constelación latinoamericana, en algunas obras en las que esta tiene un papel protagonista (desde La casa de cartón de Martín Adán a La casa de azúcar de Silvina Ocampo), analizando el concepto de casa entendido bien como el lugar de la memoria, bien como un objeto ideológico o bien como una representación del género. Su minucioso análisis concluye afirmando que «escribir sobre la casa es escribir sobre el mundo, tal y como revelan no solo las poéticas de los escritores y las escritoras de este corpus, sino sus concepciones políticas, económicas, sociales y culturales». Luis García Montero en «Arquitectura y poesía» expone algunas de sus «consideraciones sobre el modo concreto en el que la poesía se ha acercado a la arquitectura en su voluntad contemporánea de crear sentido», transitando para ello desde el número pionero que La Gaceta Literaria dedicó en abril de 1928 a la ‘nueva arquitectura’ hasta el Pedro Salinas que propone dejar de mirar ya la arquitectura; de Luis Lacasa, del que nos recuerda que admiraba la humildad de Tesenov, hasta Juan Ramón Jiménez redactando su Diario del poeta recién casado; y se demora con Federico García Lorca en su «Arquitectura del cante jondo» y en las cuatro columnas de cieno de la aurora de Nueva York. De Jaime Gil de Biedma el poeta granadino incluye completa «Barcelona ja no és bona, o mi paseo solitario en primavera», con sus sitios destartalados, los tristes edificios y las perspectivas desiertas bajo el sol, que le sirven de preámbulo para «acabar este paseo por las relaciones entre la poseía y la arquitectura de la mano de Joan Margarit», el poeta, profesor de cálculo estructural en una escuela de arquitectura barcelonesa, que en 1999 escribió: «No he creído nunca que las casas / fuesen ladrillo, hierro y hormigón». En «Habitar, bordar, coser. Citas del teatro de Federico García Lorca» Andrés Soria se adentra en el interior de La casa de Bernarda Alba para dar comienzo a su análisis de las oposiciones entre espacio, género y clase en el teatro lorquiano. En su tesis hilvana a Mariana Pineda, mientras borda una bandera, con la Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita, en la que también se usa la aguja a menudo, para indagar en la dicotomía entre lo interior y lo exterior, lo privado y lo público, o lo doméstico y lo urbano, hasta arribar a la cueva y a la habitación pintada de rosa de Bodas de sangre y a los lugares de Yerma en lo que se cose. También se indaga Casas de citas, 7-20 Parra Bañón. Arquitecturas y literaturas sinónimas 19 con este propósito en el ajuar de Doña Rosita la soltera y se le da cita a El público para «Bordar una rosa en la uña de un niño recién nacido» y para abordar la probable «transformación de la rosa erótica que las medias caladas de la Novia tenían a la altura del muslo». Cinco habitaciones, por tanto, de una infinita casa de citas aún en proceso de construcción. Cinco habitaciones intercomunicadas de una posible constelación (Ruinas, círculos, construcciones; Montaigne, Warburg y Roussel. Tres lugares fuera de lugar; Escribir París: aspectos del deambular urbano en Balzac, Baudelaire y Zola; Imaginarios de la casa en la literatura latinoamericana contemporánea; Arquitectura y poesía; Habitar, bordar, coser. Citas del teatro de Federico García Lorca) dibujadas en esta Biblioteca de Rassegna Iberistica.