Doña Francisca la cautiva : Nueva y curiosa relación, en que se refiere un portentoso milagro que ha obrado la Vírgen Sma. del Cármen con una Señora viuda devota suya que navegaba para Roma con tres hijos pequeños, á los que cautivaron los turcos,
Full text
(Núm. 5i.) DOÑA FRA25CISGALA CAUTIVA. yKluriosa Relación^ se refiere un portentoso milagro que ha obrado la Yirgen Cármen con una Señora viuda devota suya que navegaba para Ronaa con tres hijos pequeños, álos que cautivaron los turcos, ^ycomo los libertó milagrosamente. PRIMERA PARTE. Oh gran Reina de los Cielos, lMa<ire de Dios soberana, refugio de pecadores, amparo de nuestras almas. dadme tu gracia Señora para escribir en esta plana la historia mas lastimosa que se ha escrito, ni se canta:
atención noble auditorio, que ya voy ádeclararla. De Wápoles para Roma salió una nave mercante con una noble señora de sangre calificada; lleva tres hijos consigo, ángeles en forma bmhana; el uno es de cinco años, el otro átres no llegaba; yel otro es de cuatro meses, que ásus pechos lo criaba; yen medio de la marina los turcos los íTautivaron. Desembárcanlos en tierra, yálos tres niños compraba, con la madre un renegado para el servicio de casa; yal fin, le sirvió seis meses, con paciencia muy sobrada, pero al cabo de este tiempo, un dia el perro la llama, dicienlo; doña Francisca, sabrás que tu amor me mata, yhe de gozar tu hermosura; ¿qué me respondes? acaba; reniega de Dios, reniega yserás muy estimada, la señora mas querida que en toda esta tierra haya. Doña Francisca responde, resuelta ydeterminada: tu esclava soy gran Señor, la tu voluntad se haga, renegar de Dios no quiero que Mahoma es un canalla, que metido en los infiernos tiene millones de almas: yyo creo en Jesucristo, yen su Madre Soberana, —2— yen el Diymo misterio de la Trinidad Sagrada un Dios solo ytres personas que asi la iglesia lo manda; no mas de una vidaten^o; yla doy de buena gana,” solo por no quebrantar lo que la iglesia me manda. Iel renegado soberbio ásus criados les manda que áuna mazmorra la lleven yque allí la aprisionaran. Obedecen al mandato, yádoña Francisca agarran, dándola crueles golpes en la mazmorra la entraban, con el niño mas pequeño que ádiez meses no llegaba le echaron ásu cintura una cadena pesada, en cada pié-un grillete, y-una argolla ála garganta; dabanla por alimento seis onzas de pan tasadas, ycuando le parecía, el infaíaé perro baja, ycon un grueso cordel cruelmente le azotaba.- ydespués al angelito sus ropas lo desnudaba, ycon unas disciplinas soberbio le descargaba, hasta que la sangre brota por sus venas delicadas. Aquí fueron los lamentos del niño ysu madre amada, del gran dolor que recibe, cayó en tierra desmayada: ydespués que volvió en sí en trierno llanto anégada.
se abrazaba con su hijo, yal pecho se lo arrimaba. De allí se fué el renegado lleno de furor yzana, solo de ver que no puede lograr lo que deseaba. Mas no desiste: áotro dia vuelta ála mazmorra daba adonde está la cautiva, con alhagüeñas palabras le predica de Mahoma mil enbusies ypatrañas diciéndola. Si reniegas yo te daré muchas galas, ycostosísimas joyas para que estés adornada. Doña Francisca prudente de aquesta suerte le hablaba: esas joyas gran señor, usted bien puede guardarlas que eso es un poco de tierra polvo que no vale nada, que quien el alma me dió no le costó tan barata. Mas viendo los menos precios que le hacia la cristiana, soberbio se desespera de coraje pateaba. De la mazmorra se sale, yálos dos niños agarra, asidos de los cabellos les arrastró p-a la casa, yála mazmo; !los lleva, adonde su madre estaba, los despoja de sus ropas, yde prisiones,iO;. carga Tomó una vara con furia yálos niñc^ -pa eaba, yjuntamente ár.dre le decia estas L>ras: Díme cristiana enemiga, si la ley de Dios dejaras muy mucho mejor te fuera, yla vida reserváras también la de tus tres hijos que en gran peligro se hallan. Pero viendo los tormentos que el bárbaro ejecutaba en sus tres queridos hijos, árenegar la obligaba. Renegó de cumplimiento, solo por que se aquietara la furia de aquel cruel, que con rigor castigaba aquellos tres inocentes sin haberle dado causa. Doña Francisca le dijo: desala señor desata ámis hijos de prisiones, que ya me humillo átus plantas, Reniego de Jesucristo también de la Virgen Santa ydel divino misterio déla Trinidad Sagrada. Pero nuestro Dios piadoso no quiso que aquesta alma se perdiese, ydió licencia al niño que el pecho daba para que ásu madre avise del peligro en que se halla, yentonces el angelito pronunció aquestas palabras: madre, ¿qué es eso que dices? Mira bien lo que tu hablas, que aunque es de cumplimiento mucho ie daña átu alma, que para morir por Dios no se ba de tapar la cara: vivan los Santos nrisierios de nuestra Iglesia Piomana.
que mis hermanos yyo moriremos de buena gana solo por gúenos defiendas con la vida ycon el alma. Absorta quedó la madre, yde rodillas postrada pidiendo misericordia al cielo los ojos alza, al renegado que ha oido El niño aquestas palabras, en vez de compadecerse mas aquel perro se enzaña, ycogiendo al inocente contra una pared le daba hasta que de su cabeza los sesos se le saltaban. Murió el inocente niño, yvolviendo ála cristiana con una gruesa cadena tan recios golpes le daba, que ya por los ojos brota 12 púrpura en vez de 2gua, y. con soberbia le dice: -4^ dimo. ¿qué tienes cristiana? Ves aquí átu hijo muesto ¿es eso lo que te falla? Yo lo freire en aceite, ylo comerás mañana. De la mazmorra se sale, ásus mayordomos Ihma, diciéndele: ¿que os parece que se haga con la cristiana? Mi intento es darla la muerte antes hoy que mañana. Todos áuna vos dijeron: es justo de que se haga. Dijo el renegado entonces; pues idear nueva traza; ¿qué castigo se ha de dar áesta homicida cristiana? Dejemos en este estado aquesta primera plana, yPedro de Fuentes pide perdón de sus muchas faltas, queen otra segunda parte les dirá lo que aqui falta.
En ;ue se Mfin a,ue padeció fiona Sagrada Virgen María, hija de Joaquín yAna, hoy señora necesito • que me ayudes con tu gracia porque mi turbada pluma dé finiquito áesta plana. Ya dije conoo quedó en consulta esta canalla, pero todos convinieron de que muriese quemada. Mandó el renegado al punto que en medio de la real plaza encendiesen una hoguera con presteza yvigilancia; JO que en breve ejecutaron pues que su amo lo manda, "ejemos en su alboroto aestos bárbaros piratas yvamos ála cautiva, que éntre prisiones estaba: mirando ásus hijos dice: ¡Ay hijos de mis entrañas, sino os hubiera parido mi pena no fuera tanta! Yávos Aurora impecable Mana llena de gracia.
estos hijos os encomiendo, que ya sin madre se hallan. Los infantes se enternecen y| amargamente lloraban, y”á su madre la decían: Madre mia de mi alma, que no os desconsoléis, señora, que la Virgen nos ampara, ypostrada de rodillas en oración eleTada, haciendo mares sus ojos las fuertes prisiones baña, yacabando la oración de aquesta suerte esclamaba: Avos celestial princesa, que sois la luz de la gracia, fuente hermosa de piedades, que misericordia manas, intercede que tu Hijo se adolezca de mi alma, yque perdone mis culpas que conozco que son tantas, que las arepas del mar no llegan ánumerarlas, pero tu misericordia jamás ánadie le falla, ydichas estas razones, la mazmorra se llenaba de un resplandor celestial, yálos niños se arrimaba, quebrantando las prisiones sueltos los dos se quedaban, yhacia su madre se arriman, ycon alhagüeflas palabras la decian; madre mia, ¿conoces áquién te'habla? Quedóla cristiana entonces del caso maravillada, ypostrada de rodillas, así ha dicho en voces altas: 6— díme quién eres señor que tanta alegría causas? yo soy la Virgen del Cármen, dovota mia, levanta, que vengo por tus tres hijos, para cuando áRoma vayas: vés aquí el infante bueno, todas sus heridas sanas. En los brazos se lo pone, yel pecho se destapa: ydándole el alimento, de puro gozo lloraba. Mirábale á su cabeza, yviendo que estaba sana se admiró del gran prodigio, ycon alegría estraña, ála Reina de los cielos de aquesta suerte la habla; ¿de dónde ámí tanto bien siendo yo tu indigna esclava? ¿Cuándo merecí, señora, que esta visita se me haga? Yla respondió la Virgen aquestas dulces palabras. Hija, tu gran devoción-, hizo que mi amor bajará, desde el cielo hasta la tierra, que amor con amor se paga. Has de saber que este hombre que tanto átí le maltrata, era muy devoto mío, yno quiero que su alma se pierda yde su rescate tusóla has de ser la causa. Con esto se despidieron con amorosas palabras, muy alegres los infantes con su madre se abrazaba, quédate en paz, yno temase el castigó que te aguarda.
que has de salir con victoria, libre, sin dolencia ysana; después predica la Fé de nuestra Iglesia Romana. Remontóse, ytomó huelo aquella preciosa Garza, la mas cándida azucena, llevándose en su compaña los tres hermosos infantes, ydejando á la cristiana fortalecida, de suerte que ya no le teme ánada: solo desea el morir por defender la ley santa. Previniendo ya el martiiio, el vil renegado baja, ycomo la vido sola, con descompuestas palabras dice: A'^ónde están tus hijos? Dónde se han ido, malvada? Infame, no me respondes? Pero la noble cristiana, le dió relación de todo, diciendole lo que pasa. Señor, la Virgen del Carmen se los llevó en su compaña, yal niño que usted mató, de nuevo vida le ha dado. Al oir estas razones se enciende en cólera ysaña yalzando cruel la mano, la pegó tal bofetada, que la derrivó en el suelo sin sentido ydesmayada; ydespués que volvió en si, afligida se levanta, diciéndole gran señor, dime por qué me maltratas? no preguntas por mis hijos, yte he dicho lo que pasal 7— Segunda vez le repite, diciendo: Calla malvada, que pues no has hecho caso, de mí serás castigada. De la mazmorra se sale, yárecias voces gritaba: Acudid, criados mios, pues ya teneis puerta franca esto no tiene remedio: sacadla ya de mi casa porque es cosa que me irrita rauger tan desesperada, pues que no teme la muerte, ca, al castigo llevadla. Ai oir estas razones, ála mazmorra bajaban como unos leones fieros sus ropas la desnudeban; ydándola recios golpes ála vergüenza la sacan, pero ella mas encendida, la santa ley predicaba de mi señor Jesucristo Redentor dé nuestras almas. Llegaron al sitio donde el incendio la aguardaba, ycrueles la arrojaron entre las veroses llamas. Apenas hubo caído, el fuego activo se apaga, perdió sus flamantes luces, • .sin que al pelo la agraviara. Mas viendo que queda viva, aquel alevoso manda que de la trenza del pelo de una reja la colgáran; al instante lo ejecutan llenos de furor ysaña. De una reja la colgaron yen ella se la dejaban.
adonde estuvo tres días publicando en voces altas de Dios sus sacros Misterios: yde la Iglesia Romana. Mas viendo que no moria, anda ideando nail trazas, por donde poder quitar la vida áaquesta cristiana. Mandó trajesen dos potros, yásus colas la amarraran, ypor las calles la saquen hasta que pedazos la hagan, ypor si acaso no muere que la maten ápedradas. Obedecen al mandato aunque de muy mala gana, que ya algunos de los turcos solo de oirla lloraban. En fin trajeron dos potrosypor las calles la sacan; los animales feroces humildes se arrodillaban, yentre tan grande tumulto todos átirar la amagan.* mas cuando átirarla iban, inmóviles se quedaban, yentre tanta confusión, volvieron ála cristiana ácaso del renegado, - diciéndole lo que pasa. El renegado se admira, un golpe al corazón daba, yconociendo sus yerros arrepentido lloraba, diciendo: Divina Aurora, del Cármen Virgen Sagrada, 8— si de equivalgo con bíén yo te empeño mi palabra de hacer vida penitente en una áspera montaña. Yuna noche de secreto en una nave se embarcan losados con cuarenta turcos que ávoces piden el agua del bautismo, porque quieren morir en la ley de gracia: yochenta yocho cristianos trajeron de retaguardia. Les fué el tiempo tan feliz, que en breve tiempo llegaron ála gran ciudad de Roma áque los absuelva el Papa. Los turcos se bautizaron rindiéndole áDios mil gracias. Don Juan de Alonso se fué ácumplir la palabra que dió ála Virgen deí Cármen nuestra Madre yabogada, ydespués doña Francisca se fué ácasa de su hermana yen ella ayó los tres hijos prendas queridas del alma. Ya dieron fin los pesares ya las tristezas se acaban, ya todos se regocijan por maravillas tan altas. Ala Virgen del Carmelo démosla infinitas gracias. Yahora Pedro de Fuentes que es el autor de esta plana, al auditorio suplica perdonen sus machas faltas. FIN. CARMONA:—1856.1mp. de D. i. M. Moreno.