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1 “Los adolescentes españoles: estilos de vida, salud, ajuste psicológico y relaciones en sus contextos de desarrollo. Resultados del Estudio HBSC-2014 en España”. Carmen Moreno, Pilar Ramos, Francisco Rivera, Antonia Jiménez-Iglesias, Irene García-Moya, Inmaculada Sánchez-Queija, Concepción Moreno-Maldonado, Carmen Paniagua, Ana Villafuerte-Díaz & Antony Morgan.
2 Autores: Carmen Moreno, Pilar Ramos, Francisco Rivera, Antonia Jiménez-Iglesias, Irene García-Moya, Inmaculada Sánchez-Queija, Concepción Moreno-Maldonado, Carmen Paniagua, Ana Villafuerte-Díaz & Antony Morgan Estudio financiado y apoyado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Cita sugerida: Moreno C, Ramos P, Rivera F et al. Los adolescentes españoles: estilos de vida, salud, ajuste psicológico y relaciones en sus contextos de desarrollo. Resultados del Estudio HBSC- 2014 en España. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2016.
3 ÍNDICE 7 8 11 13 16 17 19 21 24 26 29 31 33 35 38 39 42 43 45 47 Capítulo I. Introducción I.1. Fundamentación, historia y descripción del Estudio HBSC I.2. Los adolescentes españoles que han participado en el Estudio HBSC 2014 I.3. Procedimiento e instrumentos empleados en el Estudio HBSC 2014 Capítulo II. Estilos de vida II.1. Alimentación y dieta II.1.1. Frecuencia de desayuno II.1.2. Consumo de fruta II.1.3. Consumo de verdura II.1.4. Consumo de dulces II.1.5. Consumo de refrescos o bebidas azucaradas II.1.6. Sobrepeso y obesidad II.1.7. Conductas de control de peso II.1.8. Satisfacción con la imagen corporal II.2. Higiene bucodental II.2.1. Frecuencia de cepillado de dientes II. 3. Horas de sueño II.3.1. Horas de sueño entre semana II.3.2. Horas de sueño en fin de semana II.4. Actividad física y conductas sedentarias
4 48 50 52 54 57 59 60 62 64 66 68 70 72 74 77 78 80 82 84 86 88 II.4.1. Actividad física II.4.2. Conducta sedentaria: ver la televisión II.4.3. Conducta sedentaria relacionada con el juego con aparatos electrónicos (juegos en ordenador, videoconsola, tablet, Smartphone, etc.) II.4.4. Conducta sedentaria relacionada con el uso de aparatos electrónicos con fines distintos al juego II.5. Conductas de riesgo II.5.1. Consumo de tabaco II.5.2. Consumo de alcohol II.5.3. Episodios de embriaguez II.5.4. Edad del primer episodio de embriaguez II.5.5. Consumo de cannabis II.5.6. Consumo de otras drogas ilegales II.5.7. Haber robado en una tienda cualquier cosa de un valor menor a 20-25€ II.5.8. Frecuencia de destrozo o rotura de mobiliario urbano II.5.9. Frecuencia de haber mantenido una discusión violenta con un profesor o profesora II.6. Conducta sexual II.6.1. Haber mantenido relaciones sexuales coitales II.6.2. Tipo de método anticonceptivo: preservativo II.6.3. Tipo de método anticonceptivo: píldora anticonceptiva II.6.4. Uso de la “marcha atrás” en la última relación sexual coital II.6.5. Número de personas con quienes se ha mantenido relaciones sexuales coitales II.6.6. Embarazos
5 90 93 94 97 98 99 100 102 104 106 109 111 113 115 117 121 124 126 128 130 132 134 II.6.7. Píldora “del día después” II.7. Lesiones II.7.1. Frecuencia de lesiones Capítulo III. Contextos de desarrollo III.1. Contexto familiar III.1.1. Estructura familiar III.1.2. Comunicación con el padre y la madre III.1.3. Conocimiento parental III.1.4. Apoyo familiar III.1.5. Satisfacción familiar III.2. Iguales y tiempo libre III.2.1. Apoyo de los iguales III.2.2. Satisfacción con el grupo de iguales III.2.3. Horario de regreso a casa por las noches III.2.4. Violencia y maltrato entre iguales III.2.5. Tiempo libre organizado III.3. Contexto escolar III.3.1. Apoyo de los compañeros y compañeras III.3.2. Apoyo del profesorado III.3.3. Estrés escolar III.3.4. Gusto por la escuela III.3.5. Percepción del rendimiento escolar
6 137 138 141 143 145 147 149 152 155 156 160 162 164 166 167 176 181 186 III.4. Vecindario III.4.1. Calidad del vecindario Capítulo IV. Salud y ajuste psicológico IV.1. Percepción de salud IV.2. Malestar psicosomático IV.3. Satisfacción vital IV.4. Calidad de vida relacionada con la salud Capítulo V. Desigualdades socioeconómicas V.1. Situación laboral de los progenitores V.2. Impacto del desempleo parental en el bienestar emocional V.3. Impacto del desempleo parental en la relación parento-filial V.4. Impacto de la crisis en el hogar familiar V.5. Pobreza extrema Capítulo VI. Conclusiones VI.1 Resumen de los resultados sobre estilos de vida VI.2 Resumen de los resultados sobre las relaciones en los contextos de desarrollo VI.3 Resumen de los resultados sobre salud y ajuste psicológico VI.3 Resumen de los resultados sobre desigualdades socioeconómicas
7 CAPÍTULO I. INTRODUCCIÓN I.1. Fundamentación, historia y descripción del Estudio HBSC I.2. Los adolescentes españoles que han participado en el Estudio HBSC 2014 I.3. Procedimiento e instrumentos empleados en el Estudio HBSC 2014
8 I.1. FUNDAMENTACIÓN, HISTORIA Y DESCRIPCIÓN DEL ESTUDIO HBSC El estudio sobre conductas de los escolares relacionadas con la salud (Health Behaviour in School-aged Children o HBSC) es un estudio internacional auspiciado por la Organización Mundial de la Salud, que comenzó con la iniciativa de tres países (Finlandia, Noruega e Inglaterra) en 1982 y en el marco del cual se han venido realizando sucesivas ediciones, cada cuatro años (la última en 2014), con el fin de conocer en profundidad los estilos de vida de los escolares y analizar su evolución. Cada nueva edición ha supuesto la adhesión de nuevos países, así como el esfuerzo conjunto y coordinado de los equipos profesionales procedentes de dichos países en la mejora continua del procedimiento y cuestionarios utilizados. En la tabla 1 se incluye el listado completo de los países que participaron en la edición 2014, con la nueva incorporación en cursiva. Concretamente, en la edición actual se ha contado con la participación de 44 países. Tabla 1. Relación de países participantes en el estudio HBSC 2014 Países participantes en la edición 2014 del estudio HBSC 1. Finlandia; 2. Noruega; 3. Austria; 4. Bélgica (zona francófona); 5. Hungría; 6. Israel; 7. Escocia; 8. España; 9. Suecia; 10. Suiza; 11. Gales; 12. Dinamarca; 13. Canadá; 14. Letonia; 15. Polonia; 16. Bélgica (zona flamenca); 17. República Checa; 18. Estonia; 19. Francia; 20. Alemania; 21. Groenlandia; 22. Lituania; 23. Rusia; 24. Inglaterra; 25. Grecia; 26. Portugal; 27. Irlanda; 28. Estados Unidos; 29. TYFR Macedonia; 30. Países Bajos; 31. Italia; 32. Croacia; 33. Malta; 34. Eslovenia; 35. Ucrania; 36. Luxemburgo; 37. Turquía; 38. Eslovaquia; 39. Rumania; 40. Islandia; 41. Bulgaria; 42. Albania; 43. Armenia; 44. Moldavia. En el caso de España su participación en el estudio HBSC se ha producido de forma continuada desde el año 1986, con la excepción de la edición de 1997-1998. A partir del año 2002 la realización del estudio en nuestro país ha sido posible gracias al apoyo económico y técnico del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación) a la Universidad de Sevilla.
9 Los objetivos del estudio HBSC en España son comunes a los del conjunto de los países participantes y responden a un enfoque interdisciplinar. En definitiva, los investigadores de este estudio comparten el interés por obtener una visión global de los estilos de vida de los jóvenes escolarizados y disponer así de herramientas que permitan el diseño de estrategias de intervención orientadas a la promoción de la salud en esta población. Algunos de los objetivos específicos se enumeran a continuación: 1. Iniciar y apoyar las investigaciones nacionales e internacionales dedicadas al estudio del comportamiento saludable, la salud y el bienestar de los chicos y las chicas en edad escolar, así como los contextos sociales en los que se desarrollan. 2. Contribuir al desarrollo teórico, conceptual y metodológico en dichas áreas de investigación. 3. Monitorizar y comparar los indicadores de salud, los comportamientos saludables, el bienestar físico y psicológico, así como las características de los contextos sociales en los que se desarrollan los chicos y las chicas en edad escolar. 4. Difundir las conclusiones del estudio a las audiencias relevantes, es decir, a investigadores, a responsables en el diseño de políticas de prevención e intervención, a profesionales en promoción de la salud, al profesorado y a otros profesionales vinculados a los centros educativos, a los padres y a las madres y a los propios jóvenes. 5. Desarrollar la colaboración con organismos y asociaciones externas con el fin de activar iniciativas encaminadas a impulsar la promoción de la salud en la población escolarizada. 6. Promover y apoyar la creación de una red de expertos en conductas relacionadas con la salud y en contextos sociales saludables durante la adolescencia. 7. Establecer y fortalecer una red internacional multidisciplinar de investigación en este campo. 8. Promover una red internacional que vele por la salud pública y la educación para la salud y que aporte experiencia e información sobre salud adolescente. En cuanto a los datos que proporciona, como se detallará más adelante, no sólo se obtiene información sobre los comportamientos o hábitos en sí mismos (alimentación, higiene dental, empleo del ocio y tiempo libre, consumo de sustancias, etc.), sino que, junto a éstos, se incluye el análisis de los contextos claves en el desarrollo de los escolares en los que los comportamientos anteriores se van gestando y desarrollando, esto es: familia, escuela, amigos y vecindario. De esta manera, la salud de los escolares es analizada en su sentido
16 CAPÍTULO II. ESTILOS DE VIDA II.1. Alimentación y dieta II.2. Higiene bucodental II.3. Horas de sueño II.4. Actividad física y conductas sedentarias II.5. Conductas de riesgo II.6. Conducta sexual II.7. Lesiones
17 II.1. ALIMENTACIÓN Y DIETA En el periodo de la adolescencia aumenta la necesidad fisiológica de los nutrientes esenciales (hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales) y se hace especialmente importante tener una dieta de alta calidad nutricional. Un buen modelo de alimentación en la infancia y la adolescencia promueve un óptimo crecimiento y desarrollo, lo que tiene, además, un gran impacto en el futuro estado de salud adulto. A pesar de que un hábito nutricional importante para la salud es la regularidad en la alimentación, la omisión del desayuno o su realización de forma inadecuada o insuficiente son prácticas de alimentación relativamente frecuentes entre los adolescentes. Los expertos demuestran que los cambios metabólicos causados por el ayuno prolongado llevan consigo una respuesta de fatiga que no solo interfiere en el rendimiento físico y muscular, sino también en diferentes aspectos cognitivos: falta de concentración, disminución de la capacidad de locución o expresión, memoria, creatividad y resolución de problemas, además del consiguiente decaimiento y mal humor. Así mismo, el tipo de alimentos que consumen los chicos y chicas en la adolescencia es muy importante para su desarrollo. Los resultados acuerdan en mostrar que la tendencia general desde la infancia hasta la adolescencia es a consumir cada vez menos fruta y verdura, mientras que el consumo de dulces y refrescos crece de forma significativa. Sin embargo, las recomendaciones nutricionales especifican que el patrón de consumo de estos alimentos debería ser justo el contrario. Actualmente existe una dicotomía en la preocupación hacia la alimentación, la imagen corporal y el control del peso en la población juvenil. Por un lado, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad se ha convertido en una de las cuestiones principales que han despertado la preocupación de los profesionales y responsables de la salud pública. De hecho, la Organización Mundial de la Salud insta a la promoción de estilos de vida saludables en la infancia y adolescencia como una clave crucial para detener la que califican como rápida y progresiva epidemia de la obesidad. Por otro lado, y al mismo tiempo, un sector cada vez más numeroso de jóvenes se siente insatisfecho con su imagen corporal y
18 aspira a estar cada vez más delgado, practicando a menudo métodos poco saludables para controlar el peso. Para analizar estas últimas cuestiones, en este bloque también se presenta información relacionada con el Índice de Masa Corporal y la frecuencia con la que los escolares dicen seguir alguna dieta u otro método para perder peso. El Índice de Masa Corporal (IMC) es una medida antropométrica que se calcula a partir de la masa en kilogramos dividida por el cuadrado de la estatura en metros (Kg/m2). En general, cuando el cociente oscila entre 18 y 25, se considera que el adolescente se encuentra en un peso normal.
19 II.1.1. Frecuencia de desayuno En este apartado se analiza el número de días a la semana que los adolescentes desayunan algo más que un vaso de leche o fruta. En la tabla 5 se muestran los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad, mientras que en los siguientes apartados se mostrarán los valores medios (número medio de días que desayunan a lo largo de la semana). Tabla 5. Frecuencia semanal de desayuno por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Ningún día 686 2,4 2,3 2,5 0,6 1,7 3,3 4,0 Un día 770 2,7 2,1 3,3 1,0 2,2 3,5 4,1 Dos días 2779 9,8 7,5 12,0 4,2 8,6 11,9 14,5 Tres días 717 2,5 2,3 2,8 2,1 2,2 3,0 2,8 Cuatro días 975 3,4 2,8 4,0 2,2 3,4 3,9 4,3 Cinco días 1773 6,2 5,5 6,9 5,5 6,2 6,0 7,3 Seis días 2002 7,1 7,2 6,9 5,4 7,5 7,4 8,0 Siete días 18684 65,8 70,3 61,5 79,0 68,2 60,9 55,2 Sexo y edad de los adolescentes Como se observa en la tabla 5, el porcentaje de adolescentes que desayuna los siete días de la semana es mayor en chicos (70,3%) que en chicas (61,5%). Además, se observa una tendencia descendente asociada a la edad (se pasa de un 79% a los 11-12 años a un 55,2% a los 17-18 años). El análisis del número medio de días que desayunan los adolescentes españoles (ver figura 1) muestra que los chicos y las chicas mayores desayunan menos días de promedio que los más pequeños. Además, el descenso asociado a la edad es más pronunciado en las chicas que en los chicos, especialmente al comienzo de la adolescencia.
20 Figura 1. Promedio de días de desayuno a la semana en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo En relación con la titularidad del centro educativo, el promedio de días que el alumnado de centros públicos y privados desayuna semanalmente es similar; al igual que ocurre respecto al hábitat en la comparación de centros de ámbito urbano o rural (ver figura 2). Figura 2. Promedio de días de desayuno a la semana en función de la titularidad y hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Como se observa en la figura 3, los adolescentes de familias con capacidad adquisitiva alta y media informan desayunar en promedio con más frecuencia que los de capacidad adquisitiva baja. 6,4 6,2 5,8 5,5 6,3 5,7 5,2 5,1 4 4,5 5 5,5 6 6,5 7 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 5,77 5,80 4 4,5 5 5,5 6 6,5 Titularidad Privado Público 5,92 5,69 02468 Hábitat Urbano Rural
21 Figura 3. Promedio de días de desayuno a la semana en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.1.2. Consumo de fruta En la tabla 6 se muestra la frecuencia de consumo de fruta en el total de la muestra, así como en función del sexo y edad de los adolescentes españoles. Más abajo, se analizan con más detalle los datos relacionados con dos indicadores extremos: el consumo nulo de fruta y el consumo óptimo (“todos los días, más de una vez”). Tabla 6. Consumo de fruta por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Nunca 1413 4,6 4,6 4,7 3,5 4,6 5,1 5,4 Menos de una vez a la semana 2384 7,8 7,2 8,5 5,7 7,7 8,2 9,8 Una vez a la semana 3671 12,1 11,7 12,4 10,5 12,2 12,6 13,1 2-4 días a la semana 8946 29,4 31,1 27,8 25,4 29,3 32,2 31,0 5-6 días a la semana 3755 12,3 13,7 11,0 13,6 12,9 11,9 10,9 Una vez al día, todos los días 5265 17,3 15,7 18,9 20,4 18,1 15,7 14,9 Todos los días, más de una vez 4979 16,4 16,0 16,7 20,9 15,2 14,3 14,8 Consumo nulo de fruta Sexo y edad de los adolescentes Como se puede observar en la tabla 6, el porcentaje de chicos que nunca consumen fruta (5,1%) es muy similar al de chicas (4,7%). Además, el porcentaje de adolescentes que no consumen fruta se incrementa en edades superiores, sobre todo hasta los 15-16 años, tal y como se observa en la tabla 6. 5,92 5,82 5,52 5,3 5,4 5,5 5,6 5,7 5,8 5,9 6 Bajo Medio Alto
22 El análisis combinado de sexo y edad (ver figura 4) muestra un incremento del consumo nulo de fruta asociado a la edad en el caso de las chicas, siendo este incremento superior entre los 11-12 y los 13-14 años. Figura 4. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que dice no consumir nunca fruta. Titularidad y hábitat del centro educativo Como se observa en la figura 5, no existen resultados contundentes en las diferencias entre centros de titularidad pública y privada, así como tampoco entre centros urbanos y rurales. Figura 5. Porcentaje de adolescentes que dice no consumir nunca fruta en función de la titularidad y hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Tal y como refleja la figura 6, el consumo nulo de fruta se registra con más frecuencia en aquellos adolescentes que pertenecen a familias con capacidad adquisitiva media y baja en comparación con los adolescentes de capacidad adquisitiva alta. 4,5 4,3 4,8 4,8 2,6 5,0 5,4 6,0 0 1 2 3 4 5 6 7 8 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 4,5 5,0 0246 Titularidad Privado Público 4,9 4,5 0 2 4 6 Hábitat Urbano Rural
23 Figura 6. Porcentaje de adolescentes que dice no consumir nunca fruta en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. Consumo óptimo de fruta Sexo y edad de los adolescentes Como se puede observar en la tabla 6, las chicas no difieren de los chicos en el consumo óptimo de fruta, es decir, consumirla varias veces al día, todos los días (un 16,7% frente a un 16,0%). A medida que aumenta la edad de los encuestados, disminuye progresivamente el consumo óptimo de frutas. Así, la tabla 6 muestra un descenso de dicho porcentaje en los adolescentes de más edad, pasando del 20,9% de los adolescentes que tienen un consumo óptimo de fruta a los 11-12 años al 14,3% a los 15-16 años y 14,8 a los 17-18 años. Como se aprecia en la figura 7, esta disminución en el consumo óptimo de fruta con la edad se produce paulatinamente de los 11-12 años a los 15-16 años en el caso de los chicos (a los 17-18 años se observa un cierto repunte), mientras que en las chicas disminuye claramente de los 11-12 a los 13-14 años, para estabilizarse y subir ligeramente a partir de esa edad. Figura 7. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que consume fruta con una frecuencia óptima (más de una vez al día). 3,1 5,1 5,6 0123456 Bajo Medio Alto 18,9 15,7 13,8 15,7 22,9 14,7 14,8 13,9 10 12 14 16 18 20 22 24 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas
24 Titularidad y hábitat del centro educativo Tal y como se observa en la figura 8, existen pocas diferencias entre los centros públicos y privados en el consumo óptimo de fruta. Tampoco existen diferencias en este hábito de salud entre los centros urbanos y rurales. Figura 8. Porcentaje de adolescentes que consume fruta con una frecuencia óptima (más de una vez al día) en función de la titularidad y hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Se registra un mayor consumo óptimo de fruta en aquellos adolescentes con mayor capacidad adquisitiva familiar. Así, el 20,6% de los adolescentes de familias con capacidad adquisitiva alta consume fruta varias veces al día, todos los días, frente a un 15,4% en el caso de los adolescentes de capacidad adquisitiva media y un 10,4% en los de capacidad adquisitiva baja (ver figura 9). Figura 9. Porcentaje de adolescentes que consume fruta con una frecuencia óptima (más de una vez al día) en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.1.3. Consumo de verdura En la tabla 7 se muestra la frecuencia del consumo de verdura en el total de la muestra, así como en función del sexo y la edad de los adolescentes españoles. Más abajo, se analizan con más detalle los datos relacionados con el consumo diario de verdura (la suma de los 16,7 15,8 10 12 14 16 18 20 Titularidad Privado Público 15,8 16,7 10 12 14 16 18 20 Hábitat Urbano Rural 20,6 15,4 10,4 0 5 10 15 20 25 Bajo Medio Alto
25 porcentajes correspondientes a las categorías de respuesta “una vez al día, todos los días” y “todos los días, más de una vez”). Tabla 7. Consumo de verdura por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Nunca 1004 3,3 4,2 2,5 4,1 3,6 3,2 2,4 Menos de una vez a la semana 2093 6,9 8,1 5,9 7,6 7,2 6,5 6,5 Una vez a la semana 4129 13,7 14,3 13,1 14,5 13,5 13,4 13,4 2-4 días a la semana 9939 33,0 34,5 31,5 28,4 33,1 35,5 35,2 5-6 días a la semana 5962 19,8 19,1 20,4 18,0 19,9 21,6 19,7 Una vez al día, todos los días 3793 12,6 10,4 14,7 12,7 12,8 11,3 13,5 Todos los días, más de una vez 3216 10,7 9,3 12,0 14,7 9,9 8,6 9,4 Sexo y edad de los adolescentes Tal y como refleja la tabla 7, los chicos (19,7%) evidencian un menor consumo diario de verdura que las chicas (26,7%). Respecto a la edad, el porcentaje de adolescentes que consume verdura a diario es mayor en las edades inferiores. La figura 10 muestra distintos patrones de evolución con la edad en chicos y chicas. En ambos sexos se encuentra una reducción del consumo diario de verdura con la edad, aunque en las chicas se registra una recuperación a los 17-18 años. Figura 10. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que consume verdura a diario. 24,1 19,8 17,1 17,9 30,6 25,4 22,7 27,9 10 15 20 25 30 35 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas
32 Por otro lado, se observa una tendencia descendente asociada a la edad en el caso del sobrepeso (se pasa de un 16,6% en los 11-12 años a un 13,8% a partir de los 15 años), mientras que existirían menos diferencias por edad en el caso de la obesidad. El análisis conjunto del porcentaje de adolescentes con sobrepeso y obesidad (ver figura 19) muestra tendencias diferentes con la edad en chicos y chicas. En los chicos se observa unos valores prácticamente estables entre las distintas edades. Sin embargo, en las chicas se observa una disminución más clara del índice de sobrepeso y obesidad desde los 11-12 años (17%) hasta los 15 años en adelante (11,7% a los 15-16 años y 12,1 a los 17-18 años). Figura 19. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas con sobrepeso y obesidad. Titularidad y hábitat del centro educativo En relación con la titularidad del centro educativo, el porcentaje de sobrepeso y obesidad en el alumnado de centros públicos y privados es similar. Lo mismo ocurre en función del hábitat del centro, encontrándose prácticamente los mismos porcentajes tanto en centros rurales como urbanos. Figura 20. Porcentaje de adolescentes con sobrepeso y obesidad en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. 22,9 18,8 20,5 20,0 17,0 14,2 11,7 12,1 5 10 15 20 25 30 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 17,5 16,5 10 15 20 25 30 Titularidad Privado Público 17,5 17,0 10 15 20 25 30 Hábitat Urbano Rural
33 Capacidad adquisitiva de las familias Como se observa en la figura 21, los adolescentes de familias con menor capacidad adquisitiva presentan mayor índice de sobrepeso y obesidad. Figura 21. Porcentaje de adolescentes con sobrepeso y obesidad en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.1.7. Conductas de control de peso En la tabla 11 se muestra la distribución de las repuestas de los adolescentes a la pregunta de si en ese momento estaban haciendo alguna dieta u otra cosa para perder peso, describiéndola en función del sexo y la edad. Posteriormente, el análisis se centrará en los adolescentes que contestan afirmativamente. Tabla 11. Realizar conductas de control de peso por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % No, considero que mi peso es correcto 16292 53,6 56,3 50,9 56,1 56,1 51,2 50,8 No, pero debería perder algo de peso 6435 21,2 18,8 23,5 17,8 21,6 23,7 21,9 No, porque necesito ganar peso 2881 9,5 12,4 6,6 10,2 7,5 9,4 10,9 Sí 4797 15,8 12,5 19,0 15,9 14,9 15,8 16,5 Sexo y edad de los adolescentes Como se aprecia en la tabla 11, el porcentaje de adolescentes que afirma estar llevando a cabo una dieta u otra conducta para perder peso es más elevado en las chicas que en los chicos (19% y 12,5%, respectivamente). Asimismo, la prevalencia de conductas de control de peso es prácticamente constante con la edad cuando se considera a chicos y chicas de manera conjunta. 13,8 16,4 20,8 10 15 20 25 30 Bajo Medio Alto
34 Sin embargo, tal como refleja la figura 22, existen diferencias entre chicos y chicas cuando se evalúa la edad. Así, en el caso de los chicos se observa una tendencia descendente de las conductas de control de peso hasta los 15-16 años, manteniéndose estable en los 17-18 años. En cambio, en las chicas las conductas de control de peso aumentan de manera llamativa con la edad, observándose una estabilización entre los 15-16 años y los 17-18 años. Por tanto, excepto a los 11-12 años, las chicas realizan conductas de control de peso con más frecuencia que los chicos y las diferencias asociadas al sexo se hacen más patentes a partir de los 15-16 años. Figura 22. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que hace algo para perder peso. Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad y el hábitat del centro educativo, la prevalencia de las conductas de control de peso es similar en adolescentes tanto de centros públicos y privados como de centros urbanos y rurales. Figura 23. Porcentaje de adolescentes que hace algo para perder peso en función de la titularidad y hábitat del centro educativo. 16,6 12,1 10,3 10,7 15,3 17,6 21,3 22,3 5 7 9 11 13 15 17 19 21 23 25 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 15,9 15,5 12 13 14 15 16 17 Titularidad Privado Público 16,0 15,6 12 13 14 15 16 17 Hábitat Urbano Rural
35 Capacidad adquisitiva de las familias Como se observa en la figura 24, las diferencias en las conductas de control de peso en función de la capacidad adquisitiva son sutiles, algo más frecuentes en los adolescentes de familias con nivel adquisitivo bajo (16,1%) y alto (16,3%) comparados con los adolescentes de nivel adquisitivo medio (15,5%). Figura 24. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que hacen algo para perder peso en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.1.8. Satisfacción con la imagen corporal En este apartado se analiza la distribución de los adolescentes según su satisfacción con la imagen corporal. En la tabla 12 se muestra la distribución de valores medios en función del sexo y la edad, siendo el valor mínimo 1 y el máximo 5. Esta variable sólo se ha recogido en adolescentes de 13 años en adelante. Tabla 12. Satisfacción con la imagen corporal por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 12453 6071 6382 3898 4051 4503 Media 3,75 4,00 3,51 3,90 3,68 3,69 Desviación típica 0,97 0,85 1,01 0,94 1,00 0,94 Sexo y edad de los adolescentes Como se puede observar en la tabla 12, las chicas muestran una menor satisfacción con la imagen corporal que los chicos (3,51 frente a 4). En efecto, tal y como se muestra en la figura 25, aunque tanto en chicos como en chicas se observa un descenso en la satisfacción con la imagen corporal desde los 11-12 a los 13-14 años, las chicas muestran un nivel de satisfacción más bajo en todos los grupos de edad. 16,3 15,5 16,1 12 13 14 15 16 17 Bajo Medio Alto
36 Figura 25. Valor medio de satisfacción con la imagen corporal en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo Tal como se muestra en la figura 26, no existen diferencias en cuanto a la satisfacción con la imagen corporal ni en función de la titularidad ni del hábitat del centro educativo. Figura 26. Valor medio de satisfacción con la imagen corporal en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Los adolescentes provenientes de familias con nivel adquisitivo bajo muestran una satisfacción con la imagen corporal (3,66) ligeramente menor que aquellos que provienen de familias con nivel adquisitivo medio y alto, con valores medios de 3,76 y 3,81, respectivamente (ver figura 27). 4,11 3,94 3,97 3,71 3,42 3,43 2 3 4 5 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 3,75 3,76 2345 Titularidad Privado Público 3,75 3,75 2 3 4 5 Hábitat Urbano Rural
37 Figura 27. Valor medio de satisfacción con la imagen corporal en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. 3,81 3,76 3,66 2 2,5 3 3,5 4 4,5 5 Bajo Medio Alto
38 II.2. HIGIENE BUCO-DENTAL Las enfermedades bucodentales constituyen un problema de salud pública frecuentemente subestimado, pero de importante relevancia por su elevada prevalencia, el coste de los tratamientos y su impacto en términos de dolor, malestar, limitación y minusvalía social y funcional; en definitiva, por su efecto sobre la calidad de vida. Muchos comportamientos de salud bucodental afectan significativamente a la salud física y psicosocial durante la adolescencia, mientras que otros tienen potenciales efectos negativos en el futuro estado de salud, ya que los comportamientos de higiene bucodental muestran una elevada continuidad entre la adolescencia y la adultez. Entre las principales enfermedades bucodentales se registran las caries dentales, las enfermedades periodontales, los traumatismos y el cáncer oral, sin embargo son las dos primeras las que toman un papel más relevante durante la adolescencia. A pesar de que son varias las recomendaciones para protegerse de estas enfermedades bucodentales, la higiene bucodental eficaz es uno de los factores de protección más importantes para la prevención, siendo la recomendación universal cepillarse los dientes al menos dos veces al día.
39 II.2.1. Frecuencia de cepillado de dientes En este apartado se analiza la frecuencia con la que los adolescentes españoles se cepillan los dientes. La tabla 13 muestra la frecuencia con la que se manifiesta esta conducta en función del sexo y de la edad en cada categoría de respuesta. En los párrafos siguientes se analiza con más detalle la frecuencia óptima de cepillado de dientes (“más de una vez al día”). Tabla 13. Frecuencia de cepillado de dientes por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Más de una vez al día 20039 65,7 56,1 75,1 65,7 63,4 66,9 66,7 Una vez al día 8192 26,8 33,2 20,6 26,4 28,6 26,2 26,2 Al menos una vez a la semana, pero no diariamente 1421 4,7 6,7 2,6 4,9 5,1 4,3 4,3 Menos de una vez a la semana 516 1,7 2,3 1,1 1,9 1,9 1,4 1,6 Nunca 355 1,2 1,8 0,6 1,2 1,0 1,2 1,3 Sexo y edad de los adolescentes La frecuencia óptima de cepillado de dientes es bastante similar en los distintos grupos de edad, mientras que difiere por sexo. El porcentaje de chicas que se cepilla los dientes más de una vez al día es mayor que el de chicos. Concretamente, como se muestra en la tabla 13, el 75,1% de las chicas frente al 56,1% de los chicos se cepilla los dientes más de una vez al día. Además, como se aprecia en la figura 28, el porcentaje de chicas que se cepilla los dientes más de una vez al día muestra una tendencia ascendente con la edad (del 71,1% en el grupo de 11-12 años al 80,1% en el de 17-18 años). En cambio, el porcentaje de chicos que manifiesta ese hábito es algo mayor en el grupo de 11-12 años (60%) que en edades posteriores.
40 Figura 28. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que se cepilla los dientes más de una vez al día. Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad del centro educativo, son los adolescentes de centros de titularidad pública, frente a los de titularidad privada, los que más se cepillan los dientes (66,5% frente a 63,9%, respectivamente). En cuanto al hábitat, los adolescentes que acuden a centros de ámbito urbano afirman cepillarse los dientes más de una vez al día en mayor porcentaje que los de centros rurales (68,3% y 61,6%, respectivamente), tal y como se aprecia en la figura 29. Figura 29. Porcentaje de adolescentes que se cepilla los dientes más de una vez al día en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias En la figura 30 se muestra que los adolescentes que pertenecen a familias con alta capacidad adquisitiva cumplen las directrices de higiene buco-dental con una frecuencia mayor (71%) que los de familias con capacidad adquisitiva media (64,7%) y baja (63,8%). 60,0 55,1 55,7 53,4 71,1 71,6 77,9 80,1 40,0 50,0 60,0 70,0 80,0 90,0 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 66,5 63,9 55 60 65 70 Titularidad Privado Público 61,6 68,3 55 60 65 70 Hábitat Urbano Rural
41 Figura 30. Porcentaje de adolescentes que se cepilla los dientes más de una vez al día en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. 71,0 64,7 63,8 50 55 60 65 70 75 Bajo Medio Alto
48 II.4.1. Actividad física Una de las formas de evaluar la actividad física es por el número medio de días a la semana que los adolescentes dicen sentirse físicamente activos/as durante un total de, al menos, 60 minutos al día, no necesariamente seguidos, sino como una suma de distintos momentos del día en que realizan algún tipo de actividad física (“cualquier actividad física que hace que tu corazón se acelere y que, en ocasiones, te cueste trabajo respirar”). A continuación se muestra en la tabla 16 el nivel de actividad física de los adolescentes españoles por sexo y edad según el número de días que cumplen dicho criterio. Más adelante se analizarán los porcentajes de aquellos adolescentes que realizan los 7 días de la semana el nivel de actividad física señalado. Tabla 16. Actividad física por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % 0 días 1217 4,1 3,4 4,8 2,1 2,8 3,9 7,7 1 día 1446 4,9 3,7 6,1 4,2 3,7 4,9 6,7 2 días 3356 11,4 7,5 15,2 8,7 11,2 13,4 12,3 3 días 4636 15,7 12,6 18,8 13,5 15,6 16,9 16,8 4 días 4545 15,4 14,6 16,2 13,2 16,7 17,0 14,7 5 días 4381 14,8 15,8 13,9 14,8 15,4 14,9 14,2 6 días 2729 9,2 10,7 7,8 9,7 9,1 9,3 8,9 7 días 7214 24,4 31,7 17,3 33,8 25,5 19,7 18,5 Sexo y edad de los adolescentes En general, el porcentaje de adolescentes que realiza actividad física 7 días a la semana es marcadamente menor en chicas (17,3%) que en los chicos (31,7%). Además, se observa un descenso destacado en dichos porcentajes asociado a la edad; así, un 33,8% de los adolescentes de 11-12 años realiza actividad física 7 días a la semana frente a un 18,5% de los adolescentes de 17-18 años (ver tabla 16). Un análisis conjunto de sexo y edad (ver figura 37) muestra que las diferencias entre chicos y chicas son muy marcadas en todos los grupos de edad, especialmente a partir de los 13 años.
49 Figura 37. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que realiza actividad física 7 días a la semana (al menos 60 minutos por día). Titularidad y hábitat del centro educativo El porcentaje de adolescentes que realiza actividad física los 7 días de la semana es muy parecido entre los adolescentes que asisten a centros públicos y aquellos que estudian en centros privados; igualmente entre los adolescentes que asisten a centros rurales y aquellos que acuden a centros urbanos (ver figura 38). Figura 38. Porcentaje de adolescentes que realiza actividad física 7 días a la semana (al menos 60 minutos por día) en función de la titularidad y hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Como se observa en la figura 39, el porcentaje de adolescentes que realiza actividad física 7 días a la semana es mayor entre los adolescentes de familias con capacidad adquisitiva alta (26,9%) que en los adolescentes de familias con capacidad adquisitiva media y baja (23,6% y 20,9%, respectivamente). 38,7 33,7 27,9 26,7 29,1 17,5 11,7 10,1 0 10 20 30 40 50 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 24,8 23,7 0 5 10 15 20 25 30 35 Titularidad Privado Público 25,5 23,8 0 5 10 15 20 25 30 35 Hábitat Urbano Rural
50 Figura 39. Porcentaje de adolescentes que realiza actividad física 7 días a la semana (al menos 60 minutos por día) en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.4.2. Conducta sedentaria: ver la televisión A continuación se estudia una de las conductas sedentarias más típicas de los adolescentes españoles, ver la televisión (incluyendo videos – youtube o similares -, dvds, y otros entretenimientos en una pantalla). En la tabla 17 se presentan los promedios de horas diarias dedicados a esta actividad en función del sexo y de la edad. Tabla 17. Promedio de horas diarias dedicadas a ver la televisión por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 14487 7084 7403 3842 3592 3560 3493 Media 2,30 2,38 2,22 1,85 2,35 2,59 2,44 Desviación típica 1,63 1,62 1,64 1,56 1,64 1,62 1,61 Sexo y edad de los adolescentes Como se puede observar en la tabla 17, los chicos dedican algo más de tiempo a ver televisión en comparación con las chicas (2,38 horas al día frente a 2,22). Sin embargo, estas diferencias sólo son claras a los 11-12 años, tal y como se muestra en la figura 40. En ambos sexos, se aprecia un aumento del tiempo dedicado a ver televisión hasta los 15-16 años, especialmente en las chicas. Sin embargo, tanto ellos como ellas disminuyen las horas al día dedicadas a ver televisión a los 17-18 años. 26,9 23,6 20,9 0 5 10 15 20 25 30 35 Bajo Medio Alto
51 Figura 40. Promedio de horas diarias dedicadas a ver la televisión en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo Tal como se muestra en la figura 41, no existen diferencias en cuanto a las horas diarias dedicadas a ver televisión ni en función de la titularidad ni del hábitat del centro educativo. Figura 41. Promedio de horas diarias dedicadas a ver la televisión en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Los adolescentes provenientes de familias con nivel adquisitivo bajo dedican más horas al día a ver televisión (2,48) que aquellos que provienen de familias con nivel adquisitivo medio (2,31) y, a su vez, estos dedican más horas que los de nivel adquisitivo alto (2,12), lo que se muestra en la figura 42. 2,13 2,35 2,61 2,44 1,59 2,34 2,57 2,44 1 2 3 4 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 2,28 2,33 0 1 2 3 Titularidad Privado Público 2,32 2,28 0 1 2 3 Hábitat Urbano Rural
52 Figura 42. Promedio de horas diarias dedicadas a ver la televisión en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.4.3. Conducta sedentaria relacionada con el juego con aparatos electrónicos (ordenador, videoconsola, tablet, Smartphone, etc.) En este apartado se estudia el promedio del número de horas al día que los adolescentes dedican a jugar a juegos en el ordenador, la videoconsola, la tablet (como el iPad), el smartphone, u otro aparato electrónico (no incluyendo juegos de movimiento o ejercicio físico). En la tabla 18 se presentan los promedios de horas diarias dedicados a esta actividad en función del sexo y de la edad. Tabla 18. Promedio de horas diarias dedicadas a jugar con aparatos electrónicos por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 14269 6962 7306 3753 3549 3503 3463 Media 1,77 1,95 1,60 1,46 1,84 2,01 1,79 Desviación típica 1,81 1,68 1,90 1,50 1,77 2,01 1,88 Sexo y edad de los adolescentes Como se puede observar en la tabla 18, los chicos dedican algo más de horas al día (1,95 horas) a jugar con aparatos sedentarios en comparación con las chicas (1,6 horas). Tal y como se muestra en la figura 43, en todos los grupos de edad, los chicos varones dedican más horas al día a esta actividad, pero estas diferencias de sexo son realmente llamativas a los 11-12 años y a los 17-18 años. Por tanto, mientras en ellos el promedio de horas dedicadas a jugar con aparatos electrónicos aumenta levemente con la edad desde los 11-12 años hasta los 15-16 años (disminuyendo ligeramente a los 17-18 años), en ellas se 2,12 2,31 2,48 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 Bajo Medio Alto
53 observa un aumento muy marcado al comienzo de la adolescencia y una posterior disminución a los 17-18 años. Figura 43. Promedio de horas diarias dedicadas a jugar con aparatos electrónicos en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo No existen diferencias en cuanto a las horas diarias dedicadas a jugar con aparatos electrónicos en función de la titularidad ni el hábitat del centro educativo, como se aprecia en la figura 44. Figura 44. Promedio de horas diarias dedicadas a jugar con aparatos electrónicos en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Asimismo, no se detectan diferencias significativas en el número de horas que los adolescentes dedican a jugar con aparatos electrónicos en función de su nivel adquisitivo familiar, tal y como se muestra en la figura 45. 1,78 1,91 2,11 2,01 1,18 1,77 1,92 1,57 0 1 2 3 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 1,74 1,84 0123 Titularidad Privado Público 1,78 1,77 0 1 2 3 Hábitat Urbano Rural
54 Figura 45. Promedio de horas diarias dedicadas a jugar con aparatos electrónicos en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.4.4. Conducta sedentaria: uso de aparatos electrónicos con fines distintos al juego Por último, a continuación se muestra el promedio de horas al día que los adolescentes dedican a usar aparatos electrónicos (como ordenadores, tablets - como iPad - o smartphones) para otras actividades diferentes a ver televisión/videos y jugar, como pueden ser: hacer deberes, usar el correo electrónico, Facebook, twittear, chatear o navegar por Internet. En la tabla 18 se presentan los promedios de horas diarias dedicados a esta actividad en función del sexo y de la edad. Tabla 19. Promedio de horas diarias dedicadas al uso de aparatos electrónicos con fines diferentes al juego por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 14256 6984 7272 3716 3543 3517 3480 Media 2,65 2,47 2,82 1,53 2,41 3,26 3,46 Desviación típica 2,14 2,03 2,23 1,68 2,00 2,16 2,14 Sexo y edad de los adolescentes En general, las chicas dedican más horas al día que los chicos a usar aparatos electrónicos para estas otras tareas diferentes a ver televisión/videos y jugar (en concreto, 2,47 horas los chicos frente a 2,82 horas las chicas). Ahora bien, tal y como se muestra en la figura 46, las chicas dedican más tiempo al día a esta actividad en comparación con los chicos solo a partir de los 13-14 años. En ambos, chicos y chicas, se aprecia un aumento claro con la edad. 1,71 1,79 1,79 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 Bajo Medio Alto
55 Figura 46. Promedio de horas diarias dedicadas al uso de aparatos electrónicos con fines diferentes al juego en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo No existen diferencias significativas en cuanto a las horas diarias dedicadas a usar aparatos electrónicos con fines distintos al juego ni en función de la titularidad ni del hábitat del centro educativo, como se aprecia en la figura 47. Figura 47. Promedio de horas diarias dedicadas al uso de aparatos electrónicos con fines diferentes al juego en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Asimismo, no se detectan diferencias significativas en el número de horas que los adolescentes dedican a usar aparatos electrónicos con fines distintos al juego en función de su nivel adquisitivo familiar, tal y como se muestra en la figura 48. 1,70 2,19 2,91 3,13 1,38 2,64 3,59 3,79 1 2 3 4 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 2,61 2,73 1234 Titularidad Privado Público 2,56 2,71 1 2 3 4 Hábitat Urbano Rural
56 Figura 48. Promedio de horas diarias dedicadas al uso de aparatos electrónicos con fines diferentes al juego en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. 2,54 2,66 2,77 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4 Bajo Medio Alto
57 II.5. CONDUCTAS DE RIESGO La llegada a la adolescencia supone un aumento de la prevalencia de las conductas de asunción de riesgos, entendiendo como tales las conductas que suponen la activación y excitación de la persona al mismo tiempo que una elevada probabilidad de derivar en consecuencias negativas a corto o medio plazo. Entre las conductas de asunción de riesgos que más conocemos durante la adolescencia se encuentra el consumo de sustancias y la conducta antisocial. En este apartado describiremos algunos indicadores relacionados con uno y otro tipo de conductas. La etapa de la adolescencia reúne una serie de características que la convierten en un momento del ciclo vital clave para el inicio en el consumo de sustancias. Este consumo se entiende entre los propios jóvenes como normativo, como aspecto característico de su grupo etario, y lo utilizan como una forma de acercarse y adaptarse a la sociedad adulta. Sin embargo, el cerebro del adolescente está aún en pleno proceso de maduración y desarrollo, lo que lo hace más vulnerable a los efectos adictivos de las drogas que el del adulto. Este hecho es especialmente relevante si tenemos en cuenta la evidencia sobre la existencia de una relación progresiva entre el consumo de las diferentes sustancias, de modo que el consumo de drogas legales (alcohol y tabaco) puede influir en el inicio del consumo de drogas ilegales. Para empezar, la adolescencia es un momento crítico en el establecimiento del comportamiento de fumar. Los expertos exponen varias razones que podrían explicar el hecho de que el consumo de tabaco pueda llegar a ser algo atractivo para los jóvenes, como es la sensación de que ayuda a controlar los estados de ánimo negativos (por ejemplo, relajarse, concentrarse, reducir el estrés o reducir el aburrimiento), la facilidad para contactar y permanecer en un grupo (utilizando el tabaco como un vehículo para entrar en un grupo de amistad deseado, tener contacto con el otro sexo…), el control del peso (especialmente en las chicas) o la identificación con una determinada imagen de madurez y confianza en sí mismo. Sin embargo, más allá de los peligros a largo plazo del consumo de tabaco durante la adolescencia, este hábito tiene también efectos a corto plazo sobre
64 Figura 56. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que ha tenido algún episodio de embriaguez en la vida en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias En cuanto a la capacidad adquisitiva familiar (ver figura 57), apenas se observan diferencias entre el porcentaje de chicos y chicas que dice haberse embriagado entre los grupos de capacidad adquisitiva media (27,1%) o baja (27,5%), siendo algo menor en el de capacidad adquisitiva alta (25,9%). En cualquier caso, esas diferencias son mínimas, de algo más de un punto porcentual. Figura 57. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que ha tenido algún episodio de embriaguez en la vida en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.5.4. Edad del primer episodio de embriaguez Tras analizar la frecuencia con que los adolescentes dicen haberse embriagado, en este apartado se estudia la edad del primer episodio de embriaguez. La tabla 23 muestra los porcentajes de chicos y chicas del grupo de edad de 15 y 16 años que dicen haberse embriagado por primera vez a distintas edades. Es importante destacar que esta pregunta sólo se hacía a los mayores de 15 años y, además, se han eliminado de estos análisis a los chicos y chicas de 17 y 18 para conseguir unos datos más fácilmente interpretables. Además, se han eliminado de este análisis al 64,8% de chicos y chicas entre 15 y 16 años que informa que no se ha emborrachado nunca, y que sería el primer dato a interpretar. A partir 27,0 26,8 010 20 30 40 50 Titularidad Privado Público 27,1 26,9 010 20 30 40 50 Hábitat Urbano Rural 25,9 27,1 27,5 010 20 30 40 50 Bajo Medio Alto
65 de la tabla 23, y con el fin de facilitar la interpretación de los datos, dejará de interpretarse el porcentaje de chicos y chicas que dice haberse embriagado por primera vez a una edad determinada y se describirá la edad media a la que lo hicieron. Tabla 23. Edad del primer episodio de embriaguez en chicos y chicas de 15 años. Total Sexo Chico Chica Muestra % % % A los 11 años 27 2,9 4,1 1,9 A los 12 años 54 5,9 5,7 6,0 A los 13 años 169 18,3 20,5 16,5 A los 14 años 302 32,8 26,8 37,9 A los 15 años 304 33,0 34,3 31,9 A los 16 años 66 7,1 8,6 5,8 Sexo y edad de los adolescentes De entre el 35,2% de los adolescentes de 15-16 años entrevistados que se han emborrachado alguna vez, los chicos y las chicas se embriagaron por primera vez a edades similares. Así, tomando como referencia a quienes tienen 15 años, la edad media del primer episodio de embriaguez son los 14,10 años, tanto en chicos como en chicas (desviación típica de 1,20 en ellos y de 1,10 en ellas). Titularidad y hábitat del centro educativo No se observan diferencias en la edad media del primer episodio de embriaguez entre los y las adolescentes de 15 y 16 años asociadas a la titularidad ni al hábitat del centro educativo (ver figura 58). Figura 58. Edad media del primer episodio de embriaguez en chicos y chicas de 15 años en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. 14,1 14,1 0 5 10 15 20 Titularidad Privado Público 14,0 14,2 0 5 10 15 20 Hábitat Urbano Rural
66 Capacidad adquisitiva de las familias Tampoco se hallan diferencias reseñables en la edad media de inicio de las borracheras en los adolescentes de 15 y 16 años en los diferentes niveles de capacidad adquisitiva familiar. Figura 59. Edad media del primer episodio de embriaguez en chicos y chicas de 15 años en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.5.5. Consumo de cannabis En este apartado se analiza la frecuencia de consumo de cannabis (hachís o marihuana, “porros”) en los últimos 30 días. En la tabla 24 se presentan las frecuencias correspondientes a cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. En los párrafos siguientes se comentan los resultados haciendo referencia al consumo nulo (no haber consumido cannabis “nunca”) o bien a haber consumido 10 días o más en los últimos 30 días (dato que se obtiene al sumar los valores correspondientes a las categorías “de 10 a 19 días”, de “20 a 29 días” y “30 días o más”). Esta variable sólo se analiza en los adolescentes de 15-16 años y 17-18 años. Tabla 24. Consumo de cannabis por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % Nunca 9755 83,7 80,5 86,8 88,1 79,9 1-2 días 755 6,5 6,9 6,1 5,2 7,6 3-5 días 275 2,4 2,7 2,0 2,1 2,6 6-9 días 265 2,3 2,7 1,8 1,3 3,1 10-19 días 176 1,5 2,4 0,7 0,9 2,0 20-29 días 127 1,1 1,6 0,6 0,9 1,2 30 días o más 307 2,6 3,3 1,9 1,5 3,6 Sexo y edad de los adolescentes Como se observa en la tabla 24, el consumo nulo de cannabis es más frecuente en las chicas (86,8%) que en los chicos (80,5%). También se puede observar que el porcentaje de 14,3 14,1 13,8 0 5 10 15 20 Bajo Medio Alto
67 adolescentes que nunca ha consumido cannabis es mayor en los adolescentes de 15-16 años (88,1%) que en el grupo de 17-18 años (79,9%). Cuando se analiza el porcentaje de adolescentes que muestra un consumo de cannabis de 10 veces o más a lo largo del último año (ver figura 60), se observa que éste es mayor en los chicos. Además, las diferencias entre chicos y chicas se hacen más marcadas en el grupo de 17-18 años. Figura 60. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que dice haber consumido cannabis más de 10 días en los últimos 30 días. Titularidad y hábitat del centro educativo El haber consumido cannabis más de 10 días en los últimos 30 días es similar entre los adolescentes de centros privados y los de los públicos. Respecto al hábitat, este consumo es algo mayor en los adolescentes que acuden a centros rurales que entre los que acuden a centros urbanos, siendo esta diferencia de apenas un punto, prácticamente anecdótica. Figura 61. Porcentaje adolescentes que dice haber consumido cannabis más de 10 días en los últimos 30 días en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. 5,1 9,0 1,7 4,6 0 5 10 15 20 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 5,3 5,1 0 2 4 6 8 10 Titularidad Privado Público 5,7 4,9 0 2 4 6 8 10 Hábitat Urbano Rural
68 Capacidad adquisitiva de las familias Como se observa en la figura 62, el consumo de cannabis más de 10 días en los últimos 30 días es muy similar en familias de capacidad adquisitiva familiar media (4,8%) y alta (4,6%) y algo más elevado en los adolescentes de capacidad adquisitiva familiar baja (5,8%). Estas diferencias son de nuevo muy pequeñas, de apenas un punto porcentual. Figura 62. Porcentaje de adolescentes que dice haber consumido cannabis más de 10 días en los últimos 30 días en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.5.6. Consumo de otras drogas ilegales Este último apartado de consumo de sustancias se centra en el consumo de drogas ilegales diferentes al cannabis, concretamente en el consumo de drogas de diseño, anfetaminas o speed, opiáceos, medicamentos, cocaína, pegamentos o disolventes. La tabla 25 muestra la frecuencia de respuesta en cada categoría de análisis de esta variable, pero posteriormente sólo se describirá la prevalencia de consumo, es decir, las respuestas que indiquen haber consumido drogas ilegales alguna vez en la vida (dato que se obtiene al sumar todas las categorías excepto “nunca”). Esta variable sólo se analiza en los adolescentes de 15-16 años y 17-18 años. Tabla 25. Consumo de drogas ilegales distintas al cannabis alguna vez en la vida por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % Nunca 11175 92,8 90,6 94,9 94,5 91,3 1-2 días 396 3,3 3,8 2,7 2,7 3,8 3-5 días 95 0,8 1,1 0,4 0,4 1,1 6-9 días 50 0,4 0,6 0,2 0,4 0,4 10-19 días 90 0,8 0,9 0,6 0,5 1,0 20-29 días 70 0,6 0,9 0,3 0,3 0,8 30 días o más 168 1,4 1,9 0,9 1,2 1,6 4,6 4,8 5,8 0 2 4 6 8 10 Bajo Medio Alto
69 Sexo y edad de los adolescentes El porcentaje de adolescentes escolarizados de entre 15 y 18 años que ha consumido drogas ilegales diferentes al cannabis alguna vez en la vida, según muestra la tabla 25, es un 7,2%. Tal y como muestra la figura 63, los chicos de entre 15 y 18 años han consumido más frecuentemente este tipo de drogas ilegales alguna vez en su vida que las chicas; en ambos casos, chicos y chicas, este consumo es más bajo a los 15-16 años (6,6% en chicos y 4,4% en chicas) que a los 17-18 años (11,5% en chicos y 5,8% en chicas). Figura 63. Porcentaje de chicos y chicas de 15-16 y 17-18 años que consume otras drogas ilegales distintas al cannabis alguna vez en la vida. Titularidad y hábitat del centro educativo Tal y como se muestra en la figura 64, la prevalencia de consumo de drogas ilegales diferentes al cannabis es ligeramente superior entre los y las adolescentes que acuden a centros privados (8,0%) que quienes acuden a centros públicos (6,8%), siendo muy similar entre quienes están escolarizados en áreas rurales (6,7%) y los de áreas urbanas (7,3%). Figura 64. Porcentaje de adolescentes que consume otras drogas ilegales distintas al cannabis alguna vez en la vida en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. 6,6 11,5 4,4 5,8 0 5 10 15 20 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 6,8 8,0 0 2 4 6 8 10 Titularidad Privado Público 7,6 7,0 0 2 4 6 8 10 Hábitat Urbano Rural
70 Capacidad adquisitiva de las familias Tal y como se puede observar en la figura 65, no aparecen grandes diferencias en el consumo de estas drogas en función del nivel adquisitivo familiar, aunque se observa un ligero aumento de consumo según aumenta la capacidad adquisitiva familiar, lo que lleva a que entre aquellos de capacidad baja y los de alta aparezcan dos puntos porcentuales de diferencia en el consumo de drogas ilegales diferentes al cannabis. Figura 65. Porcentaje de adolescentes que consume otras drogas ilegales distintas al cannabis alguna vez en la vida en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.5.7. Haber robado en una tienda cualquier cosa de un valor menor a 20-25€ A continuación, se explora una conducta de riesgo distinta al consumo de sustancias: la conducta antisocial. En este caso, se analiza el número de adolescentes que afirma haber robado en una tienda cualquier cosa de un valor menor a 20-25€ desde el comienzo del curso escolar. En la tabla 26 se presentan los porcentajes correspondientes a cada categoría en función del sexo y de la edad. En los siguientes párrafos se comentan los resultados correspondientes a la presencia de este tipo de robo (“una vez” y “dos o más veces”). Tabla 26. Robo en tienda de menos de 20-25€ desde el comienzo del curso por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Nunca 14093 89,3 86,3 92,2 95,7 90,6 85,4 85,8 Una vez 1075 6,8 8,8 4,9 2,9 6,9 9,7 7,8 Dos o más veces 608 3,9 4,9 2,9 1,4 2,5 4,9 6,4 Sexo y edad de los adolescentes Como se observa en la tabla 26, los chicos han realizado esta conducta antisocial con más frecuencia que las chicas (13,7% los chicos y 7,8% de las chicas). También se puede observar 8,4 7,1 6,4 0 2 4 6 8 10 Bajo Medio Alto
71 que el porcentaje de adolescentes que dice haber robado alguna vez desde el comienzo del curso escolar aumenta con la edad entre los 11-12 años (4,3%) y los 15-16 años (14,6%), permaneciendo estable hasta los 17-18 años (14,2%). En cuanto a las diferencias por sexo, se observa que en todas las edades es más frecuente que los chicos lleven a cabo esta conducta en comparación con las chicas. La diferencia mayor se encuentra en el grupo de 17-18 años, donde el 18,8% de los chicos dice haber cometido este tipo de robo frente al 10,4% de las chicas. Figura 66. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que dice haber robado en una tienda algo de menos de 20-25€ desde el comienzo del curso. Titularidad y hábitat del centro educativo Como se observa en la figura 67, esta conducta antisocial es similar entre los adolescentes de centros públicos (10,9%) y los adolescentes que acuden a centros privados (10,2%). Por su parte, la diferencia entre los adolescentes escolarizados en centros rurales y los escolarizados en centros urbanos es sólo de un punto porcentual (11,2% en centros rurales frente a 10,3% en centros urbanos). Figura 67. Porcentaje de adolescentes que dice haber robado en una tienda algo de menos de 20-25€ desde el comienzo del curso en función de la titularidad y hábitat del centro educativo. 5,7 12,4 18,4 18,3 2,4 6,6 11,1 10,4 0 5 10 15 20 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 10,9 10,2 0 5 10 15 Titularidad Privado Público 11,2 10,3 0 5 10 15 Hábitat Urbano Rural
72 Capacidad adquisitiva de las familias La figura 68 nos muestra que el porcentaje de adolescentes que roba en una tienda algo por valor inferior a 20-25 euros y que provienen de familias de nivel adquisitivo alto es ligeramente mayor que aquellos que provienen de familias de nivel adquisitivo bajo o medio, siendo estos últimos los que menos informan de esta conducta. Las diferencias no son muy marcadas, oscilan entre uno y dos puntos porcentuales (12,3% en el caso del nivel alto frente a 11,2% bajo y 10,0% medio). Figura 68. Porcentaje de adolescentes que dice haber robado en una tienda algo de menos de 20-25€ desde el comienzo del curso en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. II.5.8. Frecuencia de destrozo o rotura de mobiliario urbano El análisis de las conductas de riesgo continúa con la frecuencia con la que los adolescentes dicen haber destrozado o roto a propósito mobiliario como ventanas, bancos, cabinas de teléfono o buzones de correo desde el comienzo del curso. En la tabla 27 se presentan los porcentajes que corresponden a cada categoría según el sexo y la edad de los adolescentes. En los siguientes párrafos los resultados comentados corresponden a la presencia de este tipo de conducta antisocial (“una vez” y “dos o más veces”). Tabla 27. Frecuencia de destrozo o rotura de mobiliario urbano a propósito desde el comienzo del curso por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Nunca 14404 91,3 87,1 95,3 96,0 91,1 88,7 89,4 Una vez 918 5,8 8,6 3,1 2,7 6,3 8,1 6,3 Dos o más veces 456 2,9 4,3 1,5 1,2 2,6 3,2 4,3 12,3 10,0 11,2 0 5 10 15 Bajo Medio Alto
73 Sexo y edad de los adolescentes En la tabla 27 se puede observar que entre los chicos (12,9%) esta conducta es bastante más frecuente que entre las chicas (4,7%). Además, conforme aumenta la edad, el porcentaje de chicos y el de chicas que afirman haber realizado algún tipo de destrozo o rotura de mobiliario desde el comienzo del curso asciende progresivamente, siendo 4,0% a los 11-12 años y 10,6% a los 17-18 años. En cuanto a la combinación de sexo y edad representada en la figura 69, se aprecia que la frecuencia de esta conducta es mayor en los chicos que en las chicas, siendo también cada vez mayor la diferencia entre sexos a medida que avanza la edad. Pero las tendencias según avanza la edad son diferentes en chicos y chicas. En ellos, la frecuencia de esta conducta crece a medida que aumenta la edad, sin embargo en el caso de las chicas se detecta un patrón curvilíneo, es decir, aumenta entre los 11-12 años y los 13-14, se mantiene hasta los 16 y decrece en el grupo de 17-18 años a niveles parecidos a los de las adolescentes más pequeñas. Figura 69. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que dice haber destrozado o roto mobiliario urbano a propósito desde el comienzo del curso. Titularidad y hábitat del centro educativo Tal y como refleja la figura 70, apenas existen diferencias entre la frecuencia de destrozo o rotura de mobiliario urbano a propósito entre los adolescentes que acuden a centros públicos y aquellos que están escolarizados en centros privados. Respecto al hábitat, el porcentaje de adolescentes escolarizados en centros rurales que informa de haber realizado estas conductas vandálicas alguna vez es mayor (10,5%) que el que informa de lo mismo estando escolarizado en centros urbanos (7,5%). 5,1 11,6 16,9 18,0 2,8 6,3 6,1 3,7 0 5 10 15 20 25 30 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas
80 Figura 77. Porcentaje de adolescentes que dice haber mantenido relaciones sexuales coitales en función del estatus socioeconómico familiar. II.6.2. Tipo de método anticonceptivo: preservativo En este segundo apartado se analiza si los chicos y las chicas que han mantenido relaciones sexuales coitales usaron el preservativo como método anticonceptivo (o en combinación con algún otro método) en su última relación sexual coital. Es importante recordar que estos datos se obtienen sólo con el 35,6% de la muestra que ha respondido sí a la pregunta de haber mantenido relaciones sexuales. En la tabla 30 se presentan los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. Tabla 30. Uso de preservativo en la última relación sexual coital por sexo y edad (*). Total Sexo Edad Chico Chica 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % Sí 3094 79,6 81,5 77,6 82,5 78,4 No 794 20,4 18,5 22,4 17,5 21,6 (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Sexo y edad de los adolescentes El porcentaje de chicas que informa haber utilizado el preservativo en la última relación sexual coital es ligeramente menor que el de chicos; también es menor en el grupo de mayor edad (ver tabla 30). Sin embargo, cuando se tiene en cuenta el sexo y la edad conjuntamente, como se muestra en la figura 78, mientras que a los 15-16 años la prevalencia de empleo de este método anticonceptivo es mayor en las chicas (85,8%) que en los chicos (79,4%), a los 17-18 años el porcentaje de adolescentes que emplearon el preservativo en su última relación sexual es mayor en los chicos (82,3%) que en las chicas (74,4%). 30,0 37,5 36,6 15,0 20,0 25,0 30,0 35,0 40,0 45,0 50,0 Bajo Medio Alto
81 Figura 78. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que dice haber usado el preservativo en la última relación sexual coital (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Titularidad y hábitat del centro educativo Tal como se representa en la figura 79, el uso de preservativo es muy similar tanto entre quienes están escolarizados en centros educativos públicos y quienes lo están en privados, como entre los de centros de entornos rurales y los de urbanos. Figura 79. Porcentaje de adolescentes que dice haber usado el preservativo en la última relación sexual coital en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Estatus socioeconómico de las familias Con respecto al estatus socioeconómico familiar, como se ve en la figura 80, el uso del preservativo es muy similar entre los y las adolescentes que provienen de familias de estatus socioeconómico bajo y medio (76,3% y 78,1%, respectivamente), siendo mayor el 79,4 82,3 85,8 74,4 70 75 80 85 90 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 80,4 78,1 55 60 65 70 75 80 85 90 Titularidad Privado Público 80,7 78,9 55 60 65 70 75 80 85 90 Hábitat Urbano Rural
82 porcentaje de adolescentes que provienen de familias con estatus socioeconómico alto que informa de haberlo usado (86,6%). Figura 80. Porcentaje de adolescentes que dice haber usado el preservativo en la última relación sexual coital en función del estatus socioeconómico familiar (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. II.6.3. Tipo de método anticonceptivo: píldora anticonceptiva A continuación se estudia si los adolescentes han usado la píldora como método anticonceptivo (sola o en combinación con otros métodos) en su última relación sexual coital. En la tabla 31 se presentan los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. Tabla 31. Uso de la píldora anticonceptiva en la última relación sexual coital por sexo y edad (*). Total Sexo Edad Chico Chica 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % Sí 599 15,4 13,7 17,2 13,4 16,2 No 3289 84,6 86,3 82,8 86,6 83,8 (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Sexo y edad de los adolescentes En general, como cabría esperar, el porcentaje de chicas que informa de haber utilizado la píldora como método anticonceptivo en la última relación sexual coital es mayor (17,2%) que el de chicos (13,7%). Dicho porcentaje es también mayor en el grupo de 17-18 años (16,2%) comparado con el de 15-16 años (13,4%). 86,6 78,1 76,3 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100 Bajo Medio Alto
83 Un análisis combinado de sexo y edad muestra que, tanto a los 15-16 como a los 17-18 años, el porcentaje de chicas que informa del uso de la píldora anticonceptiva es ligeramente mayor que el de chicos. Figura 81. Porcentaje de chicas y chicos de todas las edades estudiadas que dice haber usado la píldora anticonceptiva en la última relación sexual coital (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Titularidad y hábitat del centro educativo Como se observa en la figura 82, el porcentaje de adolescentes que informa de haber usado la píldora como método anticonceptivo en su última relación es algo mayor en adolescentes de centros públicos (16,0%). En el mismo sentido, un porcentaje ligeramente superior de adolescentes escolarizados en centros rurales (17,1%) informa de utilizar la píldora en comparación con quienes acuden a centros urbanos (14,5%). Figura 82. Porcentaje de adolescentes que dice haber usado la píldora anticonceptiva en la última relación sexual coital en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. 12,5 14,2 14,3 18,3 0 5 10 15 20 25 30 35 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 16,0 14,3 0 4 8 12 16 20 Titularidad Privado Público 17,1 14,5 0 4 8 12 16 20 Hábitat Urbano Rural
84 Estatus socioeconómico de las familias La figura 83 muestra que el uso de la píldora como método anticonceptivo es mayor entre quienes pertenecen a familias con estatus socioeconómico bajo (16,6%), seguidos por quienes proceden de familias de estatus medio (14,5%) y alto (13,7%). Figura 83. Porcentaje de adolescentes que dice haber usado la píldora anticonceptiva en la última relación sexual coital en función del estatus socioeconómico familiar (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. II.6.4. Uso de la “marcha atrás” en la última relación sexual coital Se analiza también el uso exclusivo de la “marcha atrás” en la última relación sexual coital. En la tabla 32 se presentan los porcentajes en las dos categorías de análisis en función del sexo y de la edad. Tabla 32. Uso de la “marcha atrás” en la última relación sexual coital por sexo y edad (*). Total Sexo Edad Chico Chica 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % Sí 312 8,0 6,6 9,5 6,1 8,8 No 3576 92,0 93,4 90,5 93,9 91,2 (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Sexo y edad de los adolescentes Las chicas (9,5%) informan en un porcentaje ligeramente mayor que los chicos (6,6%) haber usado la “marcha atrás” en su última relación sexual coital. En cuanto a la edad, es mayor el 13,7 14,5 16,6 5 7 9 11 13 15 17 19 21 23 25 Bajo Medio Alto
85 porcentaje de adolescentes que informa de su uso a los 17-18 años (8,8%) que a los 15-16 (6,1%). Como aparece en la figura 84, estas tendencias en función de la edad y del sexo se repiten cuando se segregan ambas variables. Figura 84. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que dice haber usado la “marcha atrás” en la última relación sexual coital (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Titularidad y hábitat del centro educativo Como se observa en la figura 85, el uso de la “marcha atrás” es más frecuente entre quienes acuden a centros escolares privados que entre aquellos y aquellas que asisten a centros públicos (9,9% frente al 7%). En cuanto al hábitat, el uso de esta práctica es más habitual entre adolescentes de centros urbanos (8,9%, frente al 6,5% de centros rurales). Figura 85. Porcentaje de adolescentes que dice haber usado la “marcha atrás” en la última relación sexual coital en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. 5,0 7,3 7,2 10,4 0 2 4 6 8 10 12 14 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 7,0 9,9 0246810 12 Titularidad Privado Público 6,5 8,9 0 2 4 6 8 10 12 Hábitat Urbano Rural
86 Estatus socioeconómico de las familias El uso de la “marcha atrás” es más frecuente en adolescentes de familias con estatus socioeconómico medio (10,3%) que entre aquellos y aquellas cuyas familias tienen un estatus bajo (7,4%) o alto (6,0%). Figura 86. Porcentaje de adolescentes que dice haber usado la “marcha atrás” en la última relación sexual coital en función del estatus socioeconómico familiar (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. II.6.5. Número de personas con quienes se ha mantenido relaciones sexuales coitales En este apartado se examina el número de personas con quienes han mantenido relaciones sexuales coitales los y las adolescentes que informan de haber tenido esta experiencia alguna vez en su vida. En la tabla 33 se presentan los promedios en función del sexo y de la edad. Tabla 33. Número medio de personas con quienes se ha mantenido relaciones sexuales coitales por sexo y edad (*). Total Sexo Edad Chico Chica 15-16 años 17-18 años Muestra 3895 1989 1906 1087 2808 Media 2,29 2,57 2,00 2,22 2,32 Desviación típica 1,67 1,82 1,44 1,69 1,66 (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Sexo y edad de los adolescentes Como se puede observar en la tabla 33 y en la figura 87, apenas hay diferencias en el número de parejas sexuales del que informan chicos y chicas de 15-16 años y de 17-18 años. Ellos, sin embargo, muestran un promedio algo mayor que las chicas. 6,0 10,3 7,4 0 2 4 6 8 10 12 Bajo Medio Alto
87 Figura 87. Número medio de personas con quienes se ha mantenido relaciones sexuales coitales en chicos y chicas de todas las edades estudiadas (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Titularidad y hábitat del centro educativo El número medio de personas con quienes los y las adolescentes manifiestan haber mantenido relaciones sexuales coitales es muy similar entre adolescentes de centros privados y quienes asisten a centros públicos, así como en adolescentes de centros urbanos en comparación con los y las de centros rurales (ver figura 88). Figura 88. Número medio de personas con quienes se ha mantenido relaciones sexuales coitales en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Estatus socioeconómico de las familias El promedio de personas con las que los y las adolescentes dicen haber mantenido relaciones sexuales coitales es muy parecido entre quienes provienen de familias con nivel socioeconómico medio y bajo (2,34 y 2,32, respectivamente) y algo inferior entre los y las adolescentes de familias con alto estatus socioeconómico (2,00) (ver figura 89). 2,63 2,54 1,77 2,09 1 1,4 1,8 2,2 2,6 3 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 2,24 2,38 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4 Titularidad Privado Público 2,29 2,29 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4 Hábitat Urbano Rural
88 Figura 89. Número medio de personas con quienes se ha mantenido relaciones sexuales coitales en función del estatus socioeconómico familiar (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente al total de adolescentes de 15 a 18 años que ha mantenido relaciones sexuales coitales. II.6.6. Embarazos En este apartado, del total de chicas adolescentes que han mantenido relaciones sexuales coitales alguna vez en su vida, se analiza el porcentaje de ellas que informaron haber estado embarazadas o no alguna vez en la vida. En la tabla 34 se presentan los porcentajes en cada categoría de análisis en función de la edad. En los siguientes puntos se analiza sólo a las chicas adolescentes que dicen haber estado embarazadas al menos una vez en la vida, excluyendo aquellas adolescentes que informaron no haber estado embarazadas nunca y aquellas que reportaron no estar seguras. Tabla 34. Porcentaje de chicas que informan haber estado embarazadas en las dos edades estudiadas (*). Total Edad 15-16 años 17-18 años Muestra % % % Nunca 1810 94,9 96,8 94,2 1 vez 64 3,4 1,6 4,1 2 o más veces 13 0,7 0,5 0,7 No estoy segura 20 1,0 1,2 1,0 (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente a las chicas adolescentes de 15 a 18 años que han mantenido relaciones sexuales coitales. Por lo tanto, el 4,1% de las adolescentes que informaron haber experimentado un embarazo en esta tabla hace referencia al 1,27% del total de las chicas adolescentes de 15 a 18 años. Edad de los adolescentes El porcentaje de chicas que informa no haber experimentado un embarazo (ver tabla 34) es algo mayor a los 15-16 años que a los 17-18 años (96,8% y 94,2%, respectivamente). De 2,00 2,34 2,32 0 1 2 3 4 Bajo Medio Alto
89 igual manera, el porcentaje de chicas que reportaron haber estado embarazadas una vez (3,4%) fue significativamente mayor que las que informaron haber estado embarazadas dos o más veces (0,7%) o informaron de no estar seguras (1,0%). Titularidad y hábitat del centro educativo Como se muestra en la figura 91, se hallan diferencias en el porcentaje de adolescentes que dice haber estado embarazada al menos una vez entre las adolescentes que asisten a centros educativos privados (6,3%) y las que estudian en centros públicos (3,0%). Igualmente, se apreciaron leves diferencias entre las adolescentes que acuden a centros urbanos y las de centros rurales, siendo levemente mayor el porcentaje de adolescentes que informaron de haber experimentado algún embarazo en los centros urbanos (4,3%) que en los centros rurales (3,6%). Figura 91. Porcentaje de adolescentes que dice haber estado embarazada en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo (*). (*) Estos porcentajes han sido calculados considerando únicamente a las chicas adolescentes de 15 a 18 años que han mantenido relaciones sexuales coitales. Estatus socioeconómico de las familias Tal como muestra la figura 92, el porcentaje de chicas adolescentes que dice haber estado embarazada que pertenece a familias con estatus socioeconómico bajo y medio (5,6% y 5,1%, respectivamente) es mayor que el de chicas de estatus socioeconómico alto (0,5%). 3,0 6,3 0 2 4 6 8 Titularidad Privado Público 3,6 4,3 02468 Hábitat Urbano Rural
96 Figura 97. Porcentaje de adolescentes que ha tenido al menos una lesión en el último año en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. 65,1 61,0 59,8 50 55 60 65 70 75 Bajo Medio Alto
97 CAPÍTULO III. CONTEXTOS DE DESARROLLO III.1. Contexto familiar III.2. Iguales y tiempo libre III.3. Contexto escolar III.4. Calidad del vecindario
98 III.1. CONTEXTO FAMILIAR La familia constituye el contexto principal y fundamental de socialización de chicos y chicas, lo que hace que las relaciones parento-filiales tengan una influencia clara y significativa sobre el desarrollo adolescente. La evidencia disponible indica que el predictor más simple y consistente de la salud y el bienestar adolescente es la calidad de las relaciones de los chicos y las chicas adolescentes con sus progenitores y no la estructura de la familia a la que pertenezcan. Algunas dimensiones dentro de las relaciones familiares resultan de especial relevancia para lograr unas relaciones parento-filiales de calidad, con las que chicos y chicas se sientan satisfechos. Entre las dimensiones clave de las relaciones parento-filiales en la adolescencia están la comunicación entre los adultos (padres y madres) y sus hijos e hijas, y el conocimiento parental sobre detalles de las vidas de sus hijos e hijas fuera de casa. Durante esta etapa evolutiva, que supone para chicos y chicas hacer frente a una diversidad de cambios y retos, el apoyo de la familia resulta tan relevante como en la infancia. Así, es necesario que padres y madres se muestren afectuosos con sus hijos e hijas, realicen constantes intercambios comunicativos sobre temas de interés para todos ellos, compartan experiencias personales que posibiliten un mayor y mejor conocimiento de sus hijos e hijas adolescentes, así como, cuando lo necesiten, les orienten de una forma no directiva, que estimule en ellos y ellas su autonomía. De esta forma, los jóvenes lograrán mejor autoestima y bienestar psicológico, mayor competencia social y académica, confianza en sí mismos, menores problemas conductuales, así como mayor satisfacción con sus relaciones familiares.
99 III.1.1. Estructura familiar En este apartado se analiza la estructura de las familias de los adolescentes. En la figura 98 se observa la proporción de chicos y chicas adolescentes que dice vivir en los distintos tipos de estructuras familiares. La estructura familiar biparental con padre y madre sigue siendo la estructura familiar más frecuente (77,7%), seguida de las familias de tipo monoparental (13,0%). Además, un 5,1% de los adolescentes vive en familias reconstituidas y un 4,8% lo hace en otro tipo de estructuras familiares (familias homoparentales, adolescentes que viven con abuelos, familias de acogida, adolescentes que viven en centros de menores y otros tipos de convivencia). Figura 98. Porcentaje de adolescentes que vive en diferentes estructuras familiares en España. 77,7 5,1 13,0 4,8 020 40 60 80 100 Biparental Reconstituida Monoparental Otro tipo de familia
100 III.1.2. Comunicación con el padre y la madre En este apartado se estudia la facilidad o la dificultad percibida por los chicos y las chicas para comunicarse con sus padres y madres. En la tabla 37 se presentan los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad, aunque en los subapartados posteriores se hará referencia al porcentaje de adolescentes que percibe la comunicación con su padre o madre como fácil (la combinación de “fácil” y “muy fácil”). Tabla 37. Comunicación con el padre y la madre por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Padre Muy fácil 5026 20,4 24,8 15,8 30,0 19,2 15,6 15,6 Fácil 9464 38,4 41,1 35,6 39,0 39,8 38,6 35,9 Difícil 6778 27,5 23,9 31,1 20,4 27,3 30,1 32,8 Muy difícil 3407 13,8 10,2 17,5 10,5 13,7 15,7 15,7 Madre Muy fácil 8035 29,2 27,9 30,4 37,6 28,9 24,0 25,7 Fácil 11986 43,5 45,1 41,9 39,2 45,0 46,4 43,6 Difícil 5830 21,2 21,1 21,2 18,6 19,6 22,2 24,3 Muy difícil 1700 6,2 5,9 6,5 4,5 6,5 7,4 6,4 Sexo y edad de los adolescentes En general, la comunicación con la madre es más fácil que con el padre. En la tabla 37 se observa que ello sucede tanto en los chicos como en las chicas, así como en los distintos grupos de edad. Además, en la figura 99 se observa que la comunicación fácil o muy fácil con el padre es más común entre los chicos que entre las chicas de los distintos grupos de edad; mientras que la comunicación fácil o muy fácil con la madre es muy similar en chicos y chicas de todas las edades. Por otra parte, conforme aumenta la edad, la facilidad en la comunicación con ambos progenitores disminuye, sobre todo en el caso de la comunicación con el padre (de los 11-12 años a los 17-18 años desciende 14,4 puntos porcentuales en los chicos y 21,3 puntos en las chicas) frente a la comunicación con la madre (de los 11-12 años a los 17-18 años disminuye 7,1 puntos porcentuales en los chicos y 7,9 puntos en las chicas).
101 Figura 99. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que tiene una comunicación fácil con el padre y la madre. Titularidad y hábitat del centro educativo En la figura 100 se observa que apenas existen diferencias en la facilidad de la comunicación, tanto con el padre como con la madre, ni en función de la titularidad ni del hábitat del centro educativo. Figura 100. Porcentaje de adolescentes que tiene una comunicación fácil con el padre y la madre en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias La facilidad de la comunicación con el padre aumenta progresivamente con el incremento en la capacidad adquisitiva familiar (53,1% en los de baja, 57,7% en los de media y 64,6% en los de alta). En el caso de la facilidad de la comunicación con la madre también se produce un ligero aumento con el incremento de la capacidad adquisitiva familiar (70,2% en los de baja, 73,3% en los de media y 76,4% en los de alta). Ver figura 101. 73,2 59,0 71,8 58,2 40 50 60 70 80 90 Madre Padre Privado Público 73,5 59,5 72,1 58,2 40 50 60 70 80 90 Madre Padre Urbano Rural Titularidad Hábitat
102 Figura 101. Porcentaje de adolescentes que tiene una comunicación fácil con el padre y la madre en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.1.3. Conocimiento parental En este apartado se analiza cuánto saben los padres y las madres sobre las vidas de sus hijos e hijas fuera de casa, concretamente se refiere al conocimiento que poseen acerca de quiénes son las amistades, cómo gastan el dinero, dónde están después del colegio o instituto, dónde van por las noches y cuáles son las actividades de tiempo libre de sus adolescentes. En este estudio, los valores del conocimiento parental van de 0 a 2, considerando que 0 representa bajo nivel de conocimiento (equivalente a “mi padre/mi madre no sabe nada acerca de…”) y 2 alto conocimiento (“mi padre/mi madre sabe mucho acerca de…”). En la tabla 38 se presentan los valores medios para el conocimiento paterno y materno en función del sexo y la edad de los adolescentes. Tabla 38. Valor medio del conocimiento parental por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Padre Muestra 12216 6322 5895 3380 3037 2930 2870 Media 1,57 1,56 1,57 1,70 1,60 1,51 1,43 Desviación típica 0,51 0,51 0,50 0,44 0,47 0,52 0,55 Madre Muestra 13684 6901 6783 3669 3437 3327 3251 Media 1,76 1,72 1,80 1,84 1,77 1,73 1,68 Desviación típica 0,35 0,38 0,32 0,31 0,33 0,35 0,40 Sexo y edad de los adolescentes El conocimiento materno (1,76), en general, es más alto que el conocimiento paterno (1,57). Ello sucede tanto en chicos y chicas como en los distintos grupos de edad (ver tabla 38). Además, la figura 102 aporta más datos acerca de los cambios del conocimiento materno y paterno en función del sexo de los hijos e hijas y de su edad. El conocimiento materno es percibido ligeramente más alto por las chicas que por los chicos en todos los grupos de 76,4 64,6 73,3 57,7 70,2 53,1 40 50 60 70 80 90 Madre Padre Bajo Medio Alto
103 edad, especialmente a los 17-18 años; por otro lado, el conocimiento materno disminuye con la edad tanto en chicos (de 1,80 a los 11-12 años a 1,63 a los 17-18 años) como en chicas (de 1,88 a los 11-12 años a 1,74 a los 17-18 años). En relación con el conocimiento paterno, y tal como lo perciben los adolescentes, es similar en chicos y chicas, así como disminuye con la edad de forma más destacada tanto en chicos (de 1,68 a los 11-12 años a 1,42 a los 17-18 años) como en chicas (de 1,72 a los 11-12 años a 1,44 a los 17-18 años). Figura 102. Valor medio del conocimiento parental en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo No se encuentran diferencias destacables en el conocimiento materno y paterno según el hábitat y la titularidad del centro educativo (ver figura 103). Figura 103. Valor medio del conocimiento parental en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. 1,76 1,57 1,75 1,55 0 0,5 1 1,5 2 Madre Padre Privado Público 1,77 1,59 1,75 1,55 0 0,5 1 1,5 2 Madre Padre Urbano Rural Titularidad Hábitat
104 Capacidad adquisitiva de las familias En la figura 104 se observa el valor medio del conocimiento parental según la capacidad adquisitiva familiar. En cuanto al conocimiento paterno, la puntuación aumenta muy ligeramente del nivel bajo (1,55) al medio (1,59) y fue muy similar en el nivel alto (1,58). En relación con el conocimiento materno, las puntuaciones son muy similares entre sí (1,76 en el nivel bajo y 1,77 en los niveles medio y alto). Figura 104. Valor medio de conocimiento parental en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.1.4. Apoyo familiar En este apartado se analiza el grado en que los adolescentes perciben a su familia como una fuente de apoyo en sus vidas. Concretamente, se examina el grado de acuerdo o desacuerdo de los adolescentes acerca de si su familia intenta ayudarles, si consiguen la ayuda emocional y el apoyo que necesitan de ella, si pueden hablar de sus problemas y si está dispuesta a ayudarles a tomar decisiones. En esta variable los valores de apoyo familiar van de 1 a 7, considerando 1 el nivel más bajo (equivalente a “totalmente en desacuerdo”) y 7 el nivel más alto (“totalmente de acuerdo”). En la tabla 39 se presentan los valores medios de apoyo familiar en función del sexo y la edad de los adolescentes. Tabla 39. Valor medio de apoyo familiar por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 29341 14542 14799 7571 7209 7176 7385 Media 5,78 5,80 5,76 6,26 5,84 5,54 5,46 Desviación típica 1,62 1,59 1,66 1,40 1,59 1,70 1,67 1,77 1,58 1,77 1,59 1,76 1,55 0 0,5 1 1,5 2 Madre Padre Bajo Medio Alto
105 Sexo y edad de los adolescentes El apoyo de las familias se percibe solo ligeramente más alto en chicos que en chicas. Respecto a la edad, se observa un descenso más destacado del apoyo familiar conforme aumenta la edad; a los 11-12 años el valor medio es de 6,26 disminuyendo casi un punto a los 17-18 años (ver tabla 39). En la figura 105 se observa que este descenso con la edad ocurre tanto en chicos (6,24 a los 11-12 y 5,47 a los 17-18 años) como en chicas (6,29 a los 11-12 y 5,45 a los 17-18 años). Además, la percepción de apoyo familiar es ligeramente mayor en las chicas a los 11-12 años, mientras que es algo mayor en los chicos en las otras edades, especialmente a los 13-14. Figura 105. Valor medio de apoyo familiar en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo La percepción de apoyo familiar es ligeramente más alta entre los adolescentes que acuden a centros privados que entre los adolescentes que asisten a centros públicos. En cuanto al hábitat del centro educativo, los adolescentes que pertenecen a centros rurales perciben más apoyo por parte de sus familias que los de centros urbanos (ver figura 106). Figura 106. Valor medio de apoyo familiar en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. 6,24 5,91 5,58 5,47 6,29 5,77 5,50 5,45 5,00 5,50 6,00 6,50 7,00 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 5,76 5,81 4 4,5 5 5,5 6 6,5 7 Titularidad Privado Público 5,85 5,73 4 4,5 5 5,5 6 6,5 7 Hábitat Urbano Rural
112 Figura 111. Valor medio de apoyo de los iguales en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo No se han observado diferencias entre los adolescentes según el hábitat ni la titularidad del centro educativo al que asisten, como se observa en la figura 112. Figura 112. Valor medio de apoyo de los iguales en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias En la figura 113 se puede ver que la percepción de apoyo de los iguales es algo más alta en los adolescentes cuyas familias tienen una capacidad adquisitiva alta (5,63) o media (5,62) que en aquellos cuyas familias tienen una baja capacidad adquisitiva (5,33). 5,50 5,29 5,30 5,27 5,91 5,88 5,80 5,73 4,00 4,50 5,00 5,50 6,00 6,50 7,00 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 5,58 5,61 4 4,5 5 5,5 6 6,5 7 Titularidad Privado Público 5,59 5,59 4 4,5 5 5,5 6 6,5 7 Hábitat Urbano Rural
113 Figura 113. Valor medio de apoyo de los iguales en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.2.2. Satisfacción con el grupo de iguales En este apartado se analiza la calidad de la red social del adolescente. Concretamente se muestra, en una escala de 0 a 10, el grado en que los adolescentes se sienten satisfechos con su grupo de amigas y amigos. La tabla 42 refleja la distribución de las puntuaciones medias por sexo y edad. Tabla 42. Valor medio de satisfacción con el grupo de iguales por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 25831 12818 13013 6763 6295 6283 6490 Media 8,39 8,32 8,45 8,75 8,49 8,24 8,05 Desviación típica 1,86 1,92 1,79 1,93 1,81 1,79 1,80 Sexo y edad de los adolescentes Se observa una satisfacción con el grupo de amigas y amigos algo mayor en las chicas que en los chicos, así como menor satisfacción en los grupos de mayor edad (ver tabla 42). Estas diferencias se encuentran en el rango de edad entre los 13 y los 16 años. Sin embargo, a los 17-18 años, las diferencias desaparecen, y vuelve a la igualdad de los 11-12 años. 5,63 5,62 5,33 4 4,5 5 5,5 6 6,5 7 Bajo Medio Alto
114 Figura 114. Valor medio de satisfacción con el grupo de iguales en chicos y chicas de todas las edades estudiadas. Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad y hábitat del centro educativo, no se observan diferencias destacables en la satisfacción de los adolescentes con su grupo de amigos/as (ver figura 115). Figura 115. Valor medio de satisfacción con el grupo de iguales en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias La figura 116 refleja un valor promedio de satisfacción con el grupo de amigas y amigos ligeramente más elevado en los adolescentes de capacidad adquisitiva alta (8,41) y media (8,44) respecto a los de capacidad baja (8,05). 8,69 8,41 8,16 8,02 8,80 8,57 8,32 8,08 7 7,5 8 8,5 9 9,5 10 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 8,40 8,36 7 8 9 10 Titularidad Privado Público 8,41 8,37 7 8 9 10 Hábitat Urbano Rural
115 Figura 116. Valor medio de satisfacción con el grupo de iguales en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.2.3. Horario de regreso a casa por las noches En este apartado se analiza la hora de regreso a casa el día en el que chicos y chicas vuelven más tarde cuando salen con sus amigos y amigas. La tabla 43 muestra los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. Sin embargo, la descripción de los resultados se centrará en los siguientes apartados en el porcentaje de adolescentes que vuelve a casa de las 2:00 horas en adelante. Tabla 43. Horario de regreso a casa por las noches por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % No salgo con mis amigos/as 1942 13,4 13,7 13,1 30,6 10,0 6,8 4,3 Entre las 20:00 y las 22:00 6037 41,6 38,1 45,1 54,8 56,0 34,2 19,2 Entre las 23:00 y las 01:00 3870 26,7 28,1 25,3 10,8 26,0 38,0 33,6 Entre las 2:00 y las 4:00 1768 12,2 13,7 10,7 2,0 5,6 14,7 27,9 A las 5:00 o después 896 6,2 6,5 5,8 1,8 2,5 6,2 15,0 Sexo y edad de los adolescentes Como muestra la tabla 44, la mayoría de los adolescentes regresa a casa entre las 20 horas y la 1:00 hora de la madrugada (68,3%). Por otra parte, un 18,4% de los adolescentes vuelve a casa a las 2:00 horas de la madrugada o más tarde, siendo este porcentaje ligeramente mayor en los chicos que en las chicas. La figura 117 muestra un aumento del porcentaje de chicos y chicas adolescentes que regresa a las 2:00 o más tarde conforme aumenta la edad, siendo el aumento especialmente 8,41 8,44 8,05 7,5 8 8,5 9 Bajo Medio Alto
116 relevante entre los y las adolescentes de 17-18 años. El porcentaje de chicos que vuelve a casa en la madrugada es mayor que el de chicas en todos los grupos de edad analizados. Figura 117. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que regresa a casa a las 2 horas de la madrugada o más tarde. Titularidad y hábitat del centro educativo En relación con la titularidad del centro educativo, no se observan diferencias importantes en el porcentaje de adolescentes que vuelve a casa después de las 2:00. En cuanto al hábitat, el porcentaje de adolescentes de ambientes rurales que vuelve a casa más tarde de las 2:00 es mayor que el de adolescentes de ambientes urbanos (20,0% y 17,2%, respectivamente). Figura 118. Porcentaje de adolescentes que regresa a casa a las 2 horas de la madrugada o más tardeen función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Se observa una ligera tendencia al alza asociada a la capacidad adquisitiva familiar, de modo que vuelven a casa a las 2 horas de la madrugada o más tarde aquellos adolescentes de familias con alta capacidad adquisitiva (20,3%), seguidos de los de capacidad media (18,8%) y, por último, los de capacidad adquisitiva baja (15,7%). 5,2 9,6 22,9 44,5 2,4 6,5 19,2 41,2 0 10 20 30 40 50 60 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 18,4 18,3 0 5 10 15 20 25 30 Titularidad Privado Público 20,0 17,2 0 5 10 15 20 25 30 Hábitat Urbano Rural
117 Figura 119. Porcentaje de adolescentes que regresa a casa a las 2 horas de la madrugada o más tarde en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.2.4. Violencia y maltrato entre iguales Haber sido víctima de maltrato En este apartado se estudia la frecuencia con la que chicos y chicas adolescentes dicen haber sido víctimas de maltrato en los últimos dos meses en el colegio o instituto. En la tabla 44 se muestran los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad; no obstante, en los siguientes puntos sólo se analiza la frecuencia de haber sido maltratado alguna vez en los dos últimos meses, dato que se obtiene al sumar los cuatro últimos valores de la tabla 44. Tabla 44. Haber sido víctima de maltrato en los últimos dos meses por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Ninguna vez 21608 84,3 82,1 86,5 78,4 83,3 86,9 89,1 1 o 2 veces 2561 10,0 11,0 9,1 14,5 10,9 7,8 6,6 2 o 3 veces al mes 679 2,6 3,2 2,1 3,2 2,7 2,8 1,9 Alrededor de 1 vez por semana 308 1,2 1,4 1,0 1,4 1,3 1,3 0,8 Varias veces a la semana 464 1,8 2,3 1,3 2,6 1,8 1,2 1,6 Sexo y edad de los adolescentes El porcentaje de adolescentes que manifiesta haber sido víctima de maltrato en los dos últimos meses es mayor en los chicos que en las chicas (17,9% y 13,5%, respectivamente). Además, como se observa en la tabla 44, dicho porcentaje muestra una reducción asociada a la edad. Cuando se analiza sexo y edad de forma conjunta (ver la figura 120), los porcentajes de chicos y chicas que han sido víctimas de maltrato se reducen en los grupos de mayor edad, 20,3 18,8 15,7 0 5 10 15 20 25 30 Bajo Medio Alto
118 pero incluso a los 17-18 años, cuando las diferencias entre sexos son menores, más chicos (11,8%) que chicas (10,0%) informan de haber sido víctimas de malos tratos. Figura 120. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que ha sido víctima de maltrato en los últimos dos meses. Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad y al hábitat del centro educativo, aunque en la titularidad privada los adolescentes informan haber sido maltratados con algo más de frecuencia que en la titularidad pública, la diferencia no parece relevante. Respecto al hábitat, más adolescentes rurales que urbanos refieren haber sido víctima de maltrato (ver figura 121). Figura 121. Porcentaje de adolescentes que ha sido víctima de maltrato en los últimos dos meses en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Tal como muestra la figura 122, el porcentaje de adolescentes que dice haber sufrido maltrato es algo mayor en aquellos que pertenecen a familias con capacidad adquisitiva baja (17,0%), respecto a los de familias con capacidad media y alta (14,3% y 14,7%, respectivamente). 25,8 19,7 14,0 11,8 17,6 13,9 12,2 10,0 0 5 10 15 20 25 30 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 15,3 16,2 0 5 10 15 20 Titularidad Privado Público 17,2 14,7 0 5 10 15 20 Hábitat Urbano Rural
119 Figura 122. Porcentaje de adolescentes que ha sido víctima de maltrato en los últimos dos meses en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. Haber participado en un episodio de maltrato En este segundo apartado dedicado al fenómeno del maltrato entre iguales se analiza la frecuencia con que chicos y chicas adolescentes han participado en un episodio de maltrato a otro compañero o compañera en los últimos dos meses. En la tabla 45 se muestran los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. En los siguientes puntos sólo se analizará la frecuencia de haber participado en un episodio de maltrato alguna vez en los dos últimos meses (este dato se obtiene al sumar los cuatro últimos valores de la tabla 45). Tabla 45. Haber participado en un episodio de maltrato en los últimos dos meses por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Ninguna vez 20965 82,2 77,8 86,4 82,9 79,8 81,2 84,6 1 o 2 veces 3109 12,2 14,6 9,8 11,3 13,7 13,0 10,9 2 o 3 veces al mes 735 2,9 3,6 2,1 3,0 3,7 3,2 1,7 Alrededor de 1 vez por semana 309 1,2 1,7 0,7 1,2 1,4 1,0 1,2 Varias veces a la semana 394 1,5 2,2 0,9 1,7 1,4 1,6 1,5 Sexo y edad de los adolescentes El porcentaje de adolescentes que manifiesta haber participado en un episodio de maltrato a otro compañero o compañera en los últimos dos meses es más elevado en los chicos (22,2%) que en las chicas (13,6%) (ver tabla 45). En cuanto a la edad, como se observa en la figura 123, la tendencia es similar en ambos sexos, encontrándose el mayor porcentaje de participación en algún episodio de este tipo a 14,7 14,3 17,0 0 5 10 15 20 Bajo Medio Alto
120 los 13-14 años (23,9% de los chicos y 16,6% de las chicas) y reduciéndose dicho porcentaje en los sucesivos grupos de edad hasta los 17-18 años. Figura 123. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que ha participado en un episodio de maltrato en los últimos dos meses. Titularidad y hábitat del centro educativo Los adolescentes escolarizados en centros privados han participado en más episodios de maltrato que los escolarizados en centros públicos, y quienes cursan sus estudios en centros rurales participan en episodios de maltrato con una frecuencia levemente mayor que los escolarizados en centros urbanos (ver figura 124). Figura 124. Porcentaje de adolescentes que ha participado en un episodio de maltrato en los últimos dos meses en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Como muestra la figura 125, no existen diferencias destacadas asociadas a la capacidad adquisitiva familiar en el porcentaje de adolescentes que manifiesta haber participado en algún episodio de maltrato en los dos últimos meses. Aun así, este porcentaje es algo mayor entre quienes provienen de familias de nivel adquisitivo bajo, seguido de los de alto y medio, respectivamente. 22,4 23,9 23,1 19,4 12,0 16,6 14,6 11,2 0 10 20 30 40 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 16,8 19,7 0 5 10 15 20 25 Titularidad Privado Público 18,6 17,3 0 5 10 15 20 25 Hábitat Urbano Rural
121 Figura 125. Porcentaje de adolescentes que ha participado en un episodio de maltrato en los últimos dos meses en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.2.5. Tiempo libre organizado En este apartado se estudia la máxima frecuencia con la que chicos y chicas adolescentes de 15 años en adelante participan en actividades de tiempo libre organizadas (se incluyen actividades deportivas de equipo, individuales, musicales y teatrales en grupo, musicales individuales, en organizaciones políticas, actividades benéficas o de voluntariado y otro tipo de actividades), independientemente del tipo de actividad. En la tabla 46 se presentan los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. Sin embargo, en el resto del apartado el análisis se centrará en el valor más alto, es decir, el que hace referencia a realizar estas actividades al menos dos veces a la semana. Tabla 46. Tiempo libre organizado por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % Ninguna vez 1456 19,9 13,2 26,4 17,4 23,5 2-3 veces al mes o rara vez 1009 13,8 10,6 16,8 13,8 13,6 Una vez a la semana aproximadamente 1164 15,9 14,4 17,4 16,6 15,2 2 veces a la semana o más 3696 50,5 61,8 39,4 52,2 47,7 Sexo y edad de los adolescentes Como muestra la tabla 46, si el análisis se centra en los adolescentes que practican actividades organizadas de tiempo libre dos veces a la semana o más, el porcentaje es marcadamente mayor en los chicos (61,8%) que en las chicas (39,4%). Además, el porcentaje de adolescentes que practica este tipo de actividades con esa frecuencia disminuye a medida que los adolescentes van teniendo más edad. La figura 126 muestra que el porcentaje es significativamente más elevado en los chicos en todas las edades, aunque la diferencia se hace especialmente manifiesta en el grupo de 17- 17,2 16,3 18,5 0 5 10 15 20 25 Bajo Medio Alto
128 Figura 131. Porcentaje de adolescentes que percibe apoyo alto de los compañeros y compañeras en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.3.2. Apoyo del profesorado En este apartado se analiza la percepción que chicos y chicas adolescentes tienen del apoyo que reciben por parte del profesorado. La tabla 48 muestra los porcentajes para cada categoría de respuesta según el sexo y la edad. En los siguientes puntos sólo se analizan los porcentajes de adolescentes que perciben mayor apoyo de los profesores y profesoras de su colegio o instituto (correspondiente a la categoría “alto” de la tabla 48). Tabla 48. Apoyo del profesorado por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Bajo 4929 17,1 18,2 16,1 9,3 17,6 20,7 21,3 Medio 9639 32,3 32,6 34,8 18,7 34,4 40,4 41,0 Alto 14181 49,5 49,2 49,1 72,0 48,0 39,0 37,7 Sexo y edad de los adolescentes La tabla 48 muestra que no existen diferencias entre los chicos y las chicas a la hora de percibir un alto apoyo del profesorado. Sin embargo, el porcentaje de adolescentes que percibe un apoyo alto de los profesores y las profesoras tiende a ser menor en los y las adolescentes conforme aumenta la edad. En la figura 132 se observa que el porcentaje de chicas y chicos que percibe un apoyo alto por parte del profesorado pasa de un 73,3% y un 70,5%, respectivamente, en el grupo de 11-12 años a valores de 36,6% y 38,8% en las chicas y chicos de 17-18 años, respectivamente. 64,9 63,3 56,2 50 55 60 65 70 Bajo Medio Alto
129 Figura 132. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que percibe apoyo alto del profesorado. Titularidad y hábitat del centro educativo Como muestra la figura 133, se encuentran diferencias según la titularidad del centro, percibiendo más apoyo por parte del profesorado los adolescentes que asisten a centros privados (54,3%) que aquellos que acuden a centros públicos (46,7%). También se encontró alguna diferencia en función de la pertenencia a centros urbanos o rurales, siendo la percepción de apoyo alto del profesorado levemente superior en los adolescentes que acuden a centros rurales (50,9%) que entre aquellos que lo hacen a centros urbanos (48,3%). Figura 133. Porcentaje de adolescentes que percibe apoyo alto del profesorado en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias En relación con la capacidad adquisitiva familiar, como se representa en la figura 134, no hubo apenas diferencias en el porcentaje de adolescentes que percibe un alto apoyo por parte del profesorado de su colegio o instituto entre los adolescentes de familias con capacidad adquisitiva familiar baja (49,4%), media (49,5%) y alta (50,8%). 70,5 49,9 39,2 38,8 73,3 46,2 38,7 36,6 30 40 50 60 70 80 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 46,7 54,3 30 35 40 45 50 55 60 Titularidad Privado Público 50,9 48,3 30 35 40 45 50 55 60 Hábitat Urbano Rural
130 Figura 134. Porcentaje de adolescentes que percibe apoyo alto del profesorado en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.3.3. Estrés escolar Este apartado analiza cuánto agobia a los chicos y las chicas adolescentes el trabajo escolar. La tabla 49 presenta los porcentajes de respuesta en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad; posteriormente, sólo se estudia aquellos adolescentes a los que les agobia mucho el trabajo escolar. Tabla 49. Estrés escolar por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Nada 2851 10,0 11,2 8,9 20,5 7,7 6,0 5,6 Un poco 9498 33,4 33,8 33,0 45,2 34,7 29,3 24,0 Algo 8892 31,3 32,0 30,5 21,5 32,4 36,2 35,3 Mucho 7208 25,3 23,0 27,6 12,8 25,2 28,6 35,1 Sexo y edad de los adolescentes El porcentaje de adolescentes a quienes les agobia mucho el trabajo escolar es superior en el caso de las chicas, y significativamente más elevado conforme aumenta la edad, tal como refleja la tabla 49. Además, la figura 135 muestra que el porcentaje de adolescentes a los que el trabajo escolar les agobia mucho es algo más elevado en los chicos a los 11-12 años (14,2% frente al 11,4% de las chicas) y en las chicas a los 15-16 (31,8% frente al 25,4% de los chicos) y a los 17-18 años (42% frente al 28,6% de los chicos), mientras que no se observan diferencias relevantes entre los chicos y las chicas a los 13-14 años. 50,8 49,5 49,4 30 35 40 45 50 55 60 Bajo Medio Alto
131 Figura 135. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que experimenta alto estrés escolar. Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad y el hábitat del centro educativo, como se observa en la figura 136, el porcentaje de adolescentes a los que el trabajo escolar les agobia mucho es muy similar entre los que estudian en centros privados (25,6%) y los que lo hacen en centros públicos (25,2%), así como tampoco hubo diferencias entre los adolescentes que asisten a centros urbanos (26,5%) y los que lo acuden a centros rurales (23,5%). Figura 136. Porcentaje de adolescentes que experimenta alto estrés escolar en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias En la figura 137 se observa que el porcentaje de adolescentes que refiere agobiarse mucho con el trabajo escolar es algo mayor en los adolescentes de familias con capacidad adquisitiva baja (27,8%) en comparación con los de niveles socioeconómicos medio y alto (25% y 24,9%, respectivamente). 14,2 23,8 25,4 28,6 11,4 26,5 31,8 42,0 0 10 20 30 40 50 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 25,2 25,6 0 5 10 15 20 25 30 35 Titularidad Privado Público 23,5 26,5 0 5 10 15 20 25 30 35 Hábitat Urbano Rural
132 Figura 137. Porcentaje de adolescentes que experimenta alto estrés escolar en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.3.4. Gusto por la escuela En este apartado se estudia cuánto les gusta a los chicos y las chicas adolescentes la escuela o el instituto. La tabla 50 muestra la frecuencia correspondiente a cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. Posteriormente se analizan los datos de la primera categoría de respuesta: “me gusta mucho la escuela o el instituto”. Tabla 50. Gusto por la escuela por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Me gusta mucho 7284 25,2 21,7 28,8 46,8 20,2 16,3 17,0 Me gusta un poco 11738 40,7 40,0 41,3 35,5 43,6 41,0 42,8 No me gusta mucho 6545 22,7 23,9 21,4 11,2 23,6 29,2 27,1 No me gusta nada 3287 11,4 14,4 8,4 6,5 12,6 13,5 13,1 Sexo y edad de los adolescentes Como muestra la tabla 50, el porcentaje de adolescentes a los que les gusta mucho la escuela o el instituto es más elevado en las chicas (28,8%) que en los chicos (21,7%). Además, se observa que el porcentaje de adolescentes que indica que les gusta mucho la escuela o el instituto desciende marcadamente conforme aumenta la edad, siendo significativamente mayor a los 11-12 años (46,8%) que en los mayores de esa edad (ver tabla 50). Como se presenta en la figura 138, el descenso asociado a la edad del porcentaje de adolescentes a los que les gusta mucho la escuela o el instituto se produce tanto en los chicos como en las chicas desde los 11-12 años (40,9% y 52,4%, respectivamente) hasta los 15-16 años (13,6% y 19%, respectivamente), siendo muy parecidos los valores de esta edad al de los 17-18 años tanto en chicos como en chicas (14,7% y 19,3%, respectivamente). 24,9 25,0 27,8 0 5 10 15 20 25 30 Bajo Medio Alto
133 Figura 138. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas al que le gusta mucho la escuela. Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad del centro educativo, como se observa en la figura 139, el porcentaje de adolescentes que manifiesta que les gusta mucho la escuela es ligeramente superior en los que asisten a centros privados (27,9%) respecto de los que lo hacen a centros públicos (23,9%). En cuanto al hábitat, se observa que el porcentaje de adolescentes que indica que les gusta mucho la escuela es mayor en los adolescentes que estudian en centros urbanos (28,1%) que en los que estudian en centros rurales (21,4%). Figura 139. Porcentaje de adolescentes al que le gusta mucho la escuela en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Existen algunas diferencias en el porcentaje de adolescentes que manifiesta que la escuela les gusta mucho dependiendo del nivel de capacidad adquisitiva familiar, encontrándose el porcentaje más alto en los adolescentes de capacidad adquisitiva alta comparados con el resto (ver figura 140). 40,9 17,2 13,6 14,7 52,4 23,0 19,0 19,3 0 20 40 60 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 23,9 27,9 0 5 10 15 20 25 30 35 Titularidad Privado Público 21,4 28,1 0 5 10 15 20 25 30 35 Hábitat Urbano Rural
134 Figura 140. Porcentaje de adolescentes al que le gusta mucho la escuela en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. III.3.5. Percepción del rendimiento escolar En este apartado se presenta información de lo que los adolescentes dicen acerca de la opinión que creen que sus profesores o profesoras tienen sobre su rendimiento escolar. En la tabla 51 se observa la frecuencia de cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. Sin embargo, los comentarios siguientes se centran en los adolescentes que perciben su rendimiento escolar como bueno (la combinación entre “bueno” y “muy bueno”). Tabla 51. Percepción del rendimiento por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Muy bueno 5549 19,3 17,2 21,4 32,3 17,2 16,5 10,9 Bueno 12371 43,0 42,4 43,7 50,7 44,9 39,3 37,0 Promedio 8832 30,7 31,9 29,5 14,7 30,9 35,3 42,4 Por debajo de la media 1997 6,9 8,5 5,4 2,3 7,0 8,9 9,8 Sexo y edad de los adolescentes Como muestra la tabla 51, existen diferencias en la percepción del rendimiento escolar entre chicos y chicas, siendo más elevado el porcentaje de chicas que percibe su rendimiento como bueno o muy bueno que el de chicos (65,1% frente a 59,6%). Además, la percepción del rendimiento como bueno o muy bueno se vuelve menos frecuente en los grupos de mayor edad, desde un 83% a los 11-12 años hasta un 47,9% en el grupo de 17-18 años. La figura 141 muestra un porcentaje más elevado de chicas que de chicos en la percepción del rendimiento como bueno o muy bueno en todas las edades, aunque en ambos se observa tendencias similares en cuanto al descenso asociado a la edad. 26,9 24,6 24,7 0 5 10 15 20 25 30 Bajo Medio Alto
135 Figura 141. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que percibe su rendimiento académico como bueno o muy bueno. Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad y el hábitat del centro educativo (ver figura 142), no se observan diferencias entre los chicos y chicas que acuden a centros públicos y los que lo hacen a centros privados (62,3% y 62,5%, respectivamente), ni entre los adolescentes que estudian en centros rurales y los que asisten a centros urbanos (63,2% y 61,8%, respectivamente). Figura 142. Porcentaje de adolescentes que percibe su rendimiento académico como bueno o muy bueno en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Mayor capacidad adquisitiva familiar se asocia con porcentajes más elevados de adolescentes que creen que su rendimiento es percibido como bueno o muy bueno (ver figura 143). Concretamente, el porcentaje más elevado se observa en los adolescentes de capacidad adquisitiva alta (64,6%), seguidos de los de media (62,4%) y los de baja (58,5%). 80,9 59,8 52,3 45,6 85,1 64,3 59,3 50,2 30 50 70 90 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 62,3 62,5 30 40 50 60 70 Titularidad Privado Público 63,2 61,8 30 40 50 60 70 Hábitat Urbano Rural
136 Figura 143. Porcentaje de adolescentes que percibe su rendimiento académico como bueno o muy bueno en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. 64,6 62,4 58,5 30 40 50 60 70 Bajo Medio Alto
137 III.4. VECINDARIO Desde una perspectiva ecológico-sistémica, el desarrollo de los chicos y chicas adolescentes debe ser analizado no sólo en los contextos o microsistemas familiar, escolar o de los iguales, sino también considerando otros factores contextuales y sistemas sociales en los que los microsistemas mencionados se encuentran inmersos y con los que se relacionan de distinta forma. Las características del vecindario influyen de forma directa y, sobre todo, de forma indirecta sobre el desarrollo de los adolescentes. Debido a ello, en el estudio HBSC se analizan algunas dimensiones claves de los vecindarios, relacionadas tanto con los aspectos estructurales y objetivos de los mismos (como la existencia de diversidad étnica, el estado de las calles en cuanto a suciedad y el grado de deterioro y ocupación de las viviendas) como con los procesos y las relaciones sociales que se dan en los mismos (el grado de integración de las minorías étnicas, las normas y el control social o la conducta delictiva). En este sentido, en las siguientes páginas se analizará la calidad del vecindario percibida por los chicos y chicas adolescentes a partir de variables como la sensación de seguridad y peligrosidad, la existencia de recursos en cuanto a espacios para invertir el tiempo libre y las relaciones sociales que se dan en el vecindario en cuanto a las redes de apoyo, intimidad y confianza.
144 Figura 147. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que percibe su salud como excelente. Titularidad y hábitat del centro educativo No se observan diferencias destacables en el porcentaje de adolescentes que considera su salud excelente en función de la titularidad y del hábitat del centro educativo (ver figura 148). Figura 148. Porcentaje de adolescentes que percibe su salud como excelente en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias La figura 149 muestra que a mayor capacidad adquisitiva familiar, mayor es el porcentaje de adolescentes que valora su salud como excelente. Más concretamente, el porcentaje de adolescentes que considera que su salud es excelente es más elevado en los que proceden de familias con capacidad adquisitiva alta y media que en los de capacidad adquisitiva baja. 53,4 51,5 43,2 40,0 48,4 31,9 24,5 20,4 0 20 40 60 80 100 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 38,3 40,9 010 20 30 40 50 Titularidad Privado Público 38,4 39,7 010 20 30 40 50 Hábitat Urbano Rural
145 Figura 149. Porcentaje de adolescentes que percibe su salud como excelente en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. IV.2. Malestar psicosomático A continuación se analiza la frecuencia de malestar psicosomático (dolor de cabeza, de estómago, de espalda, sensación de mareo, bajo estado de ánimo, irritabilidad, nerviosismo y dificultad para dormir) en chicos y chicas adolescentes en los últimos 6 meses. La tabla 54 muestra los porcentajes en cada categoría de análisis en función del sexo y de la edad. Sin embargo, en los siguientes puntos se analizan los datos correspondientes a aquellos adolescentes que muestran malestares psicosomáticos al menos casi todas las semanas (resultante de la suma de los tres últimos valores de respuesta mostrados en la tabla 54). Tabla 54. Malestar psicosomático por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra % % % % % % % Rara vez o nunca 4027 14,4 18,8 10,0 25,1 14,9 10,0 7,3 Menos de una vez a la semana 5569 19,9 22,6 17,1 21,0 22,1 18,7 17,7 Casi todas las semanas 4297 15,3 16,2 14,4 10,9 16,0 17,2 17,3 Más de una vez a la semana 6228 22,2 20,2 24,2 19,2 19,9 23,5 26,2 Casi todos los días 7922 28,2 22,2 34,2 23,9 27,1 30,6 31,5 Sexo y edad de los adolescentes Como se observa en la tabla 54, se encuentran diferencias claras entre chicos y chicas en la frecuencia de malestar psicosomático. En concreto, un 72,8% de las chicas informa que experimentan dicho malestar al menos casi todas las semanas, frente a un 58,6% de los chicos. También se aprecian diferencias asociadas a la edad, encontrándose porcentajes más elevados de malestar psicosomático al menos casi todas las semanas en los grupos de mayor edad. 43,4 40,3 32,1 010 20 30 40 50 Bajo Medio Alto
146 No obstante, como muestra la figura 150, el ascenso asociado a la edad es más pronunciado en las chicas. Así, si bien el porcentaje de adolescentes que informa de una frecuencia al menos semanal de malestar psicosomático es mayor en las chicas de todas las edades, las diferencias, que son de 5,6 puntos porcentuales en el grupo de 11-12 años, van creciendo en los sucesivos grupos de edad, hasta alcanzarse los 18,2 puntos porcentuales de diferencia entre ambos sexos en el grupo de 17-18 años (ver figura 137). Figura 150. Porcentaje de chicos y chicas de todas las edades estudiadas que experimenta malestar psicosomático al menos casi todas las semanas. Titularidad y hábitat del centro educativo Como muestra la figura 151, no se aprecian diferencias en la frecuencia de malestar psicosomático al menos casi todas las semanas entre los adolescentes que asisten a centros educativos privados (66,5%) y los de centros públicos (65,4%). En cambio, en cuanto al hábitat, el porcentaje de malestar psicosomático al menos casi todas las semanas es algo mayor entre los adolescentes de centros situados en hábitat urbanos (67,4%) que en los de áreas rurales (63,2%). 51,1 54,5 62,5 66,1 56,7 71,3 80,0 84,3 40 50 60 70 80 90 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas
147 Figura 151. Porcentaje de adolescentes que experimenta malestar psicosomático al menos casi todas las semanas en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo. Capacidad adquisitiva de las familias Respecto a la capacidad adquisitiva familiar, como se observa en la figura 152, el porcentaje de adolescentes que manifiesta que experimenta malestar psicosomático al menos casi todas las semanas es algo mayor en los adolescentes de familias con poder adquisitivo bajo (70,3%) en comparación con los de capacidad adquisitiva media (65,9%) y alta (62,7%). Figura 152. Porcentaje de adolescentes que experimenta malestar psicosomático al menos casi todas las semanas en función del índice de capacidad adquisitiva familiar. IV.3. Satisfacción vital En este apartado se analiza el grado en que los adolescentes españoles se sienten satisfechos con su vida en general, mediante una escala de 0 a 10. A continuación, en la tabla 55 se refleja la distribución de las puntuaciones medias por sexo y edad. Tabla 55. Valor medio de satisfacción vital por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 28259 14120 14139 7189 6935 6956 7179 Media 7,61 7,71 7,50 8,55 7,65 7,25 6,98 Desviación típica 2,02 1,98 2,06 1,93 2,00 1,94 1,87 65,4 66,5 020 40 60 80 Titularidad Privado Público 63,2 67,4 020 40 60 80 Hábitat Urbano Rural 62,7 65,9 70,3 020 40 60 80 Bajo Medio Alto
148 Sexo y edad de los adolescentes Las puntuaciones en satisfacción vital de chicos y chicas adolescentes son bastante similares, aunque ligeramente mayores en ellos. Por otra parte, se observan niveles de satisfacción más bajos en los adolescentes de mayor edad (ver tabla 55). En la figura 153 se observa cómo chicos y chicas muestran valores similares a los 11-12 años, mientras que de los 13 en adelante existen niveles de satisfacción vital ligeramente más elevados en los chicos. Figura 153. Valor medio de satisfacción vital en chicos y chicas de todas las edades estudiadas (escala de 0 a 10). Titularidad y hábitat del centro educativo No se observan diferencias destacables en las puntuaciones promedio de satisfacción vital en función de la titularidad del centro educativo ni del hábitat donde está situado. Figura 154. Valor medio de satisfacción vital en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo (escala de 0 a 10). 8,47 7,80 7,46 7,14 8,61 7,50 7,04 6,82 6 6,5 7 7,5 8 8,5 9 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 7,54 7,64 6 7 8 9 10 Titularidad Privado Público 7,70 7,55 6 7 8 9 10 Hábitat Urbano Rural
149 Capacidad adquisitiva de las familias Como se muestra en la figura 155, mayor capacidad adquisitiva familiar tiende a asociarse con valores medios de satisfacción vital más elevados, siendo los adolescentes con capacidad adquisitiva baja los que muestran valores más bajos de satisfacción vital. Figura 155. Valor medio de satisfacción vital en función del índice de capacidad adquisitiva familiar (escala de 0 a 10). IV.4. Calidad de vida relacionada con la salud En este apartado se estudia la calidad de vida relacionada con la salud de los chicos y chicas adolescentes. Esta variable, medida con el instrumento Kidscreen-10, proporciona un índice global de calidad de vida relacionada con la salud o bienestar emocional a través de 10 ítems que cubren sus facetas física, psicológica y social. La tabla 56 muestra los valores promedio de calidad de vida relacionada con la salud en función del sexo y de la edad, siendo el valor mínimo 10 y el máximo 50. Tabla 56. Valor medio de calidad de vida relacionada con la salud por sexo y edad. Total Sexo Edad Chico Chica 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Muestra 25412 12609 12803 6394 6181 6313 6524 Media 37,70 38,76 36,66 41,09 38,34 36,42 35,02 Desviación típica 6,31 5,82 6,59 5,48 6,02 6,03 5,97 Sexo y edad de los adolescentes Los chicos muestran niveles ligeramente más elevados de calidad de vida relacionada con la salud que las chicas (ver tabla 56). Además, se observan puntuaciones más bajas en los grupos de mayor edad. En la figura 156 se refleja cómo, tanto en el caso de los chicos como de las chicas, los adolescentes de 13 años en adelante presentan valores medios de calidad de vida 7,87 7,67 7,10 6 6,5 7 7,5 8 8,5 9 9,5 10 Bajo Medio Alto
150 relacionada con la salud menores que los de 11-12 años. Dicho descenso resulta más marcado en las chicas. Figura 156. Valor medio de calidad de vida relacionada con la salud en chicos y chicas de todas las edades estudiadas (escala de 10 a 50). Titularidad y hábitat del centro educativo Respecto a la titularidad y hábitat del centro educativo, no se encuentran diferencias en los promedios de calidad de vida relacionada con la salud asociadas a la titularidad o el hábitat del centro educativo, tal y como se observa en la figura 157. Figura 157. Valor medio de calidad de vida relacionada con la salud en función de la titularidad y el hábitat del centro educativo (escala de 10 a 50). Capacidad adquisitiva de las familias Como muestra la figura 158, el promedio de calidad de vida relacionada con la salud tiende a ser algo menor a medida que disminuye el nivel de capacidad adquisitiva familiar. 41,36 39,50 37,97 36,39 40,84 37,22 34,90 33,58 32 34 36 38 40 42 44 11-12 años 13-14 años 15-16 años 17-18 años Chicos Chicas 37,7 37,71 25 30 35 40 45 Titularidad Privado Público 38,05 37,48 25 30 35 40 45 Hábitat Urbano Rural
151 Figura 158. Valor medio de calidad de vida relacionada con la salud en función del índice de capacidad adquisitiva familiar (escala de 10 a 50). 38,49 38,05 36,30 25 30 35 40 45 Bajo Medio Alto
152 CAPÍTULO V. DESIGUALDADES SOCIOECONÓMICAS V.1. Situación laboral de los progenitores V.2. Impacto del desempleo parental en el bienestar emocional V.3. Impacto del desempleo parental en la relación parento-filial V.4. Pobreza extrema V.5. Impacto de la crisis en el hogar familiar
153 V. DESIGUALDADES SOCIOECONÓMICAS La adolescencia es un periodo en el que se adquieren hábitos con importantes implicaciones para la salud y que tienden a mantenerse estables durante la vida adulta. La investigación científica ha ofrecido mucha evidencia durante las dos últimas décadas acerca del impacto que tienen los determinantes socioeconómicos en los estilos de vida de la población adolescente. Las desigualdades socioeconómicas y el sentirse deprivado respecto a un deseado estándar de vida tiene consecuencias para la salud tanto de forma directa como indirecta, a través de los estilos de vida. Las desigualdades socioeconómicas vividas durante la infancia y la adolescencia son difíciles de superar, hasta el punto de que son uno de los principales factores contribuyentes de las desigualdades en la vida adulta. España es uno de los países en los que mayor ha sido el impacto de la crisis económica que comenzó en 2008. Unicef ha advertido de que la población infantil y adolescente es la que más está sufriendo las consecuencias de la crisis y quien las padecerá por más tiempo; apunta, incluso, que el impacto de la crisis podría extenderse durante todo el ciclo vital de quienes ahora son niños o adolescentes. Informes recientes publicados por expertos de la Comisión Europea indican que en España la tasa de pobreza infantil (24,4% en 2008 y 29,7% en 2012) supera la tasa de pobreza en la población general (19,76% en 2008 y 22,3% en 2012), siendo uno de los países con mayores índices de pobreza infantil en la Unión Europea. El aumento del desempleo en España ha sido una de las consecuencias más dramáticas de la crisis económica. Existen evidencias científicas que demuestran una clara relación entre el desempleo y el descenso de bienestar de la población, aumentando los síntomas depresivos, malestares psicosomáticos e, incluso, las ratios de suicidio. De igual manera, la inseguridad financiera y el desempleo en los progenitores actúan sobre el bienestar de niños y niñas, así como de los y las adolescentes, a través del aumento de los sentimientos de estrés y ansiedad en los padres y/o madres en situación de desempleo, incrementando los conflictos parentales y disminuyendo el apoyo parental y su sensibilidad hacia las necesidades de los hijos e hijas.