El primito : comedia en dos actos
Full text
69 TL PRIMO, a, COMEDIA EN De íCTOS, ARREGLADA AL TEATRO ESPANOL ad POR DON VENTURA DE LA VEGA. MADRID: | EN LA IMPRENTA DE YENES, ' bis , CALLE DE SEGOVIA, NUM. 13842.
PERSONAS. - ACTORES. b a pr DON EUGENIO. . . . +. D. Julian Romea. e O MX D: Antonio Guzman. DON LUIS... . . - +... D. Pedro Sobrado. DON MARIANO. +... - D. José Diez. DON RAMON. . . +... . D. Manuel García. DOÑA MARIA. . .. + + - DiTeodora Lamadrid. LORENZO. 2 0.9.2 +.» » D. Ignacio Silvostri, ROSA. 2.20 o + > + 1D, Maria Vierge. CRIADOS. : A eS E> ro E E CA A . N 0. e A 7 ES E , vs La escena es enuna fonda de Madrid. Esta comedia, que pertenece á la Galería Dramátic», es propiedad del editor de los teatros moderno, antiguo español y estrangero; quien perseguirá ante Ja ley al que la réimprima ó represente en algun teatro del reino ,sin recibir para ello su autorizacion, segun pre- - viene la real órden inserta en la gaceta de 8 de mayo de 1837, y la de 16 de abril de 1839, relativa 4 la propiedad de las obras dramáticas,
fo primero. Una habitacion de la fonda: á la izquierda chimenea encendida, y una puérta condenada , que se supone dar á la habitacion de otro” huesped: en el fondo, puerta de dos hojas; y á su lado un armario grande: á la derecha , en primer término, un balcon; en'segundo, una puerta: delante del balcon un velador y un sillon. Estante, butacas, sillas Gc. ESCENA PRIMERA. ROSA, soplando la lumbre. NR : | Vaya! pues no es poco tarde, y todavia no han vuelto de: | las máscaras! Que vida!... sin dormir!... Y yo, como e tengo que estar al cuidado por si vienen, tampoco me he desnudado en toda la moche. Ya, ya!... esto es ganar la vida!... vida de perros! y sin esperanzas! Mejor hu-= * biera hecho en casarme con Anton y quedarme en Ár- | ganda. Pero me dijeron que aqui en Madrid solian tener las mozas mejor proporcion... y que muchas se casaban con señorilos... y por eso me vine á servir. Lue- “go comenzé 4 ic 4 vistas á un sin fin de casas; pero en todas se me figuraba que habia mal pelage... y, va= mos, no veia yo ningun señorito de los que me decian. Con que me salió esta conveniencia , y dije, mejor ne gocio puede que haga en esta fonda, que como dicen que es la mejor de Madrid, mas facil es que encuentre aqui alguno que me saque de criada. Pero sí!... Con tantos huéspedes que van y que vienen, y ninguno me dice nada!... digo, nada con formalidad... lo que es chi- | coleos... mi compañero Lorenzo á cada momento... don Eugenio, el que vive en este cuarto , sí que es guapo!.... Ay! pero ese es muy señorito y muy ricopara míi!.;.
Anoche vino otro huesped 4 ese cuarto del número nue- ve... un mocito muy guapo y muy finito... apenas tendrá 18 ú 19 años... y me habló con un modito!... Pero quiá! Ay! Dios me saque pronto de penas! —Vaya... ya están aqui los huéspedes. ESCENA IL. ROSA. D. FACUNDO, de dominó con la careta en la mano; Dd A luego, D, EUGENIO. e Y / Y Facundo. Anda, sobrino, anda! (Yendo derecho ú la chi- 3 menea.) Uf!... que frio traigo!... Hola! hermosa lumbre nos tienes preparada, Rosa! Eres Imuger prevenida. cai S Rosa. No que no! ustedes se lo merecen todo. (Mirándo- N le y riendo del traje.) Hi, hi, hi!... qué saco trae usted, señor!... parece un fraile... mal comparado! Facundo. Calla!... qué gracia! —Y tú no has estado en el baile? , Rosa. Yo?... vaya! no se burle usted. »¿Facundo. Pues babia alli un chino que se parecia á tí co- 's mo un huevo á otro. ; Rosa. Un chino?.., vaya! : , Facundo. Anda... anda, sácame la bata y las chinelas. A Eugenio. Has“oido, Lorenzo? Anda y vuelve pronto. Rosa. Ek, quieren ustedes algo mas? Eugenio. ( Haciéndola una fiesta.) No, cancerbero! Rosa. ( Aparte.) Qué amable es! siempre me dice chicoleos! esta sí que era proporcion! (Se va.) Eugenio. Con que, tio, ya ha visto usted lo que son los bailes de máscara en Madrid, Facundo. Cosa soberbia! Cómo me he divertido! (Bostezando.) He pasado una noche deliciosa!... Estoy reventado! o Eugenio. Cuánta gente! qué confusion! y Facundo. Y qué bailar!... qué cosas se bailan en Madrid, hombre!... Aquello último en que tanto COrte€n».. qué demonio! ON Eugenio. La greca. ó / - Facundo. Eso es. ( Tarareando las habas verdes. ) Tan, taran, tan... P
5 Eugenio. Tio! esas son las habas verdes?! Facundo, Qué sé yo! por este estilo era. Yo estaba hecho un bobo!-—Y tú que no queriás veniv al baile!... Eugenio. ( Aparte.) Es verdad, no queria... porque se lo ofrecí 4 mi adorado tormento, que se la antojó no ir... y es tan celosa! Pero el tio se empeñó, + Y yO que soy blando de corazon... En fin, por esta vez perdone Luisa. Es una tentacion que no puede uno desechar!.., Y luego, la esperanza de encontrar en el baile 4 mi hermosa desconocida... esa especie de sombra invisible, tras la cual ando perdido... Facundo. (Dormido, tarareando.) Tan, taran, tan... Eugento. Tio, se Ae usted ? Facundo. Qué? No, hombre, no. Si estoy mas EE TE do!... Es que me quede traspuesto, y se me representa— ban otra yez aquellas figuras dando vueltas... Alli habia una de dominó color de rosa... válgame Dios que bromista,! si vieras cuanto me babló dé 414 Eugenio. Sí: tambien á mí me embromó bastante. (para te.) Si seria la desconocida? Facundo. (Levantándose y remedándola.) «Dime, qué tiene tu sobrino? por ahí anda tan distraido, como si buscara alguna máscara: está enamorado?» aa, dije yo para mí: esta es alguna que está encaprichada por Eugenio: voy á ver si la conquisto... por el bien de mi sobrino. «Mascarita» la dije yo: «no sé si está enamorado : pero si te ha visto, no será dificil que lo esté.» Eugento. Miren si mi tio sabe ya decir bres! Facundo. Con que la tomé del brazo y empezé 4 decirla: «Qué bonita mano tienes... y qué pie...» En esto la miro á los pies, y me encuentro con un par de botas! Eugenio. (Ríendo.) Ah, ab... qué chasco! Facundo. Mucho, mucho me he divertido! ( Mudando de tono.) Pero, señor sobrino, ya basta de locuras. Dos meses hace que dejé mi pueblo y vine 4 Madrid, á sacarte de esta vida disipada, á que te dejes de baile y de comilonas, y de amores con esas ninfas, como la tal Luisa y otras de su calaña... Y en estos dos meses tá me has sacado de mis casillas... has hecho conmigo como el demonio con San Antonio Abad. Entre tus
A £ 6 amigos y tú me llevais de ceca en meca... y yo me dejo ir... para ver si te arranco de aqui... Pero dirá el mundo que damos el ejemplo de un sobrino que pervierte 4 su tio, Eugenio. ( Riendo.) Que yo le pervierto á usted? Buenas y gordas!... y en todas Jas bromas es usted el mas calavera, Pe ; Facundo. Quite usted de ahi! Me está usted haciendo pasar una vida de perros... vamos, al principio... pase. Me dejé ir... por ver lo que era Madrid... desde el año 14 no habia vuelto. Eugenio, Pues por eso le he llevado 4 usted 4 verlo todo. Facundo. Pues ha sido .una picardia! Me ha hecho usted Jugar... me ha hecho usted beber... he pasado ya dos ó tres cólicos... Buena vida es la de Madrid. Eugenio. Vida de sensaciones. 59 ! Facundo. We gastado en dos meses la renta de un año. Pero todo lo he hecho para desengañarte, para que contemples el abismo donde te has metido. Ya es tiempo de que me revista de la autoridad de tio, y te diga: A A Eugenio, hasta aqui llegó: he resuelto casarte. ugenio. Vaya, tio, que usted descanse: me voy á 3 dormir. Facundo, (Deteniéndole.) No, señor: óyeme, y ten juicio una vezentu vida. Tú eres mi único sobrino y mi heredero, heredero de los Chinchillas: no dejes que muera contigo ese ilustre apellido, . Eugenio. Yo me holgaria mucho de poderlo perpetuar... pero no con esa doña Maria... que es su empeño de usted, esa viuda venerable, que usted ha desenterrado de las antigiiedades de Córdoba. Tio, qué le he hecho yo á usted, para que quiera buscarme esposa de tan larga fecha? í Facundo. Si tú no la conoces, Eugenio. Ni usted tampoco. : : Facundo. No la conozco... personalmente; pero conozco á su tia doña Francisca, que ahora se ha establecido en Madrid, y á quien yo escribí, que asi que llegase la lriamos 4 yisitar. Nada, no ha habido forma de llevarte: tú eres quien me ha llevado 4 mí. 4 tus bromas y. tus comidas, Eugenio. La tal doña Maria!... vamos, lo estoy viendo. *
, 7 Una muger que se Mama doña Maria lleva ya en. el nombre su retrato, Nació 4 fines del siglo pasado; casó á principios de estes asistió 4 la corte del príncipe de la Paz: enviudó en la guerra de la independencia, y hoy vive sorbiendo rapé, y adorando em dos.gatos de angola y una perrita de aguas. Ahí tiene usted 4 doña Marias ] Dc Facundo. Abí tiene usted! ahí tiene usted! Buen modo de juzgar! Porque se llama doña Maria! Si.uno fuera á sacar por el nombre... qué nombre mas feo que el de - trufas, que anda ahora tan en moda? Qué quiere decir trufas? Pues voto 4 brios que no, he comido cosa: mas esquisita?... aquel capon relleno que nos dieron ayer era para chuparse los dedos! - AS y Eugenio. Hola... se va usted haciendo gastrónomo? Facundo. Yo no sé 4 punto fijo que edad tendrá: la: viuda; pero me han asegurado que es una señora escelente. Su marido efectivamente no era jóven; y al morir. Ja dejó juitto á mi pueblo unas haciendas que valen ¡un caudal, o Eugenio. A doña Maria? S Facundo. Dale, qué pesado eres!... En tomándo una tema!... Y no te cuidas de que haya gente delante. Ayer, comiendo con tus amigotes en la fonda de Genieis, empezaste Jo mismo... vuelta con doña Maria... sin reparar que en el cuartito del lado habia un caballero de edad y dos señoras, que se rieron á carcajadas de tus majaderías y tus burlas de doña Maria. messi Eugenio. Es verdad, tio. Y si viera usted que pietan lindo tenia! : : ; ñ : Facundo. Quién? el caballero? AO DO Eugenio. No: la mas joven de las dos: lo reparé cuando subieron al coche, y en el aire, me pareció/que era la misma que ví el otro dia atravesar el Prado, Facundo. Pero no la viste la cara? Eugenio. Qué habia de ver! Esos malditos velos... qué moda tan fatal! Pero cuando uno es conocedor no necesita ver la cara, El aire, el talle, las maneras... yamos , estoy seguro de que es la joven mas preciosa y mas elegante que se pasea por Madrid. Seguro: Seguro! : S 8 Facundo. Seguro! Seguro! Tan seguro como el retrato de ”
8 doña Maria. Cabeza mas destornillada!... Eugenio , tú te vas 4 perder! Y la disputa de anoche en el baile? Alli te vi enredado con un joven, dándole las señas de la fonda donde vivimos. Eugenio. No fae nada. Un foventito que se vió insultado por-uno de esos perdonavidás, que la echan de calaveras... y á quien estoy deseando darle una leccion. Vi que insultaba al muchacho, y como, le tengo ganas al tal, re meti en el lance, y le dije al joven, yo seré su padrido de usted, vaya usted á buscarme mañana. Facundo. Y quién te metia donde no te llamaban? Ves como es necesario casarte al momento, á ver si sientas la cabeza? Eugenío, Volvemos!... Facundo. Sí, señor, volvemos. Lo he tomado 4 empeño: Ó te casas, Ó no cuentes con mi herencia. Soy capaz de comerme tódo lo que tengo para no dejarte un maravedí. Y ahora que tú me has enseñado el camino... verás que maña me doy. Eugenío, No, tio: poco á poco! No ld tome usted tan e Veras, Facundo. Vola! parece que esa amenaza te lega. A bulto, 1 ¿h?—Pero calla! Ya sé como cOn peo á la viuda... Eugenio. Doña Maria ? aio Dale! yo no la he nombrado! —Qué feliz ocurrencia! (4parte.) Ya mo me acuesto: voy á casa de su agente , y él me lo dirá todo.—Con que, vamos á esto: esi yo consigo hacerte ver que doña... Eugenio. Maria. Facundo. No! que la viuda es... no digamos que sea... pe- “+ro.w. en fin... asi, asi... Una Cosa...” Eugenio. :Adwmisible? Facundo. Me das palabra? Górcientei=Térenzol ' eroión ESCENA UL DICHOS. —LORENZO. Lorenzo. (A D. Eugenio.) Señorito, venia con la respuesta... Eugenio. (En voz baja.) Chit! calla!... Despues me dirás... 4
e ma , 9 Facundo. Pr pronto, tráeme un coche, una berlina, un boi Lorenzo. Tres carruages?- Facundo. No, borrico; me he de meter en tres 4 un tiempo? Uno de ellos, cualquiera. Lorenzo: Voy corriendo. (Vase.) Facundo. Lo que esté mas pronto.— Estoy contentísimo «de mi ocurrencia; verás, verás como al fin te casas, y “vives como un patriarca. : Eugenio. No gaste usted esas bromas, tio, que son pesadas. BP : Facundo. Aqui no hay bromas que Hans ; al contrario, tú eres quien debe despedirse ya de bromas y de calayeradas, y de esos amigos que te traen vuelto el juicio.—Ah , dime: á qué hora ban de venir á comer? Eugenío. Pues no dice usted que no los puede ver? Facundo. Que no los quiero ver. Pero si los has convidado! Has encargado ostras, que es cosa riquísima; y vino de Champaña, que es lo. mas delicioso! (Mudando de tono.) De modo, señorito, que nunca saldremos de comilonas?... Y 4 qué hora, á qué hora? + Eugenio, A eso de las cuatro. Facundo, Bien; entre tres y cuatro... Hemos rad tan temprano... Y quiénes son los que vienen? Eugenio. Los de siempre: Luis, Mariano, Ramon... Facundo. (Tomando el sombrero.) Buenas piezas! Alborotadores, siempre disputando de dl nd todo, Me fastidia esa manía de apostar ! Eugenio. Y Luis pierde siempre. Con sus dos onzas del otro dia pago hoy la comida. : Y Facundo. Pues siendo él dejes +: li yor á hacer ganas de comer. - Eorenzo. (Saliendo.) Señor, abi está la berlina. Facundo. Voy allá.— iS Eugenio. Qué seria de tí si no tuvieras ún tio tan diligente... tan formal como yo... tan enemigo de bromas... (4 Lorenzo.) id que las ostras seán, frescas! (Se va.)
16 María. Fuimos juntos! Mz Eugenío. Por eso me exigió que. no o fuera y $ y tambien me juró ayer mañana... Maria. (Fingiendo ia ri ríendo á hurtadillas) Mu-. ger infame! Eugenio. Engañar á una criatura, llena de ilusiones, como es usted! María. Esa es una vileza! h Eugenio. Y á mí?... y María. Oh!... 4 usted?... Eso no tiene. par don! Eugenío. Voy ahora mismo y la alboroto la casa!. María. (Aparte.) Qué diablura!... va 4 averiguar que es mentira! —Qué está usted diciendo? Ese > camino. Eugenío. Cómo no? 7 Maria. Como que entrará usted furioso... pabtío voces, lagrimas, amenazas... habrá aquello de «traidora!» — «Yo no te he hecho traicion.» —«Puedo probártelo.» ' —«Eugenio! Eugenio! eso no es mas que un pretesto para dejarme porque ya estás cansado de mi.»— «Ojala fuera cierto.» -— «No lo estás?... Ah! pues cómo dudas de quien tanto te adora?» — «Es verdad?... tú me adoras?... Ah!...» Y aquí entran las satisfacciones... las esplicaciones... los nuevos juramentos... los abrazos... la... vamos, vamos, digo que no es ese el camino. Eugenio. AS Demonio de mucbacho!... lo que sabe!... parece mas corrido que un hombre de 30 años! María. La venganza debe ser sangrienta! Eugenio. Es verdad. : ; María. Cosa que la escueza. Eugenio. Sí. : María. Y que la APORga En ridículo con el público. Eugenío. Eso es! eso es!... Es usted admirable!... Casi me alegro ahora de este chasco, porque es un lazo mas que nos une y estrecha... Ab! venga un abrazo! María. Chit!... quieto, quieto!... Eso de abrazo... yo no los doy asi, no mas... necesito ¡pruebas de amistad muy íntima... Eugenío, (Aparte.) Este joven es un loro! ' e . y o
947 148 DICHOS. ROSA. ¡02 pe “Rosa. Señor Don Eugenio... aquella persona... pregunta por usted... abajo está, en un coche. a media 2024) Es Doña Luisa. HE Eugenio. Luisa , María. (Aparte,) A Dios! cayose la casa á cuestas!,.. ahora lo descubre todo! Eugenio. Ha visto usted que descaro! Rosa. Que no deje usted de bajar... que tiene] prisa... que ella le esplicará. 4 usted... Qué sé yo lo que me ha dicho! Eugento. Bien; que suba. Yo:la confundiré en presencia de usted. María. No, no; yo no ECO verla. (Yéndose.) Eugenio. Pues yo bajaré, y la baré entender... María. Otra tontería! lr á escuchar las mentiras que inventará! esponerse á caer en el lazo! —No señor, usted no entiende estas cosas, y yo no le abandono. —(.4 Rosa.) Di que Dou Eugenio ha salido. * po Eugenio, No; que está almorzando con unos amigos, y no quiere bajar. María. Aguarda. — Lo mejor es una carta de rompimiento que la confunda... es decir, dos cartas á un tiempo; una de usted y otra mia. Ese será un golpe que la hunda?! Eugenio. Magnífica idea! — Aguarda un poco Rosa. — (4 María.) Póngase usted ahí. (Le indica la mesa.) Tome usted tintero... . María. (Sacando un libro de memorias.) No: yo la escribo aqui con lapiz... esto es mas humillante... mas seco. Eugenio. (Sentándose.) Pues yo escribiré aqui. Qué la diré?... quisiera encontrar palabras que fueran rayos!... ¿que la hicieran saltar por la ventanilla! María. (Escribiendo.) dd Eugenio. (1d.) «Monstruo!.. Mirian «He averiguado su dial de usted...» Eugenio. «Me descubierto su teje-maneje...» Maria. «Y me doy el parabien...» Eugenio. «Y te doy la enhorabuena...» E María. «No quiero satisfacciones...» Esto en lebras idas *
18 Eugenio. «Lo sé todo...» Este todo, subrayado, María. «No quiero volver 4'ver 4 edo o» Eugenio. «No me escribas... María. «Deje usted de perseguirnos.» — Nos , en plural, Eugenio. «A Dios, perjura» María: «A Dios, coqueta.» : ; Eugenio «A DOS patrona de hnbdess (Riendo) Ah, ah!... Patrona!. ». patrona!... . María. Perfectamente! * Y. ido. Eugenio. (Cerrando la carta.) Se muere de un: sofoco! María. Esto se llamaun pasaporte! (4 Rosa, aparte, dándole una moneda y guardándose la ae) Toma, y haz como. si llevaras. mi carta: cuidado. : Rosa. (Aparte.) Qué embrollo es este! e Eugenio. (Dándola la carta.) ¡La alas anda volando. - $ ESCENA XI DOÑA MARIA, DON EUGENIO. . o- María. (Aparte.) El primer golpe ya está dado: continuemos nuestro plan.—Con que, hasta la vista: tengo mas diligencias que hacer... > Eugenio. Ya se va usted?... “No señor: O poRA de las pruebas de amistad que nos hemos EOS es a que coma usted hoy conmigo. María. Tendria mucho gusto en ello; pero... Eugenio. Justamente he convidado unos amigos.,. le: presentaré á usted á ellos como al preferido... porque no sabe usted hasta qué punto le quiero! - María. Vamos!... que algun rencorcillo me guarda usted! Bugenío. Por lo de Luisa? No: mi palabra de honor!... Todo lo contrario: estaba ya deseando, si le he de decir á usted la verdad, una ocasion de romper con ella. Porque... hablemos francamente: hace unos dias que estoy loco por otra. : María. Calla! tiene usted amores de reserva? Eugenio. Sí: una joven á quien no he visto la cara... María. Y de qué se ha enamorado usted? Eugenio, De todo lo demas: del talle, del pie, de la mano... Es celestial: estoy perdido de amor!
se] María. Vaya! es usted muy combustible! Eugenio. Cómo ha de serlOh! y lo que es esta vez, me parece que es una pasion verdadera, eterna, la “que me ha inspirado mi divina Aurora. María. Aurora! Cómo es eso? ; Eugenio. Asi se llama mÚdulce desconocida: es lo único que sé de ella, el nombr e. Dos veces la he visto... una en el Prado... como una e raician mágica... cubierta con un! ES velo... María. (Aparte) Es posible! Ln pues yo no creí que habia reparado... 5% Eugenio. Y otra vez, ayer, en la fonda de Genieis. María. Y está usted cierto de que era la misma? Eugenio. Oh!'sí lo estoy tu. No hay dos cuerpos como AE en todo Madrid. Si viera usted que aire tan elegante !... «qué andar tan magestuoso!... qué o de ninfa aérea sobre humana... Maria. (Aparte.) Válgame Dios!... ya no le lengo tanta cólera como antes! Eugenio. Créame usted! estoy seguro de que su talento y su hermosura deben corresponder á su lindo talle. . María. (Aparte.) Y discurre con mucho juicio! Eugenio. No hay sacrificio que no hiciera por ella! María. (Aparte.) Está enamorado!... esa es la venganza que yo buscaba! —Dice usted quese llama Aurora, y comió ayer en la fonda de Genjeis?... Ah!... ya la conozco! Eugenio. La conoce usted? María. Mucho! z Eugenio. Mucho? Déme usted un abrazo!... María. (Desciándole.) Dále con el abrazo! Eugenio. Usted la conoce ?.. Ya no me separo de usted + en y noes verdad que es un tesoro?... un prodigio?... una deidad ? ; María. Pé!... Sil... confieso que... 4 la verdad... no le falta algun mérito... Eugenio: Algun mérito!... María. Pero le aconsejo á usted que no piense en ella, Eugenio. Por qué? Es casada ?... E ' María. No, no es casada; perO... a . Eugenio. Tiene compromiso?.. No me importa: ella me preferirá asi que llegue 4 saber cuanto la amo! Y digame
20 usted; diste usted sus Circunstancias, su clase... su familia... A María. Amigo, yo no gusto de publicar... Eugenio. Mombre! esa reserya es ya estremada! Entre amigos!... Quiere usted pre en 'su casa?.... re= -cibe gentes? : María. Sí, si; le presentaré á ustál —Hablaremos de esto mas despacio. Por ahora, A ey Eugenio. ( Deteniéndole.) No señor!... he dicho. que no le suelto á usted... y ahora menos! Amigo mio, usted será mi salvador: mi tio quiere absolutamente casarme con una Doña María... qué se yo qué diablo de. IMUger to. tan horrible como su nombre! 300 María. Y usted la aborrece? oe Eugenío. Tanto como adoro á mi hermosa desconocida! María. (Aparte.) Esto se va complicando. aye Eugenio. Yo la he puesto en ridículo, y mis amigos mé ayudan... usted me ayudará tambien, eb? diremos pestes de ella: quiere usted? ye María. Con mucho gusto. ; Eugenio. Se la pondremos 4 wi tio que no baya por donde «cogerla. + y al mismo tiempo ensalzaremos á las nubes á mi hermosa Aurora. Esa es la única pus que amo y que amaré toda mi vida! María. (Aparte.) Vamos! tiene buen fondo. Eugenio. Calla!... aqui están ya mis amigos! Ni $ ESCENA. XI DICHOS. D. LUIS. D. MARIANO. D. RAMON. Luego LORENZO: y ROSA. Los tres. Mola, Eugenio! Eugenio. Esto se llama ser puntuales. Luís. No bay reloj mas exacto que el estómago, y aun no está puesta la mesa? Eugenio. Sí: en la sala de adentro.—Lorenzo, y mi tio? Lorenzo. No ha venido todavia, señorito. Luis. Pues que vayan abriendo las ostras, y echa docenas; yo soy voraz! (Viendo á doña María.) Eugenio, Eugenio! quién es ese estudiantillo? Eugenio. Don Carlos Aguilar, á quien esta mañana debí A ge
, Ñ / a 55 | servir de padrino en un desafio... UN Joven de mucho provecho, y grande. E mio. (4parte 4 doña María.) Los tres was cala >. de Madrid. María. (Aparte.) Ya se le conoce! (Saludando.) Caba- Merós... (Aparte.) Este escaparia! 4 Luis. (Aparte á sus amizos.) Qué figurilla de novato!.... Es preciso ponerlo alegre, y será un buen lance! Mariano. Sin. y ambien'al tio. Ramon. Es verdad, altio! que cuando se achispa se pone célebre. al Luís. Lo que es ese no necesita que nos empeñemos, Mariano. Lorenzo, saca el cajon de los cigarros. Lorenzo. Voy allá. (Saca un cajon: los tres amigos se acercan á la chímenta y se BenaR á fumar.) Rosa. (Aparte á Eugenio y á doña Maria.) Ya le dí las cartas 4 doña Luisa. Eugenio. Es verdad! Sl Maria. Y qué dijo? Rosa. Queria subir á la fuerza... se puso furiosa, María. Lloraria mucho, eh? Rosa. Toma! bizo tantos aspavientos!... Pero Juego de repente dijo, dice: «Vaya! pues no soy yo poco tonta!... ya se le pasará el enfado y me vendrá á buscar» Eugenio, Mola!... eso dijo? Rosa. Y le Sl al lacayo: «al Prado, muchacho.» María. Pues! á coquetear con otro. Eugenio. Mejor! no hablemos was de ella. (Se separa.) Rosa. (Aparte á doña Moción De usted no he dicho nada, señorito. ¿ Maria. Bien: yo te gratificaré é. (Hase Rosa. ) ESCENA XIL DICHOS. DON FACUNDO. 4 > > Í Facundo. Lorenzo, y las ostras son frescas? Los tres amigos. Oh! señor don Facundo! Facundo. Salud y buen apetito, caballeros! Lo que es yo no lo traigo pequeño. .... Luís. Y cómo va ese valor? de Facundo, Bien; pero vengo muerto de haíibre y es pre- ¿A . entra buena gente! Cómo me
22 od ciso proveer al instante A esta necesidad. Ademas, señores, sepan ustedes que To mida de hoy es para celebrar una gran solemnidad! Todos. Cuál? EE Facundo. Mi sobrino Eugenio, que está presente, los convida á ustedes para darles parte de su casamiento. Eugenio, Tio, por Dios! ya le he dicho 4 usted que no gaste esas bromas, que son pe y meva á hacer mal la comida. Facundo. No te hará. Con las copas en alto se publicará la noticia, . Todos. Bien por el tio! La Facundo. Ya no puede volverse atras; me La dado su palabra, y ademas traigo buenas nuevas... capaces de hacer subir los fondos un diez por ciento. Eugenio, Cómo? qué? Facundo. No lo digo hasta los postres; y cuando sepas la noticia caerás de rodillas á mis pies, pidiendo la mano de la que tanto has puesto en ridículo. Eugenio. Ba, ba! - María. (Aparte.) Qué querrá decir? Eugenio. Vamos tio, dígalo usted. Facundo, Nada, no lo digo. Señores, quedan ustedes convidados á la RES (Fiendo á doña María.) Calla! Otro amigo de nuevo cuño? Los buscas ahora entre los chicos de escuela? | Eugenio. Es el joven de anoche., . el del lance de las máscaras, Facundo. Ah! ya. (Saludando á doña Marta.) CabalHerito... Son María. Me venido á dar las gracias á su señor sobrino de usted, pero no me ha dejado marchar... ' Facundo. Ma hecho muy bien mi sobrino. (4parte.) Tiene buena pinta el chico: parece juicioso y poco amigo de francachelas...—Lorenzo, has subido los vinos ? Lorenzo. Sí, señor. . Facundo. Hay es preciso darnos una buena, por despedida; comer y beber hasta no poder mas! E Todos, Aprobado! María. (Aparte.) Ay, Dios mio! dónde me he metido! Luis. (Dándola en el hombro.) Mocito, Veremos qué tal lo hace usted! A 0%
23 María. Señores, yo no puedo: ya le he dicho al señor don Eugenio los motivos: nO 1 me es posible. (Féndose.) Eugenio. Eh, traicion! que se escapa! Cerrad la puerta! (La traen y la detienen entre A Marica (Aparte.) A estamos !. qué imprudencia la mia Luis. Aquí firmes! 4 Facundo. (Muy alegre.) Hasta las db de la noche! María. (Aparle,) 1 Dios mio! y.mi tia que me espera ! qué dirá! Ny Mariano. Aqui á destripar botellas de qdo Ramon. A beber ponche! : Facundo. Y á contar cuentos verdes! María. (Aparte.) Dios me favorezca! —Señores, eso no! Facundo. Por qué no? Entre hombres solos... Eugenio. Es claro! Facundo. Y la cancion aquella... Luis. Aquella tan atroz!... Facundo. Esa, esa! que quiero aprenderla. Luis. (Riendo.) Asi le educaremos. Facundo. Por principios. Maria. (Aparte.) Yo estoy asustada! qué conta estos! Lorenzo. La sopa está en la mesa. Todos. Viva! Eugenio. A comer, señores! Facundo. Vamos, vamos. (Dirjense ú la sala de comer. Doña María trata de escaparse, pero lo notan y la hacen seguirlos por fuerza.) : » Eugenio. Que se escapa! E Todos. Eh, adentro, adentro. ,' 4 A ” y + FIN DEL ACTO PRIMERO.
26 María. No he oido mas que ruido de platos rotos. Facundo. Justamente: ha sido un moyimiento oratorio que he tenido... 4 lo Ciceron. Dicen que he estado sublime! Yo guardaba la cosa para los postres, pero no he podido resistir 4 mi PA: María. Y qué / ? Y Facundo. Que al fin le he descubierto que su dama misteriosa del Prado y de la fonda de pais es la misma doña Maria. : María. Y ió le ha dicho 4 usted se ¿e Facundo. Toma! El agente de la misma doña Maria... que le he hecho una visita, y me ha: contado que fue él quien ayer las o á ella y á su tia á «comer á la fonda de Genieis. . ' María. (Aparte.) Maldito hablador! bo Facundo. Con este dato me he presentado en la paa E Je he hecho un discurso en E le he dicho... le he dicho... qué sé yo cuántas cosas! Pero con una lógica y una elocuencia!,.. voz clara... SONOrAa... María. Ya, ya. : Facundo. Y en la conclusion, arrebatado ya del entusiasmo oratorio... me traje LES mí una pila de platos... y Fevuelto con Jos-platos 4 mi sobrino, que se echó en mis brazos, esclamando: «Sublime tio, yo he sido un loco! Usted me hace feliz!» María. Y ha consentido ? Facundo. Solemnemente.—Soy un hombre de provecho. María. Muy bien: pero ADE usted; y cu cree usted que consentirá ? Facundo. Doña Maria? Si ya era cosa arreglada:con.su tia,.. una buena señora... doña... doña Fulana... ya. no me acuerdo del nombre... porque todavia estoy un poco.. o conmovido. Maria. Ya. Pero como despues ha visto que su sobrino de usted no pensaba en ir 4 verla... despues de haberla anunciado la visita hace nn siglo... puede que ejjA no esté muy inclinada... Facundo. Ba!... ya lo compondremos!... se se dirá. que mi sobrino ha estado malo... que se ha roto una pierna... cualquier friolera. Usted me ayudará, no Ces así? El dice que usted conoce: mucho á esa señora. María. AMONG nozco:
27 Facundo, Vamos!,.. ya me lo he figurado: si soy yo muy lince! En confianza : usted es algun pariente suyo, y ella le ba encargado que observe á Eugenio, estudie su caracter, sus inclinaciones, y la cuente luego... María. Precisamente; y por eso lie tratado de introdu: ucir- . me aqui y hacerme amigo suyo. Facundo. Calla! ahora que me acuerdo!... de máscara que me embromó anoche y me hizo tantas preguntas acerca de Eugenio... María. Era 13% y 7 Facua Calle usted!... y yo que le conté todas sus Jocuras! Ay, amigo! por Dios, no se lo diga usted á ella! Ya ha visto usted despues que Eugenio es un escelente muchacho. María. Si; que se enamora de cuantas ye. “Facundo. Pero eso no hay que decírselo á la novia: 4 las mugeres se las engaña con cualquier cosa, María. Sí, eh? Facundo, Toma! son unas infelices! Pero Eugenio es la misma constancia. . Maria. (Aparte,) La verdad es que eso eudé de la muger con quien se da. Facundo, Mírelo usted, mírelo usted!... ña loco de alegria. 4 ens Est pz DICHOS. DON LUIS. DON EUGENIO. DON MARIANO. DON RAMON, todos algo alegres, nO RENEdo que trae un cedo café y licor. , Eugento. Carlitos, sabe usted la noticia? Soy el hombre mas feliz de la tierra. - Luís. Sí; pero esa no era razon para hacernos dejar la mesa. : Eugenio. Mombre, déjame ya de mesa! Facundo. Aqui tomaremos el ponche, Eugenio. Vea usted lo que es tomar: antipatía á un nombre, sin saber por qué! Ahora el de doña Maria me parece precioso. Doña Maria! Maria !... Tiene un no sé qué de... : : * Facundo, (Echándose ponche.) De reina ada. ESCENA Iv. ; fia” ,
le... Es Los tres. Veinte! > Luís. Anda, que estás borracho! Eugenio. Que no lo estoy!... que van apostadas! —Maria= no, escribe ahí. (Don Mariano se sienta ú 1 Maríano. Andando. ; : Luis. Que te casas con la primer muger que se te presente? E Eugenio. Escribe; con la primera que pase por la calle.. (Yendo á la ventana.) Aguarda!—no,. cáspita! que esla una de la noche... y las que ahora pasan. Los tres. Ya tiene miedo! Eugenio. Miedo yo? Pon ahí: con la primer. muger que se presente á mis ojos, de aquí á nrañana por 1 ja, mañana: con la primera, sea qeu fuere, me caso! Luis. Veinte onzas? hs Eugenío. Veinte onzas, que se gastarán en una. comida. iS Luís. Sin volverse atrás? Eugenio. Palabra de honor! Luis. (Dándole la mano.) Está hecha la apuesta. Mariano. (Levantándose.) Y escrita en téminos precisos, Luis. A qué no la firma? Eugenio. A qué no la firmo? (Toma la pluma.) Sean us- y tedes testigos. (MFirma.) Ahí está. Luis. Este es tu contrato de matrimonio. Eugenio. Abora, señor tio, veremos quien es mas testarudo de los dos. ( Dahdosa caer en una butaca.) Uf... estoy muerto de sueño! Luís. Los humós de marido! j Eugenio. Aquí espero á wi casta esposa, que se presente! Los tres. Chit!... tu tio! a Bugenío. Ahora sí que va á renegar! ' ESCENA VII. DICHOS. DON FACUNDO. Luis. Calla! Don Facundó!... no se ha acostado usted? Facundo. Me he acordado de que no he tomado café! y - ademas, quién duerme con la bulla que meten ustedes! Luis. Es que estamos celebrando su triunfo de usted. Facundo, Cómo es eso? 3 Mariano. Ma salido usted victorioso Ramon. Se ha rendido!
35 Luis. Mañana se casa. Facundo. Es posible!... Y con quién?... Mariano. (Dándole el papel.) Lea usted. - Eugenio. ( Medio dormido. ) No lo sabemos á punto fijo... ya se presentará... usted se empeñó... Facundo. (Despues de leer.) Estoy durmiendo!... cómo es esto!... con la primera que se presente? Luis. Justo! Con la primera, sea quien fuere. Eugenio. Lo mismo me da una que otra. — Ya ve usted como le obedezco. : Facundo. Esto es un desatino!... Venga... (Quiere coger el papel: pero Don Maríano se lo guarda.) Vamos, basta de bromas! . Los tres. Nada! nada! A Luís. Usted le dejó en libertad de elegir muger. Facundo. Pero no para esto!... Eugenio. Vaya! nunca está usted contento! — Buenas no= ches, tio. ; ) Facundo. Esto no lo permito!... Mariano. May una apuesta hecha. Ramon. Y firmada. o Luis. Veinte onzas de oro, : Eugenio. Y mi palabra de honor. Facundo. Dios me favorezca! Ñ Luís. Nada! es cosa sencilla; la primera muger que vea de aquí á mañana. Y para que no haya trampa, mire usted... nos instalamos en esa sala: todavia hay ponche sy cigarros. : Facundo. Pero, Eugenio!... pero, señores!... Máganse ustedes cargo... : : Eugenio. (Durmiéndose.) Ya le he dado á usted gusto... si me sale mal... nsted tendrá la culpa. — Hasta mañana. (Se duerme poco á poco.) Luis. Pasaremos el rato redactando las esquelas para dar parte de la boda. ; Facundo. (Dejándose caer en la otra butaca.) Ay! á ini me va á dar algo! Luis. (Llevándose á los otros dos.) Vámonos, vámonos!... Ah! ah!... el tio!... cómo se ha quedado!... (Se va riendo, sv
Y ; 36 ESCENA VIUL DON FACUNDO. DON EUGENIO dormido. LORENZO llevándose el ponche Ze licores, Facundo. ( Eccantándose.) Dios de Israel! !... Con Ja primera que se presente!... Esto es increible... vamos, no habrá en el mando nadie que lo erca! (Llamando á su sobrino.) Eugenio!... sobrino! está como un plomo!... - He aquí las consecuencias de su vida regida Y (En tono lamentable.) Lorenzo! Lorenzo. Señor. o | Facundo. Esto se llama un tio digno de compasion! Anda... súbeme una taza de té.... Me ba hecho daño la comida. Lorenzo. Mejor seria una copita de aguardiente, señor. Facundo. Mejor es nada! nada! —Pues señor, yo me instalo aquí, y no dejo asomar por esa a ningun bi=. cho con faldas. (Repentínamente.) Ay! qué ocurrencia! Voy á hacer que se le presente la primera Doña María. Lo que han dicho de ella es una calumnia... estoy seguro de ello. Poma! me lo hubiera dicho el agente. Sí, si: este va á ser un golpe maestro! Oh! señores mios!... yo les enseñaré á ustedes!... Lorenzo!... estás abi? Lorenzo. Si señor, aqui estoy. Facundo. (Trayéndosclo á su lado.) Mirar vas o mismo á la calle de la Luna... .. Lorenzo, A la calle de la Luna?... Pero señor, si ya es tan tarde! Facundo. No importa: toma un sereno, Calle de la LN na... ya sabes, donde fuiste con aquella carta mia... Lorenzo. Ya sé. Facundo. Pregunta por la señora mayor. Lorenzo. Bien está. Facundo. Y la dices... 4 la señora mayor, que mi sobrino consiente en la boda consabida... Lorenzo. Con la señora mayor? . Facundo. ( Dándole un envíon.) No, animal! Con su sobrinaz pero que para efectuarla... cneciole bien de esto: que para efectuarla es indispensable que su sobrina... Dóna María, venga aquí ahora mismo. Lorenzo. Ya estoy : la que vino á tomar el cuarto... Facundo. Que venga abora mismo, estás? Y cuenta con media onza , si la traes. Lorenzo. Media onza! Vaya!... me la traigo de los cabezones!
: PE 37 DA Y dí que me cda té... Ab! y queno dejen entrar á nadie que pego por mi sobrino... sobre todo, si es muger. Lorenzo. Pero la lavandera. si TO ?... hoy la toca... Facundo. No, bárbaro! que no la dejen entrar! Anda. (Yase Lorenzo.) Podia casarse con la lavandera ! ! Eugento. (Soñando.) od novia!... la novia!...' LRÚROA Si! la novia!... ya verós qué novia! Dichoso sobrino! qué pesadumbres me dá! (Cerrando las puertas y balcon.) Ahora! lo cierro todo... y aunque venga Ja em- a peratriz de Marruecos... no mete aquí las narices. (Lla- - man á la puerta.) Calla! ya empiezan los sustos! (Llamy E man olra vez.) Quién está ahí?... no es nadie. iso María. (Dentro.) Señor don Facundo! E Facundo. Ah! es el primito; este puede ayudarme, que es muchacho de chispa. (.A0reg.) Entre usted... entre us- + ted... Viene usted solo? E IO ESCENA 1X. e tE "DON FACUNDO. DORA MARÍA. SA e, (Saliendo.) Si señor: por qué lo: pregunta usted! “Facundo, Porque no viniera con usted alguna muger... No veo mas que mugeres!... Estoy aterrado! María. Cómo:es eso? Facundo. Pormi sobrino. Si usted supiera!... Maria. Chit! mo Je dispierte usted! No quiero hablarle: de usted sola queria despedirme y dejarle esta carta... porque estoy obligado á justificar 4 mi prima, Facundo. Todo es una calumnia !... Bien lo dije yo sicm-- pre! Pero el pobre Pero bien castigado está: Mirelo usted! : : Maria Está durmiendo muy unido. Facundo. Sí, le parecerá 4 usted. Tiene la espada de Damocles oigan sobre su cabeza. Maria. Qué quiere usted decir? "acundo. Y colgada de un cabello! La mayor desgracia, María. (Con interes.) Una desgracia! Facundo. Le contaré 4 usted, (Va á buscar una silla.) Eugenio. (Soñando.) Querida Aurora! María. ( Aparte.) Mun piensa en mi! Mejor! cuando se despierte encontrará esta carta, ón á ponerla en la butaca.)
AMS. 33 ] Eugenio. (Cogiéndola la mano.) Ah! no te separes de mí! (La carta se cae al suelo.) María. (Con un grito ahogado.) Ah! Eugenio. Ya sabes cuanto te amo! Facundo. (Viniendo con la silla.) Ya ve usted qué sueño tan agitado! Maria. (Relirando con cuidado la mano.) Pero en fin qué le ha sucedido? “$ Facundo. Que de un momento 4 otro le puede caer encima una teja... un rayo! ESCENA X. de DICHOS. ROSA que sale con el te por la puerta q DORA maría dejó entreabierta, Rosa. Señor, aquí está el té que usted ha pedido... Facundo. (Asustado.) Ahí está la teja! cid Qué buscas aquí?... responde! Rosa. (Asustada.) Yo... Señor... Facundo. Calla!... calla!... Dios mio! si se despierta!.., con sernejante Maritornes! (a Rosa.) vete!... vete?... Rosa. (Alurdida.) Pero es qué... ; María. Pero qué enfado es ese? *! : Eugenio. ( Despertando.) Qué bulla es esta? Garlos aquí! lo. estoy soñando? Facundo, (Tapando á Rosa.) Si... sí... Carlitos. el mismo. (4 Rosa en voz baja.) Vete, bruja!... (4 Eugenio.) Carlitos... que venia... (4 Rosa.) No te vas?... Rosa. Si dsted me empuja... (Se le cae al suelo la taza.) Ay! Ay! Eugenio. (Viéndola.) Qué veo!... Rosa!... Ay! SRA do de mí!... y la apuesta! * Facundo. (Desesperado.) Ya la ha visto! Somos perdidos! (Dentro.) Quién lama? Facundo, Ahora vendrán los otros al ruido! (4 doña María.) Carlitos... hágame usted el favor de tirarla por el balcon. eE Rosa. Vaya una idea !... que es piso segando!. María. Pero por qué es todo esto? Facundo. Por una apuesta: si o Aa la vé está ¿bli gado á casarse con ella. Luís. (Dentro.) Don Facundo! Facundo. Ellos son!... vamós á cerrar la puerta, '
% Y 39 María. Casarse con la criada!... Eh! esta es una familia de locos! (Se va por la puerta del foro, y echa la llave por fuera.) Facundo, (Echando el carro á la otra.) Eh!... esa no... no la cierre usted!... Nos ha encerrado!.,. (4 Rosa.) vete!... vete!... Ó te ahogo! Rosa. (Corriendo de unlado á otro. ) Socorro!... Socorro!... quién me ampara? / rió (Hand 2 Amigos!... he oido una voz de muger! Facundo. (Gritando.) Es mentira!... Soy yo... que estoy cantidad (Canta.) «Socorro! Socorro!... Quién me ampara!» (A Rosa, en voz baja.) Infame! si no te VAS... Rosa. Pero por dónde? Facundo. Métete en ese armario, Rosa. Yo no cojo ahí! Facundo. (Ex2pujándola.) Sí cojes... estrechándote un po- CO... Rosa. Quiere usted que me ahogue!... Facundo. ( Metiéndola y cerrando.) Yo te daré propina. (Va á abrir.) Eugenio. Pero, tio, esta es una trampa! - Facundo. Calla, infeliz! por el honor de los Chinchillas! (Abre la puerta.) ESCENA 1X. DON EUGENIO, D. FACUNDO, D. LUIS, D. MARJANO, D. RAMON, ROSA, en el armario. ' Luís. Apuesto otras veinte onzas á que habia aquí una' muger. Facundo. Digo que no: era yo que ari cantando. (Canta.) Socorro!... Socorro!... Luís. No señor: yo he oido voz de muger. Facundo. Si es que yo canto de tiple. - Todos. Buen tiple!... Ñ Luis. Señores, nos están engañando! Apelo á la veracidad de Eugenio. Eugenio. ona me he estado durmiendo... y todavia... (Restregándose los ojos.) Luis. Pues señores , reconocimiento general. Facundo. Eh! no sean ustedes pesados! Vamos , vamos... á jugar unas mesas... 4 tomar el fresco...
40 Luis. (Viendo la carta en el suelo.) Calla!... un billetito cerrado! Eugenío, (Tomándolo.) Un billete... para mi!... (Lo abre.) Luis. Luego. muger ha venida luego muger hay aquí: 4 buscarla, Facundo. (Poniéndose delante del armario.) Registrénme ustedes... aquí estan mis bags Los tres. (Registrando el cuarto. ) Ahora veremos!... Eugenio. (Despues de leer.) Qué he Jeido!... mi hermosa desconocida!... Aurora! disfrazada de hombre para e servarme!... Ah, cuánto ingenio!... cuánta gracia! 28 (Besando el billete, ) No hay eee dióhe Estoy decidido! Facundo, (Acercándose á Eugenio.) Qué es eso? Luís. (Abriendo entretanto el armario.) Aquí está!... mírenla ustedes! ' Todos, Rosa! Luís. Rosa matutina, que se abre al salir lasaurora! Eugenio. Cielos!... y wi apuesta! Facundo. (Cayendo en una silla.) Ya tengo cólico! Rosa. Señores!... yo soy inocente!... Los tres. (Riendo.) Ab, ab, ab! Lurs. Cómo diablos estás pen escondida ?... Rosa. Ay! Jesus! en el cuarto de un hombre !... qué van. ES pensar de mí! Luis. No te aflijas, encantadora Rosa, CURA la fortuna te sonrie. (Dándola la mano.) EN acá, que eres dig- _ na por tu talle, por tu elegancia, de la suerte que te está4 destinada. : Rosa. Dios se lo pague á ustedes. : Facundo. Eh! señores! supongo que esa no cuenta? Eugenio. Por supuesto que no! — Y ahora declaro... Luís. Como que no cuentas? Podrán ustedes probarme que Rosa no forma parte de la mas hermosa mitad del | género humano? : Rosa. Sí señor, que soy del género humano. Luis. O será que ella no quiera contraer el santo matrimouio ? Rosa. Si señor, vaya! pues si estoy rabiando... Eugenio. Bien ; pero... Luís. O será que ya esté casada? «Facundo. (Aparte á Rosa.) Di que sí. Rosa. No señor, que soy doncella. Luis. Noerestúla primera que Eugeaio ha vistoal despertarse?
Rosa. Yo lo creo! si estábamos di solos. E “Luis (Alzando la voz.) Está hecho el juego! Eugenio : 'se casará contigo. Rosa. ( Aturdida.) Don. genial... Santos del: cielo! yo estoy en babia!... Ay! qué fortuna?... Luís. Honor 4 los esposos? , Los tres. Vivan los. novios! Eugenio. Señores, poro á poco... esto es abusar... Facundo. Son atroces! Rosa. (Acercándos. se con aíre pudonoro $0.) Señor don Eugenito, no tenga usted reparo, que yo seré cariñosita y fiel... Facundo. Quítate de en medio! vivora. Rosa. Vaya! pues no la ha tomado hoy el yiejo conmigo! Qué le he hecho yo á usted? Luís. O te casas con ella, ó me das las 20 onzas. Eugenio. Veinte mil te ve primero! Teniendo una muger que es un ángel! mi O OY Mariano, prestame veinte onzas. Mariano. Con mucho gusto lo haria; pero no tengo un cuarto. Eugenio. Tio!... por última vez?... Facundo. Veinte onzas! Eugenio. Para salvarme. Facundo. Veinte mil diablos que te lleven! Si fuera Para casarte con Doña María!... pero... . te f A ESCENA XIL A 7 s Ea / O DP DICHOS. LORENZO» LS ; 7 Lórenzo; (Hijadeando,) Aquí la traigo?! + Facundo. (Voloiéndose.) Dónde? Lorenzo. En el bolsillo! Facundo. A doña Maria ? Lorenzo. No señor; la respuesta de la señora mayor. (Le da una carta.) Luis. Hola! Usted la mandó venir?... Segunda trampa! ! Lorenzo. (Aparte á Rosa.) Me he fdo media onza para nuestra boda! Rosa. (Gon dignidad.) Hágame usted el favor de no pro= pasarse contigo. i Lorenzo. Qué es eso!... ya no quieres que nos casemos? Rosa. Tengo otra proporcion mejor: me caso con el del número 10,
G 07 Lorenzo. (Ríendo,) Con don Eugenio? Facundo, Esta es otra! Eugenio. El qué ? Facundo. (Leyendo.) «No sé qué recado es el que usted me envia, ni puedo decirla á mi sobrina que vaya, porque desde ayer que fue > ver á usted mo ha vuelto á casa.» $e Eugenio. Desde ayer! 0% Facundo. Que vino 4 vernos! Y Eugenío. Ya caigo!... era él!... era ella la Facundo. Quién? £ Eugenío. La divina Aurora; la” PElMenA. que. he visto! Rosa. No señor: la primera bé sido yo: aqui no habia nadie mas que el señorito ese del número 9. Eugenío. El número 9! ES A Facundo. Ay, qué rayo de luz! Eugenio, Me he salvado! Los tres. Cómo es eso? Facundo. (Abrazando á Eugenio.) Sobrino mio, Carlitos será tu esposa. Luís. Se«ha vuelto Joco! Facundo. Pero cómo la desenfadaremos ? Ya. se habrá marchado... Eugenio, (Aparte, mirando á la puerta secreta.) Sospecho que no: cualquier cosa apostaria á que nos está escuchando. Si yo pudiera hallar un medio para asustarla y hacerla salir. (Recorriendo la escena con gran desesperacion.) Sí, tio, sí! tiene usted razon! Ya la be perdido!... y por culpa mia! Ab! supuesto que no he de volverla 4 ver, para qué quiero la vida! (Vendo á sacar las pistolas.) Todos. Qué vas á hacer? Facundo. (Asustado.) Deja esa pistola, deja esa pistola ! Eugenio. No hay que detenerme! quiero morir! (Dispa= ra al aire.—Abrese de golpe = puerta secreta y se “oye un grito e muger.) Todos, Qué veo! ESCENA XII. 1 . Y DICHOS. 'DOÑA MARIA, de mUuger-. Y Maria. (Pálida de terror.) Cielos!... Qué ha sido eso? s
3 Eugenio. Nada, señora: lMamarla á usted... como E los náufragos cuando van á perecer. María, (Con la mano en el corazon, dejándose caer- en una silla.) Ayto n no me ha quedado sangre en las venas ! Facundo. (Cayendo del: mismo iodo en otra silla. ) yt á4 mí me sucede dos cuartos de lo mismo! | Luis. (Mirándola.) Es-el Carlitos! Eugenio. Mi hermosa desconocida, RoJo: El señorito del número: 9, vestido de muger! Facundo.. (Levantándose y vendo:á á darla la mano.) La señora doña Maria! María. Sí señores: soy todo eso que ustedes han dicho. Y agradezco al señor don Eugenio que me haya presentado esta ocasion de justificar á doña Maria... Eugenio. Ah! no crea usted... da (Saludándola.) Señora, yO... Maria. Nada de disculpas: ustedes tenian motivos para creerlo. (Mirando con malicia á Eugenio.) Doña Maria es una muger rara... ridicula.,. Eugenio. (En actitud suplicante.) Ah! Señora... María. Una tonta, sin modales, sin mundo... Eugenío. Por compasion!... María. Que se viste de hombre, que se va á una fonda y toma un cuarto para cierto joven, primo suyo... “Ah! es una loca... conyengo con ustedes. Pero bien merece que usted la disculpe, señor don Eugenio, puesto que le libra de un enlace que usted miraba con aversion, y que viene en persona á devolverle su palabra, Eugenio. Al contrario, señora. Ese enlace lo quiero, lo deseo, lo solicito de rodillas!. Facundo. (Arrodillándose tambien al otro lado.) Y -yo tambien. Eugenio. Si usted se niega, seré capaz de todo, Facundo, Y yo tambien. Eugenio. Me mataré. . Facundo. Y yo tambien...—Digo, no; eso no. (En voz baja.) Por Dios, doña Maria! Mirequsted que tiene allí otra pistola cargada! E Maria. (Con un ademan de susto.) Cómo! "acundo, (Aparle.) A ver si metiéndola miedo... María. Esto es casi una violencia, MñOres! Eugenio, Si he sido cuJpable con 6 Maria, mi hermo- +