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Alfonso X y su descendencia

Salazar y Acha, Jaime de

Abstract

El autor estudia la figura de Alfonso X, rey de Castilla, y su entorno familiar. Su nacimiento y principales acontecimientos de su vida, su matrimonio y su descendencia legítima e ilegítima, haciendo especial hincapié en sus datos cronológicos y matrimoniales. Igualmente hace algunas reflexiones sobre su posición institucional en la monarquía castellana, durante el siglo XIII.

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VOLUMEN XI 2018-2019 ALCANATE REVISTA DE ESTUDIOS ALFONSÍES XI 2018-2019 Director: Dr. Manuel González Jiménez (Universidad de Sevilla, España) Secretario de Redacción: Dr. Carlos de Ayala Martínez (Universidad Autónoma de Madrid, España) Secretario Técnico de Redacción: D. Javier E. Jiménez López de Eguileta (Universidad de Sevilla, España) Consejo de Redacción Dr. Rafael Sánchez Saus (Universidad de Cádiz, España) Dr. Manuel García Fernández (Universidad de Sevilla, España) Dr. Rafael Cano Aguilar (Universidad de Sevilla, España) D. Luis Suárez Ávila (Instituto Seminario Menéndez Pidal, Madrid, España) Consejo Asesor Dr. Carlos Alvar (Universidad de Alcalá de Henares, España) Dr. Vicens Beltrán (Universidad de Barcelona, España) Dr. Rafael Cómez Ramos (Universidad de Sevilla, España) Dra. Ana Domínguez (Universidad Complutense de Madrid, España) Dr. Luis Miguel Duarte (Universidade de Porto, Portugal) Dra. Inés Fernández-Ordóñez (Universidad Autónoma de Madrid, España) Dra. 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Ángel Sesma Muñoz Universidad de Zaragoza Real Academia de la Historia 151 La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV María Antonia Carmona Ruiz Universidad de Sevilla 187 Alfonso X y su descendencia Jaime de Salazar y Acha Real Academia de la Historia 221 Afonso X e os seus Parentes Portugueses José Augusto de Sottomayor-Pizarro Universidade do Porto RESEÑAS 251 María Jesús Fuente Pérez, Violante de Aragón, reina de Castilla. Alicia Inés Montero Málaga 255 Julián Gómez de Maya, De Al-Ricotí al rector Sabater: estudios históricos sobre la Universidad de Murcia y sus antecedentes, Cristina Stancescu 260 Hipólito Sancho de Sopranis Historia del Puerto de Santa María. Desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Ensayo de una sintesis [1943] Antonio Aguayo Cobo 267 Normas para la presentación de originales en la revista Alcanate. Revista de estudios alfonsíes 273 Compromiso ético para publicación de artículos 279 Ethical commitment for the publication of articles Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Alfonso X y su descendencia Jaime de Salazar y Acha Real Academia de la Historia Recibido: 6 de mayo de 2018 / Aceptado: 6 de agosto de 2018. Resumen: El autor estudia la figura de Alfonso X, rey de Castilla, y su entorno familiar. Su nacimiento y principales acontecimientos de su vida, su matrimonio y su descendencia legítima e ilegítima, haciendo especial hincapié en sus datos cronológicos y matrimoniales. Igualmente hace algunas reflexiones sobre su posición institucional en la monarquía castellana, durante el siglo XIII. Palabras clave: Alfonso X de Castilla, Violante de Aragón, familia, hijos legítimos, hijos ilegítimos, Infantes de Castilla. Abstract: The author studies the figure of Alfonso X, king of Castile, and his family environment. His birth and main events of his life, his marriage and his legitimate and illegitimate offspring, with special emphasis on his chronological and marital data. He also makes some reflections on his institutional position in the Castilian monarchy, during the thirteenth century. Keywords: Alfonso X of Castile, Violante of Aragon, family, legitimate children, illegitimate children, Infantes of Castile. 1. Introducción La historia política de la Edad Media es en gran parte la historia de sus reyes y de sus dinastías. En efecto, a lo largo de la Edad Media española, se va a ir articulando en torno a la figura del soberano toda la legitimación política que va a hacer posible el desempeño del poder y que va a perdurar hasta el final del antiguo régimen. Cierto es que el primitivo monarca electivo asturiano fue poco más que un caudillo militar, mero primus inter pares, frente al resto de los magnates. Pero cien años más tarde, las cosas habrán cambiado radicalmente. Poco después del reinado de Alfonso III, como expresa Sánchez Albornoz, «la estirpe reinante consideraba ya el reino como patrimonio familiar, se lo disputaba con las armas 194 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] (1295-1301) y de su nieto Alfonso XI (1312-1321), murió en Valladolid el 1 de julio de 1321; con descendencia de la que vienen todos los reyes posteriores. 6. Infanta doña Constanza, nacida entre febrero de 1259 y octubre del mismo año. Fue religiosa en las Huelgas de Burgos donde falleció el 23 de julio de 128043. 7. Infante don Pedro, que fue señor de Ledesma, Alba de Tormes, Salvatierra, Galisteo y Miranda. Nació en Sevilla entre 15 de mayo y 27 de julio de 126044 y murió en Ledesma el 20 de octubre de 1283, siendo sepultado en San Francisco de Valladolid45. Había casado en Burgos el 17 de febrero de 128146 con Margarita de Narbona, fallecida después de 1297, hija de Aimerico IV, vizconde de Narbona, y de Sibila de Foix47. De ellos nació un único hijo: Don Sancho, llamado el de la Paz, señor de Ledesma, que murió sin descendencia en 1312. 8. Infante don Juan, señor de Valencia de Campos, hoy Valencia de Don Juan, Oropesa, Ponferrada y Castroverde, tutor de Fernando IV y Alfonso XI, alférez mayor (1277-1284 y 1312-1318) y mayordomo mayor del Rey (1284-1285)48. Nacido entre 22 de marzo y 15 de abril de 126249 y muerto en el desastre de la Vega de Granada el 25 de junio de 131950; sepultado en Santa María de Burgos. Casó dos veces: la primera en Burgos el 17 de febrero de 1281, el mismo día que su hermano don Pedro, con Margarita de Montferrato, hija de su cuñado el marqués Guillermo VII y de su primera mujer Isabel de Gloucester. Ella había fallecido en 1286 43 Ni Flórez ni la Crónica del Rey citan a esta infanta Constanza. Los autores que han tratado de su enterramiento en Las Huelgas la han supuesto hija natural de Alfonso X, pero no creemos que haya ninguna razón de peso, máxime cuando la cita la Crónica de Jofre de Loaysa, como nacida entre los infantes don Sancho y don Pedro. Tal vez la atribución como hija natural se deba a que su inscripción sepulcral no le da título de infanta, sino el de «nobilissima Constancia (…) filia illustrissimi Allefonsi regis Castellae et Legionis». Ver Ricardo del Arco, Sepulcros de la Casa Real de Castilla, Madrid 1954, 265. 44 Antonio Ballesteros, Alfonso X..., 294 y documento número 463, 1082. 45 Henrique Flórez, Memorias de las Reynas..., II, 526. 46 Manuel González Jiménez, Alfonso X el Sabio, Barcelona, 2004, 340. 47 Luis de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Lara, Madrid, 1697, I, 176 y ss. 48 Jaime de Salazar y Acha, La casa del rey de Castilla y León en la Edad Media, Madrid, 2000, 379, 435 y 436. 49 Ver Antonio Ballesteros, Alfonso X..., 346, y Braulio Vázquez Campos, Los Adelantados mayores de la Frontera o Andalucía (siglos XIIIXIV), Sevilla, 2006, 180. 50 Crónica del Rey Don Alfonso el Onceno, edic. Cayetano Rosell, Biblioteca de Autores Españoles LXVI, Madrid, 1875, 183. LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 195 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] y don Juan volvió a casar poco antes del 11 de mayo de 128751 con doña María Díaz de Haro, señora de Vizcaya, hija del conde don Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, y de doña Juana, hija del infante don Alfonso de Molina. Doña María murió en el monasterio de Perales el 3 de noviembre de 1342. De ambos matrimonios quedó descendencia52. 9. Infanta doña Isabel, nacida entre enero de 1263 y fines del año siguiente. Falleció en la infancia53. 10. Infanta doña Violante, nacida probablemente en el año 126554, falleció entre el 12 de marzo de 1287 y el 30 de enero de 130855. Casó en Toledo en junio de 128256 con don Diego López de Haro, señor de Vizcaya, fallecido en 1310, con quien tuvo descendencia57. 11. Infante don Jaime, señor de los Cameros, nacido en 1266 y fallecido soltero en Orgaz el 9 de agosto de 128458. 5. Las amigas y la descendencia ilegítima Alfonso el Sabio tenía veintisiete años al casar, en 1249, como ya hemos dicho. Esta tardanza, fruto de la larga espera por la falta de edad pertinente en su prometida, coadyuvó a que el entonces infante tuviera relaciones con otras 51 Henrique Flórez, Memorias de las Reynas..., II, 526. 52 Del primero nació don Alfonso, señor de Valencia († 1315); y del segundo tres hijos: don Lope Díaz de Haro, muerto muy niño; doña María Díaz de Haro, muerta a los siete años, aunque ya prometida a don Juan Núñez de Lara; y el tercero don Juan el tuerto, señor de Vizcaya † asesinado en 1326, que dejó descendencia. 53 No hemos encontrado ninguna referencia documental de esta infanta, citada por Jofre de Loaysa y por la crónica del Rey, aunque esta última la confunde con la infanta Beatriz. 54 Nada sabemos con seguridad de la fecha de nacimiento de esta infanta, pero, si nació entre los infantes Isabel y Jaime, como afirma Jofre de Loaysa, tuvo que hacerlo en el año que señalamos o, a lo sumo, en el anterior. 55 Véase el documento de 1287, publicado con el número 147, por Mercedes Gaibrois, Historia de Sancho IV..., xci. La muerte se documenta en una donación de su hijo don Lope Díaz de Haro a Santo Domingo de Silos. Véase Marius Ferotin, Recueil des Chartes de l‘Abbaye de Silos, París, 1897, 326. 56 La boda de la infanta se produjo el mismo día que la de su hermano el rey don Sancho. Véase Crónica de Alfonso X, edición de Manuel González Jiménez. Murcia, 1998, capítulo LXXVI, 225. 57 De este matrimonio nacieron tres hijos, de los que no quedó descendencia; don Lope Díaz, señor de Orduña, muerto soltero en 1311; don Fernando Díaz, señor de Orduña, muerto en 1342, casado con doña María de Portugal; con sucesión extinguida, y doña María Díaz de Haro, muerta después de 1315, sin descendencia de su marido don Juan Núñez de Lara († 1315). 58 Véanse los Anales Toledanos III, 369, que nos informa de que el infante don Jaime murió en dicha fecha, con dieciocho años de edad, lo que nos permite conocer el año de su nacimiento. 196 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] mujeres. Un examen de las circunstancias y de las referencias documentales nos permite establecer el proceso cronológico de estas relaciones. El primer hijo natural del rey Sabio, don Alfonso Fernández el Niño59, aparece en 125460 confirmando documentos reales. Si le calculamos por entonces una edad de catorce años, habría tenido que nacer por los años 1240, es decir, que sería el primer vástago del futuro soberano, ocho años antes del matrimonio de éste. Pero ¿quién fue la madre? La crónica del rey no cita su nombre, pero el conde don Pedro61 a quien siguen todos los autores posteriores, nos dice que fue doña María de Aulada, nombre desconocido en la documentación de la época. Sin embargo, conocemos otro dato, inadvertido por todos, que nos da una pista sobre su identidad. La Crónica del Rey nos cuenta62 que don Alfonso Fernández el niño, era hermano de madre de Gonzalo Morán. Sabemos por el propio conde don Pedro63, que Gonzalo Morán era hijo de otro Gonzalo Morán, merino mayor de León y de doña Elvira Rodríguez de Valada. La 59 El nombre de este personaje nos presenta dos curiosidades. La primera, la de que por primera vez no se respetaba la finalidad propia del patronímico, es decir, que, pese a que se debería haber llamado Alfonso Alfonso, como hijo de su padre, se llamó sin embargo Alfonso Fernández. He intentado buscar documentalmente cuál fue la razón por la que se abandonó por primera vez el originario sentido filiatorio del patronímico y no encuentro otra sino que, posiblemente, a los oídos de la época les debía resultar poco eufónico que alguien se llamara Alfonso Alfonso. El sistema que se adoptó para evitarlo fue imponer al niño el mismo patronímico de su padre y no el que le hubiera correspondido. En consecuencia, Alfonso el Sabio llamará a su hijo natural Alfonso con su patronímico propio, es decir Fernández, como hijo que él era de San Fernando. La segunda curiosidad es la del apodo de niño, que tal vez se le impondría para diferenciarle de su propio padre o de otro personaje homónimo. 60 Luis de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Lara, I, 246, cita un documento del monasterio de Valdeiglesias de 1254, donde aparece por primera vez «Don Alfonso Fernandez, fillo del rey». El primero que nos consta, sin embargo, es de 6 de octubre de 1255, «Don Alfonso Ferrandez, fijo del rey», en un privilegio dado por Alfonso X al monasterio de Retuerta. Ver Francisco Antón, Monasterios medievales de la provincia de Valladolid, Valladolid, 1942, 268. 61 Del Livro de Linhagens do Conde don Pedro, hemos manejado la edición más moderna y fiel, la publicada en Portugaliae Monumenta Historica, vol. II/I. Lisboa 1980, que en su página 152, nos dice: «e esta dona Branca foi casada com Afonso el niño, fillo d’el rei dom Afonso de Castela de gança e de una dona que houve nome dona María d’Aulada». 62 Ver Crónica de Alfonso X, cap. LXIX, 196: «mandó que fuese con ella un rico omme de Portugal que dezién don Melendo e Gonzalo Morante, hermano de don Alfonso Fernández el ninno, de parte de su madre». 63 Livro de Linhagens..., que en su página 484 nos refiere: «Este Gonçalo Mouram foi casado com doña Elvira Rodrigues de Valada e fez em ela…». En otro nobiliario portugués, el Livro del Deâo, publicado igualmente en Portugaliae Monumenta Historica, Lisboa, 1980, vol. I, 160, se llama a esta señora Elvira Rodríguez de Valdemadre. LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 197 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] similitud de los términos Valada y Aulada abonan efectivamente esta identidad de los personajes. Pero, si esta identificación no pasa de ser hipotética y basada en el valor histórico que queramos dar al nobiliario del conde portugués, varios documentos del monasterio de Santa María de Carrizo64 vienen a darle el espaldarazo documental. En efecto, diversas escrituras nos avalan el matrimonio de Gonzalo Morán con la mencionada Elvira Rodríguez. Concretamente una de 1288 nos informa de una donación de «doña Elvira Rodríguez, hija de Rodrigo Fernández de Villada –pues este es el auténtico nombre y no Valada o Aulada– a vos Gonzalo Morán mio fillo»65. Otra de 1278 viene a remachar esta hipótesis, pues en ella Alfonso González, abad de Santa María de Riba de Tera, hijo de Gonzalo Morán y de doña Elvira, hace referencia a la donación que «me fizo mi hermano don Alfonso et dona Blanca»66 y estos últimos no ofrece ninguna duda que fueran el hijo del rey y su esposa doña Blanca de Molina. Esta es la prueba concluyente de las relaciones del rey con doña Elvira Rodríguez de Villada que, por las razones antes apuntadas, debieron de tener lugar hacia 1238/39. Así nos explicamos, ahora, la ascensión política de un noble de segunda fila, Gonzalo Morán, al cargo de merino mayor de León (1252-1258)67. Su matrimonio con la amiga real debió influir no poco en el favor regio. De esta relación entre el entonces infante heredero y doña Elvira Rodríguez de Villada, nació: 12. Don Alfonso Fernández el niño, hijo del Rey, adelantado mayor de la Frontera de Andalucía, nacido hacia 1240 y fallecido en 128168, después del 26 de agosto69, siendo sepultado en el monasterio de Santa María de Matallana; casó antes de 1269 con doña Blanca, hija del infante don Alfonso, señora de Molina y Mesa, nacida hacia 1243 y muerta en Molina de Aragón, poco después de testar el 10 de mayo de 1293, siendo sepultada en San Francisco de Molina70. Era hija del Infante don Alfonso 64 María Concepción Casado Lobato, Colección diplomática del monasterio de Santa María de Carrizo, León, 1983, dos volúmenes. 65 Ibidem, II, doc. 547, de 9 de noviembre de 1288. 66 Ibidem, II, doc. 491, de 17 de septiembre de 1278. 67 Véase Cristina Jular Pérez Alfaro, Los adelantados y merinos mayores de León, León, 1990, 175- 180. 68 Los Anales Toledanos III, 371, señalan esta fecha para el fallecimiento de «don Alfonso el niño ... del muy noble don Alfonso ... de Castiella y de León de ganancia». 69 Véase Braulio Vázquez Campos, “Sobre los orígenes del Adelantamiento de Andalucía”, Historia. Instituciones. Documentos, 27 (2000), 346 y 369. 70 Sobre esta señora véase Luis de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Lara, I, 245 y ss. 198 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] de León y de doña Mafalda González de Lara, señora de Molina; con extinguida descendencia femenina71. A la segunda amiga la conocemos por los nobiliarios portugueses, especialmente el del conde don Pedro de Barcelos, que nos refiere que el rey tuvo una relación con doña María Alfonso, medio hermana de su padre, San Fernando72. Ella era hija del rey don Alfonso IX de León y de su amiga doña Teresa Gil de Soverosa. Debió de nacer doña María en torno a 1222 y falleció después del 15 de junio de 128973. Había casado primeramente en 1236 con don Álvar Fernández de Lara, ricohombre de Castilla, fallecido después del 1 de julio de 124074. El citado nobiliario nos dice que cuando el rey tuvo trato con ella estaba viuda de don Álvar Fernández y que luego casaría en segundas nupcias, hacia 1242, con don Suero Arias de Valladares, llamado Sarraza75. De esta relación entre don Alfonso y su tía nació una única hija: 13. Doña Berenguela Alfonso, que debió de nacer hacia 1242 y contrajo matrimonio con don Pedro de Guzmán; no tuvieron hijos76. La tercera amiga que conocemos al monarca, sin duda la más duradera, fue doña Mayor Guillén de Guzmán, señora de Alcocer, Salmerón, Viana y 71 Fueron sus hijas doña Isabel Alfonso de Molina, nacida hacia 1270 y fallecida el 5 de diciembre de 1292, sepultada en Las Huelgas, que casó en 1290 con don Juan Núñez de Lara, fallecido en 1315; sin descendencia. Y doña Mafalda Alfonso de Molina, fallecida niña y sepultada en San Francisco de Molina. 72 Livro de Linhagens do Conde don Pedro, vol. II/I, que en su página 294 nos refiere: «E dona Maria Afonso, irmaa de este Martim Afonso, fillo d’el rei dom Afonso de Leom, foi casada com Alvar Fernandes, fillo do conde dom Fernando de Lara, que jaz en Fiteiro, e non houverom semel. E depois houve-a el rei dom Afonso de Castela, seu sobrino, e fez em ela dona Beringueira, que morreu sem semel». 73 Luis de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Lara, III, 34. 74 Álvar Fernández de Lara, hijo del conde Fernando Núñez de Lara y de su mujer doña Mayor, aparece en la documentación hasta el 1 de julio de 1240. Véase Juan del Álamo, Colección Diplomática de Oña, Madrid 1950, II, documento 492, 605: «Alvaro Fredinandi, dominante Boroviam». La unión de su viuda con don Alfonso, debió de producirse, por tanto, a partir de esta fecha. Sobre este personaje puede verse Luis de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Lara, III, 32 y ss. 75 Livro de Linhages do conde dom Pedro, 294: «e esta doña María Afonso foi depois casada com dom Soeiro Arias e fez em ela dom Pero Soarez Sarraza e dom Afonso Soarez». 76 Aunque el libro de linajes de don Pedro no nos lo dice, esta noticia se puede completar con otro nobiliario portugués, el llamado Livro Velho de linhagens, publicado en Portugaliae Monumenta Historica, nova serie, vol. I. Lisboa 1980, que en su página 29 nos dice: «A outra houve nome dona Maria Afonso e houve uma filha d’el rei dom Afonso de Castela e casarom-na com dom Pedro de Gusmâo e nom houveram filhos». LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 199 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] Azañón. En 1244, a 31 de diciembre, y con el beneplácito de su padre el rey Santo, el infante don Alfonso hacía donación de su villa de Elche a su hija doña Beatriz77 y a todos los hijos que tuviere con doña Mayor Guillén, lo que nos pone en evidencia una relación estable y admitida por todos. Doña Beatriz debía de ser por entonces una recién nacida, pues, aunque casó nueve años después, en 1253, con Alfonso III de Portugal, no tuvo su primer parto hasta 125978, contando quince o dieciséis años. Esta doña Mayor Guillén era una gran dama, hija del ricohombre don Guillén Pérez de Guzmán y de doña María González Girón, pertenecientes a poderosas familias de la nobleza castellana. Hizo su testamento doña Mayor el 4 de octubre de 126279 y fue sepultada en el monasterio de franciscanas de Alcocer, que ella había fundado en 126080. De esta relación no nació más que la citada hija: 14. Doña Beatriz, hija del Rey, señora de Elche, Cifuentes, Viana y Azañón, nacida antes del 31 de diciembre de 1244 y fallecida en Sevilla el 27 de octubre de 1303, sepultada en Alcobaça81. Había casado en 1253 con don Alfonso III, rey de Portugal, nacido en Coimbra el 5 de mayo de 1210 y fallecido en Coimbra el 16 de febrero de 1279; sepultado en Alcobaça; con descendencia. Por último, y para terminar toda esta copiosa lista de la prole del rey Sabio, nos queda tratar de otros dos hijos suyos cuya madre es desconocida o de imposible atribución. Alfonso X en su testamento de 21 de enero de 1284, en Sevilla, cita a otros dos hijos con los nombres de Urraca y Martín82. Algunos han 77 Un extracto del documento fue publicado por Amalio Huarte Echenique, en su Catálogo de documentos relacionados con la historia de España existentes en Archivos portugueses, Boletín de la Real Academia de la Historia, año 1935, 797 y 798. 78 Doña Beatriz tuvo como primer fruto de su marido el rey Alfonso III de Portugal a la infanta doña Blanca, nacida en Guimaraes el 28 de febrero de 1259. Ver frei Antonio Brandao, Crónica de Alfonso III, edic. Livraria Civilizaçon, Porto, 1946, cap. XXIX, 241. 79 Luis de Salazar y Castro, Índice de las glorias de la Casa Farnese, Madrid, 1716, 581. 80 Julio González, Fernando III..., I, 151, nota 154. 81 Antonio Caetano de Sousa, Historia Genealógica da casa real portuguesa, trece vols. Lisboa, 1949, I, 110. 82 Ver Memorial histórico Español, op. cit. tomo II, 122, doc. núm. CCXXIX. Dice el texto: «et otrosi mandamos a doña Urraca Alfonso, nuestra fija, doscientas veces mil maravedís de moneda de guerra para en casamnento… et encomendamos esta nuestra fija doña Urraca Alfonso a la Reina doña Beatriz fasta que faga casamento bueno et honrrado… et mandamos a Martín Alfonso, nuestro fijo, cuarenta veces mil maravedís de los de la guerra con que vaya al Papa et para lo ál que oviere menester… et encomendamosle al Papa». 200 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] supuesto que fueran hijos de doña Mayor Guillén, pero las circunstancias que expresa el propio testamento nos indican que ambos eran niños por entonces y fruto, por tanto, de una postrera relación en el final de su vida con una mujer que, hoy por hoy, nos resulta totalmente desconocida. Estos dos hijos fueron: 15. Doña Urraca Alfonso, hija del Rey, citada en el testamento de su padre de 1284, con su dote matrimonial, aunque debió de fallecer sin casar. 16. Don Martín Alfonso, hijo del Rey, también citado en 1284 y destinado a la Iglesia. Debió de morir joven. 6. Especial mención a la dispensa de 1249 El 25 de enero de 1249 se libraba por el Sumo Pontífice, Inocencio IV, la bula de dispensa de parentesco del infante heredero don Alfonso y de la infanta doña Violante de Aragón, como ya hemos mencionado con anterioridad. En ella, además de un cuarto grado de consanguinidad entre los futuros cónyuges, se añadía otra dispensa de afinidad, con motivo de que el novio había conocido carnalmente a mujeres que estaban en tercer y cuarto grado de consanguinidad con doña Violante. El texto de la dispensa papal dice textualmente lo siguiente83: «Sed cum dicto Alfonso, quasdam mulieres, quae tertia quasdam vero quarta praefatam I[olis] consanguinitatis contingebant, carnaliter cognoscente, inter eosdem A[lfonso] et I[olis] in tertio et quarto gradu afinitas intervenerit, sicut fertur». Es decir, que se dispensaba la afinidad que dichos futuros cónyuges habían contraído, a causa de la consanguinidad de la novia con dichas mujeres en un tercero y cuarto grado. La redacción de este texto no es nada clara. No nos dice cuántas eran las mujeres que habían tenido relación con el infante, ni el grado de parentesco de cada una de ellas con la infanta aragonesa y nos encontramos por tanto en la duda. Sólo nos queda claro que eran más de una y con los referidos grados tercero y cuarto. Conocemos con certeza el parentesco que unía a una de las amantes del infante, doña María Alfonso, con doña Violante de Aragón. Doña María era bisnieta de Alfonso VII de Castilla, tatarabuelo por otra línea de la infanta 83 Ver Memorial Histórico Español, op. cit. I, 3. Los novios eran parientes en cuarto grado de consanguinidad pues ambos eran tataranietos de Alfonso VII de Castilla. LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 201 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] aragonesa. Es decir, que entre ellos había un tercero con cuarto grado de consanguinidad conforme al siguiente árbol genealógico: Pero, ¿quién puede ser la otra amiga de don Alfonso consanguínea de doña Violante? Desechada la posibilidad de que lo fuera Elvira Rodríguez de Villada, perteneciente a una familia de segunda fila de la nobleza leonesa, nos queda doña Mayor Guillén. Era hija esta señora, como ya dijimos anteriormente, del ricohombre castellano don Guillén Pérez de Guzmán y de doña María González Girón. Sobre la filiación paterna de doña Mayor Guillén nos ilustra Flórez84 e igualmente la Crónica de Alfonso III85. Su filiación se corrobora además por el propio Livro de Linhagens86, que la hace hija del mismo Guillén Pérez y de doña Elvira Rodríguez de Cameros. Esta última afirmación del conde don Pedro arroja una cierta duda sobre la filiación materna de doña Mayor Guillén, aunque creemos que en este caso erró el conde portugués. En primer lugar porque nos consta documentalmente el matrimonio de Guillén Pérez con doña María González Girón87 y en segundo lugar porque nos consta asimismo que don Pedro de Guzmán, hermano de doña Mayor, era hijo de doña María González Girón88. 84 Véase Henrique Flórez, Memorias de las Reynas..., II, 540 y ss. 85 Crónica de Alfonso III, cap. XVII, 192, en la que se nos dice: «tomosse por mulher dona Brites, filha bastarda de el rei Dom Afonso de Castela e Dona Maior Guilhem de Gusmâo, dona de sangue ilustre». 86 Ibidem, 194. 87 Julio González, El Reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, tres vols. Madrid, 1960, I, 361. 88 En efecto, este don Pedro llama hermana a doña Sancha Gil de Soverosa (ver Antonio Ballesteros, Alfonso X..., 314) y sabemos por el Livro de Linhagens..., 293, que doña Sancha Gil era 202 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] Sobre la ascendencia de esta última, tenemos diversas noticias89. Era hija del ricohombre don Gonzalo Rodríguez Girón, mayordomo mayor de Alfonso VIII (1198-1216) y de doña Sancha Rodríguez de Toroño, y nieta de don Rodrigo Gutiérrez Girón, también mayordomo mayor del mismo monarca (1173-1193) y de doña María Rodríguez de Guzmán. No parece haber, por tanto, ningún posible parentesco por este lado con la infanta aragonesa. Sobre la filiación paterna de don Guillén Pérez, sabemos que fue hijo de don Pedro Rodríguez de Guzmán90, el mayordomo muerto en Alarcos el 18 de julio de 1195, como consta en el obituario de Burgos91. La filiación materna es más problemática. Salazar y Castro y Julio González nos dicen que Pedro Rodríguez de Guzmán dejó hijos de dos mujeres, Mahalda y Urraca, haciendo a Guillén Pérez hijo de esta última92. Basan esta afirmación en un documento de Las Huelgas93, de 24 de abril de 1227, en el que doña Urraca Díaz «cum meo filio Guillén Pérez», hace una donación al monasterio. De identificar a este personaje con Guillén Pérez de Guzmán, habría que suponer que su padre, Pedro Rodríguez de Guzmán, casó con la tal Urraca Díaz entre septiembre de 1193 –fecha en la que aún estaba casado con Mafalda– y julio de 1195 –fecha en la que murió–. Guillén Pérez habría nacido por esas fechas, pero esto no se acomoda con una escritura de las Huelgas de noviembre de 1199, en la que Guillén Pérez aparece confirmando ¿con cuatro años? una donación de Teresa y María Pérez por el alma de «pater noster domnus Petrus Roderici de Guzmán»94. Hay que suponer, por tanto, que se trata de dos Guillén Pérez distintos, probablemente tío y sobrino. Esto se confirma además por otra escritura de 31 de agosto de 122895 por la que don Guillén Pérez hizo profesión en la Orden de Calatrava y le donó, junto con su madre doña Urraca Díaz, la iglesia de Becilla. Teniendo en cuenta que los caballeros de Calatrava, por entonces, debían ser célibes, hasta que se suprimió este requisito por bula de hija de Gil Vázquez de Soverosa y de doña María González Girón, con quien ésta había casado al enviudar de don Guillén Pérez. 89 Ver Julio González, Alfonso VIII..., I, 361. 90 Livro de linhagens..., 194. 91 Véase Luciano Serrano, abad de Silos, El Obispado de Burgos y Castilla primitiva, Madrid, 1935, III, 385. 92 Ver Luis de Salazar y Castro, Índice de las glorias de la Casa Farnese, 580, y Julio González, Fernando III..., I, 150. 93 José Manuel Lizoain Garrido, Documentación del monasterio de Las Huelgas de Burgos, Burgos, 1985, doc. 208, 306. 94 Ibidem, doc. 50, 89. 95 Bulario de la Orden de Calatrava, Madrid, 1761, 60, doc. núm. 2. LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 203 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] Paulo III (1534-1543), se nos pone en evidencia que este Guillén Pérez, hijo de doña Urraca no pudo ser el padre de doña Mayor Guillén. Guillén Pérez hubo de ser, por tanto, hijo de la primera mujer de Pedro Ruiz de Guzmán, doña Mafalda, con la que éste, el 13 de septiembre de 1193, vendió al monasterio de Oña una heredad que tenía en la Nuez96. 7. La misteriosa doña Mafalda Pero ¿quién era esta doña Mafalda?. La rareza de su nombre en la Castilla de la época97 nos permite establecer la hipótesis de que esta doña Mafalda fuera la domicella domna Mohalt a la que Alfonso VIII, estando en San Esteban de Gormaz el mes de mayo de 117498, dio para su boda, la villa de Valdeprado. Ésta es, desde luego, identificable con la condesa Mafalda99, esposa del conde Pedro Manrique de Lara, puesto que el 3 de julio de 1206, aquel mismo monarca donó «ville que Prado dicitur» a Fernando Ibáñez, «medietatem quam ego a comitissa Mahalda iam dudum emi»100. Es decir, que esta condesa Mahalda era la domicella Mohalt de la primitiva donación, puesto que poseía esta villa de Valdeprado. Pero ha de estar también claro que el matrimonio, por el que doña Mafalda recibió la donación de 1174, no pudo ser con el conde Pedro Manrique, pues éste estaba casado por entonces con la infanta Sancha de Navarra y, después de la muerte de ésta, casaría en segundas nupcias en 1177 con su segunda esposa, Margarita, que fallecería después de 1189. La hipótesis que apuntamos por tanto es la de que esta Mafalda desconocida, de claro origen extranjero, recibió una donación de Alfonso VIII en 1174 96 Isabel Oceja Gonzalo, Documentación del Monasterio de San Salvador de Oña (1032-1284), Burgos, 1983, doc. 77, 62: «don Pedro Royz de Guzmán et uxor mea domna Mafalth». 97 El nombre germánico de Mahalt, Mathild o Mahaut, hoy en castellano Matilde y en italiano Mafalda, es desconocido por esta época en la península, salvo breves apariciones con motivo de la boda de Alfonso Enríquez de Portugal con Mafalda de Saboya († 1157), y la de Ramón Berenguer II de Barcelona con la normanda Mafalda de Apulia († 1108). 98 Julio González, Alfonso VIII..., II, doc. 205, 338: «Ego Aldefonsus, Dei gratia Yspanorum rex, una cum uxore mea Alienore Regina, dono et concedo spontanea voluntate vobis domicella Mohalt in casamento Prado cum rivo de Focino». 99 Julio González, Alfonso VIII, III, 260-261; Antonio Sánchez de Mora, Los Lara. Un linaje castellano de la plena Edad Media, Burgos, 2007, 143, 349, cita una propiedad que el concejo de Cuenca obtuvo de la condesa Mafalda, esposa que fue del conde don Pedro, y de su hijo Gonzalo Pérez (3.2.1202). 100 Julio González, Alfonso VIII..., III, doc. 790, 388. 210 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] Guillermo recibió por parte de Alfonso la promesa de ayuda militar en caso de un ataque angevino. Por su parte, Alfonso le nombró Vicario General de Italia, en oposición al vicario nombrado por Carlos de Anjou. Pero este último atacó las tierras de Guillermo y, a pesar de las promesas, Alfonso no envió ninguna ayuda. En 1282, el heredero don Sancho, casaba a su hermana doña Violante con don Diego López Haro, señor de Vizcaya. La boda se celebraba en Toledo, el mismo día en que el infante contraía matrimonio con doña María de Molina. Sin embargo, conviene señalar que el año siguiente, el papa Martín IV se opuso a la celebración de ambos matrimonios por razones de consanguinidad, ya que Diego López de Haro era primo segundo de su esposa, por ser los dos bisnietos del rey Alfonso IX de León. Este matrimonio, cuyos problemas iniciales fueron pronto superados, reforzaban los lazos de sangre existentes entre una de las primeras familias de la ricohombría y los monarcas castellanos, consiguiendo así el apoyo de los poderosos Haro para su causa120. Por último, en 1281, el Rey casaba a su hijo don Pedro con Margarita de Narbona, hija del vizconde Aimerico IV. La boda se celebraba en Burgos el mismo día en que su hermano don Juan se casaba con Margarita de Montferrato. El vizconde narbonés no era un extraño para la Corona, pues era un Lara: su bisabuelo paterno era el conde Pedro Manrique de Lara, ricohombre de Castilla, señor de Molina121, y su familia mantenía fluidas relaciones con la familia real castellana122. De todos los hijos del rey, descontados don Fernando y don Sancho, que ya han sido objeto de estudio en estas jornadas por la profesora Carmona, tenemos que destacar sobre todo la personalidad del tumultuoso infante don Juan, protagonista acreedor, él solo, de una conferencia, pues sus hermanos don Pedro y don Jaime, murieron con veintitrés y dieciocho años, respectivamente. Moxó afirma que «la trayectoria política de este Infante se halla jalonada por turbulencias, traiciones y sospechosas intrigas que hacen de él una figura sombría»123. Ciertamente, la muerte de don Fernando de la Cerda y los acontecimientos que después se constiyeron, y la muerte prematura de los reyes siguientes, Sancho IV y Fernando IV, produjeron un buen caldo de cultivo para la actividad de este infante revoltoso y pendenciero. En principio, salvo ciertas dudas iniciales, estuvo 120 Véase José Manuel Nieto Soria, Sancho IV (1284-1295), Palencia, 1994, 48. 121 Luis de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Lara, I, 176 y ss. 122 Pensemos que su padre el vizconde Aimerico III era primo hermano de doña Mafalda, señora de Molina, primera mujer del infante don Alfonso de León. 123 Salvador de Moxó, “La sociedad política castellana en la época de Alfonso XI”, Estudios sobre la sociedad hispánica en la Baja Edad Media, Madrid, 1975, 201. LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 211 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] al lado de su padre, tanto es así que el Rey Sabio, en su testamento de 1284, le legaba los reinos de Sevilla y Badajoz. Pero este testamento no fue respetado y don Juan prestó vasallaje a su hermano el rey don Sancho. Viudo de su primer mujer, Margarita de Montferrato, casó en segundas nupcias en 1287 con doña María Díaz de Haro, heredera del señorío de Vizcaya como hija del conde don Lope Díaz, pero el año siguiente en Alfaro tanto él como su suegro eran protagonistas de la ira del monarca Sancho IV, en una escena que le costó la vida al propio don Lope y en la que, a duras penas y gracias a la reina doña María, don Juan logró salir con vida, aunque estuvo en prisión hasta 1291. Liberado en este año volvió otra vez a enfrentarse con su hermano el rey y pasó a Portugal y luego a Tánger, al servicio de los moros benimerines, época en la cual se produjo el popular episodio del sitio de Tarifa defendida por Guzmán el Bueno. A la muerte de Sancho IV, en 1295, volvió de nuevo a Castilla y su actitud provocó una constante zozobra para la reina doña María y para su hijo el rey niño, llegando a alzarse como rey de León. A la muerte de Fernando IV, disputará a su sobrino el infante don Pedro la tutoría del nuevo rey niño, Alfonso XI, en las cortes de Palencia (1313). Don Juan aspiraba a ejercer la tutoría, de forma individual o compartida, lo que consigue al fin de la Reina, junto a ella misma y el infante don Pedro. Su trágico fin en el desastre de la Vega de Granada124, junto al otro tutor, el infante don Pedro, es narrado al por menor por la crónica con tintes dramáticos y pone un heroico colofón a su agitada vida. No obstante, don Juan debió de ser persona brillante, con ingenio, cultura y gran capacidad de seducción, puesto que su primo hermano don Juan Manuel, en su Libro de los Estados lo cita varias veces y afirma «que era su primo y se amaban más que omes en el mundo»125. Menor protagonismo que los infantes tienen sus hermanas las infantas, pues, salvo en ocasiones extraordinarias, las mujeres medievales permanecen siempre en un segundo plano en las decisiones políticas. Para ellas crearán también sus padres, los Reyes, los Infantados, es decir unos señoríos especiales de cuyas rentas puedan vivir holgadamente mientras permanecen solteras. En cuanto a sus bodas, las Partidas aconsejan que sus maridos sean de «gran guisa, porque el linaje que dellos viniere cresca todavia en nobleza»126. De hecho la mayoría de las Infantas, salvo las que fueron religiosas, 124 Crónica del Rey Don Alfonso el Onceno, 183. 125 Véase don Juan Manuel, “Libro de los Estados”, 330-331. 126 «Criadas e acostumbradas seyendo las fijas del Rey, assi como dize en la ley ante desta, desque fueren de edad, devense trabajar el Rey y la Reina de las casar bien e honrradamente. E en esto deven meter muy grand femencia, catando y cuatro cosas. La primera que aquellos con quien las casaren sean de grand guisa, porque el linaje que dellos viniere cresca todavia en nobleza. La 212 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] casarán con Reyes o con soberanos extranjeros127 y únicamente encontramos a una casada con un ricohom bre castellano, el citado don Diego López de Haro. Las infantas, al contrario que sus hermanos, no tendrán casa ni oficiales, sino solamente dueñas y damas para su servicio. Aunque los hijos ilegítimos, tanto de los Reyes como de los Infantes, gozaron de un status completamente distinto al de los hijos legítimos, hemos de destacar el papel desempeñado por dos de los hijos naturales de Alfonso X que, aunque sin tener título de infantes, ocuparon de facto una posición similar a éstos. El primero, fue el mayor de todos los hijos del Rey, don Alfonso Fernández, llamado el niño, a quien el monarca amó especialmente y que gozó siempre de su confianza, a causa de su habilidad y competencia tanto en los asuntos políticos como en los militares. Alrededor de 1268 y, previa dispensa matrimonial por consanguinidad, lo casó su padre con doña Blanca Alfonso, señora de Molina y Mesa, hermana mayor de la reina doña María. Don Alfonso fue luego adelantado mayor de la frontera de Andalucía y en 1274 le encomendó su padre la defensa de la ciudad de Sevilla y de su alcázar mientras él partía para conseguir el Imperio. En 1278 Alfonso Fernández participó junto a su hermano, el infante don Pedro, en el fallido sitio de Algeciras, que supuso un desastre para los castellanos, y en cuya operación mandaba él la vanguardia castellana. La segunda, doña Beatriz, tuvo un porvenir mucho más brillante aún, pues la casó su padre en 1253, cuando no debía de contar más que nueve años, con el rey Alfonso III de Portugal. Este matrimonio nos parece hoy sorprendente, teniendo en cuenta la ilegitimidad de su nacimiento, pero hemos de tener en cuenta que el monarca portugués estaba ya casado con Matilde de Boulogne e –incurso en un proceso de divorcio– necesitaba el apoyo del monarca castellano para asentarse en el trono. segunda que sean fermosos e apuestos, porque aya mayor amor entre ellos e puedan mas ayna aver filos. La tercera que sean de buenas costumbres. Ca por esto las sabran mejor honrrar e guardar e avran mejor vida de so uno e durara mas el amor entre ellos. La quarta que sean bien heredados. Ca estonce biviran ellos e los fijos que ovieren mas viciosos e mas honrrados. E quando no les pudieren dar maridos que ayan estas quatro cosas, en todas guisas, deven catar que las casen con tales que sean de buen linaje e de buenas costumbres...». Partidas II, 7, 12. 127 Desde Alfonso VII a los Reyes Católicos, contabilizo diecisiete infantas casadas con Reyes; una con un soberano extranjero -el marqués de Montferrato-; dos con príncipes ingleses -los Duques de Lancaster y de York-; y una con un infante aragonés. LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 213 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] 9. Los hijos de Infantes Por último, quiero hace algunas reflexiones sobre una dignidad existente durante los siglos XIII y XIV, que no ha merecido la atención de los historiadores128. Sabemos que el título de Infante no ha sido nunca utilizado por propio derecho por los nietos de los Reyes. Es usual, en algunos textos históricos y literarios, mencionar al famoso don Juan Manuel como Infante, pero esto es inexacto, pues el ilustre autor de El Conde Lucanor, que era nieto del Rey San Fernando, como hijo del Infante don Manuel, nunca tuvo la dignidad de Infante de Castilla129. A esta regla universal sólo le encontramos una excepción en la Edad Media, puesto que en el reinado de los Reyes Católicos veremos titularse Infante a don Enrique de Aragón, Duque de Segorbe130. Siempre se ha sostenido por los autores131 que, en la Monarquía castellana y luego en su heredera la española, no existió nunca una categoría intermedia entre los hijos del Rey, es decir, los infantes, y los simples magnates o ricoshombres. Esta categoría, que es típica sobre todo de aquellas monarquías de régimen sucesorio sálico que contemplan como potenciales herederos de la corona a todos los descendientes agnaticios de sus reyes –los llamados en Francia príncipes de la sangre–, no debió de existir nunca en la antigua monarquía medieval castellano-leonesa, tal vez porque, al estar prevista la sucesión femenina, perdió interés y valor cualquier consideración especial a la descendencia más alejada, aunque fuera de carácter agnaticio. 128 Sobre todo este tema, ya traté ampliamente en mi tesis doctoral La Casa del Rey de Castilla y León en la Edad Media, 66 y ss. 129 Su titulación más usual era la siguiente: «Don Johan, fijo del infante don Manuel, adelantado mayor por el Rey en la frontera e en el regno de Murcia». Véase Esther González Crespo, Colección documental de Alfonso XI, Madrid, 1985, 399. 130 Era hijo del Infante don Enrique de Aragón y nieto del Rey don Fernando el de Antequera. Así, le vemos confirmar el documento de capitulación de Granada como El Infante Don Enrique de Aragón, primo del Rey y la Reina. Don Fernando el Católico lo menciona en su testamento como «el Ilustre Infante don Enrique, nuestro primo». Véase Ricardo del Arco, Fernando el Católico, Zaragoza, 1939, 454. 131 Véase, por ejemplo, a Francisco Fernández de Bethèncourt, Historia Genealógica y Heráldica de la Monarquía Española, diez volúmenes, Madrid, 1900-1910, I, 77, quien hablando de los ricos-hombres nos afirma: «Ellos formaban la primera jerarquía después de los Infantes... y no habiendo entre ellos nada intermediario...». Igualmente se puede ver su artículo “Los parientes de los Reyes: los Príncipes de la Sangre en España”, publicado en Príncipes y Caballeros, Madrid, 1913, 489-496. También es la opinión de Alfonso García Gallo, Manual de Historia del Derecho, Madrid, 1972, I, 637, cuando afirma «Los restantes parientes del Rey no gozan de condición política especial». 214 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] Sin embargo, la observación de algunos textos y de los privilegios reales, sí nos lleva a defender algo que no ha sido advertido anteriormente y esto es la existencia, entre los siglos XIII y XIV, de una categoría o status intermedio diferenciado entre los hijos del Rey y los simples ricos-hombres. Esta categoría es la formada por los hijos de Infante, que tuvo existencia y reconocimiento legal en la época que vamos a señalar. Hemos dicho ya en otra ocasión que la familia real castellano-leonesa fue siempre poco numerosa. Raros son los reyes antiguos que tienen abundante descendencia y, mucho más escasos aún, aquellos cuyos hijos menores llegan a la edad adulta y alcanzan a tener sucesión. El Rey Sabio, fuera de sus hijos y hermanos, todos ellos infantes, tenía únicamente un tío carnal, el infante don Alfonso de Molina, y unos primos, hijos de éste, que llevaban la primogenitura del linaje de Meneses, por haberla heredado por línea materna de este linaje de ricos-hom bres132. Fuera de esta parentela legítima, tuvo el monarca una numerosa familia ilegítima, fruto de las prolíficas relaciones amorosas de su abuelo Alfonso IX de León. Pero en la generación siguiente nos vamos a encontrar con una situación distinta, provocada por la existencia de un elevado número de personajes de alto rango, hijos de infantes y nietos por tanto del Rey, que van a ser tan poderosos e influyentes, que van a estar en disposición de disputarse los altos oficios e incluso la tutoría del monarca: los infantes de la Cerda, don Juan el Tuerto, don Juan Manuel, don Alonso de Valencia, don Sancho de la Paz, etc. Esta nueva circunstancia ya había provocado un cierto reconocimiento legal en las Partidas, cuando este ordenamiento nos subraya la importancia social de los otros parientes del soberano –no infantes– y nos justifica, por tanto, cuál debe ser el comporta miento del Rey con sus parientes y los de éstos con él: «Parentesco es debdo que han los omes unos con otros por razon de linaje. Onde pues que en titulo ante deste fablamos de qual deve el Rey ser a sus fijos, que es el primero parentesco de linaje, que los omes han, queremos aqui dexir qual ha de ser a los otros sus parientes, en amarlos e en honrrarlos e en guardarlos e en fazerles bien e en servirse dellos»133. De todo ello nacerá por tanto, una obligación del propio pueblo de otorgar a aquellos parientes del Rey un respeto y unas honras especiales, por razón de este mismo parentesco: 132 Entre ellos estaba la que luego sería famosa reina doña María de Molina. 133 Partidas II, 8, 1 y 2. LA FAMILIA DE ALFONSO X Alfonso X y su descendencia 215 Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] «E por ende no tan solamente deve el pueblo guardar al Rey en sus fijos e en sus fijas: mas aun en los otros sus parientes, por honrra del e por la allegança del linaje que con el han. Onde qualquier que matasse o feriesse o deshonrrase a alguno dellos, sin mandado del Rey, deve aver pena por su alvedrio e bien vista de su corte segund quel ome fuere su pariente e el fazedor del yerro e el tiempo e el lugar en que los fizo»134. No nos puede extrañar entonces que esta mentalidad provoque, a partir de la segunda mitad del siglo XIII una nueva formulación protocolaria, que vamos a contemplar primordialmen te en las confirmaciones de los privilegios reales. En efecto, en ellos vamos a poder observar cómo, inmediatamente detrás de los Infantes, figuran los hijos de éstos –por delante de los ricos-hombres–, con la simple denomina ción de don ... hijo del infante don..., y sin otra titulación específica135. Esta prelación no va a limitarse a una simple posición preeminente en las listas de confirmadores136, pues las crónicas nos ponen en evidencia, asimismo, que estos parientes del Rey, si bien no son infantes, también están por encima de los simples ricos-hombres a la hora de acceder a las altas dignidades de la casa del Rey, así como las tutorías y regencias de los reyes niños. Todo ello intentará ser justificado por la propia pluma de don Juan Manuel, hijo de infante, que quiso reflejar con ella –en gran medida por orgullo de linaje, pero también por propio interés personal– el lugar preeminente que su condición familiar le llevaba a ocupar tras los hijos de los Reyes: «En pos los infantes los mas honrados homes de mayor estado son sus fijos legítimos e aun para que ellos sean honrados cumple mucho que sean sus madres de linaje de reyes o de muy alta sangre... Otrosi los hijos de los infantes non han otro nombre sino que se llaman hijos de infantes, que quiere decir que son derechamente de derecho linaje de los reyes et llevan de aqui el nombre, 134 Partidas II, 16, 6. 135 El primer personaje que encuentro con esta denominación es «don Alfonso hijo del infante don Alfonso de Molina», que aparece confirmando en la curia regia el 4 de mayo de 1273. José Antonio Fernández Flórez, Colección Diplomática del Monasterio de Sahagún (1200-1300), V, León, 1994, doc. 1810, 409. 136 Como ejemplo de este orden protocolario, aunque admita desde luego, algunas excepciones, podemos ver este acuerdo de 12 de diciembre de 1325 de las Cortes de Valladolid, Cortes de los antiguos Reinos de León y Castilla, tres vols., Real Academia de la Historia, Madrid, 1861-1866, I, 372: «e seyendo aquí conmigo el Iffante don Felipe, e don Johan, fijo del Iffante don Manuel, e don Johan, fijo del Iffante don Johan, et perlados et ricos ommes e maestres de las ordenes e prior de la orden del Hospital e inffançones e cavalleros mis vasallos...». 216 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Jaime de Salazar y acha Alcanate XI [2018-2019], [187 - 219] asi como duques de ducadgo, et los marqueses de marquesadgo, et los principes del principadgo, et los condes del condadgo, et los vizcondes del vizcondadgo et asi con todos estos que son dichos han nombres señalados por las razones que desuso son dichas»137. Este status principesco que estamos describiendo no va a prolongarse, sin embargo, más allá de la segunda mitad del siglo XIV, cuando se extingue toda esta pléyade de brillantes y bulliciosos personajes. En el reinado de Don Pedro –hijo unigénito de hijo unigénito–, no quedará ya nadie que se pueda titular con este orgulloso título de hijo de infante y la nueva generación nacida de éstos príncipes no se distinguirá en ningún aspecto del resto de los ricos-hombres del Reino. No obstante don Juan Manuel, tan acucioso para los temas tocantes al linaje, todavía querrá advertir una distinción entre ellos. Así cuando dice: «Et estos ricos homes non son todos de una guisa, nin son eguales en linaje nin en honra nin en poder; que algunos dellos ha y que son de muy grant sangre et vienen del linaje de los reys et otros que como quier que non son del linaje de los reys, que casan los fijos et las fijas con los fijos et las fijas de los reyes et ha y otros que son de gran sangre, mas non tanto ni tan honrados como estos que desuso dicho es»138. Sin embargo, si esta diferencia existió, como asegura el príncipe castellano, nada hemos percibido en los privilegios reales ni en otros textos de que estas posibles diferencias llegaran a plasmarse en desigualdades concretas. Bibliografía Álamo, Juan del: Colección Diplomática de Oña, Madrid, 1950. Anales Toledanos III, edic. Ambrosio Huici, Las Crónicas latinas de la Reconquista, Valencia, 1913. Antón, Francisco: Monasterios medievales de la provincia de Valladolid, Valladolid, 1942. 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