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Historia de los Festejos Taurinos en Aranjuez

Ruiz Cabrera, Tomás; Rodríguez Esteban, Juan Carlos

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Revista de Estudios Taurinos N.º 52, Sevilla, 2023, págs. 85128 HISTORIA DE LOS FESTEJOS TAURINOS EN ARANJUEZ Tomás Ruiz Cabrera* Juan Carlos Rodríguez Esteban** LOS INICIOS ay constancia de numerosos festejos taurinos en Aranjuez con antigüedad muy superior a la de la actual plaza de toros. Dichos eventos estuvieron aso ciados a la dinastía de los Austrias en primera ins tancia, pero, sobre todo, a la existencia en el lugar de una raza de reses bravas: los jarameños, que poblaban la dehesa situada en la zona de la junta de los ríos Tajo y Jarama. López Izquierdo detalla como Carlos I y su hijo Felipe II crearon a partir de estos una vacada en el Real Heredamiento de la corona, antiguos terrenos del Maestrazgo de Santiago.1 De la fiereza de dichos animales da fe Gómez de la Huerta con una anotación en su traducción de la Historia Natural de Plinio:2 —Ferozes y bravos, son los que se crían en las riberas de Xarama y Tajo, y así al muy bravo le suelen llamar Xarameño. Son estos por la mayor parte negros, o de color fusco, o bermejo. Tienen *Presidente de la plaza de toros de Aranjuez. Licenciado en Química por la Universidad Complutense de Madrid. ** Doctor en Química por la Universidad de Barcelona. Doctor en Traducción y Estudios Culturales por la Universidad de Vic. 1López Izquierdo (1975: 68). 2Huerta (1624: 482). H Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban 86 los cuernos cortos y delgados, acomodados para crueles heridas, y para levantar qualquier cosa del suelo, la frente remolinada, la cola larga, que llega a tocar en la tierra, el cuello corto, el cer viguillo ancho y levantado, los lomos fuertes, los pies ligeros, tanto que alcançan en la carrera a un ligero caballo. Con ellos se hacen los espectáculos de grandes fiestas, esperándolos a caba llo y a pie, no con poco peligro de los pobrezillos ignorantes que entran en el coso con ellos, donde muchos pierden las vidas, o caen heridos de sus horribles cuernos, por hazer gentilezas con unas bestias ferozes». Incluso el Fénix de los ingenios, Lope de Vega, los nom bra en diversos poemas (por ejemplo: —toro feroz, de medialuna armado“."en La Gatomaquia). Quindós, en su descripción histórica de Aranjuez,3cita: «La famosa torada brava que hubo en estos bosques facilitó á nuestros Soberanos muchas diversiones. A presencia del Señor Don Felipe II se corrieron y lidiaron toros el año de 1563 a 7 de junio, el de 1564, el de 1565 el último día de Pascua del espíri tu Santo, y el de 1574 en las casas de Alpaxés“4. En el mismo párrafo, se detalla la construcción de una plaza provisional, ahora ya frente a Palacio, para disfrute del siguiente de los Austrias: —Para recreación del señor Don Felipe III se cercó con palenques la plaza frente a la capilla antigua, el de 1599, y se corrieron toros; en 1608 hubo otra fiesta de toros y carreras de gamos, y lo mismo en 1611». 3Quindós (1804: 387). 4El lugar de celebración debió ser una plaza provisional en la aldea de Aranz, parte de la antigua encomienda de Alpajés, de los Maestres de Santiago. En aquel tiempo se denominaba Aranjuez exclusivamente al Real Sitio (el palacio y la dehesa o Real Bosque), y tan solo existía una pequeña población (Aranz) en terrenos que hoy son parte del moderno Aranjuez, que llegaría con Fernando VI. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez En cuanto a Felipe IV, mantuvo la afición a las celebra ciones taurinas en el entorno de Aranjuez:5—El año de 1625 se hizo en este mar (Ontigola) una isleta […] y al lado del medio día se formó plaza de toros, atarazanas para las falúas y un jar dín“. La situación se perpetuó con su heredero, último de los Austrias:6—En el mar de Hontigola se hizo el año de 1692 una plaza de toros con toriles á la parte del mediodía, y un aposento y balcón para los Reyes donde corrieron aquel año dos fiestas de toros y una de camellos, sirviendo los cerros inmediatos de mira dores o tendidos al mucho pueblo que acudía a ver estas fiestas. Se repitieron hasta el año de 1700 en que falleció el Señor don Carlos II“. Este fue, sin duda, muy aficionado a los festejos tau rinos mencionados. Ello se puede comprobar en La Gazeta Ordinaria de Madrid, en donde se le previene de “una fiesta de toros” en Aranjuez (lugar en el que se encontraba, dedicado a actividades de caza)7. Es de destacar la mención que hace Quindós a continuación sobre un festejo similar en dicha plaza, en tiempos del primer Borbón: —A presencia del Señor Don Felipe V hubo varias corri das, y en la del día 23 de mayo de 1725 se picaron de vara larga doce toros por los diestros Caballeros Don Josef Rodriguez, Palafrenero mayor de las Reales Caballerizas, Don Manuel de Soto, natural de Valencia y Don Gabriel Muñoz, que lo era de Valdemoro“. La cita resulta sorprendente, dada la prohibición del toreo a caballo a los cortesanos, promulgada en 1723 por dicho Rey, lo que aparentemente indica que los festejos reales en Aranjuez estaban exentos del cumplimiento de dicha ley. Pero no solo los historiadores locales hacen referencia a la vacada brava y a la afición taurina de los Reyes. El viajero barón de Davillier, en el relato de su viaje por España de 1869, mencio 87 5Quindós (1804: 337). 6Ibidem (1804: 388). 7La Gazeta ordinaria de Madrid. 17 de mayo de 1678, pág. 8. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban na los célebres toros que pastaban en las praderas de Aranjuez ya en el siglo XVII, raza que fue después mejorada por Fernando VII y que incluso en el siglo XIX seguía siendo base de corridas en Madrid.8Este destino “prioritario” de los jarameños de Aranjuez es confirmado por López Izquierdo, que menciona festejos cele brados con ellos en la Plaza Mayor de la ciudad en tiempos de Felipe III o en el Buen Retiro durante el reinado de Carlos II.9 De dichos toros, Davillier cita la actividad de la herradura, tal y como se desarrollaba en Aranjuez en el siglo XVII, en una primi tiva plaza provisional, en presencia de los reyes, en fecha no publi cada para evitar aglomeración de curiosos, y a las tres de la tarde: «Cette cérémonie passionnait tellement la population et attirait un si grand nombre de curieux des environs et même de Madrid, qu’on en fixait le jour avec le plus grand secret, afin d’éviter une trop grande foule. On poussait les taureaux dans une enceinte pré parée exprès, et audessus de laquelle s’élevait une estrade desti née au roi et à la cour; à trois heures le spectacle commençait». La misma ceremonia es también citada por Quindós10: «Las crías de la misma vacada brava se herraban y marcaban todos los años, capeando y lidiando a presencia de los Reyes los toretes y vacas. El de 1565 se hicieron estas fiestas en el millar de los álamos de San Raymundo, asistiendo el señor Don Felipe II […] El de 1616 se hizo para estas diversiones, y las fiestas de toros, el mirador de piedra sobre las galerías de palacio del lado de mediodía, donde se repitieron los herraderos con algunos toros de muerte». La descripción del marcado de los toros, que recoge Davillier del relato de otro viajero del siglo XVII (en francés anti 88 8Davillier (1869: 279). 9López Izquierdo (1975: 7273). 10 Quindós (1804: 388). Historia de los festejos taurinos en Aranjuez 89 guo), recuerda en gran parte a los forcados portugueses, de los que los herradores podrían ser en parte origen, muy anterior al decreto de 1836 de prohibición de la muerte de los astados en dicho país: «Une quantité de certains jeunes paysans qu’on nomme herrado res , qui attendent le taureau pour le colleter, et on leur en lâche un ou deux, et aussitôt le plus vaillant court le saisir à la queue ou aux cornes, et estant secouru des autres, ils tâchent de le coucher par terre, et à mesme temps un autre vient d’un feu fait à costé de la place avec un fer ardent, et il luy donne la marque sur la cuis se, pendant que les autres luy fendent les oreilles». En el relato aparece incluso el marqués de Carpio y conde duque de Olivares, Luis de Haro y Guzmán, lo que sitúa la acción en tiempos de Felipe IV, de quien aquel era valido: «Don Luis de Haro fit entrer dans la lice son fol ou bouffon qui, vestu de toutes couleurs, et monté sur un cheval blanc, en eust de si bons coups de cornes, qu’une fois il en fut enlevé en l’air, et le pauvre cavalier jeté par terre. L’on marqua ainsi vingt deux ou vingtrois de ces taureaux, qui serviront au bout de quelque temps aux festes de Madrid». LA PRIMERA PLAZA ESTABLE Como es bien sabido, la prohibición del toreo a caballo promulgada por Felipe V tuvo un efecto contrario al deseado, desarrolló el toreo a pie y su profesionalización, y potenció la afición a niveles nunca vistos. Ello implicó que su heredero, Fernando VI, se viera forzado a construir una plaza de madera en Madrid en 1749, en las proximidades de la Puerta de Alcalá, (que se mantuvo en pie hasta 1874)11 para atender a la creciente 11 “Plaza de toros” [En línea]. En: Biblioteca digital. Memoria de Madrid. <http://www.memoriademadrid.es/buscador.php?accion=VerFicha&id =29727> [Consulta: 1 noviembre 2022]. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban 90 demanda popular. El tercer12 Borbón encontró, no obstante, un recurso para conciliar su repulsa personal con los deseos del pueblo: consentir el toreo, a cambio de destinar los beneficios a sufragar hospitales y hospicios. Pero no tardó en encontrar un motivo para dictar una prohibición en 1754, que seguiría vigen te hasta su muerte: la escasez de bueyes y carestía de su precio, con el consiguiente impacto negativo en labores agrarias, trans portes y abastos, como consecuencia del uso de las reses para las fiestas. La Real Orden dictaba: «para que los ganaderos se dediquen a criar bueyes y por consi guiente se abarate su precio […] cesen por ahora y hasta nueva resolución, las fiestas de toros en todos sus Dominios, querien do S.M. no aya alguna, aunque sea de las que se executan con pretexto de devoción“13. Su sucesor, Carlos III, siguió la misma línea, inicialmente positiva, pero que abocaría posteriormente en una nueva prohi bición. Al margen de la demanda popular, las plazas de toros estables se constituyeron en un elemento más destinado al diver timento que llevaban aparejadas las denominadas Jornadas Reales. Como consecuencia de las ideas de la Ilustración, las fiestas taurinas debían celebrarse en edificios específicos, y no en las plazas mayores de pueblos y ciudades, como se había venido haciendo. En Aranjuez, además, no se disponía de ese tipo de plazas, por lo que las corridas se habían celebrado (como ya se ha citado) en la Plaza de Parejas frente a palacio, que se adaptaba mediante un cerramiento con palenques. Es de esa manera que el Rey autorizó en 1760 la cons trucción de la que sería la primera plaza de toros estable en Aranjuez. Quindós menciona como: 12 Le precedió Luis I, de reinado cortísimo y nula trascendencia para el tema de este artículo. 13 Real Orden del 10 de mayo de 1754. Archivo de Arganda del Rey. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez «Don Bernardo Iznar, valenciano, y otros particulares formaron compañía, y propusieron fabricar una plaza de toros a su costa fuera del Sitio a la parte del mediodía […] estando concluida obtuvieron licencia para tener fiestas públicas en ella: la prime ra fue el 25 de abril de 1761 con inmenso concurso de gentes»14. Se atribuye su construcción al entonces arquitecto del Real Sitio D. Jaime Marquet, aunque este término está sin confirmar. Por su parte, López y Malta relata el éxito de la citada plaza: «Continuó concurrida bastantes años que estos empresarios la disfrutaron, pagando por ella un pequeño canon anual a las Reales arcas. No debe estrañarnos la concurrencia que, según el Sr. Quindós, se agolpa a este primer circo tauromáquico; era muy natural tan estraordinaria afición por la carencia que había en estos alrededores de edificios para la lidia»15. La plaza fue construida originalmente utilizando el ladri llo macizo en todo su perímetro, teja para la cubierta y madera para el interior. La distribución para el acomodo de unos seis mil espectadores, la constituían lo que hoy se denomina: “barrera”, “tendido”, “grada” y “andanada”, siendo la “barrera” los asien tos más próximos al ruedo, el “tendido” diez círculos concéntri cos de bancos de madera, y tanto la “grada” como la “andanada”, dos pisos con 102 palcos cada uno.16 Pero a Carlos III, en palabras de Quindós, «le eran poco gratas estas diversiones»17, por lo que acabaría imitando a su hermano y prohibiría los festejos taurinos en España en 1771, mediante Real Cédula. Dado el escaso éxito de esta ley (las corri das se seguían celebrando con normalidad), reiteró la prohibición en 1785 con una pragmática, en la que también reproducía una idea 91 14 Quindós (1804: 270). 15 López y Malta (1868: 253). 16 Arquitectura y Desarrollo urbano (2004: 511). 17 Quindós (1804: 270). Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban 92 de Fernando VI: se concedía excepción a los festejos con destino público de sus productos, útil y piadoso. Es decir, se autorizaban aquellos en que los beneficios recaudados fueran a parar a institu ciones de beneficencia o publicas. Nuevamente, el incumplimien to fue generalizado, derivando en una Real Orden que suspendía todas las licencias excepto las de Madrid. Esta actitud a nivel nacional tuvo un reflejo especial en el caso de la plaza de Aranjuez. López y Malta lo describe de la siguiente manera: —La indiferencia de Carlos III por este sangriento espectáculo aumentó gradualmente, hasta llegar a serle antipático, y creyen do a los empresarios incautados del desembolso que habían hecho, mandó suspender las funciones. Con motivo de esta dis posición, faltando á la plaza los acostumbrados reparos anuales y no debiendo ser una gran obra, fue destruyéndose insensible mente hasta ser necesaria su demolición“18. La medida se añadía a otra que el monarca había ordena do en 1765: «Trátase de extinguir la vacada, matando las vacas y capando a los novillos». Con dicha resolución se suprimía la Real Vacada de jarameños de la que hemos hablado en el capí tulo anterior, creada dos siglos antes por los primeros Austrias. López Izquierdo explica como los últimos “toros del Rey” se corrieron en Madrid en 1767.19 A pesar de la falta de mantenimiento de la primera plaza estable de Aranjuez, y de la ausencia de los prestigiosos jarame ños, el coso se mantuvo en pie durante muchos años, como lo evidencia, por ejemplo, su presencia en un grabado de Domingo de Aguirre de 1773, o el cartel de la última corrida de ese mismo año. Pero mucho más tarde aún, un anuncio en la prensa de Madrid de 1787 demuestra que el edificio no fue demolido hasta 18 López y Malta (1868: 253). 19 López Izquierdo (1975: 7475). Historia de los festejos taurinos en Aranjuez fechas muy próximas a la construcción de la plaza que lo susti tuiría, y que la prohibición Real no logró evitar que se celebra sen en él festejos20: «3ª corrida en Aranjuez: los que se correrán en ella son de la vacada de la Excma. Sra. Duquesa del Infantado, y de otros diferentes ganaderos. A los dos primeros novillos ofrece Juan Joseph de Torres parchear y capear, sin que nadie le embarace; 93 Fig. n.º 8 Timbales originales de la primera plaza de toros de Aranjuez. Todas las imágenes de este artículo han sido facilitadas por los autores del mismo. y pondrá rosetas o parches la quadrilla de toreros. A los dos segundos se presentará, en un carro triunfal, un personage ridí culamente vestido, al lado su esposa, que lo harán dos de los dichos toreros; desde donde capearán, pondrán parches y harán diferentes suertes. Al quinto y sexto novillos se pondrá a la puerta del toril el juguete de los dominguillos, procurando los toreros esmerarse quanto les sea posible en agradar y divertir al 20 Diario curioso, erudito y económico de Madrid. 6 de junio, 1787, pág. 644. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban 100 «Un violento incendio redujo á cenizas en breve tiempo la madera de este edificio el año de 1809, consumiendo el voraz elemento muchas decoraciones de los teatros, que, por estar cerrados, se almacenaban en sus galerías. La fecha de aquel desgraciado año basta para que la mayor parte de nuestros lec tores designen á los incendiarios: pero por si alguno lo duda, diremos ocurrió la desgracia mientras los ilustrados transpire naicos vecinos condimentaban los ranchos dentro y fuera de la plaza para los cincuenta mil hombres que el general Areizaga hiciera replegar sobre este Sitio días antes de la desastrosa bata lla de Ocaña. Quedó por este incidente destruido tan hermoso circo conservándose, gracias a su sólida construcción, la anchísi ma pared exterior y la fuerte bóveda en que estaban los tendidos. Algunas puertas y parte de una banda de pesebres colocados en toda la galería baja, respetados por el incendio, desaparecieron paulatinamente pues quedó todo abandonado»38. Acabada la Guerra de la Independencia, Fernando VII reinstauró plenamente los festejos taurinos (que, de forma pun tual ya había vuelto a autorizar en1808). El coso de Aranjuez tuvo que esperar, sin embargo, hasta 1829, veinte años tras el incendio, para ser restaurado:39 «Por orden de Fernando VII, encargándose de la obra como aparejador y contratista José Diaz Alonso, que al efecto recibió del bolsillo secreto de aquel Rey, mediante un ajuste alzado, setecientos cincuenta mil reales como cantidad que ambos acor daron. Púsose nueva toda la arcada de los balcones á los dos pisos en el interior de esta plaza, nuevas las gradas, barreras y tendidos de madera sobre las fuertes bóvedas que las aguas no pudieron destruir en tan largo plazo. Se adornó el palco Peal, colocando sobre él un medio punto rebajado, figurando en la 38 López y Malta (1868: 254). 39 Ibidem (1868: 255256). Historia de los festejos taurinos en Aranjuez parte superior un balcón corrido con balaustres de madera, un escudo con las armas de los Reyes y debajo es inscripción: REI NANDO FERNANDO VII AÑO DE MDCCCXXIX […] Otra nueva cantidad entregada para sustituirla con lujo de todo lo necesario, sirvió para proveer el guadarnés con vistosos atalajes para las mulas de arrastre, monturas cubiertas con terciopelo y demás efectos que esta diversión requiere. La primera función tuvo lugar el 27 de abril de 1830 en celebridad del cumpleaños de Doña María Cristina de Borbón, reciéncasada con Fernando VII […] que asistió con él á tan lucida función». La nueva época de esplendor de la plaza ribereña coincidía con un período dorado para la tauromaquia, que culminaba con el Real Decreto (solo un mes después de la reinauguración en Aranjuez) para la creación del Real Colegio de Tauromaquia de Sevilla, institución destinada a la promoción y el mantenimiento del toreo. Adicionalmente, el Rey adquirió en ese mismo año la vacada del prestigioso ganadero Vicente José Vázquez, que acaba ba de fallecer, y constituyó en Aranjuez una ganadería que también se denominó Real Vacada, como lo había sido la formada por los primeros Austrias, extinguida por Carlos III. Francisco López Izquierdo detalla que esta segunda ganadería solo perduró 3 años en manos de la corona, hasta poco después de la muerte del Rey.40 Hasta tal punto tuvo importancia la plaza de Aranjuez en la citada fase, que López y Malta llega a mencionar: «en aquel tiempo y muchos años después se consideró como la tercera de las de primer orden». La categoría de la plaza no pudo evitar que se produjesen en ella algunos sucesos poco honorables, como echar perros en 101 40 La reina viuda, María Cristina, decidió la venta del ganado, que pasó a manos del duque de Veragua, asociado con el de Osuna. La estirpe de la antigua Vacada Real fue propiedad del ducado de Veragua durante casi un siglo, hasta su venta a los Domecq, constituyéndose en una de las más prestigiosas y bravas de todos los tiempos. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban la segunda corrida de 1830, al no poder Jordán y Juan Miranda desjarretar a un toro, aplicar dos medias lunas en la del 29 de mayo por no cumplir los banderilleros, y hasta estoquear (Juan Miranda) entre barreras.41 Durante este tiempo, uno de los diestros punteros que reci bió aplausos en Aranjuez fue Francisco Montes Paquiro, célebre lidiador, que también sufrió allí una cogida de consideración el 5 de junio de 1831: «Al quite que hizo Montes en la cuarta vara de Martín se llevó al toro hasta la barrera, la que no quiso tomar, pasándolo y repa sándolo con el capote, ceñido siempre en las tablas; pero como el toro era muy celoso, y Montes no podía salirse, al intentar tomar la barrera lo recogió y volteó de uno a otro pitón, despi diéndolo contra la barrera con una herida peligrosa entre otras de menos gravedad». ISABEL II Tras el fallecimiento de Fernando VII llegó una nueva etapa de abandono de la plaza de Aranjuez, como describe López y Malta:43 «Ocurrió la muerte del Rey, y con motivo de la falta de jorna das, volvió á otra nueva época de decadencia esta plaza, que, sin casi hacer uso de ella, la inclemencia del tiempo llegó a dete riorarla en estremo, por ser los asientos de los tendidos de madera, lo mismo que los pilarotes en que están engargolados los tableros que forman las barreras». De hecho, en 1847, la Casa Real concedía a los señores Perera y De Pedro la plaza de toros por espacio de 30 años, satis 102 41 El Toreo. 15 de febrero de 1886, pág. 1. 42 Cabrera Bonet (2006: 5556). 43 López y Malta (1868: 256). Historia de los festejos taurinos en Aranjuez faciendo ambos tan solo 5.000 reales al Patrimonio, pero con la obligación de hacer en ella las reparaciones necesarias, cuyo pre supuesto se estimaba en 15.000 duros. Así mismo les concedía la casa de toreros, que pensaban destinar a almacenes comercia les.44 Los nuevos arrendatarios celebraron algunas medias corri das de toros y novillos, de poco lustre, como las acontecidas los 15 de agosto de 1849 y 1850.45,46 No obstante, la citada reutili zación de la casa de toreros no se produjo de manera inmediata, 103 44 El Eco del comercio. 3 de octubre de 1847, pág. 4. 45 La Nación. 15 de agosto de 1849, pág. 4. 46 Diario Oficial de Avisos de Madrid. 13 de agosto de 1850, pág. 4. Fig. n.º 9. Patio de la cuadra de caballos de la casa de toreros, antes de una corrida (Fuente: fondos no expuestos del Museo del Prado). puesto que existe un cuadro de Manuel Castellano de 1853 que la muestra aún en uso. Las reparaciones no se llevaron a cabo y el contrato debió ser resuelto, puesto que López y Malta nos indica que en 1851 la plaza aún estaba «En semejante estado, cuando el español emprendedor por excelencia, D. José de Salamanca a quien debe esta Nación el desarrollo de sus comunicaciones férreas, hubo Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban de ocurrirle la idea, en una de sus excursiones á este Sitio, de reedificarla adelantando serias cantidades de que se incautaría con el producto de sus funciones que después se diesen […] Otorgado el Real permiso se principió á restaurarla el mismo año, poniendo nuevos los tendidos y barreras, aunque también de made ra, un canalón corrido para que los tejados vertiesen á la calle; nue vos asientos para los palcos y otras muchas obras indispensables. Se cubrieron con papel pintado los palcos y grada cubierta, pintan do con maestría sus maderas; sobre todo el palco principal y basti dores que cubren el balaustre de madera de los balcones superiores.47 La parte exterior se encontraba perfecta si bien falta ba el rótulo de la puerta que no se renovó»48. La concesión se hacía, por Real Orden, por un período de doce años.49 La descripción continua mencionando como durante la nueva época dorada del coso, el banquero desembolsó «Bastantes miles de duros» y «Dio seis funciones en ella con el lucimiento que le es característico; nada escaseó: los mejores lidiadores, escojidos caballos, toros de las más acreditadas gana derías y un servicio interior duplicado para que ninguna falta se notase», con un resultado excelente para el público numeroso, que siempre salía complacido, pero una importante cantidad de gastos extraordinarios para el marqués. Hay que buscar la explicación a este importante desem bolso en la sinergia que se creaba entre los festejos taurinos en Aranjuez y la nueva línea de ferrocarril, recién estrenada, que unía precisamente la capital con el Real Sitio. En la prensa de Madrid se anunciaba, justo al lado de la noticia de la finalización de las obras de reacondicionamiento de la plaza: «la dirección 104 47 En una fotografía de ABC, de la corrida de San Fernando de 1916 (31 de mayo, pág. 6), con asistencia de Alfonso XIII, se puede apreciar aún dicho embellecimiento de los palcos. 48 López y Malta (1868: 257). 49 Merlos (1997: 95). Historia de los festejos taurinos en Aranjuez del ferrocarril ofrece una rebaja en el precio de los asientos los días que haya función, estableciendo además de los que conoce el público, coches especiales que se llamarán de banqueta, en los cuatro convoyes que deben conducir a los aficionados»50. La combinación de turismo y toros se complementó con otra atracción especial: la lucha de fieras durante los festejos tau rinos. Así, para la del 10 de julio de 1951 se proponía:51 «Un lobo rojo del Cáucaso con cuatro perros. Una feroz hiena del Cabo de Buena Esperanza con seis perros de. presa. Un oso blanco de los Mares Polares en completa libertad con ocho perros de presa. El león del desierto de Sahara con un toro de cinco años de las ganaderías de Colmenar, y si el primero. no cumpliese a satisfacción del público y a juicio de la autoridad, se le echarán dos pares de banderillas de fuego». Para el 21 de julio se programó una segunda sesión similar, lo que da prueba del éxito de asistencia, cosa que quedaba aún más confirmada con el análisis económico de la repercusión en los transportes: «El día de la lucha de fieras en la plaza de toros de Aranjuez, viajaron por el camino de hierro, de ida y vuelta, 5.268 personas, produ ciendo para la empresa una ganancia liquida de 45.000 rs»52. Tres años después, todavía eran frecuentes las sesiones de lucha de fieras en la plaza:53 «el dueño de las fieras ha ofrecido una cantidad para los esta blecimientos de beneficencia. Si sucumbiesen dichos animales, pertenecerán sus despojos al museo de esta corte; y si quedasen vivos serán entregados para la casa de fieras de S. M. en el real sitio del Retiro». La muestra más detallada de este tipo de espectáculo en la plaza de Aranjuez la encontramos en la visita del barón de 105 50 La Esperanza. 19 de mayo de 1951, pág. 4. 51 La Esperanza. 10 de julio de 1951, pág. 3. 52 El Heraldo de Madrid. 3 de agosto de 1851, pág. 3. 53 El Clamor público. 18 de mayo de 1854, pág. 3. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban Davillier durante Voyage en Espagne publicado en el Tour du Monde en 1869, aunque el viaje ocurrió durante el año de 1862.54 La imagen de Gustavo Doré lo ilustra de manera perfec ta. El viajero narra la lucha entre un tigre, excesivamente manso, y un toro que voltea al felino y lo saca fuera de la barrera que se había instalado para protección de los espectadores. A los gritos del público de ”fuera, fuera” respondió el humillado tigre vol viendo a entrar vergonzosamente en su jaula. 106 Fig. n.º 10. Combate entre un toro y un tigre en la plaza de toros de Aranjuez. Dibujo de Gustavo Doré (Fuente: Le Tour du Monde 1869, 2º semestre, pág. 280). Poco después de esta visita, la plaza ya no estaba en manos del marqués de Salamanca, como se explica en la prensa madrileña, al anunciar «la nueva empresa que trata de competir con la plaza de Madrid», ofreciendo también combinados (a 14 reales) de billete de tren y entrada general a la corrida, para ver a matadores de primera línea, como Desperdicios.55 54 Davillier (1869: 282). 55 El Clamor público. 29 de marzo de 1864, pág. 3. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez En cualquier caso, la afición de la reina Isabel II a los toros fue constante, a diferencia de sus predecesores en el trono. Así lo atestigua, por ejemplo, que continuase asistiendo a corridas incluso durante el destierro, hasta poco antes de fallecer, como la que se celebró en Roubaix el 13 de julio de 1902, en la que toreaba Antonio Reverte, aunque fue Lagartijo quien dedicó un toro (Huegado) a la destronada reina, contradiciendo la divulga da anécdota de haber cedido otro brindis similar en Francia a Mazzantini, por ser republicano.56 El corto reinado de Amadeo de Saboya no tuvo influencia en el devenir de la plaza de Aranjuez, por cuanto el monarca, sin interés por la fiesta, ni siquiera reclamó la restitución de la misma por el Estado.57 ALFONSO XII Justo al final del reinado de Isabel II, López y Malta hacía la siguiente reflexión sobre la plaza de toros de Aranjuez: «Diez y siete años han transcurrido dándose en ella alguna que otra corrida que puedan llamarse funciones de localidad. Nada se ha renovado, si se exceptúa el recorrido de tejados y alguna leve compostura indispensable aun para correr becerros; los asientos de los tendidos se han consumido con las lluvias; podridas las maderas de las barreras; destrozadas muchas puertas, y lo que es más sensible, un hundimiento que amenaza la parte del balcona je de madera que mira a Occidente, causada por una gotera que ha destruido un pie derecho. Seis años más sin repararla y la ten dremos en el mismo estado que se encontraba en 1828»58. Transcurriría el sexenio democrático sin que se realizara dicha reparación y sería nombrado rey Alfonso XII, con idénti 107 56 Le litoral sportif. 12 julio 1902, pág. 12. 57 Merlos (1997: 41). 58 López y Malta (1868: 258). Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban co nulo efecto.59 En 1881, llegó finalmente una nueva empresa decidida a llevarla a cabo. La prensa anunciaba como las obras se aceleraban para tener la plaza lista para las fiestas del patrón del Real Sitio.60 Y, efectivamente, a mediados del mes de mayo la renovación se daba por terminada: «El circo taurino ha quedado bonito y cómodo. Las cuadrillas y toros que presentará la empresa son de primer cartel, haciendo presumir estos antecedentes que las funciones llamarán grandemente la aten ción y que el público corresponderá a los sacrificios de la empresa. El jueves próximo serán invitados varios periodistas de esta Corte a ver la plaza de toros que nos ocupa para que puedan juzgar de las importantes reformas que en la misma se han llevado a cabo»61. Los citados “auditores” se desplazaron a Aranjuez a finales de mes, para dar el visto bueno a las obras realizadas: «Barreras y contrabarreras nuevas y los asientos de algunos tendi dos, así como la reparación de corrales y otras dependencias […] nos trasladamos al jardín del Príncipe, autorización galante del adminis trador del Patrimonio, Sr. Miranda, y allí nos fue servido almuerzo abundante y bueno, de la fonda de Juan Pastor, padre del matador de toros Ángel […] Concurrimos setenta y siete personas, entre ellas el Sr. Marín, diputado a Cortes por el distrito, el presidente del munici pio y señores teniente alcalde, concejales […] empresarios, aficiona dos antiguos, periodistas y revisteros […] Con motivo de nuestra visita, hemos podido convencernos de las importantes mejoras reali zadas en. aquel sitio, debiendo hacerse especial mención de las refe rentes a saneamiento del terreno, gracias a lo cual es hoy Aranjuez un delicioso y sano punto de Veraneo. Creemos que la empresa de la plaza de toros ha de hacer buen negocio»62. 108 59 La propiedad del coso volvía a manos de la corona, que cedía el usu fructo al municipio. 60 El tio Jindama. 13 de abril de 1881, pág. 4. 61 Suplemento al boletín de lotería y toros. 15 de mayo de 1881, pág. 4. 62 El imparcial. 13 de mayo de 1881, pág. 3. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez La primera corrida prevista se celebró por san Fernando, con toros del marqués viudo de Salas, y todo hacía suponer que se ini ciaba una nueva época de esplendor para la plaza. Pero la adversi dad se cebó una vez más con el destino de esta, y con el de todos los ribereños, en forma de epidemia de cólera en 1885. La enfer medad, que diezmó la población, se propagó con tal celeridad e implicó un alcance tan grande, que la enfermería de la plaza de toros se convirtió en hospital provisional.63 La famosa visita del Rey a los enfermos del Real Sitio así lo refleja también: «Visitó después S. M. el hospital Militar, establecido provisio nalmente en una de las crujías de la Plaza de Toros, que por cier to tiene la entrada por el tendido número 4 de la parte de sol, Hay 29 invadidos. Su Majestad ha tributado consoladoras frases a todos ellos»64. Esta era pues la segunda ocasión en que la plaza contribu ía a la sanidad de la población, después de su aportación, ya cita da, para la construcción del hospital de San Carlos. En aquellos duros momentos, Lagartijo se ofrecía para torear gratis, a bene ficio de los afectados de Aranjuez, mientras que el marqués de Estella, que hoy calificaríamos de negacionista (dudaba que la epidemia fuera de cólera), discutía en Cortes la adecuación de la plaza de toros como hospital de coléricos.65 ALFONSO XIII Tanto durante la regencia de la reina madre María Cristina como en el período de reinado de Alfonso XIII desde 1902, la plaza de toros de Aranjuez pasó por una etapa de gran lucidez, en la que toros de excelentes ganaderías y matadores de élite asegu raban el éxito de cada convocatoria. Es el caso, por ejemplo, de 109 63 Cisneros y Sevillano (1886: 18). 64 La Ilustración Española y Americana. 8 de julio de 1885, pág. 3. 65 La Iberia. 7 de julio de 1885, pág. 3. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban Lalanda, Bienvenida y La Serna constituyeron el cartel para San Fernando de 1935,107 y el 16 de junio se celebraba «el acontecimiento más grande del año», un mano a mano entre Bienvenida y Garza.108 El 7 de julio la fiesta era con erales, a beneficio del Montepío de la telegrafía sin hilos, y actuaban El Gallo, Torquito, Bienvenida, Colomo, Ricardo Torres y el naci do en Aranjuez Antonio Guardiola.109,110 Pocos días después, el coso se alquilaba a las Juventudes Socialistas de Madrid, que no encontraban local en la capital, para su mitin provincial.111 En 116 107 La Nación. 27 de mayo de 1935, pág. 10. 108 Ahora. 13 de junio de 1935, pág. 31. 109 La Libertad. 6 de julio de 1935, pág. 2. 110 Antonio Guardiola se quedó en becerrista. Más tarde ocupó el cargo de alcalde del pueblo. Su hermano Ramiro fue novillero con caballos y apoderado. 111 Heraldo de Madrid. 18 de julio de 1935, pág. 7. Fig. n.º 12. Corrida en Aranjuez el 17 de julio de 1936. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez agosto, durante una novillada, se produjo un accidente fortuito “no taurino”, al disparársele accidentalmente el fusil a un guar dia civil en servicio de vigilancia, provocándole una herida de extrema gravedad.112 El año se cerraba el 5 de septiembre, con un cartel que agrupaba a Belmonte, Lalanda y Bienvenida.113 En 1936, Bienvenida, Ortega y Rafaelillo componían la corrida de San Fernando.114 Como nota curiosa, justo un día antes de iniciarse el conflicto se daba en Aranjuez la corrida que se muestra en la imagen adjunta. Poco después, la guerra civil interrumpiría esta serie de eventos frecuentes, con la única excepción de un festival organizado por los Estudios Cinematográficos de Aranjuez en agosto de 1936, con la partici pación de Angelillo y Rafael Arcos.115 PATRIMONIO NACIONAL Recién iniciada la posguerra, con «la cuesta de la Reina flanqueada de trincheras visibles»116, una corrida el 18 de junio de 1939 con toros de «muchos kilos, muchos pitones y muchos años», consolidó como héroe de la jornada a Pepe Bienvenida, «serio, eficaz, magnífico […] oro puro de 24 quilates en la suer te de matar», frente a un Marcial Lalanda con poca voluntad (y que además tuvo una reyerta con un espectador) y un Domingo Ortega que utilizaba feos recursos, como el de dar patadas en el hocico del toro. Dentro de las tardes selectas de esta época, resulta indis pensable mencionar la de la feria de 1942,117 calificada como 117 112 El Siglo futuro. 12 de agosto de 1935, pág. 14. 113 Ahora. 4 de septiembre de 1935. pág. 32. 114 Ahora. 28 de mayo de 1936. pág. 9. 115 ABC. 30 de agosto de 1936, pág. 14. 116 ABC Sevilla. 20 de junio de 1939, pág.17. 117 ABC. 5 de septiembre de 1942, pág.12. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban «aquella tarde de oro en Aranjuez», y en la que, en una hora y media, Ortega se reconcilió con el público con dos orejas y el rabo en su segundo, Morenito de Talavera recibió idénticos tro feos en el tercero, y Manolete se consagró en un nuevo califato con cuatro orejas, dos rabos y una pata. En 1949, una memorable faena de José Luis Vázquez fue “la sonrisa entre seis bostezos”. Torearon, además, la amazona Conchita Cintrón, Pepe Martín Vázquez (que tuvo que lidiar sus dos toros consecutivamente, por error) y Martorell, todos ellos 118 sin pena ni gloria. Pero Pepe Luis en su segundo, con «Tono bri llantísimo. Color y olor. Haciendo lo que había que hacer, más que lo que se podía», cuajó la faena de la tarde con Manchonero. Una placa en el patio de cuadrillas conmemora el evento. A partir de los años cincuenta comenzaron a proliferar en la plaza las becerradas ye novilladas nocturnas, en las que era muy habitual ver en los carteles algún ribereño. La (débil) ilu minación del ruedo se efectuaba con una serie de lámparas que pendían de cables que atravesaban la plaza de manera diametral. Fig. n.º 13. Placa homenaje a José Luis Vázquez y su faena de 1949. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez Otra de las escenas más destacables de este período ocurrió por San Fernando en 1959 y fue narrada por un espectador excep cional: el ya Nobel Ernest Hemingway, admirador y amigo de Antonio Ordóñez. El escritor describe en su libro The dangerous summer, entre otras faenas del torero, la citada en Aranjuez, y explica como en el segundo toro de Ordóñez, un espontáneo “arruinó” el toro para el matador, con tres o cuatro pases: «Antonio’s second bull came out handsome, shining black, well horned and brave […] He had started out with the cape when an aspirant bullfighter, a fairly competent, vaulted the fence and spread his muleta out in front of the bull […] the boy made three or four good passes […] Nothing can spoil a bull for a matador so rapidly and completely as the intrusion of an espontaneo in the fight»118. Poco después ocurrió lo que Hemingway temía, y el toro cogió a Ordóñez, provocándole una herida de quince centímet ros en el glúteo izquierdo: «As he took the bull from behind him to pass him in a pass that is called the girardilla, the bull’s right hind hoof slipped, and he lurched and his right horn drove into Antonio’s left buttock […] The wound was six inches deep in the gluteal muscle of the left leg»119. Curruchano, en su crónica de Blanco y Negro, incide tam bién en lo inapropiado de la giraldilla, pase del toreo cómico, que provocó la cogida: «Ya al final se le ocurre un adorno vul gar, que desentona del toreo clásico, redondo, que fue el matiz de toda la faena […] el toro, contrariado por verse menosprecia do […] le dio con rabia con un cuerno en el sitio de los azotes». 119 118 Hemingway (1985:92). 119 Ibidem: 94. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban Aunque después finaliza la crónica reiterando la admiración a la elegancia de Ordóñez, a quien compara con Antonio Fuentes: «Se esperó a verle doblar, a que le apuntillaran, a dar las gracias al presidente y al público y entonces se dejó llevar a la enferme ría. Hasta en esto estuvo elegante en Aranjuez Antonio Ordoñez»120. Existen numerosas imágenes, tomadas por el cronista ofi cial Antonio Talavera, de otros espectadores famosos que pasa ron por la plaza de Aranjuez en estos años. Entre otros, Omar Shariff, Yul Brynner, Greta Garbo y Orson Welles. Poco después, entre 1960 y 1969, se llevaron a cabo algu nas reformas no estructurales en la plaza, para saneamiento y modificación de la cubierta de las edificaciones complementarias, que se añadían a la larga lista de intervenciones en este coso. Circulaba por Aranjuez en esta década la cúspide del esca lafón: Antonio Ordóñez, Paco Camino, Diego Puerta, El Viti, El Cordobés,121 toreros que brindaron magníficas tardes de toros a la afición. El primero de mayo de 1965, recibía la alternativa en la plaza de Aranjuez Vicente Punzón, pero los tristes protago nistas de la corrida fueron sus compañeros, Paco Camino y El Cordobés, que se enzarzaron en una pelea a puñetazos al final del primer astado de Manuel Benítez, al que había hecho un quite por chicuelinas, muy aplaudido, el torero de Camas.122 La afición popular a los toros en el Real Sitio era tan gran de, que existía un grupo significativo de personas que se colaban en las corridas utilizando artimañas diversas, entre las que se contaba incluso la escalada por la fachada. 120 120 Blanco y Negro. 6 de junio de 1959, pág. 85. 121 “Historias de la bicentenaria plaza de Aranjuez” [En línea]. En: Taurología.com <https://taurologia.com/historiasdelabicentenariaplazade aranjuez/> [Consulta: 15 noviembre 2022]. 122 ABC. 2 de mayo de 165, pág. 91. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez El 22 de febrero de 1970, de nuevo en fecha atípica para estos eventos, se celebró el festival a beneficio del hospital de que mados, organizado por la IV Asamblea de la Cruz Roja. Contaba con un cartel excepcional, compuesto por: Fermín Bohórquez, Paco Camino, Antoñete, Paquirri, Curro Romero y Chamaco. Hay que señalar que algunos de estos acontecimientos eran ya retransmitidos por las cámaras, lo que «situaba al espec tador de televisión en postura de privilegio respecto a los espec 121 tadores in situ». Es el caso, por ejemplo, de la corrida extraordi naria celebrada el 28 de abril de 1972, narrada por Matías Prats, con Paco Camino, Palomo Linares y Gabriel de la Casa, que recibieron, respectivamente, dos orejas, dos orejas, y cuatro y un rabo, a pesar de la falta de fuerza de los astados.123 Fig. n.º 14.Aficionados colándose en la plaza (Foto Antonio Talavera). 123 ABC. 29 de abril de 1972, pág. 85. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban La plaza seguía utilizándose para otros espectáculos, como el que propiciaron Paquita Rico, Vicente Parra y Marujita Díaz, a las 11 de la noche del 17 de julio de 1973.124 PATRIMONIO DEL ESTADO En septiembre de 1978, durante las fiestas de la Feria, se recibió en el pueblo a una representación del municipio de Le Pecq, con el que se hermanaba ese mismo año el Real Sitio, y en la corrida del día 5 toreaban El Viti, Paquirri y el Niño de Aranjuez, el mismo cartel que ya se había presentado por San Fernando.125 El triunfador de la tarde fue Francisco Rivera, que se podía considerar el torero “de moda” del momento, ya per fectamente recuperado de la grave cogida en Sevilla en abril del mismo año. El 1980, Paco Camino, que había protagonizado la famosa pelea con El Cordobés, volvió a ser noticia en Aranjuez, ahora por una grave cornada en el cuello, más otra en la pierna, el 30 de mayo. La intervención local del cirujano ribereño Francisco Hermida fue esencial para salvar su vida, aunque necesitó una segunda operación en Madrid. La prensa aún comentaba, días después, «todos creía mos que el toro había matado a Paco Camino».126 La presencia de El Niño de Aranjuez, nacido en el Real Sitio como indica su nombre, era habitual en esta etapa. En 1983, para la feria, compartió cartel con un jovencísimo Yiyo (estrella fugaz, que fallecería dos años después por cogida mor tal en Colmenar Viejo), obteniendo ambos dos orejas.127 Otra de las figuras de la década de los ochenta fue Joselito, protagonista de la corrida del 5 de septiembre de 1986, en la que también triunfó Ortega Cano, y de la que se había 122 124 ABC. 17 de julio de 1973, pág. 70. 125 ABC. 5 de septiembre de 1978, pág. 45. 126 ABC. Sevilla. 5 de junio de 1980, pág. 55. 127 ABC. 6 de septiembre de 1983, pág. 52. Historia de los festejos taurinos en Aranjuez caído del cartel otro de los toreros en boga: Espartaco, a causa de una salmonelosis.128 Para completar la racha de cogidas en la plaza de Aranjuez en este período, el 9 de junio de 1989, en presencia de la condesa de Barcelona en el palco Real, Curro Romero (a quien acompaña ban Espartaco y Juan Cuéllar) fue cogido también por su segundo toro, que le provocó dos heridas graves en pierna y escroto. Precisamente a finales de los ochenta, se creó la capilla de la plaza (en el actual patio de cuadrillas) por iniciativa del enton ces capellán y aficionado D. José Ramos Domingo, conocido cariñosa y popularmente como “el cura Pepe”, quien organizó Festivales Taurinos para subvencionar el Albergue de Transeúntes que también había fundado. AYUNTAMIENTO Desde el año 1990 la plaza es propiedad del Ayuntamiento, por cesión desde el Patrimonio del Estado. Dentro del capítulo de curiosidades y trascendiendo el entorno taurino, el 7 de octubre de 1994, organizada por la cade na Antena3, se celebró una “atípica” corrida en Aranjuez, en la que Jesulín de Ubrique se enfrentó en solitario a siete astados. La peculiaridad de este evento fue que solo podían asistir a él muje res. Además de las espectadoras, todos los servicios de la plaza (desde presidencia hasta areneros) estaban cubiertos por perso nal femenino. El torero recogió nueve orejas y un rabo en aque lla tarde, amén de multitud de prendas interiores que fueron lanzadas durante las vueltas al ruedo.129 Al final salió en hom bros de unas “capitalistas”, e incluso la crónica de ABC la firmó una periodista.130 123 128 ABC. 6 de septiembre de 1986, pág. 58 129 Hay que señalar que un espectáculo similar, aunque a mucho menor escala, ya se había dado durante la corrida de Manolete de 1942. 130 ABC. 8 de octubre de 1994, pág. 121. Tomás Ruiz Cabrera y Juan Carlos Rodríguez Esteban El evento más significativo de este ciclo fue la corrida de celebración del bicentenario de la plaza, el 5 de junio de 1997, que fue televisada y contaba con la presencia del entonces rey de España Juan Carlos I, acompañado de su madre Dª María de las Mercedes, en el palco real. Con anterioridad a la celebración del festejo se descubrió una placa conmemorativa en el Patio de Cuadrillas. La plaza se llenó a rebosar y en el desarrollo de las fae nas resultó memorable una sensacional media verónica, citando de frente y en el mismísimo centro del ruedo, de Rafael de Paula, a quien acompañaban Curro Romero y Rivera Ordóñez.131 El año siguiente, 1998, se llevó a cabo la última rehabili tación del edificio, que eliminaba el revoco del siglo anterior y recuperaba el aspecto primitivo de ladrillo visto.132 En ese mismo año se inauguró el museo de la plaza, que recoge una colección de objetos relacionados con su historia, tanto en lo que refiere a prendas como a carteles, fotografías y documentos curiosos. En 1999 se cementó el callejón de la plaza, que hasta entonces había sido de tierra. Ya en el nuevo siglo y milenio, puede destacarse el indul to del toro Sucesor, de Alcurrucén, el 4 de septiembre de 2011, toreado por David Mora, así como la corrida de San Fernando de 2012, en la que El Juli, Sebastián Castella y José María Manzanares se repartieron ocho orejas y dos rabos. Precisamente El Juli es el matador que más veces ha toreado en Aranjuez, con quince apariciones. El coso de Aranjuez fue escenario del último acto público, como emérito, del rey Juan Carlos I, durante la corrida del 2 de junio de 2019. La fiesta se celebraba en homenaje a doña María de las Mercedes, con El Juli, Manzanares y Morante,133 triun 124 131 ABC. 6 de junio de 1997, pág. 84. 132 Arquitectura y Desarrollo urbano (2004: 515). 133 ABC. 3 de junio de 2019, pág. 47 Historia de los festejos taurinos en Aranjuez fando los dos primeros y estampando su sello el último en una majestuosa faena. LA CANTERA Obviamente, con una historia tan extensa como la que se ha descrito, la plaza de toros de Aranjuez ha tenido que ser, nece sariamente, cuna de toreros. A continuación, se detalla la lista de los que han nacido, para el mundo o para el toreo, en el Real 125 Fig. n.º 15. Alternativa de José Ramírez (Gaonita) de manos de Sánchez Mejías, 5 de septiembre de 1922 (Fuente: La Lídia, 21 de septiembre de 1922, pág. 4). Sitio, así como de aquellos que han estado vinculados al mismo, es decir, que han fijado residencia en Aranjuez (se excluyen los becerristas que se han dado en cifra muy elevada). Alternativas en Aranjuez: – Toreros nacidos en Aranjuez: Pedro Fernández (Niño de Aranjuez) el 4/9/1977, Regino Agudo el 30/5/1994 y David López el 5/9/2004. – Toreros vinculados a Aranjuez: José Luis Martín Simón (José Luis Seseña) el 30/5/1986.