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Deporte, interculturalidad y calidad de vida: nuevos modelos de integración social

Molina, Fidel

Abstract

El deporte puede ser un elemento generador y solucionador de conflictos, ya que es fundamental para la integración intercultural al tener un lenguaje universal y basarse en la colaboración y la cooperación entre los que juegan; pero también puede suscitar una cohesión de grupo demasiado opuesta al contrario, dentro de una dinámica más o menos agresiva de unas sociedades competitivas, que se cohesionan (y se disgregan) en torno a identidades de resistencia y a fronteras culturales. El deporte puede representar un verdadero motor de relación intercultural, que vehicule las relaciones sociales cotidianas alrededor de identidades-proyecto. Las relaciones sociales, precisamente, se encuentran entre los principales factores de la calidad de vida, juntamente con la participación y las condiciones de salud, entre otras. Es evidente, en este sentido, que la práctica deportiva juega un papel relevante en la calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido, la socialización prefigurativa facilita las pautas de integración de generaciones adultas, máxime en contextos de diversidad cultural. Los propios jóvenes si tienen una exitosa integración social son un exponente de calidad de vida para la sociedad en general y para todos los inmigrantes, en particular. Por ello son “buenas prácticas” tanto los programas de deporte escolar y deporte para todos, como los enfocados al deporte de élite que faciliten la participación de los inmigrantes. En este sentido, pueden ser un factor cohesionador, articulando discursos y prácticas interculturales de integración social.

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• 165 • DEPORTE, INTERCULTURALIDAD Y CALIDAD DE VIDA: NUEVOS MODELOS DE INTEGRACIÓN SOCIAL* Dr. Fidel Molina Universidad de Lleida L1 * Esta propuesta parte de la base de la ponencia presentada en el Congreso Internacional sobre Violencia, Deporte y Reinserción Social (Huelva, 2006), y es fruto de la investigación desarrollada a través de varios proyectos de investigación: “Teorías y Sociedades Dialógicas-TSD” (Programa Nacional e Investigación Científica e Innovación Tecnológica 2003-2006, BSO 2003-04116 CPSO), “IASFA. Research in Education through Sport” (IASFA-International Academy of Sport for All, 2003-2005), “Play with your heart, share your culture” (European Union: Culture 2000-CH/ A1/ES-445; 2005-2007) y TRESEGY (“Toward a social construction of an European youthness experience of inclusion and exclusion in the public sphere among second generation migrated teenagers”. Estudio europeo sobre la inmigración e integración de los jóvenes de la denominada “segunda generación” G07002. Comisión Europea ). Resumen El deporte puede ser un elemento generador y solucionador de conflictos, ya que es fundamental para la integración intercultural al tener un lenguaje universal y basarse en la colaboración y la cooperación entre los que juegan; pero también puede suscitar una cohesión de grupo demasiado opuesta al contrario, dentro de una dinámica más o menos agresiva de unas sociedades competitivas, que se cohesionan (y se disgregan) en torno a identidades de resistencia y a fronteras culturales. El deporte puede representar un verdadero motor de relación intercultural, que vehicule las relaciones sociales cotidianas alrededor de identidades-proyecto. Las relaciones sociales, precisamente, se encuentran entre los principales factores de la calidad de vida, juntamente con la participación y las condiciones de salud, entre otras. Es evidente, en este sentido, que la práctica deportiva juega un papel relevante en la calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido, la socialización prefigurativa facilita las pautas de integración de generaciones adultas, máxime en contextos de diver- Anduli • Nº 9 - 2010 • 165-173 Abstract Sport can be an important gearing element for conflict solving. It is fundamental for intercultural integration because there is a universal language based on the collaboration and the cooperation among those who play. But it can also raise a strong group cohesion against the opponent, inside a dynamics more or less aggressive of some competitive societies in a framework of resistanceidentities and cultural borders. Sport can represent a true motor of intercultural relationship that channels the daily social relationships around an identity-project. Social relationships, in fact, are among the main factor of the quality of life, together with the participation and the conditions of health, among others. It is evident that the sport practice plays an outstanding paper in the quality of the citizens’ life. In this sense, the prefigurative socialization facilitates the rules of integration of mature generations, above all in contexts of cultural diversity. Youths themselves (when they have a successful social integration) are an exponent of quality of life for the society in general and for all the immi- Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 166 • 1. Introducción El deporte es un ámbito privilegiado de comunicación intercultural, pero no es menos cierto que también puede ser vehículo de violencia y enfrentamiento. Por un lado, puede ser (y es) un elemento importante para la integración porque, prácticamente, tiene un lenguaje universal y se basa en la colaboración y la cooperación entre los que juegan, y también en una intencionada competición lúdica. Por otro lado, puede suscitar una cohesión de grupo demasiado opuesta al contrario, dentro de una dinámica más o menos agresiva de unas sociedades competitivas. 2. Los procesos de socialización y la cultura “prefigurativa” Los procesos de socialización tienen lugar a lo largo de toda la vida y significan la integración social en una comunidad con una serie de valores, normas, actitudes, pautas de comportamiento, conocimientos, etc… El modelo tradicional ha sido el que reconocía que básicamente, la socialización se realizaba desde los adultos a los más jóvenes. Es el modelo que explicaba Durkheim como definición de la educación. Sin embargo, Margaret Mead indica que aunque este modelo es preponderante y fundamental, sólo representa uno de los tres que se suelen dar, según la cultura imperante. Así, este modelo tradicional se da en sociedades de cultura “postfigurativa”, donde la importancia en los procesos de socialización la tiene la experiencia vital, los años y las experiencias vividas. No obstante, también tenemos el modelo de las sociedades de cultura “cofigurativa” en que lo importante para transmitir conocimientos, pautas de comportamiento, normas, etc… no es la experiencia vital de los adultos, sino la experiencia del “experto”, del que está preparado en cada aspecto concre- to; es una socialización más horizontal. Por último, en las sociedades de cultura “prefigurativa” son los jóvenes los que marcan las pautas educativas, transmitiendo una serie de valores, conocimientos y pautas de comportamiento a los adultos. En situaciones de inmigración y de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), por ejemplo, es palpable esta socialización prefigurativa. El elemento común es la plasticidad y la flexibilidad que tienen los jóvenes para adaptarse y para integrar sidad cultural. Los propios jóvenes si tienen una exitosa integración social son un exponente de calidad de vida para la sociedad en general y para todos los inmigrantes, en particular. Por ello son “buenas prácticas” tanto los programas de deporte escolar y deporte para todos, como los enfocados al deporte de élite que faciliten la participación de los inmigrantes. En este sentido, pueden ser un factor cohesionador, articulando discursos y prácticas interculturales de integración social. Palabras clave: Socialización Intercultural, Calidad de Vida, Integración Social, Identidades, Sociología de la Educación, Sociología del Ocio y del Deporte. grants, in particular. So, the programs of school sport and sport for all are “good practices”, well as those focused on the elite sport that facilitate the participation of immigrants. In this sense, they can be a factor of cohesion, articulating intercultural practices and discourses of social integration. Key Words: Intercultural Socialization, Quality of Life, Social Integration, Identities, Sociology of Education, Sociology of Leisure and Sport. Artículos • Fidel Molina • 167 • cuestiones innovadoras y de cambio vertiginoso, como pueden ser las TIC con sus constantes cambios en la informática, en el sonido y la imagen, etc… En los procesos de inmigración, tal y como la conocemos en la actualidad, se producen situaciones en las que los jóvenes marcan pautas a sus adultos. La inmigración suele ser económica y suelen ser adultos que emigran para mejorar su calidad de vida, para trabajar… posteriormente forman una familia o consiguen la reagrupación familiar: son los hijos pequeños inmigrados o nacidos en el país de acogida que con la escolarización, se integran más plenamente (conocen a la perfección la lengua o las lenguas del país; conviven más directamente con otros niños y jóvenes, más horas y en más variados ámbitos, como son la escuela, el trabajo, el ocio, el deporte, etc.). En los modelos de cultura postfigurativa (desde los adultos) prevalece la construcción de la identidad tradicional; pero en los modelos de cultura prefigurativa (desde los jóvenes) se da una renovación más o menos diferenciada. En el marco de esta tensión, nos movemos entre situaciones de asimilación (etnocentrismo), de multiculturalismo (relativismo cultural) e interculturalidad (acción comunicativa). En ocasiones, se mezclan situaciones diferentes según los contextos, o se oponen abiertamente. La renovación no escapa de la tensión entre la diversidad y la homogeneización. La socialización prefigurativa, desde la juventud, implica cómo el gusto por el deporte (y la participación activa) pueden provocar cambios en las familias, y puede ayudar a la integración social (no exenta de tensiones y contradicciones)1. El tiempo de ocio debe ser un tiempo formativo, de integración social, de aumento de la calidad de vida y la salud. En este sentido, las administraciones locales, autonómicas y estatales (en el ámbito español y europeo, por ejemplo) suelen tener ejemplos de “buenas prácticas” al facilitar la práctica deportiva entre todos los ciudadanos. Suele ser frecuente un posicionamiento integrador que, sin llegar a una “acción afirmativa” prima, entre las líneas de subvenciones y ayudas, a aquellos clubes, federaciones o entidades que entre sus miembros tienen personas inmigrantes. La acción formativa y educativa de la práctica deportiva suele tener un momento crucial que es la escolarización: es fundamental realizar los esfuerzos necesarios para que pueda ser una realidad el deporte para todos. A partir de ahí, también tendrá lugar un reforzamiento sinérgico desde los jóvenes a los adultos2. 3. De la asimilación a la interculturalidad En situaciones de inmigración y diversidad cultural pueden darse tres perspectivas básicas, de manera excluyente o mixta. 1 Podemos presentar como paradigmático el guión de la película “Quiero ser como Beckham”, que relata las dificultades, pero también las posibilidades de integración social intercultural, de una chica británica de origen hindú que quiere jugar (y juega) al fútbol. La decisión de la joven provoca un debate en el seno de la familia (y de la comunidad) muy enriquecedor. 2 Hay anécdotas contadas por padres de alumnos que pueden trascender a categoría de paradigma y ejemplo ilustrativo, sobre cómo la práctica deportiva de los hijos acaba promoviendo dicha práctica entre los padres o la familia, en general. Desde los que con el balón de fútbol o baloncesto “inician” (o “recuperan”) a los padres en dichos juegos, a los que se han comprado una bicicleta para “entrenar” junto con sus hijos, porque éstos realizaban una salida escolar (“travesía”) de 5 días por el Delta del Ebro en bicicleta. Ejemplos bastante cotidianos, y más comunes y frecuentes de lo que parece, de una socialización prefigurativa en la práctica deportiva y la mejora de la calidad de vida y la salud. Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 168 • Cuando la perspectiva que prevalece es la etnocentrista, el modelo de socialización y de integración social es fundamentalmente, la asimilación. El etnocentrismo, de entrada, suele ser bastante común ya que como estamos acostumbrados a nuestra propia cultura creemos que es la mejor, casi la única y la “natural”. Acabamos naturalizando una cuestión que no es natural, sino social. La cultura es la manera particular que tenemos los seres humanos de adaptarnos al medio físico y social. Es, por tanto, una creación social. En nuestra cosmovisión, nos encontramos relativamente cómodos y nos permite vivir esta complicada vida: lo que hacen los “otros” es algo extraño. Siguiendo este discurso, la apreciación que se sigue es que los demás deben adquirir nuestra cultura, deben ser más o menos como nosotros… deben asimilarse. La asimilación puede tener “buenas intenciones” ya que si socializamos en esta cultura a nuestros hijos, y queremos para ellos lo mejor, no será negativo que lo queramos para los demás, inmigrantes y extranjeros… Pero nos olvidamos que los demás pueden pensar casi lo mismo de “su” cultura y que la libertad de elección, individual y social, es fundamental. Por lo tanto, deberíamos huir de un cierto paternalismo que está en el sustrato de la asimilación, cuando no prepotencia declarada. Si reconocemos que hay diversas culturas y que no se pueden comparar, porque no hay culturas mejores ni peores, sino que son diversas maneras de interpretar el mundo que nos rodea y de cohesionarnos como colectivos, dándonos mayor seguridad ante las dificultades de la vida, nos situamos en una perspectiva de relativismo cultural. Éste reconoce la diversidad cultural como máximo exponente del respeto humano. En este sentido, el multiculturalismo, es la constatación de la coexistencia de diversas culturas en un mismo territorio o contexto. Este reconocimiento no incluye necesariamente que haya comunicación ni contacto. Aquí está el punto débil del multiculturalismo y el relativismo cultural: pueden suponer un antídoto para superar el etnocentrismo y la asimilación, pero pueden acabar justificando situaciones de ghetización y segregación. El relativismo no suele ser un marco que facilite la integración social. Es por ello, que tendríamos que hablar de la perspectiva intercultural, que a partir del reconocimiento del multiculturalismo y el relativismo cultural, aboga por una comunicación, una negociación y un diálogo entre las diversas culturas: entre las personas y sociedades que tienen elementos culturales diferentes. La cultura, por definición, no puede ser considerada como estática, sino dinámica, en constante cambio. Ello permite realizar acciones de negociación y de comunicación intercultural, de intercambio y de integración social, de forma más respetuosa y completa. En este sentido, la práctica deportiva también puede estar tensionada entre una cierta homogeneización del “deporte” y una mayor heterogeneidad del “juego”. Aparentemente, el deporte (el fútbol, el baloncesto, etc.) puede estar en una perspectiva de asimilación, pero cuando participa de los valores tradicionales del homo ludens, de lo que significa “juego”, puede enmarcarse en una perspectiva intercultural. Porque pactar y negociar unas normas que se respetan de forma consensuada no es óbice para que se puedan integrar de una manera u otra, en el universo simbólico personal y cultural. 4. Los proyectos identitarios y la emoción de la comunidad Las identidades se construyen de manera compleja y, en ocasiones, contradictoria, en un contexto “glocalizado” (entre lo global y lo local). El deporte (el fútbol, como ejemplo paradigmático) es un juego universal –globalque tiene también un nivel local que involucra las dimensiones emocionales y afectivas de sus actores. El con- Artículos • Fidel Molina • 169 • sumo cultural de fútbol, por ejemplo, genera y unifica las actividades sociales. No obstante, las tensiones también se generan en el complejo proceso de la construcción de la identidad. Un elemento teórico fundamental para nuestras tesis está siendo el planteamiento de Heinemann sobre los tipos de emociones en un club (una “identidad comunitaria”) como parte de su cultura. Desde su planteamiento nos hemos basado para nuestra investigación teórica y aplicada3, en tres tipos de emociones: adhesión emocional, emociones en grupos y clima emocional en las organizaciones (o comunidades). En relación a la adhesión emocional distingue entre la adhesión a la organización (o, en nuestro caso, comunidad), destacando los vínculos emocionales de unión que comportan lo que hemos dado en llamar la fidelización hacia el club (“su” club, “su” comunidad); y la adhesión espacial, como adhesión emocional vinculada a los espacios del club o comunidad. La reflexión sobre las emociones en grupos, nos ha permitido encuadrar la identificación colectiva presente en un “nosotros” que acompaña un “entorno afectivo común” (lo cual también lo relacionamos con el habitus de Bourdieu, para reforzar unas prácticas determinadas de consumo cultural). Por último, el clima emocional en las organizaciones o comunidades plantea un sugerente reto al preguntarse sobre la “imagen emocional” (clima emocional) del club o del grupo. Las comunidades tienen sentimientos también, y ello se percibe en la vida cotidiana según su ambiente. En este sentido, entre el universo simbólico y emocional de los seguidores se ha de destacar la importancia del elemento deportivo en la compleja construcción de la identidad. Los aficionados son un grupo de personas que comparten una serie de elementos de identificación que giran alrededor de un equipo o selección de fútbol, por ejemplo, que, en definitiva, representa simbólicamente (socialmente, culturalmente, políticamente) una comunidad determinada. Esta comunidad puede ser un pueblo, un barrio, una ciudad, una nación... La identificación trasciende los colores del equipo y acaba representando (“abanderando”) la propia comunidad. En una situación de globalización, casi como reacción, se recuperan las identificaciones más locales, percibidas como más próximas y afectivas; como indica Walzer (1996) ante las identidades tenues (thin) de los estados, nos encontramos con las identidades densas (thick) de las identidades culturales, comunitarias. El fútbol permite una identificación afectiva, más bien primaria, de reconocimiento grupal, tanto por lo que respecta a los contenidos comunes de “nuestro” equipo, como por lo que respecta en la delimitación con los “otros”, estableciéndose lo que Barth (1976) denominó los límites o las fronteras culturales en la identificación. Sentir los “colores” nos aglutina en torno a dicha identidad compartida4. 3 Vid los estudios de F. Molina sobre el fútbol profesional y actualmente en el baloncesto, así como la socialización y globalización en el deporte: revista STAPS, 2002; Congreso de Sociología de la FES, 2004; y Molina, F. (2007): “Socialization, Glocal Identity and Sport”, in European Journal for Sport and Society. Vol 4/Núm. 2, pp 169-176.. 4 La selección “bleau” francesa es un caso paradigmático, cuando en un primer momento al ganar el campeonato mundial de 1998, se presentó como el ejemplo de una selección intercultural, con jugadores de diversas procedencias culturales, religiosas... ejemplo de integración social de inmigrantes que se habían aunado en un proyecto común de la selección francesa, y que habían triunfado. Las complejas contradicciones de la construcción de las identidades se manifestó posteriormente en el Campo de los Príncipes de París, cuando Francia jugó contra Argelia y más de la mitad del estadio coreaba a la selección argelina... las identidades son múltiples y contextuales. Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 170 • Las prácticas deportivas y de consumo desvelan elementos de vida cotidiana. La calidad de vida de los ciudadanos (o, como indica Vicens (1995), el valor de la salud), tiene diversos indicadores. En cuanto al consumo cultural, éste aparece doblemente representado en el mundo del deporte, según sea entendido éste como práctica física o como espectáculo. Bourdieu conceptualiza el habitus como un principio unificador y generador de las prácticas. En el mundo social, los estilos de vida son productos de los habitus, teniéndose en cuenta no sólo las mismas prácticas sino la percepción de las mismas. En nuestro caso, se refuerza dicho consumo cultural por la participación en estos eventos deportivos (el fútbol) de personalidades relevantes de la política, la cultura y la sociedad (cuestión ésta que ocurre, a otros niveles, incluso entre altos cargos y representación de los estados, por ejemplo). Gracias a la mediatización (mass media) se refuerza la práctica misma de ser seguidores, identificándose con el club, la ciudad, la comunidad. La idea de construcción dinámica de la identidad, la lucha contra la exclusión, la construcción del sujeto y las posibilidades de comunicación y transformación dan sentido a las propuestas interculturales, entre lo global y lo local, la mixtura que ya se ha dado en llamar glocalize, y que estaría entre lo local globalizado y lo global localizado. Y aquí las posibilidades de la práctica deportiva son privilegiadas. La interculturalidad ha de recuperar esa visión holística de proyecto comunicativo social, superando el fundamentalismo comunitarista en aras a la construcción de sujetos transformadores a través del deporte y de los juegos tradicionales. La cultura y la identidad no pueden entenderse como algo estático y esencialista. La consideración de la socialización y la construcción de la identidad como procesos dinámicos y dialécticos entre individuo y sociedad, y más allá de ello, en el marco de situaciones comunicativas y en clave de proyecto, permiten una orientación teórica alternativa en la modernidad tardía (o en la sociedad red). Por ello, en la práctica –por ejemplomás que alentar en, según que barrios de nuestras ciudades, la competición de equipos de “inmigrantes” contra otros “autóctonos”, lo que se debiera facilitar es la inclusión en los equipos “ordinarios” de los diferentes jóvenes de distinta procedencia, sin menoscabo de que de una manera “extra-ordinaria” y festiva se pueda realizar algún campeonato ad hoc entre “selecciones”. Las posibilidades de integración y de formular una “identidad proyecto” pasan más por el “mestizaje” en los clubes y entidades, que en la formación de equipos-selecciones que en lo cotidiano puedan significar una “identidad de resistencia” en ausencia de una transversalidad intercultural enriquecedora. 5. Conclusiones La inmigración actual es un fenómeno “facilitado” o provocado por los procesos de globalización actuales. Nunca como hasta ahora la inmigración había tenido este desarrollo cuantitativo y cualitativo, y de forma planetaria. Otra globalización es posible cuando no es una cuestión de imposición y desigualdad económica, sino que facilita la comunicación y el intercambio. Es más, la globalización está comportando una revitalización de lo local y lo comunitario, como contrapeso de esta homogeneización más o menos impuesta. En esta tensión también podemos situar la relación entre deporte y juego. El deporte puede tener connotaciones más o menos “globalizadoras” al unificar reglamentos, campeonatos, gustos, el espectáculo que envuelve los acontecimientos deportivos… pero también tiene el aspecto positivo del lenguaje universal, de faci- Artículos • Fidel Molina • 171 • litador de comunicación. Ello no obstante, no debemos olvidar las posibilidades de los juegos populares y de los juegos tradicionales, más locales, más comunitarios, más flexibles… con normas y variantes que se adaptan a las circunstancias y a los contextos concretos. Es un paralelismo que hemos de valorar; el deporte es un medio extraordinario en la integración y en la comunicación en contextos multiculturales y de inmigración, pero el juego está en la misma línea, como mínimo. Incluso, el deporte con las peculiaridades locales (el texto y el contexto) puede ser también otro paralelismo de las hibridaciones de las que habla García Canclini cuando utiliza el concepto de “glocalización” (global y local). La práctica deportiva es pertinente en todas las edades, pero es evidente que el período de la juventud es privilegiado. En este sentido, la socialización prefigurativa facilita las pautas de integración de generaciones adultas, máxime en contextos de diversidad cultural. Los propios jóvenes si tienen una exitosa integración social son un exponente de calidad de vida para la sociedad en general y para todos los inmigrantes en particular. En ocasiones, la integración social se quiebra en las denominadas “segundas generaciones”5 de los jóvenes hijos de inmigrantes que no alcanzan la calidad de vida prometida y/o esperada entre los autóctonos… y de la identidad-proyecto se puede retroceder a una identidad-de-resistencia. El deporte puede representar un verdadero motor de relación transversal, intercultural, que vehicule las relaciones sociales cotidianas. Las relaciones sociales, precisamente, se encuentran entre los principales factores de la calidad de vida, juntamente con la participación y las condiciones de salud, entre otras. Es evidente, en este sentido, que la práctica deportiva juega un papel relevante en la calidad de vida de los ciudadanos. Recordemos que la calidad de vida se refiere a las condiciones de vida no materiales, sobre todo en términos de calidad de las relaciones humanas, integración social y cultural6… Y la felicidad, en esta línea, se refiere a la percepción subjetiva de la calidad de vida. Es cierto, no obstante, que para hablar de calidad de vida global hay que tener en cuenta las condiciones de vida individuales y las colectivas, refiriéndose al análisis que debe contemplar las condiciones de vida personales y las estructuras o intereses públicos, de la ciudadanía. Las zonas recreativo-deportivas y la calidad de las relaciones entre las personas en un contexto comunitario estarían dentro de los aspectos no materiales de la calidad de vida, básicamente desde una perspectiva de organización de los servicios públicos, que hay que tener en cuenta. 5 Esta terminología sirve para realizar el seguimiento sociológico de la integración real de los inmigrantes y sus descendientes, pero no debería utilizarse ordinariamente, porque es seguir recordando a dichas personas que no son del país de acogida… que, generación tras generación, continúan siendo inmigrantes (cuando no ciudadanos de segunda (?)…). 6 Vid el Informe final del Comité de las Regiones de la Unión Europea sobre “Evaluar la calidad de vida en las regiones y ciudades europeas. Conceptualización teórica e indicadores clásicos e innovadores” (Bruselas, 1999), Págs. 14 y siguientes. Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 172 • Bibliografía Anthias, F. 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