93 ASTRÁGALO. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad, 36 (2024). ISSNe: 2469-0503 Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Article https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.08 UNA ARQUITECTURA DE TRANSICIÓN. LOS PRIMEROS COLEGIOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA / A TRANSITIONAL ARCHITECTURE. THE FIRST SCHOOLS OF ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA / UMA ARQUITETURA DE TRANSIÇÃO. AS PRIMEIRAS ESCOLAS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA Raquel Martínez-Gutiérrez
[email protected] 0000-0003-2098-4783 Universidad Rey Juan Carlos, Dpto. TSCySTC, área de Proyectos Arquitectónicos, EIF-URJC, Fuenlabrada, España RESUMEN El arquitecto Antonio Fernández Alba tuvo un papel crucial en la renovación del lenguaje arquitectónico en España en la segunda mitad del siglo XX. Su interés por la educación, tanto como docente como en su labor de proyectista, se manifestó en todas las etapas escolares, desde la educación infantil hasta la instrucción universitaria. Este texto analiza tres colegios proyectados por Fernández Alba durante una década, de 1959 a 1968: el Colegio Nuestra Señora Santa María, el Colegio Montfort y el Colegio Aula Nueva. Estos proyectos incorporan espacios de transición que conectan no solo el exterior y el interior, sino la arquitectura con la naturaleza y la escuela con la sociedad. A través del uso del patio interior y los espacios de tránsito, se resuelven las demandas de la nueva pedagogía de la época. Los espacios de transición cumplen no solo funciones prácticas, sino que enriquecen la experiencia educativa. Fernández Alba sigue así los postulados de Pestalozzi y Roth, al considerar la escuela una extensión del hogar y un lugar de integración social. Palabras clave: transición, pedagogía, escuela, naturaleza, hogar. ABSTRACT The architect Antonio Fernández Alba played a crucial role in the renewal of architectural language in Spain in the second half of the 20th century. His interest in education, as a teacher and designer, was expressed at all educational stages, from early childhood education to university instruction.
UNA ARQUITECTURA DE TRANSICIÓN. LOS PRIMEROS COLEGIOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA 94 ASTRAGALO Nº 36 | Diciembre / December / Dezembro 2024 | Article | ISSN 2469-0503 This text analyses three schools designed by Fernández Alba over the course of a decade, from 1959 to 1968: Nuestra Señora Santa María School, Montfort School and Aula Nueva School. These projects incorporate transitional spaces that connect both the exterior and the interior, architecture with nature and school with society. The demands of the new pedagogy of the time are resolved through the use of the interior courtyard and the in-transit spaces. Transition spaces fulfil not only practical functions but also enrich the educational experience. Fernández Alba thus follows the postulates of Pestalozzi and Roth, considering the school as an extension of the home and a place of social integration. Keywords: transition, pedagogy, school, nature, home. RESUMO O arquitecto Antonio Fernández Alba teve um papel crucial na renovação da linguagem arquitetônica em Espanha na segunda metade do século XX. O seu interesse pela educação, como professor e como projetista, manifestou-se em todas as etapas escolares, desde a educação de infância até ao ensino universitário. Este texto analisa três escolas projetadas por Fernández Alba durante uma década, de 1959 a 1968: Escola Nuestra Señora Santa María, Escola Montfort e Escola Aula Nueva. Estes projetos incorporam espaços de transição que ligam não só o exterior e o interior, mas a arquitetura com a natureza e a escola com a sociedade. Através da utilização do pátio interior e dos espaços de trânsito, resolvemse as exigências da nova pedagogia da época. Os espaços de transição cumprem não só funções práticas, como também enriquecem a experiência educativa. Fernández Alba cumpre assim os postulados de Pestalozzi e Roth, considerando a escola uma extensão do lar e um lugar de integração social. Palavras chave: transição, pedagogia, escola, natureza, lar. 1. INTRODUCCIÓN Existe un consenso en la figura de Antonio Fernández Alba como pieza esencial en la configuración, en la segunda mitad del siglo XX, de un nuevo lenguaje arquitectónico en España. Su incorporación del organicismo, tanto europeo como estadounidense –a través de las figuras de Alvar Aalto y Frank Lloyd Wright–, a la tradición constructiva local, y su contacto con las vanguardias artísticas e intelectuales de la época, le convirtieron en un arquitecto clave para superar las restricciones marcadas por la dictadura en los primeros años del régimen y para recuperar y actualizar los postulados del movimiento moderno. Sus primeras obras pueden considerarse, por tanto, una arquitectura de transición. Una característica distintiva de su carrera fue la vinculación con la enseñanza. Desde su puesto como profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid, su contribución a la renovación de la docencia de la arquitectura ha sido ampliamente reconocida y difundida1. Son asimismo 1 Sus propuestas quedaron plasmadas en varios artículos y en la publicación Ideología y enseñanza de la arquitectura en la España Contemporánea (Fernández Alba 1975) que coordinó.
Raquel Martínez-Gutiérrez https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.08 95 conocidos, y reconocidos, sus proyectos ligados a la educación, que abarcan todos los niveles: desde la instrucción infantil hasta los complejos universitarios. Varios de estos proyectos fueron objeto de gran interés en el momento de su concepción y ejecución y no pocos han sido también revisitados recientemente, lo cual es signo de la atemporalidad de sus propuestas2. Su condición de figura charnela del cambio cultural y su interés por la educación encuentran una fusión en el programa pedagógico de sus primeros colegios, donde Fernández Alba despliega una serie de herramientas que le va a permitir explorar las posibilidades de la arquitectura al servicio de una renovación de la enseñanza. De forma concreta, desarrolla unos espacios, que podemos denominar de transición, que le ayudan a configurar una propuesta centrada en el contacto con la naturaleza y en la función de socialización que demanda la nueva pedagogía. Este texto quiere explorar dos de los espacios de transición que se encuentran en tres colegios de sus primeros años de ejercicio profesional: el colegio Nuestra Señora Santa María, el colegio Montfort y el colegio Aula Nueva. 2. BREVE CONTEXTO PEDAGÓGICO, ARQUITECTÓNICO Y BIOGRÁFICO En 1953, la incorporación de espacios verdes en los centros de enseñanza se encuentra entre las conclusiones del V Congreso Internacional del Edificio Escolar y de la Educación al Aire Libre organizado por la UNESCO3. Si bien la relevancia de la naturaleza en el espacio escolar comenzó a forjarse a principios del siglo XX, derivada de la urgencia social frente a los brotes de tuberculosis que promovieron la aparición de las escuelas al aire libre y con la incorporación de los nuevos planteamientos pedagógicos de María Montessori, entre otros. En 1953 se produce también el IX Congreso Internacional de Arquitectura Moderna en Aix-en- Provence (CIAM 9), origen del grupo conocido como Team 10. Este grupo va a utilizar los conceptos de doorstep e in-between, añadiendo nuevas capas de significado a su tradicional interpretación como espacio de conexión entre interior y exterior4. Diversos proyectos y escritos de sus miembros, especialmente de Aldo Van Eyck, van a indagar en las posibilidades de este espacio para configurar una nueva arquitectura que reformule los postulados del movimiento moderno e incorpore las necesidades del ser humano y la sociedad en que se desenvuelve. Aparece así una dimensión psicológica y sociológica ligada a la arquitectónica, que va a caracterizar los espacios de transición. En 1957 se publica la segunda edición ampliada del libro de Alfred Roth The New Schoolhouse que, desde su aparición en 1950, se ha convertido en una suerte de manual para el diseño de escuelas en toda Europa5. El libro recoge los postulados de Heinrich Pestalozzi (1746-1827) quien señalaba la escuela como una expansión del hogar, donde el niño debía continuar y complementar la 2 (Senra Fernández-Miranda y Valdivieso Royo 2016);(Pérez Moreno 2018);(Martínez Gutiérrez 2022). 3 ‘Ve Congrès International du Bâtiment Scolaire et de l’Education de Plein Air’, celebrado entre el 27 de agosto y el 5 de septiembre de 1953 en Basilea, Zúrich y Génova. Será el último congreso de la Asociación Internacional de Escuelas al Aire Libre. De forma paralela se desarrollará la exposición Das Neue Schulhaus, bajo la dirección de Alfred Roth, en el Museum für Gestaltung de Zúrich (29 de agosto al 11 de octubre). 4 Alison y Peter Smithson utilizarán el término doorstep, umbral; mientras Aldo van Eyck preferirá el uso de in-between, intermedio, que había oído utilizar a Rolf Gutman y Theo Manz en la reunión del Consejo CIAM en Sigtuna (Suecia) en 1952 siguiendo el pensamiento de Martin Buber. 5 Alfred Roth fue nombrado en 1953 presidente de la Comisión de Construcciones Escolares de la Unión Internacional de Arquitectos, trabajando de forma recurrente con la UNESCO.
UNA ARQUITECTURA DE TRANSICIÓN. LOS PRIMEROS COLEGIOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA 96 ASTRAGALO Nº 36 | Diciembre / December / Dezembro 2024 | Article | ISSN 2469-0503 formación recibida en casa a la vez que iba tejiendo nuevos vínculos que le permitieran incorporarse a la esfera social comunitaria. También en 1957, Antonio Fernández Alba finaliza su formación como arquitecto. Ese mismo año realiza un viaje que le llevará hasta Ámsterdam, donde puede conocer de primera mano la arquitectura, entre otros, de Aldo Van Eyck. La influencia del libro de Roth ha sido reconocida por el propio arquitecto, de forma que la triada marcada por este: hogar-escuela-naturaleza se traslada a su arquitectura, donde los espacios de transición van a jugar un papel clave. En 1959, Fernández Alba arranca la realización de su primer proyecto escolar. Paralelamente, se incorpora como profesor ayudante a la cátedra de construcción de la Escuela de Arquitectura de Madrid, iniciando una labor docente que le acompañaría toda su vida. 3. LOS PRIMEROS PROYECTOS ESCOLARES Entre 1959 y 1968, Antonio Fernández Alba proyecta, entre otras obras, tres colegios con tres elementos en común: dos arquitectónicos, el patio interior y los tránsitos adyacentes, y otro programático, la introducción de las nuevas pedagogías. Situados en Madrid, el colegio Nuestra Señora Santa María, el colegio Montfort y el colegio Aula Nueva son un banco de pruebas del uso de los espacio de transición para resolver, mediante la arquitectura, las demandas de una nueva forma de docencia que promueve la enseñanza al aire libre, la incorporación de la naturaleza y la socialización a través de la escuela. 31. EL COLEGIO NUESTRA SEÑORA SANTA MARÍA 19591962 Este colegio surge de la iniciativa de las profesoras y pedagogas María Josefa Benítez Lumbreras y María del Carmen “Many” Segura Corrochano, vinculadas a la Institución Libre de Enseñanza, y el escultor Martín Chirino, miembro, junto a Fernández Alba, del grupo El Paso. Pensado para 500 niñas, desde el jardín de infancia hasta el bachiller, se localiza en una parcela del Parque del Conde de Orgaz, en aquel momento una zona escasamente consolidada en las afueras de Madrid. La forma de la parcela, sensiblemente triangular, origina la disposición del colegio como una L abierta al mediodía, donde el brazo más largo se desarrolla de oeste a este y el más corto de norte a sur. El programa se resuelve en dos plantas sobre rasante y una tercera de semisótano, con acceso directo gracias al desnivel de la parcela. La planta baja comprende el zaguán, el jardín de infancia, el comedor de niñas, el gimnasio, las aulas específicas y las aulas generales6. La planta primera alberga las dependencias de dirección, la biblioteca y más aulas generales. El programa de mayor tamaño, como el salón de actos, la piscina cubierta y la capilla, se sitúa en planta semisótano, junto al comedor de mayores y las dependencias de servicio e instalaciones. El elemento quizá más representativo del colegio es el patio interior, que actúa como pieza de articulación, o transición, entre los espacios de mayor dimensión (comedor y gimnasio) y las aulas 6 El comedor de esta planta tiene un hueco en el forjado que lo conecta con el comedor de semisótano. De este modo, las alumnas menores pueden observar a las de bachillerato e interiorizar su comportamiento en un acto social como es la comida.
Raquel Martínez-Gutiérrez https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.08 97 (Fig. 1). Se concibe como un jardín “– elemento biológico de educación – que situado en el interior de la zona escolar permitirá a las niñas familiarizarse con las plantas y los animales”(Fernández Alba 1963, 51). A través del patio se persigue el recordatorio constante del exterior dentro del interior, mediante el sonido de los pájaros y con la introducción de ratones blancos y pequeñas serpientes7. El retranqueo de la planta primera sobre la baja conecta la terraza exterior de este nivel con el patio interior y genera una diagonal que refuerza la visión del cielo. La naturaleza y el mobiliario desbordan el patio y se incorporan al espacio perimetral, identificándose el conjunto como claustro y apareciendo las estancias de alumnas, lugares de expansión y reunión para actividades no programadas. […] me gustaría quitar a los pasillos todo su aire desabrido y antipático de lugar exclusivamente de paso: crear rincones, con unos sillones y unas mesas, unos libros, donde, entre clase y clase, las alumnas se puedan reunir y charlar, desarrollar con entera naturalidad las tendencias sociales de su personalidad.(«Cuatro obras de Antonio Fernández Alba» 1962, 33-34) Fig. 1 Claustro del colegio Nuestra Señora Santa María al final del tránsito cubierto. Autor: Portillo. Fuente: Fondo Antonio Fernández Alba, Servicio Histórico, Fundación Arquitectura COAM. Elaboración propia. 7 Conversación con Fernández Alba en mayo de 2022.
UNA ARQUITECTURA DE TRANSICIÓN. LOS PRIMEROS COLEGIOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA 98 ASTRAGALO Nº 36 | Diciembre / December / Dezembro 2024 | Article | ISSN 2469-0503 Un segundo espacio distintivo en planta baja es la galería de conexión entre el zaguán de acceso y el claustro. Denominada tránsito cubierto se orienta al mediodía y se dimensiona para que pueda funcionar como “recreo en días desfavorables”(Fernández Alba 1963, 47). Todo su frente se acristala hacia el patio y se dispone un alero continuo sobre los ventanales que crea un espacio de transición, reforzado por el pavimento, entre ambas situaciones dentro-fuera (Fig.2). Su función como espacio de juegos en días de inclemencias climáticas refuerza su carácter intermedio al trasladar al interior una actividad del exterior, resignificando acciones y espacios. En su configuración, la altura de esta pieza es sensiblemente inferior a la del gimnasio y comedor a lo largo de los cuales discurre, hecho potenciado por los escalones que descienden a ella desde el zaguán. Esto provoca una alteración de la escala que busca la diversidad de ambientes: “se ha pretendido que exista un cambio marcado por las distintas funciones pedagógicas, de modo que la monotonía de un horario no pueda ser causa de cansancio en las niñas […]”(«Cuatro obras de Antonio Fernández Alba» 1962, 54). El colegio se concibe como un ecosistema, “un lugar donde las necesidades de los niños, de la familia y de todo el complejo sistema de nuestro tiempo pueda encontrar ambiente adecuado”(Fernández Alba 1960, 57). Los espacios de transición proporcionan la herramienta para articular los distintos requerimientos de programa y pedagogía, guiado todo por la idea de que Fig. 2 Exterior del tránsito cubierto en el colegio Nuestra Señora Santa María. Autor: Portillo. Fuente: Fondo Antonio Fernández Alba, Servicio Histórico, Fundación Arquitectura COAM. Elaboración propia.
Raquel Martínez-Gutiérrez https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.08 99 el colegio es asimilable a una pequeña ciudad o a una casa grande y debe “suscitar en el niño la ocasión de crear su plan individual y su plan colectivo”(Fernández Alba 1963, 47)8. 3.2. EL COLEGIO MONTFORT 19621965 El colegio Montfort es el segundo encargo de naturaleza escolar que recibe Antonio Fernández Alba. Si el Santa María se destinaba exclusivamente a niñas, el Montfort lo hace solo a niños en sus estudios de secundaria y bachiller. Promovido por la orden de Padres Montfortianos, la docencia se desarrolla en régimen de internado, por lo que una parte importante del programa se destina a los dormitorios de los niños, profesores y monjes de la orden. Esto refuerza la idea del colegio ya no como prolongación del hogar, sino como sustitución de este. El edificio se asienta sobre una loma a las afueras de Loeches, en una zona con fuertes vientos del norte. El viento y la mala calidad del suelo producen un edificio compacto que utiliza el desnivel del terreno para protegerse, orientándose hacia el sur. La planta baja, parcialmente enterrada en la loma, alberga el acceso, el gimnasio-salón de actos y el área de servicios e instalaciones. En la planta primera se organiza la docencia, con aulas específicas y generales, el comedor y la capilla. En la planta segunda se disponen los dormitorios y la enfermería. Junto a esta organización por estratos, el colegio se ordena también de modo vertical con criterio pedagógico. De esta forma, de oeste a este, se sitúan tres secciones: los niños de 10 a 12 años, los niños de 12 a 14 años y los alumnos mayores, de 15 a 17 años. Cada sección dispone de sus espacios diferenciados de instrucción, descanso y ocio que se comunican mediante una escalera con acceso individualizado desde el porche de planta baja ,permitiendo una rápida conexión con el espacio al aire libre. Frente a la organización individualizada por sección, todas ellas confluyen en torno al patio interior (Fig. 3). En las primeras versiones, este se concebía como un “jardín de experiencias que complete las enseñanzas de laboratorio”(Fernández Alba 1966, 32) con plantas de fácil mantenimiento y como extensión de las estancias que se desarrollan a su alrededor. Siguiendo la máxima de Pestalozzi, estas estancias se conciben como salones (living-rooms, habitaciones para vivir) y se ocupan con mobiliario en disposiciones más relajadas que en el resto de los ámbitos. Finalmente, el jardín es desechado por la ampliación de la planta baja y se transforma en un patio que conserva, no obstante, su función de vínculo con el exterior en planta primera y proporciona distracción y asoleamiento a los convalecientes de la enfermería en la solana de planta segunda9. En el Montfort, los tránsitos se producen en el contacto entre espacios interiores. Su dimensión se irá modulando, por un lado, en función de la edad de los alumnos, con anchos más generosos en el caso de los más pequeños, entendiendo que precisan de mayor libertad de movimiento. Por otro, en relación con los espacios a los que sirven, derivando en estancias en torno a las zonas comunes, como el patio o la capilla. Los alzados a estos espacios de transición se conciben, en todo caso, como si se tratara de exteriores, carácter reforzado por el uso del ladrillo 8 Conversación con Fernández Alba en su estudio en octubre de 2022. Esta idea entronca con la expresada por Aldo Van Eyck en su diagrama “Tree is Leaf” de 1962. Nótese que Fernández Alba utiliza aquí el término ‘niño’ aunque se trata de un colegio femenino. 9 Este espacio se grafía en planos con mobiliario de tumbonas, lo que refuerza el eco a las terrazas cubiertas del Sanatorio de Paimio de Alvar Aalto. El Sanatorio es expresamente mencionado por Fernández Alba en el artículo que escribe sobre la obra de Alvar Aalto en el monográfico que dedica la revista Arquitectura al maestro finlandés en 1960.
UNA ARQUITECTURA DE TRANSICIÓN. LOS PRIMEROS COLEGIOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA 100 ASTRAGALO Nº 36 | Diciembre / December / Dezembro 2024 | Article | ISSN 2469-0503 también en el interior del edificio (Fig. 4). Este material es utilizado por Fernández Alba por su vinculación con la escala humana, ya que permite la “comprensión del espacio por sus usuarios”(Bayón Alvárez 1965, 22), en una nueva muestra de su interés por poner la arquitectura al servicio de un fin pedagógico mayor. 3.3. EL COLEGIO AULA NUEVA 19651968 Este colegio forma parte de uno de esos encargos menores que nutren los estudios de arquitectura. María Josefa Benítez y Many Segura vuelven a pedir la colaboración de Fernández Alba en un proyecto a escasos 500 metros del Santa María, pero en una zona de claro carácter urbano. El proyecto debe ampliar y actualizar un colegio en funcionamiento según un criterio pedagógico de agrupación del alumnado por ciclos escolares. Se recurre, de nuevo, a una configuración en L, con el ala mayor de norte a sur albergando dos plantas de aulas generales y un ala corta donde se sitúa el Fig. 3 Patio del colegio Montfort con las ventanas abiertas en la solana de enfermería. Autor: desconocido. Fuente: Fondo Antonio Fernández Alba, Servicio Histórico, Fundación Arquitectura COAM. Elaboración propia.
Raquel Martínez-Gutiérrez https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.08 101 gimnasio y el aula de dibujo. El conjunto se completa en 1968 con una tercera planta de aulas y un pabellón de portería y administración10. El pabellón de portería se configura con un patio interior y se destina a “una recepción y recogida de niños a las horas punta de entrada y salida del colegio”11,, por lo que pasa a ser el lugar de transición entre la rutina familiar y la docente. El patio, que antiguos estudiantes rememoran como un atrio romano con un árbol integrado, garantiza la presencia de la naturaleza dentro del espacio escolar, tal como ocurría en el Santa María12. El acceso a las aulas se produce a través de tránsitos al aire libre. Esto genera, en planta baja, un lugar a cubierto en continuidad con el jardín y el patio de recreo que permite a los estudiantes 10 El edificio fue reformado en 1985 por el arquitecto Fernando García Alonso y fue demolido en 2015. 11 Memoria de la ampliación. Fondo Antonio Fernández Alba, Servicio Histórico, Fundación Arquitectura COAM. 12 Lamentablemente, no existen secciones en los planos por el espacio de portería que permitan confirmar las descripciones vertidas por antiguos alumnos en el blog e-struc.com que se hacía eco de la demolición del colegio. Las fotografías más recientes consultadas, parecen indicar que el patio fue cubierto con otro piso en la reforma de 1985. Fig. 4 Interiores de los tránsitos en el colegio Montfort. Autor: desconocido. Fuente: Fondo Antonio Fernández Alba, Servicio Histórico, Fundación Arquitectura COAM. Elaboración propia.