scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

José María Pemán en la España de su tiempo

Acedo Castilla, José F.

Full text

JOSÉ MARÍA PEMÁN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO * Por JOSÉ ACEDO CASTILLA Don José María Pemán, "El más grande orador de las Españas" como le llamó Ramiro de Maeztu, es hoy después de Azorín nuestro máximo literato de su época. Como se ha escrito Femández de la Mora, si Menéndez Pelayo fue nuestro último gran polígrafo, Pemán bien pudiera ser, nuestro postrero literato universal. Nacido el 8 de Mayo de 1897 en el seno de una familia tradicional y católica de Cádiz, su madre Doña María Permartín, era miembro de una ilustre familia jerezana, oriunda de Francia. Su padre Don Juan Gualberto Pemán era gaditano, abogado en ejercicio y varias veces diputado a Cortes, por el partido conservador. En el Colegio de San Felipe Neri, regido por los "marianistas" cursó con gran brillantez los estudios correspondientes al bachillerato, a los que siguió su etapa en la Universidad de Sevilla donde cursó la carrera de Derecho. Al terminar la licenciatura hizo el Doctorado en la Universidad Central, única que en esa fecha otorgaba dicho grado. Su tesis tuvo por tema Las ideas filosófico-jurídicas de "La República" de Platón, tema que le sugirió -s egún dijola lectura de la "Historia de las ideas estéticas" de Méndez Pelayo, sobre todo los primeros capítulos destinados a exponer la teoría de "lo bello" en Platón. * Di ~ ertaci ó n leída en la Acade mi a el d ía 21 de Novi em bre de 1997. 98 JOSÉ ACEDO CASTILLA Y a Doctor, se incorporó al Colegio de Abogados de Cádiz, como abogado ejerciente, aunque alternando, eso sí, el ejercicio de la profesión con actividades literaria s. Así, en unos Juegos Florales en el Puerto de Santa María, le premiaron con accésit una trova en décimas. Poco después, en Baena, en otros Juegos Florales de los que fue Jurado la insigne Doña Blanca de los Ríos, le dieron otro accésit por un Canto a Andalucía en endecasílabos, y casi enseguida obtuvo en primer premio en su ciudad natal, cantando en su centenario al beato fray Diego de Cádiz. Por estos méritos, poco después lo eligieron académico de número de la "Real Academia Hispano Americana de Cádiz'', en la que leyó como discurso de ingreso un trabajo sobre "La poesía hispano-americana". En los Juegos Florales de Sanlúcar de Barrameda (Agosto de 1922) en los que fue mantenedor el patriarca del Periodismo Don José Ortega Munilla, obtuvo la "Flor natural" con una composición titulada El Viático, poema bellísimo, que se hizo muy famoso y con el que comenzaría su renombre como escritor. Y el año siguiente, en 1923, publicó su primer libro de poesías, De la vida sencilla, que le prologó don Francisco Rodríguez Marín. Con todo ello comenzó a alcanzar renombre como "poeta'', el que se acrecentó como prosista, merced a los artículos irónicos y los cuentos epigramáticos que comenzó a publicar en El Debate, cuya asidua colaboración mantuvo hasta la desaparición de este periódico con motivo de la guerra. Esos artículos fueron recogidos más tarde en dos tomos, titulados Cuentos sin importancia y Volaterías. El primero de éstos, traducidos al sueco fue utilizado como texto para la enseñanza del español en varias cátedras universitarias. 11 Cuando Pemán apenas contaba veintitantos años, concretamente en el periodo que va de 1918 a 1923, la situación de España era caótica. El sistema canovista, estaba roto, en trance de desaparecer. En 1 921 , el Jefe del Gobierno Don Eduardo Dato, el "A póstol de las reformas sociales" como muchos le Jlamaban, fue asesinado en Madrid, por un grupo de anarquistas en plena plaza de la Independecia. Poco tiempo después se produjo en Marruecos el JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 99 tristemente célebre desastre de Annual. Los conflictos sociales, consecuencia en gran medida de la desastrosa situación económica, se multiplicaban en tal número, como que en 1920 se había sobrepasado por primera vez la cifra de mil huelgas en toda España. Y junto al fragor de las huelgas revolucionarias, se produjeron los desórdenes públicos, el terrorismo y su secuela de atentados, como los que costarían la vida al Cardenal Arzobispo de Zaragoza, al Gerente de Altos Hornos de Bilbao, al Presidente del Sindicato de Banca y Bolsa de Valencia y a un Exgobernardor Civil de León. En Sevilla, escenario de una guerra de pistoleros, fue asesinado el comerciante Enrique Barris Dalmás, patrón de los corchotaponeros, y en Cataluña, mientras el regionalismo con Prat de la Riba como Presidente de la Mancomunidad, se transformaba en un nacionalismo independentista, en Barcelona en un sólo día, se practicaron veitiuna autopsias de otras tantas personas muertas violentamente en la vía pública. España entera,, se descomponía política, social y territorialmente, de tal suerte que --como dice el historiador Comellas- un parlamentario inglés llegó a preguntar "si no había llegado el momento de reducir a España a un Estado Colonial". Ante esta situación, no es de extrañar el que "las buenas gentes", sintieran el anhelo mesiánico del "Cirujano de Hierro" que postuló Costa, que viniera a "restablecer el orden en las calles, restaurar la autoridad escarnecida, terminar la guerra de Marruecos, acabar con los abusos de los partidos políticos, y sanear la administración". En medio de este ambiente, el 13 de Septiembre de 1923, llegó el golpe de Estado del General Primo de Rivera, del que escribió Pemán, que "tan rápidamente como la sanción real, obtuvo la sanción del país". Un periódico de tanto abolengo liberal como "El Sol", se mostraba esperanzado. Los Comités Ejecutivos del PSOE y de la UGT, en una nota publicada en "El Socialista" de 16 de Septiembre, aconsejaron a sus afiliados, observasen ante el golpe una actitud pasiva. En tales circunstancias, el Rey tuvo que aceptarlo y darle paso a la Dictadua Militar, gracias a lo cual, se abrió un periodo de orden y prosperidad que desde hacía mucho tiempo no se conocía en España. En las Navidades de 1924, el General concibió la idea de una gran organización, la que denominó la Unión Patriótica, que diera 100 JOSÉ ACEDO CASTILLA cabida a "todos los españoles de buena voluntad, excluidos los extremistas de ambos sectores", que se definía "de centro, de democracia templada", que hacía profesión de fé monárquica y que pretendía sustentar al primer gobierno civil de la Dictadura. Posteriormente se creó la A sa mblea Nacional, a la que como señala Santiago Galindo-fueron llamadas personas de la más variada significación, entre ellas José María Pemán, que desde el primer momento se venía ocupando de la organización de la "Juven tud de Unión Patriótrica" en la provincia de Cádiz e interviniendo en actos y mítines de propaganda, en los que pronto destacó por sus discursos brillantes y apasionados y su oratoria inspirada y elocuente. Y es que en Pemán -c omo esc ribía Areil za -concurrían, las tres condiciones que Cicerón exigía al orador romano: "que instruya, encante y conmueva al auditorio". Pero la actividad política de Pemán durante la Dictadura no se redujo sólo a la propaganda sino que trabajó también en esferas de más hondo calado, sobre todo en la Comisión Constitucional de la Asamblea Nacional, en la que actuó de secretario y la que estaba integrada por Don Juan de la Cierva, Don Antonio Goicoechea, Don Víctor Pradera, Don Ramiro de Maeztu, Don Gabriel Maura, Don Victor Cortezo, Don Carlos García Oviedo y cinco o seis señores má s a quienes Primo de Rivera les hizo un encargo total: un "Estado nuevo". "Yo no sé --dice Pemán, en su "Confesión General"-si la Constitución que allí se elaboró resultó o no la de la República de Platón o la Utopía de Tomás Moro", pues aquella constitución quedó nonnata; no llegó a promulgarse, ni tan siquiera a discutir se . La razón de ello se debió a ra zones obvias. En efecto: Desde mediados de 1929, el régimen del 13 de Septiembre tocaba a su fin. La Dictadura que había dado paz al país y había elevado su nivel económico, comenzó a perder el apoyo de la opinión. Primo de Rivera consciente de ello, se impuso como plazo para liquidar su etapa de gobierno ha sta el 13 de Septiembre de 1930; pero no la agotaría. Comprendiendo que se estaba quedando solo y sin respaldo, -incluso le falló el apoyo de reydespués de una espectacular consulta a los Capitanes Generales, decidió march ar se. En la mañana del martes 28 de Enero de 1930, JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 101 presentaba al Rey su dimisión. Don Alfonso XIII la aceptó cometiendo el "error" de encargar al General Damaso Berenguer, Conde de Xauen, que formara Gobierno. Poco después, el 16 de Marzo de 19 30, "rodeado de imponente soledad", Primo de Rivera falleció en París, en el hotel "Pont Royal", de la Rue de Bec. En Madrid, en el teatro Alcázar, se organizó un acto de homenaje en su memoria,, en el que intervinieron el Conde de Guadalhorce, Ramiro de Maeztu y José M.ª Pemán. Era un acto en pugna y desafío como el revuelto ambiente de la calle. Pemán, con razonamientos que eran ya poesía y salían por sí solos apasionados, habló de la Dictadura y de la obra de Primo de Rivera. Y cuando terminó evocando el entierro del General, cobardamente conducido por las auferas de Madrid, el teatro se vino abajo y se nevó de pañuelos cuando terminó de hablar. No obstante ello, los oradores tuvieron que salir aquel día por la puerta falsa del teatro. III Tras la primera desorientación de los que habían colaborado con el General de Primo de Rivera, vino su reagrupamiento en Unión Monárquica Nacional bajo la Jefatura del Conde de Guadalhorce, en la que se integraron, Ramiro de Maeztu, los ex ministros José Calvo Sotelo, y Antonio Goicoechea, José Antonio Primo de Rivera y Jo sé M.ª Pemán, entre otros. Su primer acto político se celebró en la Plaza de Toros de Madrid con la hostilidad de quienes Goicoechea definió a ll í mismo, como "monárquicos que se han cansado de serlo". Este triste espectáculo de Madrid, pocos días después volvió a darse en Sevilla. Los directivos de la Juventud Monárquica Sevillana invitaron a Pemán, para que hablara en el "m itin monstruo" de afirmación monárquica que se había de celebrar en un frontón, junto con otros oradores representantivos de todas las fuerzas "oficialmente" monárquicas a la sazón. Pemán se apresuró a aceptar, pero, pocos días antes de la celebración del mitin, le llegó de que los oradores liberales -el albista y romanonistase negaban a concurrir si figuraba entre l os oradores José M.ª Pemán. Inmediatamente que le llegó esa noticia, Pemán escribió al Marqués de Esquive! y demás organizadores 102 JOSÉ ACEDO CASTILLA del acto, rogándoles que borrasen su nombre de la lista de oradores, para que sin dificultad, el "albista y el romanonista" pudieran venir sin escrúpulo alguno. En la misma carta anunciaba, que él pensaba asistir al mitin -cosa que hizo-, como mero espectador, "para ser uno más en la masa que va a afirmar la Monarquía, y para aplaudir, sin partidismo, cuanto se diga en su defensa: dígalo quien lo diga". Royo Villanova, uno de los autores del "veto" tuvo unas palabras de disculpa para el incidente: "¡Las cosas de la política!" Y el representante romanonista, un joven marqués, subrayó la disculpa diciendo: "Exigencias de la política. A los liberales, frente a la creciente presión revolucionaria, nos convenía apuntarnos ese tanto de repulsa a la Dictadura ... ¡Cosas de la Política!" Berenguer "un hombre civil enfundado en un uniforme militar" -como alguien dijo-, llegó al Poder con el propósito de devolver al país la "normalidad constitucional". Para ello comenzó por prescindir de los hombres que habían servido a la Dictadura y por deshacer sistemáticamente toda la obra de ésta. Mas siendo un producto híbrido, impotente para el bien por cuan- to era incapaz de hacer una afirmación dogmática y para el mal por cuanto lo era para toda negación intrépida y absoluta, con sus dudas y cabildeos la transición se le va de las manos, y al evidenciar su debilidad, el deterioro de la vida política se acelera hacia el abismo. Así, el 17 de agosto republicanos, catalanistas y socialistas, firman en San Sebastián el Pacto, que incluye el plan para la implantación del que será nuevo régimen. El 15 de noviembre José Ortega y Gasset publica en El Sol "El error Berenguer", que termina de forma lapidaria con su "Delenda est Monarchia". El 12 de dicembre se produce la sublevación de Jaca, con fuerzas del regimiento de guarnición en la plaza, y que se saldó con el fusilamiento de los rebeldes, los capitanes de tendencia marxista: Galán y García Hernández. Se izó la bandera republicana y se lanzaron proclamas revolucionarias . El día 15 se produce, y fracasa la sublevación en Cuatro Vientos. JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 103 El 9 de Febrero se publica en "La Tierra" el manifiesto de un nuevo movimiento político republicano: la "Agrupación al Servicio de la República", firmado por José Ortega y Gas set, Gregario Marañón y Ramón Pérez de Ayala, en cuyo texto se hace una crítica al régimen monárquico, y se hace un llamamiento a los intelectuales, y en general a la clase dirigente, para formar un grupo de presión y de propaganda de la causa republicana. "El Sol" reproduce dicho manifiesto el día 11, y el 15 de febrero da cuenta del nombramiento de Antonio Machado como presidente de la "Agrupación". Por esas mismas fechas, en un célebre mitin en la Plaza de Toros de Valencia, Niceto Alcalá Zamora, en un discurso florido como una primavera de Ruiseñor y barroco como un delirio de Churriguera anunció a España el advenimiento de una República de Derechas, "bajo la advocación de la Virgen de los Desamparados" dijo, y con "la bendición apostólica del Cardenal Arzobispo de Toledo". Antes estos acontecimientos Berenguer quiso recurrir a la opinión, convocando elecciones generales, pero los partidos se negaron a colaborar, ya que todos le acusaban de "ominoso dictador". De esta suerte no le cabía otro camino que el de la dimisión que presentó en Febrero de 1931. Para formar Gobierno fue llamado el Almirante Aznar, hombre totalmente desconocido de quien se dijo que "políticamente venía de la luna y geográficamente de Cartagena"; quien para no exponerse al fracaso de unas elecciones generales, convocó unas municipales a las que se fue, sin la menor preparación monárquica. Pese a ello, los monárquicos -según consigna Comellastriunfaron en 42 provincias (22.150 puestos) y los oponentes en las ocho restantes (5.875). Pero los republicanos en base de que ellos habían triunfado en las principales capitales se lanzaron a la calle y pidieron el poder. El gobierno claudicante, baja la cabeza y cede, ante lo cual Alfonso XIII, so pretexto de no querer que se derramara una sola gota de sangre, suspende sus prerrogativas y por el Campo del Moro, sale de España camino de Cartagena, donde embarca para el destierro. España que se había acostado monárquica, se levanta republicana, como declaró a los periodistas el Almirante Aznar. 104 JOSÉ ACEDO CASTILLA IV La "última" República -como llamó Joaquín Calvo Sotelo a la del 14 de Abril-irrumpió en España, en un momento en que nuestro país gozaba de mayor plenitud económica, del mayor bienestar material conocido hasta entonces. Venía con el aplauso de muchas de las más prestigiosas mentes de entonces y con el alborozo de un porcentaje de escritores y de los artistas más importantes de 1931. Los periódicos hablaban -era frase acuñadade la "emoción republicana". Por doquier se celebraban actos, banquetes y mítines, de "emoción republícana". Aquello, "guste o no", -según Pemánfue el episodio más voluminoso de los años treina. Pero, -a su entender -, todavía fue más voluminoso el desengaño. La razón de ello resulta obvia. "La República Española -argüía Pemán-era como un tren en el que se habían metido juntos republicanos, socialistas, sindicalistas y comunistas, y cada uno iba a una estación distinta, y cada uno creía que el tren iba a parar a la estación a donde él iba, y nadie sabía dónde iba a parar el tren. Por eso -añadía-, los anatemas, que ahoran lanzan los mismos republicanos -el "no es eso" de Ortega y Gasset, el discurso de Unamuno, las diatribas de Maura, el descontento de los lerrouxistas-no son más que los gritos angustiados de unos viajeros que ven que el tren se les pasa de la estación y sigue su vertiginosa carrera". En estas condiciones era lógico que el nuevo sistema no marchara bien. Y cuando caducó la luna de miel y se quitó el antifaz, se vió en toda su desnudez la sustancia antinacional de que estaba impregnado. "Nos lo secuestró todo -decía Pernán- , el himno, la bandera, y también, y eso fue más serio, el nombre de España, lo que unido a otros desmanes, explica que personas tan poco sospechosas corno Don Salvador de Madariaga pudiesen exclamar: ¡Qué bella era la República en tiempos de la Monarquía!" Para denfenderse de todo cuanto conllevaba la expresada situación, a finales de 1931 , el Marqués de Quintanar, Ramiro de Maeztu y Eugenio Vegas, concibieron la idea de fundar una Revista con el nombre de Acción Española y dar vida con el mismo nombre a una Asociación Cultural que mediante publicaciones, JOSE MARIA PEMAN EN LA ES PAÑA DE SU TIEMPO 105 cu rs illos y conferencia s, fraguará en pensa mi ento vivo lo s ideales esenciales de la España tradicional, los del catolicismo y la Monarquía. Fue aquí donde por primera vez, Pemán leyó su Ele g ía de la Tradición de España, en la que cantaba a la Tradici ón como sustancia de la persona, como parte de su carne y de su espíritu. Uno de los primeros actos celebrado en los locales de Acci ón Española, fue una Conferencia de Don José María sobre La traición de los intelectuales. De conformidad con su tesis, Alfonso XIII fue en buena par - te, tan " re g eneracionista ", co mo sus m ás egregios contemporáneos. " ¿Qué otra cosa es su fa moso discurso de Córdoba, donde la eficacia renovadora se queja de la parálisis legal? ¿Qué otra cosa, creer ver en Don Miguel Primo de Rivera s ino al famoso "cirujano de hierro "? ¿Qué signifi ca su via je por la s Hurdes, sino ese redescubrumiento de los tesoros de Esp añ a a lo Azorín o a lo Machado? Y ¿qué otra cosa su neutralidad del año 14 , y su humanitario s er vicio de asistencia de heridos y pris ioneros, sino la sintonía exacta de la conciencia popular de l momento, entre los artificios políticos de una germanofilia que era poco más que marchosería y una fran co filia que era poco menos qu e snobismo?''. De aquí, la paradoja -añade -, de la cruel acusación de los intelectuales, que tanto contribuyeron a su destronamiento. Después de execrar "el panorama de fantasmas" montado por Cánovas, le acusan de haber sido infiel a esa fant as mogoría. Le zairen por violador de una Constitución que nunca respetaron ellos. Se ponen al "servicio de la República", el filósofo de la " nu eva política", bien parecida a la que el Rey hubiese querido; el poeta y el médico que le ha n visto en la s Hurd es co mo un exc ur sionis ta humanitario al estilo de Giner, y el nove li sta que hace decir a un personaje de su Berlamino: "la disciplina militar es abominable porque es inculta, pero la cultura moderna es abominable porque es indisciplinada". Ac usaban al Rey p or la Dictadu ra militar, pe ro suspiraban por el despotismo ilustrado, los que hubiesen podido "ilustrar" aquella Dictadura. Por estos días, Pemán publicó su primera novela larga De Ma - drid a Oviedo pasando por las Azores, la que como el mismo 112 JOSÉ ACEDO CASTILLA "Durante las primeras veinticuatro horas del Movimien- to Nacional, pudo alguno dejarse llevar por la idea fácil de "golpe militar". Luego, durante unos meses, todavía se pudo uno confundir con la idea simple de la "guerra civil": una marcha rápida sobre la capital, el asalto a los centros ministeriales ... y un pleito español ventilado. Pero, no: de pronto, allí, ante Madrid, en el centro de España, con el fondo velazqueño de los crepúsculos de noviembre la contienda perdió todos sus disimulos y se la vio en toda su estatura univeral e histórica. Frente a nosotros estaban, recién llegadas, las brigadas internacionales. Aullaban durante los combates mil acentos varios en las líneas enemigas. Una mañana la Casa de Campo amaneció regada de cadáveres cosmpolitas: había rusos, franceses, belgas, senagaleses, argelinos. Por los jardines reales y dieciochescos desagüaban todas las madronas morales de Europa y sus colonias. Y o ví en el suelo el inmenso cráneo rapado de aquel ruso y la oreja de aquel negro con una argolla de oro ... Mientras que, frente a ésto, nuestras tropas recibían allí en aquellos días, la noticia del reconocimiento de la España nueva, por Italia y Alemania. Roma y Germanía, los dos componentes integrantes de Europa, tornaban a fundirse en el crisol de España. Sonreían Alfonso el Sabio y el Emperador don Carlos, soñadores del "Sacro romano imperio germánico". Por donde quiera que se mirase todo estaba lleno de enormes perspectivas y dilatadas trascendencias. Todo estaba listo para cosas enormes. Nos tocaba sufrir otra vez gloriosamente. Teníamos otra vez medio mundo detrás y medio delante. Estaban, otra vez, frente a frente, como Apolo y Vulcano en la fragüa velazqueña, las dos únicas fuerzas del mundo: "la Bestia y el Angel". Los aires estremecidos de fuego, se habían llenado de una terrible Anunciación. Y España, por quinta vez en la Historia, aceptaba su destino e inclinaba la cabeza para decir: He aquí la esclava del Señor . .. Y yo creí entender cuál tenía que-ser mi paite de esclavitud y de responsabilidad. Había pasado la hora de las JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 113 crónicas ligeras y los romances cortos. Y o creí entender que había llegado la hora de intentar un Poema épico ... ". A pesar de su aversión por los cargos públicos, durante las guerra fue nombrado vocal de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Nacional de Burgos, que equivalía a ser Ministro de Educación,, cargo que desempeñó hasta que constituido más adelante un Gobierno formal, al fin le hicieron caso y la cartera en cuestión, pasó a Don Pedro Sainz Rodríguez. También como Presidente de Acción Española, quedó integrado en F.E.T. de la Jons y nombrado miembro del Consejo Nacional. Desde 1939 a 1940, desempeñó interinamente la presidencia de la Real Academia Española, y desde 1940 a 1942, ostentó dicho cargo por elección efectuada en forma reglamentaria, pero en esta última fecha, ocurrió un incidente, que había de influir decisivamente en las futuras relaciones con las jerarquías del régimen. En efecto. En la primavera de 1942, la Academia de Jurisprudencia y Legislación rindió un homenaje a la figura de su Presidente perpétuo, Don José Calvo Sotelo, en el cuarto Aniversario de su secuestro y asesinato, mediante un ciclo de Conferencias en el que intervinieron entre otros su hermano J oaquín Calvo Sotelo, Eduardo Aunos, Luis Jordana de Pozas, Recaredo Fernández de Velasco, José Yangüas Messía, Antonio Goicoeechea, Eugenio Vegas Latapié y José María Pemán que clausuró el ciclo. La conferencia de Pemán, a la sazón Director de la Real Academia Española, que estaba en la cima de su prestigio político, intelectual y literario, se celebró el 13 de Julio, y versó sobre "Calvo Sotelo, Precursor del Movimiento Nacional". La presidencia la ocupaban muchos personajes importantes, desde el Presidente de la Junta política y Ministro de la Gobernación, Don Ramón Serrano Suñer, que tenía a su derecha al obispo de Madrid-Alcalá, Monseñor Eijo Garay, hasta varios Ministros del Gobierno y bastantes Generales. Terminado el acto se marchó a Cádiz, donde recibió una llamada en la que le pedían que pasase inemdiatamente por Madrid, pues su intervención en la Academia hablando de Calvo Sotelo no había gustado a las autoridades, a l as que les llegó la versión, 114 JOSÉ ACEDO CASTILLA desaforada y pintoresca, que maliciosamente se hizo correr, de que había aminorado o preterido la figura de José Antonio. Con la pasión y acaloramiento de los primeros momentos, Miguel Primo de Rivera, le puso una carta durísima, en la que le anunciaba su propósito de "ofenderle de obra", y le imputaba que "no solamente era enemigo del régimen encarnado en la persona del Caudillo, sino que además destestaba a José Antonio y a su santo recuerdo". Este incidente, -según nos dice él mismo en la Confesión Generalquedó solventado rápidamente "como correspondía de manera lógica, a mi buena fe y a la hidalguía de los que se llaman como el General y como el mártir". En cambio, no lo entendió así Don José lbáñez Martín, a la sazón Ministro de Educación N acional, quien ante la extrañeza de todos los asistentes al acto, por Orden publicada en el Boletín Oficial de 24 de Julio cesaba a Don José María Pemán del cargo de Director de la Real Academia, nombando en su lugar a Don Francisco Rodríguez Marín. Esta sanción fue paradójica, pues se dió el caso que siendo Consejero Nacional del Movimiento, no es ya que no fuera destituído del mismo, sino que ni tan siquiera, por la Secretaría General fue apercibido o amonestado. De aquí, que un amigo con el que comentara el cese, le dijese con ironía: "si hubieras dicho haiga o en denantes en un discurso te hubieran quitado del Consejo Nacional; como tu falta se pretende que ha sido política, te han quitado de la dirección de la Academia de la Lengua". La cesantía en el cargo al quedar más libre le permitiop aceptar para la primavera de 1943, un ciclo de conferencias, que desde hacía tiempo le venían pidiendo con insistencia diversos países de América. Cuando al cabo de más de dos meses regresó de su periplo americano, decidió llevar a las tablas la figura complicada, firme y cauta del Príncipe Metternich, alternando con el teatro sus versos, de lo que es muestra su libro Las flores del Bien, que está considerado como la cumbre de su poesía; sus colaboraciones periodísticas, singularmente en ABC donde su firma ocupa varias veces al mes, la tan leída, comentada y analizada tercera página y sus tareas de conferenciante y orador, en cuya materia es de destacar el discurso sobre el Padre Claret, que con ocasión de su JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 115 canonización pronunció en la Universidad Gregoriana de Roma y el discurso de clausura del Magno Congreso Eucarístico de Barcelona, que pronunció en el Palacio Nacional de Montjuich y que fue retransmitido al mundo. VII El Pragmatismo de la política exterior del Departamento de Estado, veía la conveniencia de una restauración monárquica en España que resolviera los problemas que indudablemente se plantearían después de la muerte de Franco. El mismo pragmati smo diseñaba con claridad que para conseguirlo, la estrategia a seguir por los monárquicos no debía ser otra que la de lograr un entendimiento con el General, y no el de una política de hostilidad declarada, ya que en aquella circunstancias, era él, el único que podía proclamar la Monarquía. Este critero no dejó de ser percibido por Don Juan en un viaje que hizo a Inglaterra y a Estados Unidos por estas fechas, el cual se vió compartido por la Comisión Ejecutiva Permanente de su Consejo Privado (Pemán, Valdecasas, Yanguas, Femández de la Mora, Gamazo, y Pérez Embid), si bien éstos entendieron que como medida previa, y como cauce adecuado para ello, convendría llegar a un entendimiento con el sector tradicionalista, dada la compenetración y lealtad de éstos con el espíritu del 18 de Julio. El momento parecía propicio. Después de varias reuniones en provincias, el 1 de Diciembre de 1957, tuvo lugar en Madrid, una Asamblea de personalidades tradicionalistas de toda España, a fin de lograr lo que Melgar llamaría más tarde "el noble final de la cuestión dinástica", a cuyo fin acordaron requerir a Don Juan para que de manera fehaciente manifestara si aceptaba o no los principios señalados por Don Alfonso Carlos como indispensable para la sucesión legítima de su dinastía. En cumplimiento de dicho acuerdo, el 20 de Diciembre de dicho año, una representación presidida por José María Arauz de Robles, se trasladó a Estoril y se constituyeron en "Villa Giralda", donde en unos de sus salones fueron recibos por Don Juan, quien tenía a su derecha a Doña María y a su izquierda a su hija la Infanta Pilar, acompañados por el personal de la Casa. 116 JOSÉ ACEDO CASTILLA Luis Arellano, ex diputado a Cortes por Navarra, voluntario del Requeté en Sornosierra y Presidente que fue de las Juventudes Tradicionalistas de España, leyó el acta de la reunión de Madrid y formuló el requerimiento de aceptación de los cinco principios fundamentales de la doctrina tradicionalistas, a saber: l.º La Religión Católica Apostólica Romana corno la unidad y consecuencias jurídicas con que fue servida y amada tradicionalmente en nuestros Reinos. 2.º La Constitución natural y orgánica de los estados y cuerpos de la Sociedad tradicional. 3.º El reconocimiento de los derechos históricos de las distintas regiones que, con sus fueros y libertades integran la unidad sagrada de la Patria. 4.0 La auténtica Monarquía Tradicional legítima de origen y de ejercicio; y 5.º Los principios y espíritu del Derecho Público cristiano. Y a mas de ellos, los Postulados Sociales que proclamaron los grandes pensadores tradicionalistas, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia Católica y que inspiraron el Movimiento Nacional. Don Juan, contestó aceptando solemnemente en di cho acto los expresados principios, leyendo a tal fin el documento que contenía la aceptación, el que entregó al final, firmado y rubricado por El en los tres folios en que está extendido, sellados con el escudo de la Casa Real y unido con un lazo bicolor; y tras ello, tocado con una boína roja de los requetés, con las insignias de Capitán General bordadas en oro, recibió el homenaje de los asistentes y presidió un almuerzo, al final del cual, pronunció unas palabras, las que terminó con los tres gritos de ¡Viva España!, ¡Viva el Requeté!, ¡Viva la Tradición! Análogo significado -seña la Fernández de la Mora que asistió a dicho acto-tuvo una posterior reunión de varios miles de tradicionalistas el 5 de octubre de 1958 en Lourdes, donde incluso la Condesa de Barcelona y las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita llevaban las boínas blanca de los Carlitas. Como consencuencia de lo que antecede y a lo s fines expresados, Don Juan reorganizó el Consejo Privado, incorporando al mismo tradicionalistas destacado s, y nombrando Presidente del mismo a Don José María Pemán, quien en el día de la JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 117 Epifanía, en presencia de don Juan y de centenares de monárquicos españoles que se habían trasladado a Estoril a cumplir la tradición secular de rendir en dicho día homenaje a la Realeza, pronunció un discurso memorable, en el que entre otras cosas dijo: "N uestro Rey al aceptar los principios básicos de la Monarquía Tradicional que le permitían unir en su persona las dos legitimidades, no aceptaba una táctica o verbalismo, sino que proclamaba verdades que le rebosaban ya del corazón cuando, al escribir en Roma una histórica carta, llamaba sus "maestros'', a Pradera, Rodezno y Maeztu; ni ninguno de nosotros al venir hoy ante El , se deja a la espalda ninguna salvedad sustancial". A continuación, hace unas sútiles reflexiones a tres sectores distintos, con las palabras siguientes: "El hombre de la calle no entenderá nunca por qué cuantos aman el enorme esfuerzo salvador del 18 de julio, no reciben con júbilo y como cosa propia a la única doctrina que puede salvar sus esencias, e, incluso la mayor parte posible de sus realidades; no entenderá nunca cómo los que aman la libertad no ven en los cauces orgánicos de esta doctrina, la única posible relajación tras las coacciones que impuso la hora excepcional; y no entenderá nunca, cómo los que han tenido durante tanto tiempo, fervorosamente, en sus manos, la blancura de una Tradicción inmaculada, no comprendan que lo que tienen es como una Forma Santa, de la que ellos han sido, hay que proclamarlo, los más fieles oficiantes, pero no que se les ha dado para encerrarla en un Sagrario, sino para que sea ofrecida a todos los comulgantes de España". Y dirigiéndose a los hombres del régimen imperante les dice: "Agradecemos la Monarquía que se proclama desde las alturas, pero agradeceríamos también que de verdad, se mo- 118 JOSÉ ACEDO CASTILLA narquizara el País y la Juventud. Agradecemos las promulgaciones especulativas de la Institución.pero agradeceríamos también las leyes concretas que, institucionalizando al País, le anticipen asiento y peana". Y años después en la reunión del Pleno del Consejo Privado, celebrado el 4 de Noviembre de 1961 , bajo la Presidencia del Conde de Barcelona, Pemán en su discurso, reitera lo anterior, diciendo sustancialmente: "Hace algún tiempo S.M. el Rey definía aquí mismo, en esta Villa Giralda, los principios y fundamentos de la Monarquía Tradicional. .. ". Y tras reiterar y desenvolver en apretada síntesis el contenido de los mismos, añadió: "A nadie se oculta cuanta amplitud nacional, por cima de todo color y monopolio, tienen estos principios, abiertos hospitalariamente a tantos matices y personas . Con razón, apoyados en ellos, pudo S.M. hacer suyas y actualizar la s palabras de Carlos VII: "Yo no puedo ni quiero ser Rey, sino de todos los españoles; a ninguno rechazo, ni aún a los que se digan mis enemigos". La labor de Pemán en los 12 años que estuvo al frente del Consejo, no pudo ser más fecunda y ejemplar. Con el expresado carácter, mantuvo varias entrevistas con Franco; intervino en los preparativos de la segunda entrevista de Don Juan y el Generalísimo en la finca de Las Cabezas (Extremadura), donde se concretaron los acuerdos sobre los estudios universitarios del Príncipe, después de terminar los de las Academias militares; en la solución -junto con el Embajador Luca de Tena, y el Secretario de Embajada Fernández de la Mora-de algunos problemas que se plantearon en Atenas, con ocasión de la boda del Príncipe Juan Carlos; en su especial empeño para la organización de la Causa Monárquica, fomentando para ello la creación y desarrollo de los Círculos Balmes, Amigos de Maeztu, Donoso Cortés y practicando una política de integración leal y sincera de todos los monárquicos de diversas procedencias, en torno a los príncipes asumidos y señalados por el Titular de la Corona. JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 119 Este buen hacer de Pemán, alcanzó su fin el día 16 de Julio de 1969, en que el Marqués de Mondejar entregó a Don Juan una carta de su hijo, y el embajador de Lisboa otra de Franco en la que le decía: "Tomo la decisión de proponer a las Cortes mi sucesor en la Jefatura del Estado, en favor de vuestro hijo Don Juan Carlos". Don Juan, reaccionó contra dicha designación, con unas declaraciones públicas el 18 de Julio, en las que se lamentaba que para un acto de tanta trascendencia para España y la Dinastía no hubiese sido consultado. Y Pemán, abundando en lo anterior, por su parte escribió: "No hubo consulta; hubo comunicación, como si se tratara de notificarle una multa por haber dejado el coche mal aparcado". Para no provocar -seg ún se dijouna división entre lo s Monárquicos, Don Juan en el mismo día, disolvió el Consejo Privado y el Secretariado Político. Para Pemán se cerraba con ello, otra página de su vida. Ahora, libre de toda traba política, se adentra en la televisión, con la figura del "Séneca" que lleva a la pequeña pantalla, tras haber publicado en Punta Europa sus Meditaciones sobre el Tradicionalismo, en 1970 sus Almuerzos con gente importante, y en 1976 su último libro político, Mis encuentros con Franco. En el mes de Mayo de 1981, S.M. el Rey, Don Juan Carlos, en el Palacio de Oriente, en presencia de casi toda la Familia Real y de la de Pemán en su totalidad, le hizo entrega del preciado galardón del Toisón de Oro y de las insignias de la Orden. Con ello r ea lizaba un acto de justicia, premiando así, a una vida consagrada sin reservas ni dubitaciones al servicio de las letras, de la Monarquía y de España. Dos meses después, concretamente el domingo 19 de Julio, a las dos menos diez de la tarde, expiró en su Cádiz, Don José M. ª Pemán. Con él, España perdió a una de sus figuras m ás notables en el campo de las letras, a un hombre auténtico, excepcional y bondadoso, portavoz del patriotismo de invocaciones tradicionales y de un cristianismo profundamente sentido y practicado. 120 JOSÉ ACEDO CASTILLA Personificación auténtica y actual del Menéndez-Pelayismo político, de él puede decirse sin hipérbole lo núsmo que él dijo de Calvo Sotelo: "Su nombre precisa la anchura del cielo, su gloria precisa la anchura del mar". JOSE MARIA PEMAN EN LA ESPAÑA DE SU TIEMPO 121 BIBLIOGRAFIA: 1. -ABC. Homenaje a Pemán. Número Extra. Madrid, lunes 20 de Julio de 1981. 2.- ALVAREZ REY, Leandro. Sevilla durante la Dictadura del Primo de Rivera (La U ni ón Patriótica sevillana. 1923-1930). Publicaciones Excma. Diputación. Sevilla, 1987. 3.-AREILZA. José María. Prólogo al Tomo V. Obras Completas de José M. • Penuín. Editorial Escelicer, 1953, 4.- BORBON. Juan Car ta de Don Juan de Borbón a José M." Pem án fechada en Rom a en 11 de Oc tubre de 1935, publicada en el nº 80 de Acción Española. Octubre, 1935. 5.- BORRAS BETRIU, Rafael. Don Juan el Rey de los Rojos. Plaza Janez, S.A. Barcelona 1996. 6 .- CALVO SOTELO, Joaquín. Autopsia de la República. Conferencia pronunciada en el "Círculo Balmes" de Sevilla, el día 5 de Marzo. Madrid, 1961. 7.- CIERVA Y PEÑAFIEL, Juan de la. Nota s de mi vid a. Instituto Editorial Reus, 1955. 8.- CIERVA, Ri car do de la. Historia esencial de la Guerra Civi l. Editorial Fénix. Ma drilejos (Toledo). 19 96. Don Juan de Borbón: por fin toda la ve rda d. Editorial Féni x. Madrilejos (Tol edo), 1997. 9 .- COMELLAS, Jo sé Luis. Historia de España Moderna y Contemporánea. Ediciones Rialp. Madrid, 1967. 10.- ENTRAMBASAGUAS, Joaquín de. Prólogo a Tomo IV de las Obras Completas de José Maria Pemán. Editorial Escelicer, S.L. 1950. 11 .- El acto de estoriL 20 de Di ciembre de 1957. 12 .- FERNANDEZ ALMAGRO Y DUQUE DE MAURA. Por qué cayó Alfonso XII. Ediciones Ambos Mundos. Madrid, 1948. 13 .- FERRER HORTET, Eusebio. Pemán. Ediciones Palabra, S.A. Madrid, 1993. 14 .- FERNANDEZ DE LA MORA, Gonzalo. Pemán, José M.ª: Meditació11 Española en Pensamiento Español, Tomo II. Madrid, 1964. Don Juan de Borbó11 en Razón Española, n.º 60. Madrid, Julio y Agosto de 1993. 15.- GARCIA ESCUDERO. José María. De Cánovas a la Repiíbli ca. Ediciones Rial p. Madrid, 19 53. 16.-GALINDO HERRERO, Santiago. Los partidos monárquicos, en la Segunda Re pública. Ediciones Rialp. Madrid, 1956. 17 .- GOMEZ SALVAGO, Jo sé. La Segunda República. Publicaciones de la Un iversidad de Sevilla, n.º 47, 1986. 18.- GONZALEZ RUIZ, Nicolás. Prólogo al Tomo II de las Obras Completas de José María P emá n. Editorial Escelicer, 1948. 1 9.- GUTLERREZ-RAVE, José. El Conde de Barcelona. Prólogo de José María Pemán. Seg un da Edición. Madrid. 1963. 20.- Legitimidad, n.0 4. Zaragoza. 21.- LOPEZ RODO, Laureano. La larga marcha ha cia la Monarquía. Edit oria l Nogu er, S.A. Bar ce lona. 1977. Memorias, Tomo l. Plaza Janes. Barcelona, 1990. 22 .- ORTIZ ESTRADA. Lui s. Alfo11so XIII. Artífice de la República Española. Libro y Revistas. Madrid, 1947. 23.- PEMAN. Jo sé M.' Obras Completas. Tomos l al VI. Editorial Esceli cer , 1947, 1948, 1949. 1950. 1953 y 1964. Confesión General. Obras Completas, Tomos I y V, 1947 y 1953. De la Vida Se11cilla . Prólogo de Francisco Rodríguez Marfn. Obras Completas. Tomo l.