Estudios antropológico-criminales de una serie de cráneos de asesinos
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DR. A. BORDIER CATEDRÁTICO DE LA ESCUELA DE ANTROPOLOGÍA DE PARÍS • ESTU DIOS ANTROPOLOGICO-CRIMINALES DE UNA SERIE DE CRANEOS DE ASESINOS Prefacio, Versión y Comentarios F. Moreno (Dr. Moorne) MADRID LIBRERLA. DE LOS SUCESORES DE HERNANDO Calle del Arenal, núm. 11. 1906
MADRID.—Imprenta de los Sucesores de Hernando, Quintana, 33.
PREFACIO Dos fines á cual más concretos nos hemos propuesto al traducir y propender á la publicidad de este erudito opúsculo; á saber: el de contribuir, aunque en parte muy modesta, á que los jóvenes licenciados en Medicina que aspiren á obtener el grado de doctores de esta Facultad, conozcan el brillantísimo trabajo que el Dr. Bordier, profesor de la Escuela de Antropología de París y uno de los mejores antropólogos franceses, ha hecho acerca de una serie de cráneos de asesinos, y el de persuadir á los Gobiernos españoles de que la ciencia de gobernar á una nación, no estriba solamente en administrar con honradez el caudal público; en sofocar las rebeliones en poco tiempo; en desarrollar una política de expansión, no siempre grata á una parte del
G país; en dirimir con rectitud, prontitud y ju.sticia las contiendas que se suscitan entre los ciudadanos; en distribuir con verdadera equidad las cargas públicas; en velar por la higiene y la seguridad de los ciudadanos; en favorecer el comercio, la agricultura y la industria, procurándoles expansión y beneficios en mercados extranjeros, etc., etc. Los deberes tutelares de los Gobiernos no deben limitarse á todo esto. Los cuidados paternales deben ir más lejos todavía; deben cernerse sobre el hogar, á ser esto posible, y si no en la escuela, en donde deben educarse los ciudadanos del porvenir. Si se procura por medio de leyes, reglamentos y ordenanzas llevar la higiene á los hogares y evitar los contagios, ¿por qué no había de prevenirse también, por los mismos medios, el que no prosperaran dentro del país que gobiernan, el vicio, el mal ejemplo y el crimen? Solamente hilaridad pueden causar algunas disposiciones ministeriales, tendentes á regular la fabricación, venta y uso de armas, creyendo que de ese modo, es decir, aplicando á los contraventores de la legislación vigente al respecto, todo el peso de la ley, va á concluirse con el matonismo y contra toda tendencia criminal. Si el mal tiene hondas raí-
ces, éstas no se extirpan seguramente de ese modo, sino aplicando el remedio en su germen, el cual no reside en otra parte que en el cerebro de los que emplean esas armas contra sus semejantes, cuando no en el medio ambiente en que viven ó vegetan. La ley mosaica establece que todo nulo judío debe ser circuncidado á los ocho días de haber venido al mundo. La ley cristiana ordena que todo recién nacido, cuyos padres desean que viva en Cristo, debe ser bautizado á los pocos días de nacer, y que debe de ser confirmado entre los seis y los diez arios. La ley civil ordena que todo recién nacido debe de ser inscripto en el registro de su distrito después de las veinticuatro horas de su nacimiento. ¿No es también obligatoria la vacunación? ¿Por qué, pues, no había de someterse á todo recién nacido á un examen antropológico previo, examen que debería repetirse de tiempo en tiempo, entregando á sus padres una hoja de filiación en que constaran las tendencias del futuro ciudadano? El actual Ministro de Instrucción pública, Dr. D. Amalio Gimeno, con muy buen acuerdo, excita el celo de los licenciados en Medi-
cina que aspiren á doctorarse en la Facultad, para que estudien la Antropología Criminal, asignatura ó estudio harto descuidado en Esparia, hasta el presente. Es un excelente paso en pro del progreso; pero nada más que un paso, en el que España se estancará, si Dios no lo remedia. La Medicina puede ejercerse en España sin poseer nada más que el título de licenciado en esa Facultad, y como los licenciados sólo conocerán de esta materia lo que directa ó indirectamente hayan estudiado de ella, resultará que una gran parte de los médicos espanoles, quizá una gran mayoría de ellos, sólo sabrán de Antropología Criminal lo que voluntariamente hayan estudiado. Esto no puede ser así. Todo el que ejerza las funciones de médico debe de conocer la Antropología Criminal, porque, como dice muy bien el Dr. Bordier en las conclusiones del opúsculo que presentamos á la consideración del lector : «Más de un hombre llega á ser criminal porque se ha descuidado en su infancia el cuidar las afecciones del cráneo ó del cerebro desde su principio; porque se ha descuidado el corregir, por la actitud moral y por la educación, una tendencia viciosa». Mucho nos congratularemos de que el erudito trabajo del Dr. Bordier y nuestras par-
ticulares observaciones no sean relegadas al olvido por el Dr. Gimeno, y de que el primero sirva de norte y guía no sólo á los médicos, sino á los filósofos que quieran ilustrarse con esta clase de estudios. DR. MOORNE.
ANTROP01,004 CRIMINAL Consideraciones generales sobre esta clase de estudios. Ausencia de sentido moral; conciencia endurecida (1); impedimento de las funciones relativas al libre albedrío... tales son los términos que sirven, por lo general, de tema á, la fraseología, convenida, que constituye las cuatro quintas partes de la literatura que suele desarrollarse con motivo de los criminales. Á mí me haparecido necesario precisar los hechos y salir de esa categoría de interpretaciones banales. Los treinta y seis cráneos (1) Yo diría, también: ausencia de conciencia.
12 de asesinos guillotinados que han estado á mi disposición en una de las salas de la Exposición de ciencias antropológicas de la Exposición Universal de París, me han parecido materia suficiente y ocasión propicia, para deponer esta vez, y de una manera innegable, en el proceso colectivo, de la materia antropológica criminal (1). Son los resultados de esta sumaria los que voy á publicar, agregando tanto cuanto me ha sido posible—los procesos incoados acerca de la preexistencia de esos criminales, y publicados en la Gacela de los Tribunales. La comparación del proceso judicial con el proceso anatómico, hecha con verdadera exactitud, nos conducirá, tal vez, á aluna solución g precisa, punto menos, quizá, que matemática. Sin embargo, debo hacer constar, ante todo, que al dirigir una mirada de conjunto, es decir, general, á la serie de cráneos que me proponía estudiar, no tardé mucho tiempo en (1) Esta serie de cráneos de asesinos, todos ellos guillotinados, comprende 25 cráneos expuestos por el Museo de Caen y un cráneo expuesto por el Museo de la Escuela de Medicina de París, Museo Orfila.
19 - los cráneos esteprimer hecho : nuestra serie de asesinos tiene el cráneo más voluminoso que todas las series con las cuales ha sido comparada, y nos transporta, para encontrar analogías, casi á la época _prehistórica. Circunferencia horizontal. La diferencia entre la circunferencia horizontal y la misma medida, en otras series de compara-, ción, no es así, como puede verse en el cuadro núm. 1, proporcional á la misma diferencia entre las medidas que indican el cubo, pero, en cambio, está en el mismo sentido. La circunferencia horizontal media de los asesinos (52,29) es superior á la de los cráneos del cementerio del Oeste, de los Inocentesy de la Ciudad, y no deja inscribir por encima de ella más que la medida de la circunferencia horizontal de Solutré y de la Caverna del Hombre Muerto. Nos vemos, pues, según puede deducirse de nuestras afirmaciones, obligados á realizar el mismo término de comparación que para la cubicación; es decir, tenemos que llevar esa comparación hasta la época prehistórica.
20 Sin embargo, una diferencia de 15 decimi- Emetros entre la circunferencia horizontal de los asesinos y la de los del cementerio del Oeste, no explica por sí sola la diferencia de más de 10 centímetros cúbicos, comprobada en el cubo medio de cada una de esas series de cráneos. Ahora veremos sobre qué elemento alcanza también esta diferencia. Muy interesante sería el comparar la curva horizontal del cráneo de los asesinos á que he aludido, y cuyo estudio vamos á hacer, con las cifras que ha ofrecido M. Le Bon de la misma medida tomada sobre el cráneo de sabios, burgueses, nobles y domésticos de la época contemporánea. Desgraciadamente, M. Le Bon. ha tomado las medidas sobre seres vivientes, y yo he tomado las mías sobre cráneos. La comparación de ambos resultados no se halla en absoluto al amparo de la crítica. Pero, con todo eso, gracias á las medidas comparativas de cefalometría sobre seres vivientes y de craneometría, de las cuales M. Broca ha tenido la bondad de comunicarme los resultados, nos es posible establecer la comparación. La diferencia advertida en 19
21 cabezas, cuya medida se tomó durante la vida de los seres que las sustentaban, y después de muertos sobre el cráneo, ofrece, con relación á la curva horizontal, una diferencia media de 29 mm ,26. Me ha bastado, pues, agregar 29 mm ,26 á las cifras obtenidas sobre los cráneos, para construir el cuadro siguiente : Circunferencia horizontal comparada. Sabios. Burgueses. Nobles. Domésticos. Asesinos. 48-49 » » » » » 49-50 » » » ) » 50-51 » » » » » 51-52 » » » » 5,55 52-53 0,0 0,6 0,0 1,8 8,33 53-54 2,0 1,9 3,7 5,4 13,8 54-55 4 6,2 9,2 5,4 25,0 55-56 6 14 12,8 33,9 13,8 56-57 18 24 28,5 42,8 16,6 57- 58 36 24,5 22,0 10,7 11,11 58-59 18 14 12 0,0 0,0 59-60 8 7 8 0,0 2,61 60-61 6 3,3 1,8 0,0 2,61 61-62 2 1,8 0,0 0,0 0,0 62-62,5 0,0 0,7 0,9 0,0 0,0 Se ve, pues, que, salvo algunas máxima, la medida de los asesinos no viene sino después de la de los domésticos.
22 Índice cefálico, En un reciente estudio sobre el Domo deliquente, Lombroso, en medio de consideraciones muy justas, y acerca de las cuales hablaré más adelante, dice que se comprueba en ellos una reducción de la capacidad craneana. Acaba de verse — en mi serie, por lo menos — que es todo lo contrario. Según el mismo Lombroso, los criminales son microcéfalos y braquicéfalos. Ahora bien: ninguno de los asesinos de mi serie es microcéfalo, puesto que la capacidad craneana no desciende ni aun siquiera á 1300. Cuanto á la braquicefalia, no pertenece más que un 13,93 por 100 de entre ellos. El índice medio es de 78,23, lo que les coloca de lleno en la mesaticefalia, pero más cerca de la dolicocefalia que lo están los cráneos del cementerio del Oeste (78,94), que los cráneos de los Inocentes (79,14) y que aun los de la Ciudad (78,58). Vienen después de los Merovingios (77,01). Por este carácter los asesinos constituyen un paso hacia atrás, y su cráneo, lejos de ser braquicéfalo, como lo afirma Lombroso, se acerca mucho más que los cráneos contemporáneosy aun que los de
23 la Edad Media á la dolicocefalia de épocas anteriores. Á juzgar por los resultados de esta serie, el cráneo de los asesinos tendría, en suma 7 mayor capacidad cúbica que el nuestro; tendría un poco más de circunferencia horizontal, y aun esta noción encuentra, un correcti. y o en el examen de la seriación; se acercaría más á la dolicocefalia, aun permaneciendo, ó dentro, por decirlo así, de la mesaticefalia. Examinemos ahora las diversas regiones del cráneo cuya topografía nos es, en la actualidad, bastante conocida en sus relaciones con la topografía cerebral, para que al examinar una de ellas, nos sea permitido deducir conclusiones relativas á las otras. Examinaré sucesivamente las regiones subcerebral, frontal, parietal y occipital. Región subeerebral. Lo que asombra alprimer golpe de vista en estas cabezas de asesinos, es el desarrollo considerable de las prominencias superciliares; el frontal presenta en su nivel una hinchazón, en la que se ven exagerados los caracteres habituales del sexo masculino.
24 - Los frenólogos, cuyas tendencias son superiores á los resultados que han obtenido, resultados que no podían lograr por carecer sus observaciones de una base anatómica, no se han fijado, no han visto en el desarrollo de esaparte del cráneo, lo que ve el vulgo y manifiesta por medio de una frase gráfica, refiriéndose á ciertas personas que presentan la supradicha conformación, que tienen «un aspecto duro». Tampoco debían dejar que se escapara en sus descripciones frenológicas toda una serie de individuos que tienen las arcadas superciliares (cejas) extremadamente salientes, serie que, sin duda alguna, han debido encontrar en el curso de sus investigaciones. Gall colocaba en ese punto el sentido de los lugares; pero al querer precisar algo más acerca do este sentido, advierte que ha visto con frecuencia esa saliente. esa protuberancia excesiva, en personas de carácter movedizo, voluble, es decir, amigas á cambiar de punto de residencia, de relaciones, de afecciones, etcétera, etc., aun cuando con marcada incoherencia. Refiriéndose á estas teorías cita á una mujer, en la cual el citado carácter esta-
- 2 5 ba excesivamente desarrollado; mujer que se había fugado del domiciliopaterno á la edad de diez y seis arios, se dedicó á servir en las posadas ó paradores, en donde el cambio de personas y de espectáculos se renovaba á diario, y en ninguno de cuyos albergues,posadas ó paradores, no podía permanecer arriba de seis meses. Sería sumamente fácil encontrar más de una afinidad entre personas de este carácter, é individuos de vida aventurera que han concluido por el asesinato, crimen pagado en el cadalso, y hasta quizá podría acordarse con G-all un cierto carácter de excentricidad, ó mejor dicho, de insubordinación á las leyes sociales, en la disposición anatómica que me ocupa; pero es también prudente el conten tarso con indicar meramente y sin mayores comentarios las consideraciones que someramente quedan expuestas á este respecto. Limitándonos, pues, al estudio de hechos recisos, comprobados, basta con ojear el p cuadro núm. 1 para ver que la curva subcerebral está en los asesinos más desarrollada que en ninguna de las series colocadas en pa-
26 rangón. Es necesario, por consiguiente, remontarse hasta Solutré para encontrar, no diré que el equivalente, sino una cifra aproximada : la cifra 2,63. Esto sería, sin embargo, colocarse en condiciones defectuosas de comparación, más que aproximar sencillamente las cifras que manifiestan la cabida, la magnitud absoluta de la región medida, pero no su tamafio proporcionado al cráneo completo. Claro está que cada una de las medidas parciales del cráneo, la curva subcerebral antero-posterior que nos ocupa, por ejemplo, podría aunque absolutamente más considerable— ser relativamente más pequella que en determinadas razas, si la curva total antero-posterior de los asesinos fuera más grande que la de esas razas. El cuadro núm. 2 responde á esas consideraciones, demostrando para cada una de las regiones que habremos de estudiar, no ya la cifra absoluta que representa su medida, sino la que manifiesta su relación con la curva total á que pertenece la curva anteco-poste- rior, suponiéndola igual á 100. Se ve entonces que la curva antecoposte-
rior total, siendo igual á 100, la curva sub cerebral es en los asesinos de 7,32, correlación superior á la que sepresenta en todas las razas aquí estudiadas, y que no está aproximada más que por la relación que afecta la misma región en los Merovingios. Es, verosímilmente, á la saliente considerable que forma el frontal en su parte inferior saliente que aumenta de un modo considerable el diámetro anteco-posterior máximo—á lo que se debe, por lo menos en parte, la tendencia á la dolicocefalia que hemos podido comprobar. Curva frontal. Reaparece toda la importancia que presenta el estudio de esta curva en los asesinos. Sin embargo, ella es la que va á ofrecernos el valor de ese cerebro considerable que hemos encontrado en ellos, y á conducirnos directamente á esta conclusión consoladora : un hombre es tanto más voluntariamente criminal cuanto menos inteligente es. (Véase nota núm. 2.) El cuadro núm. 1 demuestra, que en tanto que las razas de todas las épocas, de todas las edades (en nuestro país, Francia), tienen más
- 28 de 100 milímetros, cifra absoluta afecta á la curva cerebral; que mientras en el cementerio del Oeste—que representa la época moderna— esa cifra se eleva á 110,9, los asesinos no tienen término medio : ésos, 110 milímetros; más todavía : no tienen ni aun 100, pues su proporción sólo se eleva á la cifra de 99,8. Hasta ahora, por más de un concepto, nos hemos visto obligados á hablar de razas prehistóricas como de un término aproximado de comparación. Aquí, precisamente, hemos descendido á un límite inferior medio, que ninguna raza ha alcanzado entre nosotros. Si queremos comparar esa región frontal intelectual por excelencia — con la curva total á que pertenece (cuadro núm. 2), veremos que, siendo esta última de 100, la curva frontal no es más que de 26,92 en los asesinos, en tanto que excede de 29 en la Edad Media y en los tiempos modernos, y que oscila entre 27 y 28 por 100 en las épocas pro- to y prehistóricas. Estos resultados matemáticos concuerdan perfectamente me apresuro á decirlo con
3 5 -- la parte anatomo-patológicis de este trabajo. Curva occipital. Se espera, generalmente, en virtud de un convencionalismo, encontrar la región occipital desarrollada en los asesinos. El Dr. Kelp la ha encontrado, frecuentemente, desarrollada en los aliena, 1 os. No lo está menos, también, en el término medio de los asesinos que estudiamos. En un determinado número de ellos dicha región está—es cierto muy desarrollada; su máximo absoluto es de 14 centímetros; otro sujeto me ofrece 13,10 centímetros; pero, cuando se compara esta curva occipital con la curva horizontal total, se encuentra uno con que no son precisamente los occipitales voluminosos los que presentan la relación más considerable. El occipital, que mide en uno de los asesinos que estudiamos 13,10 centímetros, no es para la curva total antero-pos- terior más que lo que 32,66 es á 100; el occi pital de 14 centímetros es, para la curva total antero-posterior, lo que 37,84 es á 100. El término medio absoluto del occipital de los asesinos es de 11,72, y su relación media con
""--"' 3 6 la curva antero-posterior total, supuesta igual á 100, es 31,35, cifra inferior, aunque poco es cierto, pero inferior, al fin, á la que manifiesta la misma relación en todas las series que yo he estudiado, excepto en la serie de Solutré. Si algunos sujetos me han presentado una protuberancia manifiesta del occipital, es éste un hecho excepcional, patológico, que n) basta para elevar el término medio al mismo nivel de la cifra correspondiente en las diversas razas. No puede, por tanto, sostenerse que el occipital está desarrollado en los asesinos. Nos vemos, pues, obligados á concluir, que el mayor desarrollo del encéfalo en los criminales alcanza, especialmente, en la región parietal; pero este dato es todavía insuficiente : un cráneo puede aumentar su cubo, sea acrecentando su altura vertical, sea aumentando su anchura transversal. Algunas de las medidas que seguirán á continuación nos informarán, desengafiándonos, á este respecto. Altura vertical. — índice vertical.— La altura es un poco mayor en los asesinos
3 7 que en la segunda serie de Avernianos do San Nectario, cuyos cráneos he medido en el L g loratorio de Antropología. En tanto que en 84 Avernianos el término medio de la altura vertical es 13O' ,42, es de 135''",95 en los asesinos; la diferencia es, ciertamente, poco considerable; pero es preciso no olvidar que basta un aumento poco considerable en uno de los diámetros del crhneo, para acrecentar su cubo de un modo lucho más sensible que lo que pudiera pensarse á primera vista. El índice vertical nos informará, por lo demás, de una manera más exacta. El índice vertical es, como no puede ignorarse, la expresión gráfica, real, positiva, de la relación que existe entre el diámetro vertical y el diámetro transverso anteroposterior. Para una altura vertical igual, el índice será tanto más débil cuanto más se aproxime el cráneo á la dolicocefalia, y tanto más fuerte cuanto el cráneo sea más y más braquicéfalo. He aquí algunos índices comparados con los de los asesinos:
— J8 Hombre Muerto ..... 68,9 Parisienses modernos...... 72,2 Avernianos 73,6 Negros de África... 73,4 Asesinos 73,94 La dolicocefalia del Hombre Muerto es evidente causa de la pequeñez del índice, y la braquicefalia de los Avernianos contribuye, por el contrario, á darles un indice vertical elevado. No así sucede con los Negros de África, los cuales, dolicocéfalos, tendrían un índice pequen° si su diámetro vertical no fuera absolutamente grande. Estando, pues, los asesinos más próximos á la dolicocefalia que los Parisienses modernos, deberían tener si su diámetro vertical fuera igual al de los Parisienses un índice más pequen° que el de aquéllos. Aun cuando más dolicocéfalos los asesinos, tienen un índice más fuerte .(73,94 en lugar de 72,2). Ante la Pvidencia de las cifras está, pues, permitido concluir: que la altura vertical del cráneo está aumentada en los asesinos. El índice estefánico y el índice frontal nos ilustrarán ahora, de una manera conclu-
39 yente, acerca de las dimensiones relativas al cráneo de los asesinos en sentido transversal. Indice estefánico.—Este indice demuestra la relación que existe entre el diámetro transverso estefánico, ó diámetro superior de la frente, y la anchura frontal mínima ó inferior. Dos causas pueden elevar ese índice: primera, el aumento del mínimum; segunda, la disminución del máximum. En los asesinos este índice se eleva; siendo un testigo elocuente el cuadro núm. 1, en donde se ve el índice 79, y más allá de la época prehistórica convertirse en 73,71 en los Merovingios, 82,96 en los Parisienses modernos y 83,36 en los asesinos. La cau.a, de este indice elevado es: ¿La disminución del frontal superior , ó el aumento del frontal inferior? Esto es lo que las cifras pueden revelarnos. El término medio del diámetro frontal m.áximum, ó estefánico, es : en los Parisienses modernos, de 121 1 ' 4 %7, y en los asesinos, de 119' 11 %36; la anchura máxima de la frente es, por tanto, menos grande en los asesinos; esto
40 - debía esperarse; y el acrecentamiento del cerebro no se realiza por esa parte, según ya hemos podido observar. Cuanto al diámetro inferior ó mínimum, es de 100,0 en los Parisienses modernos y de 101,2 en los asesinos. El diámetro, que yo denominaría de buen grado no intelectual, aumenta, en tanto que el diámetro superior, que da la medida de la frente y que es muy importante en el funcionamiento cerebral, disminuye. Ahora, pues, es cuando comprenderemos por qué el índice estefánico aumenta, y cuándo podremos apreciar cuál es, en este caso particular, el valor de este aumento. Índice frontal.- Ya hemos visto al estudiar el diámetro vertical y el índice vertical que el desarrollo del cerebro de los asesinos se verificaba en sentido vertical. El estudio del diámetro estefánico y el del indice de este nombre nos han demostrado que el desarrollo transversal no se verificaba, por lo menos; hacia adelante; veamos ahora si se verifica ese aumento en la región parietal. Si nos vem.os arrastrados una vez más á, obtener un
41 resultado negativo, será necesario confesar que el gran volumen del cerebro de los asesinos tiende más bien á un aumento vertical que á un aumento transversal. El índice frontal manifiesta la relación que existe entro el diámetro frontal mínimo y el diámetro transversal máximo. Ya sabemos que el diámetro frontal mínimo es mayor en los asesinos que en los Parisienses modernos (101,2 en vez de 100,0). Apreciemos ahora el diámetro transverso máximo. El índice cefálico de los asesinos, menos elevado que el de los Parisienses, nos permite dudar, una vez más, entre dos condiciones apreciables y, por consiguiente, posibles : alargamiento del diámetro antero-posterior ó estrechamiento del diámetro transverso en los asesinos. Las cifras nos revelan que el índice cefálico débil, es debido á la estrechez transversal, más que al alargamiento anteroposterior. El diámetro antero-posterior es, efectivamente, de 182,7 en los Parisienses y de 183,85 en los asesinos. De estas cifras resulta una diferencia de más de l mm ,15, sea
---- 42 0,62 por 100 del diámetro antero-posterior de los Parisienses. El diámetro transverso máximo de los Parisienses es de 145 m i n ,2, y el de los asesinos de 143,82; diferencia de menos, 1 mm ,38, ó sea 0,95 por 100 del diámetro transverso máximo de los Parisienses. Obsérvase, por consiguiente, que si los asesinos tienen la cabeza más alargada que los Parisienses modernos, ocurre porque tiende menos á un desarrollo antero-posterior que á una reducción transversal. Ahora es cuando podemos apreciar los elementos del índice frontal, ó de relación, entre el diámetro frontal mínimo acrecentado y el diámetro transverso máximo aminorado en los asesinos, comparados con los Parisienses modernos. Este índice es de 70,36. Parisienses. 68,0 Avernianos... 66,6 B ajo-bretones e7,6 Lo que he dicho, no ha muchas líneas, explica suficientemente esta cifra considerable de 70,36. Es esencialmente al adelgazamiento
-1 3 parietal lo mismo que á inilaci6n de los parietales, á la latitud empleando otros tér • minos —del diámetro transverso, á lo que se debe el débil índice frontal de los Avernianos. Yo no puedo separar del estudio sucesivo que acabo de hacer do las principales regiones del cráneo, el estado de la sutura frontal, 7 eliminación hecha de los casos patológicos de que voy á ocuparme seguidamente. Todas las veces que la sutura frontal estaba apenas festoneada, ó no estaba festoneada en forma rtlguna, está anotada como simple. Ahora bied: esta simplicidad ha sido anotada nueve veces, ó sea el 25 por 100 sobre 36 cráneos. Digo 36 porque no había lugar á eliminar del estudio dos mujeres que no figuran, por el contrario, en nuestras medidas craneométricas, verificadas en 34 cráneos de hombres solamente. Resumen.—Resulta, en suma, de este estudio antropométrico, que el cubo craneano de los asesinos es considerable. Son mesaticéfalos, como los Parisienses modernos, pero más próximos que éstos á la dolicocefalia. El estudio sucesivo y regresivo de las di-
44 versas regiones craneanas, medias, demuestra que la curva subcerebral está extremadamente desarrollada, hecho que, unido al volumen considerable del cráneo, los acerca morfológicamente á los cráneos de la época prehistórica de nuestro país. La curva frontal está considerablemente reducida; está reducida como en determinadas razas prehistóricas, pero más que en cualmiiera de ellas. La simplicidad de la sutura frontal, no tiene otro equivalente que el que se observa en las razas inferiores contemporáneas. La pequeftez de la semicir cunferencia anterior y horizontal ) confirma lo que hacen prever la brevedad de la curva frontal y la simplicidad, la sencillez, de la sutura frontal. La longitud de ese arco de círculo está reducida, como en las razas prehistóricas, pero más que en cualquiera de ellas. La curva parietal antero-posterior se encuentra aumentada; la cifra que lo manifiesta se coloca al lado de la que demuestra la misma medida en la época neolítica, pero por debajo de la misma cifra estudiada enpre-
5 2 — Debo hacer observar que no he eliminado, como hace poco, á las dos mujeres que figuran en la serie, pues nada tenía que ver el sexo con el estudio patológico que yo me proponía hacer. Las lesiones patológicas son múltiples. Yo no he advertido menos de 101, que repartidas entre 21 cráneos ofrecerían un término medio de 3,80 lesiones por cráneo. A. Caracteres anormales. Asimetría. La asimetría del cráneo ha sido considerada como una característica de la cabeza del criminal. Sin embargo, el examen de esta serie no confirmaría semejante manera de apreciación. No la he encontrado pronunciada más que cuatro veces (11,11 por 100). Un solo cráneo se me ha presentado con asimetría facial, carácter que ha sido dado corno propio de la. epilepsia. Protuberancia del occipital. Ya he demostrado, no ha mucho, que la curva media occipital era mucho menos convexa en los asesinos que en las series que yo he estudiado. Es
53 preciso inclinarse ante las cifrasque han podido verse en el cuadro núm. 1,yor otra , p parte, es muy dificil dejar de asombrarse ante la aparente protuberancia del occipital en un determinado número - de cabezas de criminales. La explicación de esa diferencia entre los resultados de las medidas y los del examen pintoresco, reside en la forma especial que afecta en un gran número de esas cabezas la concha occipital. Aun presentando una longitud antero-posterior poco considerable de 11 c ,72, término medio, está más arqueada que en el estado normal y forma en la parte posterior un ángulo saliente, más ó menos agudo, que induce á la vista á cometer un error. Esto es tan verdad que, entre 13 cráneos que he anotado (obedeciendo á una impresi6n fantástica) con protuberancia del occipital, se encuentra alguno que otro occipital de 10,7), y uno solo de 14. El término medio de esos 13 cráneos es de 12,04, es decir, superior en 1,32 únicamente, al término medio de 5,36 cráneos. La expresión protuberancia del occipital no es verdadera más que para una cantidad
54 aproximada de 36 por 100 de cráneos de asesinos; pero tampoco es verdadera sino á título descriptivo, y no implicará una mayor longitud anteco-posterior de la concha. Hay algo más; estando la mayor capacidad circunscrita á una línea curva, puede pensarse en que los cráneos de occipital puntiagudo, que forman un ángulo saliente hacia atrás, presentan, por la parte occipital, un cubo menos considerable que los demás. Es, probablemente, debido á una conformación angular del occipital, como Kelp ha podido aludirla, cuando manifiesta haberse visto sorprendido, entre los aliena dos, por la frecuencia de casos en los cuales la concha del occipital formaba, hacia fuera, una protu-berancia. La conformación que el Dr. Kelp pudo observar es la siguiente 55 hombres. Con respec to á 126 locos. 71 mujeres. veces. { 11 hombres. 24 13 mujeres. De estos 24, el Dr. Kelp ha contado 11 melancólicos y otros tantos que eran víctimas de una herencia bien averiguada y comprobada.
Por el momento se ve que yo no he considerado esa confirmación, ni como un fenó - meno normal, ni, aun cuando pudiera creerme autorizado para ello, como un fenómeno patológico. Se ha visto, en todo caso, que el término medio occipital de esta serie anormal no difiere enormemente del término medio de la serie total. La protuberancia del frontal es mucho menos frecuente. Xó la he advertido y comprobado más que tres veces. En estos individuos, la curva frontal no era más que de 10,5 en dos casos, es decir, no alcanzaba ni siquiera al término medio de la del cementerio del Oeste, ni aun mucho menos á la del de los Inocentes y de la Ciudad; el tercero tenía 14, cifra considerable. Esta protuberancia, evidentemente patológica, era debida, sin ningún género de duda, á la hidrocefalia. No creyendo deber insistir acerca de otros hechos anormales sin valor colectivo, voy A, penetrar de lleno, inmediatamente, en el terreno de - las lesiones francamente patológicas.
56 --- B. ---- Caracteres patológicos. Lesiones de las suturas. - No volveré á hablar aquí de la sencillez de la sutura frontal, ya anotada, y que nada me autoriza á considerarla como patológica. La sutura frontal ha sido encontrada eburneada en 19,44 por 100, ó sea en 7 individuos: el uno tenía 64 afios; tres frisaban entre 22, 25 y 27 años, siendo desconocida la edad de los tres restantes, pero no parecía que debía ser muy superior á la de los otros tres. Sábese, además, que la sutura frontal es la que en Europa se oblitera más tardíamente. La osificación prematura de la sutura frontal es un hecho grave y que depone en el mismo sentido que las medidas que yo he efectuado sobre esa región. Desórdenes de osificación de la sutura occípito-parietal. — Esta lesión se encuentra en la cuarta parte, justa, de los asesinos (25 por 100). He anotado como tales los casos de sutura extremadamente complicados, formando una banda festoneada sobre
- 57 un espacio de 0,03 centímetros en uno, en otros de 5 centímetros de ancho por 2 de alto, y en algunos, finalmente, de 0,02 centímetros de largo por 0,015 de ancho. Todos estos casos coinciden con la protuberancia occipital, de que ya he hablado. Parece probable que un crecimiento excéntrico, debido, quizá, á una cierta expansión, había sujetado la sutura y necesitado esa especie de puentes entre los huesos, puentes representados por esas complicadas suturas. Eburneación de la sagital. Esta lesión ha sido hallada en una proporción de 52,77 por 100. Es, sin duda alguna, necesario recordar que la osificación de la sagital es uno de los primeros fenómenos de osificación que se presentan. En 5 sujetos de 90 anos, Hamy ha, sin embargo, encontrado la sagital tres veces visible en laparte posterior y una vez en la parte anterior. Ahora bien: uno solo de los sujetos que constituyen el objeto de este estudio tenía 77 anos; los demás eran jóvenes, y salvo aquél, el de mayor edad tenía 74 afios. Se trata, además, aquí, no solamente de una desaparición de la sutura, sino de una
58 densificación del hueso que ha llegado á eburnearse. Eburneación total. La eburneación total, con desaparición, total también, y completa de todas las suturas, se ha presentado tres veces solamente. El de mayor edad. de esos tres individuos tenía 65 anos. Lesiones de los huesos. estas son muy importantes; en principio no podrían acarrear dudas acerca de su naturaleza; pero, después, la conexión de las meninges con los huesos del cráneo, es bastante íntima para que la duda no surja acerca de la lesión me ningea que debía acompanar á la lesión oseosa. - Una lesión vuelve á aparecer con frecuencia, habiendo sido comprobada en un 38,88 por 100: es la osteoporosis. La osteoporosis esti, caracterizada por un espesamiento de los huesos, los cuales adquirieron un blanco mate, rugoso y cribado, así como el nombre lo indica, por una miríada de pequellos canalículos vasculares, dilatados, que denotaban la actividad de la circulación en ese punto. Comprobada en 14 cráneos, ocupaba 13
- 59 --- veces el mismo lugar, es decir, el mismo asiento. La lesión se extiende á manera de un paralelogramo limitado; por delante hacia la sutura corona', por detrás hacia la lambe-1°7de y por los lados hacia las líneas de inserción de la aponeurosis craneana, El máximo de la lesión corresponde al centro mediano, es decir, á la sutura sagital. La actividad paralela de la circulación sobre la faz interna, aparecia dos veces bajo la forma de pequenas concreciones oseosas, verdaderas estalagmitas depositadas por la circulación. Cuando se piensa que es en ese nivel en donde tienen su asiento los centros motores, esa lesión adquiere una importancia positiva, real, efectiva, y el hecho de una circulación, exagerada en ese punto, en los criminales, no aparece sin consecuencias interesantes. Por otra parte, M. Voisin ha advertido en ciertos alienados una hipertermia cerebral constante, que cedía, al mismo tiempo que los fenómenos vesánicos, con la aplicación de un vejigatorio permanente en la nuca. En uno de sus enfermos, la fluxión cerebral era tan extremadamente intensa, que, á
60 pesar del empleo de toda suerte de revulsivos, no pudo hacerse dueño de ella. Esta mujer, que no tenía fiebre, experimentaba en el sincipucio una temperatura de 38 grados. Por último, sucumbió, y al practicar la autopsia se encontraron: lesiones congestivas muy intensas, localizadas en las circunvoluciones parietales de ambos lados, en su parte más interna. Es precisamente en ese punto, región motriz, en donde yo he encontrado la lesión oseosa en los criminales. El hecho, ó si bien se quiere, esa aproximación, me parece notable y digna de las meditaciones de los clínicos. En un caso, la osteoporosis ocupaba un lugar muy distinto: estaba limitada á toda la región protuberante de las arcadas superciliares. Desplazamiento de huesos. En una mujer, el parietal izquierdo cabalgaba por encima del parietal derecho, sobre el cual parecía acanalarse, como si un crecimiento lateral le hubiera desviado. En otros dos individuos, la sagital, soldada, además, parecía formar la cresta aplastada de
6 1 - una espina mediana, especie de rafe, de rugosidad, de escafocefalia. En un cuarto individuo, era la concha occipital la que parecía cabalgar sobre el lambda, sobre el borde posterior de los parietales. Este género de lesión se ha encontrado sólo en cuatro sujetos (11,11 por 100). Pérdida de substancias. Lesiones más profundas, con pérdida de substancias, sólo han sido comprobadas en cuatro individuos (11,11 por 100). En uno de ellos, el borde superior del contorno de la cavidad orbitaria faltaba. Ese borde presentaba, en ese nivel, un empulgado profundo de casi 1 centímetro de ancho. En otro, en el nivel del lambda, sobre el parietal, presentaba una erosión profunda, irregular, de fondo poroso, cuyo contorno era protuberante, liso y como ebúrneo. En un tercer sujeto, el frontal estaba ahuecado, un poco más arriba do la protuberancia frontal izquierda, por una gotera que, por su forma y capacidad, podía introducirse en ella fácilmente el dedo meñique. El fondo y los bordes de esa gotera, lisos y ebúrneos, recor-
6 9 ebúrneos; la sutura sagital osificada; el occipital es oscilante y parece haber sido rechazado hacia atrás. Ambos parietales presentan á cada lado de la sutura sagital, placas de osteoporosis. Reflexiones. Se advierte el cubo poco considerable; en este cráneo, notablemente inferior al término medio (1547) y muy inferior á la cifra del cementerio del Oeste (1529), las proporciones considerables de la curva subcerebral; la pequefia dimensión proporcional de la región parietal y de la semicircunferencia anterior. ¿Qué papel ha desempeñado la congestión parietal? ¿Qué papel ha realizado la herida del frontal en la vida de este hombre? Yo no podría decirlo; pero no se sabe de qué asombrarse más, si de la bestialidad ó el cinismo del preso, que solicita cuarenta y ocho horas de libertad para ir á, asesinar, ó de la superstición del miserable por su medalla. Podríamos, no obstante, preguntarnos si la herencia indirecta no ha tenido alguna parte en la falta de inteligencia comprobada en el sobrino.
70 --- Observación II. Lescarbelle, 21 arios, asesino, ejecutado el 3 de Agosto de 1829. - Debilidad intelectual, lesionespatológicas, hiperemia parietal. Lescarbelle había sido encerrado en una casa central por robo y lesiones. Estaba ligado con un llamado Pierre lle, sobre quien parece haber ejercido una tendencia funesta, y á quien determinó á servirle de consorte en la empresa criminal que le valió la pena de muerte. Esta empresa consistía en asesinar á un codetenido que le debía 18 sueldos (90 céntimos). Filo de los cómplices confesó que el motiro real de este asesinato había sido el de romper la mo no tonta de su existencia, haciendo quo los trasladaran á otra parte. Lescarbelle niega descaradamente toda participación en el crimen.
71 Cubo del cráneo .. 1665 'por 100 de la Ion- Curva subcerebral 6,41 gitud antero-pos- terior total. frontal.. 27,56 por 100. parietal 35,25 occipital 30,76 Semicurva horizontal anterior 44,15 Anatomía patológica. Suturas bastante complicadas. Escafocefalia, con dos depresiones en forma de gotera á cada lado de la sutura sagital, que forma relieve, bajo la configuración de rafe mediana. Grande asi metria, con protuberancia del occipital derecho y del frontal izquierdo.
72 Observación II (bis). Pierrelle, 20 arios, ejecutado el 3 de Agosto de 1829. Debilidad intelectual; predominancia parietal. Cómplice del precedente. Fué éste el que lo confesó todo, diciendo, por total disculpa, que no había hecho más que obedecer á Lescarbelle. C ubo del cráneo........ 1365 Curva subcerebral. • • e e e 9 • • e .. 7,12 por 100. frontal. 25,64 — parietal 35,61 occipital. 31,62 Semicurva horizontal anterior.. • • 44,40 Anatomía patológica. Examen n_ega tivo. Es uno de los cráneos exentos de lesiones y de anomalías, entre los de esta serie. Las suturas no son simples. •WINIMNSIM•
Reflexiones. ¿Qué es lo que vemos en esta asociación criminal? Dos seres inferiores, ambos de predominancia parietal (35) y de órganos frontales poco desarrollados. Pero, por una parte, Lescarbelle, el que lo arregló todo, que era el macho de la pareja, tiene un cubo de 1665 centímetros cúbicos; su curva frontal es menos inferior que la de su cómplice (27,56 por 100 en lugar de 25,64 por 100), tiene lesiones patológicas al nivel de la sutura sagital, lesiones que han puesto en acción ese cerebro, débil como inteligencia, pero violento. Por la otra parte, Pierrelle, el que ha obedecido, el que todo lo ha confesado, la hembra de la pareja, cuyo cubo es de 1365 únicamente. No tiene lesiones patológicas que determinen la crisis; pero su cerebro, apto para la acción (curva parietal = 35,61) y peor dotado todavía que Lescarbelle, con relación á la curva frontal (25 por 100 en lugar de 27 por 100), ha cedido á un impulso más fuerte que los propios. Semejantes ejemplos no son raros. En los crímenes de dos, se reconoce, con frecuencia, el incubo y el succubo.
- 7 4 Observación III. Lacenaire, 34 arios. Inteligencia inferior, movilidad, preponderancia occípito-parietal, osteomeningitis. No ere) deber recordar aquí la biografía de este célebre asesino. El padre de Gaillart, dice Lacenaire, se había arruinado en negocios audaces. Cuanto á él, toda su vida fué indisciplinado, cambiando veinte veces de carrera y de dirección; fué inquieto, voluble y extraflo á todo lo que no fuera movimiento y cambio. De todo se encuentra en esta existencia aventurera : desde la celebridad efímera del periodista, aumentada por su famoso duelo con el sobrino de Benjamín Constant, hasta el robo de un carruaje; hasta la alevosía, hasta el asesinato en Suiza y en Francia. En medio de todo esto, no la poesía, seguramente, pero sí la versificación fácil, la idea original, bien expre-
sada, á veces, y de un modo elegante, y por encima de todo esto la necesidad imperiosa de llamar la atención y de deslumbrar c't la ga- Los periódicos de la época le retratan, de pequeña estatura, de apariencia mezquina, de tez biliosa, de frente amplia. Se mostró cínico, vanidoso, fanfarrón, enfático, exaltado. Cubo del crán eo 1590 Curva subcerebral 6, 5 por 100. frontal. 25 parietal. 35,43 occipital. 32,43 Semicurva horizontal anterior.... 41,23 Anatomía patológica. Osificación con eburneación de la sutura sagital. Una fuerte erosión, con pérdida de substancias, en las proximidades del lambda. El hueso está eburneado en todo su contorno. En el interior del cráneo, que está aserrado, trazas de osteítis, huellas numerosas de vascularización; osteoporosis generalizada, con producción de una especie de estalagmi-
76 tas oseosas; asimetría, por la protuberancia del occipital izquierdo. Reflexiones. Este hombre, que tuvo la satisfacción insana de hacer que hablaran de él; ese hombre, á quien los buenos burgueses, sus contemporáneos, tomaron casi por un literato, por un artista en su género, tenía, como se ve, á pesar del volumen bastante considerable de su cerebro, arcadas superciliares que no pertenecen á nuestra época; una curva frontal inferior aun del término medio de la de los asesinos, y una semicircunferencia anterior igualmente inferiorísima. No eran facultades elevadas y sanas, rectas y justas, las que inflamaban ese cerebro, sino la impulsión de obrar (35,13 por 100 para la región parietal, como en la caverna del Hombre Muerto); la región occipital, que era en él muy voluminosa, pero cuyo cerebro estaba completamente degradado, ese cerebro que no habría ocupado un lugar preeminente en la lucha por la vida en la época prehistórica (véase cuadro núm. 2), y los desórdenes tróficos, netamente acusados por lesiones oseo-
sas que debían interesar las meninges, acaban por ponerle en movimiento, en acción; por incitarle, por imprimirle modales y gustos para los cuales no estaba organizado. Este vanidoso, este enfático, ¿no presenta, acaso, más de una lesión que confina con la parálisis general?
78 Observación IV. Bloche, 34 amos, asesino, ejecutado el 4 de Febrero de 1839. Inteligencia poco elevada, pero con ciertas aptitudes; desarrollo subcerebral y parietal del cráneo. Bloche había sufrido ya varias condenas por fabricación de moneda falsa y por muchas tentativas de robo á mano armada. Después de una serie de audaces robos, había asesinado en una casa, en pleno día, para robar. Era, al parecer, fuerte, vigoroso; grabador hábil y falsificador de moneda experimentado. Fabricaba con malos pedazos de hierro sierras, para él preciosas. Se mostró en su defensa más astuto y más extravagante que inteligente. Los testigos le habían visto, los unos con la cabeza descubierta; los otros tocado con una gorra, que se la había puesto en varias ocasiones, durante
--- 85 de tez morena, frente estrecha, deprimida; de cabellos cortos, moreno, de aspecto repulsivo» . Escuchó su sentencia en silencio. Cubo del Cráneo 1-120 Curva subeerebral 6,75 Por 100. frontal parietal 2,57 occipital 37,81 Semicircunferencia horizontal anterior l.J Anatomía patológica. Toda la parte inedia de la sutura frontal está completamente soldada. Un cuadrilátero, alargado, de osteoporosis se cirio por cada lado, á la linea de inserción de la aponeurosis. Sobre la parte media de ese cuadrilátero, la sutura sagital parece haber sido proyectada hacia arriba; afecta la forma de un techo; la escafocefalia es considerable. En el lambda, hueso wormiano de 5 centímetros de ancho por 2 de alto. Reflexiones. Habrá podido advertirse que nada en la vida de este hombre denota agitación, energía... Parece, ante todo, indo-
- 86 - lente, perezoso, perverso; también la parte pa. rietal en él está poco desarrollada; la curva frontal y la semicircunferencia horizontal le elevarían, más bien, por encima del término medio de los 'criminales. Pero el desorden patológico parece haber comenzado en él muy temprano; sin duda en el momento en que su padre le expulsó del hogar paterno por mala conducta. No es á la evolución progresiva de un desorden patológico á la que debe ir ligada esa osificación precoz de la sutura frontal y los desórdenes señalados en la sutura lambdo . idea, conproyección del occipital hacia atrás, sino á la cicatriz de osteoporosis parietal, que es, quizá, la última lesión, y á datar de la cual, el perezoso, rebelde, ha penetrado en acción, á causa de la irritación de las circunvoluciones frontal y parietal ascendentes, y se ha convertido en un mal hombre, en un asesino.
Observación VII. Alinder (llamado Craft), 43 años, asesino, ejecutado el 18 de Agosto de 1858. Inteligencia desarrollada. — Herencia criminal.— Algunos caracteres atávicos. Desorden en la evolución cerebral. Minder y su cómplice Pa cal (véase la observación VII bis) no me parece que deben entrar en la serie de los consortes criminales. en que el uno arrastra al otro. Ambos parecen haber marchado paralelamente; Pero ambos, también, constituyen dos asombrosos ejemplos de la herencia en el crimen. Minder había sufrido, antes de su último crimen, muchas condenas. Se había evadido de la prisión. Uno de sus hermanos y su pudre, de 70 arios de edad, eran malhechores. Por último, otros dos de sus hermanos habían sido precedentemente condenados á muerte por asesinato de un gendarme.
- 88 Minder y su amigo Pascal eran los dos jefes, igualmente influyentes, de una cuadrilla de malhechores, que procedía metódicamente, no actuando sino bien armada; operando sobre varios puntos (desde Lyon hasta Caen), y no aventurándose nunca en una expedición sin haber tomado, de antemano, el molde de las cerraduras. Eran dos estrategas del crimen. Minder era moreno, delgado; tenía los pómulos salientes; la mirada viva é inquieta. Realizó, cuando se le detuvo, una defensa enérgica, y no pudieron apoderarse de él sino después de haberle atado sólidamente los pies y las manos. hin la vista de su proceso se mostrómuy hábil, muy diestro y muy astuto en su defensa, pero arrogante y, á veces, satírico. Negando descaradamente su crimen, gritó: «Y bien; Cristo, también él fué condenado injustamente». Por otra parte, protestando sobre su respeto por la policía, llegó hasta el caso de denominarla pomposamente «la salvaguarda de la sociedad». En ciertos momentos siempre en su defensa cambiaba de táctica; entonces ya no se
89 - mostraba arrogante, descarado, soez, cínico; después de un largo discurso se dulcificaba; respondía con la sonrisa en los labios, y con un aspecto tranquilo, reposado, contaba, en un francés dudoso, un apólogo cuyo sentido era difícil descifrar. En todas sus declaraciones, lo mismo que en la vista de la causa, hizo recaer toda la culpa sobre su consorte, no preocupándose más que de dos cosas; á saber: de sostener, sin transiciones perjudiciales, su fama de orador; fama que la curiosidad malsana de los espectadores le discernió desde el primer momento; y de disculparse, con respecto á las afirmaciones de un testigo que sostenía haber visto «á un hombre mal vestido, que no era otro que el acusado». «Señor presidente — dijo Minder, — se me calumnia». En el momento de subir al cadalso, dijo con tono enfático: «Adiós, señores». Veamos su cráneo :
90 — Cubo del cráneo. 1652 Curva subcerebral 6,16 por 100. frontal 29,45 • parietal.... 32,87 occipital 31,50 Sernicircunferencia horizontal anterior. 46,11 Anatomía patológica. Nada patológico; se advierten numerosos huesos wornianos en el nivel de cada estofan. La sutura parieto-temporal ha desaparecido por completo y eburneado ambos lados, La sutura sagital está soldada en su tercio posterior. Reflexiones.—La curva frontal no es, en manera alguna, la de los modernos, pero sí la de los asesinos. Es muy poco inferior al término medio de los de la ciudad. La curva subcerebral es la de los Merovingios. El estudio del cráneo denota evidentemente un desorden en la evolución cerebral; pero lo que más resalta en este hombre, dotado seguramente de inteligencia, es la herencia en estado de guerra abierta, latente y constante contra la sociedad.
9 1 Observación VII (bis). Pascal, 40 afios, asesino, ejecutado en el mismo día que el anterior, su consorte ó complice, ó sea el 18 de Agosto de 1858. Inteligencia bastante desarrollada. Herencia criminal. Algunos caracteres ativicos. Desorden en la evolución cerebral. Pascal es el cómplice de Minder. El también había sufrido ya ocho condenas, y entre ellas una á 20 arios de trabajos forzados. También él, como su cómplice, se había evadido del presidio. Durante su vida se elevan á tres sus evasiones de la prisión en que lo recluyeron. Por último, como Minder, es un hereditario; dos de sus hermanos habían sido condenados: uno á 20 arios y otro á 10 anos de trabajos forzados. Un tercer hermano lo había sido á cadena perpetua por asesinato. Se le describía como de elevada estatura,
92 — moreno, y sin que en su semblante se advirtiera nadaque revelara instintos criminales. Se defendió y resistió cuando se le detuvo. Á la inversa de su cómplice, lo confesó todo. Cubo del cráneo. 1770 Curva subcerebral 7,62 por 100. frontal 30,43 parietal. 32,91 occipital 31,65 Semicircunferencia horizontal anterior 45,70 Anatomía patológica. — Osificación del tercio posterior de la sutura sagital. Numerosos huesos wormianos en la sutura parietooccipital. La sutura coronal está osificada por ambos lados, y de arriba á abajo, á partir del estéfanion. Reflexiones. La herencia es, una vez más, en este caso, el carácter dominante.
9 :3 Observación VIII. María (Clovis), 33 años, asesino, guillotinado el día 7 de Junio de 1853. Debilidad intelectual. — Atavismo. Desarrollo parietal. — Influencia de un espíritu superior al suyo. He aquí, una vez más, dos cómplices. Pero esta vez es la pareja de consortes de que ya he hablado. — María (Clovis) tuvo por cómplice á una mujer, la mujer Guillol (véase la observación VIII bis), su. querida. Pero en la asociación moral que presidió á la unión, á la sociedad carnal y criminal, la mujer Guillot era ciertamente el elemento macho. María (Clovis) era albañil. Se había hecho amante de la mujer G-uillot, casada, y á cuyo marido asesinó Clovis, de acuerdo con su amante. Es ella la que manifiestante le impulsó al asesinato. En una primera tentativa del crimen premeditado le faltó el valor para eje-
94 cutar las órdenes recibidas; pero la segunda vez, la mujer, la querida, le vigiló mejor y le prestó alientos. Cubo del cráneo 1524 Curva subcerebral. . • •. ....... 8,10 por 100. frontal 2702 parietal.. 35,13 occipital 29,72. Semicircunferencia horizontal anterior........ 44,71 Anatomía patológica. Ninguna sutura está soldada, salvo atrás, hacia la izquierda, en donde la concha del temporal está soldada al occipital, con eburneación. Sutura del occipital complicada. Huesos numerosos ó wormianos.—Protuberancia del occipital. —Extremada sencillez de la sutura frontal. Reflexiones. María (Clovis) era evidentemente un hombre ininteligente (sutura frontal simple). Su curva subcerebral, aunque de 27, no basta para elevarle más altoque á la época merovingia. En revancha, su curva sub-
ría de los derechos que como esposo había adquirido por el matrimonio civil, hasta después que se hubiera realizado el religioso, cuya fecha se fijaría ulteriormente. Después de no pocas idas y venidas y de conferencias interminables, el complaciente marido aceptó la situación que se le creaba, y acudía á comer diariamente con su mujer, pero retirándose invlriablemente á su casa después de haberlo comido. Por último, fijóse la fecha en que debía verificarse el matrimonio religioso. El esposo, alegre y contento, porque al fin iba á cesar su equívoca situación de célibe por fuerza, acudió á comer con su mujer más alegre que de costumbre. Pero ;cuán ignorante estaba de.. que sus comensales habían ya decidido de su suerte! Después de terminada la comida. y so pretexto de acompanarle á su casa, Uelée, su mujer, su hijo y aun su ioja, se unieron contra él y le dieron muerte. El padre y el hijo son condenados á muerte: la madre y la hija á galera. Los periódicos de la época dijeron de Gelée padre: «Figura despreciable y desmedrada; ojos pe-
102 netrantes, á pesar de su pequeñez, ofreciendo algo del felino». Cubo del cráneo. 1644 Curva subcerebral 8,31 por 100. frontal 27,70 parietal 32,13 occipital. 31,85 Semicircunferencia horizontal anterior 45,19 Anatomía patológica. Todas las suturas están libres, á pesar de su avanzada edad, salvo la sutura sagital, que está eburneada. Reflexiones.—En ese cráneo voluminoso, de un anciano de 77 anos, no se encuentra, en suma, más que una pertinacia vital, que parece, por decirlo así, haber acrecentado constantemente ese cerebro; pero, desgraciadamente, más bien en beneficio de las funciones de la parte posterior que en beneficio de las funciones de la parte anterior. La curva subcerebral es enorme; la frontal poco desarrollada; la occipital, en cambio, aparece muy
103 - desarrollada. La energía no ha estimulado en él nada más que las partes dominantes, que, por desgracia, no eran, en él también, las más nobles. Es dificil no ver la herencia, más bien que el contagio del crimen, en la asociación de esta familia para el asesinato.
104 — Observación XL Courtonne, 83 años, ejecutado el día 23 de Enero de 1825. Atavismo, actividad cerebral exagerada. Courtonne, á los 83 años asesina, por medio de un disparo de fusil, á su sobrino, con quien estaba disputando por cuestión de intereses. En el tribunal, cuando la vista del proceso, se mostró insolente, grosero, brutal, arrebatado, llegando hasta el punto de amenazar con los puños á los magistrados. La Gaceta de los Tribunales advierte que, aun cuando el acusado tenía cumplidos los 83 años, parecía no contar apenas los 5O. Cubo del cráneo ......... • • • c 1741 Curva subcerebral• • • • • • • • • • • . • • • 5,84 por 100. frontal 26,62 parietal. 85,71 occipital 31,81 Semicircunferencia horizontal ante rior . • • • • • , .. e .... e • 44,85 .1•.•■•■••■•
1 0 5 Anatomía patológica.—Ninguna lesión francamente patológica. Las suturas están por todas parles visibles y aparecen bastante complicadas. Cráneo asimétrico, con protuberancia del occipital del lado izquierdo. Reflexiones. Pueden aplicarse á este criminal las mismas reflexiones que al inmediatamente anterior.
- 106 Observación XII. Manea (de Louvigny), 51 arios, ejecutado el de Julio de 187'2. Atavismo. Mancel asesinó á su hija, de 17 mies de edad, después de una tentativa de violación. Desde hacía mucho tiempo se encontraba obsesionado, por decirlo así, por deseos obscenos con relación á su propia hija, siendo és ta la causa de que la injuriase constantemente y la golpease brutalmente, en ocasiones. En el país había merecido el apodo del Oso Y del brutal. Había adquirido la víspera del crimen un cuchillo, manifestando públicamente el temor de (pie su hija se hiriera con él. Esta es, en efecto, la versión que sostuvo ante el tri- 1 )unal. No demostró durante el proceso, ni en la vista de la causa, la más leve emoción, y se mostró impasible.
— 107 Cubo del crá_neo Curva subeerebral or 100. •■■•■ frontal .31 parietal 34,22 occipital 31.57 Semicircunferencia horizontal anterior 44,44 Anatomía patológica. Sutura frontal libre, bastante complicada. — Sutura sagital eburneada. Protuberancia del occipital. Reflexiones. Causan asombro, verdadero asombro, los caracteres, más inferiores todavía que los de las razas prehistóricas, que dominaron en el hombre que cometió tan monstruoso crimen. Con relación al frontal, es inferior aun al término medio del de asesinos. Con relación á la curva parietal, se refiere, como estos últimos, á las épocas merovingias y prehistóricas.
CONCLUSIONES Aqui se detiene la lista de esta serie do criminales, acerca de los cuales he podido procurarme datos tan seguros como suficientes para realizar el estudio que me propuse. No debo, no creo deber, repetir en esta parte de mi trabajo los resúmenes que he he - cho en las otras dos que la anteceden, y cuan- to he dicho acerca de cada caso aislado en las reflexiones, precedidas, en todos ellos, por un análisis sucinto del proceso judicial y del proceso anatómico. En todos esos casos han podido unirse en proporciones variables: el atavismo, la actividad patológica, y sobre todo los defectos de equilibrio entre las facultades frontales y
110 - lo que provisoriamente podría llamarse las facultades parietales, que son las que predisponen á la acción. Casi siempre, ese defecto de equilibrio es debido, á la vez, al aplanamiento de las primeras y á la exageración de las segundas. Las leyes de la herencia están de manifies- to, y son un testimonio elocuente en muchos casos. ¿No hemos visto, acaso, no ha mucho, cómo el hermano del tristemente célebre Troppman, que después de haberse creído obligado á cambiar de apellidos, para escapar á la vergüenza de la m ancha que en él había infligido su hermano, convertirse en fabricante de moneda falsa? Ha podido verse, también, que los criminales de profesión—ya me he explicado lo suficiente acerca de este punto se encontraban casi siempre afectados de una verdadera monstruosidad cerebral, y que tan pronto esa monstruosidad era el resultado de una evolución, anterior al nacimiento— y la palabra atavismo es, en este caso, la expresión concreta, justa, exacta, de mi pensamiento
como tan pronto, también, esa monstruo s idad era el resultado de una evolución patológica posterior al nacimiento. Dicho se está que las condiciones del medio ambiente social y familiar; que el mal ejemplo—especie de contagio, los defectos de la educación y de la instrucción y la ausencia, en una palabra, de todos los procedimientos de la ortopedia cerebral, vendrán á retardar () á facilitar, y aun á acelerar la marcha de ese proceso, y que la causa determinante, mejor dicho, ocasional, puede hacerse esperar más menos tiempo, y aun faltar, ó, lo que es lo mismo, no llegar á producirse. Resulta, pues, en suma, de este estudio que, así como dijo Maudsley, el criminal pertenece á la zona media que existe entre la salud y la insanidad del espíritu. Yo agregaré muy poco al dicho del ilustre sabio, pero no tan poco que, aun cuando brevemente expresado, no resulte una afirmación extremadamente contundente. En este concepto, el criminal está más cer ca de la insanidad que de la salud. Escritas estas páginas, tanto para los que
118 - á los gibones, que son las especies de monos que más se acercan á nosotros por la conformación, y que, como nosotros, descenderían de los mismos antepasados. Esto si se aceptan las teorías monogénicas, porque si se admiten las miscegénicas, resultaría, negando las del Dr. Bordier, que los criminales descienden por línea recta de Caín, desde el momento en que todos presentan los mismos caracteres patológicos; á saber: debilidad en las que él llama facultades frontales y desarrollo exuberante de las parietales, que son las que desde luego predisponen á la ac clon.
Nota tercera. Muy de acuerdo con el Dr. Bordier con que el hombre llega á convertirse en criminal por haber sus padres, parientes ó tutores descuidado curarle, desde su más tierna infancia, las afecciones del cráneo ó del cerebro, máxima ésta que no debería ignorar ningún padre de familia, cuanto menos un nbMico. El criminal no es otra cosa que un enfermo, así como el crimen tampoco es otra cosa sino la manifestación de ese estado enfermo. Y así como hay enfermos en quienes la enfermedad es congénita, y también los hay que la heredan, asimismo existen criminales que obran por impulso propio, cual los hay que obedecen á las ineludibles leyes de la herenda.
Nota frenológica. Conperdón del ilustre Dr. Bordier, voy á permitirme hacer presente que si la Frenología no ha llegado á convertirse en una ciencia positiva y verdaderamente experimental, (5, lo que es lo mismo, en una de las muchas ramas en que se divide la ciencia médica, se debe á lo delicado que resulta el hacer un diagnóstico moral exacto del cráneo de un ser viviente. En efecto; subdividida la cabeza nada menos que en cuarenta y dos regiones, partes ó casillas frenológicas (39 estudiadas, mas 3 cuy& órgano no se ha acabado de comprobar, ó sean: suavitivida,d, tacticid ad, conyugatividad) de las cinco, partes también, en que la divide la Medicina (temporales, parietales, esferoides, frontales y occipital), es muy difícil apreciar, por medio de la inspección externa, tanto ocular como tactil, todos esos cuarenta y dos sitios, lugares ú órganos cerebrales en
- 121 - que dividen los frenólogos la parte exterior del cráneo, que es la caja huesosa que encierra el cerebro, y en cada una de cuyas protuberancias, rugosidades, sinuosidades y hendiduras se supone la existencia de los órganos submotores de afectos y defectos, de cualidades ó inclinaciones. Afirma el Dr. Bordier que los frenólogos, cuyas tendencias son más excelentes que los resultados que obtuvieron y que los que de ellos podían esperarse, pues falta á sus obser• vaciones una base anatómica, sin tener en cuenta que la Frenología, aun cuando es un estudio que unos cuantos sabios reanudaron, no hace tal vez una centuria todavía, es una ciencia innata, cuyo conocimiento y estudio datan de la más remota antigüedad, y cuyo conocimiento ha ido poco á poco abandonándose por las dificultades que presenta, y acerca de las cuales nos hemos referido ya. En las edades más remotas, quizá en las protohistóricas, cuando el hombre no podía ser justamente considerado como culto y cuando la cultura estaba todavía en la infancia, encontramos en algunos de esos mismos
- 122 - hombres, atormentados quizá por el genio, ciertos conocimientos frenológicos adquiridos sin duda alguna por la observación, y vemos á la Frenología como verdad manifiesta á todos,pues la correspondencia y relación que existe entre las facultades intelectuales, y la parte externa del cráneo es tan patente, obedece á una ley tan natural, que, irresistiblemente, se ha prestado al estudio y á la obsorservación del hombre. Así, pues, no es extraño que hasta en el lenguaje vulgar, y aun dentro del más absoluto desconocimiento de la ciencia, oigamos llamar al torpe ó al indócil cabeza dura; al atolondrado, cabeza destornillada ó de chorlito; al que es un genio, hombre de gran cabeza; á un mentecato, cabeza huera, y á un hombre prudente y reposado, cabeza sesuda. Los chinos, mucho antes de que el gran Confucio los iniciara en las máximas de su filosofía redentora, juzgaban de los talentos y del carácter del hombre por la forma y tamaño de la frente, y las facultades mentales de la mujer por la conformacióny aspecto de la parte posterior de la cabeza.
Los indios, á juzgar por lo que se desprende de los cuatro Vedas, y los persas, si hemos de dar crédito á su inmortal Zencl-Avesta, atribuían á la forma del cráneo una importancia suma para la averiguación del carácter é inclinaciones de las personas, y muy especialmente á las arrugas que surcan la frente del ser humano, á veces desde una edad muy temprana; y, finalmente, los árabes, desde una época desconocida, colocaban en las primeras cavidades craneanas el sentido común, en las segundas la imaginación, y en las terceras ó posteriores la memoria. No se detienen aquí los esfuerzos que aisladamente se hacían en los países de origen remoto cuyo estudio no está concluido aún para asentar las bases de la ciencia frenológica. Los pueblos que, un par de siglos antes de la presente era, marchaban al frente de la civilización, vale decir, los griegos y los romanos, consideraban las cabezas cónicas como indicio de picardía, y de grande inteligencia las redondas y aplastadas por los lados, y llegando más lejos todavía en sus observaciones, afirmaban tal vez con pruebas positi-
- 124 - vas que las personas de cabeza grande eran sagaces, las de cabeza pequefia estultas, necias, imbéciles, no teniendo un solo átomo de vergüenza ni de dignidad las que poseían una cabeza en forma de pirámide. Como detalles de este conocimiento ó aprecio que en la antigüedad se ha hecho de estas expresiones, de las facultadas intelectuales del hombre, valiéndose del examen de las protuberancias exteriores de la cabeza, obsérvense las esculturas mitológicas y se verá que la cabeza de Baco es pequefia y aplastada por la parte posterior, en tanto que la de Júpiter es grande y de frente colosal, y que entre las cabezas de Minerva, diosa de la sabiduría, y de Venus, diosa de los placeres sexuales, existe una diferencia muy notable y no menos sugestiva. El estudio de todos estos datos aislados y desperdigados, y aun pudiera decirse que poco apreciados, y coligiendo en buena lógica que de la parte externa de la cabeza podía deducirse la actividad del alma y sus instintos, sus caprichos, gustos y aspiraciones, se formó laboriosamente el cuerpo de doctrina
123 que constituye la Frenología, ciencia en embrión, pero la cual ya ha dado origen á la cirugía reformadora de ninos malos y traviesos, fundada por el Dr. Laplace, quien no ha mucho ha establecido en Filadelfia un Reformatorio clínico-quirúrgico, de donde han salido curados y transformados un buen número de jóvenes y de jovencitas que, no estudiados y atendidos á tiempo, habrían avanzado en la senda del mal, hasta penetrar de lleno en el camino de la delincuencia. El Sr. Ministro de Instrucción pública, que es médico ilustrado, debe estudiar muy detenidamente las teorías de este ya célebre Dr. Laplace, según las cuales, «puede hacerse hombres normales de futuros delincuentes, con sólo extirpar los adenoides, ó sea esas excrecencias peligrosas que se presentan en determinadas partes de la cabeza de los nifios » . Para terminar esta nota, diremos que la Frenología llegará á ser una ciencia excelsa tanto ó más que la Cirugía en el momento en que los filántropos se persuadan de que el crimen no es otra cosa que el resultado de
- 126 - una enfermedad; los médicos se dediquen al estudio de la ciencia, y de todo ello resulte que los Gobiernos acuerden que todo nulo, varón ó hembra, sea sometido, antes de ingresar en los colegios ó escuelas — así como es obligatoria la vacunación para ser admitidos en ellas, —á un examen frenológico, para que con arreglo al diagnóstico, tanto los padres como los maestros sepan con quién tiehen que habérselas, cuáles son las malas inclinaciones que deben de corregir y cuáles las buenas de que puede sacarse provecho, ó es menester desarrollar.
ÍN D ICE Páginas • • 5 Antropología criminal 11 Anatomía. 15 I.—Caracteres antropológicos. 15 II. Caracteres patológicos 51 A.—Caracteres anormales. 52 B.—Caracteres patológicos 56 Observaciones y reflexiones . 67 Conclusiones........ , .... 109 Notas. • • • • • , • • • , • • 115