La controversia en torno a los nombres apócrifos del septenario angélico y su incidencia sobre la iconografía
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PAULA REVENGA DOMÍNGUEZ (Coord.) ARTE BARROCO Y VIDA COTIDIANA EN EL MUNDO HISPÁNICO Entre lo sacro y lo profano
ARTE BARROCO Y VIDA COTIDIANA EN EL MUNDO HISPÁNICO Entre lo sacro y lo profano PAULA REVENGA DOMÍNGUEZ (Coord.) El Colegio de Michoacán, A.C. - UCOPress. Editorial Universidad deCórdoba. 2017
Arte Barroco y Vida Cotidiana en el Mundo Hispánico. Entre lo sacro y lo profano. – Michoacán: El Colegio de Michoacán, A.C. (en coedición con UCOPress. Editorial Universidad de Córdoba) - 17 x 24. 391pp. - Colección: Arte y vida cotidiana en el Mundo Hispánico; 2017 Coord.: Paula Revenga Domínguez ISBN (edición impresa): 978-607-544-003-3 D.L.: ISBN (versión digital): 978-84-9927-399-0 Edita: El Colegio de Michoacán, A.C. UCOPress, Editorial Universidad de Córdoba. Imagen de portada: detalle de Folding Screen with Indian Wedding and Flying Pole (Biombo con desposorio indígena y palo volador). Autor desconocido, México, circa 1690, conservado en LACMA. (Empleada sólo para propósitos educacionales). ARTE BARROCO Y VIDA COTIDIANA EN EL MUNDO HISPÁNICO. ENTRE LO SACRO Y LO PROFANO © Los autores. © El Colegio de Michoacán, A.C. - UCOPress, Editorial Universidad de Córdoba, 2017 Diseño y maquetación: Noemí Rubio Pozuelo. ISBN (edición impresa): 978-607-544-003-3 D.L.: ISBN (versión digital): 978-84-9927-399-0 Impreso en papel ecológico Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Impreso en México
INTRODUCCIÓN MANUEL PEÑA DÍAZ Prácticas y representaciones de lo cotidiano en el mundo hispánico.............................................. 9 EL ESPACIO PRIVADO Y EL ESCENARIO PÚBLICO MONSERRAT GALÍ BOADELLA La vida cotidiana en la puebla de los Ángeles según los documentos notariales novohispanos...............................................................................19 ROBERTO GONZÁLEZ RAMOS Las escenografías domésticas de los duques del Infantado. Identidad de la estirpe y señales del poder......................................................................................35 JOSÉ MARÍA PALENCIA CEREZO Linajes y batallas en la vida cotidiana de la nobleza española: el caso de la casa de Fernán-Núñez..................................................................................................53 JOSEFA MATA Y PEDRO MARFIL El ámbito doméstico en la obra de Velázquez..................................................................................81 PEDRO LUENGO 'EWEW]ÁIWXEWHI1ERMPE Una aproximación desde la reconstrucción virtual y el big data...................................................101 INMACULADA RODRÍGUEZ MOYA Artefactos de madera. El gremio de carpinteros y el arte efímero barroco en la ciudad de Valencia...........................................................................................115 LIONELLO PUPPI El espectáculo de las ejecuciones públicas en la cotidianidad del mundo barroco hispano (y no solo)............................................................133 LO DEVOCIONAL Y LO MUNDANAL DAVID CHILLÓN RAPOSO 'SXMHMERIMHEH]HIZSGMSRIWVIPMKMSWEWIRPE7IZMPPEHIÁREPIWHIPWMKPS<:-- ESCARDIEL GONZÁLEZ La controversia en torno a los nombres apócrifos del septenario angélico y su incidencia sobre la iconografía.................................................................................159 ÍNDICE
6 LAURA LILIANA VARGAS MURCIA Sobrenaturales, milagrosas, deshonestas, injuriadas: interrogatorios inquisitoriales a civiles en el nuevo reino de Granada a causa de imágenes.........................................................169 PAULA REVENGA DOMÍNGUEZ Pintores de tienda, clientela particular y obras profanas: la otra realidad de la pintura española del Siglo de Oro...............................................................191 VÍCTOR MÍNGUEZ %GIVXMNSWFEVVSGSW'SRGYVWSWHINIVSKPuÁGSW]NYWXEWTSqXMGEW en la Valencia del Siglo de Oro......................................................................................................209 NELLY SIGAUT %PWIVZMGMSHIPZMVVI]HI2YIZE)WTEyEIRIPWMKPS<:-- ÁNGEL JUSTO ESTEBARANZ ¿Ladrones, adúlteros y homicidas, y además artistas?: %VXI]GVMQIRIRIP5YMXSFEVVSGS LA MUJER DENTRO Y FUERA DE LOS CLÁUSTROS MARÍA CONSTANZA TOQUICA CLAVIJO Entre lo normado y lo vivido: La vida cotidiana en el real convento de 7ERXE'PEVEHI7ERXEJqWMKPSW<:--]<:--- SOLEDAD GÓMEZ NAVARRO Cenobios femeninos de la España barroca: Una mirada desde la historia social y del género............................................................................279 HEBERT GONZÁLEZ ZYMLA Los viajes de sor Jerónima de la Fuente: Claves de la proyección de la espiritualidad franciscana en México, Manila y Macao..................301 MARTA Mª MANCHADO LÓPEZ Vidas ejemplares y existencias turbadoras. Mujeres y reclusión en Manila...................................331 REYES ESCALERA PÉREZ “Mitad religiosa, mitad odalisca”. 0EMQEKIRHIPEQYNIVIRPEÁIWXEFEVVSGEERHEPY^E YOLANDA VICTORIA OLMEDO SÁNCHEZ Mujer y arte en la vida cotidiana de la España barroca..................................................................369
159 LA CONTROVERSIA EN TORNO A LOS NOMBRES APÓCRIFOS DEL SEPTENARIO ANGÉLICO Y SU INCIDENCIA SOBRE LA ICONOGRAFÍA Escardiel González Desde los albores del cristianismo, la angelología en general había sufrido reticencia por parte de la jerarquía eclesiástica. Desde el s. IV los concilios intentaron encauzar el culto por derroteros más ortodoxos, siguiendo la postura paulina (Col 2, 18). El Concilio de Laodicea del año 363, en su canon 35 decretaba: “Los cristianos no pueden abandonar la iglesia de Dios, dar nombres a los ángeles y hacer synaxis (en su honor), porque está prohibido. Si alguno es sorprendido practicando esta idolatría disfrazada, sea anatema, porque reniega de nuestro Señor Jesucristo, hijo de Dios, y se ha dado a la idolatría”1. La prohibición es tajante y revela la potencia de un culto que no ha hecho más que aumentar desde y a pesar de las palabras de san Pablo. Las prohibiciones conciliares se suceden, pero lo que asestará el golpe de gracia es el rezo compuesto por un sacerdote alemán de nombre Albrecht o Adelberto: “3UHFRUYRVHWFRQMXURYRVHWVXSSOLFR PHDGYRVDQJHOH8ULHODQJHOH7DJXHO$QJHOH7XEXHO$QJHOH0LFKDHO$QJHOH,QLDV$QJHOH7XEXDV$QJHOH6DEDRWK Angele Simiel”. Adelberto es condenado en el Concilio de Soissons del año 745, y un año después VHUDWLÀFDSRUHOODWHUDQRDQWHODGHQXQFLDGH6%RQLIDFLR´Octo nomina angelorum, quae in sua oratione $GDOEHUWXVLQYRFDYLWQRQ$QJHORUXPSUDHWHU0LFKDHOLVVHGPDJLVGDHPRQXPQRPLQDVXQWQRVDXWHPQRQSOXVTXDP WULXPQRPLQXP$QJHORUXPQRPLQDDJQRVFLPXVLGHVW0LFKDHO*DEULHO5DSKDHO”2. Esta tajante directriz será el argumento de autoridad empleado por los detractores del uso de nombres angélicos no canónicos en las muchas y diversas polémicas generadas al respecto desde entonces, con particular incidencia para el caso del Septenario angélico, el culto surgido en Palermo en 1516, a raíz del hallazgo de una providencial imagen bizzantineggiante sobre el muro de una maltrecha iglesia3. Los Siete Príncipes de los Ángeles fueron, en materia de heterodoxia, un caso sensiblemente ambiguo, ya que su número era perfectamente canónico, pero sus nombres solo lo eran en tres casos, QR HQ HO UHVWR /D V\QD[LV SRU WDQWR TXHGDED FRQÀJXUDGD SRU FXDWUR QRPEUHV DSyFULIRV 8ULHO Jehudiel, Sealtiel y Barachiel, que se unían a la tríada canónica de Miguel, Gabriel y Rafael; generando 1*'0$16,Sacrorum conciliorum nova et amplissima Collectione, T. II, Florencia-Venecia, 1758-1798, p. 569. 2/RVRELVSRVGHOD*DOLD\&DUORPDJQRVHDGKHUtDQDHVWDGHFLVLyQ´8WLJQRWDDQJHORUXPQRPLQDQHFÀQJDQWXU nec nominentur, nisi illorXPTXRVKDEHPXVLQDXFWRULWDWHLGVXQW0LFKDHO*DEULHO5DSKDHO” El Concilio de Orleans, los obispos de Tours y Bâle reiteran la misma prohibición. Véase F. PERDRIZET, “L ғarchange Ouriel”, Seminarium Kondakovianum o Annales de l ,QVWLWXW.RQGDNRY, nº 250, 1928, pp. 274-275. También, M. ROUCHE, “Le combat des Saints anges et des demons”, Santi e demoni nell DOWRPHGLHYRRFFLGHQWDOHVHFROL9;,nº7-13, abril, 1989, pp. 551-554. 33DUDPD\RUSURIXQGL]DFLyQUHPLWRD(*21=É/(=(67e9(=Los Siete Arcángeles. Historia e iconografía de XQFXOWRKHWHURGR[RWHVLVGRFWRUDOGHIHQGLGDHQOD8QLYHUVLGDGGH6HYLOOD(*21=É/(=(67e9(=´'H fervor regio a piedad virreinal. Culto e iconografía de los Siete Arcángeles”, 6p0$7$, nº 24, 2012, pp. 111-132; (*21=É/(=(67e9(=´/RV6LHWH3UtQFLSHVGHORVÉQJHOHVXQFXOWRSDUDOD0RQDUTXtDµHQ90Ì1*8(= &251(//(6HGLas artes y la arquitectura del poder, Castellón: Universitat Jaume I, 2013, pp. 1915-1930.
160 una ambigüedad, utilizada al antojo de partidarios o detractores. Desde este punto de vista, su representación era, por tanto, aceptable sin rótulos, como varias fuentes indican. Por ello, se procede a tachar los nombres apócrifos en la mayoría de los ejemplares del Septem principum angelorum orationes4 en sus varias ediciones cinquecentistas, como dejan ver a las claras las poco cuidadosas cancellature6LQHPEDUJRODFRGLÀFDFLyQGHO6HSWHQDULRTXHVHUHDOL]DUDHQOD,WDOLD del Cinquecento, incluso en el número, trasciende lo canónico, ya que aplica a las citas de las Escrituras que nombran grupos séptuples de ángeles una nueva consideración teológica, cuyo desconocimiento KDVWDHQWRQFHVHVMXVWLÀFDGRHQEDVHDVXQDWXUDOH]DGHDUFDQR(VWRVLJQLÀFDTXHODVUHSUHVHQWDFLRQHV del Septenario ajustadas a la iconografía tampoco son propiamente ortodoxas, aunque en ella no aparezcan los nombres. Así lo entenderán los autores más rigoristas, declarando heterodoxas también ODV¶LQVLJQLDV·HLQFOXVRYHVWLGRV\FRORUHVKDELGDFXHQWDGHVXVLJQLÀFDFLyQ (UDHYLGHQWHTXHDSHVDUGHODMXVWLÀFDFLyQDUFDQD\ORVFLHUWRVDQWHFHGHQWHVbizzantineggiantes que hubieran podido existir, se trataba de una iconografía nueva y apócrifa, justamente una de las tres directrices que Trento ordenaba proscribir. El concilio no sólo ordenó repudiar al enemigo, sino expresar nítidamente las propias tesis. Fue el reinado del estereotipo. Lo nuevo, impreciso, sugerente, VHFRQYHUWtDHQSRVLEOHEODQFRGHODSDUDWRGHFRQWURO(OQDFLPLHQWRGHODÀJXUDFLyQSRFRDQWHULRUD ODFHOHEUDFLyQGHOPDJQRFRQFLOLRLPSHGtDFRQFHGHUOHHOSHVRGHODWUDGLFLyQSHURDÀQGHFXHQWDV era anterior, lo cual le confería otra nota de ambigüedad. Como en muchos otros casos, no era fácil establecer una línea divisoria entre la ortodoxia y la heterodoxia5. En el contexto hispánico también contamos con antecedentes medievales que evidencian el desarrollo de la angelología apócrifa: Eixiemnis la censura en su célebre tratado Llibre dels Angels6, \1LFROiV(\PHULFKORKDFHHQVX0DQXDOGH,QTXLVLGRUHV7DPERVDÀQHVGHOV;,9(QODSUiFWLFD WRGD SURKLELFLyQ IXH QR REVWDQWH HVFDVDPHQWH HÀFD] FRPR GHPXHVWUD OD UHFXSHUDFLyQ TXH HO Renacimiento promovió de la Cábala. En el mundo hispánico, este impulso permeó hasta un terreno abonado: las efervescentes visiones del monacato femenino desde el s. XVI, con casos señeros como el del Laruel Áureo de Marina de Escobar, o el escándalo de las monjas benedictinas de San Plácido en Madrid8&RQXQGHVDUUROORFRHWiQHRDOGHODÀDQ]DPLHQWRGHOFXOWRKHSWDQJpOLFRHVWRVHSLVRGLRV 4 El título completo es Septem principum angelorum orationes cum missa et eorum antiquis imaginibus. 5 V. CRESPO, “La actitud de la Inquisición ante la iconografía religiosa. Tres ejemplos de su actuación (1571- 1665)”, Hispania Sacra, nº 31, 1978-1979, pp. 285-322. 6)(,;,0(1,6La natura angelica, Alcalá de Henares, 1527, fol. 8r: “Los otros nombres angelicales no havemos por cosa cierta; y por tanto los otros nombres a ellos atribuidos son sospechosos y no los debe el hombre haver en reverencia: porque por ellos no llamemos o nombremos algún espíritu malo y no seamos engañados en tales QRPEUHVµ/DREUDVHMX]JDHVFULWDHQORVDxRVÀQDOHVGHOV;,9FLUFXODQGRPDQXVFULWDHQFDWDOiQHVSDxRORODWtQ ampliamente, hasta las primeras ediciones impresas en la segunda mitad del s. XV, también en diversas lenguas. 9pDVH552-$6)(51É1'(=´9DULDIRUWXQDGHODREUDGH)UDQFHVF(L[LPHQLVODVWUDGXFFLRQHVFDVWHOODQDV\ el manuscrito de las Reales Descalzas de Madrid”, $FWHVGHO7UHW]H&ROăORTXLLQWHUQDFLRQDOGHOOHQJXDLOLWHUDWXUD vol. III, Gerona, 2006, pp. 363-378. 71(<0(5,&+'LUHFWRULXPLQTXLVLWRUXPVHTXXQWXUGHFUHWDOHVWLWXOLGHVXPPDWULQLWDWHHWÀGHFDWKROLFD (Venetiis, 1607), Valladolid, 2010, pp. 481-483. 8 E. CORDERO DE CIRIA, “Arte e Inquisición en la España de los Austrias”, %ROHWtQGHO0XVHRH,QVWLWXWR&DPyQ Aznar, LXX, 1997, pp. 29-78.
161 KDFtDQ XQ ÁDFR IDYRU D ORV HVIXHU]RV GH VXV SDUWLGDULRV SRU HOXGLU HO HVWLJPD KHWHURGR[R TXH LQHYLWDEOHPHQWHVDOtD D UHOXFLU < HV TXH OD DSRFULÀGDG GH ORV QRPEUHV 8ULHO 6HDOWLHO -HKXGLHO \ Barachiel al no recogerse en las Sagradas Escrituras, los colocaba fuera de la ortodoxia, entendiendo esta desde la disconformidad con el dogma. ¿Pero en qué nivel de heterodoxia los situaba? /RVSURFHVRVLQTXLVLWRULDOHVHQ(VSDxD´SLQWDUGDQGRQRPEUHVDORViQJHOHVWLHQH VXSHUVWLFLyQ\HVFXOSDEOHµ (OUDPR,QTXLVLFLyQGHO$UFKLYR+LVWyULFR1DFLRQDOQRVEULQGDGRVGRFXPHQWRVHQWRUQRD la mitad del s. XVII que constituyen un aporte crucial en cuanto a la tolerancia hacia el asunto y la heterogénea postura de las autoridades eclesiásticas en el contexto peninsular de tales años. En el primer caso se trata de una denuncia sobre la venta de lienzos con el asunto de los Siete Arcángeles y sus nombres en el taller del pintor Francisco Barreda, en 1644, a la que se adjuntan cuatro pareceres; documento incompleto, no obstante9(OFRPLVDULRGHO6DQWR2ÀFLR0LJXHO,EixH] denuncia ante la institución la existencia de seis cuadros grandes de ángeles ‘y al pie un rótulo’ en el taller de un pintor que vive en la calle Mayor frente a las ‘covachuelas de San Felipe’ “por haber oído … que están prohibidas”10. Ello es suscrito por la declaración del acompañante José Ribera, que añade el dato del precio: catorce ducados cada uno. Ante las delaciones, J. Ortiz de Zárate ordena a Pedro de 6DOD]DUTXHORQRWLÀTXHDOSLQWRU\TXHORVOLHQ]RVVHDQH[KLELGRVHQHO&RQVHMR\HVWH~OWLPRUHFRJH por escrito las palabras del artista, quien se nombra por vez primera (pues los denunciantes decían no conocerlo). Francisco Barreda se muestra colaborador y aclara que eran siete las pinturas de los ángeles. ,VLGRURGH6DQ9LFHQWHSURSRQHHOFDVRSDUDVXHYDOXDFLyQDFXDWURFDOLÀFDGRUHV11, que solo cinco días después, el cinco de octubre, se pronuncian: “no hay inconveniente en tolerar las pinturas de todos siete ángeles con sus señas”12, alegando que se veneran en Roma ‘a la vista de su santidad’ y en Palermo, según testimonio de Cornelio a Lapide. 1RGHELHURQTXHGDUFRQIRUPHVFRQHOYHUHGLFWRFXDQGRORVSULPHURVGtDVGHIHEUHURVLJXH la causa con otro parecer: Antonio de Calderón y Domingo Fuentes concluyen ‘que se borren los nombres de los demás’. Citando la autoridad de las revelaciones amadeítas y de Salmerón, se hace VRORXQDFRQFHVLyQ´TXHORVÀHOHVSXHGDQUHYHUHQFLDUORVFRQFXOWRVHFUHWR\SDUWLFXODU«SHURQR para darles a los cuatro cultos públicos en imágenes y pinturas con dichos nombres”13. Los Concilios romano (745) y tridentino se aducen como fundamentos de peso para la prohibición. 9 $UFKLYR +LVWyULFR 1DFLRQDO HQ DGHODQWH $+1 5DPR ,QTXLVLFLyQ /HJDMR H[S IRO 9pDVH 1 6É1&+(=(67(%$1´6REUHORV$UFiQJHOHVµ&XDGHUQRVGH$UWHH,FRQRJUDItD, T. IV, 1991; también, E. CORDERO DE CIRIA, “Arte e inquisición… Op. Cit, pp. 71-72. Aquí nos centraremos en destacar algunos puntos para, especialmente, cotejarlos con los restantes documentos inéditos que se presentan. 10 $+15DPR,QTXLVLFLyQ/HJDMRH[SIRO 11 ,EtGHP fol. 6. El agustino fray Tomás de Llerena, el jesuita Juan de Robledo y los dominicos Gabriel López 1DYDUUR\IUD\$ORQVRGH+HUUHUD 12$+15DPR,QTXLVLFLyQ/HJDMRH[SIRO 13 ,EtGHP, fol. 9.
162 &RQWLQ~DHOGRFXPHQWRFRQODFDOLÀFDFLyQGH/XLVGH9HODVFR9LOODUtQHOGHIHEUHURGH $FODUDQGROR¶DMXVWDGR·GHOQ~PHURVHSWHQDULRVHxDODTXHODGLÀFXOWDGHV¶HOGDUQRPEUHV·DXQTXH aclara que ‘no hay especial reparo’14 en el de Uriel, con acopio de citas. Aunque reconoce la autoridad del libro de Antonio Duca y la existencia de pinturas y estampas, Velasco pone el acento sobre el cariz supersticioso, resaltando las fuentes de Tritemio y C. Agripa, y el caso del hereje Adelberto que motiva, recordemos, la prohibición conciliar del s. IX. Concluye rotundo que “es achaque de hebreos cabalistas y de herejes querer poner nombres a los Ángeles … y que pintar dando nombres a los iQJHOHVWLHQHVXSHUVWLFLyQ\HVFXOSDEOHµ1RREVWDQWHGHMDXQFRQQLYHQWHUHVTXLFLRSDUDGHYRWRVH iletrados: “quien se arrime a esta devoción poco segura le excusará la sencillez o la devoción por estar en estampas públicas y haber libros de estos siete Ángeles”15. (Q~OWLPROXJDUHQFRQWUDPRVODFDOLÀFDFLyQGHOFODXVWURGHORV¶6HxRUHV0DHVWURVGH6DQFWD Teología’ de la Universidad de Salamanca16, emitido ante la petición del comisario Cristóbal de Guillén el 25 de febrero de 1645. La prohibición, en este caso, es contundente sin concesión alguna y nemine discrepant: “no se podía usar ni pintar en la dicha forma de las imagines y pintura en la forma referida, se debían borrar dichos vestidos, colores, insignias, letras, títulos y tarjetas de todos, y los nombres de los cuatro Uriel, Selachiel, Jehudiel, Barachiel, por ser las dichas pinturas y nombres cosa supersticiosa y peligrosa en la que cuanto al culto y rito exterior”17. Vemos como la evolución, por tanto, se dirige paulatinamente desde la permisividad hasta la absoluta prohibición a que el medio erudito insta, pasando por reparos concesivos. (O RWUR GRFXPHQWR H[SRQH XQD FDOLÀFDFLyQ GH FLQFR SLQWXUDV TXH RUQDPHQWDEDQ OD KR\ desaparecida iglesia del Colegio agustino de la Encarnación, llamado popularmente de Doña María de Aragón18. El proceso inquisitorial, que se conserva incompleto, comenzó el 30 de agosto de 1658, tras la delación anónima de las pinturas. Entonces, por orden del Inquisidor General, Juan Santos de San Pedro se reunió con una comisión de siete integrantes, la mayoría franciscanos19. La documentación se compone de cinco declaraciones, dos de la junta y tres de particulares: el jesuita José Sánchez, el 14 ,EtGHP fol. 12. 15$+15DPR,QTXLVLFLyQ/HJDMRH[SIRO 16 ,EtGHP fol. 19. 17 Ídem. 18$+15DPR,QTXLVLFLyQOHJDMRH[S(OGRFXPHQWRTXHHVWiHQODWtQ\DTXtH[WUDFWDPRVWUDGXFLGR DO FDVWHOODQR MXQWR D RWUD PXFKD GRFXPHQWDFLyQ VREUH HO HGLÀFLR \ OD LQVWLWXFLyQ IXH WUDWDGR SRU * '( 6$17,$*29(/$´&ROHJLRGHOD(QFDUQDFLyQGH0DGULGOODPDGRYXOJDUPHQWHGH'RxD0DUtDGH$UDJyQµ $UFKLYR+LVWyULFR+LVSDQR$JXVWLQLDQR\%ROHWtQ2ÀFLDOGHODSURYLQFLDGHO6DQWtVLPR1RPEUHGH-HV~VGH)LOLSLQDV, vol. X, julio SS0iVUHFLHQWHHVHOHVWXGLRGH16É1&+(=(67(%$1´3LQWXUDVHQHO&ROHJLRGH'RxD0DUtD de Aragón: problemas inquisitoriales”, &XDGHUQRVGH$UWHH,FRQRJUDItD, T. II-4, 1989, pp. 106-116. La iglesia, conocida especialmente por el retablo mayor de El Greco que la presidía, fue terminada en 1599, cuando sus dos promotores Doña María de Aragón y el beato Orozco ya habían fallecido. El templo ocupaba el emplazamiento del actual 6HQDGRIXQFLyQTXHRFXSyGHÀQLWLYDPHQWHGHVGH\HVSRUiGLFDPHQWHGHVGHFRPRVDOyQGH6HVLRQHVGH las Cortes. Las fuentes decimonónicas no aclaran si la iglesia fue demolida, pero, es evidente que sí fue muy alterada. Sobre la decoración interior no existe más noticia que este documento, además de las parcas de Ponz y Ceán. El HVWXGLRPiVUHFLHQWHHV5/$=&$12´&ROHJLRGH'RxD0DUtDGH$UDJyQGHORVRUtJHQHVDODGHVDPRUWL]DFLyQ de Mendizábal” en F. J. CAMPOS (coord.), /DGHVDPRUWL]DFLyQHOH[SROLRGHOSDWULPRQLRDUWtVWLFR\FXOWXUDOGHOD,JOHVLDGH (VSDxD$FWDVGHO6LPSRVLXP, San Lorenzo del Escorial, 2007, pp. 369-412. 1916É1&+(=(67(%$1´3LQWXUDVHQHO&ROHJLR«Op. cit., p. 108.