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Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 1 SOBRE LA CRISIS Y LOS RETORNOS DE LA EMIGRACIÓN. PROPUESTA PARA UNA MIRADA COMPARATIVA Alicia Gil Lázaro* ∗ ∗∗ ∗∗ ∗∗ ∗ Universidad de Sevilla Resumen A partir de una reflexión inicial acerca de la incidencia de la crisis económica actual en las poblaciones migrantes, este texto propone una mirada comparativa al pasado a través del estudio de las circunstancias que rodearon la presencia de los inmigrantes españoles en la capital mexicana en el tiempo de la Revolución y hasta la crisis de los años treinta. Se exploran tres líneas de análisis esencialmente: la estrecha relación entre la expansión de la crisis y el aumento de las restricciones en las políticas migratorias por parte de los Estados receptores de inmigración; el crecimiento paralelo de actitudes xenófobas en las poblaciones de dichos Estados y, finalmente, el retorno al lugar de origen como una de las estrategias esenciales desarrolladas por los inmigrantes para enfrentar las crisis recurriendo para ello a las redes sociales y asociativas tejidas en el contexto receptor. Palabras clave: Crisis económica, movimientos migratorios, xenofobia, revolución mexicana, gran depresión, retorno de la emigración, repatriación. Abstract The article deals with the influence of economic crisis in migrant groups. It starts with a reflection about the current situation, putting forward a comparative view with a study case in the past, that is, the circumstances around the Spanish immigrants in Mexico City at the time of Mexican Revolution until the crisis of the Great Depression (1910‐1936). Three aspects are explored: first of all, the close relationship between the spreading of the economic crisis and the increase of restrains in migratory public policies in host countries. Secondly, the concomitant growth of xenophobic attitudes in native populations and, finally, the return to the homeland as one of the essential *Este texto está basado en un artículo publicado en 2010. Véase: G IL L ÁZARO , Alicia: “Crisis, xenofobia y repatriación. Los inmigrantes españoles en la ciudad de México, 1910‐1936”, Studia Storica, Historia Contemporánea, 28, pp. 259‐292. ∗∗ Alicia Gil es doctora en Historia por El Colegio de México, en México D.F. Realizó su licenciatura en Historia en la Universidad de Salamanca, en España. Su investigación versa sobre el retorno de la emigración de los españoles, el asociacionismo y las pautas delincuenciales en contextos migratorios. Actualmente trabaja en el Área de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Sevilla, España.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 2 strategies developed by immigrants to confront the crisis drawing upon the social and associative networks of migration movements. Key words: Economic crisis, migration, xenophobia, Mexican Revolution, Great Depression, return migration, repatriation. Presente. Un “déjà vu” En una artículo de prensa publicado en El País a fines de 2008, el catedrático emérito de historia económica de la Universidad de Alcalá, Gabriel Tortella, explicaba que las crisis y los ciclos, como su nombre lo indica, aparecen periódicamente y que, más allá de las muchas teorías que se encargan de explicar esto, su recurrencia en realidad se debe a una sencilla razón: la gente no aprende del pasado. Para Tortella la presente crisis tiene algo monótono, repetitivo, un déjà vu. 1 Durante los tres últimos años, una crisis de origen esencialmente financiero cuyo epicentro se localizó en Estados Unidos, se ha convertido en la más grave recesión acaecida desde 1929, afectando de forma intensa al conjunto de la economía mundial y propagándose rápidamente a todos los sectores productivos. La magnitud del problema en España se expresa en las elevadísimas cifras de desempleo, la caída del consumo privado, la inversión, la demanda nacional, las exportaciones e importaciones y un déficit público disparado. 2 Ante este contexto de crisis, analistas de las migraciones contemporáneas como Sami Naïr se preguntan: ¿es la inmigración una de las grandes víctimas de la actual crisis económica en España? La consideración es legítima en tanto diariamente y en casi todos los actuales países receptores de inmigración, se producen ataques cada vez más abiertos contra los logros de los últimos años en materia de derechos de residencia y de integración 3 [como en Francia con la decisión de Sarcozy de expulsar a parte de la población gitana o en Dinamarca con las restricciones al espacio Schengen]. Frente a esta opinión, en el anuario de la inmigración en España publicado a principios de 2010, Joaquín Arango defiende que en realidad no se puede afirmar que hayan aumentado significativamente las tensiones sociales o los incidentes violentos si bien es cierto que 1 T ORTELLA , Gabriel: “Crisis, ciclos e historia”. El País, 25.IX.2008. 2 I NSTITUTO N ACIONAL DE E STADÍSTICA (INE), Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, 30.X.2009. 3 N AÏR , Sami: “La crisis y los inmigrantes”. El País, 18.IV.2009. Véase también de este autor: N AÏR , Sami: “Migraciones: el “codesarrollo” contra la crisis”. El País, 30.VIII.2009; así como su libro: N AÏR , Sami: Y vendrán… Las migraciones en tiempos hostiles. Barcelona, Planeta, 2006, pp. 125‐136; Sobre políticas de integración de inmigrantes, A CTIS , Walter: D E P RADA , Miguel Ángel; P EREDA Carlos (C OLECTIVO I OÉ ): Inmigrantes, trabajadores, ciudadanos. Una visión de las migraciones desde España, Patronat Sud‐Nord de la Universitat de València, 1999, pp. 205‐225.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 3 la crisis puede estar contribuyendo, según este autor, a alimentar un malestar difuso entre la ciudadanía española. 4 Como sea, en la última década, el casi inexistente crecimiento vegetativo de la población española ha sido suplido por la inmigración masiva, con un resultado de seis millones de habitantes más entre 1999 y 2008, buena parte de ellos de origen latinoamericano y magrebí. Las cifras muestran que la incorporación de inmigrantes al mercado laboral sigue siendo importante y las previsiones apuntan a un aumento en los próximos años de las bolsas de trabajadores clandestinos, acompañado de una degradación de las condiciones de vida de los inmigrantes legalmente instalados y una bajada drástica de las remesas hacia los países de origen. Las consecuencias más graves de la crisis para los inmigrantes se concentran, según Sami Naïr, en la disminución de los recursos destinados a políticas de integración, bandera del Estado de derecho en términos migratorios. La crisis alimenta también la competitividad entre trabajadores inmigrantes y nacionales y favorece la retórica de la culpabilización de los inmigrantes. 5 Por último, un aumento de las actitudes xenófobas y racistas por parte de la población receptora se manifiesta casi a diario a través de los medios de comunicación, las encuestas de los Observatorios de Migración autonómicos, las actitudes a menudo muy agresivas de los cuerpos de seguridad del Estado, los conflictos crecientes en escuelas y centros de trabajo, y otros. 6 El gobierno español incentivó a fines del año 2008 un Plan de Retorno Voluntario de inmigrantes, con el fin de alentar a los inmigrantes “no comunitarios” en paro a que regresaran a sus países de origen; según algunos autores este plan no hizo sino aumentar la idea de que existe una relación entre la crisis y la presencia de inmigrantes en España y de que, ante esto, la solución pasa por su salida del país. 7 Si bien en términos numéricos la incidencia del plan ha sido escasa —alrededor de cuatro mil personas habían solicitado esta ayuda a fines del primer año de implantación, de las ochenta mil que se esperaba que se acogieran a ella— la campaña de promoción que acompañó su lanzamiento tuvo sin duda más éxito en crear una imagen de los inmigrantes como responsables de la crisis. La crítica de Naïr apunta a que la campaña fue más bien una cuestión de comunicación dirigida a la opinión pública que una 4 A JA , Eliseo, Joaquín A RANGO y Josep O LIVER , La inmigración en tiempos de crisis. Anuario de la inmigración en España, 2010, pp. 10‐17. 5 N AÏR , Sami: “La crisis y los inmigrantes”. El País, 18.IV.2009. El diario español El País informaba en junio de 2009 que la contratación de inmigrantes en origen cayó a mínimos históricos en el primer trimestre de dicho año. La llegada de extranjeros con empleo pasó, de este modo, de 136 604 en 2008 a 6 947 en 2009. Véase E L P AÍS : “La contratación de inmigrantes cayó a mínimos históricos”, 09.VI.2009. 6 F ERNÁNDEZ , María: “La contratación de extranjeros desata protestas en Vigo”. El País, 26.VI.2009, p. 26; M ARTÍN V IDAL , Albert: “La xenofobia encuentra un oasis en internet”. El Público, 26.VII.2009, p. 32; R AMONEDA , Josep: “El retorno a la tribu”. El País, 05.II.2009; A LBERT , Manuel J.: “¿Derechos laborales o xenofobia? La huelga del campo cordobés refleja el difícil equilibrio entre crisis e inmigración”. El País, 01.XI.2009; A LBERT , Manuel J.: “Primarán los jornaleros locales”. El País, 05.XI.2009. 7 B ÁRBULO , Tomás: “El ‘cambiazo’ en inmigración. La política de retorno y la directiva europea materializan el giro ante los extranjeros”. El País, 20.VII.2008; B OLAÑOS , Alejandro: “Portazo a la inmigración. El gobierno cierra la entrada a trabajadores extranjeros”. El País, 07.I.2009; y B ÁRBULO , Tomás: “El fenómeno de la inmigración. 256 inmigrantes se acogen en la primera semana al plan de retorno de Corbacho”. El País, 22.XI.2008.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 4 estrategia pensada y rigurosa para paliar los efectos del desempleo en un contexto de recesión. Arango, Aja y Oliver defienden, por el contrario, el carácter netamente voluntario del plan y la incorporación en él de elementos positivos como la portabilidad de derechos sociales a la salida. 8 De cualquier forma, llama la atención sobre la paradoja que esta situación actual encierra en su conjunto. Si globalización equivale a liberalización de los mercados y a integración de los mismos, es un hecho que este proceso no está afectando a todos los factores y recursos por igual. El mercado de trabajo es, a escala internacional, el menos integrado de todos. En palabras de Luis Abad Márquez, los gobiernos “pueden haber perdido el control sobre los mercados de capitales pero controlan férreamente las fronteras al paso de los trabajadores”. 9 Se puede afirmar incluso que los mercados de trabajo se han desglobalizado en relación a otras épocas históricas. Entre 1821 y 1930, por ejemplo, más de cincuenta millones de europeos se trasladaron al continente americano en un contexto internacional marcado por el liberalismo, en el cual las contenciones legales a la entrada y salida de trabajadores extranjeros eran bastante pocas, así como laxa su aplicación. En la actualidad, los movimientos migratorios son mucho menos intensos, en términos relativos a la población total aunque, según Abad Márquez, por la alarma social que generan pudiera parecer que se trata de un fenómeno nuevo. 10 Sin embargo, frente a esta tendencia progresiva de los gobiernos a proteger sus mercados de trabajo, los movimientos de personas —que por supuesto responden a la misma lógica de la economía global— tratan de reaccionar por sí mismos, espontáneamente y como pueden. No cabría esperar otra cosa. Así lo hicieron también nuestros abuelos y bisabuelos. Pasado. Un “contínuum” histórico La historia del siglo XX permite advertir con claridad que las medidas restrictivas de los movimientos migratorios por parte de los Estados son características de los tiempos de crisis. La Primera Guerra Mundial supuso el primer retraimiento importante de los desplazamientos internacionales de población que caracterizaron la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX —lo que se ha dado en llamar la “gran oleada migratoria”. No sólo los países beligerantes por razones militares y de integridad territorial, sino también los neutrales por motivaciones económicas o de falta de seguridad en los transportes, levantaron en estos años de 8 N AÏR , Sami: “El fracaso del retorno voluntario de los inmigrantes”. El País, 25.VII.2009; S.O.S. R ACISMO , Informe anual 2009: “Directiva Europea de retorno”. A JA , Eliseo, Joaquín A RANGO y Josep O LIVER , La inmigración en tiempos de crisis. Anuario de la inmigración en España, 2010, p. 14. 9 A BAD M ÁRQUEZ , Luis Vicente: “Globalización, demografía y migraciones internacionales”. Sociedad y utopía: revista de ciencias sociales, 2000, 16, pp. 59‐63. 10 A BAD M ÁRQUEZ , Luis Vicente: “Globalización, demografía y migraciones internacionales”. Sociedad y utopía: revista de ciencias sociales, 2000, 16, p. 62.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 5 conflicto algún tipo de barrera para cerrar o frenar la salida y entrada de población civil. 11 Acabada la guerra, la crisis económica post‐bélica de principios de los años veinte llevó a los Estados Unidos, principal destino de la inmigración al continente americano, a prolongar la situación restrictiva y a imponer gradualmente nuevas leyes y proyectos para regular y reglamentar las migraciones, medidas que, antes o después, copiarían la mayoría de los Estados americanos receptores de población extranjera. 12 La crisis económica de la Gran Depresión significó una ruptura decisiva en la tendencia general de largo plazo del fenómeno migratorio internacional y una profundización aún más radical en las medidas del período previo. Al aumentar el desempleo debido a la depresión, los gobiernos hicieron lo posible para reservar a sus connacionales los puestos de trabajo disponibles. A pesar de que el cierre definitivo de las fronteras era impracticable, se impusieron requisitos hasta entonces no contemplados en las políticas públicas como la obligatoriedad del uso de pasaportes, visados de entrada, certificados sanitarios y de buena conducta, posesión de recursos económicos, garantía de trabajo asegurado y otros más, al tiempo que se limitaban severamente ciertos aspectos consustanciales a la movilidad transoceánica como la reunión de las familias. 13 En Estados Unidos se ratificaron una serie de leyes que establecían limitaciones drásticas a los ingresos de personas de cualquier área del planeta, a excepción de los inmigrantes de Europa noroccidental. Su famoso sistema de cuotas según los orígenes nacionales detuvo la inmigración a gran escala hasta los años sesenta. Algunos países latinoamericanos tradicionalmente receptores de población europea suspendieron las entradas por un período, como hizo Uruguay en 1932; otros, incluso, dieron preferencia a ciertas ocupaciones, como dispuso Argentina respecto a la entrada de agricultores. En Brasil se fijaron, al igual que en Estados Unidos, cuotas por nacionalidad. Incluso países al margen de esa corriente a gran escala, como México, Chile o República Dominicana, no se quedaron atrás en la imposición de límites a la inmigración. 14 El caso de México es muy paradójico ya que, tratándose de un país eminentemente expulsor de mano de obra agrícola desde finales del siglo XIX, con una 11 G OULD , James D.: “European Inter‐Continental Emigration, 1815‐1914: Patterns and Causes”. The Journal of European Economic History, vol. 8, 1979, 3, pp. 593‐679. 12 C ASTLES , Stephens y M ILLER , Mark: La era de la migración. Movimientos internacionales de población en el mundo moderno. México, Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración, Universidad Autónoma de Zacatecas, Porrúa, 2005, p. 83. 13 La última reforma a la Ley de Extranjería en España, para continuar con la comparación, ha impuesto medidas como la limitación de la reagrupación familiar de los ascendientes de los inmigrantes a los mayores de 65 años o la exigencia al reagrupante de presentar al menos cinco años de residencia en España. Estos aspectos suponen una importante restricción de derechos fundamentales de los inmigrantes y también la expresión palpable de un cambio de mirada hacia la inmigración en un contexto crítico como el actual. Véase B ÁRBULO , Tomás: “El gobierno reforma la Ley de Extranjería”. El País, 30.X.2009; E L P AÍS : “El Congreso aprueba la reforma que endurece la Ley de Extranjería”. El País, 29.X.2009. 14 S ÁNCHEZ A LBORNOZ , Nicolás: La población en América Latina. Desde los tiempos precolombinos al año 2025. Madrid, Alianza Universidad, 1994, pp. 197‐198.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 6 escasa capacidad de atracción de inmigrantes extranjeros en comparación con otros países de la región, impuso también en aquellas décadas medidas restrictivas, en un contexto político nacionalista, xenófobo en algunos extremos, de construcción del Estado que emergió de la Revolución de 1910‐1920, medidas que limitaban la entrada de nuevos pobladores tanto como los derechos de los inmigrantes ya establecidos en su territorio. A México y a la situación de los españoles residentes en este país en las primeras décadas del siglo XX me referiré a continuación. México y los inmigrantes españoles México, como ya he dicho, no formó parte de los países que recibieron el aluvión migratorio de forma masiva, como Argentina, Uruguay, Cuba o Brasil. Los extranjeros llegados a México en el tiempo de la gran oleada migratoria fueron ciertamente una minoría comparada con el fuerte crecimiento natural que experimentó la población en el mismo periodo. Los Censos Nacionales mexicanos de población hasta la actualidad muestran que los extranjeros han conservado más o menos la misma proporción a lo largo del siglo XX e inicios del XXI, nunca sobrepasando el 0.90 del total poblacional. 15 Desde los tiempos coloniales la presencia en concreto de inmigrantes españoles residentes en este país fue muy limitada, aunque durante el porfiriato el desarrollo económico proveniente del auge agroexportador atrajo a pobladores de otras latitudes y la comunidad española experimentó un crecimiento considerable. En vísperas de la Revolución la población mexicana rondaba los quince millones de personas, mientras que el Censo Nacional de 1910 reveló la presencia de casi treinta mil españoles, lo que significaba un 0,2 por ciento de la población total. En ese tiempo constituyeron, además, la minoría extranjera numéricamente más importante. Los inmigrantes españoles se hallaban repartidos por toda la geografía mexicana, pero mantuvieron siempre una alta concentración en las ciudades y especialmente en la capital, donde su número en el año censal citado rebasó el cuarenta por ciento del total de españoles, seguida de otras ciudades como Veracruz y Puebla. Como en otros centros de acogida americanos, los españoles eran en su mayoría varones y formaban parte de una población activa joven. 16 La lucha revolucionaria puso fin a la tendencia ascendente del flujo migratorio español en México, aunado al contexto más amplio de inhibición de los desplazamientos intercontinentales a partir de 1914. Entre 1910 y 1930 el crecimiento de la población española allí radicada en ese período fue, pues, minúsculo y los inmigrantes presentaron una disposición muy marcada al regreso al lugar de origen. Los años de 1920 volvieron a ofrecer cifras positivas de llegada, momento que coincide, a su vez, con un recrudecimiento de la beligerancia colonial española en Marruecos, lo cual impulsó a muchos jóvenes a emigrar de España de forma 15 P LA B RUGAT , Dolores: “Españoles en México (1895‐1980). Un recuento”. Secuencia, 1992, 24, pp. 107‐ 110. 16 L IDA , Clara E.: Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español. México, El Colegio de México, 1997, p. 53.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 7 clandestina para escapar del servicio militar, que en aquellos años los condenaba a participar obligadamente en una guerra en el desierto norteafricano, donde, se decía, “iban a morir los pobres de España”. Buena parte de los individuos llegados a América Latina en el primer lustro de los veinte no tenían su documentación en regla; muchos eran declarados “prófugos, desertores o no enlistados”, en relación a su estatus ante el estamento militar español, lo que los inhabilitaba ante el Consulado para registrarse y solicitar una eventual ayuda. En la coyuntura de 1930 los condicionamientos impuestos por la realidad internacional fueron determinantes y extensivos a todos los países receptores de población española. Las estadísticas señalan con claridad el agotamiento del flujo de salida y el aumento de los regresos. 17 Imágenes y prejuicios La construcción de estereotipos asociados a los grupos extranjeros asentados en un territorio forma parte indisociable de la dimensión cultural y cognitiva de la inmigración y su influencia se extiende a los aspectos políticos, sociales, económicos e incluso ideológicos del proceso de migratorio. La presencia española en América Latina desde tiempos coloniales ha dado pie a la circulación de este tipo de imágenes, donde la construcción de un “otro” extranjero sirvió claramente a la definición de un “nosotros” diferente. Varios estudios acerca de la presencia extranjera en México han reflexionado sobre el carácter de las políticas públicas hacia la inmigración a lo largo de la primera mitad del siglo XX y también han destacado las diferentes miradas hacia ellos, desde el punto de vista de la población mexicana, en especial durante el conflicto bélico revolucionario. Para empezar, la historia de la inmigración española en México a lo largo de los siglos XIX y XX ha estado marcada por la fuerza económica desplegada por un grupo no muy numeroso pero sí muy potente de empresarios —comerciantes, industriales y hacendados— que establecieron lazos estrechos con la élite local, sobre todo durante el tiempo del porfiriato. 18 La élite criolla demostró su especial atracción por todo lo occidental y por la presencia de europeos en su territorio —sobre todo francesa y española— y ello elevó a estos españoles convertidos en grandes empresarios a un estatus de pares. No ocurrió lo mismo desde el punto de vista de las clases populares mexicanas. La memoria de la conquista y los largos siglos coloniales recrearon un perfil estereotipado del español representado en la figura del “gachupín”, apelativo con el que los mexicanos se referían despectivamente a ellos y que encerraba valores tales como la codicia, la usura, el abuso, el engaño, la malicia e incluso el desaseo, la torpeza o la terquedad de los individuos. Este perfil y la carga xenófoba que conllevaba se hicieron 17 Y ÁÑEZ G ALLARDO , César: La emigración española a América (siglos XIX y XX). Dimensión y características cuantitativas. Gijón, Archivo de Indianos, 1991, pp. 65‐69. 18 P ÉREZ A CEVEDO , Martín: Propietarios y hombres de negocios españoles en la revolución mexicana. Violencia, expropiación y reclamaciones, 1910-1935. Tesis doctoral, Castellón, Universidad Jaume I, 2004, pp. 15‐35.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 8 más evidentes y se recrudecieron en determinados momentos de la historia del México independiente, especialmente en los periodos de crisis. 19 Con el inicio de la Revolución, la cercanía de algunos miembros de la élite española a la camarilla más cercana al dictador Díaz alentó la consideración de estos inmigrantes como enemigos del movimiento revolucionario. Dicha imagen se profundizó con la toma de postura abierta de varios personajes de esta élite peninsular a favor de las fuerzas contrarrevolucionarias y de la dictadura de Victoriano Huerta (1913‐1914). Esto indispuso en gran medida al grupo entero con el nuevo Estado revolucionario. A partir de 1920 la lucha armada dio paso a un periodo de reconstrucción del Estado en México, que permitió, en líneas generales, el inicio de una mejora económica y mayor estabilidad política. Aunque las empresas españolas florecieron de nuevo y las manifestaciones abiertas de rechazo por parte de la población se apaciguaron, los privilegios concedidos desde el poder no volverían ni mucho menos a ser como habían sido. Ahora bien, los derroteros del grupo peninsular en el México revolucionario y post‐revolucionario distan mucho de quedar explicados a partir de la narración de lo acaecido a sus élites. Un nutrido sector de la colonia española dedicado al comercio, a la industria, a los servicios y al campo, entre los que predominaban los empleados y dependientes, menestrales, obreros, artesanos, y, en menor medida, campesinos y pescadores, vivió la crisis económica derivada del colapso del Estado porfiriano y la extensión de la guerra revolucionaria en los años centrales del conflicto (1913‐1916), en buena medida desde una condición de asalariados y este sector sufrió también repetidas expresiones de xenofobia, en algunos casos violentas, por parte de los nuevos políticos revolucionarios. 20 En este contexto, la red de sociabilidad primaria de los inmigrantes —familia, vecinos o amigos— se debilitó al punto de impedir sus funciones tradicionales de reproducción de los mecanismos migratorios básicos, pero supo reorientar dichas funciones y convertirse en un puente de apoyo al retorno. De la misma forma que el tejido social migratorio posibilitaba en situaciones normales la llegada de individuos, alentó en los momentos de dificultades su salida mediante distintas estrategias. Un tipo especial de retorno se canalizó a través de la repatriación gratuita subvencionada por el Estado Español y gestionada por los representantes diplomáticos y las asociaciones asistenciales de los inmigrantes. 21 19 G IL L ÁZARO , Alicia: “Hispanofobia en el norte de México durante la Revolución mexicana”. S ALAZAR , Delia, ed.: Xenofobia y Xenofilia en la Historia de México, siglos XIX y XX. Homenaje a Moisés González Navarro, México, Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración, Centro de Estudios Migratorios, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006, pp. 105‐133. 20 F LORES T ORRES , Oscar: Revolución mexicana y diplomacia española. Contrarrevolución y oligarquía hispana en México, 1909-1920. México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1995, pp. 15‐19. 21 G IL L ÁZARO , Alicia: “Billete de repatriación. El retorno subvencionado de españoles entre la Revolución y los años treinta” tesis de doctorado, México, El Colegio de México, 2008, pp. 104‐160.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 9 Uno. La crisis de la revolución La crisis más grave se sucedió en la primavera de 1914. En su avance hacia la capital, los ejércitos revolucionarios se apoderaron de los medios de transporte y los mercados se dislocaron. El abasto de materias primas y la colocación de productos terminados se interrumpieron. De manera coincidente a la ocupación de la ciudad de México por los rebeldes, la economía cayó en una fuerte contracción empañada por la inflación, causada ésta por la emisión reiterada de papel moneda por parte de las facciones en contienda. La crisis monetaria deterioró enormemente la situación de los asalariados. Además, en 1914 una serie de malas cosechas, que se prolongaron en los años siguientes, provocaron escasez y encarecimiento de los alimentos en muchos lugares del país. Entre el verano de 1914 y el de 1916 la Ciudad de México albergaría uno de los momentos más dramáticos del conflicto; este período se ha dado en llamar los años del hambre. 22 En la raíz de estos sucesos se halla la desarticulación virtual del Estado porfiriano, el desquiciamiento del sistema financiero porfiriano, el daño a la producción agrícola en las áreas que abastecían a la ciudad y el desbarajuste del sistema de transporte ferroviario y animal. Finalmente, entre las causas de la crisis de subsistencia que vivió la capital mexicana se halla el aumento de la importancia relativa de las prácticas monopólicas en la comercialización de productos básicos. Las fuentes oficiales acusaron a los comerciantes de la ciudad de acaparar el maíz, la carne, el pan y otros artículos de primera necesidad para subir los precios exorbitantemente. Es probable que el comercio español estuviera relacionado con esta situación, por cuanto una buena parte de los grandes comerciantes mayoristas de la capital era de esta nacionalidad. En situaciones críticas la sospecha de que las cargas de sufrimiento no se reparten equitativamente y de que existen beneficiarios de las penalidades de la gente, acaban por configurar la lógica del enemigo identificado y, en la visión de los moradores de la capital, en esos meses aciagos, el enemigo que se lucró con el sufrimiento colectivo fue el español, el gachupín. La identificación tradicional que los sectores populares hacían de los españoles como los dueños de empeños y tiendas de abarrotes se convirtió en una asociación generalizada de todo el grupo — patrones, asalariados o chicos de los recados—, con la escasez y la especulación. Los motines surgieron espontáneamente y cargaron contra ellos. Las protestas frente a los expendios españoles mayoristas donde se sospechaba se acaparaba grano se sucedieron. Un cónsul español de este tiempo describía los amotinamientos contra los comercios de los inmigrantes: “y como el 25 de junio —expresa el cónsul— grupos de mujeres y niños hambrientos se lanzaran sobre las tiendas de comestibles, en su mayoría propiedad de españoles, algunos de éstos dispararon sobre la multitud. Era el caos, el drama cada día más amenazador […]”. 23 Por otro lado, al calor de la guerra civil mexicana cristalizó un ideario nacionalista, no exento de xenofobia, de ahí que, en respuesta a la intensa xenofilia de la élite porfirista, los revolucionarios exigieran poner límites a la presencia extranjera 22 Rodríguez Kuri, Ariel: Historia del desasosiego. La revolución en la ciudad de México, 1911-1922, México, El Colegio de México, 2010, pp. 141‐178. 23 F UENTES M ARES , José: Historia de dos orgullos. México, Océano, 1984, pp. 51‐55.
Becerra, Burguillo, Carrasco, Gil, Vásquez y Zack. Seminario Migraciones y Fronteras (IELAT – Julio 2011) Instituto de Estudios Latinoamericanos – Universidad de Alcalá | 16 Lida, Clara E., Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español, El Colegio de México, Siglo XXI Editores, México, 1997. Meyer, Jean, “La reconstrucción de los años veinte: Obregón y Calles”, en Anna, Timothy, et. Al, Historia de México, Crítica, Barcelona, 2003, pp. 215‐249. Meyer, Lorenzo, “La institucionalización del nuevo régimen”, en VVAA. Historia general de México, El Colegio de México, México, 2000, pp. 823‐879. Naïr, Sami, Y vendrán. Las migraciones en tiempos hostiles, Planeta, Barcelona, 2006. Pérez Acevedo, Martín, Propietarios y hombres de negocios españoles en la revolución mexicana. Violencia, expropiación y reclamaciones, 1910‐1935, Tesis doctoral, Universidad Jaume I, Castellón, 2004. Pla Brugat, Dolores (1992), “Españoles en México (1895‐1980). Un recuento”, Secuencia, nº 24, pp. 107‐120. Rodríguez Kuri, Ariel, “Desabasto, hambre y respuesta política, 1915”, Illades, Carlos y Ariel Rodríguez Kuri, (Coords.), Instituciones y ciudad. Ocho estudios históricos sobre la ciudad de México, Ediciones ¡Uníos!, Colección Sábado Distrito Federal, México, 2000, pp. 133‐166. Salazar, Delia, (Coord.), Xenofobia y xenofilia en la historia de México, siglos XIX y XX. Homenaje a Moisés González Navarro, Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración, Centro de Estudios Migratorios‐Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2006. Sánchez Albornoz, Nicolás, La población en América Latina. Desde los tiempos precolombinos al año 2025. Alianza Universidad, Madrid, 1994. Yankelevich, Pablo, “Hispanofobia y revolución: Españoles expulsados de México (1911‐1940)”, Hispanic American Historical Review, vol. 86, nº 1, pp. 29‐59. Yáñez Gallardo, César, La emigración española a América (siglos XIX y XX). Dimensión y características cuantitativas, Archivo de Indianos, Gijón, 1994. Hemerografía Albert, Manuel J.: “Primarán los jornaleros locales”. El País, 05.XI.2009. Bárbulo, Tomás: “El ‘cambiazo’ en inmigración. La política de retorno y la directiva europea materializan el giro ante los extranjeros”. El País, 20.VII.2008. Bárbulo, Tomás: “El fenómeno de la inmigración. 256 inmigrantes se acogen en la primera semana al plan de retorno de Corbacho”. El País, 22.XI.2008. Bárbulo, Tomás: “El gobierno reforma la Ley de Extranjería”. El País, 30.X.2009. Bolaños, Alejandro: “Portazo a la inmigración. El gobierno cierra la entrada a trabajadores extranjeros”. El País, 07.I.2009.
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