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Identidades dialógicas en migración: experiencias de mujeres latinoamericanas en Sevilla.

Calderón García, Marina

Abstract

El presente trabajo persigue como objetivo comprender la construcción narrativa de la identidad en el contexto migratorio situado a partir de las experiencias de seis mujeres de origen latinoamericano residentes en la provincia de Sevilla. Para ello, partiremos de una noción de identidad como proceso mediado por la cultura y fundamentalmente como construcción simbólica a partir de la negociación de significados culturales entre voces. Situamos las experiencias de migración que conforman este estudio a partir de los datos estadísticos de flujo migratorio, pero también a partir del marco legal que regula su entrada y de cómo es gestionada la diversidad cultural. Nuestra propuesta se nutre también de la noción de intersección como punto en el que dos o más voces se encuentran transformando los significados y las posiciones que se derivan. Estas posiciones tomadas en conjunto conforman la construcción narrativa de la identidad en migración, único para cada uno de los casos analizados, pero también con aspectos en común. De la primera parte, el análisis de los casos individuales, nos permitirá acercarnos a los puntos en la narración donde se produce tensión dialógica entre las voces a partir de las intersecciones de escenarios culturales. Además, al poner el foco en la construcción particular, abre la posibilidad a deconstruir categorías homogeneizadoras como “migrante” y “mujer”. Por otro lado, de los aspectos en común podemos comprender la construcción de otredad desde el discurso de xenofobia y las transformaciones en el discurso de género como algunas cuestiones relevantes del proceso de construcción narrativa de la identidad en la migración.

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA Departamento De Psicología Experimental Tesis Doctoral IDENTIDADES DIALÓGICAS EN MIGRACIÓN: EXPERIENCIAS DE MUJERES LATINOAMERICANAS EN SEVILLA Presentada por: Marina Calderón García Para optar al grado de Doctora en Psicología Directores: Dr. D. Manuel Luis de la Mata Benítez Universidad de Sevilla Dra. Dña. Ana Mª López Jiménez Universidad de Sevilla Sevilla, septiembre de 2018 2 3 Tú que has andado Por todas las grandes ciudades En todas las entretenciones De Nueva Delhi, a Nueva York Viajas a mundos lejanos Rodeado de alto arte Tú que tanto, tanto aquí ganaste Yo te quiero preguntar Si tú has viajado A tu interior (Dentro de ti – Javiera Mena) La metáfora del viaje ha sido utilizada a lo largo de una amplísima producción cultural que abarca desde mitos, literatura, música, pintura, cine y un largo etc. El viaje como transformación a muchos niveles: personal, del lugar de origen y las personas que se quedan, del lugar de destino y las personas con las que se convive. El tema que nos trae a este encuentro trata también de viajes, en cuanto a que son parte fundamental de las migraciones pero a su vez en cuanto a las transformaciones identitarias que la acompañan. Al igual que un trabajo de tesis doctoral implica un viaje hacia el conocimiento del objeto de estudio y a la vez un autodescubrimiento como investigadora en el que hay que confrontarse en más de una ocasión con los límites propios. Y para viajes épicos y que conducen hacia a los límites en un sentido amplio, el que realiza Frodo Bolsón 1 hacia el Monte del Destino para destruir allí el artefacto más terrible creado por ser alguno, el Anillo Único. En su camino Frodo debe enfrentar innumerables amenazas externas que tratan de detenerlo en su misión, pero también debe enfrentar la duda y el miedo poniéndolo en peligro de sucumbir al poder del anillo. Al igual que en las 1 El Señor de los Anillos (J. R. R. Tolkien) 4 migraciones, en este relato se prueba crucial el poder contar con redes de apoyo. Y al igual que Frodo, para realizar mi viaje por los caminos del doctorado, yo también he contado con mi propia Comunidad del Anillo a quienes agradezco enormemente su compañía en este deambular: En primer lugar, las personas con las que convivo a diario y con las que poco a poco vamos transformando el significado de la palabra familia. A Herma a veces Galadriel y a veces Gandalf, pero siempre con un ojo en el otro lado. Forjadora de estrellas y señora de los límites. La mitad de la tesis se la debo a ella a nivel emocional y reflexivo. A Carmen porque Frodo no hubiera llegado tan lejos sin su Sam, porque casi nos perdimos y nos volvimos a encontrar para hacer de esto un camino más bonito y porque la Sincronía, Pegaso es algo. A Antonio, general intendente y jefe de cocina de la base de operaciones. En estos años de ir conociéndonos hemos aprendido a vernos en reflejo. El diseño gráfico es obra suya. A Manu cuya dulzura y entusiasmo por la vida son admirables. Director técnico de corrección gramatical y ortográfica y facilitador de normas de juegos de mesa. Nos une el amor por las papas y más de una risa. A Irina, Dora y Noche, compañeres peludes de quienes recibí grandes dosis de honestidad y amor y con quienes entendí que es necesario aprender realmente de todo el mundo. A mi madre, Isabel y a mi hermana, Laura a quienes agradezco su apoyo en múltiples formas a lo largo de toda la vida. Son muchos años ya de experiencias de todo tipo y de aprendizaje. Hemos vivido situaciones duras, pero también hemos hecho mucho el ganso. A Luna y a Nadia, compañeras inseparables que aunque ahora estén lejos siempre me reciben con un ronroneo. También quiero agradecer a Cristina del Villar que me permitiera acompañarla en actividades como el taller de maternidad intercultural donde pude conocer de frente la dureza 5 de muchas experiencias de migración y poner los pies en el suelo. Y por supuesto le agradezco su amistad y la ternura con la que es capaz de mirar el mundo. Así mismo agradezco a los profesores Manuel de la Mata y Ana López, con quienes inicié esta andadura académica, haberme dado libertad y su confianza para realizar este trabajo. A Arianna Sala le agradezco haberme puesto en el sendero de la investigación cualitativa, aprendí mucho de su experiencia. Y al Colegio de la Frontera Norte en Tijuana (México) le agradezco abrirme las puertas para realizar una estancia de investigación de tres meses que puso patas arriba mi trabajo. A todas las personas que se han prestado de forma altruista a abrir una ventanita a sus vidas y más concretamente a su experiencia como migrantes, haciendo posible este trabajo. Finalmente a todas las personas anónimas que han contribuido, sin saberlo, a financiar este trabajo a través de una Beca de Formación de Profesorado Universitario (FPU), FPU12/04671. 6 INDICE Introducción 8 Capítulo 1. La identidad como proceso psicológico mediado por la cultura 12 1. Bases sociales de los procesos psicológicos 13 2. La búsqueda de sí y la construcción de significados 17 a. La perspectiva autobiográfica 18 b. La identidad como práctica discursiva 20 3. El carácter dialógico de la identidad 21 4. Dinámicas de poder en la construcción narrativa de la identidad 25 Capítulo 2. La relación entre migración y cultura 28 1. Introducción al concepto de migración y explicaciones teóricas en la literatura científica 29 2. Particularización de las migraciones hacia Europa y contextualización de España como país receptor 35 a. La migración en datos 35 b. El marco legislativo de entrada al territorio 39 c. La gestión de la diversidad cultural 42 Capítulo 3. La identidad en migración. Propuesta empírica 50 1. La interseccionalidad y la deconstrucción de las categorías universales de “mujer” y “migrante” 51 2. Propuesta metodológica para el estudio 56 7 a. Pregunta de investigación, objetivos e hipótesis de trabajo 58 b. Unidad de análisis, unidad de observación y unidad de información 59 c. Recogida de datos, instrumentos y materiales 60 d. Criterios de selección de las participantes y descripción de los casos 62 e. Procedimiento 67 Capítulo 4. Resultados y análisis de los casos 73 Caso 1. Ana Lucía 74 Caso 2. Martha 94 Caso 3. Karla 112 Caso 4. Gladys 135 Caso 5. Flor 157 Caso 6. María Teresa 180 Capítulo 5. Discusión y conclusiones 206 Referencias 217 Anexo 226 8 Introducción La meta que nos trae al presente manuscrito es la obtención del título doctor (doctora en este caso). Para su redacción final ha sido necesario invertir varios años en un ir y venir constante de los planteamientos que lo fundamentan. Es decir, se trata de un texto producto de un proceso de aprendizaje dirigido a la obtención de un título (al reconocimiento) dentro de una institución académica occidental y por tanto, trata de responder a los criterios que se consideran necesarios para la práctica científica desde dicha institución. Esta cuestión no invalida las conclusiones del estudio, pero es necesario hacer notar el posible sesgo al tratarse de un tema altamente sensible a las dinámicas de poder. Difícilmente puede entenderse en su complejidad la experiencia de migración si no se ha vivido una, por tanto nuestro acercamiento tratará de ser cauteloso siendo conscientes de la posición desde la que hablamos. Dicho lo cual habría que agregar también hablaremos también desde posturas feministas que nos llevarán a entender el género como construcción social en la que los cuerpos leídos como mujeres son relegados a la periferia. Otro elemento a tener en cuenta es el contexto amplio en el que se realizaron las entrevistas que forman parte del sustento empírico de este trabajo. Por un lado, la fecha (2015) donde los efectos de la crisis económica que se inició en 2008 aun eran muy dolientes. La inestabilidad política marca también esa fecha como prueba la dificultad para conformar gobierno tras las elecciones de diciembre de 2015, así como el ascenso de discursos abiertamente xenófobos a lo largo y ancho de la Comunidad Europea. Por otro lado, el lugar, Sevilla cuyo florecimiento y expansión dependió en gran medida de la actividad económica portuaria entre la capital hispalense y el territorio americano gracias a la fundación en 1503 de la Real casa de la Contratación de Indias. Testigos posteriores de ese pasado, pero todavía presente, colonial de la ciudad van desde el Archivo General de Indias (1785) hasta la reciente (2013) comercialización de la ginebra local Puerto de Indias pasando por haber sido sede de 9 dos exposiciones internacionales, como la Exposición Iberoamericana de 1929 y la Exposición Universal de 1992. En ambas exposiciones tema de la Conquista 2 de América estuvo presente, la segunda de ellas de hecho en conmemoración de los 500 años del “descubrimiento”. Antes de entrar en el contenido de este trabajo, y aunque lo seguiremos recordando a lo largo del manuscrito, queremos señalar que lo que aquí se recogen son experiencias personales. Es decir, al preguntarnos por ejemplo sobre qué significa la migración en términos de construcción identitaria estamos siempre haciendo referencia a la generalización de estos casos concretos que no representan en términos estadísticos el universo posible de las migraciones. No es nuestra intención tampoco suplantar la experiencia de otras personas ni “dar voz a aquellos que no tienen voz”, puesto que consideramos que sí que la tienen sino precisamente escucharlas. Escucharlas y aprender de su experiencia. Y de esta forma, por un lado deconstruir quizás alguna que otra visión del mundo que se apoya en el privilegio de haber nacido en el platillo alto de una balanza en desequilibrio y por otro lado, ampliar la mirada respecto a los procesos migratorios, la construcción del género y la identidad más allá de los categorías clásicas. Finalmente, el contenido de este trabajo se estructura en torno a cinco capítulos que quedan definidos de la siguiente manera: En el capítulo 1 “La identidad como proceso psicológico mediado por la cultura”, abordaremos desde una perspectiva teórica la noción de identidad que manejaremos a lo largo del trabajo. Para ello exploraremos las bases sociales de los procesos psicológicos, la construcción de significados desde una perspectiva autobiográfica y como práctica discursiva, el carácter dialógico de la identidad y las dinámicas de poder que articulan la generación de discursos. 2 El término conquista es nuestro, las exposiciones se realizaron desde la óptica del descubrimiento 16 como un sistema dentro de los sistemas de relaciones humanas cuya forma específica está definida socialmente (Wertsch, 1988). La cuestión de quién tiene la capacidad para definir la situación será objeto de debate en un momento posterior de este mismo capítulo. En consonancia con la propuesta teórica anterior, la noción de escenario enriquece el modelo al recoger el conjunto de significados compartidos por los participantes de una determinada actividad y definidos histórico-culturalmente, sin quedar restringido a su caracterización espacio-temporal (Wertsch, 1993, 1999). Desde esta perspectiva, la cultura puede entenderse como un conjunto de escenarios de actividad, que se desarrollan y transforman a lo largo de la Historia. Esta forma de caracterizar la cultura no queda muy lejos de la perspectiva ecológica y sistémica de Bronfenbrenner (1979), compuesta por microsistemas de acción directa de los sujetos (como pueden ser la familia o el trabajo), mesosistema de interacción entre microsistemas, exosistema como escenarios de influencia indirecta y macrosistema como marco estructural común. Esta noción distribuida de la cultura a través de escenarios, permite a su vez dar cobertura explicativa a la heterogeneidad del pensamiento tanto entre sujetos como también dentro del mismo sujeto. Dado que las herramientas se adquieren y desarrollan en interacción social y que ésta en su forma, norma y contenido es orientada por el escenario del que estemos hablando, se puede establecer entonces una relación entre actividad y herramientas psicológicas. Los instrumentos semióticos que son promovidos en los distintos escenarios dan lugar a modos de pensamiento (formas de mediación) específicos para esa situación. De esta forma, la heterogeneidad entre sujetos vendrá marcada por su participación diferencial en actividades, mientras que la heterogeneidad intrasujeto se define por la convivencia (no jerárquica, puesto que son específicas de cada actividad) de distintas herramientas que se ponen en juego de forma situada en cada escenario (Santamaría et al., 2010; Shweder, 1999; Tulviste, 1992). 17 Más recientemente, la propuesta de Valsiner (2002) participa también de la noción sistémica de desarrollo a través de la participación en actividades sociales compartidas en las que adquieren las herramientas de mediación (Esteban-Guitart, 2008). Sin embargo, Valsiner centra su interés, menos en la estructura y más en la interacción interpersonal donde se producen los procesos de negociación de significados como reguladores semióticos de la conducta (Simão, 2005). La propia interacción social permite a la vez el mantenimiento y la transformación cultural mediante la construcción y reconstrucción de significados, reforzando el argumento de la no trasposición directa de herramientas del plano interpsicológico al intrapsicológico (Valsiner, 2002). 2. La búsqueda de sí 3 y la construcción de significados En otra línea de desarrollo teórico, que bebe también de las ideas de William James en torno a la importancia de la experiencia subjetiva y de Kurt Lewin con sus aportaciones al aplicar el concepto de campo de acción a la psicología, la cultura se entiende como una red distribuida de significados derivada de la acción humana que a su vez define las posibilidades y condiciones para la propia acción (Boesch, 1991). El entramado dinámico de significados no puede reducirse tampoco a determinadas unidades culturales (Schrauf, 2002) comparables entre sí, puesto que toman su significado a través de la propia acción en una compleja relación de interdependencia. La tensión, entendida como la diferencia entre la meta a alcanzar y el estado actual de la persona, genera a su vez una fuerza cuya valencia emocional dirige la acción. Sin embargo, lejos de resultar una relación lineal directa, la acción debe contemplarse dentro de 3 A lo largo de este trabajo aparecerán nociones muy cercanas al concepto de identidad (“Self”, “yo”, “sentido de sí”) que si bien no son sinónimas aportan matices teóricos propios de la perspectiva desde la que cada autor/a habla. Diferenciación que consideramos interesante conservar y que podría ser objeto de estudio de trabajos posteriores. En cualquier caso, siempre estamos hablando de identidad. 18 la constelación de relaciones simbólicas en la que se encuentra la persona. De esta forma, el peso del mantenimiento y transformación de la cultura recae sobre la acción como resultado de la búsqueda de la integración de experiencias individuales en interacción con “los otros” significativos que a su vez tratan de integrar sus propias experiencias (Boesch, 1991; Simão, 2005). Al igual que Boesch, Bruner (1997a, 1998) otorga un papel central en la búsqueda de coherencia de experiencias al lenguaje y propone un modelo narrativo de construcción del self. Retomando el hilo de la mediación semiótica que antes planteábamos, la narración permite la construcción de un espacio simbólico compartido con otras personas en el que se ponen en juego los significados experienciales mediante herramientas adquiridas a través de su participación en distintos escenarios de actividad. En este sentido, se pueden distinguir dos aspectos sobre los que abordar las narraciones como herramientas psicológicas que se conectan a su vez con dos maneras de entender la emergencia y el desarrollo y construcción de la identidad (Bruner, 1998; Gergen & Gergen, 2006). a. La perspectiva autobiográfica. Por un lado, el interés parece verterse sobre el paso del tiempo articulado en torno a hechos vividos que suponen una reestructuración del contenido experiencial (turning points) en la búsqueda de la continuidad y la coherencia que decíamos antes (McAdams, 2001; McAdams & Olson, 2010). La comprensión del contenido y significado de la narración toman el papel central en la interacción con una marcada intencionalidad de responder a la pregunta de ¿Quién soy yo? La agencia, entonces, está presente en el propio acto de narrar al elegir el contenido a mostrar, pero también en la forma en la que se narra, construyendo activamente un relato coherente interpretable y comprensible en el transcurso de la interacción (Bruner, 1998). 19 Desde esta perspectiva que podríamos llamar autobiográfica, la identidad se entiende como una narración construida a lo largo de la historia del sujeto a través de la que se integran las diferentes experiencias y participaciones múltiples y distribuidas sincrónicamente dotándolas de intencionalidad, significado y propósito a lo largo de la vida (Bruner, 1997, 2003; McAdams, 2001; Schwartz, Luyckx, & Vignoles, 2012). En la misma línea, algunos autores se han detenido a estudiar la emergencia y desarrollo de la coherencia como dispositivos para la continuidad en las narrativas personales. Concretamente, Habermas y Bluck (2000) estudian distintos tipos de coherencia narrativa, que podríamos entender a modo de herramientas semióticas que permiten dar continuidad al relato en función del contexto. En primer lugar mediante la coherencia temporal se reconstruye el orden de los acontecimientos, no necesariamente de forma lineal. Un segundo tipo es la coherencia causal, con la que se establecen relaciones entre eventos narrados y permite explicar cambios en la continuidad. Por último, la coherencia puede establecerse a través de la comparación respecto al modelo biográfico esperable, basado a su vez en modelos culturales de género, etnia, sexualidad y demás, dado un contexto concreto (podrían ser determinadas etapas vitales, o eventos como la escolarización) y a través de comparaciones entre eventos mediante las que se establecen categorías y juicios sobre las mismas. Estos dos últimos modos de conseguir la coherencia, se acercan al elemento de canonicidad presente en las narrativas personales que plantea Bruner (1997a, 2003b) al referirse al modelo normativo que impera dentro de una comunidad sobre los hechos y eventos que deben ser narrados en una biografía. En cuanto a la selección del contenido y la coherencia del argumento narrativo, Hogan (2006) propone tres elementos responsables. En primer lugar, los principios causales que permiten ordenar la secuencia intencional, aunque también existen otro tipo de explicaciones que establecen relaciones no causales. Por último, el tipo de estructura que presenta la narración se acerca de nuevo al concepto de canonicidad tanto en su aspecto de contenido como en su organización formal según los componentes 20 que propone Labov (1972; cit. por; Georgakopoulou, 2002), al igual que se acerca al concepto de género discursivo (Bakhtin, 1984) entendido como herramienta de mediación propia de un escenario determinado. b. La identidad como práctica discursiva. Por otro lado, la narración puede entenderse como práctica discursiva (Bamberg, 2004; Bruner, 1998). En este sentido, el objetivo no tiene por qué ser el de recopilar eventos pasados para darle un orden y sentido formando un todo coherente. Más bien, se entiende como el dispositivo básico de la interacción personal el cual emergen y se construyen los significados culturales a través de los que se forma la identidad. En esta perspectiva, que podría entenderse como microgenética (Bamberg, 2004; Georgakopoulou, 2006), la práctica comunicativa está necesariamente situada en la interacción cotidiana aunque sin negar que se pueden establecer elementos comunes trans-situacionales y que el contexto de interacción no necesariamente tiene por qué ser el inmediato (De Fina & Georgakopoulou, 2008). La comprensión y la creación de espacio intersubjetivo entre las personas que participan en la actividad son clave para analizar cómo se producen los procesos psicológicos a nivel narrativo. La definición compartida de la situación haría las veces de guion (construido, negociable y modificable) de la interacción (Wertsch, 1988). De Fina (2003), en un trabajo con migrantes que cruzan la frontera del río Bravo entre Estados Unidos y México, centra su análisis en los elementos de orientación espacial y temporal que los propios migrantes ofrecían al narrar su experiencia y lo relaciona con la capacidad de agencia y sensación de control sobre la situación. De esta forma, se negociaban los elementos compartidos y no compartidos de la experiencia, además de localizarse en el mundo social. En este mismo sentido, entonces, la narración amplía su potencial facilitando la generación de comunidad de práctica entendida no solo como la manera compartida y negociada de hacer las cosas, sino también como maneras de hablar, significados y visión del mundo que se ponen en 21 común para establecer la pertenencia a dicho comunidad (de Fina, Schiffrin, & Bamberg, 2007; Georgakopoulou, 2002; Gergen & Gergen, 2006; Shweder, 1999; Spreckels, 2008). Llegados a este punto nos interesa distinguir también entre dos sentidos del término discurso. Por un lado, el discurso como visión compartida de una comunidad respecto a un tema determinado que contiene una evaluación moral de lo que se permite y lo que no se permite, de lo que se considera correcto e incorrecto en relación a ese ámbito. El uso de determinados discursos puede servir para dar legitimidad a lo que se está contando como apoyo retórico al argumento con el que se trata de convencer a la audiencia. Es decir, el foco está sobre el contenido como discurso social cercano a la noción de esquema pre-existente a la interacción comunicativa (Bamberg, 2004; de Fina et al., 2007; Georgakopoulou, 2002). Por otro lado, el discurso puede entenderse de nuevo como práctica comunicativa en la que no solo el contenido, sino la estructura forma parte de la construcción de significados en torno a tres ejes principales. El primero de ellos sería cómo y con qué direccionalidad se establece la agencia, es decir, la intencionalidad de la persona hablante. Un segundo elemento es la diferenciación entre “yo” y “otros” como puntos de anclaje entre la idea de unicidad y el sentido de comunidad y pertenencia. Y por último, la estructura puede establecerse en torno a las semejanzas y cambios a lo largo de la vida (Bamberg, 2004; Schwartz et al., 2012; Spreckels, 2008). Para esta perspectiva de la narración como práctica, la identidad se puede rastrear en el propio proceder de la interacción comunicativa a través de las elecciones y decisiones que toman los participantes, en un sentido similar al de performatividad o “doing identity” (Andreouli, 2010; Bamberg, 2004; de Fina et al., 2007). 3. El carácter dialógico de la identidad 22 Centrándonos ahora en la producción discursiva de la identidad, nos parece interesante señalar que existen diferentes aproximaciones a la misma, desde las más clásicas teorías de categorización social (Turner, 1985) hasta las propuestas de psicología discursiva (Antaki, Billing, Edwards, & Potter, 2003). Algunos autores, partiendo de la idea de comunidad de práctica que comentábamos antes, cuestionan el concepto de identidad entendida de forma unitaria, cerrada y estática y apuestan por otras maneras de conceptualizar la noción de sí mismo y la relación con lo colectivo a través de la pertenencia. Esta pertenencia, construida dinámicamente en las interacciones sociales, permite descomprimir conceptualmente la identidad, al entenderla como patrones dinámicos de relación (Jones & Krzyżanowsky, 2008). Esta idea de pertenencia a colectivos, aplicable tanto a la propia experiencia como a la de los demás, se basa en un sistema de construcción de categorías a través de criterios de inclusión y exclusión (Spreckels, 2008). Jones y Krzyżanowsky (2008) achacan a la delimitación estricta entre el yo y los otros el principal problema de las teorías de identidad. De hecho, la idea de construcción de identidad por oposición se recoge en el concepto de alteridad como una especie de cajón de sastre categorial en el que se incluye todo lo que no soy (y que usualmente tiene una valoración negativa). Sin embargo, por muy externa que pretenda percibirse, la referencia alterna se convierte en un espejo que devuelve una imagen de sí y, por tanto, forma parte de la propia identidad. El proceso dialéctico por oposición puede enriquecerse al entender que la pertenencia es múltiple y fluida a través del establecimiento de vínculos de filiación que deben negociarse y establecerse mediante la acción social. El complejo abanico de pertenencias en una situación “ideal-tipo” donde las diferencias son incorporadas es lo que (Jones & Krzyżanowsky, 2008) entenderían por identidad. Davies y Harré (1990), por otro lado, llaman posicionamiento al proceso dinámico a través del que las identidades múltiples se localizan en la interacción comunicativa. Dicho proceso se encuentra en continua construcción mediante los argumentos utilizados en las 23 prácticas discursivas en las que participe la persona en concreto. Los argumentos se organizan en torno a polos de interés de los que pueden extraerse aspectos sobre la concepción de sí mismo y de los demás, es decir, posiciones asociadas a derechos y deberes respecto a un tema concreto. El significado de posicionar a alguien o ser posicionado a lo largo de una conversación toma su significado del punto de vista y la experiencia de cada hablante. Esto permite múltiples interpretaciones de una misma situación y a su vez remitir a un contexto social más amplio de relaciones sociales y condiciones materiales que sirven como marco de referencia. En este sentido, los participantes pueden contribuir a la reproducción social y a la transformación de la misma forma al apropiarse, resistir y modular los discursos sociales disponibles a través de su propia experiencia (Falmagne, 2004). Las dos propuestas anteriores fallan, desde nuestro punto de vista, en la consideración de la oposición dialéctica como única vía de construcción de significados y por tanto de identidad. Sin embargo, la dialogicidad aportada por el modelo de Self de Hermans (1996, 2001, 2003) podría permitir, aunque no siempre se conceptualiza así, la superación de esta concepción binaria de oposición entre polos de significado. En este caso, la diferencia no tiene porqué entenderse como enfrentamiento, sino como negociación a múltiples bandas simultáneamente y como dispositivo para la reflexión (Hermans, 2001; Wertsch, 1993), es decir, la alteridad no necesariamente debe entenderse como oposición, sino como vía para pensarse en relación con los demás (Spreckels, 2008). Con este modelo se retoma la idea de novela polifónica de Bakhtin (1984), que propone el concepto de voz como la perspectiva desde la que se produce un enunciado. Se trataría de una suerte de personalidad hablante dentro de la narración que expresa un trasfondo de valores, unas ideas sobre el mundo y sobre cómo deben ser las cosas, del que se apropia el sujeto hablante a lo largo de su historia de interacciones sociales en escenarios de actividad (Wertsch, 1988, 1993). Se acerca de alguna forma al concepto de discurso social que hemos presentado antes aunque, a diferencia del carácter difuso del mismo, la noción de voz tiene un referente concreto e identificable 24 que permite conocer las fuentes de legitimidad en las que se apoya la persona hablante y que a su vez remite a dichos discursos. Es decir, por un lado están los discursos y representaciones de, por poner un ejemplo, el concepto “mujer” que están disponibles en los escenarios en los que el narrador participa y por otro, las voces de personas e instituciones concretas hablando sobre dicho concepto (que remite, como no pude ser de otra forma, a los discursos sociales), ventriloquizadas en su narración. Entonces, en un mismo relato y en un mismo enunciado se encuentran un mínimo de dos voces que entran en contacto a través del diálogo en un espacio social metafórico (Hermans, 2003; Ramírez, 2011; Wertsch, 1993). A esta representación espacial en forma de gradiente de lo más cercano a mi experiencia idiosincrásica a lo más alejado, habría que añadirle además una dimensión temporal (no necesariamente lineal), que nos permitirá acceder a las posiciones ocupadas en el pasado, pero también proyectarlas hacia el futuro. En el proceso de negociación de significados entre las distintas voces traídas al discurso, emergen diferentes posiciones que se derivan de los argumentos utilizados y se anclan en el mundo social (Hall & du Gay, 1996; Hermans, 1996). De esta forma, la línea de separación entre el yo y los otros, el mundo interno y externo y los planos individual (micro) y sociocultural (macro) se vuelve cada vez más difusa al entender el “yo” entretejido con el “otro” (Ramírez, 2011; Van Meijl, 2012; Wertsch, 1993). La tensión dialógica generada por la ambivalencia de voces, posiciones y argumentos múltiples, que recordamos no necesariamente tienen por qué ser opuestos, se convierte en la base de la negociación producida a varios niveles conectados al mismo tiempo. A nivel personalindividual, a nivel relacional de interacción comunicativa y a nivel socio-cultural (Bamberg, 2004; Falmagne, 2004). Tomadas en conjunto, las distintas posiciones en interacción dinámica, entendidas como localizaciones que puede ocupar el “yo” en el espacio social e individual, sean estas posiciones reales, posibles o imaginadas, constituyen la identidad dialógica a modo de microcosmos social (Hermans, 2003; Hermans & Dimaggio, 2007; Van Meijl, 2012). 25 4. Dinámicas de poder en la construcción narrativa de la identidad No podemos cerrar este capítulo sin hacer referencia a las dinámicas de poder presentes en las relaciones sociales y que dejan su huella, por tanto, en la construcción de la identidad como proceso psicológico que es anclado en la vida social. Así, Fivush (2004) propone que algunas narraciones tienen mayor validez y presencia que otras en función de quién hable y qué es lo que se esté contando. La voz aquí no hace referencia a la perspectiva desde la que la personalidad hablante sitúa su experiencia, sino a la capacidad de producir la narración propia y ser escuchada. Puede haber voces legitimadas para hablar, pero también voces silenciadas. En otras situaciones, a una voz se le puede quitar la legitimidad si son los otros los que se apropian de su experiencia para contarla y por supuesto una voz puede elegir silenciarse a sí misma cuando elimina ciertos elementos de su relato. Se hace palpable de esta forma la influencia de los modelos culturales canónicos construidos en interacción, es decir, los discursos sociales que definen las vidas y los límites de los “yoes”(Fivush, 2010). El concepto de privilegiación también trata de dar respuesta a la preferencia de unas herramientas de mediación frente a otras en función del escenario en el que nos situemos, por lo que aprender a discriminar entre contenidos referenciales y géneros discursivos apropiados a cada escenario se convierte en parte fundamental para el funcionamiento en sociedad y la construcción subjetiva (Wertsch, 1993). De una forma similar, de Fina et al. (2007) argumentan que cuando narramos recurrimos a discursos socioculturales disponibles de género, etnia-cultura, sexualidad y demás para construir, justificar y explicar un sentido del “yo” y de los otros, demandándose una explicación en forma de narrativa a la desviación del canon. En este sentido, es posible que los grupos que son silenciados sistemáticamente desarrollen narrativas de resistencia que desafían las explicaciones y los imperativos de las narrativas dominantes (Fivush, 2010). Como decíamos antes, el proceso discursivo de construcción de alteridad como proceso espejo de la construcción de identidad, también sirve como mecanismo de expresión de poder al atribuir a los otros las características no deseadas 32 tienen dos funciones principales. Por un lado, una función clasificatoria que empuja a situarse dentro o fuera de determinadas categorías en relación a la etnia, la nacionalidad, la clase social, etc. Y por otro lado, una función de mediación en las relaciones de clase con consecuencias desiguales. Migrar no parece ser un asunto sencillo. Prueba de ello es que el conjunto de personas que se desplazan en el mundo tan solo se acerca al 4% respecto a la población mundial (Banco Mundial, 2015). Y lo que es más significativo aún, la inmensa mayoría de desplazamientos se realizan a nivel interno. Así, en el mapa se condensan algunos flujos de preferencia cuya elección no parece casual. Son diferentes las explicaciones que se han construido en torno a las motivaciones para migrar y hacia donde migrar (Arango, 2003). Así, encontramos teorías que pueden encuadrarse dentro de un paradigma neoclásico donde tanto el factor económico como regulador de las movilizaciones tiene un peso de mayor consideración que cualquier otro tipo de factor y donde la elección exclusivamente racional por parte de la persona migrante busca encontrar un mayor beneficio. Por tanto, las migraciones podrían explicarse a nivel macroestructural como desigualdades de distribución material, de capital y trabajo que desembocan en decisiones de sujetos individuales (o grupos familiares) de movilidad en búsqueda de mayor bienestar (material) para sí y el contexto inmediato. Como indica el autor, no se nos puede olvidar que las teorías neoclásicas nacen en un contexto gobernado por el crecimiento y la internacionalización de la actividad económica. A lo que hay que sumar la redefinición de fronteras físicas, geopolíticas y simbólicas tras la II Guerra Mundial, además de la emergencia económica de los territorios que habían sido colonizados tras lograr la independencia administrativa en procesos de larga duración escalados en el tiempo. Por tanto, el paradigma neoclásico adolece de cierto sesgo situacional-histórico que limita el alcance de sus explicaciones. Por ejemplo, el peso concedido por este paradigma al factor económico homogeneiza y reduce a las personas migrantes a mano de obra, así como a los países de origen y destino como productores y 33 receptores de dicha mano de obra. La limitación principal de esta teoría es la dificultad para explicar el porcentaje reducido de movilidad internacional, el 3,3% de la población mundial según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (2018) a pesar de la distribución diferencial del capital, la actividad económica y el “bienestar” (asociado a la acumulación de bienes materiales) entre distintos territorios. Es decir, las personas se mueven y aunque en muchos casos el factor económico tiene su lugar en la decisión de migrar, no es suficiente para determinar dicha decisión. Tampoco explica la elección del destino, ni la relación entre destino y origen donde, por ejemplo, el factor político de acceso y permanencia a través de títulos jurídicos habilitantes tiene su importancia. También quedan fuera de la explicación de esta teoría las movilidades que se dan en zonas sin restricción como puede ser el Espacio Schengen, al igual que no explica por qué no se alcanza cierto equilibrio entre distintas zonas de origen y destino a través del traspaso de capital de unas a otras mediante las remesas y la distribución de los “excedentes” de mano de obra. Otro gran grupo de teorías son herederas de la aplicación del análisis marxista al campo de las migraciones (Sassen, 2013). Por ello no dejan de poner el acento en el factor económico, aunque desde un punto de vista crítico con el orden internacional surgido tras el desarrollo del capitalismo y con las relaciones de explotación que se establecen entre las distintas regiones en las que queda dividido el mundo: centro y periferia (y semi-periferia). Las migraciones aquí se entienden como uno de los resultados de estas relaciones desiguales, pero al contrario que las teorías neoclásicas, la predicción en este caso dirige la mirada al mantenimiento y empeoramiento de dichas desigualdades debido principalmente a la pérdida de capital social en los países de origen. Esta pérdida de potencial para el desarrollo abre la puerta a procesos de neocolonialidad, en los que la relación de dominación que ha vinculado históricamente a distintas regiones va más allá de la explotación económica del territorio mediante la extracción de materia prima. Sin embargo, esto nos llevaría a adoptar una visión de la historia desde el paradigma de modernidad según el cual existe una progresión lineal y 34 universal en cuanto al desarrollo de los países o regiones (Mignolo, 2007; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2014). Además de reducir la migración a motivos meramente macroeconómicos y a las personas migrantes como agentes pasivos ante la fuerza del capital. En la misma línea de poner el énfasis en el factor macroeconómico encontramos la teoría de los mercados duales de trabajo, que plantea que el mercado laboral y económico se puede segmentar en dos grandes sectores (Guillén, De Lucas, Pérez, & Arias, 2001). De un lado quedarían los puestos de trabajo bien considerados o con buena relación esfuerzocondiciones y de otro, aquellos puestos en los que la productividad es baja al igual que las condiciones, aunque no así el esfuerzo requerido y por tanto se consideran empleos poco deseados. Según esta teoría, en los países de acogida, las condiciones de estos empleos no pueden mejorarse debido a que aumentaría la inflación estructural y tampoco pueden cubrirse los empleos generados en el sector de baja productividad con mano de obra de jóvenes y mujeres, debido principalmente a la diversificación de las actividades laborales en mujeres y a la prolongación cada vez mayor de los años de escolaridad necesarios para la incorporación al mercado laboral de jóvenes. Dicha demanda, por tanto, se cubre con mano de obra migrante que es percibida como dispuesta a asumir un menor salario, pero que sigue resultando ventajoso respecto al país de origen y que no se preocupa del prestigio en la sociedad de acogida. Por tanto, esta teoría daría explicación a una cuestión que previamente quedaba sin respuesta, como es la demanda de mano de obra extranjera a pesar de las tasas de desempleo y de camino pone en cuestión la idea de que las personas migrantes desplazan a las personas “autóctonas” en el mercado laboral. Sin embargo, nada nos dice sobre porqué esas personas decidieron dejar su país de origen y ni porqué escogen un país de residencia determinado, puesto que la mayoría del flujo migratorio no depende del reclutamiento en origen ni de la generación de puestos específicos. 35 Otra forma de enfocar los motivos que inician y sostienen las migraciones, que además se encuentra a caballo entre el nivel macro y el mico, viene de la mano del estudio de las redes migratorias entendidas como una forma de capital social (Massey et al., 1993). Estas redes permiten reducir los costos económicos y emocionales de una migración a través distintas formas de apoyo (información, dinero, alojamiento, cercanía cultural y experiencial), además de poder modelar los proyectos migratorios de otras personas haciendo esta red en cada paso más densa. Esta teoría, por ejemplo, sí podría dar respuesta a la elección diferencial de destinos, así como al mantenimiento del proyecto a pesar de cambiar las causas que motivaron originalmente el desplazamiento. También daría respuesta a la entrada de migrantes en determinados países en los que el acceso se ve dificultado. Por último, dos aproximaciones que tratan de dar una visión un tanto más global del fenómeno migratorio son el análisis de sistemas aplicado a las migraciones y la causación acumulativa, aunque su desarrollo en la literatura científica es menor (Massey et al., 1993). 2. Particularización de las migraciones hacia Europa y contextualización de España como país receptor a. La migración en datos. Por ir adentrándonos en la dimensión del objeto de estudio del presente trabajo, en el año 2015 llegaron al conjunto de Estados europeos (EU-28) un total de 4,7 millones de personas, de las que aproximadamente la mitad proviene de países externos a la Unión Europea. Acumulada a lo largo de los años esta cifra asciende a 35,1 millones, 20,7 millones de personas si se restringe a ciudadanos/as de países no miembros de la Unión Europea. Este dato supone poco más del 4% de la población total. Alemania, Reino Unido, Francia, España e Italia acumulan el 76% de las personas nacidas en el extranjero, aunque al poner los datos en relación al tamaño poblacional es Luxemburgo donde se concentra un mayor 36 porcentaje (47%) de población proveniente de otros países. En cuanto a los desplazamientos hacia fuera de Europa, vuelve a señalarse el quinteto anterior aunque el lugar de Italia es ocupado en esta ocasión por Polonia (Arroyo Pérez, Bermúdez Parrado, Romero Valiente, Hernández Rodríguez, & Planelles Romero, 2014; Eurostat, 2016). Se hace necesario recordar que la ciudadanía europea permite el desplazamiento libre y sin restricciones por todo el espacio Schengen, así como el asentamiento para vivir y trabajar en cualquiera de los Estados miembros sin permisos especiales. España forma parte de este espacio desde el año 1995 (desde 1986 como miembro de la Unión Europea y desde 1999 como miembro de la zona euro), pocos años antes de que comenzara a intensificarse la entrada de personas migrantes. Entre otras razones, ésta se perfila como uno de los alicientes principales para migrar a España que se ha convertido en uno de los principales receptores de Europa y el mundo a pesar del cambio de sentido del flujo y la disminución progresiva de la intensidad de entrada desde 2011. Hay que añadir también la etapa de bonanza económica previa a la crisis en la que la demanda de mano de obra extranjera en sectores poco atractivos era alta, así como la creación de la imagen de España como país de inmigración (Arroyo Pérez et al., 2014). En el caso de la población procedente de países de América “Latina” también convergen otro tipo de condicionantes como: una mayor facilidad percibida para la integración debido a razones históricas y al endurecimiento y restricción de las normativas de inmigración de EE.UU. frente a una mayor flexibilidad en los requisitos para ingresar en el territorio español, como la no exigencia de visado, aunque dichos requisitos han ido variando según el año y el país de origen (Hierro, 2016). La mayor afinidad cultural no es sino el resultado de un proceso de colonización que se inició hace más de 500 años, que intenta compensarse con una mayor facilidad de acceso a la nacionalidad para quienes provienen de países que pertenecieron históricamente a la corona española. 37 Los primeros datos directos de España como país receptor de migrantes se remontan a 1985 coincidente con la primera ley de extranjería (Ley Orgánica 7/1985, de 1 de julio, sobre Derechos y Libertades de los extranjeros) y la primera operación extraordinaria de regulación. A partir de aquí, los datos parecen moverse al ritmo de la coyuntura económica y política, sugiriendo una relación entre ésta y el flujo migratorio. Así, se observa un aumento de la inmigración durante la segunda mitad de los años 80 hasta el paréntesis entre 1993 y 1996 debido a la ralentización económica y a la restricción de entrada a personas provenientes de Marruecos, Perú y República Dominicana. A partir de 1997 y sobre todo tras la entrada en vigor en el año 2000 de la nueva ley de migraciones (Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social), el crecimiento de la población nacida en el extranjero ha sido progresiva hasta 2008, año en que comenzaron a notarse los efectos de la crisis económica, iniciando así el cambio de sentido en el flujo migratorio que llega a consumarse en 2011 (Arroyo Pérez et al., 2014; Izquierdo Escribano, 2009). Si observamos la procedencia en cuanto a grandes regiones, encontramos que principalmente llegan personas provenientes de otros países de la eurozona y de la denominada América Latina. Esta última ha supuesto históricamente entre el 25% y el 37% del total de flujo migratorio en nuestro país, con diferente implicación de los países que la componen. Además, encontramos que entre las nacionalidades con mayor representación en España están Rumanía, Marruecos, Ecuador, Colombia y el Reino Unido, con cuotas de entre el 5% y el 13% del total de personas migrantes segregadas por nacionalidad de origen. Un paso por detrás del grupo anterior se encuentran Bolivia, Argentina, Perú, Brasil y Bulgaria con cuotas entre 4,7% y 2,7%. Y por último, encontramos otros países cuya representación es bastante baja en comparación con las anteriores, como el caso llamativo de Chile que apenas alcanza el 1% acumulado en todo el periodo. Durante los primeros años del siglo XXI, fueron las nacionalidades de América del Sur las que dominaron por volumen 38 el flujo migratorio de entrada, sobre todo en los casos de Ecuador, Colombia y Bolivia (Arroyo Pérez et al., 2014). Por último, si combinamos las variables procedencia y sexo podemos encontrar algunas diferencias que nos dan pistas de la trama estructural en la que se asientan las migraciones. Así, en general podemos decir que desde que hay registros oficiales de migraciones, a España han llegado más hombres que mujeres (53,1% de hombres frente al 46,9% de mujeres) sobre todo coincidiendo con los momentos de mayor intensidad en la afluencia de migrantes. Sin embargo, al realizar la doble segregación por sexo y por procedencia sí que se observa diferencias en el patrón. Para los países europeos, no parece haber diferencias en la entrada de hombres y mujeres, sin embargo, la afluencia masculina es mayor en los casos de procedencia africana, mientras que para los países pertenecientes a América (sobre todo América del Sur) la tendencia se invierte y las mujeres se convierten en protagonistas de las migraciones (Arroyo Pérez et al., 2014). Para finalizar este apartado, el Observatorio Permanente Andaluz de las Migraciones (OPAM, 2016) nos ofrece datos a nivel autonómico según los cuales Andalucía aporta el 13,4% del peso de las migraciones a nivel nacional. Si restamos a esta cifra el grupo residente más numeroso proveniente de otros países de la UE (sobre todo de Rumanía, Reino Unido, Italia, Alemania y Francia), que como ya hemos visto se atiene a un Régimen Comunitario mucho más benevolente que el Régimen General, África y América del Sur se perfilan como las dos grandes regiones de procedencia. Marruecos es sin duda el protagonista en cuanto a volumen de personas, tanto a nivel nacional como a nivel autonómico, donde la cercanía entre ambas regiones es evidente. Por su lado, la población procedente de América del Sur ha ido progresivamente reduciéndose, bien por el retorno a sus países de origen, bien por una segunda (o tercera, cuarta, etc.) migración a otro país de la UE u otra zona, bien por haber optado por la nacionalización. En este sentido, es cierto que el acceso de personas 39 provenientes de países de América “Latina” se ve facilitado al reducir sensiblemente, de diez a dos, el número de años de residencia legal requeridos para iniciar el proceso de naturalización y por tanto también se reduce la eventualidad generada por el propio proceso. En diez años pueden ocurrir múltiples eventos que pueden dar lugar a la pérdida del permiso de residencia y el consecuente riesgo de expulsión del país (y la prohibición de volver a entrar durante los siguientes 5 años) o dado el caso el internamiento en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). El acceso también se ve facilitado a través del reconocimiento de descendientes de exiliados españoles mediante la Ley de Memoria Histórica (Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura). Las personas originarias de América Latina, además, no necesitan renunciar a la nacionalidad de origen y teniendo en cuenta que, al menos a nivel de derechos reconocidos sobre el papel, ser nacional de un país de la UE supone una considerable ventaja al adquirir la ciudadanía europea, la opción de naturalizarse parece la vía preferente para conseguir cierta estabilidad. Prueba de ello es que según los datos oficiales (OPAM, 2016), tanto a escala nacional como autonómica, la mayoría de las solicitudes de nacionalización las realizaron personas originarias de América “Latina”. b. El marco legislativo de entrada al territorio. La legislación que regula la entrada de personas dentro del territorio nacional es bastante extensa y compleja. Además, contempla una amplia casuística en función de diferentes criterios antes de poder optar a los mismos derechos que la población autóctona. Para el presente trabajo nos centraremos en aspectos generales que son necesarios para comprender a grandes rasgos la normativa que da acceso a residir y trabajar en nuestro país. Como ya sabemos, el primer filtro se establece al diferenciar los casos de migrantes comunitarios y extracomunitarios. En el caso de estos últimos tendrán que superar 40 progresivamente una serie de escalones administrativos antes de que se les reconozca como miembros de pleno de derecho. En cualquier caso, para una persona que ostenta la ciudadanía europea (o un permiso equivalente) no es necesario realizar ningún otro tipo de trámite para moverse dentro del espacio Schengen con el motivo que sea. En general, una persona extracomunitaria debe primero solicitar un permiso para entrar en el territorio, es decir, un visado. Este visado, a su vez, es diferente y permite distintas acciones según la situación inicial que motiva la entrada. Por ejemplo, podemos ver diferencias entre el visado de turista y el visado de estudios. El primero permite permanecer por un periodo de no más de 90 días y por supuesto no permite realizar actividades económicas, frente al segundo tipo que permite prolongar la estancia por encima de eso 90 días hasta un año máximo, además de poder realizar trabajos compatibles con la finalización de los estudios que no se consideren necesarios para el sustento siempre y cuando se solicite la autorización pertinente. El itinerario de entrada a cumplir, según la normativa recogida en la Ley Orgánica 4/2000 de 11 de Enero sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social, para aquellas personas que desean residir y trabajar por un periodo superior a un año (migrar) de la siguiente forma: En primer lugar, la persona en cuestión debe encontrarse en su país de origen para poder iniciar el trámite, es decir, no se puede realizar estando dentro puesto que es un trámite para ingresar en el territorio. Después, es necesario recibir una oferta de trabajo con un contrato de un mínimo de un año de duración. La actividad económica en concreto debe estar recogida dentro del catálogo de difícil cobertura que se publica periódicamente, es decir, es necesario demostrar que no existen nacionales o personas extranjeras con permiso para trabajar interesadas en cubrir ese puesto. Una vez de acuerdo ambas partes, es la persona que contrata quien presenta la solicitud para residir y trabajar temporalmente. Si el permiso se concede, hay tres meses de margen para entrar en el país y comienza a contabilizarse el año 41 de vigencia del visado una vez se está dentro. Transcurrido este tiempo, comienza el periplo de renovaciones que puede tener una duración variable, aunque nunca menos de cinco años, hasta que la situación legal se estabiliza. Durante estos años y sobre todo durante las dos primeras renovaciones, como apunta Izquierdo Escribano (2009), la situación es vulnerable puesto que es necesario encadenar contratos de larga duración (un año mínimo) o demostrar la búsqueda activa y/o la existencia de ofertas para poder optar a solicitar la permanencia. En el caso de la primera renovación, además, la búsqueda de empleo queda restringida al mismo sector de actividad que dio entrada al igual que el ámbito geográfico. No así a partir de la segunda renovación, que además amplía el periodo de estancia a dos años, al igual que la tercera vez que se renueva el permiso. En la cuarta renovación el permiso se extiende a cinco años y se puede optar a la solicitud de residencia permanente una vez se extinga el periodo de duración. Tanto en uno como en otro momento los derechos reconocidos son equivalentes a los de los residentes nacionales dentro del Estado. Sin embargo, aún no se les permite circular (residir y trabajar) libremente por otros países europeos. Para ello existen dos vías, por un lado se puede solicitar un permiso de residencia de larga duración-UE que permite la movilidad, la residencia y el trabajo en otro Estado de la Unión Europea aunque seguirá contabilizando como residente extracomunitario. O bien, se puede solicitar la naturalización o nacionalización que daría acceso a la ciudadanía europea y con ello la posibilidad de libre circulación dentro del espacio Schengen. Nacionalizarse no solo requiere de tiempo y esfuerzo en demostrar el deseo de permanencia, sino que en muchos casos supone (salvo para las personas provenientes de países de América “Latina”) la pérdida de la nacionalidad de origen. Este sería el camino a recorrer sin incurrir en ningún tipo de irregularidad dentro del Régimen General, aplicado a personas originarias de países externos a UE. Sin embargo, algunos datos pondrían en duda la eficacia de la Ley en la regulación de los flujos de entrada teniendo en cuenta el elevado número de procesos de regularización extraordinaria que se 48 producto de la exposición prolongada a dicha violencia (Burton & Kagan, 2005; García- Ramírez, de la Mata, Paloma, & Hernández-Plaza, 2011). En nuestra opinión, la limitación principal de los estudios de aculturación e integración es la propia noción de cultura que ponen en juego al entender a la población migrante como un grupo (o varios) culturalmente diferenciado de la población autóctona. La esencialización de la cultura se vuelve patente en los casos en los que se confunde con la soberanía sobre un territorio, apelando a grupos internamente homogéneos con apellidos nacionales (Alonso, 2008). De acuerdo también con Zapata-Barrero (2009), la negación de la diversidad y heterogeneidad de la población española previa a convertirse en receptora de población migrante, además de silenciar realidades ya existentes en el territorio, contribuye a construir la idea de que el diferente (el “otro”) es el que viene de fuera. De esta forma, la dificultad para la integración de la población migrante se justifica en la “distancia cultural” entre los grupos. A mayor diferencia, mayor dificultad pero también mayor amenaza para el bienestar nacional, por lo que el trato desigual y la exclusión de una parte de la población queda justificada sobre la base de una distancia cultural que se considera insalvable o salvable mediante el desarrollo de competencias para “vivir entre dos mundos” (Agrela, 2002; Gregorio Gil, 2009b). Por tanto, una de las cuestiones que incluimos en este trabajo es la problematización de la relación entre migración y cultura, intentando superar el marco dicotómico de análisis nacional y poniendo el acento en la actividad cotidiana sin perder de vista el sistema de organización mundial global capitalista (Glick Schiller, Basch, & Blanc- Szanton, 1992). De esta forma, origen y destino de las migraciones no conforman espacios culturales diferenciados, sino que se articulan a través de los escenarios, prácticas y discursos resultantes de acciones y experiencias históricas (Bauman, 2002). 49 50 Capítulo 3: La identidad en migración. Propuesta empírica 51 1. La interseccionalidad y la deconstrucción de las categorías universales de “mujer” y “migrante” A lo largo de los capítulos anteriores hemos abordado las migraciones y la identidad en relación a la noción de cultura. En este sentido, las migraciones, y sobre todo las migraciones internacionales como es el caso de este trabajo, ponen en entredicho la concepción de cultura como variable independiente vinculada a un territorio delimitado por fronteras nacionales. Dichas fronteras nacionales parecen convertirse en límites simbólicos que separan categorías “culturales” con alta consistencia interna y fácilmente distinguibles entre sí, por lo que de acuerdo con Beck (2006) nos resulta más interesante mover el foco de atención hacia los puntos en los que se genera tensión y transformación. En este punto la academia, la ciencia entendida como retórica (Haraway, 1995), ha contribuido a acrecentar el prejuicio de homogeneidad sobre los grupos de personas migrantes, al igual que ha sucedido con el género o con cualquier otro tema construido desde la otredad en los que se han naturalizado categorías producidas desde discursos, y por tanto perspectivas sobre el mundo, concretos (Beck, 2006; Jones & Krzyżanowsky, 2008). El resultado de este tipo de trabajos que usan el nacionalismo metodológico, propios de la ciencia aun sujeta al cartesianismo, nos lleva a pensar que las personas que viven en oriente son colectivistas y las que viven en occidente son individualistas o que las madres chinas hablan menos con sus hijos que las estadounidenses, por poner algún ejemplo (Kagitcibasi, 2005; Markus & Kitayama, 2010; Wang, 2013). En definitiva lo que ocurre es una esencialización y reificación de la cultura que encuentra su traducción en políticas de integración basadas en el prejuicio haciendo recaer su mal funcionamiento en la diferencia cultural, percibida como insalvable en algunos casos (Gregorio Gil, 2009a). El peso explicativo de dicha diferencia recae pues sobre la nación entendida como comunidad imaginada internamente homogénea como si ésta fuera una noción ahistórica y no una noción de construcción relativamente reciente desde el paradigma de la modernidad (Mignolo, 2007). 52 Llegados a este punto, los modelos propuestos desde la psicología transcultural no permiten dar respuesta a las transformaciones que se producen con la migración tanto a nivel personal, como social, de práctica y de discurso. Para ello, necesitamos entender la cultura, no sólo como nación (ni ningún otro apelativo que apunte a la noción de raza con mayor o menor sutileza), la cultura es también el género, la sexualidad, la clase, cualquier tipo de mediación con el entorno natural y/o social que no debe entenderse como dimensiones, dominios o subcategorías de la variable independiente y objetiva “cultura”, sino como experiencias que intersectan dando lugar a formas de estar en el mundo únicas. A pesar de que filogenéticamente parece quedar claro que las variaciones fenotípicas de los diferentes grupos humanos no suponen la existencia de “razas” separadas, que las variaciones interpersonales (intragrupo) son generalmente mayores que las diferencias halladas entre grupos de contraste (por ejemplo hombres-mujeres) y que la colectividad humana es tan diversa como personas la componen, no parece quedar tan claro cuando hacemos la transición hacia la cultura. Lejos de defender un relativismo cultural en el que cualquier práctica (independientemente de su contenido y consecuencias) es equivalente a otra, sí queremos defender aquí la idea de que la cultura debe entenderse como un resultado de la adaptación al medio. Es decir, la mediación a través de artefactos semióticos fue perfilándose a lo largo de muchas generaciones de nuestros antepasados en conjunción con otros elementos como el pulgar oponible o el caminar erguido. A su vez, esto nos ha permitido ir desvinculándonos del medio material inmediato y comenzar a movernos a través del contexto simbólico más allá de los límites del tiempo y el espacio. De hecho, De Fina (2003) encuentra que en las narrativas de migrantes pueden conectarse los territorios a nivel discursivo. Cosa similar sucede con el tiempo, cuyo funcionamiento no necesariamente es lineal en la narración. Y al igual que no existen agrupaciones geno-fenotípicas estándares que podamos denominar “razas” tampoco tiene sentido hablar de “culturas” como conjuntos estables de prácticas que corresponden a grupos humanos cerrados distribuidos 53 geográficamente. Y mucho menos sentido tiene aún pensar que la interacción entre personas, grupos, prácticas y discursos no genera transformaciones múltiples. La cuestión aquí es la capacidad de decidir (que no de influir) sobre cómo se establece dicha interacción y las consecuencias que esto tiene. Estamos hablando del poder. Como venimos señalando hasta ahora, por ejemplo, la academia juega un papel crucial en la definición y mantenimiento de discursos concretos que van en sintonía con los motivos que originaron la práctica institucional de la ciencia y que se van transformando a medida que se incorporan experiencias distintas. Retomando el tema de las migraciones, por ejemplo, es importante señalar que mantenerse en el discurso del nacionalismo metodológico no hace otra cosa que reforzar la noción de cultura como sinónimo de nación, estableciendo (y afirmando así) el dispositivo de ciudadanía como indicador de integración. Cabría plantearse pues quién, por qué y con qué criterio se decide quién (y cómo) se transita dicha frontera simbólica. Como vimos en el segundo capítulo de este trabajo, ni siquiera tomando como criterio la nacionalidad podemos hablar de proceso uniforme, puesto que ni los acuerdos interestatales, ni los lazos que unen unas naciones con otras son los mismos, ni el contexto en que se producen es siempre igual. Ya sabemos a día de hoy el marco en el que nos movemos de crisis económica prolongada y globalizada que genera un caldo de cultivo para el despunte y desenmascaramiento de discursos racistas concretados en políticas restrictivas del desplazamiento de personas, así como de un progresivo enroque de los Estados sobre su ciudadanos dejando fuera o limitando los derechos de residentes extranjeros. En el capítulo primero de este trabajo hemos hablado sobre la construcción de la identidad como proceso que se inicia en interacción social, por lo que la migración y particularmente la migración internacional nos ofrece un campo de estudio que pone en entredicho las bases de la unicidad nacional como conjunto de escenarios y significados, 54 permitiendo así ampliar la noción de cultura de forma mucho más distribuida y particularizada (que como ya hemos visto no limita la posibilidad de establecer puntos en común entre sujetos), además de permitirnos explorar los puntos en los que se produce transformación y cómo suceden dichos cambios (Beck, 2006). Por último, también nos permite indagar en las raíces discursivas que conforman Europa más allá del abanderado discurso de defensa de Derechos Humanos (Aykaç, 2008; Gregorio Gil, 2009a). En este sentido, queremos seguir la línea propuesta por Bhatia y colaboradores (Bhatia, 2002; Bhatia & Ram, 2001) sobre la noción de aculturación, no como un proceso universal y equivalente de mutua adaptación entre grupos culturalmente diferentes y que puede tomar la forma de cuatro estrategias (Berry, 2008). Incluso nos desvinculamos de otras propuestas derivadas que en un intento de complejizar el modelo con numerosas dimensiones continúan en la misma lógica transcultural tratando de universalizar el proceso (Navas, López-Rodríguez, & Cuadrado, 2013). Sin embargo, consideramos que es necesario particularizar cada una de las experiencias migrantes. Bhatia (2002, 2012) mantiene que en las migraciones lo que se produce es un proceso de transformación identitaria, no sólo a nivel de pertenencia a una nación sino que obliga a redefinir las prácticas y perspectivas con las que interactuamos en el mundo a la vez que se redefine y transforma nuestra posición en el mismo. Esto último iría en consonancia con la propuesta de Kearney (2008) que desde una perspectiva marxista sostiene que el cruce de fronteras físicas y simbólicas implica una suerte de proceso de transformación y filtrado del valor clase y por tanto una redefinición a nivel estructural y material no en cuanto a la categoría de pertenencia sino también sobre las posibilidades de interacción que la nueva posición/valor genera. No nos parece casualidad, por ejemplo, que haya una cierta tendencia a que personas provenientes de contextos en los que la historia colonial sigue estando presente ocupen posiciones estructurales de mayor vulnerabilidad, exclusión y discriminación. 55 Sin embargo, consideramos también que el análisis unidimensional de la experiencia migrante poniendo el énfasis en la cuestión racial/colonial tampoco da respuesta a la complejidad de dicha experiencia. Con objeto de dotar de complejidad a nuestro análisis sobre la producción discursiva de la identidad en un contexto de migración internacional incluimos en este trabajo la noción de interseccionalidad. Este concepto, acuñado originalmente en las disciplinas jurídicas para señalar la multiplicidad interactiva en las condiciones de discriminación, nos permite particularizar la articulación de escenarios, prácticas, significados y discursos. De esta forma, tratamos de deconstruir nociones universalizadoras como “migrante” y “mujer”, entendidos como conjuntos que se definen al margen de la experiencia para intentar comprender cómo en cada caso se produce una relación de construcción mutua, múltiple y simultánea a través de la propia experiencia situada históricamente (Gregorio Gil, 2009c; Viveros Vigoya, 2016). De esta forma, nos acercamos en cierta forma a los planteamientos de hibridación y mestizaje que apuntan a la pertenencia e imbricación múltiple en el encuentro de distintos mundos (Anzaldúa, 1987; García Canclini, 1997; Meloni, 2012). Pero por otra parte, coincidimos con otros autores en la necesidad de no apelar a categorías puras previas a dicha hibridación o mestizaje, sino que se trata de un proceso de transformación constante y que en un mismo elemento pueden rastrearse huellas de sus orígenes (Alonso, 2008; Gilroy, 1995; Surgan & Abbey, 2012). En este sentido, al igual que hablábamos antes de la necesidad de entender la cultura como un tejido complejo y no como conjuntos estables de prácticas, se hace necesario entender que la experiencia subjetiva se construye interactiva y multifocalmente dentro de un contexto socio-histórico concreto (Van Meijl, 2012). Así, de nada serviría intentar comprender (en nuestro caso) el concepto “mujer migrante” fuera del contexto de producción de dicha subjetividad donde se articulan significados y experiencias concretos. De otra forma estaríamos abriendo la puerta y reforzando una visión polarizada que divide el mundo en secciones claramente separables como por ejemplo mujeres, hombres, 56 migrantes, autóctonos, heterosexuales, homosexuales, funcionales, disfuncionales y un largo etcétera. Esta postura finalmente nos llevaría a esencializar dichas categorías dando por sentado (y sin hacerlo explícito) qué significa “la mujer”, “el hombre” o “el migrante”. Incluso al tratar de atomizarlas en valores más concretos la referencia a categorías universalizadas, estables y descontextualizadas se hace patente (“la mujer española” frente a “la mujer boliviana”, por poner un ejemplo). La autenticidad o pureza de categorías previas al análisis no tiene sentido en un plano experiencial, sino que en cada caso la articulación de vivencias situadas produce una intersección particular y única en continua revisión y transformación. El contexto de migración nos permite entrar de lleno en la deconstrucción de dichos universalismos para dar cuenta de la compleja constelación de posiciones que en cada caso se ponen en juego. Continuando con la noción de dialogicidad y multiplicidad de voces en el discurso queremos analizar cómo en cada caso particular se construye y articula la experiencia de migración de las participantes de este estudio. Así, nuestra apuesta, como no puede ser de otro modo dado las bases teóricas de este trabajo, se concreta en el análisis de las narraciones de distintas mujeres migrantes rastreando las huellas que nos permitan comprender en cada caso cómo se ha construido su experiencia subjetiva. 2. Propuesta metodológica para el estudio La propuesta para el análisis se centrará en el discurso, no tanto en cuanto a producción lingüística, sino como medio para conocer cómo han ido construyendo los significados a lo largo de sus interacciones a través de las voces que trae cada participante a su narración (Bakhtin, 1984). Para fundamentar el análisis nos haremos eco de los modelos de Análisis Crítico del Discurso (Lazar, 2007; Wodak et al., 2003) y concretamente orientaremos el trabajo a través de la propuesta de Análisis de la Enunciación estrechamente ligado a la 57 perspectiva dialógica desarrollada por Bakhtin de la que parten también los planteamientos sobre el self múltiple y distribuido de Hermans (Bakhtin, 1984; Hermans, 2001; Larraín & Medina, 2007). La composición multinivel de las narraciones es una cuestión que se ha venido desarrollando a lo largo de este trabajo a partir de las aportaciones de distintos autores. Ya hemos hecho alusión al origen social de los procesos psicológicos superiores y a la construcción del plano intrapsicológico en la interacción social (Wertsch, 1988). De alguna forma las huellas de dichas interacciones deben poder observarse en la producción lingüística, dejando claro que no existe una clara línea divisoria entre lo social (nivel macroscópico) y lo individual (nivel microscópico) (Gillespie & Cornish, 2014). Ahora bien, la distinción (que no separación) entre estos dos niveles dentro de la narración puede enriquecerse si entendemos que quien produce el habla puede desdoblarse como narrador y como sujeto del que se habla, además de estar contenidos una multitud de personajes que aportan su propia voz que interactúan dentro de la propia narración haciendo referencia tanto a elementos internos (otros momentos de la narración) como externos a la producción lingüística en sí (referencias a múltiples escenarios de participación). Separando capas también podemos darnos cuenta que a medida que se van articulando los distintos elementos narrativos se va construyendo un sentido de sí orientado a una serie de cuestiones y alejado de otras muchas. De esta forma, se ve reflejada la materialidad de la estructura social, pero también la unicidad en la experiencia distribuida en las múltiples participaciones que convergen en la propia narración. Por tanto, lo que en este trabajo se recoge no es la experiencia migrante, sino las experiencias migrantes de mujeres particulares. Sin embargo, esto no está reñido con la búsqueda de regularidades dentro de las experiencias de vida que cada participante expresa en su narración (Yin, 2014), donde podamos observar cómo la migración en unas 64 o Superior (S). Aquí se recogen tanto el paso como la finalización de una titulación universitaria. Trabajo. Se trata de actividad laboral, restringida al intercambio económico. Se recogen solo las que comentan las participantes: o Servicio Doméstico (SD). Empleos relacionados con la limpieza y el cuidado del hogar y personas, sean menores o mayores. o Comercio (C). Como su propio nombre indica, el trabajo se centra en la venta de productos. o Derecho (D). Recoge el ejercicio del Derecho en el ámbito laboral, como abogada o como asesora. Entrada. Refleja la situación administrativa al entrar a España con idea de permanecer: o Regular (R). Cumple los requisitos de la normativa antes de la llegada. o Irregular (I). Cumple los requisitos de la normativa tras la llegada. Red. En este descriptor convergen las conexiones con otras personas en relación a la migración: o En solitario (S). La migración se produce sin conexión en el punto de llegada o Reagrupadora (Rra). La participante inicia o motiva la migración de otra(s) persona(s) o Reagrupada (Rda). La migración se dirige hacia el punto en el migraron antes otra(s) persona(s) A continuación haremos una breve presentación de cada participante, que será ampliada en su capítulo correspondiente dentro del apartado de resultados. Seis serán finalmente los casos que constituyen el cuerpo empírico de este trabajo. Para ello hemos contado con la ayuda de mujeres que por distintos motivos decidieron migrar hacia la 65 provincia de Sevilla desde distintos puntos de América del Sur. Todas ellas se encontraban en situación administrativa regular en el momento de realizar la entrevista. Hemos tratado de organizar a las participantes en una secuencia en cuanto a las condiciones para la migración, de las más desfavorables a las más favorables. Para establecer la facilidad o la dificultad para la migración consideramos la posibilidad de disponer de recursos materiales, personales o sociales para establecerse en otro lugar. Los casos quedan de la siguiente manera: 1. Ana Lucía. Proviene de la ciudad de Quito (Ecuador) de donde partió en 2001 con 27 años motivada por la situación económica personal que empeorado con la migración. Después de 14 años de residencia (en la fecha de realización de la entrevista) su actividad laboral se desarrollaba en el servicio doméstico, actividad que también realizaba en Ecuador. Debido entre otras cuestiones a su joven maternidad, cerró su etapa educativa formal antes de terminar los estudios secundarios. Inicialmente viajó sola y sin red de acogida regularizando su situación administrativa para poder reagrupar a su hija Actualmente ambas (y la hija de esta última) cuentan con su situación administrativa regularizada. 2. Martha. Llegó en 2003 con 33 años desde Cochabamba (Bolivia) motivada también por la situación económica personal. Situación, que a diferencia del caso de Ana Lucía, sí ha mejorado respecto a la de partida. Su paso por el sistema de enseñanza finalizó en etapas medias dedicándose a actividades laborales relacionadas con el comercio desde que tuvo descendencia. Una vez en España su actividad se ha desarrollado a lo largo de toda su estancia (12 años desde la realización de la entrevista) como empleada de hogar. Actualmente su situación administrativa es regular, aunque inicialmente no fue así. Viajó en solitario y sin red de acogida. A diferencia de Ana Lucía, el ejercicio de la maternidad se establece transnacionalmente puesto que en su caso decidió no reagrupar a sus hijos. 66 3. Karla. El caso de Karla presenta como variación respecto a los anteriores que el motivo que da inicio a la migración no es la situación económica sino la violencia. Otra variación de este caso, y que supone una ventaja en cuanto a las condiciones de migración respecto a los anteriores, es poder contar con una red de acogida (que después se rompe) en el punto de destino. Tras un tiempo de residencia decidió reagrupar a sus tres hijos ampliando así la red migratoria, para lo cual previamente regularizó su situación administrativa. Al igual que Ana Lucía tras 14 años de residencia su situación económica ha empeorado respecto a su situación anterior a la migración ubicándola en riesgo de exclusión. También al igual que en los casos anteriores finalizó su etapa dentro del sistema formal de educación en etapas tempranas, iniciando su actividad laboral en Ecuador en el sector del comercio y la hostelería. Realizó el desplazamiento a los 34 años de edad desde la ciudad de Guayaquil. 4. Gladys. Este caso supone una variación amplia respecto a los anteriores desde el punto de vista de las condiciones en las que se realiza la migración. En primer lugar, Gladys cuenta con experiencia previa en la migración internacional puesto que antes de venir a España estuvo residiendo en Argentina motivada por la situación económica de su familia. Sin embargo, no es esta motivación sino el acompañar a su pareja la que impulsa esta segunda etapa migratoria para ella desde la ciudad de Chosica (Perú), con 32 años de edad. A diferencia también de los casos anteriores, Gladys finalizó estudios superiores en Perú, donde su actividad laboral giraba en torno a la administración pública. Sin embargo, al igual que en los casos anteriores en la actualidad el nicho laboral que ocupa es el servicio doméstico después de 8 años de residencia, lo que ha dado lugar a un empeoramiento de su situación económica personal. Por otro lado, también suponen una diferencia respecto a los casos anteriores el haber realizado todo el proceso migratorio en situación de regularidad 67 administrativa, además de poder contar con una red de acogida (pequeña inicialmente) que se ha mantenido. 5. Flor. Proviene de la ciudad de Lima (Perú) de donde salió en 2008 con 34 años. La migración de Flor fue motivada, al igual que la de la de Gladys, por la separación espacial con la pareja. Sin embargo, a diferencia del caso anterior, la relación se establece con una persona española. Esto hace que se traslade al punto de destino en solitario y sin red propia, siendo su red conformada por las personas allegadas a su pareja. Al igual que en el caso anterior también realizó estudios superiores en Perú, pero a diferencia de Gladys su actividad laboral se centró en el mundo empresarial. La migración para ella también supuso un empeoramiento en las condiciones económico-materiales de vida sobre todo en cuento a los empleos conseguidos a pesar de haber permanecido en condición de regularidad durante todo el proceso (7 años en el momento de la entrevista). 6. Mª Teresa. La migración de Mª Teresa se inició en 2001 con 37 años. Motivada por completar estudios de postgrado (Derecho), decidió viajar donde algunos de sus familiares ya había migrado previamente. Viajó hace 14 años (en el momento de la entrevista) acompañada de su hija menor, reagrupando posteriormente a su hijo mayor. Y al igual que los dos casos anteriores, el proceso de Mª Teresa ha sido regular desde el inicio. e. Procedimiento. La interpretación de los datos nos lleva directamente al procedimiento que hemos seguido a lo largo del análisis de las entrevistas y la construcción de cada caso. De acuerdo con Machado Pais (2007) el trabajo del analista consiste en articular los sistemas de referencia alrededor de una temática central, en este caso, la experiencia en la migración. Se trata pues de organizar la información relevante para el objeto de estudio. 68 Podemos subdividir el procedimiento en dos fases. Una primera de preparación del material para el análisis. Y una segunda fase que podríamos denominar de análisis propiamente dicho que a su vez se subdivide en distintos momentos. FASE 1: Preparación del material. El tratamiento de los datos comenzó, pues, en el momento en el que realizamos las transcripciones de cada una de las entrevistas y la preparación de las mismas para el trabajo con el software, teniendo en cuenta que en este proceso no queda reflejada la comunicación no verbal más allá de algunos cambios en la entonación, énfasis en ciertas palabras o expresiones emocionales muy evidentes como por ejemplo, llorar. A partir de aquí, se ha sometido a cada una de las entrevistas a un proceso de revisión y codificación. Este proceso consiste en la descomposición y recomposición de los contenidos en la búsqueda del sentido del propio relato. Como hablábamos antes, los distintos niveles contenidos dentro de las narrativas nos encamina hacia un abordaje de aproximación sucesiva desde lo más textual a lo más pragmático, de la palabra al enunciado. FASE 2: Análisis. Primer nivel de análisis: el contenido de las entrevistas y selección de enunciados Comenzamos con el análisis de contenido leyendo de nuevo las entrevistas y seleccionando las palabras con significado extralingüístico en primer lugar. Una vez hecho esto, tratamos de agrupar las palabras en familias semánticas que nos permitieran entender los ejes temáticos que organizan cada una de las entrevistas. Una vez que obtuvimos los ejes temáticos que articulan la experiencia de migración de nuestras participantes, tratamos de localizar dentro de cada entrevista los puntos de mayor relevancia para la construcción identitaria con idea de delimitar los enunciados que compondrían cada caso. Se trata de una de las partes más compleja del procedimiento debido 69 a la necesidad de relecturas múltiples en la búsqueda de distintos aspectos que nos ayudarán a comprender cómo se ha ido construyendo la propia narrativa. Han sido distintos los indicadores que hemos utilizado según estemos poniendo el foco en una u otra cuestión. En primer lugar, localizamos los sujetos de las acciones narradas a través del propio sentido narrativo. Para ello, diferenciamos por un lado cuando el sujeto de la acción o sobre la que recae la acción es la propia persona entrevistada y por otro, las referencias a otros sujetos significativos. Utilizamos también otro indicador como es el uso de pronombres de primera persona del singular y el plural para el primer caso y el uso de otros pronombres y nombres propios para el caso de otros significativos, además del uso de verbos de acción en su conjugación correspondiente. Esto, además de facilitarnos la localización de los sujetos, nos permite ir haciéndonos una composición de lugar de cuáles son las referencias que utiliza la participante en cuestión para construir su narrativa. En segundo lugar, localizamos quiénes son los sujetos hablantes dentro de la narración. Igual que en el caso anterior, diferenciamos cuando el sujeto que narra la acción es la propia persona entrevistada y en ese caso utilizamos como indicador las referencias a la producción lingüística en primera persona del singular (como por ejemplo, “yo dije” o “yo le conté”). En los casos en los que se trataba de otros sujetos hablantes utilizamos como indicadores tanto citas directas como las marcadas por el estilo indirecto. De nuevo, nos acerca un poco más a las voces y al origen social de los discursos que se ponen en juego dentro de cada narrativa. Cuestión que es abordada en otro momento del análisis. Para la delimitación de los enunciados combinamos entonces la información obtenida a través de los indicadores anteriores (sujetos de las acciones y sujetos hablantes) con los temas presentes en cada entrevista localizados al inicio de esta fase del procedimiento. Segundo nivel de análisis: delimitación de escenarios y actores participantes 70 Como paso intermedio hacia la comprensión de la construcción narrativa de la identidad en cada caso y siguiendo la argumentación presentada en los capítulos teóricos sobre el origen social de los procesos psicológicos (Wertsch, 1988, 1993, 1999), nos interesaba saber qué espacios de interacción social son los que ocupan nuestras participantes. Para ello, utilizamos de nuevo los indicadores anteriores (sujetos de las acciones y sujetos hablantes) pero en esta ocasión viajando hacia la referencia social que marcan, es decir, tomándolos como actores dentro de un escenario. El escenario de actividad (Wertsch, 1993) lo componen por tanto, los espacios de interacción social a los que las participantes hacen referencia asumiendo de forma tácita que cada uno de ellos tiene sus propias formas de funcionamiento, en las que se incluye la regulación del vínculo entre sus participantes o actores. Como veremos en cada caso, en un enunciado pueden converger varios escenarios al mismo tiempo, lo cual nos da pie para comenzar a hablar de la intersección aunque todavía a un nivel incipiente. Tercer nivel de análisis: voces, discursos, posiciones y construcción narrativa de la identidad Una vez delimitados los escenarios de actividad y los actores que en ellos participan, podemos comenzar con el momento de mayor complejidad del análisis, es decir, a distinguir las voces que permiten construir los discursos que cada una de las participantes maneja en su narración. Tomando como referencia de nuevo los sujetos hablantes, ya sea mediantes citas directas o indirectas podemos entender de quién es la voz que la participante (en cada caso) ventriloquiza en su narración (Wertsch, 1993). Cada una de estas voces puede aparecer en uno o más momentos de la narración y participar en uno o más escenarios, ayudando a construir los discursos con los que cada participante ha ido tejiendo su narrativa. Esta cuestión es de suma importancia para entender la centralidad de algunas voces y por tanto, su capacidad de influencia (poder) en la construcción narrativa. 71 En nuestro afán por diferenciar niveles, la distinción entre discurso y Discurso se hace relevante en este punto. De forma que llamamos discurso al conjunto de enunciados de una voz sobre un tema concreto y que nos ayudan a entender las fuentes de legitimación que utiliza cada participante en su narración. La combinación y negociación de las distintas voces y sus discursos permite a su vez a cada una de ellas establecer su propio discurso, dando a entender así el carácter dialógico de la identidad (Hermans, 2001; Valsiner, 2002). Por otro lado, llamamos Discurso a ideas compartidas socialmente que giran en torno a un topo o tema y que serán objeto del último nivel de análisis (Machado Pais, 2007; Wodak, 2008). Para llegar a los discursos agrupamos en primer lugar toda la producción de cada una de las voces y después separamos para cada voz los temas a los que hace referencia. De esta forma, no solo tenemos el contenido de los discursos sino que además podemos ver cómo las voces entran en procesos de negociación del significado dentro de la narración. En cada discurso se establecen las bases de las diferentes visiones o ideas sobre cómo funciona (o debe funcionar) el mundo, por lo que a su vez permite evaluar el comportamiento propio o ajeno. Esta evaluación, que puede ser más o menos explícita y que se produce a través de la negociación entre las voces, localiza a la persona hablante y/o los distintos sujetos de acción dentro de un espacio social metafórico creado en la narración (Aveling et al., 2015). A esto es a lo que llamamos posición narrativa. Como ya sabemos, la identidad además de narrativa es dinámica, por lo que la construcción narrativa que se produce en la situación de entrevista se ancla en una serie de posiciones o “yoes” por los que se transita a la vez que emergen en la propia negociación de significados (Bruner, 2003; Hermans, 1996, 2001). Wodak (2008) nos pone sobre la pista de una serie de estrategias discursivas que pueden orientar el análisis, entre ellas: las referencias de pertenencia, las figuras retóricas, la evaluación de atributos, los argumentos utilizados para evaluar los temas o la modulación emocional. Es en este apartado donde podemos observar las dinámicas de poder más o menos sutiles que se ponen en juego en la negociación de significados en torno a la migración. 72 Cuarto nivel de análisis: relaciones de diferencia y similitud entre los casos El último momento para el análisis comienza una vez que cada caso queda articulado en esa búsqueda del sentido propio que hemos llamado construcción narrativa de la identidad. En este momento lo que buscamos son patrones comunes y diferenciadores entre casos y escenarios sin perder su singularidad. Para ello, tratamos de agrupar tanto posiciones, como voces y escenarios en una serie de categorías generales trans-caso que pone en relación la experiencia y construcción subjetiva respecto a la migración con las condiciones en las que dicha migración se ha producido. De esta forma, tratando de establecer una especie de patrón de similitud-diferencia entre las experiencias migratorias de nuestras participantes podemos hablar sobre la construcción de los Discursos, entendidos como ideas compartidas socialmente, que se ponen en juego en torno a la migración desde la sociedad de acogida (Machado Pais, 2007; Wodak, 2008). Revelando a su vez las dinámicas de poder, y las fuentes de legitimación del mismo, que se ponen en juego en el proceso de forma situada (Bhatia, 2002, 2012; Wertsch, 1993) 73 Capítulo 4: Resultados y análisis de los casos 80 Empobrecimiento Económico Político- Legislativo Nacional Ana Lucía AL12 Desahucio: - Pérdida - No contar con red Inmobiliario Económico Migratorio Social Director del banco Familias Familia propia Miembros de la comunidad de acogida Ana Lucía AL13 Desahucio: - Negociación banco Corrupción y doble moral Inmobiliario Económico Nacional Político- Legislativo Entrevista Director del banco Pujol Ana Lucía Entrevistadora AL14 Contar con ayuda de entidades Institucional Económico Entrevista Raquel Sevilla Acoge Ana Lucía Entrevistadora AL15 Endeudamiento para comprar vivienda Inmobiliario Económico Inmobiliaria Inmigrantes Ana Lucía AL16 Discriminación Laboral Económico Social Migratorio Entrevista Jefes Señora (genérica) Compañera Estado Ana Lucía Entrevistadora AL17 Relación con la familia a la distancia Desprotección y sufrimiento Familiar Migratorio Económico Nacional Entrevista Familia Madre Nieta Hija Estado Ana Lucía Entrevistadora AL18 Decisión sobre el retorno Económico Familiar Migratorio Nacional Hija Nieta Ana Lucía AL19 Consecuencias de la migración Familiar Migratorio Entrevista Madre Hermanos Ana Lucía Entrevistadora AL20 Discriminación Social Entrevista Gente genérica Ana Lucía Entrevistadora AL21 Evaluación y consecuencias de la migración Migratorio Económico Político- Legislativo Espiritual Social Entrevista Personas empobrecidas / Inmigrantes Bancos Señores del gobierno Dios Gente Ana Lucía Entrevistadora Un pasito más allá de la agrupación temática que realizamos en el apartado anterior, encontramos en la narración de Ana Lucía diferentes contextos que remiten a los escenarios culturales en los que ella participa. Hemos tratado de ordenarlos inicialmente en una progresión en cuanto a la cercanía en la interacción de sus participantes. Esto a su vez, nos 81 va a permitir posteriormente entender cómo aparecen una serie de voces más particulares y concretas que otras. Escenario familiar. Es el primer escenario en aparecer y uno de los que mayor peso tienen a lo largo de la narración. Está compuesto por diferentes miembros conectados por la consanguinidad o la relación sentimental, a saber: la propia Ana Lucía, la madre, el padre, los hermanos y hermanas, su hija y la hija de ésta (su nieta), sus sobrinos y sobrinas y sus abuelos. Se trata de un escenario de participación directa, en el que cada uno de los miembros tiene interacciones muy cercanas con los demás y como veremos posteriormente donde se fraguan varios de los discursos que Ana Lucía utiliza como herramientas para construir el suyo propio. Escenario laboral. Este segundo escenario que aparece en la narración de Ana Lucía lo circunscribiremos a la acción del trabajo remunerado, por lo que se trata de otro de los escenarios de participación directa. En él los participantes se relacionan en base a un acuerdo verbal o por escrito, comúnmente llamado contrato. Dicho contrato establece las condiciones en las que se ejerce el trabajo y como veremos posteriormente se trata de un escenario muy vinculado con otros escenarios culturales, entre ellos y de forma singular con el escenario educativo que no tiene presencia directa en la narración de la participante. Los actores que aparecen representados dentro del escenario laboral son además de Ana Lucía, de nuevo algunos miembros de la familia (los padres y los hermanos y hermanas), varios empleadores sin especificar con los que ha trabajado en servicio doméstico y una hipotética compañera que tampoco se especifica quien es concretamente. Escenario inmobiliario. El tercer escenario lo conforman los actores que dan vida al mercado de la vivienda. De esta forma, las interacciones entre los participantes comienzan a distanciarse estando regulada a través de normativas dependientes de actores no necesariamente presentes en las escenas concretas. Como hasta ahora, Ana Lucía parece 82 representada dentro de la situación, acompañada en esta ocasión del banco y concretamente del director del mismo y a su vez de la inmobiliaria caracterizada de forma genérica como el entramado de empresas inmobiliarias. También aparece el colectivo de migrantes dentro de este escenario, aunque de forma indirecta. Escenario institucional. Este escenario, con poca representación en la narración de Ana Lucía está formado por las entidades sociales con las que la misma Ana Lucía tiene relación con el objetivo de afrontar su situación socio-económica cercana a la exclusión. Tan solo nombra una de estas entidades, Sevilla Acoge y específicamente a una de sus empleadas (Raquel). Las interacciones en este escenario están sujetas a los programas que ofrece la entidad, que a su vez se condicionan por las fuentes de financiación de la misma. Su aparición en la narración de Ana Lucía aparece justificada además por ser el medio por el que realicé el contacto con ella como participante de este trabajo de investigación, por lo que en su relato ella da por hecho que conozco el funcionamiento de la entidad y a sus trabajadores/as. Escenario social. En dicho escenario aparecen representados de forma genérica miembros de la comunidad de acogida. Es un escenario que aparece solo después de la migración y en el que Ana Lucía interactúa con personas que sirven para ejemplificar y canalizar discursos sobre la visión de ciertos españoles sobre la inmigración. Escenario ético-espiritual. Este escenario aparece de forma difusa a lo largo de la narración. Aunque la interacción no podemos decir que sea directa, puesto que no participa en la ritualidad como miembro de ninguna confesión concreta, sí que podemos nombrar (al igual que ella lo hace) a Dios como actor dentro del marco del catolicismo. Se trata de un escenario simbólico en al que se apela en busca de ayuda, apoyo y orientación principalmente. Escenario político-legislativo. El siguiente escenario hace referencia a la política institucional española. Este escenario nos permite advertir que existen diferentes niveles de organización social en cuanto a la toma de decisiones y consecuencias de las acciones. Ana 83 Lucía no participa directamente de este escenario, pero ofrece una opinión sobre alguno de sus actores (concretamente Pujol, el Estado y los miembros del gobierno) dado que aunque las decisiones se toman en otra esfera tienen repercusión sobre su experiencia. De hecho, es uno de los escenarios implicados en la regulación de la entrada y el permiso de residencia de población extranjera. Escenario nacional. Este escenario hace referencia a cuestiones relacionadas con aspectos sociales o políticos pero desde una óptica del marco Estado-nación, es decir, como grupo que se organiza y tiene soberanía sobre un territorio. Muy vinculado, como veremos posteriormente, al escenario social y político-legislativo se trata igualmente de un escenario de sin participación directa por parte de Ana Lucía. A él llegamos por referencia directa a los Estados o la población que los habitan. Escenario económico. Se trata de un escenario en el que no aparecen actores específicos a pesar de ser uno de los escenarios con mayor impacto en la narración de Ana Lucía. A él se llega a través de las referencias que realiza en otros escenarios como el laboral o el inmobiliario suponiendo que se trata de un escenario de una amplitud macroscópica en el que no queda claro quién regula su funcionamiento aunque vertebra una gran parte de las condiciones que forman parte de la vida de Ana Lucía. Escenario migratorio. Por último, el escenario migratorio podemos considerarlo un macro escenario en el que se combinan otros escenarios de nivel más concreto. Se trata de un escenario compuesto por escenarios nacionales en los que se transita y que son regulados a su vez por marcos legislativos internacionales sobre los que pesan cuestiones que se discuten en los distintos niveles del escenario económico. La entrevista como escenario. A otro nivel diferente de los anteriores podemos encontrar rastros del escenario gracias al cual podemos recoger toda esta información. Es a la vez el más presente y el más sutil debido a que es en el que estamos inmersas ambas 84 participantes: entrevistadora, es decir, la autora de este trabajo y entrevistada, en este caso Ana Lucía. Notamos su presencia, en la narración de Ana Lucía no solo porque responde a las preguntas de la entrevistadora, sino que continuamente hace uso de la regulación del lenguaje como herramienta para gestionar su producción discursiva (por ejemplo el uso de preguntas como: “¿no?”, “¿cómo te puedo decir?”), pero también para convencer a la entrevistadora de lo verosímil de su narración (“te lo juro”, “Te digo de verdad”). El uso de la ironía, también es un indicador de que se está apelando a alguien que escucha, así como la referencia final a un posible colectivo que reciba posteriormente sus palabras (“Ya esto no te diría como contarte to:do si algún día: se ha grabado mi voz, no me importa mi imagen o lo que sea.”). En un primer acercamiento a la interseccionalidad podemos observar como en cada tema aparecen menciones directas o indirectas a diferentes escenarios que componen la situación concreta que se está narrando. En esta combinación interactiva de escenarios podemos detectar los marcos culturales de referencia, que como ya podemos adelantar no se circunscriben exclusivamente a la cuestión nacional. Así, podemos ver por ejemplo como el escenario familiar y el escenario laboral, pero sobre todo económico aparecen fuertemente vinculados en la narración de Ana Lucía. Dándonos a entender que el desarrollo de su proyecto familiar pasa por la articulación de su papel en el fluir del capital global. Por otro lado también vemos, como ya adelantábamos previamente, que el escenario migratorio surge a través de la interacción de otros escenarios. En la misma narración parecen diferenciarse por un lado las cuestiones político-legislativas, que hacen referencia a la regulación de entrada y permanencia y por otro, las cuestiones económicas que vinculan su trabajo y su situación económica con el propio hecho migratorio. Además, en alguna de las situaciones se incluye el escenario social, mediante el cual incorporamos sobre todo las voces 85 que, aunque se presenten de forma concreta, podemos considerar como una colectividad perteneciente al Estado español. Es en este mismo escenario migratorio en el que nos situamos también para la recogida de datos, por lo que su interacción con el escenario de entrevista se hace patente en su orientación temática 6 . Como decíamos antes, es en estas intersecciones de escenarios donde podemos reconstruir los discursos que Ana Lucía utiliza para configurar su cosmovisión y actuar sobre el mundo. Cuestión que será analizada en el siguiente apartado. 3. Tercer nivel de análisis: Voces, poder y discurso en la construcción narrativa de la identidad A continuación, en la tabla 3 vamos a poner en relación los escenarios de actividad en los que Ana Lucía participa con las voces y los discursos que regulan el funcionamiento de los mismos. En un primer lugar analizaremos las intersecciones entre escenarios, para en un momento posterior centrarnos en las posiciones con las que Ana Lucía ha construido su narrativa. 6 Aquí podemos traer a colación una anécdota que me sucedió al plantearle a Ana Lucía su participación en el estudio. El contacto con ella lo realicé a través de la Fundación Sevilla Acoge, organización en la que estaba realizando las prácticas correspondientes al Máster de Migraciones Internacionales, Salud y Bienestar: Modelos y Estrategias de Intervención de la Universidad de Sevilla. Dentro de las funciones que realicé en dichas prácticas fue la de seguimiento de los expedientes de uno de los programas de ayuda económica que ofrece la Fundación. Para ello, debía realizar una entrevista de evaluación en la que las personas beneficiarias de dicha ayuda me contaran cómo estaba su situación en ese momento. Entre otros expedientes tuve que revisar el de Ana Lucía que se ajustaba al perfil que necesitaba para continuar con mi proyecto de tesis. Por vía telefónica se realizaba el contacto inicial en el que se le proponía una cita para realizar la evaluación en las instalaciones de la Fundación. Aproveché ese momento para pedirle permiso para realizarle otras preguntas más allá del seguimiento del programa y así no tener que acarrear con los materiales en caso de que su respuesta fuera negativa. Ella me dijo que sin problemas respondería a las preguntas que yo le hiciera. Cuál fue mi sorpresa que al sentarnos a la mesa para realizar la(s) entrevista(s) ella me entregó su DNI mientras me preguntaba si se trataba de una investigación policial. Ante tal circunstancia no sabía si reírme por la confusión de escenarios o lamentarme por la amplia diferencia de cariz que ambos escenarios presentaban. Lo que sí tuve seguro desde entonces es que tenía que dejar claro al contactar con las demás participantes que la entrevista formaba parte de una investigación pero de corte científico y que no tenían nada que temer de mi presencia y las cuestiones que les realizaría. 86 Tabla 3 Escenarios, voces y discursos en la narración de Ana Lucía Escenarios Voces Discurso Familiar Padres Abuelos Hija y nieta Familia Clase trabajadora Maternidad Madurez Migración Laboral Padres Jefes Compañera Clase trabajadora Xenofobia Inmobiliario Banco (Director del banco) Inmobiliaria Capitalismo Migración Clase trabajadora Institucional Sevilla Acoge (Raquel) Caridad Social Genéricas (españoles) Xenofobia Espiritual Iglesia Católica (padres y abuelos) Familia Migración Solidaridad Político-Legislativo Estado (leyes, señores del gobierno) Pujol Migración Xenofobia Nacional Voces de escenarios políticolegislativo y Social Clase trabajadora Migración Económico Voces de escenarios laboral e inmobiliario Capitalismo Migratorio Voces de escenarios nacional, económico y familiar, voces genéricas de inmigrantes Familia Migración Solidaridad A) Intersecciones de escenarios y discursos. Continuando con la noción de intersección anterior, podemos ver en la tabla 3 que del contacto entre distintos escenarios aparecen ciertos discursos que sirven de marcos de referencia cultural para el comportamiento. Para fundamentar cada uno de esos discursos se hace eco de las voces (ventriloquizadas en su narración) de otros actores del escenario cultural que considera como fuente de autoridad y legitimación para la negociación de significados. a. El escenario familiar como articulador de discursos. En primer lugar vemos que para la construcción del discurso sobre la familia contribuyen tanto el escenario familiar como el ético-espiritual. Las voces de los padres y los abuelos, es decir, de los miembros más mayores del grupo familiar aparecen como referencias morales ventriloquizando a su vez el discurso de la Iglesia Católica (AL2: “mis padres. Unas bellísismas persona:s. Siempre: correctos. Inculcándonos lo más bueno. Lo que siempre lo ha hecho mi padre. Herencia de: tema de: terreno, casa, cualquier:r que estudien. El estudio. El respeto. El trabajo. Y desde casa al trabajo. Y desde casa al trabajo. Sobre todas las cosas. Y ser como son hasta 87 día de hoy. Católicos. Respetuosos. Unas personas que: mira mi hija siempre de toda la vida mis abuelos, mi abuela son católicos”). Un subapartado específico de este discurso sería la maternidad y el cuidado en el que las voces de los padres aparecen de nuevo como referencias (AL4: “E:h temas de padres yo les tengo siempre mucho mucho presentes conmigo. A la edad de dieciocho años, cuando ya me embaracé ¡fíjate!”, AL5: “[Mis padres] Unas personas que siempre me estuvieron guiando muchísimo. En to:do el trayecto de mi embarazo:”, AL2: “Mi padre un buen ejemplo de padre amigo compañero de trabajo:, siempre que llegaba el día del trabajador. “¡Ay! Voy a llevar a mis hijas.” Las chicas. Muy bien. Darnos de comer, pasearnos y a la noche ya: él se ponía a ducharno:s, sabes la melena larga:, a secarnos el pelo y a la cama” ). El escenario familiar también aparece en intersección con el escenario laboral antes de la migración, contribuyendo a la construcción de un discurso sobre la madurez y el paso de la infancia a la adultez, además de referencias a la clase trabajadora (AL1: “gracias a Dios mis padres han tenido su negocio y por parte de ese negocio hemos comido: mis hermanos, nuestros hijos, sobrinos y cuando se han ido ampliando la familia”, AL3: “Porque esto de trabajar con tus padres y sobrevivir una vida en un ámbito de trabajo muy pequeño, te hace madurar muy pronto. Te hace ser mujer antes de lo que tú eres. Te haces mujer”, AL7: “No me avergüenza ser una señora o señorita o chica de servicio doméstico. Para nada. Pero sí que me hubiese gustado escuchar las palabras de mis padres. Estudie”). La introducción de la complejidad del escenario migratorio añade nuevas voces, pero sigue manteniendo en presencia las voces del escenario familiar a pesar de que se quedaron lejos. De hecho, la migración pone en un serio aprieto a Ana Lucía que ve contrapuesto por un lado el apoyo recibido por parte de sus padres para poder poner en marcha su proyecto migratorio (AL6: “¿y quién ha estado ahí? Siempre. Mis padres. Mis padres, mis padres, mis padres. ¿E:l venirme aquí? Porque ya: fue formándose una cosa de: que dices mira, estás tirando sola. Estás haciendo muchos agujeros”) y por otro el hecho de estar a mucha distancia de ellos (AL19: “Y te duele. A estas alturas ya te duele. A estas alturas te duele y te lo juro, me comparo a mi madre, (.) tanto me identifico con ella que después de tener siete hijos, vivan los dos solos. Claro que no sé por lo menos u:no . Yo: mi vida a la vera suya: “yo no podía mi hija” dice “so:la: aquí con tu papá:” no sabes si hacer aire, vapo:r, mosco, mosquito, bicho, meterte por querer “no aquí estoy yo””). A raíz de esta cuestión aparece una primera evaluación de su experiencia migratoria entrando en confrontación directa con el discurso sobre la importancia de los vínculos familiares que acabamos de presentar (AL19: “Te digo de verdad es que esto me lleva a decir ¿todo el tiempo 88 aquí en España? Yo no sé por qué me vine. Que sepas que me vine porque claro saber en el sentido que: no pens:ar que mi madre se iba a quedar sola:, no pensar que iba a pasar penurias.”). En la idea de sacrificio por la familia, que incluye no preocupar a los padres dada su situación, también puede rastrarse la voz de la Iglesia Católica (AL17: “me voy a llamar a mi familia. La gran mentira. “¡ah! ¿cómo están mami?” “Bien, mami, bien dando gracias a Dios bien.” Pero tú no tienes ni idea cómo se traen las gallinas. No tienen ni idea”). Además, el estoicismo con el que afronta su experiencia migratoria redunda en la misma idea poniendo por delante el bienestar de su hija y su nieta (AL17: “Dices ¡Dios mío! Y porque están lejos. Porque te juro que mi familia vive en Madrid, (.) aquí rejunto papel, junto madera, junto envases, rejunto todo y vendo y saco. Yo no hablo de mí. Hablo por mi nieta y mi hija. Yo aguantaría de palos. Carretas y carretillas aguantaría. Todo lo que me echen”). Las voces indirectas de la hija y la nieta aparecen también alrededor de la idea del retorno en esa búsqueda del encuentro con la familia como estrategia para escapar de las consecuencias que ha tenido para ella la migración (AL18: “Entonces te encuentras en situación muy penosa, te ves y dices ¿tiro para mi país o me quedo a vivir en esta miseria? De por vida. Es que no puedo: quiero ir para mi país. Somos tres pasajes. La niña paga ya entero. O sea, que ni en sueños”). Por último, el discurso sobre la familia y la protección que deben ofrecer los progenitores a su descendencia se pone en relación con el discurso colonial cuestionando la preocupación del Estado español por los migrantes provenientes América a pesar de los vínculos históricos (AL17: “Pero el que te veas tú en eso después de siete años en España. La Madre ¿sabes? Madre Patria. Madre esto. Ni madre, ni padre. Ni la puta madre que parió. Perdón”). b. El escenario político-legislativo como generador de discurso sobre la migración. A continuación pondremos el foco en el papel que el escenario político-legislativo tiene en la producción de desigualdad mediante el discurso sobre la migración. La voz principal, el Estado-nación que ya apareció en el apartado anterior, vuelve a surgir utilizando como canal las leyes (Ley Orgánica 4/2000) donde se establece un vínculo entre el permiso de residencia y el contrato de trabajo (AL10: “Porque es que claro, para esto tienes que tener un contrato de un año porque 89 es que es el tiempo que te puede tardar en salir los papeles. La regularización de tu tarjeta. Ya en la segunda, la tercera y así ya te van dando: ¿cómo decir? Un poquito (.) más fácil. Dice no, la permanente no necesitas contrato ¿pero cómo va a tener de permanente? Si estoy permanente aquí en España ¿para qué quiero contrato? Lo que tienen que poner es los mismos datos y se acabó. Pues entonces claro nosotros no hacemos las leyes.”). La referencia al plural nosotros frente a las leyes nos hace pensar sobre la distribución desigual del poder. Sin embargo, Ana Lucía no quiere quitarse la posibilidad de acción recuperando su voz (AL9: “tampoco me quiero hacer víctima (.) por ser inmigrante.”). La intersección entre el escenario político-legislativo y el laboral se concreta a nivel cotidiano en la dificultad para regularizar su situación administrativa, es decir, para obtener un mínimo reconocimiento legal como ciudadana (AL9: “Dices “mire que me estoy partiendo el lomo aquí y ¿a usted no le nace un poquito en el pecho en el corazón (.) hacerme los papeles? Dicen “no:””). La negativa por parte de los empleadores, voces sobre las que el Estado deja recaer finalmente la posibilidad de obtener el reconocimiento legal apunta de nuevo a un desequilibrio de poder que contribuye a la construcción de un discurso xenófobo (AL8: “te pones a revisar tus documentos, ver el contrato de trabajo:, que te miren raro:, que en sentido de mirarte raro como tipo desconfianza ¿sabes? que: las cosas no nunca: ni miran que: “usted me tiene que firmar pero usted me pone cuánto usted tiene de dinero”. “No, no, no. Eso no pone en las leyes de España”. Era: que tenemos que traer de esto, de la declaración de la renta:, de no sé cuánto, mira súper controlados. Y claro los jefes se pone:n “mira yo ya veré cómo te hago, déjame:” te pasan los año:s, dos años, y mientras están trabajando y dices ¡es que estoy trabajando aquí!”, AL10: “Y tú te vas y dices “mire pasa esto:” “no puedo hija” eso es lo que hay. Si quieres así. Y: según como avancemos te cotizo”, AL16: “Lo primero que dice “mira, las reglas, trabajas de tantas a tantas, te pago tanto, los días festivos vale no trabajas, de lunes a viernes y: no te hacemos los papeles””). A este discurso sobre la migración con tintes xenófobos contribuyen con argumentos sobre el supuesto tratamiento privilegiado hacia las personas inmigrantes y el uso del habla y el aspecto como indicadores de diferencia, voces genéricas del escenario social en el que Ana Lucía interactúa con personas autóctonas a las que ella misma responde (AL16: “no, no, es que ustedes los inmigrantes sois unos escogidos, es que los inmigrantes” “¿pero qué está hablando señora? Cuando a una española se le ha dicho “mira vete a:” sin faltarle el respeto a nadie “vete a limpiarle el culete a: este señor” “¿qué dices? A mí no me toca, dile a tu paisana o ve tú:”. Siempre han renunciado el trabajo que los inmigrantes hemos llegado a hacer”, AL20: “mirándote por aquí: “vale, vale, déjele ahí, ya lo:” que te ve:n siempre por debajo. Por muy arreglada que seas, que te pueden confundir con una española, confundir con una americana:, pero por debajo. A no ser que hable igual que tú.”). De nuevo apela a las voces anteriores, tanto las pertenecientes al escenario político-legislativo 96 Sí. Pe:ro mi hijas (.) una estaba estudiando. Bueno las dos todos estaban estudiando entonces. Pero mi hija estaba saliendo: esto ya hace dos o tres años atrás. Estaba saliendo ya bachiller estaba haciendo su ultimo curo de bachillerato. Penúltimo curso. Entonces si me la traía, me la bajaban un curso aquí. Entonces mi hija no quería. Entonces decía “mamá llévate a la pequeña: y yo termino aquí el bachillerato. Cuando termine el bachillerato, me voy allá para hacer la universidad”. Pero la pequeña tampoco quiso venir sin su hermana. (.) Entonces decidí dejarlas a las dos. Mientras mi hija me dijo “mamá vamos a estudiar aquí. A lo mejor más adelante:” pero que va. M10 No. Mi padre trabajaba y tenía un buen trabajo. Nosotros hemos sido de clase media. Y mi padre tenía su buen trabajo. Sí. Mi padre sí. Yo he trabajado con catorce años pero por capricho porque mi: a lo mejor mis padres nos daban todo, nunca me ha faltado nada, pero a lo mejor me quería comprar un pantalón que mi madre no me quería comprar porque a lo mejor era muy ajustado. Porque te marcaba mucho, por lo que sea. Ella no quería. Entonces yo me buscaba el dinero. Entonces empecé a trabajar con una panadera. M11 Entonces era muy divertido trabajar en una gasolinera muy sexy ahí con tu faldita cortita. Es que de joven no te das cuenta de las cosas. Ahora sí me doy cuenta de todo. Ahora mi hija me dice “mamá me voy a trabajar a una gasolinera” “como no te pongas un mono:” vamos yo ahora mismo: entonces yo que trabajen tampoco quiero que trabajen. Pro que entonces era así. Entonces me fui a trabajar al surtidor. Y desde entonces he estado trabajando hasta que me he venido aquí. Claro no te quedas en uno vas rodando pro surtidores. Se te acaba uno, vas a otro. Ese era mi: vamos era lo único que sabía hacer. M12 No. No me llevaba bien. Ya se ha muerto mi padre. No me llevaba bien porque era yo muy rebelde y éramos caracteres muy chocantes. Chocábamos mucho. No me llevaba bien con él. Entonces poco hablaba yo con él. Hablaba más con mi madre. M13 M: cuando una mujer tiene a ser más que el hombre: es la que manda. Y a mí no me gusta que mi hijo se deje mandar. Yo soy más de que: me manden a mandar. No soy machista. Pero: tampoco me gusta que ultrajen a los hombres ¿lo entiendes? Posteriormente habla sobre su actividad laboral desde que ingresó en el país, donde se ha visto motivada a iniciar varias migraciones internas a distintos puntos de la geografía española (Barcelona, Murcia, Gandía, Coria del Río, Utrera y San Juan de Aznalfarache). Relata como la situación de indocumentación, la explotación laboral y la discriminación han marcado una parte importante de su experiencia migratoria: M14 M: Eso he: llegado yo a Barcelona y de Barcelona no he encontrado trabajo y me he ido a Murcia. Y en Murcia he encontrado un trabajo en un pueblo. En Totana. E:h y ahí me han ofrecido. Mi primer sueldo eran seiscientos euros. Entonces era indocumentada. E:h no podía salir a la calle porque entonces había: ¿cómo se dice? Redadas. Te cogían a la calle y te deportaban. Entonces no salía. Entonces vivía interna. En un pueblo lejos donde no veías nada más que montañas. Y la bueno que ha sido una coincidencia porque los dueños eran gente muy especiales. E: ¿sí? P: Sí. El hombre era racista. La muje:r más o menos y la niña no hablaba. O sea, que la he pasado mal. He estado ahí unos seis meses. Después ya me he salido porque no: no porque una persona que se siente mal en su trabajo, no trabaja bien. Y si los jefes están más bien mal contigo tampoco se siente bien. Entonces he decidido dejarlo. M15 He estado más tiempo indocumentada. Estado como seis años indocumentada. Sí porque a mi país tardé seis años a ver a mis hijos. En todo ese tiempo, en esa casa, en San Juan, aquí, me hicieron los papeles. Ahí sí. (.) Sí bueno. Me ha hecho lo papeles pero me tenía yo que pagar la Seguridad Social, o sea que tampoco era: si mi pagaban quinientos, pues yo salía con cuatrocientos. De sueldo. Entonces era: la: la Seguridad Social ciento treinta euros. Me 97 quitaban a mí cien y ponía él treinta. (.) Pero eso porque yo: se lo había pedido. Deme mis papeles y yo me pago mi Seguridad Social. Un poco culpa mía, pero tampoco les ha salido decir te vamos a hacer los papeles porque trabajas con nosotros. Tampoco les ha salido. Se los he tenido que pedir yo. Por tener los papeles para ir a mi país. (.) Me dieron los papeles y ya pude empezar a juntar el dinero:. M16 Luego se embarazó y como no quieren otra persona porque me conocen y: ya tengo un tiempo y todo eso. Dicen “yo quiero que cuides a mi hijo”. Y claro como no puedes decir no: porque yo: no: porque por los niños o lo que sea. No puedes decir no porque entonces nada y me quedo sin trabajo. Entonces a mí mucho no me apetecía estar todo el día metida en una casa. Ellos querían una interna. Pero está claro que yo teniendo pareja interna no puedo ser. Claro no. Y es que ahora mismo no tengo vida. Porque yo salgo de aquí a las siete ocho de la mañana, y regreso a las nueve de la noche. Entonces yo ceno y a la cama. Y lo: todos los días: o sea, prácticamente mi pareja está solo. Porque claro yo solo llego a dormir. Y luego los sábados los viernes me voy. Duermo en la casa. Y: los viernes hasta el día sábado al mediodía. Y luego sábado me vengo. Porque a mi jefa le gusta salir los viernes. Entonces claro me quedo yo y me vengo los sábados. Y quedo: domingo es el único día libre que tengo. Porque el sábado entre que vas, vienes, se te va: la mañana y la tarde. Hacia el final de la entrevista, Martha abre la posibilidad del retorno como un horizonte difícil debido a su relación de pareja actual. Mientras concluye que la situación de empleo y condiciones laborales no son las óptimas para iniciar un proyecto migratorio en la actualidad: M17 Sí: los problemas nunca faltan pero nueve años. Yo creo que ya: ya no me separo. O se va él a Bolivia conmigo o: no sé. Yo tendré que quedarme para siempre en España. No lo sé. Algo tendrá que pasar. Hombre: me gustaría por mis hijos. Me gustaría M18 Para vivir para vivir aquí si tienes dinero pues bien. Que no, malamente lo vas a pasar. Ahora yo trabajando. Mi marido está en el paro. Cobra cuatrocientos euros. Estamos mal. Porque yo lo que gano lo mando a mi país. Otro tanto para pagar mis deudas. El coche porque lo necesitaba. Dinero que he necesitado para viaja:r. o sea que estamos tirando. Justos. En resumen, los temas que estructuran la narración de Martha y que dan sentido a su experiencia migratoria son por un lado la maternidad y por otro el trabajo. En cuanto a la maternidad y la familia, encontramos: el ejercicio de la maternidad en la distancia, la vivencia de separación de los hijos, la comparación en cuanto a estilos de crianza y la relación con algunos de los miembros y el retorno. También encontramos relacionado con el tema de la experiencia en el sistema educativo y la traba que ha supuesto el propio sistema para la reagrupación familiar. Por otro lado, el trabajo y la migración como respuestas a la necesidad económica abren la puerta a temas como: las condiciones laborales, las consecuencias de la 98 irregularidad administrativa, la relación con personas de su entorno laboral, el papel de las remesas y las condiciones actuales para la migración. 2. Segundo nivel de análisis: Escenarios culturales y actores Al igual que en el caso anterior, en el siguiente apartado trataremos de organizar el relato de Martha en relación a los escenarios culturales relevantes para su experiencia migratoria. La tabla 4 presenta dicha información organizada para los temas, escenarios y actores que aparecen en cada uno de los fragmentos que hemos seleccionado de la entrevista de Martha. Y también como en el caso anterior, en un momento posterior intentaremos extraer los discursos presentes en su narración y las intersecciones estructurales e identitarias que tienen lugar en el relato de Martha. Tabla 4 Temas, escenarios y actores de la narración de Martha Sección Temas Escenarios Actores M1 Decisión de migrar Familiar Migratorio Hermano Padre Martha M2 Necesidad de trabajar Familiar Socio-laboral Exmarido Hijo Padres Martha M3 Necesidad de trabajar Decisión de migrar Familiar Socio-laboral Migratorio Económico Entrevista Gente Exmarido Hijos Martha Entrevistadora M4 Maternidad transnacional Familiar Migratorio Legislativo- Nacional Hermana Hija Mayor Hija menor Niñas españolas Niñas bolivianas Martha M5 Maternidad transnacional: vivencia de los hijos Familiar Migratorio Entrevista Hijo Hija Mayor Hija menor Padre Hermano Martha Entrevistadora M6 Situación económica antes y después de la migración: remesas Familiar Económico Migratorio Hijos Martha M7 Comparación de estilos de crianza Familiar Madre Exmarido Padre Hijos 99 Martha M8 Quién puede estudiar Experiencia en el sistema educativo Familiar Educativo Entrevista Mujeres Hombres Madre Hermanos de la madre Hermanas de la madre Profesora Martha Entrevistadora M9 Sistema educativo como dificultad para la reagrupación Familiar Educativo Migratorio Legislativo- Nacional Hija Mayor Hija menor Martha M10 Situación económica de la familia de origen Familiar Socio-laboral Padre Madre Panadera Martha M11 Experiencia laboral previa a la migración Familiar Socio-laboral Hija Martha M12 Relación con el padre Familiar Padre Madre Martha M13 Relaciones heterosexuales Familiar Entrevista Mujer Hombre Hijo Martha Entrevistadora M14 Condiciones laborales Relación con las personas con las que trabaja Socio-laboral Legislativo- Nacional Entrevista Jefes Hombre Mujer Niña Martha Estado/ Policía Entrevistadora M15 Consecuencias indocumentación Legislativo- Nacional Socio-laboral Económico Familiar Hijos Jefe Seguridad Social Martha M16 Condiciones actuales de trabajo Laboral Familiar Económico Jefa Niños Pareja Martha M17 Relación de pareja Retorno Familiar Nacional Pareja Martha M18 Reflexión sobre las condiciones actuales de migración Migratorio Económico Laboral Familiar Pareja Migrante hipotético Martha Siguiendo la estela del caso anterior, trataremos de condensar los escenarios a los que Martha hace alusión en su relato. Como veremos, algunos encuentran un paralelismo con ciertos escenarios de actividad que hemos descrito para el caso de Ana Lucía y otros presentan una serie de particularidades que dan como resultado experiencias muy diferentes. 100 Igualmente intentamos ordenarlos en cuanto a la inmediatez de la participación de Martha en cada uno de ellos. Escenario familiar. Al igual que sucede con Ana Lucía, es uno de los primeros escenarios en aparecer. En el caso de Martha es un escenario especialmente importan debido a que es el que da sentido y articula su experiencia migratoria. Un matiz que se muestra mucho más explícito en el caso de Martha, es la ruptura de la espacialidad en este escenario al ejercer la maternidad en la distancia internacional. Siendo así, la participación en el escenario familiar es directa aunque no presente. Incluimos en este escenario también las relaciones de pareja como escenario específico. Forman parte de este escenario, además de la propia Martha, los siguientes actores: los tres hijos (un chico y dos chicas), los padres, los hermanos (especialmente uno de los hermanos y una de las hermanas), los sobrinos, su pareja actual y su exmarido. Escenario educativo. A diferencia del caso de Ana Lucía, Martha trae a su discurso el escenario educativo como espacio diferencial. Tiene una relación estrecha con el escenario familiar como veremos a continuación por lo que los padres estarán uy presentes también en este escenario. La profesora da entidad a este escenario al ser quien organiza la actividad dentro del mismo. Escenario socio-laboral. En esta ocasión hemos creído conveniente presentar ambos escenarios debido a la escasez de referencias a relaciones sociales fuera del ámbito del trabajo. Recordamos que este último se estructura en torno al acuerdo al que llegan los empleadores y la empleada (en este caso Martha), cuya influencia deja verse en otros escenarios. Aparecen en este caso también algunas referencias a las personas a las que Martha ha cuidado a lo largo de su estancia en España. Escenario legislativo-nacional. A diferencia del caso de Ana Lucía en el que ambos escenarios aparecían por separado, en el caso de Martha encontramos principalmente 101 referencias al marco legal del Estado español como regulador de su permanencia en el territorio. Aunque sí encontramos una referencia centrada en el marco nacional de forma individual al comparar al estilo de comportamiento de las niñas en España y Bolivia. Otros actores que también están presentes en este escenario es la Seguridad Social, sugiriendo vínculos con el escenario laboral y la Policía, que aparece de forma indirecta. Escenario económico. Aparece de nuevo como escenario sin actores específicos, pero con impacto sobre las decisiones y la experiencia migratoria. En el caso de Martha alcanza una dimensión internacional gracias el envío de remesas, teniendo nuestra participante por tanto un papel activo y reconocido en el movimiento de capital. Escenario migratorio. Como hicimos en el caso de Ana Lucía, condensamos en el escenario migratorio otros escenarios de menor escala. Concretamente es necesario tener en cuenta tanto el escenario legislativo-nacional que ofrece el marco regulador para la migración, como el familiar que da sentido a la misma. Los escenarios laborales y económicos contribuyen a dar la forma que finalmente toma la experiencia migratoria de Martha. La entrevista como escenario. En esta ocasión la situación de entrevista pasa mucho más desapercibida como escenario independiente debido a las pocas referencias que existen hacia la entrevistadora como indicadores de que se está manteniendo una conversación. De nuevo, es el tema de la propia entrevista la que nos da pie para hablar del mismo puesto que no es una conversación espontánea sino que responde a mi necesidad como investigadora de recoger información sobre dicho tema. A lo largo de la entrevista Martha hace mención al ejercicio de reflexión y toma de conciencia que supone la propia entrevista, dando pie a un momento con una gran carga emocional que a su vez nos permitió centrar la entrevista en la maternidad como punto de interés (“(4) nunca nunca me he puesto así. Ahora me estoy dando cuenta de todo lo que he pasado (risa)”). 102 En cuanto a la intersección de escenarios, que será el objeto de análisis del siguiente apartado, podemos adelantar que de nuevo los escenarios familiar laboral y económicos están fuertemente vinculados en la narración de Martha. En esta vinculación toma sentido el escenario migratorio donde pueden verse de forma global la relación entre el escenario legislativo-nacional y el laboral por un lado, pero también entre el legislativo-nacional y el familiar. Para ambas relaciones, el escenario económico funciona como mediador. Además, en su vínculo con el familiar, el escenario legislativo-nacional aparece en conexión con el educativo como dificultador de la reagrupación familiar. En el apartado siguiente, por tanto, trataremos de analizar con qué voces y en qué escenarios ha construido Martha los discursos que maneja a lo largo de su narración. Y al igual que sucedió con los escenarios, adelantamos que podremos encontrar paralelismos en la construcción de los discursos entre ambos casos que nos harán pensar en cuestiones estructurales. Sin embargo, también podremos distinguir particularidades en la negociación de significados que hacen a cada caso único en su experiencia migratoria. 3. Tercer nivel de análisis: Voces, poder y discurso en la construcción narrativa de la identidad A continuación, tomaremos la tabla 5 para analizar las intersecciones de escenarios a través de las negociaciones de significado de las voces que Martha trae su narrativa. Los discursos que se construyen a través de estas interacciones nos permitirán en un momento posterior hablar sobre la construcción narrativa de la identidad a través de las posiciones por las que discurre el relato de Martha. Tabla 5 Escenarios, voces y discursos en la narración de Martha 103 Escenarios Voces Discursos Familiar Hermano Hermana Padre Exmarido Hijo Hija Mayor Hija menor Niñas españolas Niñas bolivianas Pareja Familia Género y sexualidad Madurez Maternidad Migración Educativo Mujeres Hombres Madre Hermanos de la madre Hermanas de la madre Profesora Educación Género y sexualidad Xenofobia Socio-Laboral Jefes (varios) Personas al cuidado Xenofobia Maternidad Género y sexualidad Legislativo-nacional Estado Seguridad Social Policía Xenofobia Económico Voces del escenario socio-laboral y familiar Familia Migratorio Voces del escenario económico, educativo y legislativo-nacional Migrante hipotético Migración Maternidad A) Intersecciones de escenarios y discursos. En este apartado vamos a tratar de rastrear los discursos que aparecen en la narración de Martha. Como vemos en la tabla 5, las voces que aparecen en cada escenario, serán los interlocutores a los que interpela Martha para negociar los significados que se manejan en cada situación como fuente de autoridad y legitimación. a. Responsabilidad y paso a la madurez, una cuestión de género: intersección de los escenarios familiar, educativo y laboral. En el seno del escenario familiar, se inicia una de las principales negociaciones de significado que recogidas a lo lago de la narración de Martha. Las voces del padre y de la madre son traídas al relato utilizando como argumento distintos discursos sobre familia y crianza (M7: “Y mi padre lo decía “tú tienes la culpa porque tú: siempre que estudie, que estudie, que estudie.””). En esta ocasión, aparece la voz del padre en un supuesto diálogo enfrentado con la madre en el cual discuten sobre la necesidad y la importancia de la formación. Hay que decir, que en otro punto de la 104 entrevista, Martha comenta cómo el discurso que se ha manejado en su casa en torno a este tema es atravesado por la cuestión de género (M8: “A las mujeres no. Solo a los hombres. Los varones. Mi madre también era: la familia de mi madre familia numerosa. Eran cinco hermanos y dos hermanas. Y todos los varones estudiando y las niñas en casa. (.) O sea mi madre cuando yo he nacido mi madre todavía no sabía ni leer ni escribir”). El haber tenido negada la posibilidad de la educación formal, hace comprensible la importancia que su madre concede a este escenario, del que participa desde que Martha es muy joven (M8: “Yo cuando he empezado a ir al kínder, mira cómo lo recuerdo. Pero clarísimo. Ella me hacía los deberes. Porque me mandaban hacer circulitos y palitos. Y claro ella no sabía. Se lo enseñaba y le decía “mira mamá me han dicho que haga esto, palitos” y como la profesora te ponía en rojitos así pues me lo hacía ella porque yo era malísima para hacer eso (risa).”). Sin embargo, pesar de la educación (tanto la formal como la informal) emerge como valor, no parece tomar dicho cariz hasta la adultez (M8: “Y la niña al final no estudiaba ni hacía nada. Nada. Vamos que yo: yo me he dado cuenta ya de mayor.”). Hay dos momentos que marcan este punto, por un lado la maternidad y por otro el divorcio (M2: “Y eso ya para ganar y mantener a mi hijo. Que ya ha nacido. Eso: cuando em he separado m: pues me quedé con el niño. Claro yo no puedo estar manteniendo: ser mantenida por mis padres, porque ya era mayor de edad.”). En ambos casos, la incorporación al mundo laboral y la independencia económica de los padres se viven como desafíos (M7: “ya luego cuando te has casado, la cosa ha cambiado. Entonces ya trabajas, empiezas a decir me falta dinero: pensar que todo, todo me ha costado mucho trabajo”). Hace responsable a su madre de su falta de formación en la vida, interpelando su voz como la de “las madres” y apelando de esta forma al comportamiento esperado por la pertenencia al grupo. A su vez, lo pone en contraste con su propia situación como madre (M7: “Aunque cuando me casé todavía mi madre cocinaba para mí y mi marido. Porque yo no sabía (.) Porque: vamos de eso yo creo que las madres tienen que preparar un poquito.”, ““¡ah! Mi mamá que haga todo.” Sin embargo mis hijos se han criado de otra manera. Mis hijos lo han hecho siempre todo ellas. Asín que yo he sido muy mimada. Mi madre me ha mimado mucho”). Como vemos, la familia sigue siendo uno de los principales focos de generación de discurso sobre el género y la sexualidad. A dicho discurso también contribuye el escenario laboral, el cual aparece como espacio de empoderamiento por la posibilidad de conseguir recursos propios (M10: “a lo mejor me quería comprar un pantalón que mi madre no me quería comprar porque a lo mejor era muy ajustado. Porque te marcaba mucho, por lo que sea. Ella no quería. Entonces yo me buscaba el dinero. Entonces empecé a trabajar con una panadera”) y a la vez de encorsetamiento en roles clásicos, como reclamo sexual (M11: “Entonces era muy divertido trabajar en una gasolinera muy sexy ahí con tu faldita 105 cortita. Es que de joven no te das cuenta de las cosas. Ahora sí me doy cuenta de todo. Ahora mi hija me dice “mamá me voy a trabajar a una gasolinera” “como no te pongas un mono:””) y como cuidadora (M16: “Entonces a mí mucho no me apetecía estar todo el día metida en una casa. Ellos querían una interna.”). La voz del padre vuelve a aparecer como representante de un discurso conservador de autoridad frente al que se rebela (M12: “No me llevaba bien porque era yo muy rebelde y éramos caracteres muy chocantes. Chocábamos mucho. No me llevaba bien con él. Entonces poco hablaba yo con él. Hablaba más con mi madre”), para después argumentar a favor del mismo al encontrarse al otro lado del binomio progenitor/a-descendencia (M13: “cuando una mujer tiene a ser más que el hombre: es la que manda. Y a mí no me gusta que mi hijo se deje mandar. Yo soy más de que: me manden a mandar. No soy machista. Pero: tampoco me gusta que ultrajen a los hombres”). b. La intersección entre el escenario familiar y el migratorio: la maternidad transnacional. Al discurso tradicional de la familia, género y sexualidad que hemos visto antes, la voz del padre vuelve a sumarse en calidad de proveedor de recursos para la familia (M10: “Mi padre trabajaba y tenía un buen trabajo. Nosotros hemos sido de clase media. Y mi padre tenía su buen trabajo. Sí. Mi padre sí. Yo he trabajado con catorce años pero por capricho porque mi: a lo mejor mis padres nos daban todo, nunca me ha faltado nada”). Discurso que debe confrontar con la llegada de la maternidad y el divorcio que como ya vimos la sitúan a ella con esta responsabilidad económica sobre la familia propia dando pie al proyecto migratorio (M3: “A lo mejor la gente que tiene marido no sé. A lo el marido les puede ayudar. Pero en mi casa no. Entonces tuve que: vamos ya te digo se han criado solos. Yo no he estado con ellos. Desde pequeñitos. A lo mejor nacía: y luego como teníamos que trabajar marido y mujer, tenía yo que salir a trabajar dejar a la niña en al guardería. Hasta que me ha dejado su padre: y luego yo ya me he tenido que venir aquí para mejorar mi situación económica. Buena la mía no, la de mis hijos. Porque yo llegando a España mi nivel de vida ha mejorado bastante”). Como tal, la migración es entendida como estrategia para salir de una situación económica difícil y aparece sostenida en la voz del hermano de Martha a través de la presentación de un proyecto exitoso de migración hacia Estados Unidos (M1: “Yo: tenía un hermano en Estado Unidos. Hermano menor. Que se había ido cinco años antes de que yo me venga a España”, “Entonces mi hermano se vino desde Estados Unidos a Bolivia. Y: (.) trajo bastante dinero.”). Esta decisión abre el nudo narrativo más importante del relato de Martha al desafiar uno de los mandatos de géneros que más básicos considera dentro de esa construcción sobre la maternidad que hemos ido desgranando (M5: “Entonces eso los 112 CASO 3: KARLA 1. Primer nivel de análisis: El contenido de la narración Continuamos ahora con el caso de Karla que introduce como variación respecto a las anteriores el motivo que la impulsó a tomar la decisión de migrar, además de contar con una red que en principio, facilita el éxito de su proyecto migratorio. La motivación de Karla para salir de su ciudad natal (Guayaquil, Ecuador) no parte inicialmente de una situación económica difícil, sino de una situación de violencia de género directa e indirecta que abarcaba diferentes ámbitos (físico, psicológico, económico): K1 Yo en mi país vivía bien. (.) Tuve una buena infancia. Con mis padres. Gracias a Dios nunca me faltó nada. Nunca: tuve necesidades. Me hice de compromiso. De: a los (.) 15 años. Y: tuve mi primera hija: pero el padre, el padre de mis hijos e:h (.) como te digo sí de una casa muy humilde. Porque: lo que yo tenía en mi hogar, en mi casa, donde mis padres, no lo tuve ahí. K2 Entonces ahí la única que me quería era mi suegra. Porque con mi cuñada no me quería. Porque mi suegra me quería. Estaba a favor de mí. Que: (.) entonces nunca mis padres ni un carajo me dieron. Nunca me pegaron. Entonces el padre mis hijos sí me llegó a tocar. Me pegó. Me maltrató. Siempre un ojo. Un ojo se me curaba, el otro ya lo tenía ahí. Entonces (.) hasta creo que Dios se apiadó de mí. Consiguió salir de la situación tras el reconocimiento de infidelidad por parte de él, escapando con la ayuda de un familiar. Previamente a esto, Karla puso en conocimiento de la Policía la situación que estaba viviendo para prevenir una posible denuncia. Un episodio de violencia en plena calle es el que desencadena el proceso migratorio, contando en este caso con red de apoyo: K3 Él me dijo que: había andado con una mujer y que estaba embarazada y entonces todo eso. Él me lo dijo. Pero yo soy una persona que: bueno sigo siendo esa persona. Que cuando yo digo no, es no. Que más me quiero yo. Yo : me quiero. Yo soy primero. Entonces yo puedo aguantar pobre, hambre, pero: ¿cuernos? No se lo aguanto a nadie porque yo no se los hago. No: no le hago a nadie: no se los pongo a nadie para que nadie me lo haga a mí. Entonce:s cogí yo y: y le dije que esto se terminaba K4 Y: justo yo fui con el ojo negro, toda rasgada, toda golpeada. Entonces la policía se dio cuenta de que yo era una mujer sufrida. Y me fui. Pero me dolió porque: (.) esa casa actual que está ahí, es mía. Te digo mía porque: es dinero mío. Yo pagué albañil. Yo compré material. Lo único malo es que: construí en un lugar donde no tenía que haber construido. Donde no tuve papel. Ese solar es de la madre de él. Entonce:s me dolió mucho porque yo quería tener 113 un hogar. Yo no quería: ¿cómo decir? Nunca separarme: de mis: de: dejar a mis hijos sin padre. Porque yo he tendio eso que mi madre estuvieron ahí. Todo eso. Toda mi niñez. Toda mi infancia y todo eso. Entonces yo quería darle lo mismo a mis hijos. Pero no se pudo. No fue culpa mía, sino culpa de él. Entonce:s y me fui llorando. En el camión yo iba llorando y viendo mi casa que se quedaba ahí. K5 Hasta que un día me pegó: ahí fuera. Y mis amigos se dieron cuenta y un día que fue de nuevo a pegarme, mis amigos le pegaron. Entonces pero él siguió. Entonces ya estaba mi sobrina aquí. En España. Y cuando: fue de vacaciones para allá, yo no estaba. Entonce:s supuestamente entre comillas yo era la tía querida de ella. E:h obvio (.) estoy muy agradecida de que ella me haya traído. Muy agradecida. (.) E:h entonces ella llegó y lo único fue que hizo fue preguntar por mí. Porque vio a los niños y no me vio a mí. Dice “no:” mi mamá le dijo “no: que tu tía está trabajando pero no vive aquí por el motivo de que: este viene a molestarle”. Una vez reunidos los recursos para el viaje, la separación de la familia es narrada como un momento muy doloroso, acompañado de un episodio de xenofobia explícita. A su llegada a Madrid, la detienen en su paso por aduanas donde narra cómo consigue sortear las trabas legales de entrada: K6 Y: vino mi hermana: la madre de la que me trajo. Vino. Los agarró de la mano y dijo “ tú te vas” “no yo ya no me quiero ir” “que te vas porque te vas”. Bueno en todo el trayecto del avión yo eso lo pasé llorando. Cuando llegué iba viajando y todo eso. Yo no quería comer. Pero ni agua, ni nada. Ya eso: eso: esas azafatas ya estaban pensando de que yo llevaba droga en el estómago. Que por eso que no quería comer. Entonces hasta que un muchacho me dice “oye ¿tú andas trayendo droga?” digo “¿tú qué estás loco?” le dije yo así. Me dice “¿por qué no quieres comer?” digo “yo no como por el motivo de que vengo dejando tres hijos y una madre” y le digo “y ¿tú sabes lo que eso duele?” K7 Y: y obvio me: me detuvieron ahí. En: inmigración. Entonce:s me pusieron y todo eso. Me hicieron entrevista. Me dijeron que sí. Me dicen “¿tú por qué estás aquí?” digo “yo vengo de invitada” traje mi carnet de mi trabajo de allá. Entonces digo “yo tengo mi trabajo, yo vengo de vacaciones nada más” porque eso me dijeron que diga. Entonces me dice “¡ah! Tú vienes de vacaciones” y les digo “sí”. Pero me dio un ataque de: (.) de risa. Me dio un ataque pero ¡uh! Es que yo miraba a todo dios y me reía. Entonces ellos me quedaban mirando y me decían “¿de qué te ríes?” digo “es que no depende ya de mí” les digo “se me sale la risa” entonces bueno y así. Me dice “anda siéntate”. Me fui a sentar. Llamaron a otra gente. K8 Yo le digo “bueno” y: me reía. Cuando llegué a: que me poncharan, me quedó mirando el policía y yo me le reía. Y me dice “¿por qué te ríes?” y digo “yo no sé por qué me río” y la otra le dice “es que le ha dado nervios de risa, creo, a ella” dice “déjala, no más pónchale el ese y ya está” y me ponchó y el policía a mí me dice “te puedes ir de donde tú seas, pero siempre dicen aquí que vienen de vacaciones, pero no vienen de vacaciones, pero te deseo mu:cha suerte” y yo riéndome, le digo “muchas gracias” le digo así “que la deseo bastante” y me fui. Una vez en destino, y de nuevo pudiendo hacer uso de la red de apoyo comienza a vivir con sus sobrinas, aunque los problemas de convivencia no tardan en aparecer llevándola poco a poco a la pérdida de dicha red. Sobre esa época comienza a trabajar, también, en servicio doméstico con una familia que la apoya para realizar la reagrupación de sus hijos. Situación que se produce de forma escalonada: 114 K9 Cuando ella me dice “siéntate” y: tenía un papel con letras ahí. Y entonce:s era un papel de que yo le firmara de cuánto ella me iba a prestar. Entonces ella me dijo “¿cuánto necesitas tú para: para traer a tu hija?” “¿a mi hija?” le digo “de unos 2000 a 3000 euros” le digo “porque tiene que sacarle todos los docume:ntos, todo y allá es todo plata. Y para que le den rápido hay que pasar dinero en mano” y me dice “dinero en mano ¿qué es eso?” “dinero en mano, por ejemplo, si yo quiero un papel rápido tengo que pagarle un poquito más a la persona que está trasmitiendo el papel, entonces para que no se dé cuenta la gente, yo me pongo el dinero en la mano y él me da la mano y entonces coge la mano así y coge el dinero. Eso es dinero en mano.” Me dice “¡ah! Ya” me dice “bueno” me dice “bueno yo te voy a prestar el dinero” me dice “soy yo la que voy a pedir a: soy yo la que voy a pedir a tu hija y la carta de invitación ya está aquí y mañana ya te doy el dinero para que tú cojas y no sé cómo vas a hacer para enviar el dinero.” K10 entonces ya me dijeron cuando ella llegaba y yo fui a recogerla con mi jefa. Pero mi hija se echó a llorar. Y: y: nos echamos a llorar. Entonces mi jefa dice “¿y ahora qué pasó?” dijo me jefa. Y entonces mi hija le dijo “¿por qué no se trajo a mis dos hermanitos? Que ahorita ellos se quedan allá desamparados. Ya yo ya no los puedo defender de que los tratan mal allá.” Entonces dice “bueno” dice “el día lunes, hablamos de nuevo Karla” Y así fue, fue el día lunes, esto, me hizo firmar otro papel y ahí me: bueno yo al: con ella me quedé endeudada con 6000 euros. 6000 euros. K11 Bueno, ellos pidiendo por un lado ropa para uno. Y yo por el otro lado. Y mi: mi yo tenía la deuda que pagarle a mi jefa y en esa época se ganaban 600 euros. Como yo no pagaba luz, gas, nada, ni comida. Bueno la comida sí. Daba, pero: mi: pero ahí en las otras cosas no. No se pagaba piso. Entonces ahí mi sobrina dijo así: yo le hablé a mi jefa. Dice “yo tengo una maleta que voy a regalar de ropa. De la niña.” Dice “esta ropa le queda a tu niña, porque la de Carlos ya tiene 11 años y tu niño va a cumplir 7 años. No le queda”. Entocne:s dice y me fueron a dejar con maleta y todo acá. Bueno y yo ahí búscale ropa al niño, búscale ropa al niño. Me daban aquí, me daban por allá, hasta que mis niños tuvieron ropa y zapatos y todo eso. Hasta que: bueno y yo: mi jefa me descontaba (.) 300, 400 me descontaba ella y yo me quedaba solamente con 200 ¿me entiendes? Entonces y así y como yo tenía un cuadro. Un cuadro quiere decir cadena de dinero. Que: ya te lo comenté cómo era. Era de: de: de era de 2000. Porque era dos números que yo tenía. Que uno lo cogí por enero y el otro lo lo cogí por por julio. Lo cogí. Y entonces bueno, cuando cogí mis 1000 euros y como ya iba pagando yo con mi sueldo también iban descontando y entonces iban apuntando y todo eso. Entonces ya me faltaba poquito para: cancelar los 6000 euros que yo tenía. K12 Entonce:s eso es un poquito que a mí me llega y me duele ¿me entiendes? Que se comporten de esa manera. Y esa es la desilusión que yo tengo de quererme ir. Que aquí uno no cuenta. Teniendo familia y que yo diga “no tengo” cuando sí. Tengo dos sobrinas ¿ya? Entonce:s por eso. (.) Y yo te digo, puedo estar con hambre pero yo no les voy a tocar las puertas para comer. No. Yo no. Yo no les puedo ir a decir “mira: Eliana: ¿tienes una cebolla? ¿tienes un pimiento? O préstame 20 euros para:” no. Ya no. Prefiero aguantármelas. Ver qué tengo por ahí. Me han dado eso de la Cruz Roja. Me han dado lentejas, garbanzos, tengo ahí: así sean de cinco meses, un año, pero las tengo. Aunque sea saco y se las hago a ellas. Aquí sí molesto es a: Sevilla Acoge. Han sido varios los empleos que ha tenido desde que reside en España, aunque todos relacionados con el servicio doméstico y las tareas de limpieza. En los inicios de su andadura laboral, el conocimiento del funcionamiento del sistema de ayudas y prestaciones por desempleo llega de la mano de entidades sociales. Sin embargo, ese apoyo institucional parece fallar también en momentos de necesidad: K13 Y: ahí ya comencé a trabajar como te iba diciendo. Y: la vida me sigue golpeando. Y: fui al: al ¿cómo es que se llama? A la Cruz Roja. Ahí me entero de que hay un paro. Un paro. Hay. Entonces la asistenta que me atiende 115 a mí, ella me dijo que si no me pegaba con la carpeta (.) por respeto, porque o si no me hubiera pegado con la capeta. Y mira yo fui: y ella me dijo que llevara todos estos papeles. Entonces yo llevé to:dos los contratos míos que yo había tenido en todas las empresas y me dijo que me presentara a la Seguridad Social. Me presenté a la Seguridad Social, me dijeron y yo iba a coger (.) te digo que cogí como: 800 euros. 800 euros que yo: no sabía por qué me estaban dando los 800 euros esos. Entonces yo le pregunté “¿y por qué?” me dice la chica de ahí de la Seguridad Social y me explicó. Me dice “esto es de todos los tiempos que tú has estado ahí trabajando.” Me dice “tú: cuando tú trabajes en casa, tú no tienes derecho a paro, pero cuando tú trabajas en una empresa, tú tienes derecho a paro. Cada vez que tú trabajes en una empresa y te despidan, tú tienes que venir aquí.” Le digo “pero yo pregunté” “no, tú no tienes por qué preguntar a gente de afuera, tú tienes que venir aquí. Aquí te vamos a decir todo lo que tú sabes. Todo lo que quieres saber tú.” Me dice “hay amigas a veces buenas, hay amigas que no quieren el bien para ti y hay amigas que de verdad te ayudan, pero (.) aquí tienes que venir.” Entonces desde ahí yo estoy yendo siempre allí. Cada vez que no tengo yo voy allá (risa), pero te digo de: durante yo he trabajado: nunca he pedido ayuda a nadie. A nadie. A ninguna institución. A ninguna. Siempre con el sudor de mi trabajo he sacado adelante a mis hijos, les he dado de comer, he pagado piso, todo eso. Yo he sido una persona de que: ahora que de verdad (.) lo necesito, conozco lugares, pero cuando voy a lugares (.) porque en realidad (.) lo necesito, (.) me han cerrado las puertas. A lo largo de los años de residencia, la familia de Karla ha aumentado en dos miembros (una hija y una nieta) pudiendo establecer comparaciones entre distintos estilos de crianza. Además, a través de varias situaciones comparte las consecuencias de afrontar su maternidad en solitario y el condicionamiento que esto supone para el retorno: K14 Bueno cuando ya terminé gracias a Dios las oficinas mías y las oficinas que me dio mi jefe me fui al hospital. Y cuando el doctor me dice “pues mírate que ya estás, así que ve a la casa” y me dice “¿Y tú con quién andas?” digo “yo ando trabajando, estoy trepada en una moto” y el doctor dice “¡chiquilla! ¿qué haces tú?” yo digo “es que estoy trabajando, que después no tengo para comprarle a mi niña las cosas”, me dice “¿y tú marido?” digo “yo no tengo marido”. Entonces me dice “pero es que tú no debes hacer eso, porque tú puedes caer y: y ya tu: tu criatura ya está por salir y todo eso.” Me dice “bueno ¿y ahorita en qué te vas?” “en la moto a mi casa, porque yo tengo que dejarme la moto parkiada para yo poderme entrar en casa” me dice “¡hay que ver el riesgo en el que te pones tú!” me dice “¿no puedes llamar a tu?” “no, es que nadie sabe conducir moto, entonces tengo que llevarla yo, pero ya regreso”, me dice “bueno, vete a ducharte y ven porque ya vas a parir”. K15 Y yo le digo “y tú tienes que ser responsable. Porque tú sabes lo que es abrirse de patas. Y las consecuencias que vienen.” Le dije así. Yo le hablé a lo ecuatoriano. Yo a mis hijos le hablo a lo ecuatoriano. Yo a mis hijos no les hablo a lo español. Yo le hablo lo bueno, lo malo, e:h si tengo que insultarles, les insulto, si tengo que darles un manotón, le doy sus manotones. Que: aquí mis hijos han venido con la ley de allá. Digo “no crean que porque ustedes están aquí, ustedes van a hacer y deshacer. No ¿y que me van a pisar a mí? A mí nadie me pisa. Porque ni marido tengo para que me pise. Y mucho menos me van a pisar ustedes.” Entonce:s y así. Entonces, yo me di cuenta que aquí la ley, le dan favores a los niños. Por eso es que hay niños malcriados aquí. K16 Y eso no debe de ser así ¿cómo va a ser que mis hijos van a la escuela y llegan a la casa y yo los recibo con comida y que mis hijos me vengan y me digan “mamá, si tú me pegas, yo te demando”. (.) No. A mí no. A mí no me va a decir eso. Y yo lo castigué bien fuerte. Y gracias a esa castigada que les di, mis hijos yo hasta aquí gracias a Dios no tengo ningún problema con ellos. Yo me he sabido amarrar bien, como decimos en nuestro país, amarrar bien los calzones. Y a mí ellos me respetan. Yo no sé lo que es que me llame la policía “que hijo mira, que tu hija esto” no. Mis hijos son como son. Y a mis hijos les digo “se arropan hasta donde la cobija les llegue, mientras ustedes confórmense con lo que yo les doy. Un techo. Y comida. Suficiente. Y lo: material, que venga como pueda.” Eso es lo que yo les he inculcado a mis hijos. Y ves, yo no tengo problema con mis hijos sobre esas cosas. Yo mis hijos, mis hijos no son de que: que: ya vienen los reyes que quieren una Play, que ya viene y ya quiere un móvil, que mira que ahora vino la Play 3. No, no, no, no. K17 Entonces, ellos saben el problema que yo tengo que yo: soy sola. Tengo que sacármelas yo sola. Entonce.s ellos me entienden y gracias a Dios y a mi madre que me los supo también enderezar un poquito mientras yo no estuve allá, yo no tengo problema. 116 K18 Entonces si yo me los traje es porque quería que estén conmigo y ahora yo coger, irme y dejarlos aquí es que no se ve muy bien ¿me entiendes? Sí quisiera irme a pasarme unos tres meses o cuatro meses para ¿cómo decir? Para relajarme. Y entonces imagínate. Quisiera: quitarme este estrés, esta de. Pagar piso, de pagar luz, pagar gas, Dios mío lindo, ya viene el mes y todo eso y es un rollo. Entonces ya quisiera irme a desestresarme. A olvidarme. De las cosas que pasan aquí, pero: las fechas que puedo irme unos tres días en junio, julio y agosto. Porque: septiembre ya vienen las clases y no quisiera que mis hijas pierdan la: de estudiar por llevármela tres meses para allá. Y eso. Son cosas aquí. Pero yo no: no, no, no. Sí quisiera volver allá. Me aburro estar aquí encerrada. Porque hay veces que se van mis hijos y: yo me quedo sola. Por último, relata algunos episodios de racismo explícito tanto entre los vecinos (aunque no con todos) como en el trabajo. Y para finalizar reflexiona sobre las consecuencias y los cambios que han acompañado su proceso migratorio: K19 Aquí por ejemplo, aquí hay 3, aquí. Pero no me he dejado de ellos ¿sabes qué hacen? Me le echan líquido fuerte para que mis perros se mueran. Pero ellos no saben que al tirar eso, eso entra hasta acá y pueden joderme a las dos chiquitas. Y yo ya les advertí que en la otra los demando. Llamo a la policía y los demando. Porque ellos creen que porque yo soy extranjera yo no tengo papeles. Y yo sí tengo papeles. Yo ya tengo la permanente. Y ya metí al: ya metí para la nacionalidad. Entonces ellos creen que: me han gritado, me han dicho cosa:s, pero: yo ya: ¡que mis hijos sí te digo! Que mis hijos si les dicen una grosería, mis hijos lo que hacen es que se retiran y les cierran la puerta. Que no: se ponen a pico, pico. Yo también hago lo mismo. Pero cuando ya me tocan ya: (.) por ejemplo como me han tocado echando líquido a joder a mis perros, es que ya las he mandado a rodar. Ahí sí he usado para que me entiendan, la lengua española. Ahí sí la uso. Ahí sí me entienden. Porque si les insulto con mi lenguaje de Ecuador, no me van a entender, pero para que me entiendan, les he insultado como insultan ustedes aquí. Ahí sí. Ahí sí. Me tocan algo mío y ahí sí que: yo brinco. Pero si no se meten conmigo, mira, yo paso. K20 Así que: yo de todo he encontrado aquí. De todo, de todo, de todo. Buenos, malos, hipócritas. Por ejemplo en el PACA, toda la gente era hipócrita. Toda, toda. Me dijeron: entre ellas se hablaban y me decían la Machupichu. Yo la quise coger y: entré le dije “¡qué ignorante! No saben lo que es Machupichu. Porque yo:”, les digo, “yo no soy de Perú. Es una ignorante. Es una: es una: ignorante” yo dije así. Pero la quise coger ¿eh? Le quise darle su: su cate quieto. Yo de buenas soy buena, pero cuando a mí me tocan, me tocan. K21 Yo te digo que: discúlpame si te ofende o alguien que escuche esto se ofenda, yo te digo una cosa (3) que la ropa que yo uso aquí no es como la ropa que yo usaba allá. Mi ropa de allá era mejor que la aquí. Yo era una niña que: decía “papá quiero esto” papá al otro día ya estaba ahí. Yo era de vestirme bien. (.) Yo tenía todo. (.) ¿Me entiendes? Pero ahora que estoy aquí, he ganado dinero, yo no me he creído ni más ni menos. Yo soy la misma. Yo cuando fui a recibir mis documentos y mi visado fui a Ecuador y a mí la gente me notó igual. Es que yo: ni el habla tengo de aquí. Yo no te hablo como españoles. Yo tengo mi habla. Sí me confunden con colombiana. A mí me confunden bastante porque dicen que tengo el modo de hablar de colombiana. Pero yo no soy colombiana. Yo soy ecuatoriana. Y yo no estoy con el va:le, qui:llo, que no. Que yo te hablo a: a lo mío. Yo sé de dónde vengo. Yo no tengo porqué de decir aquí ¡a:y! hacerme la que tengo y la que esto. No. Yo soy la misma. Sí he madurado. Y he aprendido muchas cosas. Sí. Eso sí he hecho. Pero mi forma de ser, no. K22 Así que: me vine fue por ese motivo, por maltrato y por todo eso. Y: aquí me ha golpeado la vida, he caído, me he levantado y he salido adelante. Yo me quedo aguantando y digo bueno me saldrá algo. Que no soy de las personas que me caigo. Sino que soy de las personas que digo bueno ya pasaremos. Y estoy en eso. Y ya está. Eso es ¡cómo decir? Mi vida desde que yo: allá y acá y ya está. A modo de síntesis, recogemos los temas que aparecen en la narración de Karla. Entre ellos podemos destacar por un lado los que se refieren a la situación de violencia vivida 117 en su relación sentimental, que le lleva a decidir migrar y por otro lado, los temas que se refieren a la experiencia de migración en sí misma. En relación al primero describe el afrontamiento a la situación, primero escapando y después migrando, y la pérdida del hogar como consecuencia. Por otro lado, en relación al segundo de los temas aparecen destacados el paso por aduanas, la reagrupación de los hijos, el endeudamiento a consecuencia de esto último, la pérdida de la red y la posibilidad de contar con apoyo institucional, el afrontamiento de la maternidad en solitario, el retorno y el racismo. 2. Segundo nivel de análisis: Escenarios culturales y actores Como en los casos anteriores, en este apartado presentamos la información anterior organizada en cuanto a los temas que aparecen en cada sección de entrevista, los escenarios de actividad en los que participa y los actores protagonistas de los mismos tal como recoge la tabla 6. Los discursos, posiciones e intersecciones serán objeto de análisis en un momento posterior. Tabla 6 Temas, escenarios y actores de la narración de Karla Sección Temas Escenarios Actores K1 Situación económica Inicio de familia propia Familiar Padres Dios Hija Hijos Pareja Karla K2 Relación de maltrato Familiar Suegra Cuñada Padres Pareja Dios Karla K3 Infidelidad y fin de la relación Familiar Pareja Una mujer Karla K4 Denuncia Pérdida del hogar al escaparse Familiar Legislativo-Nacional Entrevista Policía Suegra Hijos Madre Pareja Karla Entrevistadora K5 Episodios de violencia en plena calle Contacto con la red migratoria Familiar Social-Nacional Amigos Pareja 118 Migratorio Entrevista Sobrina Hijos Madre Karla Entrevistadora K6 Despedida y vuelo Familiar Social-Nacional Migratorio Hermana Hijos Azafatas Muchacho Karla K7 Detención en inmigración Legislativo-Nacional Migratorio Policías Otra gente Karla K8 Sellado del pasaporte Legislativo-Nacional Migratorio Policía Hombre Policía Mujer Karla K9 Inicio reagrupación con los hijos Laboral Migratorio Familiar Legislativo - Nacional Jefa Hija Karla K10 Recepción de la hija mayor Segunda reagrupación Familiar Migratorio Legislativo – Nacional Jefa Hija Mayor Hijo Hija menor Karla K11 Consecuencias del endeudamiento Afrontamiento Laboral Familiar Económico Entrevista Hijos Jefa Sobrina Karla Entrevistadora K12 Pérdida de la red Familiar Migratorio Institucional Entrevista Sobrinas Cruz Roja Sevilla Acoge Karla Entrevistadora K13 Descubrimiento de prestaciones Negación de ayuda institucional Institucional Entrevista Cruz Roja Asistente Seguridad Social Hijos Karla Entrevistadora K14 Parto Sanitario Laboral Familiar Dios Jefe Doctor Hija Karla K15 Embarazo hija Mayor Estilo de crianza Familiar Migratorio Entrevista Hija Mayor Hijos Niños (genéricos) Karla Entrevistadora K16 Estilo de crianza Familiar Legislativo Entrevista Hijos Dios Policía Karla Entrevistadora K17 Maternidad en solitario Familiar Migratorio Hijos Dios Madre Karla K18 Retorno: estrés y soledad Familiar Migratorio Educativo Social-Nacional Entrevista Hijos Karla Entrevistadora K19 Xenofobia explícita Comunitario Familiar Legislativo-Nacional Vecinos Perros Hijos 119 Entrevista Policía Karla Entrevistadora K20 Xenofobia explícita Laboral Migratorio Compañeras Karla K21 Cambios y transformaciones debidos a la migración Migratorio-Nacional Familiar Social Entrevista Alguien (inespecífico) Padre Gente de Ecuador Karla Entrevistadora K22 Evaluación de la migración Migratorio Entrevista Karla Entrevistadora Como ya sabemos, en este apartado agruparemos los contextos que Karla utiliza en su narración como referencia. Estos contexto, remiten a escenarios culturales con sus propias normas y que a su vez interseccionan entre sí. Una vez más, tratamos de ordenarlos en función de la participación más o menos directa de Karla en cada uno de ellos. Escenario familiar. Al igual que los casos anteriores, el escenario familiar está muy presente en el caso de Karla. Sin embargo, aunque aparecen referencias a la madre, al padre y a una hermana, los actores que ocupan un lugar central en la narración de Karla son sus tres hijos y las sobrinas gracias a las cuales consiguió establecerse en España. Se trata de un escenario de participación directa que se atiene tanto a normas tácitas como explícitas sobre cómo debe ser a relación entre sus miembros, además de tener una gran relevancia para articular todo su relato. Dentro de este escenario incluiremos las referencias al escenario educativo debido a que aparece tan solo en relación a los estudios de la hija menor y la nieta. También aparecen algunas referencias a Dios que nos podría hacer pensar en un escenario espiritual al igual que en el caso de Ana Lucía, sin embargo lo consideramos como parte del escenario familiar debido a que la influencia se restringe a ese ámbito. Escenario laboral. Este escenario también ocupa un lugar importante dentro de la narración de Karla, sin embargo a diferencia de los casos anteriores, el escenario no aparece tan relacionado con la explotación aunque sí con la xenofobia. De hecho, es este escenario el que permite la posibilidad de reagrupar a los hijos gracias al apoyo de una de las 120 empleadoras. De nuevo, se trata de un escenario de participación directa, regulado por el contrato que se establece entre ella y cada uno de sus empleadores siendo estos los actores principales del escenario. Escenario comunitario. Aquí se recogen específicamente las interacciones con vecinos y vecinas. Podría considerarse como una especificación del escenario social centrada en la convivencia cotidiana. Dicha convivencia no está regulada por normativa explícita, aunque sí refleja cómo se entienden las relaciones sociales para cada participante y quién debe pertenecer o no a la comunidad. Este escenario es relevante en cuanto a que es el principal foco en el que se genera violencia xenófoba llegando incluso a la agresión física y verbal. Como actores centrales del escenario aparecen ella y sus hijos por un lado y diferentes vecinos por otro entre los que podemos encontrar personas con las que tiene conflicto y personas con las que no. Escenario sanitario. En este escenario se sitúa su paso por el hospital para dar a luz, es decir, se trata de un escenario de acción específica y participación directa. Además se trata de un escenario con roles muy marcados y aunque se entiende que en el escenario participan más actores puesto que se trata de un hospital, solo se hace referencia al médico y a la propia Karla. Como veremos en el caso siguiente en el que se desarrolla un poco más el tema, este escenario se regula por normativa legislativa que fue objeto de controversia social hace unos años en cuanto a quién tenía derecho de acceso al sistema sanitario. Escenario de apoyo institucional. Este escenario lo componen distintas entidades que ha prestado apoyo a Karla a lo largo de su experiencia migratoria. Entre ellos encontramos la Fundación Sevilla Acoge, la Cruz Roja y la Seguridad Social, que aunque no se trate de una ONG cumple una función de protección y ayuda en este caso. La interacción en este escenario no se realiza directamente sino que está mediado por la participación de asistentes, técnicos y trabajadores sociales. En cada escenario concreto, es decir, en cada 121 entidad concreta la relación se regula de forma diferente aunque siempre atendiendo a que alguien (en este caso Karla) se dirige a ellas en busca de algún tipo de ayuda para afrontar las dificultades económicas. Escenario social-nacional. Dentro de este escenario aparecen interacciones marcadas por un lado por la poca cercanía con las personas con las que Karla interactúa (como puede ser las azafatas del vuelo) y/o por hacer referencia a grupos nacionales de pertenencia (ecuatorianos y españoles. Al igual que sucede con el escenario legislativo se encuentra solapado con el escenario nacional, dándonos a entender que en su experiencia existen elementos diferenciadores en su funcionamiento a nivel grupal. Escenario legislativo-nacional. Al igual que el anterior aparece un solapamiento con el escenario nacional del que aparece acompañado prácticamente en todas las escenas en las que tiene presencia. Principalmente se refiere al marco legislativo español, que es el que delimita su experiencia migratoria. Fuera de ese ámbito tiene presencia tan solo en el momento de denunciar la situación de violencia que vive dentro de su pareja refiriéndose en ese caso al marco legislativo ecuatoriano y al momento de la reagrupación familiar. Como actores dentro de este escenario aparece la policía a ambos lados del Atlántico y el Estado de forma indirecta a través de la normativa. Escenario económico. En esta ocasión aparece como un escenario muy difuso y con poca presencia salvo para hablar del endeudamiento que supuso para ella la reagrupación familiar. Ello nos hace pensar en la convergencia interseccional de los escenarios familiar, laboral y legilativo-nacional, cuestión que será abordada en el apartado siguiente. No cuenta con actores específicos. Escenario migratorio. Como sucedió en los casos de Ana Lucía y Martha, el escenario migratorio puede considerarse como un macro escenario que engloba a los anteriores y toma sentido la experiencia al completo. Al igual que el escenario económico no cuenta con actores 128 Porque vio a los niños y no me vio a mí”). De hecho, la pérdida de la red de apoyo aparece al menos en el caso de Karla como motivador para el regreso poniendo en cuestión a las sobrinas mediante el discurso sobre familia (K12: “Entonce:s eso es un poquito que a mí me llega y me duele ¿me entiendes? Que se comporten de esa manera. Y esa es la desilusión que yo tengo de quererme ir. Que aquí uno no cuenta. Teniendo familia y que yo diga “no tengo” cuando sí. Tengo dos sobrinas ¿ya? Entonce:s por eso. (.) Y yo te digo, puedo estar con hambre pero yo no les voy a tocar las puertas para comer. No. Yo no. Yo no les puedo ir a decir “mira: Eliana: ¿tienes una cebolla? ¿tienes un pimiento? O préstame 20 euros para:” no. Ya no. Prefiero aguantármelas.”). En este sentido, el escenario familia, económico y migratorio entran en interacción generando una situación de exclusión con consecuencias materiales y sociales que de nuevo acompaña a la idea de retorno (K18: “Sí quisiera irme a pasarme unos tres meses o cuatro meses para ¿cómo decir? Para relajarme. Y entonces imagínate. Quisiera: quitarme este estrés, esta de. Pagar piso, de pagar luz, pagar gas, Dios mío lindo, ya viene el mes y todo eso y es un rollo. Entonces ya quisiera irme a desestresarme. A olvidarme. De las cosas que pasan aquí, pero: Pero yo no: no, no, no. Sí quisiera volver allá. Me aburro estar aquí encerrada. Porque hay veces que se van mis hijos y: yo me quedo sola”). Para contrarrestar a situación de exclusión, que se construye junto con la idea de que pedir ayudar es molestar, aparecen entidades sociales que manejan un discurso principalmente asistencialista (K12: “Ver qué tengo por ahí. Me han dado eso de la Cruz Roja. Me han dado lentejas, garbanzos, tengo ahí: así sean de cinco meses, un año, pero las tengo. Aunque sea saco y se las hago a ellas. Aquí sí molesto es a: Sevilla Acoge”). Y otras desde una perspectiva institucionalista en la que es la persona que tiene la necesidad la que debe acudir en busca de ayuda en vez de acercarse a esta realidad (K13: “Entonces la asistenta que me atiende a mí, ella me dijo que si no me pegaba con la carpeta (.) por respeto, porque o si no me hubiera pegado con la capeta. Y mira yo fui: y ella me dijo que llevara todos estos papeles. Entonces yo llevé to:dos los contratos míos que yo había tenido en todas las empresas y me dijo que me presentara a la Seguridad Social. Me presenté a la Seguridad Social, me dijeron y yo iba a coger (.) te digo que cogí como: 800 euros.”, “Entonces yo le pregunté “¿y por qué?” me dice la chica de ahí de la Seguridad Social y me explicó. Me dice “esto es de todos los tiempos que tú has estado ahí trabajando.” Me dice “tú: cuando tú trabajes en casa, tú no tienes derecho a paro, pero cuando tú trabajas en una empresa, tú tienes derecho a paro. Cada vez que tú trabajes en una empresa y te despidan, tú tienes que venir aquí.””). De esta forma interseccionan el escenario de apoyo institucional y el escenario migratorio hacia una desprotección de las personas migrantes que no necesariamente tiene por qué conocer los recursos a su alcance (K13: “Y: la vida me sigue golpeando. Y: fui al: al ¿cómo es que se llama? A la Cruz Roja. Ahí me entero de que hay un paro. Un paro.”, “800 euros que yo: no sabía por qué me estaban dando los 800 euros esos.”, “Le digo “pero yo pregunté” “no, tú no tienes por qué preguntar a gente de afuera, tú tienes que venir aquí. Aquí te vamos a decir todo lo que tú sabes. Todo lo que quieres saber 129 tú.” Me dice “hay amigas a veces buenas, hay amigas que no quieren el bien para ti y hay amigas que de verdad te ayudan, pero (.) aquí tienes que venir.””). Además, vuelve a aparecer el discurso sobre maternidad interseccionando con el anterior e cuanto a la responsabilidad de la madre de cubrir las necesidades de sus hijos, en este caso incluso en condiciones precarias debido a la pérdida de red de apoyo no solo familiar sino también institucional (K13: “yo he trabajado: nunca he pedido ayuda a nadie. A nadie. A ninguna institución. A ninguna. Siempre con el sudor de mi trabajo he sacado adelante a mis hijos, les he dado de comer, he pagado piso, todo eso. Yo he sido una persona de que: ahora que de verdad (.) lo necesito, conozco lugares, pero cuando voy a lugares (.) porque en realidad (.) lo necesito, (.) me han cerrado las puertas”, K18: “Entonces si yo me los traje es porque quería que estén conmigo y ahora yo coger, irme y dejarlos aquí es que no se ve muy bien ¿me entiendes?”). Por último, otro aspecto sobre la importancia de las redes en la migración nos lo aporta la intersección de los escenarios familiar, laboral y legislativo-nacional dentro de ese macro escenario que hemos llamado migratorio. En este sentido aparece la voz de una de las empleadoras en la negociación sobre cómo gestionar la reagrupación familiar, facilitando el proceso no solo como legitimadores según la normativa (voz del escenario legislativonacional español) mediante la carta de invitación sino también mediante el apoyo económico (K9: “me dice “bueno yo te voy a prestar el dinero” me dice “soy yo la que voy a pedir a: soy yo la que voy a pedir a tu hija y la carta de invitación ya está aquí y mañana ya te doy el dinero para que tú cojas y no sé cómo vas a hacer para enviar el dinero.””). Aparece también una voz perteneciente al escenario legislativo-nacional ecuatoriano que explica la necesidad de invertir una suma importante de dinero (K9: “Entonces ella me dijo “¿cuánto necesitas tú para: para traer a tu hija?” “¿a mi hija?” le digo “de unos 2000 a 3000 euros” le digo “porque tiene que sacarle todos los docume:ntos, todo y allá es todo plata. Y para que le den rápido hay que pasar dinero en mano” y me dice “dinero en mano ¿qué es eso?” “dinero en mano, por ejemplo, si yo quiero un papel rápido tengo que pagarle un poquito más a la persona que está trasmitiendo el papel, entonces para que no se dé cuenta la gente, yo me pongo el dinero en la mano y él me da la mano y entonces coge la mano así y coge el dinero. Eso es dinero en mano.””). La voz de la empleadora surge revelando un desequilibrio de poder entre ella y Karla centrado en el capital. Aunque se muestra como una voz de ayuda, la deuda generada y el modo en el que después se recupera lo prestado gestionado mediante la firma de un documento (K9: “Cuando ella me dice “siéntate” y: tenía un papel con letras ahí. Y entonce:s era un papel de que yo le firmara de cuánto ella me iba a prestar”), coloca 130 a Karla en una situación con poco margen para reestablecer su vida familiar (K11: “yo tenía la deuda que pagarle a mi jefa y en esa época se ganaban 600 euros”, “mi jefa me descontaba (.) 300, 400 me descontaba ella y yo me quedaba solamente con 200 ¿me entiendes?”). Como también vemos, la hija mayor es la primera en ser reagrupada y gracias a su testimonio sobre la situación en la que los otros dos hijos quedaron en origen (K10: “entonces ya me dijeron cuando ella llegaba y yo fui a recogerla con mi jefa. Pero mi hija se echó a llorar. Y: y: nos echamos a llorar. Entonces mi jefa dice “¿y ahora qué pasó?” dijo me jefa. Y entonces mi hija le dijo “¿por qué no se trajo a mis dos hermanitos? Que ahorita ellos se quedan allá desamparados. Ya yo ya no los puedo defender de que los tratan mal allá.””), Karla decide iniciar de nuevo el proceso contando también en esta ocasión con la ayuda de su empleadora y generando por tanto más deuda (K10: “Entonces dice “bueno” dice “el día lunes, hablamos de nuevo Karla” Y así fue, fue el día lunes, esto, me hizo firmar otro papel y ahí me: bueno yo al: con ella me quedé endeudada con 6000 euros. 6000 euros”). Para hacer frente a la deuda y a la nueva situación económica que se le plantea una vez que están aquí los hijos, Karla cuenta con tres recursos principales que pueden relacionarse con las redes de apoyo. Por un lado la sobrina, antes de perder la relación con ella (K11: “Como yo no pagaba luz, gas, nada, ni comida. Bueno la comida sí. Daba, pero: mi: pero ahí en las otras cosas no. No se pagaba piso. Entonces ahí mi sobrina”), por otro lado la empleadora (K11: “yo le hablé a mi jefa. Dice “yo tengo una maleta que voy a regalar de ropa. De la niña.” Dice “esta ropa le queda a tu niña, porque la de Carlos ya tiene 11 años y tu niño va a cumplir 7 años. No le queda”. Entocne:s dice y me fueron a dejar con maleta y todo acá. Bueno y yo ahí búscale ropa al niño, búscale ropa al niño. Me daban aquí, me daban por allá, hasta que mis niños tuvieron ropa y zapatos y todo eso”) y por último, un sistema colectivo e informal de apoyo económico mediante la inversión de una parte de capital (K11: “Entonces y así y como yo tenía un cuadro. Un cuadro quiere decir cadena de dinero. Que: ya te lo comenté cómo era. Era de: de: de era de 2000. Porque era dos números que yo tenía. Que uno lo cogí por enero y el otro lo lo cogí por por julio. Lo cogí. Y entonces bueno, cuando cogí mis 1000 euros y como ya iba pagando yo con mi sueldo también iban descontando y entonces iban apuntando y todo eso. Entonces ya me faltaba poquito para: cancelar los 6000 euros que yo tenía”). c. La diferencia cultural, la cuestión nacional y la xenofobia a distintos niveles. En este apartado recogemos algunos elementos que aparecen en la narración de Karla que apoyarían un discurso sobre la diferencia cultural. La nación, que aunque aparece como dos construcciones ancladas en la geografía física (aquí y allí), en la narración de Karla 131 no apela al conjunto de escenarios en los que ella participa. En primer lugar, como ya hemos comentado en el apartado en el que hablábamos sobre el discurso sobre la familia y la crianza, aparecen dos modelos sustentados en voces genéricas del escenario social-nacional. Y en un segundo momento también hemos visto cómo se apela a esa construcción nacional al hablar del sistema burocrático (escenario legislativo-nacional) en el proceso de reagrupación. Esa diferencia se construye a su vez mediante la comparación a nivel material aunque se apela a una permanencia trans-escenario y al afrontamiento como recurso personal a las dificultades que han supuesto para ella la migración, entre ellas el endeudamiento económico y la pérdida de red familiar (K1: “Yo en mi país vivía bien”, K12: “Y esa es la desilusión que yo tengo de quererme ir. Que aquí uno no cuenta”, K21: “Yo te digo que: discúlpame si te ofende o alguien que escuche esto se ofenda, yo te digo una cosa (3) que la ropa que yo uso aquí no es como la ropa que yo usaba allá. Mi ropa de allá era mejor que la aquí. Yo era una niña que: decía “papá quiero esto” papá al otro día ya estaba ahí. Yo era de vestirme bien. (.) Yo tenía todo. (.) ¿Me entiendes? Pero ahora que estoy aquí, he ganado dinero, yo no me he creído ni más ni menos. Yo soy la misma”, “Yo no tengo porqué de decir aquí ¡a:y! hacerme la que tengo y la que esto. No. Yo soy la misma. Sí he madurado. Y he aprendido muchas cosas. Sí. Eso sí he hecho. Pero mi forma de ser, no”, K22: “Así que: me vine fue por ese motivo, por maltrato y por todo eso. Y: aquí me ha golpeado la vida, he caído, me he levantado y he salido adelante. Yo me quedo aguantando y digo bueno me saldrá algo. Que no soy de las personas que me caigo. Sino que soy de las personas que digo bueno ya pasaremos. Y estoy en eso. Y ya está. Eso es ¡cómo decir? Mi vida desde que yo: allá y acá y ya está”). Por otro lado, el habla también resulta ser un elemento diferenciador en esa construcción del aquí y el allí, identificándose claramente con Ecuador al apelar al origen (K21: “Yo cuando fui a recibir mis documentos y mi visado fui a Ecuador y a mí la gente me notó igual. Es que yo: ni el habla tengo de aquí. Yo no te hablo como españoles. Yo tengo mi habla. Sí me confunden con colombiana. A mí me confunden bastante porque dicen que tengo el modo de hablar de colombiana. Pero yo no soy colombiana. Yo soy ecuatoriana. Y yo no estoy con el va:le, qui:llo, que no. Que yo te hablo a: a lo mío. Yo sé de dónde vengo”). El habla aparece como herramienta situada (Wertsch, 1993) cuando Karla demuestra su habilidad para apropiarse de la misma al utilizarla como recurso en un enfrentamiento verbal que mantiene con un vecinos españoles (K19: “Ahí sí he usado para que me entiendan, la lengua española. Ahí sí la uso. Ahí sí me entienden. Porque si les insulto con mi lenguaje de Ecuador, no me van a entender, pero para que me entiendan, les he insultado como insultan ustedes aquí.”). 132 A su vez, vemos como dialoga directamente con la voz de la entrevistadora que ella misma sitúa como española, es decir, la entrevista como escenario también ayuda a construir esa idea de grupo-nación (K19: “les he insultado como insultan ustedes aquí”, K21: “Yo te digo que: discúlpame si te ofende o alguien que escuche esto se ofenda, yo te digo una cosa”). El discurso de xenofobia, que también apareció en los casos anteriores de Ana Lucía y Martha, atraviesa una gran parte de la experiencia de Karla como migrante. Este discurso, que se soporta en varias voces pertenecientes a distintos escenarios, construye desde un primer momento esa idea de separación entre dos grupos: uno de pertenencia y otro de nopertenencia. En primer lugar, la sospecha de criminalidad recae sobre rasgos físicos que se consideran diferentes entre la población española y extranjera, como aparece de forma manifiesta mediante la voz de las azafatas como centinelas del cumplimiento de la ley y con capacidad para denunciar la situación irregular (K6: “Yo no quería comer. Pero ni agua, ni nada. Ya eso: eso: esas azafatas ya estaban pensando de que yo llevaba droga en el estómago. Que por eso que no quería comer. Entonces hasta que un muchacho me dice “oye ¿tú andas trayendo droga?” digo “¿tú qué estás loco?” le dije yo así. Me dice “¿por qué no quieres comer?” digo “yo no como por el motivo de que vengo dejando tres hijos y una madre” y le digo “y ¿tú sabes lo que eso duele?””). En segundo lugar, al cruzar la frontera internacional que implica el aeropuerto, supone un encuentro directo con las autoridades en materia de migración y un cuestionamiento sobre la legitimidad para la entrada al territorio basada en la normativa estatal. La voz de la policía es contestada mediante el uso de un recurso simbólico (el carnet de trabajo) que la sitúa fuera de la sospecha de entrada irregular, mostrando así capacidad de agencia para resistir en la negociación de significados como legitimada para entrar (K7: “Y: y obvio me: me detuvieron ahí. En: inmigración. Entonce:s me pusieron y todo eso. Me hicieron entrevista. Me dijeron que sí. Me dicen “¿tú por qué estás aquí?” digo “yo vengo de invitada” traje mi carnet de mi trabajo de allá. Entonces digo “yo tengo mi trabajo, yo vengo de vacaciones nada más” porque eso me dijeron que diga. Entonces me dice “¡ah! Tú vienes de vacaciones” y les digo “sí”.”, K8: “Cuando llegué a: que me poncharan, me quedó mirando el policía y yo me le reía. Y me dice “¿por qué te ríes?” y digo “yo no sé por qué me río” y la otra le dice “es que le ha dado nervios de risa, creo, a ella” dice “déjala, no más pónchale el ese y ya está” y me ponchó y el policía a mí me dice “te puedes ir de donde tú seas, pero siempre dicen aquí que vienen de vacaciones, pero no vienen de 133 vacaciones, pero te deseo mu:cha suerte” y yo riéndome, le digo “muchas gracias” le digo así “que la deseo bastante” y me fui.”). En tercer lugar, Karla narra como la convivencia cotidiana con los vecinos se ve dificultada por agresiones físicas y verbales (K19: “Aquí por ejemplo, aquí hay 3, aquí. Pero no me he dejado de ellos ¿sabes qué hacen? Me le echan líquido fuerte para que mis perros se mueran. Pero ellos no saben que al tirar eso, eso entra hasta acá y pueden joderme a las dos chiquitas”, “Que mis hijos si les dicen una grosería, mis hijos lo que hacen es que se retiran y les cierran la puerta. Que no: se ponen a pico, pico. Yo también hago lo mismo. Pero cuando ya me tocan ya: (.) por ejemplo como me han tocado echando líquido a joder a mis perros, es que ya las he mandado a rodar.”) y por la sensación de impunidad que sostiene el discurso xenófobo (K19: “Y yo ya les advertí que en la otra los demando. Llamo a la policía y los demando. Porque ellos creen que porque yo soy extranjera yo no tengo papeles. Y yo sí tengo papeles. Yo ya tengo la permanente. Y ya metí al: ya metí para la nacionalidad. Entonces ellos creen que: me han gritado, me han dicho cosa:s”). El reconocimiento legal aparece aquí como indicador de la legitimidad como ciudadana, es decir, como dispositivo para tener voz y denunciar la situación ante las fuerzas de seguridad. Por último, en la narración de Karla también surgen, desde el escenario laboral, las voces de algunas compañeras que apelan a una construcción de la inmigración latinoamericana mediado por el discurso xenófobo muy presente en los medios 8 (K20: “Por ejemplo en el PACA, toda la gente era hipócrita. Toda, toda. Me dijeron: entre ellas se hablaban y me decían la Machupichu. Yo la quise coger y: entré le dije “¡qué ignorante! No saben lo que es Machupichu. Porque yo:”, les digo, “yo no soy de Perú. Es una ignorante. Es una: es una: ignorante” yo dije así. Pero la quise coger ¿eh? Le quise darle su: su cate quieto”). Como otras veces este discurso es contestado por Karla, que no pierde su agencia, dirigiendo el conflicto a la ignorancia y al origen nacional. 8 Concretamente nos referimos a la serie de televisión “Aída” cuyo humor se basaba ampliamente en la construcción de uno de sus personajes (Oswaldo Wenceslao, inmigrante latinoamericano que además trabaja en la hostelería en régimen informal), a través de la etiqueta Machupichu. Este término se popularizó junto con la serie, incorporando en él a todos los miembros de comunidades latinas independientemente del origen e incluso de que sean inmigrantes o nacidos en España. 134 B) La construcción narrativa de la identidad. En el último de los apartados de este caso tratamos de poner en conjunción los elementos analizados anteriormente de la narración de Karla mediante los nudos narrativos que dan lugar a la negociación de significados. Podemos agrupar la experiencia de Karla en torno a varios polos en los que gira la tensión narrativa. Por un lado, la maternidad en solitario que supone para ella una reorganización de las funciones y hacerse cargo de varias personas en un escenario en el que ya hemos visto, no es bien recibida. Esta posición de madre sola le hace repuntar en la autoridad sobre los hijos, que aparecen tanto como aliados como cuestionadores de dicha autoridad. Por otro lado, aparece inmersa en una red social que configura las posibilidades de acción y donde ella aparece como agente de transformación de su realidad. Ejemplo de ello lo vemos en la ruptura de la relación de violencia y el uso de la migración como estrategia para ponerle fin definitivamente. Pero también lo vemos en la participación en la construcción de red como beneficiaria, puesto que es reagrupada por la sobrina y apoyada en otros momentos por otras personas, y benefactora de la misma, puesto que ella reagrupa a sus propios hijos. Por último, el debate entre la victimización por los golpes de la vida y la agencia para superarlos se concentra en la resistencia ante el discurso de xenofobia en varios escenarios. De esta forma surgen también las posiciones de pertenencia a grupos nacionales diferenciados a través de la exclusión por parte de voces españolas que le niegan la legitimidad de permanencia en el territorio y por tanto la pertenencia a la comunidad. De nuevo, como agente de transformación, es capaz de transitar a posiciones de resistencia mediante el uso de recursos simbólicos que apelan a su legitimidad como el carnet de trabajo, el reconocimiento legal o el habla diferenciada. 135 CASO 4: GLADYS 1. Primer nivel de análisis: El contenido de la narración El caso que traemos a continuación supone una variación amplia respecto a los anteriores en varios puntos relacionados con las condiciones de migración. En primer lugar, el tener una experiencia previa de migración internacional, en segundo lugar el haber completado los estudios superiores podría permitirle en principio una mayor amplitud a la hora de encontrar empleo, aunque como veremos el área se restringe al servicio doméstico y en tercer lugar, su situación de entrada fue regular, cuestión que disminuye la exposición a la explotación al quedar cubierto el reconocimiento legal. En la historia de Gladys la migración desde Chosica (Perú) a España, como decíamos antes, no es su primera experiencia en el campo de las movilidades. Debido a factores económicos tanto su madre como ella decidieron viajar a Argentina, postergando sus estudios universitarios. Un conflicto en el ámbito de educación es también lo que la hace dudar en su decisión de migrar a España, esta vez no por motivos económicos sino para acompañar en su proyecto a su pareja: G1 De tene:r (.) mucho, no mucho pero por lo menos el haberse permitido, en Perú, el tener a sus 4 hijos en una institución privada lo: le: pagó los estudios de inglés a mi hermano en un privado también ¿no? A mí: también. la situación económica en Perú empezó a bajar ¿no? Y mi papá también (.) la pasó mal en su trabajo. Se empezó a endeudar, a endeudar, en su taller, y pues teníamos terrenos en Perú y fue vendiendo. O sea, poco a poco ¿no? O sea tienes un terreno y vas vendiendo por trozos. Y al final vendes lo último que te queda que es donde vives ¿no? Y nos fuimos de alquiler a otro sitio. Y claro, nos dimos cuenta de que mi padre no era para las finanzas [risa] no se le daba bien. Realmente no se le daba bien, invirtió todo: (.) esa fue la época que mi madre decidió viajar a Argentina. Un poco para ayudar a la economía en mi casa ¿no? G2 Y mi madre decide viajar a Argentina y: al mes decido viajar yo. Digo bueno, vamos a ver la experiencia a ver cómo nos va. En ese tiempo ya había un ¡boom! Ya la gente viajaba a Argentina. Entonces la gente: había dificultad para pasar ¿no’ yo nunca tuve problemas para pasar. No sé que me habrán visto [risa] eché los papeles, me dieron el visado, inclusive no solo el visado, te sellan el permiso para pasar y: me fui sola. G3 me di cuenta: e:h mi expediente fue cerrado y yo ya estaba m: o sea mi expediente fue cerrado y decirme “mira te has equivocado de plan de estudios y te corresponde este plan”, entonces claro estaba en una decisión. Porque ya: ya: m: ya en: el que fuera mi esposo ya había conseguido un contrato de trabajo: ¿no? Para que yo venga acá. Entonces era la decisión ¿me quedo estudiando allá o me vengo pa’ca? Y yo: (.) se trata de mi familia, se trata de mi futuro, se trata de mí: [risa] Entonces agarré y dije bueno: ya: además es que me dijo “no:” uno de los profesor me dice “España 136 tiene muchos convenios de estudios con: Perú: que vas a hacer, que no te preocupes,” y yo digo pero si yo he acabado y me están auditando mi expediente académico me están auditando porque me he: estudiado un programa de estudios que no me corresponden ¿no? En total me van a faltar 10 cursos. Unos 10 cursos ¿cuántas asignaturas voy a estudiar? Bueno entonces lo dejé ahí: y: pues ya me vine ¿no? O sea me ganó la: (.) bueno en realidad situando la situación económica, yo no tenía para viajar. Yo: mi esposo, primero migró él. Luego: como él era viudo y tenía un niño pequeño, vino Luis, el que es ahora mi hijo. E:h con mi suegra. A los 2 años y medio. Y: y ya para poder ir yo allá, para venir acá a España, mi: esposo e:h según vino a Perú, nos casamos en Perú, como después de 4 años de no verlo [risa] fue a Perú, llegó y como le digo pidió la mano y se llevó el cuerpo [risa]. Llegó a mi casa, pidió la mano, nos casamos y yo no vine por el contrato de reagrupación, sino por un contrato de trabajo que: en ese tiempo pues en 2007, todavía la situación se permitía poder pedir ¿no? Y esa fue mi vida en Perú, o sea, yo no tenía la necesidad económica apremiante de viajar. Para continuar con los desplazamientos, la idea del retorno está presente a lo largo de la entrevista debido principalmente al compromiso familiar de hacerse cargo de un hijo del padre fuera del matrimonio y a la falta de horizonte profesional en España: G4 Porque ella puede retenerlo legalmente porque es su hijo, vamos. Pero nosotros lo tenemos en casa porque es nuestro hermano. Que: necesitamos darle lo mejor para él. Y yo tengo un deber moral. Porque yo le prometí a mis padres que yo lo iba a criar. Entonces es por eso que me urge irme ¿me entiendes? Más que todo por él. Entonces ves cómo cambian las cosas. O sea yo digo, m: en cierto modo mi madre lo puede criar también ¿no? Y en cierta manera le ayuda a vivir el duelo. El tener una criatura. La tiene entretenida a mi madre el niño ¿no? G5 Aparte que yo también cuando yo he ido a Perú, mi cuñada quiere que yo administre el hogar, así que yoyo estoy.) que: claro veo posibilidad. Cuando he ido de vacaciones, bueno de vacaciones no, he ido cuando mi papá falleció. Me lo he pasado todo el mes trabajando como mi cuñada ahí. Ayudándole en el hogar, viviendo con los niños y todo eso y: yo decía vamos y mi cuñada espera que yo: le ayude. O sea las cuentas. Y: claro, yo le estoy cada vez diciéndole “ya voy este año, ya voy el otro, ya voy:” entonces yo creo que tengo más posibilidades laboral allá que acá ¿no? Es precisamente el área laboral la que ocupa una mayor extensión en su narración, centrándose principalmente en su experiencia en servicio doméstico. A través de su desempeño en este sector entra en contacto con la Oficina de Derechos Sociales en Sevilla estando muy presente en su relato el tema de los derechos laborales y el activismo en dicho campo: G6 Ahora en cuanto a la parte laboral (.) e:h (.) yo desde que he llegado: he limpiado casa ¿sabes? Y: y tiene mucho prejuicio. Dice la gente de aquí. Que piensan que la gente que viene de América Latina, (.) m: no sé yo lo digo para viajar de Perú a España hay un filtro. O sea: la gente no viene ilegal de Perú a España ¿qué tiene que hacer? Tiene que tener un contrato de trabajo o tiene que ser por lo menos, conocer ciertos aspectos, que no cualquiera lo hace ¿no? Entonces la señora con la que yo trabajaba me preguntaba si yo sabía leer. Entonces, bueno tengo un título universitario y no sé leer. Y después me dijo que todos tenemos los mismos rasgos. O sea, “todos ustedes, las bolivianas, ecuatorianas, tienen los mismos rasgos” digo claro descendemos todos de ustedes [risa] o sea: que son cosas como te digo (.) tontas ¿no? En el trabajo en el que yo estoy hay mucha: ¿qué te digo? mucho abuso en cuanto: la gente hace lo que quiere. Yo trabajo: ¿en cuántas casas? Martes y viernes voy a una casa, (.) el jueves voy a dos casas, el miércoles voy a una casa. No sé cuántas son, 4. Vale. Estoy dada de alta en una sola. Y encima es pepero y trabaja en: un cargo alto. Y por eso ha sido que me ha dado de alta. Los demás no. Ni se lo piensan, vamos. Y una de las excusas que me ponen es que no es que no: que los gastos del gesto:r y todo lo demás. (2) De repente: yo también dejé pasar esa situación ¿no? Porque digo bueno yo tengo la nacionalidad, pero también me doy cuenta que eso me afecta a mí 137 ¿no? De cierta manera, porque se trata de mi Seguridad Social, de la aportación para: ¿no? Pero también e:h un poco por la situación de la crisis. Mi esposo no está trabajando, este año está con la prestación. E:h pues yo decía bueno qué hago, le digo sus cuatro cosas y me quedo sin trabajo ¿sabes? Entonce:s es eso. No es tanto el miedo. Miedo es de no: de de repente: no encontrar otro trabajo. Porque en realidad digo si es que: el mercado laboral e:h de España o de Sevilla estaba cuando yo llegué, cuando yo llegué, yo le daba el lujo de decir no o de decir (.) te dejo ¿no? Y. y buscar otra porque había oferta ¿no? O sea, m: el trabajo que tú tienes es una bendición y tienes que cuidarlo porque no hay. G7 Y aquí hay que demostrar la valía mucho más. Si eres extranjero ¿no? Para: poder tener un trabajo ¿no? Yo el trabajo de administrativa que tuve, mi: mi: amiga, pues tuvo un problema ahí porque sus compañeros le decían “oye que tienes gente aquí: que: ¿por qué metes a tus amigas?” o sea, vamos, se jugó mucho. Yo también sé que se jugó mucho por nosotras. Por apostar por nosotras. Para que trabajemos ahí. Y yo digo, bueno, yo lo veo un poco difícil el buscar, pero bueno lo voy a seguir intentando. Eso ¡no? Tengo: ahora expectativas personales aquí en España. A raíz de la situación (.) que sería lo que es el empleo de hogar, pues me: (2) desde ya más de 3, 4 años, que estoy participando en un grupo, de la ODS. Y que en cierta medida cambió mi manera de pensar ¿vale? G8 O sea, solo nos decían nuestros derechos y ahí quedaban ¿no? Y no sé como un día voy a una de estas charlas y veo a las chicas de la ODS ¿no? Y: una de estas abogadas de este: yo decido ir con ella para que me explique un poco más sobre mi situación. Entonces me dice “esto es así, tu contrato debe de ser así, to esto y tu nómina también” “¡ah! Qué interesante!” entonces dije estos hijos de puta me están [risa] a parte que yo lo sabía, porque mi esposo me decía que en el tiempo de él, cuando él llegó, la hora no: la hora se pagaba mínimo 7 euros. Y ahora me querían pagar hasta 5. Tengo yo decía, es que no, vamos a ver, encima te piden: que hagas de todo, porque aquí parece que de empleada de hogar tuvieras una profesión. No: no: la sirvienta, sino una profesión. Cuidar niños, enfermería, de jardinería, que seas manitas ¿qué más? No sé, hasta me han hecho limpiar paredes. La toma de conciencia de las desigualdades estructurales no termina en el campo laboral sino que se extiende a las relaciones dentro del hogar y a los ámbitos sanitario y educativo, donde se hacen patentes también prejuicios de la población española: G9 Yo decía yo llevo bienestar, porque yo de alguna manera me tengo que desconectar de los problemas que tengo en mi casa, para escuchar el rollo de la señora que me está hablando y todo y claro yo tengo que empatizar con ella y la señora se siente liberada, se siente feliz conmigo. Claro yo estoy trabajando y hablando y escuchando la historia y “qué bien me escuchas y que bien me entiendes” ¿no? Y yo me enrollo con ella y claro y luego llego a mi casa y digo claro, yo tengo un poco de terapia porque tengo que escuchar a todas ellas. Y eso. Eso es un poquito que me hizo que: que mi actitud cambiara ¿no? A través de la ODS yo empecé en estas reuniones, un poco como dice mi esposo “te has vuelto feminista” ¿no? Empecé a cambiar porque: lógico, nos enseñaron en Perú, mi abuela ¿no? Tenía esa idea muy fuerte. La mujer es para la casa. Y a mujer que está en la calle, esa es una mujer vaga porque primero tiene que ver que su casa esté limpia, que su cocina esté limpia y si no hay nada que hacer en casa, siempre hay algo que hacer, que hay que coser, que hay que planchar, que hay y que: toda mujer tiene que prepararse para eso, o sea, que tiene que saber plancha:r, que tiene que saber cocinar, que tiene que saber coser, pues yo cuando me casé no sabía ni planchar [risa] te lo juro. G10 Yo cuando me casé no sabía ni planchar, tanto es así que mi esposo para que yo planche bien me compró una vaporella “para que no sufras planchando” [risa] luego aprendí y luego le dije “no, que la casa la hacemos los dos” y la casa la llevamos los dos. Y que la casa no es mía y que la responsabilidad de la casa no es mía, que él actualmente limpia la casa. Cuando puede ¿no? Él limpia la casa, él cocina y: él hace la compra, porque yo detesto hacer la compra. Entonces e:h actualmente esa transformación, yo digo que si me vieran en Perú: como soy ahora se diría “¡madre! Que esta es tu:” y: les pondría cara, que no está de más que haya igualdad entre mujeres y hombres. Y que el trato sea igual. Igualdad de oportunidades en todo ¿no? Que si yo quiero un trabajo que es netamente hombre, que lo puedo conseguir. Que nada me limita a eso ¿no? Ese pensamiento en cierta manera cambió en mí ¿no? Porque de repente en Perú tenía una cultura muy: sumisa, muy: como decía, muy de derechas, ahora no, ahora soy muy de izquierdas, muy de pensar en empoderar a la mujer, muy de pensar en reivindicar mis derechos, o sea, estoy participando es más liderando el grupo de empleadas de hogar, o sea, prácticamente me he autoproclamado la portavoz del grupo. Porque antes entre las mismas chicas no: entonces bueno dije yo tomo la iniciativa, porque nadie: nadie en sí, entonces yo decía no, yo tomo la iniciativa y el grupo es asociación actualmente ¿no? 144 investigadora (por ejemplo, mediante el uso de la risa y preguntas como “¿me entiendes?” “¿sabes?”). A lo largo de la descripción de los escenarios anteriores hemos podido ver algunas de las intersecciones principales que están presente en la experiencia de Gladys como mujer migrante. Es en dichas intersecciones donde se producen interferencias en los significados que forman parte de los marcos culturales que hemos llamado discursos y por tanto donde se produce la negociación entre las distintas voces. Por ejemplo vemos como de nuevo la migración supone una intersección entre el escenario legislativo y el laboral a través del reconocimiento legal que permite la condición de residente en el territorio. Esto a su vez intersecciona también con el escenario sanitario, donde se negaba según decreto (Real Decreto-ley 16/2012) a nivel nacional (aunque no autonómico) el acceso a la asistencia a la población migrante en condición de irregularidad. Otro ejemplo de intersección dependiente de la migración podemos verlo en la dificultad para encontrar empleo fuera del servicio doméstico a pesar de contar con formación superior y experiencia laboral en Perú. De acuerdo con Kearney (2008) esto podría explicarse entendiendo las fronteras no solo como límites sino en su potencial transformador de relaciones económicas y sociales. En el siguiente apartado desarrollaremos más estos primeros pasos en la interseccionalidad dentro de la narración de Gladys para atender más detalladamente a la construcción de los discursos que componen su mirada sobre el mundo. 3. Tercer nivel de análisis: Voces, poder y discurso en la construcción narrativa de la identidad 145 En la tabla 9 resumimos los discursos que articulan la experiencia de migración de Gladys. En ella reflejamos también los escenarios y las voces que contribuyen a la construcción de dichos discursos, referencia que posteriormente es utilizada para la generación de posiciones como lugar en el mundo. Tabla 9 Escenarios, voces y discursos en la narración de Gladys Escenario Voz Discurso Familiar Padre Madre Abuela Marido Hijo Iglesia Católica Familia Género y sexualidad Educativo Personal de administración Estado Profesor Hijo Profesora Meritocracia Xenofobia Laboral Empleadores Otras empleadas de hogar Amiga Compañeros de trabajo Seguridad Social (Estado) Meritocracia Derechos laborales Xenofobia Político ODS Abogada Otras empleadas de hogar Género y sexualidad Derechos laborales Sanitario Personal de administración Estado (Decreto-Ley 16/2012) Xenofobia De apoyo institucional Cáritas Ayuntamiento (Servicios Sociales) Otras personas genéricas Institucionalismo Legislativo Estado Migración-xenofobia Migratorio Voces pertenecientes a los escenarios anteriores Activismo: -Derechos laborales -Feminismo Migración A) Intersecciones de escenarios y discursos. En esta primera sección trataremos de desarrollar la construcción de los discursos que forman parte de la narración de Gladys haciendo hincapié en la interacción entre voces donde se produce la negociación de los significados que se ponen en marcha en las distintas situaciones narradas. a. La familia, la migración y las oportunidades laborales. 146 La familia como generadora de oportunidades laborales puede hacerse notar en la narración de Gladys en varios puntos. Por un lado como la responsable de crear las condiciones para poder realizar estudios superiores, como así lo vemos en la voz del padre como encargado de la gestión económica de la familia (G1: “De tene:r (.) mucho, no mucho pero por lo menos el haberse permitido, en Perú, el tener a sus 4 hijos en una institución privada lo: le: pagó los estudios de inglés a mi hermano en un privado también ¿no? A mí: también”). Sin embargo, debido a las dificultades económicas en parte a consecuencia de su mala gestión, es decir, cuando se pone en un compromiso la relación entre la familia y la posibilidad de estudiar (G1: “La situación económica en Perú empezó a bajar ¿no? Y mi papá también (.) la pasó mal en su trabajo. Se empezó a endeudar, a endeudar, en su taller, y pues teníamos terrenos en Perú y fue vendiendo.”, “Y claro, nos dimos cuenta de que mi padre no era para las finanzas [risa] no se le daba bien. Realmente no se le daba bien, invirtió todo:”) hace que aparezca la voz de la madre para poner solución a dicho conflicto mediante la migración a Argentina (G1: “esa fue la época que mi madre decidió viajar a Argentina. Un poco para ayudar a la economía en mi casa ¿no?”, G2: “Y mi madre decide viajar a Argentina y: al mes decido viajar yo. Digo bueno, vamos a ver la experiencia a ver cómo nos va”). Vemos aquí también cómo una primera base para la construcción del género, en la que los hombres son los encargados de aportar a la economía, es dinamitada al entrar el escenario migratorio de por medio como hemos venido viendo a lo largo de los casos anteriores. Sin embargo, la división sexual del trabajo, es decir, que existen una serie de tareas propias de hombres y otras de mujeres sigue estando presente a través de la situación percibida del mercado de trabajo y extremada al incorporar el escenario migratorio a la ecuación (G14: “Porque yo creo que la: el mercado laboral de varones en España todavía está un poco: difícil.”). Aunque ella misma alude a que no es la motivación económica lo que le ha llevado a migrar a España, sino el continuar con su relación sentimental (G3: “mi esposo ya había conseguido un contrato de trabajo: ¿no? Para que yo venga acá.”, “Y: y ya para poder ir yo allá, para venir acá a España, mi: esposo e:h según vino a Perú, nos casamos en Perú, como después de 4 años de no verlo [risa] fue a Perú, llegó y como le digo pidió la mano y se llevó el cuerpo [risa]. Llegó a mi casa, pidió la mano, nos casamos y yo no vine por el contrato de reagrupación, sino por un contrato de trabajo que: en ese tiempo pues en 2007, todavía la situación se permitía poder pedir ¿no? Y esa fue mi vida en Perú, o sea, yo no tenía la necesidad económica apremiante de viajar”). Son varios los momentos narrativos que nos llevan a pensar, al menos en su caso, que 147 igualmente los aspectos laborales son cruciales en la decisión de migrar puesto que de ello depende en gran medida la sostenibilidad material a nivel personal y familiar. Un primer momento es la migración a Argentina que ya hemos comentado antes en la que tanto la madre como ella deciden emprender el viaje para ayudar en la economía familiar. Un segundo momento, en la migración a España donde como ya sabemos el contrato de trabajo es un requisito indispensable para obtener el permiso de residencia. En este sentido podemos entender que la voz del Estado está presente de forma indirecta al comentar dos posibles vías de entrada (reagrupación o contrato). Y como venimos diciendo también, desde el discurso estatal sobre las migraciones se da a entender que la explicación para las mismas es la pobreza en origen, idea que es cuestionada por Gladys y que lo será también en los casos siguientes de Flor y María Teresa. Un tercer momento, surge con la voz de la cuñada donde vuelve a plantearse la relación entre la familia y las oportunidades laborales (G5: “Aparte que yo también cuando yo he ido a Perú, mi cuñada quiere que yo administre el hogar, así que yo yo estoy.) que: claro veo posibilidad”). Y donde también se ve reconocida como trabajadora formada en cuestiones de administración (G5: “Me lo he pasado todo el mes trabajando como mi cuñada ahí. Ayudándole en el hogar, viviendo con los niños y todo eso y: yo decía vamos y mi cuñada espera que yo: le ayude. O sea las cuentas. Y: claro, yo le estoy cada vez diciéndole “ya voy este año, ya voy el otro, ya voy:” entonces yo creo que tengo más posibilidades laboral allá que acá ¿no?”). Esta idea de la educación como valor añadido para el acceso a mejores empleos también es puesta en cuestión en la narración de Gladys al interseccionar con el escenario migratorio (G14: “Yo tengo que estancar un poco mi situación personal porque no puedo: actualmente la universidad no la puedo hacer. Sí: te voy a decir que tengo la expectativa de buscar otra cosa de lo que yo sé. O sea yo soy administrativa de carrera ¿no? Inclusive aquí he hecho un montón de cursos de la Junta, de estos de FPO, me he cansado de llegar que me he puesto a estudiar de todo. Y: lo tengo que dejar así por cerrado porque bueno, m: la necesidad me: me: me impone ¿no? Un poco eso”). Como ya habíamos comentado en el apartado anterior, las fronteras parecen actuar a modo de transformadoras del valor y las relaciones económicas (Kearney, 2008). Entendiendo que el discurso sobre las migraciones que maneja el Estado es planteado en términos de mano de obra necesaria en algunos momentos y prescindible en otros, podríamos concluir que esta transformación se produce al entrar en conflicto con otras realidades que reclaman un 148 espacio más allá del que sutilmente se les relega (G5: “entonces yo creo que tengo más posibilidades laboral allá que acá ¿no?”, G6: “yo desde que he llegado: he limpiado casa ¿sabes?”, G7: “Y aquí hay que demostrar la valía mucho más. Si eres extranjero ¿no? Para: poder tener un trabajo ¿no?”, G14: “yo soy administrativa de carrera ¿no? Inclusive aquí he hecho un montón de cursos de la Junta, de estos de FPO, me he cansado de llegar que me he puesto a estudiar de todo. Y: lo tengo que dejar así por cerrado porque bueno, m: la necesidad me: me: me impone ¿no?”, “Porque yo creo que la: el mercado laboral de varones en España todavía está un poco: difícil. Más si eres inmigrante”, G15: “trabajar de: de oficina a trabajar de chacha (.) es duro ¿no?”). Otro momento para analizar la relación que se produce entre la familia, el trabajo y la migración, entendiendo el sentido de prescindibilidad que decíamos antes que se desprende del discurso de migración como mano de obra, lo tenemos al situar dicha relación durante la crisis económica (G13: “La crisis ha sido fuerte ¿no? O sea m: los primeros en cierta manera, pasarlo mal hemos sido los inmigrantes ¿no?”). Las soluciones que construye la voz del marido refleja dicho discurso al preveer que no habría lugar al menos para él en el mercado laboral durante un tiempo, cuestión que es discutida por Gladys en un principio y que después apoya al reforzar la idea de una segunda migración a otro país europeo para su marido en solitario (G13: “Y: pues mi esposo me planteó que: que terminara el trabajo, porque tenía aportado muchos años ¿no? Tuvo casi dos años de paro ¿no? Entonces me planteó en este: en regresarnos a Perú. Yo acababa de llegar y yo decía “¡hombre!” Yo tenía trabajo y yo decía “¡hombre! Esto se va a arreglar” [risa] Mi esposo y yo. Y yo lo veía como que: bueno yo he pasado crisis en Perú, he visto lo de Argentina, he visto creo que es cíclico, a más que: tardará ¿un año? ¿dos años? Que algún día llegarán los brotes verdes que dice Rajoy, no sé cuándo pero bueno. Y me planteó regresar ¿no? El: retorno voluntario y: irnos para: y: “que no, que no” le dije que no [risa] y mi: esposo no ha conseguido trabajo fijo.”, G14: “Y en el caso de mi: esposo, pues e:h si: se le acaba la prestación, él está pensando en migrar a otro país. En el caso de Londres, en el caso de: por lo menos hasta que (.) que sea el tiempo que podamos salir ¿no? Porque yo creo que la: el mercado laboral de varones en España todavía está un poco: difícil. Más si eres inmigrante, porque él sí tenía problemas. Trabajaba de guarda: en una comunidad.”). Alrededor tanto de la decisión para migrar a España como en el planteamiento del retorno podemos encontrar referencias a este diálogo entre voces pertenecientes a los escenarios familiar, educativo y laboral. En el primero de ellos, siendo Gladys titulada universitaria, al tratar de ordenar su expediente académico antes de migrar se topa con la voz de la administración universitaria que le niega la posibilidad por un error (G3: “mi expediente fue cerrado y decirme “mira te has equivocado de plan de estudios y te corresponde este plan””). Surge entonces la voz del marido, con el contrato a modo de recurso simbólico como garantía para la migración regular (G3: 149 “entonces claro estaba en una decisión. Porque ya: ya: m: ya en: el que fuera mi esposo ya había conseguido un contrato de trabajo: ¿no? Para que yo venga acá.”). Y por otro lado, la voz de uno de los profesores de la universidad que ofrece un argumento a favor de la opción migratoria al asegurar los convenios educativos entre ambos países, España y Perú (G3: “uno de los profesor me dice “España tiene muchos convenios de estudios con: Perú: que vas a hacer, que no te preocupes,” y yo digo pero si yo he acabado y me están auditando mi expediente académico me están auditando porque me he: estudiado un programa de estudios que no me corresponden ¿no?”). La discusión amplía su envergadura en ese momento al situarla en proyección hacia el futuro (G3: “Entonces era la decisión ¿me quedo estudiando allá o me vengo pa’ca? Y yo: (.) se trata de mi familia, se trata de mi futuro, se trata de mí: [risa]”), cristalizando finalmente en un proyecto colectivo diferente del que tenía en Perú (G3: “Yo: mi esposo, primero migró él. Luego: como él era viudo y tenía un niño pequeño, vino Luis, el que es ahora mi hijo. E:h con mi suegra. A los 2 años y medio”, G15: “Entonces yo siento que ese cambio, me ha llevado a mí a abrir mi mente ¿no’ llegar aquí y dejar de ser la niña consentida, asumir una familia, ver otra realidad, trabajar de: de oficina a trabajar de chacha (.) es duro ¿no?”). En cuanto al planteamiento del retorno juega un papel fundamental el discurso de familia y el discurso de género con el que ha crecido y se ha ido desarrollando en su vida soportado en la voz de la Iglesia Católica (G15: “De repente por la situación en la que yo vivía:, por cómo me habían educado ¿no? Por donde me desarrollaba y todo lo demás. M: la Iglesia era parte de nuestra vida y todo lo demás, pero: no veía más allá ¿no?”). Además de la dificultad para encontrar empleo estable y sin condiciones de precariedad, el retorno se justifica a través del compromiso contraído con la familia de criar a su hermano pequeño, fruto de una relación extramatrimonial del padre (G4: “Porque yo le prometí a mis padres que yo lo iba a criar. Entonces es por eso que me urge irme ¿me entiendes? Más que todo por él.”). La apelación al vínculo de sangre se hace presente al cuestionarse la posibilidad de que sea su madre (de Gladys) la que se haga cargo del niño (G4: “en cierto modo mi madre lo puede criar también ¿no? Y en cierta manera le ayuda a vivir el duelo. El tener una criatura. La tiene entretenida a mi madre el niño ¿no?”). En cualquier caso, se establece el deber moral de ofrecer las mejores posibilidades frente a la voz de la madre biológica de la criatura que podría imponer mediante herramientas legales la separación (G4: “Porque ella puede retenerlo legalmente porque es su hijo, vamos. Pero nosotros lo tenemos en casa porque es nuestro hermano. Que: necesitamos darle lo mejor para él. Y yo tengo un deber moral.”). 150 b. Activismo: lo personal es político. Como hemos visto en el caso de Gladys, a pesar de que cuenta con formación superior, desde que la condición migrante forma parte de su experiencia su dedicación laboral ha sido como empleada de hogar (G6: “yo desde que he llegado: he limpiado casa ¿sabes?”). Sabemos también de la precariedad en el sector, que opera principalmente desde la informalidad (G6: “En el trabajo en el que yo estoy hay mucha: ¿qué te digo? mucho abuso en cuanto: la gente hace lo que quiere. Yo trabajo: ¿en cuántas casas? Martes y viernes voy a una casa, (.) el jueves voy a dos casas, el miércoles voy a una casa. No sé cuántas son, 4. Vale. Estoy dada de alta en una sola.”). La voz de los empleadores aparece entonces argumentando el porqué de esta decisión (G6: “[el empleador] es pepero y trabaja en: un cargo alto. Y por eso ha sido que me ha dado de alta. Los demás no. Ni se lo piensan, vamos. Y una de las excusas que me ponen es que no es que no: que los gastos del gesto:r y todo lo demás”). Gladys se siente disconforme con esta cuestión y dado que su situación administrativa ya no depende de los contratos al poseer la nacionalidad española, sigue resultado en una desventaja para ella a nivel de derechos laborales de cara sobre todo a su futuro (G6: “De repente: yo también dejé pasar esa situación ¿no? Porque digo bueno yo tengo la nacionalidad, pero también me doy cuenta que eso me afecta a mí ¿no? De cierta manera, porque se trata de mi Seguridad Social, de la aportación para: ¿no?”). Aquí aparece de forma indirecta la voz del Estado (a través de la Seguridad Social) que impone una serie de requisitos para obtener prestaciones sin tener en cuenta estos condicionantes en la regulación de la actividad laboral. La capacidad de respuesta de Gladys queda disminuida por la situación de crisis económica que restringe el mercado laboral ya de por sí segmentado por el género, sobre todo en los casos de personas migrantes (G6: “Pero también e:h un poco por la situación de la crisis. Mi esposo no está trabajando, este año está con la prestación. E:h pues yo decía bueno qué hago, le digo sus cuatro cosas y me quedo sin trabajo ¿sabes? Entonce:s es eso. No es tanto el miedo. Miedo es de no: de de repente: no encontrar otro trabajo. Porque en realidad digo si es que: el mercado laboral e:h de España o de Sevilla estaba cuando yo llegué, cuando yo llegué, yo le daba el lujo de decir no o de decir (.) te dejo ¿no? Y. y buscar otra porque había oferta ¿no? O sea, m: el trabajo que tú tienes es una bendición y tienes que cuidarlo porque no hay”, G14: “La crisis ha sido fuerte ¿no? O sea m: los primeros en cierta manera, pasarlo mal hemos sido los inmigrantes ¿no?”, G15: “yo creo que la: el mercado laboral de varones en España todavía está un poco: difícil. Más si eres inmigrante”). 151 Sin embargo, este silenciamiento estructural puede contrarrestarse mediante la acción colectiva como se señala con la aparición de la Oficina de Derechos Sociales de Sevilla (ODS) como voz en el escenario político (G7: “A raíz de la situación (.) que sería lo que es el empleo de hogar, pues me: (2) desde ya más de 3, 4 años, que estoy participando en un grupo, de la ODS. Y que en cierta medida cambió mi manera de pensar ¿vale?”, G9: “Eso es un poquito que me hizo que: que mi actitud cambiara ¿no? A través de la ODS yo empecé en estas reuniones”). A partir de su entrada en ese escenario político concreto se forja su posición como agente de cambio y transformación social en dos campos principales. Por un lado, los derechos laborales y por otro las relaciones de género dentro de la pareja. En cuanto al primer campo Gladys toma la iniciativa de realizar una consulta legal con la ODS, colectivo que aglutina organizaciones provenientes de diferentes movimientos sociales y que desde distintos ángulos promueve la defensa de derechos laborales y sociales. Concretamente, aparece la voz de una de las abogadas, ventriloquizando la normativa regulada por el Estado, que informa sobre la irregularidad de su situación laboral (G8: “O sea, solo nos decían nuestros derechos y ahí quedaban ¿no? Y no sé como un día voy a una de estas charlas y veo a las chicas de la ODS ¿no? Y: una de estas abogadas de este: yo decido ir con ella para que me explique un poco más sobre mi situación. Entonces me dice “esto es así, tu contrato debe de ser así, tu esto y tu nómina también” “¡ah! Qué interesante!” entonces dije estos hijos de puta me están [risa]”). Se apoya también en la voz de su marido para contrastar su experiencia en cuanto a las condiciones laborales del servicio doméstico (G8: “a parte que yo lo sabía, porque mi esposo me decía que en el tiempo de él, cuando él llegó, la hora no: la hora se pagaba mínimo 7 euros. Y ahora me querían pagar hasta 5.”). En esa negociación de significados como vemos aparecen también los empleadores, en cuyo discurso se entrevé la poca consideración que se le da a este tipo de empleo promoviendo el beneficio personal que se obtiene de la relación laboral frente a considerar a su empleada como algo más que mano de obra explotable (G8: “cuando él llegó, la hora no: la hora se pagaba mínimo 7 euros. Y ahora me querían pagar hasta 5.”, “encima te piden: que hagas de todo, porque aquí parece que de empleada de hogar tuvieras una profesión. No: no: la sirvienta, sino una profesión. Cuidar niños, enfermería, de jardinería, que seas manitas ¿qué más? No sé, hasta me han hecho limpiar paredes.”). Gladys solicita además que se reconozca el trabajo de cuidado en toda su amplitud como parte del sistema de bienestar que promulga el propio Estado (G9: “Yo decía yo llevo bienestar, porque yo de alguna manera me tengo que desconectar de 152 los problemas que tengo en mi casa, para escuchar el rollo de la señora que me está hablando y todo y claro yo tengo que empatizar con ella y la señora se siente liberada, se siente feliz conmigo. Claro yo estoy trabajando y hablando y escuchando la historia y “qué bien me escuchas y que bien me entiendes” ¿no? Y yo me enrollo con ella y claro y luego llego a mi casa y digo claro, yo tengo un poco de terapia porque tengo que escuchar a todas ellas. Y eso”). El segundo campo, igualmente a través de la participación en el escenario político confronta discursos sobre la construcción del género y la división sexual del trabajo. Así aparece un primer discurso de segregación soportado en la voz de la abuela, el marido y la Iglesia Católica (G9: “nos enseñaron en Perú, mi abuela ¿no? Tenía esa idea muy fuerte. La mujer es para la casa. Y a mujer que está en la calle, esa es una mujer vaga porque primero tiene que ver que su casa esté limpia, que su cocina esté limpia y si no hay nada que hacer en casa, siempre hay algo que hacer, que hay que coser, que hay que planchar, que hay y que: toda mujer tiene que prepararse para eso, o sea, que tiene que saber plancha:r, que tiene que saber cocinar, que tiene que saber coser”, G10: “Yo cuando me casé no sabía ni planchar, tanto es así que mi esposo para que yo planche bien me compró una vaporella “para que no sufras planchando” [risa]”, G15: “De repente por la situación en la que yo vivía:, por cómo me habían educado ¿no? Por donde me desarrollaba y todo lo demás. M: la Iglesia era parte de nuestra vida y todo lo demás, pero: no veía más allá ¿no?”) que se contrapone a un discurso de igualdad, aunque sin salirse del binarismo hombre-mujer, fraguado a través de su experiencia personal, laboral y política (G10: “luego aprendí y luego le dije “no, que la casa la hacemos los dos” y la casa la llevamos los dos. Y que la casa no es mía y que la responsabilidad de la casa no es mía, que él actualmente limpia la casa. Cuando puede ¿no? Él limpia la casa, él cocina y: él hace la compra, porque yo detesto hacer la compra.”, “no está de más que haya igualdad entre mujeres y hombres. Y que el trato sea igual. Igualdad de oportunidades en todo ¿no? Que si yo quiero un trabajo que es netamente hombre, que lo puedo conseguir. Que nada me limita a eso ¿no?”, G15: “Entonces yo siento que ese cambio, me ha llevado a mí a abrir mi mente ¿no’ llegar aquí y dejar de ser la niña consentida, asumir una familia, ver otra realidad, trabajar de: de oficina a trabajar de chacha (.) es duro ¿no?”). La transformación a la que alude Gladys (G10: “Entonces e:h actualmente esa transformación, yo digo que si me vieran en Perú: como soy ahora se diría “¡madre! Que esta es tu:””) y que abarca ambos campos, derechos laborales y género, apunta hacia posiciones muy diferentes surgidas de la negociación entre significados en conflicto y que se resuelven de nuevo apelando a su capacidad de agencia no solo individual sino colectiva (G9: “como dice mi esposo “te has vuelto feminista” ¿no?”, G10: “Porque de repente en Perú tenía una cultura muy: sumisa, muy: como decía, muy de derechas, ahora soy muy de izquierdas, muy de pensar en empoderar a la mujer, muy de pensar en reivindicar mis derechos, o sea, estoy participando es más liderando el grupo de empleadas de hogar, o sea, prácticamente me he autoproclamado la portavoz del grupo. Porque antes entre las mismas chicas no: entonces bueno dije yo tomo la iniciativa, porque nadie: nadie en 153 sí, entonces yo decía no, yo tomo la iniciativa y el grupo es asociación actualmente ¿no?”,G15: “Mira yo en Perú era: una chica de clase media, católica, (.) como decir tú eres pepera [risa]. Yo digo, bueno, lo voy a reconocer, yo: tenía un pensamiento de dere:chas, de repente no era tanto de izquierdas como lo soy ahora ¿no?”). c. La construcción de xenofobia a través de distintos escenarios. Como hemos visto en os casos anteriores de Ana Lucía, Martha y Karla, en la narración de Gladys también podemos acercarnos a la construcción de un discurso de xenofobia a través de varios espacios. El escenario laboral en intersección con el escenario legislativo vuelve a aparecer como vértice para la negociación sobre la legitimidad para permanecer en el territorio. En esta negociación, la voz de los empleadores se erige como poder fáctico pudiendo imponer una serie de condiciones para el contrato o incluso llegar a rechazar la posibilidad de que personas migrantes ocupen puestos de mayor reconocimiento a modo similar de una frontera simbólica (G6: “Ahora en cuanto a la parte laboral (.) e:h (.) yo desde que he llegado: he limpiado casa ¿sabes?”, G7: “Y aquí hay que demostrar la valía mucho más. Si eres extranjero ¿no? Para: poder tener un trabajo ¿no?”, “Y yo digo, bueno, yo lo veo un poco difícil el buscar, pero bueno lo voy a seguir intentando.”, G14: “Porque yo creo que la: el mercado laboral de varones en España todavía está un poco: difícil. Más si eres inmigrante, porque él sí tenía problemas. Trabajaba de guarda: en una comunidad”). El prejuicio se hace explícito en algunos momentos soportado en voces concretas de empleadores y compañeros de trabajo, pero también como una voz genérica que los engloba y a la Gladys responde (G6: “Y: y tiene mucho prejuicio. Dice la gente de aquí. Que piensan que la gente que viene de América Latina, (.) m: no sé yo lo digo para viajar de Perú a España hay un filtro. O sea: la gente no viene ilegal de Perú a España ¿qué tiene que hacer? Tiene que tener un contrato de trabajo o tiene que ser por lo menos, conocer ciertos aspectos, que no cualquiera lo hace ¿no?”). Tres son los prejuicios principales destacados por Gladys en su experiencia. Por un lado, se da por hecho que las personas migrantes tienen un nivel bajo de estudios (G6: “Entonces la señora con la que yo trabajaba me preguntaba si yo sabía leer. Entonces, bueno tengo un título universitario y no sé leer.”). Por otro lado, aparece también la homogeneización de los rasgos físicos, cuestión que suele acompañar a expresiones racistas y que Gladys contesta trayendo a su narración el vínculo colonial (G6: “Y después me dijo que todos tenemos los mismos rasgos. O sea, “todos ustedes, las bolivianas, ecuatorianas, tienen los mismos rasgos” digo claro descendemos todos de ustedes [risa] o sea: que son cosas como te digo (.) tontas ¿no?”). Y por último, la preferencia de algunas