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Saberes (in)útiles. El enciclopedismo literario áureo entre acumulación y aplicación [Reseña]

Buisán Fernández, Raquel

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SABERES (IN)ÚTILES. EL ENCICLOPEDISMO LITERARIO ÁUREO ENTRE ACUMULACIÓN Y APLICACIÓN Eds. Mechthild Albert y Ulrike Becker (Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana- Vervuert, 2016) En líneas generales, el vasto contenido enciclopédico presente en la literatura del Siglo de Oro ha sido considerado una rémora inútil. No obstante, en 2013 la publicación de La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine abrió un panorama que ponía en tela de juicio esta cuestión y obtuvo, entre otras respuestas, Saberes (in)útiles. El enciclopedismo literario áureo entre acumulación y aplicación, una recopilación organizada por Mechthild Albert y Ulrike Becker de las intervenciones de los especialistas que participaron en un congreso homónimo celebrado en 2014. Las editoras organizaron las aportaciones de los estudiosos siguiendo un criterio temático y colocaron al frente el trabajo de Mechthild Albert a modo de prefacio. En él destacó la presencia en la literatura de saberes en apariencia infructuosos, no solo en géneros misceláneos como florilegios, polyantheas y theatrum, sino también en la novela, lo que ponía de manifiesto la relación entre el saber y las letras, ya que la literatura almacenó, ilustró e incluso ayudó a reflexionar al lector sobre los conocimientos enciclopédicos. La primera sección de la obra se tituló «Enciclopedismo y humanismo» y Christoph Strosetzki contribuyó tratando la distinción entre la postura dogmática y la universalista. En esta última, el saber de cualquier disciplina es objeto de interés, por lo que universalistas como Gottfried Leibniz conceden parte de razón a doctrinas contrarias con el objeto de no desestimar ninguna postura y llegar al conocimiento verdadero. Por su parte, Emilio Blanco reflexionó sobre la naturaleza de los conocimientos enciclopédicos contenidos en la literatura analizando la figura y obra de fray Antonio de Guevara. La crítica ha coincidido en tildarlo de invencionero, mentiroso y expoliador de libros ajenos, pues no mostraba reparos en encubrir cuáles eran sus fuentes o incluso tergiversar sus palabras. Estas modificaciones no se producían por desconocimiento ni por falta de comprensión, sino por una deformación deliberada que pretendía manipular las citas a su conveniencia, legitimando la invención en estado puro, ya que él como orador buscaba lo verosímil y creíble, no la verdad. 245 Atalanta -Revista de las Letras Barrocas Por tanto, las investigaciones de Blanco señalan que, en ocasiones, los conocimientos que se presentan como enciclopédicos no son en absoluto fiables. En esta misma línea, Frank Nagel analizó el caso de Pedro Mejía, quien, manteniendo la misión pedagógica del humanismo enciclopédico, llevó a cabo una transmisión de la cultura clásica mediante la composición de misceláneas y de diálogos o coloquios, siendo su pieza más destacable el «Coloquio del Porfiado». En esta composición, de la figura del bachiller se desprende un carácter poco honesto ya que el conocimiento que presenta ha trastocado la noción de verdad y la exhibe de un modo ambiguo. Todo esto no hace sino resaltar la importancia de prestar atención al origen y al proceso de transmisión del conocimiento. Dicha transmisión de saberes ha sido estudiada por André Gallego Barnés por medio del rastreo de los textos de Juan Lorenzo Palmireno. El humanista organizaba la enseñanza en función de la clase social del estudiante, sin que ello significase un menoscabo en el nivel educativo de aquellos alejados de los centros docentes, pues exigía una formación en retórica, religión, buenos modales y latín. Pretendía ofrecer las mismas oportunidades a estos discípulos que a los estudiantes cortesanos ofreciendo consejos, siempre basados en la experiencia propia. Este primer capítulo lo cierra Abraham Madroñal con un caso similar al de fray Antonio de Guevara en lo que a la manipulación de las fuentes respecta. Se trata de Jerónimo Román de la Higuera y de su afán por engrandecer la patria toledana, que le llevaba a poner en circulación conocimientos falsos, inventando, entre otras cosas, historias de santos que se convertían en motivos para distintos dramaturgos. A este aspecto, Cervantes criticaba al autor por su deseo de confundir historia y ficción, así como a los lectores, por su credulidad excesiva. La siguiente sección del libro se centra en el estudio de la obra Guzmán de Alfarache pues la ingente presencia de comentarios curiosos y saberes de diversas procedencias le confieren un cierto aspecto misceláneo. Al igual que otros autores, Alemán oculta a la autoridad en la que se basan sus reflexiones moralizantes, lo que diluye en cierta medida la claridad a la hora de determinar el propósito de las digresiones, si bien el protagonista afirma que aprende de sus errores, sus acciones no lo ponen de manifiesto. Sin embargo, no por esto hay que restarle un carácter pedagógico, ya que el público sí que podría llegar a sacar una lección de los hechos, aunque parece 246 Reseñas bibliográficas 247 Atalanta -Revista de las Letras Barrocas que dichos comentarios aleccionadores están destinados, de manera general, a provocar el puro entretenimiento. Por otro lado, Wolfgang Matzat estudió el tema de la caridad en las digresiones de la obra, que han sido omitidas en las traducciones a pesar de la importancia que les da el autor. Los comentarios consisten en un juego retórico que suma dificultad a la interpretación de la obra. En algunos de ellos se detecta la intención didáctica, pero otros presentan una ambigüedad que da paso a un texto dialógico que no propone soluciones, sino que resalta la complejidad del tema, pretendiendo así despertar la reflexión del lector. En el tercer apartado del libro se procede al estudio del autor Cristóbal Suárez de Figueroa como enciclopedista y novelista. Mauricio Jalón cuenta que, en respuesta al afán enciclopédico de la época, elaboró extensas misceláneas como Plaza universal, donde diseccionaba la sociedad y condenaba las deshonras humanas. Además, Ulrike Becker analiza su obra La constante de Amarilis en la que los numerosos saberes que allí aparecen no lo hacen bajo la forma de paratextos o comentarios marginales al discurrir de la obra, sino que se funden con los paradigmas entretejidos de lo pastoril y enciclopédico a raíz de la narración de breves historias explicativas. La cuarta parte del volumen, «Enciclopedismo y géneros literarios», está encabezada por el trabajo de Miguel García-Bermejo Giner sobre Lucas Fernández quien, siguiendo una pulsión por la recolecta de información, en su obra Égloga o Farsa del Nascimiento recopila toda una serie de conocimientos adquiridos, no por el estudio personal, sino por la consulta en repositorios que le ayuda a enriquecer los textos. Asunción Rallo Gruss reflexiona sobre el modo en el que se lleva a cabo esa obtención de los conocimientos y concluye que al prodesse et delectare horaciano debe sumársele el movere de Quintiliano, es decir, la emoción imprescindible para transmitir el conocimiento al alumno. Para alcanzar el aprendizaje moral, se emplea el escarmiento, diversión, corrección o persuasión, puesto que de este modo con la lectura se orienta el proceder del lector que aprende acerca de una sociedad, advierte sus cualidades, vicios y cómo evitarlos. Isabel Colón Calderón ha analizado la inutilidad de los saberes en la obra Experiencia de amor y fortuna de Francisco de Quintana, en la que las digresiones del narrador y de los personajes versan acerca del conocimiento y de la ignorancia. El conocimiento de la ciencia es esencial para el autor, pero su adquisición se presenta en distinta proporción dependiendo de la clase social del individuo. La nobleza lleva en la sangre una sensibilidad inherente que empuja hacia el conocimiento, y dentro del campesinado se establece una distinción en pastores, villanos y rústicos. Caso aparte merecen las mujeres, de las que nada se dice de manera explícita, por lo que su conocimiento debemos deducirlo de sus acciones. Las digresiones de las Experiencias son variadas e incluso contradictorias, pero termina concluyéndose que ese conocimiento dulce e inútil es muy necesario, obra de la acción divina y no de la casualidad. Por otra parte, Metchthild Albert ha analizado los saberes enciclopédicos que se encuentran en las novelas denominadas «costumbristas» de Juan de Zabaleta y Francisco Santos. Los autores presentan un planteamiento descriptivo, crítico, moralizador y alegórico dentro de los largos comentarios enciclopédicos incluidos en los bestiarios. En ellos se lleva a cabo una descripción científica de un animal o fenómeno de la naturaleza y se aplica al comportamiento moral del ser humano. El análisis de la estudiosa le ha permitido dilucidar que, en último término los saberes enciclopédicos que en las obras de estos autores aparecen poseen una triple utilidad: dan conocimiento del mundo, aplican una enseñanza moral y sirven como recurso expresivo. Como colofón al libro, el quinto apartado contiene los trabajos de tres autores que reflexionan sobre «El enciclopedismo entre los siglos». María José Vega analiza el devenir textual del Theatrum Vitae Humanae de Theodor Zwinger. La comparación de las distintas ediciones presentes de la obra pone de manifiesto que está ideológicamente intervenido y en una situación inestable. Cuanto más modernos son los testimonios, mayor es el número de páginas que integran los volúmenes, lo que puede llevar a deducir que el conocimiento que poseen ha sido enriquecido. Sin embargo, a las adiciones también hay que sumarle las supresiones efectuadas en las sucesivas censuras, lo cual recuerda que los saberes deben estar sometidos a continuas revisiones y nunca debe darse por sentado su veracidad, pues en este caso la transformación de la obra no estaba liderada por un criterio científico, sino por materias teológicas y un interés comercial. A continuación, Alfredo Alvar Ezquerra reflexiona sobre los conocimientos inútiles entendiendo por tales los saberes curiosos procedentes de cualquier creación del ser humano que no tenga como finalidad un objeto de consumo inmediato. El 248 Reseñas bibliográficas RAQUEL BUISÁN FERNÁNDEZ 249 Atalanta -Revista de las Letras Barrocas especialista realiza una comparación entre la «cultura del bricolaje» actual y la que existió en el Siglo de Oro mediante el análisis de la figura de López de Hoyos y el escrutinio de su biblioteca. En último término, John Slater examina al que llamaron con intención peyorativa circulator, Luis Aldrete y Soto, para desestimar sus argumentos. El alquimista manifestó un gran interés por el simbolismo circular que desarrolló la filosofía, adaptando el símbolo geométrico a un contexto científico que explicaba un mundo en cambio constante. También elaboró un sistema de metáforas circulares que desafiaba los pensamientos médicos antiguos, siguiendo las ideas políticas que había despertado la unión de España y Portugal. El empleo de ciertas imágenes, como el abrazo global que sugería el vínculo entre los dos países, sugerían que el mundo estaba circundado por un rey terrenal con autoridad divina. Ahora bien, ¿qué utilidad tienen en definitiva todos estos saberes variados que trufan las páginas de la literatura áurea? La lectura de este libro ha arrojado luz sobre el asunto, poniendo de manifiesto que en varias ocasiones la intención de los comentarios que se alejan del discurrir de la obra es didáctica, moralizante o aleccionadora para el lector, que aprende de la situación que lee mediante la ejemplaridad o el escarnio. En otros momentos la ambigüedad de sus pretensiones parece apuntar hacia el puro entretenimiento. El hecho de que estas digresiones hayan sido suprimidas en varios momentos no invalida esta conclusión, pero sí que lleva a pensar en un cambio del gusto del público acerca de qué considera ameno. Además, la lectura de varios trabajos ha sugerido la conveniencia de revisiones periódicas de esos saberes enciclopédicos, así como procurar una adquisición de los mismos de primera mano para asegurar su legitimidad.