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Presentación del Libro V Centenario de la Primera Gramática de la Lengua Castellana. Antonio de Nebrija y su época

Olivencia Ruiz, Manuel

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PRESENTACION DEL LIBRO «V CENTENARIO DE LA PRIMERA GRAMATICA DE LA LENGUA CASTELLANA. ANTONIO DE NEBRIJA Y SU EPOCA»* por MANUEL OLIVENCIA RUIZ La galería alta del Real Colegio de San Clemente de los Españoles, de Bolonia, está decorada con una colección de retratos de algunos eminentes colegiales que por allí pa saron, a lo largo de sus más de seis siglos de historia. Hay uno de perfil, nariz aguileña, rostro enjuto, poblada la ceja, profunda la mirada; el personaje viste toga; el índice de su mano derecha señala el libro abierto que sostiene la izquierda: «Gramática Latina». En la parte inferior del cuadro, una leyenda en latín: «D. ANTONIO DE NEBRIJA, Colegial de San Clemente. Cronista de los Reyes Fernando e Isabel, que, de España apartada la barbarie, re stituyó la prístina pureza, por lo que es llamado Aristarco». El Libro de Admisiones del Colegio acredita que llegó el 2 de marzo de 1465 -un siglo después de su fundación por el Cardenal GIL DE ALBORNOZ-presentado, para estudiar Teología, por el Cabildo catedralicio de Córdoba, en uso del derecho que le conferían los Estatutos. El joven nebrisense - 21 años-ingresó en la «Domus Hispanica» o «Collegium Hi spanorum», que el Cardenal fundador había bautizado con estos gentilicios -Casa española; Colegio de los espa- * In tervención realizada el 18 de octubre de 1993. 122 MANUEL OLIVENCIA RUIZ ñoles-cuando España todavía no existía como Estado, fragmentada en Reinos católicos e invadida en parte por el Islam. Era un Colegio para católicos y españoles. Lo s Estatutos definían esta última condición con criterio geográfico: «a montibus Experiae», «ultra montes Pirineos», más allá de los Pirineos .. ., pero hay en la voluntad de ALBORNOZ un sentido de la hispanidad que se adelanta a las realidades hi stóricopolíticas. ANTONIO, el joven estudiante de Teología, acredita para ingresar en el Colegio sus conocimientos de Lógica y Gramática, que los Estatutos exigían como requisitos instrumentales para el mejor aprovechamiento en su formación; toma posesión de la cámara que se le asigna y del mobiliario correspondiente -jergón, cobertor de plumas, sábanas de tela gruesa, paja para la cama, mesa, ba nco- . El 20 de abril de 146 8, a los tres años de estancia, cambia de habitación para ocupar Ja «teologal », reservada a un maestro o bachiller en Teología y, a falta de ambos, al estudiante más antiguo. Ese año y el siguiente a pa - rece en los archivos del Colegio como «consiliario teólogo». Y poco más de él nos narran los documentos colegiales, hasta que en l ª de mayo de 1470 -tra s cinco años de estancia, interrumpida varias veces a causa de Ja peste, que obligaba a evacuar el Colegi o-, pide licencia para regresar a España, antes de concluir el período normal de disfrute de la beca, que era entonces de ocho años. Pero las pocas noticias que dejan huella documental son expresivas de las circunstancias de este becario: la constitución en prenda (por una deuda de 16 liras) de cuatro libros, en 1468, y la venta de otro en 1469, no sólo ponen de manifiesto la s dificultades económicas y la necesidad de rect,1rsos de ANTONIO -nada extrañas en un Colegio destinado a jóvenes carentes de medios para atender a sus estudios en Boloniasino sus predilecciones bibliográfica s. La garantía pignoraticia recae sobre cuatro lib¡os de su propiedad: la s Epístolas de Cicerón (Tulio, dice el documento: Marco Tulio Cicerón), Horacio, Marcial y Claudiano; el objeto de la venta es un ejemplar de la Etica de Santo Tomás, tan valioso que, en 1471 , el Colegio adquirió una cadena para asegurarlo en su biblioteca. Se ve que ANTONIO alternaba los estudios teológicos con su dedicación a la literatura latina. Parto de esta etapa boloñesa de NEBRUA, en primer lugar, porque no encuentro razón más convincente para ju stificar mi presencia en esta tribuna, que no sea la de mi relación colegial con el personaje que hoy homenajeamos con el ofrecimiento de este libro. Sin duda, la designación que la Junta de Gobierno de esta Corporación ha hecho PRESENTACION DELLIBRO «Y CENTENARIO DE LA PRIMERA ... 123 recaer en mí para comentar el significado de Ja edición que hoy se presenta, carece en absoluto de otros fundamentos. No soy ningún ARISTARCO, que es el sobrenombre que mereció NEBRIJA. ARISTARCO DE SAMOTRACIA fue un crítico y gramático griego, discípulo de ARISTOFANES DE BIZANCIO, que llegó a director de la Biblioteca de Alejandría y se especializó en el estudio de la literatura helénica, principalmente de las obras de HOM ERO, HESIODO, PINDARO y ANACREONTE. Su nombre ha pasado a ser el proverbial del crítico entendido y del censor severo; pero, aunque ocasiona lmente ocupe yo en esta Real Academia el cargo de censor, renuncio a la característica de severidad que se exige para llegar a ARISTARCO. No, no tengo más vínculo con NEBRIJA que el de «colega», expresión hoy degradada en la jerga cheli de la contracultura, pero cuya acepción propia es Ja de perteneciente al mismo Colegio. Casi cinco siglos nos se paran a NEBRUA y a mí en la hi storia del Colegio español de Bolonia, pero no renuncio al orgullo de sentirme colega suyo, aunque no sea coetáneo. Otro colega, y éste sí coetáneo, el Prof. JUAN GIL, ha estudiado la figura y su estancia boloñesa -<<Ne brija en el Colegio de lo s españoles de Bolonia», en Emerita, 33, 1965, pp. 347-350-. Se trata de algo más que una mera anécdota biográfica; es un factor-condicionante de toda la posterior trayectoria vital y de Ja obra del personaj e. Que este andaluz de Lebrija habite la «Domus Hispanica» y estudie en la vieja Universidad boloñesa, no puede ser un simple accidente; es una clave de su personalidad y de su formación, para explicar lo s hechos subsiguientes que el cronista del Colegio anota cuidadosamente al margen del asiento del Libro de Admisiones: « Regre sado a España desde este Colegio», demolió la barbarie, adornó a la patria con Ja latinidad, publicó obras, fue cronista real, desempeñó dos Cátedras en la Universidad de Salamanca ... * * * A «A NTONIO DE NEBRIJA Y SU EPOCA», en el V Centenario de la Primera Gramática Castellana, se dedicó el ciclo de conferencias celebrado en la sede de esta Real Academia Sevillana de Buenas Letras, en marzo de 1992, ahora editado por la Fundación Sevillana de Electricidad (Sevilla, 1993). Colaborar en una conmemoración es, como expresa el prefijo común de ambos vocablos, un doble ejercicio de unión contributiva a 124 MANUEL OLIVENCIA RUIZ unos mismos fines, porque es, a la vez, trabajar y recordar juntos. Y es ése el gran ejemplo que la Fundación Sevillana de Electricidad y nuestra Real Academia, unidas ya por el adjetivo gentilicio -«sevillanas» las doshan dado con la celebración de un ciclo conmemorativo del V Centenario de la primera Gramática de la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija, y con la publicación del libro que hoy presentamos, en el que se recogen la s intervenciones desarrolladas en aquella ocasión. Es te volumen, que hoy ve Ja luz ... gracias a «Sevillana», no es sólo prueba documental de la contribución de autorizados especialistas al recuerdo de una personalidad, una obra y una época históricas; lo es también de una labor conjunta, en sus propósitos y en s us actividades, de dos entidades culturales sevillanas, que han sabido sacudir esa proclividad al individualis mo aislacionista e insolidario, con frecuencia -y, a veces, con razónimputado a los andaluces, para coincidir en la promoción de intereses, más que comunes, generales. En Ja correcta vertebración de una sociedad civil son las organizaciones intermedias entre los ciudadanos y el Estado las que han de asumir esa función promotora, tantas veces diluída por el individualismo o absorbida por el intervencionismo. Hoy, una Corporación y una Fundación sevillanas ofrecen el fruto de tareas compartidas en un ámbito coincidente, enunciado en el art. 12 de nuestros viejos Estatutos -«cultivar las buenas letras» y «contribuir a ilustrar la historia de Sevilla y de la región andaluza>>- y al que la joven Fundación ha prestado ya tantos y tan importantes esfuerzos. Hay, todavía, más hechos probados por es te documento que hoy se aporta: el verdadero sentido de una conmemoración, centrado tanto en el recuerdo del pasado como en la reflexión del presente y en la previsión del futuro. Antonio de Nebrija y su obra no pertenecen sólo a su época, sino que constituyen legados históricos integrados en nuestro patrimonio actual, «activos», en el doble sentido de elementos operantes y de valor positivo en el «haber» de nuestra cultura. Y uso el posesivo en plural y en la amplia extensión que corresponde a los cientos de millones de copartícipes de esa inmensa comunidad que es hoy la de la lengua española, un bien que a todos pertenece por igual, porque a ninguno pertenece en exclusiva. El estado de esa comunidad y el comportamiento de algunos de sus comuneros en la hora pre se nte, son temas que no pasarán inadvertidos al lector de este libro. Y así debe ser todo homenaje conmemorativo: recuerdo del pasado; reflexión del presente; previsión del futuro. PRESENT AC I ON DELLIBRO «V CENTE NARIO DE LA PRI ME RA ... 125 Pero la concentración de efemérides en el año 1992 no siempre ha respetado ese sentido propio del hecho conmemorativo. He denunciado ya las desviaciones padecidas y no voy a insistir aquí en su censura, sino a elogiar el homenaje que en sólo cuatro ac tos y ochenta páginas han acertado a rendir estas entidade s, y lo s maestros que les prestaron su autorizada colaboración, a un acontecimiento de 1492. La conmemoración de esa fecha histórica, en la que, como dijo el académico ROGELIO REYES CANO al presentar el ciclo de conferencias celebrado el pasado año, «confluyeron en milagrosa sincronía, el nacimiento de un Estado moderno, la gran aventura americana y la consolidación de la lengua española », fue un buen motivo de refl exión sobre las relac ion es entre esos tres acontecimientos - a la vez políticos, geográficos y culturales-, y sobre su significado en la historia de la civilización. Hay en las constelaciones históricas, como en las astrológica s, una composición armónica, sostenida en un equilibrio de fuerzas que se condicionan entre s í. La «milagrosa sincronía» de 1492 no fue debida a la casualidad, sino a la causalidad del punto de sazón de un pueblo que alcanza su estructura política, crece y habla. De esa interrelación causal hay profusas referencias en este libro. El Prof . QUILIS, en su confere ncia sobre «ANTONIO DE NEBRIJA EN LA FILOLOGIA ESPAÑOLA », señala la coincidenc ia de tres hechos históricos: la toma de Granada cierra la unidad de nuestra Patria; el descubrimiento de América abre nuevos mundos a nuestra lengua y nuestra cultura; la publicación de la primera Gramática marca e se hito en la historia del humanismo. Y no es una reflexión «a po steriori», sino el reflejo de lo que en la concienci a de Nebrija es una realidad sentida: la relación entre el poder político, la unidad de la nación y la leng ua como instrumento de «trabazón» y de comunicación, señalada por el autor en el Prólogo de su Gramática, se verifica en la realidad práctica con la rápida y notoria difusión de la obra en América, que ilustra QUILIS con citas de RIV AS SACCONI y TORRES REVELLO. Fue NEBRIJA el autor más difundido en las Indias y a la expansión de sus ideas se debe una buena parte del arraigo de nuestra lengua en aquellas tierras y de la estabilidad de su estructura, los fa ctores que permitieron compatibilizar el crecimiento territorial del español con la conservación de su esencia y la enriquecedora incorporación de nuevos vocablos (los «americanismos» de nuestro lé xico), que, tres años después del descubrimiento, el autor incorpora ya en buen número a su 126 MANUEL OLIVENCIA RUIZ «Vocabulario español-latino» (1495). DIAZ-TEJERA, en su conferencia señala el ejemplo de la palabra «canoa». NEBRIJA es un humanis ta consciente y hasta orgulloso de la misión histórica que su época le deparó. Late esa consciencia en el Poema de saludo a su patria que, con bella y esmerada traducción del latín al español del Académico ALBERTO DIAZ TEJERA, encabeza este libro; la expone en el Prólogo de su «Gramática» y en muchos otros de sus escritos. El Prof. FONTAN, en la conferencia «ANTONIO DE NEBRIJA, PRINCIPE DE HUMANISTAS», segunda de las de este ciclo, analiza las «no ticias que él desgrana en sus obras al mencionarse a sí mismo a propósito de cualquier asunto» y subraya «el conjunto de saberes con que regresó de Italia y el proyecto vital que se propuso realizar»: introducir en España los aires literarios del renacimiento; desterrar de ella la «barbarie» de los últimos tiempos, «limpiando la herrumbre que oscurecía los espíritus»; «convertir a España en una segunda Italia.en los órdenes de la cultura, del saber y de las artes», todo ello animado por un «patriotismo histórico con el que el humanista se adelanta a su tiempo». Es la «seguridad en su misión» que destaca en ELIO ANTONIO el Académico AQUILINO DUQUE con la presentación de la conferencia de ALBERTO DIAZ TEJERA, «NEBRIJA, FILOLOGO CLASICO», y que éste define como «los caminos del momento histórico », que al pasado llegan desde el presente. Y el maestro JULIAN MARIAS, en la conferencia con que se cierra este volumen, «ANTONIO DE NEBRIJA Y LA HISTORIA ESPAÑOLA», sitúa al personaje en «el mundo germinal de la nación española» y justifica su orgullo -ha s ta el grado de la jactanciapor «fundado en la vocación y en la conciencia de la España que se está haciendo» y que él, «con extraña clarividencia», considera su «patria»: «No Andalucía, no Castilla, sino España como tal, del modo más expreso». Esa es la «asombrosa conciencia histórica que muestra Antonio de Nebrija hace exactamente medio milenio». La reflexión del pensador JULIAN MARIAS cierra este libro y abre las del lector. NEBRIJA, como señala DIAZ TEJERA, es mucho más que un filólogo clásico. Es un español humanista. Creo, como lector, que en esas dos palabras puede encerrarse la desbordante personalidad de nuestro personaje, y que eso es lo que se desprende de este libro, que invito a leer y a meditar, llegando al pasado desde el presente, como propone DIAZ TEJERA. Desde un presente en que una nueva ola de barbarie amenaza a nuestra cultura y una nueva dia- PRESENTACION DELLIBRO «V CENTENARIO DE LA PRIMERA ... 127 léctica del bilingüismo pone a prueba aquella unidad de los «miembros y pedazos de España», que NEBRIJA profetizaba «que muchos siglos, injuria y tiempos no la podrán romper ni desatar». La «barbarie» no amenaza ya al latín, desaparecido hasta como lengua «muerta», el tesoro de la civilización occidental, que permitía enseñar y aprender en Bolonia, Salamanca o París, si n «interpre ta ción simultánea»; amen aza al español, maltratado, degradado y empobrecido, al tiempo que enzarzado en una absurda confrontación co n otras lenguas de nuestra nación, y sometido a una política errónea, que, lejos de proteger la riqueza del bilingüismo y el valor univ ersal de la lengua común que constituye nuestro patrimonio cultural, par ece e mp eñada en el triunfo de unas so br e Ja otra, como si la «inmersión», mas que empapar en una cultura, se propusiere ahogar a la «contraria». NEBRIJA, español y humanista, políglota, cultivador del latín y, a la vez, prim er científico del español, defensor de la pureza de uno y otro, puede ser un ejemplo digno de me dit ación y, de sde luego, de la gloria que él mismo creyó merecer por sus «letritas». Cinco sig lo s después, este libro y este acto quieren ser homenaje de admiración y de reconocimiento al nebrisense, un español universal, que contribuyó a ha cer universal el español.