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Políticas culturales y comunicativas territoriales en la era digital

Zallo Elguezabal, Ramón

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Politicar culturaler y cornzrnicativar tewitoriales en la em digital Ram611 ZALLO Universidad Pais VascO Politicas culturales y comunicativas territoriales en la era digital' Ram6n ZALLO Universidod his Vasco I. El context0 del acapitalismo globalx. Las transformaciones en la comunicacidn no se pueden cornprender sin analizar el cnmbio cualitativo que esta conociendo el sistema econdmico mundial. A difcrencia de cdmo se percibia en los aiios SO, el nuevo rstadio del sisrema indjca que no est;lmos solo ante una mera irvolucidn tecnologica. La pcneraliracidn de esta par todos 10s poros dcl sistema econdmico, cultural, social y politico, ha conformado la bnse para una tercera revolucidn ccondrnicoiindusniallpostindustrial. Estariamos en otro estadio del capitalismo, el "capitalismo global" (Martinez Peinado 1999), bnsado en el principio tecnol6gicoiorganizacionaiiinfomdciondl (Castells 1998). Ciertamente, el "capitalismo global" en su interaccidnlconfrontacidn con las estructuras sociales, ya esti produciendo fuertes y contradictories impactos en el ordcn relational (nuevas socialidades), cspacial (un espacio diluido), temporal (un tiempo mis gestionable) e identitario (en mutacidn). Se expresa en fendmenos que aun no siendo nuevos, su grado de extmsi6n Ins convierten en novcdosos, por cuanto significan: una extensidn cualitativa de los mercados y de so integracidn; una libre y especulativa movilidad de capitalcs financieros; un desmollo dc la internacionalizacidn: una desregulacidn con abandono crcciente de filosofias de servicio pliblicu y rnutuaiistas; y una dependencia dc 10s giandes grupos econbrnicos, en lira por la hegemonla concepto - ~ mas apropiado que el de competencia- .. . El resultado es un nuevo impulso ccon6mico y nuevas oponunidades, pero tamhien unretruceso del lugarsocid de muchos agentes y paises y dc las clases sociales mis desf~vorecidas2 Esa revolucidn ccondmica esta lejos de haber producido un sistema estable y compensado como el que caracterizaba a1 Estado del Bienestar en Europa en el que economia, relaci6n salarial, sociedad y poder interacaahan. Esti en desigual difusidn, no cuenta con muletas legitimantes sociales como las de antaiio y tiene limites ccondmicos objetivos y suhjetivos, tales como las contradicciones en la "econoda-mundo" entre economia real y monetaria, 10s proteccionismos de las cconomias potentes, las restriccioncs en la movilidad laboral intemacionai, Ins limites del consumo privado, la imposibilidad dc absorber toda la innovacidn, las recesiones p quiebras financieras de paiscs y empresas o las resistencias a1 modelo que impone. 4 ...,A,., E"FAPAG,YA ' Buennpct~iedeesrn ponerich cs unarcrlilbor;~ci(m sobredos ini~~rmei propios rPoliric?s cultiu-lies ic~ion;~i~i en Eurpn" y "Polificai cuituiolca lcmtotiales en Espaiii') confcnidoiol in lai dos iavcsligaciones coodinodcia por E. Bustam;irrtc, con rl pvlrocinio de 18 Fundvcilin A1tein;divils. de Ins que la segund;~ ac ha publicado como Comusirncio,t ), culiiirn ?a lo cro digiroi. hidiistriar, !ireiindo.r j diversidad ni irpuilu. GedisvBnrcelona2002. >vi. pile. sig. 2 Ramdn ZALLO Poi;iim, iridxlnlri bi;~#r,uiri nz ispolioy iiropn a, in itod,~!iai 21 Peru tambiCn tiene limites regulatorios y politicos que, en cambio estaban mas o menos encauzados en la Cpoca del modelo fordista. Estos limites: se han acentuado despuCs del 11 de setiembre dcl2000 con el nuevo unilateralismo disciplinadoren las Relaciones lnternacioni~les y el regreso del Estado autoritario y xeniifobo en buena parte de Europa, sin hablar ya dc EEUU, y que ya estin produciendo crisis de algunas dernocracias. Curiosamente trldo ello trae consigo la vueltade lo politico y de las incertidumbrcs, tras unos cuantoa aiios de ieinado de la ideologia libcrdl y del automatismo econ6mico hajo la supuesta Cgida del mercado. La vuelta de lo politico lo mismo podria acabar en unas nuevas reglas que permitieran eestionar con alpuna Ideica . .. . - redist~buidora las potencialidndes y oporhmidades de la nueva econornia o, al contrario. podria degenerar cn una involution general plutocritica de la que hay bastantes indicios. El destino no esti escrito, y aunque no se pueda ser optimists, depende de muchos viejos y nuevos actores sociales No obstantc, no procede exagerar el fenomeno, nadanuevo porotraparte, de lamundializacidn, ni olvidar que la globaliracidn es tambiCn lin recurso ideologic0 que sine para justificar cosas opuestas: u politicits impopulares explicadas con un "no se puede perder el ten de la internacionalizaci6n",o politicas rgoistas si de lo que se habla es de la inmigracidn. Lo cierto es que se trata de una tendencia junto a otras y que Ins emprcsas paradigmiticas ile esta Cpoca, las transnacionales, aunque tienen una ouota significativa de la produccidn mundial no son ni mucho menos mayoritarias (22% de la producci6n mundial segiin el .Bureau of Economic Research* de USA) y, curiosamente, siguen teniendo base nacional3 Es mas, asistitnos aun rebrote de 10s nacionalismos de Estado, que se afirman tanto can las resistencias cn dotar a Europa ite un estatuto politico definido y democritico, como en 10s nucvos proccsos recentralizadores 3 40US*.~,E"IU PASIh* '1.r ~lobal~zaci6n cornofendmeno mi? signilicadvo de ealr esradio delcqpilalirrno no er sino un sallo cuali1:aivo pcroncotado de 1.7 inemacionaliracidn.AIoroveclodemundisliz;ei6n ~lenr delos mercodoa fiii;~ncicroa v olnlihremovilid~d decndtales le uconmaiia . . una lirnitldr mundialnacibn de productos indoirrialer, y vlin es mucho rnis !enrn eii 10s casos de 10s serricios. pctiremes y dsiechoa. Ests lqjns de habeire producido en 10s b~enes ag~icolas y $3 ~nexiaten~e. salvo dentm de regionm de paiser.m lo rrli~riva a kiibie circuloudn dc pcraunas. Si hinbiem que npuntnr rlgunoi rasgoi de eie capitnlisma glob11 destncnriti Ion signientes: -[.a iendenciz a la iniegraci6n de uu ncipaclo rcunbmicu cum" ei lo "cconomia-mundo" ri bicn sohre In base de desmnollor iundamenfalmente desiguale?. 1.u mun&aliracidn no circuls en lodos loi senodos sin" qur tiem una ncrd prefermicia, n la horv de las inversioner directas, poi lor pdses de! Norte con un net" crecimiento del comelrio interior de 10s bloquei comirc~ulei. El 95% de laa imporrcioncs dc producioa manufrilurktdoa culin(la ricniio enlie psisci denar101I;ldns. La confonsacibn de tinioner o repiones de p?ises con rncicildn? unihmdor y polillcar monrtWnr comunca que re orienfm a la coopanci6n intcrnr y !a cornpetencia ertcina. -Liirxtcnsi<in cudlilaiva drl rncrurdo tanto en clavc terlitonal -,ma Pa imploiibn de 10s iistcmns dc plmificacibn centmlizn~ ii?- ccomo lemalica - mercantiliiiicibn dc ieacrviciar dc dud, cducati50a ...-. -El papdcariulCgico dc lu circuhcido fin;mcieiacanlibie movilidad dc cnpilrica con crpacid;~dpvrudess~niarpioteccionismos econ6micoa y finvnuieros nucionrles. -Lusdesieguluciones demelrvdodetiab~o.deespaciospliblicos y depoli0cus.dtjmdopaio ul*cupitdismo lurboalirncntado~ (Luttw* 2000) en iustimci6n &I legulvdo y que,en eicaso deUSA.tendliu como contrapesoel sislema icgd nnti~lrust y In mom1 ca1iilust.l del Cxito colllo premio y del fracas" corn0 culpl. -Las lusiones degigaotes uuyopesoccondmico ie estimnen un 75% &i comercio mundial y cuynclavcreside nienos entma cong1omcr;cidn ,0$l entre aectoies di~finfon cam0 en la ;micul.lci~ii de nctividades en sectoiEs relsclnnvdos poi v1glin factor. 'Tienbn aproducir en el pvis de otifin de lamultinacional. Entie d 70 y 71 ir del wioiviivdido de lus mu1tinacion:~lcr ac produja en cl propia psis a $cn inr~lediatn de infiueiick. internos tanto econ6micos como politicos quc cstin suponiendo una involuci6n respecto a 10s procesos descen~ tralizadores de 10s 80. z. Mundializacidn comunicativa con tcrrito~ializaciCln La comunicaci6n global juega un papel detenninante en el "capitalismo global", tanto por tratarse de una de las herramientas que permite la globalizaci6n econ6mica; corno por scr uno de los sectores en 10s que la mundializaci6n se expresa con mb pienitud4. En efecto, enel imbito de las industrias culturales, la mundializaci6n es tambiCn una tendencia fuerle, que se expresa en la dialhctica globalllocal, la desterritorializaci6n de la cultura, la multiculturalizaci6ny la crisis de larcproducci6n cultural asociadaal Estado Naci6n (Marin 1998: 189). De todos modas, la mundializaci6n no rests impaaancia a lo territorial aunque lo redistrihuye' . Los cfcctos de Ins cambios en Pa mundializaci6n no se producen en una especie dc etCrea tierra de nadie. Es en temto~ rios concrctos donde se generan la sliferencias, se valoriran las tecnologias y bas comunicaciones (10s territo~ rios preparan la utilidad de Ins comunicaciones, dandoles sentido y espesor) y, tambih, dondc se producen 10s efectos de 10s cambios. A su vez, Ins territorios no son compartimentos, ni se explican por si mismos sin referencias a contextos amplios, aunque sigan siendo Bmbitos de poder decisivos. La libemlizaci6n iniciada en 10s 80 en USA -en 1984 se fragments la ATT- y a prinoipios de 10s 90 en Europn, va a tener una sene de rasgos quc dificultan enomernente cl discurso vigente de la eSociedad de la Informaci6n para todosr y la regionalizaci6n comunicativa, aspectos ambos quc irian juntos en un enfoque democratizador de las comunicaciones y que, a pesar de todo, no han iniluido centralmente en las grandes decisiones. En efecto, la privatiracidn de las grandes "peradoras de Ins sistemas publicos de tclecomunicaciones, la preeminencia del concepto de mercado dnico competitive europeo, la foma acelerada de emergencia de un sector privado de telecornunicacioncs controlado par grandes capitalcs, el enfoque preferentemente mercantil de la liberaliraci6n ilunuue con oblieacioncs cnlo reiativa a1 servicio universal .... responden a grandes intcreses privados y, en su beneficio, a nn desmantelamientoparcial dc lopliblici~, sin que las obligaciones impuestas por Ins Estados o 10s organismos reguladores hayan hecho oira cosa que paliar algunos efectos indeseados y fijar algunas reglas para la competencia oligop61icab %nefeclo,cl deqarrollo de la rnundiviizvcidn se produce, arglin Cuheles. confolme n cinco cjeb: la1niemucion.?i~zaci6n de las em pie^ sns; la concentr~cibncrnprcisliai con raliuctur&lci6n de tmn ecanomid de rcdcs; la lendenciau I~cenrmliznci(mfc~fo~nl y lo sglomeraciOn en busuv de econornivi de escula; la estundanz;cib dc 10s medios de comuluc;ei0n y de lor contenidon; y el pmcesa de convergenciv de lor rnercndor robrc la base de la digitulizaci(m (Cobeies, 2000). Nolemon que todns esvs cvivctedsticni sipelan a1 rccuno dciclucornunimcidn. ' Adveirir fendmenas de desterritorinliznci6n c hibndacih como 10s que detect8 N Garcia Canclini (1990) es unn cosa, y olm cl rcl;iiivismo minirni~ador sobre 10s efecfos deia globiiizii~ibn en el quecvrn JohnTodison (1991) o John Sinclaii(2000). 'IY ello a perside qile han sido ourneroias Ins dircctiv:ta monizudomn snble licenci;~,cntomo nhieno de red,reconocirniento nlutua dc tferminbirs, inteicanexidn e infemper8bilid;id. defioiaibii drl m;!rco regulnfo~io en torno ih lor ctirerxos de ohjetividnd, trnspnrencis y no dxscnmin8ci(m o 18 obligrcidn de lob operadc,rrs rxinlenfen dz facil~t;ri el accrso zl lerceros en coudicionei 8ccytables. Vei Lloreoa 2001: 235 ).is. En ese proceso de liberaliraci6n ha sido cxcepcional la emergencia de operadares regionales integrales dc tclecomunicaciones. Bien a1 contraio, un modelo que se repite en Europa es el de pocos y prandcs grupos por ~. .. . paises e inclusa a escaia continental, lo que supone un aalto cualitativo en lr~s pnlcesos de concentraci6n privada. Se han gencrado asi posicioncs daminantes en rCgimen oligop6lico, frcntc a un mercado ingente y remune~ radar oero muv atomirado. v con usuarios sin ooder de mercado v en indcfensi6n. aue no tienen mds remedio quc declararse, ocasionalmente, en semi-rebeldia y asociarse ante la gran cantidad de problemas no resueltos suticientemente par 10s organismas reguladores. De ahi que tengan gran inter& tanto la conformaci6n dc comunidades digitales como las propuestas de puesta en marcha de orga~smos reguladores regionaies. La propia Comisi6n' se ha instalado en un error dc planteamiento. Indica la necesidnd de generar una infraestructura bdsica de telecomunicaciones para acceder a la Sociedad de la Informacihn (SI), pero que el papel de la ayuda priblicadebe ser escaso ya que las inversiones pnvadas de las opemdoras serian rentablcs; al tiempo que illsistc en que lo relevante cs sintegrar las tecnologias cn una politica coherente para explorar lus beneficios ;conbmicos, sociales, culturdlesde la comunicaci6n., e invita a que las medidas se centren en *la promoci6n de nucvos servicios y aplicaciones innovadorasn y en eel equipamiento de 10s usuarios potencialesa. En el fondo, se trata de lcgitimar esa deriva en Europa con cargo a sus hipoteticos beneficios para la cultura, defendiendo asi un <<determinisma econ6mico centrado en la dingmica y las fuerzas del mercado (..) y una ecuaci6n central: convergencia + mercado = cultura e identidad europeas* (Bustamante 1999). Lns redes locnles o regionales que comunican apersonas de un imbita geogrifico delimitado, son puntos nenrdlgicos de utiiidad en la gestidn social con potencialidadcs para crear un nuevo espacio pliblico servicios, informaci6n y gesti6n de la vida. Se supone que, entre otros. 10s administtadores de dominius locales (Country Code Top Level Domain, ccTLD) tamhibn estdn para eso (Iriarte 2001). Las interrelaciones entre sociedad. administraciones, servicios y sector privado pueden configurar una compleja red integrada de miiltiples canales comunicativos que confonnen nredes de gobemanzau y en las que interactiien -influyindose o desplazindose- 10s diferentes actorcs. Siguicndo el marco conceptual de Amartga Sen eslas interaccir~nes pueden expandir las oapaoidades de las personas de una comunidad creando Mnucvas y mayores oportunidades sociales, facilidades econ6micas y libertades politicas* (Oriol2002). Pero para que eso ocurra se requieren tanto un entramado comunicativo previo -unas infraestructuras que no estdn a1 alcance de todos 10s paises y un cicrto enfoquc de politica prihlica. .( hOl.lhlP,L"LA PAG,N. 'Comunicuci6n de luComisi6n (1-7-99) iobii 103 Fond03 eitruclurvles y dr Cohesilin. s El ioformc Koivirto (CPLRE 1999) distingue enlre ier7,icioi de base (infom;cibn sobre iaregi6o. dcbatcs.juegas on line, pmgruma de ale-enaetinm, umvcriidad iiitual. peyuciioi muncios, ofma y demandas de empleo. bare de dalos ds 18 historin loc;tl, prcnsn iocd.p?ginu web & viociacionea locuies. uoluntutiado,pi~ou amadlus..). seiviciosesencialer (infotmuci6n inilitucional, coolac- to con elecros, asistencia pmei uso de Inred. centro de ucogidu..,) y otros setvicios (radio y video local. teletruhajo ..). hl mismo informe pone loa cjclnpior deTdmpcrc, de Ciilifornio On Line Voter Ciuidc y cxplica el proyedo lnfoviilc dc Villcn;~ (C.Vaiencinna). Este liifimo,~nici;ldo en 199hp;rru la puerra en marcha de un cenlio inlgrudo de gestibn de silemas y serviclos y aplicucionis cn camunicncibn, sc cnendi6 poatrriomntc a o~oi pueblos y ciu&dea v:denciao?s.adembs de nmpiiaisus lemiiicas hrdc un conccp~ to de rcomunidad digitai.. su ewluacibna fando esr8,nl dh de hoy, por hacer. Lo cicrto es que Pa ausencia a el retrasu en la impiantacidn dc una infraestructura y de unos servicias se&a ya una disparidad inter-regional en si misma, micntras quc los territarios pionzius acumulan ventajas en destrezas o en competitividad. Las tecnologias no tienen virtudes intrinsecas de desarrollo econdmico o de ampliacion de la democracia participativa en 10s imbitos territoriales. No tienen per se efectos estructurantes si no se &an otras condiciones. La contribucidn de la implantacidn de tecnologias al desarrollo territorial depende de las necesidadea y de la apropiacion de esas tecnologias por 10s agentes, de su encaje en el sistema y sociedad a la que sirven. En ausencia de conocimientos, de interactuaciones entre agentes, de utilidades y usos precisos, de poco serviri und red que permita el teletrabajo. la tele-ensckanra o los servicios pdblicos en la red. Lo miamo ucum con la democracia. Frente a las versiones de 10s tecnoutopistas, si nu sc comparten temjticas v concentualiraciones o no se re~istran informaciones dtiles o contactos reales con los electos o no se - animan debates de inter&, "las relaciones de poder y las diferencias sociales preexistentes se transfiercn tambiCn a la red" (Martin Cubas 2001:196). Es por ello qne pensar las politicas culturales es tamhien "pensar la hegemonia" (Sierra. 2001: 155). Poi efccto de 10s cambios tecnoldgicos y econdmicos se produce una recalificacidn dei propio lugar social y econ6mica de 10s distintoa territurios, redistribuyendose sus iniluencias. Lejos de producirse una indiferenciacidn y neutralidad espacial, la impiantacidn tccnoldgica produce una acentuacion de Pas polaridades socio-espaciaies atraves de la movilidad de personas, mercancias e informaciones que tienden a la aglomeracidn (Curella 2001). Sin embargo, las potencialidades tecnol6gicas dc laa redes para la deslocaliracidn descentralizada de los agentes se evaporan cn gran medidacuando se advicrte quc concentracidn metropolitans y conexi6n con la red son -pot las sinergias entre poder, tecnologias, influencia,empleo, mercadoa, culturas, servicios y upuitunidadcs parte del mismo fendmeno de rclocaliracidn centralirada. Curiosamente, esos procesos recentralizadores se produoen cuando las tecnologias vigentes hubieran permitido un desmollo cualitativo de las formas organizacionales y relacionales descentialiradas. Esta cuntradic~ cidn demuestra varias cosas: -Que no hay delerminismo tecnnl6gict1. Que las tecnologias no flotan sino que se inscriben en un espacio ectmdmico y social que las ubica y en cuyo desarrollo, sin duda, influyen. Que la estructura ieiacional entre paises, sujetos a instituciones es un hecho de poder que las tecnologias potencialmmte descentraliradoras no enmiendan, a1 reforzar, en general, las vcntajas prcvias de partida. Aunque laera Internet ha sido anunciada coma el fin de la geografia lo cierro es que, sobre todo,redefine la distancia. No anula ni mucho menos la geografia ademis de solapar una geografia propiaO, ni hace iniitiles la inmensa mayoria de desplazamientos laborales ni sustituye el transporte de mercancias que conoce un desmo- Ilo significativo. A1 contrario de lo que se suele decir.10 territorial es unplano relevante de lapropiamundinlizaci6n.que se teje alrededor de unos pocos centros motores. El orden mundial mismo ticnde a deslocalizarse y rcarticularsc 2. Rarndn LALLO. Paii~cnii.~!inmies ienrio~ioieien Esporiay iuiopo mi la ued!@~i 25 cads vez mL alrcdcdor de nlgunos centros de control del sisternafindncicro y del conocimiento c inforrnacidn. se rnantiene asiun ordenjcr6rquico de influencia y poder que no es nada neutral con rclaci6n a Ins territorios sobre 10s que piirota. Lamundializacidn econdrnica y cnmunicativa da prioridad a tres irnbitos espaciales: el global en el que los vectores tanto financieros como tecnologicos fluyen en busca de mercadus y opartunidades de expansi611, especialrnente desde la plena operatividad de las reglas del libre comercio que vigila la Organizacidn Mundial del Corncrcio para determinados sectorcs: Ins Estados-nacidn como tales, y la agrnpacidn regional de 6stos en forma de uniones econ6micas, dependientes de la concertacidn entre Estados: y las grandes ciudades metropolitanas oomo ndcleos productivos, distribuidores y de demanda centraies, auti-nticos nodos dcl sisterna cn cualquier pds del mundo. En correspondencia con ellos, en la econornia red hay preerninencia de los nodos de los centros rnundiales tecnoldgicos y financieros (tienen ventajas en conexidn, cornpetencia y articulacidn econdrnico-tecnoldgica), de Ins Estados nacidn (tienen ventaja por su articulacidn politica y de poder) y de las ciudades (tienen la venlaja de la aglomeracidn)"'. Todo ello dificulta el papel de las regiones y de ias politicas regionales. Con todo, no todos 10s cambios del lugar social y econdmica dr 10s renirorios se deri\,an de lamundializa~ ci6n ode la digitaliracidn, ni rnucho menos. Muchos dc cllos se producen a prsar de ellas y por impulso del deseo humano de geitianai lo cercano, su convivencia y hienestar. j. Estados, mundializaci6n y regionalizaci6nX'. Al menos habria que hacer tres consideraciones. a) En primer lugar, hay una correlacidn creciente entre industrias culturales o medias y desarrollo regional. El fendrneno regional entendido en sentido amplio apunta como ventajas de muchas de las pequeiias co~ munidades el hecho de que suelen estar bastante bien auloorganizadas. con un sentido cornunitario potcntc y . . 10s eiz~~zcr~,d,~m,s y nodan estadounidensea quc se basan cn unl grnn redde handasnchn que canecti a lor prillcipiles celilio~ inetropo~ fitnnob dei mundo. E" segundo lug=. la geografia de usuvnos que i;, diatnbuci~n deriguvl de la infiaertiuutu,~. ~~~i~~~~~ in educncidnenel pl;mcl;t. ED irririiug.ir. IageogruCiude la produccidn de inferuct, cn lo rciativo a ftlh~?cmlcsde internet yde roflw~re. . ..,I I,. I . . ..I ). .,,.., 11.1. ,:,..I,I.,I., <MI< ,.,I .I#\ I.. ,,,,.,,, I.: 1,I ..I.. I.. I .I I 8.. I, i. I.,, ..II1.IIIIIi ,i...I.I <. , . , , ,,,. ., > ,,,, . ,I ,,~.. . . 8.. . ,. ,. ,I,. , .r. ,I. ,I . .. mienlni que 10s pnijes ridrdicoa cucotsm con IS, Erp?ila con tnr y Bras31 con 05 par mi-loquc illdicu uen aairnctli;~ crccicnlccnlrc plnduccidn y consumo dc canlcnidoa de 1nierncr.Adem4s. 17 de la 20 pilncipales ciud;idcs en el rnhbi88 dc duiilinioa cat& en USA. con unaiillaconcentiacilin erplcial. Los tlujor econ6rnicor y colmrnles mayorirmios nu son dead" donde hay capital o ienta a dande no hay, sin0 entre paes que diqmnen de ellon. Deahirnmbien In frtigdlil&?ddei rquilihtio general y el limitado des;trroilodc zunita cnlcraa dclplnncio. Eae rnodclo no er eficicnlc pwa lor ohjehvos de Desvrrollu Humano s largo ylnzo -5irve n pocos psisei que ejercen el papel de rrguladores ~~~r;~jiilns- y actdv de caldo dc cultivo de factover de riesgo. incertidumhre y vuloerahilidadcculautiros comopudo compmb;lrse el I1 de irsepliemhre del2001 "vi.pag.sig, :prp!~!l!lad~~ro~ B[ orcd lvuot2ai aruoiua lap c!nu~iiod~ ulq :sc!nuni?unsn~ su!m uaip!;ai[i?no!%a qmouo3a ap rupoai so~anu $131 ,, '(99i:000? !nZamq) soadom= eop13na no1 ap opua~ard "I ~~!rurualc o r"nuamaldmo3 euq ap nai 06'33 s[ ua ~oidord c!masard culi d pcptuap! sun 1aoalm.w c u-dsu o uaoa!lucrn opalde ns lod omor, pepg!laslah 6 pep![esIansuen ns rod oluel 'jens!no!pne lap sauo!sardxa se[ S salen%ual so) wed sa oqnaq ap jepos pep!ro!rd aj 'ella ap orluap h.ejrellon#sap 6 ejnonpo~dar end w4uod as anb so!pam sol ap apuadap jeuo!%a~ern~[na sun ap ornlnj 13'einl[nse!dords[ ap ougsap jai!p!sap srode,mouo~a s[ ap odmen o!dord [a uapuapserl u?!aea!untuoa el h em~~nr, el ap ol!qtu~ la ua sa[e!rlsnpu!jo,!%?~our,al sesande SET .1~!30" ee!a?[ouaal uo!asidepe h u?!aetulojsuaq ap rol3an un oyqmvl ou!s 'eng!sod ua5om! eun ap ro!ralxa upa3aSord e1 alue!pam o 'ouaa?pua [e!auaiod auan, un S sa[euo!4ar saropea!~d!ilnur solsaja soqe ap sgnen e 'o~!tupuoaa oljoupsap ap sen!padsrad saluauodm! ejuasard anb lolaas un 019s ou sa iiernljns 6 u?!neo!unwoaa 'op!lrras alsa u3-sosra~!p Snm sanbojaa qsap ua!q 1s 'jeu -o!xmJlu! ollqm? Ia "a opue3qdr uylsa 2s anb jerrol3al oijorresap ap sn!b~eilsa qs~anu sel ua u?mo3 oluamqa un ua Op!llaAU03 UB~ as u?!s~s!u~~o~ F[ 6 emlln3 cl '[euo!3a1 6 ousqrn soqmouaaa sop!fal so1 ap ollonrzsap ,C uo!>e~ninn~lsaar ap uluatunnsu! orno2 atuaurjPjuamupunjss~!lqnd sauopsrg!u!mpo sesmnrp sel ap ugnuala 01 OpJcUe uel[ '1ejn3!und ua 'sajww[m seulsnpu! se[ S 'je~aua3 ua 'cmi[n, el 'suge som!lIg sol aluema .seqlyua1qo1d sns ap uo!jsa4 el S sauo!r,e~uanardar sel e our01 ua aaeq 9s p#p!unmoa sun anh sa J, .eu -rapom pnpa!sos eun ua oh!l!ogap sa jepol!nai oqly!pam S sajerniln:, se!qsnpu! ap emajs!s un ap rauods!a .asaq ap sejaraua set op uc!xgse (esn~ ug!acrapaj el ap o or,e,psne 's?pun[oq stlse~) se3remoo sapeu!uualap o sapupnls ap o!n!jauaq u3 e[msaeganhad e uo!aez![equana~ a[ o -pEplaA ap ar,!@riua3sap as nu opelsx la h serninnnsa uanh![dnp as anh ap OSR~ [a uaose4 ap osasxa [a'-ss~!mauoaa sapep![!qpods!p o se!auaraja~d 'BA!~B!~IU! ap [an!" [a eas u@as - sajeuoi!nauag! sapepueds!p sc['soms![a~ua!jr, sol las uapand uo!sez![euo!4ar el ap seppderao3 se? ,,Ie!aos h e3!mouona s!s!m el ap uo!a -eradns e[ emd sv!rol!lrax so[ ap salw~uamepunj solar sol ap oun omon op!~arvde eq ropenouu! aropapua~dma nl!rjdsa lap u?!3eraua8ar el '#3!8?~0~3a! u?!aeldepe a1 S or,rm~~uor,a oplIal lap ug!3usg!sran!p ej e olunr .[anbe uon u~uo~~~jaua~u! as anh sauanj sn!mapual u?!qmei uos uo!aez![cnuaxap u[ S up~nez!je~oj el ap souamguaj sol 'ep!palu rouatu ua anbune 'up!3ez!pqol4 a1 ap ouamguq 18 aluamelajemd 'anb rep!hp~ anh SR~ ON .jeqoj4 ol a US333e un ap SyJDpE 'OUB3133 01 ap olua!w!aouoa ue18 un ap uauodsp anb L.oua!qc Los motivos para la intervencirin cultuml y comunicativa de las rcgiones pueden ser muy variztdos: par la consideracirin objetiva de que la cultura se vive en territories concretes; par la revalorizacibn de lo local y regional, par el resurgimiento de las culturas minoritarias o de las identidades; o por el interis del Estado en dirtribuir competencias o de la ciudadania en contrnlar la gestirin dc forma cercana (Bassand, 1992). Las ventajas de la tenitorializacibn decisional en el dmbito cultural son obvias desde el punto de vista de 10s resultados y de la democracia. En principio, creamis propensibn a la eficacia ya que se conoce mejor y se ouede tmtar con mis facilidad 10s problemas, ademis de darse mb sinergias en tanto se hacen mh visibles y pueden valorizarse mejor las distintas energias tenitonales. Par otra pane. es mis democritica (como resultado de mayorias deproximidad) y fiscalizable (hay conocimiento sobreel terreno de la esferapublica y el ciudadano que la experimenta tiene mis facilidades para controlarla). El dinamismo cultural de un temtorio depende de muchos factorcs: de las inversiones culturales, de las competencia~~rofesionales y articuladas en red,& laexistenciade un espacio mediitico auto-referencial,de la extensirin cultural o de Pas transversalidades temiticas. Se producen, ademis. sinergias varias, par ejcmplo entrc eventos culturalcs que otarEan notoriedad. polos institucionales activos, inversiones y participacirin en rcdea intern~cionales'~ . El impulso dc In creaci6n y la produccirin culturales territoriales coma dotndoras de sentido al espaciu culturtl piopio -sea nacionai, regional o localconstituye nno de 10s retos principaics de nucsho ticmpo. Todo elloconllevaunaredcFinicibn del lugarde las politicas culturales. Peroesa tcndcncia,muy fuerteenlos 80,esta en relativa regresirin en la medida que hoy es compatible con 10s procesos reccntraliradores que alrededor de algunos polos se esti producienda en muchas panes del mundo. En cualquier caso la identidad cultural y la diversidad europea han sido siempre mas respetadas si las reclamahan 10s Esiados, tai y como Ruhert de Ventirs denuncia. Las rcgiones, tudaviason unarealidad cultural, social, econrimica y politica por descubrir, m$ all6 de las politicas dc cohesibn. Europa misma, mis alli de algunas instituciones consultivas, no ticne una politica autbnoma de las regiunes como tal, cuyo desarrollo dcpende mis de 10s Estados quc de si mismas o de la LIE. Las regiones no pueden, en cualquier caso desentcnderse ikl despliegue dc la economia y la cultura informacional, desde todos los puntos de vista: disposiciirn de recursas culturales e infom~ativos propios, acceso social, comunicaciones, servicios a la ciudadania, desanollo de un sector innovador y generador de empleo en la economfa regional (CPLRE 19991, aunque sus resultados sean bien distintos, seglin se Irate de regiones desmoliadas o no. En efecto solo las primeras disponen de la capacidad de establecer relaciones sinergicas - llimense <<complementaridades dindmicasu o *fertilizacirin ctuzada,,. entre sus propios recursos internos y de Cstos con los forineos. mientras que las segundas deben recurrir a soluciones imaginativas que mejoren sus . . hnbiendo raroner ~nuy diversas (po1itico~rdminiat~at~r:s. dr gesl~rin, culrunlci. tccnulbgicas y de estmcruia) para la desccnfiiiiinciirn telensius, s pes8r de que irpoliiicade comun~cncidn eumpea no 11:i tendido n desm~ollar lndcsccntialiimci6n, con rl vrgunienlo del pnnciplode subs~diuidnd, sc~pr;~~do incluso listticc~onei impuesma por vlgunor Esrndos eoia rcguhcibninicrnade sus sirlema! Quirbs haya una explicaci6n de fondo paraesta contratendencia respecto a las tendencias a la descentralizaci6n que sc habiaproducidv en 10s ultimos 40 afios mediante el impulso de 10s desarrollos regionales. Posiblemente la configuracitin de unas pocas ciudades metropalitanas como Nueva York, Los Angeles, Londres, BeiIin,Tokio o Paris comonodos estratigicos centrales de la mundializacidn, tienda a yue otros centros scan capitales de Estado o no pretendan postularse como polos de interlocucidn de cara a las economias nacionales y supranacionales (la UE por ejemplo) y cuya importancia no cabe desdeiiar" . 0 mejor, la mundializacidn por fuerza ha de contar con 10s dmbitos articulados por 10s Estados soberanos. Quires sea ese el nuevo papel que quiera jugar Madrid, capital metropolitana, en el doble afan de gestionar 10s hilos estratggicos de la econom'a espaiiola y contar en la europea, como fase transitoria hacia el objetivo de fonnar parte del G-8. 3 El Goblemu espaiial desde lucgo, colabora en la ~entraliraclon econ6mlca con un triple lmpulao politico enplica Jordi Sole T~ra~~, con la vuelta a lo yue llama las "macroprovincias". Si para afrontar la crisis del industrialismo fue fnncional 1a descentralizaci6n y La emergencia de muchas PYMES y el crecimiento de las burguesias locales, en la nueva arquitectura del poder se tratarfa de restablecer hegemonias claras tanto econdmicas como politicas, estableciendo unanuevajerdrquia entre burguesias globales, intermedias y locales, para lo que seria funcional un nuevo centralismo. 4 Hay, adembs, un factor atiadido de ndturale~a mas polit~ca Ame&da que 10s Estados plerden soberania hacia aAiba -hacia la UE en Europa parecen pretender compensar esa @rdida, reasumiendo funciones antes autontimicas y, desde luego, cvitando la presencia regional en Europa. Pera si ello es cierto con caricter general en los sectores estrat6gicos,lo es a6nmbs en los campos cultural e inibrmacional. En primer lugar, la gran concentracidn de recursos culturales sobre todo privados pero tambitn pliblicos clue se produce en la Comunidad de Madrid, llega a suponer un 40 por ciento del total del PIB cultural espa~iol -y sigue creciendocuando su panicipncidncomo regidnenel PIB general era del 17,09 porciento. Se estiman en 25 1.000 10s asalariados en el sector cultural madrilcAo3'. Por una pane, la concentracidn de recursos audiovisnalcs y telecomunicativos en Madrid es descomunal, lo que le ha permitido un hiperdesanollo del sector cultural industrial, una autenticaespecialiracidn productiva 4 NO,ASA~P,E DE. PAS,.. ?'En ia <porn de is pmduccidn flexible. no ienieodo tmtn imponancia Ian 'economivs de escala", sedan las economhs de innovacidn g de a~lomtrac16n de iecnrsoi y las sinrrgias comiciilcs, finaiiiias y de iobbying, la8 qur animarian a esu centxaiiziiih de iecuraoi. La csicmiu a olros podriei, ha rinergias entre sconorniv y poiitica a imvCs dc ins relnciones pliblica? y la innuencia, la inforrnacibn pnvilcginda... apuntarim en el mismo acnriclu rcceotruiizador. La concentracidn espacial tended s dlnglrse adonde se pducc kt ;iglamernciirn de sehs ernprcra"alea, cansrituidon en centinn decisionales cstri~l6gicoa cspccirlmente en gmbitos hisicor de in Sociedvd dz lu lniormvcidn (iinanr;ia, tecaologiun, ielsciones, saberen y contcnidos). "El Ptiis 13-2-02 '' Ver Iniomr Or8tcisi MI. y otrm Eb~olucidn dr !e indtcmro de in c~ciiizrn y ri ocio n, Espspaiio por Comn,iidades Auidnotrzas 11993- 1YY7). SGAE Dalulor Mldnd 2iIOl.pgs. 135 y 3s. regional3'. Ya en 1997 se estimaba ese sector en el 11,5 por ciento del PIB regional y el 17 por ciento dc Ins asalariados de la 1egi6n'~ Por otro lado, buena pate de la demanda intermedia o final se genera en la capital espaiiola: tclcvisiones. agencias publicitanas, la Adminjstraci6n ccnh'al, la importante concentraci6n -junto a Barcelonade sedes empresariales (potenciales demandantes de productos audiovisunles), la inmensa mdyona de las distribuidoras cinematogr6ficas extranjeras y espaiiolas, gestoras de derechos o salas de exhibicidn (20% espa6ol). Todo ello hace que absorha buena parte de la facturacibn del sector audiovisual. El efccto de aireccidn quc tiene sohre 10s recursos de todas las nacionalidades y regiones asicomo que esos recursos regionales de Madrid, poi su uhicacibn, amplifican el poder del Estado como tal y de 10s gmpos privados ccntralizados. En segundo lugar, entre Madrid y Barcelona concentran la gran mayuna dc recursos (casi dos tercios, el 63,4 por ciento del total espaiol) y de mano de obra (55 por ciento) culturdles que se produce". De todas formas, Madrid tiende a despegarse a1 especializarse -poreconomias de aglomzracibn e influencia en produccibn cultural (nada menos que 113 por ciento de su PIB regional, el doble de lo que el sector suponc en Cataiunya)'" En tercer lugar, hay un dinamismo general en c6rminos de crecimiento de la Tasa de VariaciCln annal media para el periodo 1993 a 1997 tanto en territorios potentes (Madrid) como menos desarroilados (Andalucia y Extremadura) en la medida que es un nicho importantc de nucvtls empleos" Finalmente, estin siendo muy explicitas las diferencias regionales. Mientras el PlEi por habitantc conoce nna variaci6n mixima dc 1 a 2 entre, por ejemplo, Madrid y Extremadura. en cambio las diferencias son abismaies en Ventas culturaies por habitante (27 veces mas ventas a empresas.pariiculares y sector pGblioo en Madrid que cn Extremadura) y VAB cultural por habitantc (13 veces mas). Quedan rnuy alejados de la media espaiiola productiva cultural (541 euros pur habitante) incluso tcrritorios en claro desarrollo cconbmico, como la Comunidad Valenciana. ~ ~~ De aqui se derivan algunas consecuencias. Una primera consecuencia es que, habida cuenta que la cultura y la informacidn son 10s recursos centrales de una sociedad avanzada, parece reproducirse de forma muy ampliada la distancia de 10s territorios que ya tenian ventaja en el modelo fordista o industrial, lo que quierc decirque amedio plazo se ampliadla brecha tambi6n en la rentaper c$ita. Una segunda consecuenciaes que -1 NOTA.ALP8F.E L&P*.#NA "En ofena.Mrilnd-regitin es la sede dc lamayor teleuisitin p6hlica y de i?s tres privadsi de 61nhito entat81 ni coma de un:~ i~aontirni~ ca, la8 de sntilitc digital y Ian digihtleles lenestres. lo qlie vieoe u supc~nrr entre un 75 8 100 por ciento dc la ofsr1.i feicvinvn para vlguna~ zonns del Estado. A ello hay que iinvdir hi prenrv cenhal y revistus. la nglomei;lci6n cdiloriui junto con Bacelona- y lus grvndeidiscogrdflc;u lransnacioudes.AdemJs, vcoge anumemsar productoras cinemarog8ic;m (60 pur ciento). una huena plrte dc emprcsvs i,ideogific8r (800 empresas, la que equivvldria seglin Atpeeo a1 60 poi clento del suhsectar) sai como de iervicios a 18 producci6n en cine y video (inclnidos laboralon08 y pastproducci6o). 'i Vcr IniomeGnciv y oims. Obciipg. 135 y as.: hlulcosC. y U~rnc%A. 1992 y Qmntanu1,Marlini C.A., 1992. 'Ton fodoCatalunyasupodael23 poicientodelPIR mltuial espviiol-17 puntoa rnenosque Ma&idvunque solo el 55 porciento de supnopio PIR.De todas fmmas, concentra la cuartn pane (24 por cicnto) de 10s asulaiudoi en culrtua en fodo el Esfado Fspnilol y ru ernpleo cultural es signiircativo en su temtotio: el 11 por cicnro del empleo catulin en 1997. "Yu en el Plan Delois se reconaciaeste hbito comoun yacirnienlo impa~fnale de ernpleo,un irnportvntc foco de nuevoi empleas que se iejen ulrcdedor de 106 media, 18s redrs y la culturn. el Estado de las Autonomias ha podido contribuir a paliar las diferencias interterritorialcs en el imbito eeneral ~~ para que no hubiera comunidades olvidddas pero, curiosamente, la muy importante transferencia de competencias culturales no ha permitido que tambiCn eso ocutra en el sector cultural". En auma, los procesos de descenualizacion y regionalizaci6n pueden producir grandes efectos per0 tambiCn puedcn quedar sobrepasados pot otras tendencias que reubicarian algunos roles de 10s centros decisionales regionales y que pueden convcrtir ias autonomias en pBiido reflejo de la esuuctura de puderes reales. Todo ello es abn mbs patente en el caso comunicativo y cultural. iY las politicas regionales de Sociedad de la Infomaci6n?, ~Pueden las politicas regionales de SI contrarrestar los crecientes desequilibrios interregionales en comunicaci6n-cultura?. Noes posible saberlo, aunque hay indicios de que a pesar del esfuerzo de las Comunidades Aut6nomas (CCAA) por avanzar en ese campo con importantes inversiones hay una tendencia a la aglomeraci6n. EnMadrid tienen su sede el 41 por cientode la cmpresas de tecnulogia de la infomacilin, sc concentra el 45 por ciento de 10s gastos en I+D, y el 65 por cicnto de 10s gastos infomacionales de la Adminisfracidn Central, segiin la D.G.dc Invcstigacion de la Comunidad de Madrid. Es dificil pensaren que se vaya a darun equilibria en este Bmbito, habida cuenta que las CCAA tienden a repetir el modelo vigente, centrsndose rnh en 10s continentes que en 10s contenidos. Noparcce, que desde la coustrucci6n de la ¶ todosu puedapaliarsela distancia que se estB abriendo en cultura y comunicacidn entre 10s territorius, pero eso no debe desanimar la puesta en marcha de politicas tecnol6gicas, infraestructurales y culturales (contenidos, el autbtico valor afiadido) para no perder, al menos, el tren que sc perderia si no hubiera una apuesta consciente. Aun previendo las limitaciones, es una nccesidad obvia la rcafinnaci6n del cspacio cultural, tecnol6gico, economico y politico propios, para configurar polos y redes relevantes hacia dentro y hacia fuera, que compensen minimamente las tendencias adversas dominantes. 6. Evolution de 10s modelos dominantes en politica cultural. En la actualidad, se esta produciendo un cambio en 10s modelos dominantes a lo largo de la breve historia de las politicas culturales. Hay indicios para pensar que nos encontiamos en una fase de transici6n hacia un quinto modelo que, coexistiendo con 10s anteriores, empieza a apuntar algunos perfiles propios. En la historia de la iniervencion piibiica europca en la cultura se suelen reconocer siempre Ires estadios ducttinales con efectos mas o mcnos significativos sobre las politicas culturales a1 uso. Un primer cstadio fue el mecenazgo -daminante desde el Renacimiento hasta el siglo XIX pasando por la Ilustraci6n.. En ese paradigma, la interreladon entre politica global y laparcela destinada a la cultura, mas que I I ,>. ... 8.; r ..##.t . . t. . i'r .I ..I 11 . . "I t3 .l.. ,. . -1 .8 ... r <'.I, 11.111 :.L. 111.111 ... ~11 i I) :I I I. .I I .I. I., .I I. I... I I' 8 .I 88, .".. . . ..u .. I fl 8.. I... 1 I . .,. JI~ \;LC. . -c~L.~I 1'1 (1 h.. 11.:1., I,. ..I ..I, ..I .. .P .. '' 1: , '88, \ . 3, k #~L,~.rc.i..l< \\I..: .",..,. 3.. I . 1,CI.. . . irz~d~ciaoal (hsn rcifruivdo 10s patrimoniai y emprendido ncciones de prestigio) que uplicado una coniidcntcidn de io cultunl e info~macional como un sector evrutC~co, cucaiidn Cstn en lr que rigitnos oonlisrrs yr insistiamas hrce die2 vsos. 36 ill ENCUEMRO IBEROAMERICANO DE ECONOMIA POLliCA DE k COMUNiCACidN una caracteristica era una razdn de ser. Habia un vinculo direct0 entre el poder y los creadores, a los que asignaba renta y facilitaba protecci6n y seguridad a cambio de obras poco problcm&ticas para el poder mismo. El mecenazgo modemo, con sus aitibajos, hoy ha recuperado impulso. Tiene caricter complementario y es ejercido desde fundaciones y patrocinadores. El segundo modelo fue la democratiracidn o extensidn cultural que tenia como protagonists decisor a1 Estado. en clave naternalista. v como destinatario a la sociedad. cuvo nivel cultural se oretendia elevar. hacihn- -~ . , , , dole accesibles tanto elas grandes obras de la humanidad. (Malraux) como la cultura nacional a traves de 10s sistemas piiblicos de radio y television. Un tercer paradigma -nunca aplicado en pnridad pero si en parcelas y retazosfue el de democracia cultural delos afios 70 y 80 y cuyos agenies eran fundameutalmente losgrupos sociales.La cultura se entiende como un nmodo de vida.. Se pretende modificarlas pautas pasivas de consumo cultural de la sociedad mediante la participacibn; se acepta la validez y diversidad de toda clase de actividades creativas: y sebusca el reconocimiento de la pluralidad de formas posibles de culturay que cuenten con la adecuadafinanciaci6n pljblicapara su mantenimiento, Interculturalidad y multiculturalidad serian algunas de sus manifestaciones, ai como el respeto y promocidn de ias identidades en un mundo global. Lo novedoso es que hoy esti vigente un cuarto paradigma, el de la rentabilizaci6n de la cultura y que se deriva, como no podia ser menos, de la liigica politica y econdmica dominantes. Con caricter general, en Europa. la crisis del Esradv del bienesrar ha afectado, en los afios 90, a1 mundo de la cultura en foma de crisis del servicio pliblico cultural y en formade dcterioro de las politicas culturales. De ahiel enfoque economicista3\ La cultura es entendida asi de forma instrumental, como medio para la diversificaci6n, reconstruccidn. rnantenimiento. consolidacidn o desarrollo de las ciudades. incluvendo alas industrias culturales locales. Clarn ~, esti que esta aproximacidn no ha sido a contracorriente, habida cuenta que en la UE el sector de la cultura entendido en sentido amplio emplea a unos 7,2 millones de personas (Delgado 2002) yen sentido estricto a 3, 2 millones, el 2% de la pohlacibn activa europea (Cardona 2002). Este modeio, hay vigente y predominante, se corresponde, por un lado, con el hecho de que 10s Estados heron reduciendo desde finales de 10s 80 a finales de 10s 90 su funcidn impulsorade lacultura solo a lapuesta en marchade ios grandes equipamientos-primer0 de ias infraestmcturas de exhibici6n y, luego,de lasrcdes de - . . . - comunicacidn- y a la subsidiaridad del poco rentable y, no obstantc, imprescindihle arte tradiciona1.Y por otro lado. exoresa la subordinaci6n de las ooliticas de democratiracidn cultural a 10s imoerativos de la reoruducci6n , . econdmica y social, a1 sustituirse la mirada hacia el lado cultural dcl desnollo por la visibn casi exclusiva dcl lado economico de la cultura. . . . . plus de image" que atmigun inverniones: compelencia entre ciudrdes y tenitorios; deiumllo de sectores ecanbmicos ielucionndoi con laacicrividadculfura~ nuevourbani~mo autorilatio de va1nriz;lcidnde espvcias urbndilicoiptiiilegiados..~capdrrdospor capitales cornercialea y finvncieros dele3 ciudadca; n potenciacibn dc 10s laros entre ias industtias culhliales iocale? y iainvestigacidnauanzadude producto~ indusinales (parques tecnolbgicosculniiules). El resultado de todo ello han sido algunos procesos indeseados en terminos de reduceion relativa, hasta fechas recientes, del gasto cultural pliblico, de desplazamiento y crisis de los servicios pliblicos y de mayor estratificaci6n cultural. Sin embargo, estas dltimas tendencias conviven con algunos desarrollos conceptuales interesantes que parccen aflorar desde la sociedad civil, con nuevas exigcncias hacialo pliblico, y que podrian dar lugar a un quinto modelo, hibrido entre el tercero y cuarto, en la medida que se supere, desde una visi6n mis multidimensional. la visi6n instrumental de la cultura que ha hecho furor en 10s 90. Esa vision mis amplia y equiiibrada significa que, junto a 10s valores atribuibles a la cultura en si y a1 lado econdmico de la cultura, se le solapan otros puntos de vista: su carhcter central parala identidad de un pais,naci(m oregion; sn prestigioso papel como factor de integracidn social; su factor de imagen identificatoria en el imbito international; y su combinaci6n con politicas tecnol6gicas y de telecomunicaciones para las que la cultura es no solo un contenido, un valor aiiadido, sino un factor central para su propio desarrollo. El concepto de cultura se va ampliando hasta una noci6n amplia de recursos culturales, entendidos como tan escasos como los naturales y susceptibles deprotecci6n.La cultura yano serhunacondici6n dc biencstar sinoun recurso necesariopara hacer frente alos retos de la modernidad, de la mcmoria y de la experiencia popular. Es por ello que se empiezan a reciamar politicas culturales y comunicativas globales, que enmienden las politicas culturales al uso en un sentido democratirador, diversificador y de gcstion mixta, con amplia particiaaci6n de distintos sectores de la sociedadcivil, buscando unaevoluci6n desde el modelo de subsidio al model,, ,I: .11.1~!.~,. '11. ! :L~[~.I~~.:I~J.I -11 l'.~r~l:',~z~.~.~u., .: 'r~*.tr~, JL, ,I! .,.I tr .,I ;yx\< r l< :., KJ <ttri~.ui~~.>~~! .$ J,, l $ ~~..:.I.. . .1\.1 ..):.., . 811 Ir. n11.m.t p.r.1 Id -~~~ii.l.a.ln ..~I;.i.\.s 2; 1.1, ..~nih~ 1, Tambitn es llamativo queen Ins modelos mis recientes, tanto de los 80 y 90 como en el que comienra a bmntarse, la regionalizaci6n cultural en Europa haya sido un referente establc. Ademis de haber constituido el espacio m6s innovador, ha sido g es una tendencia fuerte como la de la globalizacian, ademas de su contrapunto. En esc sentido, las comunidades parecen prepararse para una triple apuesta en tecnologias,redes propias y contenidos,aunque en estos planos no vayan siempre en ladirecci6n mis adecuada a las necesidades propias. al producirse en muchos casos un acriticu efecto imitaci6n en lugar de una reapropiaci6n4% En nfeecta, las regiones deben elegir entre ser puro terminal en la red de 10s sistemas comunicativos u organirar un sistema co~nunicativo propio, con suficiente potencia de conexion y acceso a la red en busca de lo que interese y con capacidad de oferta de contenidos hacia dentro -y en parte hacia fuerabuscando una parcial autosuficiencia en aspectos sensibles" . 4 N.7AiA P,EatlaP*c,Na '" Ver cl concepto en Mattela", 2002. Las ~rgionen y paises dehen elegir entre la acumuluci6nde recnologiv~ y redei. o su selecctbnen func~dii de osceiidades pioplas piedefinidns. a lus que se ajustatian Ion medios mis ndecuados y cuiltlndo de crevr conexionen internal cipeims y urficuladoisa.como condicibo de bilenuso. En oilocvsa ~erinmiias compmdau:ts y rccepfoirs de comunicaciooes ajenon ) glohi~liradrs. "En estr aapecfu, ha priuridadcs debefiln diriglrre hacia la infonnacibo estrst&gica, lor infomstivos autoccntmdos y con interpretrcibn propia. In generacibn de una opini6n p"h1,ca comun!lvna pvticulur. la capacidad de hater nlguna ficcibn, ias series propias de teievisibn. aigunai produccianea en todn clasc de gineias.el folliento de bases dc dntoa de la mcmoriahistbzicn.. En suma, genenr un tzjido comunicntivo yue permila yue ius comunidadrs y las regiones hagan su propiv vida y eacnhan su propia histotis 7 Algunos referentes de polit~ca cultural y comunlcatlva I Las lineas preferentes de politica cultural y comunicativa en Espaiia no son muy distintas alas predaminames en Europa, si se enceptlian las enigidas por la magnitud del patrimonia hist6rico peninsular, por el retraso sccular en 10s equipamientos y por el turismo. Se deja aquiaun ladoel detalle de las Tendencias enpoliticacultural territorialen Espafia-y referidas alas infraestructuras de alta inversih. el descubrimiento del arte tradicional. !as inversiones en nuevas tecnoloeias I y su difusicin, la nireva tendencia a! incremento presupuestario en Cultura, las apuestas preferentes por el audiovisual o las preocupaciones linguisticasasi como las Herramientas emergentes de gestibn p6hlica cultural - planes estratbgicos, 6rganos mixtos globales o especializados, lnstitutos especializados, parques de industias y servicios culturales. nuevas rnodalidades y misiones de las televisiones piihlicas.:. Todos estos temas estb ampliamente desmollados en otro lug@ . Pero si parece oportuna una reflexidn mds general. Los andlisis y las herramientas de intervencibn no son neutrales. Forman pane del conflicto y del combate politico enk perspectivas e intereses. Su seiecci6n y uso dependcn del enfoque. Ennuestra opinibn algunos de 10s referentes para un enfoque progresista y tcrritorializado tendian que ser: - la defensa de las libertades publicas, 10s valores civicos y democriticos y el ejercicio de 10s principios de igualdad de acceso y de pluralismo (politico, religiose, social, cultural y linguistico), con atencibn a las minorias y evitando las exclusiones de opciones culturales o politicas; - la concepci6n de la cultura como derecho civico y social bdsico: -la contribuci6n a la articulaci6n de un espacio cultural comunicativo territorial con vocacidn de vertehracibn de la identidad colectiva y la diversidad cultural; el estimulo de la integracibn cultural o multicultural y de una vida cultural intensa; -la fluidez cornunicativa entre cnlturas con pramocidn de las minoritarias; -la pertinencia de 10s enfoques de la democraciacultural; - lareducci6n de las desigualdades en el acceso a la cultura facilitando el acceso a medios y servicios; " - la diferenciaci6n entre servicio public0 y brazo informatiyo de la Administracidn; - la transferencia y experimentaci6n con tecnologias ductiles; -la educaci6n social en el uso funcional de las nuevas tecnologias .... Esos referentes constituyen apoyos firmes para la fornulacion de algunos criterios dc politica cultural: - el impulso de la creatividad de 10s actores sociales; -el sostenimiento de la autonomia y protecci6n de 10s creadores y comunicadores; - la limitacibn de los procesos indcseados de conrentraci6n de capital, impidiendo los abusos dc posicidn dominante; 4 ..,AS A. P L DEW PA. .A 'I Cvpltulo octavo Zalio (2002)en Bustamante (coord)2002 277 306 yen Wllo (dl0 (1995) 2 ~ambn ZALLO, Poliiicnr ntIiv,inles ierrnriiilrs ai Erpn.in?lLliiapii en in ~mdz~ztol. 39 . el seguimiento y correccidn de los desajustea pmducidos por 10s mercados; . la promocidn de la autni~rganiracih de 10s usuarios de la cultura y la comunicacidn; - la consideracidn del sector cultural como un sector estrategico; . la redcfinici6n de 10s sistemas de apoyo a la cultura, planteados desde planes estratCgicos, programas y acciones definiendo prioridades que orienten a 10s agentes; - la promocidn de la formulacion de regias deontol6gicas (protecci6n de consumidores, de menores, de valo~ - el equilibrio entre politicas de centralidad e impacro y de proximidad y servicio; el apogo a las producciones y valores culturales de merito que siendo de inter& el mercado no valora; -el desarrollo del conocimicnto, dc la innovacidn, dc la creatividad y de la experimentacid" y su extensibn a -la necesidad de la regulacidn y lareglamentaci6n tambien en el universo digital. En suma, vistas estas nuevas herramientas, ademis de las tradicionales que sean litiles, las culturas territoriales han de ser conscientes que su futuro depende de su capacidad para representar y recrear con medios tecnoldgicoa, industriales y creativos su propia identidad. Y eso significa, ante todo, objetivos, inversi6n. formacidn, medios, calidad, competitividad y produccidn propia. Y, sobre todo con una polftica cultural definida con unas metas culturales y democriticas precisas. ARINOA.,(I~~~) Socioiogiade 1aculrura.L~ constitucidnsi,nbdlica de 1asociedad.Barcelo- ARIZKUN A,, GALARZA E. y GOMEZ URANGA M. (coords), (1998) Soberanla econdmica ~y globaliracidn en Eiisknl Herria. Bilbao. Manu Robles Arangiz Institutua. BASSAND M., (1992) Cultura y regiones en Europa. Barcelona. Oikos-Tau. BUSTAMANTE E.; (1999) Contenidas de la television digital y retos de la polirica audiovisual eurupea. Barcelona. Quadems del CAC n"5. (2002) (coord) Cornunicacidn y cultura en la era digital. 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