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Toni Catany: el tiempo y las cosas

Blanco-Arroyo, María-Antonia

Abstract

Esta artículo versa sobre el documental Toni Catany: el tiempo y las cosas, del fotógrafo Toni Catany, un artista, que obsesionado por el tiempo, explora la materialidad de lo cotidiano como una experiencia intemporal, y otorga a sus imágenes un carácter pictórico, pues desea unir fotografía y pintura. Su obra, evocadora y sutil, nos revela una búsqueda de la belleza en torno a su mundo interior y exterior; sus imágenes expresan sentimientos y una atracción por el Mediterráneo, y además, su interés por viajar y descubrir lo desconocido enriquece su trabajo. En definitiva, la inmersión en este audiovisual, implica tomar conciencia del inherente vínculo entre arte y vida reflejado en la obra del fotógrafo, cuyas imágenes proyectan instantes de vitalidad.

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Toni Catany: el tiempo y las cosas IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 770 Resumen Esta artículo versa sobre el documental Toni Catany: el tiempo y las cosas, del fotógrafo Toni Catany, un artista, que obsesionado por el tiempo, explora la materialidad de lo cotidiano como una experiencia intemporal, y otorga a sus imágenes un carácter pictórico, pues desea unir fotografía y pintura. Su obra, evocadora y sutil, nos revela una búsqueda de la belleza en torno a su mundo interior y exterior; sus imágenes expresan sentimientos y una atracción por el Mediterráneo, y además, su interés por viajar y descubrir lo desconocido enriquece su trabajo. En definitiva, la inmersión en este audiovisual, implica tomar conciencia del inherente vínculo entre arte y vida reflejado en la obra del fotógrafo, cuyas imágenes proyectan instantes de vitalidad. Palabras clave Fotografía, tiempo, pintura, vida. María Antonia Blanco Arroyo Universidad de Sevilla [email protected] IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 771 IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 771 1. Introducción, objetivos y metodología Toni Catany. El temps i les coses es el título original del documental Toni Catany. El tiempo y las cosas, dirigido por Cesc Mulet y producido en España en el año 2015. Este mediometraje de 55 minutos de duración, presenta la narración en primera persona del fotógrafo mallorquín Toni Catany (1942-2013), y se basa en documentos escritos y audiovisuales en los que intervino el autor. Además, se recoge el testimonio de diversos artistas como Isabel Muñoz, Miquel Barceló, Antonio Garau, María del Mar Bonet, o Masao Yamamoto. Este proyecto cinematográfico que explora la extensa gama de producción fotográfica del artista, surge a raíz de una conversación entre el director y guionista Cesc Mulet y el propio Toni Catany. El documental fue filmado en Llucmajor (Mallorca), pueblo natal del fotógrafo, y en otras ciudades como Vilafranca de Bonany, Ibiza, Barcelona, Madrid, París, Mumbai y Adana; lugares, todos ellos, en los que pervive su presencia. El preestreno se lanzó el 28 de mayo de 2015 dentro del ciclo Somos documental, en Cineteca Madrid, una sala localizada en Matadero Madrid, emitiéndose además el viernes 29 de mayo en La 2, como parte de los Imprescindibles de Televisión Española (TVE estrena, 2015). El objetivo de este documental es poner en liza la extensa producción fotográfica de Toni Catany, un hombre, que cultivó todos los géneros de la imagen fija: naturalezas muertas, desnudos, paisajes y retratos. Catany recibió la distinción de Caballero de las Artes y las Letras, en Francia en 1991, y también fue galardonado con el Premio Nacional de Fotografía 2001 (España), y el Premio Nacional de Artes Plásticas 2001 (Cataluña). respecto a la metodología llevada a cabo, la narración en primera persona con la voz en off del autor, imprime un carácter muy directo al documental, introduciendo al espectador en la vida y obra del artista. Asimismo, la voz en off se conjuga con una música intermitente que acompaña a las imágenes, y junto a la cadencia del testimonio de artistas y expertos que aparecen hablando sobre las obras analizadas, se crea un clímax audiovisual muy envolvente. Un apartado interesante, es el análisis de los libros de fotografía del artista que se realiza, mediante los autores ya citados que hablan sobre él, como una acción que detiene nuestra mirada en cada una de las páginas que se documentan. A todo esto, hay que añadir que existe una perfecta simbiosis entre las grabaciones de distintas épocas, apreciándose ciertas discrepancias en la calidad de imagen. En este sentido, IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 772 el documental incluye filmaciones del propio autor de sus viajes, otras en las que aparece el artista, y grabaciones más actuales del testimonio de los diversos autores que colaboran en el documental. Todo este entramado cinematográfico genera un sinfín de matices espacio-temporales que acentúan la intemporalidad de la obra fotográfica de Catany. Toni Catany. El tiempo y las cosas, nos propone un recorrido autobiográfico por la obra de este autor, a través de la fotografía como fuente de exploración y conocimien- to de lo cotidiano. Este acercamiento a su vida y obra nos introduce en su propia memoria de imágenes, modelada por su adhesión al Mediterráneo y sus ansias por viajar. 2. Simbiosis entre arte y vida en torno al Mediterráneo Toni Catany, de formación autodidacta, llegó a Barcelona en 1960 para estudiar Ciencias Químicas, y su carrera como fotógrafo comenzó haciendo reportajes de viajes, y además, perteneció al grupo Alabern, junto con Joan Fontcuberta y Rafael Navarro (Exposición antológica, 2016). Hay que tener en cuenta también que es uno de los cien mejores fotógrafos del mundo según la revista Life, y habiendo realizado su primera exhibición en 1965, desde entonces, ha tenido más de un centenar de exposiciones individuales en todo el mundo (Toni Catany cuando ir, 2016). Pero además, su obra también ha sido difundida mediante publicaciones relevantes. En 1968 publicó los primeros reportajes sobre Israel y Egipto en la revista Destino, y sobre las Baleares en el diario La Vanguardia. Su libro Natures Mortes (Naturalezas Muertas), publicado en 1987 por la editorial Lunwerg, fue premiado como mejor libro de fotografía en la edición de 1990 de la Primavera Fotográfica de Barcelona. Asimismo, La meva Mediterránea (Mi Mediterráneo), publicado en 1991, fue un libro galardonado por la Generalitat de Cataluña como mejor libro ilustrado del año. Su fotografía está íntimamente ligada a su vida: una vida que gira alrededor del Mediterráneo, pero también alrededor del mundo. Sin embargo, su registro autobiográfico trasciende las fronteras físicas de su propia persona, para capturar paisajes y rincones inadvertidos en la fugacidad de lo cotidiano, proyectando una huella histórica en cada una de sus imágenes. Toni Catany expresaba: “Mis obras son autobiográficas, tanto si hay un cuerpo como si muestran un melocotón. Cuando tengo que expresarme, las fotos que hago tienen que salir del corazón” (Toni Catany cuando ir, 2016, p. 4). Su obra Bodego núm. 125B (fig. 1) es una declaración artística que surge de IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 773 su mundo interior, y evoca la belleza de lo cotidiano en estado puro. La imagen proyecta una conexión física y espiritual entre el artista y la transitoriedad de las cosas que dibujan su entorno. La pureza del pensamiento artístico de Catany se muestra en la sobriedad de esa fotografía, en la que apenas intervienen dos elementos esenciales: un melocotón y una tela. Figura 1. Toni Catany, Bodego núm. 125B. 2012. Fotografía. Fuente: © Fundació Toni Catany. A través del documental Toni Catany. El tiempo y las cosas, se indaga en su obra y al mismo tiempo en una de sus pasiones más íntimas: el Mediterráneo. “En mi primer viaje a Marruecos descubrí mi interés por el Mediterráneo”, afirma Catany (Mulet, 2015, 05:45). Estas palabras del autor nos revelan su conexión con la cultura mediterránea. De hecho, fue cautivado por Marruecos y Túnez. Toni Catany es atraído por la familiaridad de lo cotidiano y a la vez por lo sorpresivo, lo cual impulsa su interés por viajar, como una vía de acceso al conocimiento y al descubrimiento de nuevos horizontes culturales. En torno a esta idea, existe un paralelismo con la filosofía de trabajo del artista estadounidense Ray K. Metzker, pues para este fotógrafo, viajar también era crucial, y realizó un gran tour por toda Europa que IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 774 fue determinante para su carrera artística. En el caso de Catany, el Mediterráneo será el entorno que determine toda su producción fotográfica. “Poco a poco fui tomando conciencia de la complejidad cultural del mundo Mediterráneo. Eso es lo que trato de reflejar”, expresa Toni Catany (Mulet, 2015, 09:59). Su obra no sólo nos revela sus viajes alrededor del mundo, sino que también nos propone un viaje por la cartografía más íntima del autor, recorriendo lugares, objetos, inquietudes, y obsesiones, proyectadas en sus imágenes. Todo ello configura su propio imaginario personal (Toni Catany cuando ir, 2016). Entre 1968 y 2013, Toni Catany realizó numerosos viajes que le llevaron a los siguientes lugares: Egipto, Israel, Venecia, Italia, Portugal, Costa de Ivori, Mali, San Francisco, Túnez, Grecia, Sahara Occidental, Turquía, Venezuela, Libia, Houston, Siria, Jordania, Isla de Pascua, Ghana, Irán, Cuba, India, Argentina, Líbano, República Dominicana, Marruecos, Nueva York, Marrakech, Etiopia, Cerdeña, México, Malasia, Laos, Camboya, Vietnam, Indonesia, Singapur, Bangladesh y Toscana (Toni Catany cuando ir, 2016). Así pues, el artista era capaz de hallar su hogar en cada uno de estos lugares (Cervantes, 2017). Se podría decir que, coleccionaba espacios y objetos a través de la fotografía, seleccionando aquello que atraía su mirada y que transformaba su percepción del lugar. La experiencia del lugar hallado resultaba fundamental, pues en él ponía el sentimiento de nostalgia, los olores, el sabor de las cosas… Estos elementos de naturaleza tangible e intangible intervenían en su proceso creativo, convirtiéndose el acto de fotografiar en un fluir de vivencias y emociones. Sus imágenes, evocan la infancia del fotógrafo hasta en los lugares más insospechados. De hecho, encontró resonancias mediterráneas en Venezuela, un reflejo indentitario que se convierte en una revelación para Toni Catany. Su obra es una proyección de su propia vida, una reproducción intemporal de sus experiencias cotidianas y de su constante inquietud por descubrir el mundo. Este artista, desafía la lógica relacional del tiempo y el espacio en sus imágenes, y además, se introduce en el corazón de lo cotidiano como un verdadero transmisor de la belleza. 2.1. Lo intemporal Toni Catany declara su obsesión por el tiempo, una idea que subyace en toda su obra. El propio artista expresa: “Me obsesiona el tiempo. Escoger una flor mustia, unas frutas podridas o unas conchas es la manera que tengo de referirme al tiempo” (Mulet, IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 775 2015, 26:05). Todo empezó cuando el artista compró una máquina antigua que no tenía obturador. Al trabajar la técnica del calotipo, las exposiciones de los calotipos que hacía eran muy prolongadas, así que empezó a realizar bodegones, cuyo resultado era un sinfín de matices y composiciones cuidadosamente creadas (Mulet, 2015, 26:24). Además, Catany empleaba objetos que tenían un significado especial para él, objetos con una pertenencia espacio-temporal concreta, y que quedaban descontextualizados en sus imágenes, con una marcada intemporalidad. El bodegón es una de las vías clave a través de la cual canaliza su obsesión por el tiempo. Según expresa el propio artista en una entrevista: “Los bodegones permiten reflejar el paso del tiempo” (Perera, 2012, p. 34). Toni Catany, se siente atraído especialmente por los bodegones flamencos, y refleja en ellos el carácter transitorio y efímero de su propia existencia. Sus imágenes en ocasiones parecen suspendidas en el tiempo, efecto que consigue experimentando con diversos procedimientos, mediante la recuperación de técnicas antiguas del siglo XIX, como el calotipo, o innovando con sistemas nuevos, como es el caso de las polaroids transportadas, y el uso de la cámara digital en los últimos años (Toni Catany cuando ir, 2016). Como apunta el galerista y editor Alain D’ Hooghe en Toni Catany. El tiempo y las cosas: “No se puede fechar una foto de Toni Catany. Podría haberse hecho en el siglo XIX o ayer mismo. Él no pertenece a ninguna escuela” (Mulet, 2015, 02:46). Sus retratos también son intemporales, algo que resulta extraño, pues normalmente un retrato está asociado a una época concreta. Sin embargo, al observar la profundidad de la mirada de la joven que protagoniza su fotografía Sereny, Venezuela (fig. 2), advertimos una belleza intemporal e insondable. Por tanto, estas fotografías proyectan un universo único y personal, una visión transversal que entrecruza cronologías y geografías, desde su Mediterráneo al Caribe o la Figura 2. Toni Catany, Sereny, Venezuela. 2004. Fotografía. Fuente: © Fundació Toni Catany. IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 776 India. La fotógrafa Cristina García Rodero describe a Toni Catany como un viajero deslumbrado por la belleza del mundo ante el descubrimiento de otras culturas (Mulet, 2015). Gracias a su mirada inteligente e introspectiva, el artista construye relatos visuales cargados de belleza a través de su obra, una belleza que va más allá de la propia realidad física. El fotógrafo americano Alfred Stieglitz, citado por Adams (2005, p. 36), afirmó una vez: “La belleza es la visión universal”. De hecho, la belleza es un concepto universal, intrínseco en la mente de todo artista. Se podría decir incluso, que es un concepto intemporal, pues siempre es perseguida por el fotógrafo, consciente o inconscientemente, algo que sucede de forma instintiva. La belleza intemporal transmitida por Toni Catany durante sus numerosos viajes a Venecia, resulta reveladora, y según expresa él mismo: «Venecia es la ciudad que más he visitado en el transcurso de mis viajes. Es también el único lugar donde he perdido la noción del tiempo, una sensación que, en este caso, me parece magnífica (Catany 2006, p. 7). En 1969 viajó por primera vez a Venecia, y desde entonces es la ciudad a la que siempre ha vuelto. Para este artista era realmente un reto fotografiar una de las ciudades más fotografiadas del mundo. Según afirma, un paisaje existe cuando una mirada sabe cómo descubrirlo, y en su caso, ese hallazgo se materializaba a través de la cámara fotográfica. Le interesaba crear un espacio concreto, para conservarlo en la memoria y poder compartirlo, ese era su deseo como fotógrafo. Toni Catany percibe Venecia como el canal ideal para mostrarse a través de las imágenes creadas, lo concibe como su paisaje interior, aquel que anida en su mente (Catany, 2006). De hecho, es una de las ciudades que más le han fascinado a lo largo de sus numerosos viajes, y así se muestra este hecho en el documental Toni Catany. El tiempo y las cosas. El fotógrafo llegó a viajar a Venecia una veintena de ocasiones durante 35 años. Su admiración por esa ciudad era verdaderamente reveladora. La luz y la ausencia, son en ocasiones, conceptos que marcan sus fotografías en torno a Venecia. El artista nos muestra su propia percepción de esta ciudad, revelada como un hallazgo de impresiones sorpresivas tras una exploración exhaustiva del entorno. En su aventura por descubrir Venecia, no traza ninguna ruta específica, sino que, de forma natural y sin ningún itinerario preestablecido, se adentra en la ciudad en busca de nuevas emociones sensoriales. Es así como llega a conocerla, irrumpiendo en su entramado laberíntico de calles y callejuelas, de canales de agua, y de puentes; don- IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 777 de la suntuosidad de grandes palacios e iglesias coexiste con las construcciones de casas modestas (Catany, 2006). Esta filosofía de trabajo conecta directamente con el pensamiento del fotógrafo Ray K. Metzker, citado por Turner (2000), quien expresaba: «Para mí, fotografiar significa pasear con la cámara en la mano, observándolo todo a lo largo del camino. Básicamente, lo que da sentido y satisfacción a esa actividad es el descubrimiento de algo desconocido que nunca antes había visto o sentido (Metzker). Toni Catany, al doblar una esquina siempre hallaba una visión inesperada, el paisaje estaba cargado de sorpresas para él. Cada uno de los elementos cotidianos que conformaban los lugares visitados, estaba cargado de una magia especial, de un misterio silencioso que aguardaba su llegada. La temática es inabarcable: unos enamorados sentados en un banco, unos turistas desorientados, el aroma del café, o, el silencio de la noche. Captaba momentos de luces y sombras que representaban su experiencia en el lugar, empleando desde la cámara analógica a la digital. El propio autor, citado por Cervantes (2017), afirmaba: “El viaje es un medio para adquirir conocimientos. Un viaje es una búsqueda y una huida”. Para este artista, el viaje además significaba alegría, satisfacer la curiosidad, conocer lo desconocido, conocerse a través del conocimiento de los demás (Mulet, 2015). En este sentido, sus inquietudes conectaban con las de muchos otros fotógrafos actuales, quienes exploran el paisaje con curiosidad y con el deseo de conocerlo en profundidad. Toni Catany expresa sus emociones en cada fotografía, pero ¿sus imágenes emocionan al espectador actual, en un contexto en el que el mundo entero es accesible mediante Google? Cada vez más, conocemos el mundo a través de las imágenes, no mediante una experiencia real, y la obra de Catany es una pieza más de este gran puzle visual que conforma nuestro mundo. Sin embargo, sus imágenes no se limitan a ofrecernos un registro documental de la tierra, sino que desafían nuestra percepción natural de las cosas y nos muestran una interiorización pura y atenta de la realidad. Uno de los aspectos más interesantes de su obra es, el placer y la imaginación que suscita al observarla con detenimiento. De algún modo, al percibir sus imágenes como espectadores, revivimos aquello que sintió el propio artista al crearlas (Catany, 2006). Toni Catany nos revela una imaginación de ilimitables encuentros formales en los que se establece un continuo diálogo entre el fotógrafo y lo fotografiado. IV Congreso Internacional Historia, Arte y Literatura en el Cine en Español y en Portugués CIHALCEP 2017 778 Figura 3. Toni Catany, El bes. 1991. Fotografía. Fuente: © Fundació Toni Catany. Toni Catany tenía el sentido del instante, captaba el momento decisivo, con un lenguaje personal muy expresivo y sugerente. Su fotografía El bes (fig. 3) es una imagen sutil, que despierta nuestra imaginación y activa nuestros sentidos en torno a un beso etéreo que parece desvanecerse en el espacio. “El instante decisivo”, término acuñado por el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson, se extrapola de manera magistral en la fotografía de Catany. Cada fotografía es única e irrepetible. En el audiovisual Toni Catany. El tiempo y las cosas, se exponen momentos únicos y decisivos que se entrecruzan y crean un relato multisensorial de la vida y obra del artista. 2.2. La poesía hecha imagen: fotografía y pintura El universo creado por Toni Catany es pura poesía visual. Cada fotografía es una propuesta artística que emana de la mente del autor, y el conjunto de todas las imágenes creadas configura su propio paisaje mental. Según afirma el propio fotógrafo: «Creo que en un artista, todo ha de surgir en su interior. Hay momentos en la vida en que te vas formando: música, libros, imágenes… cultura, todo suma. Después estas vivencias se mezclan con el estado de ánimo,