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CARMINA LA TINA EPIGRAPHICA GERMANIAR VM.
EDICIÓN Y COMENT ARIO.
PROGRAMA DE DOCTORADO EN ESTUDIOS FILOLÓGICOS
DEP AR T AMENTO DE FILOLOGÍA GRIEGA Y LA TINA
YOLANDA LÓPEZ SÁNCHEZ
T esis doctoral con opción a mención internacional presentada por
Dirigida por
Dra. Concepción Fernández Martínez
y Dr . Peter Kruschwitz
CARMINA LA TI NA EPIGR APHICA GERMA NIAR VM .
EDICIÓN Y COMENT ARIO.
P ROGR AMA DE DOCT ORADO EN ES TUDIOS FILOLÓ GICOS
DEP AR T AMENT O DE FI LOLOGÍA GRIEG A Y LA TINA
T ESIS DO CTORA L CON OPC I ÓN A MENCIÓN INTERNACIO NAL PRESENT ADA POR
YOLANDA LÓPE Z SÁNC HEZ
DIRIGIDA POR
D RA . CON CEPCIÓN FERNÁ NDEZ MAR TÍNEZ
DR . PETER K RUSCHWITZ
Diseño de portada : Sandra Márquez S ánchez, La s inscripc i ones representadas : CLE GerSup 1, 4,
7, 10, 13, 15, 17, 23, 29; CLE GerIn f 8, 14. Fuente de l as fotograf í as: C l auss Sla by y Yoland a
López Sánche z. Fuente de las ilustr aciones: Sandra Má rquez Sánchez.
A mis tres Gracias,
Carmen, J os efa y Me r cedes
A GRAD ECIMIENTO S
Para la elaboración de esta tesis doctoral he contado con un contrato pr edoctoral del
Pr ogra ma «Ayudas p ara la formac ión del p rofesorado univer sit ario» ( FPU19/05975),
financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España. Adem ás,
esta tesis se ha enmarcado dentro de dos proy ectos de investigación financiados por este
mismo ministerio: primero, el proyecto “ Carmina Latina Epigraphica como e xpresión de
la identidad del mundo romano. Estudios int erdisciplinarios” (P ID2022 -141426NB- I00)
dirigido por la Dra. Co ncepción F e rnández Martínez (US) y, en segundo lugar, el
proyecto “Repensando la Antigüedad romana: enfoques inclusivos y tratami entos
innovadores de la poes ía epigráfica latina (Re thinking)” (PID2022-141426NBI00) ,
dirigido por las Dras. Concepción Ferná nd ez Martínez y María Limón Belén (US).
También se inserta dentro del Grupo de Investigación de la Junt a de Andalucía
“Investigac ión l ingüística de textos epigráficos latinos” (HUM156).
Durante la redacción de la tesis he disfrutado dos Ayudas complementarias de movilidad
destinadas a be n eficiarios del programa de formación del profesora do universitario
(FPU), que han tenido co mo destino el Institut für Alte Geschichte und Alte rtumskunde,
Papyrologie und Epigraphik de la Universidad de Viena, bajo la supervisión del
codirector de la tesis, el Prof. Dr. P eter Kruschwitz, dire ctor del proyecto MAPPOLA, e n
el que fui acogida como investigadora invitada. Debo expresar mi agradecimiento a este
y a l resto de miembros del departamento y del mencionado proyecto por acogerme y
hacerme sentir e n casa, en especial a Mirko Tasso, cuya amistad y hospitalidad nunca
olvidaré y, por supuesto, a la Dr a.Victoria González Berdús, c on la que siem pre estaré en
deuda por su apoyo c onst ante y, sobre todo, por recorr e r junto a mí Alemania para ver las
piezas de esta tesis.
En relación con esto último, debo mostrar todo mi agradecimiento a M arietta Horster por
ponerme e n contacto con la Dra. Ellen Riemer, subdirectora del Landesmuseum de
Mainz. Grac i as a ella y a los miembros del museo tuve la oportunidad de ver algunas de
la s piezas de mi tesis. También agradezco a la Iglesia de San Gereon, en especial a los
Sres. Thomas Za lfen y Dirk Jagodzinska el permitirme realiza r las autopsias de las piezas
conserva das en su capilla de San Nicolás. Debo agradecer también a la Dra. Susanne
Willer, responsable científica de la parte de A rq ueología romana provinc ial del LVR-
Landesmuseum de Bonn, así como a los miembros de su depósito en Me ckenheim que
me brindaran la oportunidad de ver y fotografiar algunas de sus piezas. Por últim o, a
Katrin Willemelis, responsable de la gestión de Depósitos, Artes y Oficios, Arque ologí a,
Etnología y Folclore del Hessische s Land esmuseum de Darmstadt no solo por
permitirnos realizar la autops ia de la inscripción allí conservada, sino también por su
pacienc ia y hospitalidad durante nuestra estancia en dicho museo.
También debo agradecer enormemente a la K ommission für Alte Geschichte und
Epigraphik des Deutschen Archäologischen Instituts de Múnich por acogerme en su
residencia par a inv estigadores dura nt e dos seman as y permitirme de esta forma e l acceso
completo a sus fondos bibliográficos, que han sido fundamentales para la e laborac ión d e
esta tesis. La hospitalidad allí recibida me permite dedicar estas palabras de
agradecimiento especial mente a su subdire ctor, el Prof. Dr. Rudolf Haen sch, a l a D ra.
Isabelle Mossong y, por su puesto, a la secretaria del centro investigador Ina
Timmermann.
Esta tesis doctora l h a sido elaborada bajo la dire cción y supervisión de la Dra. Concepción
Fernández M artínez (US) y el mencionado Dr. P eter Kruschwitz (UW), para quienes
siempre tendré palab ras de agradecimiento sincero. A mi directora, por ver en mí el
espíritu investigador, confiar, apoyarme y guiarme en todo momento. Y a mi codirector,
por creer en el proyecto de esta tesis desde e l primer minuto, acogerm e en Viena y
orientarme en todo lo que ha e stado en su mano.
También debo agradecer no solo a las dos investig adoras de ambos proyect os en los que
participio, sino a todos los miembros que me han acogido y of recido su ayuda, así como
a los compañeros y compañeras del departamento de Filología Griega y Latina de la
Universidad de S evilla, donde he llevado a cabo mi labor predoctoral. Especialmente
debo dar las g racias a Nati vidad Gallo Ayala, nuestra Nati, sin la que este departamento
no se mantend ría en p ie. Gracias po r tu disp osición, ayuda y pacie ncia siempre.
Igualmente, a mi s compañeros y compañeras que un día también fueron mis profesore s:
Juan, Emma y Daniel, gracias por ofrecerme siempre vuestra generosa ayuda. Ta mbi én a
María Limón y a mis c ompañeros y compañeras predoctorales, Fra n cesco, Christian,
Carmen y María López, por su apoyo, ayuda y amistad. Dejo aparte a mis compañeras
Alicia y Sonia, las que hoy son mis amigas esenciales sin las que no hubiese podido
concluir esta tesis. Gr acias por las comidas, las charlas, el apoyo y la paciencia; sois
buenas amigas, pero, sobre todo, valiosas filólogas.
Por último, debo permitir me un espacio más personal y emotivo, que se merecen aquellas
personas que me han acompañado durante estos cuatro años de elaboración de la tesis y
cuyo apoyo ha sido esencial. En primer lugar, debo dar las gracias a mi familia. Gracias,
mamá y papá por creer e n mi trabajo y apoyarme sin ni siquiera comprender lo que es la
epigrafía (y menos, un a a utops ia de inscripcion es). Gracias a mi hermano, Álex, por
ilustrar el mapa y algunas imágenes más de esta tesis, pero, sobre todo, por los abrazos
después de un largo día de biblioteca. Gracias, Rafa, por sostenerme: sin tu apoyo,
comprensión y ac ti tud, esta tesis no habría sido ni la mitad de lo que es. Ni tampoco yo.
Soy de una f amilia grande, de esas que apenas cabe en la m esa de la cena navideña, por
lo que me ocuparía toda una tesis agradecer a cad a uno ( P aco, Quim, Javi, Mari, Carlos,
Santi, Caro, tata, Alfonso, Ismael, Antonia y un largo etcéter a ); sin embargo, debo hacer
algunas alusiones especiales. Por supuesto, a mis tres abuelas, que celeb ran esta tesis
como suya, hasta desde el cielo; a la que todavía me da la mano, a la q ue perdí hace
tiempo y a la que se me fue en mi tad de este camino; esta tesis va por lo que vosotras no
pudisteis ser, ni hacer. M ención especial merecen mis tías, Mari y Juli, por c reer siempre
en mí. A mi prima, Sandra Márquez S ánchez, auto ra im prescindible de la portada de esta
tesis; gracias po r eso y por todo tu apoyo. A Héctor, junto a Álex, porque habéis sido y
seréis mis grandes pilares con esta tesis y c on todo lo que me proponga en la vida. A Sara
e Irene, gra cias por los “tú puedes, he rmana” siempre qu e las fuerzas flojeab an,
especialmente d e estancia. Gracias, tita María por confiar siempre en mi potencial (y por
las tardes de alemán par a entender la bibliografía para l a tesis). Por últim o, aunque no
tengo palabras suficientes de agradecimiento para ella, me gustaría añadir entre estas
palabras a la que es un a más de la familia, a mi p ersona indispens able desde hace más de
diez años, mi cariátide: gra cias, Marina, por las horas de c h arla, de bibliot eca , de
comprensión, pero, sobre todo, gr acias por compartir el amor por el latín y el griego y
este camino acadé mi co en el que celebramos la una los éxitos de la otra como propios.
Finalmente, me gust aría agradecer a tod as mis a migas y amigos el apoyo que me han
dado (María M., Claudi a, Laura, An as, Pilar, Si lvana, Y essenia, Yuli, …). De forma
especial, debo dar las gracias a aquellos que estuvieron desde los inicios, cuando decidía
si comenzar esta tesis, Gemma, Oscar, Rafa Cejas, Laura y Vane ; también a las que ha béis
aprendido por el camino algo de epigrafía y me habéis preguntado “ ¿cómo vas con tus
muertos?”, sí, me refiero a vosot ras, M aría e Irene; también a Paula, Na zaret y Vic tori a,
que me habé is apoyado y habéis confiado siempre en mí y en esta tesis.
II
765), se corresponden s ólo con el uno o dos por ciento del total de má s de 400.000
inscripciones latinas (e x cluyendo los instrumenta domestica ).
La semill a sembr ada con la obra de F ranz Büc h eler (1895-1897) dio frutos con la
producción suc esiva de distint as recopilaciones de inscripciones l atinas en verso. El
corpus publicado por este fue ampliado por su sucesor , Ernst Lommatzsch ( Carmina
Latina Epigraphica, Anthologia Latina II, 3: Supplementum , 1982 ), y una tr aducción a la
lengua ca stellana fue producida por Concepc ión F ernández Martínez ya en 1999 ( Poesía
epifráfica latina I- II , 1999). No obstante, tam bién previamente al su plemento de
Lommatzsch se suc edieron una s erie de trabajos que aumentaron el material de estudio.
Algunos de ellos fueron los de Edmond Le Blant ( Inscriptions chrétiennes de la Gaule
antérieur es au VIIIe siè cle , 1856; Nouveau R ecueil des inscriptions chr étiennes de la
Gaule , 1892), Johannes Cholodniak ( Carmina sepulcrali a Latina epigraphica , 1904),
Einar Engström (te sis Carmina Latina epigraphica post editam collec tionem
Büchelerianam in luce p r olata , 1912) y Ernst Diehl ( Inscriptiones Lati nae Christi anae
V eter es , 1925-1931). No podemos dejar de menc ionar que recientemente e l trabajo
iniciado por Büc heler h a sido continuado en un nuevo volumen de Carmina Latina
Epigraphica publicado por De Cruyt er y llevado a cabo por Paolo C ugusi ( C armina
Latina Epigraphica IV , vol. I: Carmina i n pr ov inc iis r eperta , 2023).
Como menc ionábamos, el ca r ácter liter ario de los Carmina Latina Epigraphica es
innegable, no solo por su e structura métrica, sino d ebido a que es indudable su influencia
bidireccional c on los distintos géneros latinos, como el epigrama o la elegía. Esta
bidireccionalidad ya fue puesta en relieve por Gómez Pallarés (1993) que evid enció la
influencia de la literatura en la epigrafía, pero tam bién la de los textos epigráficos en la
literatura, pu es, el poeta, como ciudadano roman o, formaba parte de esta “civil ización
epigráfica” y su inspiración podía despertarse a partir de la lectura de un epitafio en verso
o una inscripción p arietal que leía al ir a l as tab ernas, termas o, sim plemente, al caminar
por la ciudad. P or ello, el análisis de estos texto s desde el punto de vista filológico es
crucial, tanto para comprenderlos e inte rpretarlos en su totalidad, como para darlos a
conocer y transmitirlos. Un filólogo es capaz de completar el sentido de dist intos CLE
con las restituciones bas adas en p aralelos e pigr áfico s y literarios y también de aportar un
comentario justificado de los distintos aspectos concernientes (lingüístico, literario,
epigráfic o, prosódico, m étrico, histórico, cultural e, incluso, social). Así, no solo la
edición se enriquece del trabajo filológ ico, sino también el comentario, q ue an aliza l as
III
diferentes l ectura s o interpretaciones, comparando con textos li terarios y epigráficos
similares para comprender los tópicos propio s bajo los que se sustentan estas
composiciones, incluso, es capaz de interpretar el sentido del texto con ayuda de su
contexto hist órico o arqu eológico. Es más, el pe r fil del filólogo ha sido cap az de ana li zar
la poesía epigráfica en verso y produc i r obras de referencia para estos textos, que, aunque
no son considerados como un género literario per se , tienen una serie características o
peculiarida des propias (desde el punto de vista lingüístico, métrico, la presencia de
fórmulas o tópicos sepulcrales, et c.) cuyo an álisis ha llevado a generar dist intos trabajos
y publicaciones centrados en dist intos aspectos de esta materia. Por ta nto, podemos
mencionar obr as fundamentales que abordan distintos aspectos: Judson A. T olman ( A
study of the sepulchral inscriptions in Bücheler ’ s ‘Carmina epigraphica Latina’ , 1910),
E. Galletier ( Étude sur la poésie funérair e r omaine d’après les inscri ptions , 1922), John
W . Zarker ( Studies in the carmina Latina epigraphica , 1958), Hans Krumm rey (tesis
Interpr etationen lat einischer V ersinschriften , 1961), Gabriel Sanders ( Lapid es memor es.
Païens et chrétiens face à la morte: le témoignage de l'épigraphie funérair e latine, 1991),
Matteo Massaro ( Epigrafia metrica lat ina di età r e pubbli cana , 1992), P eter Kruschwitz
( Carmina Saturnia Epigraphica. Einleitung, T ext und Kommentar zu den Saturnischen
V ersinschriften , 2002) y Paolo Cugusi ( Aspetti letterari dei Carmina Latina Epigraphica,
Bologna, 1996 ; Per un nuovo corpus dei Carmina Latina epigraphic a. Materiali e
discussioni , 2007).
Con respecto a los tópicos o fórmula s repetidas en la poesía epigráfica, es
necesario recalcar lo imprescindible de las obras de Bruno Lier ( T op ica carminum
sepulcralium latinorum I-III, 1903 -1904), Richm ond Lattimore ( Themes in Gr eek and
Latin epitaphs , 1942) , Rica rdo Hernández Pér ez ( Poesía latina sepulcral de la Hispani a
r omana: estudio de los tó picos y sus formulaciones , 2001) y para la interpretac ión de los
carmina cristianos María T eresa García Muñoz de Iturrospe ( T radició n formular y
literaria en los epitafios latinos de la Hispania cristiana , 1995). Como muestra de que
esta línea de investi gación de la poesía epigr áfica latina sigue en vigencia y esta serie d e
estudios de referencia au mentan y se ac tualiz an se c itan aquí las distintas tesis doctora les
sobre topica sepulcralia que re cient emente han visto la luz, como son la de María López
Castillo ( Los tópicos, las formas y el léxico de la poesía funeraria a partir d e los CLE de
las Galias , 2023), Eleni Oikonomou ( Christian Latin V erse Inscriptions. Rhetorical
IV
Analysis of the Pictur e of Childr en , 2024) y S onia Casto R uiz ( C armina Latina
Epigraphica cristianos de Hispania. T radición e innovación , 2024).
Asimismo, con objeto de completar el comentario y aportar edición de los textos
epigráfic os latinos en verso de todas las provinc ias del Imperio han surgido en las últimas
décadas distintos proyectos de tesis. La tesis llevada a cabo por Hervé Belloc ( Les
Carmina Latina Epigraphica des Gaules: édition, traduction, étude li ttérair e , 2006) fue
iniciadora de la edición de la poesía epig ráfica d el territorio galo; tesis precursora, sin
duda, de las tesis de Alberto Bolaños Herrera ( Ca rmina Latina Epigraphica de la Galia
Narbonense. Edición y estudio , 2019) y V ictoria Gonz ález Berdús ( Ca rmina Latina
Epigraphica de la Galia Bélgica. Edición y estudio , 2019). La edición de la poesía
epigráfica de Britannia llegó en 2012, gracias a la tesis de M atthias Schumacher ( Carmina
Latina Epigraphica des römischen Britannien ), mientras que las tesis de edición de los
CLE de las provincias romanas del norte de África, han sido defendidas recientemente
por Francesco T e cca ( Carmina Latina epigraphica of Caesar ea Mauritaniae. Edit ion,
T ransl ation, and Commentary , 2024) y Michele Buttini ( The Carmina Lati na
Epigraphica of Carthage. Edition, T ranslation, and Commentary , 2024). E n esta línea se
inserta esta tesis doctoral, que tiene como objetivo aportar edición y comentario filol ógico
de todo el conjunto de CLE de las provincias de Germania .
V
II. L OS CLE DE G ERMANIA
i. C ON TEXTO HISTÓRICO
Entre los siglos II y I a. C., todavía el norte de Europa era territorio desconocido
para los romanos, que ya ocupaban otras regiones como la Península it álica, el norte de
África e Hispania. Sin embar go, los pueblos ha bita ntes de las z on as de l norte comenzaron
a ser vistos como una amenaz a para el orden romano, lo que ll evó a César a emp render
sus campañas contra los galos. Fue en este c ontexto en el que C ésar conoció la
diferenciación entre esto s y los pueblos indí genas que habitaban al otro lado del Rin.
Aunque el primero e n identificar bajo el té rmino Germani a estos y definirlos como celtas
Fig. 1. Mapa con algunas d e los p rincipales centros urbanos de German ia Superior e Inferior señalados. Fu ente:
Alejandro López Sánchez.
VI
especialmente primitivos ya había sido Posidonio
1
, fue César quien l os mencionó
repetidamente en su De Bello Galli co para distinguirlos de los galos, como un puebl o
especialmente salvaje, i ndígena y de costumbre s primitivas
2
. No podemos c onocer si
César estableció esta dife renciación o procedía y a de una tradición establ ecida, quizá por
los propios galos; en cambio, si se puede identif icar que a partir de ella se produjo una
etnogénesis. El nombre Germani dio lugar a la generación de los pueblos germanos, que
quedaron definidos como los salvajes habitantes distribuidos en la orilla del Rin ( cf . Fig.
2), difere nt es de los galos o los celtas. A estos, Tá cito en su Germania los describe como
una serie de tribus primiti vas asentadas en la zona del Rin (cimbrios, teutones, suevos,
catos, etc.), concebidas como individuales, pero con una cultura común. C ompartían una
serie de características físicas, así como un carácter im puls ivo y agresivo
3
.
T ambién el territorio con ocido como Germania fue definido por Tác it o en su obra
como el territorio separado de las Galliae , Raetia y Pannonia por los ríos Rin y Danubio
4
.
Concretamente, el territorio hoy definido como Germania r omana e s el delimitado por la
orilla izquierda del Rin y al sur de l Danubio. Aunque el tratamiento literario de Ge rmania
y sus habitantes comien za con Posidonio y César , continúa con T ito Livio, V eleyo
Patérculo, Plinio el V iejo, S éneca y Tácito, entre otros autores greco-latinos
5
.
Por su conocimiento y cercanía con la Gallia , César comenzó las campañas
político-militares e n este territorio denominado Germania . Sin embar go, según el período
histórico-político, la ocupación romana en dic ho territorio fluctúa y las campañas
adquieren distintos objetivos. Por ello, e n estas páginas se pretende describir bre vem ente
esta compleja e volu ción histórica de Germania .
César , siendo gobernador de Illyricum , Gallia Cisalpina y Narbonensis , persiguió
a sécuanos y he lv ecios, p ueblos del este del ter ritor io galo considerados una a menaza par a
Gallia Narbonensis . Por ello, en torno al año 57 a. C., emprendió la primera expedición
contra las tribus ge rmanas que h abían cruzado el Rin y eran consid eradas una amenaza
1
Para el tex to fragmen tario de Posido nio , cf. Jacoby, 1967 , 169, 22.
2
Cf. C AES . Ga ll . I, 4 : proximique sunt Germa nis, qui trans Rhenum incolunt, quibuscum continenter bellum
gerunt. Qu a de causa Helvetii quoque r eliq uos Gallo s virtute praecedu nt, quod fere cotidia nis proeliis cum
Germanis con tendun t, cum aut suis finibu s eos prohib ent aut ipsi in eorum finib us bellum gerun t.
3
Par a m ás detalles sobr e lo s asentamien tos y co stumbres de estos, cf. T AC . Germ .; Wells 197 2, 14- 31;
Rives 1999 , 1-26 ; Carrol 2001, 15 -24.
4
T AC . Ger . I: Germania omnis a Gallis Raetisqu e et Pa nnoniis Rheno et Da nubio flu minibus, a Sarmatis
Dacisque mu tuo metu a ut montibu s separatur: cetera Oceanu s a mbit, la tos sinus et insularum immen sa
spatia co mplectens, nup er cognitis quibu sdam gentibu s ac regibus, quos b ellum aperu it.
5
Para más so bre la trad ición literaria sob re German ia y los pueblo s germánicos, cf. Rivers 1999, 34- 41.
VII
para su territorio galo. Fijó su atención en Ariuvistus , el considerado “ r ex Germaniorum ”,
lo que provocó una bre ve presencia militar en estos territorios, de bido a una contundente
batalla contra distintos pueblos germa nos, que significó una a uténtica masacre. No
obstante, estas c ampañas iniciadas por Cés ar constituyeron, más que intentos de conquista
permanente de este territorio, una serie de episodios de demostración de poder y
supremacía, pues pa r a é l Roma era entonces la due ña de los ga los y debía ocupar el lugar
de estos en la relac ión co n esta serie de pueblos .
Con estos precedentes Augusto envió a Marco Agrippa como gob ernador del
territorio galo (39-38 a. C.) y lo c onvirti ó e n el segundo c omandante romano en cruzar el
Rin con e l objetivo de asegura r e l sistema de carreteras y el estra tégico ter ri torio ocupado
por los ubios ( oppidum Ubiorum ), que posteriormente se conve rtirí a en Colonia Claudia
Fig. 2 . Map a con los prin cipales tribus g ermanas y su distribución en el
territorio germano. Fu ente: Carroll 2001, Abb. 4. Map showing main
tribal territories in the German provinces.
VIII
Ara Agrippinensium . En el año 25 d. C. Marco V i nicio comenzó de nuevo expediciones
contra las tribus g ermanas con el fin de extende r la influencia del Imperio Romano y
explorar el territorio ocu pado por los pueblos g ermanos que se resistían a la ocupación
romana. T ras este, Agrippa ocupó un segundo mandato en el territorio galo, entre los años
17 y 16 a. C., para consolidar el control romano en las re giones de Gallia y Germania ;
sin embar go, dur ante el desempeño de su c ar go t uvo lugar la d errota de Marco Lo lio,
descrita como ve r gonzosa ya por Suetonio ( S UET . Aug . XXIII, 1: sed Lollianam maioris
infamiae quam detrimenti ), pues conllevó la pérdida del águila legionaria romana, no
recobrada hasta el 12 a. C.
Como consecuencia de estos hechos, en el año 1 2 a. C. Augusto decidió iniciar
una nueva política . Por una parte, en las Galliae esta consisti ó en establecer una división
administrativa e imponer el pago de impuestos para estabilizar este territ orio; por otra
parte, envió a su hijo adoptivo, el general roman o Druso, a Germania con el fin de qu e
liderase div ersas expediciones militares en la región que supusiesen la expansión del
territorio romano más allá del Rin. Así, Druso, con la intención d e constituirse
continuador de César en la ocupación romana, rechazó las revueltas en t erritorio galo en
el año 12 a. C. y se adentró con sus tropas romanas en la orilla derec ha de l Rin hasta el
río Elba
6
. Desde el 12 a. C. hasta el 9 a . C., año de su muerte, Druso ll evó a cabo distintas
campaña s mili tares que contribuyeron al conoci miento de la geografía de la región y
significaron grandes avances en la o cupac ión romana del territorio germ ano: fue quien
estableció los campamentos mili tares de V echten ( Fectio ), V etera (cerca de Xanten,
posteriormente Colonia Ulpia T raiana ), Neuss ( Novaesium ) y Mainz ( Mog ontiacum ). En
definitiva, Druso consol idó el control romano en la región, establecien do un fuerte
prece d ente para la futura relación entre Roma y los pueblos germanos.
T ras la muerte de Druso, su hermano T iberio reinició las campañas programadas
por Augusto en German ia en el año 8 a. C. Este, según V eleyo Patérculo, aseguró el
dominio romano en esta región, a excepción del terr it orio de los Mar c oma nni
7
. Aunque
intentaba que su política se basase en la diplomacia, frente a la anter ior campaña
predominantemente militar de su hermano Druso, se enfrentó al pueblo germano de los
Chatti y logró varias victorias que fortalecieron la ocupación romana. D e h echo, el 1 de
6
Para más in formac ión sobre los avances hacia el Elba, cf. Wells 1972, 14 9-233
7
Cf. V EL . I I, 10 8: Nihil erat ia m in Germania, quod vinci posset, praeter gentem Marcom an norum, quae
Marobod uo duce excita sedibus suis atque in interiora refugiens incin ctos Hercynia silva ca mpos
incoleb at.
IX
enero del año 7 a. C., T iber io ce leb ró su triunfo como líder mi litar en este territorio, junto
con su investidura al segundo consulado en Roma. A pesar de ello, se ret iró del poder
durante un tiempo (se interpreta que por su relac ión con Augusto y la cuest ión de su
sucesión) y el período entre las últimas noticias de su victoria y la derrota de V aro se
deduce como estable con respecto a la presencia romana en territorio germano. Esto se
debe principalmente a la consideración de August o como pacifica dor de G ermania
8
, que
atestigua incluso la numismática ( cf . Fig. 3). Con Augusto se había reforzado la ocup ación
romana: se habían establ ecido las mencionadas b ases militares en la regi ón, a las que
debemos sumar los campamentos de Nimega ( Noviomagus ) y de K öln ( Oppidum
Ubiorum ) establecidos con seguridad en fecha anterior al 9 d. C., y se había construido
una red de carreteras.
La mencionada “derrota de V aro”, también conocida como “Batalla del Bosque
de T eutobu r go” o “ Clades variana” , supuso un punto de inflexión en la política romana
en Germania . Esta tuvo l ugar en el año 9 d. C., cuando Arimino, aliado privi legiado de
Roma y , de hecho, ya ciudadano romano, como líder de los queruscos, estableció una
coalición con una s erie de tribus ge rmanas para enf rentarse a los romanos. Así, tendió una
emboscada al l egado Publio Quintilio V aro, que en otoño d el 9 d. C. se d irigía con t res
le giones (unos 20.000 soldados) por un terreno inaccesible, actualmente denominado
selva o bosque de T eutobur go, cuando recibió el ataque de estas tribus germanas lidera das
por Arimino. T ras una serie de batallas sin interrupción, unidas a un tempora l devast ador
y a la dificultad del t erreno, los germanos triunfar on y V aro acabó quitándose la vida allí
mismo.
8
Esto se transmite a par tir de la Res Gestae Divi Augu sti d e Aug usto ( cf. A UG . XXVI). No obstan te, para
más pro fundidad sobre la política de Augu sto en German ia , cf. Wells 1972 .
Fig. 3. RIC I 2 2 00, aureus romano con escena de un teutón
presentando u n niño a Augusto . Datado en el 9 d . C. F u ente: RIC I 2
200, base de datos OCRE (https://numismatics.org/ocre/).
X
Hasta un año después d e la “ Clades V ariana” , T iberio, que había vuelto a l mando
del ejér cito en Germania , no consiguió recupera r el control del Rin. Para ello, aumentó
el número de legiones establecidas e ini ció en el 1 1 d. C. una nueva campaña, más
diplomática que militar . Entre tanto, Germánico, hij o de Druso, se incorporaba al territorio
germano para ser continu ador de su legado. Este inició nuevos avance s por el Rin con el
objetivo de imitar las hazañas d e su padre. T ras la muerte d e Augusto y con T iber i o en
Roma, Germánico av anzó y ocupó mayor pa rte d el territorio germano con el ejército entre
los años 14 y 16 d. C., hasta derrotar e n el 16 d. C. a las tribus germanas lideradas por los
queruscos, que se seguí an oponiendo al poder romano. No obstante, no fue capaz de
estabilizar este éxito militar y fue trasladado por T iberio a las batallas de Oriente, donde
acabó muriendo en el 19 d. C. Después de la muerte y celebración de funera l es de
Germánico, T iberio reinició su política en Germania : en el 23 d. C. el ejército se había
distribuido de manera fij a en las principales bases para mantener la orilla izquierda del
Rin, mientras que en la d erecha ya se h abía conseguido mantener el equilibrio de pode r ,
principalmente a través d e la diplomacia que había enca be zado siempre las campañas de
T iberio
9
.
Con los sigui entes emperadores las expectativas del pueblo romano con respecto
a la política exterior eran mayores. Por ello, Calígula, que tenía los ojo s puestos en
Britannia , no emprendió nuevas campañas, ni u na políti ca de ocup ación en te rritorio
germano, sino sencillamente pretendió mantene r el poder romano en la región. Por su
parte, Claudio ejerció una políti ca exterior más activa que l a de su predecesor: sus
campaña s militares fueron menores y destacó especialmente por su enfoque dipl omático,
con el que pretendía mantener el poder romano en la zona germana e integrar a ciertas
tribus. Pero el mayor hito durante su gobierno fu e la fundación en el año 50 d. C. de
Colonia Claudia Ara Agrippinensium , en el y a antiguo oppidum Vbiorum. T odo ello por
petición de su mujer Agrippina, hija de Germ ánico y nacida dur ante sus ca mpañas en el
lugar de esta “recién” fundada colonia.
En cambio, du rante el r einado del sucesor d e C laudio, Nerón, no s e ini ciaron
nuevas campañas en Ge rmania , pues, a diferencia de emperadores anteriores, este no
mostró interé s en el control militar de ese territorio. De hecho, no hubo grandes c onflictos
9
Duran te el gobierno de Tiberio tamb ién hubo período s d e más inestab ilidad, espec ialmente cu ando no
permitió a ningú n gener al romano intervenir contra la rebelión frisia. Todo ello es descrito p or Tácito en
sus Anna les ( cf. T AC . Ann . II, 63; IV, 43).
XI
en el territorio germano hasta los años 69 y 70 d. C., cuando tiene lugar la conocida como
“Revuelta de los bátavos”. Aunqu e los bátavos fueron un pueblo germánico siempre fiel
a Roma, el descontento por las tasas de im puestos y la falta de autonomía ll evó a este,
liderado por el noble bátavo y oficial romano Julio Civilis, a provocar una insurrección.
Como consecuencia de ell o, murió Aulio V itelio, proclamado emperador (a c ausa de la
inestabilidad política genera da t ras la muerte de Nerón) y los pue blos g e rmanos tomaron
los castra de V etera, Kr e feld, Neuss y Colonia Cla udia Ara Agrippinensium . Ni un pact o
con V esp asiano los disuadió para deponer armas, l o que, según las Hist oriae de Tá cito
10
,
supuso su derrota definitiva, puesto que Roma ahora estaba unida con V espasiano como
único gobernante. Este r estableció las bases tomadas, asegu ró nuevas en la línea interior
(actual zona de W etterau) y fortificó la red de carreteras, extendiendo las fro nteras
romanas ya en el año 73 d. C. y asegura ndo el territorio ocupado.
Una nueva política llegó a Germania con Domiciano entre septiembre del año 82
d. C. y octubre del 90 d. C., período en el que estableció dos nuevas provincias romanas
de pleno derecho: Ge rma nia Superior y Germania Inferior , con c entros e n Mogontiacum
(Mainz) y Colonia Claudia Ara Agrippinensium (Köln) respectivamente. En la práctica,
esto no fu e más que un a transformación jurídic a y administrativa de los dos dist ritos
militares ocupados ya por el ejérc it o romano y que se habían mantenido con
administración provincial provisional durante más de un siglo. Asimismo, Domiciano
llevó a cabo c ampañas militares contra las tribus ge rmánicas, unificó las zonas de
ocupación y en el año 90 d. C ya había generado nuevas fr onte ras. Un a vez muerto
Domiciano, se publicó la obra de Tácito sobre Germania , en la que el autor analiza la
política del emperador c o mo adecuada p ero po co efectiva: tanto la reforma administrativa
como la nueva dema rcación fronteriza eran a decuadas, pero ambas estaban más
orientadas a l futuro que a las circunstancias del momento
11
.
10
Cf. T AC . Hist . IV.
11
El objetivo de esta obra de Tácito, especialmen te debido a sus características, ha sido mo tivo de
contro versia desde su d escubrimiento. Es posible q ue Tácito elabo rase esta ob ra con un interés militar con
respecto a los pueblos g ermánicos, que seg uían opo niéndose al p oder y control romano y sup onían una
preocupac ión p ara el pu eblo. Par a más la discusión sobre el pr opósito e influen cia de esta obr a de Tácito,
cf. Timp e 1989, 106 -127; Rives 19 99, 42 - 74.
XVIII
vida romano en todos sus aspectos. Por ello, ya desde la Eda d Media s e ha tenido interés
especial en el estudio de estos primeros inicios históricos del norte de Eu ropa,
especialmente por los habit antes de esta misma zona . Un ejemplo de ello es la mención
de la batalla de V aro en la obra histórica de Otto von Freising ( Historia de duabus
civitatibus ) de mediados del siglo X II. Durante siglos, estudios de las poblaciones d e
habla alemana ha n tratado de desvelar la historia d e los re motos Germani , pa ra lo que las
fuentes indispensables han sido las obras de la lit eratura griega y latina a quí citadas. Así,
el modelo de identificación histórico alemán (y luego con fines políticos) fue Arimino,
que salió d e la Ger mania de Tácito para convertirse en la figura del libertador d e los
pueblos germanos.
El fin de esta exaltación de la figura d e Arimino que vino de la mano del
nacionalismo alemán, se produjo tras la Segunda Guerra Mundi al, que sup uso una ruptura
con lo anterior y un giro en los estudios ge rm ánicos; se inició una n ueva fase de
investigación. A raíz de los trabajos de Dieter T i mpe (1931 -2021) sobre Germania , la
obra de Tácito y la p ropia figura de Arimino, durante las últim as décadas del siglo XX
fueron sur giendo e ini ciándose proyectos fundamentales en Alemania, Francia y Suiza
con el obj etivo comprender la influencia y el legado rom ano de Germania . En este
sentido, podríamos mencionar toda un a se rie de m useos locales y provincia les, entre los
que destaca espec i almente e l cerrado tempor almente Römisch-Germanisches Museum de
la ciudad de Köln, inaugurado en 1974 al sur de la catedral sobr e los restos estructurales
de la antigua ciudad romana, y que tuvo su precede nte en el museo W allraf -Richartz,
colecc ión encabezada po r F ranz Ferdinand W allr af (1748 -1824) y que qu edó en parte
destruida por los bombardeos de la S egunda Guerra Mundial. T ambién en el yacimiento
de Colonia Augusta Rauricorum, en S uiza, se inició un proyecto arqueológico que ha
convertido el lugar e n e l museo y parque a rqueológico de Augusta Raurica
( https://www .augustaraurica.ch/en), inaugu rado en 1957 y cuyos fondo s se han ampliado
con el paso de los años.
En esta lí nea, el Instituto Arqueológico Al emán (Deutsches Archä ologisches
Institut, DAI: https://www .dainst.or g/es/ ) es una de las principales instituciones de
investigación en e l c ampo de la a rqu eología, que desde sus oríge nes ha teni do un enfoque
significativo en la antigüedad romana en Alemania. Y , por supu esto, merece especial
mención la declaración en 2005 del li mes como P atrimonio mundial de la UNESCO y la
importancia otor gada a las investigaciones y estudios sobre este ha sta el punto de
XIX
celebrarse anualmente un c ongreso académico llamado “ Limes Congr ess ”, cuyo objetivo
es la divulgación de los trabajos o estudios científicos sobre distintos aspec tos de esta
frontera romana.
ii. E ST ADO D E LA CUESTIÓN
En el siglo XIX el propósito principal de las sociedades históricas y humanistas
de Alemania fue volver la vista hacia el pasad o patriótico, lo que conllevó distintas
investigaciones y excavaciones arqu eológicas en l a región. Fruto de ello so n muchos de
lo s trabajos publicados durante este siglo (Bec ker , Annalen des V er eins für Nassauische
Altertumskunde und Geschichtsforschung de 1864, o Römische Inschriften vom
Mitterlhein de 1873; también Le hne r , Di e frän kischen Grabsteine v on Andernach de
1900), así como las publ icaciones regulares de las revistas Bonne r Jahrbücher des V er eins
von Alterthumsfr e unden im Rheinlande , K ölner J ahrbücher o Mainzer Zeitschrif t , que
incluían valiosa info rmación sobre los hallazgos arqueológicos, incluyen do la editio
princeps de varias inscr ip ciones latinas de Germania . No obst ante, no es has ta la prime ra
publicación del Corpus Inscriptionum Lati narum , cuando la recopilación d e inscripciones
romanas tomó mayor rel evancia investigadora y se comenzó a r egir por unos criterios
fijos establecidos y re gul ados.
Debe destacarse que el volumen XIII d el Corpus Inscriptionum L atinarum ,
dedicado a las inscripciones de G ermania , data de los años 1905 y 1907, por lo que no
engloba descubrimientos posteriores a esta fecha. Asimismo, no englob an todas l as
composiciones métrica s de Germania la obr a de referenc i a para los Carmina Latina
Epigraphica elaborada por Bücheler entr e los años 1895 y 1897, ni su suplemme ntum ,
publicado por Lommatzsch ya en 1926; tampo co la r eciente continuación de estas,
publicada por Cugusi en 2023. Ninguna de estas obras recoge e n su t otalidad los CLE de
Germania , ni edita las composiciones de primera mano a partir de la observación in situ
de las piezas. A ello de be mos incluir los volúmenes del Corpus Signorum Imperii Romani
dedicados a Germania ( C orpus Signorum Imperii Romani Deutschland ) y elaborados
entre 1984 y 2005. Estos engloban gran cantidad de piezas comentadas, es pecialmente
desde un punto de vist a arqueológico e hist órico; sin embar go, no contien en el total de
inscripciones en verso procedentes de esta región.
Por otra parte, diversos t rabajos han tenido como objetivo editar y comen tar las
inscripciones en verso de Germania Sup erior e Inferior y , aunque se han convertido en
XX
material de consulta indispensable sobre ellas, la mayoría e stán estructuradas en forma de
meros catálogos, sin recopilar la totalidad de las inscripciones ni hacer comentarios sobre
ellas. Gran ejemplo de ello es la obra de Brambach, Corpus Inscriptionum Rhenanarum
consilio Et Auctoritate Societatis Antiquariorum Rhenanae , de 1867 o de Selzer ,
Römische Steindenkmäle r: M ainz in Römischer Zeit , de 1988 en la que engloba en forma
de catálogo las inscripciones procedentes de Mainz vist as por el autor . T a mbién deben
hacerse notar los más recientes trabajos de Hartmut y Brigitte Galstere r ( RSK e IKoeln,
de 1975 y 2010 respectivamente), que re cogen, en forma de catálogo y aportando datos
básicos, las inscripciones procedentes de Köln que pudieron ver . De igu al forma, los
trabajos de Nesselhauf ( Neue Inschriften aus dem römischen Germanien und den
angr e nzenden Gebieten , 1937), Nesselhauf y Lieb ( Dritter Nachtrag zu CIL XIII:
Inschriften aus den g ermanischen Pr ovinzen und dem T r ever e r gebiet , 195 9), Faust ( Die
Grabstelen des 2. und 3. Jahr hunderts im Rheingebiet , 1998), Cugusi ( Dodici carmi
epigrafici germanici, 200 4) o Schmitz ( SFGKoeln , 1995) son publicaciones de referencia
para los C LE de Germania , pero no abarca n la totalidad de estas composiciones: se
limitan a comentar un grupo reducido de estas o a analizar aspectos esp ecíficos de las
mismas, sin aporta r e n muchos casos edicione s de primera mano, ni atender debidamente
las cuestiones litera rias, lingüís ticas o, incluso, métrica s.
Por otra parte, no podemos olvidar una serie de publi cac iones centradas en el
estudio de estos textos epigráficos como fuent e documental para los hechos sociales o
históricos. Este es e l caso de algunas de las obr as c onsultadas dura nte el desarrollo de est a
tesis doctoral, como son los trab ajos de García Martínez ( Germania Romana. Las
estructuras sociales , 1999), Hope ( Constructing identit y : the Roman funerary
monuments of Aquileia, Mainz, and Nimes , 2001), C arroll ( Roman, Celts and Germans .
The German Pr ovinces of Rome , 2001), o la más reciente publicación edita da por S imon
James and Stefan Krmnicek ( The Oxfor d Handbook of the Ar chaeology of Roman
Germany , 2020).
Como se ha puesto d e manifiesto en estas líne as, no faltan los trab ajos sobre
inscripciones latinas g ermanas desde comienzos del siglo XIX. S in embargo, ninguno
engloba las inscripciones latinas en verso d e Germania en su conjunto; de h echo, la
mayoría de e llos se c entran en la recopilación y c ata logación del mate rial, sin comentarios
detallados sobre los dist intos aspectos de cada c aso e, incluso, e n varios de ellos sin
aportar un texto de primera mano. Por e ll o, este proyecto de tesis pret ende cubrir el v acío
XXI
existente con re spe cto a l a edición d e la tot alidad de los CL E Germaniarum , partiendo de
la revisión del soporte original (siempre que se conserven o sea posible) y de todas las
fuentes bibliográficas disponibles, y a su estudio, atendiendo a las cuestiones de carácter
epigráfic o, literario, lingüístico y métrico, complementadas también con un análisis
arqueológico, soc i al o histórico en la medida de lo posible.
III. J USTIFICA CIÓN Y O BJET IVOS
En el marc o d e las investigaciones de scrito supr a , se ha puesto de relieve la
necesidad de g enerar una monografía que re coja un corpus a ctualizado de todos los CLE
de las provincias germanas con una rigurosa edición crítica y un completo estudio desde
la perspectiva filológica . Esto permitiría ll evar a c a bo un análisis detallado de la tradición
literaria y epigráfica d e estas composiciones germanas. Al mismo tiempo, aunque obras
como la de T ácito ( Germ ania ) proporcionan una visión del modo de vida, or ganización
social y cultura de los pueblos germanos, los t extos epigráficos latinos en verso de
Germania , como fuente de document ación hist órica y so cial, sirven como reflejo de la
multiculturalidad y evolución social de estos territorios fronterizos del Imperio Romano.
De hecho, ya indic aba G arcía Martínez (1999, 22 5-233) que la epigrafía es una fuente de
gran valor para constatar la impregnación del modo de vida romano en los dist intos
ámbitos de toda la población atestiguada en Ge r mania . P or ello, es neces ario un estudio
desde el punto de vista fi lológico, que también inc luya un análisis histórico y social con
objeto de ofrecer conocimiento sobre los textos, pero también el gr ado de romanizac ión
en esta región, los movimientos militares o sociales, e, incluso, el tipo de divinidades a
las que se re n día culto.
Por ello, con el desarrollo de esta tesis doctoral s e tiene la finalidad de cumplir
dos objetivos principales. En prime r lugar , producir un corpus completo, actualizado y
justificado de todas las inscripciones latinas en verso, es decir , los Car mina Lati na
Epigraphica ( CLE ) proce dentes tanto de Germania Superior , como de Germania
Inferior , produ cidas entre el siglo I a. C., principio de la ocupación romana en esta región,
hasta el año 71 1 d. C., fecha sim bólica que da paso a una verda d era ruptura con la
Antigüedad grecolatina, siguiendo los criterios propuestos por el Corpus Inscriptionum
Latinarum ( CI L ), obra de referencia mencionada ya con anterioridad. Este objetivo está
basado en la ya menc ionada ausencia de un corpu s completo de los CLE de Germania .
XXII
En se gundo lugar , el segundo de los objetivos primordiales e s aportar una edición
crítica y un c omentario filológico de estos Carmina Lati na Epigraphica ( CLE ) de la
Germania Romana . Esto se debe a que, como ya se menciona supra , el propósito de la
mayoría de las publi caciones que engloba CL E de G ermania es la recopilación y
catalogación de estos, sin comenta rios detallados sobre los distint os aspectos
fundamentales pa ra su c omprensión (y que se pretenden cubrir con este trabajo). P or
tanto, con el fin de g e nerar ediciones y c ome ntarios de calidad, s e h a considerado
primordial fijar el texto d e cada uno de estos CLE (según el c aso concreto, a través d e la
observac ión in sit u o el estudio del texto y su tr ansmisión) para desarrollar un estudio
filológico desde los puntos de vista epigrá fico, lingüístico y literario. A su vez, para
comprender e interpretar los textos de forma correcta, se ha complementado este estudio
filológico con un análisis del singu lar contexto histór ico, social y arqueológico de la
región en la que h an sido producidos.
De forma p aralela, se h an perseguido dist intos objetivos secundarios. Por una
parte, r ealizar un análisis conjunto de estos CLE de Germania , cuyos resultados aportan
información crucial sobre distintos aspectos (literarios, culturales e, incluso, lingüísticos)
del territorio germano ocupado por los romanos. Estos se re únen y muestra n como e studi o
final en el epígrafe de c onclusiones. Asimismo , con este trabajo se pretende poner de
relieve la labor filológica en el estudio de la poesía epigráfica: e s indiscutible la necesidad
de un perfil filológico de cara a realizar ediciones c ríticas, proponer restituciones textuales
y , sobre todo, aportar un a interpretación completa de estas c ompos iciones, que tienen una
naturaleza epigráfica importante, pero también una indiscutible dimensión literaria y un
innegable interés lingüístico. Por ello, esta tarea filológica abrirá nuevas lí neas de
investigación en dist intos ámbitos a partir d e los C LE de Germania . F undamentalmente,
en el campo de la epigrafía latina, al aportarse edici ones críticas y comentarios filológicos,
se contribuye al conocimiento del latín y la literatura latina asimilados en esta zona del
Imperio, así como a aportar una visión de conjunto sobre el h ábito epigráfico de la zona
(análisis de uso de estruc turas métricas, fórmulas o tópicos epigráficos recurre ntes en la
zona).
De igual forma, los índices científicos aportados al final de este trabajo son los
connaturales a este tipo de investi gaciones y han sido realizados siguiendo los criterios
del CIL . Con ellos se mantiene el objetivo de contribuir a la consulta en conjunto de los
diversos aspec tos más rel evantes de estas composiciones germanas.
XXIII
T ambién es necesario mencionar que este proyecto de tesis se inserta dentro del
proyecto de investiga ción “Repensando la Antig üedad romana: Enfoques inclusivos y
tratamientos innovadores de la poesía epigráfica latina (RETH INKING)” ( PID2022 -
141426NB-I00)
21
y , como tal, es continuador de la lí nea de investigación que desde hace
veinte años vienen realizando los miembros de redacción del volumen XV III/2 del CIL ,
cuya publicación está pre vista para el año 2025, volumen temático, dedicado
exclusivamente a los Carmina Lati na Epigraphi c a ( CLE ) y cuyo fascículo a punto de
publicarse r ecoge las piezas de Hispania . El equipo de redacción ha seguido y seguirá
trabajando en la edición y estudio de los CLE de las Galli ae , a los que se podrían añadir
los de Germania , con el fin de que pueda n constituir en el futuro un nuevo fascículo de
dicha obra de referencia. De hecho, las tesis doctorales elaboradas por el Dr . Bolaño s
Herrera y la Dra. González Berdús b ajo este mismo marco de investigac ión en la
Universidad de Sevilla tenían este mismo propósito, unido al de generar un corpus
actualiza do y completo de CLE de la Gallia Narbonensis y Belgica , respectivamente.
Por últ imo, c omo pa rte de esta mencion ada labor investigadora otro, o bjetivo
secundario es la divulgación o comunicación de los resultados del estudio de los CLE
Germaniarum . Por ello, ya que la edición y estudio de los CLE de Hispania, Britannia y
Gallia están publicados en la base de datos de epigrafía en v erso C LEO
(https://institucional.us.es/cleo/?lang= es ), elaborada por el citado proye cto, a esta se
añadirán en e l futuro la edición y estudio de los C L E de Germania , generados en esta tesis
doctoral.
IV. M ET ODOLOG ÍA
La metodologí a que se ha empleado en e sta tesis doctoral ha sido la misma que la
seguida tradicionalmente por sus directores y grupo investi gador
22
, que coincide con los
mismos fundamentos metodológicos establec idos por la Berlin -Brandenbur gische
Akademie d er W iss enschaften y , por t anto, aplicados en el ya m encionado nuevo
21
Este p royecto es con tinuación d e uno anterior “ Carmina Latina Epigrap hica como Expr esión de la
Identid ad del Mundo Romano. Estudios In terdisciplinar io (CLERW)” (PG C2018 -095981-B- I0 0)” , en el
que se h a desarrollado buena parte de este trab ajo de tesis .
22
El liderazgo intern acional en esta línea de inv estigación de los dir ectores d e esta tesis y grupo investigad or
en el qu e se inserta este p royecto de tesis, no únicam ente s e prueb a con su s publicaciones, sino también con
los p royecto s de inv estigación otorgados : “Repen sando la An tigüedad r omana: Enfoques in clusivos y
tratamiento s innovadores de la poesía e pig ráfica latina ( RETHI NKING)” , “Mapp ing ou t the Poetic
Landscap e(s) of the Roman Empire (MA PPOLA ERC)” , y “ Comm unal Art - Recon ceptualising Me trical
Epigraphy Network (CARMEN)”. Asi m ismo, son f undam en tales las b ases de d atos de CLE pr oducidas por
estos m ismos proy ectos ( https://institucion al.us.es/cleo/?la ng=es ; http s://mappola.eu /index.ph p/online -
resource s/ ).
XXIV
fascículo del CIL XVIII/2, que será publicado en 2025. De tal forma, se detallan a
continuación las tareas realizada s según esta metodologí a:
i. E ST ABLE CIMI ENT O DEL CORPUS : CRI TERIOS MÉTRICOS ,
GEOG RÁFICOS Y C RONOLÓGICOS
La primera etapa de trab ajo realiza d a estuvo enfocada en una profund a labor de
documentación, tanto bib liográfica, como d el mate rial que finalmente consti tuye el objeto
de estudio. S e ll evó a cabo un a pormenorizada búsqued a en los corpus y obras de
referenc i a existentes me ncionadas supra ( CLE , CIL XIII, CSIR - D , Engström, Galsterer ,
etc.), con e l fin de catalo gar todas las inscripc ione s latinas en verso con presenc ia de una
forma métrica reconoc ible procedentes del territorio considerado como G ermania .
Para la catalogación del material, el primer crite rio indiscutible, como ocu rre en
los citados trabajos de los CLE galos de Bolaños Herrera (2019) y Go nzález Berdús
(2019) es la pr esencia de una forma métrica reconocible. A este respecto, el corpus
incluye aquellas composiciones epigráficas en las que se identifican estructuras métricas
evidentes ( en conjunto con influencias, s ecuencias o citas de versos de los poetas latinos).
Sin embar go, como d estacó B olaños Herrera (2019, XVI- XXI), bajo la realidad de los
CLE la identificación de esquemas métricos concretos puede ser una tarea complicada.
Por ello, en este corpus también han tenido cabida las inscripciones cuyo texto no
constituye un verso c ompl eto o correcto, sino que e n él se distinguen ritmos o secue ncias
métricas parciales entremezcladas con secuenc i as en prosa debido a que estos han sido
compuestos, en su mayoría, a pa rtir de otros textos epigrá ficos en verso u obr as literarias
latinas. Esto es, aquellos textos catalogados bajo el tí tulo de commatica por Bücheler ,
que, en buena parte, coinciden con las composiciones que Massaro (2012, 288 -290)
catalogó como “prosa afec ti va” para diferenciarlos con respecto a los carmina . El a nálisis
de todas estas inscripciones solo e s posible compar ándolas y poniéndol as en relación c on
otros textos epigráficos y litera rios. Aquí es donde radica la necesidad principal de la labor
filológica.
En cuanto al lími te geográfico, se ha an alizado y recopilado el material proc edente
de las provincias de Ger mania que se extendían a lo lar go del Rin, abarcando partes de la
actual Alemania, S uiza y Francia. Como detallare mos, el mayor número de inscripciones
procede n de las ciudades alemanas d e Köln y Mai nz, epicentros de Germa nia Inferior y
XXV
Germania Superior resp ectivamente; sin embar g o, conservamos carmina germanos de
otras zonas más remotas de ambas provincias.
Por una parte, en Ge r mania Superior se han identificado textos proce d entes de un
grupo reducido de colonias, municipios o castra siguientes: Colonia Claudia Ara
Agripinnensium (anteriormente considerada oppi dum Vbiorum , actual Köln), Colonia
Vlpia T raiana (actual Xa nten) y el cerca no yacimiento de Castra V etera , Bonna (actual
Bonn), N oviomagus (actual Nimega), Rigomagus (Remagen) y Quadribur gium (actual
Krefeld). Los p arámetros de pro cedencia se amplían e n Germania Supe rior , cuyos textos
procede n de un grupo más amplio de lugares de ocupación romana: Mogont iacum (actual
Mainz), Augusta Raurac orum (actual Augst), V esontio (actual Besançon) y el cercano
yacimiento arqueológico de V illar ds d'Héria, Bingium (actual Bingen am Rhein),
Durnomagus (Darmstadt), santuario Martberg en Pomm ern, Borbetomagos (actual
W orms), los re stos del fuerte situado e n la zona de la actual ciudad alemana Hofheim am
T aum (cercana a Mainz) , el yac imiento arqueológico al no roeste d e W einsh eim, vicus que
debió de esta r situado en la actual zona de Obernbur g am Main, villa romana de W agen -
Salet, yacimiento de Kobern-Gondorf y Andemat unum (actual Andernach), zona de los
Lingones .
Debe hacerse notar que ya González Berdús (2019 , XXIII -XXXI) puso en r elieve
la polémica en torno a la clasificación de la últim a zona mencionada, la de los Lingones,
cuyos textos e pigráfi cos han sido incluidos en Germania Superior por e l volum en XII I/2
del CIL , pero en Gallia Belgica por el primer volum en de l as Ins criptiones Latinae
Galliae Belgicae , editadas por L e Bohec (2003) y por la tesis doctoral de l a misma Dra.
González Berdús (2019). En concreto, las inscripciones latinas en verso procedentes de
la zona de los Lingones son: CIL XIII 5657 (= CLE 21 18; González Berdús 2019 nº 31)
procede nt e de Pothi ères, CIL XIII 5855 (= CLE 2 015; González Berdús 2019 nº 32) de
Langres, CIL XIII 5954 (= C LE 1942; González Berdús 2019 nº 33) y CL E 1933 (=
González Berdús 2019 n º 34), amb as de Gr and. En CIL XIII 5954 le mención de unas
mujeres “ Gallae ” fue el criterio que llevó a González Berdús (2019) a la inclusión de
estos cuatro textos en su corpus de CLE procedentes de Gallia Belgica . Dicha inclusión
y reciente publicación de edición crítica y c omentario filológico, s umadas a la
controversia sobre los límites geográficos (de tall ados supra ), nos han lleva do a excluir de
nuestro corpus CIL XIII 5657, C IL XIII 5954 y CLE 1933. Únicamente h emos incluido
CIL XIII 5855 (= CLE 2015; González Berdús 2019 nº 32) procedente d e Andematunum
XXVI
(actual La ngr es, Francia) de tra nsmi sión ex schedis . Esto se debe al re centísimo hallazgo
del manusc rito original de V ignier , primero y único editor de la pie za qu e realmente tuvo
acceso a ella. Esta nove d osa aparición nos ha permitido reeditar la inscripción, aportando
un texto inédito y su compleja interpretación. A demás, otro criterio de i nclusión con
respec to a este epígrafe ha sido su datación, pues es probable que procediera de la época
del gobierno de Septimio Severo con sus hijos Marco Aurelio Anton ino y Septimio Geta
(209-21 1 d. C.), fecha en la que todavía se incluirían los Lingones dentro de los lí mites
de la provincia de Germania Superior ( cf . supra ).
Por otra part e, el ma rco c ronológico establecido a barca desde e l siglo I a. C . ha sta
siglo VIII d. C., siguiendo, como hemos mencionado anteriormente, los criterios
propuestos por el Corpus Inscriptionum Latinarum ( CIL ) par a el estudio de los textos
epigráfic os latinos. Los criterios relativos a la datación de las piezas han sido
fundamentalmente arqueológicos, pa leográficos y epigrá ficos. En unos casos ha sido
crucial el estudio d e su contexto, su soport e o s u tipo de letra conc r eto, en otros, la
búsqueda d e pa ralelos y fórmulas epigr áficas co munes o r ecurrentes en otros textos ha
permitido una datación más concreta. No obstante, es nec esario destacar aquellos casos
en los que e l propio texto ha aporta do su datación. Estos son aquellos epígrafe s en los que
se han mencionado legiones o persona lidad es militares concretas, como CLE GerInf 2.
Debe aclararse que se han contemplado y a ñadido en el corpus a quellas
inscripciones que conservamos fra gment ariamente, así como otras, cuya c onservación es
incierta, p ero que fueron vistas con anterioridad y de ellas figuran ediciones, fotografías
o ilustraciones, que permiten su edición.
Una vez descritos los criterios de selección del corpus , es imprescindible de tallar
aquí las exclusiones. Hay una se rie de inscripciones que han sido considera das por otros
autores como CLE de Ge rmania , pe ro no han sido i ncluidas en nue stro corpus por razones
métricas (su texto no enc aja c on ninguna estructura métrica reconocible), geográficas (no
procede n de zonas bajo l a jurisdicción administrativa de ninguna de las dos provincias
germanas) o temporales (época posterior al siglo VIII d. C.). Esta s son CLE 799, 2562,
2564, 2566, 2954bis y 2 956. Por evidente aus encia de s ecuencias métricas o prosódicas
identificables hemos exclui do CLE 2564 y 2566, fragmentos considerados por Cugusi
(2023) como carmina , d e igual forma CLE 2954bis y 2956, catalogados por este como
dubiae . En el caso con creto de CL E 2562 a las razones métricas se han sumado
geográficas: se identifica su proce den cia, territorio de los Sequanii , lim ít rofe entre Gallia
XXVII
Belgica y Germania Su perior . Por último, hemos excluido CL E 799, incluida por
Bücheler ( CLE 799) erróneamente , pu es pertenece ya a época medieval
23
.
ii. O RDEN DEL MA TERIAL
En consonancia con los criterios metodológicos aplicados y detallados supra , el
corpus de los CLE d e Ge rmania está formado por 74 inscripciones. 38 CLE , proceden d e
Germania Superior , conj unto donde 24 ins cripciones proceden de Mogontiacum (Mainz);
el resto, 36 C LE , proceden de Germania Infe rior , 24 de ellas h alladas en Coloni a Claudia
Ara Agrippinensium (Köln). P ara la ordenación de dicho material, en primer lugar ,
seguimos el criterio g eográfico del CIL , pu es h emos realizado una división entre ambas
provincias.
Dentro de estos dos bloques geográficos, hemos seguido unos parámetr os
semejantes a las obras de C LE de Bücheler -Lommatzch (1895-1926) y C ugusi (2023), es
decir , abordando cuestiones métricas. Atendiendo a la estructura m étrica o ausencia de
ella, hemos establecido cuatro secciones principales: Carmina quae iur e dici possunt ,
Commatica, Fragmenta y Carmina dubia . Bajo el primer epígrafe están in cluidos todos
los textos epigráficos de Germania con formas métricas cor rectas e identif icables. En el
segundo, las composiciones consideradas commatica , siguiendo los criterios que
mencionamos anteriormente. A continuación, insertos en los Fragmenta están aquellos
textos conservados de un modo fragmentario, pero que muestra n claros signos o indicios
(de or dinatio , métricos o léxicos) pa r a ser considerados carmina . Por último, en lugar de
añadir un apéndice de in scripciones falsas, alienae y dudosas, hemos opta do por excluir
y no añadir aquellas consideradas no métric as, ali enae o c ronológicamente remotas, como
hemos ya destacado, y c rear una última secc ión d edicada a una serie de textos epigrá ficos
que podrían ser considerados carmina por disti ntas razones, y , sin em bar go, po r su
carácter fr agmentario o difícil identificación d e secuencia métrica, no e s segura su
catalogación como carmina . La realización de este último bloque como catálogo,
aportando la edición de Bücheler , Lommatzsch o Cugusi , nos permite inclui r de forma
concisa información fun damental sobre cada pie za y un breve comentario en el que se
detallan las señales o indicios que nos llevan a dudar de su naturaleza. Estos textos están
incluidos en el cómputo total de inscripciones, por lo que, excluyéndolos, el número de
23
Esta in scripción transmitida a trav és de la obra de Aldenkirchen (1875, 2 1 3), que la pudo ver y copiar e n
la ig lesia del monasterio agustino d e Neuweiler (Alemania) an tes de perderse, está datada p or Kra u s (1 897 ,
450) en el siglo XIII d. C., no solo por s u temática, sino por el contexto de su hallazgo.
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I. G E R MANIA S UPERIOR
2
En la pa rte central d e su ábaco tiene fragmentos de un pasador d e hierro en un
aditamento cir cular qu e indican que pudo inse rtarse e n este lug ar un exvoto, que, a unque
pudo consistir en un a vas ija o estatuilla, es prob able que se tratase un reloj de sol, cuyos
restos también en piedra arenisca han sido hallados en el mi smo lugar, como detalla
Schaldach (2012, 542-55 3)
26
. El c apitel pres enta algunos daños en su base en todos los
laterales y especialmente en el borde sup erior izquierdo de los lados A y B y también en
la pa rte central del lateral izquierdo del lado A. Esto dificulta la lectura d el texto grabado
en estos late rales, pues se ha n perdido casi por completo las primeras letras de la primera
línea de los lados A y B. También se conserva, a unque fragmentariamente , el fuste liso
de la c olum na (50 x 90). El conjunto del capitel, la columna y el posible exvoto formarían
parte de la ofre nd a que se pone de manifiesto en la inscripción.
26
Es únicamen te Schaldach (2 012, 5 4 2- 553 ) el que pone e n relación ambos h allazgos. Analiza los restos
del ad itamento del capitel en relación con el reloj de s o l de piedr a ar enisca h allado en Martberg. La similitu d
en sus dimension es y material, ad emás de lug ar de hallazgo, lleva a pensar en que el exvoto pudo ser este
reloj de sol, pues la base d el reloj de sol encaja con lo s restos del áb aco de este cap itel.
Fig. 8. Fotografía cara C d el capit el. Fu ente: Clauss-Slaby ( CIL XIII-Projekt Trier).
Fig. 9. Fotografía cara D d el capit el. Fu ente: Clauss-Slaby ( CIL XIII-Projekt Trier ).
I. G E R MANIA S UPERIOR
3
La inscripción es bil ingüe y consta de un total de dieciséis líneas, que f orman
cuatro hexámetros dactíl icos en griego y otros cuatro paralelos en latín. Según Kaibel
(1890, 106-107), el text o griego es la versión p oética original que se tradujo al latín ,
aunque, como detallaremos más adelante, en e l ca s o de las caras B y C no se corresponde
el texto griego con una traducc ión l atina exacta. Se ha distribuido un hexá metro griego y
otro latino en cada cara, pues cada lado d el capitel tiene grabadas dos lí neas de t exto
griego seguidas de dos d e texto latino. La ordinat io es correcta, el texto está ligeramente
justificado a la izquier da y las líneas pare s, que co rresponde n a la continuación del verso
comenza do en l as líneas impares, están sangradas. Letras capitales cuadradas y grabadas
con incisiones bastante profundas, oscilando entre 1,2 y 2 cm, dado que las latinas son
decreciente s, e sp ecialmente en la c uarta línea de cada lado del capitel. El texto griego está
en scriptio continua , m ientras que el texto lati no tiene inte rpunciones triangulares
separa ndo algunas palabras. Destacan especialmente las grafías I longae de dìrós (A, l.
3) dìvno ( C, l. 3) y Martìs (C, l. 4), así como el uso del ápex en las palabras dírós (A, l.
3), labóres (A, l. 4), servátus (C, l. 3), múnus (D, l. 3) y cúra (D, l. 4).
La pieza fue hallada en juni o de 1883 por un agric ult or que trabajaba su campo de
patatas, situado en la orilla izquie rd a d el río Mosel a, cerca de la e stación de ferrocarril de
Pommern (actual distrit o de Cochem -Zell, Ale mania), zona que actualmente se ha
identificado como el sa ntuario Martberg (en Pommern), cono cido como el antiguo Mons
Martis , un templo dedicado a esta divinidad rom ana
27
. Este agricultor donó la pieza al
sacerdote de P omerania, el señor S chmalbach, q uien posteriormente la d onó al LVR-
Landesmuseum Bonn, donde actualmente se conserva con e l número de inventario 3659,
0-1.
A) σ ώ ματος ἐν κ αμ άτοι ς
μογεροῖς ψυχῆς τε πόνοισιν
[cor]poris · adque animi · dìrós
ufferre · labóres
B) [ ἄ ] χρ ι τανηλεγέος θανά -
του Τυχικός ποτε κάμνων
dum nequeo mortis · pro-
pe · limina · saepe · vagando
27
Para más detalles sobr e las ci rcu nstancias del hallazg o, cf. Mo mmsen 1884 , 25 y W eissbrod t 1 884, 4 8 -
56.
I. G E R MANIA S UPERIOR
4
C) εὐξάμενος Λήνῳ προφυ -
˹γ˺ε ῖν χαλέπ ’ ἄ λ˹γ˺εα νο ύσων
servátus Tychicus · dìvìno
Martìs · amore
D) Ἄ ρηι κρατερῷ δῶ ρον
τό δε θῆ κε σαωθείς
hoc · múnus · parvom(!) · pr[o]
magna · dedico · cúra
In liguam Hispanicam verti:
«
28
En las pesadas fa tigas d el cuerpo y los sufrimient os del a lma, e xtr emadamente cansado
hasta la muerte que trae sufrimiento, yo, Tíquico, rezando a Leno para escapar de los
duros dolores de las enfermedades, salvado por el poderoso Ares, le he ofrecido este
regalo.
Mientras que no puedo s oportar las te rribles fa tigas de cuerpo y a lm a, vag ando a menudo
por las fronteras de la muerte, yo, Tíquico, s alvado por el divi no amor d e M arte, le ofr ezco
este pequeño rega lo a cambio de su curación.»
M OMMSEN 1884 p. 25; W EI SSB RODT 1884 p. 50; K AIBEL 1890 IG X I V 256 2; B ÜCHELER
1895 CLE 850; K LEIN 18 97 nº 2; D ESSAU 1 905 IL S 569; Z AN GEMEISTER 1905 CIL XIII
7661; R IESE 1914 nº 3048; L EHNER 1918 nº 242; L EHNER 1924 nº 3659; M ERTEN 1985
p. 19; C OURTNEY 1995 nº 160; B INSFELD 1996 pp. 83-85; K NEBUSC H 2004 nº 1; D RÄGER
2004 nº 3; C UGUSI 20 07 CLENuovo p. 110; S CHALDACH 2012 pp. 546-547; D E
B ERNARDO 2020 pp. 7-8.
A) 1
29
σώματος omnes praeter L EHNER 1918 et nos; σώμματος K NEBUSCH 2004;
καμ άτοι ς L EHNER 1918. 2 πόνισιν S CHALDACH 2012. 3 corporis W EISSBRODT
1884, K LEIN 1897, B INSFELD 1996, D RÄ GER 2 004 et D E B ERNARDO 2020;
[c]orporis K AIBEL 1890, B ÜCHELER 1895, D ESSA U 1905, Z ANGEMEISTER 1905,
R IESE 1914, C OURTNEY 1995 et C UGUSI 2007; [cor]rporis L EHNE R 1918, L EHNER
28
E n la trad ucción unificamos el texto de las cuatro car as. Primero se encu entra la trad ucción del texto en
griego , a la que sigue la d el texto en latín.
29
W EISSBRODT 1 884, B ÜCHELER 1 895, K LEIN 1 897, D ESS AU 19 05, L EHNER 19 24, M ERTEN 1 985,
C OURTNEY 1995, B INSFELD 1996, D RÄG ER 2 004, C UGUSI 2007, S CHALDA CH 2012 y D E B ERNARDO 2020
no ed itan interpuncion es.
I. G E R MANIA S UPERIOR
5
1924, M ERTEN 1985, K NEBUSCH 2004 et nos; [co]rporis S CHALDACH 2012; diros
W EISSBRODT 1884, K AIBEL 1890, R IESE 1914, L EHNER 1924, M ERTE N 1985,
C OURTNEY 1995, B INSFELD 1996, D RÄGER 20 04, S CHALDACH 2012 et D E
B ERNARDO 2020; dirós M OMMSEN 1884, K LEIN 1897, L EHNER 1918 et C UGUSI
2007. 4 sufferre omnes praeter K NEBUSCH 2004 e t nos ; labores W EISSBRODT
1884, K AIBEL 1890, D ESSAU 1905, Z ANG EME ISTER 1905, L EHNER 1918, L EHNER
1924, M ERTEN 1985, C OURTNEY 1995, B INSFELD 1996, D RÄGER 2004, C UGUSI
2007, S CHALDACH 2012 et D E B ERNARDO 2020.
B) 1 ἄ χρι M OMMSEN 1884, W EISSBRODT 1884, Z AN GEMEISTER 1905, R IESE 1914,
B INSFELD 1996 et D RÄ GER 2004; [ ἄ ] χρι K LEIN 1897, C OURTNEY 1995 e t C UGUSI
2007; [ ἄ χρ ] ι D ESSAU 19 05, L EHNER 1918, M ER TEN 1985, K N EBUSCH 2 004 et
S CHALDACH 2012; [ ἄ χρι ] L EHNER 1924; ἄγχι D E B E R NARDO 2020. 2 Τυχιός
C OURTNEY 1995. 3 Mortis D RÄGER 2004. 4 saepe vagando sine puncto L EHNER
1918.
C) 1 λή νῳ M OMMSEN 1884 et W EISSBRODT 1884; Λήνω(ι) L EHNER 1924; Ληνω
K NEBUSCH 2004; 1 - 2 προ φυγεῖ ν M OMMSEN 1884, W EISSBRODT 1884, R IESE 1914,
L EHNER 1918, L EH NER 1924, M ERTEN 1985, C OU RTNEY 1995, B INSFELD 1996,
K NEBUSCH 2004, D RÄ GER 2004, C UG USI 2007 et D E B ERNARDO 2020; προφ [γ]εῖν
K AIBEL 1890 et D ESSA U 1905; προφυtεῖ ν Z AN GEMEISTER 1905; προφυ<γ>εῖν
S CHALDACH 2012. 2 ἄλγεα M OMMSEN 1884, W EI SSBRODT 1884, Z ANGEMEISTER
1905, R IESE 1914, L EHNER 1918, L EHNER 1924, M ERTEN 1985, C OURTNEY 1995,
B INSFELD 1996, K NEBUS CH 2004, D RÄ GER 2004, C UGUSI 2007 et D E B ERN ARDO
2020; ἄλ[γ]εα K AIBE L 1890 et D ESSAU 1905; ἄλ<γ>εα S C HALDACH 2012. 3
servatus W EISSBRODT 1884, K AIBEL 1890, R IESE 1914, M ERTEN 1985,
C OURTNEY 1995, B INSFELD 1996, D RÄGER 20 04, S CHALDACH 2012 et D E
B ERNARDO 2020; divino M OMMSEN 1884, W EISSB RODT 1884, K AIBEL 1890,
D ESSAU 1905, R IESE 1914, L EHNER 1924, M ERTEN 1985, C OURTNEY 1995,
B INSFELD 1996, D RÄ GER 2004, C UGUSI 2007, S CHALDACH 2012 et D E B ERNARDO
2020; divíno L EHNER 1918. 4 Martis omnes praeter nos.
D) 1 Ἄ ρηϊ D RÄGER 2004 et S C HALDACH 2012; κρατερῶ(ι) L EHNER 1918 et L EHNER
1924 ; κρατερῶ C OURTNEY 1995 et K NEBUSCH 2004. 3 munus W EISSBRODT 1884,
K AIBEL 1890, R IES E 1914, L EHNER 1924, M ERTEN 1985, C OURTNEY 1995,
B INSFELD 1996, D RÄ GER 2004, S CHALDACH 2012 et D E B ERNARDO 2020; pro
I. G E R MANIA S UPERIOR
6
M OMMSEN 1884, W EISSB RODT 1884, B ÜCHELER 1895, K L EIN 1897, C OURTNEY
1995, B INSFELD 1996, D RÄGER 2004, C UGUSI 2007 et D E B ERNARDO 2020;
parvum L EHNER 1924. 4 cura W EISSBRODT 18 84, K AIBEL 1890, R IESE 1914,
L EHNER 1924, M ERTEN 1985, C OURTNEY 1995, B INSFELD 1996, K NEBUSCH
2004, D RÄGER 2004, S CHALDACH 2012 et D E B ERNARDO 2020.
En e l texto griego destac a la confusión de las grafías T con Γ en las palabras de la
cara C corregidas en la edición como προφυ˹γ˺εῖ ν (C, ll . 1 -2) y ἄ λ˹γ˺εα (C, l. 2). Esto
puede de be rse a una confusión del lapicida, desconocedor quizá de las gra fí as griegas. En
el texto latino destaca especialmente parvom (D, l . 3), grafía arcaica de parvum
30
. Según
Weissbrodt (1884, 54), ocurre lo contrario con adque (A, l. 3), ya que la grafía d el latín
arca i co es atque y adque es frecuente desde é po ca a ugustea en diversas insc ripciones. En
CIL XIII aparece en repetidas ocasiones, en Gallia Belgica ( CIL XI II 3694, 3836) y
Germania Superior ( CIL XIII 5091, 6279, 119 17a). Asimismo, podemos destacar el
nombre Tychicus (C, l. 3), que se h a tr anscrito del nombre de origen gr iego Τυχικός
presente en el texto grie go (B, l. 2). En él se observa la representación de la aspirada
griega – χ - con la g rafía – ch - y l a presencia de la g rafía y , qu e por influencia del alfabeto
griego desde el siglo I a. C. esta y ( ypsilon ) se añade al alfa b eto latino
31
.
Este doble carmen bil ingüe pone de manifiesto la ofrenda realizada por Tychicus
al dios Lenus Mars e n agra decimiento a su curación. En cuanto al texto griego, ya hemos
mencionado que Kaibel (1890, 106-107) defi ende este como la ve rsión poética original
que posteriormente fue t raducida en el texto latino. Sin embargo, él mis mo califica la
traducción latina de mejo r calidad que el original griego, en el que son más que evidentes
las reminiscenc ias homéricas y cuya escansión métrica es la que sigue:
Σώματος ἐν καμάτοις μογεροῖς ψυχῆς τε πόνοισιν
[ ἄ ] χρ ι τανηλεγέ ος θανάτου Τυχικ ός ποτε κάμνων ,
εὐξάμενος Λ ή νῳ προφ υ ˹γ˺εῖν χα λέπ ’ ἄλ˹γ˺ εα νο ύσων ,
Ἄ ρηι κρατερῷ δῶ ρον τό δε θῆ κε σαωθείς .
30
W eissbrodt ( 1884, 5 5 -56) menciona que esta grafía parvom es esperable en época antonina. Para m ás
detalle sob re esta , cf. Bassols 198 3, 151-152 .
31
Cf. Bassols 198 3, 37 -38.
I. G E R MANIA S UPERIOR
7
Aunque se h a considerado que la estrofa de cuatro hexámetros latinos es la
traducción d e la conformada por estos cuatro griegos y es ci erto que am bas pretenden
expresar lo mismo, entre ambos textos hay dif erenc i as notables (morfosintácticas y
léxico-semántica s ). P or ello, no nos vamos a oc upar aquí del com entario completo del
texto griego, sino que únicamente mencionaremos aquellos aspectos distintos y que so n
necesarios para el análisis de su paralelo latino
32
. E n cuanto a estos hexámet ros latinos,
su temática e stá dividida en dos parte s ( vv . 1-2 vs 3-4). Estos son, al igual que los grie gos,
de escansión correcta, cada uno con las cesuras indicadas a continuación (que difiere n de
las de los hexámetr os griegos, detalladas supra ):
[Cor]poris adqu e
animi diros sufferre labores
dum nequeo mortis prope limina saepe vagando,
servatus Tychicus divino Martis amore,
hoc munus parvom pr[o] magna dedico cura.
vv. 1 -2: Los dos primeros versos latinos advierten sobre la situación vital de
Tychicus , el de dicante de la ofrenda qu e constituye la propia inscripción. El comienzo del
carmen a través de corporis atque animi revela que este padecía un sufrimiento que le
afec t aba tanto física, como psicológicamente. Como ya han señalado otros editores, este
sintagma e s una indudable reminiscencia de Lu crecio
33
. Le emos corporis atque animi en
sus libros segundo y cuarto con el mismo uso que en este carmen : hay g olpes que no
pueden ser soport ados por cuerpo y alma de cu alquier ser vivo ( L UCR . II , 9 46; IV, 944).
También aparece en su terce r li bro repetidamente en referencia la s inseparables
capacidades de cuerpo y alma ( L UCR . III, 334, 558)
34
. Asimi smo, la relación corpus -
animus aparece en otros CL E
35
, entre los que destaca especialmente CLE 97 (vv. 5-9:
v erum uexatus animi cu[r]is [a]nxiis, non nullis etiam corpo[ris dol]oribus utrumque ut
esset taed [iosum ult r]a modum, optat am morte m sum pot [itus. Ea] mih i suo de more
cuncta [dat leu]amina . ), dado que menciona que las preocupaciones del alma y los
dolores físicos re sult an una c arga hasta tal punto que la muerte resulta un consuelo. Tanto
32
Para más p rofundid ad sobre el texto griego, cf. Kaibel 1890, 106 -107; Binsfeld 1 996, 83- 87 y Dr äger
2004 , 187-190.
33
Cf. W eissbro dt 1884, 48- 56, Binsfeld 1996 , 83-87 , Knebusch 2004, 14 -17 y Dräger 2004, 187 -190.
34
Este sintagma también aparece en o tros co n textos literarios en r elación con los placeres d e cuerpo y alm a
en autores como Sén eca ( S EN . e p. IX, 943: Relinque corporis atque a nimi voluptates: molliunt et enervant. ),
e incluso en o tras inscripciones latinas ( cf. CLE 51, 1: Qu oniam fuit volunta s animi et corporis, […] ).
35
Cf. CLE 131 1 e I LCV 2384.
I. G E R MANIA S UPERIOR
8
este paralelo epigráfico, como los contextos en los que aparece este sint agma en Lucre cio,
son indicio del pa decimie nto exterior e interior de la voz poética que encarna el dedicante .
Si bien el carmen griego también comienza mencionando estos sufrimientos, es
más e specífico al men cionar el doble sufrimiento f ísico y anímico: por un lado, καμάτοις
μογεροῖς σώματος (las pesadas fatigas d el cu erpo) y, por otro, πονοισιν ψυχῆς (los
sufrimientos del alma). Esta dualidad de sufrimiento expresada al comienzo de ambos
poemas es interpretada por Dräger (2004, 185- 201) como signo de una enfermedad
psicosomática. Sin embargo, puede tratarse tamb ién de un padecimiento físico que le
afec t ase anímicamente ante la preocupación de n o tener cura o salvación. Esta dualidad
de sufrimiento físico y preocupación se refleja en C LE 1533 (v. 6: hic meas deposui curas
omnesque labores ), pues se separa la preocupación ( curas ) del esfuerzo físico ( labor es ).
El fina l de este primer verso ( diros sufferre labores ) es también una r eminiscencia
innegablemente lucreciana, pues con el mi smo signi ficado que en este carmen
encontramos durum sufferre laborem en el tercer y quinto libros de Lu crecio ( L UCR . III,
999; IV, 1272, 1359). Este sintagma depende del verbo nequeo de la or ación temporal
introducida en el segund o verso y es al qu e complementa el comienzo corpori s atque
animi para evidenciar el sufrimiento físico y mental del dedicante.
En cuanto a diros labo res , debemos puntualiz ar que el sustantivo labor lo
encontramos espe cialmente en inscripciones funerarias con el objetivo de expresar las
difíciles fatigas o esfu erzos que han soportado en vida los difuntos. Algunos ejemplos
pueden ser CL E 310 (v. 5: magnum sueprare labor em ), C LE 573 (v.1: multos
crebrosq(ue) labor es ), C LE 748 (v. 21: duros quoniam vicere labores ) y especialmente
el ya mencionado C LE 1533 (v. 6: hic meas deposui curas omnesque labore s ). Debemos
destacar singularmente el caso de CLE 704 (vv. 1 -4: Emeritae quantum damnato corpore
vitae vel cunctis e xuta mali s mens possit, inisi sat dedit agnosci virtus, quem mille labor es
exiliique dolor uicti stupuere fidelem. ), donde a partir de la combinación de los términos
mens , labor es y dolor se expresa que el alma ( me ns ) del difunto ha sido libera da de las
preocupaciones o fatigas ( labores ) y del dolor ( dolor ), que se puede entender físico o
psicológico, vivido durante el exilio a través de la muerte. De alguna forma es la misma
idea la que encontramos en este carmen : el dolor físico y mental d e Tychicus lo está
manteniendo en el borde de la muerte, como expresa el sigui ente verso ( mortis prope
limina saepe vagando ). Este s egundo hexámetro, así como su para lelo griego, expre san
I. G E R MANIA S UPERIOR
9
que la enfermedad era mortal : mientras dum ne queo (junto con saepe v agando , como
detallaremos) es el equivalente de ποτε κάμνων , mortis prope limina lo es de [ ἄ ] χρ ι
τανηλεγέος θανάτου
36
.
Aunque la construcción del verbo nequeo con infiniti vo es frecuente en la
literatura latina, por ejem plo, en Virgili o (V ERG . Aen . VII, 312; IX, 497) o el destacado
Lucrecio (L UCR . III, 316 ), no hemos encontrado ningún paralelo literario en el que s e
utilice para la expresión de la incapa cidad para soportar dolor (ni con la conjunción dum ).
Pero encontramos paralelos epigrá ficos funerarios : CL E 661 (v. 5 : iam me uincet amor,
nequeo tenere dolorem. ), donde el de dicant e menci ona que no puede soportar el dolor por
la pérdida a través de la construcción nequeo tene r e dolorem , semejante a nequeo suff erre
labores aquí. También tantaque fari nequeo (v. 12) en CLE 709, en el que el dedicante
menciona que no puede seguir mencionando las virtudes del difunto a causa del dolor por
su pérdida.
Por otra parte, a pe sar de que encontramos la combinación mortis limine en Catulo
(C AT ULL . LXV III, 4: a mortis limine ), Silio I tálico (S IL . V, 423-424: pri maevos iuvenes
mortis que in limine cruda facta virum et fixis r abiem sub pectore telis ?; XIV, 444 : in
limine mortis ) y Plinio el Viejo ( P L IN . Nat . VII, 143: reperto a limine ipso mortis
revocatus alieno beneficio postea vixit. ), es de nuevo evidente la influen cia de Lu crecio
en este texto. Este mismo c oncepto de los límites de la muerte es expresado por Lucrecio
con el sintagma leti iam l imine (L UCR . II, 960), en el mismo pasaje de su li bro segundo,
tan solo un poco después, en el que encontrábamos corporis atque animi (L UCR . II, 946).
También aparece esta reminiscencia en su sexto li bro ( L UCR . VI, 1157). C on re specto a
los paralelos epigráficos de morti s limine , aunque es más frecuente li mine vitae ( cf . C LE
467, 473 y 569), en contramos un caso destacable: CLE 1346 (2: limina mo rtis adiit ). En
este vemos este sintagma en medio de la expresión de la mors immatura , pues el difunto
en su juventud se acerca a los umbrales de la mue rte.
El final d el verso ( saepe vagando ) no es la traducción exacta del texto griego
37
,
sino que lo que el grieg o recoge con el participio κά μνων , el latín lo expresa con una
subordinada temporal ( dum nequeo ) en la que se debe incluir vagando para comprender
36
En esta expresión, Dräger ( 2 004, 185 -201 ) comen ta la sustitución del d ativo griego po r el genitivo latino
y considera qu e Mortis se encu entra p ersonificado y así lo edita y com enta.
37
Recordem os que la situación mortal del d edicante en el texto gr iego se exp resa directamente co n el
circunstan cial [ ἄ ]χρι τα νηλεγέ ος θανάτο υ , q ue ya mencionamos que equivale al latino mortis pr ope limina .
I. G E R MANIA S UPERIOR
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el significado completo de l sufrimiento del dedicante expresado por el participio griego.
De est e modo, el matiz temporal indi cado c on saepe , es e l indicado por la pa rtícula grieg a
ποτε . No se encuentra ningún paralelo epigráfico del adjetivo verbal vagando , sino que
entre los epitafios en ver so únicamente se do cumenta el participio vagantes como fo rma
no ve rbal de vago en CLE 588 (v. 9: per campos et dulcia prata vagantes ) para identificar
el paso por los c ampos Elíseos. De hecho, vagando no enc aja sintácticamente con el re sto
de los dos primeros verso s; no conc ierta con ninguno de los sustantivos pre vios, sino que
hace ref erencia al sujet o que se encuentra en el siguiente verso en nominativo y
probablemente s e encuentre en luga r de un nom inativo vagans . De tal for m a, e ste a djetivo
verbal pretende expre s ar el crítico estado de sa lud en el que se ha mantenido el dedica nte.
Incluso, por el uso de saepe , podemos deducir una larga enfermedad con m omentos más
graves al bord e de la muerte. Esta sit uación vital podría haber afectado también a su
ánimo, de manera qu e, más allá de p ensar en u na posible enfermedad psicosomática,
como suponía Dräge r (2004, 187 -190), el dedicante podía haber sufri do cualquier
enfermedad mortal que l e podía afectar también anímicamente, por ejemplo, como ya
mencionábamos ante l a preocupación de morir.
Paralelamente se puede pensar que nequeo y κά μνων expresan la desesperación
de Tíquico ante el sufrimiento y estas formas verbales , unidas a vagando morti s prope
limina y a [ ἄ ] χρ ι τανηλεγέος θανάτου respectivamente, implican que lo que padecía este
era tan doloroso qu e había llegado al punto de desear la propia muerte para evitar s eguir
sufriendo. De he cho, ya mencionábamos la muert e como consuelo ante los sufrimientos
de alma y cuerpo en CLE 97 (vv. 5-9: verum uexatus animi cu[r]is [a]nxiis, non nullis
etiam corpo[ris dol]oribus utrumque ut esset taed[iosum ultr]a modum, optatam mortem
sum pot[itus ea] mihi suo de mor e cuncta [dat leu] amina. ). Esta es la e xpres ión del tópi co
consolatorio “ Mors mala solvit ”
38
. Por tanto, nos rec uerda a otros epitafios en verso en
los que e stá pre sent e el mismo tópico : CLE 1190 (v.6: fine laborum ) y CLEO CU4 (vv.5-
6: sed melius confecta pia sub sede quiesco, quam mea vi morbi c orpora discuterent .) Sin
embargo, d ebemos con cretar qu e en el caso de Tíquico no ll ega a concluirse muerte como
consuelo, pues se entiende que hay una divinidad a la que reza, que es quien lo ayuda y
lo salva (es el consuelo), como viene da do en los siguientes versos.
38
Para más detalles sobr e este tópico , cf. Hernández Pérez 2001, 95-103.
I. G E R MANIA S UPERIOR
11
Es nece sario mencionar que hemos englobado estos dos primeros versos por
conformar un a unidad sintáctica (oración tempor al de dum ) y también temática, pues
conforman la introduc ció n al sufrimiento del dedicante que será la caus a de los dos versos
siguientes (y de la propia realización del carmen ). Esto mismo ocurre en los dos primeros
versos griegos, que conf orman igualmente una unidad temática en tanto q ue introducen
al lector en la situac ión de sufrimiento en la que se encontraba y también sintáctica
(ora c ión t emporal del parti cipio κάμνων).
vv. 3-4 : El tercer hex ámetro da comienzo con el p articipio servatus en referencia
al de dicante, cuyo nombre es este verso precisamente e l que lo revela: Tychicus . Nombre
procede nt e de Τυχικ ός , presente en el equiv alente griego con anterioridad, en el segundo
verso (v. 2), y atestiguado por todo el imperio, según documenta Soli n (1982, 446-447).
El origen griego de este nomen , así como la ause ncia de la mención de praenomen y/o
cognomen , revelan su condición social o status : podría ser esclavo o liberto
39
, como
menciona ya en primer lugar Mommsen (1884, 2 5). Sin embar go, resulta difícil que un
esclavo o liberto tuviese la capacidad económica para consagrar una ins cripción de tales
caracter íst icas, así como la ofrenda que conlleva. P or ello, estamos de a cue rdo con la
hipótesis de Weissbrodt (1884, 51), que plantea q ue este dedicante podría haber sido un
hombre libre de o rigen griego, bajo el mando de un ciudadano rom ano, pero ejerciendo
como tutor o médico. A partir de ello, Tychicus es generalmente consid erado por los
editores posteriores como grammaticus y como autor del texto griego y traductor del
latino
40
. Es muy probable que así sea, pues estamos de acuerdo con Kenbusch (2004, 14 -
17) en que la notable influencia literaria de ambos carmina , especialmente de Homero en
el griego y de Lucrecio en latín (entre otros) podría ser el mayor indi cio de la educac ión
y c ult ura de Tychicus , que probablemente e jer cía como grammaticus en la zona y
compuso este texto (a sí como financió la inscripción)
41
.
En cuanto al mencion ado participio serv atus , podemos c onsi derarlo con valor
estativo, pues se entiende que el dedicante h a sido protegido y se encuentra vivo en el
momento de realizar la inscripción, pero es necesaria una puntualización sobre su
39
T ych icus está atestiguad o para esclavos y /o libertos ( cf. Solin 1996, 320 ).
40
Cf . Kaibel 1 890, 106 -107; Merten 1 985, 19 -23; Binsfeld 1 996, 83 -85; Dräger 2004, 187 -190.
41
En relación con esto, menciona Merten (1985, 19- 23) que Tíquico debió per tenecer al gr u po reducido de
person as de habla grieg a q ue se enco ntrab an en la región (ant erio r al tiempo d e Constantino) y que ejercían
diversas profesiones. Concluye que er a más lógico (por las citas literar ias de los poemas) p ensar en este
como tutor , retórico o grammaticus graec us , antes q ue como com erciante.
I. G E R MANIA S UPERIOR
18
La estela fu e hallada en Bretzenheim, un pueblo muy cercano a Mainz
( Mogontiacum ) en el año 1769. Actualmente se conserva en el Landesmuseum Mainz,
con el númer o de inventario S 122. Gr acias a dicho museo, e l 20 de mayo de 2022se pudo
realizar su autopsia, tomar fotografías y calcos (que por el tipo de material y el desgaste
de la pieza, no revelaron más texto del visualmente le gibl e).
C(aius) Iulius · C(aii) f(ilius) · Vol(tinia)
Carc(asone) · Niger · mi-
les · leg(ionis) · I I · anno r(um)
XXXXV · aer(orum) · XVII
5 h(ic) s( it us) e(st)
hospes · ades · paucis · et · perlege · ver-
bus acta · aeter n um · patriae · hic ·
erit ipsa· domus · hic erit · inclusus · tûmu-
lo · h ic · Iulius · ipse · hic · cinis · et · caro · cor-
10 pore factus · erit · cum · m e˹a˺ · iucunde ·
aetas florebat ab annis · advenit · fatis ·
tirminus (!) · ips˹e˺ meis · ultimus ipse fuit ·
XXXXV · annus · cum · mihi · fatalis · ve- ·
nit acerba · diis · hic ego · nunc · c ogor ·
15 Stygias · transire · paludis sedibus · aeter-
nis me mea · fati · tenint me · me mini Gal -
li˹a˺ natum · caroq(ue)· p [nt] · et milis (!) · col lo ·
fortiter · [a t] t G ia · crudelis · tri - ·
uit · mihi[i] n[- ca. 10-] cultos · artus · ter-
20 ra · cinisq(ue) · ++ c [- ca. 5- ] O · gnatus ·
miles leg(iones) · II · P [ - ca. 14- ] heris ·
I. G E R MANIA S UPERIOR
19
eius · (vac.) est
In linguam Hispanicam verti:
«Gayo Julio Carcasone Negro, hijo de Gayo, de la tribu Voltinia, soldado de la segunda
legión, de cuarenta y c in co años, al servicio diecisiete, aquí yace.
Viajero, a c ércate y lee atentamente los hec hos en estos poc os versos. Eternamente en esta
patria, aquí estará su hogar, aquí estará en cerrado en esta tumba, aquí, el propio Juli o, y
aquí en cenizas se convertirá su querido cuerpo. Cuando mi edad florecía de forma
agrada bl e por los años, llegó el fin con mi destino , y esta fue la últ ima. C ua ndo cumplí
cuare nt a y cinco años, me llegó el amargo día de mi destino. Ahora aquí estoy obli gado
a atravesar las lagunas Esti gias y en las morada et ernas m e retiene mi d estino. Recuerdo
que he nacido entre los galos, y de mi querido padre, y qu e he llev ado valerosamente,
como soldado, mis armas en el cuello en la G alia. Cruel, a mí me ofrec ió *** mi embros
en la tierra y las ce ni zas ***.
*** soldado de la II legión ***, su heredero.»
F UCHS 1771 nº 10; H UTTER 1790 pp. 20-21; L EHNE 1837 nº 144; L ERSCH 1844 nº 106;
S TEINER 1851 nº 551; O RELLI ET H ENZEN 1856 nº 6841; B ECKER 1860 p. 150; B RAMBACH
1867 nº 946; B ECKER 1875 nº 141; B ONE 1879 p. 23; D ESSAU 1892 ILS 2246; B ÜCHEL ER
1895 CLE 1005 (inde C UGUSI 2007 nº 168); Z AN GEMEISTER 1905 CIL X III 7234; R IESE
1914 nº 632; G RENI ER 1 956 p. 40; S ELZER 19 88 nº 5; B OPPERT 1992 CSI R - D II, 5 nº 76
et K NEBUSCH 2004 nº 3.
1
52
C(ai) L EHNE 1837, S TEINER 1851, B ECKER 1875, Z ANGEMEISTER 1905, S ELZER 1988 ,
B OPPERT 1992 et K NEB USCH 2004; Vol t B ONE 1879. 2 Carc(a ) L EHNE 1 837, S TEINER
1851 et O RELLI -H ENZE N 1856. 3 II B ONE 1879 e t K NEBUSCH 2004. 4 aer(um) L EHNE
1837, L ERSCH 1844, S TEINER 1851 et G RENIER 1956. 6 hec · perlege F UCHS 1771, H UTTE R
1790, L EHNE 1837 et S TEINE R 185; perle˹g˺e Z ANGEMEISTER 1905 et B OPPERT 1992. 7 ba
[---] patriae · hic F UCHS 1771, L EHNE 1837 et S TEINER 1851; s[ ---] vsacta L ERSCH 1844.
8 [---] bonus · hic erit inclusus [- --] F UCHS 1771, L EHNE 1837 et S TEINER 1851; iumu ·
L ERSCH 1844; hi˹c˺ B OPPERT 1992. 9 [ --- ] Iulius · ipse [ --- ] et · caro · cor - F UCHS 1771,
52
H UTTER 1790 únicam ente edita el praescriptu m y la primera línea del carmen . O RELLI -H ENZEN 1 856
únicam ente editan el praescriptum . S ELZER 1988 no edita el subscriptum . L EHNE 1837, S TEINER 1851,
B ECKER 1875 editan interpunciones tras cada p alabra .
I. G E R MANIA S UPERIOR
20
L EHNE 1837 et S TEINER 1851; io hic iulius L ERSCH 1844; hic cinis B R AMBACH 1867;
hic{s} c ini s Z ANGEMEISTER 1905; hics cinis S E LZER 1988 et K NEBUSCH 2004; e˹x˺
Z ANGEMEISTER 1905, R IESE 1914 et B OPPERT 1992; ex G RENIER 1956. 10 pore · factus [-
-- ] iucunde F UCHS 1771, L EHNE 1837 et S TEINER 1851; oim · meriucunde L ERSCH 1844;
e it B RAMBACH 1867; meaiucunde B ECKER 1875; mer · iucund e B RAMBAC H 1867; qum
pro cum B ONE 1879; me˹a˺ Z ANGEMEISTER 1905, R IESE 1914 et B OPPERT 1992; me[a]
K NEBUSCH 2004 . 11 floret ab annis F UCHS 1771. 12 ipse · meis F UCHS 1771, L EHNE 1837,
S TEINER 1851, B ECKER 1875, B ÜCHELER 1895, G RENIER 1956, S EL ZER 1988 et
K NEBUSCH 2004; ipsr e s B RAMBACH 1867 ; t˹e˺rminus · ips˹e˺ [m]eis ultimus ipse ˹f˺uit
Z ANGEMEISTER 1905 et B OPPERT 1992; ips˹e˺ R I ESE 1914.13 natalis L ERSCH 1844 et
D ESSAU 1892. 14 acerba · dils B RAMBACH 1867; cocor · B RAMBAC H 1867, B ECKER 1875;
di˹es˺ Z ANGEMEISTER 1905, R IESE 1914 et B OPPERT 1992. 15 Stigias F UCHS 1771, L EHNE
1837, L ERSCH 1844 et S TEINER 1851; Sty˹g˺ias tr[an]sire Z ANGEMEISTER 1905 et
B OPPERT 1992; s dibus F UCHS 1771; ae- S TEINER 1851; palud s B RAMBACH 1867; paludes
B ECKER 1875, B ÜCHELE R 1895, Z AN GEMEISTER 1905, R IESE 1914, B OPP ERT 1992 et
K NEBUSCH 2004. 16 ternus S TEINER 1851 fata · tenent [---] F UCHS 1771, L EHNE 1837,
S TEINER 1851; tenent · [m] ememinical · L ERSC H 1844; tenint B RAMBACH 1867; fata
tenent B ÜCHELER 1895; fat˹a˺ Z ANGEM EISTER 190 5, R IESE 1914 et B OPPERT 1992; fata
G RENIER 1956; cal · B RAMBACH 1867; Gal- B ÜCHELER 1895, Z ANGE MEISTER 1905,
R IESE 1914, G REN IER 19 56 et B OPPER T 1992 e t sic E GO ; Cae - B ECKER 1875 et K NEBUSCH
2004. 17 [---] caro [ --- ] F UCHS 1771, L EHNE 1837 et S TEINER 185; lirmaivia · caroqciae
[---] milia · c oll o · L E R SCH 1844; lir B RAMBACH 1867; iare[ -]s et mil s B RAMBACH 1867;
iareiis est parente? B ECKER 1875; lia natum caroq(ue) [p]ar e[nte set] B ÜCHELER 1895;
lia natum · caroq(ue) · [p]are[nt]e · et milis Z ANGEMEISTER 1905 et B OPPERT 1992
legerunt; lia natum caroque parente et mil˹e˺s R IESE 1914; parente G RENIER 1956 et
S ELZER 1988; set pro et B ÜCHELE R 1895.18 fortiter · adm [ --- ] crudelis [ --- ] F UCHS 1771,
L EHNE 1837 et S TEINER 1851; fort iter · a[ --- ] ina nia crudelis iri · L ERSCH 1844; arm[a
tu]li [ --- ] a B RAMBACH 1867; arm [a t]uli B ECKER 1875; [Gaud] a? B ECKER 1875
proposuit; Gallia crudelis r - B ONE 1879; arm[a t u]li [tal]ia B ÜCHELE R 18 95 proposuit;
arm[a · t]uli · Gallia Z ANGEMEISTER 1905 et R IESE 1914; arma tuli Gallia G R ENIER 1956;
arma tuli Gaudia S ELZER 1988; arma · [t]uli · Gall ia B OPPERT 1992; a[rma tu] ga[ --
]ia K NEBUSCH 2004.19 [---] artus · ter - F UCHS 1771, L EHNE 1837 et S TEINER 1851
legerunt; fuit mihi [---] icuiios artus · ter- L ERSCH 1844 legit; nu[lla iuventus] incultos
I. G E R MANIA S UPERIOR
21
B ECKER 1875 et S ELZER 1988 proposuerunt; puit · mihi · a [ --- ] ltos puit B ONE 1879;
[mu]n[e ra Parca quo]i B ÜCHELER 1895 proposuit; [fu]un[ s et ignem et] cu˹l˺tos
Z ANGEMEISTER 1905 et B OPPERT 1992 propos uerunt; mu[nera dir]a et R IESE 1914
proposuit; munera dira et G RENI ER 1956; mihi n[ --- ] cultos K NEBUSCH 20 04 . 20 cinis ·
ossa [ --- ] F UCHS 1771, L EHNE 1837 et S TEINER 1851; cinis · o[ --- ] dignatus · L ERSCH
1844; o c atus · B R AMBACH 1867; cinisq(ue) [t enent Gaius Iulius c]ognatus B ECKER
1875; racinis [ --- ] B ONE 1879; [rapit c]ognatus B ÜCHELER 1895 p roposuit ; cinis[ q(ue)
premunt?] to[g]natus Z ANGEMEISTER 1905 et B OPPERT 1992 proposuerunt; cinisque
[vorant --- ]to Gnatus R IESE 1914; vorant [ --- ]to Gnatus G REN IER 195 6 proposuit;
cinisque [tenent] C(aius ) Iulius cognatus S ELZER 1988 proposuit. 21 miles · leg [---]
F UCHS 1771, L EHNE 1837 et S TEI N ER 1851; miles · leg [ --- ] eris L ERSCH 1844; pi[---] erii
· B RAMBACH 1867; II P [--- qui eres?] B ECKER 1875; miles · leg [ --- ] eri B ONE 1879;
p[onendum curavit? qui eres] B ÜCHELER 1895; le [g(ionis)] (secundae ) p[ --- at?] heris
Z ANGEMEISTER 1905; pi[ - -- at] heris R IESE 1914; II Pr [---] at heris G RENIER 1956;
le[g(ionis)] II [ --- ] p[ --- ]at heris (sic!) B OPPERT 1992; miles leg(iones) · II [ --- ] a [--- ]
heris K NEBUSCH 2004. 22 [ --- ] F UCHS 1771, L EH NE 1837 et S TEINER 1851; bus [ --- ] egi
B ONE 1879.
Debe destacarse la grafía y en la palabra Stygias . Bassols (1983, 37 -38) detalla la
inclusión de esta grafía a partir de la ypsilon del alfabeto griego en el a l fabeto latino desde
el siglo I a. C. (originalmente no se incluía) con el fin de poder repre sen tar este sonido
(/ü/). También debemos destacar tirminus (l. 12 ) y mili s (l. 17), en lugar de terminus y
miles respectivamente, debido a l a confusión vocálica entre i breve abierta (ĭ) y e larga
cerrada (ē)
53
.
53
Para más d etalles sobre este f enóm eno fonético, cf. Väänänen 1 968, 71- 73 .
I. G E R MANIA S UPERIOR
22
La estel a está dedi cada a un soldado, cuyos da t os nos aporta el praescriptum
(contiene los datos onomásticos de este, su pro cedencia, su e dad, la legión a la que
pertenecía y su tiempo de servicio). En primer lugar, viene n dados sus tria n omina , lo que
ya nos indica su condición de ciudadano romano. El prae nom en Caius es de origen latino
y bastante común, así como el nomen Iulius que comienza a utilizarse para los plebeyos
a partir del sigl o I a. C., según indica Boppert ( 1992, 194 -195). El cogn omen Niger ,
catalogado po r Solin (1996, 53 -54), forma parte de los cognomina que indican
caracter íst icas físicas, en este c aso el c olo r de l a pi el, según describe Kajanto (1982 , 228)
y no es tan común, de he cho los lugares donde más se documenta son Hispani a y Galli a
Narbonensis . También se indica la tribu a la qu e perteneció el difunto: Voltinia . Está
atestiguada en unas treinta inscripcione s halladas en Mainz, todas ellas pertenecientes a
soldados de legiones como la XIII Ge mina , la VI II Augusta , la IIII Ma cedonica o la XXII
Primigenia
54
.
La indicación de su procedencia, también incluida en el praescriptum , ha
genera do resoluciones v arias. Esta es la forma abreviada Carc(asone) . En un primer
momento Lehne (1837, 83-86) la identifica como indicación de una zona llamada Carca
en Hispania , descarta ndo la pro cedencia d e Carcaso , una z on a más c e rcana a Germania ,
54
Cf . CIL XIII 5 239, CIL XII I 686 7, CIL XIII 6871, CIL XIII 6 872, CIL XIII 6873, CIL XI II 6 8 82, CIL
XIII 6 891, CIL XI II 6897, CIL XIII 6969 y CIL XIII 6 959.
Fig. 12 . Fotografía en detalle del campo epigráfico en el que se han resaltado algunas los errores d el lapicida, algunas
grafías destacables y las interpunc io nes angulares. Fuente: Yolanda López Sánchez
I. G E R MANIA S UPERIOR
23
donde enc ontramos atestiguada la tribu a la que perteneció el difunto, como indi ca
Tempsky (1889, 207-208). Sin embargo, al no e n contrar datos de esta colonia hispalense,
pensamos que el o rigen d el difunto debe fijarse e n Carc aso , c onocida como Colonia Iulia
Carcaso
55
y situada en la Gallia Narbonensis , no úni camente por la cercanía sino tambié n
porque en los primeros años de la pr esencia ro mana en tierras germanas se hicieron
reclutamientos en la Gallia Narbonensis
56
. Además, es d ecisivo para fijar esta
procede n cia la mención que se hace de la Galli a en el carmen (v. 13).
Por otra parte , d ebemos tener en cuenta varios aspectos relacionados con la legión
a la que p ertenece el difunto. Dado que únic amente se indica en el praescriptum que
pertenecía a la legio II , estamos de acuerdo con los anteriores editores qu e la identifican
con la legio II Augusta . Tras la p érdida d e tres legiones por la b atalla de bosque de
Teoteburgo ( “ Clades variana ”) en el 9 d. C. , la l egio II Augusta . fue tras ladada desd e
Hispania Ulterior
57
hasta la frontera del Rin , d onde se esta cionó en l a zona de
Mogontiacum , pa ra incorpora rse al exercitus super ior y lo que conocemos a continuación
con seguridad de ella es que en torno al año 17 d. C ., poco después de la marcha d e
Germánico, est ableció su c ampamento de invie rno en Argentorum (Estrasburgo), también
en la provinci a de Germania Superior , cerca d e Mogontiacum y más d e Bretzenheim,
donde se ha ll ó la pieza
58
. Debido al estado de debilidad de la zona germana en la primera
mitad del siglo I d. C., A ugusto decidió estable c er el ca mpamento de Mogo ntiacum como
zona fija de operaciones de frontera, por lo que es ta legión pudo haber estado destinada
en la zona durante un tiempo durante el primer tercio del siglo I a. C.
59
, e, inc luso, como
indica Boppert (1992, 19 4-195), pudo establecer su base en Weisenau hast a ser movida
al campamento en Estras burgo, lugar del hallazgo de C IL XIII 5978, donde se menciona
que el soldado Gaius Largennius formó parte de la legio II
60
, identific ándose esta
igualmente como la legio II Augusta dado que está atestiguada su presencia en la zona.
De cualquier forma, la presenc ia de esta legión por la zona de Mogontiacum se constata
con esta pieza.
55
Atestigu ada a partir de inscri p ciones halladas allí, como CIL XII 5371 o CIL XII 5672 y por el propio
Plinio (P LIN . Nat . III , 36). Para más in form ación sobre esta colon ia cf . Habelt (2008, 248 -250).
56
Para más d etalles sobre ello , cf . Cuff 2010, 142
57
Lehn e (1837, 83-8 6) basa la pro cedencia hispana del difunto en esta presencia de la legió n en Hisp ania ,
de ahí qu e identifique su origen en Carca .
58
Para más inform ación sobre la legión II Augusta , cf . Ritterling 1 925, 1457 -1466.
59
Ya sitúa Cuff (2010, 145 ) la presencia de esta leg ión en tre l o s años 10 y 15 d. C. en Mo gontiacum .
60
Está ex presado ex actamen te igu al qu e en este ca so con leg(ionis) abreviado y el nu meral con la bar ra
superior ( I I ).
I. G E R MANIA S UPERIOR
24
A continuación, el praescriptum nos informa sobre la edad del soldado, que tenía
cuare nt a y cinco años ( annor(um) XXXXV ) y sob re su tiempo de servicio , que fueron
diecisiete años ( a er(orum) XVII ). Estos diecisiete años nos indican que el soldado mínimo
debió incorporarse a dicha legión a finales del sigl o I a. C. o e n el primer año del siguiente,
ya que hemos establecido que su legión, si tuvo p resencia en Mainz, fue h asta el año 17
d. C., cuando esta se establece en Estrasburgo, de ahí la datación de la pi eza d etallada
finalmente.
Todavía hay m ás que añadir sobre l a indicación de su tiempo de servicio, ya que
c omo se puede obser var, hemos re sti tuido el término aer como un genitivo
incorrectamente declinado. Al igual que en el caso de CLE G erSup 25, lo re stituimos así
basándonos principalmente en los par alelos epigráficos que podemos encontrar de dicho
término de esta for ma ( cf . CIL XI II 6885, CIL XIII 6922, CIL XIII 6959 o CIL XIII 7383
entre otros)
61
. Según Hutter (1790, 20 -22) es Augusto el que sustituye el término aer a
por stipendia para desig nar el estipendio de los soldados, por lo que en este momento
pudo no haberse realizado tal sustitución o si se hizo, no había sido fijada estrictamente.
De hecho, ya Ritterling (1925, 1458), Boppert (1992, 294 -295) y Knebusch (2004, 20-
24) mencionan que el término es bastante frecuente en Hispania ( cf . CIL II 4157, CIL II
5681, CIL II 2583, CIL I I 2545, etc.). Es d estacable especialmente el caso de CIL XIII
6959 ( (M (arcus) Cornelius M(arc i) f(ilius) Voltinia Optatus Aquis Sex tis miles leg(ionis)
XXII Primigenia(e) (centuria) Q(uinti) Stati Proxumi aeroru(m) XI testa mento f(ie ri)
iuss(it) ), una inscr ipción hallada en Mainz y también para un sold ado de la tribu Voltinia ,
aunque en este caso de la legio XXII Primigenia , que estuvo entre los años 39 a 70 d. C.
en Mogontiacum , e s decir, poco ti empo d espués de la posible presencia o p aso por allí de
la legio II Augusta .
Como ya se indica, el término aera es muy frecuente en Hispania y lo
encontramos en CLE GerSup 25, inscripción de dicada a un soldado proce dent e de
Hispania que pe rtenecía a la la legio IIII Ma cedonica , donde h emos r ealizado la misma
restitución del genitivo. Aunque en este caso el difunto no procedía de la Gallia , dado
que la legio II Augusta proc edía de Hispa nia, contaría con soldados con e ste orige n , entre
los que se ría conocido el término aera . Quizá el dedicante pro cedía de Hispania . Los
61
Además, esto tien e una exp licación más allá d e los paralel os epigráf icos, puesto que este gen itivo en –
orum car acterístico de la segunda dec linación en la palabra aer, a eris , perten eciente a la tercera, se deb e al
paso d e palabras a la segunda declinac ión, puesto que se comienza a gen eralizar el final – us y po demos
encon trar incluso dobletes de palabr as ( cf . Vää nänen 1968 , 1 78). Esta palab ra es un gran ejemplo de ello.
I. G E R MANIA S UPERIOR
25
datos onomásticos de este pensamos que irí an tras la indicación de la legión miles
leg(iones) (l . 21) en e l subscriptum , pues solo quedan restos de trazos debido a los
daños en la superficie del soporte. Por ta nto, el dedicante fue compañero de la misma
legión y quedó como heredero de este, según el final de la inscripción que conservamos
como heris eius est .
Para finalizar el praescriptum , se incluye la fó rmula epigrá fic a de de scanso
abreviada hic situs est , dando paso así a un carme n compuesto por catorce versos y en el
que se distribuyen distintos bloques temáticos, pero todos centrados en una lamentatio
por la muerte del difunto. Por los daños en la parte final del texto, no podemos completar
los dos último s versos con seguridad. Estos catorce versos forman siet e dísticos elegíacos,
todos correc t amente realizados con las cesuras indicadas infra .
Hospes, ades paucis et perlege versibus acta.
Aeternum patriae, hic e rit i psa domus,
hic erit inclusus tumulo, hic Iulius ipse,
hic cinis et caro corpore factus erit.
5 Cum me ˹ a ˺ iucund e a etas florebat ab annis,
advenit fatis terminus ipse me is.
Ultimus ips ˹ e˺ fuit quintus quadragesimus annus,
cum mihi fatalis venit acerba dies.
Hic, ego, nunc cogor Stygias transire paludes,
10 sedibus aeternis me me a fata tenent.
Me memini Galli ˹a˺ natum caroque parente,
et miles collo fortiter a[rma tuli
Gall]ia crudelis tribuit mihi n[ --- ]
cultos artus terra cinisq(ue) [---]
I. G E R MANIA S UPERIOR
26
v. 1 : Comienza el carmen con una “Alocución a l caminante” d el tipo “ Consiste et
lege ” e int roducida por hospes . Ya Hernández Pérez (2001, 217 -226) incluía como
método de llamada de atención al c aminante el voc ativo hospes . En los CLE de Mainz lo
encontramos en v arias o casiones: CLE GerSup 6 y CL E GerSup 7. C on este inicio se
pretende lla mar la atención del caminante desde el primer verso para que este se detenga
a lee r el carmen que vi ene a continuación, mencionado a t ravés de pau cis versibus e n este
mismo verso a modo de captatio benevolentiae , lo que introduciría, además, el tópico
“Promesa de brevedad y tópico del caminante presuroso”, también rec ogido por
Hernández Pérez (200 1, 226 -229).
En este carmen el tópi co del tipo “ Consiste et lege ” va expr esado por los
imperativos ades y perleg e , cuya combinación no hemos encontrado en otros CLE . De
esta forma, mientras que hospes llama la atención del ca minante, ambos verbos le rue gan
autoritariamente que se detenga y siga leyendo. También es necesario mencionar que
perlege viene complementado con acta y el menc ionado sint agma paucis v ersibus , para
crear intriga al lector y que continúe leyendo los hechos recogidos en el poema. Como
vemos, el término acta tiene aquí el significado de “conjunto de hec hos o
circunstanc i as”
62
, recogiendo así la narr a ción del carmen los detalles de la vida y l a
muerte del difunto. Com o ya indicamos, a tra vés de paucis versibus se hace re fe rencia al
resto del texto y se introduce el tópico “Promesa de brevedad y tópi co del caminante
presuroso”. Resulta llamativo no solo que este sea el único carme n de Germania con e ste
tópico, sino que esta promesa de brevedad se de e n el carme n más largo que conserva mos
de las inscripciones latinas e n ve rso de Mogontiacum . Esto confirma que los tópico s
insertos en la expresión de la “Alocución al ca minante” son una serie de estrategias
literarias (e, incluso, podríamos decir retóric as ) para ll amar la atención y que los carmina
sean leídos. De hecho, encontramos el término paucis para expresar el mismo tópico en
CLE 1142 (v. 3: accipiat paucis, ne sit mora longior aequo ) y CLE 1327 (vv. 1-2: Qui
properas, quaeso, tarda uiator iter, ut paucis discas cum ge nus e xitium ).
vv. 2-4 : Los siguientes tres versos están construidos en paralelo por la r epetición
constante de hic , que, como ya indicaba Kne busch (2004, 20 -24) sirve para designar el
lugar de enterramiento, como anteriormente lo hace la fórmula hic si tus est en el
praescriptum . También se recurre a hic con los verbos en futuro ( erit ) p ara marcar el
62
Cf . OLD 1968, s. v. actum, -i .
I. G E R MANIA S UPERIOR
27
tiempo presente en el que el caminante lee el epitafio y el futuro eterno que le espera allí
enterrado, en contraste c on el tiempo pasado qu e se marca los versos siguientes, de tal
forma se incluye el tópico “Antítesis quondam/nunc ”
63
.
El segundo verso está identificando el lugar de l enterramiento con la nueva
morada del difunto. Así ipsa domus identifica la propia tum ba, que se señala como
perpetua travé s de aeter num y el futuro erit . Según Lattimore (1962, 165 -167), esta
expresión de la tumba como lugar eterno es usual en los epitafios griegos y latinosDe
hecho, lo encontramos en versos muy similares a este, como el último de C LE 434 (v. 15:
haec domus aeterna est, hic sum situs, hic ero sempe r ), construido también con la
repetición de hic / haec . P ero este no es el único p aralelo que pod emos encontrar en los
epitafios latinos: CIL VIII 4372 (ll. 12-15: Tumulum tibi constitui aeternae domus .), CLE
225 (v. 1: Aeterna domus hec est ), CLE 1895 (v. 1: ergo domus aeterna n obis hic erit ),
etc. Incluso podríamos interpr etar e sta aeterna domus como un eco del tópico “El
monumento fune rario como consue lo”
64
, e n tanto que la identificación de la tumba como
el hogar del difunto impli ca una consolatio , al entenderse que el difunto de scansará para
siempre en su casa.
Además, en el segundo verso se incluye patriae como mención a la patria en la
que se ha ente rrado, qu e no es su patria de origen. Debemos recordar que el difunto
procede de Carcaso , pero es enterrado cerca de Mogontiacum . Se introduce así una
lamentatio con el tópi c o “Muerte y sepultura en lugar extranjero”, sobre el que
volveremos más ade l ante.
En c uanto al tercer verso, el tiempo futuro ( erit ) identifica directamente la tumba,
mencionada a través de tumulo , que recoge el se ntido de domus del verso anterior. Se
especifica así que el difunto estará encerrado en ella tumba para siempre, entendiendo
que el sentido del a eternum del verso anter io r también continúa aquí. Encontramos
semejanza s en casos como CLE 1566 (v. 1: Inclusa hoc tumulo Crocine, cara sueis ),
donde inclusa hoc tumulo está especificando también la tumba d e la di funta.
Probablemente la in clusión al final de este v erso del nombre del difunto ( hic Iulius ipse )
no únicamente sirva para identificarlo por primera vez en el carmen , o recalcar de nue vo
quién se encuentra enterrado, sino que es probable que se d eba a la idea de q ue mencion ar
63
Para más d etalle sobre este tópico, cf . Hern ández Pérez 2001, 48 - 55.
64
Para más d etalle sobre este tópico, cf . Hern ández Pérez 2001, 121 -130.
I. G E R MANIA S UPERIOR
34
se entiende como una bu ena defensa como solda do. Siguiendo esta última mención de
Ovidio, podemos tomar esta mención a la labor de soldado del difunto como laudatio .
Esto es destacable, dado que no encontramos otro caso similar en toda Germania
Superior , donde son numerosas las inscripciones para soldados, p ero no la l audatio como
tópico en ellas. El uso de esta forma final forti ter arma tuli o tulit, la menciona
especialmente Hernández Pérez (2001, 209-210) como pa rte de los elogios a soldados en
la expresión del tópico “ Laudatio a professionibus ”. De hecho, este mismo ya menciona
un e pit afio que sirve com o para lelo a este: CIL II/14 814 (vv. 3-4: Lec tus miles eras, legio
quae sexta tene bat, [qui] pius in Suria fortiter arma tulit ).
vv. 12-13 : Dado que no podemos restituir el texto ilegible de estos versos con
seguridad, no nos es posible conocer su sentido completo ( cf . Fig. 13). Por el escaso texto
que se h a podido leer en el soporte pensamos que podía continuar con el tópico “Muerte
y sepultura en el extranjero”, es decir, mencionar su entierro y seguir recalcando que ha
sido en tierra extranjera y no en la Gallia (por la restitución que se h ace de Galli a y po r
lo que se conserva del último verso: cultos artus terra cinisq(ue) ). En cualquier caso,
parece que en estos dos últim os versos e l difunto e stá devolviendo al caminante al tiempo
presente de nuevo , poniendo fin a la “ Antít esis qu ondam/nunc ”.
La datación de la pie za s e puede fijar en l a primera mitad del sigl o I. d. C., dada
la presencia d e la legión a la que perteneció el soldado en Mogontiacum (a ctual Mainz),
que debió ser entre los años 10 y 17 d. C., antes de estable ce r su c ampamento de invierno
en Estrasburgo. Tambié n las carac te rísticas estilí sticas y paleográfic as de la pieza
favorecen esta datación, e, in cluso, lo hacen, menciona Knebusch (20 04, 20 -25), la
onomástica y los préstamos poéticos de Tibulo y Ovidio.
I. G E R MANIA S UPERIOR
35
3. CLE GerSup 3 (= CIL XIII 7105 ; CLE 1116). Titulus sepulcralis.
Es tela funeraria de piedra caliza (142 x 48
x 20). Bien c onservada a exce p ción de la part e más
alta en la parte superior, donde se conservan
parcialmente restos de un frontón calado co n
volutas en las esquinas y en su interior hojas de
acanto ( cf . Fig. 14).Debajo de este frontón el
campo epigráfico está a bovedado por un arco d e
medio punto y su marco está formado por una
doble moldura lisa qu e deja sin cubrir la parte
inferior, como vemos en los soportes de CLE
GerSup 4, 6, 7 y 9. La ordinati o es ac ertada. El
texto, inscrito en letra capital cuadrada, ti ene una
extensión de 19 líneas en las que se puede leer un
praescriptum (ll. 1 -3), un carmen (ll. 4-18) y un
subscriptum (l. 19). Las letras del praescriptum
tienen un tamaño mayor (4.5-5) que las de l carme n
y el subscriptum (2 -3cm). Todas las palabras del
texto están separadas por interpunciones r edondas.
En cuanto a la distribución del texto,
encontramos pal abras co rtadas (ll. 4-5: no/vos , ll .
5-6: ae/tatis , ll. 6-7: tu/li , ll.10-11: Se c/cius , ll. 11-
12: meli/ora , ll. 15 -16: titu /lumq(ue) , ll. 16-17: ho/nori , ll.18 -19: lac/rumas ). En la
palabra flo re (l. 5) falta la - s final de acusativo, probablemente porque no había espacio
suficiente para grabarla. Esto mismo ocurr e en nostro (l. 12), que ca re ce d e la o final, a
pesar de qu e la mayoría de autores la editan, no es visible en el soporte ( cf . Aparato
crítico). La segunda -o- de honoris (ll. 16-17) es de un tamaño menor, dado que sino no
entraría en el espacio dispo nible. Según Knebusch (2004, 46 -49) se obser van restos de
líneas de guía.
Al igual que otros CLE de Germania Superior , l a estela fue h allada en Zahlbach,
perteneciente a Mainz ( Mogontiacum ), en 1804 . Este territorio fue ide ntificado por
Schumacher (1996, 30) como cementerio romano utili zado hasta el año 90 d. C. y
Fig. 14 . Fotografía frontal d e la estela. Fuente:
Arachne. Dainst. org. Nº 3460523.
I. G E R MANIA S UPERIOR
36
perteneciente a l a región de Mogontiacum . Actual mente la pieza forma part e de los fondos
almacenados del Landesmuseum Mainz (número de inventario S 3), por lo que n o está
accesible y no hemos podido realizar su autopsia.
C(aius) · Seccius · C(ai) · lib(ertus)
Lesbius · an(orum) · X X
hic · s(itus) · est
cum · mihi ·prima ·no-
5 vos · spargebat · flore<s>
i(u)ventus · he u · miser · ae-
tatis · praemia · nulla · tu-
li · bis · denis · mihi · Mors
annis · accessit · iniqua
10 ingemit · et · damno · Sec-
cius · ille · gravi · di · meli-
ora · precor · pro · nostr<o>
munera · casu · sentiat
et · plures · possit · habere
15 suos · hic · tumulum · titu-
lumqu(ue) · mihi · donavit · ho-
nori · et · proprium · no-
men · distinat (!) · in · lac-
rumas (!) · bene · merinti (!)
In linguam Hispanicam verti :
«Gayo Secc io Lesbio, liberto de Gayo, de veinte a ños, aquí yace.
I. G E R MANIA S UPERIOR
37
Cuando la prime ra e dad esparcía sobre mí flores fresca s, ¡ay, desgraciado!, no aproveché
disfruté ninguna de las ventajas de esta edad. La muerte injusta m e llegó a los veinte años
y este Seccio se lamenta por el daño irrep arable. Dioses, os ruego que reciba la mayor
compensación po r mi muerte y qu e pueda vivir é l muchos años más. Él of reció esta tumba
y su epitafio en mi honor y ha destinado a las lá g rimas su propio nombre.
Para el que bie n lo m erece .»
L EHNE 1837 nº 353; S TEINER 1851 nº 453 ; B RAMBACH 1867 nº 1243 ; B E CKER 1875 nº
244 ; B ÜCHELER 1892 CLE 1116 (inde W EYNAND 1902 nº 63, O XÉ 1936 p. 383 et C U GUSI
2007 nº 58); Z ANGEMEISTER 1905 CIL XIII 7105; R IESE 1914 nº 4115; S ELZER 1988 nº
94; B OPPERT 1992 CSIR-D II, 6 nº 29; H OPE 2001 p. 160 et K NEBUSCH 200 4 nº18.
2
74
XX sine nexu L EHNE 1837, S TEINER 1851, R IESE 1914 , S ELZER 1988, H OPE 2001 et
K NEBUSCH 2004. 5 flore(s) S ELZER 1988 et K NEBUSCH 2004. 6 iuventus L EHNE 1837 et
S TEINER 1851; tu - B RAM BACH 1867 non edidit; iu (sic) Z ANGEMEISTER 190 5 et B OPPERT
1992; iu S ELZER 1988 et H OPE 2001. 12 nostro O MNES pr aeter López Sánchez, qui in
lapide non vidi.14 ut L EHNE 1837 et S TE INER 1851. 18 destinat B OPPERT 1992 et
B ÜCHELER 1892. 19 mer nti B ECKER 1875; merenti Z ANGEMEISTER 1905, R IESE 1914,
S ELZER 1988, B OPPERT 1 992 et H OPE 2001; in lacruma(n)s O XÉ 1936.
Han de destacarse varios rasgos lingüísticos en el texto. En primer lugar, en la
línea 6 iven tu s , en lugar de iuven tu s . Según Bassols (1983, 145-146), aunque a fin ales de
época republicana se tendió a generalizar el uso de la grafía uv para evitar las
ambigüedades provo cadas por la presencia de un a i o u intermedia (como por ejemplo
ocurre e n ve rbos c omo dormio y me tuo ), e n el caso de palabr as como iuventus y derivados
es posi ble en contrar, por derivación de esta ambigüedad fon ética o etimológica, grafías
como ivenis .
También es destacable la palabra lacrumas (ll. 18-19). En contextos en los que la
vocal u iba seguida d e una labial también podía encontrarse como i . Est o también es
detallado por Bassols (1983, 88-89). La fluctuac ió n de u e i concretame nte en esta palabra
es común, espe ci almente en p eríodo arcaico, ejemplo de ello es P lauto ( P LAUT . Trin . II,
2, 13: ut mi excivisti lacrumas ; P LAUT . Cist . I, 1, 113: homini lacruma e cadunt quasi
74
B ÜCHELER 189 2, R IESE 1914 y S ELZER 1988 no editan interpunciones.
I. G E R MANIA S UPERIOR
38
puero gaudio ). Lo en contramos también en otr as inscripciones como CIL X 139 ( Deico
edico qui me impulerit longas lacrumas lacrumare ) También lo podemos encontrar en
Ovidio (O V . m et . XI, 720: lacrumas mi haec, quom video, eliciunt ).
Por últ imo, en la línea 18 leemos distinat y en la siguiente merinti , aunque las
formas correctas serían destinat y mere nti re specti vamente. De estos dos casos no hemos
hallado paralelos epigráficos, pero se debe a qu e la vocal e se ha cerrado en i por su
posición en sílaba cerra d a
75
.
Esta inscripción, dedicada a un li berto con tan solo
veinte años, está realizada por su antiguo due ño, quien decide
liberarlo tras su temprana e inespe rada muert e
76
. La primera
línea del praescriptum nos indica e l nombre del difunto, Gaius
Seccius Lesbius , liberto de Gaius ( Se ccius )
77
. El cognomen
Lesbius es de origen griego y hace referencia a su origen en l a
isla de Lesbos
78
, mientras que tanto el praenomen como el
cognomen nos llevan a otras dos inscripciones también
halladas en Zahlbach en 1804. Una de ellas es CIL XIII 7106
( cf . Fig. 15 ), dedicada a otro liberto ( Cai us Seccius
Verecundus ) y a un esclavo
( Romanus ), cuyo amo había sido
Caius Sec cius . En ambos casos
coincide el nombre del dueño y
también la estructura para expresar los datos onomásticos e
incluso la indicación de la edad ( cf . CIL XIII 7106, ll. 1 -4:
C(aius) Seccius C(aius) l(ibertus) V erecundus anno(rum)
XXVV h(ic) s(itus) e(st) ). Esto mismo e ncontramos en CIL XI II
7104 también dedicada a un liberto de Caius Seccius ,
denominado Caius Se c cius Corintus ( cf . F ig. 16). Aunque estas
dos piezas no contienen un carm en , en las tres coincide la
75
Cf . Bassols 19 83, 87.
76
Seg ún la lex Aelia Sentia la ed ad mínima de un esclav o para ser manu mitido debía de ser 30 años (y 20
en caso d el amo).
77
Ambo s de origen rom ano y muy comunes ( cf . Solin y Salomies 1 988, 165).
78
Para más profu ndidad sobre el origen y la frecu encia de este cognomen cf . Lehne (1837, 416 -421) y Solin
(1982, 584 -585 ).
Fig. 15. Fotografía de CIL XIII
7106. Fuente: Clauss-Slaby.
Fig. 16 . Fotografía de CIL XIII
7104. Fuente: Clauss-Slaby.
I. G E R MANIA S UPERIOR
39
estructura de los da tos de los difuntos, también el tipo de letra e incluso el n exo utilizado
en el numeral es el mismo en dos de ellas. También las carac terísticas estilísticas son
semejantes. Por tanto, como menciona ya Knebusch (2004, 46 -49), podía tratarse de un
mismo dueño que rea li zó inscripciones para tres li bertos y un esclavo
79
, e , incluso, por la
semejanza del tipo de letra podemos suponer que provienen del mismo autor o taller,
especialmente por las carac terísticas estilísticas pensamos que este es el c aso de CIL X III
7104 y CIL XIII 7106.
La edad del difunto, expr esada en la segund a líne a del praescriptum a través del
genitivo annorum y el numeral, e s de veinte años y se repetirá de nuevo en el c armen para
la expresión de su mors immatura . Para finalizar e l praescriptum encontramos la fórmula
hic sit us est , que nos indica que allí está enterrado el difunto y nos da paso al carmen .
Tras este, en contramos una línea fina l en prosa a modo de subscriptum . Esta incluye bene
merinti
80
haciendo referencia al difunto. Este sintagma es muy utilizado tanto en
Germania Inferior ( cf . CIL XIII 8343 y CIL XIII 8347), como e n Germania Supe rior ( cf .
CIL XIII 5386, CIL XIII 6423, CIL XIII 6711, CIL XI II 6824, CIL XIII 7218 y CIL X III
7310), aunque en ningún caso c on la g rafía i en lugar de e como ocurre aquí.
El carmen , compuesto por cuatro dísticos elegíacos, tiene una temática tri partita.
Los cuatro primeros versos expre san un lamento por la temprana muerte del difunto
mientras que los dos siguientes expresan buenos deseos para su dedica nte, concluyendo
en los dos últimos especificando que con sufrimiento mandó a realizar la inscripción.
Cum mihi prima novos spargebat flores i(u)ventus ,
heu, miser aetatis praemia nulla tuli .
Bis denis mihi Mors annis accessit iniqua ,
ingemit et damno Seccius ille gravi .
5 Di, meliora prec or pro n ostro s munera casu
79
Este deb ió de ser un civil puesto que no se indica ningún rango m ilitar o leg ión, ni, c om o i n dica Kn ebusch
(2004, 46 -48), h ay constancia de o tras inscripcio nes militares con sus d atos.
80
Sería equ ivalente a la fórmula pro meritis que enco ntramos en la mencionad o CIL XIII 7106 y en CLE
GerSup 9.
I. G E R MANIA S UPERIOR
40
sentiat et plures possit habere suos.
Hic tumulum titulumque mihi donavit honori
et proprium nomen distinat in lacrumas.
vv. 1-2: Los dos primeros versos marcan un c ontr aste temporal ( cum…spargebat ,
frente a tuli ), pues se da comienzo con una oración temporal ( cum ) para t ransportar al
lector al momento vital de l difunto antes de su mu erte. Como hemos indicado, muere con
veinte años y en este verso se sustit uye la indicación de la edad por prima i(u)v entus , de
lo que se deduce qu e e l difunto acababa de comenzar con veinte años la juventud
( iuventus )
81
. El difunto había comenzado a ser adolescens ha cía ap enas cinco a ños y este
verso expresa que se había convertido en iuv enis , esto es, que habí a comenzado
reciente m ente esta e tap a joven de su vida, t eniendo prima i (u)ve ntus el mism o signi ficado
de ed ad temprana que ti ene en el verso 162 del l ibro 7 de La Eneida ( V E RG . Aen . V II ,
162-163: Ante urbem pu eri et primaevo fl ore iuventus exercentur equis d omitantque in
pulvere currus ), donde Virgilio está definiendo las tarea s d e un adolescens .
Prima ive ntus sirve c o mo asociac ión metafórica con la primav era, de manera
semejante al comienzo de CLE GerSup 23 (v.1: Ut primum adolevit poll en[s] viribus
decora facie ), de ahí el v erbo spargebat
82
(en pretérito im perfe cto para marcar el tiempo
pasado anterior a la muerte). Prima i(u )ventus está personificado y asemejado a la
primavera puesto qu e realiza la acción de esparc ir flores sob re el difunto ( mihi novos
spargebat flores ). El u so del adjetivo novos para referirse a flores , hace alusión
precisame nte a la edad temprana del difunto. Y, si prima iventus es una metáfora de la
primavera y esta hace flo recer las flores frescas en el campo, la juventud temprana hace
que estas florezcan sobre el difunto, inter pretando dichas flores como las cara ct erísticas
propias de esa etap a vital, ya sea la belleza (que también la trae consigo la primave ra), la
fortaleza (como ocur re en CLE GerSup 23), el rubor o la barba. Esto viene igualmente
expresa do en CLE 409 (vv. 3-4: ille ego qui vixi bi s deno circite solis, flore genas tenero
81
En térm inos romanos, esto no era así. El término iu venis designaba a aquellos que ten ían entr e treinta y
cuaren ta y cin co años, mientras que el término adolescens era el que designab a a los que tenía una edad
compr endida entre qu ince y treinta años. Para más detalle sobre ello, cf . Rawson 2005, 136.
82
No h emos enco ntrado paralelos epigráfico s d el u so d e este verbo con un sen tido semejan te, únicamen te
varios casos en los que sirve p ar a designar la acción de l o s familiares que dejan flores en la s tumbas de sus
difun tos ( cf . CLE 1 256 o CLE 1279). E n este carmen , las flo res son esparcidas sob re el propio difunto ( mih i
spargeba t novos flores ) , no sobre la tumba.
I. G E R MANIA S UPERIOR
41
vernans et robore pollens ), donde la juventud hace que florezcan las mejillas . Ade más,
Knebusch (2004, 46-49) entiende que novus f lores hace referencia metafórica y
específicamente a l a pelusa de la b arba de un joven , ya que en La Eneida V irgilio ( V ERG .
Aen . VIII, 169) s e asocia la primera juventud a un a característica externa, la pelusa de la
barba. Este no es el úni co ec o virgiliano que encontramos, sino que debemos volver al ya
mencionado eco en el sé ptimo libro de esta mis ma obra ( cf . V ER G . Aen . V II, 162 -163:
Ante urbem pueri et primaevo fl ore iuventus exercentur )
83
, donde Virgili o identifica la
primera ed ad ( prima iuventus ) con la flor de la vida , que teníamos pre sente c omo el tópico
“Muerte en la flor de la vida” en CL E GerSup 10 y 31, lo que nos deriva a considerar esta
muerte como mors immatura .
El segundo verso comienza con un lamento por p arte del difunto ( heu, miser ), que
se compadece de sí mismo llamándose desgraciado por haber mue rto j ustamente al
comienzo de es a etapa juvenil de su vida. No encontramos paralelos epigráfic os en los
que heu miser exprese la queja del propio difunto, sí de heu en una lamentatio similar
sobre la edad en CLE Ge rInf 4. H eu es utilizado más habitualmente para expre sa r dolor
por la pérdida de familiares ( CLE Ge rInf 8, CLE 1336 o CLE 1337) en la e pigrafía latina.
Se atestigua heu miser en textos literarios e n dist intos contextos ( C ATULL . CI, 6; O V . me t .
XI, 20, etc.) .
Con spargebat y tuli se marca el cont raste temporal y el difunto explica q ue no
pudo disfrutar de esa eda d que mencionaba en el v. 1 ( aetatis praemia nulla tuli ), de ah í
la queja que inicia el verso. Para expresar esto, el verbo tuli d ebemos entenderlo como
“alca nzar” o , incluso, “aprovec ha r” o “disfrutar” en sentido poten cial y ae tatis praemia
nulla como las ventajas que vienen dada s en esa edad, recogidas por novos flores en e l
verso anterior. De ahí al consideración como mors immatura , pues la muerte le ll egó tan
pronto que ni si quiera pudo disfrutar su juventud ni en cuanto a cualidades físicas se
refiere ni tampoco c ir cunstancias vitales.
Ha de indicarse que hemos tomado tul i con sentid o potencial, ya que re alm ente el
difunto no alcanz ó es as ventaja s porque no se le permitió (tal y como ocurre con la pasiva
83
La influencia de este verso con el ablativo flore piensa Knebusch (2004, 46 - 49) qu e da lugar a
encon trarnos en este caso el acusativo plur al sin - s final ( flore<s> ). Sin embarg o, más bien p ensamos que
esto se debe, como ya indicamo s, a un error o d escuido d el lapicid a, dada la falta de espacio e n el campo
epigráf ico.
I. G E R MANIA S UPERIOR
42
datum est e n el tercer v erso de CLE GerSup 25 ). L a causa, o más bien el sujeto, que no le
permitió alcanzar e sto vi ene especificado en el verso siguiente.
v.3: Aunque en el praescriptum ya se ha especificado la edad del difunto, este
verso comienza repitiénd ola de nuevo. S in embargo, no se menc iona c on el numer al, sino
que se recurre al multiplicativo: bis deni s […] anni s . Este es otro punto en común con el
ya mencionado CLE GerSup 23, ya que en ambos la introducción del numeral podía
romper el metr o y se pref iere recurrir a una seria de recursos, c omo en este caso bis denis
annis , para que esto no ocurr a
84
. Probablemente est a se incluya para hacer así énfasis en
lo prematura que ha sido la muerte del difunto.
Por primera vez en el carmen se menciona una divini dad como responsable de la
muerte del difunto. No se trata de los dioses, ni de la Fortuna (como ten emos en otros
casos de Mogontiacum ), sino que directamente se menciona la muerte divinizada y
personificada como culpable. A esta se le atribuye el término de iniqua , que introduce
una Criminatio
85
. A esta se le reprocha haberse acercado ( acc essit ) al difunto demasiado
pronto, por ello apare c e caracterizada como injusta ( iniqua ), para res altar de nuevo la
edad temprana del difunto, pues es la causante de que no haya podido aprovechar lo que
le rega l aba su juventud. Esta misma Criminatio apare c e en otros epitafios en ve rso, como
CLE 177 (= CLE 1474).
v. 4: El cuarto verso constituye una de las fo rmas generales de lam entatio con la
indicada por Herná nd ez (2001, 75 - 77) como el tópico “El difunto ha dejado dolor a lo s
suyos”, pues en este se expresa e l suf rimiento del dedicante por la muerte del difunto.
Ingemit introduce el lamento del patronus del difunto. Este verbo lo ve mos en
otros e pitafios, c omo CLE 526 (v. 10: hunc miseri ingemuere p arentes), donde sirve para
expresar el llanto de uno s padres por la mors imm atura de su hijo de dieciséis años, que
no había podido disfrutar del todo de esa e dad. I nterpretamos en este c aso la ca usa de este
lamento como la temprana muerte del difunto especificada con damno gravi , términos
que manifiestan una aflicción muy pesada para el dueño y dedicante, cuyo nombre se ve
84
Este tipo de recursos poéticos par a introducir la edad en el ver so es frecuen te en los CLE . Para más
inform ación estos, cf. cf . Fernández Ma rtínez 1999, 364 - 367.
85
Cf . Lattimo re 1 962, 153 ; Hernández Pérez 2001, 34 - 48 .
I. G E R MANIA S UPERIOR
43
introducido en este verso (sin perturbar el metro), p ues no solo sufre e l daño por su muer te
en el sentido sentimental, sino porque ha pe rdido una de sus per t enencias
86
.
vv. 5-6 : El quinto verso comienza con una apelación a los dioses de manera
genera l ( di )
87
. Según Lattimore (1962, 142-146 ), e s tos deciden el momento de la muerte,
por lo que el difunto les dirige una petición introducida por el verbo pre cor
88
. Esto es
semejante a CL E 1256 (vv. 4-6: vos precor hoc, superi, ut vitam post me servetis amicis
et possint nostris Bacchum miscere favillis, fl oribus ut spargant saepius umbra levem),
donde también el difunto se dirige a los dioses con el término superi para pedirles un
deseo semeja nte al que tenemos presente. En esta petición se incluyen dos deseos.
El primer deseo del difunto impli ca que Caius Secc ius , mencionado en e l verso
anterior, tenga una compensación por la muerte d el difunto, lo que subyace realmente
como deseo del propio Caius Se ccius . P ara e xpresarlo, se pone en voz del di funto el ve rbo
sentiat , que se entiend e aquí como “recibir” o “experimentar”, y meliora munera , que
bien se puede entender c omo algo mejor que lo que el difunto ha tenido, es decir, un a
vida más larga (teniendo presente siempre su mo rs immatura ), o bien como un esclavo
mejor que lo sustituya. S i entendemos que mun era recoge el signi ficado del praemia
anterior (v. 2), pensamos que el difunto pide que Caius Sec cius pueda vivi r más años para
aprovec h ar todas las ventajas de la edad qu e el difunto no pudo. Además, esta
compensación que d ebe recibir Caius Seccius es a causa d e lo que impli ca para este la
muerte del difunto. P ara referirse a esto se utili za acertadamente la preposición pro y e l
término c asu , haciendo re fere n cia a la muerte del liberto, acompañado de l posesivo plura l
( nostro ). Aunque t raducimos nostros como plural poético, pensamos que en este c aso el
posesivo está englob ando tanto al difunto como a su dueño, puesto que la muerte del
difunto ha supuesto una desgracia para los dos: uno ha perdido la vida en plena juventud
y el otro ha perdido un esclavo joven (pérdida sentimental, pero a la vez física o
económica, t eniendo en cuenta su condición de esclavo). Esta compensación aquí
86
Si entendemo s este como el m ismo d edicante que en CIL XIII 7 104 y CIL XIII 7106 , debe co nsiderar
más impor tante o con más estima a este liberto par a decidir realizarle u na inscripció n como esta (más
ornam entada y con un carmen ).
87
Knebu sch (2004, 48) señala en este comien zo de verso cierta similitud con respecto a V ERG . Geo rg . 3,
513 ( di melio ra piis erroremque hostibus illum! ) y O V . met .7, 37 ( di melio ra velint! ) , que más allá d e la
elección d e términos no tienen en común n i el sign ificado ni el contex to con nuestro carmen .
88
El u so del verb o precor como introd uctor de una petición o rueg o es habitual en la epigrafía latina. Sin
embarg o, destaca que no sea en un co n texto e n el q ue este verbo se utilice p ara hacer un ruego al caminante
(como en CLE GerSup 6) para que le sea la tier ra leve, sino a los dio ses (como en CLE 1117) .
I. G E R MANIA S UPERIOR
50
letra es de un tamaño mayor (de 5 cm) en las palabras consiste (l. 5), et (l. 6), raptus (l.
7), vitam (l. 11), et (l. 11), praecipitem (l. 12) y apstulit (l. 13).
La pieza se halló dur ante las obras de construcción del c anal en Rosengasse,
Mainz ( Mogontiac um ), junto con CIL XIII 6907, CIL XIII 6911, CIL XIII 6977, CIL XIII
7030 y CIL XIII 7033 ( según detallan Boppert 1992, 95-98 y Hope 2001, 160).
Actualmente se conserva en el Landemuseum Mainz, con el número de inventario S 260.
Allí hemos podido realizar su autopsia el 20 de mayo de 2022.
Fig. 20 . Fotografía del campo epi g ráfico . Fuente: Yolanda López S án chez.
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51
Iucundus
M(arci) · Tere nti · l(ibertus)
pecuarius
praeteriens · quicûm-
5 que · legis · consis t e ·
viator · e t · vide · quam in-
digne · rap t us· inane ·
querar · vivere · non
potui · plures · XXX · per
10 annos · nam · erupuit (!) · se-
rvos · mihi · vi t am · e t · ipse
praecipi t em · sesse (!) · deie-
cit · in amnem · aps t ulit (!)
huic · Moenus · quod
15 domino · eripuit
patronus · de suo · posu||it
In linguam Hispanicam verti :
«Jucundo, liberto de Marco Te r encio, pecuario.
Quienquiera que (seas y) leas estos versos, detente, viajero, y mira de qué manera
deshonrosa d espojado m e quejo en vano. No pu de vivi r más d e treinta años, pues un
esclavo me arrebató la vida y él mismo se precipitó de cabeza al río. El M eno le arrancó
a este lo que él le había arreba tado a su dueño.
Su patrón lo hizo a partir de sus propios rec u rsos.»
W OLTERS 1882 pp. 24-25; K ELLER 1883 nº 246a ; D ESSAU 1892 ILS 8511; B Ü CHELER 1895
CLE 1007 ; Z ANG E MEISTER 1905 CIL XIII 7070 (inde O XÉ 1921 p. 56, Š T AERMAN 1987
pp. 144-145 et E CK ET H EINRICHS 1993 p. 144); R IESE 1914 nº 2155; E SPÉRANDIE U 1966
nº 5824; G EIST ET P FOH L 1969 nº 521 ; S CHILLINGER -H ÄFELE 1982 nº 11; S ELZER 1988 nº
116; W ALSER 1988 nº 65; B OPPERT 1992 C SIR-D II -6 nº 56; C OURTNEY 1995 nº 193 ;
H OPE 2001 p. 160; K NEBUSCH 2004 nº 4.
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52
2
96
Terenti W OL TERS 1882, K ELLER 1883, B ÜCHELER 1895 ; D ESSAU 1892 ,
Z ANGEMEISTER 1905, R IESE 1914, S CHIL LINGER -H ÄFELE 1982, Š TAERMAN 1987,
W ALSER 1988, B OPPERT 1992 e t H OPE 2001; Terenti(i) E SPÉRANDIEU 1966, S ELZER 1988,
K NEBUSCH 2004 et sic E GO . 5 consiste Z ANGEMEI STER 1905. 10 er(i)p uit E SPÉRANDIEU
1966; er<u>(i)puit W AL SER 1988. 11. servos (=servus) E SPÉRANDI EU 1966. 12 sesse
(=sese) E SP ÉRANDIEU 1966; ses< s >e W ALSER 1988. 13 aps t uli t Z ANGEMEISTER 1905;
abstulit Š TAERMAN 1987.
Hay que destacar l a fo rma verbal erupuit (l. 10), en lugar de eripuit , que se ría la
forma co rrecta gr amaticalmente y que encontramos posteriormente (l. 15). Detalla
Bassols (1983, 87-89) que en sílaba interior la vocal - i - seguida de labial (como se da en
este caso) puede asumir el ti mbre u y, por ello, es posible encontrar ambas grafías. Otro
fenómeno vocálico ocu rre en esta misma línea en la palabra servus (l.10), grabada como
servos . La vocal o o riginaria acaba cerrándose en u , pero, s egún Bassols (1983, 81 -83)
cuando va seguida p recisamente de la se mi consonante u , c omo en e ste caso, ese cierre se
retrasa , por lo que en la grafía persiste durante más ti empo y la podemos en contrar en este
texto.
Por otra pa rte, en la línea 12 encontramos una dup licación de l a – s- intervo cálica
en el pronombre sese . No se trata de una geminada originaria
97
, sino de una duplicación
de esta consonante probablemente d erivada de motivos expre sivos , no fonéticos. Es
posible que el lapicida o bien se equivocó y grabó dos veces la misma letra sin
pretenderlo, o bien la duplicación se justifica por expre sivi dad. E n otra insc ripción hallada
en Mainz y datada en época similar, no encontramos esta doble grafía en esta mi sma
palabra sese ( cf . CIL XIII 7049), por lo que nos parec e un e r ror del lapicida, más que una
geminada expresiva.
También debemos mencionar abstulit (l. 12), que se encuentra en lugar abstul it ,
pues aparece una labial s orda y no la esperable sonora. Esto se debe a un a asimil ación
parcial regresiva que ha afec tado a la sonoridad de la labial anterior
98
. Esta forma la
96
G EIST ET P FO HL 1969 m uestran ú nicamen te la edición desde la o ctava línea. B ÜCH ELER 1895 , D ESSAU
1892, R I ESE 1914, E SPÉRAN DIEU 1966, S CHI LL IN GER -H ÄFELE 1982, Š TAERMAN 1987, S ELZER 1988,
W ALSER 1988, C O URTNEY 1995 y H OPE 2001 n o editan ni las interpun ciones, n i el nexo , ni las T summa e .
W OLTERS 1882, B Ü C HELER 1895 , D ESSAU 1892, Z ANGEME ISTER 1905, R IESE 1914, E SP ÉR ANDI EU 1966,
S CHI LL ING ER -H ÄFELE 1982, Š TAER M AN 1987 y H OPE 2001 N o resuelven las abreviatur as.
97
Cf . Bassols 1 983, 199 - 200.
98
Sobre las asimilaciones co nsonánticas, cf . Bassols 198 3, 213 -214.
I. G E R MANIA S UPERIOR
53
encontramos en otros textos epigrá ficos ( cf . CL E 608, CLE 1001, C L E 1307 y C LE 1792,
etc.), pero ninguno procedente de Germania .
Esta inscripción funeraria está dedicada a un li berto ganadero. Gracias al
praescriptum podemos conocer el cognomen del difunto y su profesión, reflejada en el
relieve, además de los d atos onomásticos de su patrón. En primer lugar, en la primera
línea del praescriptum destaca con un tamaño de letra mayor el cognomen del difunto.
Este es Iucundus , un cognomen latino que se encuentra habitualmente en esclavos y
libertos
99
y, según indic a B oppert (1992, 95 -98), está especialmente atestiguad o en Roma.
En Ge rmania Superior lo encontramos utili zado ta nto para esclavos, c omo para hombres
libres ( cf . CIL XIII 5411 , CIL XIII 7270, CIL XIII 7640, CIL X III 11978 y Nesselhauf
115), al igual que en Germania Inferior ( cf . C IL X III 8571, CIL XIII 10009 y CIL X III
10010). Este es el único dato onomástico que se aporta del difunto, dada su condición
social, que viene mencionada en la segunda línea. Se menciona su condi ción de liberto (l.
2: l(ibertus ) y el nombre de su dueño. Este es Marc us Terentius , men cionado con
praenomen , bastante documentado y el nomen , igualmente documentado e indicativo de
la gens Terentia
100
. Otro Marcus Terentius , en este c aso soldado de la XXII Primigenia e ,
se atestigua en Mogontiacum a mediados de l siglo I d. C . e n C IL XI II 6974 ( l. 1: M(arcus)
Terentius M(arci) f(ilius) ). El difunto pudo haver adoptado ambos ( Marcus Terentius
Iucundus )
101
.
En la última línea del pr aescriptum encontramos el término pecuarius (l. 3)
102
,
que hace referencia a la profe sión d el difunto: ga nadero. Esto , sumado a s u edad, hacen
que Oxé (1921, pp. 55-56) se plantee que se trataba de un esclavo que fue liberado tras
su muerte, como vemos en otros casos de Mainz ( cf . CLE GerSup 3 o CIL XIII 7105 ) y,
por lo tanto, era el esclavo encargado del g anado de su dueño, que es quien le dedica l a
inscripción y lo libera tras su muerte. Sin embargo, la ausencia de información sobre su
liberación y la mención de otro e sclavo t ambién puede ser indicativo de qu e fue liberado
con anterioridad y este er a su oficio, pudiendo tener incluso esclavos él mismo. Por tanto,
o bien el difunto pudo haberse he cho cargo de unas tierras cedidas o todavía de l a
propiedad de su antiguo dueño (como pecuarius podía incluso dedic arse a abastecer al
99
Para más in formac ión acerca de este co gnomen cf . Solin 1996, 104 -105 y Kajan to 1965, 72 - 73.
100
Cf . Solin y Salomies 19 88, 184.
101
Este nombre nos recuerda a otra inscripción de Main z d onde el d ifunto, tamb ién liberto , se den omina
Caius Secciu s Verecundu s ( cf . CIL XII I, 7106) .
102
Cf. OLD , 1968 s. v. pecuarius, - i.
I. G E R MANIA S UPERIOR
54
ejército romano
103
), o bien, tras su liberación e l difunto pudo ser miles pecuarius . Aunqu e
esta última idea e s descartada por Kn ebusch (2004, 30-34), no podemos ne g arla con total
seguridad teniendo en cuenta que encontramo s otros casos de esto en Germania ,
concre t amente uno hallado en Mainz ( CIL XIII 7077) y otro en Köln ( CIL X III 8287).
El subscriptum, como hemos indi cado anteriormente, está compuesto por la última
línea de texto y en él se indica que fue su patrón el que se hizo cargo de la inscripción.
Encontramos patronus de suo posuit , donde patronus hac e referencia a su antiguo dueño
y se acompaña con la fórmula de suo posuit , q ue ya vemos en otr as inscripciones de
Germania Superior (por ejemplo, CIL XIII 5070, CIL XIII 5233, CIL XIII 6710 y CIL
XIII 6939, entr e otras)
104
. También encontramos la fó rmula patronus posuit en
inscripciones de esta zona dedicadas a libertos ( cf . CIL XIII 5312, CIL X III 7104, CIL
XIII 7106)
105
. Este patronus pudo hacerlo como un acto de generosidad o, in cluso, just icia
ante la violenta muerte d el liberto, ya que no úni camente conmemora al d ifunto con la
inscripción, sino también asegura el status de amb os.
En cuanto al c armen , e stá compuesto por dos dístic os elegíacos (vv. 1-2; 5-6) entre
los que se insertan un hex ámetro (v. 3) y un tetrámetro (v. 4). Hemos tenido en cuenta las
sinalefas indica das infra y en el caso del tercer dístico, hemos seguido a Keller (1883, 21 -
22) y a Riese (1914, 239- 240), marcando su comienzo en ipse y no en praecipitem, como
hacen Bücheler ( C LE 1007) y otros, obteniendo así un hexámetro con sus tres cesuras y
el tetrámetro co rrectamente formulado en el v erso anterior . Además, el carmen está
dividido en dos bloques temáticos: el primer dístico introduce al le ctor en la narración
sobre la muerte d el difunto que ocupa los cuatro versos siguientes.
Praeteriens quicumque l egis, consiste, viator,
et vide qua m
indigne raptus inane querar.
103
Tenemos que recordar la gran presencia militar en Mogontiacum . Š taerman (1987,144- 145) supone que
el rebaño de ganado, del que el difunto se h acía ca rgo, podía p ertenecer a su antiguo dueño. Si entendemo s
esto y ten iendo en cuenta el carácter mili tar de la zona, incluso po demos plantearno s que su antiguo dueño
pudo ser un soldado al que se le habían cedido o había adquirido tierras en la zona ( quizá el d ifunto de CIL
6974), que despu és adquirió e l difun to ya con su status de liberto .
104
E n su m ayoría estas inscrip ciones mencio nadas no son funerarias, sino votivas, por lo q ue, tenien do en
cuenta las circunstan cias d e la mu erte del difunto, esto nos da la idea de que esta inscr ipción el ded icante
la realiza co mo acto de generosidad hacia el difunto , quizá por las cir cunstancias d e su muerte .
105
También lo enco ntramos en o tras zonas fu era de Germania ( cf . CIL III 22 04, C I L III 22 09, CIL II I 6249,
CIL II 43 72, CIL X 3 877, CIL X 399 9, etc.).
I. G E R MANIA S UPERIOR
55
Vivere non potui plures triginta per annos,
na m
erupuit servos mihi vita m
et
5 ipse praec ipi tem sesse deiecit in amnem.
Apstulit huic Moenus quod domin o
eripuit.
vv. 1-2 : El carmen está encabezado por una “Alocución al caminante” d el tipo
“ Co nsiste et lege ”, recogido por Hernández Pérez (2001, 217 -226). Comienza con la
estructura praeteriens quicumque legis, e n alusión a quien quiera qu e pa s e y se pare a leer
la inscripción
106
. De esta manera llama l a atención al caminante, a quien se dirige
directamente en segunda persona a través del legis . De este comienzo de verso
encontramos varios paralelos epigráfic os, entr e los que destac a CLE 1191 (v. 1:
[praete]riens quic umqu e leges )
107
y CLE 1984 (v. 1: tu qui praeteriens legis ) c on ini cios
semejantes en referencia al caminante, al que se pide que lea el epitafio. Siguen a esta
estructura el imperativo c onsiste (v.1), que es el qu e introduce el tópi co “ Co nsiste et lege ”.
Además, a modo de aposición al inicial praeteriens quicumque legis en apelación al
caminante, el vocativo viator lo llama directamente en el cierre del ve rso, como en
muchos otros c omien zos de carmina con “Alocución al c aminante” ( cf . CL E 1067, 1184,
1280, etc.). Tras el imperativo se e scond e la petición expresada por el propio difunto, que
es que se de tenga y obser ve su desgracia, pue s el tópico continúa en el siguiente verso.
L a segunda parte del tópi co “ Co nsiste et lege ” vie ne introducida por el comienzo
del segundo veros et vide (coordinado mediante et al imperativo consiste ). Como ocurre
en el caso del imperativo consiste , a través de vide el difunto hace una petición al
caminante. En este c aso lo que el difunto pide se expresa mediante un a oración completiva
introducida por quam (al igual que ocurre en el mencionado CIL IX 7566), utilizado por
su valor cuantitativo, pues le sirve al difunto para intensificar el adverbio indigne , que
introduce la lamentatio por la muerte del difunt o. le sirve al difunto para calificar su
propia muerte
108
. De hecho, quam como intensificad or de indi gne y a lo en contramos e n
106
Au nque el término praeteriens es utilizado en este tópico más habitualmente junto co n el v erbo dica s
para introducir la fórmula de descanso sit tibi ter ra levis ( cf . Hernán dez Pérez 2001, 240-256), también h ay
casos en lo s que sirve para in trod ucir el tó pico como llamada de aten ción d el caminan te. Entre estos casos
destaca CLE 4 74 (v .1: R espice praeteriens viator co nsobrini ), donde ju nto con el tér mino via tor introd uce
una “Alo cución al cam inante”.
107
Knebu sch (2004, 30 -34) también mencion a como semejantes CLE 1111 y CLEGall 51 .
108
Quam como in tensificador de in digne ya lo enco ntramos en otros casos como CLE 1 532 (v v . 1-3: t u q ui
praeteriens specta s mon<u=I >mentum meu m aspice quam indig ne sit data vita ), CLE 1083 (vv. 1-2: [ Tu]
I. G E R MANIA S UPERIOR
56
el inicio de otro s epitafios en los que se inserta un a “Aloc ución al c aminant e”: CLE 1532
(vv. 1-3 : tu qui praeteriens spectas monimentum meum aspice quam indi gne sit data v ita ),
CLE 1083 (vv. 1-2: [tu] qui praeteriens specta s mortis monu[mentum aspi ce quam]
[i]ndigne sit data vita mihi ) y el mencionad ya CLE 1984 (vv. 1-3: tu q ui praeteriens
legis hoc mortis monumentum aspice quam indigne sit data vita mihi XV annorum
Quint[ae] ). Además, este tópico “ Co nsiste et lege ” es habitua l y lo tenemos en otros CL E
procede nt es de M ogonti acum ( cf . CLE Ge rSup 6 y 7); sin e mbargo, de b emos re c alcar que
es menos habitual cons iste viator
109
y mucho menos consiste et vide , únicamente
atestiguado en una o casión y también con el término viator . Podemos destac ar el c aso de
CIL IX 7566 ( ll . 7-9: [quid] moror s i non in[vitus] consiste viator et vide quam va[nu]m
hominum super annos vixi ).
Con respecto al indigne , su elección p ara calificar la muerte del difunto no es
arbitraria , ni tampoco su intensificación con qua m , pues se utilizan para anunciar las
peculiare s caracter íst icas de la muerte del difunto mencionada como raptus , pero sin
desvelar los motivos que vienen narrados en los versos siguientes. Se provo ca así intriga
al lec tor para que lea la inscripción completa, si q uiere cono cer los detalles de su muerte.
Como indicamos, el participio raptus debemos interpretarlo como mención de la
muerte del difunto, que h a sido despojado o arrebatado de la vida. Hernández Pérez (2001,
22-24) pone de relieve qu e el verbo rapio es usual encontrarlo en e l tópico “El difunto ha
sido arr eb atado a la vi da (o a los suyos)” t eniendo como sujeto cualquiera de las
divinidades o fuerzas superiores que rigen el destino, especialmente para la expresión de
una mors immatura . Sin embargo, en este caso la vi da no s e la ha a rrebatado una divinidad
o una fuerza sup erior, sino un esclavo, como se detallará a continuación, y por ello,
tampoco es un caso de mors immatura , sino debemos considerarlo como mors
singularis
110
. Por ello, el adve rbio indi gne sirve para calificar que quien le ha arrebatado
la vida no ha sido ninguna divinidad, sino otro mortal y eso hace que s ea un arrebato
deshonroso.
qui praeterien s sp ectas mortis monu[men tum asp ice qu am] [i]ndign e sit d ata vita mihi ) y CLE 1984 (vv.
1- 3: Tu qui praeteriens legis h o c mortis mo numen tum aspice quam indig ne sit d ata vita mihi XV annorum
Quint[ae] ) . Es n ecesario resaltar estos tamb ién porque co mienzan co n el tópico d e la al o cución al caminante
median te “ Tu pra eteriens …” y esto se asemeja al comien zo de este carmen .
109
Consiste viator únicam ente los encontr amos en otros tres casos ( cf . CLEPann 44, CIL IX 75 66 y AE
1996 , 453).
110
Cf . Gun nella (1 927, 9- 22) para más profund idad sobre los casos y el concep to de mors singularis .
I. G E R MANIA S UPERIOR
57
Para finalizar el verso encontramos la queja del difunto por su muerte a través de
inane querar . No hemos encontrado paralelos con este uso del verbo queror en futuro,
aunque sí lo enc ont ramos en la exp resión de u na lamentatio en primera persona del
presente en varios casos ( cf . CLE 995, CLE 1055, CLE 2170). Normalmente esta queja
se utiliza como Criminatio contra el destino o a cualquier otra fuerza superior por
arre batarle la vida
111
, pero en este c aso no se expresa tal Criminati o , sino más bien es una
queja del propio difunto por la forma en la que ha muerto y que este califica con el
adverbio inane , dado que la está realiza ndo una vez muerto y no sirve para que vuelva a
la vida, ni que su muerte sea menos indi gna
112
. Además, hay que menc iona r que e l verbo
en futuro contra sta con el participio de perf e cto, que marc a el cambio de tiempo: el
difunto ya ha fa llecido y, por tanto, se va a qu ejar una vez muerto de la causa de ello.
vv. 3-5 : En el ter cer verso comienza la n arración del difunto y en concreto, en él
se nos informa de su edad , pues este expr esa que no pudo seguir viviendo ( vivere + potui )
durante más de 30 años. De tal forma, se extiende aquí la queja del difunto expresada en
el verso anterior, pues se l amenta también por no haber podido vivir más tiempo. La c aus a
de esto es la misma que se esconde tras indigne ra ptus : el difunto ha sido arrebatado a la
vida por un esclavo y no pudo vivir más porque este no s e lo p ermitió, de ahí que se
considere como el tópico “El difunto ha sido arrebatado a la vida (o a los suyos)”.
En cuanto a la expresió n de la edad, se rea li za mediante plures y el numeral
triginta
113
. En este caso se ha re currido a plures y al numeral con éxito prosódic o, es decir,
sin romper la métrica del verso
114
. No obstante, Wolters (1882, 24-25) hace hincapié e n
lo excepcional de la medición de la síl aba final de trigint a como breve. No estamos de
acuerdo con e sta excep cionalidad teniendo e n cuenta las consideraciones sobre las
cantidades silábicas de Cecarelli (1999, 29 -30). Asimismo, este ( Wolters 1882, 24 -25)
menciona lo llamativo de la expre sión de la edad, ya que afirma que no conoce ningún
paralelo similar de la c onstrucción plures triginta per annos . Sin embargo, podemos
111
Para más d etalles sobre este tó pico, cf. Hernández Pérez 2001, 34-47.
112
No se han encontrado p aralelos del uso del adverbio inane en este con texto de qu eja.
113
En r elación con su ed ad ya mencion amos la simbología del f rontón que haría referencia a su
relativamen te breve tiemp o de vida.
114
En ocasion es el n umeral rompe la métr ica d el verso y es n ecesario acudir a otros recursos p ara la
expresió n d e la edad, como ocurre en CLE GerSu p 23 . Par a más d etalles sob re ello, cf . Fernández Martínez
1999 , 355-369.
I. G E R MANIA S UPERIOR
58
mencionar con algunos casos semejantes
115
, entre los que tenemos que de stacar CLE 1604
(vv.8-9: amplius quam XIII vivere non potui ), donde se indica igualmente que la difunta
no pudo vivir más de trece años .
En el cuarto verso se r evelan finalmente las circunstancias de la mue rte del
difunto, por lo que c omi e nza el verso c on la conju nción explica ti va nam que sirve no solo
de respuesta al verso anterior, sino también a la intriga crea d a desde el primer verso. El
difunto informa ya e n este ve rso de que ha sido un e sclavo el que le ha arrebatado la vida
( erupuit servos mihi vitam ), utiliza eripuit mihi vitam , de nuevo como expresión del tópico
“El difunto ha sido arrebatado a la vida (o a los s uyos)” donde el sujeto agente en esta
ocasión es ser vos . Al no incluirse la r azón del as esinato, Boppert (1992, 95-98) indi ca
que se p uede deduci r que la c ausa fue un trato cruel o injusto por p arte del amo . Esto no
podemos conocerlo con s eguridad y además, no podemos asegurar con c lari dad si se trata
de dos esclavos o una relación liberto (nuevo amo)-esclavo. De cualquier forma, es el
único testimonio epigráfico de un asesinato en relación con la esclavitud en las dos
provincias de Germania
116
. Aunque no estemos se gu ros de las circunstancias sociales, ni
no tengamos testim onios de Germania , señala ac ertadamente Knebusch (2004, 30 -34)
que el rel ato de un asesinato por parte de un esclavo a su amo también se nos ha
transmitido en la li teratura latina. Por un lado, Séneca (S EN . Nat . I, 16) advierte a los amos
sobre los peligros de los esclavos y, por otro, Plinio ( P LIN . Epist . III, 14) informa al
principio de una carta d e un atentado fallido or ganizado po r unos esclavos contra un
senador.
Asimismo, es necesario destacar el v erbo escogid o para expresar el asesinato, ya
que eripuit lo solemos en contrar con un sujeto que implique una fuerza sup erior, bien la
Fortuna o la propia muer te, en la expresión de “El difunto ha sido arrebatado a la vida (o
a los suyos)”. Entre los ejemplos que encontramos es necesario men cionar el ya citado
CIL XIII 7119, donde la muerte es el sujeto de eripuit , así como ocurre en CL E Ge rInf 7,
otro caso hallado en G ermania Inferior . Pero no únicamente ocurre en Ge rmania , sino
que contamos con otros muchos casos procede nt es de otras zonas del Imperio ( cf . CLE
115
Cf . CLEAfr . 1 8 (v.5 : septua ginta q uibus vixit per a nnos ), CLE 721 ( v.9: quaternos vixit per a nnos ) , CLE
1325 (v . 1 -2 : Bene vixit multosq (ue) per annos co niugio aterno ) y CLE 1993 ( v . 2: fuit nob is iunctio dulcis
bis V per a nnos ).
116
No lo sería en el r esto del imperio, pues encon tramos casos como CIL XII, 112 8 ( D(is) M(anibus) G(aia)
Lucilia G(a io) Severia no filio pientessimo posuit q uem libertu s suus hoccid it .).
I. G E R MANIA S UPERIOR
59
75, CLE 480, CL E 658 o CLE 2140)
117
. Como ocur re con raptus (v.2), a tr avés de es te
uso de eripuit entende mos que al esclavo se le ha atribuido una ta rea qu e no le
corre spondía y e r a propia de las divi nidades, pues ha escogido el destino de Iucundus sin
que lo hicie ran la muerte, la Fortuna o las P arca s. P or ello, sus c ircunstancias
excepcionales nos llevan a considerarlo como una mors singulari s , que es capa a los
designios del destino y resulta deshonrosa para e l difunto por todo lo ya mencionado.
Aunque no encontramos paralelos exactos de este cuarto verso, encontramos un
eco literario en un v erso de Juvenal ( I UV . XV, 1 61: quando leoni fort ior eripuit vitam
leo? ) en el que men ciona que un l eón no ha mat ado nunca a un l eón más débil, puesto
que el contexto es una re flexión sobre la defensa mut ua y el no hacer daño al débil, sino
protegerlo.
Por otra parte, en el q uinto verso el difunto abandona el papel de narrador
protagonista por el de o mnisciente, pues informa de la muerte posterior del esc lavo que
lo ha asesinado. Comi enza el ve rso identificando este cambio de sujeto, es d ecir, con ipse .
Este pronombre recoge servos , la mención del asesino en el verso anterior, y viene
acompaña do de deie cit , que podemos interpretar de dos formas distintas: o bien él mismo
se lanz ó al río o bien se c ayó
118
. Prae cipitem sesse indica la manera en la que lo hizo y lo
encontramos también en La Ene ida d e Virgilio (V ERG . Aen . V, 859-860: liq uidas proiecit
in undas praecipitem ) cuando Palinurus es arrojado al mar por la divinidad del sueño.
Este mismo paralelo mencionan Bücheler ( C LE 1007) y Knebusch (2004, 30-34),
añadiendo este último que mientras que en este carmen el río actúa como v engador de la
muerte de Iucundus , aunque el mar también es un a fuerza de ayuda en el c ontexto de La
Eneida según se lee unos versos antes ( cf . V ER G . Aen . V, 814), es realmente la divinidad
la que a rroja a Palinurus siendo solo una ayuda para que se rea li ce e l sac rificio anunc iado
por Neptuno en los verso s de Vi rgilio. También resalta Knebusch (2004, 30 -34) que en
el siguiente li bro d e La Eneida En eas (V ER G . Aen . VI, 341: Quis te, Palinure, deorum
eripuit nobis? ) pregunta a este, qué divinidad ha s ido la que lo ha arrojado y lo hace con
el verbo eripuit y el pronombre nobis como compleme nto indirecto. Por tanto, tenemos
117
Para más p aralelos cf . Colafrancesco et Ma ssaro 1986, 206.
118
No podem os asegu rar ninguna d e las do s opcio nes, n i si qu iera si este huyó inmed iatamente tras el
asesinato, como plantea Kruschwitz (2 018, 199 -203), o incluso se cay ó durante el forcejeo que llevó al
asesinato d el difu nto. No podemo s cono cer más de lo que el tex to n os proporcion a, por lo qu e q uedan
algunas in cógnitas sin resolv er y sob re las que únicam ente podem os formular hipó tes is.
I. G E R MANIA S UPERIOR
66
menciona y entonces est e hablaría de él mismo en terc e ra persona. Por ta nto, pensamos
que la voz poé tica puede pertenecer a una tercera persona que se dirig e a la madre, quizá
el dueño. Tanto el he x ámetro, como el pentámetro están correctamente elaborados:
Amissum, mater, Trophimum sine fine doleto,
fatale hoc vitium est parcere te puero.
v. 1: El carmen está enc abezado por amissum, mater, Trophimum introduciendo
directamente al lector en un contexto de mors i mmatura . Se convierte a la madre d el
difunto en re c eptora del mensaje del carmen a través de mater y el imperativo doleto , que
cierra el verso. Aunque es cierto que encontramos este participio amissum en otros CLE ,
únicamente se document a al comienzo de verso en CLE 1639 (v. 1: Amissum mater
cru[deli uolnere natum ] ), también en una interlocución con la madre d el difunto
126
. Así,
se debe entender este ver bo con el sentido de pérdida por la muerte del difunto, como en
Plinio (P LIN . Epis . V, 16, 9: Amisit enim fi liam, quae non minus mores eius quam os
vultumque refere bat, tot umque patrem mira si militudi ne exsc rips erat. ). También e n
Marcial (M AR T . I, 33, 1: Amissum non flet cum sola est Gellia patrem ) este participio
amissum , aunque re f erido a un padre, encabeza el verso y expresa la p érdida de este en e l
momento e n que se está llorando ( flet ). D e igual forma lo tenemos e n Séneca (S EN . C ontr .
IX, 6, 8: Amissum frat rem fl evit in funere ) e n un contexto fúne br e para e xpr esar l a pérdida
de un hermano.
En cuanto al imperativo, se utiliza doleto , una forma que, como ya indica
Knebusch (2004, 61-62) , está relegada únicamente al contexto legal. En este caso se
utiliza para marcar l a función social que debe ado ptar la madre po r la muerte de su hijo,
ya que no se le está pidiendo a la madre que lamen te la muerte de su hijo, sino que se la
está obli gando a ello puesto que forma parte de las imposiciones soc iales que le
corre sponden en su papel de madre. Además, dole to únicamente lo encontramos en otro
epitafio donde indica a lo s conoc idos de la difunta qu e no de ben llorar su muerte. Este es
CLE 214 (v. 3: aut ni(hi)l doleto ni(hi)l mali es t ). De hecho, Knebusch (2004, 62 -62)
menciona CL E 145 (v. 1: Noli dolere mater, ev entum meum. ), en el que el difunto le pide
126
En el resto de casos normalmen te este participio de perf ecto acompaña a sustantivo s comunes y no a
nomb res propios, como lo hace en este caso, en el que amissum aco mpaña al nomb re del difunto
( Trophimum ) también en acusativo. Para otros casos, cf . Colafran cesco y Massaro 1986, 30.
I. G E R MANIA S UPERIOR
67
a su mad re, de nuevo llamándola a través del vocativo mater , que no sufra por su muerte,
semejante a CL E 507 (vv. 1-2: Tempera iam genitor lacrimis tuque, opti ma mater, desine
iam fl ere poenam non se ntio mortis ), donde el difunto pide a sus padres que no sigan
sufriendo ni llorando por su muerte. Por tanto, est a imposi ción a una madre a través de
doleto únicamente la encontramos aquí. Además, con respec to a este verso, Knebusch
(2004, 61-62) indic a qu e amissum Trophi mum y mater doleto están dispuestos en
quiasmo con el fin de que se comprenda que lo pr imero es causa de lo segundo.
Por últim o, nos queda por mencionar el sintagma sine fine que compleme nta al
imperativo para especificar la forma en l a que d ebe ser el lamento de la madre. Esta
manifestación de dolo r interminable es una f orma general de lam entatio , según
Hernández Pérez (2001, 77-79). Así lo podemos encontrar en va rios casos, entre ellos
CLE 1388 (v. 10: quae r ecolens semper sit sine f ine dolor .), CLE 1400 (v. 4: cui solus
superest et sine fine dolor? ), CLE 1401 (v. 4: heu, cuius v ivit nunc sine fine d olor. ) o C L E
1850 (v. 2: fit sine fine dolor .).
v.2 : El segundo verso da comienzo con fatale , adjetivando a vitium para introducir
una Criminatio contra el destino
127
, dado que a travé s del significado de este adjetivo se
indica que el destino e s el culpable de la mu erte del difunto. El pronombre hoc , sujeto de
la construcción fatale vitium est , está sustituyendo a parcere te puero , qu e pone fin al
verso, con el fin de ha cer más hincapié en la culp abilidad del destino
128
. Este verso nos
refuerza la id ea de que estamos a nte un caso de mo rs immatura , dado que ya en el primer
verso se ha aludido a la madre y a su sufrimiento, y en este se califica al difunto como
joven a travé s de pue ro . Aunque Knebusch (200 4, 61 -62) recuerda que este término
también puede servir para referirse a cu alquier esclavo , independientemente de la edad,
en este caso por la ref erenc i a al sufrimiento de la madre pensamos que se utiliza
específicamente para calificar al difunto como joven. Además, este mi smo (Knebusch
2004, 61-62) nos indica que ya Cicerón lo usa para referirse a Oct avio con diecinueve
127
Para más d etalle sobre este tópico, cf . Hern ández Pérez 2001, 3 4- 48.
128
Au nque se ha creado controversia alr ededor de la s intaxis de esta oración de in fin itivo ( cf . Van
Leijenho rst 1 988, 119-12 1), debem os ac larar que estamos de acuer do con las idea s de Körber ( 1905, 3 76 -
377) . Este in dica q ue vitium est se constru ye co n un infin itivo y p arcere p uede construirse co n dativ o y /o
con acusativo. Así, encon tramos hoc ( antecedien do la oración d e in finitivo) con vitium est y p arcere co n el
acusativo te y el dativo puero. E ste último pe n samos que es dativo de da ñ o, pu es hay qu e entender aquí que
el destino decidió perdon ar la vida a la madre en perju icio de su hijo.
I. G E R MANIA S UPERIOR
68
años ( C IC . Fam . XII, 24 ) y S ilio Itálico (S IL . I T . XIII, 704 ) a Escipión, que entonces ya
tenía más de veinte años. De hecho, este término no es extraño en los textos epigráficos
para calificar a un muchacho con veinte años, ya q ue podemos e ncontrar c a sos en los que
se utiliza para difuntos c o n incluso más edad, como ve int iuno ( cf . CIL II I 1899) o incluso
veinticuatro ( cf . CIL II 1755). De esta forma, el verso expresa una lamentatio por la mors
immatura y en ella que prevalece la creen cia en la vida human a sujeta a unas fuerz as
superiores, c omo el destino, ya identificado por Lattimore (1962, 156-159) como tal.
Además, la lamentatio se expresa a través de vitium , que, aunque podemos
entenderlo como culpa ( cf . C IC . Phil . II, 18: quis fortunae vitio ), si lo entendemos con el
sentido de error
129
por p arte de la fortuna ( fatale ) v emos aquí de una manera más clara la
lamentatio a través del tópico “Los padres debieran, según el orden natural, morir antes
que los hijos”, que viene ya expresado e n la segun da parte del pentámetro. Según detalla
Hernández P érez (2001, 1-8), este tópi co radica en el lamento d e unos pa dres que han
mu erto antes que sus hij os. En este caso, el dest ino se pued e entender c omo erróneo
( vitium ), pues se convierte en el culpable de esta mors immatura . En la literatura latina ya
encontramos al destino ( Fatum ) como responsabl e de perdonar o salv ar la muerte de un
difunto ( cf . H OR . Carm . IX , 3 vv. 12-13: pro qua non metuam mori, si parcent animae
fata superstiti. ).
La pieza se pu ede datar en el siglo I d. C. partiendo de las características estilí sticas
de su soporte, la zona d e su hallazgo y, añade Knebusch (2004, 51 -62), la onomástica y
la paleografía de su texto.
129
Cf . OLD 1968, s. v. vitium, -i .
I. G E R MANIA S UPERIOR
69
6. CLE GerSup 6 (= CIL XIII 1189 ; CLE 2092). Titulus sepul cralis .
Estela funeraria (123 x 47 x 21 ). Piedr a
caliza. Buen est ado de conservación ( cf. Fig.
23 ). Encabeza d a por un entablamento con
frontón delimitado en sus lados superiores con
una doble moldura li sa, como CLE Ge rSup 5, y
en cuyo centro hay un ro setón con cinco hojas.
En las enjutas de este encontramos una palmeta
con dos volutas. B ajo e ste se sitúa el ca mpo
epigráfic o, enmarcado también por una doble
moldura lisa únicamente en los laterales y la
parte superior, pu es la parte inferior no está
enmarcada, como en otras estelas de la misma
procede n cia ( cf. CLE GerSup 3, 4, 7 y 9 ).
Únicamente se encuentra dañado ligera m ente
el campo epigr áfico. Está erosionado,
especialmente en su parte derecha (d esde la
altura de la línea 6) y en la parte infe rior tiene
dos agujeros (uno mayor que otro) justo b ajo la
última línea, sin afectar a la lectura d el texto.
En cuanto al texto, está compuesto por
quince líneas de texto en las que se distinguen
un praescriptum (ll. 1-8) y un carmen (ll. 8-15). La ordi natio es correcta, au nque debemos
mencionar qu e al final de la p rimera lí nea l a pal abra Polentina se encuentra cortada sin
respetar el corte silábico. También es desta cable la ausenc ia de fi lius en la cuarta línea
130
.
Las letras del texto son capitales cuadrad as y tie nen un tamaño m ayor ( 4 vs 3) en el
praescriptum , que en el carmen . Tiene interpunciones triangulares que no separan todas
las pa labr as. C omo ya indicó Knebusch (2004, 49-52), hay que destacar un probable e rror
del lapicida en el nombre de la difunta en la penúltima línea, ya que encontramos Rcodine ,
130
Tanto q ue el no mbre del padre ap arezca abreviado como la o misión de filius pueden deb erse a falta de
espacio en el campo epigráfico, p robablemen te por u n mal cálculo previo de este . Sin emb argo, Oxé (1919,
11 2-114) lo atribuye a una influencia ex tranjera, griega o gala, per o de ninguna forma r omana.
Fig. 23 . Fo tografía frontal d e la pieza. Fuente:
Clauss-Slaby.
I. G E R MANIA S UPERIOR
70
en lugar de Rodine c omo está gr abado en lí neas a nteriores (con la ause nci a d e la gra fí a h ,
como detallare mos p osteriormente).
La pieza fue hallada en la zona de la cuenca de Mainz (Mainz B ecken) e l 17 de
octubre d e 1903. S egún Knebusc h (2004, 86), se halló junto con un a urna y dos vasijas
(que podrían contener las cenizas de los difuntos). Todo ello forma actualm ente parte de
los fondos del La ndesmuseum Mainz. La pieza , en conc reto, bajo el número de inventario
S13. No se ha podido ver ni fotografiar debido a su almace n aje externo.
R(h)odine Pol(l)e-
ntina · an(n)o(rum) XX
qum (!) · natis II ·
h(ic) s(ita) e(st) C(aius) · Rul(l)ius · C(ai filius)
5 Pol(l)ia · Pol(l)e nti a
R(h)odine · ancil(l) ae
suae et natis II
pos(uit)· sit · grata
requie · quem pi
10 qura (!) · tegit · (h)ospes
qui casus legisti
nostros et preco
ut · dicas sit tibi
R{c}(h)odine · te r (r)a
15 levis
I. G E R MANIA S UPERIOR
71
In linguam Hispanicam verti:
«Rodine P ollentina de veinte años con dos hijos aquí yace. Gayo Rulio hijo de Gayo de
la tribu Pollia de Pollentia para su propia esclava Rodine y sus dos hijos lo hizo.
Que haya un agradable descanso par a la que un piadoso cuidado ha enterrado. Viajero
que has leído nuestr as d esdichas también te ruego que digas “Que te sea la tierra lev e,
Rodine”.»
AE 1904 nº 22; Z ANGEMEISTER 1905 CIL XIII 11889; L OMMAT ZSCH 19 26 CLE 2092;
E NGSTRÖM 1912 nº 373; R IESE 1914 nº 4110; O XÉ 1919 p. 113; S ELZER 1998 nº 95;
B OPPERT 1992 CSIR-D II 6 nº 50; H OPE 2001 p. 166; K NEBUSCH 2004 nº 12.
1
131
Rodine R IESE 1914, S ELZER 1998, H OPE 2001 et K NEBUSCH 2004. 4 C(ai) · [f(ilius )]
B OPPERT 1992 et H OPE 2001. 6 Rodine R IESE 1914, S EL ZER 1998, H OPE 2001 et
K NEBUSCH 2004. 8. poss(it) pro pos(uit) R IESE 19 14; pos(iit) O XE 1919; il li R IESE 1914.
9 quem pro quam E NGSTRÖM 1912 et L OMMAT ZSCH 1926. 11 (carmine) R IESE 1914. 12.
te pro et Z ANGEMEISTER 1905, R IESE 1914 et L OMMATZSCH 1926. 14. R cordine C AGNAT
1904; R[o]dine L OM MATZSCH 1926; Rodine R IESE 1914, S ELZER 1998, H OPE 2001 et
K NEBUSCH 2004
Debemos mencionar una serie de rasgos signi ficativos en el texto. En primer lugar,
la ausencia de la grafía h . No aparece ni en e l nombre de la difunta, R(h)odine (l.1; l. 6)
132
,
ni en posición inici al en la palabra (h)ospes (l. 10 ). De ello se deduce qu e no realizarían
dicha aspiración en la lengua hablada y, por tanto, no la plasma ro n en la escritura.
Además, con respecto a hospes , Bassols (1983, 181 -182) indica que la omisión a p rincipio
de palabra es común en inscripciones del siglo I a. C., puesto que no re prese ntaban lo que
no pronunciaban.
Tampoco se represent an gráficamente las consona ntes geminadas, pues tenemos
una ausencia generaliza d a de estas en las palabras Pol(l)entina (ll. 1-2), an(n)o(rum) (l.
2), Rul(l)ius (l. 4), Pol(l)ia (l. 5), Pol(l)entia (l. 5), anc il (l)ae (l. 6) y ter(r)a (l. 14).
131
C AGNAT 1904, Z ANG EMEISTER 19 05 y K N EB USCH 200 4 editan inter punciones tras cada palab ra de la
inscripción . B O PPERT 1 992 ta mb ién edita interpunciones t ras cada palabra, a excepción de tras sit (8 ), qu em
(9), nostros (12 ), et (12) y levis ( 16). Los restan tes no editan las inter puncio nes. L OMMATZSCH 1 926,
S ELZER 1998 y H OPE 2001 no editan la ausencia de las conson antes gemin adas
132
Al tratar se de un nom bre de origen grieg o, la aspir ación d onde prov endría de la aspiració n en posición
inicial de la letra grieg a ρ.
I. G E R MANIA S UPERIOR
72
Väänä nen (1968, 105) indicaba la sim plificación de las consonantes gemina das se ha dado
tras dipt ongo o vocal larga. Aunque en caso de - ll - la simplificación ocurre únicamente
tras diptongo o vocal larga i (pue s parece qu e ya marcaba la p alatalizaci ón
133
), en
Pol(l)entina (ll. 1-2) y P ol(l)entia (l.5) lo más pr obable es que s e haya simplificado la
grafía por asimilación a los restantes casos. En el caso de an(n)o(rum) (l. 2) debemos
mencionar que la - nn- acaba convirtiéndose en un a nasal palatal, como no s muestran las
lenguas romances y en o casiones puede aparecer simpli ficada , aunque sin dejar de tener
sus características fon éticas. Lo mismo ocurre con la vibrante en ter(r)a (l. 14), la
podemos encontrar simpli ficada como hecho gráfico, pero no fonético, pues sigue siendo
una vibrante múltiple, como comprobamos por su evolución en las lenguas romances.
Otra gr afía destacable va a se r la q , pue s qum aparece por cum
134
(l. 3) y qura por
cura (l. 10). Esto nos lle va a pensar en una grafía arca ica, dado que B assols (1983, 36-
37) indica que, aunque las grafías Q y K acaban desaparec iendo en favor d e la grafía C ,
la Q persiste durante más tiempo delante de la u como es este ca so d e qum y qura .
Por otra parte, deb emos analizar el texto del praescriptum . En él la estela está
dedicada a una esclava de veinte años y sus dos hij os, de los que no se e specifica ni la
edad ni el género ( natis II , l. 3)
135
. Dada su condición social, la difunta se menciona con
nomen y cognomen : Rodine Pollentia . Solin (2003 , 1187) identifica el nomen de Rodine
(con o sin la grafía h intercalada, es d ecir, Rodin e o Rhodine ) como nom bre de orig en
griego perteneciente, po r lo general, a muj eres esclavas o li bertas y lo clasifica entre los
nomina procedentes de nombres de plantas
136
, pues su origen estaría en el adjeti vo grieg o
ῥόδινος, - η, - ον que hace referencia a aqu ello que está hecho a p artir de la rosa
137
. En
cambio, el cognomen Pol(l)entina es de origen latino, así recogido por Kajanto (1982,
197), como indicativo de origen, pues de él se extra e la procedencia de la difunta en la
zona de Pollentia , en el norte de la pe nínsula Itálica, zona de la actual Pollenzo. Además
de estos datos onomásti cos, el praescriptum conti ene la fórmula h(ic) s (ita) e(st) para
identificar que allí está enterrada la difunta y separar sus datos de los de su dedicante.
133
Cf. Bassols 198 3, 200 -201.
134
De esta gr afía encontram os algunos p aralelos epigráf icos como CLE 5 55, CLE 959 o CLE 1178.
135
No se pued e ex traer el gén ero d e lo s hijos de la d ifunta del término utilizado, y a que natis puede utilizarse
para r eferirse a ambo s géneros, co mo ya ind icaba Kn ebusch (2004, 49) .
136
Errón eamente Bo ppert (1992) lo id entifica como indicación del orig en de la difunta en Rodas.
137
Para con sultar el significad o com pleto de este término cf. Liddell, H. G., Scott, R., y Jon es, H. S. (200 7),
s.v. ῥόδινος, η, ο ν.
I. G E R MANIA S UPERIOR
73
Como indi camos, en el p raescriptum se lee n los datos del dedicante que r ealizó la
inscripción ( praenomen , nome n y filia ción abreviados, tribu y proce den cia). Mientras que
su praenomen Caius es bastante común, su nomen Rullius , ya re cogido por Solin y
Salomies (1988, 158) no tanto. Lo e ncontramos abreviado en CIL I 2849 (ll. 1-2: C(aius)
Rul(ius) M(arci) f(ilius) ) y completo y con doble - l- en CIL VIII 3029 (ll. 4 -5: C(aius)
Iulius Rullius reg(oinario) fil(io) ). Se incluye también la filiación mediante C(ai filius) y
la tribu y el indicativo de origen Pol(l)entia . Esta es la tribu Polli a . Nos indica Cagnat
(1914, 63) que a esta so lían pertenecer los hijos de soldados n acidos en campamentos
romanos, lo que encaja con el lugar de hallazgo; el dedicante pudo ser hijo de alguno de
los mi litares destinados en la zona ci rcundante a Mogontiacum . Enc ontramos más
inscripciones procedentes de Mogontiacum con cuyos difuntos el dedicante comparte
tanto tribu como procedencia
138
. Estas son CIL XIII 6898 ( Q (uintus) Luccius Q(uinti)
f(ilius) Polli a Faustus Pol(l)entia mil(es) leg(ionis) XIIII Gem(inae) Mar(ti ae) Vic(tricis)
an(norum) XXXV stip(endiorum) XVII h(ic) s(itus) e(st) heredes f(ac iendum)
c(urave runt) ) y CIL XIII 6908 ( L(ucius) Statius L(uci) f(ilius) Poll(ia) Poll (entia) miles
leg(ionis) XIIII Gem(inae) anno(rum) XXXIIX stip(endiorum) XIII h(ic) s(itus) e(st) ). En
este punto debemos especificar la consideración s ocial del dedicante, ya que estamos de
acuerdo con Knebus ch (2004, 49 -52) al pensar q ue el h echo de qu e no se mencione al
dedicante con ningún ra ngo mi litar es signo d e q ue deb ería de tr atarse de un ci vil. Por
ello, la idea de que se tratase de un hijo de un s oldado romano nacido e n campamento
romano y en ese momento establecido en Mogontiacum nos pare ce bastante posible,
aunque no podemos asegurarla.
Por últ imo, el praescriptum concluye detallando que el dedicante realizó para su
esclava Rodine la inscripción (especificado esto c on la forma del verbo posuit abre viada).
Aquí es donde se nos detalla la condición social de la difunta por primer a vez y se h ace
con el té rmino ancilla , en lugar de serva . Este té rmino incluía unas conn otaciones de
procreación, según Gardner (1986, 206) y Boppert (1992,94 -96), incluso, plantea ba qu e
los hijos de la difunta podían ser hijos también del propio dedicante, y a que d e nuevo aquí
se mencionan con el t érmino nati. Esta ausencia del nombr e de lo s hijos se da
probablemente porque estos fallecier on antes de recibirlo, es decir, antes de su die s
138
Tamb ién la difunta, pu es el término Pol(l)en tia nos indica la m isma proced encia que el cog nomen
Pol(l)en tina de la difunta y se entiend e que ambos p rocedían del mismo lugar.
I. G E R MANIA S UPERIOR
74
lustricus o antes de registrar su nacimiento oficialmente
139
. Por tanto, al igual que
Knebusch (2004 , 49-52), deducimos que o bien los niños junto con su madre murieron en
el parto o días después de este, o , incluso, pudo morir la difunta estando embarazada de
estos
140
.
En cuanto al carm en , est á formado por tres versos con una métrica compleja. E l
primer verso es un pentá metro dactílico en cuyo primer hemistiquio debemos tener en
cuenta un alargamiento m étrico en la segunda sílaba de grata , que por naturaleza es b reve,
pero en este caso h a de medirse como larga
141
. Sin embargo, en el segun do verso la
estructura métrica no encaja con l a de un pentámetro, sino más bien con la de un
hexámetro incompleto. Por esto, Oxé (1919) para completar el verso añade tras legisti la
forma respi ce y tanto Rie se (1914 ) como Lommatzsch ( CLE 2092) indican que este verso
podría formar un hexámetro si se le añade la palabra carmin e tras legist i . No hemos
encontrado p aralelos ni exactos ni semejantes de ninguna de estas opcion es, por lo que
hemos preferido no seguirlas y considerarlo un pentámetro formado por espondeos. Por
último, el tercer verso e s un pentámetro d actílico cuyo s egundo h emistiquio plantea
problemas, pues tiene un pie de más, ya que la estructura métrica de la fórmul a sit tibi
terra levis se arruina con la introducción del nombre propio de l a difunta
142
. Estos
problemas pueden deberse a qu e el poeta se vio i nfluido por otros epitafios o li teratura
latina
143
. A pesar de presentar problemas métricos, debemos seña lar que el contenido de l
carmen tiene una estruc t ura clara. El primer verso apela al desca nso de la difunta y los
dos siguientes apelan directame nte al caminante.
Sit grata requies, quem pia qura tegit ,
(h)ospes, qui casus legisti nostros,
139
Un niñ o comenzaba a formar parte de la familia y to maba el nombre en su d ies lustricus , q ue tenía lu gar
a partir d e su octavo o no veno día de vida . Sin emb argo, no es hasta pasados treinta días cuando s e celebra ba
su nacim iento y se registra ba oficialm ente. Para m ás detalle sobre estas con sideraciones, c f. Carroll 2018,
63; 2 48.
140
No sería el único caso de m uerte durante el em barazo. Ya Knebusch (2004, 49 -52) m enciona CLE 10 8,
caso pr ocedente de Roma donde se especifica en la dedicación que la difu nta es una madre qu e muere
encon trándose emb arazada de ocho meses ( CLE 108 , v. 10: repleta quartum utero men se octavo o bi(i)t ).
141
Es un caso de brevis in lo ngo , es decir, un alargam iento métrico . Cf. Ceccarelli 1999 , 20.
142
Esto es algo que ya Riese (191 4, 404 - 405) indica sobre este metr o y que n o resulta extraño, ya que la
fórmu la sit tibi terra levis form a un segun do h emistiquio perfecto que se pued e arruinar al intr oducir el
nomb re del difunto.
143
Oxé (1 938b, 383 -384) indica que es p osible que el lapicida haya omitido un ver so.
I. G E R MANIA S UPERIOR
75
et precor ut dicas: Sit tibi, R(h)odine, te r(r)a levis .
v. 1 : El carmen comienza con la expresión de un deseo: sit grata requies , como
petición de un bue n descanso para la difunta y a su vez actitud frente a la mu erte en forma
de consolatio
144
. Para identificar a quié n va dirigi do el dese o de tener agra d able descanso
se introduce una o ración de relativo con quem para hacer directa referencia a la difunta.
Tegit se encuentra en perfecto p ara ma rcar precisamente que ya ha sido enterrada allí,
como indica anteriorme nte el praescriptum
145
, mientras que pia cura se encuentra
personificado para caracterizar la for ma en la que ha sido e nt errada la difun ta , que pu ede
interpretar s e como forma de expresión del tópico “El monumento funerario como
consuelo”.
Como paralelos epigráficos de este verso encontramos C LE 1192 (vv. 5 -6 : o
requiem gratam quam pia c ura dicat coniugis off icium testatur ), también p ara un a mujer
y en este caso de parte de su marido. Especialmente encontramos paralelo s literarios del
uso de pia cura en la literatura latina ( cf. T IB . III, 17, 1-2: Estne ti bi, Cerinthe, tuae pia
cura puellae, quod mea nunc uexat corpora fessa calor? y O V . am . II, 16, 47: Siqua mei
tamen est in te pia cura relicti ) siempre con este signi ficado característico de forma
cuidadosa de ent errar y con la implicac ión de la pietas romana, es decir, e l deber pa ra c on
dioses y hombres, especialmente con la familia , en este ca so, en relación c on rendir los
debidos honores fúnebres. Por ello, esto nos proporciona información so bre el tipo de
relación de la difunta y el dedicante, puesto que, al no hablar de un acto de fides por la
esclava, sino de pia cura , no solo puede entenderse esto como mención e xplí cita de la
vida que ha llevado la difunta, es decir, como laudatio indirecta, sino que también indica
una relación más estrecha entre ambos, incluso la introducc ión de la escl ava en su núcleo
familiar de manera más direc ta , así como e l mencionado tópico “El monume nto funerario
como consuelo” . Por tanto, a partir de grata requies y pia qura se puede int erpre ta r que
el dedicante pudo ser pa d re de los hijos enterrados con la difunta
146
y, como a cto de pietas
obligado, les garantiza el descanso, c onvi rtiendo su tumba en motivo de co nsolatio .
144
Se entiende que la difunta ha ten ido una buena vida y por ell o ahora s e r uega que descanse como actitud
tomada frente a su mu erte. Para más detalle sob re ello, cf. Lattimore 19 62, 213.
145
Con el m ismo significado que tiene aq uí (enterrar) encon tramos ejemplos liter arios como O V . met . XV ,
56: o ssa tegit tumu lus .
146
Recordem os qu e esta posible p aternidad ya la indica Boppert (1992 , 94 -96) al mencionarse los hijos e
incluso al hallarse las u rnas junto a la inscripción.
I. G E R MANIA S UPERIOR
178
repre sentada en esta vasija destacan especialm ente en los recipientes de barbotina
procede nt es de Rheinzabern, publicados por Ludowici
333
, y destaca que e ste tipo de
vasijas con inscripciones en blanco se han hallado recurre ntement e a lo largo de los ríos
Rin y Mosela
334
.
La pieza apareció el 30 de enero d e 1928 entre l os restos arqueológicos de una
tumba femenina h allada e n noroeste de Weinsheim (Renania-Palatinado, Ale mania), zona
perteneciente a Borbetom agus (actual Worms). Esta constituye una mínim a parte de todo
el contenido hallado en esta, que en su mayoría pas ó a los fondos d el Nibelungen Museum
de Worms
335
, donde actualmente se conserva con el número de inventario 4298. No se ha
podido realizar la a utopsia.
escipe(!) qu(a)e ferimus manibusque libentes feliciter
In linguam Hispanicam verti:
«Acepta lo que llevamos en las manos a legr emente y con gusto.»
AE 1932 nº 44; O XÉ 1932 nº 1; Z ARKE R 1958 nº38; B ERNHARDT 1985 p. 66; G RÜNEWALD
1986 o. 52; K ÜNZL 1991 p. 175; C UGUSI 2023 CLE 2561.
1 manibus (pedibusque) O XÉ 1932 (inde Z ARKER 1958).
Son destaca bles dos grafías del texto. Por un lado, escipe con una sim plificación
consonántica en su prime ra síl aba, en lugar d e excipe (como en CIL X III 1 0018, 79c, de
Bonn) o incluso de accip e (como en CLE GerSup 17). S egún Oxé (1932,1 20-128), esta
forma es característica del periodo tardío (siglos III y IV d. C.) y de la lengua hablada por
las clases socia les bajas, por lo que se refleja frecuentemente en objetos de uso cotidiano
como este o CIL XIII 100 18 61, 69, 79, 80; 10024 65, 66; 10027 158. Además, e sta grafía
333
Cf . Ludo wici 1912.
334
Se englo ban en la sección “ Vasa potoria cum titulis pictis ” d el v olumen XIII del CIL , en la qu e esta no
ha sido incluida ( cf . CIL XI II 10018).
335
Para más so bre el h allazgo y contenid o de esta tumb a femenina de Wein sheim, cf . Oxé 1932 , 45- 52.
Fig. 55 . Facsímil de la inscripci ón e ilustración d e la vasija. Fuente: Oxé 1932.
I. G E R MANIA S UPERIOR
179
debemos destacarla en CL E GerInf 16, 17 y 18, recipientes de semejantes c aracterísticas
procede nt es de Köln.
La segunda grafía a destacar es que , pronombre relativo con monoptongación del
diptongo - ae
336
. De nue vo, esta misma gra fía la encontramos en CLE GerInf 16 , e n el que
también funciona, junto c on escipe y ferimus , como comienzo de hex ámetro. Esta
similitud plantea la posibilidad de la existencia de un texto predeterminado, quizá para
grabarlo en objetos de e ste tipo o para enunciarlo durante sacrificios o libaciones.
Hemos menc ionado con anter ioridad que el texto pretende ser un carme n. Esto se
debe a que, a pe sa r del evidente el ritmo dac tíli co, no compone un he xámetro de escansión
métrica correcta, sino que su final no forma un pie ac ertado, como también ocurre en CLE
GerInf 16 :
Escipe quae ferimus manibusque libentes feliciter.
Ante estos p roblemas mét ricos, Oxé (1932 130 -128) propo ne la l ectura de feliciter
como un final en prosa derivado del eco de los vítores propios del lenguaje coloquial,
pues e s un final se mejant e a l que encontramos en piez as germanas s emejantes, como son
CLE GerInf 16 ( ut ere feli x ) y CLE Ger Inf 17 ( u t<e>re ). Estamos de ac uerdo con la
propuesta d e feliciter como colofón en prosa (y así la hemos traducido s upra ), no solo
por estos paralelos epigráfic os cercanos, sino también porque este adverbio se atestigua
en la literatura latina en solitario a modo de felicitac ión. Es el caso de la obra de Suetonio
( S UET . Domit . XIII: adclamari etiam in amphitheatro e puli die libenter audiit: domino et
dominae feliciter! ), donde lo encontramos c omo exhortación prece dido de libenter audiit .
Sin embargo, aunque estemos de a cuerdo con O xé (1932 130 -128) en c onsiderar que
feliciter no forma p arte del verso, sino que cons iste en exclamación fina l en prosa, la
estructura métrica del verso que forma el texto precedente, tampoco es corre cta, pues le
faltaría un pie para formar un hexámetro, como a C LE GerInf 17 :
Escipe quae ferimus manibusque libentes.
De nuevo, Oxé (1932 13 0-128) pretende pon er solución a este problema. A demás
de proponer que feliciter sea un colofón en prosa, añade la posi bilidad de que se haya
336
Sobre la evolución del diptongo , cf . Väänänen 1968, 74-7 7.
I. G E R MANIA S UPERIOR
180
omitido pedibus delante o detrás de manibus
337
, pues se formaría así el sintagma manibu s
pedibusque o pedibus manibusque , quedando la e s tructura métrica de la sig uiente for m a:
Escipe qu(a)e ferimus pedibus manibusque libentes
Escipe qu(a)e ferimus manibus pedibusque libentes
Esta propuesta de Oxé ( 1932 130-128), seguida por Za rker (1958, 163-1 64), no
solo compondría un hexámetro pe rfecto, sino que también resolvería ci ertos problemas
sintácticos que plantea el texto. En la lectura del texto tal y como se conserva el – que
enclítico de manibus no puede estar uniendo este ablativo con el participio libentes , que
funcionaría en refer encia al sujeto, pues no son dos sintagmas equivalentes. El sintagma
manibus pedibusque resolvería esta cuestión sint áctica . Por tanto, debido a que, además
de en la obra de Terencio ( cf . nota 8), se atestigua en otros textos literarios latinos
338
, es
posible, e, incluso, preferible su inclusión en el texto tanto métrica como semántica y
sintácticamente.
No podemos asegurar que el lapicida hubiese omi tido por descuido esta parte del
texto ( pe dibus ) o hubiese copiado solo una parte (o partes) de otro carme n . Pero sin duda
esto contribuye a la posible existencia de un arquetipo de este texto, quizá pronunciado
durante los silicernia (banquetes funerarios), ya que el comienz o del hexámetro “ escipe
que ferimus … ”, que también leemos en e l mencionado T ER . Andr. 161; 676. ( Escipe qu( a) e
ferimus felicia munera Libe(ri) ). Si hubo un verso modelo, este quizá no fue copiado
entera y/o correctamente o, incluso, completado con éxito para la formación de este
hexámetro. Ante l a similitud de ambas piezas y, si tenemos en cuent a la posible función
de este objeto durante los rituales fune rarios, pode mos pensar que c iert os talleres de
sigillata de Germania (Rheinzabern, donde probablemente se elabo ró la pieza, y
Heddernheim) of recían este tipo de objetos con este comienzo de h exámetro prefijado
para l as libaciones o sacri ficios. I ncluso, p ensamos en una posible adaptación de memori a
de sintagmas de versos conocidos, utilizados en contexto de ritual funerario, que no d an
lugar a ningún verso correcto y lo qu e nos ll evaría a replantear este caso como
commaticum .
337
Oxé (1932 1 30 -128) alega que esta construcc ión manib us pedibu sque está atestiguad a en Terencio , cf .
T ER . Andr. 161; 676 .
338
Cf . P LAUT . Mil. 629 ; Most . 1118 ; O V . f as . III, 271; A UL . G EL . Noct. III, 14, 25.
I. G E R MANIA S UPERIOR
181
Con respecto a este ti po de objetos, d ebemos mencionar que esta vasija
probablemente fo rmó parte del ritual funerario de la difunta en cuyo enterra mi ento se
encontró
339
, como CLE GerSup 17 ( poculum hallado dentro de una tu mba en el
cementerio Neuthor de Mainz) . Esto se debe a qu e, durante el silicernium , que era uno de
los actos rituales funerarios principales que pur ificaban a la f amilia en duelo por la
pérdida, se r ealizaban sacrificios expiatorios y libaciones fúnebres y los objetos
necesariamente uti lizados para ello se podían depositar en el enterramiento como parte
del ajuar funerario
340
. De hecho, s egún C arroll (2006, 62), son recurrentes los
enterramientos de estos objetos que formaba n parte de los rituales c onmemorativos junto
a la tumba. De tal forma, la estructura r elativa “ quae ferimus ” hace r eferencia a estos
sacrificios o a las libaciones que llevarían a cabo en honor del difunto y dedicados a una
divinidad con el objetivo de purificar a la familia
341
. No se ha n encontrado otros paralel os
epigráfic os de esta oración relativa, además de CLE GerInf 17, ni tamp oco en textos
literarios en contextos semejantes, sino totalmente distintos
342
. No obstan te, ya CL E
GerSup 30 nos documenta la realización de silice r nia en Ger mania Supe rio r y ambos nos
permiten conocer el grado de romanización esta región, al menos en cuanto a la
asimilación de los rituales funerarios romanos se refie re.
Para concluir, es necesario mencionar que l a combinación de li benter con e xcipe
está atestiguad a en el ámbito cristiano. Aparece en las reglas de San Benedicto de
Nursia
343
con el mismo signi ficado que en esta vasi ja tiene expice li bentes : aceptar de
manera favorable y con gusto. P robablemente esta combinación de t érminos fue tomada
de este tipo de expresiones en contexto sacrificial o libatorio (e, incluso, funera rio).
Podemos datar la pieza en el siglo III d. C., pues en este siglo, especialmente a
finales, están datados los restos arqueológicos de la tumba en la que se h alló la vasija
344
.
339
No es el único enterr amiento o tum ba romana en territorio germ ano con aju ar funerario , se han
encon trado otros en Kö ln, Bingem y Mainz ( cf . Oxé 19 32, 49).
340
Para más so bre los silicernia , las libacio nes funer arias y, en g eneral, sobre los rituales fun erarios
roman os , cf . Carroll 2006; H eyman 2007; H ope 2009; Šterbenc 2011, 40 -60.
341
Šterbenc ( 2011, 4 0- 60 ) ex plica qu e el sacrificio expiato rio y las libac iones debían hacerse en p resencia
del difu nto par a servir de p u rificación a la fam ilia en duelo y esto p odía estar d estinado a lo s Dioses Manes,
Tellus o Ceres . Asimismo, menciona que al no veno día de la m uerte del difunto/a se rea lizaba otro banquete
en la tum ba (libaciones in cluidas) que concluía el lu to masculino por la pérdida.
342
En Virg ilio ( V ERG . Ae n . IX, 235), Ovidio ( O V . trist. IV, 6, 37) y Apu leyo (A PU . m et . V, 10).
343
Cf . B EN . Reg. I, 1 : Obsculta, o fili, praecep ta magistri, et inclina aurem cordis tui, et ad monitionem pii
patris libenter ex cipe et efficaciter c onple.
344
No hay indicios d e que esta sea más tardía, de hecho, entre l os siglos III -V d. C. se ab andona la práctica
de enterram ientos en el suelo como en el que se haya la inscripción. Para más sobr e ello cf . Mazzonlen i
1999 , 147-184.
I. G E R MANIA S UPERIOR
182
Asimismo, tenemos en cuenta para dich a datación l as piezas semejantes y y a mencionadas
anteriormente procedent es del taller de terra sigillata de Rheinzabern, que comenzó su
producción hacia mediados del siglo II d. C. y también las vasijas sigill atae pintadas c on
pintura blanca mencionadas por Oxé (1932, 120- 128)
345
.
345
Oxé (1932, 1 20-1 28) añade c om o argumento de su datació n que escipere , en sustitución de accip ere , se
atestigua po r primera v ez en el año 239 d . C. en una inscripción .
I. G E R MANIA S UPERIOR
183
19. CLE GerSup 19 (= C LE 2251). Titulus scriptu s.
Plato plano elaborado en plata (altura:
4,2; grosor: 0,07-2). La cara princ ipal del plato
(cara A) en su bord e forma un anillo (di ámetro:
55,8) con un doble filo dorado ( cf . Fig. 56 ).
Este filo está ni elado en su interior con
motivos geométricos en negro y bustos en
dorado. Estos motivos geométricos están
organizados en di ez secciones de la misma
longitud que pueden ser de dos tipos. Por una
parte, en contramos cinco secciones con tr es
óvalos ojivales en posición horizontal con
rombos en su parte int erna. Todo ello con
nielados de palmetas en su interior, así como
en las enjutas exteriores. Por otra parte, encontra mos otras cinco secciones con una
combinación de c ato rce o quince círculos sup erpuestos e ntre sí y gra b ados todos ellos en
su interior con palmetas
346
. Cada una de estas secciones actúa de transición para los diez
círculos negros qu e contienen en su inte rior los m encionados bustos dorados, por lo que
se int ercala su posición p ara s ervir d e se p aración alternativa entre cada busto ( cf . Fig. 57 ).
Estos bustos representan figuras masculinas desd e la altura d e los hombros con rasgos
semejantes: cabello corto, ojos grande s, nariz prominente y túnica. La posición también
es semejante, pues todas las cabezas están li geramente inclinad as hacia abajo y
enfre ntadas entre sí. A pesar de las sem ejanzas, ninguno de los bustos es exactamente
igual que otro. Cabe la posibilidad de que estos representen al titular de la i nscripción, el
emperador Augustus Constans
347
.
346
Para mayor profun didad sobre todos los detalles decorativ os de la pieza cf . Kaufmann-Heinimann 2003,
117 - 125.
347
Guggisb erg ( 2003, 299) señala q ue este plato destaca es pecialmente por su simbo lismo del emper ador
en sí mismo y no de un mo tiv o más gen eral.
Fig. 56 . F otografía de la cara A del plat o . Fuente: Guggisberg
y Kaufmann-Heinimann 2003, Taf. 43.
I. G E R MANIA S UPERIOR
184
La cara A d el plato c onti ene un medallón int erior (diámetro: 12,65). En el interior
de este medallón está decorado con motivos geométricos y florales nielados (círculos y
rombos con flores en su interior) rodeados por una cenefa con motivos decorativos de
forma similar a olas y su perímetro exter io r está bordeado por un doble filo dora do dentro
del que s e encuadra una inscripción en verso ( cf . Fig. 59 ). El texto de dicha inscripción
está grab ado en scriptio continua con letra capital cuadrada. L a ordinatio está muy
cuidada y al tratarse d e u n campo epigráfico cir cular, se ha uti lizado un a rama de palma
curvada como instrumento marcador que señala el fin y comienzo del poema
348
. Tanto en
el tipo de letra como en la dist ribución del texto el ca mpo epigráfico circular es semejante
a CL EO MA1, un po culum de plata hallado en Málaga. El único detalle gráfico de sta cable
del texto es la corrección de la P de la palabra spondens (l. 1, cara A) , pues pare ce que el
lapicida grabó antes la O y la corrigió para convertirla en la P ( cf . Fig. 58 ). El resto de la
cara A es lisa.
348
Kau fmann-Hein imann (2003, 123) d estaca q ue la enumeración d e bustos comien za exactam ente de
forma paralela a esta rama de palma que marca el inicio (y fin) de la inscripción y sigue en el sen tido de las
agujas d el reloj .
Fig. 57 . Fotografía d etalles del medallón exterior del plato (cara A). Fuente :
Kaufmann-Heinimann 1999, Fig. 10.
Fig. 58. Fotografía en detalle de spon dens (cara A).
Fuente: Guggisberg y Kaufmann y Heinimann
2003, Taf. 43.
I. G E R MANIA S UPERIOR
185
La part e posterior del plato (cara B) no
contiene elementos de corativos, únicamente
una breve inscrip ción de siete letras grabadas
con punzón en el borde ( cf . Fig. 60 ). Esta
inscripción está e n letra capital cuadra d a. Está
en prosa y se ha identificado como el se ll o del
artesano que elabor ó el plato.
El plato se encuentra bas tante deteriorado y curvado por el paso del tiempo. Está
dañado especialmente su borde exterior, en ocasiones totalmente de la parte inte rior,
donde presenta varias m arcas d e dete rioro por roce o presión a la que ha sido sometido
con el tiempo ( cf . Fig. 56 ). No se conoce c on exactitud el proceso ni quién lo llevó a cabo,
pero la pieza ha sido limpiada y pulida para su mejor conservac ión.
Su hallaz go tuvo lugar en julio de 1995 junto con otras diecio cho pieza s, t ambién
platos de distintos tamaños elabor ados en plata, algunos de ellos también con ornamentos
y/o inscripciones grabadas. Estas piezas, publicadas por prime ra vez por Kaufmann -
Heinimann (1999, 333-342) , fueron añ adidas al conocido Tesoro d e plata d e Kaiseraugst,
descubierto dentro de Ca strum Rauracense (en Kaiseraugust), cerca de B asilea, durante
Figura 60 . Ilustración y fotografía de la inscripción de la
cara B. Fuente: Clauss-Slaby.
Fig. 59. Fotografía detallada del medallón interior del plato
(cara A). Fuente: Jürg Zbinden © Augusta Raurica.
I. G E R MANIA S UPERIOR
186
el invierno de los años 1 961-1962
349
. Actualmente este plato se conserva, j unto con el
resto de las piezas del Tesoro de plata de Kaiseraugst, en el museo d e Augusta Raurica
(actual Museo rumano de Augst, Suiza), con e l nú mero de inventario 1962- 249 a/b.
a) Augustus Const ans dat laeta decennia victor spondens om<i> nibus ter
tricennalia faustis
b) Sanct(us) p(ondo) X
In linguam Hispanicam verti:
a) «Augusto Const ante, vencedor, celebra su p róspero décimo anive rsario, con
intención de ce leb rar bajo presagios favorables tres veces treinta años.»
b) «Sancio, por el peso de 1 0.»
AE 1999 nº 1123; K AUFMANN -H EINIMANN 1999 nº 114 (inde H EINEN 2001 p.291);
W ACHTER 2001 p. 211 ( inde AE 2003, 1253); F ELLMAN 2000 p. 5; C UGUSI 2004 nº 9;
B EYELER 2011 nº 61; L IEB et S PEIDEL 2013 nº 59 a.b. ( inde K OLB 2022 nº 667); C UGUSI
2023 CLE 2251.
a) 1 om<i>nibus O MNES .
b) 1 Sanct( --- ) O MN ES ; p(ondo) W ACHTER 2001, B EYELER 2011 et L IEB et S PEIDEL
2013, C UGUSI 2023 et sic E GO ; X (libras decem) B EYELER 2011; X (libras) K OLB
2022.
Todos los editores previ os han restituido una i , probablemente olvidada por un
descuido del lapicida, en la palabra om<i> nibus en la inscripción de la cara A del plato.
Fellman (2000, 49-56)
350
, W achter (2001, 211-212) y Lieb (2013, 178-179) explican que
omnibus care cería de sen tido, además de pre senta r proble mas métricos. De hecho, Lieb
(2013, 178-179) no sólo descarta omnibus , sino también hominibus , defendiendo que
ninguna de las dos posibilidades funcionaría con el signi ficado y contexto del verso.
Estamos de acue rdo c o n todo e ll o: la forma omnibus presenta problemas métricos,
349
El tesoro d e p lata d e Kai serau gust fue el mayor descubrimiento d e p lata r omana hasta el momento de su
hallazgo . Originalmente estaba co mpuesto por un conjunto de moned as, vasos, fuentes, cuberter ía y platos
de plata, entre estos lo s conocid os com o Plato de Aqu iles que contien e grabados co n escenas de la vida d e
este mismo ( cf . Cahn y Kaufman n-Hein imann 1 984, 225 -307) . Actu almente el tesoro está co mpuesto por
186 medallas y moned as y 84 piezas de vajilla . Para más detalles, cf . Gu ggisber g y Kaufmann -Heinim ann
2003 .
350
Fellman ( 2000, 49-56) in cluso menciona la posibilidad de que, u na vez limpiada y/ o restau rada la pieza,
la I estuvier a inserta a form a de nexo en el primer trazo de la N .
I. G E R MANIA S UPERIOR
187
semánticos y sintácticos, pues fa lt aría una sílaba p ara formar un h exámetro y carecería de
sentido encontrar dos adj etivos ( omnibus y faust is ) en mismo caso, género y número sin
ningún sustantivo con el que conc ordar.
Por otra parte, en la inscripción de la cara B se pueden leer las form as abreviadas
Sanct(us) p(ondo) y el nu meral X . Esto correspondería al se ll o del fabricante y el peso de l
plato, pues ya S zidat (2003, 225 -246) indica que algunas piezas del Tesoro de plata de
Kaisera ugst (destinadas a ser do natiua ) llevan s ellos oficiales y marcab an un peso fijo.
Esto podemos comprobarlo en piezas como el d enominado P lato de Aquiles, firmado en
griego por Pausilypos de Tesalónica, al igual que otro cuenco de los hallados en 1995 y
también encontrado entonces, encontramos otro plato con el sello de Eisas de
Tesalónica
351
. Por ello, hemos restituido Sanct(us) como el nombre del fabricante. Tant o
Beyeler (2011, 292-293), como Lieb y Speidel (2013, 178-180) y Kolb (2022, 458)
indican que son concebibles diferentes nombres para resolver esta abreviatura, tales como
Sancteius, Sanctianus, Sanctinius, Sanctinus, Sanctius, Sanctulus o Sanctus . S in
embargo, Sanctus es más común, especialmente e n la zona de la Gallia Trasalpina , y se
registra también en s eis ocasiones en Germania , según Kajanto (1965, 18 ) y el resto d e
las resoluciones posibles en conjunto pueden rastrearse únicamente un as 2 0 veces, todas
procede nt es de la Gallia y el nort e de Italia, indic a Szidat (2003, 231). Esta resolución
de Sanctus e s la que ha sido tomada, c omentad a (aunque no editada) e interpretada como
el sello del fabricante por la mayoría de los editor es previos
352
.
Aunque resolvamos la abreviatura de Sanctus , no podemos establecer con
seguridad su procedencia. S zidat (2003, 225-246) se basa en la idea de que este nombre
se atestigua predominantemente en la Gallia para señalar que, al igual que otras piezas
del tesoro, esta también puede proceder del oe ste, concretamente, de la Gallia . Sin
embargo, él mismo reconoce que, aunque fuera así, e l nombre e, incl uso, el lugar
mencionado en un sello y el lugar real d e su fabricación no tienen por qué coincidir. Por
tanto, no nos puede servir de indicio para enlazar todas estas piez as del tesoro con un
mismo productor, fabricante o lugar de elaboración. S on diferentes las te orías sobre su
elaboración, pues mient ras Szidat (2003, 225-2 46) indica que p robablemente fueron
fabricados en talleres de plata y moneda s qu e el emperador había visitado en sus
campaña s para este fin, Fellman (2000, 53) piensa en una produ cción en serie de todas
351
Cf . Kaufm ann- Heinimann 1999,3 33-342 ; Fellman 200, 46- 56.
352
Cf . Szidat 2 003, 23 1; Lieb y Speidel 2 013, 178 -180.
I. G E R MANIA S UPERIOR
194
compuesto en – enn(al)is , podemos justificar esta combinación, debido a otras similares
atestiguadas en inscripciones como CIL IX, 4889 (ll. 1-2: P(ubli) f(il ius) S er(gia) Rufus
mag(ister) iu( v)ent(utis) bis [quin]q(uennalis) VIIIvir bis praef(ectus) ), CIL X 1806 (ll .
4-5: fabr(um) quaest(ori) IIvir(o) bis tert(iu m) qui nq(uennali) ) o AE 1978 (ll. 3-4: quod
Sex(tus) Tit inius [IIII]vir i(ure) d(icundo) bis terti o quinq(uennalis) )
367
. De igual forma,
encontramos multi plicativos que se asemejan a la e xpresión numeral de e st e carmen , por
ejemplo, ter tricenos ( cf . CIL VIII, 889; AE 2003, 2018). Por tanto, debemos considerar
esta combinación de forma poética, al igual que otros recursos que en contramos en
epitafios en verso para expresar la edad del difunto, donde se utilizan variados
circunloquios con doble inte nción literaria: como for ma de belleza poética y como for ma
de encajar numerales e n un esquema métrico
368
.
Ahora bien, se puede alegar que el orden spondens ominibus faustis ter tricennalia
es otra estructura por la que el autor podría haber optado, pues enca ja ría en el esquema
métrico ( y evide nciaría la combinación de ter con
tricennalia . Sin embargo, encontra mos varias razo nes por las que el autor prefirió la que
conserva mos. La primer a es la tendencia a evitar finales polisil ábicos ( tricennalia ) en el
hexámetro, así como monosílabos ante paus a, pues a ter le sigue una diéresis bucólic a
369
.
La segunda razón viene del significado del verso. S e ha situado ter tricennali a partiendo
por la mitad el sintagma ominibus faustis c on inte nción clara de señal ar la relación causal
entre estos términos. Entendemos que ominibus faust is queda como causa de ter
tricennalia , dado que l os a uspicios fa vor ables son la principal razón por la que el
emperador espe ra c elebrar (y prom ete: spondens ) otros noventa años de gobierno, como
ya hemos mencionado anteriormente. Además, encontramos r epetidamente en pasajes
literarios latinos el sintagma ominibus faust is y en ningún caso está aco mpañado por
ningún numeral. Entre estos pasajes podemos mencionar varios de Tácito ( T AC . Ann . I,
35: faustis in Germanicum ominibus; et si vellet imperium, promptos ostentave re ; T AC .
Ann. V, 4: simul populus effigies Agrippinae ac Neronis gerens circumsistit curiam
faustisque in Caesarem ominibus fal sas litt eras et principe invito exitium domui eius
367
Inclu so se pueden encontrar ca sos de otros adverbio s de cantidad (como mu ltis o iterum ) con u n
compu esto en – enn(al)is en contextos sem ejantes: CIL VII I, 47 64 (l. 1: multis X XX (tricenn alibus) ); AE
1999 , 625 (l. 5 : multis XX(vicen nalibus) feliciter ); AE 19 69, 165 (l. 4: iter(um) qu inq(uennalis) podium
s(ua) p (ecunia) f(aciendu m) c(uraverunt) ).
368
Para más d etalle sobre ello, cf . Fernández Martínez 1 999, 364-3 67.
369
Para más info rmación sobre estas considerac iones métricas, cf . Halpon , Ostwald y Rosem ay er 1963, 6 9-
70.
I. G E R MANIA S UPERIOR
195
intendi clamitat ), Sueton io (S UET . Aug . LV II, 2: re ve rtentem ex prouinci a non solum
faustis ominibus ; S UET . Cl. XXV II , 2: ante se ret inens assi due c ommendabat faustisque
ominibus cum adclamantium turba prosequebatur .) e incluso Amiano Marcelino ( A MN .
M AR T . XXVII, 12: En, inquit, habes, mi Gratiane, amictus, ut speravimus omne s,
augustos meo commilitonum que nostrorum arbitrio delatos ominibus faustis .)
370
.
No obstante, estamos de acuerdo con Wachter (2 001, 211-215), entre otr os, en
considerar ter tric ennalia una exp resión exagerada y, sobr e todo, pr etenciosa por pa rte
del emperador. Sin emba rgo, ya mencionamos que la función de este verso puede ser de
alabanza, ya que puede considera rs e c omo un dese o halagador ha cia el emper ado r
formulado por parte del poeta que lo compuso y de ahí, la posible exage r ación y el uso
de spondens , ya just ificado previamente. Además, esto probablemente forme parte de la
concepción sobre este mismo emperador y su fami lia, es decir, la idea de un gobierno
duradero. Incluso, si el propio emperador encargó el texto, pue de pa rtir de un deseo eterno
de gobierno pa rtiendo d e sus victorias y el favor divino que se le ha concedido. De hecho,
ya Heinen (2000, 291-294) indica que ofr ecer esta dura ción es pa rte de la concepción del
gobierno eterno he redada del pa dr e de este emperador. Pa ra justificar esto cita el texto de
un pa negírico latino, del que deduce p recisamente esta idea a p artir d e la me nción de unas
coronas, en plural, y la indicac ión de treinta años
371
. Wachter (2001, 211-215) se muestra
escéptico al significado y origen de este pasaje. Sin embargo, sirva o no de argumento
este panegírico para una idea de e ternidad d el gobi erno de Const antino I y su hijo, no nos
es necesario entrar en su discusión como justificac ión, dado que encontramos
inscripciones que igual mente califican a los emperadores de la familia constantiniana
como eternos, d esde el a b uelo de e ste emperador ( ILAlg I , 1272: Aeterno et nobiliss(i)m o
Caesari C(aio) Valerio Constantio Invicto res p(ublica) coloniae Thurbursicensium
Numidarum ; CIL VIII , 22318: Aeterno nobilissimo Caes(ari) Flavio ValerioConstantio
Invicto P(io) F(elici) s(e mper) Aug(usto) res p (ublica) colonia[e] Thamug(adensium) ),
hasta su padre ( CIL III , 0 6585 : De fensori quietis publicae d(omino) n(ostro) humanissimo
Invictissimoque Constantino aeterno Augusto Arrius Dioti mus v(ir) p(erfectissimus)
rat(ionalis) Aeg(gypti) N(umini) m(aiestati)q(ue) eius dicatissimus. ), e inc luso su hij o (
370
Nos resulta d estacable q ue en alguno s pasajes en su tradición m anuscrita en contramos la ausen cia de la
– i - en la segund a sílaba de o minibus y los editores h an editado om<i>n ibus , es el caso de T AC . Ann. V, 4
y S UET . Cl . XXVII. 2, citados su pra .
371
Cf . P ANEG . L AT . VI, 21, 4 : Vidisti enim, credo, Constan tine, Apollinem tuum comitante Victoria co ronas
tibi lau reas offerentem, qua e tricenum sing ulae ferunt omen anno rum. Hic est en im hu manarum n umerus
aetatum quae tibi utique debentur ultra P yliam senectu tem .
I. G E R MANIA S UPERIOR
196
CIL X I, 06658: Aeterno p rincipi domino nostro Flavio Claudio Iuliano ubique v enerando
semper Augusto ordo possessoresque Brix ellanorum optata devotiq(ue) dedicarunt bono
rei public(a)e nato. ). Co mo se puede observar, podemos atestiguar esta idea del gobierno
eterno de la familia constantiniana a través de las inscripcione s citadas, en las que destac a
la concepción de los emperadores de esta familia como invencibles, eternos Augustos e
incluso protegidos bajo alguna especie de favor divino.
También debemos destacar el caso de CIL III, 167, una estatua de bronce en honor
de un prefecto h allada e n Berytus (actual Beirut, Líbano) datada en el a ño 344 d. C.,
todavía durante el gobierno de C onstante I , paralelamente al de su herman o Constancio
II. En este caso la sententi a de los emperadores d e l a familia constantiniana ( d(ominorum)
n(ostrorum) Constanti et Constantis ) es considerada como divi na y calificados ellos
mismos como eter nos ( cf . CIL III, 167 ll . 8-11: decretis provinciae Phoenices sent entia
divina firmatis d(ominorum) n(ostrorum) Constanti et Constantis Ae ternorum principum
ordo Berytiorum statuam sumptibus suis e[x] aere locatam civili habito dedicavit. ). Este
caso nos p ermite ligar el favor divino con la e terni dad de estos gobernantes y esto mismo
es aún más evidente en otra inscripción graba d a también en un plato de semejantes
caracter íst icas a este ( cf . IMS IV, 134: D(ominus) n(oster) Constantius perp(etuus)
triumf(ator) Aug(ustus) // p(ondo) II ). En dicha pieza, datada en el año 358 d. C. y
procede nt e de Moesia Superior , Constancio I, el hermano de Constante I , e s identificado
como señor p erpetuo a tr avés de los términos dom inus noster perpetuus (probablemente
estos términos incluyan c onnotaciones c ristianas) y como ven cedor a través del adjetivo
triumfator , en lugar de vi ctor . De esta forma, pod emos reafirmar ter tricen nalibus como
una exageración pretenciosa, pero con un trasfondo heredado: la consideración de los
miembros de su familia como gobernadores pe rpetuos y/o eternos y bajo el favor divino,
lo que permite ligar la idea de gobierno eterno a la concepción de la eternidad cristiana.
Asimismo, resulta llamativo que, si el emperador celebra sus diez años de
gobierno, era de esperar de forma lógica prometer veinte años (es decir, di ez más), pues
vemos ejemplos de celebraciones d e decennalia a las que siguen vincennali as ( cf . CIL
VI, 3012 o CI L VI 3019). Así pues, este caso la ele cción de tricennalibus , en lugar d e un
espera ble vincennalibus , puede deberse a las connotaciones ligadas al n úmero tres, es
I. G E R MANIA S UPERIOR
197
decir, a la cualidad especial de los accidentes triples en la Antigüedad
372
. P ensamos que
es necesario sumar a esta consideración cierta in tención poética, pues se produce una
aliterac ión que llama la atención del lector con la combinación ter tri cennalibus y, por
otra, con la repetición del número tres s e hace u na referencia velada al a ño 333 d. C.,
fecha en la que Const ante fue elevado a César y en la que es especial y evidentemente
relevante el número tres.
Probablemente la pieza fue elaborada entre diciembre d el año 342 d. C. y
diciembre del año 343 d. C., pues el 25 de diciembre del año 333 d. C. es la fecha en la
que Constante e s eleva do al rango de Caesar y esta inscripción pretende celebrar sus diez
años de mandato. Como ya se ha mencionado, posteriormente, entre los añ os 351 y 352
d. C., la pieza fue ent errada junto al resto del tes oro de Castr um Rauracense, donde se
halló.
372
Wachter (2001, 211 -215) y ya toma ter ju nto con omin ibus faustis argumen tando p recisamente esta
cualidad especial de los accidentes triples. Por su par te Cugusi (2004, 142) menciona el uso d e ter en este
caso de m anera formular para explica el may or grado.
I. G E R MANIA S UPERIOR
198
- Tituli parietales
20. CLE GerSup 20 (= C LE 2557). Titulus scarifatus.
Grafito en fragmento de yeso blanco ( 33,5). El fr agmento, roto en varias piezas
de yeso unidas, perteneció a una d e las p aredes de las term as roman as o riginalmente
situadas cerca del santu ario del Pont des Arches, en el actual territorio de Villards
d’Héria
373
. En este se c ons ervan otros graffiti (la mayoría, nombres) y en la parte supe rior
de este un dibujo difíc ilmente identificable, como ya detalla Vassileou (1991, 369-386).
A pesar de las grietas en el fragmento, se lee un texto compuesto por dos líneas en letras
capitales cursiva s, que componen un díst ico eleg íaco de temática erótica ( cf . Figs. 61 y
62). Existen algunos grafitos pompeyanos de contenido semejante, como CLE 953, 954,
955, 956 y 2062, entre otros.
El fragmento de pared se halló en 1975 entre los restos arqueológicos de la sexta
exedra excavada durante la campaña de Lu cien L érat en l a zona de Pont des Arches en
Villards d’Héria ( Bourgogne-Franche-Comté). El yacimiento ha sido identificado como
restos de unas termas
374
. Tras su hallazgo, pasó a formar parte d e la Faculté des Lettres
373
Mencion a Vassileou (1991, 369 -386 ) otro s graffiti de tem a similar hallados en termas, entre ellos CIL
IV 10677 y CLE 1810.
374
Para más información sobre el h allazgo de este grafito y su contexto ar queológico en Villar ds d’Hér ia,
cf . Lerat 1 968, 435 -472; Morel 197 6, 427; Vassileou 19 91, 369 - 386; Lérat 19 98, 59- 61 .
Fig. 62 . Facsímil. Fuen te: Vassileou 1991, Fig. 3 .
Fig. 61 . Fotografía del grafito. Fuente: Vassileou 1991,
Fig. 2.
I. G E R MANIA S UPERIOR
199
de Besançon
375
, donde debe de conservarse a ctualmente (aunque no hay datos concretos
sobre su lugar de conservación).
cunne licet plores ta nocte mineris
eripuit culus quod tua praeda fuit
In linguam Hispanicam verti :
«Coño, aunque durante t oda la noche gimes y amenazas, se apoderó el cul o de lo que fue
tu botín.»
V ASSILEIOU 1991 p. 371 (inde CAG 39 2001 p. 561); C OURTNEY 1995 nº 100a; L ÉRAT
ET ALII 1988 p. 60; C UGUSI 2004 nº 4; C UGUSI 2023 CLE 2557
En su comentario, Va ssileiou (1991, 370 -371) afirma que R. Marichal
376
l e
proporcionó una lectura de este gr afito, que no se documenta en ninguna p ublicación de
este espe cialista. P or este motivo no la hemos i ncluido como edición d el texto, pero
merece ser comentada. E sta lectura e ra in correcta, pues Ma richal l eyó err óneamen te el
principio del primer he x ámetro como C unneli Celi en lugar de Cunne licet , como detalla
Vassileiou (1991, 370-371).
Como ya se ha mencionado, las dos líneas del grafito componen un d ístico
elegíaco de estruc tur a métrica correcta y temática sexual.
Cunne, licet plores ve l tota nocte mineris,
eripuit culus quod tua praeda fuit.
vv.1-2 : El hexámetr o c omienza con una alusi ón a los genitales femeninos
mediante el vocativo cunne , sinécdoque de muj er. Como menciona ya Vas sileiou (1991,
369-386), este se encuentra personificado, pues es el sujeto de los dos verbos que le siguen
(v. 1: plores , minaris ). Esta personificación de cunnus se encue ntra tanto en textos
literarios latinos, pues Marcial recurrió a ella en dos epigramas de su séptimo libro
(M AR T . VII, 18, 6: inguinibus, cunnus non tacet, ipsa taces .; 35, 3: secretus que tua,
cunne, lavaris aqua? ), como en epigráficos, ya que este mismo vocativo personificado se
atestigua en el grafito pompeyano CLE 2062 (v. 2: pedi[cat ---] cunne superbe va[le] ).
375
Cf . Vassileou 199 1, 369- 386.
376
Robert Marichal fue un paleógraf o del siglo XX., que d edicó especial aten ción a los g rafito s latin os.
Autor d e Les graffites de La Graufesenq ue (1988).
I. G E R MANIA S UPERIOR
200
En ambos graffiti se hace alusión a una práctica sexual que encontramos mencionada
también e n otros pompeyanos, como CLE 1785 ( Pedicare volo. ), y que e n la Antigüedad
estaba generalmente asociada a las relaciones sexuales masculinas
377
. De tal forma, esta
práctica viene unida a la consideración de la virtus romana, pues podía considerarse qu e
había virilidad únicamen te en aquel que desempeñaba el papel activo, ya que esta es
intrínseca de l concepto de virtus romana, propiamente masculina
378
. Tanto es así que esta
práctica sexual y su conc epción dentro del ámbito de la sexualidad romana se pone de
manifiesto de forma mu y evidente en varios po emas de Catulo ( C AT ULL . XVI, 36 ) y
ciertos epigramas de Marcial (M AR T . I, 46; IX, 67; XI, 20, 78). Entre estos es destacable
el epigrama 67 de Marcial, pues este menciona que pidi ó a una chica tratarla como a un
muchacho (M ART . IX, 67, 3 : fessus mille modis il lud puerile poposc i .), es decir, que esta
asumiera el papel pa sivo generalmente asumido po r un joven en l as relaciones masculinas
romanas. Esto mismo puede entenderse en este grafito a tra vés de la menci ón pa r alela d e
cunnus y culus , como detallaremos más a d elante.
Por otra parte, la se gund a palabr a del verso, la conj unción lic et , afir ma Vassileiou
(1991, 369 -386) que impregna este carmen con un tono épico, pues implica el dominio
de la lengua latina que te nía el autor de este. Tam bién este menciona que l a correlación
de licet y el verbo min ari está atestiguada en varios autores liter arios latinos, como
Virgilio (V ERG . Aen . X I, 348: Dicam equidem, licet arma mihi mortemque minetur .),
Estacio (S TAT . Theb . III , 622: licet hic insana minetur ) u Ovidio (O V . Pont . II, 2, 23: sed
licet arma feras et vulnera saeva mine ris ).
Asimismo, ya Va ssileiou (1991, 369-386) indic a que la combinación tota nox para
especificar la duración de una noche entera se atestigua e n las elegías de Properc io ( P ROP .
I, 6, 7: Illa mihi totis argutat noctibus ignes ), a las que debemos añ adir las de Tibulo (T IB .
I, 6, 32: Latrabat tot a cui tua nocte canis .). Sin embargo, atestiguad a con cretame nt e en
un contexto similar al de este carmen , es de cir, funcionando en alusión a la duración
sexual es especialmente destac able en boca Marcial, en su y a men cionado epigrama 67
(M ART . IX, 67, 1-2: Lascivam tot a possedi nocte puellam, cuius nequitias vincere nemo
potest. ). Ahora bien, ta mbi én se lee re petidamente en la obra de P roperc io: P ROP . III, 23,
377
Este tipo de relac iones ho mosexuales masculinas se dab an entre un h ombre libre, el rol activo, y un
muchac ho más jo ven ( efebo, esclavo o n iño) el ro l pasivo . De darse esta relación entre homb res lib res
iguales, qu e deb ían adquirir el rol activ o, esta práctica era considerado d e forma peyorativ a y ambos po dían
ser acusad os de no ten er virtu s . Para más in formación sobre ello, cf . Williams 2010, 139- 170.
378
Para más detalle , cf . Williams 2010, 178 -245 .
I. G E R MANIA S UPERIOR
201
15-16: aut dixit: 'Venies hodie, ce ssabimus una: hospitium tota nocte paravit Amor '; II,
22a, 23-24: saepe est experta puella officium tota noc te valere meum .; V I , 14, 28-29: HA S
PONO ANT E TVAS TIBI, DIVA, PROPERTIVS AEDIS EXVVIAS, TOTA NOCT E
RECEPTVS AMANS .
En cuanto a los verbos de los que cunnus es sujeto, mientras que Propercio ( P ROP .
I, 6, 7 -10: Illa mihi totis argutat noctibus ignes, et queritur nullos esse relicta deos; illa
meam mihi iam se denegat, illa minatur quae solet ingrato tristis amica viro .) pone en
boca de su qu erida Cynth ia la queja y amenaza a t ravés los verbos queritur
379
y minatur
durante la noche, en el caso de Marcial (M AR T . VII, 18, 6), este personifica el sustantivo
cunnus y lo pone c omo sujeto de tacet , pues hace alusión a los quejidos emitidos por este
y no por la muchacha protagonista de la acción de este epigrama. Es evid ente que esto
mismo es lo que se expresa en este c arme n a través de las fo rmas verb ales plores y
minaris. C omo ya indica Vassileiou (1991, 369-38 6) no es la muj er, como en Propercio,
la que emite gemido y amenaz a, sino dir ectamente sus genitales ( cunnus ).
Además, resulta d estacable el uso del v erbo plorare , normalmente utilizado en
epígrafes funerarios como lamento por l a pérdida
380
. Aquí se utiliza como de form a
metafórica para representar no el ll anto y gemido de dolor, sino de placer y , a su vez, no
de la muj er, sino dir ectamente de cunnus , que ll ora de manera metafórica por haber sido
sustituido por cunnus .
Como indicamos, de forma paralela a cunnus , encontramos en el pentámetro
culus , igualmente personificado y como sujeto de eripuit . De nuevo, es destacable el
contraste entre este conte xto del verbo eripio y las criminatio de los epígrafes funerarios
en los que suel e encontrarse frecuentemente
381
, pues eripuit no tiene sujeto Fatum o Mors ,
que han arrebatado una vida, sino qu e es culus el sujeto que ha arreba tado el botín
( praeda ) a cunnus
382
. En este sentido, debemos resaltar que s eñala Montañ és (2011, 385)
que la mayor parte de las referencias latinas a culus se realizan en un contexto ofensivo
379
Men ciona Vassileiou ( 1991, 369-386 ) queror como equ ivalente de ploro , ambo s con semejan te
significado .
380
Ejemplo de ello son CLE 14 9 o CLE 2119 .
381
Algun os ejemplo s pueden ser: CLE 59, 9 80, 1014, 1076 .
382
Esta co mbinac ión de eripio con p raeda se atestig ua en autores latino s cuyo s textos son muy d iferentes
a este, sin con notaciones sexuales. Es el caso d el p ropio Marcial ( M ART . I, 48: Rictibus his tauros non
eripuere ma gistri, per q uos praeda fugax itque reditq ue lepus .), e incluso de Cicerón ( C IC . Ve rr . I, 2. 142
si pupillo opus redimitur, mihi p raeda de ma nibus eripitur. ).
I. G E R MANIA S UPERIOR
202
en relación con las relaciones homos exuales mas culinas, lo que permite una segunda
interpretación del texto, como detallare mos m ás adelante.
El término praeda , generalmente utilizado en cont extos bélicos
383
, se utiliza aquí
para aludir de forma metafórica al miembro sexual masculino ( penis o, incluso,
mentula )
384
. De tal for ma, aunque cunnus y culus , ambos términos obscenos, se han
mencionado de mane r a dire cta en este grafito, no ha sido así con los genitales masculinos,
que se encuentran im plícitamente en el significado praeda , que s e convierte en
sinécdoque de hombre. No se han encontrado pa ralelos de praeda con este signi ficado
sexual que aquí tiene , sin o en otros contextos amatorios:
Ya afirma Va ssi leiou (1991, 369-386) que este térmi no se pued e encontrar dentro
del vocabulario amoroso de la literatura latina y cita algunos fragmentos ovidianos en los
que praeda se utiliza para re ferirse a la amada ( cf . O V . epist. XV, 41; Ars Am . III, 560;
am . XI , 5-6). Entre estos textos mencionados por Vassileiou (1991, 369-386), debe mos
destacar el pertenec ient e a la obra Amor es , en el que praeda , en lugar de puella , se
encuentra en bo ca d e Ov idio en una comparación entre el botí n ganado en una batalla y
el del amor, concibiéndose este también c omo un a guerra a librar
385
. Asimismo, esto n os
recuerda que también Plauto uti liza praeda como término para hacer men ción a Casina
(P LAUT . Casin . 113-114 : OL: Mea praedast illa: proin tu te in laqueum i nduas. CHA:
Ex sterculino e ff osse, tua illaec praeda sit? ), es de cir, con el mismo uso de botín amoroso
que venimos mencionando en la obra de Ovidio. E, incluso Horacio (H OR . carm . III 20,
7) menciona a l a amada como botín a través de pr aeda .
Este uso del término praeda , según Estévez Sol a (2011, 275-286), se da en la
literatura latina en contextos en los que se define la relación amorosa medi ante términos
militares (mili cia de amor) y por ello, se a testi gua este para referirse a la amada en
semejanza al botín de guerra en varias ocasiones en la obra de Ovidio (O V . am . I 2, 19;
2, 29; 3, 18; 8, 92; II 12, 6; 17, 5-6; m et . II , 837 ). Sin embargo, debemos te ner en cuenta
que Estévez Sola (2011, 278) concreta que este té rmino suele hacer refe r encia a la am ada,
383
Un bu en ejemp lo de este uso de p raeda pueden ser los textos h istóricos de Salustio ( S AL . Jug . LV, 5 ,
ferrea non venerm sed p raedam saecu la laudan t .) y Tito Livio ( L IV . XXXVIII , 23,2 : S yri illi qui ven erant
ad p raedam .). Sobre el significado de pra eda , cf . OLD 19 68, s.v . praeda, - ae .
384
Aunqu e son m ás repetidas las ref erencias al órgano sexual masculino , en la mayoría de las ocasiones
estas r eferencias son veladas a trav és d e metáfo ras, eufemismos u otros recur sos. Para más, cf . Mo ntañés
2011, 288 .
385
Cf . O V . a m. XII, 5-6 : haec est praecipuo victoria digna triumpho, in qua, q uaecumque est, san guine
praeda caret .
I. G E R MANIA S UPERIOR
203
una vez el amante ha tenido ac ceso a ella o bien cuando una muchacha ha si do víctima de
un rapto
386
.
Ahora bien, debemos considerar qu e el uso poético de cunnus , culus , eripuit y
praeda puede tene r una doble interpretación e, incluso, podemos considerar un doble
sentido como recurso li terario a p artir de estos términos. Esto se debe a que, la
interpretación que hemos adoptado hasta ahora y que también se refleja en el ya citado
epigrama 67 de Marcial, es que el culus mencion ado en el carmen es de l a mujer cuyo
cunnus se queja en el primer verso de h aber sido sustit uido, pero no es la única
interpretación posi ble del texto. El c unnus de la mujer también puede expre sar esta queja
porque se a un culus ajeno e l que lo haya sustituido dura nte toda l a noch e (v.1: tota noc te ),
es decir, que se trat e de una referencia indirecta a la infidelidad matrimonial. Otro
epigrama d e Marcial es el que nos evidencia esta interpretación. Este es el epigra ma 43
de su onceavo libro, en el que su esposa le reprocha que ella también tiene cul o cuando
lo encuentra manteniendo re lacion es sexuales co n un mucha cho. Este epi grama finaliza
con una ingeniosa r espuesta de Ma rci al, pues le a fi rma a su mujer que ella no tien e c ulus ,
sino dos cunni (M ART . XI 43, 12 te puta cunnos, uxor, habere duos .). Asimismo,
Vassileou (1991, 369-386) que C LE 2062 puede manifestar una queja simil ar a est a
387
.
Por tanto, el hombre estaría r ecurriendo a l as rel aciones homosexuales masculinas que
hemos mencionado y, por ello, es la mujer la que se queja de haber sido sustituida en el
ámbito sexual, probablemente por un much acho
388
. Esto dota de significado a fui t , que
queda en un tiempo pasado en el que el hombre todavía recurría a l as relaciones
heterosexuales y forma parte, una vez más, d e una crítica s agaz a las relaciones
homosexuales romana s en las que se hace mención de culus .
Este giro poético de l verbo eripuit y praeda , así como la pe rsonificación de culus ,
sirven para indicar la práctica s exual mencion ada anteriormente como propia de las
relaciones masculinas, q ue podía haberse expres ado directamente a trav és del ve rbo
pedicare , como en los mencionados CLE 1785 y 2062, o en la decimos exta elegía de
Catulo (C AT UL L . XVI, 1: Pedicabo ego v os et irr umabo ). S in embar go, el c armen ha sido
386
Ambos casos los ejemplifica en Ovidio : am . II 12, 6 in qua, quaecumque est, sanguine praed a caret ;
Met . II, 873 fert praeda m .
387
Vassileou (1991 , 369 -38 6) vacila en su lectura con traponiendo este carmen a CLE 206 2, aunque acaba
afirman do que cu nnus y culus aquí p ertenecen a la misma persona.
388
Cugusi (20 04, 136- 137) menciona la v ictoria de las relaciones hom osexuales fr ente a las heterosexu ales,
en CLE 23 0 y a través d e M ART . XI.
I. G E R MANIA S UPERIOR
210
I. G E R MANIA S UPERIOR
211
ii. C OMMATICA
- Tituli sepulcrales
22. CLE GerSup 22 (= CIL XIII 7119 ; CLE 2552). Titu lus sepulcralis.
Estela funeraria de piedra caliza (118
x 54 x 17). Buen estad o de conservación,
solo con algunos daños en la zon a superio r
izquierda ( cf . Fig. 64 ). Según Boppert (1992,
86-87), los laterales se han alisado. El
frontón a dos aguas está compuesto por un
doble marco, qu e contiene en su int erior una
flor con hojas de acanto, semeja nte a los
restos que quedan del frontón de CL E
GerSup 3
394
. Las caracterí sticas estilística s
de esta pieza recuerdan también a CIL XIII
7104 (la inscripción de un liberto que
comparte due ño con el de CLE GerSup 3 ).
Bajo el frontón, el c ampo epigráfico
está enmarcado con una doble moldura lisa
que, como en otros casos de Germania
Superior no cubre la parte inferior ( cf . CLE
GerSup 3, 4, 6, 7 y 9). El texto, en letra
capital cuadrada, tiene once líneas. L a
ordinatio es correcta. La primera parte es un
praescriptum en pros a (l l. 1 -7) y el resto un
commaticum (ll.7-11). L as dos prime r as líneas d el praescriptum ti enen un ta maño de let ra
mayor que las siguient es, probablemente para llamar la atención sobre estas, que
contienen los nombres de los dueños del difunto y dedica ntes d e la pieza. El comm ati cum
tiene un tamaño de letra menor que el praescriptum (6 vs 3). El texto presenta
interpunciones triang ulares que separan todas las palabras del praescriptum . A partir de
la segunda palabra de la séptima línea, es de cir, d onde comienza el comma ticum , no hay
394
Este tip o de f rontón triangular co n hojas de acanto es común en la zona y l o encontramos e specialm ente
en inscripciones de soldados d e la legión IIII de Macedonia ( cf. CIL XIII 6859, CIL XIII 6862, CIL XIII
6863, CIL XIII 6866, CIL XIII 68 67, etc.).
Fig. 64 . Fotografía frontal d e la estela. Fu ente:
Fuente: Arachne. Dainst. org. Nº 3460526.
Ara c h n e . o rg .
I. G E R MANIA S UPERIOR
212
interpunciones. Tanto l a varia ción del tamaño de letra como la ausen cia d e interpunciones
en el texto po ético son r ecursos habituales, ya recogidos como tal por Limón Belén (2014,
43-48), para dif erenciar visual y rápidame nt e el texto en prosa del texto e n verso (aunque
en este caso se trata de u n commaticum ). Como muestra de un mal cálculo del espacio
disponible en el ca mpo epigrá fico, hay dos letras gra badas a final de línea con un tamaño
mucho menor (l. 1 Valer orum y l. 8 fuisti ) y en tres oc asiones (l. 1 Sex(ti) , l. 2 Valeriorum
y l. 9. misero ) la últim a letra de una palab ra grabada en el marco, fuera del ca mpo
epigráfic o. Además, encontramos dos palabra s cortada s sin respetar el corte silábico (ll.
6-7 posueru/nt y ll. 7-8 n/u(n)qua(m) ). Además, e n relac ión con l a disposición del texto
en el espac io epigr áfico resalta la última línea que únicamente contiene la palabra iniqua
y se encue nt ra centrada.
La estela fue hallada en la zona de Zahlbach, en Mainz ( Mogontiacum ) en 1804,
al igual que C LE GerSup 3 y 9. Actualmente se conserva en los almacene s externos d el
Landesmuseum Mainz, (número de inventario S 97), por lo que no es accesible y no se
ha podido realizar su a ut opsia.
L(ucii) · et C(aii) et · Se||x(ti)
Valerioru||m
l(ibertus) · Servandus
anno(rum) · XX · h(ic) ·
5 s(itus) · e(st) · patroni ·pro
meritis · posueru-
nt · Servitus mihi n-
u(m)qua(m) ìnvida fuisti
libertaten (!) miser||o
10 Mors abstulit
iniqua
I. G E R MANIA S UPERIOR
213
In linguam Hispanicam verti :
«Servando, liberto de Lu cio, Gayo y Sexto de los Valerios, de 20 años, ya ce aquí. Sus
patronos la pusieron por sus méritos.
Esclavitud, nunca me has sido desfavorable. A mí, desgraciado, l a Muerte enemiga me
arre bató la libertad.»
L EHNE 1837 nº 352 (inde W EYNAND 1902 nº 63); O RELLI ET H ENZEN 18 56 nº 6389;
S TEINER 1851 nº 510; B RAMBACH 1867 nº 1246; B ECKER 1875 nº243; Z ANGEMEISTER
1905 CIL XI II 7119; R IESE 1914 nº 4121; O XÉ 19 19 nº 3; S E LZER 1988 nº 104; B OPPERT
1992 CSIR-D II, 6 nº 36; K NEBUSCH 2004 nº10 et C UGUSI 2023 CLE 2552.
1
395
G( ai) B ECKER 1875; C(ai) S ELZER 1988; L(uci) et C(ai) B OPPERT 1992 et K NEBUSC H
2004. 6. sosuerunt S TEINER 185. 8 nu(n)qua(m) L EHNE 1837, S TEINER 1851, B ECKER 1875
et S ELZER 1988; nunqua O RELLI ET H ENZEN 1856 ; nu(m)qua(m) R IESE 191 4 et B OPPERT
1992 e t sic E GO ; nu(m)qua(!) K NE B USCH 2004; nuqua C UGUSI 2023. 9 libertatem S ELZER
1988; libertate<m> C UGUSI 2023. 10 punctum inter mors et abstulit ediderunt
B RAMBACH 1867, B ECKER 1875 et B OPPERT 1992.
Como se observ a en la edición, al igual que Riese (1914, 406) y B oppert (1992,
86-87), hemos restituido nu(m)qua(m) , dado que encontramos numquam en un mayor
número de paralelos e pigráficos que nunquam , sin la asimilación de la na sal
396
. La raz ón
por la que esta primera nasal, bilabial o no, se pierde es que se encontraba en posi ción
implosiva, por lo que su pronunciación cada vez se hizo más débil hasta s er suprimida
por completo, según V äänänen (1968, 111-112). Es lo mismo que encontráb amos en CLE
GerSup 7 en el c aso de nuc por nunc . Otro fenómeno fonético ocurre en esta misma
palabra: la ausencia de - m final. En este caso, ocurre lo mismo que en libertaten (en lugar
de libertatem ) en la novena línea, donde s e ve la neutralización - m/ -n en p osición final.
Ambos casos se deben a la debilidad articulatoria de la – m final, caduca ya desde época
arca i ca, por lo que acaba perdiéndose, como ya detallaba Vä änänen (196 8, 116 -118).
Aunque no hemos enc ontrado paralelos epigráficos de ninguna de estas dos palabras con
395
L EHNE 1837, O R ELLI ET H ENZEN 1 856, S TEINER 1851, R IESE 1914 y B OPPERT 1992 no señalan en la
edición las letras e scritas fuer a del ca mpo ep igráfico. L EHNE 1837 y S TEI NER 1 851 editan inter punciones
entre tod as las p alabras. L EHNE 1837, S TEI NER 1851 Y C UGUS I 2023 no editan la T summa . S ELZER 1988,
R IESE 1914 y C UGU SI 2023 no editan in terpuncion es.
396
Cf. Colafrance sco y Massaro 198 6, 535-536 ; 539.
I. G E R MANIA S UPERIOR
214
estas grafías, hemos de valorar ambos casos puest o que nos aportan información valiosa
sobre el latín hablado de la época y zona.
Por otra parte, el praesc riptum está encab ezado por los praenomina de los tres
dueños del difunto. Estos son: L ucius, Caius y Se xtus . Ya indicaba Lehne (1837, 417 -
418) que los tres están documentados con creces y muestran que eran de origen
propiamente romano
397
. Los tres hombres eran hermanos, pues se indica mediante el
genitivo Valeriorum , que los identifica como procedentes de la gens Va leria , también
atestiguada con creces y con gran p resencia en Germania Superior ( cf . CIL XIII 5241,
CIL XIII 6439, CIL XIII 6776, CIL XIII 6850, CIL XIII 6873, etc.). Al se r liberado, el
difunto habría adquirido el nom en Valerius , así como probablemente uno de los tres
nombres de sus dueños como praenomen . Este únicamente se menciona ya en la terce ra
línea, con un tam año d e letra m enor, mediante el término l(ibertus) y su cognomen
Servandus , ya r ecogido p or S olin (1996, 181) com o nombre d e esclavo, pues deriva del
verbo servare para especi ficar precisam ente su status originario de esclavo. Esta mención
del liberto con su cogno men puede ser indi cio de la li beración póstuma d e este, es decir,
es probable que fuese manumitido, tras su muerte, o poco antes d e est a. Esto mismo
suponemos del difunto de CLE GerSup 3.
No solo considera mos q ue el difunto adquirió la condición de li berto p or su
mención con el cognomen, sino porque, como det alla George (2013, 43 -68 ), lo usual es
que los esc lavos fuesen li berados a partir de los veinte a ños, justo la edad del difunto que
viene expresad a en l a siguiente línea del praes criptum : anno(rum) XX . La edad del
difunto viene acompañada de la fó rmula epigráfica abreviada hic sit us est , que a
diferencia de otros casos ( cf . CLE GerSup 3 y 9) no está marcando el final del
praescriptum y el comienzo del car men , sino que precede a la dedicatoria de sus dueños,
que pone fin al praescriptum . Esta es: patroni pro meritis posuerunt . El término patroni
en plural está re cogi endo a los tres dueños que tuvo el difunto, pues e stos probablemente
habían he redado al esc lav o Servandus de su padre, ya que se entiende que e r an he rmanos,
como hemos indicado anteriormente y ya apuntaba Lehne (1837, 417 -418). No e s e l único
caso en G ermania en el que encontramos varios dueños de un esclavo, pues tenemos
también el término patroni en la inscripción del esclavo Aquilo procedente de Köln,
Germania Inferior ( cf . AE 1941, 87). Ad emás, la formula pro m eritis recoge la buena
397
Los tres n ombres están reco gidos como p raenomina por Cagnat 1 914, 38 - 39.
I. G E R MANIA S UPERIOR
215
conducta del difunto, pues este mereció ser conmemorado por la vida que llevó. Esta
expresión también la encontramos en CIL XIII 7106, con la que comparte bastantes
caracter íst icas estilísticas.
Como hemos mencionado anteriormente, la inscripción incluye un commaticum .
Lo hemos conside rado como tal d ebido a que, como y a señalaba acertadamente
Kruschwitz (2018, 214 - 216), aunque se observa un claro ritmo dactílic o, el texto no
constituye ningún metro reconocible ( Servitus mihi numqua m
invida
fuisti: Iniqua mise ro mors l ibertatem abstulit.
Cugusi ( CLE 2552) menciona que quizá sea un v erso yámbic o o trocaico, mientra s que
Oxé (1919, 114) reorde n ó las palabras de cada uno para formar los dos senarios yámbic os
que siguen:
Numquam fuisti, servitus, mihi invida.
Iniqua misero mors libertatem abstulit.
Como vemos, la estructura del senario encaja con este orden d e palabras (a
excepción de la vo cal i breve de misero ); sin embargo, no e stamos de acuerdo con la idea
de que grabaron el texto en el soporten sin seguir su estructura métri ca, ya que podemos
analizar que el orden de las palabras no es a rbitrario, sino que, por ejemplo, comienza con
servitus para llamar la at ención sobre esta palabra, que comparte raíz con e l nombre del
difunto. Igua lm ente, Kruschwitz (2018, 214-216) descarta la idea de que fu era una copia
de memoria de ot ro poem a origina l, ya que es dudoso que se recordara este erróne am ente.
Por tanto, consideramos la siguiente c omposición como commaticum , que obedece a dos
unidades temática s distintas.
Servitus mihi numquam invida fuisti.
Iniqua misero Mors libertatem abstulit.
Desde el inicio, que incluye el pronombre mihi , se muestra que la voz poética es
la del propio difundo. De hecho, Kruschwitz (2018, 214 -216) indica q ue tanto esta
primera person a como la dism inución del tamaño de letra sirven para reducir el espac io
con el lector acercándolo así a la narr ación. Asimi smo, mediante el vocativo servitus se
pretende llamar la atención del lector, y a que la el ección para esta ap elación del término
I. G E R MANIA S UPERIOR
216
servitus no es casual, sino que es un juego d e palabras con el propio cognomen del difunto,
Servandus , que ya lo está caracterizando como servil de nacimiento y, por tanto, buen
esclavo. Por tanto, podemos considerarlo como un “ Lusus nominis como laudatio ”, tópico
recogido por López Castillo (2020, 305-317), ya que , como menc iona esta (López
Castillo 2020, 314) en relación con CL E 1393, el nombre del difunto viene justificado e n
su personalidad. Por tanto, la semántica de su nombre, derivado del verbo con e l que se
inicia el texto, reflejan s u buena condición como esclavo, que se expone en el resto del
epitafio.
Al vocativo servitus se le atribuye, además, el a djetivo invida
398
negado por el
adverbio nu(m)qua(m) . Esto im plica que el difunto como liberto define la esclavitud
como no desfavora ble o cruel para él ( mihi ). Esto mismo recogería pro meritis en el
praescriptum y su propio cognomen , pues lo que se nos transmite es qu e fue un buen
esclavo, es decir, tuvo una buena conducta para con sus amos como tal y no sufrió esta
condición social, probablemente dada por nacimi ento, como algo negativo. De esto se
entiende la razón por l a que sus du eños d eciden li berarlo, fuera antes o d espués de su
muerte, y darle e l honor de realizarle un monument o funerario como e ste. Además, como
indica Kruschwitz (2018, 214 -216), esto implica que los dedicantes ponen en voz del
difunto su pasado como esc lavo, haciendo de alguna forma autopromoción de su bondad
como sus amos y formulando, por tanto, una doble laudatio . Así pues, esta mirada
positiva a la c ondición d e esclavitud y también a la vida que el mismo difunto llevó como
esclavo incluyen una la udatio hacia este
399
y hacia la propia esclavitud como cas o
singular de “ Laudatio a professionibus ”
400
.
No encontramos paralelos en los que s ervitus se encuentre personificado de igual
manera, pe ro sí que debemos tener en cuenta el caso de CL E 1613 (vv. 2-4: Umbria
Matronica maturitas hominum fui a me servitus longinqua ) , donde la difunta define con
el término servitus la sumisión que ha caracterizado toda su vida. Entendemos que esta
398
Este adjetivo es propio de las Crimination es , según recoge Hernánd ez Pérez (2001, 34 - 35) .
399
Semejante a la del tóp ico “El difunto m ereció, por su co nducta, la aprobació n d e los demás” dado que
le conce dieron la libertad o y tamb ién del tóp ico “E l d ifunto tu vo u n buen comp ortamiento par a con los
suyos”. So bre estos tóp icos, cf. Hernán dez Pérez 2001, 140- 147.
400
Aunque no se inclu ye entre los carmina de Hispan ia r ecogidos p or Her nández Pérez (2001, 1 92 -215),
esto sign ifica que no se den casos com o este, o CLE 161 3, que constituyen ejemplos claros de esta lau datio
tan singu lar.
I. G E R MANIA S UPERIOR
217
formaba p arte de su virtus como muj er y hace que h aya tenido una buena vida y le atribuye
honor, tal y como se lo atribuye al esc lavo de esta inscripción.
Como hemos anticipado, la segunda parte s e contrapone a la anterior, pues está
ambas están c onst ruidas paralelamente en forma de quiasmo: Mors iniqua corr esponde a
Servitus invida y misero a mihi . Este quiasmo, puesto de relieve ya por Knebusch (2004,
43-45), sirve para igualar la personificación tanto de Mors como Servitus . Esto se debe a
que mors se caracteriza con el adjetivo ini qua con un significado n egativo, mi entras que
en el verso anterior servitus se carac teriza como favorable ( numquam invida ). De esta
forma, la muerte se concibe como enemiga y, po r ello, se escogen los térm inos invida e
iniqua para c aracterizar a ambas, ya que a través de los dos se culpa a la muerte, que,
siguiendo la envidia de los dioses y siendo injusta, le ha arreba tado l a vida al difunto. La
misma caracter iz ación d e la muerte con el adjetivo iniqua la encontramos en el ter cer
verso de CLE GerSup 4 (v. 3: bis denis mihi mors annis accessit iniqua ) y en ambos casos
introduce una Criminatio contra la Mue rte
401
. E l adjetivo misero le sirve al difunto para
caracter i zarse a sí mismo y a la ve z compadecerse de su p ropia mue rte, como ocurre en
CLE GerSup 3.
Por otra parte, en el men cionado caso de CLE GerSup 4 la muerte personificada
le había arrebatado la vida al difunto al acercarse, mientras que aquí a tra vés del verbo
abstulit y libertatem , se le atribuye dir ectamente la capacidad de robarle la libertad al
difunto, de lo que entend emos que probablemente acababa de ser li berado o iba a serlo a
corto plazo. Por ello, la caracterización de la mu erte como iniqua (al contrario que la
servitus ), sirve al difunto para que j arse por no poder ser libre, al haber mue rto.
No obstante, este verbo a bstulit suele servir para e xpresar el tópico de “El d ifunto
ha sido ar rebatado a l a vida (o a los suyos) ” ( cf . CLE 813, CLE 682, C LE 732, etc.),
aunque en este caso se le recrimina a la muerte arrebatarle la liberta d , no di rectamente la
vida. Este uso del v erbo abstulit en la epigrafía lat ina se deb e a la influencia de su uso en
un ve rso de L a Eneida (V ERG . Ae n . VI, 428: abst ulit atra dies et funere m ersit ac erbo ), a
partir del que s e han formulado multitud de versos en los CLE
402
, especialmente en
relación con la mors im matura para representar qu e fuerzas superiores h an arre b atado l a
vida a los difuntos. Sin embargo, como ocurre con el término servitus , la elección del
401
Para más so bre este tóp ico, cf . Lattimore 1962, 153; Hern ández Pérez 2 001, 46 -48.
402
Para más so bre ello, cf . Zarker 19 61, 112 -116; Hernán dez Pérez 2001, 16- 20.
I. G E R MANIA S UPERIOR
218
término libertas no es casual, pues, aunque ya me ncionamos que s e refiere a la libertad
en su sentido más litera l en relación con su condición de esclavitud, también podemos
entender el término li bertas como una alusión me tafórica a la vida del difunto. Aunque
acabara de recibir su libertad antes de mo rir o l a r ecibiera tras su muerte, se utiliza est e
término para indicar que la muerte lo ha privado de la condición de hombre libre, pero
porque esta le ha arrebatado la vida. De hecho, es necesario destacar C LE 1331 (vv. 4-6:
mors vitam uicit, ne libertat em teneres. Heu non dolor est, ut quem amas pere at? Nunc
mors perpetua libertatem dedit .), dedicada a un niño, del que no sabemos ni si quiera el
nombre. En este c aso se personifica a la muerte c omo vencedora de la vida que lo priva
de su libertad y, además, se la identifica como otorgadora d e la libertad eterna, es decir,
de la mue rte. No obstan te, mientras qu e pensamos en est a interpretación del término
libertas , Knebusch (2004, 43 -45) atribuye su elección a la caracterización de la muerte
del difunto como mors i mmatura , dada esta privación de la liberta d y el término abstulit ,
eco del mencionado verso virgiliano, utilizado en contextos de muertes prematuras tanto
en La Ene ida como en los mencionados CL E .
Es acertada la d atación de Knebusch (2004, 43-45) de l a pie za en el siglo I d. C. ,
aunque este parte principalmente de la onomástica, debemos tener en cuenta también las
caracter íst icas estilí sticas que la sitúan en un período c ercano al de la presencia de la legio
IIII Macedonica en Mog ontiacum (ya citamos c aracterísticas comunes co n las estelas
pertenecientes a difuntos de esta misma legión, que ya mencionamos supr a ) y la fecha
aproximada de utilización del cementerio en la zona de Zahlbach (donde se hall ó),
detallada por Schumacher (1996, 30) .
I. G E R MANIA S UPERIOR
219
23. CLE GerSup 23 (= CIL XIII 6808 ; CLE 1590). Titu lus sepulcralis.
Ara fun eraria (199,5 x 8 5 x 44). Piedra
arenisca rojiza. Su estado de conservación es
bueno. Está en cabezada por un entablamento
que se sostiene sobre una base escalonada en
cinco sec ciones, que da paso a l ca mpo epigráfic o
( cf. Fig. 65 ). En l a parte superior quedan r estos
de relieve (de unos 3 cm)
403
. En la zona inferior
derec h a, aproximada m ente a partir de la línea 8
y hasta la base, el sop orte tiene una rotura.
También el lateral derecho está algo de t eriorado.
La pieza tiene algunos restos de pintura verde y
roja, espe ci almente en los laterales, de rivados de
su conservación y transporte.
El entablamento superior tiene un
frontón inclinado a dos aguas que des cansa en
cada lado sobre unos pulvini en forma de roseta
( cf. Fig. 66 ). En el interior d el f rontón, una
hornacina coronada con un círc ulo
404
y rodeada
a cada lado por cuatro flores de tallo largo, con
una de ellas, l a más c erca n a a la hornacina,
marchita
405
. Ba jo los pulvini hay una cornisa que
rodea el soporte, a excepción de la p arte
posterior de l a pieza y la base de la hornacina. Dicha cornisa está formada por una kyma
decora d a con hojas de tubería y un friso inferior con hojas de laurel en diagonal
406
.
403
Qu izá p udo tratar se de un remate superio r d estinado p ara realizar o frendas o libaciones , co mo ya
mencio na Boppert ( 1992, 118 - 120 ).
404
No se pu ede identificar con claridad si se trata d e un fruto, como una manzana, pues no contiene tallo.
405
L a flor marchita puede ser u n símbo lo de la muerte. Esta también la encon tramos en el frontón de CLE
GerSup 9. Se puede interpretar co mo una representación de la vida a través de la v ida de la flor , en este
caso march ita por la mu erte de ambos difun tos .
406
Aunque r esulta habitual enco n trar laureles y hojas de la urel en algunos m onumento s fun erarios, ad emás
en este caso d ebemos recordar la aso ciación qu e ex iste entre el laurel y Apolo, con el que se compar a al
difun to en el texto de la in scripción.
Fig. 65 . F otografía fr o ntal d e la piez a. Fuente: Yolanda López
Sánchez.
I. G E R MANIA S UPERIOR
226
leg(ati) leg(ionis) X
X
I I pr(imigeniae) p (iae) f(idelis) ).
Además, lo volv emos a e ncontrar mencionado durante
el desempeño d e su c argo como legatus en otra
inscripción procedente de Mainz, en este caso un altar
dedicado a Júpiter ( cf . Fig. 69), CSIR-D II , 3, 79 ( I(ovi)
O(ptimo) M(aximo) pro salute Im p(eratoris)
Caes(aris) T(iti) Ael(i) Hadr(iani) Antoni ni Aug(usti)
Pii p(atris) p(atriae) A( ulus) Iunius Pastor L(ucius)
Caesennius Sospes leg(atus) Aug(usti) ). En relación
con esta inscripción, hay que destacar que, tal y como
ya indicaba Boppert (19 92, 118-120), es un soporte
bastante semejante al de dicado a Hipponicus (ambos
altares de pi edra arenisca con un entablamento sup erior
con pulvini de rose tas y cornisa, laterales con relieves
e inscripción enmarca d a en una doble moldura).
Una vez mencionados los dueños del esclavo, se mencionan sus padres. Al igual
que el difunto, únicamente se mencionan con sus cognomina , ambos de origen griego,
indicando así de manera clara su condición de esclavos: He d yepes y Genesia
418
. El hecho
de que estos aparezcan mencionados para finalizar el praescriptum , h abiendo sido
mencionados pr eviamente los due ños, unido a la condición social de todos e llos, nos pone
en duda quién financia la inscripción. Como ya i ndica Kruschwitz (2018, 211 -214) lo
razona bl e es pensar que Dignilla y/o su marido fueran los que hicie ron posible este
monumento funerario, es decir, fueran los que financiaran el coste d e la pieza
419
. Est o
explica por qué están menc ionados estos en la inscripción antes que los padres (que no
aparece n hasta la línea 6) y la razón por la que no aparece tras parentes (l.7) una
dedicatoria como fecerun t o posue runt , como vemos que restituyen algunos editores ( cf.
supra ).
418
Ambo s son recogido s por Solin (2003, 956 ; 938) como tal.
419
Aunque el statu s del niñ o no tiene por qué estar ligado n ecesariamente a la co nmemoración de s u m u erte,
Carroll (2018, 212-216) estipula que, si un n iño tan p equeño f uera muy querido po r la fam ilia de la que era
esclavo, esta podr ía fin anciar la p ieza y d ebemos tener en cuenta qu e un monu mento fun erario de las
características de este debía tener un coste elevado que probablemente sus padres como esclavos no podría n
permitirse .
Fig. 69 . Fotografía de CSIR - D II 3, 79 .
Fuente: Clauss-Slaby.
I. G E R MANIA S UPERIOR
227
En c uanto al texto en ve rso, Klein (1863, 323-325) fue el primero en se ñal ar cierto
ritmo dactílico que se resiste en todo el poema e i dentificar h exámetros da ctílicos en los
versos cu arto y quinto y tetrámetros dactílicos e n los dos últim os versos. Estamos de
acuerdo en qu e los ver sos cuarto y quinto so n hexámetros d actílicos con cesuras
pentemímeres, así como los dos últimos versos tetrámetros d actílicos. Posteriormente,
Bücheler (1895, nº1590) señala que se trata de un commaticum . Estamos de acu erdo con
ello, pues se obs erva ritmo dactílico pero ningún verso es correcto y, de hecho, ya
Knebusch (2004, 56-64) menciona que la métrica del poema muestra una serie de
incoherencias de rivadas principalmente de las citas de li teratura en prosa y del mismo
poeta, por lo que pe ns amos se tuvo preferencia por el contenido.
Ut primum adolevit pollens viribus decora facie,
Cupidini os habitumque gerens,
nec me tuam dicere apolli neus.
Huic expletis ter centum ter denisque diebus,
5 invisae Parcae sollemn em celebrare diem
iamque ut esset gratus amicis
invidia superum cess[a]vit amari.
El commaticum da comienzo con un claro eco del comienzo del libro seis de
Bellum Iugurtinum de Salustio: “ Qui ubi primum adolevit, pollens viribus, dec ora f acie ”
( SAL . Iug. V I)
420
. La diferencia r eside en que en lugar del ubi, que leemos en Salustio ,
aquí e s ut el que introduce el texto. Ya e ste paralelo en pros a nos sirv e d e indicativo pa r a
considerar que todo e l texto ha sido c ompuesto a pa rtir de otros, de ahí la a usencia de una
estructura métrica c o rrecta.
Esta influencia de Salustio va a convertir esta primera parte en uno de los puntos
más controvertidos de la composición, pues el uso que hace este del ve rbo adolevit (del
que no encontramos paralelos epigráficos semejantes) implica que el joven Iugurtha se
había convertido en un adolescens
421
, es decir, había alcanzado los 15 año s
422
. S i
entendemos el mismo uso del ve rbo adole vit en este caso, Hipponicus y a habr ía alcanzado
420
Este pasaje tiene bastante influen cia en la liter atura posterior , pues este mismo pasaje aparece en las
cartas de M. Cornelio Frontón (siglo II d. C.).
421
El verbo s ig nifica ge n eralmente “m adur ar ” o “crecer” , co mo ref lejan OLD (196 8, s .v. adolesco ) y Ern out
et Meillet (19 51, s.v. adoleo ).
422
La edad de 15 años m arca el paso de puer a ad olescens . Para más sobre la infancia, la vida o las etapas
de los n iños, cf. Rawson 200 5.
I. G E R MANIA S UPERIOR
228
los 15 años. Klein (1863, 323-325), y a pa rtir de él B oppert (1992, 118-120) y Knebusch
(2004, 56-60), de rivó del ve rbo adolevit que el difunto había alca nz ado una edad superior
a la especifica da posteriormente en el cuarto ver so (v. 4: huic expletis ter centum ter
denisque diebus ). Los tres editores mencionados coinciden en que Hipp onicus habría
alcanzado al menos la edad de 14 a ños . Por tanto, si tom amos adolev it c omo indicio para
establecer la edad el difunto, debemos pensar que este tenía ya 15 años y el verso cuatro
indica que muere antes de cumplir los 16.
Tanto en el pasaje de Salust io como en este se d estacan las cualidades físicas a
través del sint agma pollens viribus . S i tomamos como refe r encia est e pasaje, debemos
entender a quí referencia a la fortaleza física que adquiere el muchacho cu ando alcanza la
madurez ( adolevit ), es de cir, cuando se convierte en adolescens , lo que se ría otro punto a
favor de la indicación de la edad mencionada anteriormente. Aunque n o encontramos
paralelos e pigráficos exactos de esto ( pollens viri bus ), sí encontramos paralelo de ambas
palabras por separado. P or una parte, para lelos de pollens con el mi smo se nti do que en
Salustio, nunca en referencia a un niño, sino a jó venes y adultos ( cf. CL E 409, vv. 3-4:
ille ego qui vixi bis deno circite solis, flore genas tenero vernans et robore poll ens ). Y,
por otra parte, entre los paralelos de viribus es necesario destacar est e término en CLE
984 (v. 3: hic puer infirmis etiam nunc viribus ut quoi ), donde se uti liza para hacer
referenc i a a las pocas fuerzas que tenía un niño, precisamente por el hecho de serlo.
Finaliza con decora facie , final también de la oración de Salustio, que lo uti liza
para hacer referencia a la belleza que tenía Iugurtha convertido en adolescens . Con este
léxico podríamos pe ns ar incluso e n cierta alusión a una belleza m ás fe m enina, c asi como
la de Apolo o Cupido, con los que se comparará Hipponicus en los sigui entes versos.
Encontramos un par alelo de esta construcción en ICERV 534 (vv. 6-7: illa nimis
aspectibus decora et facie pulcra que m mater castam ), dedicada a una muchacha de 15
años, e dad se m ejante a la que venimos indicando que podría tener Hipponicus . Todo ello
parte de una laudatio , por lo que podríamos considerar el tópico “Enumera ción de
virtudes”
423
o, más bien,el t ópico Laudatio pueri en relación con las cualidades físicas del
niño.
A continuación, nos trasladamos de la realidad de la descripción física de
Hipponicus a una realidad divina con la co mparac ión del difunto con Cupido.
423
Para más d etalle sobre este tópico, cf . Hern ández Pérez 2001, 1 47 -152
I. G E R MANIA S UPERIOR
229
Anteriormente h emos mencionado el recurrente uso de la consecratio in for mam deorum
en los monumentos funerarios dedica dos a niños, ya detallada por Mander (2013, 55 -64)
y cómo mediante esta se pretende otorgar al niño las cualidades y virtude s divinas. En
relación con esto, Knebusch (2004, 56-60) indi ca que la representación en los
monumentos funerarios de mujeres y niños permi te extraer una caracterización d e sus
virtudes dentro de la esfera priva d a
424
. Sin embargo, no estamos del todo de acuerdo c on
esto, pues debemos tener en cuenta que no son ni la personalidad ni el poder divino de
Cupido lo que se atribuy e al difunto, sino su apariencia. Se especifica qu e Hipponicus
tiene el rostro y la apariencia del dios ( Cupidini os habitumque gerens ) . Aunque lo
primero que podemos p ensar es en Cupido como figura infantil de mejillas rosadas,
debemos recordar que l as representaciones de Cupido ( Ἔ ρως ) en el mundo antiguo y en
tiempos posteriores no le atribuyen siempre cualidades propias de un be b é, sino más bien
de un b ello puer o adoles cens
425
. Si e ntendemos así la c ompa ración con Cupido, podemos
identificar el relieve en la hornacina, que mencionamos que tenía característica s
semejantes a las de estas representaciones de Cup ido y podemos identificarlo como una
imagen del propio Hipponicus divinizado.
Asimismo, si la comparac ión con Cupido resulta signi ficativa, aún más
significativas son las palabras escogidas para ha cerla. “ os habitumque geren s ” (v.2), pues
no encontramos paralelos epigráficos, únicamente un paralelo li terario muy destacable.
Es Virgilio (V E RG . Aen . I, 315: virginis os habitum que gerens ) quien utiliza estas mi smas
palabras para des cribir la apariencia y belleza de Venus, madre de C upido, como la de
una muchacha virg en. Si tomamos como refere nc ia el uso que le da a Virgilio a estas
palabras podemos enten derlo como una compara ción de la be lleza d el difunto también
con la de Venus, por lo q ue vemos de nuevo una a lusión a la gran belleza d e Hipponicus
relacionada con Cupido y su linaje. Pero también podemos pensar en la apariencia física
de Hipponicus comparada con la de una joven muchacha, es decir, un tanto dulce ,
femenina e ino cente.
424
De esta mi sma fo rma, po r tanto, ind ica Kneb usch (2004, 56-6 0) que debemos enten der la con sagración
a la inoce ncia de Hip ponicus d el praescriptu m .
425
Par a en tender esta caracter ización d e Cupido d ebemos recurrir a las descr ipciones que se han h echo d e
él en la literatura, como por ejemplo en el Asno de Oro de Apuleyo ( cf. A PUL . m et . IV-VI), pero también a
sus representacion es escultóricas co mo “Eros tensan do el arco” atribuido a L isípo (segunda mitad del siglo
IV a. C.). En ambos caso s, Cupido está representad o como un joven bello y fuer te cuyas cualidades físicas
están desarr olladas y se en cuentra en plena etapa de maduración.
I. G E R MANIA S UPERIOR
230
Continúa la composición manteniéndonos entre la esfera real y la divina, pues
encontramos de nuevo u na comparación con un dios, en este caso, Apolo. El verbo en
primera persona expresa que la voz poética no teme comparar su apariencia con la de
Apolo (v.3: ne c me tuam dice re: apoll ineus ). Tras e sta primera persona puede estar la voz
del dedicante y, aunque podemos pensar en la voz de sus padres que lamentan la
prematura pé rdida de su hijo, no hay ningún lamento explícito aquí (ni tampoco en el
praescriptum ) que nos haga pensar en que son estos quienes ponen voz al poema. Por
ello, debemos plantearnos que esta primera person a podría pertenecer a la v oz de Dignilla ,
de quien Hipponicus es esclavo y quien, como y a hemos indicado, s e me nciona tras el
nombre del difunto en el praescriptum
426
. Por tanto, es esta mujer de alto ra ngo socia l
quien no temería c omp arar al niño con Apolo. De bemos sobre entender que no teme a los
dioses, incluso a los mismos Cupido y Apolo, que podrían ofenderse al inte ntar comparar
a un mortal con ellos ( ὕ βρις ). Todo ello seguiría siendo parte de la expresión de la
Laudatio pueri .
No podemos dejar de res altar la identific ación de Hipponicus como “ apollineus ”.
Este término ya ha sido uti lizado por Marcial en su libro sexto ( M ART . VI, 29 : Aut qu is
Apollineo pulchrior ore fuit? ) para habl ar de la gran belleza de un joven esclavo que,
siendo muy amado por s u dueño, se convirtió en liberto debido a su c arácter y belleza.
Por tanto, este adjetivo implica que Hipponicus físicamente ( recordemos q ue no se ha bla
más que de sus cualidades físicas) es armonía y be ll eza. Esto es otra referenc ia con
respec to al relieve de la h ornacina y que nos puede llevar a pensar en una e d ad avanzada
del difunto (casi 16 a ños) .
A continuación, s e incl uye la edad d el difunto mediante una construcción
absoluta : 330 días ( huic expletis ter centum ter den isque diebus )
427
. Como vemos, la ed ad
no se int roduce directamente con un numeral, sino mediante la expr esión de la
multiplicación de los n umerales, p robablemente con intención de formar un verso
correcto, formado por influencia d e carmina qu e recurren a giros poéticos de este tipo
con el objetivo de insertar la edad en la estruct ura métrica , como los d etallados por
Fernández Ma rtínez (19 99, 355 -369. No obstante, debemos tener en cuenta que según
esta indicación el difunto es un bebé que fallece antes de alcanzar el año de vida. Si
426
Al m encionarse Dignilla anteriormen te a su marido, pen samos que la voz corresponde a esta. Kn ebusch
(2004, 56-60 ) se p lantea que esta primera person a , aunq ue se p odría consid erar como el padre, es m ás
prob able que se trate de su s dueños.
427
Knebu sch (2004, 56 -60) ind ica erróneamente 333 días.
I. G E R MANIA S UPERIOR
231
consideramos esta muer te tan pr ematura, sería significativo que se le dedicase un
monumento funerario, pu es lo estipulado era cumplir un año de luto por cada año de vida
del difunto y, por tanto, en el ca so de los niños menore s de un año no se debía realiz ar
ningún tipo de luto, como detallan Mand er (20 13, 19-21 y Ca rroll 201 8 (208-212)
428
.
Aunque este factor no es determinante ya que, a pesar de ello, encontramos numerosos
ejemplos de monumentos funerarios dedicados a niños fallecidos sin alcanza r el año ,
como el mencionado CLE GerSup 10, hallado en el mismo lugar, en este c aso debe
considerarse junto con los elementos en la escultura
429
y el texto
430
, que indican que e l
niño tendría más edad (15 años y 330 días). Por tanto, pensamos que es posible la
hipótesis de Knebusch (2004, 56-64), que indica que la combinación de a dolevit con la
inclusión en el verso del tiempo vivido el últim o año de vida pre tende n subrayar la
tragedia de la muerte de Hipponicus poco antes de cumplir 16 años, es decir, cuando
acababa de tom ar su toga virilis
431
.
Tras la edad, se a b andona la laudatio e invisa e Pa rcae sollemnem celebrar e diem
constituye una C riminatio contra l as Parcas
432
. Según la voz p oética, estas divi nidade s
sienten envidia de que el difunto vaya a cumplir años. Quizá debemos incluir entre los
motivos de envidia las bellas caracter íst icas físicas resaltadas a lo largo del texto .
Debemos indicar que este ti po de Criminatio es un tópi co recurrente en la epigrafía latina,
dado que, según L attimore (1962, 150 -151), se las menciona habitual mente como
culpables de la mue rte d e los difuntos o como seres envidiosos que deciden e l destino de
estos.
428
No sólo no se contemplaba la co nmemoración de la mu erte tan prematu ra de niño s y niñas , sino que
desde el p unto d e vista dem ográfico, las condicion es de vida de la Antigüedad no per mitían q u e la mayoría
de los niños alcanzar a la vida ad ulta, así la tasa de mortalidad in f antil (esp ecialmente en niños que no
llegaban a cumplir el prim er añ o de v ida) era mu y alta , y, p or consiguiente, también eran escasas las
esperanza s que los pad res debían depo sitar en los niño s hasta q ue esto s alcanzaran may or edad , de ahí n o
conmem orar muer tes tan tempranas. Para más in formación sobre las tasas de mortalidad y natalidad infantil ,
así como la esperanza de vida en la Antig üedad cf. Antošovská 2 018, 5 -1 5.
429
Como hem os mencionad o supr a , el relieve de la hornacina podría identificarse como un a representación
del prop io difunto deif icado ( imitatio deo rum ) y dado qu e sus ca racterísticas no son las d e u n niño que no
llega a alcan zar un año, pod emos considerar lo una de las r azones p ara pensar en una edad más avanza da.
430
Principalm ente, en los monumentos funerar ios dedicados a niñ os tan prematuros suele primar el lamento
de lo s pad res frente a la descrip ción o elogio s de las cualidades del difunto , como ind icaba ya Mand e r
(2013, 1 9-32) , pero s o n mu chos más los detalles qu e nos in d ican que el niño tendr ía casi 1 6 años. E stos son
explicad os con detalle p osteriormente.
431
Dicha to ga la habría tomado al cump lir 15 años y estaría representad a en la figura d e la hornacina. Para
consultar las etapas y la evolución de la infan cia según la edad , cf. Rawson 20 15, 135- 146 .
432
Para más so bre este tóp ico, cf . Hernánd ez Pérez 2001, 34 -48.
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