Full text
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
FACULTAD DE COMUNICACIÓN
Departamento de Periodismo II
EL PROTOCOLO COMO HERRAMIENTA ESTRATÉGICA DE
COMUNICACIÓN. UNA CONSTANTE HISTÓRICA Y
ESTUDIO DE CASOS ACTUALES
TESIS DOCTORAL PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
PRESENTADA POR
María del Carmen Martínez Sánchez
Bajo la dirección del Doctor
Don Juan Luis Manfredi Mayoral
Sevilla, 5 de mayo de 2008
Sevilla, 5 de mayo de 2008
Juan Luis Manfredi Mayoral Mª Carmen Martínez Sánchez
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 2
A José Manuel, por el tiempo robado
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 3
AGRADECIMIENTOS
Esta tesis doctoral no hubiera sido realizada sin el apoyo de
algunas personas a las que quiero expresar mi agradecimiento,
especialmente a todas aquellas que siem pre han confiado en mí y que me
han animado a seguir, a pesar de mis eternas dudas. Su amistad y su
cariño me han acompañado en las hora s de soledad que conlleva realizar
un trabajo de este tipo. En estos ca sos no es necesario citar nombres,
ellos y ellas saben quiénes son.
Cada día tiene su afán , decía Alfonso Perales, una persona a la que
admiré y quise mucho. Estoy segura de que él nunca imaginó que, con su
muerte, nos iba a dejar tan huérfanos a tantos. Y como bien recogía su
lema de vida, cada día es distinto , cada día tenemos algo por lo que
luchar, cada día hay que dar un paso más, superar un obstáculo para
llegar, finalmente, a ver realizado nuestro sueño.
Un sueño que comenzó hace mucho tiempo. Obtuve la Licenciatura
en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense durante el
quinquenio 1988-1993. Pertenezco pues a la última promoción de
alumnos de Sevilla que teníamos que desplazarnos a Madrid cuando aún
no existía Facultad de Comunicación en nuestra ciudad.
Realicé el período de docencia de Tercer Ciclo en la Universidad de
Sevilla durante los años 1994-1996. Po r entonces, el Doctor Don Ramón
Reig me orientó y me marcó un camino a seguir, lo cual le agradezco
sinceramente. A pesar de que, por circunstancias personales, no pude
continuar mi proyecto de investigació n con él, siempre me ha ofrecido su
apoyo académico y su cari ño en la distancia.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 4
En el curso académico 2003-2004 realicé un Master sobre Dirección
de Relaciones Públicas y Protocolo, di rigido por la Doctora Doña Mª Teresa
Otero, de la Universidad de Sev illa, que me permitió ampliar mis
conocimientos sobre la materia y plan tearme la posibilidad de presentar
una tesis cuyo objeto de investigac ión estuviera relacionado con esta
disciplina.
El Curso de Experto Universitario sobre Comunicación Institucional y
Marketing Político de la Universidad de Sevilla, dirigido por el Doctor Don
Juan Luís Manfredi, en cuya sext a edición participé durante el año
académico 2006-2007, ha sido clave para orientar definitivamente este
trabajo. Quiero expresar mi má s sincero reconocimiento y mi
agradecimiento al Doctor Manfredi, po r su inestimable apoyo y por aceptar
dirigir la realización de esta tesis doctoral. A él le debo especialmente
haber hecho realidad nuestro proyecto.
Por otra parte, en los distintos puestos de trabajo que he ocupado
durante veinticinco años en la Junt a de Andalucía, y más concretamente
desde que colaboro en la organización de actos oficiales, siempre me ha
interesado el estudio del protocol o enmarcado en el ámbito de la
comunicación. La observación particip ante ha sido, sin duda, la mejor
metodología que ha marcado este trabaj o. Debo agradecer en este sentido
los conocimientos que he adquirido de profesionales como la jefa de
protocolo de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Rosario Carrizosa, de
su compañera Teresa Vilaseca y to do su equipo, así como de la
responsable de protocolo de la Cons ejería de la Presidencia, María
Rodríguez.
Por último, mi agradecimiento más profundo a mi familia, por todo y
por nada; mi cariño para los que está n y para los que ya se marcharon,
que siguen cuidando de nosotros y guiándonos desde allá donde estén.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 5
Índice
1. INTRODUCCIÓN
1.1. Objetivo e hipótesis de partida
1.2. Delimitación del ámbito de trabajo, metodología
y fuentes
2. FUNDAMENTOS TEÓRICOS SOBRE COMUNICACIÓN
INSTITUCIONAL
2.1. El poderoso lenguaje de los ojos
2.2. Gestión de la comunicación
2.3. La comunicación de la imagen
2.4. Reputación
2.5. Los actos públicos como referentes de la Imagen
Institucional Corporativa
2.6. El protocolo como integrante de la comunicación
institucional
2.7. Reflexiones sobre comunicación estratégica en las
organizaciones
2.8. El poder de la creación estratégica
3. EL CONCEPTO DE PROTOCOLO
3.1. Ritos y símbolos
3.2. Definición y matizaciones terminológicas
3.3. Clases de protocolo
3.4. Protocolo interdisciplinar
3.5. Protocolo, relaciones públicas y comunicación
4. HISTORIA DEL PROTOCOLO
4.1. Período primitivo (siglos VII al XIV)
4.2. Período de iniciación de un “protocolo europeo”
(siglos XV al XVII)
4.3. Período de formación, perfeccionamiento y expansión
mundial del “protocolo europeo”, inspirador del
“protocolo internacional” (siglos XVIII, XIX y
comienzos del XX)
4.4. Nacimiento del “protocolo empresarial”. El protocolo
oficial o de Estado es asimilado por el sector
privado (último tercio del siglo XX)
5. EL PROTOCOLO EN ESPAÑA
5.1. Carlos I
5.2. Felipe II
Estructura de la Casa Real
5.3. Felipe III
5.4. Felipe IV
El Pudridero Real
Pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán
Introductor de Embajadores
5.5. Carlos II
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5.6. Felipe V
Los Grandes de España
Reforma de la Administración. Recepción a los
embajadores
5.7. Fernando VI
5.8. Carlos III
Símbolos de España: bandera, escudo e himno
Bandera
Escudo
Himno
5.9. Carlos IV
Real Orden de Damas Nobles de la Reina María
Luisa
5.10. José Bonaparte
El Palacio Real de Madrid
5.11. Fernando VII
El trienio liberal o constitucional (1820 - 1823)
La década ominosa (1823 - 1833)
5.12. Isabel II
5.13. El sexenio revolucionario (1868 - 1874)
5.14. Amadeo I
5.15. Primera República
5.16. Restauración borbónica (1874-1931)
5.17. Alfonso XII
5.18. María Cristina de Habsburgo
5.19. Alfonso XIII
5.20. Directorio Militar (1923-1925)
5.21. Directorio Civil (1925-1930)
5.22. Segunda República (1931-1939)
5.23. La Dictadura de Franco (1936-1975)
5.24. Órdenes, condecoraciones y medallas
5.25. Orden Dinástica. Toisón de Oro
6. EL PROTOCOLO HOY. ESTUDIOS DE CASOS ACTUALES
6.1. Filosofía y principios generales del Real Decreto
2099/1983
Clasificación de los actos
Presidencia de los actos
Los rangos de ordenación
Individual: actos de carácter en la
capital del Estado (artículo 10)
Individual: actos de carácter general en
CC.AA. (artículo 12)
Departamental (artículo 15)
Colegiada (artículos 14 y 16)
Ordenación mixta
Ordenación de los invitados
Lista oficiosa
6.2. El Protocolo y el Ceremonial de Estado en España
6.3. Los profesionales del protocolo y las decisiones críticas
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El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 7
6.4. Las banderas
Criterios generales para la ordenación mixta de
banderas
Las banderas de las Comunidades Autónomas
La bandera de la Unión Europea
Otras banderas
El luto oficial
La bandera en los féretros
Incidentes ocasionados por las banderas
Uso de la bandera en otros países
Nicolás Sarkozy, lo que puede hablar una foto
6.5. Los himnos
Los himnos autonómicos
El Himno de Europa
Incidentes con el Himno de España
España como República
Letra para el Himno de España
6.6. Las palabras y los gestos
“Pero, ¿por qué no te callas?”
“Quita de ahí, yo soy la presidencia, ese lugar es
mío”
"Ha triunfado Doña Cuaresma, la del gesto agrio y
estricta conducta"
6.7. Los elementos
Un paraguas
Un crucifijo
Un busto en el palco presidencial
6.8. Teatro, la vida es puro teatro
Problemas de protocolo con Bruni
La mediatización de su vida personal pasa factura a
la imagen de Sarkozy
6.9. La torre de Babel
Jatami sólo estrechó la mano del Rey y se limitó a
saludar sonriente a la Reina
6.10. La Familia Real española
6.11. Otras noticias
7. CONCLUSIONES
8. FUENTES DOCUMENTALES
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« Je me crois un homme libre.
Il me semble que ma vie n´aurait pas de sens autrement. »
François Miterrand, La Rose au Poing
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 9
perciba exactamente la imagen que he mos querido proyectar, de manera
intencionada.
Vemos pues que el protocolo moderno es algo más que saber
colocar unas banderas o la mera orde nación espacio-temporal de un acto
público, como tradicionalmente podí a ser considerado, y por ello lo
definimos como un instrumento estratégico, generador de un
proceso comunicativo . Supera por tanto las referencias esenciales
aristotélicas de espacio y tiempo.
Entendemos además que nos encontramos ante una herramienta
estratégica para comunicar “persona lidades”, con lo que estaríamos
hablando de imagen, como uno de los elementos indispensables de
estudio del marketing político, y por lo tanto entraríamos en el ámbito de
la persuasión. Más adelante argume ntaremos todas estas afirmaciones;
en estos momentos sólo queremos dejar clara la complejidad y las
múltiples facetas que ofrece nuestro objeto de estudio.
Decía Aristóteles que toda actividad humana tiene un fin…. Pero
como hay muchas acciones, artes y ciencias, muchos son también los
fines . Con esta frase de l filósofo griego 2 queremos avanzar y demostrar en
estas páginas que nuestro objeto de estudio, el Protocolo, es una
herramienta estratégica de comunica ción que puede ser utilizada para
alcanzar diferentes fines u objetivos, en función de las circunstancias que
rodeen a la celebración de cada ceremonia.
2 ARISTÓTELES, Ética Nicomáquea , Traducción de Julio Pallí Bonet, Madrid, 1995,
Editorial Planeta-DeAgostini, S.A., pág. 11.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 16
1.2. Delimitación del ámbito de trabajo, metodología y fuentes
El objetivo de este trabajo, qu e conduce en última instancia a
demostrar la importancia de la comuni cación protocolaria como estrategia
para lograr proyectar la presencia e imagen pública del poder, nos ha
obligado a delimitar nuestro ámbito de trabajo mediante la vinculación de
diversos encuadres teóricos.
Para argumentar los conceptos f undamentales de la investigación
ha sido necesario comenzar con una exposición de las ideas teóricas
básicas de la comunicación instituciona l, y detenernos especialmente en la
importancia de la comunicación no verbal como herramienta estratégica
de la comunicación selectiva.
En este primer apartado, incluimo s igualmente una referencia a la
incorporación de las Relaciones Públic as al sistema de dirección de la
organización. Importante fundamentaci ón teórica para alcanzar nuestro
objetivo, al igual que la aplicación de la persuasión en el proceso de
comunicación intencionada.
Como bien apunta el Doctor Manfredi 3 , “se aborda la definición de
Comunicación como un todo en el que cabe el Periodismo (escrito, oral,
audiovisual, cibernético), la Public idad, las Relaciones Públicas, la
Propaganda ... y el Protocolo, pues ca da una de estas disciplinas supone
una manera diferente de resolver la necesidad de comunicarse, en función
de lo que resulte más útil para la mejor comprensión del mensaje por
parte del receptor. Esta concepción de la Comunicación es lo que permite
abordar su estudio desde una perspect iva estratégica y, por consiguiente
hablar de Planificación Estratégica de la Comunicación y de Estrategias de
3 Opinión manifestada a la in vestigadora.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 17
Comunicación, que son cosas parecidas pero no iguales, pues responden a
diferentes estadios del propio concepto de la Comunicación”.
Tras la defensa de conceptos como la reputación corporativa o de
estrategias como la aplicación de un plan de comunicación integral e
integrado en el seno de las Instit uciones, y dedicando un apartado en
exclusiva a reflexiones teóricas sobr e comunicación estratégica en las
organizaciones, llegamos a la es encia de nuestro trabajo y nos
adentramos en el ámbito del ce remonial y del protocolo, que
consideramos una herramienta muy impo rtante para la consecución de los
objetivos de la organización.
El punto de partida de este trab ajo está basado en el protocolo
oficial, en el estudio y observación de los actos públicos oficiales. Por lo
tanto, en el tercer capítulo hemos definido el concepto de protocolo,
diferenciándolo de otros términos comp lementarios, hasta situarlo en la
vertiente que queremos estudiar: el protocolo oficial.
También hemos realizado un amplio recorrido histórico, en los
capítulos cuarto y quinto, para mostra r la constante histórica del protocolo
como parte de las estrategias que los diferentes poderes establecidos han
ejercido de cara a la opinión pública. Especialmente, nos hemos detenido
en la historia del protocolo español, en su evolución y en las diferencias o
peculiaridades que marcan cada et apa o régimen político, mostrando
algunos casos concretos de incidentes protocolarios famosos de la época.
El capítulo sexto ha sido dedicado al protocolo moderno español, el
que se aplica en nuestro país desde la restauración de la democracia. La
normativa vigente, el Real Decreto 2099/1983, de 4 de agosto, por el que
se aprueba el Ordenamiento Genera l de Precedencias en el Estado,
establece los principios de organización de todo acto oficial.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 18
Nuestra hipótesis de partida pretende ser demostrada,
definitivamente, en el séptimo capítulo mediante el estudio de
determinados actos oficiales en los qu e el protocolo se ha convertido en
protagonista del evento, en titular de una noticia, en cabecera de un
informativo. Consideramos que la im portancia del protocolo es tal que
unas palabras, un gesto, un fallo de organización, un descuido, una
decisión inapropiada pueden prov ocar, por ejemplo, un conflicto
diplomático.
Carlos Fuente Lafuente, Presidente de la Escuela Internacional de
Protocolo y de la Academia Intern acional de Ceremonia y Protocolo,
refiriéndose al ya fallecido y ci tado Embajador Chávarri, nos relata 4 :
“Tomás revivía con apasionante inquie tud y emoción aquellos instantes en
los que importantes decisiones de Es tado debían cumplirse sin provocar
suspicacias, dudas o enfrentamientos. O cuando encomendándose a quién
sabe qué o quién debía tomar decisiones al segundo” . Esta es la actitud
que defendemos del profesional del protocolo, cuya intervención puede
llegar a ser fundamental para conseguir los objetivos de una organización.
En nuestra sociedad, todo com unica. Como apunta el Embajador
Joaquín Martínez Correcher 5 , “ si un acto no comunica, no existe ”. Pero es
importante comunicar bien. Lo cont rario supone un desastre para los
organizadores de un acto. Por eso, en este trabajo hemos seleccionado
diversas noticias que recogen mome nto o detalles que han frustrado la
celebración de un evento o la consecuc ión del objetivo marcado. De ahí la
importancia del protocolo en la co municación institucional porque un
simple error protocolario puede provoc ar, por ejemplo, la ruptura de las
relaciones entre dos países.
4 CHÁVARRI DEL RIVERO, ob. cit. p. 20.
5 Discurso de apertura en el acto solemne de inauguración del curso 2002/2003, Facultad
de Comunicación de la Universidad de Sevilla, celebrado el 3 de octubre de 2002
http://www.protocolo.org/gest_web/proto _Seccion.pl?rfID=612&arefi d=988&pag=0
(consulta 06/01/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 19
Si en la realización de un acto to do marcha bien, el protocolo y sus
profesionales pasan desapercibidos; si algo sale mal, aquél se puede
convertir en un titular en los diferent es medios de comunicación y, sobre
todo, puede llegar a ser un problema para el equipo organizador.
Volvemos a las palabras del Embajador Martínez Correcher 6 para
abundar en la idea de que “el protocolo es la comunicación no verbal de
una institución frente al exterior, es de cir, es la forma en que el Estado se
comunica con el resto de los ciud adanos, para transmitir un mensaje
sobre lo que quiere hacer, por qué lo va hacer y para qué lo quiere
transmitir. Es el protocolo el mens aje que se quiere lanzar desde una
institución o sus representantes. De ah í la importancia del protocolo, su
puesta en práctica incide en la visión que el resto de los ciudadanos tienen
del Estado o de dicha institución”.
En palabras del Rey de España 7 , Juan Carlos I, y refiriéndose a la
función diplomática pero que bien podemos incorporar a su faceta
protocolaria, “ el éxito profesional se mide hoy día en términos de
eficiencia. En vuestro caso, ésta co nsiste en traducir la información
recibida, las relaciones y las experien cias que vayáis acumulando, a lo que
es el núcleo de vuestra tarea: la proy ección internacional del Estado y de
sus intereses, que son los de todos vuestros conciudadanos ”.
A través del material gráfico sele ccionado, de nuestras reflexiones
y, finalmente, de las conclusiones finales confiamos en demostrar la
hipótesis planteada y que nuestro trabajo contribuya, con humildad, a
avanzar en la consolidación del protocolo como disciplina científica.
6 Ibídem
7 Discurso de clausura en el acto solemne de entrega de despachos a los Secretarios de
Embajada (56º promoción) y de diplomas a los alumnos del Curso de Estudios
Internacionales 2001-2002, celebrad o en el Aula Magna de la Escuela Diplomática, en
Madrid, el 25 de junio de 2002 http://www.mae.es/NR/rdonlyres/0B64496E-CC6D-4915-
8A92-D3457102CC15/967/Memoria_2001_2002pdf .pdf (consulta 06/01/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 20
Consideramos, por tanto, que los te mas tratados en este proyecto
reúnen las características esenciales a las que toda investigación debe
aspirar:
1. Interés científico. Se hacen ap ortaciones que podrían resultar
útiles para otros investigadores de diferentes disciplinas:
comunicación, relaciones públicas , marketing político, sociología,
historia... Asimismo las conc lusiones obtenidas como
consecuencia de nuestra inve stigación también podrían ser
utilizadas como material docente en una materia cuyo estudio
aún se encuentra muy limitado.
2. Interés profesional. Esta investigadora ha trabajado como
funcionaria de la Administración General de la Junta de Andalucía
durante los últimos veinticinco años, tomando voluntariamente el
protocolo como objeto de formación personal y desempeñando
numerosas tareas en la realizació n de actos oficiales, habiendo
participado en actos tan relevant es como la última toma de
posesión del Presidente de la Junta de Andalucía y de los
miembros del Consejo de Go bierno andaluz, diversas
celebraciones anuales del 28 de fe brero como Día de Andalucía,
el Encuentro Nacional de Voluntariado Red.es, inaugurado por
S.A.R El Príncipe Felipe de Borb ón el 17 de octubre de 2001, por
citar sólo algunos ejemplos. La observación participante y la
curiosidad intelectual han marcad o el camino hacia el campo de
la investigación y a definir el objetivo último de este trabajo.
3. Interés general. Esta investigación se ha realizado desde el
convencimiento de que el protocolo es una herramienta
estratégica de comunicación y, a la vez, un componente muy
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 21
importante en la celebración de innumerables eventos de la
sociedad contemporánea. La gestión de la comunicación
protocolaria se realiza tanto en el ámbito público como en el
privado, por lo que los diferentes estudios y análisis en uno u
otro campo resultan de sumo inte rés para todos los profesionales
e investigadores.
Por otra parte, debemos decir que la investigación realizada no ha
resultado fácil en relación con la bib liografía específica que existe sobre
nuestro objeto de estudio. He mos podido avanzar en nuestros
conocimientos recurriendo a obras sign ificativas en el ámbito de la
comunicación, del protocolo, de las relaciones públicas o del marketing
político, pero escasamente hemos podido utilizar obras o artículos
relacionados exclusivamente con la co municación protocolaria estratégica.
Ello nos ha animado a realizar este trabajo porque consideramos que
podemos contribuir con algunas ap ortaciones en este campo y que
nuestra investigación resultará útil a otras personas.
Las conclusiones de nuestro estudi o incorporan elementos para la
verificación y refutación de la hipóte sis planteada, por lo que el resultado
final puede ser interesante como objeto de debate entre los estudiosos de
la materia.
Consideramos que el uso de la metodología científica apropiada
añade consistencia y rigurosidad a toda investigación. Para la elaboración
concreta de este proyecto ha sido necesario contar con el apoyo de las
diferentes metodologías existentes:
1. Método descriptivo. Este proceso permite la recopilación
sistemática y ordenada de la in formación sobre el objeto de
estudio. Se suele aplicar en ámbitos de conocimiento poco
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 22
desarrollados o poco conocidos. En nuestro caso, lo hemos hecho
tanto en el apartado histórico co mo en el referido a información
específica sobre el protocolo re lacionado con la comunicación
institucional y, más en concreto, de la comunicación protocolaria
como estrategia de proyecci ón de la imagen del poder
establecido.
2. Método histórico. A través de este procedimiento, se pretenden
exponer los aspectos con los que la experiencia y el tiempo han
marcado al fenómeno objeto de es tudio. El protocolo, a lo largo
de los siglos, ha sido un elemento fundamental de comunicación
utilizado por los diferentes gobernantes para ejercer su influencia
sobre los distintos estamentos sociales y políticos.
3. Método inductivo. Es un proceso de inferencia de leyes generales
que se fundamenta en la consideración de un número
suficientemente amplio de caso s individuales u observaciones
concretas. En este apartado, he mos de añadir que a partir del
estudio y clasificación de los acto s objetos de estudio, se puede
establecer que realmente debe existir un plan de actuación
estratégico para alcanzar el objeti vo planteado en la planificación,
elaboración y gestión de los actos públicos oficiales.
4. Método deductivo. La formul ación de enunciados de carácter
general nos lleva, mediante un proceso de deducción de
información, a explicar fenómeno s de carácter particular. El
presente trabajo incorpora el aná lisis deductivo para demostrar la
interrelación de diferentes disci plinas científicas (comunicación,
relaciones públicas y marketing político) que inciden conjunta e
intrínsecamente en el proceso comunicacional protocolario.
Partiendo de una amplia expo sición sobre los fundamentos
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 23
teóricos de la comunicación in stitucional, vamos adentrándonos
en el concepto de protocolo, en su evolución histórica, en su
actualidad, para acabar analizan do casos concretos recientes que
demuestran la validez de nuestra hipótesis.
5. Observación participante o participativa. Una parte muy
destacada de la investigación se basa en la propia experiencia
profesional, como se ha manife stado con anterioridad, y en la
observación directa e indirect a, sobre todo fotográfica,
relacionada con la celebración de actos oficiales. Como señala
Bárbara B. Kawulich 8 “la observación participante implica la
compenetración del investigador en una variedad de actividades
durante un extenso periodo de ti empo que le permita observar a
los miembros culturales en sus vi das diarias y participar en sus
actividades para facilitar una mejor comprensión de esos
comportamientos y actividades”.
Por último, señalamos que entre las diferentes fuentes utilizadas
para la elaboración de esta investigación, hay que destacar las noticias y
el material gráfico obtenido de algunos periódicos nacionales
(especialmente El País y Diario de Sevilla ). El seguimiento diario de ambos
medios de comunicación, así como el apoyo que hemos obtenido de
nuestras consultas a otros periódicos digitales ( El Mundo) , publicaciones,
revistas o webs especializadas ( Revista Protocolo ) y fundamentalmente la
búsqueda intensa y extensa realizad a en Internet, nos ha permitido
aportar la argumentación de esta investigación.
8 KAWULICH, Barbara B, La observación participante co mo método de recolección de
datos, Forum Qualitative Sozial forschung / Foru m: Qualitative Soci al Research [On-line
Journal], 6(2), Art. 43, 2006, Noviembre
http://www.qualitative-research.net/fqs-tex te/2-05/05-2-43-s.htm (consul ta 01/05/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 24
Con pasión por esta ciencia y esta profesión, manifestamos el
convencimiento rotundo de la validez de nuestra hipótesis y confiamos en
que nuestra visión sobre el protocol o como herramienta estratégica de
comunicación resulte de interés a to das aquellas personas que tengan la
curiosidad de adentrarse en es te estudio de investigación.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 25
Pasando a la Escuela de Palo Alto, cuyos autores más
representativos son Gregory Bateson, Paul Watzlawick y Don Jackson, sus
aportaciones parten del concepto de comunicación como proceso social
permanente que integra múltiples mo dos de comportamiento, tales como
la palabra, el gesto, la mirada y el espacio interindividual.
Todo comportamiento humano tien e un valor comunicativo, todo
proceso de relación e interrelación a través de los cuales la gente se
influye mutuamente es comunicación, y en ellas el contexto en el que se
desarrollan es tomado como parte del todo integrado. Para estos autores,
es imposible no comunicar. Sin comunicación no existe sociedad.
Tanto la Escuela de Palo Alto en América como Robert Escarpit y
Abraham Moles en Europa ( Teoría de la información y de la percepción
estética, tesis doctoral publicada en 1958) , apuestan por una noción de
sistema abierto, que se alimenta de sus propias acciones. Así, como nos
recuerda Timoteo Álvarez 15 , “el individuo es un ‘sistema abierto’ cuyo
comportamiento viene determinado por tres componentes básicos o
variables fijas: su organismo físico heredado cuya más eficaz
manifestación es el lenguaje, su personalidad, memoria y reflejos
culturales, también heredados, y los me nsajes que recibe de su entorno a
los cuáles están obligado a responder. La información para un individuo es
la suma de signos, entradas y símbol os que le llegan del entorno, a los
que él reacciona según sus personales capacidades heredadas y en
constante perfeccionamiento precis amente debido a los impactos
constantes del entorno”.
15 TIMOTEO ÁLVAREZ, Jesús, GESTIÓN DEL PO DER DILUIDO. La construcción de la
sociedad mediática (1989-2004), PEARSON ED UCACIÓN, S.A., Madrid, 2005, p. 167.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 32
Partiendo de todo lo expuesto ha sta el momento, recordemos que
el proceso de comunicación está fo rmado por distintos elementos, que
pasamos a definir brevemente:
Emisor: El sujeto, individual o colectivo, que emite un mensaje.
Receptor: El sujeto que recibe un mensaje y que también puede
ser individual o colectivo, y éste, agrupado o disperso.
Mensaje: Conjunto de signos, señales o símbolos con los que se
transmite una información. Cont enido de esta información.
Código: Conjunto de reglas y normas que rigen el funcionamiento
del lenguaje. Sistema convencional de símbolos, signos y reglas, comunes
a emisor y receptor, gracias al cual el mensaje puede ser producido,
transmitido y correctamente interpreta do. El emisor codifica el mensaje
mediante esa serie de signos, y el rece ptor lo decodifica; su identificación
y comprensión dependen de la capaci dad de interpretación por parte del
receptor. Por supuesto, emisor y rece ptor deben utilizar el mismo código
de signos y las mismas connotaciones. De lo contrario, el mensaje será
rechazado por el receptor, o no surtirá el efecto deseado por el emisor.
Canal: Medio material utilizado por el emisor en la transmisión de
un mensaje. Los canales de comunicación son: la palabra, el escrito, la
imagen, el sonido y el acto de pres encia. Puede ser natural –fisiológico-
(por ejemplo, el lenguaje hablado me diante las vibraciones del aire que
son percibidas por el tímpano de un destinatario próximo) y artificial –
técnico- (cine, radio, televisión, teléfono, fax, prensa escrita,….).
Ruido: Interferencia que bloquea, impide o dificulta la recepción
del mensaje. Puede ser mecánica (def ecto de elaboración material del
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 33
mensaje) o semántica (defecto de tran smisión que afecta al significado del
mensaje).
Retroalimentación: Información de retorno. El emisor recibe un
mensaje u otras reacciones del rece ptor que comprende y responde al
mensaje inicial. Siguiendo a Núñez Ladevéze 16 , “podemos tener una
amplia conversación con una persona, al margen de que se hayan dado
todos los elementos del proceso, sin que hayamos conseguido
comunicarnos. Comunicarse, desde es te punto de vista existencial,
significa una cierta participación de alteridad del ‘yo’ en el ‘otro’ y
viceversa. Estaríamos hablando de co municación no como proceso, sino
como una situación positivamente o no resuelta”. La retroalimentación
viene a resolver dicha situación y a co nfirmar que el mensaje, al menos,
ha sido entendido.
Fin o propósito: Objetivo último del em isor y del proceso de
comunicación (informar, formar, entr etener, crear una opinión, provocar
una conducta,...).
Y como resalta Marín Calahorro 17 , “además de los anteriores
elementos esenciales del proceso de comunicación, hay que tener en
cuenta un factor importante en determinados casos: el contexto . Este
concepto se refiere a la situación am biental que rodea la comunicación y
determina el desarrollo de la misma. Puede estar constituido por aspectos
psicológicos personales, por el escena rio, por el tiempo o el momento (la
comunicación en situaciones de crisis, la comunicación política en períodos
electorales, … son ejemplos precisos sobre el tema)“.
16 NÚÑEZ LADEVÉZE, Luís, Lenguaje y Comunicación. Para una teoría de la redacción
periodística , Ediciones Pirámide, S. A., Madrid, 1977, p. 16.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 34
“El modelo de la comunicación se aplica a la dinámica de la
transmisión colectiva de ideas, y ta mbién a los procesos que podríamos
llamar de transmisión selectiva” . Esta afirmación de Núñez Ladevéze 18
corrobora nuestra opinión sobre la necesidad de aplicar sistemas de
comunicación integral, teniendo en cuen ta que el lenguaje es la base de
toda comunicación humana, pero sin olvidar que “otras
simbolizaciones, como la gest ual y la imagen viva, también
comunican” .
Entendemos pues la comuni cación de forma holística –
multidimensional- en el marco de un contexto determinado. En este
sentido, dicho autor 19 realiza la siguiente clasificación de la comunicación
colectiva:
Comunicación no simbólica: Puede ser de causa a efecto si es
meramente física; o de estímulo-respuesta, si se da en el plano
de la conducta animal.
Comunicación simbólica: Supone un proceso de mediación. Se
comunica un símbolo que sustituy e o representa algo empírico;
cuando esta sustitución es arbitraria, se llama signo (Saussure).
Comunicación humana: S e d a t a n t o l a e m p í r i c a c o m o l a
simbólica.
Unilateral: Cuando los roles del sujeto emisor y el sujeto
receptor no pueden intercambiarse durante el proceso.
17 MARÍN CALAHORRO, Francisco, Protocolo y Comunicación. Los Medios en los Actos
Públicos , Editorial Bayer Hnos. S.A., Barcelona, 2000, p. 27.
18 NÚÑEZ, ob. cit. p. 18.
19 NÚÑEZ, ob. cit. pp. 105 y 106.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 35
Intercomunicación: Cuando los roles del sujeto emisor y el
sujeto receptor pueden interc ambiarse durante el proceso.
Plural: Comunicación unilateral con variedad de sujetos emisores
o de sujetos receptores. Puede darse también la
intercomunicación plural (un congreso científico, una rueda de
prensa, terapia de grupo)
Natural: Si no hay mediación artifi cial o si la hay únicamente
contribuye a perfeccionar la re alización del proceso (altavoz,
micrófono). Puede ser unilateral, interpersonal y plural.
Mediada: Si entre el emisor y el re ceptor interviene algún medio
artificial sin cuya actividad no po dría realizarse el proceso. La
mediación puede ser directa (el re ceptor recibe el contenido del
proceso simultáneamente a su em isión) y diferida (si no se
produce en directo).
Colectiva: Comunicación mediada (direc ta o diferida) en la que
no hay relaciones cara a cara entre la pluralidad indefinida de
sujetos receptores anónimos (= públicos).
De auditorios: Comunicación plural en la que el sujeto receptor
es anónimo y organizado. Puede ser o no natural.
De masas: Comunicación natural en la que los sujetos
receptores constituyen una multitud amorfa.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 36
Por su parte, Otero Alvarado 20 establece la siguiente clasificación de
modalidades comunicativas, de la qu e se deduce que coincide con Núñez
Ladevéze en su afirmación de que “las simbolizaciones, como la gestual y
la imagen viva, también comunican”:
1. Según la relación emisor-receptor
Comunicación interpersonal (sin intermediarios; modelo idóneo
en Relaciones Públicas)
Verbal
No verbal
Comunicación colectiva
No masiva (sin bidireccionalidad ; sin medios de comunicación
de masas; control espacio-temporal)
Masiva (difundida a través de medios de comunicación de
masas)
2. Según la forma de emisión
Verbal (a través de la palabra; fórmulas del discurso oral o escrito)
No verbal (Ordenación ceremonial y protocolaria)
3. Según el objetivo a conseguir, la finalidad
Objetivo económico , la difusión y venta de productos o servicios
(finalidad comercial). Se establec e en modalidades o sistemas de
comunicación como la Publicidad y el Marketing.
20 Clase impartida el 18 de octubre de 2003, Mast er de Dirección de Re laciones Públicas y
Protocolo de la Universidad de Sev illa.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 37
Objetivo no económico , prevalece la difusión de identidad y la
creación de imagen (finalidad institucional). Intervienen pues las
Relaciones Públicas, como disciplin a no científica que estudia la
gestión del sistema de comunicación a través del cual se establecen
y mantienen relaciones no comercia les de adaptación e integración
mutua entre una organización y/o persona y sus públicos (Foro de la
Universidad de Vic, 2003).
Una vez definido y clasificado el concepto de comunicación,
avancemos un poco en la fundamentaci ón teórica de nuestra hipótesis y
tomando un bello epígrafe utilizad o por Sebastià Serrano i Ferrera 21 ,
abundemos en la importancia de la comunicación no verbal como
instrumento fundamental, como parte esencial de la transmisión de
mensajes, en definitiva como herramienta estratégica de la
comunicación selectiva .
2.1. El poderoso lenguaje de los ojos
Como dice este autor “abiertas de par en par las puertas del siglo
XXI, nos encontramos inmersos por co mpleto en esa nueva civilización
que solemos denominar de la inform ación, de la comunicación y del
conocimiento, y en la que hemos entrad o de la mano de la explosión de
las nuevas tecnologías. Esta nueva civilización ha hecho emerger un
nuevo modelo de sociedad, nunca ante s experimentado a lo largo de la
historia, en el que la materia prima, el recurso básico y el consumo
principal ya no lo constituyen el prod ucto de la tierra, del mar o de la
industria, sino que, cada vez en ma yor medida, se trata de un bien no
21 SERRANO I FERRERA, Sebastià, El regalo de la comunicación . E ditorial Anagrama,
Barcelona, 2003, p. 51.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 38
material, un bien intangible, como la información, base del conocimiento,
que no tiene, por definición, unos límites finitos” 22 .
“¿Qué significa vivir en la soci edad de la información, o del
conocimiento? …. ¿Sabemos algo sobre el arte de gestionar la
incertidumbre en los momentos de cambio? …. A más información,
corresponde más independencia, ma yores grados de libertad, más
dimensiones de vida, mayor comp lejidad, pero igualmente más
alternativas, más variables que es preciso controlar, más mundos
posibles, mayor incertidumbre.” 23 . Ciertamente, coincidimos con Serrano 24
al “relacionar el grado de incertidum bre con la medida de la entropía.
Relacionamos información con independ encia, complejidad y organización,
pero nunca hemos dejado de corre lacionarla con imprevisibilidad,
incertidumbre y entropía 25 ”.
Todos recordamos fechas trágicas para la humanidad como el 11
de septiembre de 2001 y el 11 de ma rzo de 2004, por citar sólo algún
ejemplo. Estados Unidos y España quedarán siempre marcados y unidos
por los acontecimientos dramáticos de los atentados contra las Torres
Gemelas y contra los trenes de viajer os que marchaban con dirección a la
estación de Atocha. Miles de pers onas murieron en ambos ataques
terroristas. Esto nos demuestra que cualquier cosa puede ocurrir en
cualquier momento; que la incertidum bre, la fragilidad, la vulnerabilidad
no son compañeros gratos para la co nvivencia humana. Pero de la gestión
de esas crisis también hemos aprend ido que la entropía y la empatía 26
ayudan a incorporar y a compartir sentimientos que contribuyen al
progreso de la comunicación.
22 Ibídem , p. 11.
23 Ibídem, pp. 12 y 13.
24 Ibídem , p. 13.
25 Medida del desorden de un sistema. Medida de la parte no utiliz able de un sistema.
Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, de los cuales va a
recibirse uno solo.
26 Participación afect iva, y por lo general emotiva, de un sujeto en una realidad ajena.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 39
Retrocedamos en el tiempo para recordar, como hace Serrano 27 ,
que “no fue sino hasta la segunda mitad del siglo XX cuando empezamos
a vivir una emergencia de los cuer pos en los nuevos discursos de la
sociedad, un tanto forzado, al fin y al cabo, por la irrupción de los nuevos
medios y, en consecuencia, de los nue vos mensajes de la televisión, la
publicidad, la propaganda, y añadir íamos que también las relaciones
públicas. La existencia de los nuevos discursos exigía teorizar sobre la
imagen y sobre un nuevo tipo de lenguaje”.
Aparece la expresión ‘comunicación no verbal’ 28 para definir el
proceso de transmisión de informació n a través de la imagen, de la
gestualidad o de la expresión facial de las emociones, del tacto, del olor,
… Este tipo de comunicación nos in forma sobre las emociones, sobre el
estado general de los cuerpos, sobre las actitudes, sobre las reacciones,
sobre los comportamientos,… algo muy difícil de conseguir a través del
lenguaje en numerosas ocasiones.
Como nos recuerda Flora Davis 29 , las palabras son sólo el
comienzo, porque detrás de ellas es tá el cimiento sobre el cual se
construyen las relaciones humanas: la comunicación no verbal. Las
palabras son hermosas, fascinantes e importantes, pero las hemos
sobrestimado en exceso, ya que no representan la totalidad, ni siquiera la
mitad del mensaje. Más aún, como sugi rió cierto científico: ”las palabras
pueden muy bien ser lo que emplea el hombre cuando le falla todo lo
demás” .
27 SERRANO, ob. cit. p. 33.
28 Ibídem. La emplean por primera vez en el año 1956, en un artículo publicado en una
revista de investigación, u n psiquiatra, Ruesch , y un fotógrafo, Kees, de San Francisco. El
psiquiatra empezaba a trabajar en t erapia familiar y hacia referenc ia a cómo algunos
a s p e c t o s n o v e r b a l e s d e l a comunicación podían ayudar a descubrir el estado de la
pareja.
29 DAVIS, Flora, La comunicación no verbal , Alianza Editorial, Madrid, 2005, p. 21.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 40
Cualquier acto, cualquier manifestación colectiva lleva
implícita una carga poderosa de comunicación no verbal , que es
intrínseca al ser humano pero que tamb ién resulta esencial para todo tipo
de organización. Compar timos con Marín Calahorro 30 que “todo comunica
en una organización”, y coincidimos ig ualmente con el Embajador Martínez
Correcher 31 , como ya hemos comentado con anterioridad, cuando
concluye que “si un acto no comunica, no existe”.
Como hemos visto con anterioridad , tanto para el Interaccionismo
Simbólico como para la Escuela de Palo Alto, todo comportamiento
humano comunica. Siguiendo a Davis 32 , “por supuesto, la comunicación
no se reduce a enviar información po r el canal verbal y emociones por los
no verbales”. Podemos concluir este apartado afirmando que la
comunicación es el medio por el cual se realiza la socialización humana
que acompaña toda la vida del ser soci al y que la comunicación no verbal
desempeña un papel esencial en dicho proceso de socialización.
2.2. Gestión de la comunicación
La comunicación es un instrument o substancial de la sociedad y,
por ende, de las distintas organizacion es que forman parten de ella, ya
sean públicas o privadas. Cualquier entidad necesita comunicar con sus
públicos, internos o externos, con su entorno, para conseguir unos fines
determinados.
30 MARÍN CALAHORRO (2000), ob. cit. p. 24.
31 Discurso de apertura en el acto so lemne de inauguraci ón del curso 2002/2003,
Facultad de Comu nicación de la Universidad de Sevilla, celebrado el 3 de oct ubre de
2002
http://www.protocolo.org/gest_web/proto _Seccion.pl?rfID=612&arefi d=988&pag=0
(consulta 06/01/08).
32 DAVIS, ob. cit. p. 246.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 41
Y cuando hablamos de comunicación intencionada , lo hacemos
en el sentido más positivo del término ya que de nada sirve adentrarse en
la cultura de la apariencia, si detrás de esa impresión que se proyecta de
la organización, no hay una gest ión empresarial rigurosa, seria y
comprometida; en definitiva, profes ional en todos sus aspectos y de
excelencia en cada uno de sus procesos.
La Imagen Corporativa es, por tanto, un conc epto construido en
la mente del publico de la organiza ción, y siguiendo a Villafañe, hay que
relacionarla con la Identidad de la misma, es decir con el conjunto de
rasgos y atributos que definen su es encia, algunos de los cuales son
visibles y otros no, para ofrecer una imagen auténtica y coherente de la
organización.
En este sentido, Otero 45 apunta que “la imagen no se transmite,
sino que se obtiene tras la percepci ón de una realidad. Lo único que se
puede intentar transmitir es la identi dad, con diferentes objetivos que van
a hacer que el emisor de la comunica ción, deliberadamente o no, proyecte
una identidad distinta a la real, mejor o peor”.
Continúa la autora señalando qu e “como consecuencia de ello, la
dimensión imagen aparece como el resu ltado de la manipulación –sin que
éste término comporte connotaciones negativas- que el proceso
comunicativo necesariamente aporta a la identidad, independientemente
de que la fidelidad a la misma constituyera su objetivo”.
Como vemos, “es necesario realizar un trabajo corporativo
específico a partir de la Identidad propia de la organización para conseguir
optimizar la percepción que el públic o tiene de dicha organización. Este
trabajo corporativo intencionado, se basa en un proceso de comunicación
45 OTERO, ob. cit. p. 304.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 48
integral, con una planificación de acciones comunicativas, con sus
estrategias y sus objetivos bien defini dos, que garantice la sinergia de
todos los recursos e instrumentos de la organización relacionados con su
propia Imagen”.
Villafañe 46 lo resume en un simple esquema:
Identidad + Trabajo corporativo = Imagen
La gestión de la Imagen Corpor ativa se convierte actualmente en
un elemento fundamental de eficiencia competitiva. Las políticas de
comunicación integral , incluyendo por supuesto la gestión de la imagen
corporativa, ya se encuentran amp liamente implantadas en la cultura
empresarial y comienzan a ser utilizadas en gran medida por parte de las
entidades de titularidad pública, para proyectar la personalidad de la
propia Institución.
Como bien apunta Marín Calahorro 47 , “la Institución, en la mayoría
de los casos, sólo existe ante la soci edad como imagen virtual, es decir,
como realidad conformada a través de su presencia en los medios de
comunicación. La comunicación inst itucional es también compleja y
absolutamente necesaria para asegurar la cohesión social del conjunto”. Y
continúa diciendo que “la proyección de la imagen pública es el resultado
de un conjunto de acciones dinámicas, que integran las actividades que se
desarrolla ( qué se hace y cómo se hace ) y las de comunicación ( qué se
dice ). Éstas deben de gestionarse de forma coordinada y siguiendo
estrategias perfectamente definidas, desde una Dirección de
Comunicación, según tres grandes ejes: relaciones con la prensa,
relaciones públicas y protocolo ”.
46 VILLAFAÑE, ob. cit. p. 26.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 49
“Todos los instrumentos son escasos a la hora de comunicar
imagen, por ello debe establecerse una planificación estratégica y
coordinada desde la Dirección de Co municación de la Institución para
integrar en un solo marco las difere ntes acciones. Sin olvidar que todos
los miembros de la organización, incluidos por supuesto los máximos
representantes de la misma, deben asum ir como propia la filosofía de que
todos son sujetos activos en la pr oyección externa de esa imagen
institucional o corporativa y tienen que esforzarse para cuidar de ella en
cada una de las actividades qu e desarrollen en el organigrama
corporativo” 48 . Nos encontramos pues an te lo que llamaríamos
comunicación integral e integrada , que es asumida por todos los
responsables de la organización, que se nutre y se aplica en todas las
áreas sectoriales, que tiene una estrategia y un objetivo común.
Afirma Otero 49 que “la más moderna concep ción de las relaciones
públicas da a conocer al sujeto de la comunicación con el fin de conseguir
sus objetivos prioritarios: transmitir su identidad proyectando una imagen
positiva que obtenga la confianza, el apoyo y la opinión pública favorable
de su universo vinculándose con él a través de procesos de
responsabilidad social” o de “respo nsabilidad pública” (responsabilidad
ante los públicos), como pref ieren denominarlos Grunig y Hunt 50 .
Coincidimos igualmente con el Profesor Adrián Huici 51 cuando
afirma que “una determinada instit ución puede cuidar con el máximo
47 MARIN CALAHORRO (2000), ob. cit. pp. 48 y 49.
48 Entendemos que este autor expone una vers ión diferente a la que hemos mostrado del
Profesor Alfredo Arceo Vacas, puesto que engloba las RRPP como un instrumento de la
política global de comunicación.
49 OTERO, ob. cit. p. 305.
50 Grunig, J.E. y Hunt, Todd, ob. cit. p. 106.
51 HUICI MODENO, Adrián, Comunicación e Im agen Pública en la Administración de
Cultura. Un análisis sobre la Comunicación In stitucional en la Consejería de Cultura de la
Junta de Andalucía. En M.A.E.C.E.I. (Métodos , Análisis y Estrategias de C omunicación
Empresarial e Institu cional) Grupo de In vestigación de la Facult ad de Ciencias de la
Información de la Un iversidad de Sevilla, Cuadern os de Investigación Cu ltural. Sevilla:
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 1996.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 50
esmero todos los aspectos de su com unicación y publicidad institucional,
pero nada de ello servirá si la re alidad, es decir su funcionamiento
concreto y efectivo, no se corresponde con el contenido de los mensajes.
Es posible mejorar muchos aspectos relacionados con la imagen y los
modos de comunicarse con los públic os, pero siempre teniendo como
elemento básico la determinación y el esfuerzo de prestar el mejor
servicio posible a los usuarios quienes so n los que, al fin y al cabo, tienen
la última palabra”.
2.4. Reputación
La reputación se define como “l a opinión que las gentes tienen de
una persona como sobresaliente en algo . Es sinónimo de fama, prestigio,
celebridad o renombre”.
Las organizaciones, al igual que las personas, tienen valores
propios que le hacen alcanzar una determinada reputación ante la
sociedad. En este sentido, tomamos una definición interesante que expone
el Director General de Hill@Knowlton, S.A., Nidardo Cuadrado 52 , sobre el
concepto de reputación como “una combinación de la personalidad , es
decir, el carácter y la esencia de la empresa; la identidad , cómo quiere ser
percibida y cómo lo comunica y la imagen , la percepción que tienen de la
empresa sus interlocutores”.
Coincidimos con Otero 53 cuando afirma que “la comunicación
transmite información, ideas, actitude s y emociones cuyo significado está
tanto en el mensaje que se emite, como en los emisores y en los
receptores”. Si una organización ge nera confianza entre sus públicos
significa que sus mensajes son creí bles, que la forma de emisión es
52 CUADRADO, Nidardo, La reputación como valor de la nueva empresa , en Anuario de la
Comunicación 2004, El nue vo papel de la comunicación en las organizaciones del siglo
XXI, DIRCOM, Madrid, 2004, p. 33.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 51
adecuada, que sus representantes o portavoces son profesionales
responsables, y que se le respeta como entidad. En definitiva, su
reputación social corporativa es reconocida, posee por tanto un valor
intangible, un activo inmaterial, que es valorado muy positivamente, en
términos generales, por los públicos objetivos de dicha organización.
La gestión del impacto comunica cional que proyectan los actos
públicos obliga a desarrollarlos con una profesionalidad impecable, que
comienza con la gestación de la idea a la hora de concebir un acto público,
pasando por la planificación comple ta del mismo, una organización
compleja y completa y el desarrollo fi nal, que debe producirse con toda
naturalidad pero siguiendo el riguro so guión que hemos preparado para
que la perfección del acto nos facilit e la eficaz consecución del objetivo
último programado. Es muy impo rtante también saber delegar
responsabilidades en las personas que participar en la gestión del acto,
supervisar con rigurosidad, así como realizar una evaluación final de cada
acto y plasmarla en su correspondiente informe, para detectar cuáles han
sido nuestros aciertos y nuestros errore s, y así aprovechar esa experiencia
en la organización del siguiente evento.
Como recoge Otero 54 en relación con la crónica de Antonio Lalaing
sobre el banquete ofrecido por Don Felipe el Hermoso a los Reyes
Católicos y a su esposa Doña Juana, en Toledo en el año 1502 en el
Palacio de los marqueses de Moya: “t odo lo que se hace sin ruido no
molesta ”. Una frase sencilla que encie rra un gran significado y que
debemos tener en cuenta a la hora de elaborar cualquier tipo de acto
público.
53 OTERO, ob. cit. p. 306.
54 Ibídem, p. 70. En GARCÍA MERCADAL, J. Viajes de extranjeros por España y Portugal.
Desde los tiempos más remotos hasta fines del siglo XVI, Madrid, 1952.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 52
2.5. Los actos públicos como refere ntes de la Imagen Institucional
Corporativa
Hasta ahora hemos analizado el proceso de comunicación partiendo
de su definición general para llegar a un concepto tan actual como es la
reputación social corporativ a. Vemos por tanto que la Imagen
Institucional Corporativa de una organización se conforma con
términos tan importantes como imagen , opinión pública y reputación, pero
también mediante la suma de cualquie r tipo de información, actividad e
incluso impresión que genera en su devenir profesional.
Los actos públicos, en consecuenc ia, son referentes fundamentales
para los diversos públicos de cualquie r tipo de organización, tanto internos
como externos, a la hora de formar se una opinión sobre la credibilidad,
prestigio y reputación de la mi sma. Como afirma Marín Calahorro 55 , “los
actos, como fuente de mensajes, producen un discurso global en su
conjunto y una serie de mensajes parcia les en cada una de sus diferentes
fases”.
La arquitectura de cada acto se divide en tres fases: proyecto,
ejecución y evaluación . Todos estos procesos son igualmente
importantes, y para que el result ado final sea perfecto, para que
consigamos el objetivo que nos habí amos propuesto con el propio acto,
debemos diseñarlo, planificarlo, pr ogramarlo y analizarlo en cada
momento de su desarrollo. Como afirma Pedro Batllé 56 , “ preparación
larga, ejecución corta ”, a lo que podemos añadir que, para la resolución
55 MARIN CALAHORRO (2000), ob. cit. p. 37.
56 Clases impartidas los días 24 y 25 de se ptiembre de 2004, Master de Dirección de
Relaciones Públicas y P rotocolo de la Universidad de Sevilla.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 53
de cualquier incidente, “ hay que alejar los problema s en el tiempo y en el
espacio ”, como bien apunta Javier Carnicer 57 .
Cada acto público es distinto y ha y que dar rienda suelta a nuestra
creatividad, pero no a la improvisació n. Para ello es necesario concretar
un diseño que, según Marín Calahorro 58 , tenga en cuenta los siguientes
criterios generales:
• Establecer con claridad quiénes son los actores principales del
acontecimiento.
• Definir focos preferentes de at ención visual (presidencia y
otros espacios relevantes) que jerarquicen convenientemente
el escenario elegido.
• El reflejo secuencial de las fases más importantes: comienzo,
momento culminante y conclusión del acto.
• Prestar especial atención a la comunicación de sus momentos
principales.
• Hacer una referencia precisa al contexto social en que se
realiza.
• Y mostrar un respeto absoluto a las normas de precedencias y
a la jerarquía de las personas.
Pero si importante es la ejecució n de un acto, igualmente destacada
es la forma en la que se comunica. Y volvemos a la proyección de la
imagen pública como resultado de un conjunto de acciones dinámicas, que
integran las actividades que se desarrollan ( qué se hace y cómo se hace ),
las de comunicación ( qué se dice ) y las de relaciones públicas (para qué).
57 Jefe de Protocolo de las Cortes de Arag ón, Clases impartidas los días 15 y 16 de
octubre de 2004, Master de Dirección de Relaciones Públicas y Protocolo de la
Universidad de Sevilla.
58 MARIN CALAHORRO (2000), ob. cit. p. 37.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 54
Coincidimos con Marín Calahorro 59 , como ya apuntamos con
anterioridad, cuando concluye que la gestión de estas acciones debe
realizarse de forma coordinada y siguiendo estrategias perfectamente
definidas, desde una Dirección de Co municación que estará integrada por
tres grandes áreas: relaciones con la prensa, relaciones públicas y
protocolo . A su vez, esta Dirección debe colaborar y cooperar activamente
con el correspondiente Servicio de Seguridad y con los Medios de
Comunicación para que el acto sea to do un éxito, tanto en su ejecución
como en su transmisión 60 .
Igualmente estamos de acuerdo con Otero 61 , y comprobamos que
“la comunicación hace posible la supe rvivencia de las organizaciones, y las
relaciones públicas son su voz, su portavoz, ocupándose de perfilar su
identidad así como de definir y transm itir con fidelidad sus mensajes a sus
distintos públicos. El objetivo a cons eguir es una imagen óptima pero que
se corresponda con su identidad, pues de lo contrario estaríamos
falseando el proceso y haríamos una transmisión de datos erróneos para
obtener un supuesto beneficio”. Conc luye Otero afirmando que “el mayor
éxito de la comunicación en relaciones públicas consiste precisamente en
lograr ser lo que se desea parecer”.
En todo este proceso comunicativo el protocolo se convierte, por
tanto, en un aliado de primer orden a la hora de presentar a todos los
públicos objetivos una identidad de la organización coherente con sus
principios y valores, para que aquéllo s perciban y se fo rmen la imagen
corporativa más acorde con dicha identidad.
59 Ibídem , p. 60.
60 Como An exo se incluye u n esquema para planificar u n acto público, facilit ado por el
Profesor y Jefe de Protocolo de la Excma. Di putación Provincial de Cádiz, Antonio Sancho
Pedreño.
61 OTERO, ob. cit. p. 380.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 55
La clave del éxito de una organi zación radica en su “saber
satisfacer” a su mercado objetivo. Defini r su target es esencial para emitir
mensajes comprensibles, significativ os, estimulantes y sintonizados con
las necesidades o gustos de este público objetivo.
Si el marketing considera a los in dividuos como consumidores que
compran sus productos y la publicid ad como una audiencia para sus
mensajes, el marketing político se dirige a captar la atención o la fidelidad
de los ciudadanos mediante la ofer ta de servicios públicos, lo que
producirá un “beneficio” a la organiza ción que se traducirá en demandas
ciudadanas satisfechas y, por lo tant o, en votos favorables durante el
siguiente proceso electoral.
Este rendimiento no económico se puede conseguir mediante la
correcta ejecución de un plan de com unicación integral, en el que se
establezcan la estrategia, los objetivo s, las herramientas y las actuaciones
concretas para llevar nuestros mensajes de manera efectiva a nuestros
públicos objetivos.
2.6. El protocolo como integrante de la comunicación institucional
Avancemos algunas acepciones de algunos términos que
analizaremos con profundidad en el siguiente capítulo, para adentrarnos
en la concepción del protocolo como parte importante de la comunicación
institucional:
Ceremonia. Acción o acto exterior arreglado, por Ley, estatuto o
costumbre, para dar culto a las cosas divinas o reverencia y honor a
las profanas.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 56
Ceremonial. Serie de formalidades para cualquier acto público o
solemne, que se asienta sobre la só lida base del principio jurídico de
la igualdad natural de los estados.
Etiqueta. Estilos, usos y costumbres que deben observarse en
todos los actos y ceremonias públic as o solemnes así como en las
notificaciones externas de la vida social.
Protocolo. Regla ceremonial diplomática o palatina establecida por
Decreto o por costumbre. Conj unto de normas, costumbres y
técnicas necesarias para la realizac ión de los actos, ya sean públicos
o privados, y la ordenación de sus invitados.
El ceremonial establece, según Marín Calahorro 62 , “la secuencia
lógica de las formalidades que acompañan la puesta en escena,
socialmente legitimada, de interaccion es comunicativas –intercambios de
expresiones o mensajes-, que activa n representaciones mentales en
aquéllos que participan –actores y espectadores- en un acto solemne.
Haciendo un ejercicio de abstracción podríamos pensar en una obra de
teatro que da lugar a dos proces os de comunicación: uno de los
protagonistas entre sí y otro del conjunto de actores con el público
asistente”.
Estaríamos asumiendo pues las propuestas de los autores del
Interaccionismo Simbólico y de la E scuela de Palo, cuyos axiomas rompen
con la visión unidireccional o lineal de la comunicación, al afirmar que el
protocolo es un instrumento rector de un proceso de
comunicación, en concreto es un elemento fundamental del
ceremonial público oficial, que forma parte de las estrategias y
tácticas de la comunicación institucional .
62 MARIN CALAHORRO (2000), ob. cit. p. 32.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 57
En este sentido, tomando como mo delo una clasificación general de
tipos de objetivos publicitarios 66 , podemos establecer tres grandes grupos
de objetivos para una entidad pública:
• Objetivos de información. Dan a conocer determinados datos:
la puesta en marcha o la modifi cación de un nuevo servicio, sus
características, la forma de acce so, los responsables, el coste de
la inversión,...
• Objetivos de actitudes. Crean, refuerzan o modifican las
actitudes, ipiniones, juciios de valor del público objetivo. Es una
publicidad institucional de imagen.
• Objetivos de comportamiento. Tratan de modificar el
comportamiento de la ciudadan ía. Por ejemplo, mediante una
campaña de sensibilización o de concienciación.
Además, podemos señalar algunos otros objetivos más concretos,
propios de la actuación de una Instit ución pública. Estaríamos hablando
de:
• Objetivos de educación. Se informa de los servicios que se
prestan para que el ciudadano haga buen uso de los mismos,
haga efectivo el derecho que ti ene a su prestación y/o cumpla
mejor con sus obligaciones.
• Objetivos de introducción. Por ejemplo, para favorecer el
conocimiento de las leyes, decretos, reglamentos y demas
normas jurídicas publicadas en los boletines oficiales.
2006.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 64
• Objetivos de actuación. Es el caso de modificar
comportamientos para ahorrar en ergía, reducir el consumo de
agua, eliminar el consumo de drogas, ....
• Modificar hábitos y costumbres sociales. Mensajes sobre
planificacion familiar, divorcio, aborto,...
• Objetivos de prestigio. Nos referimos al prestigio de la
organización, como marca, y de la s personas que la representan.
Crear, mantener o mejorar la im agen entre los ciudadanos, así
como fomentar la notoriedad de la institución, son objetivos
prioritarios para fidelizar o captar a los votantes.
• Objetivos de activación. Favorecer la actividad de algunos
sectores mediante campañas espe cíficas, bien por el servicio o
bien por el momento de su lanz amiento. Por ejemplo, campañas
sobre los productos pesqueros, sobre los incendios en los
montes, sobre el turismo,...
• Objetivos económicos. Con el objeto de obtener fondos
públicos: declaración del IRPF, emis ión de obligaciones, juegos de
azar y loterías,...
Por otra parte, hemos defendido por pura convicción que la
transmisión de información es una obligación que los poderes públicos
tienen con la ciudadanía. Como bien apunta Timoteo Álvarez 67 , al igual
que el Estado es garante de la educac ión o de la sanidad para todos, al
igual que el Estado es garante de la libertad de circul ación, expresión o
66 G AR CI A UC EDA , M a ri ol a, L as claves de la publicidad, Volumen III de la edición especial
realizada por Cinc o Días en colaboración con la Escu ela Superior de Ingeniería Comercial
y Marketing (ESIC), Biblioteca Ci nco Días, Madrid, 1995, pp. 58 y 60.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 65
comercio, al igual que el Estado es ga rante de la seguridad física de los
ciudadanos y de la seguridad social de los mismos, está el Estado obligado
en los tiempos nuevos a garantizar el conocimiento, la libertad de
información, el que llegue a los ciudad anos abundante información, clara,
inteligible, eficaz, suficiente para qu e la persona esté en condiciones de
decidir en cuestiones tan importantes individual y colectivamente
hablando como el voto u opciones so bre proyectos y programas políticos o
posición frente a propuestas ideológicas.
Estamos convencidos de que la gest ión de la comunicación y de la
información en las Instituciones es un valor intangible que puede
convertirse en un valor añadido de la propia organización. Opinamos que
las funciones estratégicas de ese mo delo interno de gestión sirven como
enlace de cualquier actividad política, económica y social y que producen
resultados directos en las mi smas. Por ello, apostamos por un
Departamento estratégico de comunicaci ón, adscrito a la presidencia de la
organización como el resto de depart amentos corporativos, que planifique,
coordine y gestione los sistemas de información desde tres grandes ejes:
relaciones con la prensa, relaciones públicas y protocolo.
Volvemos a las aportaciones de Timoteo Álvarez 68 para apoyar
nuestra opinión. Nos dice este autor que la gestión de la Inf+Com está
pensada para conseguir resultados dire ctos más visibles e inmediatos del
tipo de:
⌦ La familiaridad y comprensión para con las marcas y los agentes
desde los usuarios, clientes y mundo externo.
⌦ El conocimiento de la corporació n, de su posición frente a los
individuos y de sus productos.
67 TIMOTEO ÁLVAREZ, ob. cit. p. 318.
68 Ibídem, pp. 319 y 320.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 66
⌦ La proximidad y fidelidad de lo s usuarios a la marca y a la
corporación.
⌦ La preferencia o no frente a la competencia.
⌦ La prioridad en las decisiones de compra y uso.
⌦ Resultados, beneficios y eficac ia de las actividades de la
organización.
⌦ La justificación social de la pr esencia, del “poder” social, del
espacio público que la organización ocupa.
⌦ La capacidad de la misma para aceptar y resolver retos de una
envergadura proporcional a su capacidad, tamaño y liderazgo.
⌦ Su capacidad para prevenir cris is en funcionamiento y calidad.
⌦ La demostración y evidencias pa ra superar catástrofes o crisis
inevitables.
⌦ Su creatividad y capacidad de i nnovación tecnológica y técnica,
en gestión, en I+D, en responsa bilidad social, en transparencia,
etc,...
Como vemos, para nosotros comunicación es acción, y comunicación
institucional es acción social dentro de un espacio público, que cumple una
función pública y que aplica unas conduc tas estratégicas para alcanzar sus
objetivos. Si en la actividad privada hablamos de productos, de ventas y
de resultados económicos, en lo púb lico trabajamos con servicios dirigidos
a las personas, obtenemos votos y co nseguimos resultados electorales.
Pero la dinámica de gestión de la co municación puede ser aplicable en uno
y otro sector. En ambos casos estamos hablando de Acción Comunicativa .
Y como Habermas, precisamente en su Teoría de la Acción
Comunicativa (1981), apostamos por dejar de lado el viejo concepto de
manipulación para centrarnos en el concepto de acción , como actuación
estratégica de los actores públicos, orientada hacia un objetivo final que
debe ser social, porque sus receptores son los ciudadanos, pero también,
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 67
y legítimamente, debe ser beneficioso, en réditos electorales, para
quienes ostentan el poder. No podemo s olvidar que, a nuestro juicio, la
principal función del poder es conseguir el progreso y el bienestar o la
mejora de las condiciones de vida de la sociedad.
Sin el poder es imposible ejecutar proyectos políticos, no se puede
mejorar el entorno ni la situación de las personas, ni se puede hacer
avanzar a la sociedad, no es posible ampliar los espacios públicos, que ya
no deben ser reservados, sino abiertos a la sociedad civil... Sin el poder
no se cambia el mundo. Por eso, es legítimo que las Instituciones, además
de actuaciones políticas, económicas y sociales, apliquen medidas de
acción comunicativa, veraces y transparentes, para dar a conocer a la
ciudadanía toda la información públic a posible. Y es legítimo, obviamente,
lanzar mensajes sobre la acción de gobierno, al igual que pretender
mantener y afianzar el poder que la sociedad ha otorgado a sus
representantes políticos.
Vemos pues la relación direct a entre poder y comunicación
institucional, pero ¿cómo engarzamos todo esto con la teoría de las
estrategias y, sobre todo, con el protocolo? ¿qué pretendemos
demostrar?.
Para nosotros está muy claro. Como venimos diciendo, el protocolo
tiene una misión importante, co mo herramienta estratégica de
comunicación, en la repres entación visual del poder . Y hablamos de
un concepto de poder contemporáneo, de ntro de una esfera pública global
en la que diferentes grupos actúan social, económica y políticamente. Nos
referimos al concepto de Poder Diluido sobre el que teoriza Jesús Timoteo
Álvarez y en el que nos venimos apoyando a lo largo de este apartado.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 68
Para este autor, el término “poder diluido” 69 se sale de la teoría
sociológica y de la teoría de la comuni cación para entrar en el análisis de
los fundamentos últimos, de los pilares del poder . Se refiere al poder
social, es decir, a la capacidad de or ganizar un grupo social, establecer en
él un liderazgo y lograr que el gr upo entienda, acate y acepte dicha
organización y dicho liderazgo: ser je fe, mandar el grupo y ser aceptado
por el grupo .
Nos habla pues de un nuevo modelo que ha evolucionado con la
democracia, dejando atrás el poder absolutista donde la comunicación es
un instrumento de control ideológico y político; también el modelo liberal,
en el que algunos instrumentos de la comunicación, como los periódicos,
se convierten en armas al servicio de los partidos políticos; o bien los
modelos de consenso, social o interve ncionista (de corresponsabilidad de
los medios a partir de 1945, por ejemplo) donde la radio, la televisión y la
prensa cooperan en la pervivencia del sistema político.
El autor es consciente de que a pe sar de todos los factores positivos
que ha aportado la demo cracia occidental a nuestra sociedad, actualmente
hemos entrado en un momento histór ico de crisis de este modelo
económico y político. Frente a la glob alización, a la mundialización de la
economía, a la internacionalización de los conflictos, dentro de un
escenario sin fronteras, donde la brec ha de crecimiento entre Norte-Sur,
entre Oeste-Este, es cada vez más desproporcionada e injusta, los
occidentales sólo estamos interesados, en general, por lo inmediato, por
lo cercano, por nuestros problemas económicos, laborales y familiares; el
ciudadano ha dejado de confiar en los políticos y pone en duda la
credibilidad del sistema y de sus actores.
69 Ibídem, p. 233.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 69
“Si la falta de credibilidad marca la nueva época, la democracia
creíble se sitúa en un ámbito de referencias también nuevas o de
respuestas nuevas a las necesidades de siempre. Creemos que lo hace en
un orden de valores distinto, en la s relaciones personales, en la
información demostrable, en el juego de tiempos, en la responsabilidad
individual y en la propia estima 70 ” . Con estas palabras , este autor nos
describe “un estado de ánimo”, una nueva visión social del escenario
político al que denomina Poder Diluido y cuya configuración vemos a
continuación 71 .
Ecologistas
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Lobbies Estado
A gentes
Sociales
Instituciones
Consumidores
Mafias
Partidos
Existe una nueva realidad donde lo s conflictos, las coyunturas y los
problemas son globales y, por tant o, su resolución trasciende la
competencia y la responsabilidad de lo s países y de sus gobiernos, en la
concepción que hasta ahora teníamos de Estado-nación.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 70
70 Ibídem, p. 239.
71 Ibídem, p. 245.
Nuestros lectores se preguntarán , ¿qué relación tiene toda esta
teoría del poder diluido con el protocol o?. Pues bien, si tenemos en cuenta
que nuestra sociedad ha cambiado su relación con las estructuras de
poder, que tiene mayor capacidad de rea cción y de crítica ante lo público,
que no se limita a aceptar lo establecid o y que ya no se conforma sólo con
votar cada cuatro años; si aceptamo s que el poder civil también decide,
junto a los tres poderes clásicos (legis lativo, ejecutivo y judicial), estamos
hablando de un nuevo espacio público.
Como apunta Timoteo Álvarez 72 , en el futuro, el Estado, como
todos los demás agentes, tendrá que jugar y pelear por la ocupación de
ese espacio propio y (que) tend rá que hacerlo con los mismos
instrumentos y herramientas básicas con que lo hacen todos los demás
agentes: la persuasión, el conv encimiento, la información y la
comunicación, la mercadotecnia.
Vemos pues que en ese contexto de poder diluido, en ese nuevo
escenario social, para encontrar su espa cio, toda organización debe aplicar
una comunicación estratégica, orientad a a la búsqueda del consenso entre
empresarios y consumidores, entre políticos y votantes, entre
asociaciones y asociados,... Haciendo nuestras las palabras de Rafael
Alberto Pérez 73 sobre la concepción actual de las relaciones públicas, se
trata de una actividad que tiene por objetivos:
⌦ Establecer un diálogo con los públicos relevantes de una persona
u organización en busca de una mutua comprensión y de un
eventual consenso.
⌦ Establecer vínculos de confianza, configurar una imagen positiva
y construirse una reputación.
72 TIMOTEO ÁLVAREZ, ob. cit. p. 246.
73 ALBERTO PÉREZ, Rafael, Estrategias de comunicación , Editorial Ariel, S.A., Barcelona,
2005, p. 533.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 71
⌦ Alcanzar una estabilidad (fidelidad) de la relación.
Como podemos comprobar, se af ianza nuestro posicionamiento
sobre la necesidad en las Institucione s de establecer un plan estratégico
de comunicación global, en el que se entroncan varias líneas de actuación:
comunicación, marketing político, relaci ones públicas y protocolo. Se trata
de un enfoque multidisciplinar e inte rdependiente para alcanzar esos
objetivos y para influir en nuestros públicos.
Y si de influencias hablamos, es tamos adentrándonos en el campo
de la persuasión y, por tanto, de la propaganda. Siguiendo a Alejandro
Pizarroso 74 , “entendemos como persuasión aquel fenómeno comunicativo
en el que el emisor no sólo preten de compartir el contenido del mensaje
con el receptor sino provocar en él una respuesta activa o pasiva, dirigida
a crear una actitud preexistente o a modi ficarla. Cuando este fenómeno va
más allá de los límites de la comuni cación interpersonal, modestamente,
yo sigo denominándolo propaganda, a pesar de la mala prensa del
término”.
Coincidimos con este autor en su exposición sobre la doble
percepción que provoca todo hecho o fenómeno real: “por un lado, la
percepción inmediata del mismo y sus repercusiones reales; por otro lado,
su percepción remota. Se podría decir qu e la realidad no es lo que es, sino
lo que se percibe de ella”.
Ahí se enmarca la actuación pers uasiva de una organización, al
tratar de ofrecer una imagen positiva de sí misma, una realidad que sea
percibida por el ciudadano como un valo r añadido de la propia entidad. En
este caso, añade Pizarroso que “el mane jo de la información se convierte
74 PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, Nuevas guerras, vieja propaganda (de Vietnan a
Irak) , Colección Frónesis, Ediciones Cátedra (G rupo Anaya, S.A.), Madrid, 2005, pp. 44 y
45.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 72
pues en un arma poderosísima. La opinión pública de cualquier país
democrática no soportaría la percepción de la realidad tal cual es y muy
probablemente pondría en cuestión a sus propios dirigentes incluso
aunque éstos hubieran actuado con toda legitimidad. De hecho, hoy se
habla en Estados Unidos descaradamente de perception management
como eufemismo del término propaganda” .
Y en este contexto, nos parece impo rtante incluir la aportación de
Rafael Alberto Pérez 75 sobre la “nueva persuasión”: la comunicación
persuasiva es una forma de interacci ón simbólica que se produce en un
contexto de juego estratégico en el que al menos una persona –el emisor-
tiene que elegir (ante la incertidum bre del comportamiento ajeno) una
estrategia (toma de decisiones antici pativa entre alternativas) con el fin
de obtener consenso (acuerdos, c oordinación) y reajustar normas y
conductas. Compartimos esta definición de comunicación persuasiva,
similar a la de comunicación estratég ica, que se ajusta al nuevo modelo
de sociedad en un marco de poder diluido.
2.8. El poder de la creación estratégica
La publicidad siempre ha demostra do su capacidad de adaptarse a
los nuevos modelos que se generan en función de las respuestas de los
consumidores. Hoy entendemos la pub licidad como uno de los principales
sistemas de comunicación del marketi ng, que apuesta sobre todo por la
diferenciación de la marca. Pero ya en 1965, David Ogilvy comenzó a
buscar la diferencia en el producto y con él se inició la era de la imagen.
Como señala Pérez 76 , la idea rectora de este nuevo contexto es que
las imágenes actúan de intermediadora s entre la realidad del producto y
nuestro comportamiento (de compra, de voto,...) y que quien actúa sobre
75 ALBERTO PÉREZ, ob. cit. p. 521.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 73
El mito 83 deriva de la palabra mythos , que significa “palabra” o
“historia”. Un mito tendrá un significad o diferente para el creyente, para el
antropólogo o para el filólogo. Un a de las funciones del mito es,
precisamente, consagrar la ambigüedad y/o la contradicción. Un mito no
tiene por qué transmitir un mensaje úni co, claro y coherente. La mitología
es una alternativa de explicación frente al mundo que recurre a la
metáfora como herramienta creati va. Los relatos se adaptan y se
transforman de acuerdo a quien los cu enta y al contexto en el que son
transmitidos. Los mitos no son dogm áticos e inmutables, sino que son
fluidos e interpretables.
Para la Real Academia Españo la, el mito es una narración
maravillosa situada fuera del tiem po histórico y protagonizada por
personajes de carácter divino o heró ico. Con frecuencia interpreta el
origen del mundo o grandes aconte cimientos de la humanidad; una
historia ficticia o personaje literar io o artístico que incorpora alguna
realidad humana de significació n universal; una persona o cosa
extraordinaria o la que se atribuye n cualidades o excelencias que no
tienen.
Los rituales pueden celebrarse por diferentes razones, bien
atendiendo a una necesidad como es el caso de la adoración a los dioses
para conseguir una victoria en una batalla, o bien respondiendo a una
costumbre, como son simples actos cotidianos que se repiten en el
tiempo, por ejemplo el aseo de cada mañana tras levantarse.
83 http://www.lavondyss.net/index.php/regiones-mi ticas/ (consulta 11/06/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 80
Existen diferentes tipos de ritos, entre los que destacamos:
• De purificación a través del agua: bautismos.
• De derramamiento de sangre: sacrificios.
• D e t r á n s i t o o d e p a s o e n m o mentos claves de la vida:
nacimiento, pubertad, matrimonio, muerte (funerarios).
• De iniciación o introd ucción a los misterios y prácticas religiosas
secretas.
• De cambio de estaciones, relaci onados con fenómenos naturales:
lluvia, recogida de la cosecha, lle gada de la primavera, noche de
San Juan o entrada del solsticio de verano.
• De exorcismos, para alejar a los malos espíritus.
• De consagración de personas (cor onación, beatificación...) o de
lugares (templos).
• De conmemoración de acontecimiento s (6 de diciembre, Día de la
Constitución, celebración de la aprobación de la norma básica
española de 1978; noche del 31 de octubre, Halloween, Día de
los difuntos).
• De acción de gracias, por una si tuación especial (Thank giving
day, cuarto jueves del mes de no viembre, Fiesta Nacional de los
E s t a d o s U n i d o s d e A m é r i c a , c o n f i r m a c i ó n d e l a f e e n D i o s y
agradecimiento al Creador por la s bendiciones del año previo; en
otros países coincide con la cele bración por la recolección de la
cosecha).
• De expiación, para pedir perdón por las faltas cometidas.
El ritual más antiguo hasta ahora ha sido descubierto en Botswana y
muestra que los Homos sapiens arcaicos lo celebraban en África hace 70
mil años. El descubrimiento, rea lizado en 2006 por la profesora y
arqueóloga canadiense Sheila Coulson, investigadora de la Universidad de
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 81
Oslo, nos traslada al denomi nado Sacrified to The Python 84 (Sacrificio de
la Pitón).
La serpiente pitón es uno de los animales más importantes entre los
habitantes del pueblo San (bosqu imanos del Kalahari) y según su
mitología la humanidad desciende de e lla. Para la citada investigadora,
este pueblo realizaba un ritual rela cionado con la serpiente pitón que
celebraban en una diminuta cueva (de scubierta en los años 90 del siglo
pasado) de las Tsodilo Hills, pequeñas colinas cercanas al desierto del
Kalahari.
En la cueva, la investigadora descu brió que hay dos pinturas en uno
de sus lados, y una roca con unas 400 hendiduras en el otro. Dicha roca
parecía la cabeza de una pitón giga nte y frente a ella los arqueólogos
realizaron una zanja de prueba en la que encontraron 13 mil piedras, casi
todas puntas de lanzas coloridas, co n más de 70 mil años de antigüedad.
También se descubrió una cámara secr eta detrás de la roca que para
Coulson podría haber sido un lugar donde el shamán o sacerdote se
encondía. Esta gente parece que llevaba allí estos artefactos líticos para
enterrarlos y quemaban sólo una punt a de lanza roja, como ritual de
destrucción del resto de los objetos.
Los símbolos, los ritos y los mito s han sido comunes en todas las
tradiciones de las civilizaciones anti guas. Forman parte del imaginario
colectivo, conforman el sistema de re presentaciones simbólicas tradicional
de cada cultura. Los individuos se sienten miembros de los grupos a
través de acciones simbólicas, de ce remonias, de rituales que dan sentido
y significado a su mundo.
84 APOLLON, Revista científica noruega
http://www.apollon.ui o.no/vis/art/2006_4/Artikler/python_engl ish (consulta 09/07/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 82
En el proceso de construcción de identidades, los actores sociales
utilizan símbolos y prácticas ritual es que les sirven de vehículo de
identificación y de código de norm a de conducta en sus relaciones
sociales. Los símbolos cumplen funcione s estéticas, cognitivas, afectivas y
estratégicas. Los rituales, como repetici ón de actos o de ritos, al igual que
si la sociedad fuese un escenario te atral donde se representa una gran
farsa, son un importante instrumento de canalización de las emociones de
los diversos actores.
El símbolo es el intermediario entre dos realidades, una conocida y
otra desconocida; se nos muestra una forma que aparentemente es
comprensible y que cualquier persona puede identificar fácilmente pero
que, en realidad, ofrece un signific ado que es diferente al verdadero.
Todos los símbolos de todas las culturas antiguas esconden una realidad
esencial "no comprensible" para aquello s que no han sido iniciados en sus
interpretaciones transcendentes.
Existen muchas formas de clasific ar símbolos; pueden ser simples o
complicados, obvios u oscuros, eficac es o inútiles. Su valor se puede
determinar según hasta donde penetra la mente pública en términos de
reconocimiento y memoria.
Y existen diferentes tipos de símbolos, pueden ser auditivos y
visuales, como es el caso de los mi tos y las leyendas. En el rito, por
ejemplo, se funden diferentes tipos de simbolismos. Recordemos la fuerza
expresiva que, en este sentido, se manifiesta en la celebración de la
Semana Santa en algunas ciudades españolas.
El símbolo plasma una fuerza, una energía invisible, una idea. El rito
funde al símbolo con el hombre en un acontecimiento místico-teatral. Si
observamos nuestra sociedad encontramos una gran cantidad de "ritos
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 83
comunes o supersticiones" que encuen tran su origen en las viejas
creencias. Y encontramos diversos tipo s de ritos, los que son puramente
herméticos-religiosos y los que con el paso del tiempo han ido olvidándose
de ese matiz para establecerse como tradición o costumbre.
Un ejemplo bastante conocido es la boda religiosa, en ella podemos
apreciar símbolos paganos al cristianis mo como son el ramo de flores o el
arroz lanzado a los novios, que son anti quísimos rituales de fertilidad que
todavía siguen practicándose en países hindúes, de esta manera reciben
"la esencia" de lo fértil y próspero, deseándoles hijos y larga vida. Otro
rito o tradición "adoptada" es la de traspasar el umbral con la recién
casada en brazos, que proviene de la "fiesta del rapto" de la antigua
Grecia.
El ritual convierte lo obligatorio en deseable y relaciona normas
sociales con emociones. El símbolo, el mito o el rito son puentes entre una
realidad sensible, perceptible y recono cible y el misterio de su origen.
Son expresiones que establecen, de manera efectiva, vínculos entre
lo conocido y lo desconocido, entre un plano de la realidad ordinaria y los
principios invisibles que le han dado lugar. Esto les otorga un carácter
sagrado, por ser una expresión directa de los principios, las fuerzas y las
energías originales, a las cuales ello s representan. Por lo tanto, podemos
decir que las características comunes de los símbolos rituales son:
• Una forma puede representa r muchos significados.
• Predominio emocional.
• Vínculos de asociación con lo inconsciente.
Vemos pues que en la antigüed ad, las celebraciones públicas
formaban parte de rituales religioso s, cuyos principales líderes tenían
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 84
consideraciones cuasi-divinas o mági cas. La solemnidad que rodeaba a
toda ceremonia que se celebrase en torno a estos dignatarios estaba
cargada de gran simbología y magnificencia.
Pero la sociedad contemporánea tiene otra idea del símbolo y
sencillamente lo utiliza como simple convención y en algunos casos
apenas si se le otorga un valor aleg órico que necesita de una traducción
racional y de una interpretación lógica o analítica para ser comprendido. El
símbolo ya no es tomado sólo como emisario de una energía-fuerza, sino
que es entendido como un objeto independiente de su medio.
De hecho, existe una ciencia qu e estudia la estructura externa e
interna del símbolo, que es la hermenéutica . Y también la semántica
los asume como objeto de estudio. Especialmente interesante es para
nosotros la aportación que hace esta ciencia, sobre todo por su relación
con la ciencia cognitiva. Ambas estudi an las combinaciones de signos y las
relaciones que la mente atribuye a dichas combinaciones y a las
situaciones o conjuntos de cosas que se encuentran o que se infieren en el
mundo físico o abstracto, y que pued en ser descritas por los símbolos.
El símbolo es una forma de exteriorizar los pensamientos o las
ideas, incluso las abstractas. No podemos pensar si no tenemos la
representación mental de un símbolo. Es, por tanto, un signo o medio de
expresión al que se atribuye un si gnificado convencional. Refleja una
semejanza, real o imaginada, entr e un significante y un significado.
Sin embargo, si hablamos de sí mbolos y de signos tenemos que
dejar claras cuáles son sus diferencias:
• Los signos pueden ser comprendid os por los seres humanos y los
animales; los símbolos no.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 85
• Los signos señalan; son espe cíficos de un cometido o una
circunstancia. Los símbolos tien en un significado más amplio y
menos concreto.
• Los signos son menos complicados que los símbolos. Sea un dibujo
o un gesto, los signos cobran form a visible para expresar una idea.
Los símbolos pueden componerse de información realista, extraídas
del entorno, fácil de reconocer, o también por formas, tonos,
colores, texturas..., elementos vi suales básicos que no guardan
ninguna similitud con los objetos del entorno natural. No poseen
ningún significado, excepto el que se les asigna.
El Diccionario de la lengua espa ñola nos define al símbolo como “una
representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de
rasgos que se asocian con ésta por una convención socialmente
aceptada” . Su valor por tanto no es mate rial, sino que nos encontramos
ante una representación, que puede ser un objeto (por ejemplo, una
bandera), una imagen (un escudo) o una música (un himno), que
materializan, en nuestro caso, el co ncepto y la identidad de un Estado,
una región, una ciudad, ….
Existen por tanto símbolos y ritos religiosos pero también rituales
laicos que surgen en torno al Estado a lo largo de la historia. Entre ellos
destacamos, por su interés para nuestro trabajo, los denominados
Símbolos Nacionales , aquellos que un país adopta para representar sus
valores, metas, historia o riquezas y mediante los cuales se identifica y
distingue de los demás, además de aglutinar en to rno a ellos a sus
ciudadanos y crear un sentimiento de pertenencia.
Sin duda, el principal símbolo de un Estado democrático debe ser su
Constitución , la ley fundamental que organi za el poder político estatal y
que define las relaciones entre la es fera de libertad y la de ese poder
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 86
político. A ella se unen la y los colores nacionales ba ndera , el escudo y el
himno . En ocasiones destacan otros emblemas reconocidos por la
población, como puede ser una planta , animal u objeto asociado a la
historia, a la cultura o a la geografía de un país.
Muchas batallas se han librado en defensa de los símbolos
nacionales. Recordemos, por ejemplo, có mo la heráldica hace su aparición
a principios del siglo XII en las “justas” (ejercicios entre dos caballeros) y
“torneos” (entre grupos de caballe ros). Marcas, señales y símbolos
existían mucho antes (dragón, león, águila,…), pero con el tiempo se
fueron introduciendo en los escudos co mo medio de identificación en los
combates, por las propias tropas, o por los espectadores en las
celebraciones.
La importancia y la originalidad de la heráldica radican en haber
sabido aprovechar estas marcas, símbolos o señales para obtener “reglas
de composición y haberles insuflado un espíritu insignológico que no se ha
encontrado en ningún otro sistema emblemático 85 ”.
También el miedo entre las personas y entre los pueblos, por la
existencia de espías, agitadores y dela tores, generó la aparición de usos y
costumbres, códigos de conductas y de comportamiento social, o simples
muestras de respeto y consideración, por ejemplo, para la protección de
los enviados que viajaban fuera de sus territorios para establecer los
primeros contactos diplomáticos o misiones especiales.
Como bien señalaba el Embajador Chávarri 86 , “cuando un grupo de
individuos organizados de manera comunitaria y jerarquizada entran en
85 MESSÍA DE LA CERDA Y PITA, Luis F., Heráldica Española. El Diseño Heráldico , EDIMAT
LIBROS, Ediciones y Distribu ciones Mateos, Arganda del Rey, Madrid, 1998, p. 13.
86 CHÁVARRI DEL RIVERO, ob. cit. p. 37.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 87
contacto con otras agrupaciones se mejantes, nace la necesidad de
establecer un marco de relación basado en el respeto mutuo”.
Ello nos lleva a señalar, para finalizar este apartado, que las
personas y los grupos de personas se han visto obligados a buscar vías de
diálogos, a establecer reglas, a defi nir sus propios símbolos, a confirmar
con el tiempo la validez de los usos y costumbres para, en definitiva,
generar sistemas de comunicación universales. Y, en ese contexto,
entendemos que “el protocolo es una expresión de un recíproco respeto
entre personas, como medio de com unicación social entre ellas, tan
antiguo como el género humano”, usando las palabras del propio
Chávarri 87 .
3.2. Definición y matizaciones terminológicas
¿Para qué sirven las palabras ? Las palabras son unidades
lingüísticas autónomas, expresiones gráficas de un sonido o de un
conjunto de sonidos. El significado de las palabras define el mundo que
nos rodea y nos ayuda a identificar a las cosas por su nombre.
Sin embargo, hay palabras que en el imaginario colectivo se
confunden o se utilizan con un mismo significado de manera equivocada.
Esto ocurre a menudo con las definici ones de protocolo, ceremonial y
etiqueta, técnicamente diferentes pero que son utilizadas de manera
indistinta para referirse, generalmente, a diversos aspectos de la
realización de actos públicos oficiales o privados.
La simplificación en la utilizac ión del lenguaje ha llevado a
concentrar en la palabra “protocolo ” todo lo concerniente a las más
elementales normas de saber estar, cortesía, buenos modales, buenas
87 Ibídem.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 88
maneras, savoir-vivre, urbanidad, ... Podemos decir que todas ellas
podrían tener un significado similar y de puro sentido común: modo
correcto de comportamiento de las personas en sociedad . O como lo
explica Urbina 88 de un modo sustancial: “act ividad determinadora de las
formas/modos exitosos, bajo los cuales se llevan a cabo las relaciones del
ser humano con sus semejantes”. Para este autor, el “protocolo” nace con
el ser humano y es una disciplina que actúa con realismo, técnica y arte .
En definitiva, ¿podemos estar hablando simplemente de buena
educación, de buenas maneras entendidas en su faceta de pautas
sociales, normas de comportamiento y formas correctas de relacionarse
en sociedad, que han marcado la ev olución del hombre respecto a su
entorno?. Creemos que el protocolo es algo más y vamos a tratar de
demostrarlo a lo largo de estas páginas.
Múltiples conceptos aparecen relacionados si consignamos el
término protocolo en un diccionario de sinónimos y antónimos de la red 89 :
Sinónimos: ceremonia, parafernalia , aparato, etiqueta, solemnidad,
formalidad, ritual, rito, regla, reglam ento, formulismo, fasto, ceremonial,
convencionalismo, cortesía, escrit ura, documento, acta, cuaderno;
Antónimos: informalidad, sencillez.
Nos parece pues necesario definir algunas de estas palabras porque
nos van a proporcionar la base fundam ental sobre la que se sustenta el
diseño, preparación, organización y ejecución de los actos públicos
oficiales y privados.
88 URBINA Y DE LA QUINTANA, José Antonio de, El gran libro del protocolo, Ediciones
Temas de Hoy, S.A., Madrid, 2006, p. 33.
89 http://www.wordreference.com/sinonimos/protocolo (consul ta 09/07/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 89
contexto, aunque como veremos a co ntinuación no hace alusión a la
misma realidad.
Etiqueta. f. Ceremonial que se debe observar y guardar en las
casas reales y en actos públicos sole mnes. 2. Por extensión, ceremonia en
el trato.
La primera acepción se refiere al conjunto de formalidades a seguir
tanto en el ámbito de la realeza co mo en el de cualquier acto público
solemne, oficial o privado. En cambio, la segunda se refiere a la forma de
relacionarse en privado con otras pers onas, con las que no existe un trato
de familiaridad. Es decir, la etiqueta nos remite a todo lo relacionado con
las buenas maneras, con la cortesía o con la buena educación en las
relaciones sociales y afecta a los estilos, usos y costumbres en lo personal
(lenguaje, conducta exterior, forma de vestir, actitud y comportamientos).
Como dicen los franceses le savoir-vivre : “En Italie, le plus célèbre manuel
de savoir-vivre est un guide pratique des bonnes manières destiné à tous
ceux qui désiraient acquérir l´étiquette de la cour et des seigneurs. Il fut
écrit en 1558.” 101
Chávarri 102 nos recuerda que la palabra etiqueta se usaba
inicialmente para referirse a las « gu ías o preceptos que se exigían en los
actos reales cortesanos, como así su cedió en tiempos de la Casa de
Austria española . Hoy, como es de co nocimiento general, esta palabra ha
quedado limitada a determinar el atue ndo o vestimenta que se requiere a
los invitados e invitadas a una recepción o ceremonia oficial ».
100 EL PEQUEÑO ESPASA, ob. cit. p. 526.
101 PETROVIC , Ilaria, Petit man uel de savoir -vivre en poche. Toutes les règles de
bienséance, en toutes circonstances, De Vecchi, S.A., Paris, 2000, p. 8.
“En Italia, el manual de saber-vivir (reglas de cortesía a respetar en sociedad) más
célebre es un guía práctica de buenos mo dales destinada a todos los que deseaban
adquirir la etiqueta de la corte y de los se ñores. Fue escrito en 1558.” (traducción propia)
102 CHÁVARRI DEL RIVERO, ob. cit. p. 33.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 96
En definitiva, podemos decir que sólo el término protocolo hace
referencia a la manifestación exteri or del poder, a los actos públicos
institucionales. En cambio, los concep tos restantes (ceremonial y etiqueta)
pueden ser utilizados indistintamente para hacer alusión a actos públicos
oficiales o a acontecimientos privados.
López-Nieto 103 opina, contrariamente, que « la diferencia que quiere
descubrirse entre ceremonial y protocol o resulta algo artificiosa, ya que
con ambas palabras nos acercamos a un único concepto. Si se habla de
reglas en el caso del protocolo, es po rque esta palabra se reserva para el
ceremonial oficial, que es el único qu e cuenta con reglas o normas legales
..... en el sector privado se producen actos de esa naturaleza sin normas
preestablecidas, y se sigue hablando de protocolo ..... El protocolo es una
actividad, un quehacer, un acto o sucesi ón de actos, y estos actos pueden
estar sujetos a las normas de protoc olo que dicte el poder público o que
se dé a sí misma la entidad organizadora » .
A nuestro juicio, no existe un pr otocolo oficial y un protocolo no
oficial o social. Debemos hablar de pr otocolo y ceremonial. El protocolo es
oficial porque existe una normativa legal que lo regula, cosa que no ocurre
con las reglas por las que se rigen los actos privados, en general de
elaboración propia en función de sus usos y costumbres.
En nuestra actual terminología, el ceremonial se refiere a la forma
externa, a la solemnidad, a la pues ta en escena de un acto público o
privado, de un ritual moderno, que puede variar en función del lugar
donde se realice, de la persona que lo organice, del momento histórico, de
la coyuntura social o política... En cambio, el protocolo sería el conjunto
103 LÓPEZ-NIETO Y MALLO, Francisco, Honores y Protocolo, 2ª Edición, Parte General ,
Editorial El Consultor de los Ayuntamient os y los Juzgados, Madrid, 2000, p. 19.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 97
de normas jurídicas y reglas establecid as para la correcta ejecución de esa
puesta en escena.
El protocolo surge de las costumbres y tradiciones de cada pueblo o
Estado, mientras que el ceremonial aporta todos los elementos para que
esas reglas se puedan cumplir en cada ceremonia. Ambos deben ser
flexibles y dinámicos para poder adaptarlos a la ceremonia específica que
vaya a celebrarse.
Compartimos pues con Otero la conclusión de que « el emisor de la
comunicación protocolaria es única y exclusivamente el Estado » 104 . Así lo
expresa igualmente Marín Calahorro 105 cuando nos ilustra sobre las
esferas de aplicación del protocolo:
« El término protocolo, tal y como se concibe en sentido estricto y
en el marco de su concepto ac uñado históricamente, se refiere
exclusivamente al régimen de actos oficiales del Estado, tanto en su
vertiente exterior o de las relaciones diplomáticas con otros Estados, como
en su vertiente interna o de las activi dades de los poderes en que éste se
estructura, o de Instituciones o Co rporaciones, que se encuentran
incluidas dentro de las diferentes ra mas de la Administración Pública o
directamente relacionadas con ella. Ta l vez ésa sea la causa por la que El
Diccionario de la lengua española lo defina “regla ceremonial diplomática o
palatina establecida por decreto o por costumbre”, como si su uso
quedase restringido a ese marco de actividades ».
Para concluir este apartado, vamos a recoger algunas de las
definiciones que sobre el protocolo actual realizan distintos autores
expertos en la materia, o algún polit ico como el ex Presidente de la
104 OTERO, ob. cit. p. 30.
105 MARÍN CALAHORRO, Francisco, Fundamentos del Protocolo en la Comunicación
Institucional. Guía Práctica , Editorial Síntesis, S.A., Madrid, 1997, pp. 29-30.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 98
Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol 106 : « El protocolo es la expresión
plástica de la estructura del poder ».
Otero 107 define « al protocolo stricto sensu como el elemento
ordenador del ámbito espacio-tempor al en que se desenvuelven como
sujetos emisores de la comunicación , entidades y autoridades estatales » .
Más adelante amplía su definici ón al entender por protocolo « la
ordenación del ámbito espacio-temporal en el que se desenvuelve el poder
establecido en forma de Estado , de modo que las coordenadas
constituidas por esas dos variables constituyen el punto de inflexión y
referencia para ubicar a personas físicas (autoridades) y jurídicas
(instituciones) en las manifestac iones de su presencia pública » . Añade la
autora que, en este proceso comunicativo, « el emisor sólo puede ser el
Estado con toda propiedad, pues tan sólo a él atañe la promulgación de
normas diplomáticas (interestatales) o palatinas (intraestatales) para
ordenarse a sí mismo y a quienes concurran a sus propios actos
(dimensión extraestatal) » .
Para López-Nieto 108 , « el protocolo sería el conjunto de normas –
decreto o costumbre- establecidas para que se cumpla el ceremonial de
los actos públicos organizados por el Estado o una entidad pública » .
Carlos Fuente 109 afirma que « el Protocolo y el Ceremonial de Estado
en España consiste en un conjunto de normas –leyes, decretos y otras
disposiciones-, aprobadas desde las di versas instituciones legislativas y
ejecutivas a las que hay que añadir aquellas tradiciones inveteradas que
siguen en vigor por su uso consuetudinario ».
106 BATLLE y otros, ob. cit. p. 23.
107 OTERO, ob. cit. pp. 332 y 376.
108 LÓPEZ-NIETO Y MALLO, Francisco, ob. cit. p. 18.
109 RAMOS FERNÁNDEZ, Fernando, La comunicación corporativa e institucional. De la
imagen al protocolo , Editorial Universitas, S.A., Madrid, 2002, p. 117.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 99
Por su parte, Carnicer 110 opina que « el protocolo no es nada ajeno
al sentido común, es casi una inform ación arraigada en nuestra conciencia
cultural... El protocolo da traslado de la estructura de poder a la
sociedad » .
El profesor Martín Martín 111 lo define como « el conjunto de
formalidades reguladas de todas las ac tividades de Relaciones Públicas y
Ceremonial de una empresa o instituc ión, siguiendo una normativa oficial
y llevadas a cabo antes unos púbicos determinados ».
En un sentido más amplio, Fernando Ramos 112 entiende que es una
« serie de ritos, de costumbres, de ceremonias que forman parte de la
vida de los ciudadanos comunes, desde la cuna a la tumba ». Nos
recuerda también este autor la defi nición dada por Sabino Fernández
Campo 113 , e x J e f e d e l a C a s a d e S u M a j e s t a d e l R e y , J u a n C a r l o s I : « E l
protocolo es un componente del mundo civilizado que sirve para graduar y
matizar adecuadamente las relaciones de los individuos y dígase lo que se
diga, tiene una trascendencia importan te para la susceptibilidad de las
personas y el buen orden de las cosas ». También para Fernández
Campo 114 , « el protocolo es la educación reglamentada, la cortesía
sometida a un orden impuesto por la s normas o por la tradición ».
Los profesores Piñúez y Gaitán 115 añaden que suele denominarse
protocolo « al conjunto de reglas aplicable s a procedimientos ceremoniales
110 CARNICER DOMÍNGUEZ, Javi er, Entrevista al Jefe del Gabinete de Presidencia de las
Cortes de Aragón (consulta 06/07/07)
http://www.protocolo.org/gest_web/p roto_Seccion.pl?rfID=181&arefi d=2369
111 MARTÍN MARTÍN, Fernando, Diccionario de Comunicación Corporativa e Institucional y
Relaciones Públicas , Editorial Fragua, Madrid, 2004, p. 141.
112 RAMOS FERNÁNDEZ, ob. cit. p. 111.
113 Ibídem , p. 117.
114 GARCÍA, Graciano, Discurso de apertura de l V Congreso Internacional de Protocolo,
Madrid, 5 de febrero de 2004.
115 PIÑUEL RAIGADA, José Luis, y GAITÁN MOYA, Juan A., Teoría del Comportamiento en
Espacios Públicos y Teoría del Protocolo en la Comunicación Institucional y Corporativa ,
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 100
para desarrollar actos públicos, e incluso a determinados
comportamientos de la vida cotidiana susceptibles de revestirse de rango
social » .
John R. Wood 116 , en su libro Diplomatic ceremonial and protocol,
principles, procedures and practices , define al protocolo como « el que
codifica y pone en prácticas las reglas del ceremonial, además de
supervisar su aplicación. El signific ado de las reglas se basa en los
principios del ceremonial de cada pa ís y son aplicables de acuerdo con las
normas legales de cada uno de ellos » .
El autor realiza una observación qu e, al igual que a Torres del Mazo,
nos parece interesante destacar: « Las reglas del protocolo no son
sacrosantas y el ceremonial no debe ser comparado con un rito religioso,
que al cometerse algún error o violac ión de las mismas pueda provocar
cualquier tipo de venganza o agresión » . Por ejemplo, un Estado no puede
agredir a otro sólo por el hecho de haber cometido algún desliz en la
aplicación del protocolo.
Módulo 1 (1ª parte), p. 3 http://www.ucm.es /info/mdcs/Modulo1impri mir.pdf (consulta
10/07/07).
116 TORRES DEL MAZO, Diana, El protocolo y el ceremonial , Artículo publicado en la
Revista Protocolo , Editorial 3W, México, p. 1 (consulta 09/07/07).
http://www.protocolo.com.mx/articulos.p hp?id_sec=3&id_art=756&id_ejemplar=11
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 101
En este sentido, nos ha llamado la atención que en la página web
del Gobierno canadiense 117 se recoge expresamente la siguiente
afirmación: « Il n´y a pas de manuel de prot ocole officiel publié para le
gouvernement du Canada. Le protoc ole, par définition, se doit de
demeurer flexible et de s´adapter aux différentes personnalités de la
scène politique ou sociale: un manuel officiel deviendrait rapidement “la
Bible du protocole” et l´inflexibilité s´y installerait » .
Por último, para terminar este apartado, nos quedamos con unas
palabras del actual Introductor de Embajadores de España, Raimundo
Pérez-Hernández y Torra 118 , que nos parecen muy interesantes porque
coinciden con nuestros planteamientos sobre la necesidad de aplicar un
protocolo integral como herramien ta estratégica de comunicación: « …hay
que respetar y potencial el Protocolo como gestión de símbolos políticos o
de identidad. Y eso no se riñe con la modernidad….También hablaba de la
imagen. Su buena gestión a través de es te protocolo integral es para mí lo
más importante » .
3.3. Clases de protocolo
Existen diversas clasificaciones de los tipos de protocolo para los
distintos autores. La primera a la que hacemos mención es en base al
área de aplicación , que según Chávarri 119 puede ser :
• Nacional , que se aplica en el in terior de un determinado
Estado y contiene las normas, usos y costumbres que
117 “No hay manual de protocolo oficial publicado por el gobierno de Ca nadá. El protocolo,
por definición, debe ser flexible y adaptarse a las diferentes personalidades de la escena
política o social: un man ual oficial llegaría a ser rápidament e ‘la Biblia del protocolo’ y la
inflexibilidad se inst alaría allí” (traducción propia)
http://www.pch.gc.ca/progs/cpsc-ccsp/pe/index_f.cfm (consulta 09/07/07).
118 Revista Internacional de Protocol o, núm. 42, Enero-Marzo 2007, p. 46.
119 CHÁVARRI DEL RIVERO, ob. cit. pp. 34 y 35.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 102
determinan el modo y manera de organizar y ordenar los
actos solemnes y oficiales que tiene lugar en su seno.
• Internacional , que se aplica en las re laciones entre Estados o
soberanos y cuyos actores principales son los representantes
máximos de un país cuando part icipan en alguna ceremonia
pública en el extranjero. Su base jurídica es el principio de
igualdad de los Estados y el re speto a la dignidad de toda
nación independiente.
• Diplomático , que es una parte limitada del internacional, al
tener como destinatarios los agentes diplomáticos en el
exterior. Su ámbito de actuación se mezcla con el del anterior.
El protocolo también se puede cl asificar, para este mismo autor 120 ,
según su naturaleza :
• Protocolo estructural , que tiene en cuenta todos los
elementos físicos que acompaña n a un acto oficial (lugar,
decoración, colocación de me sas, flores, banderas....). El
responsable de protocolo actúa como lo haría un director de
escena de teatro.
• Protocolo institucional , que tiene por objeto la ordenación
de las autoridades según rango y categoría en un acto público
y solemne en función de las norm as legales o consuetidunarias
(colocación de presidencias , mesas, presentaciones,
discursos...). En este caso, el ex perto en protocolo es ejecutor
o intérprete de la norma protocolaria.
120 Ibídem, pp. 35 y 36.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 103
P e r o e n e l c e r e m o n i a l d e l o s a c tos públicos oficiales se regula
también el “comportamiento” de los Gobiernos y sus representantes con
respecto a otros países, miembros de la sociedad que tengan relaciones
con ellos o una relevancia especial demostrada. Diversas denominaciones
se utilizan para los distintos tipos existentes 121 :
• Ceremonial de Estado, Internacional o Extranjero. Se
asienta sobre la base del princi pio jurídico de la igualdad
natural de los Estados. Ceremo nial político o de corte que
engloba todo lo relativo a lo s honores reales, dignidades,
títulos, jerarquías y precedenci as de los Estados y sus Jefes,
incluidas las correspondencias. En él se regulan las relaciones
entre altos representantes de lo s diferentes países (Jefes de
Estado, Presidentes de Gobierno, Monarcas, Realezas, El
Papa...). Se utiliza también pa ra definir el orden de
precedencias que se debe us ar en las ceremonias que
impliquen la participación de los Jefes de Estado. Estamos
hablando de actos organizados en un país o de las relaciones
oficiales entre los representant es principales de diversos
países: coronaciones, investid uras, tomas de posesión de
cargos (incluidos los nombramien tos de diplomáticos), visitas
a otros países...
• Ceremonial Diplomático o de Embajadas. También
llamado ceremonial externo, determina los honores y cortesías
debidas a los representantes dipl omáticos en el ejercicio de
sus funciones de acuerdo con la categoría y jerarquía de cada
uno de ellos. Regula las rela ciones existentes entre los
agentes diplomáticos y el Esta do que los recibe. Con él se
establece, por ejemplo, el orden de precedencias de los
121 AGUILAR OTERMIN, Manuel
http://www.protocolo.org/gest_web/proto_Se ccion.pl? arefid=1528&rfID=154 (consulta
10/07/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 104
diplomáticos y la estructura de las recepciones de las que son
objeto (presentación de sus cartas credenciales, visitas
oficiales...).
• Ceremonial de Cancillería o Protocolo. Denominado
también ceremonial interno o ceremonial diplomático pero
entendido como de carácter nacional. Reglas de ceremonial
diplomático o palatino que englob a todo el amplio conjunto de
matices del ceremonial y la etiqueta. Dan cumplimiento
estricto a las normas que se deben observar en los actos y
ceremonias diplomáticas de cualquier naturaleza.
• Ceremonial marítimo 122 . Aquel que establece las reglas de
cortesía que usan las marinas de guerra para honrar y saludar
a las personalidades oficiales, ya sean nacionales o
extranjeras que los visitan (numero de salvas que se disparan
para ciertos actos, saludos a otros buques, plazas fuertes,
Jefes de Estado, Ministros, miem bros del cuerpo diplomático,
jefes militares y navales).
Sin embargo, estamos plenamente convencidos de que el protocolo
moderno, que ha evolucionado mucho y que ahora destaca sobre todo por
su flexibilidad en la aplicación y por la adaptabilidad a las circunstancias,
así como por los conocimientos en di stintos campos que han de demostrar
los expertos en esta materia (gesti ón, organización, negociación, nuevas
tecnologías, idiomas…), puede clasificarse en dos:
• Protocolo tradicional , en el que pondera todo lo
relacionado con los elementos ex ternos y la grandiosidad o
solemnidad de la presentación , el acompañamiento de las
122 TORRES DEL MAZO, ob. cit. p. 3 (consulta 09/07/07).
http://www.protocolo.com.mx/articulos.p hp?id_sec=3&id_art=756&id_ejemplar=11
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 105
3.5. Protocolo, relaciones públicas y comunicación
Como bien indica López-Nieto 130 , el protocolo ha sido emparentado
también, a veces hasta confundido, con las relaciones públicas.
Coincidimos con este experto que ambos conceptos, e incluso ambas
disciplinas entendidas como un tipo de saber, son cosas totalmente
distintas.
Grunig y Hunt 131 , autores de la obra capital Dirección de Relaciones
Públicas , afirman que a primera vista parece casi imposible encontrar una
definición unívoca de Relaciones Públicas.
No obstante, tras un extenso es tudio, ellos llegan a definirla
sencillamente como un proceso de dirección y gestión de la comunicación
entre una organización y sus públicos .
Para López-Nieto 132 , las relaciones públicas son un conjunto de
actividades dirigidas a conseguir la adhesión y el diálogo entre la
Administración y el administrado, o entre una entidad o empresa y las
personas con las que mantenga o pueda mantener relaciones .
Hay que tener en cuenta que tanto el protocolo como el ceremonial
recogen las tradiciones y costumbres pr opias de cada país, que habrán de
ser tenidas en cuenta especialmente en la ejecución de los actos
internacionales para que nadie se sien ta ofendido e incluso ultrajado. La
consulta previa y el cons enso son indispensables en estos casos. Por citar
un solo ejemplo, el beso como salu do no se considera correcto en la
cultura nipona y puede provocar una situación incómoda. Como ya hemos
130 Ibídem , p. 20.
131 GRUNIG, James E. y HUNT, Todd, Dirección de Relaciones Públicas , Barcelona, 2000,
Ediciones Gestión 2000, p. 52.
132 Ibídem , p. 21.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 112
comentado, el protocolo del siglo XXI en España ha experimentado una
importante evolución y actualización en los últimos años.
A nuestro juicio, a través de una comunicación no verbal,
interpersonal y colectiva no masi va, que denominamos comunicación
selectiva, los actos públicos perm iten a las organizaciones lanzar
mensajes adecuados a sus objetivos y mostrar la imagen del poder y la
filosofía en que se fundamenta dicho acto.
El objetivo del protocolo es, po r tanto, configurar una adecuada
proyección no verbal de la organizaci ón y sus relaciones con su universo.
Esas formas de relación deben demost rar eficacia en su planificación y
desarrollo, y han de estar asumidas de ntro del proyecto de comunicación
global de la entidad. El protocolo ti ene que generar confianza a través del
orden, de la eficacia, de la armonía, de la discreción y de la perfección que
se transmite, de forma no verbal, en la ejecución de los actos públicos.
Vemos pues que el protocolo se convierte en un aliado esencial
para mostrar una organización coherente con sus principios y valores,
para que los públicos perciban y se f o r m e n u n a i m a g e n a c o r d e c o n l a
identidad corporativa de dicha organización.
El protocolo permite la representación visual y plástica del poder y,
a nuestro juicio, debe formar parte de las estrategias y tácticas que las
Instituciones apliquen a través de su proyecto global de comunicación
institucional.
Cuando nos remontamos a los oríg enes del protocolo sólo podemos
sorprendernos de la importancia que esta disciplina ha tenido en el
devenir histórico. Innumerables acon tecimientos han sido marcados por
las reglas o las costumbres de la ép oca. Desde el banquete romano, por
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 113
citar un ejemplo, hasta la exaltación de los símbolos « patrios », pasando
por la vestimenta, la forma de relaci onarse en sociedad, la presentación
del poder ante el pueblo, todos so n elementos que encuadramos dentro
de las reglas del protocolo que han defi nido distintas etapas históricas de
la humanidad.
Hoy, muchos pueden pensar que la s reglas de protocolo son códigos
de comportamiento social antigüos, pa sados de moda, clasistas, pero lo
cierto es que esas deferencias, esa co rtesía, ese saber estar y saber tratar
a los demás, el respeto en definitiva, engrandece a quien lo aplica.
Para nosotros, como decí a el Embajador Chávarri 133 , « el protocolo
no implica ni servidumbres ni servilis mos. No supone ni vencedores ni
vencidos. El protocolo se sigue aplic ando incluso cuando dos naciones
están enfrentadas o en guerra ».
El apartado siguiente lo dedicamo s a la historia del protocolo e
incluimos características determin antes del mismo en cada época o
régimen político. Con ello pretendemo s demostrar que, desde siempre, las
reglas, normas o costumbres han desempeñando un papel muy
importante, diríamos estratégico, en la toma de decisiones o en la difusión
intencionada de mensajes selectivos por parte de los representantes del
poder.
Como señalaba el citado diplomático 134 , « el protocolo es, por
naturaleza, un instrumento dinámico, fl exible, específico, adaptable a las
circunstancias del momento como guía de buena conducta en la esfera
apropiada ».
133 CHÁVARRI DEL RIVERO, ob. cit. p. 38.
134 Ibídem , p. 32.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 114
4. Historia del protocolo
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 115
4. HISTORIA DEL PROTOCOLO
El protocolo es una ciencia mile naria. Las primeras civilizaciones
disponían de sus propios códigos de or ganización social y conducta, de sus
manifestaciones culturales, de sus ritu ales, de sus ceremonias (los cultos
a los muertos, el ritual del amor y la pareja, la guerra, ...).
Para Urbina 135 , el primer código en la hi storia de la humanidad que
se conoce es el Código de Hammurabí , del año 1750 a.C., escrito en
primitivos caracteres cuneiformes en una estela de basalto negro.
Conservado hoy en Francia, en el Museo del Louvre de París, era un
código “integral” que establecía, en 282 Leyes, los criterios que regían la
vida de los “ciudadanos” y “no ci udadanos” (los esclavos no eran
considerados personas) en el reino de Babilonia.
Este código jurídico parece re coger, con un lenguaje de gran
precisión y claridad, los principios bási cos del protocolo en tres artículos:
el primero describe la ceremonia de co ronación del rey de Babilonia; el
segundo establece las precedencias de cargos y corporativas, así como los
grupos sociales en los que se clasif icaba la población babilónica; y el
tercero es una recomendación a los funcionarios babilónicos sobre el
tratamiento, con el máximo respeto y cortesía, a todos los ciudadanos del
reino, cualesquiera que fuese su ni vel personal y social, y sobre la
organización con el mayor cuidad o de actos y ceremonias “porque
contribuyen a la paz, prosperidad y felicidad, de todos los súbditos”.
Por su parte, el Imperio egipcio tomaba el ceremonial como parte
de un culto nacional y puesto que sus soberanos eran dioses a la vez que
personas, se producía una mezcla ritual de la religión y del poder político.
Los egipcios eran educados en el am or a la belleza de sus magníficos
135 URBINA, ob. cit., pp. 28 y 29.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 116
templos y en el ritual creado por los sacerdotes, en cuyas manos se
encontraban las normas protocolarias de la época.
Tutmosis III (1469-1436 a.C.), ta mbién llamado Tutmosis el
Grande o el Napoleón de Egipto, co nsiguió un gran prestigio militar y
puede ser considerado como el faraón más grande de todos 136 , dando un
impulso a Egipto y un magnífico auge que duró tres cuartos de siglo y
cuya población alcanzó casi los cinco millones.
En la narración que Francis Fèvre 137 nos hace de la entrada del
cortejo real de Tutmosis III en el gran palacio de Tebas, vemos la
importancia del ceremonial egipcio:
El ceremonial no ha olvidado ni nguno de los tradicionales boatos
repetidos a través de los siglos por un protocolo ostentoso. El
heredero del trono hace mucho tiem po que ya no vibra de emoción
al sonido de las trompas y de lo s tambores, ha aprendido a olvidar
las prosternaciones de los cortesan os, los clamores de admiración y
las estrofas hábilmente recitada s por estribas en espera de
conseguir alguna gracia real.....
Igualmente importante era también la recepción de los
embajadores extranjeros por lo s diferentes faraones. Montet 138 nos
describe algunas ceremonias y nos mues tra la importancia de las mismas
en el mantenimiento de las buenas relaciones y las alianzas con otros
países:
136 ASIMOV, Isaac, Historia de los egipcios. Un recorrido por la fascinante historia de
unos de los pueblos más enigmáticos del planeta, Alianza Editorial, S. A., Arganda del Rey
(Madrid), 1993, pp. 92 y 93.
137 FÈVRE, Francis, El señor del Nilo. Historia de Tutmosis III, el faraón que condujo a
Egipto a su máx imo esplendor, a la plenitud del poder, Editorial Planeta, S.A., Barcelona,
1994, p. 63.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 117
La recepción de los embajadore s extranjeros, aún más que la
distribución de recompensas, era una ceremonia que permitía
desplegar gran fastuosidad y que halagaba el orgullo del faraón,
sobre todo cuando recibía en una sola audiencia a los delegados
procedentes de los cuatro puntos cardinales. Los Ramses reciben
siempre nubios, negros y gente de Punt, a libios, sirios y gente
llegada del Naharín ..... En previsió n de estas ceremonias se había
construido un quiosco para el rey en el centro de una plaza. La
guardia, los porteadores de somb rillas y los escribas rodean el
quiosco. Los delegados se alinean a los cuatro lados, detrás de los
objetos preciosos que han llevado. Lo s escribas los registran y luego
hacen que los lleven al almacén del templo vecino. A cambio, el rey
les concede el soplo de vida, e incluso a veces regalos más
sustanciosos de los que le han da do a él. Al faraón le gustaba
considerarse como una montaña de oro para cualquier país. No
podía evitar ayudar a los príncipe s necesitados que deseaban aliarse
con él a través de un matrimonio o mediante cualquier otro acuerdo,
pero, si era necesario, también er a capaz de no perder de vista a
sus rivales.
El Gran Imperio de China creó un riguroso protocolo civil
aplicado por estrictos funcionarios, qu e ya contaban con libros y normas
de protocolo. En este sentido, tene mos que destacar la dinastía Ming,
fundada en 1368, cuyo tercer sobera no, el emperador Yongle (reinado
1403-1424), lleva al Imperio a alcanzar su máximo esplendor. Destaca
por trasladar la capital de Nankín a Beijing, donde ordena construir la
Ciudad Prohibida, el mayor conjunt o político-religioso de toda la
138 MONTET, Pierre, La vida cotidi ana en Egip to en tiempos de los Ramses. Una sociedad
enigmática marcada por la religión, la magia y la su perstición, Ediciones T EMAS DE HOY,
S.A., Madrid, 1993, p. 248. Ver también pp. 316 a 320.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 118
arquitectura china, un gran centro ceremonial construido entre 1407 y
1420.
Hasta 1911, veinticuatro empera dores residieron durante cinco
siglos en la Ciudad Púrpura Prohibida. Se denomina así porque el acceso
estaba prohibido para los súbditos. En su interior, el Hijo del Cielo, el
soberano, atendía los asuntos de Esta do según un riguroso protocolo, que
regulaba el acceso a los diferentes espacios del recinto.
En la Ciudad Prohibida vivían gr andes grupos de funcionarios y de
eunucos. Los primeros eran seleccion ados por un sistema de exámenes a
tres niveles. El tercer examen se hacía en la ciudad imperial y
proporcionaba el título más codiciado: el de jinshi o doctor, cuya
graduación era solemnemente anunciada por el emperador en la Sala de
la Armonía Suprema.
Los eunucos eran designados por el propio emperador, que contaba
con la fidelidad absoluta de este personal de confianza . El primer
emperador Ming ordenó que fueran po cos y analfabetos, pero con Yongle
llegaron a ser unos 15.000 y algunos se responsabilizaron de las grandes
obras del reinado, como Nguyen An, eunuco vietnamita que diseñó la
Ciudad Prohibida.
En la Sala de la Armonía Suprema, la principal de este imponente
recinto, se encuentra el trono im perial, que actualmente no es el
auténtico, colocado exactamente en el eje que corta la ciudad de norte a
sur. Sobre él hay una caligrafía de l emperador Qianlong que significa
"Soberano del pueblo y gran estratega." En ella, el Hijo del Cielo presidía
las grandes festividades, como su aniv ersario o la llegada del Año Nuevo.
Pero también hacía pública la lista de los aprobados en los exámenes
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 119
imperiales, dando con ello una gran so lemnidad a la promoción intelectual
que no se encuentra en ninguna otra civilización.
La realización de estos exámenes imperiales determinó que se
permitiera a la población entrar en la burocracia del estado. Entre los
principales aprendizajes de estos funcionarios se encontraban las
denominadas “Seis Artes” :
• Scholaric artes: música, aritmética, escritura y el
conocimiento de los rituales y ceremonias tanto en la vida
pública y privada.
• Militarista: tiro con arco y equitación.
Los hombres que destacaban en estos seis artes alcanzaban el
estado de perfección, eran consid erado un perfecto caballero. Estas
creencias tienen sus raíc es en la filosofía de Confucio (551-479 a.C.), “el
gran Maestro de todas las edades”, al que destacamos aquí por su defensa
de las reglas establecidas de etique ta, códigos de conducta y obligaciones
morales que fueron formalizadas durant e la dinastía Chou (alrededor de
1100-221 a.C.).
El Libro de los Ritos de Confucio 139 , que en su forma actual data del
siglo segundo de nuestra era, cons tituye una compilación de normas
minuciosas de conducta referentes a ceremonias religiosas de culto,
funciones de la corte, relaciones sociales y familiares, vestido…
Los dos tratados incorporados en él, "La Doctrina del Medio" y "El
Gran Aprendizaje", fueron unidos en el siglo XI de nuestra era con otros
textos confucionistas, constituyend o lo que se conoce como “Cuatro
Libros”. El primero de estos es el "L un-yü" (Analectas), una obra de veinte
139 http://www.enciclopedia catolica.com/c/confucio.htm (consul ta 12/01/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 120
breves capítulos que nos muestran qu é clase de persona era Confucio en
la vida diaria y conservan muchos de sus impresionantes dichos referentes
a temas morales e históricos. Del L un-yü queremos destacar algunos
pasajes para comprobar la importancia que el Gran Maestro daba a las
costumbres, ceremonias y ritos.
Capítulo 1, verso 12 140
Yu Tzü dijo:
“La armonía es el resultado de la celebración de los ritos.
Tal era la belleza de la manera de los emperadores pasados en
asuntos grandes y pequeños. Sin embargo, hay momentos cuando
no es aceptable. Cuando existe la armonía por la armonía,
indisciplinada por los ritos, no es aceptable” .
Capítulo 6, verso 16 141
Confucio dijo:
“Cuando la sustancia se impone sobre el refinamiento,
tenemos al hombre rústico. Cuan do el refinamiento se impone
sobre la sustancia, tenemos al hi storiador de corte. Cuando la
sustancia se iguala al refinamiento, tenemos al caballero” .
140 http://www.confucius.org/lunyu/sd0616.htm (consulta 12/01/08).
141 Yu Tzü era un discípulo de Confucio. http://www.confuci us.org/lunyu/sd0112.htm
(consulta 12/01/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 121
Veremos que se produce una gran semejanza entre los ideales del
Imperio bizantino y los de la Iglesia medieval (absolutista, jerárquica y
con una presentación solemne e inalcanzable ante el pueblo).
La desaparición del Imperio Bizant ino se produjo con la caída de
Constantinopla en poder de los turcos otomanos en 1453, siendo el último
emperador Constantino XI Paleólogo.
Á
guila bicéfala, situada en la entrada delantera del Patriarcado ecuménico de
Constantinopla. Fotografía tomada por Colossus en enero de 2003
Entre los símbolos biza ntinos destacamos el águila bicéfala
explayada o imperial (es decir con alas extendidas) en sable (negro
heráldico) sobre campo de oro, que at ribuía un sentido de superioridad y
de integración de las dos herencias de Oriente y de Occidente, como
sucesores del Imperio de Roma.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 128
Fue el símbolo de la dinastía paleól ogo, que se inició con Miguel VIII
en 1259 y acabó con Constantino XI en 1453. Su descendiente, Andrés
paleólogo, otorgó testamento en Roma el 7 de abril de 1502, cediendo al
Rey Católico todos sus derechos al Imperio bizantino de Oriente.
El simbolismo del Águila Bicéfala indica que una de sus cabezas mira
hacia lo infinito del pasado, y la otra hacia lo infinito del futuro, mostrando
con ello que el presente es apenas una fina línea de contacto entre dos
eternidades. En general, el Águila de dos cabezas simboliza la SABIDURIA,
una de las cabezas representa al PROGRESO, la otra al ORDEN.
El Águila ha sido utilizado como símbolo desde la antigüedad,
empleándola como insignia los re yes de Persia; fue un ave sagrada
dedicada al sol en Egipto; en Grecia , era el emblema de Zeus, y entre los
Druidas, el símbolo de Dios Supremo.
Un ave que en la mitología romana se asociaba a la principal deidad,
Júpiter ; emblema de algunas legiones r o m a n a s , d e l a F r a n c i a
bonapartista, de Alemania, de los im perios ruso y austro-húngaro, y que
forma parte del escudo nacional de México.
Como sabemos este símbolo represen t ó e l e s c u d o d e l a C a s a R e a l
de Austria, reinante en España de sde 1516 (Carlos de Habsburgo) hasta
1700 (Carlos II). Durante los tiempos del Sacro Imperio Romano de la
Nación Alemana, desde 1410 hasta 1806, el águila bicéfala fue el animal
heráldico que simbolizó la nación.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 129
En el siglo XVI, es la marca heráldica más potente hasta ese
momento y representa la unión de la dignidad imperial del Sacro Imperio
Romano Germánico (el imperio de los Habsburgos) con la monarquía
ibérica, incluyendo las colonias ca stellanas en tierras americanas y
asiáticas. El águila bicéfala será el emblema de los Habsburgos en Madrid
y en Viena.
Expertos como Urbina 152 y Otero 153 coinciden en afirmar que con la
caída o desmembración del Imperio Romano, con excepción del Imperio
Bizantino y el Papado, el ceremonial queda reducido a la liturgia cristiana
y se produce la llamada “noche oscura” , la invasión de los bárbaros.
Siguiendo a ambos autores, y tras referirnos al ceremonial de la
antigüedad y del mundo clásico (que pertenecen al ámbito de lo
sagrado y que se transmiten a través de los rituales y de distintas
manifestaciones culturales), podemos establecer una clasificación de las
etapas que se producen en la evolución del protocolo (entendido como
conjunto de normas externas relaci onadas con la expresión del poder
tanto en las jerarquías religiosas, como civiles o militares) hasta nuestros
días.
152 URBINA, ob. cit. pp. 31 y 32.
153 OTERO, ob. cit. p. 48.
Escudo y emblema heráldico de Carlos I de España y V de A lemania
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 130
4.1. Período primitivo (siglos VII al XIV)
El protocolo de esta época se centra en el aplicado por las
monarquías visigóticas 154 . En España, los Obispos de Toledo tendrían una
gran influencia en las ceremonias de entronización de los Reyes
Visigóticos. Hasta 34 dominaron nuest ra península, desde Alarico I (395-
410) hasta Rodrigo (710-711; cuyo re inado terminó con la invasión
berberisca islámica que culminó en la Batalla de Guadalete, bajo las
órdenes de Tarik Ben Ziyad).
Los monarcas visigodos 155 buscaban las mejores plumas, lo más
culto de la sociedad para la confecci ón de las leyes y enmarcan en ellas
todo su saber y tradición. Nos pare ce importante destacar a Leovigildo
(17º; 568-586), rey legislador que impulsó el Codex Revisus y unificó
todos los territorios de la Hispanidad vigente bajo el cetro gótico. Otorgó
mayor poder a la monarquía visigoda y fue el primero que la dotó de los
símbolos propios del poder imperial romano.
Los legisladores leovigildianos han tomado conscientemente un
arquetipo social lleno de poder, adoptando el texto normativo
constantiniano precisamente porque se quiere alcanzar un determinado
modelo de sociedad. Este acercamiento a la figura de Constantino (como
hemos comentado convocante del Concilio de Nicea en el 325) será aún
más explícito cuando precisamente el hijo de Leovigildo, Recaredo, se
transforme en el primer rey católico.
154 BARRIO NARRO, Marta, Protocolo y Arte: Una mirada creativa , Icono 14, Revista de
Comunicación y Nuevas Tecnol ogías, núm. 6, Madrid, 2005.
http://www.icono14.net/revista/num6/artícu los/artículo%20marta/Marta_Barri o.pdf
(consulta 13/08/07).
155 http://www.dirittoestoria.i t/3/TradizioneRomana/Osaba-Leyes-visigodas.htm
(consulta 13/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 131
Aportamos un párrafo del Codex Revi sus, por ser una demostración
de apertura en las costumbres social es, en el que se legisla sobre los
matrimonios mixtos:
“Que esté permitida la unión matr imonial tanto de un godo con una
romana (Hispanorromana), como de un romano (Hispanorromano)
con una goda. Se distingue una solíc ita preocupación en el Príncipe,
cuando se procuran beneficios para su pueblo a través de ventajas
futuras; y no poco deberá regocijarse la ingénita libertad al
quebrantarse el vigor de una anti gua ley con la abolición de la
orden, que, incoherentemente, pr efirió dividir con respecto al
matrimonio a las personas que su dignidad igualaba como parejas
en status. Saludablemente reflexio nando por lo que aquí expuesto
como mejor, con la remonición de la orden de la vieja ley,
sancionamos con esta presente ley de validez perpetua: que tanto si
un godo una romana, como tambié n un romano una goda, quisiera
tener por esposa-dignísima por su previa petición de mano-existía
para ellos la capacidad de contra er nupcias y esté permitido a un
hombre libre tomar por esposa a la mujer libre que quiera en
honesta unión tras informar bi en de su decisión y con el
acompañamiento acostumbrado del consenso del linaje.“
Destacado también fue Recesvinto (29º; 653-672), editor en el 654
del Liber Iudiciorum (o Lex Visigothorum), obra que recopilaba las
principales leyes godas e hispanorromanas con nuevas añadiduras y que
también ha sido denominada Código de Recesvinto.
Este cuerpo de leyes, que más tard e en el s. XIII sería traducido al
castellano por Alfonso X El Sabio en la versión que se conoce como Fuero
Juzgo , mantuvo una larga vigencia en di ferentes puntos de la Península
ibérica.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 132
La corona de Recesvinto ha perm anecido en perfecto estado hasta
nuestros días y es el más bello símbolo que nos
queda del arte de los visigodos.
Es una corona votiva de oro, engastada con
zafiros, perlas y otras piedras preciosas, tallada en
cristal de roca con cadena s con eslabones en la que
cuelga la inscripción (R)ECCESVINTUVS REX
DEFERET y una cruz pectoral bizantina. Se
encuentra, junto a una mues tra del arte visigodo, en
el Museo Arqueológico Nacional de España.
Cuando los árabes invadi eron Hispania hacia al
año 711 d.c. parte de las ricas coronas y
ornamentos votivos que adornaban las iglesias
visigodas de Toledo fueron escondidas en el
cementerio de Guarrazar en Guadamur (Toledo).
Estas siguieron escondidas durante la dominación
musulmana y el último conocedor de su ubicación
murió sin contarlo. El Tesoro de Guarrazar se
encontró en 1858 y 1860 por habitantes de
Guadamur.
Pero dejemos los símbolos y conti nuemos con las tradiciones. Desde
tiempos muy remotos ha sido costumbr e en Castilla convocar las Cortes
cuando ocupaba el trono un nuevo soberano, para que los magnates,
prelados y procuradores de algunas ciudades que tenían voto en ella,
prestasen el juramento de fidelidad y de obediencia al que iba a reinar.
Esto se hacía al principio de cada reinado y cuando nacía el príncipe o
princesa a quien tocaba la sucesión del Reino.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 133
La monarquía de los godos era elec tiva. Cuando moría el rey, se
juntaban los prelados y los próceres pa ra elegir al que había de sucederle
mediante el voto y el consentimien to general. Durante la dominación
visigoda hubo algunos reyes cuya vol untad parecía sobreponerse a la ley
fundamental, haciendo que la Corona pasase a alguno de sus hijos o
dándoles participación en el imperio.
Después de la batalla de Guadalet e y alzado Don Pelayo como rey
en Asturias, se dio principio a una mo narquía hereditaria. Parece que la
llegada de la monarquía hereditaria a España se hizo poco a poco y a
fuerza de acontecimientos.
Vemos pues que la monarquía de Asturias era visigoda, que las
leyes insertas en el Fuero Juzgo no habían sido formal y expresamente
derogadas y que se intentaba que los hijos o parientes más cercanos del
príncipe reinante le sucediesen en el reino; entonces se tomó como medio
eficaz para asegurarles la sucesión, el hacer que fuesen reconocidos por
sucesores, prestándoles anticipada mente jura política de fidelidad y
obediencia. Estamos ante el origen de la jura política de los príncipes
de España 156 .
E l a c t o d e p r o c l a m a c i ó n d e l a j u r a n o e r a u n a c e r e m o n i a a n t e l a
dignidad suprema, sino puramente te rrenal. Antes de que los monarcas
recibiesen el juramento de los súbditos, ellos mismos lo hacían en
presencia de las autoridades de la época (prelados, magnates y
procuradores de las ciudades) como testimonio de su respeto a las
costumbres patrias, a las leyes fundam entales, a los derechos del pueblo
y a las libertades nacionales.
156 http://enciclopedi a.us.es/index.php/Ju ra_pol%C3%ADtica (consulta 13/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 134
De las juras hechas por los reyes de España a sus súbditos, una de
las más memorables es la de Alfonso VI (1040-1109; rey de León y
Castilla, 1065-1109). Su hermano primog énito don Sancho II, que había
destronado del trono a don Alfonso y al menor de sus hermanos don
García, fue asesinado en Zamora. Los caballeros cercanos al rey se
reunieron para deliberar si habían de recibir por rey a don Alfonso. Así lo
hicieron pero a condición de que jura se antes no haber participado en la
muerte de don Sancho. Posteriormente h i z o l a j u r a e n S a n t a G a d e a ,
estando presente en ella el más célebr e de los caballeros, Rodrigo Díaz de
Vivar El Cid .
A continuación, aunque traspase mos los márgenes del período
primitivo, nos parece interesante cita r unas palabras de Enrique IV en las
cortes de Toledo en 1503, en relación con el acto protocolario de la jura
de su hija la infanta Juana La Loca , esposa del archiduque de Austria
Felipe El Hermoso :
Yo así como vuestro rey e señor natural
ruego a los perlados e mandó a los caballeros
e los procuradores que luego juréis aquí
a la princesa doña Juana mi hija primogénita
e le prestéis aquella obediencia e fidelidad que
a los primogénitos de los reyes se suele
e acostumbra a dar, para que cuando Dios Nuestro
Señor lo dispusiese de mi haya después de mis días
quien herede e reine en aquestos mis reinos.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 135
4.2. Período de iniciación de un “protocolo europeo” (siglos XV al
XVII)
El hombre siempre ha marcado sus pautas sociales y sus normas de
comportamiento en sociedad, desd e los tiempos más remotos. Hemos
visto cómo las distintas civilizacione s han establecido sus propias reglas,
usos y costumbres. Pero si hay un hecho definitivo que da un auge
importante a las buenas maneras es, sin duda, la creación de la Corte .
Los modos de comportarse de la nobleza ante el Rey y ante el pueblo
quedaban reflejados en los relatos de los trovadores y en las novelas de
caballería, que recogían los mejores consejos para comportarse de una
manera educada.
Obra de referencia para conocer el comportamiento educado de la
época es El Cortesano , del escrito italiano Baltasar de Castiglione (Aldea
de Casatico, Mantua 1478 - Toledo 1529), al parecer redactada entre
1513 y 1518. El texto de El Cortesano se ajusta a lo que se conoce como
diálogo ciceroniano. El tema del colo quio (cuáles deben ser las cualidades
del cortesano perfecto) se escoge después de pasar revista a otros
posibles argumentos y siempre en el marco de un planteamiento
dialéctico.
La obra describe el ideal de vida del Renacimiento y propugna un
modelo de caballero que respondía a las inquietudes y a la visión del
mundo que se tenía en su tiempo. El caballero perfecto debía ser tan
experto en las armas como en las letr as, saber conversar y tratar con sus
semejantes, especialmente con las damas, y tañer algún instrumento
musical. La corte de Urbino (1504- 1513) aparece como paraíso terrestre
de la cortesía, ejemplo de amistad aristocrática, y la duquesa Isabel
Gonzaga, esposa del duque Guidubaldo, se convierte en el centro efectivo
de la vida cortesana, signo inconfundible de mesura social.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 136
Avancemos en el tiempo y dediquem os especial atención en este
siglo al Tratado o Paz de Westfalia , Tratados de Osnabruck y Münster
de 6 de agosto y 8 de septiembre de 1648, respectivamente, siendo
emperador Fernando III de Habsbu rgo. El Sacro Imperio Romano
Germánico firmó primero con Francia y después con Suecia. El conjunto
de tratados que se establecieron entre 1643 y el 24 de octubre de 1648,
fecha en la que se firmó el acuerd o final en la Sala de la Paz del
Ayuntamiento de Münster, en la región alemana de Westfalia, pusieron fin
a la Guerra de los Treinta Años 157 y reconocieron la independencia de
Holanda.
Participaron Francia, España, Provin cias Unidas (Países Bajos), Sacro
Imperio Romano Germánico, Suecia y Dinamarca, y el Tratado provocó
modificaciones en las bases del De recho internacional, con cambios
importantes encaminados a lograr un equilibrio europeo que impidiera a
unos estados imponerse a otros. Los ef ectos de la Paz de Westfalia se
mantuvieron hasta las guerras y revoluciones nacionalistas del siglo XIX.
Este tratado supuso la desintegraci ón de la república cristiana y el
imperialismo de Carlos V y además, se propugnaron principios como el de
la libertad religiosa. Uno de los gran des perjudicados fue el papado, que
dejó de ejercer un poder importante sobre la política europea.
Frente a la visión española y del Sacro Imperio de una universitas
christiana , triunfaron las ideas fr ancesas que exaltaban la razón de Estado
como justificación de la actuación inte rnacional. El Estado dejaba de estar
sujeto a normas morales externas a él mismo.
157 Guerra librada principalmente en la Eu ropa central (1618-1649), que inicialmente fue
un conf licto religioso entre católicos y prot estantes, au nque el motivo central fue la
disputa entre las potencias europeas por co nseguir una situación de hegemonía. Acabó
con la paz de Westfalia y l a paz de los Pirineos .
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 137
Para Urbina 161 , durante estos siglos se llega a una homologación
del protocolo en sus aspectos básicos. En este sentido, como nos recuerda
Otero 162 , es importante citar a Don Seba stião José de Carvalho e Melo,
Conde de Oeiras e Marquês de Pombal , llamado “el déspota
esclarecido”, estadista y Primer Mi nistro de Portugal entre 1755 y 1777
que, con ocasión de la celebración de la boda de los príncipes de Brasil 163 ,
comunicó a los embajadores invitados que tomarían lugar en ella y se
ordenarían –a excepción del Nuncio- se gún la fecha de su llegada al país,
es decir por la antigüedad de sus ac reditaciones. Así intentó evitar los
habituales conflictos de ubicación. Esta fórmula, que como veremos a
continuación fue rechazada en ese mo mento, es la que se utiliza en la
actualidad.
Veamos el relato que de esta impo rtante decisión realiza Fernando
Ramos 164 : “En 1760, el Marqués de Pombal , que profesaba una especial
antipatía al embajador de Francia, Conde de Merle, cuya retirada había
intentado en vano, imaginó un sistema de ordenación de las naciones que
se parece mucho al que está vigente en la actualidad. Con ocasión de la
boda de los Príncipes de Brasil pasó una circular a los representantes
extranjeros, dándoles cuenta de la ce remonia, anunciándoles que, a partir
de la fecha, los embajadores acredi tados en la Corte de Lisboa se
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 144
161 URBINA, ob. cit. p. 31.
162 OTERO, ob. cit. p. 52.
163 María Francisca Isabel Josefa Antonia Ger trudis Rita Juana, Infanta de Portugal,
Princesa de Brasil, Princesa de Beira y Duquesa de Braganza (reinó como María I de
Portugal entre 1777 y 1816, y fue llamada tambié n La Reina Loca, La Piadosa o la Pía),
contrajo matrimonio con su tío carnal el Infa nte Don Pedro de Portugal el 6 de jul io de
1760, en el Palacio de Nuestra Señora de Ajud a, en Lisboa, con la finalidad de que se
asegurase la dinastía de Braganza en el tron o y evitar así que la corona fuera a parar a
manos de otra dinastía extranjera.
http://www.lacoctelera.com/retratosdela hi storia/post/2007/10/29/maria-i -portugal-
1734-1816-reina-loca (consulta 17/01/08).
164 Conferencia sobre “Los símbolos del pode r y su significación en la comunicación
moderna”, pronunciada en Oporto (Portugal), el 20 de mayo de 2004, con motivo de la
apertura oficial del Palacio M unicipal a las visitas públicas organizadas.
http://www.slideshare.net/ferramos/lo s-smbolos-del-poder-y-su-signi ficacin-en-la-
sociedad-moderna-arquitectura-y-p rotocolo-165559 (consulta 17/01/08).
atendrían, en cuanto a su orden de precedencias, a la fecha de
presentación de sus cartas credenci ales. De este modo, los embajadores
de Holanda y de Venecia, que eran má s antiguos, pasarían antes que el de
Francia. El Conde de Merle adujo que su precedencia no era cuestión de la
fecha de llegada a Lisboa, sino de la dignidad del soberano a quien
representaba. El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, conde de
Choiseau, al enterarse del incidente ad virtió de que El Rey no abandonaría
el rango reconocido a su persona y qu e S.M. entendía que la fecha de las
credenciales no podía servir de pret exto para quebrantar los derechos
inherentes a la dignidad de Francia. Portugal advirtió que los soberanos,
fuera de sus dominios, no tenían potest ad para imponer el modo de actuar
a otros soberanos. Francia replicó que el criterio de ordenar a sus
embajadores conforme la reconocida antigüedad de las monarquías no
podía ser unilateralmente alterado po r Portugal. España se sumó a las
objeciones de Francia, con lo que la cosa vino a complicarse. Por fin, la
corte de Viena consideró absurdas las pretensiones de Pombal y se unió a
Francia y España para no permitirlas. El proyecto del Marqués fracasó;
pero en el Congreso de Viena de 1814 volvió a plantearse la cuestión,
evidencia de que no era –como el tiempo se encargó de demostrar- tan
descabellado, sino inteligente y racional”.
Como acontecimiento internac ional a este respecto debemos
destacar el recién citado Congreso de Viena , donde se establecieron los
principios esenciales de un único prot ocolo social y diplomático y de las
Relaciones Internacionales en Europa hasta nuestros días.
Esta conferencia internacional fu e convocada, según los acuerdos
adoptados mediante el Tratado de Pa rís de 30 de mayo de 1814, con el
objeto de restablecer las frontera s territoriales de Europa una vez
concluidas las Guerras Napoleónicas con la abdicación de Napoleón I
Bonaparte. La reunión se celebró de sde el 1 de noviembre de 1814 hasta
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 145
el 8 de junio de 1815 en Viena, capita l del Imperio Austríaco, y los pactos
a los que se llegó tuvieron una vigencia casi inamovible en los territorios
orientales y centrales europeos hasta el final de la I Guerra Mundial, en
1918.
En él participaron las princi pales potencias que estuvieron
representadas por sus respectivos embajadores: Austria (Metternich),
Gran Bretaña (Castlereagh), Rusia (Alejandro I), Prusia (Humbolt) y
Francia (Talleyrand). España intervino su perficialmente como potencia de
segundo orden, junto a Suecia y Portugal.
Citaremos una situación que se produjo en la firma del Acta final de
esta Convención, que nos relata el Je fe de Protocolo diplomático de la
República italiana, Leonar do Visconti di Modrone 165 , y que nos demuestra
la importancia del detalle en la cele bración de las cere monias. Como la
Sala donde se iba a producir la firma tenía cuatro puertas, y eran cinco los
embajadores que tenían que rubricar el acuerdo, los organizadores
tuvieron que abrir una nueva puerta pa ra que todos ellos accedieran a la
vez y se visualizara la igualdad de tratamiento a los diferentes Estados.
Por otra parte, debemos decir que los estadistas estaban
convencidos de que era indispensable que las potencias de la pentarquía
se reunieran periódicamente para di scutir sobre lo que pudiera poner en
riesgo la estabilidad impuesta desde 1815. Con base en el artículo VI del
acta final, estos encuentros eran lo “(...) más saludable para la
tranquilidad y la prosperidad de las na ciones y para mantener la paz de
Europa.”. Conforme estas reuniones se realizaban, se evidenciaba la
fragilidad del equilibrio europeo. Este sistema sólo duró 7 años, en los que
165 VISCONTI DI MODRONE, Leonardo, Conferencia sobre El Protocolo Diplomático
impartida el 22 de noviembre de 2007 durante la celebración del VIII Congreso
Internacional de Protocolo, Roma (Italia).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 146
se organizaron cuatro congresos: Aquisgrán (1818), Troppau (1820),
Laibach (1821) y Verona (1822).
El Congreso de Viena no sólo fue la primer a conferencia de paz
moderna, sino que los procedimientos utilizados en él, fueron la pauta
para las conferencias internacionales siguientes e incluso para las que se
celebran en la actualidad.
Y precisamente entre los problema s que el procedimiento generaba,
vemos que hoy se reproducen cuestion es idénticas a las de entonces. Así
Nicolson 166 nos relata: “Los dos primeros proble mas que se plantean en
toda Conferencia Internacional son: ¿Quién ha de hacer las invitaciones? y
¿Quién debe ser invitado?. La prim era había quedado determinada por el
art. 32 del Tratado de Paz de París, qu e había decidido que el Congreso se
celebraría en Viena. Esto signific aba que debía ser el Emperador de
Austria quien convocara el Congreso y actuara como huésped. También
significaba que el Ministro de Asuntos Exteriores de Austria actuaría como
Presidente. En el mismo art. 32 se había declarado también, muy
imprudentemente, que se dirigirían invitaciones ‘a todas las potencias
comprometidas en una u otra parte en la presente guerra’. Por el primer
artículo secreto del mismo Tratado, Francia se había obligado a aceptar
que las disposiciones sobre los territori os conquistados por ella, así como
‘las relaciones mediante las que se estableciera un sistema de real y
permanente equilibrio de poderes en Eu ropa’, serían decididas estricta y
solamente por las cuatro grandes po tencias de la Cuádruple Alianza:
Rusia, Austria, Prusia y Gran Bretaña”.
Veamos ahora la importanci a que los problemas con las
precedencias diplomáticas pueden lle gar a producir, uno de los aspectos
166 NICOLSON, Harold George, El Congreso de Viena , Biblioteca de la Historia, SARPE ,
Madrid, 1985, pp. 161 y 162.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 147
más importantes que se trataron en el Congreso de Viena 167 . “ En la Edad
Media se había aceptado que el orde n de precedencia entre los Estados
fuera fijado por el Papa; y, en rea lidad, existe una lista, del año 1504, en
la que figuran los diversos soberano s en un orden apropiado. Según esta
lista de precedencia, el emperador ge rmánico era el primero, y el duque
de Ferrara el último; el rey de Inglaterra figuraba el séptimo,
inmediatamente detrás del rey de Po rtugal, e inmediatamente antes del
rey de Sicilia… Desde el primer mo mento los españoles se negaron a
aceptar la clasificación del Papa, se gún la cual España ocupaba un lugar
más bajo que Francia. Los indecorosos empujones y los enfados entre los
embajadores franceses y españoles vinieron a ser un factor embarazoso
en todos los actos de todas las cortes, y el 30 de septiembre de 1661,
cuando el embajador español quiso ad elantar su coche al del francés en
una procesión en Londres, se llegó a desarrollar una verdadera batalla en
la calle, que condujo a la ruptura de la s relaciones diplomáticas entre París
y Madrid, e incluso amenazó con una guerra” .
En relación con la lista de 1504 a la que hace alusión el autor, se
está refiriendo a la primera lista de precedencias 168 conocida, atribuida
al Papa Julio II (1443-1513), en la que figuran 28 reyes y príncipes
cristianos 169 , aunque parece ser obra de Paris de Grasis de Bologne,
maestro de ceremonias de la capilla papal de Julio II y de León X.
167 Ibídem , pp. 234 a 236.
168 OTERO, ob. cit. p. 50.
169 1. Emperador de Alemania ; 2. Rey de los Romanos (heredero designado por el
Imperio) ; 3. Rey de Francia ; 4. Rey de España ; 5. Rey de Aragón ; 6. Rey de
Portugal ; 7. Rey de Inglaterra ; 8. Rey de Sicilia ; 9. Rey de Escocia ; 10. Rey de
Hungría ; 11. Rey de Navarra ; 12. Rey de Chipre ; 13. Rey de Bohemia ; 14. Rey de
Polonia ; 15. Rey de Dinamarca ; 16. Repúblic a de Venecia ; 17. Liga Suiza ; 18. Duque
de Bretaña ; 19. Duque de Borgoña ; 20. Electo r del Palatinado ; 21. Elector de Sajonia ;
22. Elector de Brandeburgo ; 23. Archiduque de Austria ; 24. Duque de Saboya ; 25.
Gran Duque de Florencia ; 26. Duque de M i lán ; 27. Duque de Baviera ; 28. Duque de
Lorena
URQUIZA, Adolfo de, Ceremonial Público , Taller Gráfico Herrera, Madrid, 1932, p. 56.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 148
Afortunadamente, en el Congreso de Viena se adoptó un método,
“por el cual la precedencia diplomátic a se regula por la antigüedad de los
diplomáticos, contada a partir de la fe cha de la notificación oficial de su
llegada al país en que ejerce su representación. El Reglamento del
Congreso de Viena dividió, al mi smo tiempo, a las representaciones
diplomáticas en cuatro clases diferentes: embajadores y legados
pontificios, ministros plenipoten ciarios, ministros residentes y
encargados de negocios . También se dispuso que el orden en que
deberían firmar los tratados los plen ipotenciarios estaría determinado por
la suerte; pero esto fue modificado posteriormente en la Conferencia de
Aquisgrán, en 1818, cuando se acordó que el orden de firmar se fijaría,
más razonablemente, por orden alfabéti co… el alfabeto escogido entonces
fue el francés…” .
Nicolson se refiere al Reglamento sobre el rango de los agentes
diplomáticos , firmado en Viena el 19 de marzo de 1815, por los
plenipotenciarios de las ocho potenc ias que estaban representadas en el
congreso. En él se aprobó también la jerarquía y la precedencia de las
distintas categorías de los agentes, los privilegios y las inmunidades de
ellos y de las sedes, el procedimiento y los requisitos de acreditación.
El Congreso de Viena de 1815 reconoció también a los Nuncios
apostólicos , los representantes del Papa ante los Estados y ante las
jerarquías eclesiásticas nacionales, con el puesto de Decanos del Cuerpo
Diplomático acreditado ante los Estados .
Muchos países los siguen aceptando aún así, España por ejemplo. En
la actualidad, en nuestro país, el Cu erpo Diplomático está formado por los
Jefes de Misión y por los funcionarios con estatuto diplomático acreditados
en España. El Decano del Cuerpo Diplomático en España es el Nuncio
Apostólico de Su Santidad el Papa acre d i t a d o a n t e S u M a j e s t a d e l R e y y ,
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 149
como tal, además de representar al Cuerpo Diplomático acreditado en
España, ocupará siempre el primer pu esto entre los Jefes de Misión. El
Vicedecano del Cuerpo Diplomático se r á e l J e f e d e M i s i ó n m á s a n t i g u o
entre los acreditados ante Su Majestad el Rey.
La fecha y orden de presentación de las Cartas Credenciales a Su
Majestad el Rey determinará la preced encia de los Jefes de Misión. A su
vez, la precedencia en el orden de presentación de Cartas Credenciales
está determinada por la fecha y el or den de su llegada a Madrid. En el
caso de llegada simultánea de varios Jefes de Misión (por ejemplo, en el
mismo avión), primará la fecha de otorgamiento de su «plácet». Los
Servicios de Protocolo del Minister io de Asuntos Exteriores y de
Cooperación editan periódicamente la lista del Cuerpo Diplomático
acreditado en España 170 .
La Convención de Viena de 1815 fu e modificada para adaptarla a las
nuevas circunstancias por la de 18 de abril de 1961, sobre relaciones
diplomáticas, y por otra de 24 de abril de 1963 sobre relaciones
consulares, celebradas ambas en la capital austríaca.
Consagrado el principio de iguald ad jurídica de los Estados, las
precedencias entre naciones se ha extendido utilizando el criterio de
ordenación alfabética en las relaciones y ceremonias interestatales (en
inglés en la Organización de las Naci ones Unidas –ONU-, en español en la
Organización de los Estados American os –OEA-, y en los idiomas propios
en la Unión Europea –UE-).
170 Relación y precedencia de Embajadores Jefes de Misión, actualizada a 18/12/07.
http://www.maec.es/NR/rdonlyres/019B6588-2759-4336-A6B3-
8AC7B14AE387/0/precedencias_dic .pdf (consulta 13/01/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 150
4.4. Nacimiento del “protocolo em presarial”. El protocolo oficial o
de Estado es asimilado por el sector privado (último tercio
del siglo XX)
Durante el siglo XX, cada Estado va elaborando sus normas de
protocolo e incorporando a ellas las autoridades de la nación,
estableciendo sus propias preceden cias en base a la estructura
institucional de cada uno de ellos.
Otero 171 enumera los primeros reglam entos de precedencias que
constituyen una incipiente normativa protocolaria moderna: Italia (1901),
Japón (1905), Dinamarca y Francia (1907), El Salvador (1914), Suiza
(1915), Ecuador (1916), Brasil (1920), Cuba, Haití y la Santa Sede
(1925), Argentina (1926), Gran Bretaña y Perú (1927), México y
Venezuela (1928), Colombia y Pa namá (1929), Guatemala (1930) y
Honduras (1931).
No obstante, si por algo se caracteriza el pasado siglo XX es por la
asimilación y el intercambio de normas, usos y costumbres que se
produce entre instituciones y organiza ciones, entre Estados y empresas, y
viceversa. Si bien las entidades pr ivadas han tenido que asumir como
propias las normas protocolarias esta blecidas por los países, ya que en
sus propios eventos intervienen a me nudo autoridades que representan a
los poderes públicos, también los Esta dos han comenzado a utilizar, en la
organización de sus actos públicos, té cnicas de gestión que provienen del
mundo empresarial.
La cultura corporativa e instituciona l, la importancia de los símbolos
para identificar tanto a organizacion es privadas como a instituciones
públicas, la gestión de la imagen co mo parte del proceso de organización
171 OTERO, ob. cit. p. 54.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 151
de ceremonias y eventos, la difusión masiva a través de los medios de
comunicación de los elementos que di stinguen la identidad corporativa....
T o d o e l l o s e h a c o n v e r t i d o e n o b j e tivo prioritario para proyectar una
imagen positiva a sus públicos respectivos.
Como nos recuerda Gerardo Correas 172 , Vicepresidente de la Escuela
Internacional de Protocolo, « una de las nuevas herramientas básicas para
lograr la manera óptima de transm itir los mensajes al resto de la
sociedad, no es otra que el prot ocolo entendido como una serie de
técnicas que, utilizadas debidamente y de manera singular y específica
para cada acto que la empresa acomet a, permitan la mejor organización
del mismo, con el fin de conseguir los objetivos globales en función de la
trascendencia pública que la empresa haya decidido tener ».
Vemos que utilizar el protocolo co mo herramienta estratégica para
alcanzar los objetivos que se propone alcanzar cualquier tipo de
organización, es una técnica aplicada tanto en el ámbito de lo público
como de lo privado.
A lo largo de la historia, todas las culturas y civilizaciones han
establecido sus propias normas y costumbres, sus pautas y sus
ceremonias, para representar al po der, en su máximo esplendor, y
persuadir a sus públicos sobre la gran deza y bonanza del mismo, sobre la
importancia de sus decisiones, sobr e la necesidad de mantener a los
gobernantes. En definitiva, el obje tivo es proyectar la mejor imagen
posible de la organización y conseguir la confianza de los receptores de los
mensajes emitidos, ya sean reales o simbólicos, verbales o no verbales,
explícitos o implícitos. Se trata de co nseguir que los públicos identifiquen
172
http://www.protocolo.com/web_file s/noticias /Noticias/2007/Juni o/20Jun07/elarticulogera
rdo.htm (consulta 17/01/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 152
la imagen que perciben con la iden tidad corporativa y los principios y
valores que las organizaciones pretenden transmitir.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 153
El proceso heráldico del Escudo de España ha conocido los
siguientes periodos:
DINASTÍA TRASTÁMARA : El primero de los escudos
que puede considerarse en al guna medida como Escudo
de España es el que con el águila de San Juan como
soporte, eligieron Fernando II de Aragón e Isabel I de
Castilla como armas comunes en 1475. El Escudo de los
Reyes Católicos (1474-1492) está constituido por las
Armas de los Reinos de Castilla, León y los de la Corona de Aragón. A
partir de la conquista de Granada, in corporan las armas de este Reino (la
granada) a su escudo.
DINASTÍA AUSTRIA : En un primer
periodo (1504-1506), incorporan las
armas de Borgoña, Flandes, Brabante y
Tirol. Carlos I timbra el escudo con la
corona imperial e incorpora las columnas
de Hércules con la leyenda Plus Ultra y
acola el escudo con el Toisón de Oro.
Felipe II, Felipe III y Felipe IV
y Carlos II, cuyos reinados se extienden desde 1556 a 1700, usan las
armas antes mencionadas, sin la corona imperial. En 1580, Felipe II
incorpora las armas de Portugal.
Escudo de Felipe
II, a partir de
1580
Armas completas
del Emperador
Carlos V, a partir
de 1519
DINASTÍA BORBÓN-ANJOU : El escudo de Felipe V (1700-
1759) incorpora las lises de la ca sa de Borbón con la bordura
en gules (rojo), sigue utilizando el Toisón de Oro y añade la
Orden del Espíritu Santo en forma de collar.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 256
Escudo de Felipe V,
primer monarca de la
Dina
s
tía B
o
rb
ó
n
Carlos III (1759-1788) añade las armas de los
Ducados de Parma y Toscana y sustituye la Orden del
Espíritu Santo por la que lleva su propio nombre. Carlos IV
sigue la misma línea que su padre.
Escudo con armas
dinásticas, desde
Carlos III
DINASTÍA BONAPARTE : José I divide el escudo en seis
cuarteles: 1º Castilla, 2º León , 3º Aragón, 4º Navarra, 5º
Granada y 6º el Nuevo Mundo, re presentado con las columnas
de Hércules y añade de escusón las armas de los Bonaparte.
DINASTÍA BORBÓN-ANJOU : Fernando VII vuelve a
recuperar el Escudo de sus ante pasados, y su hija, Isabel II,
sigue la misma línea.
GOBIERNO PROVISIONAL (1868-1870) : bajo dictamen de la Real
Academia de la Historia, se unifica el Escudo de
España con los siguientes cuarteles: 1º Castilla, 2º
León, 3º Aragón, 4º Navarra y 5º Granada; entado
en punta; timbrado con la corona mural; se suprime
el escusón con las armas de la Dinastía Borbón-
Anjou y se colocan las Co lumnas de Hércules, sin
coronas.
Escudo de José
Bonaparte
(1808-1813)
Escudo de España
(1785-1873 y 1875-
1931
)
Escudo del Gobierno
Prov isional ( 1869-
1870) y las
Repúblicas ( 1873-
1874 y 1931-1939)
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 257
DINASTÍA SABOYA (1870-1873) : Continúa con el escudo
anterior, restablece la corona real y sitúa en el escusón las
armas de su familia.
LA I REPUBLICA (1873-1874) : Restablece la corona
mural y suprime las armas de los Saboya.
DINASTÍA BORBÓN-ANJOU (1894-1931) : Restaurada la Dinastía
Borbónica en 1874 (Alfonso XII y Alfons o XIII) se recuperó su escusón en
la parte central del escudo español. También se recuperaron las antiguas
armas reales desaparecidas en 1868, empleadas desde ese momento sólo
como símbolo del monarca reinante y coexistiendo éstas con las
nacionales hasta 1931. Durante este período los adornos exteriores del
escudo nacional fueron diversos (las columnas de Hércules, el collar de la
Orden del Toisón de Oro, un manto re al o ramas de laurel entre otros)
dando lugar a numerosas versiones.
LA II REPUBLICA (1936-1939) : Vuelve a restablecer la corona mural y
suprime las armas de los Borbón-Anj ou, utilizando las mismas armas que
en la I República.
DICTADURA DEL GENERAL FRANCO (1939-1975) : Se
utiliza una heráldica semejante a la utilizada por los
Reyes Católicos, sustituyendo las armas de Aragón-Sicilia
por las de Navarra, se añaden las columnas de Hércules y
la divisa "una, grande y libre".
Escudo de
Amadeo I con el
escusón de la
casa de Saboya y
el Toisón de Oro
(1870)
Escudo de España
(1939-1977), ofi cial
desde los inicios del
Franquismo hasta la
Reforma política
es
p
añola de 1977
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 258
LA TRANSICIÓN (1977-1981): El Real Decreto
1511/1977, de 21 de enero, que aprueba el
Reglamento de Banderas, Insignias y
Distintivos, modifica la colocación de la divisa del
Escudo. El principal cambio co nsiste en que el águila de
San Juan se presenta de fo rma azorada, es decir, en
disposición de emprender vu elo, cobijando bajo sus
alas las columnas de Hércules, que hasta la fecha se
encontraban por fuera de ellas.
Escudo de España (1977-
1981), tal como apare cía
en la portada de la
Constituci ón de 1978
Este escudo estuvo vigente desd e 1977 hasta que fue sustituido por
el actual en 1981, según establece la Ley 33/1981, de 5 de octubre,
del Escudo de España (BOE núm. 250, de 19 de octubre de 1981).
El Escudo de España está regulado además por:
• El Real Decreto 2964/1981, de 18 de diciembre, por el que se hace
público el modelo oficial de Escu do de España (BOE núm. 221, de 15
de septiembre) .
• El Real Decreto 2267/1982, de 3 de septiembre, por los que se
especifican técnicamente los colo res del escudo de España (BOE
núm. 221, de 15 de septiembre) .
En cuanto al Plus Ultra (del latín, que significa "Más allá") es un
lema latino y el lema nacional de España. Carlos I lo utilizó como su lema
personal y expresión del dinamismo de l nuevo imperio cosmopolita. Según
l o s e s t u d i o s d e E a r l R o s e n t h a l , e l lema proviene de la influencia del
médico y consejero personal de Carl os I, el humanista milanés Luigi
Marliano, que aconsejó al joven du que y futuro emperador, cuando
alcanzó su mayoría de edad y fue pr oclamado Gran Maestro de la Orden
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 259
del Toisón de Oro, poner el lema francés Plus Oultre . Este lema se utilizó
para animarle a desafiar y olvi dar la antigua advertencia a los
navegadores, que según la mitología romana, Hércules había puesto dos
pilares en el Estrecho de Gibraltar, y se creía que eran el límite del Mundo,
la última frontera para los nave gantes del Mediterráneo que podía
alcanzar.
Al llegar a ser rey de España, un le ma extranjero y su conexión con
Francia produjo oposición en nuestro país, lo que llevaría al monarca a
cambiar a un lema más neutral: Plus Ultra . Desde entonces, éste ha sido
el lema nacional de España. Como ya hemos observado, en el actual
Escudo, el lema viene escrito alrededor de las dos Columnas de Hércules.
Himno
El Diccionario de la lengua española define a un himno como:
• Composición poética en loor de los dioses o de los héroes.
• Composición poética en alabanza de D i o s , d e l a V i r g e n o d e l o s
santos.
• Poesía cuyo objeto es exaltar a un gran hombre, celebrar una
victoria u otro suceso memorable o expresar júbilo o entusiasmo
• Composición musical dirigida a cualquiera de estos fines.
• Composición musical emblemática de una colectividad, que la
identifica y que une entre sí a quienes la interpretan
El himno de los países suele presentar un marcado carácter
patriótico, en homenaje a la propia ti erra, y suele ser un canto popular. En
España, esta circunstancia no se produce.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 260
El Himno Nacional, conocido tradicionalmente por "Marcha
Granadera" o "Marcha Real Española", no tiene letra, sólo música. De él
existen dos versiones: la completa y la breve, y cualquiera de ellas debe
interpretarse siempre íntegramente y de una sola vez.
El Himno Nacional está regulado por:
• Real Decreto 1560/1997, de 10 de oc tubre, que regula el himno
nacional (BOE núm. 244, de 11 de octubre de 1997). Fe de erratas
(BOE núm. 253, de 22 de octubre de 1997)
• Real Decreto 1543/1997, de 3 de octubre, sobre adquisición por el
Estado de los derechos de expl otación de determinadas obras
musicales y encomienda de su ad ministración al Ministerio de
Educación y Cultura (BOE núm. 233, de 29 de septiembre de 1998)
• Real Decreto 2027/1998, de 18 de sept iembre, de aceptación de la
cesión gratuita efectuada por el maestro don Francisco Grau Vergara
de los derechos de explotación po r la revisión y orquestación del
Himno Nacional y atribución de la administración de tales derechos
al Ministerio de Educación y Cultura (BOE núm. 233, de 29
septiembre de 1998)
Su origen está en un toque militar llamado "Marcha Granadera", de
autor desconocido 231 , que aparece recogido en 1761 en el "Libro de
Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española". El Rey
Carlos III la declaró Marcha de Honor el 3 de septiembre de 1770, aunque
fue la costumbre y parece que el a rraigo popular las que erigieron esta
231 LÓPEZ-NIETO, ob. cit. p. 495. Este autor atribuye la Marcha de Granaderos a Manuel
Espinosa de los Monteros, que dedicó en 1761 una composición musical a las unidades
granaderas de la Infantería. Añade que fue interpretado por primera vez como música de
honor en 1846 con motivo de los esponsales de Isabel II.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 261
composición en Himno Nacional, sin que existiera ninguna disposición
escrita.
Los españoles consideraron la "M archa Granadera" como su Himno
Nacional y la llamaron "Marcha Real", porque se interpretaba en los actos
públicos a los que asistían el Rey, la Reina o el Príncipe de Asturias.
En 1870 subió al trono Amadeo I y co nvocó, a instancias del General
Prim, un concurso nacional para cr ear un Himno Nacional. El jurado
declaró el concurso desierto, a pesar de que se presentaron 447
composiciones 232 , por considerar que ninguna de las marchas presentadas
superaba en calidad a la "March a Granadera", y aconsejó que se
mantuviera como Himno.
La Real Orden Circular de 27 de agosto de 1908 dispone que las
bandas militares ejecuten la denomi nada Marcha Real Española y la
Llamada de Infantes, ordenadas por el Músico Mayor del Real Cuerpo de
Guardias Alabarderos, Maestro don Bartolomé Pérez Casas.
La "Marcha Real" ha sido casi siem pre el Himno de España, salvo en
la II República (1931-1939) cuando se proclamó el Himno de Riego como
himno oficial. López-Nieto apunta que dicho Himno se estrenó en Málaga
en honor del general Rafael del Riego y Núñez, que durante la Guerra de
la Independencia se sublevó contra el absolutismo de Fernando VII.
Ramos 233 señala que fue el primer himn o oficial de España, conforme
Decreto de 7 de abril de 1822 234 . Estuvo en vigor como Himno Nacional
232 Ibidem.
233 RAMOS (2002), ob. cit. p. 100.
234 Real decreto expedido por el Rey resolvie ndo que se tendrá por marcha nacional de
ordenanza la música milit ar del himno de Riego que en tonaba la columna v olante del
ejército de S. Fernando mandada por este caudillo, Gaceta de Madrid, núm. 106, de
14/04/1822, p. 564, Referencia 1822/00752
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 262
oficioso durante el Trienio Libera l (1820-1823). Fue prohibido durante la
Década Ominosa (1823-1833) de Fernan do VII y parte del reinado de
Isabel II. Se entonó durante las revoluciones de 1854 y 1868.
Durante la Guerra Civil (1936-1939), el general Franco restableció la
"Marcha Granadera" como Himno Nacional por Decreto del 27 de febrero
de 1937, pero fue necesaria la public ación en el BOE de un nuevo decreto
fechado el 17 de julio de 1942 para qu e se le diese cumplimiento. Este
decreto no incluye ninguna partitura, por lo que se entiende que continuó
vigente la versión del Maestro Pérez Casas.
En 1997 el Estado adquiere los dere chos de explotación del Himno,
que pertenecían a los herederos del maestro Pérez Casas, mediante el
Real Decreto 1543/1997, de 3 de octubr e. Tras la aprobación de la
Constitución de 1978 y regulados el uso de la Bandera y la descripción del
Escudo de España en las Leyes 39/1981 y 33/1981, respectivamente,
pareció procedente configurar jurídicamente el Himno Nacional.
Desde la Presidencia del Gobierno se promovió la creación de un
grupo de trabajo a fin de completar la normativa por la que se habrían de
regir los símbolos de representación de la nación española. Dicho grupo,
integrado por miembros de la Sección de Música de la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando y repres entantes de diversos ministerios,
encargó al Maestro don Francisco Grau, Coronel Director de la Unidad de
Música de la Guardia Real, que hiciera una nueva adaptación del Himno.
Finalmente, tras el informe favorable de la Real Academia, se
aprobó una versión de la "Marcha Granadera", que, respetando la
http://www.boe.es/g/es/bases_datos/search.p hp?coleccion=gazeta&start=40&page_hi ts
=40&busqueda=not%20asdfgh&sort_spec= %20FPU%20desc%20ref%20asc&limit_spec
=FPU:18220407:18220418 (consulta 13/02/08).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 263
armonización del Maestro Pérez Casas, recupera la composición y tonos de
su época de origen.
En la actualidad, el Himno Na cional, está regulado por el Real
Decreto 1560/1997 de 10 de octubre , en el que se describen los
compases musicales, se establecen las dos versiones del mismo, la
completa y la breve, y cuándo ha de utilizarse cada una de ellas. El
maestro Grau ha cedido al Estado español todos los derechos de
explotación sobre su obra creada , según recoge el Real Decreto
2027/1998, de 18 de septiembre. El artí culo 3 del citado Real Decreto
1560/98 establece que el himno nacion al será interpretado, cuando
proceda:
1. En versión completa:
a) En los actos de homenaje a la Bandera de España.
b) En los actos oficiales a los que asista Su Majestad el Rey o Su
Majestad la Reina.
c) En los actos oficiales a los qu e asista la Reina consorte o el
consorte de la Reina.
d) En los demás actos previstos en el Reglamento de Honores
Militares.
2. En versión breve:
a) En los actos oficiales a los que as istan Su Alteza Real el Príncipe
de Asturias, Su Alteza Real la Princesa de Asturias o Sus Altezas
Reales los Infantes de España.
b) En los actos oficiales a los que asista el Presidente del Gobierno.
c) En los actos deportivos o de cu alquier otra naturaleza en los que
haya una representación oficial de España.
d) En los demás casos previstos en el Reglamento de Honores
Militares.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 264
La partitura oficial se interpretará de acuerdo con las siguientes
directrices:
• Constará técnicamente de una frase de dieciséis compases,
dividida en dos secciones, cada una de las cuales tendrá
cuatro compases repetidos. La indicación metronómica será de
negra igual a setenta y seis y la t o n a l i d a d d e S i b m a y o r . S u s
duraciones serán de cincuenta y dos segundos para la versión
completa y de veintisiete segundos para la versión breve.
• Se entenderá por versión breve la interpretación de los cuatro
compases de cada sección, sin repetición.
• Las partituras de banda, de orquesta y de reducción para
órgano servirán de referencia pa ra cualquier versión de grupo
de cámara.
El Código Penal español (Ley Orgánica 10/1995, de 23 de
noviembre) establece en su artículo 543 (Capítulo VI: De los ultrajes a
España) que “ las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a
España, a sus Comunidades Autónoma s o a sus símbolos o emblemas,
efectuados con publicidad, se castigar án con la pena de multa de siete a
doce meses ” .
El Código Penal Militar (Ley Orgá nica 13/1985, de 9 de diciembre),
en su artículo 89 (Capítulo II. At entados y desacatos a autoridades
militares, ultrajes a la nación o a sus símbolos e injurias a los ejércitos),
establece:
“ El Militar que ofendiere o ultrajare a la Nación española, su Bandera,
Himno o alguno de sus símbolos o em blemas será castigado con la pena
de uno a seis años de prisión, pudi endo imponerse, además, la pena de
pérdida de empleo.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 265
La Corte de
Carlos IV de España era
un semillero de intrigas
y ofrecía un triste
espectáculo al resto de
las Cortes europeas. El
poder de Manuel Godoy
le había acarreado la
enemistad de
numerosos nobles y la
animadversión de don
Fernando, príncipe de
Asturias y heredero del
trono, que agrupaba a
su alrededor a todos los descontentos con el valido.
Detalle de la Jura del In fante don Fernando como
Príncipe de Asturias
Luis Paret y Alcázar
Madrid
,
Museo del Prado
(
nº inv. 10 45
)
En las postrimerías del reinado de Carlos IV, ansiosos de hacerse
con el poder, tanto Godoy como los fernandistas competían en halagos a
Napoleón, cuyas simpatías y protección se disputaban vergonzosamente.
La presencia de soldados francese s en territorio español aumentó la
oposición popular hacia Godoy, en frentado con los sectores más
tradicionales por su política reformis ta y entreguista hacia Napoleón. A
finales de 1807 se produjo la Conjura de El Escorial, conspiración
encabezada por el Príncipe de Asturi as que pretendía la sustitución de
Godoy y el destronamiento de su propio padre. Pero frustrado, el propio
Fernando delató a sus colaboradores. En marzo de 1808, ante la evidencia
de la ocupación francesa, Godoy ac onsejó a los reyes que abandonaran
España. Pero se produjo el Motín de Aranjuez, levantamiento popular
contra los reyes aprovechando su presencia en este palacio. Godoy fue
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 272
aprisionado por los amotinados. Ca rlos IV, ante el cariz de los
acontecimientos, abdicó en su hijo Fernando VII.
Napoleón, receloso ante el cambio de monarca, convocó a la familia
real española a un encuentro en la localidad francesa de Bayona.
Fernando VII, bajo la presión del Empe rador, devolvió la Corona a Carlos
IV. Éste se la entregó a Napoleón qu e designó nuevo rey de España a su
hermano José.
Carlos permaneció prisionero de Napoleón hasta la derrota final de
éste en 1814; pero en aquel año, tr as el reinado de José Bonaparte,
Fernando VII fue repuesto en el Tr ono español, manteniendo a su padre
desterrado por temor a que le disputara el poder. Carlos y su esposa
murieron exiliados en la corte papal.
Como hecho a destacar nos pare ce la promulgación de la Novísima
Recopilación de las Leyes de España , sancionada por Carlos IV en
1805, y que reviste particular interés po r ser la última recopilación oficial
de la legislación castellana, que co nstituye antecedente inmediato de
nuestro Ordenamiento Jurídico y fuente a la que aún hoy ha de acudirse
en alguna ocasión.
Esta disposición normativa, divi dida en 12 libros y 340 títulos,
reforma la Recopilación publicada por Felipe II en 1567, reimpresa en
1775, e incorpora más de 4000 pragmática s, cédulas, decretos, órdenes y
resoluciones reales, y otras providenci as no recopiladas, expedidas hasta
1804.
Podemos destacar el Libro Tercero Del Rey, y de su Real Casa y
Corte , donde se establecen normas co mo la sucesión del Reino, la
periodicidad con la que el rey debe dar Audiencia pública los lunes y
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 273
viernes de cada semana; el Título IX que dedica en exclusiva a los
Embajadores; o el XII en el que detalla los oficiales de la Casa Real, sus
criados y dependientes (en este caso recoge el Real Decreto de 19 de
febrero de 1761, dictado por su padre Carlos III en El Pardo, que
incluimos en el apartado dedicado a este monarca).
Por otra parte, como curiosidad de la época, hemos encontrado que
se acuñó la frase coloquial “ hacer el primo ” 236 , justificada por un hecho
histórico. La palabra primo , según el Diccionario de la lengua española,
admite, como uno de sus significados, el de «persona incauta que se deja
engañar o explotar fácilmente». Entre las diferentes interpretaciones de
las frases en que aparece el término, aparecen los significados «dejarse
engañar fácilmente» para hacer el primo y «engañar fácilmente» para
caer o coger de primo .
Otras acepciones que recoge el Diccionario son “tratamiento que
daba el rey a los grandes de España en cartas privadas y documentos
oficiales” y “superioridad, excelencia, ventaja, sobre otros de su clase”.
Hemos comentado con anterioridad qu e, en 1520, tras su coronación
como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos I otorgaba
el tratamiento de primo a los grandes de España.
Parece ser que el origen de es ta expresión se puede ubicar
cronológicamente a comienzo s de siglo XIX, en los albores de la Guerra de
la Independencia. Tras el levantam iento popular del 2 de mayo de 1808,
el mariscal Jacques Murat, cuñado de Napoleón, comandante jefe de todas
las fuerzas de ocupación, envía una s cartas al infante don Antonio
(hermano de Carlos IV) y al Consejo de Regencia para darles cuenta de
236 MOLERO BENAVIDES, José Antonio, El porqué de los dichos. El dicho y el hecho,
GIBRALFARO, Revista de Creación Literari a y Humanidades, número 33, EdiJambia &
Departamento de Didáctica de la Lengua y la L i t e r a t u r a . F a c u l t a d d e C i e n c i a s d e l a
Educación. Universidad de Málaga, octubre 2005
http://www.gibralfaro.net/dichos/pag_1161.htm (consul ta 23/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 274
los incidentes ocurridos instándolos al apaciguamiento de los sublevados,
en las cuales emplea la fórmula prot ocolaria de la Corte española de
«Señor Primo, Señores miembros del Consejo de Regencia»,
encabezamiento que hacía seguir, en tono amenazador, diciendo
«Anunciad que todo pueblo en que un francés haya sido asesinado será
quemado inmediatamente [...]. Que lo s que se encuentren mañana con
armas, cualesquiera que sean, y sobre todo con puñales, serán
considerados como enemigos de los españoles y de los franceses, y que
inmediatamente serán pasados por las armas...». Esta carta en concreto
concluía como sigue: «Mi Primo, Seño res del Consejo, pido a Dios que os
tenga en santa y digna gloria».
El mariscal francés había querido atenerse, más por seguir una
tradición que por respeto a las inst ituciones a que se dirigía, a las
fórmulas protocolarias de la Corte es pañola, pero cuando el pueblo tuvo
conocimiento de estas cartas, utilizó el tono peyorativo que esta frase ha
conservado hasta ahora. Entendían que sus gobernantes habían hecho el
primo cayendo en el engaño de Napole ón, y tomó el tratamiento como
una burla del francés a los miembros de l Consejo de Regencia y al infante
que lo presidía, cuya actitud ante un extranjero ponía de manifiesto su
escaso poder de decisión en materia de gobierno.
Real Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa
Otra de los hechos que nos interesa d e s t a c a r d e C a r l o s I V e s q u e
fue el creador de la Real Orden de Damas Nobles de la Reina María
Luisa 237 , mediante un Real Decreto de 21 de abril de 1792, a instancia
de su esposa María Luisa de Parma, para que ella tuviera una manera de
237 http://www.blasoneshispanos.com/ROrdene sCiviles/ROrdenesCi viles.htm (consulta
22/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 275
recompensar a las mujeres nobles que se distinguieran por sus servicios o
cualidades. Esta distinción está pues reservada a mujeres.
El cuadro de María Luisa de Parma
que mostramos, realizado por el pintor de
cámara Mariano Salvador de Maella (1739-
1819), fue tocado con el fin de incorporar
la banda e insignias de la Real Orden de
Damas de la reina María Luisa. La reciente
creación de esta di stinción le obligó a
añadir un tocado blanco, velando sus
relumbrantes pendientes, y una banda de
moaré de color blanco con fajas exteriores
moradas terciada del hombro derecho al
costado izquierdo de la que pende una cruz
de ocho puntas con la imagen de San
Fernando.
María Luisa de Parma
Mariano Salvador de Maella
Pintado haci a 1789 y modificado hac ia
1792 Ins. “mª lvisa hi sp. et ind. regª”
[
en el marco
]
Esta Orden quedó definida co mo una institución premial,
estrictamente femenina, gobernada po r la Reina y compuesta por treinta
bandas, reservadas a la primera Nobleza española. Las insignias y
bandas 238 eran propiedad de la Orden que las otorgaba en usufructo y las
recuperaba al fallecimiento de la agraciada, aunque después del
destronamiento de Isabel II, en 1868, las familias de las Damas Nobles se
negaron a devolver las insignias a la s nuevas autoridades por lealtad a la
monarquía.
238 MANO, José Manuel de la, Mariano Salvador de Maella. Retrato de María Luisa de
Parma. Miradas de la Ilustración, p. 50
http://www.josedelamano.com/images/miradas12.pdf (consul ta 23/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 276
Las Damas Nobles agraciadas con esta distinción la recibían en una
ceremonia de investidura oficial descr ita en los estatutos, que transcurría
en las habitaciones privadas de la re ina en el Palacio Real, pero que en
ocasiones en caso de enfermedad o im pedimento grave podían recibirla en
sus propios domicilios, por algún representante de la reina.
En 1796, Carlos IV elevó la dign idad nobiliaria de esta Orden
concediendo a sus poseedoras y a sus cónyuges el tratamiento
protocolario de Excelencia, equiparánd olas a la Grandeza de España y a
los caballeros Grandes Cruces de la Orden de Carlos III.
Las reinas sucesivas heredaron en su momento las prerrogativas de
la reina fundadora de la Orden y se in stauró la costumbre de que fuera la
actual Reina de España la que ejerciera la Gobernación de la Orden.
José Bonaparte firmó un decreto de 18 de septiembre de 1809,
disolviendo todas las Órdenes Militares incluyendo la femenina de María
Luisa exceptuando únicamente la Orde n del Toisón de Oro, pero estas
medidas se anularon lógicamente tr as su expulsión de España y la
restauración borbónica.
En un Real Decreto de 28 de octubre de 1851 se establecieron unos
requisitos fiscales anejos a esta condec oración, consistentes en el pago de
unos derechos de ingreso de 3000 reales con un plazo de tres meses para
abonarlos o renunciar a la concesión. También se incluyó en el protocolo
de concesión la preceptiva autoriza ción del Consejo de Ministros y su
publicación en la Gaceta de Madrid (hoy Boletín Oficial del Estado).
Poco después de la destitución de Isabel II, el Regente General
Serrano cambió en 1869 la denominaci ón de la Orden por la de Damas
Nobles de España.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 277
Alfonso XII, por Real Decreto de 28 de noviembre de 1878, declaró
que las Damas Nobles podrían usar sobr e el lado izquierdo del pecho, la
Cruz de la Orden pendient e de un lazo de cinta igual a la Banda, con traje
alto y aún con otro de mayor etiqueta, siempre que el acto no requiera
por su importancia el uso de la Ba nda en la forma prescrita en los
Estatutos de la Orden.
El Decreto republicano de 24 de julio de 1931, sin referirse
expresamente a esta Orden, la abolió como institución oficial. Pero tanto
Alfonso XIII, hasta enero de 1941, como su hijo y sucesor dinástico don
Juan de Borbón, Conde de Barcelona, Jefe de la Casa Real desde 1941
hasta 1977, otorgaron algunas bandas de esta Orden a princesas de su
familia, este último a sus hijas las In fantas Doña Pilar y Doña Margarita
para conmemorar sus dieciocho años . También le fue concedida a doña
Sofía de Grecia al convertirse en Pr incesa de España por su matrimonio
con el futuro Rey Juan Carlos I en 1962 y la lució en la ceremonia de
proclamación del monarca el 22 de noviembre de 1975.
En la actualidad y en virtud de los estatutos vigentes se conserva
una única categoría: Dama Noble y el número permanece limitado a 30
titulares, salvo voluntad expresa de los reyes.
5.10. José Bonaparte
José Bonaparte (Corte 1768 – Florencio 1844), José I El Intruso ,
también llamado Pepe Botella y Pepe Plazuelas, abogado, diplomático y
político francés, rey de Nápoles ( 1806–1808) y, con posterioridad, rey de
España (6 de julio de 1808 – 11 de di ciembre de 1813; de facto, hasta el
13 de junio de 1813, fecha de su retorno a Francia).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 278
Se llamaba Giuseppe Napoleone Buonaparte y era el hermano
mayor de Napoleón Bonaparte de Fr ancia, quien le nombró Rey de
España. En España se le conocía con el apodo de Pepe Botella, en
referencia a un supuesto alcoholismo. El pueblo de Madrid también le
apodó El rey plazuelas, porque abri ó muchas plazas en la capital,
derribando iglesias y conventos.
La más importante fue la
plaza de Oriente. Como
homenaje de los afrancesados a
José Bonaparte, que era el Gran
Oriente de la Masonería
Española, el Palacio Real era
llamado el Palacio del Gran
Oriente y así ha permanecido
hasta hoy en la Plaza de
Oriente. Vista del palacio Real de Madrid
Escuela Española del siglo XIX
Su llegada a Madrid ocurrió en pl ena Guerra de la Independencia,
tras la sublevación popular del 2 de mayo contra las tropas napoleónicas.
Su reinado se consideró como un pe riodo de expolio de los bienes
nacionales al servicio exclusivo de los intereses de Francia.
El Estado josefino tenía su base legal en la Constitución de Bayona ,
que se promulgó en un intento de ganar el apoyo de los ilustrados
españoles (los llamados afrancesados). Encontró la hostilidad del pueblo
español, incluso de muchos de los propios ilustrados.
La Constitución establecía un régimen autoritario y unas Cortes o
Juntas Generales : integradas por un órgano consultivo, el Senado ,
formado por los miembros varones de la familia real y por 24 senadores
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 279
designados por el rey entre los nobles y el alto clero, y una Asamblea
legislativa , de carácter estamental con repr esentantes de la nobleza y el
clero.
José Bonaparte intentó organizar el Estado con instituciones y para
ello creó un Consejo de Estado de carácter consultivo. Designó un
Gobierno, al frente de cuyos minister ios puso a personalidades del antiguo
grupo ilustrado y adoptó un programa de reformas bastante avanzado
para la realidad del país. La Inquisición fue suprimida 239 , al igual que el
Consejo de Castilla, acusado de polít ica antifrancesa. Se decretó la
desaparición de los derechos feudal es, la reducción de las comunidades
religiosas y la supresión de las ad uanas interiores. Se introdujeron
medidas para liberalizar el comercio y la agricultura y se creó una Bolsa
de valores en Madrid.
Tras la derrota en la batalla de los Arapiles, el 22 de julio de 1812,
abandonó Madrid para ir hacia Fran cia; a su paso por Vitoria, fue
alcanzado por las tropas del duque de Wellington que derrotaron a su
ejército. Salió de España definitiva mente el 13 de junio de 1813 sin su
valioso "equipaje", que consistía en las joyas de la corona española y
obras de arte, para refugiarse en Francia, donde permaneció hasta la
caída de Napoleón Bonaparte.
239 La in quisición fu e abolida durant e la dominación de Napoleón y el rein ado de José I.
En 1813, los diputados liberales de las Cortes de Cádiz. Fue restaura da al recuperar el
trono Fernando VIII en 1814 y de nuevo abolida durante el Trienio liberal. En la Década
Ominosa, la Inquisición no fue formalmen te restablecida, aun que de facto volvió a actuar
bajo la fórmula de las Juntas de Fe, toleradas en las diócesis por el rey Fernando y que
tuvieron el triste honor de ejecutar al último hereje conden ado, el maestro de escuela
Cayetano Ripoll, muerto por garrote vil en Valencia el 26 de julio de 1826
(presuntamente por haber enseñado los princi pios deístas). Europa se escandalizaba por
la actitud de despotismo que todavía pe rvivía en E spaña. La Inqu isición fue
definitivamente abolida el 15 de julio de 1834 por un Real Decreto firmado por la regente
María Cristina de Borbón, durante la minoría de edad de Isabel II.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 280
Con él llegó a España la policía moderna 240 . Fue el 6 de febrero de
1809 y en Madrid, cuando el Gobierno de José I Bonaparte creó todo un
centro de inteligencia y espionaje, bajo el nombre de Ministerio de Policía.
Se trataba de un fiel reflejo del exis tente en Francia dirigido por José
Fouché y su instalación en España se había previsto en el Estatuto de
Bayona. Al nuevo organismo le eran encomendadas la seguridad general
del Estado, todas las disposiciones de alta policía, la elaboración de los
reglamentos y medidas para el manten imiento de la tranquilidad y orden
públicos en todo el territorio espa ñol, además de la elaboración y
circulación de pasaportes. También de bía velar por el mantenimiento de
las prisiones, incluyendo el nombrami ento de sus funcionarios. Por último,
se le otorgaba la censura de los periódicos.
José Bonaparte introdujo novedades importantes en el protocolo
español. Como ya hemos coment ado, firmó un decreto el 18 de
septiembre de 1809 mediante el cual su primía las órdenes existentes en la
época de Carlos III, excepto el Toisón de Oro, y estableció una serie de
disposiciones de carácter protocolar io: creó la Orden Real de España,
copiando la Legión de Honor; e intr odujo en el Escudo de España por
primera vez las Armas de Navarra. Toda s estas medidas se anularon tras
su expulsión de España y la restauración borbónica.
Además, ese mismo año, establ ece una disposición llamada
Etiquetas , donde se marcan las siete gran des categorías de precedencias
en el organigrama del Estado Español que van a ocupar las siete Salas del
Palacio Real de Madrid. Sería la última ocasión en que estas siete
categorías serían ordenadas según el Uso de Borgoña: una orden que
atiende no a lo que son las personas sino a lo que habían sido sus
antepasados (Cardenales, Grandes de España, Caballeros del Toisón de
240 HERNÁNDEZ ENVIZ, Leonor
http://www.elmundo.es/ladh/numero79/todo2.html (consul ta 22/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 281
Sala (o Saleta) de Porcelana . Tiene
paredes y techo completamente
recubiertos de placas de porcelana
sujetas a un armazón interior de
madera, ensambladas de tal forma
que sus uniones quedan disimuladas
entre adornos de telas y tallos
imitados en porcelan a. Es obra de la
primera etapa de la Fábrica del Buen
Retiro, la de su mayor esplendor. Se
realizó entre 1765 y 1770 atribuyéndose a José Gricci, Genaro Boltri y
Juan Bautista de la Torre, los mismos que realizaron el Salón de Porcelana
del Palacio de Aranjuez. La Saleta de Porcelana fue realizada en un estilo
rococó más próximo al neoclasicism o, con el uso de unos colores más
sobrios. El suelo está realizado sobre un diseño de Gasparini.
Del reinado de Carlos IV destaca:
Salón de Espejos . Utilizado
como tocador de la reina María
Luisa de Parma, es de estilo
neoclásico siendo uno de los
salones más bellos del palacio
a lo que contribuyen los
zócalos de mármol rosado y
los paramentos de las paredes
cubiertos de una fina
ornamentación en estuco en la que predomina el blanco y el azul. Los
grandes espejos que dan el nombre al salón están guarnecidos en oro y
azul rodeados de estucos en colo res sobre fondo blanco con motivos
vegetales. En esta sala cabe destacar el velador central, de caoba y
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 288
bronce dorado realizado por Thomiere en 1788. La familia real lo utilizó en
tiempos de Alfonso XIII como salón de música.
Y, por último, de la época de Alfonso XII, el Comedor de Gala
Con una superficie de cuatrocien tos metros cuadrados y una mesa
con capacidad para 145 comensales, la sala está formada por tres
habitaciones que constituían el "Cuarto de la Reina" María Amalia de
Sajonia, esposa de Carlos III, la cu al nunca las llegó a utilizar por fallecer
antes de su finalización. Alfonso XII mandó usarla como salón de baile y
nuevo comedor, utilizándose por prim era vez con motivo de su segundo
matrimonio con María Cristina de Ha bsburgo-Lorena en el año 1879. Está
decorado con tapices de Bruselas del siglo XVI, tibores de porcelana china
del siglo XVIII, y piezas de la villa francesa de Sèvres.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 289
De las numerosas Salas que comp onen el Palacio Real, hemos
considerado interesante destacar también las siguientes:
Salita de Embajadores . También
conocida como Piez a del Nuncio, está
situada junto al Despacho Oficial del
Rey. Durante el reinado de Carlos IV
esta estancia fue el «Cabinet d’hiver» o
gabinete donde el rey atendía los
asuntos de gobierno de la monarquía
en época invernal. Entonces, Carlos IV
tenía junto a este gabinete de invierno
un gabinete principa l y un gabinete de
verano (Premier cabinet y Cabinet
d’ete). Entrado el siglo XIX esta
estancia se convirtió en la Pieza de l Nuncio y más tarde en la Salita de
Embajadores, pues aquí esperaban para ser recibidos por el rey.
Saleta oficial del Rey . Esta saleta, que
por uno de sus lados precede al Salón del
Trono, da acceso a la Antecámara Oficial,
y fue utilizada por Carlos IV como «pieza
de comer», acto que entonces se
entendía como una ceremonia regia que
se realizaba delante de los súbditos más
próximos al soberano.
Salón de Alabarderos . Conocido también
como Salón de Guardias , recibe este nombre
porque aquí estuvo el cuerpo de guardia de
los Alabarderos del rey.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 290
5.11. Fernando VII
Fernando VII de Borbón, El Deseado ( S a n L o r e n z o d e E l E s c o r i a l
1784 – Madrid 1833; rey 1813 – 1833; ex cepto un breve intervalo en
1823, destituido por el Consejo de Re gencia), gozó de mucha confianza y
entusiasmo iniciales por parte del pu eblo español. Sin embargo pronto
actuó como un soberano absolutista, al parecer de los historiadores que lo
han valorado negativamente y por los que ha sido llamado el Rey Felón
(según el Diccionario de la lengua es pañola, del francés félon(ne), cruel,
malvado(a), traidor(a), desleal. Que co mete felonía -deslealtad, traición,
acción fea-).
El 11 de diciembre de 1813, Napoleón reconoce por el Tratado de
Valençay a Fernando VII como rey de España. Fue liberado y regresa a
España en marzo de 1814. De acuerdo con los decretos de las Cortes de
Cádiz, no se reconocería por libre al rey, ni por tanto, se le prestaría
obediencia hasta que [...] preste el juramento prescrito por el artículo 173
de la Constitución (de 1812). Fernando VII se ne gó a seguir el camino
marcado por la Regencia y entra en Valencia el 16 de abril. Ahí le
esperaban dos personas: un representant e de la Regencia con el texto de
la Constitución y un diputado absolu tista con un manifiesto absolutista
firmado por 69 diputados. Era el llamado Manifiesto de los Persas . El 17
de abril, el general Francisco Javier de Elío invitó al monarca a recobrar
sus derechos, poniendo sus tropas a disposición del monarca y realizando
el que es probablemente el primer pronunciamiento de la historia de
España.
El 4 de mayo de 1814, Fernando VII promulgó un decreto que
declaraba nulo y sin efecto alguno toda l a o b r a d e l a s C o r t e s d e C á d i z
( ...[eran] aquella Constitución y aquello s decretos nulos y de ningún valor
ni efecto, ahora ni en tiempo alguno , como si no hubiesen pasado jamás
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 291
tales actos y se quitasen de enmedio del tiempo ). El 5 de mayo, Fernando
VII salió de Valencia y emprendió una marcha triunfal hacia Madrid. El
entusiasmo popular ante el retorno de E l Deseado fue inmenso. El
régimen constitucional no era capaz de oponer resistencia. Las Cortes
fueron disueltas el 10 de mayo de 1814.
El trienio liberal o constitucional (1820 - 1823)
En enero de 1820 estalló una su blevación entre las fuerzas
expedicionarias que debían partir para América para garantizar la
permanencia de las colonias en manos de España. Aunque este
pronunciamiento, encabezado por Rafa el de Riego, no tuvo el éxito
necesario, el gobierno tampoco fue capaz de sofocarlo y poco después,
una sucesión de sublevaciones comenzó en Galicia y se extendió por toda
España. Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución en Madrid el
10 de marzo de 1820, con la histórica frase: « Marchemos francamente, y
yo el primero, por la senda constitucional ». Comenzó así el Trienio Liberal,
también conocido como Trienio Constitucional .
Por Decreto de 4 de mayo de 1814, Fernando VII había declarado
nula la Constitución de 1812. La conspi ración y el pronunciamiento militar
serán los medios con los que el liber alismo momentáneamente transforme
la situación. La intervención del ejérci to en la política a partir de ahora
será un fenómeno característico del siglo XIX que se prolongará al XX.
Durante el Trienio, se propusieron medidas en contra del
absolutismo y se suprimen la Inquis ición y los señoríos. Sin embargo,
aunque el rey aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba
secretamente para restablecer el absolutismo (Regencia de Urgel;
sublevación de la Guardia Real en ju lio de 1822, sofocada por la Milicia
Urbana de Madrid). Finalmente, la in tervención del ejército francés de los
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 292
Cien Mil Hijos de San Luís , al mando de Luís Antonio de Borbón, duque de
Angulema, bajo los auspicios de la Santa Alianza, reestableció la
monarquía absoluta en España (octub re de 1823). Se eliminaron todos los
cambios del Trienio liberal; por ejemplo, se restablecieron los privilegios
de los señoríos y mayorazgos, con la úni ca excepción de la supresión de la
Inquisición.
Entre la documentación de la época hemos encontrado el Decreto
de 8 de agosto de 1820 243 , que
transcribimos a continuación, en el que se
establece la dotación anual que se asigna a
Su Majestad y a la Casa Real, así como a la
Reina y sus hijos:
GOBIERNO SUPERIOR PROVINCIAL DE
TOLEDO.
Por el Exmo. Sr. Secretario del
Despacho de la Gobernac ion de la Península,
con fecha 20 del actual, se me ha diri gido para su circulacion del decreto
de S.M. que su tenor es el siguiente.
" D O N F E R N A N D O 7 º p o r l a g r a c i a d e Dios y por la Constitucion de la
Monarquía Española, Rey de las Espa ñas, a todos los que las presentes
vieren y entendieres, sabed : que las Córtes han decretado lo siguiente :
"Las Córtes, usando de la facu ltad que se les concede por la
Constitucion, han decretado: 1º Que la dotacion anual para S.M. y gastos
de su Real Casa sea la de cuarenta millones de reales, segun acordaron
las Córtes el año de 1814: 2º Para ga stos de Cámara, vestido y alfileres
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 293
243 http://es.wikisource.o rg/wiki/Decreto_de_8_de _Agosto_de_1820 (consulta
25/08/07).
de S.M. la REINA se asignan seisciento s cuarenta mil reales vellon: á S.M.
la Serenísima Señora Infanta Doña María Francisca de Asís quinientos
cincuenta mil con el mismo objeto; y á la Serenísima Señora Infanta Doña
Luisa Carlota seiscientos mil reales idem: 3º Y para los dos Serenísimos
Señores Infantes D. Cárlos María y D. Francisco de Paula la suma de
trescientos mil ducados, tambien anua les. Madrid 8 de Agosto de 1820."
Por tanto mandamos á todos los Tribunales, Justicias, Gefes,
Gobernadores y demas Autoridades, asi civiles como militares y
eclesiásticas, de cualquiera clas e y dignidad, que guarden y hagan
guardar, cumplir y ejecutar el pres ente decreto en todas sus partes.
Tendreislo entendido para su cumplim iento, y dispondreis se imprima,
publique y circule.= Está rubricado de la Real mano.= En Sacedón á 10 de
Agosto de 1820.= A D. Josef Canga Ar güelles.= Y de orden de S.M. lo
comunico á V. para su inteligencia y efectos oportunos."
Lo que traslado á VV. para los mismos efectos.
Dios guarde á VV. muchos años. Toledo 26 de Agosto de 1820.
Luís del Castillo
Barrantes.
Al Ayuntamiento Constitucional de
La década ominosa (1823 - 1833)
Se inicia una década de gran repr esión por parte de Fernando VII de
los elementos liberales, acompañada del cierre de periódicos y
universidades, al tiempo que se regi straron levantamientos absolutistas
instigados por el clero y por los partid arios del infante Carlos María Isidro,
hermano de Fernando, que se perfilaba como sucesor. En este período se
consumó la práctica desaparición del imperio español. La mayor parte de
las colonias americanas (con la exce pción de Cuba, Puerto Rico y Santo
Domingo) se independizaron. Sólo las islas caribeñas, junto con Filipinas,
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 294
las Marianas y las Carolinas, en el Pa cífico, permanecían bajo el dominio
de España.
Hemos de recordar que,
con Fernando VII volvió a
entrar en vigor la sucesión
establecida en Las Partidas de
Alfonso X El Sabio. El 31 de
marzo de 1830, seis meses
antes del nacimiento de la que
reinaría como Isabel II, el rey
publica la Pragmática Sanción ,
aprobada el 30 de septiembre
de 1789 por las Cortes
durante el reinado de Carlos
IV pero que no se había hecho
efectiva por razones de
política exterior. La
Pragmática dejaba sin efecto
el Auto Acordado de 1713
que, a imitación de la Ley
Sálica francesa, excluía la
sucesión femenina al trono.
Se restablecía así el derecho
sucesorio tradicional castellano, recogido en Las Partidas , según el cual
podían acceder al trono las mujeres en caso de morir el monarca sin
descendientes varones.
Fernando VII
Pintado por Goya
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 295
Por otra parte, como ya
hemos comentado, Fernando VII
vuelve a recuperar el Escudo
completo de Carlos III, aunque
mantiene la misma forma exterior
que se le había dado en la época de
José Bonaparte. Su hija, Isabel II,
conserva el mismo modelo,
alternando con el ovalado. Con
frecuencia se utiliza la versión
simplificada con las armas de Castilla, León y Granada y el escusón
dinástico.
Bandera de España ( 1785-1873 y 1875-1931)
Durante este período, entre las num erosas disposiciones normativas
de protocolo que se dictaron en España 244 a partir del siglo XIX,
promulgadas en la Gaceta de Madrid (hoy Boletín Oficial del Estado)
encontramos las siguientes:
• Real Decreto de 20 de agosto de 1815 declarando que ningún
Consejero de Estado pueda concurri r á Consejo, Corporación ó Junta
alguna, en que no preceda á todos los individuos que lo compongan,
exceptuando de esta regla las Corp oraciones científicas, Academias
y Sociedades adonde concurran los Consejeros de Estado.
• Real Decreto de 2 de febrero de 1819. Lugar que corresponde a los
caballeros de las Órdenes de Carlos III e Isabel la Católica en
funciones y actos públicos.
• Real Orden de 11 de junio de 1830. Lugar que corresponde en la
corte a los gentiles-hombres de Cámara.
244 RAMOS FERNÁNDEZ, Fernando, La aplicación efectiva de las normas de protocolo
desde la perspectiva jurídica , p. 6
http://www.campusred.net/forouniversitario/ pdfs/comunicaciones/comunicacion_corpora
tiva_e_instituci onal/Fernando_ Ramos.pdf (consulta 25/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 296
• Real Orden de 30 de junio de 1832. Lugar que corresponde en la
corte a los segundos cabos de las provincias.
De todos ellos, hemos sele ccionado el de preeminencias 245 que
corresponden a los Consejeros de Esta do, que incluye la delegación del
rey para presidir el Consejo o Junta al que se le enviase, exceptuando las
Corporaciones científicas, Academias y Sociedades, donde se entiende que
los Consejeros de Estados asisten a ellas a título personal. Este Real
Decreto afirmaba de forma rotunda la preeminencia honorífica del Consejo
de Estado.
Artículo de Oficio
Al Sr. Secretario de Estado y de Gobierno del Consejo de Estado se
ha servido el Rey nuestro Señor dirigir el Real decreto siguiente:
Aunque por Real decreto de mi au gusto Padre el Sr. D. Carlos IV,
de fecha 14 de Diciembre de 1798, se previene lo conveniente sobre
las preeminencias que corresponden á los Consejeros de Estado, sin
embargo para evitar cualquier duda que pueda ocurrir en lo
sucesivo, vengo en declarar que ningun Consejero de Estado pueda
concurrir á Consejo, Corporación ó Junta alguna, en que no preceda
á todos los individuos que lo compongan; y si por comision especial
ú orden mia asistiese, en el mismo hecho se entienda debe preceder
ó presidir al Consejo ó Junta á que lo deputase ó comisionase,
igualmente que á su Presidente, Decano ó Gobernador, exceptuando
únicamente de esta regla general las Corporaciones cientificas,
Academias y Sociedades adonde concurran los Consejeros de
Estado, pues en estas ocuparán el lugar que les corresponda como
245 Gaceta de Madrid, núm. 104 de 24/08/1815, p. 990, referencia 1815/00706
http://www.boe.es/g/es/bases_datos/tifs .php?colecci on=gazeta&ref=1815/00705&anyo
=1815&nbo=104&lim=A&pub=BOE&pco= 989&pfi=990 (consulta 27/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 297
• Real Orden de 18 de mayo de 1850. Silla del prelado en las
procesiones.
• Real Orden de 8 de diciembre de 1852. Puesto que debe señalarse a
los cónsules en las ceremonias.
• Real Decreto de 17 de mayo de 1856. Señalando a qué autoridades
corresponde presidir las funciones pú blicas y recibir la corte en las
provincias.
• Real Orden de 20 de marzo de 1859. Lugar que corresponde en los
actos oficiales al cuerpo jurídico militar y a los caballeros grandes
cruces.
• Real Orden de 27 de noviembre de 1861. Orden de precedencia en
las recepciones oficiales que se cele bran en el salón del trono. Fue
completada con otra Real Orden de 11 de abril de 1862.
• Real Orden de 27 de julio de 1864. Resolviendo lo conveniente
sobre preferencia de asiento y luga r en los actos oficiales entre los
Comandantes de Marina y los Jueces de primera instancia.
• Real Orden de 17 de marzo de 1866. Puesto que deben ocupar las
autoridades militares, aún siendo interinas en las funcionares
religiosas.
• Real Orden de 13 de mayo de 1867, relativa a la situación de
Intendentes militares en actos militares 250 .
En este período se produce una va sta producción normativa, que se
ocupa de la casuística en la cele bración de actos oficiales y de los
problemas de precedencias. La primera disposición que se ocupó de las
precedencias entre autoridades provinciales en la ceremonia llamada de
corte , en ciertos días de gala, que er a una representación del besamanos
que los Reyes reciben en semejantes días, fue la Real Orden de 16 de
febrero de 1836, elevada a la reina por el Ministro de Gracia y Justicia
Álvaro Gómez.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 304
Sin embargo, por su mayor importan cia, vamos a detenernos en el
Real Decreto de 17 de mayo de 1856 251 , que dispone a qué
autoridades corresponde presidir las f unciones públicas y recibir la corte
en las provincias. En esta norma po demos observar claramente cómo las
autoridades de la época se ocupaban de que la imagen y el prestigio de
los delegados del poder en las provin cias no se vieran afectados por
lamentables conflictos protocolarios.
Este Real Decreto establece que en las provincias prima la categoría
de la Autoridad, después la extens ión del territorio y por último la
antigüedad en el cargo. Además, cu ando una Autoridad militar presida
tendrá a su derecha a la Autoridad civil y viceversa.
El Ministro de la Gobernación, Patr icio de la Escosura, propone a Su
Majestad, de acuerdo con el Consejo de Ministros, un Proyecto de Decreto
dadas “ las reclamaciones y consultas que frecuentemente elevan á V.M.
las Autoridades y corporaciones de las provincias, ya sobre la presidencia
de las funciones públicas, ya sobre el derecho de recibir la corte, ya, en
fin, sobre el sitio que en ambos actos les corresponda ”. Como podemos
comprobar se producían constante altercados protocolarios en las
provincias: “ prueban de una manera indu dable que las disposiciones
vigentes no son bastante clar as, y antes bien se prestan á
250 Obtenida de una disposició n derogatoria del Decreto de la Presidencia de Gobierno
1483/1968, de 27 de junio.
251 Gaceta de Madrid, núm. 1231, de 18 de mayo de 1856, p. 1, referencia 1856/05353
http://www.boe.es/g/es/bases_datos/search.p hp?coleccion=gazeta&frases=no&sort_fi el
d%5B0%5D=fpu&sort_order%5B0%5D=desc& sort_field%5B1%5D=ref&sort_order%5B1
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%5B1%5D=and&campo%5B1%5D=ID_RNG&dato%5B1%5D=&operador%5B2%5D=and
&campo%5B2%5D=ID_DEM&dato%5B2%5D =&operador%5B3%5D=and&campo%5B3%
5D=TIT&dato%5B3%5D=&operador%5B4%5D=and&campo%5B4%5D=ID_GAZ&dato%
5B4%5D=&operador%5B5%5D=and&campo%5B5%5D=NBO&dato%5B5%5D=&operad
or%5B6%5D=and&campo%5B6%5D=FPU &dato%5B6%5D%5B0%5D=18%2F05%2F185
6&dato%5B6%5D%5B1%5D=18%2F05%2F 1856&operador%5B7%5D=and&campo%5B
7%5D=FAP&dato%5B7%5D%5B0%5D=&dat o%5B7%5D%5B1%5D=&page_hits=40&so
rt_field%5B0%5D=FPU&sort_order%5B0%5D= desc&sort_field%5B1%5D=ref&sort_orde
r%5B1%5D=asc&OK=Busca r (consulta 25/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 305
interpretaciones ajenas del espíritu que las dictó, y dan lugar muchas
veces á conflictos, siempre lamentable s, porque amenguan el prestigio
indispensable á los delegados del poder en las provincias ”.
El Real Decreto establece lo siguiente:
Artículo primero. Corresponde al Gobernador de la provincia, y
en su defecto al que desempeñe sus atribuciones políticas, la
presidencia de toda función ó acto público civil.
Art. 2º. Los demás sitios preferentes serán ocupados
sucesivamente por la Autoridad Milit ar superior del distrito, Regente
de la Audiencia, Diputados Provinci ales, Magistrados de la Audiencia,
Jueces de primera instancia, cuando tuviesen mayor extensión de
jurisdicción que los Alcaldes, ó esto s allí donde suceda lo contrario,
individuos del Ayuntamiento, y seguidamente todos los demás
empleados públicos por el orden de categorías.
Art. 3º. En las capitales de prov incia que á la vez lo sean de
distrito militar recibirá la corte el Capitán General, y ocupará el
primer sitio de la derecha el Gobernador civil.
Art. 4º. En las demás capitales de provincia recibirá la corte la
Autoridad militar o civil cuya jurisd icción abrace más territorios. En
igualdad de extensión de territorios, la más antigua en la provincia.
Art. 5º. Si recibe la Autoridad civil, tendrá a su derecha a la
Autoridad militar, y por el orden de sus categorías, extensión de
territorio y antigüedad, se colocarán los demás empleados públicos.
Art. 6º. Las Audiencias, Diputaciones provinciales,
Ayuntamientos, Tribunales y cualesqu iera otras corporaciones serán
recibidas a corte antes que los empleados públicos y
separadamente.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 306
Art. 7º. En las ciudades y pl azas de guerra que no sean
capitales de provincia y cuyos Gobernadores tengan la graduación
de Coronel ú otra superior, corresponde á estos recibir la corte.
Dado en Palacio a diez y siete de Mayo de mil ochocientos
cincuenta y seis.=Está rubricado de la Real Mano.=El Ministro de la
Gobernación, Patricio de la Escosura.
Con posterioridad, la Real Or den de 27 de noviembre de 1861 252
estableció el orden de prelación en las recepciones oficiales que se
celebran en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid y que hasta
entonces tenían lugar en la Real Cámara. A partir de esta disposición, las
personas que pueden acceder a la Real Cámara del Rey serán:
• Los Ministros de la Corona
• Jefes de Palacio
• Gentiles Hombres de Cámara con ejercicio y servidumbre
• Y los ayudantes de Su Majestad
El resto de personas debían espera r en el Salón de Columnas antes
de pasar a besar la Real mano por or den de categorías, cuyo orden se da
escrito personalmente por la Reina y que es el siguiente:
• Cardenales (otra Real Orden de 11 de abril de 1862 estableció
que los cardenales pasasen dire ctamente a la Real Cámara,
conforme se realizaba antes de dictar la Real Orden de 1861)
• Consejo de Estado
• Tribunales Supremos
• Ministros que han sido
• Arzobispos
• Obispos
252 OTERO, ob. cit. pp. 79-80; LÓPEZ NIETO, ob. cit. pp. 38-39.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 307
• Generales
• Caballeros del Toisón
• Senadores y Diputados
• Gentiles Hombres de Cámara
• Grandes Cruces
• Títulos de Castilla
5.13. El sexenio revolucionario (1868 - 1874)
Se conoce por Sexenio Democrático o Revolucionario el período de
la historia de España transcurrido de sde el triunfo de la revolución de
septiembre de 1868 hasta el pronuncia miento de diciembre de 1874, que
supuso el inicio de la etapa conocida como Restauración.
En la revolución tuvo un import ante papel Francisco Serrano y
Domínguez, Duque de la Torre, que di rigió el ejército que venció a las
tropas de la reina en la batalla del puente de Alcolea (Córdoba) el 28 de
septiembre de 1868. La Junta Provisional Revolucionaria de Madrid le
encargó el 3 de octubre la formació n de un Gobierno Provisional, que
aceptó al día siguiente y que quedó cons tituido el día 8 de octubre. Tras la
promulgación de la Constitución de 1869, las Cortes Constituyentes le
invistieron con el cargo de Regente del Reino (1869-1871). Fue
Presidente del Consejo de Ministros de España y último Presidente de la
primera República Española.
La convocatoria a Cortes Constitu yentes se hizo, por primera vez,
mediante elecciones por sufragio universal masculino (mayores de 25
años). Votó el 70 %. del censo. La composición política del Parlamento
quedó de la siguiente manera: progresistas (159); demócratas (20);
unionistas (69); republicanos federale s (69); republicanos unitarios (2);
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 308
carlistas (18); isabelinos o liberales moderados (14) que elaborarían la
Constitución española de 1869.
La novedad más importante
es la aparición en la vida
parlamentaria del republicanismo,
que defienden ideas de raíz liberal
a favor del sufragio universal y
por la necesidad de reformas
sociales y económicas profundas
en beneficio de las clases
populares, siendo los poderes
públicos los que asuman el
carácter de Estado protector de los
más desfavorecidos. Los republican os defienden un Estado laico,
aconfesional, en el que Iglesia y Estado se separan.
Gobierno P rovisio nal, 1869. Figuerol a, Sagasta,
Ruiz Zorrilla, Prim, Serrano, Topete, López
Ayala, Romero Ortiz y Lorenzana (foto de J.
Laurent
)
El triunfo en las elecciones de los partidos que defendían la
monarquía como forma de gobierno, tal como se
recogió en la Constitución de 1869, obligó al nuevo
gobierno a encontrar un re y para España. El 16 de
octubre de 1870 tuvo lugar la votación para la
elección del monarca en las Cortes. El elegido fue
Amadeo I de Saboya, duque de Aosta, hijo del rey
italiano Víctor Manuel II. Tenía a su favor ser hijo
del artífice de la unificaci ón italiana basada en una
monarquía constitucional. Fue aceptado por las
Cortes el 30 de noviem bre de 1870 y proclamado
rey el 2 de enero de 1871 de spués de jurar ante el
Parlamento.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 309
5.14. Amadeo I
Amadeo I (rey desde enero de 1871 hasta febrero de 1873), tuvo
que enfrentarse a graves dificultades desde el momento de su coronación.
Pocos días antes de su llegada, su pr incipal valedor, el general Prim, fue
asesinado por un anarquista, con lo que el nuevo gobierno de España
perdía a la persona que estaba me diando entre las distintas fuerzas
políticas.
La inestabilidad política y las di sensiones entre los partidos se
manifestaron en las tres eleccion es generales y los seis gobiernos
diferentes que hubo durante este br eve reinado. Además, existía una
oposición al régimen por parte de los carlistas, quienes se habían
levantado en armas en 1872, los alfonsinos, dirigidos por Cánovas del
Castillo y partidarios de que el hijo de Isabel II, Alfonso, fuese el rey, y los
republicanos, contrarios a toda forma de monarquía.
5.15. Primera República
Ante esta situación, Amadeo I abdica
y las Cortes, en una reunión no prevista en
la Constitución de 1869, proclaman la
primera República el 11 de febrero de 1873,
que nace sin apoyo social ni político. Los
partidos republicanos apenas tienen
seguidores ni simpatizantes. Las clases
populares empiezan a decantarse por los
movimientos obreros. Los poderes fácticos
(Iglesia, ejército, banqueros, grandes
empresarios) eran contrarios a la República
y a sus ideas sociales avanzadas.
Alegoría de la I República Española,
publicada en " La Flaca ",
revista humorística y liberal del siglo XIX
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 310
España vivía en una situación de permanente conflictividad social y
política. Las tensiones sociales esta llaron en forma de huelgas obreras y
ocupación de tierras por los campesin os. Además, dos conflictos militares
dificultaban la convivencia pacífica : la insurrección de Cuba desde 1868 y
la tercera guerra carlista desde 1872.
Estanislao Figueras, Francisco Pi y Margall, Nicolás Salmerón y
Emilio Castelar estuvieron al frente de los distintos gobiernos de la
primera República hasta enero de 1874. El 3 de enero, el general Pavía,
capitán general de Madrid, dio un golp e de Estado. Al mando de un grupo
de la Guardia Civil ocupó el Parlamento y disolvió las Cortes. De nuevo, el
general Serrano tomó las riendas y acep tó la posición de Presidente del
gobierno provisional ( Presidente del Poder Ejecutivo ) de la República y
disolvió las Cortes republicanas en 1874.
El nuevo presidente se dispuso a restablecer el orden público:
suspendió la Constitución de 1869, proh ibió la Internacional obrera, limitó
el derecho de asociación, cerró diversos lugares de reunión política y
prensa republicana. En esta coyunt ura, Cánovas del Castillo prepara la
restauración borbónica. Consigue la abdicación de Isabel II en su hijo,
Alfonso, y da a conocer el llamado Manifiesto de Sandhurst, en el que
Alfonso promete un régimen cons titucional para España. Un
pronunciamiento militar del genera l Martínez Campos, en Sagunto,
proclama rey de España a Alfonso XII el 29 de diciembre de 1874.
La Primera República, vigente só lo durante once meses, derogó
muchos Títulos y Honores, mantuvo la Bandera bicolor como símbolo de la
Nación, pero no tuvo tiempo para in troducir nuevos usos protocolarios.
Respecto a la bandera, en 1869, tras el derrocamiento de Isabel II, una
comisión del Ayuntamiento popular de Madrid presentó una proposición a
las Cortes Constituyentes para que adoptasen por bandera nacional la
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 311
tricolor de faja morada, propuesta que fue rechazada, por lo que la roja y
gualda siguió siendo la bandera repr esentativa incluso durante el efímero
período republicano 253 . No encontramos normas protocolarias dictadas en
este período.
5.16. Restauración borbónica (1874-1931)
La Restauración borbónica es el período histórico español que va
desde el pronunciamiento del Genera l Arsenio Martínez Campos en 1874,
con el fin de la Primera República, hasta la proclamación de la Segunda
República el 14 de abril de 1931. Se ca racteriza por una cierta estabilidad
institucional, la construcción de un modelo liberal del Estado y la
incorporación de los movimientos soci ales y políticos surgidos con la
revolución industrial, hasta su
progresiva decadencia con la dictadura
de Primo de Rivera en 1923. El
pronunciamiento del militar Martínez
Campos en 1874 restablece la dinastía
Borbón en Alfonso, el primer hijo varón
de Isabel II.
5.17. Alfonso XII
Alfonso XII El Pacificador (Madrid
1857-1885: rey 1875-1885) vivió una
adolescencia marcada por la crisis que
llevó al derrocamiento de su madre en
1868. Las convulsiones del Sexenio
Revolucionario, con el fracaso de la Retrato de Alfonso XII
Dionis io Fierros ( 1875)
Diputación de La Coruña
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 312
253 E R B E Z , J o s é M a n u e l , La Tricolor. Breve historia de la bandera repúblicana .
http://www.foroporlamemoria.info/docume ntos/tricolor.htm (consulta 27/08/07).
monarquía de Amadeo I y la Primera Re pública, generó la creación de un
grupo favorable a la restauración borbónica, liderado por Cánovas del
Castillo. El príncipe de Asturias será la persona elegida para desarrollar el
nuevo camino planteado por Cánovas, lo que motivó la abdicación de
Isabel II en su hijo (junio de 1870) y la elección de Cánovas como
portavoz del alfonsinismo. Será prec isamente Cánovas quien se encargue
de su educación, por lo que será enviado a la Academia Militar de
Sandhurst en Inglaterra, donde recibi rá una formación severa pero algo
más cosmopolita que la habitual en España.
En Sandhurst emitirá Alfonso el Ma nifiesto (1 de diciembre de 1874)
donde pondrá las bases ideológi cas de la Restauración. El
pronunciamiento militar de Martínez Campos en Sagunto (29 de
diciembre) permitirá su subida al po der. Lo que en un momento se pensó
como un golpe encaminado a encumbrar a los militares en los altos cargos
de la administración dio pasó al nuevo régimen de la Restauración. Con el
fin de acabar con uno de los problema s del reinado de Isabel, el partido
único y sus consecuencias desestabilizad oras, se llegó al sistema de turno
con el que se permitía entrar a formar parte del régimen al partido liberal
dirigido por el antiguo progresista Pr áxedes Mateo Sagasta; el turnismo
será refrendado en la Constitución de 1876 y en el Pacto del Pardo
(1885).
En el marco de la política legislativa la actividad fue notable:
aprobación de la nueva Constitución (1876), del Código de Comercio, de
la Ley de Enjuiciamiento Criminal y de l Código Civil, entre otras medidas,
todas ellas encaminadas a lograr la ce ntralización jurídico-administrativa.
Los conflictos abiertos en el perí odo anterior -guerra carlista y
conflicto en Cuba- se verán zanjad os satisfactoriamente para la
Monarquía, lo que aumentó la popularidad del rey.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 313
5.18. María Cristina de Habsburgo
La prematura muerte de Alfonso X II en 1885 abrió el período de la
Regencia de María Cristina de Ha bsburgo (1885-1902) hasta la mayoría
de edad de Alfonso XIII.
María Cristi na jura la Constituci ón de 1876
El reinado de Alfonso XIII, con el que se inaugura el siglo XX,
representa uno de los momentos más importantes del protocolo español.
Como hemos visto, es entonces cuando se reglamenta el uso de la
Bandera Nacional y el Himno Naci onal y, además, se establece la Real
Orden de 15 de enero de 1908 , Regularizando las Recepciones
generales que se verifican en Palacio en el Salón del Trono . Esta
disposición fijaba el orden que había de guardarse para la entrada en el
salón del trono y desfile ante Su Majestad en las recepciones generales.
Recogía las Etiquetas de José Bonapa rte, donde se establecían las siete
grandes categorías de precedencias en el organigrama del Estado Español
que ocupaban las siete salas del Pala cio Real. Hasta 1931, con la llegada
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 320
de la II República, sería la última ocasión en que estas siete categorías
serían ordenadas según el Uso de Borgoña.
A continuación transcribimos esta importante Real Orden:
El Jefe Superior de Palacio dice á esta Presidencia lo siguiente:
Excmo. Sr.: Con objeto de regula rizar las Recepciones generales que
se verifican en el Salón del Trono, S.M. e l R e y ( Q . D . G . ) h a t e n i d o á b i e n
disponer que para la entrada en el Sa lón y desfile ante S.M. se guarde el
orden siguiente:
1º. Consejo de Estado.
Tribunal Supremo de Justicia.
Tribunal Supremo de Guerra y Marina.
Tribunal Mayor de Cuentas.
Consejo y Tribunal de las Órdenes militares.
Tribunal de la Rota.
Diputación provincial.
Ayuntamiento.
2º. Grandes y primogénitos (no Cubiertos ni Gentileshombres).
Ex Ministros.
Muy Reverendos Arzobispos.
Caballeros Grandes Cruces españoles.
Reverendos Obispos.
Títulos de Castilla.
Las cuatro Órdenes militares.
Reales Maestranzas.
Caballeros Hijosdalgos de Madrid.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 321
3º. Presidencia del Consejo de Ministros:
Secretaría de la misma.
Estado:
Ministerio, Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan.
Comendadores y Caballeros de Carlos III ó Isabel la Católica.
Orden Soberana de San Juan de Jerusalén,
Caballeros condecorados con Órde nes extranjeras en todos sus
grados.
Gracia y Justicia:
Ministerio, Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan.
Órdenes religiosas.
Guerra:
Ministerio, Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan.
Marina:
Ministerio, Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan.
Hacienda:
Ministerio, Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan.
Gobernación:
Ministerio, Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan
Instrucción Pública:
Ministerio Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan.
Reales Academias.
Comendadores y Caballeros de Alfonso XII.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 322
Fomento:
Ministerio, Centros, Corporaciones y Clases que de él dependan.
4º. Particulares del Estado civil ó ec lesiástico no comprendidos en las
anteriores categorías.
5º. Real Casa:
Jefe Superior de Palacio.
Gentileshombres de Cámara.
Gentileshombres de Entrada.
Gentileshombres de Casa y Boca.
Monteros de Cámara y Guarda.
Secretarías particulares de SS. MM.
Secretaría de la Mayordomía Mayor.
Secretaría de la Camarería.
Secretario de la Real Estampilla.
Facultad de la Real Cámara.
Capellanes de honor, etc.
Primer Caballerizo de S.M.
Primer Montero de S.M.
Caballerizos de Campo.
Intendente general de la Real Casa y Patrimonio.
Secretaría da la Intendencia general da la Real Casa y Patrimonio.
Inspección general de los Reales Palacios.
Real Biblioteca, Archivo y Arquitectura.
Dirección de las Reales Caballerizas y Armería.
Patronatos y Administraciones.
6º. El Capitán general de la primera región, con los Oficiales generales en
situación de cuartel y los de la escala de reserva, siguiendo después la
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 323
guarnición en el orden que disp onga dicha Autoridad, según su
organización.
7º. Cuarto militar:
Alabarderos.
Escolta Real.
Introductores de Embajadores.
Mayordomos de Semana.
Ujieres de Cámara.
Los Subsecretarios de los Minister ios ó altos funcionarios que hagan
sus veces, después de saludar á las Reales Personas, deberán
permanecer, junto á la puerta de sa lida del Salón del Trono, mientras
desfilan sus respectivos Ministerios y en tidades á ellos agregadas, como lo
viene practicando el Capitán general, mientras desfila el elemento militar
á sus órdenes, y lo efectuarán el Jefa Superior de Palacio y el Intendente
general de la Real Casa y Patrimonio , mientras lo verifican las clases y
Centros que de ellos dependen.
Las clases y entidades comprendid as en los epígrafes 1º y 2º
deberán reunirse en la Saleta in mediata al Salón del Trono; los
comprendidos en los epígrafes 3º, 4º y 5º, en el Salón de Columnas, y los
militares comprendidos en el epígrafe 6º , en la Galería alta de Palacio. Los
comprendidos en el 7º asisten á la Recepción en el Salón del Trono por
razón de sus cargos, y pasarán ante S.M. por el orden señalado, y según
la costumbre establecida, para terminar el solemne acto.
Una Comisión de Mayordomos de Semana de S.M. cuidará de
indicar y facilitar el ingreso y colo cación de los diversos grupos y
personas, que los ujieres quedarán en cargados de llamar, sucesivamente,
por el orden fijado.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 324
Lo que de orden de S.M. tengo el honor de poner en conocimiento
de V.E. para los efectos consiguien tes, y por si juzga oportuno su
publicación en la GACETA oficial. Dios guarde á V.E. muchos años. Palacio
15 de Enero de 1908=El Jefe Superior de Palacio, P. El Duque de
Sotomayor.
Otero 255 l a d e f i n e c o m o l a u l t i m a d e las disposiciones que se puede
considerar de “etiqueta de corte” qu e regula las recepciones a celebrar
a n t e l a C o r o n a e n e l S a l ó n d e T r o n o del Palacio Real. Destaca igualmente
la autora la intencionalidad de esta norma para ordenar y mezclar, en el
ámbito para el que se dicta, de la Corte con el Estado, los antiguos
estamentos y las nuevas categorías sociales, militares, administrativas y
religiosas de la nación. La “cuota de poder” queda representada por la
proximidad a la Cámara Real de lo s distintos grupos con acceso a las
diferentes Salas del Palacio.
Con posterioridad se dictó la Real Orden de 15 de noviembre de
1916 256 , disponiendo que todas las Autoridades que en nombre de S. M.
el Rey (q.D.g.) o por su delegación hayan de recibir Corte, observen, en
cuanto sea posible, el orden que a la s Autoridades y Corporaciones señala
255 OTERO, ob. cit. pp. 80-82.
256 Gaceta de Madrid, núm. 327, de 22 de noviembre de 1916, p. 454, referencia
1916/05575
http://www.boe.es/g/es/bases_datos/search.p hp?coleccion=gazeta&frases=no&sort_fi el
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or%5B6%5D=and&campo%5B6%5D=FPU &dato%5B6%5D%5B0%5D=22%2F11%2F191
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rt_field%5B0%5D=FPU&sort_order%5B0%5D= desc&sort_field%5B1%5D=ref&sort_orde
r%5B1%5D=asc&OK=Busca r (consulta 23/08/07)
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 325
la soberana disposición de 15 de En ero de 1908, publicada en la GACETA
de 17 del mismo mes y año.
5.19. Alfonso XIII
“Que Alfonso XII fue y es una figura controvertida resultaría ocioso
destacarlo de nuevo. Los adjetivos que su persona y su reinado han
merecido recorren un espectro tan vari ado como el que va desde el de
Rey paradoja, polémico, reinventado, rechazado, perjuro, calumniado,
hasta el de regeneracionista, patriota, el africano.
El reinado de Alfonso XIII es un pe ríodo que acabaría desembocando
en la mayor crisis y el mayor cambio de rumbo de la historia española en
el siglo XX: comenzaría en plena conv alecencia de una crisis, la del 98, y
termina con la más decisiva de la caída del régimen monárquico. Por
consecuencia no es extraño que se ha ya sostenido tantas veces que algo
anómalo ocurrió en ese reinado” 257 .
Alfonso XIII (Madrid 1886 – Roma 1941, rey 1902-1931) fue el hijo
póstumo de Alfonso XII y María Cristi na de Habsburgo-Lorena y por ello
su reinado empezó desde su nacimi ento, ejerciendo su madre como
regente hasta 1902. En 1906 se casó con Victoria Eugenia Julia Ena de
Battenberg, con la que tuvo seis hijos: A l f o n s o , J a i m e , B e a t r i z , C r i s t i n a ,
Juan, al que nombró sucesor de los derechos dinásticos, y Gonzalo.
257 AROSTEGUI, Ju lio, ALFONSO XIII Y SU REINADO (1902-1931): una historia
controvertida (Juicio de un centenario) , HISPANIA NOVA, Revista de Historia
Contemporánea, Madrid, 2002.
http://hispanianova.rediris.es/debates /Alfonso%20XIII.htm (consulta 05/09/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 326
Alfonso fue educado en la doctrina católica y liberal para ser rey y
soldado. El inicio de su reinado co incidió con un cambio generacional en
los partidos dinásticos: el conservado r Cánovas fue sustituido por Antonio
Maura y el liberal Sagasta por José Canalejas.
En 1923, un golpe militar de Miguel Primo de Rivera fue la solución
de fuerza que intentaba solucionar la crisis del país, con la aprobación del
Rey. En principio, la dictadura fue bien recibida: en 1925 el desembarco
de Alhucemas terminó con la guerra de Marruecos; se restableció el orden
social y se produjo un desarrollo de las obras públicas.
Alfonso XIII con el D irectorio Mil itar
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 327
Tras el fracaso de Primo de Rivera , el Rey intentó restaurar el orden
constitucional en 1930, pero los part idos republicanos, socialistas y el
nacionalismo se unieron contra la mona rquía. La victoria electoral de los
socialistas y republicanos en las ele cciones municipales del 12 de abril de
1931 hizo que el monarca abandonara el país, en un intento de evitar una
lucha civil, momentáneamente evitada con la proclamación de la II
República, el 14 de abril de 1931.
C o m o d a t o a r e s a l t a r e n e s t a época, hemos encontrado que en
1924 258 , Matilde Pérez Mollá fue elegida primer “alcalde femenino” de
España, en Cuatretondeta (Alicante), por decisión del gobernador de
Alicante general Cristino Bermúdez de Castro. Sus compañeros del
consistorio « no se opusieron » a que una mujer gobernase este pequeño
municipio agrícola con menos de 500 habitantes. En el mismo año fueron
nombradas con el cargo de concejal del ayuntamiento de Alicante Cándida
Jimeno y Catalina García Trejo, pi oneras todas ellas en sus cargos,
aunque fuese por designación directa y no por elección libre de la
ciudadanía.
Alfonso XIII vivió en el exilio diez años, hasta su muerte en 1941,
en Roma. En 1980 sus restos mortales se trasladaron a Madrid, al Panteón
de los Reyes del Monasterio de El Escorial.
Reproducimos a continuación la carta del monarca a todos los
españoles, publicada en el diario ABC el 17 de abril de 1931 259 , en el
momento del exilio. A continuación, in sertamos también la portada del
periódico Los Sucesos, del sábado 8 de junio de 1906, que ilustra la boda
del rey con la princesa Victoria Eugenia.
258 http://www.universia.es/portada/actual idad/noticia_actual idad.jsp?noticia=76125
(consulta 05/09/07).
259 http://www.fuenterrebollo.com/faqs-numi smati ca/alfonso13-gobiernos.html (consul ta
25/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 328
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 329
Al no contar con apoyos, el 27 enero 1930, Primo de Rivera
p r e s e n t ó s u d i m i s i ó n a l m o n a r c a , quién se apresuró a aceptarla. Dos
meses después, el dictador fallecía en el exilio en París.
A continuación, a modo de recopilatorio, relacionamos las diferentes
disposiciones normativas que hemos en contrado en relación con nuestro
objeto de estudio, dictadas durant e el período de la Restauración:
• Real Orden de 13 de mayo de 1878, por la que se resuelve que
los Juzgados de Primera Instanci a precedan a los Registradores
de la Propiedad.
• Instrucción de 10 de diciembr e de 1878, sobre insignias,
banderas, honores y saludos marítimos.
• Real Orden de 12 de agosto de 1880. Lugar que corresponde a
los militares Grandes Cruces en las funciones presididas por la
autoridad civil y a los Comandan tes Generales de Artillería e
Ingenieros.
• Real Orden de 16-17 de octubre de 1880. Precedencia de las
corporaciones que concurran a la s recepciones generales en el
salón del trono y a las que tienen lugar en las reales
habitaciones.
• Real Orden de 10 de marzo de 1882. Lugar que corresponde a los
vocales de la junta de Instrucción Pública.
• Real Decreto de 16 de junio de 1885. Fijando los días en que las
autoridades a quienes corresponde deben recibir Corte.
• Real Orden de 21 de marzo de 1889, sobre el lugar de los
Diputados provinciales en los ac tos públicos, costeados por los
Ayuntamientos.
• Real Orden de 6 de diciembre de 1892, por la que se resuelve
cuestión de etiqueta surgida entr e los Gobernadores civil y militar
de Oviedo.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 336
• Real Orden de 27 de noviembre de 1893, por la que se declara a
qué autoridad corresponde recibir corte en las provincias.
• Real Orden de 15 de enero de 1908, sobre recepciones en el
Palacio de Oriente.
• Real Orden Circular de 27 de agosto de 1908, por la que se
dispone que las bandas militares ejecuten la denominada Marcha
Real Española y la Llamada de Infantes, ordenadas por el Músico
Mayor del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, Maestro don
Bartolomé Pérez Casas.
• Real Orden de 20 de octubre de 1908. Lugar que corresponde
ocupar en las funciones y actos públicos civiles a los jefes de
Fomento y delegados regios.
• Real Decreto de 3 de mayo de 1911, disponiendo se considere en
vigor la escala internacional de saludos al cañón para todos los
honores nacionales.
• Real Decreto de 7 de julio de 1911, declarando reglamentarias
las adjuntas Instrucciones refe rentes a alternativas y demás
relaciones entre Autoridades militar es y personal del Ejército y de
la Armada con las fuerzas navales nacionales y extranjeras.
• Real Orden de 15 de noviembre de 1916, reiterando el
cumplimiento de la Real Orden de 15 de enero de 1908.
• Real Orden de 31 de enero de 1923, sobre el lugar que han de
ocupar los Delegados regios.
• Real Orden de 30 de septiembre de 1924, sobre colocación del
Delegado de Hacienda en actos públicos.
• Real Orden de 29 de noviem bre de 1925, sobre orden de
prelación de las Reales Academias en los actos oficiales.
• Real Decreto de 17 de diciem bre de 1925, modificando las
atribuciones de los Gobernadores civiles.
• Real Orden circular de 19 de enero de 1926. Ordenando lo
procedente en relación con las precedencias de autoridades y
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 337
corporaciones en actos públicos y de corte, singularmente en los
llamados besamanos.
• Real Orden Circular de 20 de ma yo de 1927 sobre presidencia en
actos oficiales cuando concurra n Gobernador civil y Capitán
General.
• Real Orden Circular de 11 de junio de 1927 sobre normas a
seguir en los actos a que conc urra el Cuerpo Diplomático
extranjero.
• Orden de 17 de diciembre de 1928, por la que se establece que el
Gobernador Civil ha de conoce r la llegada de autoridades y
funcionarios.
• Orden de 27 de septiembre de 1929, por la que se aclara la de 20
de mayo de 1927 en caso de ausencia del Gobernador civil
• Real Orden de 16 de mayo de 1930, por la que no se consideran
actos oficiales las procesiones y solemnidades religiosas.
5.22. Segunda República (1931-1939)
La Segunda República Española es el régimen político establecido en
España en el período que abarca de sde el 14 de abril de 1931, fecha de
proclamación de la misma y de la sa lida de España del Rey Alfonso XIII, y
el 1 de abril de 1939, fecha de la vict oria definitiva del bando insurgente
en la Guerra Civil Española.
Dos Presidentes ostentaron la Jefa tura de Estado de la República:
entre los años 1931 y 1936 Niceto Alcalá-Zamora y Torres (de abril a
octubre de 1931 preside el Gobierno Provisional) y Manuel Azaña Díaz,
entre 1936 y 1939.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 338
Se distinguen tres etapas en el de sarrollo histórico de la República:
• Gobierno de centro-izquierda (1931-1933), también conocido
como bienio reformista
• Gobierno de centro-derecha (1933-1936), conocido como bienio
radical-cedista .
• Y Gobierno del Frente Popular (febrero-julio de 1936).
Durante la Segunda República se pr odujo una ruptura definitiva con
el Antiguo Régimen y con las normas protocolarias existentes. Se cambió
el Himno, la Bandera y el Escudo; se abolieron las grandes
condecoraciones del Toisón de Oro, de Carlos III, la Orden de Mª Luisa,
Órdenes de Caballería, Reales Maes tranzas de Caballería y Cuerpos de
Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid; y se derogaron los Títulos de Grandes
de España.
Se mantuvieron como condecoracio nes civiles la Real y Americana
Orden de Isabel la Católica (sup rema condecoración del Estado
republicano al mérito civil, que había dejado de denominarse como
“Americana” en virtud del Real Decret o de 15 de abril de 1889) y la Orden
del Mérito Civil y como condecoración militar la Orden del Mérito Naval.
En relación con la Real Orden de Is abel la Católica, hubo de dictarse
un nuevo Reglamento 260 mediante el Decreto de 10 de octubre de 1931,
para que el Presidente de la Repúblic a presidiera el Consejo, ya que había
sido disuelta la Asamblea de la Orden. También se modificaron las
insignias para adaptarlas a la simbolog ía republicana, y se creó el grado
de oficial. Un segundo Decreto de 4 de diciembre de 1934 fijó los grados
dentro de la Orden (Gaceta de Madrid de 8 de diciembre).
260 http://www.blasoneshispanos.com/ (consulta 09/09/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 339
En diciembre de 1931, la prensa gráf ica divulgó una fotografía en la
que aparece el presidente Manuel Azaña que prende el Lazo de Isabel la
Católica en la pañoleta de la bailarina Antonia Mercé “La Argentina”. Es la
primera condecoración que el entonc es Gobierno Provisional de la
República otorgó a un artista español 261 .
El pie de foto decía textualmente: “ El jefe del Gobierno, Señor
Azaña, imponiendo la Cruz de Isabel la Católica (primera condecoración
que otorga la República) a la em inente artista Antonia Mercé, “La
Argentina”, después de una brillantísim a actuación en el Teatro Español”.
Entre los diferentes aspectos del derecho premial de la época,
destacamos la creación en 1932 de la Orden Honorífica de la República –
distinción civil de primer rango-, la de la Orden de África en 1933 y la
titulación de Ciudadano de Honor de la República .
Sin embargo, lo más destacado fue la utilización oficial de la nueva
Bandera, del Escudo y del Himno de Riego.
El 27 de abril de
1931 se promulgó un
Decreto adoptando como
Bandera nacional para todos
los fines oficiales de
representación del Estado,
dentro y fuera del territorio
español, y en todos los
servicios públicos, así civiles como m ilitares, la bandera tricolor que se
describe (publicado en la Gaceta de Madrid de 28 de abril de 1931) .
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 340
261 http://www.manueldefalla .com/falla/website/noti cias_falla_pdf/61.-
%2017%20Julio%2005.pdf (consulta 10/09/07).
Se determinaba por tanto la adopción de la bandera nacional tricolor
formada por "tres bandas horizontales de igual ancho, siendo la roja la
superior; amarilla la central y morada oscura la inferior".
Además, como recordaremos, se unifi ca el Escudo de España con los
cuarteles de Castilla, León, Aragón, Na varra y Granada; entado en punta;
timbrado con la corona mural; suprim iéndose el escusón con las armas de
la Dinastía Borbón-Anjou y colocánd ose las Columnas de Hércules, sin
coronas.
El citado Decreto de 27 de abril de 1931 decía así:
“El alzamiento nacional contra la tiranía, victorioso desde el 14 de
abril, ha enarbolado una enseña investida por el sentir del pueblo con la
doble representación de una espera nza de libertad y de su triunfo
irrevocable. Durante más de medio siglo la enseña tricolor ha designado la
idea de la emancipación española medi ante la República. En pocas horas,
el pueblo libre, que al tomar las rienda s de su propio gobierno proclamaba
pacíficamente el nuevo régimen, izó po r todo el territorio aquella bandera,
manifestando con este acto simbólico su advenimiento al ejercicio de la
soberanía.
Una era comienza en la vida española. Es justo, es necesario, que
otros emblemas declaren y publiquen perpetuamente a nuestros ojos la
renovación del Estado. El Gobierno provisional acoge la espontánea
demostración de la voluntad popular, q u e y a n o e s d e s e o , s i n o h e c h o
consumado, y la sanciona. En todos lo s edificios públicos ondea la bandera
tricolor. La han saludado las fuerzas de mar y tierra de la República; ha
recibido de ellas los honores perten ecientes al jirón de la Patria.
Reconociéndola hoy el Gobierno, po r modo oficial, como emblema de
España, signo de la presencia del Esta do y alegoría del Poder público, la
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 341
bandera tricolor ya no denota la espe ranza de un partido, sino el derecho
instaurado para todos los ciudadanos, así como la República ha dejado de
ser un programa, un propósito, una co njura contra el opresor, para
convertirse en la institución jurídica fundamental de los españoles. La
República cobija a todos. También la bandera, que significa paz,
colaboración de los ciudadanos bajo el imperio de justas leyes. Significa
más aún: el hecho, nuevo en la Histor ia de España, de que la acción del
Estado no tenga otro móvil que el in terés del país, ni otra norma que el
respeto a la conciencia, a la libertad y al trabajo. Hoy se pliega la bandera
adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan
los dos colores y se le añade un terc ero, que la tradición admite por
insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el
emblema de la República, así form ado, resume más acertadamente la
armonía de una gran España.
Fundado en tales consideraciones y de acuerdo con el Gobierno
provisional,
Vengo en decretar lo siguiente:
1 . Se adopta como bandera nacional para todos los fines oficiales de
representación del Estado dentro y fu era del territorio español y en todos
los servicios públicos, así civiles como militares, la bandera tricolor que se
describe en el art. 2º de este Decreto.
2 . Tanto las banderas y estandarte s de los Cuerpos como las de
servicios en fortalezas y edificios militares, serán de la misma forma y
dimensiones que las usadas hasta ahora como reglamentarias. Unas y
otras estarán formadas por tres band as horizontales de igual ancho,
siendo roja la superior, amarilla la ce ntral y morada oscura la inferior. En
el centro de la banda amarilla figura rá el escudo de España, adoptándose
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 342
por tal el que figura en el reverso de las monedas de
cinco pesetas acuñadas por el Gobierno provisional en
1869 y 1870.
En las banderas y estandartes de los Cuerpos se
pondrá una inscripción que correspon derá a la unidad, Regimiento o
Batallón a que pertenezca, el Arma o Cuer po, el nombre, si lo tuviera, y el
número. Esta inscripción, bordada en letras negras de las dimensiones
usuales, irá colocada en forma circular alrededor del escudo y distará de él
la cuarta parte del ancho de las bandas de la bandera, situándose en la
parte superior y en forma que el punto medio del arco se halle en la
prolongación del diámetro vertical del escudo.
Las astas de las banderas se rán de las mismas formas y
dimensiones que las actuales, así como sus moharras y regatones, aunque
sin otros emblemas o dibujos que los del Arma, Cuerpo o Instituto de la
unidad que lo ostente, y el número de dicha unidad. En las banderas
podrán ostentarse las corbatas gana das por la unidad en acciones de
guerra.
3 . Las Autoridades regionales disp ondrán que sucesivamente sean
depositadas en los Museos respectivo s las banderas y estandartes que
hasta ahora ostentaban los Cuerpos ar mados del Ejército y los Institutos
de la Guardia Civil y Carabineros. El transporte y entrega de dichos
emblemas se hará con la corrección , seriedad y respeto que merecen,
aunque sin formación de tropas, nombrándose por cada Cuerpo una
Comisión que, ostentando su representación, realicen aquel acto, y
formándose la Comisión receptora por el personal del Museo.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 343
4 . Las escarapelas, emblemas y demás insignias y atributos
militares que hoy ostentan los colores nacionales o el escudo de España,
se modificarán para lo sucesivo, ajustá ndolas a cuanto se determina en el
artículo 2º.
5 . Las banderas nacionales usadas en los buques de la Marina de
guerra y edificios de la Armada, serán de la forma y dimensiones que se
describen en el art. 2º. Las bander as de los buques mercantes serán
iguales a las descritas anteriormente, pero sin escudo.
Las banderas y estandartes de los Cu erpos de Infantería de Marina y
Escuela Naval serán sustituidas por band eras análogas a las descritas para
los Cuerpos del Ejército.
Las astas, moharras y regatones se ajustarán asimismo a lo que se
dispone para las de los Cuerpos del Ejército.
6 . Las Autoridades departamentale s y Escuadra dispondrán que
sucesivamente sean depositadas en el Museo Naval las banderas de
guerra regaladas a los buques y esta ndartes que hasta ahora ostentaban
los Regimientos de Infantería de Marina y Escuela Naval.
El transporte y entrega de estas enseñas se hará con la corrección,
seriedad y respeto que merecen, aunque sin formación de tropa,
nombrándose por cada Departamento o buque una Comisión receptora
por el personal del Museo.
7 . Las escarapelas, emblemas y demás insignias y atributos
militares que hoy ostentan los colores na cionales o el escudo de España se
modificarán para lo sucesivo, ajustánd olas a cuanto se determina en el
artículo 2º”.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 344
Además de la tricolor, hemos encontrado 262 dos estandartes
presidenciales utilizados por Alcalá-Z amora y Azaña durante los años de
gobiernos republicanos.
El Estandarte Presidencial es un tipo de bandera que se usa en
muchos países como insignia del Jefe de Estado de la nación. Es de uso
exclusivo y sólo se enarbola en el lu gar en que se encuentra el Jefe de
Estado. Cuando el país es una monarquía, se denomina Estandarte Real .
En este caso, al haber desaparecido el rey, es sustituido por el estandarte
presidencial - rojo -, con el escu do de España, con las columnas de
Hércules en el centro, y corona mural, a cada lado de estas columnas las
iniciales " N A " o " M A " (Niceto Alcalá Zamora y Manuel Azaña), los dos
presidentes que tuvo la República.
(1931-1939) Insignia del Presidente de la República
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 345
262
http://www.armada.mde.es/ArmadaPortal/page/ Portal/ArmadaEspannola/conocenos_hi st
oria/03_bandera_armada--10_rep ublica_ii (consulta 13/09/07).
diplomáticos extranjeros, coincidiendo con el nombramiento de cada Jefe
de Estado, Alcalá-Zamora en 1931 y Azaña en 1936:
• 12 de diciembre de 1931. “El Excmo. Sr. Presidente de la República,
acompañado del Sr. Presidente del Co nsejo, de los demás Ministros, de
su Cuarto Militar y Casa Civ il, recibió solemnemente a los
Representantes diplomáticos extranje ros. Su excelencia el Nuncio de
Su Santidad, como Decano del Cuerpo Diplomático, leyó el siguiente
discurso:
Extracto: “EXCELENTISIMO SEÑOR: Al te ner la honra de saludar a V.E. en
mi calidad de Decano de este amado y muy apreciado Cuerpo
Diplomático, yo sé que interpreto los sentimientos de mis ilustres y
honorables colegas expresando corn o primer obsequio hacia V.E. la
satisfacción que nos causa el ver elevad o a la excelsa dignidad de Jefe del
Estado a un ciudadano que llega a tanta altura por el mismo camino por el
que llegaban al Consulado los oradores del Lacio y al romano Imperio los
preclaros hijos de España: por el talent o, por la elocuencia y por la toga;
acreditados en vida de luengos trab ajos y ensalzados en Vos por una
calidad que en España es timbre dé gloria imperecedera; la de la fe de
vuestros antepasados, recibida po r Vos como herencia inajenable, y
transmitida allí donde el acierto nos in teresa tanto cuanto a vida misma,
esto es, en la espiritualidad del hogar, fundamento del alma de la
Patria…..”
• 20 de mayo de 1936. En este caso , Manuel Azaña también recibió “el
homenaje colectivo” del Cuerpo Diplomático pero el discurso fue
pronunciado por “su Excelencia el Sr. Embajador de la República
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 352
Argentina 265 , por enfermedad del Señor Nunc io de Su Santidad, Decano
del Cuerpo Diplomático”.
Extracto: ‘Señor Presidente: Por una sensible indisposición de nuestro
ilustre y venerado Decano, Su Emin encia Reverendísima el Cardenal
Tedeschini, Pronuncio Apostólico de su Santidad, cábeme la honra de
presentar a Vuestra Excelencia el homenaje colectivo del Cuerpo
Diplomático acreditado en España, a la par que sus parabienes por la alta
prueba de confianza que Vuestra Ex celencia acaba de merecer de sus
conciudadanos al ser elevado a la Primera Magistratura para regir, con la
serena ecuanimidad del Poder moderado r la gran Nación hispánica, a la
que todos anhelarnos ver cada día má s fuerte y laboriosa, ocupando el
sitio privilegiado que legítimamente le corresponde de acuerdo con su
historia espléndida y trascendental…”
Hemos visto cómo en ambas recepciones se pronuncian sendos
discursos. A continuación transcribimos la breve reseña, sin discursos, que
aparece en el Diario Oficial de la República de 19 de diciembre de 1935,
número 353, en relación con la “Recepción por S.E. el Sr. Presidente de la
República sobre presentación de cred enciales del Excmo. Sr. Jean Th.
Floresco, Enviado extraordinario y Mini stro Plenipotenciario de Rumania en
Madrid”.
265 El cuerpo diplomático es el conjunto de agentes diplomáticos acreditados en un
determinado Estado. A la cabeza del mismo exis te un Decano, que es el Jefe de Misión de
grado más elevado que fue primero que los demá s, de igual grado, acreditado cerca del
Gobierno. Por tradición de sigl os, el Decano del Cuerpo Diplomático en España es el
Nuncio apostólico de Su Santidad el Papa. Representa al cuerpo diplomático y ocupa
siempre el primer puesto. El Vicedecano será e l J e f e d e M i s i ó n m á s a n t i g u o , e n t r e l o s
acreditados ante el Estado es pañol. Actualmente el cuerpo diplomático se acreditan ante
Su Majestad el Rey, pero durante la República lo hacían ante su Presidente, como Jefe de
Estado, no ante el Jefe del Gobierno. En este caso, ente ndemos que el representante
argentino ocupaba el cargo de Vicedecano.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 353
MINISTERIO DE ESTADO
PROTOCOLO
A las once y media del día 18 de lo s corrientes, el Señor Presidente
de la República, acompañado del ex celentísimo Sr. Ministro de Estado,
recibió en audiencia de presentación de Credenciales al Excmo. Sr. Jean
Th. Floresco, quien, previamente anunciado por el Introductor de
Embajadores, tuvo la honra de entregar la Carta en la que S.M. el Rey de
Rumania le acredita en calidad de Enviado Extraordinario y Ministro
Plenipotenciario en Madrid.
Terminada la ceremonia el Repres entante de Rumania se retiró,
tributándosele los honores correspondientes a su alta categoría.
Por otra parte, nos ha parecido in teresante analizar en este período
la concesión del Exequátur 266 a los Cónsules. Estamo s hablando pues de
Cónsules, no de Embajadore s ni de Ministros Plenipotenciarios, es decir de
las personas autorizadas en diferentes poblaciones de un Estado
extranjero, en este caso España, para proteger las personas e intereses
de los individuos de la nación que lo nombra.
En este sentido, el Gobierno Prov isional de la República, presidido
por Alcalá-Zamora, a propuesta del Mini stro de Estado (Alejandro Lerroux
García), el 19 de junio de 1931 estableció un Decreto fijando normas para
la concesión del "Exequatur", o au torización para que los súbditos
españoles puedan ejercer en España los cargos de Cónsules o Agentes
consulares honorarios extranjeros (Gaceta de Madrid número 175, de 24
de junio).
266 Exequátur, E xequátor o Execuátor; voz la tina que significa “ ejecútese”; entre otras
acepciones, autorización que ot orga el Jefe de un Estado a los agentes extranjeros para
que en su territorio puedan ejercer la s funciones propias de sus cargos.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 354
Dicha normativa establecía, ac ertadamente a nuestro juicio: “Las
representaciones diplomáticas extranjeras en esta capital constantemente
se dirigen al Ministerio de Estado en solicitud de que se conceda el
exequátur o autorización a funcionarios públicos españoles para que
puedan ejercer los cargos de Cónsules generales, Cónsules, Vicecónsules
y Agentes consulares honorarios de sus respectivos países en España.
Razones de toda índole aconsejan que las personas que intervienen
directamente en la vida política o admi nistrativa de la Nación no tengan
encomendada la defensa de los intereses de un país extranjero”.
Por ello, este Decreto limitaba “ de una manera clara y terminante
los casos en que no podrá concederse el exequátur …” a las siguientes
personas:
1. A los funcionarios, tanto civ iles como militares, del Estado,
Provincia y Municipio, en tanto no se hallen en la situación de jubilados o
retirados.
2. A los representantes de la Naci ón en Cortes mientras dure su
mandato, quedando bien entendido qu e si un Cónsul honorario de un país
extranjero fuera elegido representante en Cortes cesará ipso facto en sus
funciones consulares.
3. A los Gobernadores civiles mi entras ejerzan el cargo, y aun
cuando en él hubieran cesado, tampoco se les concederá para la provincia
en que ejercieran mando, si no hub ieran transcurrido dos años desde la
fecha del cese.
4. A los Presidentes de Diputación , Diputados provinciales, Alcaldes
y Concejales.
5. A los Presidentes, Vocales y Secr etarios de las Juntas de Obras de
puerto.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 355
6. A los que hayan perdido la na cionalidad española, aun cuando
sean nombrados por el país cuya nacionalidad hubieran adquirido.
Quedan exceptuados y, por tanto, podrá concedérseles el exequátur
o autorización a aquellos funcionarios del Estado, Provincia o Municipio
cuya función sea meramente docente.
Hemos encontrado 52 disposiciones normativas en las que los
diferentes Gobiernos de la Repú blica conceden el "Exequátur" a
numerosos Cónsules generales, Cónsules, Vicecónsules y Agentes
consulares honorarios de países extranjeros.
Es destacable señalar que alg unas de estas disposiciones son
establecidas desde distintas capitales españolas, a las que el Gobierno de
la República se trasladaba con motivo de los enfrentamientos de la Guerra
Civil.
Por ejemplo, la última que encont ramos (Gaceta de la República,
número 362, de 28 de diciembre de 1937) se dicta en Barcelona y
establece:
ADMINISTRACIÓN CENTRAL
MINISTERIO DE ESTADO
Protocolo
Se ha concedido el exequátur a los siguientes señores:
Don Bolard More, Vicecónsul de los Estados Unidos en Barcelona.
Don Douglas Fiood, Vicecónsul de los Estados Unidos en Barcelona.
Don Manuel Fonseca, Cónsul gene ral honorario de la República
Dominicana en Barcelona.
Don Enrique Gay Méndez, Cónsul honorario de Méjico en Valencia.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 356
Don Lorenzo Carbonell Santacruz, Cónsul honorario de Méjico en
Alicante.
Don José Durá y Bou, Cónsul gene ral honorario de Yugoslavia en
Barcelona.
Lo que se hace público para conocimiento general.
Barcelona, 24 de Diciembre, 1937.
El Subsecretario (ilegible).
Otra disposición de 23 de julio de 1937 se hace pública para
conocimiento general desde Valencia (Gaceta de la República, número
209, de 28 de julio) y la firma el Subs ecretario del Ministerio de Estado,
Carlos Esplá.
Las 50 restantes, concedidas entr e el 23 de abril de 1931 y el 3 de
abril de 1936, se firman por el Gobier no desde Madrid, antes de estallar la
Guerra Civil española.
5.23. La Dictadura de Franco (1936-1975)
El poder se visualiza y se repr esenta mediante la imagen, los
símbolos, las normas, los discursos, los mensajes. Hemos mostrado hasta
ahora la importancia que su expresión tiene para los distintos
representantes políticos y gobernantes de la Historia de España.
Demostrar, ampliar, conservar el po der ha sido un objetivo fundamental
de todos los gobiernos, independient emente del sistema político que lo
sustente. A ello han dedicado grande s esfuerzos y cuantiosos recursos
públicos. A través del arte, de la so lemnidad en el ceremonial, de la
distribución y funcionamiento de sus palacios y cortes, de las
celebraciones profanas o religiosas, de las modas en el vestir, de la
etiqueta, incluso a través de los ba nquetes y las comidas oficiales. Las
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 357
estrategias para perpetuar el pode r a través del ceremonial y del
protocolo han existido siempre y seguirán existiendo.
Entre las novedades relacionadas co n el ceremonial y el protocolo
durante la época franquista, como ya hemos comentado en el apartado
dedicado a los Símbolos Nacionales, recordamos que:
se restableció la bandera roji gualda (Decreto número 77, de
29 de agosto de 1936; y Orden de 13 de septiembre de 1936.
Dictando normas para la confecci ón de la Bandera de España y
renovando las fórmulas reglamentarias de recepción y
prestación de juramento ante ella)
se aprobó el Nuevo Reglamento de Insignias, Banderas y
Distintivos que regula su uso y forma, y detalla las
características de la Band era Nacional en sus tres
modalidades, de unidades de las Fuerzas Armadas, buques de
guerra y edificios (Decreto de 11 de octubre de 1945)
se utilizó un escudo semejante al de los Reyes Católicos,
sustituyendo las armas de Arag ón-Sicilia por las de Navarra, y
añadiendo las columnas de Hércul es y la divisa "una, grande y
libre",
y se restableció la "Marcha Granadera" como Himno Nacional
(Decreto de 27 de febrero de 1937; fue necesaria la
publicación de un nuevo Decret o de 17 de julio de 1942 para
que se le diese cumplimiento), sin incluir ninguna partitura,
por lo que continuó vigente la versión del Maestro Pérez
Casas.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 358
Además se dictaron:
• La Orden Circular de 29 de marz o de 1938, de la Subsecretaría
del Ejército, publicando modelos de la Cruz Roja del Mérito Militar
y Cruz de Guerra.
• El Decreto de 5 de abril de 1938, por el que se crea la Medalla
del Mutilado.
• El Decreto de 11 de marzo de 1941. por el que se establecen las
clases de la Medalla de Sufrimientos por la Patria.
• El Reglamento de Actos y Honore s Militares de 24 de julio de
1943.
• Y la Ley de 26 de diciembre de 1958, por la que se crea la Orden
de la Constancia.
La promulgación de la siguiente no rma escrita, de obligado y estricto
cumplimiento, fue una manifestación clara de voluntad personal de
ostentación del poder. Como Jefe de Estado y de Gobierno, Franco
establece un organigrama de Estado a través del DECRETO de la
Presidencia del Gobierno 1483/1968, de 27 de junio, por el que se
aprueba el Reglamento de Pr ecedencias y Ordenación de
Autoridades y Corporaciones (modificado por el Decreto 2622/1970, de
12 de septiembre) 267 .
La importancia de este Decreto radica en que, por primera vez:
se establece una moderna clasif icación de actos y autoridades
públicas,
se marca el principio de unipersonalidad para las presidencias,
267 Boletín Oficial del Estado (BOE), núm. 167, de 12 de julio de 1968, referencia
1968/00797 http://www.boe.es/boe/dias/ 1968/07/12/pdfs/A10153-10156.pdf (consulta
30/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 359
se establecen criterios de ordenación (la residencia, el orden
departamental o la antigüedad),
la Jefatura de Protocolo del Mini sterio de Asuntos Exteriores es
el órgano competente para ordenar e interpretar las normas
que emanan del citado Reglamento,
se contempla la triple ordenaci ón (individual, departamental y
colegiada),
y aparece la figura del funcionario encargado de protocolo .
Ampliando estos apartados, vemos que el Preámbulo del
Reglamento expone que se pretende reso lver con carácter general el triple
problema que, en cuestiones de prec edencias, pueda plantearse, es decir,
clasificación de los actos, presidenci a de los mismos y ordenación de los
asistentes.
En cuanto a la clasificación de los actos se establece que sólo los
actos oficiales de carácter general deben ser regulados, es decir, los que
tengan lugar con motivo de la celebración de festividades,
conmemoraciones o acontecimientos na cionales, provinciales o locales y
se organicen por las autoridades competentes. Las autoridades que se
determinen en cada caso vienen oblig adas a concurrir a los actos oficiales
de carácter general.
En cuanto a los actos oficiales de carácter especial se confiere a la
autoridad que los organice la facultad de establecer la prelación, en
función de las peculiares circunstancia s en las que se celebren y, sobre
todo, por no ser obligatoria la asistencia de autoridades.
Por último, los actos de cará cter particular o privado quedan
excluidos del Reglamento, sin que pued an invocarse precedencias por las
autoridades, que si asisten lo hacen a título particular.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 360
Respecto a la presidencia , se establece el principio general de que
será única , determinándose a quién corresponde según que los actos
oficiales sean nacionales, provincial es o local. La presidencia podrá
designar a otras autoridades para qu e le acompañen, señalándose como
norma que deben estar representadas la civil, eclesiástica, militar y
judicial.
La ordenación de asistentes se fundamenta en principios de
carácter general sobre el concepto de precedencia , que no constituye
honor, jerarquía o preeminencia, sino que sólo significa mera ordenación,
resaltando el hecho de que la deferencia y la cortesía dan prestigio al
cargo. Se ha limitado el Reglamen to a señalar la precedencia de
autoridades, teniendo en cuenta qu e el cargo prima sobre la categoría
personal , sin perjuicio de la debida cortesía.
Además del principio de carácter general de precedencia, se
concretan otros relativos a la ordena ción, disponiendo que en la propia
residencia se precede a las autoridade s de igual rango, que entre iguales
decide el orden de Ministerios y qu e entre las autoridades militares de
igual cargo y rango prevalece la antigüedad.
Se establece que la precedencia de los Ministerios, Organismos y
Corporaciones tienen carácter colectiv o, y que es necesario diferenciar las
funciones ejecutiva, legislativa y judicial.
Tomando la costumbre como fuente del Derecho, el Reglamento la
tiene en cuenta para determinar la prelación de las autoridades
eclesiásticas cuando concurran en los actos oficiales con autoridades
civiles o militares Del mismo modo, se respetan los usos tradicionales
cuando, de forma inveterada y po r especiales circunstancias, la
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 361
Gobernadores civiles, en lo que se oponga a lo establecido en el
presente Decreto, y Decreto de 6 de julio de 1961 sobre precedencia
de ex Ministros.
B) Real Orden de 27 de julio de 1864, sobre colocación del
Comandante de Marina en actos oficiales; Real Orden de 13 de
mayo de 1867, relativa a la situac ión de Intendentes militares en
actos militares; Real Orden de 13 de mayo de 1878, por la que se
resuelve que los Juzgados de Pr imera Instancia precedan a los
Registradores de la Propiedad, quedando, asimismo, derogado el
artículo 537 del Reglamento Hipo tecario del 14 de febrero de 1947
en lo que se oponga a lo dispuesto en el presente Decreto; Real
Orden de 21 de marzo de 1889, so bre el lugar de los Diputados
provinciales en los actos públicos , costeados por los Ayuntamientos:
Real Orden de 6 de diciembre de 1892, por la que se resuelve
cuestión de etiqueta surgida entre los Gobernadores civil y militar de
Oviedo; Real Orden de 27 de noviembre de 1893, por la que se
declara a qué autoridad corresponde recibir corte en las provincias:
Real Orden de 15 de enero de 1908, sobre recepciones en el Palacio
de Oriente; Real Orden de 15 de noviembre de 1916, reiterando el
cumplimiento de la Real Orden de 15 de enero de 1908; Real Orden
de 31 de enero de 1923, sobre el lugar que han de ocupar los
Delegados regios; Real Orden de 30 de septiembre de 1924, sobre
colocación del Delegado de Hacien da en actos públicos; Real Orden
de 29 de noviembre de 1925, sobre or den de prelación de las Reales
Academias en los actos oficiales; Orden de 17 de diciembre de 1928,
por la que se establece que el Go bernador Civil ha de conocer la
llegada de autoridades y funcionari os, en lo que se oponga a lo
dispuesto en el presente Decreto; Orden de 27 de septiembre de
1929, por la que se aclara la de 20 de mayo de 1927 en caso de
ausencia del Gobernador civil; Re al Orden de 16 de mayo de 1930,
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 368
por la que no se consideran ac tos oficiales las procesiones y
solemnidades religiosas; Orden de 10 de abril de 1942, sobre el
lugar que han de ocupar los Fiscales de Tasas en actos públicos;
Orden de 2 de octubre de 1951, sobre prelación de Ministerios.
C) Real Orden Circular de 12 de ag osto de 1880, sobre colocación en
actos oficiales de militares Grandes Cruces y Comandantes
Generales; Real Orden Circular de 20 de octubre de 1908 sobre el
lugar que han de ocupar en los ac tos oficiales los Jefes del Fomento
y los Delegados regios; Real Orden Circular de 19 de enero de 1926,
sobre besamanos y recepciones; Real Orden Circular de 20 de mayo
de 1927 sobre presidencia en acto s oficiales cuando concurran
Gobernador civil y Capitán General; Real Orden Circular de 11 de
junio de 1927 sobre normas a seguir en los actos a que concurra el
Cuerpo Diplomático extranjero.
Para terminar este amplio apar tado dedicado a la Historia del
Protocolo, especialmente a la del pr otocolo español, creemos necesario
completarlo con una referencia descrip tiva de las principales órdenes,
condecoraciones y medallas que se otor gan en nuestro país, entre las que
destacan, de manera extraordinaria, la Orden del Toisón de Oro.
5.24. Órdenes, condecoraciones y medallas
Los Soberanos y los Estados han di stinguido constantemente a los
ciudadanos destacados de entre sus ig uales, bien por actos distinguidos o
por méritos contraídos. Para ello ha n utilizado diversas formulas: entrega
de tierra, armas y otros presente s, medallones acuñados en metales
títulos nobiliarios, hábitos de las Ór denes militares, etc., así como, ya a
partir del siglo XVII, determinados distintivos o "insignias de honor"
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 369
corrientemente denominadas como "con decoraciones", para ostentar de
forma visible sobre los uniformes y otras vestimentas.
En España 269 era tradicional, por ejempl o, recompensar al soldado
de los Tercios con collares de oro o plata, escudos de ventaja
(recompensa dineraria), o con medallo nes acuñados en oro o en plata que
ostentaban la "efigie real", así como ascensos militares.
Los Borbones introdujeron la cost umbre de conceder grados de las
órdenes de mérito (la Distinguida Or den de Carlos III, sería la primera
española instituida en 1771), medallas de mérito y escudos de distinción,
así como grados, empleos y títulos nobiliarios.
En 1837 se institucionalizaría la concesión por méritos de guerra.
Como primera recompensa, el "gra do" sobre el del empleo que se
ostentase. Como "segunda", una cruz (Orden de San Fernando
inicialmente y, con posterioridad, la de María Isabel Luisa para la Tropa y
sus clases); estableciéndose como tercera recompensa, la concesión del
"empleo", siendo necesario conseguir la primera para optar a la segunda y
esta para poder obtener la tercera. Sistema que estaría en vigor hasta la
publicación en 1889 de un nuevo modo que contemplaba para Tiempos de
Paz: Mención Honorífica; Cruz del Mérito Militar o Naval, distintivo blanco,
honorífica; Cruz del Mérito Militar o Naval, distintivo blanco, pensionada,
bien con carácter temporal bien vitalicio.
Se contempla para Tiempos de Gu erra: Cruz de San Fernando; El
Ascenso al empleo inmediato; Cruz de Real y Militar Orden de María
Cristina; Cruz del Mérito Naval, distin tivo rojo, pensionada o la Cruz del
269
http://www.lalegi on.com/historia/condecorac iones/Condecoraciones/condecoraci ones.ht
m (consulta 13/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 370
Mérito Militar o Naval, distintivo rojo, sin pensión, así como Mención
Honorífica.
Como complementario a las recompen sas anteriores, se establece la
creación y concesión de: Medallas de las Campañas y Operaciones.
Este sistema, con sucesivas modifi caciones, estaría en vigor hasta
1970, fecha en que los independientes sistemas de recompensas
existentes para el Ejército y la Ar mada, y el Ejército del Aire, serían
unificados en uno General de Reco mpensas de las Fuerzas Armadas
contemplándolas de forma conjunta y formando un solo cuerpo de
premios otorgables a los miembros de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire.
En España, el artículo 62.f de la Constitución de 1978 establece que
corresponde al Rey “expedir los decr etos aprobados en el Consejo de
Ministros, conferir los empleos civ iles y militares y conceder honores y
distinciones con arreglo a las leyes”.
Las Condecoraciones civiles pueden ser instituidas y otorgadas con
arreglo a lo dispuesto en las leyes y reglamentos por los distintos órganos
de la Administración (Estado, Co munidades Autónomas o Corporaciones
Locales).
El sistema de recompensas militares viene establecido por el Real
Decreto 1040/2003, de 1 de agosto 270 , que establece como recompensas
otorgables por "...la realización de acciones, hechos o servicios que
impliquen reconocido valor militar, o porque sean de destacado mérito o
importancia...", siendo la novedad más significativa la desaparición de la
tradicional distinción de recompensas para Tiempos de Guerra o de Paz.
270 REAL DECRETO 1040/2003, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento
general de recompensas militares (BOE núm. 213, de 5 de septiembre de 2003)
http://www.boe.es/boe/dias/2003/09/05/ pdfs/A33453-33509.pdf (consulta 27/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 371
Son otorgables las establecidas en razón de los méritos contraídos sin
tener en cuenta el aspecto formal de existir o no declaración formal de
guerra, pudiendo concederse: Cruz Laureada de San Fernando, Medalla
Militar, Cruz de Guerra, Medallas del Ej ército, Naval o Aeronáutica, Cruces
del Mérito Militar, Naval o Aeronáutico, distintivos: rojo, azul, amarillo y
blanco, Citación como distinguido en la Orden General y la Mención
Honorífica.
El reglamento contempla la concesió n de las diversas categorías de
las cruces de la Real y Militar Orde n de San Hermenegildo y de la Medalla
de la Constancia, ambas como recompensa a la "constancia en el servicio
y la intachable conducta" en el desempeño del mismo.
El Real Decreto 970/2007 ha modificado los artículos 36 y 37 del
Real Decreto 1040/2003, de 1 de agos to, por el que se aprueba el
Reglamento General de Recompensas Militares, con el fin de que las
Cruces del mérito, con distintivo rojo, puedan ser concedidas a las
personas que fallezcan en acto de se rvicio en misiones en el exterior,
como consecuencia de acciones viol entas de elementos hostiles, tales
como atentados con explosivos, minas o supuestos análogos, ante las que
no es posible reaccionar mediante el uso de fuerza armada, sin que, en
este caso, deban implicar un valor acreditado.
Por otra parte, es destacada la creación de Medallas
Conmemorativas de "hechos de relevante trascendencia para las Fuerzas
Armadas o para la Patria", con el fi n de destacar la participación del
personal militar en operaciones milit ares y en campañas. Igualmente se
reconoce la obtención por parte del personal militar de recompensas de
organismos internacionales tales como ONU, OTAN, UEO, OSCE, etc.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 372
A modo de resumen, podemos deci r que, atendiendo a los méritos
de las distintas condecoraciones, existen recompensas "de mérito",
"conmemorativas" o de "constancia"; y por la forma de concederse a título
"individual" o de forma "colectiva".
Vemos por tanto que existen órdenes, condecoraciones y
medallas , lo que con frecuencia produce confusiones en el significado
entre estos tres tipos de galardones o premios, como apunta José Luís
Sampedro Escolar, Numerario de la Real Academia Matritense de
Heráldica y Genealogía 271 , en su detallado estu dio sobre la Orden del
Toisón de Oro, a la que reserva mos un destacado espacio por su
importancia en el protocolo español.
Las órdenes son grupos de personas en las cuales se ingresa como
premio o con el compromiso de lleva r a cabo alguna tarea (benéfica,
religiosa, patriótica,...). Existe un al to componente de hermandad entre
sus miembros y a su cabeza se sitú a un personaje, el fundador y sus
sucesores, generalmente, si son órdene s dinásticas, en cuyo caso de llama
Soberano o Jefe. Si los estatutos de la Orden establecen que los miembros
elijan a este personaje, suele denominársele Gran Maestre.
Las órdenes de Caballería deben a las órdenes religiosas gran parte
de su configuración (fines, ritos, hábi tos,…). En el occidente europeo, el
nacimiento de las órdenes militares está ligado a la Historia de las
Cruzadas medievales y, en España, a la Reconquista. Con el tiempo se
van convirtiendo en entes nobiliarios que conservan ciertas preeminencias
pero que verán recortada su autono mía por un dominio cada vez mayor
de los respectivos reyes absolutos.
271 http://www.hispagen.es/portal/encuent ro1/Toi són.pdf (consulta 13/08/07).
Recomendamos su lectura para obtener una extensa información sobre esta Orden.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 373
En España, son especialmente relevantes las dependientes del
Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación:
Orden del Mérito Civil , que fue instituida por el Rey Don Alfonso
XIII, por Real Decreto de 25 de junio de 1926, para premiar «las virtudes
cívicas de los funcionarios al servicio del Estado, así como los servicios
extraordinarios de los ciudadanos españo les y extranjeros en el bien de la
Nación».
En la actualidad, se regula me diante el Real Decreto 2396/1998, de
6 de noviembre, por el qu e se aprueba su Reglamento 272 , que establece,
en su artículo 1, que el objeto de la Orden es premiar los méritos de
carácter civil, adquiridos por el pe rsonal dependiente de alguna de las
Administraciones Públicas incluida s en el ámbito de la Ley 30/1992 , de 26
de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del
Procedimiento Administrativo Com ún, o por personas ajenas a la
Administración, que presten o hayan prestado servicios relevantes al
Estado, con trabajos extraordinario s, provechosas iniciativas, o con
constancia ejemplar en el cumplimiento de sus deberes.
Dicha condecoración podrá ser conc edida, además, a personas de
nacionalidad extranjera, siempre que hayan prestado servicios
distinguidos a España o una notabl e colaboración en todos aquellos
asuntos que redunden en beneficio de la Nación.
La Orden del Mérito Civil cons ta de los siguientes grados,
representados cada uno de ellos por una insignia 273 :
272 BOE núm. 279, de 21/11/98 http://www.boe.es/boe/di as/1998/11/21/pdfs/A38371-
38380.pdf - Corrección de errores pub licada en BOE núm. 40, de 16/02/99
http://www.boe.es/boe/dias/1999/02/16/ pdfs/A06675-06675.pdf (consulta 28/08/07).
273 Toda la información sobre n ormativa bási ca estatal en España, y donde se pueden
contemplar las diferentes insign ias, se adjunta como Anexo.
MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DEL GOBIERNO DE ESPAÑA, Las Normas básicas
sobre protocolo y condecoraciones, Madrid, 2003.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 374
• Collar.
• Gran Cruz.
• Encomienda de Número.
• Encomienda.
• Cruz de Oficial.
• Cruz.
• Cruz de Plata.
Para personas jurídicas se concederá la Corbata o la Placa de Honor.
La Orden de Isabel la Católica . Según establece el Real Decreto
2395/1998, de 6 de noviembre 274 , por el que se aprueba su Reglamento,
la Real y Americana Orden de Isabel la Católica fue creada por el Rey Don
Fernando VII el 14 de marzo de 1815, con la finalidad de «premiar la
lealtad acrisolada a España y los méritos de ciudadanos españoles y
extranjeros en bien de la Nación y muy especialmente en aquellos
servicios excepcionales prestados en favor de la prosperidad de los
territorios americanos y ultramarinos». Por Real Decreto de 26 de julio de
1847 se reorganizó esta Orden, toma ndo el nombre de Real Orden de
Isabel la Católica.
Esta Orden consta de los mismos grados que la del Mérito Civil,
representados con sus correspondiente s insignias, pero además se le
añade la Medalla de Plata y la Medalla de Bronce.
http://www.mae.es/NR/rdon lyres/37E7B14F-356E-4522-9977-
B3FC45CCBBC4/176/M496310752241817650.pdf (consulta 14/08/07).
274 BOE núm. 279, de 21/11/98 http://www.boe.es/boe/di as/1998/11/21/pdfs/A38371-
38380.pdf - Corrección de errores pub licada en BOE núm. 40, de 16/02/99
http://www.boe.es/boe/dias/1999/02/16/ pdfs/A06675-06675.pdf (consulta 28/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 375
En ambas Órdenes, el Gran Maestre es Su Majestad El Rey, en cuyo
nombre son conferidas todas la s condecoraciones; los títulos
correspondientes irán autorizados con la estampilla de Su firma.
Asimismo, el Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación
es el Gran Canciller y el Subsecretario de Asuntos Exteriores y
de Cooperación es el Canciller. Ambos Reglamentos establecen
que las Cancillerías de dichas Órdenes se adscriben a la
Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes,
dependientes del propio Minist erio. Sin embargo, la última
reorganización de este Departamento ha establecido que dicha
función pasa a depender de la Subsecretaría de Asuntos
Exteriores y de Cooperación.
Igualmente destacada también, por ser la primera que se creó en
nuestro país y por encontrarse en tre las más antiguas de las que
actualmente se conservan en el mundo, es la Real y Distinguida Orden
Española de Carlos III , establecida por el Rey de España Carlos III,
mediante Real Cédula de 19 de septie mbre de 1771 con el lema «Virtuti et
mérito», con la finalidad de cond ecorar a aquellas personas que se
hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio
de España y la Corona. Desde su creación, es la más distinguida
condecoración civil que puede ser otorgada en España, aunque se
encuentra dentro de la categoría de las Órdenes Militares desde su
creación; formalmente se convirtió en orden civil en 1847.
Tanto la Orden como las condec oraciones que se otorgan están
reguladas 275 y se fija como objetivo "recompensar a los ciudadanos que
275 Real Decreto 1051/2002, de 11 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de la
Real y Distinguida Orden Española de Carlos III (BOE núm. 245, de 12/10/02)
http://www.boe.es/boe/dias/2002/10/12/ pdfs/A36085-36094.pdf (consulta 23/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 376
con sus esfuerzos, iniciativas y tr abajos hayan prestado servicios
eminentes y extraordinarios a la Nación" .
Los Grados de la Orden son cinco: Collar , Gran Cruz , Encomienda de
número , Encomienda y Cruz .
Y los títulos asociados al gobierno de la Orden son:
o El Gran Maestre de la Orden , cuyo título ostenta quien sea
el Rey de España y en nombre del cual se efectúan los
nombramientos y se otorgan las distinciones.
o El Gran Canciller de la Orden , que será quien sea
Presidente del Gobierno de Espa ña y ostenta la mayoría de los
poderes, junto al Consejo de Ministros.
o El Ministro General de la Orden , que recae en la Secretaría
General de la Presidencia del Go bierno y cuya labor es la de
instruir los expedientes.
o El Ministro maestro de Ceremonias-Contador , que recae
en el Director del Departamento de Protocolo de la Secretaría
General de la Presidencia del Gobierno.
Por su parte, las condecoraciones son muestras de reconocimiento
por parte de los poderes públicos a ci ertas personas con méritos, pero las
personas que las reciben no constitu yen una comunidad colegial como las
órdenes. Las órdenes y las condecor aciones se confunden porque sus
respectivos emblemas e insignias repr esentativas pueden presentar en la
actualidad gran parecido formal. En la práctica, las llamadas órdenes,
civiles o militares, son en realidad más bien condecoraciones, al no
Orden de 8 de mayo de 2000 por la que se adapta el Reglamento de la Real y Muy
Distinguida Orden de Carlos III a las circunstancias y condiciones actuales
http://noticias.juridicas.co m/base_datos/Admin/o080500-mp .html (consulta 23/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 377
Felipe V 103
Luís I 2
Fernando VI 26
Carlos III 54
Carlos IV 53
Fernando VII 82
Isabel II 81
Alfonso XII 47
Alfonso XIII 102
Juan (III) 5
Juan Carlos I 17
El Toisón de Oro no es una condec oración de Estado, como sí lo son
la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III (máxima condecoración que
otorga el Estado Español), la Real Orden de Isabel la Católica o la del
Mérito Civil, sino que, por el cont rario, esta Orden es de carácter
“familiar”, y la han ostentado los jefe s de las distintas Casas Reales que
han existido a lo largo de la Histor ia en España. Desde 1978, con arreglo a
lo establecido en el artículo 65 de la Constitución española.
En la actualidad son 17 los miembr os de la rama española que han
recibido la Orden del Toisón de Oro. Desde 1985 se concede a las
mujeres:
1. S.M. el rey don Juan Carlos I de Borbón y Borbón, rey de España y
soberano gran maestre de la Orde n del Toisón de Oro en la rama
española, 1977
2. S.A.R. el infante don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, infante de
España y duque de Calabria, 1964.
3. S.M. el rey don Constantino II de Schleswig-Holstein-Sonderburg-
Glücksburg, pretendiente al trono de Grecia, 1964.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 384
4. S.A.R. el príncipe don Felipe de Borbón y Grecia, príncipe de
Asturias, de Viana y de Gerona, Duque de Montblanc, Conde de
Cervera y Señor de Balaguer, 1981.
5. S.M. el rey don Carlos XVI Gustavo de Bernadotte, rey de Suecia,
1983.
6. S.A.R. el príncipe don Juan de Nassau-Weilburg, gran duque hasta
el año 2.000 y príncipe de Luxemburgo, 1983.
7. S.M. la reina doña Margarita II de Schleswig-Holstein-Sonderburg-
Glücksburg, reina de Dinamarca, 1985.
8. S.M. la reina doña Beatriz I de Orange-Nassau, reina los Países
Bajos, 1985.
9. S.M.I. el emperador Akihito del Japón, 1985.
10. S.M. la reina doña Isabel II de Windsor, reina del Reino Unido de la
Gran Bretaña e Irlanda del No rte y demás reinos de la
Mancomunidad Británica, 1988.
11. S.M. el rey don Alberto II de Sa jonia-Coburgo-Gotha, rey de los
belgas, 1994.
12. S.M. el rey don Haral V de Schleswig-Holstein-Sonderburg-
Glücksburg, rey de Noruega, 1995.
13. S.M. el rey don Simeón II de Sajo nia-Coburgo-Gotha, pretendiente
al trono de Bulgaria y ex-primer ministro de Bulgaria, 2004
14. S.M. el rey don Bhumibol Adulyadej de Tailandia, 2006.
15. S.A.R. el gran duque don Enrique I de Nassau-Weilburg, gran duque
de Luxemburgo, 2007.
16. S.E. don Adolfo Suárez González, duque de Suárez y ex-presidente
del Gobierno de España, 2007: El 8 de junio de 2007 fue nombrado
miembro de la Orden por el coraje y valentía que demostró durante
el periodo de la Transición.
17. S.M. el rey don Abdalá Bin Abdelaziz, rey de Arabia Saudita y
custodio de las Dos Sagradas Mezquitas , 2007.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 385
El Toisón de Oro no es de origen español, ya que
fue una Orden creada en 1430 por Felipe III El Bueno ,
Duque Soberano de Borgoña, (en francés Philippe le
Bon ), (Dijon 1396 – Brujas 1467) , hijo de Juan I Sin
Miedo y bisnieto del rey Ju an II de Francia, de la
dinastía Valois.
La Casa de los Borgoña 277 gozaba de gran poder
y eran los dueños de la in fluyente sociedad de esa
época. La Casa Borgoña, fue orig inariamente un reino fundado por los
merovingios y posteriormente, como fe u d o d e l a C o r o n a d e F r a n c i a , f u e
convertido en ducado por el rey Robert o el Piadoso, hijo de Hugo Capeto,
en el año 996.
En 1361 se extingue la primera di nastía ducal con el Duque Felipe
I El Roble , y el ducado pasa al Rey de Francia, Juan II, quién lo donó a su
hijo Felipe de Valois, que se convir tió en el Duque Felipe II de Borgoña El
Atrevido . En 1404 le sucedió su hijo el Duque Juan El Intrépido , o Sin
Miedo , quien de su matrimonio con Marg arita de Baviera tuvo a Felipe III
el Bueno, que sucedió a su padre como Duque de Borgoña en 1419.
Felipe de Borgoña se declaró co mo monarca independiente de
Francia. El 10 de enero de 1430, en terceras nupcias, se casó con la
Infanta Doña Isabel, hija de Juan I, rey de Portugal y, para solemnizar
esta boda, creó la Orden del Toisón de Oro, en la iglesia de San Beltrán de
Brujas, bajo la advocación de San Andrés, cuyas aspas también habían
sido adoptadas como emblema por la dinastía borgoñesa.
277 http://www.protocolo.org/gest_web/p roto_Seccion.pl?arefi d=1675&rfID=396
(consulta 13/08/07).
Felipe "El Bueno",
portando el collar
de la Orden del
Toisón de Oro ;
retratado en 1450,
por Roger van der
Weyden
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 386
El Toisón se instituyó en un princi pio como Orden y Confraternidad o
Amigable Compañía destinada, co mo era normal en tantas otras
corporaciones de caballería de la época, a servir a la Iglesia y a la fe
cristiana. La Orden se proponía ma ntener el ideal de la caballería
cristiana, el que había animado a ta ntos señores a marchar a la cruzada
para rescatar los Santos Lugares; el Vellocino de oro era precisamente el
s í m b o l o d e J e r u s a l é n . S u e p í g r a f e e s « A n t e f e r i t q u a m f l a m m a m i c e t »
(Hiere antes de que se vea la llama), aludiendo a la necesidad de actuar
antes de que los problemas alcancen proporciones inabarcables.
La Orden fue creada siguiendo el mo delo de la Orden de la Jarretera
inglesa, de la que Felipe había sido elegido miembro en 1422 (Felipe había
rechazado la elección para no ofen der al rey de Francia). Tomó como
simbología la representativa de la le yenda mitológica de los argonautas: a
bordo del Argos, Jasón y sus compañ eros (Castor y Pólux, Hércules,
Orfeo...) emprendieron una expedición a la Cólquida para rescatar la piel
de carnero (el vellocino o "toisón") tr enzada de oro y consagrada a Zeus,
con la que los hijos del Rey Atamante de Orcómeno, Frixo y Hele, fueron
enviados por su madrastra, la Reina In o , al Rey Eetes, en Eea (hoy Kutais,
en el Cáucaso).
El vellocino de oro (ve llón) fue colgado de un
ciprés en honor de Prometeo, inventor del fuego y
antepasado de Eetes, con mo tivo de la boda de su
hija Calcíope, con el exilia do Frixo. Un monstruo,
dragón o serpiente, lo custodiaría durante años.
Tras múltiples aventuras, Jasón consiguió
apoderarse del vellocino sagrado y devolverlo a
Zeus, restituyendo a los hijos de Frixo su herencia,
el reino de Orcómeno.
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 387
Jasón regresa con el
vellocino de oro en una
crátera roja de Apulia , c.
340-330 a.d.C.
El Duque Felipe III el Bueno obtu vo del Pontífice Eugenio IV un
Breve de 7 de Septiembre de 1433, aprobando la Orden, que fue
ratificada por otro Breve de León X de 8 de Diciembre de 1516, fecha en
la que la Orden no pertenecía ya al ducado de Borgoña sino, por herencia,
como vínculo familiar, a la casa de Habsburgo.
Al igual que su modelo inglés 278 , la orden estaba restringida a un
número limitado de caballeros. Al se r instituida, sólo contaba con 24
miembros, que el propio fundador, Felipe III el Bueno, aumentó hasta 31
en el año 1433, modificando los Estatu tos, con ocasión de su aprobación
por el Pontífice. En tales Estatutos se establece que el Maestrazgo de la
Orden queda vinculado a la familia de Borgoña y no al ducado (territorio)
de Borgoña, con sus bienes propios.
Los collares que sirven de insignia a los
caballeros de la Orden, numerados y que deben
restituirse a su fallecimi ento, se componen de
eslabones que alternan la "B" de Borgoña con el
pedernal y las llamas, recuerdo de Prometeo y
divisa del Duque de Borgoña. De la cadena pende
el vellocino de oro.
Los miembros de la orden, que en 1516 ya eran 51, no podían ser
"herejes" y por tanto se convirtió en una distinción exclusivamente
católica durante la Reforma, aunque la elección de un símbolo pagano
como el Vellocino de Oro como sí mbolo de una orden cristiana causó
cierta controversia.
Las dignidades de la Orden eran cu atro: el Canciller, el Tesorero, el
Rey de Armas y el Secretario, correspon diendo el Gran Maestrazgo al Rey
278 http://www.hispagen.es/portal/encuentro1/toison.pdf (consul ta 13/08/07).
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 388
de España por bulas de los Pontíf ices Gregorio XIII, de 1574, y de
Clemente VIII, de 1600.
La Orden del Toisón de Oro se ib a concediendo a algunos príncipes y
reyes extranjeros: en los Países Ba jos, en Alemania y a los reyes de
Aragón y de Navarra.
Muerto Felipe III el Bueno heredó el título de Gran Maestre y jefe
soberano del Toisón de Oro, su hijo Carlos El Temerario , Duque de
Borgoña, (Dijon 1433-Nancy 1477). Pertenecía a una rama menor de los
Valois, que gobernaron Borgoña entr e 1364 y 1482. Durante su vida, puso
todo su empeño en potenc iar la Orden del Toisón de Oro revistiéndola de
gran pompa y aparato, concediendo los collares a aquellos monarcas
extranjeros en los que buscaba alianzas.
El matrimonio de su hija María con el emperador Maximiliano (1477)
ligó la herencia borgoñona al linaje de los Habsburgo, en la persona del
hijo de ambos, Felipe el Hermoso, qu e contraería matrimonio con la reina
Juana de Castilla.
Carlos I introdujo en la corte española el
Toisón en 1504 y, unos meses después de haberse
proclamado rey de Castilla y Aragón, determinó
ampliar la Orden 279 “en vista del incremento de
poderío y prestigio de la casa borgoñesa”, y reservar
diez plazas en ella para españoles distinguidos. En
este sentido se convocó un capítulo en 1520 en
Barcelona -el único que se haya celebrado en
España-, teniendo como e scenario su Catedral, cuya
sillería del coro ostenta desde entonc es las armas de los cincuenta y un
279 PÉREZ, Joseph, op. cit., http://roma. cervantes.es/Cul tura/pdf/CarlosV.pdf
El protocolo como herramienta estratégi ca de comunicación 389
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