Bellezas de las cartas edificantes antiguas y modernas
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y aprobacion de la autoridad eclesiástin Propiedad de la Propaganda Católica. Con licencia ca.—Es
R.YUac/4 SUABAZAS LAS CARTAS EDIEICANTES ANTIGUAS Y MODERNAS, POR A. CAILLOT ; seguidas de un compendio de la historia de los Cal- Muecos, extractado de los viajes de Pallas y de B. Bergmann. MADRID; IMPRENTA DB LA PROPAGANDA CATÓLICA DR ESPAÑA: Á GARCO DE D, F. RODRIGUEZ. Calle del Fomento, número 13, cuarto principal. cr aArmiaN MONTOTO
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. S A Fa REFLEXIONES PRELIMINARES SOBRE LA PREDICACIÓN: EVANGÉLICA. «Cuando hubo llegado el momento de - Fundar-el reino de Jesucristo sobre las ruinas del paganismo, los apóstoles, animados por el Espíritu:Santo, se repartieron el orbe entonces conocido. Si segul= mos á Pedro y Pablo en $us peregrina= ciones apostólicas, los oiremos anunciar el Evangelio en «la capital del mundo, . aquélla vasta metrópoli de la idolatría; los veremos combatir: con: el valor mas grande las preocupaciones 'mas arraigadas, las pasiones “armadas de todo el poder de los emperadores, ¡de toda la cor=
XI embates de las malas doctrinas y de los perniciosos ejemplos,: y sacar triunfante la. cruz. de Jesucristo á los ojos de: sus enemigos, como los de sus adoradores. ' Estos misioneros ho están en verdad expuestos á las privaciones, á las persecuciones» á los. padecimientos de los mas de aquellos que predican el Evangelio en las naciones idólatras; pero. ¡4 cuán= tas otras pruebas están sujetos! :¡ Cuántos desprecios, cuántas calumnias, cuántos Óódios combaten su útil ministerio! Ya hay pecadores endurecidos por treinta .Ó. cuarenta. años de irreligion yde quebrantamiento de las santas leyes de Dios y de su Iglesia, que es menester reducir á la piedad y 4 la virtud á esfuerzos incesantemente repetidos de la . persuasion y de la dulzura evangélicas; sin dejarse vencer nunca por la explosion de su:cólera ó de su desprecio, ni por-sus Injuriosas repulsas; ya hay espíritus soberbios que es menester humillar bajo el yugo de.la cruz,. espíritus orgullosos.de una vana ciencia á:quienes es preciso convencer, y que temen: ser convencidos, porque no aman menos sus errores que sus vicios; ora se encuentran 1
-, ramo tiene , | XI indiferentes, á quienes es necesario sacar de una apatía mas peligrosa aun que una oposicion sistemática á las verdades yá la moral del cristianismo; almas muer— tas, digámoslo así, 4: quienes hay que restituir el movimiento y la vidaz ora, en fin, son hombres virtuosos segun el. mundo y religiosos 4. su modo, á quienes es menester hacer virtuosos segun Jesucristo ,.: y religiosos. conforme á su doctrina. Los misioneros de la Américas de las Indias y de la China siquien que combatir si no contra los vicios y "los €rrores de unos pueblos que noha corrompido todavía bastante una civilizacion extremada; pero ¿quién Puede decir todos. los obstáculos que esta civilizacion opone á las obras de los misioneros, todos los miramientos que les impone por: ley para. con los grandes, los ricos, los pobres mismos, en las ciudades y en los lugares? ¿No parece que en cada poblacion, en cada 1glesia, en cada auditorio deben variar de lensuage, y ponerse, por decirlo así, en consonancia con los pecadores á quienes quieren convertir? Por eso en lugar de los truenos en que deberian romper
XIV á sus oidos, tienen. que bajarla voz como pidiendo perdon; y en lugar de aterrarlos cón las pinturas mas vivas de los terribles juicios de Dios, se ven: reducidos . muchas veces, por. temorde ofender su delicadeza,:á no hablarles sino de su misericordia y. su clemencia: Ya: se sabe que la palabra infierno es de aquellas que ciertos auditotios:-repelerian: como. ridí. culas y caducas, y que en su lugar puede emplearse, cuando mas, la perífrasis de las penas eternas. | Pero no por estas molestias ni por estos embarazos se desalienten los ministros del altar quese dedican á misioneros. La semilla evangélica que esparcen en el reino de. san Luis ha fructificado | ya mucho mas que-los fieles esperaban, y, huevos esfuerzos de su celoimpedirán sin-duda que el reino de Dios sea muda. do á.otras naciones.
| WEI ZAS LAS CARTAS EDIFICANTES: MISIONES DEL LEVANTE, ra Viaje de dos jesuitas misioneros al monto Libano, El 13 de Octubre de. 1721 salimos de Trípoli de Siria el P. Bonamour y yo. Llevabámos de guias á tres maronitas del monte Líbano, y Caminamoz3 cuatro dias seguidos para ir á Argés, aldeita á la falda de las montañas del Líbano y á seis leguas de. los cedros, adonde, por mas aprisa que anduvimos , no Pudimos llegar hasta las diez de la noche con la luz ela luna. Hubimos de pasar la noche en el terra, zo de una miserable choza hecha de cañas, azotados contintamente de un viento de los mas agudos. Al dia siguiente nuestros guias nos condujeron por.caminos escabrosísimos, que nos fatigaban mucho. Pasamos por un lugarcito llamado Anturin, cuyo
señor, así que nos vió, salió á encontrarnos y nos convidó á comer en su casa. Pronto nos tuvimos que arrepentir de no haber aceptado su agasajo , porque no habiamos. andado media legua, cuando nos sor= prendió una lluvia muy abundante y muy fria, acompañada de granizo y truenos que duraron dos horas sin discontinuar y sin que encontráramos abrigo. En un instante se nos caló la ropa; andábamos con el fango á la-rodilla; atravesando torrentes deyagua á peligro de ahogarnos. La lluvia que formaba á nuestros pies un rio, se volvia nieve en las montañas vecinas. Por fin, despues de indecibles fatigas, llegamos á Manfenkis , monasterio de los padres carmelitas , donde los socorros de su caridad nos vinieron muy apropósito, proporcionándonos cuanto nos era necesario en el lastimoso estado en que nos hallábamos. Descansamos un dia en su casa, que está al pie de una roca tan alta, que no es accesible si no á las águilas y á los buitres. Al otro dia hicimos Que nos guiasen á los cedros del Líbano y los con- ' sideramos á sabor. Están en una montañuela, cuya cima forma un llano bastante extenso qué coronan otras montañas mas altas. En aquel llano crecen en - gran número los cedros, tan famosos en todo el mun- «do; pero son mas los que hay allí pequeños y nuevos que grandes y antiguos. No'conté si no una docena de corpulencia extraordinaria. Medimos los'mas gruesos, y tenian seis brazos de ciróuito. Algunos vimos de cuyo tronco, despues que se ha levantado algo, se forman cinco Ó seis árboles tan gruesos cada uno que dos hombres apenas los pueden abrazar; pero cuando estos árboles se reunen en la copa, tienen una anchura que sorprende, y su altura es proporcionada á su anchura. Varios viajeros que acostumbran á poner su nombre por'todas pártes donde pasan, para grabarle on los cedros mas procerosos, les han abierto incisiones, de donde mana un excelente 2
e VA] bálsamo en forma de goma, euyo efecto es admirable para curar las heridas, como lo experimentamos nosotros entonces en el sitio mismo. Al pié de los cedros mas corpulentos hay cuatro altares de piedra, adonde va, el dia de la transfiguracion del Señor, sel patriarca de los maronitas, acompañado de muchos - obispos , sacerdotes y'relis g10s0s y y-seguido:de cinco ó seis mil maronitas que de todas partes acuden á celebrar loque llaman la fiesta de los cedros. 1 00 Las montañas del Líbano se extienden, por 'el lado del mar, desde las fuentes del Jordan ó el monte Carmelo hasta una ó dos jornadas de Damasco. Las montañas del Anti-Líbano llegan más. tierra adentro; y:están separadas de la cabeza: del Líbano por una vasta llanura que empieza á'una'ó dos jor= nadas de Damasco, hacia el lado de Balbec, y se llama comunmente la Boca. El Anti-Líbano es llamado así porque mira al Lábano, enfrente del cual se bhalla:situado. + MSDÍo Kl llano donde están los cedros grandes conserva un aire tan frio ,' que nadie quiere morar allí. Su si= tuacion, sin embargo , es primorosa: se hallan en él multitud de plantas medicinales: y simples muy raras, y abunda la caza de toda especie sin tener mas enemigos que las aves de rapiña. Su suelo que seria muy fértil, si estuviera cultivado, 'se cubre de mu=' chedumbre dej matas - que producen una especie de gracejo negro de muy buen sabor. 2,33, 09 El Líbano estaba antiguamente cubierto de cedros, mas hoy dia no se encuentran ya sino en el llano que he dicho y en otra montaña cercana á Can nobía. Todas las obras de ebanistería que se hacen en esta poblacion son de madera dé cedro y muy primorosamente trabajadas. , y
nm 40D a EFE ? 159. 0 n yA ODO Ishii 25 18 10DOS Origen y religion de los drusos.., .., 109220 201b99g0l sb 21g ih | m Este pueblo habita una,parte del:monte Líbano, | las montañas encima de Seida.y de-Balbec,- el «pais de Gebait y de Trípoli, y.se extiende hasta «cerca de los confines de Egipto... 00550: UR y) 1] Si se pregunta á los drusos por.su orígen, dirán - que. sus ascendientes eran los que siguieron: á Godofredo de Bullou á la conquista de- Tierra Santa en 1099 , y que despues de perdida Jerusalen se retira: ron á4.las montañas para guarecerse del furor de los sarracenos, porque estos los perseguian en todas partes para degollarlos y destruir los restos del «cristianismo, cuyo nombre, odiaban. 0 0102. | Algunos. escritores les dan otro orígen: y pretenden que habiendo sido derocado por Saladino; cierto conde de Dreus, sus soldados huyeron á las montañas y se fortificaron en. ellas:: que habiéndose, multiplicado, construyeron allí habitaciones ,. formaron: lugares. y tomaron el nombre de drusos, en memoria; del conde de, Dreux que. era su gefe.:'Pero,como es ciento; que antes de.las cruzadas esta nacion tenia, ya! su nombre actual, consta que su orígenes mas:antiguo que ella se da, ó.que varios escritores le, atribuyen. +... ¿La religion de los drusos es un. compuesto; mon$- truoso de máximas y. de prácticas tomadas «del cristianismo , que. profesaban antiguamente, y/ de tostumbres mahometanas que han, ido adoptando, ya por su contínuo c.omercio,con los. turcos, 'Ó mas bién A e o por. política, para conciliarse.su amistad; Las mujeres gozan fama, entre ellos de ser lo,mejor, instruido de su religion; lo cual les proporciona un grande in» flujo. Á cargo de ellas corre el instruir á las personas de su sexo, y explicarles el contenido de los li- PP.
— ll — bros de sus legisladores , de quienes el primero fué ese soldañ de Egipto de la dinastía de los Vatimitas, y el segundo un-discípulo de aquel. Las mujeres guardan tan exactamente el secreto del contenido de los libros, que cuanto de ellos ha podido saberse hasta ahora es que están llenos de, fábulas é:: historias: extravagantes. 'H119 BOL eyp 2918" Los drusos aman á los cristianos y aborrecen á los turcós , que nunca han podido sojuzgarlos 5. auna que gastan turbante verde, prefieren el trimer dicta do-al segundo. Ceremonias de los curas sirios para administrar la to ¿co Eucaristia y la Extrema-Uncion. s ets 122 VOTOS 58 ¡54 A MIO £vY13 Estos .curas:mandan cocer un pan grande el jue= ves santog le consagran estando aun caliente, le ém-. papan en las especies del vino consagrado, y le: ponen luego al sel 4 que se seque ;- despues le: pulve: rizan en un molinillo,, y conservan el polvo en un sa: co , ordinariamente harto sucio. Cuando los llaman á dar el santo viático á los enfermos, toman un. poco de aquel polvo con una cuchara, y le van dejan= do caer poco á poco en la boca del enfermo. > + ' Porlo que hace á la Extrema-uncion, preparan «y administran este sacramento de la manera siguiente: tomar un pedazo de la masa con que hacen el pan comun yla ponen en un plato, y vierten aceite encis ma. Cuando la masa se ha impregnado bien del acejte, le hincan un palo del que atan tres mechas en. cendidas. Luego recitan largas oraciones, y leen al. gunos lugares de la sagrada Escritura. Acabadas las Oraciones y leyendas, se llegan al enfermo, y toman= do un poco del aceite del plato, le ungen con él en el rostro, pecho y manos, sin olvidarse. de hacerlo mismo á los asistentes. E
O Jerusnlen.—Iglesia del Santo Sepulero.—Oficios do O TIO la semana santa. [ey Jerusalen ya no es célebre sino por los santos lugares que los cristianos van á visitar, y por el Santo Sepulcro que posee, Los franceses tienen un hermoso:hospicio habitado por religiosos franciscos, italia= nos, españoles y franceses. il convento de los armenios es capaz de hasta mil peregrinos. La infeliz ciudad no ha conservado siquiera su asiento antiguo. El monte Calvario, sobre el cual se ha edificado la iglesia del Santo Sepulcro, estaba fuera de la ciudad, y hoy en medio de ella. El monte de Sion, en euya cima estaba el templo, hoy se ve excluido del recinto , y el templo destruido enteramente. El sepulcro de los reyes, situado al pié del monte María, es un monumento antiguo muy notable, Está cortado en la roca viva, y su entrada conduce á una torre rodeada de la misma roca, Al lado de mediodia hay un pórtico adornado de esculturas, entre los cuales se distinguen aun flores y frutos. Desde la extremidad se baja á los sepulcros, que consisten en seis salas de un mismo tamaño, pero cuyo techo y lados están tan perfectamente cuadrados, los ángulos son tan exactos. y el todo se conserya tan bien, que se cree estar viendo una habitacion practicada en un trozo de mármol. Las salas, excepto la primes ra, contienen ataudes de piedra colocados en nichos á los lados; pero las piedras han sido rotas. No queda ya al edificio mas que una sola puerta hecha de una piedra sola y tan artisticamente cortada como lo pudiera estar un trozo de madera. ¿El P. Neret, misionero en Siria, entra en pormenores que no pueden menos de inspirar vivo Interés religioso. ,
IES SAO La iglesia: del Santo Sepulcro se compone de tres iglesias;:que son la del Calvario, la del Santo Sepulero y la de la Invencion de la Santa Cruz. En la pri- - mera está:la capilla de la crucifixion. El pavimento de esta capilla es un mosáico de piedras de varios cólores. Allí arden de dia y de noche muchas lámparas de oro y plata. La piedra:en que es tradicion que José de Arimatéa puso el cuerpo de Jesus crucificado, está alumbrada de ocho ó nueve lámparas, sembrada de flores de lis la una, que es ofrenda de los reyes de Francia. 101 iria: ae 2935191 Siguiendo á la. derecha las paredes: del coro;:se llega á la capilla del Sepulcro : su cúpula es de vigas e cedro, que pasan:de ciento, y de mas de sesenta palmos cada una, colocadas verticalmente; y formando arcos de trecho en trecho para que se exhale el humo de las lámparas que arden sin interrupcion. Estas lámparas, ofrecidas por Ja piedad de los cristianos,son de gran precio: algunas han costado mas de veinte mil escudos. Dual En Enla: iglesia «de la Invencion de la Santa Cruz hay un altarsalumbrado deuna infinidad de lámparas, en el «sitio: donde la emperatriz Elena descubrió la cruz: del Salvador. Los turcos permiten que enella se celebren los sagrados misterios, así como en los otros santos lugares; cobran por esto tan gruesos derechos á los cristianos, que no tienen tentaciones de ponerles impedimento. Enlos dias solemnes, el padre guardian dela Tierra Santa, religioso observante de. san Francisco, oficia:con mitra y báculo. Yo asistí, continúa el P. Neret, á las ceremonias de a semana santa. El oficio del jueves santo se celebra con una pompa, una dignidad, una piedad, una magnificencia, que arroban el alma de los concurrentes, Se ven los altares adornados con los presentes de todos los príncipes cristianos y los exvoto de los fieles; obras, en general de rara hermosura y de riqueza inmensa, El
EOS DES Contra la antigua costumbre, se permitia á los sacerdotes viudos que se volvieran á casar. Las iglesias estaban desnudas de los ornamentos necesarios á la decencia del culto, y los pobres.carecian' de socorro. El patriarca se habia arrogado el derecho exclusivo de bendecir los santos óleos, y. los distribuia á los obispos sufragáneos y á los curas, mediante una retribucion pecuniaria de que no habia nadie exento. Los maronitas de Alepo habian introducido desde diez ó doce años antes , el uso de no celebrar el oficio divino sino en lengua árabe, contra la antigua costumbre de cantar y de recitar todas las oraciones en siriaco. En fin, existia un abuso antiguo ya y que cuesta dificultad concebir en un pueblo de tan excelentes costumbres: algunos obispos maronitas tenian conti= guo á su morada un monasterio de religiosas, cuya habitacion solo separaba de la del obispo una puerta de comunicacion. Habia religiosos que: daban tambien vivienda á religiosas dentro: del recinto de su monasterio. ¿Podria creerse que una costumbre tan escandolosa en sí misma no escandalizaba casi á nadie? Menester era tener alta idea de la virtud delos prelados y delos religiosos para no levantarse contra este abuso, en un pais cabalmente en que las muieres rara vez se ponen en presencia de los hombres; y que el menor trato entre los dos sexos.empañan la vida mas irreprensible. . Assemani encontró algunas dificultades para eje= cutar las órdenes del Papa; pero, en fin, las venció con su prudencia y actividad. - Abrióse el concilio el 30 de' Setiembre de:1735. Habíase adornado la iglesia del monasterio de Louai- » sé con la mayor magnificencia que se habia podido. - En el coro se habian colocado dos altos tronos: el uno, al lado del evangelio, para el patriarca; elotro,
= UU al lado dela epístola, para el legado apostólico. Fuera del coro y cerca de la balaustrada; á derecha é izquierda, reinaban dos filas de asientos para los obispos. Despues de ellos y en las mismas filas, pero en asientos mas bajos, estaban los misioneros, convidados al concilio en calidad de teólogos del Papa. Enfrente de los misioneros se sentaban los religlosos maronitas con su superior á la' cabeza. Entre los teólogos del Papa y los religiosos, los párrocos maronitas estaban sentados tambien en una línea. Detrás de todas aquellas filas de asientos se mantenia de pié lo mas escogido de la nobleza maronita. Para evitar todos los altercados! que -sé hubiesen podido originar sobre la precedencia, declaró el legado que no queria perjudicar de ningún modo los derechos con que se creyese cada uno, y que los misioneros se sentarian segun su antiguedad en el pais. En conformidad de este arreglo, los padres de la Tierra Santa tomaron loz asientos inmediatos á los obispos: en el mismo lado y despues de ellos se colo= earon los jesuitas; á continuacion de estos log capuchinos; y en último lugar los carmelitas, como que habian llegado los últimos. Este buen órden, que atajaba toda cumpetencia, hizo que renaciesen en toda la junta gran silencio y compostura, Media hora despues de nacido el sol, salieron del monasterio en procesion para irá la iglesia. Componian la augusta junta el patriarca de los maronitas, el legado apostólico, y los arzobispos de Damasco, de Baruth, de Arga, de Patron, de Gebail, de Tiro, de Laodicéas, de Banias, de Alepo, y de Nablos, prelados todos maronitas. Tambien fueron conyocas dos por respeto 4 su ancianidad otros tres arzobis-- os de la misma nacion, á saber: el de Trí poli, el de Keidan y el de Acne. Además de estos prelados, fueron convidados y asistieron al concilio otros arzobispos católicos.
eb ¿Aunque no hablemos aquí sino:de arzobispos; no, por..eso se deben tomar por. otros tantos. metropolitanos, porque segun el uso del pais , los obispos «to= man este título sin que nadie se. lo dispute. En este concilio, todos los eclesiásticos estaban revestidos de vestiduras sacerdotales, los unos con capa y los otros. con casullas; los obispos, de pon= tifical. Los prelados maronistas se distinguian de los ue no lo eran ,.en que llevaban ricas mitras que les , i > A y t Ñ P habia enviado el Santo Padre. En .medio de la iglesia se habia puesto un púlpi. to bastante alto, desde, el que el padre Eromage,autor de esta relasion, dirigió: 4 los: miembros del sínodo, un discurso análogo á la circunstancia, y. en el cual lució la energía de los pensamientos unida á la uncion del hombre apostólico. «El concilio celebró. seis sesiones. Quedando todo - arreglado de comun acuerdo,.se terminó la última - con las aclamaciones ordinarias , dando al legado el - encargo de extender las actas-del concilio y de enenviarlas 4 Roma. aia Religion de los persas. Conversacion de un misio. nero jesuita con mn dervis, se «La religion dominante en Persia es el islamismo ó religion-de Mahoma; pero la nacion está dividida en diferentes sectas, de modo que la creencia del artesano no es la del letrado, y.el artesano tiene tambien la suya propia. bo. El simple pueblo sigue el-Coran al pié de la letra, sosteniendo que los misterios en él contenidos ,: son tan superiores. al hombre , que nadie debe emprender el penetrarlos. Esta preocupacion es im obstácue . lo para convertirle, casi insuperable. Cuando los miz eioneros han demostrado á uno lo absurdo de.algunos
— 31 — puntos de su:creencia, responde que esos son miste= rios que nadie es. capaz» de comprender, y que Dios se ha reservado el conocimiento de: ellos'solo:4 sí y á:sus profetas. ri óln ole rod giorno: Los; letrados explican el.Coran; estudiansus in terpretaciones, y gustan. de disputar sobre. su religion. Pero cuando Jos ha convencido un misionero, todo el fruto de suvictoria se reduce ordinariamens te á algunos elogios que le dan. Tienes mucho ingenio ; le dicen, queria que fueras de nuestra religion, Ed _Las gentes de corte instruidas no son muy adictos á Mahoma ni 4 las ilusiones de su Corán; mas no por.eso dejan de profesar el mahometismo. Los mienel del pueblo; y ellos escuchan d y gusto de hablar de religion con lo ata empeñarlos á que oigan: hablar de Jesucris- a suavidad y 'moderacion. El impetu de un celo demasiado ardiente seria: grande obstáculo, sobre todo si: el misionero diese muestras de «complacerse algun tanto de haberlos embarazado con sus raciocini MOS; porque creen que un hombre que manifiesta « lor y pasion ,.no puede estar “animado del espíritu de Dios. Como ellos son de genio muy flemático, los disgustan los modos demasiado vivos; Puede aconsejárseles la lectura de los sagrados libros que traen: entre. manos, y ellos mismos: descubren cuan diferentes son las historias ¡allí escritas, de las fábulas del Corán: 0000007 9D robi-bsugi: rasa - Visitando yo' un dia á cierto señor persa, continúa el misionero de quien tomamos estos pormenores, un dervis, hombre de buen ¡discernimiento hábil filósoso y versado, en las sagradas Escrituras , dejó:caer la conversacion sobre materias de-religion. Empezó haciendo grande elogio del eristianismo, y confesando que le encontraba muy conforme 4 la razon, siio en
Boo, Y MA el punto en que enseña que Jesucristo.es Dios. “Ver» dad es, le dije, que nosotros: creemos én la: divinidad de Jesucristo: este punto/es el fundamento: de nuestra religion; pero lo que me'admira es que vosotros mismos'lo digais en vuestro Coran, yo lo creais: porque, de buena 16, quésignifica Rul- Alá, que es el nombre que:da Mahoina á Jesucristo? “ Lsa.voz árabe, me-respondió ,. significa el espíritu e elalmade Dios.—¿Ese «espíritu ó ese alma: do Dios, le repliqué, es diferente de Dios, ó es una cosa misma con Dios? —El alma y el espíritu de Dios, me contestó, no'pueden ser diferentes de Dios. -——Con que, proseguí, Jesucristo es Dios, porque lo que es una misma cosa con Dios, es Dios.” Mostróse movido de esta consecuencia, y yo alabé la buena fé eon que habia declarado el verdadero sentido de la voz Hiuk- Alá. inten “Nosotros reconocemos'á' Jesucristo por un hom» bre divino, continuó el dervis , y: lesprofesamos gran respeto; en vez de que vosotros los:cristianos despreciais ¿ Mahoma.—Vosotros respetais á Jesucristo, le repliqué, porque en su conducta hay caractéres de santidad que os saltan á los ojos; pero: mostradnos en la de Mahoma la sombra:siquiera de alguno de esos earactéres divinos. Vosotros respetais á Jesucristo, porque le reconoceis por un profeta enviado de Dios á los hombres, y le reconoceis por tal por señales evidentes á las que vosotros mismos confesais que no se puede resistir. Pero ¿hay alguna que pueda darnos igual idea de Mahoma? ¿Cuál fué su conducta? ¿Qué doctrina enseñó á los hombres? ¿Por qué milagros probó que era enviado de Dios? ¿Qué profetas habian predicho su mision ? No os recordaré las vergonzosas circunstancias de su vida, que estoy seguro detestais vos mismo en lo hondo del corazon: nO: Opino muy bien de vos. No de la conducta de Mahoma por donde podeis juzgar que es profeta. A A AAA E A o 3 ps
BB: = Su, Coran,en que ¡6l mismo ha tenido e] descaro de. Publicar sus liviandades , se levantará por los siglos OS ,.son UNOS cuentos para la plebe, y de los cuales se mofan to S.las personas decentes; fuera de que ahoma mismo declara que Dios no le-ha concedido o O a “¿in cuanto á su doctrina, ¡ Cuántas contradiccio. nes. y. absurdos £sparce en su. Coran, que: repugnan 3 lis buenas costumbres y roca razon! El mundo. “ostenido:en las astas de. un toro; el cielo. compués- to de.humo; el sol tocado en, una fuente de agua hirviendo 3. Una estrella. brillante Que. se desprende del firmamento para derrocar de, lo alto. de-los cielos á los demonios, cuando vienen 4 escucliar lo-que allí se dice; ¡Salomon Conversando con las hormi mitido en Otr0; y otros mil absurdos de esta ralé dan, bien: 4 conocer, cual.es.su doctrina, EA, lo. menos era necesario que Dios manifestase á log hombres, con alguna señal evidente, que Mahoma era enviado por él; debia haber predicciones tocante A este hueyo legislador, que determinasen á los hom- Iepáucreer en ól. “Pero ¿ qué predicciones son esas? ¿QUÉ profetas hablaron de él ?— Jesucristo mismo en su Ey. replicó el deryis, promete que enviará e] espíritu consolador, y este pasaje debe entendersé de Maho. ma ; Jesucristo le habia señalado por TO vosotros le habeis borrado. —Yo le
ca Bb as no tenian los mahometanos fundamento 'para' acusa nos de esta falsificacion delas Escrituras; queno! podian asignar el tiempo en que la habiamos hecho, ni mostrar ningun ejemplar auténtico'en que “se ens contrára el nombre de Mahomá. * Añadí, que aquel espíritu que Jesucristo promete á sus Apóstoles 'de-' bia confirmarlos en todas las instrucciónes que de él habian recibido. ¿Es-eso lo que ha hecho Mabhióma? ¡ Qué extraña oposicion entre: sus máximás' y las de Jesucristo ! Jesucristo no habla mas que de'mansedumbre, de paciencia, de pobreza, de abnegación de sí mismo; quiere que llevemos siempre su 'eruz que odiemos nuestra propia carne, que amemos á nuestros enemigos , que oremos por ellos, que les hagamos bien, que ahoguemos hasta el menor sentimien- to de venganza. ¿Mahoma enseña estas doctrinas? ¿El Coran no inspira, por lo contrario, la violencia, el furor, el orgullo y el amor de los deleites sensuales? Dad voz mismo testimonio de la verdad : ¿no se palpan, leyendo las dos leyes, una contradicción y ina oposicion contínuas ? Sin duda en vuestro fetiro) en” donde os ocupais en meditar las cosas divinas, habeis leido estas santas máximas con satisfaccion; pe-. ro quizá no os ha ocurrido aun la curiosidad de comparar atentamente este libro divino con el Coran.' ¡ Ah ! comparadlos , os lo ruego en nombre de aquel” gran Dios á cuyo servicio ambos hemos prstdndido consagrarnos , renunciando todas las comodidades de la vida ; y si vos le buscais con toda la sinceridad de ' vuestro corazon , ese Dios lleno de misericordia hará que alumbre vuestros ojos la antorcha de $u'verdadera religion.” I9NOLpNNIDSTG. SIP | 01 Y E O A
EA 000 Mel ramaden o enaresma delos turcos. ; “El gran rámaden:ó cuaresma'de los turcos es una Práctica solemúye de religion prescrita en el Coran, y que dura una luna entera. Como: ordinariamente” la colocan en el invierno, lo largo de las noches mitiga el rigor de los “ayunos. En 1715 le estuvo consagrado el mes de enero. Anuncióse el ayuno-la víspera con cuatro cañonazos cerca del castillo de Chamakié, ciudad de Persia: ¡El modo de ayunar es este: por la mañana, desde que se puede distinguir tina hebrita blanca de otra negra, no es lícito. comer, ni beber, ni tomar:la pipa antes de donerse el:sol. Lúego que el astro: ha doblado: el horizonte, los que tienen el ministerio de avisar a] pueblo para la oracion; euya voz sirve de'campañas en toda la Turquía, dán gritos espantosos desde lo'altó de todas las mezquitas. esta señal se vuelve:á tomar lá pipa y se principia A comer. La primera comida es bastante ligera ordihariamente: sucédenla los paseos, las reuniones y tota especie de divertimientos, Se va por las calles que todas están iluminadas con lámparas, y aun las puertas de la ciudad quedan abiertas. Todo:se cree lícito Porque se ayuna ;* y esta penitencia trae consigo los mayores desórdenes... y R ra: espues de estas correrías nocturnas, cada cual Mo á su casa, y algunas horas antes de que pueda istinguirse la hebrita blanca de la negra, se hace una gran comida, en delicadeza de lo ¿ COMO QUE se reserva para el ramaden todo da'esta gran comida y'salido el so] tán, no en $us casas; sino en diversos puestos á:la ue vea todo el mundo su
9 penitencia, y no se presentan en público hasta despues del mediodia, á menos que indispensables negocios les -interrumpan: el sosiego. De: suerte que toda la austeridad del ayuno consiste en comer mejor y hacer de la noche dia. : : Los ayunadores tienen gran cuidado de desfigurarse con un. aire espantoso de severidad y de melaneolía. Andan muy despacio, mostrando un rostro exte- _Muado al que dan la expresion que quieren, y en estos géneros de gestos los menos diestros son bastante hábiles todavía para hacerlo bien desde la primera vez. Felicitarlos en tal tiempo por la, frescura de su tez, | sus buenas carnes y su buena salud, sería hacerles mal cumplido: quieren parécer penitentes. 4 toda costa. y Nunca se administra la justicia peor que: durante la, tal cuaresma ; el ayuno asegura á los culpados una - especie de impunidad. Cuando uno que ha sido maltratado, cita al ofensor á juicio, le responde el cadí: “ Verdad es que te ha maltratado, pero el pobrecito ayuna.” Así se terminan comunmente las querellas en el tiempo de la penitencia, sobre todo si el acusa: do encuentra. modo, de. que: llegue secretamente á manos: del juez algun regalo de dinero, que esto le mueve infaliblemente á compadecerse.de la pretendida debilidad. pde baup dbaboio al sb ¿ Un: turco. llamó: ante un tribunal á otro turco de quien habia recibido una ofensa atroz. El juez gana: do se inclinaba á la clemencia, y para autorizarse 4 «contemplar al culpado á:quien protegía, y. queria sal- Yar, helos mucho la excusa del:ayuno; mas esta no parecia suficiente razon al.acusador, quien obstinándose, en sostener que el acusado se hallaba capaz de aguantar el castigo que merecia, alzaba:la yoz y hablaba con mucho fuego y viveza. El eadí, queno podía oponer 4. lo que le representaba ninguna razon valedera, respondió de un modo singular, pero eficaz: | ] Ñ p l p
Ns “ Hola, hola, le dijo, muy fuerte tienes el pecho; se echa de ver que no ayunas como nosotros, pues hablas tanto y no sientes la debilidad que nosotros.” Évin= mediatamente mandó que le apaleasen como á prevaricador contra la ley de Mahoma que no guardaba el gran ramaden. El triste no pudo responder al argumento mas que con sus alaridos, 5949 AA los treinta días de penitencia suceden tres de regocijos, que se anuncian tambien con cuatro cañonas zos. Desde la víspera se empieza á colocar en todos las bazares y en todas las plazas diversos cargados de alfombras y almohadones. Allí se come en público, se reciben las visitas ;-y se toman asientos para ver con comodidad á los que se hacen columpiar en cuerdas atadas por ambos cabos á las ventanas de la cú- . Pula de la mez vita, descendiendo hasta el suelo, que es el espectáculo mas concurrido y sirve por casi todos los demás. Antioquia, —Alepo.—Cnaresma de los cristianos. Hénos aquí, dice el mismo misionero, casi á las puertas de la famosa Antioquía donde S. Pedro puso al principio la silla apostólica. Esta ciudad tuvo la primera ladicha' de ver nacer en su seno adoradores fieles, y de encerrar en el recinto de sus muros un pueblo cristiano. Dócil á la voz de los apóstoles, se do de su espíritu y siguió sus reglamentos. De eos aprendió á celebrar las fiestas y todas las demás Prácticas de la religion. Muy pronto todas las ciudades: del contorno la. tomaron por modelo. Siendo la mas cercana la de Alepo, fué tambien entre todas las eludades del Asia la que mas exactamente se conformó á sus tradiciones y costumbres; y aun goza sobre todas las demás la honra de que nunca en ella se ha
Melania, y por mas de cinco mil religiosos que le poblaban. Entonces contenia mas de cien monasterios; hoy no quedan sino cuatro, 1001 El desierto se extiende de Oriente á Occidente como tres jornadas, y otro tanto de Norte á Sur: es una vasta llanura de arena que por Poniente y Me- ! diodia no tiene mas confines que los arenales de Liz bia y el desierto de Barca; al Norte se termina en la montaña Nitria, habitacion en otro tiempo de una l infinidad de solitarios. 7 Los cuatro monasteriosson grandes cercados cua= drados, bastante iguales entre sí,.de: mas de: cien pasos de largo y algo menos de ancho, cerrados de altos y gruesos muros, con sus parapetos á la altura del pecho.*Cada monasterio tiene su torre, mitad.mas alta que los muros del recinto,-y en cada torre una capilla dedicada 4 S. Miguel, muchas salas llenas de provisiones de boca, una biblioteca «que consiste en - tres ó cuatro cofres de antiguos: manuscritos árabes y coftos,, cubiertos de polvo;.un pozo de agua pota= ble, un molino, un horno y un puente levadizo. La: puerta de cada monasterio es de madera, baja y - gruesa, y está vestida de planchas de hierro y¡dominada por la torre. La cada uno se ven:las ruinas: de dos ó tres iglesias, de muchos dormitoriós y de gran número de celdas de que solo subsisten algunas, y los oficios. La torre sirve de castillo y retirada á los pobres religiosos en las irupciones de los árabes, á quienes no es tan fácil introducirse en ella como lo seria. el penetrar en la parte baja del recinto del monasterio. Un solo re'igioso forma toda la comunidad del monasterio de S. Macario; la del de-S. Richoi se: com: pone de cuatro religiosos, y de doce ó quince la de Ú cada una de los otros dos. El monasterio de S, Macarioencierra dos iglesias: - la una pequeña y entera aun, dedicada 'al santo; la atra mayor y medio arruinada, consagrada á san Juan. —
O De esía quedan en pis cinco cúpulas sustentadas por Unas veinte columnas: de mármol, de órden gótico, cón cinco altares. En el coro de la iglesia me enseñaron cuatro pequeños sarcófagos en que descansan, al decir de los coftos, los cuerpos de los santos Macario, el primero de los cuales fué discípulo de san Antonio, y el otro, llamado el Jóven, era monge de Alejandría; los otros dos sarcófagos son el de Sanis, el menor y el de otro Macario, que fué obispo y probablemente sectario de Dióscaro. Las grutas de la Baja-Tebaida empiezan en Suadi. La perspectiva que ofrecen sus diversas filas y Sus: extrañas aberturas, la inmensa extension del Nilo, que une por medio de una sola cascada de agua las dos cadenas de montañas que ciñen el Egipto por Levante y Poniente, la multitud de barcos de remo y de vela de que se cúbre el rio, el prodigioso número de ciudades y aldeas, los bosques de acácias, de sicómoros y palmeras que ostentan su verdor por encima de las aguas, todo esto presenta un espectáculo encantador. : Los gritos se extienden hasta Manfeluth. No se ve mas que un campo avenoso, excepto algunos sitios donde hay habitaciones; solo tiene media legua desde la montaña del Levante hasta el Nilo; pero las tierras al Poniente del rio son fertilísimas,, y se extienden por espacio de cinco ó seis leguas hasta las montañas que las limitan. Todo el mundo, continúa el P. Sicard, sabe que lo horroroso de estas tenebrosas cavernas fué en otro tiempo el atractivo de aquellos varones que, ¿ imitacion del profeta Elías y de S. Juan Bautista, acudieron: de todas partes á egercer aquí santos rigores en sus propios cuerpos que miraban como á sumas cruel enemigo. Ala vista de' aquellas cavernas repartidas en diferentes celdas muy pequeñas, abiertas en las bóvedas de las canteras y Cuyas puertas y ventanas:
no tienen mas de,un pie cuadrado; miimaginacion me pintaba en cada capilla 4 aquellos: santos y famosos anacoretas, los Macarios, los Antonios,+ log Pablos,"como silos tuviera delante de mis ojos. Yo me representaba á los-unos prosternados: icon' el rostro centra el suelo, bañando con sus lágrimas: el Crucifijo que én sus manos tenian; creia. verá otros cun los rostros macilentos y descarnados por las vigilias, Jos ayunos y las maceraciones; otros.me parecian absor= tos todos en Dios; y gozando anticipadamente las delicias del cielo. 00 MEP o r Confieso que estos: grandes objetos'se “apoderaron tanto de mi alma; que no pude menos de envidiar la suerte de aquellos ángeles dela tierra, de aquellas columnas de la réligion; de aquellos grandes modelos de santidad. No me podia apartar deraquellosolugaros; trepé con sumo trabajo á todos los riricones don: de los valerosos solitarios habian podido habitar y de trecho en trecho' encontré cruces, imágenes y orato. rios, hechuras de sus manos;. y todos estos objetos me inspiraron grandes sentimientos de Dios y de menosprecio del mundo. mo1Y5 Anduve todo el espacio: por” donde:seextienden aquellas grutas embebido en estos pensamientos oy adorando los secretos caminos de la divina Providencia que permite se hallen ahora estos santos lugarés infectados del mahometismo y monotelismo, : Monasterio de S. Antonio. El aspecto de este monasterio y de-todo cuanto le rodea no ofrece mas que objetos espantosos y que llenan el alma de honor santo. Entre dos. altas montañas hay una vasta llanura, tan estérilcomo desierta, donde apenas entran. los: rayos del sol. Pues en este valle, al pie del monte Culzim, á la vista del mar » comas E
(Pag. 46). PROPAGANDA CATÓLICA, cm A AN
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| | | | | | <ubrieroa con E ) Rojo, encunado entre esa montaña y las dela Arabia Pétrea está situado el monasterio de-S. Antonio, habitado por coftos Cismáticos/ rot y Nos llegamos para entrar en él, prosigue el P. Sicard, buscábamos la puerta, pero nuestros gulas nos aseguraron que no encontraríamos ninguna. En efec- to, el miedo continuo con que viven los religiosos de que vengan los árabes á sorprender lós monasterios para saquearlos, los. obligó/á no practicar ninguna entrada ordinaria. Nuestros camelleros, sabiendo mejor loque se habia de hacer en ¿estas ocasiones, co gieron piedras, y á fuerza de tirarlas á la:huerta: de los montes y de gritar con todas sus. fuerzas, consiguieron ser oidos; y al punto vimos:á algunos veligio- 50$ asomarse al parapeto de una torre muy alta... Diéronnos con sus ademanes:y el:toño de su voz la bienvenida, y al mismo tiempomos' desco)lgaron una jarra de agua de que teníamos buena necesidad y luego un gran cesto: en él mos:acomodaron nuestros camelleros, y los monges nos levantaron al punto por medio de una polea que nos izó hasta una ventana aita por la cual entramos en el convento, ' El superior, avisado dé nuestra llegada, vino á saludarnos. Pasadas las primeras cortesías fuimos á la iglesia á orar. Despues el superior y los religiosos nos condujeron á un aposento bastante aseado, pero muy pobre. Al punto dos monges extendieron un gran mantel de cuero sobre una estera en el suelo, y le cinco+ó seis platos que no contenian o manjar. Este manjar era una pasta cocida. en agua con aceite de sisarco,.sobre la cual vertieron dos ó tres cucharadas demiel. A instan. cias del Superior nos acuclillamos cruzando los pies uno sobre, otro, 4 estilo del pais:la necesidad deal mento nos dió bastante apetito para comer dela pasta, y luego nos sirvieron á cada cual dos tazas llenas, la una de vino y la otra de cafe. sino un mism
1 — 48 —= | Despues de haber descansado algun tiempo, fuimos 4 visitar el monaaterio. En medio de un patio interior bastante grande están dos iglesias, cuyo més rito todo consiste en su antigiiedad: 'son oscuras, és- - tán constrúidas toscamente, y sus paredes cargadas de pinturas muy tomadas de humo á cansa: del mus cho incienso que se quema durante el oficio divino» La una está dedicada: 4 los santos Apóstoles Pedro. y Pablo, y la otra á:S. Antonio, y ambas se comuni: can por una galería que conduce de una á otra. Esta galería contiene un campanario «con su campana, que no tiene sino pie y medio de diámetro, Cerca de las. iglesias se alza una torrecuadrada, cuya puerta está. como tres toesas mas alta que el piso bajo. Y Esta torre es una especie de fortificación y un pun- to seguro, donde los monges tienen guardados sus. libros y:todo lomas precioso que poseen, por:el cons: tínuo temor: en que viven de que vengan los árabes y escalen los muros para robarlos,. como mas de una: vez ha sucedido. Por la misma razon han labrado en. la torre misma una capillita donde encierran sus va“ sos sagrados, y donde harian oracion si se viesen: amenazados de una acometida. 18 Las celdas de los religiosos están edificadas 4 lo largo del patio; hay unas treinta, casi todas separadas unas de otras y formando callecitas, El refectorioy el horno, el pozo del que está sacando agua casi de contínuo un caballo, y las otras construcciones. menores destinadas á-los oficios, componen sus calles: particulares. Estas celdas, estos oficios y estas caJles semejan una corta ciudad situada en medio de un gran desierto; de dia y de noche se observa por regla el silencio. / El monasterio tiene su huerto bastante grande, El patio de: que acabo:de hablar y la huerta que le ro”: dea forman un cuadrado de nueve ó diez aranzada$ de cabida, En la huerta cultivan los monges hortali--
E E zas de toda especie para Su consumo, y han plantado palmas, olivos, algarrobo, albérchigos y albaricoques: convidáronnos á que cogiésemos la fruta que quisiéramos. Vimos tambien en la huerta algunas cepa que les dan un vinito clarete: le reservan para los uéspedes á quienes quieren regalar; pero ellos no le beben sino en las cuatro principales festividades del año, El agua, que es su bebida ordinaria, les ]lega por tres diferentes canales que la reciben al pie del monte Colzim, donde se halla el manantial, y la conducen por debajo de tierra y de los muros á los oficios y huertas del monasterio regándolas, No habia mas que quince monges en la casa cuan, do llegamos á ella, y de ellos solo eran sacerdotes el superior y otro. Su ropage consiste en una camisa de lana blanca, uná túnica de lana parda y una chupa de sarga negra con grandes mangas: la túnica cubre lo demás de la ropa. Se cubren la cabeza con una capucha negra muy estrecha, sobre la cual se ponen un gorro de lana encarnada ó morada, que rodean con un turbante rayado de blanco y azul. Llevan un ceñidor de cuero y zapatos encarnados ó negros que se quitan para entrar en la iglesia Ó en sus celdas, cuyo piso bajo visten de esteras. No usan medias; se afeitan la cabeza, y no se descubren nunca, ni aun en la iglesia. : stos monges tienen por regla guardar obediencia, pobreza y castidad; no comer nunca carne en su eonvento; ayunar todo el año, menos los sábados y dos mingos y el tiempo pascual; rezar en pie las horas Canónicas, si bien apoyándose en un baston con muletilla; ir a] coro á media noche á cantar salmos; acostarse vestidos en una estera ; prosternarse todas Jas noches ciento cincuenta veces con la cara contra el suelo y-los brazos extendidos, y hacer la señal de la Cruz tantas veces como se levantan, Si una vida tan pura y penitente tuviese por ci-
— is miento la fé católica, no nos quedaria mas que bendecirá Dios que tales sucesores habia enviado á los antiguos solitarios dela Tebaida; pero estos sagrados asilos de la virtud, en otro tiempo regados con las lágrimas y teñidos con la sangre de aquellos generosos mártires de la penitencia, están habitados hoy por hombres inficionados del veneno de la herejía; por hombres sumidos en una crasa ignorancia; y sin embargo, tercos en sus errores, preocupados contra los católicos, dedicados á todo género de supersticiones, mezclándose en sortilegios, creyendo que pueden preservar de las enfermedades y hechizar las serpientes, y cometiendo otras mil extravagancias. Ni e , Monasterio del monte Sinai,—Roca de Moisés. Sinaí, aquella montaña tan célebre en -nuestros libros sagrados, posee el mas famoso monasterio del Levante. Es de monges griegos. Habia unos cuarenta, dice el P: Sicard, cuando yo le visité; pero me digeron que antes eran muchos mas. En la forma no difiere del monasterio de san Antonio; sí en la ex. tension , que es mucho mayor la de este. En magnificencia excede á todos los monasterios de Francia por los materiales de los edificios: todo es de grani- to, muros, suelo de los dormitorios, todos los lugares Claustrales, hasta las calles de la huerta. La iglesia fué edificada por el emperador Justiniano: el mosáico de su pavimento y las columnas que sostienen las bóvedas 'son tambien de granito y de estilo gótico. Los latinos tienen en el recinto del mo. nasterio una capilla muy linda, en la cual nosotros celebramos la sagrada misa. Tuvimos el contento de hallar allí un retrato de Luis XIV puesto en un hermoso cuadro dorado, y cerca de él otro retrato de Mr. de Colbert,
— 531 — Despues de haber visitado todos los sitios del mo - nasterio, deseábamos entrar en la biblioteca para examinarla despacio; pero los monges se resistian algo á abrirla, fundados en que nunca la habian ensefiado que luego no echasen de menos algunos libros: y en efecto, se dice que les han faltado muchos. Mas á pesar de las pérdidas de que se quejan, su biblioteca es todavía bastante copiosa. Es rica, sobre todo, .en manuscritos griegos, rusiotas , árabes, siriacos , abisinios y otros; pero tantas veces se han sacado de sus sitios los libros y manuscritos, que hoy se hallan en una confusion general y bastante maltratados. Habriamos necesitado mas tiempo del que teniamos para enterarnos bien; pero lo que pudimos notar nos mueve á creer que los orientalistas descubririan grandes riquezas si leyesen con atencion aquellos antiguos monumentos. Hemos observado muchos monúmentos célebres en los libros santos, y sobre todo la roca de que manó el agua en abundancia así que Moisés, por mandato expreso de Dios, la golpeó con su vara. Es tan evi, dente este prodigio, que considerando atentamente o que nosotros hemos visto, no tenga por fuerza Que confesar la verdad de cuanto refiere el santo le- - - gislador de los hebreos. Como á mitad del valle de Rafidin y 4 mas de cien Pasos del monte Horeb, se descubre yendo por un - “amino público bastante concurrido, una alta roca Cútre otras muchas mas pequeñas, que andando los tiempos, ha llegado á desprenderse de las montañas Vecinas. Es una gruesa masa de granito encarnado, “asi redonda por un lado, y plana por el otro que mi- "24 Horeb. Tiene de altura doce pies y otro tanto de CSDesor: es mas aucha que alta, y. de unos cincuenta bles de circuito. Se ven veinte y cuatro aberturas que Se cuentan muy bien, cada una de Un pie de largo y Wa pulgada de ancho: hay doce en la cara plana de
Los coptos. Los coptos ó coftos se dicen los habitantes naturales del Egipto y descendientes de los antiguos egipcios. No hay mas que conjeturas sobre el orígen de su nombre. Cómo no ha comenzado á estar en uso, ni ha sido conocido sino desde que los mahometanos se hicieron dueños del Egipto, ahí es donde se debe buscar la etimología. | nen Los egipcios ó por conformarse á los usos de sus nuevos amos, Ó por granjearse su benevolencia, tomaron la costumbre de circuncidar á sus hijos. Los griegos, escandalizados de tan criminal condescendencia, llamaron á aquellos cobardes cristianos koptoi Ó circuncidados, coptos. Los mahometanos cuando entendieron lo que significaba aquel nombre, le atribuyeron á los coptos por honor; y así se introdujo en el uso poco á poco, y llegó á ser el nombte apelativo de la nacion. De modo, que en Egipto el decir copto ó egipcio natural, es una misma cosa. El clero copto se compone de un patriarca que se intitula patriarca de Alejandria, aunque reside ordinariamente en la ciudad del Cairo; de once ó doce obispos, de muchos presbíteros, de gran número de diáconos, de ciérigos inferiores, y de los religiosos de S. Antonio, S. Pablo y S. Macario, El segundo órden de los coptos se compone de los que llaman mebacheres , voz árabe que significa hombre de negocios, arrendador de las rentas públicas, recibidor-secretario, apoderado de una casa grande, empleos que se han hecho hereditarios en las familias de sus poseedores. Los mebacheres son muy ricos. Como el bajá que gobierna el Egipto en nombre del Gran Señor y todos los oficiales son incapaces de
OS manejar por sí mismos sus bienes y negocios, los ponen en manos de los mebacheres fiándose de su fidelidad mas que de la de los turcos y judíos. Y aun por esa estimacion en que es tenida la fidelidad de los coptos, los grandes tambien quieren coptos por ' criados. | El tercer órden de los coptos comprende á los ar- . tesanos y labradores. De los primeros algunos están bastante acomodados; pero los mas no sacan del trabajo lo preciso para su sustento diario. Los coptos en general viven mezquinamente y con poco aseo; necesitan comer muchas veces al dia, pero no son delicados ni en la eleccion de las viandas ni en el modo de aderezarlas y servirias. La nacion es eutiquiana jacobita, es decir, que no reconoce en Jesucristo sino una naturaleza, herejía anatematizada por el concilio de Calcedonia. Fuera de ahí, es: muy adherida á los dogmas y prácticas que defendemos nosotros contra los protestantes. Los Ayunos son frecuentes y vigorosos: además de los Cuatro ayunos principales de las iglesias orientales, guardan otros muchos en diferentes dias de la sema-' na y del año.
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MISIONES DE AMÉRICA, Rasgo de valor de treinta salvajes. Durante las guerras que hubo en América á prin- -Cipios del siglo XVIII, una partida de treinta salvajes regresaba de una expedicion contra los ingleses. Como los salvaies del Canadá no saben precaverse contra las sorpresas, se tendieron á dormir desde la primer parada sin pensar siquiera en apostar durante la noche un centinela para su seguridad. Persiguiólos un cuerpo de seiscientos ingleses al mando de un coronel hasta el punto donde reposaban; y encontrándolos sumergidos en el sueño los cercó, muy conado en que no podria escaparse ninguno. Pero habiéndose despertado un salvaje, y yiendo á sus ene- Migos, avisó al instante á sus compañeros gritando: “Lstamos muertos : vendamos caras las vidas” En un Punto se resuelven todos : los treinta valientes se forman instantáneamente en seis pelotones de á cinco hombres, y con el hacha en una mano y el cuchillo
e BA en la otra se arrojan sobre los ingleses con tanto im» petu y furor, que despues de matarles mas de sesen» ta hombres, entre ellos al coronel, ponen á los demás en huida. Viajes a lo imtericr de la América. — Guerras de los salvajes. No deben estos viajes compararse, dice el P. Ma- Teal, con los que se hacen en Europa, donde se encuentran de cuando en cuando lugares, aldeas, casas donde poderse recoger, puentes ó barcas para pasar los rios, sendas trilladas, personas que vuelven á poner en el verdadero camino á quien se ha extraviado. Aquí nada de eso; doce dias hemos andado sin encontrar alma viviente. Unas veces caminábamos por praderías que se pierden de vista, cortadas de arroyos y rios, sin hallar ninguna senda; otras habíamos de abrirnos paso por esposos bosques, entre matorrales, zarzas y abrojos; otras teniamos que pasar lagunas cenagosas donde nos hundiamos tal vez hasta la cintura. Despues de habernos fatigado bien por el dia, era preciso tomar el descanso de la noche sobre la yerba Ó sobre montones de hojas, expuestos al viento yá la lluvia: fortuna cuando corre cerca algun arroyo, que sino por mas sed que uno tenga 'ha de pasarse la noche sin apagarla. Se enciende lumbre, y cuando de camino se ha matado alguna caza, se asan los pedazos y se comen con algunas mazorcas de maiz, si. le hay. ; Sobre estas incomodidades hemos tenido la de ayunar mucho durante todo el viaje, no porque no hallásemos multitud de gamos y ciervos, y sobre todo toros, pero no podian matar ninguno nuestros guias, quienes habiendo oido decir la víspera de po-
de — 683 — _Nhernos en camino que la tierra estaba infestada de partidas énemigas, no se habian atrevido á traer'sus fusiles, de miedo de ser descubiertos por el ruido de Sus tiros, ó de tener este estorbo mas si habia que Ponerse en fuga; así, pues, se servian solo de sus flechas, y la caza á que tiraban huyendo con la fecha clavada iba á morirse lejos de nosotros, no sabíamos donde. Pero aquellas pobres gentes me cuidaban mucho: me llevaban en sus hombros cuando habíamos de pa- Sar los arroyos, y cuando se habia de atravesar un rio profundo juntaban muchos pedazos de leña seca, los ataban unos á otros, y haciéndome sentar encima se echaban á nadar y me iban empujando hacia adelan.. te hasta la otra márgen. No sin razon temian el encontrarse con alguna Partida de guerreros, que no les habria dado cuartel, ó les habria machacado la cabeza, ó los habria: cogido Prisioneros para quemarlos despues á fuego lento ó echarlos en la caldera. Desde el primer dia del viaje lallamos ya vestigios de una partida de aquellos Suerreros. Admiréme de la perspicacia de vista de Os salvajes: me mostraban en la yerba las huellas de log otros; distinguian donde habian estado sentados, donde habian andado, cuantos eran, y yo por mas Que mirase con atencion, no podia descubrir el me- Ror vestigio. Muy gran felicidad fué para mí que en Aquel instante no se apoderára de ellos el miedo, por- Que me hubieran dejado solo enmedio de las selvas; Pero de allí á poco yo mismo les dí, sin pensar, un “Spantoso susto. Habiéndoseme hinchado los pies, indaba poco á poco, y sin que lo reparase, se me halan adelantado ellos algun tanto. De repente adver- | que estaba solo, y ya se puede discurrir mi zozobra, Páseme al punto á llamarlos, pero no me res- Pondieron; grité mas alto y y ellos, no dudando que Me hallaba acometido de una partida de guerreros,
— 64 — | arrojaban ya sus zurrones para correr con mas velo: cidad; yo doblaba mis gritos, y su miedo crecia mas .y mas. Los dos salvajes idólatras daban ya á huir; pero el catecúmeno , avergonzándose de abandonarme, se acercó un poquito á examinar lo que era: Cuando se hubo cerciorado de que nada habia que temer, llamó por señas á sus Compañeros, y llegándose luego á mí, ¡qué susto nos habeis dado! me dijo temblándole la-voz : mis compañeros huian ya; pero yo, yo estaba resuelto á perecer con vos antes que desarnpararos. Este accidente me enseñó á ir cerca de mis compañeros de viajes y ellos desde entonces cuidaron mas de no alejarse de mí. Entre tanto el mal de mis pies se empeoraba. Desde el principio del viaje se me habian hecho ampollas que descuidé. Como el temor de encontrar con partidas enemigas me obligaba á largas jornadas, y pasábamos las noches entre matas y jarales á fin de que el enemigo no pudiera acercársenos sin meter ruido, y además no nos atrevíamos á encender fuego por miedo de ser descubiertos, estas fatigas me redujeron á un estado deplorable. No pudiendo yo pisar ya sino con las llagas mismas, compadecidos los sal. vajes tomaron la resolucion: de llevarme á turnos, servicio que me hicieron dos dias seguidos. En fin, llegamos al rio de los ilineses, distante veinte y cinco leguas de las Peonarias,. y entonces persuadí al uno de mis salvajes á que se adelantara á dar á los franceses noticia de mi llegada y del triste estado en que iba. Pero no dejé de proseguir caminando algo otros dos dias, arrastrándome como podia, ó llevado á ratos por los dos salvajes que se habian quedado conmigo. : Al tercer dia al mecio dia ví llegar muchos franceses que me traian una canoa y varios refrescos. Me embarqué, y como no tenia mas mal que el de los pies, pronto me restablecí con el descanso y el buen trato,
a > pl , z » ” e ; 4 $ ; 5 - ES 181044 135 ; F Mitsta Y 6104 m1 al £ OY BR Anhclo dé una doncellita salvaje enferma por.recihir a el bautismo, a ietinana aby y ES q a +. 148 : $10 - 0% Y .EQ9E9D PUS Dos años llevaba yo residiendo entre los ¡lineses, dice el P. Racle,. misionero, cuando fuí: amado á consagrar:el resto de mi vida á la nacion abnakisa, . Que era la primera mision á que habia sido destinado cuando llegué al Canadá. Hube, pues, de regresar á uebec para ir á juntarme con mis queridos salvajes. -Referiré un suceso-de mucha consolaciow.que:me' pasó á cuarenta leguas de Quebec. Hallábame en Una especie de lugarcito donde habia veinte y cinco: Casas francésas y un párroco. Cerca del lugarcito se Veia-una choza de salvajes, ex la que vivia una don- Cella de diez y seis años, á quien una enfermedad de Muchos tenia reducida á la última extremidad. No entendiendo el señor cura la lengua de los salyajes, Me pidió que fuese á confesar á la enferma, yél mis: mo me acompañó á la cabaña. En la conversacion Que-tuve con la doncélla tocante á las verdades de la teligion, supe que la habia instruido muy bien un Misionero, mas que ella no habia recibido el bau- Usmo. Despues que hube empleado dos dias en hacerla: todas las preguntas propias para asegurarme desus buenas disposiciones, “no me niegues, te su- Plico, me dijo, la gracia del bautismo que'te pido; len ves qué oprimido tengo el pecho, y cuán .poco Mequeda de vivir. ¡Qué desdicha sería la mia y qué "emordimiento te-quedaria á tí si me muriera sin re= Cibir esta gracia” La respondí que se preparase para el dia siguiente; y me retiré. Pero el gozo que: reci- 20con “mi respuesta reprodujo una mudanza tan Stande; que pudo ir muy de madrugada á la capilla. Extraovdinariamente sorprendido de verla llegar al, )
=66 — la administré inmediatamente el bautismo, tras lo cual se volvió á su choza, donde no cesó de dar gracias á la divina misericordia por tan gran beneficio, _y de suspirar por el feliz instante que habia de juntarla con Dios para toda la eternidad. Fueron oidos sus deseos, y yo tuve la fortuna de asistirla en le hora de 3u muerte. ¡Qué favor de la Providencia para aquella pobre criatura, y qué consuelo para mí haber sido el instrumento de que Dios quiso servirse para sentarla en el cielo! Ny Costumbros de los abnakis, nacion salvaje del Ca- . nadá, El traje de los hombres consiste en un casacon, ó un tejido encarnado ó azul. Ll de las mujeres en un pedazo de tela de lana que les llega desde el pescuezo hasta media pierna, y se ciñen con bastante gus- to: en la cabeza se ponen otro pedazo de tela que les cae hasta los pies, sirviéndoles de manto. Las medias les llegan desde la rodilla hasta el tobillo solamente, y por zapatos gastan escarpines de piel de dante forrados de pelo ó de lana interiormente. Necesitan indispensablemente este calzado para sentar encima las abarcas, con las cuales andan cómodamente por en— cima de la nieve: las abarcas son en forma de losange, de dos pies de largo y uno y medio de ancho. La invencion de las abarcas es muy útil á los salvajes, no solo para correr por la nieve que cubre la tierra mucha parte del año, sino tambien para cazar lo3 animales, sobre todo el oriñac. Este animal mas corpulento que el buey mas disforme de Francia, anda con trabajo por la nieve; de mo:lo que no tienen los salvajes dificultad para alcanzarle, y muchas veces le matan con un simple cuchillo atado á la punta
] — 81 — | de un palo, Se sustentan de su carne, y despues de bien adobada la piel, la venden á los franceses é ingleses, que les dan en cambio casacones y telas con que cubrirse, calderos, fusiles, hachas y cuchillos. Quien quiera formarse la idea de un salvaje, represéntese un hombre alto, vigoroso, ágil, de color atezado, sin barba, con cabellós negros y dientes mas blancos que el marfil. Cuando se quiere adornar, se hace pendientes, collares, ligas y cinturones de cinco ó seis pulgadas de ancho con una especie de conchas ó de piedras labradas en granos menudos, Unas negras y otras blancas; y con estas joyas se pone mas envanecido que un europeo con todo su oro y todas sus pedrerías. La ocupacion de los hombres es la caza ó la guerra. La de las mujeres quedarse en el lugar, haciendo con cortezas de árbol cestos, sacos, cajas, escudillas, platos, etc. Cosen las cortezas con unas raices, y de esto hacen diversos muebles muy bien trabajados. acen igualmente las canoas de una corteza sola; pero las mayores no pueden contener mas de seis ó siete personas. Con estas embarcaciones no mas gruesas que el canto de un peso duro, pasan los salvajes brazos de mar, y navegan por los rios mas peligrosos y Por lagos de cuatrocientas ó quinientos leguas de cirtuto, : Nada se parece al tierno amor de los salva jes para Con sus hijos. Asi que nacen, los ponen en una talita cubierta con una corteza de árbol y una piele- “ita «de oso en que le envuelven, y eso es su cuna. Apenas el niño empieza á andar, le ejercitan en dis- Parar el arco, y le adiestran tanto, que á la edad de 0Ce años ninguno deja de matar el pájaro á que tira. 0 que mas me repugnó cuando principié á vivir Son los salvajes, dice el misionero citado, fué el haer de comer con ellos, porque no hay nada mas as- Queroso. Llenan sus calderas de carne , las tienen
a TE tos, así que le vieron, alzaron un grito general seguido de una granizada de balas que dispararon contra él, Cayó muerto á los pies de una gran cruz que habia plantado enmedio del lugar por señal de que allí se hacía pública profesion de adorar á Jesus erucificado. Siete salvajes que le rodeaban, arriesgando su vida por conservar la de su padre, tambien fueron muertos á su lado. , | La muerte del pastor consternó al rebaño: los salvajes huyeron y pasaron.el rio, parte á vado, parte á nado, sufriendo todo el furor del enemigo, hasta que pudieron acogerse á las selvas de la otra márgen del rio, donde se reunieron ciento y cincuenta de ellos. De mas de dos mil tiros que les fueron disparados, solo hubo treinta personas muertas, incluyendo mujeres y niños, y catorce heridos. Los ingle ses no se pusieron á perseguir á los fugitivos, contentándose con robar y quemar el lugar; pero al fuego que prendieron á la iglesia, precedió la indigna profanacion de los vasos sagrados y del adorable cuerpo de Jesucristo. La presurosa retirada de los enemigos permitió á los salvajes regresar á sus moradas. Al otro dia visitaron las ruinas de sus cabañas, mientras las mujeres por su parte buscaban yerbas y plantas propias para curar á los heridos. lol primer cuidado fué Jlorar sobre-el cuerpo del santo misionero: encontráronle atravesado de mil tiros, que le habian arrancado la cabellera, partídole el cráneo á hachazos, ]lenádole de barro la boca y los ojos, quebrantádole los huesos y mutiládole sus miembros todos, Despues de baber lavado y besado muchas veces tan venerable reliquia aquellos fervorosos cristianos, la inhumaron en el mismo sitio donde el dia antés habia celebrado el santo sacrificio de la misa, es decir, en el sitio donde estaba el altar antes del incendio de la iglesia. Con tan preciosa muerte terminó aquel varon apos-
— 15 — tólico una carrera de treinta y siete años empleada en las penalidades de aquella mision, y á los sesenta y siete de su vida. A la habilidad que constituye á un excelente misionero, juntaban las virtudes necesarias para egércer con fruto el ministerio evangélico entre los salvajes. Estábamos admirados de la facilidad con que aprendia los diferentesidiomas salvajes, pues no habia ninguna en el continente de que no tuviese alguna tintura. Desde que llegó al Canadá, nunca se le vió desmentir su carácter: siempre firme € intrépido, duro para consigo, tierno y compasivo para con los otros. Infatigable en los ejercicios de su celo, incesantemente se ocupaba en exhortar á los salvajes á la virtud, y no pensaba mas que en hacerlos fervorosos cristianos. Su modo de predicar, vehemente y patético, les dejaba muy viva impresion. No se contentaba con instruirlos todos los dias en su iglesia, sino los visitaba con frecuencia en sus chozas, los entretenia con sus conversaciones familiares, y como sabia sazonarles con una alegria santa, que agrada á los salvajes mucho mas que un aire grave y triste, les persuadia cuanto queria. La pobreza religiosa relucia en toda su persona, sus muebles, su modo de vivir, su vestido; se habia prohibido el uso del vino, aun comiendo con franceses. Su ordinario alimento eran gachas de harina de maiz. Durante ciertos inviernos, en que á veces carecen de todo los salvajes, tuvo que sustentarse con bellotas, y lejos de quejarse, nunca se habia mostrado tan contento. No permitia que nadie le ayudase en sus necesidades ordinarias; servíase siempre él mismo, preparaba por sus propias manos su leña, cultivaba su huerto, reparaba su choza, y remendaba sus vestidos rotos. Pero tan duro como era para consigo, tan compasivo y caritativo era para con los demás; no tenia cosa suya, y cuanto recibia lo re-
— MDL partia al punto-4-sus neófitos ; así es que los mas de ellos dieron muestras de dolor tan vivas por su muerte, como: si hubieran perdido á sus parientes mas Cercanos. 0949 ! 95 0-78 + Tenia un cuidado extraordinario de adornar y hermosear su iglesia, y como sabia algo de pintura, y torneaba. con bastante primor, la tenia adornada con varias obras que él mismo habia ejecutado. DENSA TA O , criba ens: bl cua Noticia del P. de Creuilly, misionero en Cayena, es; crita por otro misionero jesuita en 1718, » Desde que el- P. de Creuillyllegó á esta: isla, en - dondeha estado treinta tres y años, fué su primer cuidado instruir á los pueblos é inclinarlos á la práctica de las virtudes cristianas. No se contentaba con las instrucciones generales que les daba los domingos, sino los lunes se ponia en camino y se embarcaba con algunos negros, despreciando los peligros que habia de correr en un mar frecuentemente tempestuoso, y al aire abrasador de este clima; daba vuelta á toda Ja isla recorriendo las habitaciones, y no re- «gresaba de su:excursion apostólica hasta el fin dela semana, extenuado de fatiga, pero sostenido de su valor y del consuelo de haber cumplido con los deberes de su ministerio. Para granjearse la confianza de los pobres colonos, tomaba parte en sus aflicciones, los consolaba en sus dolencias, hacia cultivar sus tierras por los ne- «gros que le acompañaban, trabajaha en la separacion .de-sus chozas arruinadas, él mismo cortaba la madera necesaria y la traia á cuestas, como lo hiciera un esclayo. Tan viva caridad le conquistaba los corazones: ofanle todos con docilidad y le amaban como á un padre, ¡EA
ca Ip El segundo objeto de su celo fué la conversionde - los indios. Primeramente aprendió suidioma, de que nadie tenia conocimiento: él fué el primero que-la redujo á principios generales, y que con un trabaja penoso al par que ingrato,-ha facilitado el estudio de ella á los demás misioneros. 0000 es + Manteníase, como los salvajes, con pescado y casave, especie de pan que hacen con la raiz de la yuca: moraba con ellos en un rincon de su carbet, es. pecie de troj larga construida con cañas, expuesta á las injurias del aire y llena de infinidad: de insectos importunos; pero sentia menos tales“incomodidades que las pocas disposiciones que en estos pueblos veia para practicar las verdades que les enseñaba; Como su extremada indolencia y natural inconstancia se oponian al deseo que tenia él de convertirlos, no confirió el bautismo sino á unos pocos adultos, con cuya perseverancia podia contar, y limitó su celo:4 bautizar á los niños que se hallaban en peligro de muerte; pero con su trabajo abrió el camino á otros misioneros que han concluido su obra. tes. sl Luego volvió todas sus miras á los negros esclavos, cuya humillada condicion excitó su caridad. Estaba casi siempre en camino, expuesto á los ardores de un sol abrasador Ó á lluvias continuadas: si iba en una canoa con negros remaba muchas yeces por ellos, y cuando algunos se ponian desazonados les distribuia sus provisiones, sustentándose él para Vivir con algunos pedazos de casave que le volvian en cambio; y cuando despues de haberse fatigado | mucho por el día llegaba á una pobre habitacion por la noche, era un deleite para él carecer de todo, Entre todos los rasgos extraordinarios de su celo, elegirá uno solo para dar á conocer cuan grande era. Supo que un esclavo, que se habia herido, estaba pata morirse sin confesion. La cabaña de aquel infeliz distaba mucho de su casa; pero obedeciendo á los or-
sia Mi dinarios movimientos de su caridad, se puso al instante en camino. Despues de haber andado durante mucho tiempo por un bosque, donde se perdió, hallóse á la entrada de una pradera toda inundada, llena de yerbas picantes y de serpientes cuya mordedura es muy peligrosa. Pero entonces reparó en una miserable cabaña, y creyendo sería la del pobre esclavo, al punto, sin titubear, se arroja á la pradera, y la atraviesa, dándole el agua en los hombros: cuando salió, se vió todo ensangrentado, y tuvo el pesar de no encontrar á nadie en la cabaña. Mas aunque calado, no dejó de. proseguir caminando con el mismo ardor hacia el parage que le habian designado. En fin, llegó á-la cabaña del negro, cuyo estado era digno de compasion : le confiesa, le consuela y le socorre para sus necesidades con cuanto su pobreza le permite. Cuando llegó de vuelta á su casa, apenas podia tenerse en pie. Noticia de una jóven salvaje iroquesa, llamada la Genoveva de la Nueva-Francia. Todos los franceses que habitan en las colonias del Canadá, asi como los salvajes, dice el P. Cholenec, misionero, profesan singular veneracion á esta doncella, que se llamaba Tegakonita, y vienen desde muy lejos á: hacer oracion en su sepulcro. Nació en 1666 en una poblacion de los iroqueses inferiores; era su padre iroqués é infiel; su madre algonguina y cristiana: esta habia sido bautizada en la ciudad de Los Tres-Rios, donde se educó entre franceses. £n el tiempo que se hacía la guerra á los iroqueses , estos salvajes la cogieron y llevaron á su pais, donde conservó la fé hasta espirar. Tuvo de su matrimonio dos hijos, un niño y una niña, pero con el dolor de morir X
a Y sin haberles podido proporcionar la gracia del bawtismo. Tegakonita, quedando huérfana de edad de Cuatro años, pasó al cuidado de sus tias y al poder de un tio, que era la persona mas distinguida de la poblacion... Las viruelas, de que habia muerto su madre y su hermano, y enfermado ella, la habian debilitado de lá vista. Como esta incomodidad le impidiese salir á la luz, permanecia los dias enteros en su cabaña; aficionóse al retiro poco á poco, y al fin hizo por gusto lo que habia hecho antes por necesidad. Esta inclinacion á la vida retirada, tan contraria al genio de los iroqueses, fué lo que principalmente conservó su inocencia en la mansion misma de la corrupcion. Cuando adelantó su edad, se ocupó en servir á sus tias en todo aquello de que era capaz. Machacaba el maiz, iba por agua, traía la leña, y gastaba lo demás del tiempo en hacer laborcitas, para las que tenia extraordinaria habilidad. ' : M. de Fracy, enviado á poner en razon á las naciones iroquesas que asolaban núestras colonias, incendió tres lugares de los iroqueses inferiores. Esta expedicion aterró á los bárbaros, y los redujo á hacer proposiciones de paz, que se concluyó con provecho de las dos naciones. Aprovechóse la ocasion' para enviar misioneros á los iroqueses, quienes habian recibido del P. Joques alguna tintura del Evangelio. Los P. P. Frémin, Brugas y Pierron, que sabian la lengua del pais, fueron elegidos para acompañar á los Iputados iroqueses que volvian á su pais, y ratificar Por parte de los franceses la paz que se les acababa e conceder; y llevaban regalos que debian de facilitarles la entrada en las tierras bárbaras. Pero legaron en la temporada en que los salvajes acostumbran % sumergirse en todo género de desórdenes, y no queba nadie en estado de recibirlos, Este contratiempo proporcionó á nuestra doncella
== la fortuna de conocer á aquellos de-quienes Dios queria servirse para elevarla á grande perfeccion. Como la. hubiesen.encargado de recibir á los misioneros y + de satisfacer sus necesidades, cum plió su encargo con vuna modestia y una dulzura que los dejó prendados, al. paso'que ella misma se prendaba de la afabilidad de sus.modos y de los piadosos ejercicios en que empleaban: el dia, Gi O altiva “Pero: llegaba ya á la edad mubil, y sus parientes tenian interés en darla esposo, porque segun las costumbres del pais, la caza que el marido mata es de la mujer «y. de todos los de: la familia de ella; mas cuando la: propusieron que se casára; alegó sobre todo su demasiada juventud y su poca inclinacion al matrimonio. «Sus parientes dieron muestras de aprobar sus razones; peru. poco despúes habiendo ajustado sin decirlo. 4:ella, su casamiento con un jóven, una noche entró este en la cabaña, y se sentó junto á ella; . que es la única ceremonia del matrimonio entre los iroqueses. Muy desconcertada de verle sentarse á su lado, se ruborizó, se levantó presurosa, salió de la cabaña, y no quiso volver á entrar en ella hasta que aquel jóven saliese. Esta firmeza irritó á sus parientes, quienes intentaron-muevos estratagemas sin mas fruto que el de que se manifestase mas la firmeza de su sobrina.. Recurrieron entonces á la violencia, y emplearon todos los malos tratamientos para obligarla 4 mudar de resolucion; mas 'ella todo lo aguantó eon paciencia, inalterable, sirviendo con úna docilidad muy superior á sus fuerzas encuanto la mandaban sus tios... >> A) mol al A este tiempo llegó al lugar de nuestra pobre iros quesa el P. Santiago de Lamberville. Ella no dejó de asistir á las instrucciones” y. rezos que habia diarias mente en la capilla; pero no se atrevia:á declararsu deseo de mucho tiempo ya de ser eristiana, Por últimó., se-la presentó la ocasion:cuando menos lo pen-
== PB | saba- Habíaso tevido que quedar en él lugar por una - herida quese le había hecho en un pie, mientras las otras mujeres estabaw recogiendo la cosecha del maiz en el campo. El misionero aprovechó aquel tiempo para iostruir despacio á los que se habian quedado en las"cabañas. Cuando entró en la de Tegakonita, la doncella no'pudo reprimir su contento. Manifestóle. en presencia de sus mismas compañeras el deseo que tenia de ser cristiana, y le explicó al propio tiempo los obstáculos que tendria que superar de parte de su propia familia. El misionero enamorado de su conversacion, se aplicó á instruirla particularmente en las verdades cristianas, gastando todo el invierno en esta Ocupacion; y despues de haberla instruido suficientemente, y de haber indagado exactamente su conducta, le administró el bautismo el dia de Pascua de-1676 poniéndola por nombre Catalina, La jóven neófita no pensó ya sino en cumplir los santos empeños que acababa de contraer. Arregló sus Oraciones, sus devociones, sus penitencias, y siguió con tanta docilidad el plan de perfeccion que le has lan trazado, que ensbreve tiempo llegó á ser un modelo de virtud. : La exactitud con que todas las fiestas acudia á la capilla, suscitó una tempestad que vino á caer sobre ella de la parte de sus: propios parientes. Llevóse á Mal en la cabaña que, aquellos dias, no fuese á traajar con los demás 'al campo: acúsasela de que el Cristianismo la acostumbraba á la pereza, y para obligarla á trabajar, no la dejaban nada de comer. ¿lla soportó con constancia los regaños, y quiso mas Pasarse sin comer los dias de fiesta, que no traspa- Sar el mandamiento de santificarlos, y Omitir sus orinarias prácticas de piedad. Esta firmeza incontrastable irritó cada vez mas á Sus parientes. Cuando iba á la capilla hacian que la Persiguiesen á pedradas: hasta los niños la señalaban 6 y
LA con el dedo, llamándola por irrision ¡ la cristiana! Un dia que estaba retirada en la cabaña, entró precipix tadamente un jóven con los ojos centelleando de cólera y en la. mano una hacha que levantó en ademán de herirla. Al ver esto la doncella, lejos de asustarse,:bajó la cabeza sin proferir palabra y aguardando el golpe mortal. Su. intrepidez asombró. al salvaje tanto, que dió á huir inmediatamente. sioimasrg a Triste cosa era para Catalina el haber de combatir con tantas contradicciones: así deseaba ardientemente trasladarse á otra mision, y ese era tambien el parecer del P. Lambenrville. A pesar del obstáculo que.la vigilancia del tio oponia á esta resolucion, la Providencia dispuso las cosas para su descanso y consuelo. Habíase formado poco antes en territorio francés una colonia de iroqueses que despues de haber renunciado su patria, habian recibido el bautismo. lista colonia, que se denominó Mision de san _ Francisco Javier del Salto, se hizo célebre por el número y el extraordinario fervor de los neófitos. Catalina tenia una hermana adoptiva que. con su marido se habia retirado á esta mision. La hermana, resuelta á traórsela consigo, habló de su designio al marido, que le aprobó, y juntándose con otro salvaje, fueron ambos al lugar de Catalina. Cuando á él llegaron , se hallaba ausente el tio de Catalina... Enteráronla. del motivo de su viaje, y viéndola enagenada de alegría al oir el elogio que hacian de la mision del Salto, la advirtieron que se preparase á ir allá, Al punto se despidió del misionero, y desapareció con ellos. .. Tuformado el tio, á su regreso, de la evasion de su sobrina, se enfureció, y bramando de cólera, cargó al punto su fusil con tres balas, corrió tras log salvajes , y con tanta velocidad, que en breve los alcanzo. Ullos, previendo que habian de ser. perseguiaos, habiau escondido á Catalina en uu espeso Loss
que, y se habian parado como á descansar un rato, El anciano salvaje se admiró de no ver á su sobrina con ellos, y al cabo de una corta conversación, persuadiéndose de que habia creido muy de ligero una voz vaga, se volvió á su poblacion. Ya en la mision del Salto, fué á hospedarse Catalina'en casa de su cuñado, cuya cabaña pertenecia á una de las mas fervorosas cristianas del lugar, nom. brada Anastasia, que se dedicaba á instruir á las personas desu sexo aspirantes á la gracia del bautismo. Para corresponder á este favor del cielo, creyó que debia darse 4 Dios enteramente, y desde entonces toda su delicia fue el lugar santo. AMÁ se iba á las cuatro de la mañana, oia la misa de alba, y despues la de los salvajes que se decia al salir el sol. En el discurso del dia , ihterrumpia de cuando en eúándo su trabajo para irá conversar con Jesueristo al pie del altar, y á la caida de la tarde volvia otra vez á la lelesia, de donde no salia hasta bien entrada la noche. A su aficion á orar juntaba una casi contínua apli cacion á trabajar. Terminaba la semana con un eserupuloso exámen de sus culpas é imperfecciones, para lavarlas en el sacramento de la penitencia, al que se llegaba todos los sábados por la noche. Cuan: do participó por la primera vez en su vida de la gas grada Eucaristía, lo hizo con un fervor igual á la'alta idea que tenia de esta gracia y á sus ardientes deseos de obtenerla; y cuantas veces se acercó des- Pues á la sagrada mesa, llevó las mismas disposi= ciones. | Pasadas las fiestas de Navidad, y siendo el tiem. Po propio para la caza, no pudo escusarse de seguir ú las selvas á su hermana y su cuñado; mas no por eso se relajó de sus ejercicios ordinarios; antes su Piedad la sugirió santás prácticas que supliesen por as que eran inermpatibles con la permanencia en los *
e 008 ¿not 113 dd 4 4 . LITE 2000 Ceremonia del paso de la línea —— Tiburon, .. . Ll.18 de febrero de 1729, dice el P, Le Cat, mi: sionero, pasamos la línea, y aquel dia será para. mi siempre memorable. Celebróse una fiesta. sorprendente por.su originalidad. La víspera se presentaron sobre. cubierta uva multitud de marineros, armados de pies á cabeza, y precedidos de un heraldo que mandó á todos los pasageros estuviesen al otro dia y á cierta hora, eñ el alcázar de popa para dar cuenta al presidente de la funcion, de las razones que les habian empeñado.á navegar por aquellos mares, y de». cirle de quien habian alcanzato el permiso. El edicto se fijó en el palo mayor, y todos los marineros-lo leyeron unos tras otros por mandado del presidente; hecho lo cual se retiraron. con el mas profundo y.respetuoso «silencio. Al otro dia. por la mañana se puso en la plataforma una mesa de cinco pies de larga: y tres de ancha; encima un tapete, tintero, papel y plumas, y al rededor muchas cajas. Los marineros en mucho mas número que el dia antes, vestidos de dra. gones, y armados de sable y lanza, acudieron al sitio señalado á son de caja, y llevando un oficial á la cabeza. Llegó el último el presidente, que era un catalan yiejo, andando.con toda la gravedad de un rey de teatro. Sus modales ridiculamente altaneros probaban que no habria podido elegirse otro mejor para representar aquel papel. . j Luego que aquel digno persónage se hubo sentado en el sillon que le tenian dispuesto, se mandó com= parecer ante él á un hombre que tenia todos los de= fectos del Tersites de Homero. Acusado de haber cometido. un crímen antes de pasar la línea, probó á justificarse; mas el presidente, graduando sus ex-
Ma Cusas de desacatos, le dió veinte palos con su baston, y le condenó á ser zambullido cinco veces en el agua: Despues de esta escena, el presidente envió á lla- Mar al capitan del Luque, el cual compareció con la Cabeza descubierta y el mas profundo respeto. Preguntado por qué habia tenido la osadía de adelantar- - Se hasta aquellos mares, respondió que por órden del a “ey su señor. La respuesta irritó al presidente, quien £ impuso la multa de ciento y veinte frascos de vino. Mas. representaudo el capitan que la multa excedía Su caudal, se disputó algun tiempo, y el presidente al cabo tuvo. á bien el contentarse con veinte y cinco frascos, seis jamones y doce quesos de Holanda, que fueron entregados al punto. Citados á su vez los pasageros uno despues de otros % todos se preguntó lo mismo que al capitan: cada Wo respondió como mejor supo, pero de modo chis-. toso y digno de las disparatadas preguntas del presiente que terminó la audiencia multando á todos. Cuando se concluyó la ceremonia, el capitan y los Oficiales sirvieron al presidente refrescos de todo géero, de que tambien á los marineros cupo parte. Mas no habia finalizado con la escena, Al irse todos A separar, el capitan que se habia retirado poco ans tes, salió de repente de su cámara, y preguntó con tono enojado y arrogante qué significaba aquel tropel. €spondiéronle que era el cortejo del presidente de i línea. “* ¡ El presidente de-la línea! repitió con Cólera; ¿de quién me quieres hablar? ¿No soy el amo qui? ¿Quién es el insolente que se atreve á disputarme el mando de. mi buque ? Que cojan al instante al rebelde y le zambullan en la mar.”. Al oir. estas Dalabras, el presidente consternado se echó á los pies €! capitan, rogándole que le conmutára el castigo; Pero inútilmente; fué preciso obedecer. Zambulleron tes veces en la mar á suridícula excelencia; .y el Presidente tan respetable, en cuya presencia toda la
> e tripulacion habia temblado, quedó hecho el juguete y la befa de todos: con lo cual:se terminó la funcion. Pasada la línea, prosigue nuestro misionero, tuvimos calmas que nos amohinaron tanto como nos habia alegrado el pasarla. | Por divertir el tedio, nos ocupábamos en pescar - perros marinos, ó por otro nombre, taburones. Son unos pescados muy grandes, ordinariamente de cinco Ó seis pies de largo, y muy aficionados á ir siguiendo las embarcaciones. En el vientre de uno de los que cogimos , hallamos dos muy preciosos diamantes, que se apropió el capitan; un brazo de hom» bre y un par de zapatos. La carne de este pescado es muy desagradable, desabrida, aceitosa y mal sana. Para pescarle no teniamos mas instrumentos que el anzuelo, que cubriamos cúidadosamente entre carne. Atraido por el olor, el animal se venia acompañado de otros muchos peces, llamados pilotos, porque comunmente yan delante ó al rededor de él, se tragaba el anzuelo que le presentábamos, y en es» tando fuera del agua, se le rompia la cabeza 'á golpes con un palo grueso, Los pescados concomitantes, al verlo preso, saltaban sobre su lomo como queriendu defenderle, y eran cogidos con él. + Descripcion sucinta del rio Marañon, 0% rio de las Amazonas. El Marañon , dice el P. Samuel Fritz, misionero, nace en el lago de Loricoche , no lejos de Guanuco; en el Perú; corre sérpenteando el espacio de mil ochocientas leguas en el mar del Norte por ochenta y cuatro embocaduras, donde tiene ochenta y cuatro leguas de ancho, y la dulzura de sus aguas alcanza á mas de tremta leguas dentro del mar. Por'norte Y
— 93 — Sur recibe muchos afluentes, que la mayor parte nacen á mas de cien leguas de donde mueren. En él se encuentran pescados. de toda clase, y en los campos vecinos grande abundancia de caza. * y at - Este.gran rio está cubierto de. una multitud: de. islas de diferente extension : las menores son de cuatro, cinco, diez y veinte leguas. Las inundaciones anuales contribuyen mucho á su fertilidad. Los pueblos que las habitan hacen su pan con raices de yu= ca; cuando está,seco, le deshacen en agua, y esta agua despues de fermentar forma una bebida que emriaga como el vino. | Cerca de la ciudad de Borja hay 'un estrecho de tres leguas de largo, y que en el sentido. de su an- Chura, -se divide en veinte y cinco brazos. Es tan rápido el rio en aquel parage, que los barcos le pasan -€1 un cuarto de hora. Á trescientas sesenta leguas del mar se eneuentra otro estrecho cerca de la embocadura del rio Topinamba, donde el de las Amas Z0nas corre tan encajonado, que no tienen mas de un Cuarto de legua de anchura. Desde la ciudad de Jaen, donde el rio empieza á Heyar barcas hasta el mar, se ven sus dos márgenes Cubiertas de árboles frutales de toda especie, abundando los cocos y los cedros: hállanse vides silvestres, una corteza que sirve para los tintes, y muchos. bosquecillos que producen todo género de plantas medicinales. : Entre la infinita variedad de pescados que pue» Blan este rio, ninguno hay mas notable ni delicado Que la vaca marina. Este animal anfibio sale á pacer á la orilla, y se alimenta de las yerbas que allí en- - Suentra: la hembra da de mamar á sus hijos. Se ha- Man tambien muchas tortugas. serpientes , cocodri» 08 y unas culebras que devoran á las personas. En las montañas, hay tigres, javalíes y gamos; en las llanuras, toda casta de animales, muchos de ellos
— Y — desconocidos en Europa, pero de exquisito sabor; y en los lagos, muchos gansos y otras aves acuáticas. Además de todo esto, los habitantes de aquellas márgenes tienen diversas clases de frutas, como bananas ó plátanos, guayavas, piñas, almendras de monte que se parecen á nuestras castañas, dátiles, ciertas especies de eriadillas, etc. Pueblan el pais una infinidad de naciones bárbaras, sobre todo á'lo largu de los rios. | | Los portugueses poseen algunas colonias á la embocadura del Marañon, y á seiscientas leguas mas arriba han construido un fuertecito en la confluencia del Rio Negro. En este espacio el Marañon tiene veinte y cinco:ó treinta brazos de profundidad. - Las misiones que han fundado los jesuitas en las cercanias del Marañon, son trabajosisímas. Entraron en ellas el año de 1658. Su establecimiento principal está en la ciudad de Borja, que es como la capital de la provincia de Mainas, situada á trescientas leguas de Quito. Muchos misioneros han tenido la dicha de sellar con su sangre las verdades del Evangelio que habian ido á predicar. Los pueblos que allí habitan son feroces en extremo, y es increible cuánto trabajo ha costado el reducirlos; ahora están ya mas tratables; pero mucho bay que hacer aun para desarraigar de su corazou ciertos restos de su an? tigua barbárie. : 208 El motivo de mis superiores para apresurar mi viaje, fué el gran deseo que se tiene mucho há d descubrir el rio Pilomaco y las naciones salvajes que moran á sus márgenes. Se me mandó que viviese con los zamucos para aprender su idioma, que se habla en todas aquellas regiones; y Dios ha bendecido de tal manera este estudio, que al fin de cinco meses que he gastado en él, me hallo capaz de anunciarles las yerdades de la relivion. Me anuncian que la empresa es muy peligrosa, porque se trata de abrir brecha en el
. — Y — mas fuerte asilo donde se haya encastillado el demonio en esta provincia, y franquear sus puertas á los yarones apostólicos quevengan á trabajar en convertir á todas estas naciones bárbaras , cuyo nombre no se conoce siquiera. -No -hay: ningun camino que allá guie; sino todas sus avenidas se hallan cerradas por selvas que parecen impenetrables, donde para no perderse,-hay que andar:.con la brújula en la mano. En fin, aquel pais, en que nadie ha puesto los pies todavía, es el centro de la infidelidad, de donde los bárbaros salen frecuentemente y en gran número y devastan las comarcas vecinas. Yo espero que los indios que han de acompañarme para romper por aquellas espesisimas selvas, me abandonarán si los infieles nos acometen, y aun cuando tuviesen bastante ánimo pura hacorles frente, ¿qué podrian uno contra ciento ? Así yo:seré la primera presa de su furor; mas pongo toda mi confianza en Dios, quien todo lo dispondrá para _Su mayor gloria, y puede, si fuere tal su voluntad, hacer que de aquellas piedras nazcan hijos á Abraham. , Ciudad y cercanias de Buenos» Aires.—Caza de toros silvestres.—Rio de la Plata, de Uruguay «e, “La ciudad de Buenos-Aires, dice el P. Le Cat, citado ya ,“está situada, segun creo, á:los treinta y dos grados de latitud meridional. Goza aire bastante tem- Plado, si bien se suelen enfriar con algun exceso-los vientos que reinan en el rio de la Plata. Los campos delas:cercanías son dilatados desiertos, donde no se Shcuentran sino algunas cabañas esparcidas aquí y allí, pero siempre muy lejos unas de otras. El único rbol frutal que allí sé ve es el albérchigo: la vid no Puede prosperar por la infinidad de hormigas de que abunda la tierra; así no beben en el pais mas vino
je Mi que el que viene de España por mar, ó por tierra de Mendoza, ciudad de Chile, asentada al pie delas cordilleras y á trescientas leguas de Buenos-Aires. A la verdad; aquellos desiertos áridos é incultos están poblados de caballos y toros silvestres. Pocos dias despues que llegué á Buenos. Aires un indio vendió. á un conocido «mio ocho caballos por un barril de aguardiente, y aun habrian sido caros sino fuesen-ex- tremadamente hermosos. Los bueyes no son menos comunes que los caballos, como convence la prodigiosa cantidad de sus pieles que se envian á Europa. Hé aquí como los cogen. : Unos veinte cazadores en caballos:se acercan en buen órden al sitio donde preveen que puedeshaber muchos toros, llevando en las manos un palo largo armado de un hierro en forma de media luna y muy afia lado. Con este instrumento hieren á:los animales que persiguen, y esto ordinariamente en los remos trase= ros; pero con tal destreza que nunca dejan de cortarles el nervio. de la coyuntura. El animal cae al instante sin poderse levantar mas; y los cazadores, en lugar de detenerse, siguen persiguiendo á los demás é hiriendo del mismo modo á los que alcanzan, los impo= sibilitan de huir, de modo que en una-hora á lo mas, veinte hombres pueden derribar setecientos ú ochocientos toros. Cuando los cazadores se han cansado, se apean de los caballos, y luego que han reposado un rato matan los toros derribados,.se llevan la piel, la lengua y el sebo, y abandonan lo demás á los cuervos, tan abundantes en el pais, que muchas veces oseurecen el aire. El rio de la Plata, á cuya orilla está situada la ciudad, es de los mas peligrosos de la América: por los muchísimos escollos que oculta, sobre todo á la embocadura. No lo es menos el Uruguay, que es otro gran rio separado de él solamente por una legua de tierra; si no lleno de bances de arena como el prime- a
— 97 — | ro, está sembrado de rocas ocultas á flor de agua que . ho permiten navegar á-los barcos de velas : las únicas embarcaciones que porsu ligereza no corren ningun riesgo,-son unas expecies de balsas que allí - Usan, hechas de dos lanchas. Sen Dicen que el rio de la Plata es muy abundante de pesca. Se encuentran lobos marinos y una especie de cerdo llamado capigua, del nombre de una yerba á que es muy aficionado. Es tan excesivamente familiar, - Queincomoda por eso á quien quiere criarle. Las dos márgenes del rio están casi enteramente cubiertas de bosques de palmas y de-otros árboles muy poco co* nocidos en Europa , que coriservan'el verdor todo el Año. Son infinitos los pájaros. - Uno he visto no mehos notable por-do chiquito, -que' pot la: hermosuz ta de su pluma; -no es mas grande que un reye- Zuelo; tiene el cuello de color encarnado Muy vivo, : el vientre de amarillo tirando á oro, y las alas de verde esmeralda, los ojos vivos y brillantes, la lengua larga, el vuelo rápido, y:la: pluma tan-fiva que extede á cuanto he visto suave y delicado. Este pajarito, —“uyo canto me ha parecido mucho mas melodioso que el del ruiseñor; está siempre en los'aires menos Por la madrugada y la caida de la tarde, tiempo en * que chupa el rocío que se deposita en las flores, el Cual dicen que es su ímico alimento. Anda saltando de rama:en rama lo demás del dia; y en cerrando la Noche se esconde en una zarza Ó se encarama en un igodonero para dormir. Conserva todo su brillo aun -*Spues de muerto, y como es tan chiquito, las mu- Jeres salvajes se los ponén por pendientes, y los es- Pañoles los suelen enviar á sus amigós en cartas. - Los bosques que hedicho están poblados de cier- VOS, Corzos,' Arles tigres: Los últimos son mucho mas corpulentos y feroces que los de Afriea: Unos indios me trajeron pocos dias há: la piel de uno de Sstos animales; hice que mé'la tuvieran derecha, y Ud /
— 98 — apenas pude, alzando el brazo, alcanzar ála boca. ls frecuente - el encontrarlos tan grandes como. aquel. Ordinariamente huyen en viendo á los cazadores; mas en sintiéndose heridos de una bala ó de una flecha, eomo no caigan muertos al golpe se arrojan sobre el que los ha herido con ímpetu y furor increibles; dicese que le distinguirian entre ciento. - Unos cazadores cogieron últimamente un tigrecito, que yo mismo he visto y tocado, aunque con miedo. Aunque cachorrillo, espumaba de cólera y despedia. rugidos espantosos. Por fortuna no correspondian á su coraje sus fuerzas, porque sino nos habria devorado. Viendo, pues, qué no se le podia demesticar, ; temiendo cada vez mas que sus rugidos nos atraje-- sen la visita de los tigres del contorno, le atamos una piedra al pescuezo y le mandamos tirar al Uruguay, á cuyas orillas estábamos, Meroismo de los misioneros del Paraguay. Hay regularmente en cada poblacion algo numerosa dos misioneros empleados en instruir á los neófitos en las verdades del cristianismo. Cada año uno de los dos hace excursiones á treinta ó cuarenta leguas á las naciones salvajes, á intento de ganarlas para Jesucristo y de atraerlas á su poblacion. Pónese en camino sin mas que su breviario debajo del brazo izquierdo y una gran cruz en la mano derecha, y sin.mas provisiones que su confianza en Dios y lo que pueda encontrar en la tierra. Acompáñanle veinte ó treinta cristianos nuevos, que le sirven de guias y de intérpretes y á veces hacen oficio de predicadores. Con el ayuda de ellos y el hacha en la mano se van abriendo paso por la espesura de los bosques; pero si se encuentran, como frecuentemente sucede, lagunas »
Pa llanos pantañosos que atravesar, siempre es él quien con el agua á la cintura, va á la cabeza de todos y los anima con su ejemplo. Trepa el primero:á las ro- Cas escarpadas y ceñidas de precipicios; ya á regis— trar las cavernas, á riesgo de hallarse con fieras en lugar de los indios que va á buscar. Enmedio de estas fatigas, todo cuanto tiene para regalarse suele consistir en algunos puñados de maiz, raices campestres ú otras silvestres llamadas mataqui. Algunos para mitigar la sed no encuentran mas que el rocío esparcido en las hojas de los árboles. De noche descansa en una especie de hamaca suspendida de los árboles. No hablamos aquí del peligro que corre de perder la vida á manos de los indios, que á menudo están emboscados, armados con sus flechas y mazas, para matar á los desconocidos que lleguen á su tierra. Mas por penosas y peligrosas que sean estas ex= Cursiones, un trabajador evangélico se tiene por bien recompensado de sus fatigas cuando vuelve triunfan. te á su poblacion acompañado de trescientos ó cuatrocientos indios y se ve otra vez entre sus queridos neófitos, cuyo número acaba de aumentar con su trabajo. kl : Cierto es que estas fatigas exceden las fuerzas hu. Manas, y nadie podria resistirlas á menos de estar Sostenido por una fuerza enteramente divina. No es menos admirable el que de tantos misioneros como trabajan y tantos años há ya en las misiones, los mas £spues de haberse afanado veinte y cinco y treinta Años, conservan tanta robustez y tanto vigor como ys que en Europa “disfrutan todas las comodidades e la vida. | >
- — 106 — por oir la palabra de Dios, el ardor con que acuden á todos los ejercicios de piedad, .el celo con que se proporeionan mútuamente todos los auxilios de salvacion, y se anticipan á las necesidades de los otros, y adelantan cada dia en el camino dela santidad evangélica. Hacen vida frugal, y no comercian, contentándose para sustentarse y vestirse con lo que les produce el trabajo de sus manos y el cultivo de las tierras; y ricos en medio de su pobreza, aun encuentran en las privaciones personales que voluntariamente se imponen, medios para ser generosos con los necesitados. | Los primeros misioneros habian comprado terreno ara edificar una iglesia en Trichinápoli, residencia del rey de Maduré: durante las guerras que asolaron aquel pais, tuvieron que retirarse á los bosques, y en su ausencia , un idólatra se apoderó del terreno y construyó en él un templezuelo que llenó de todo género de ídolos. Habiendo luego la paz reintegrado á cada cual en lo que era suyo, el P. Bouchet se puso nuevamente en posesion de aquel terreno, y obligó al sacerdote de los ídolos á salir de allí. Fué un espectáculo glorioso para la religion y juntamente digno de compasion, ver el afan de aquel. hombre para sacar sus diose3. Los cristianos , impacientes por verle desalojado, alcanzaban ellos mismos los ídolos y los ponian ea el suelo sin mucha precaucion; quebrábause muchos, y el idólatra recogia los pedazos esparcidos, ahogando su. despecho en machas lágrimas, pero sin atreverse á dar quejas porque mo le quedaba sino un sitio que no era:suyo. Il templo fue derribado, y enel lugar. que. ocupara se construyó una iglesia, con una casita para morada. de los misioneros, [nd
— 107 — : 3 “De las castas en la India, Llámase casta en la India la reunion de muchas “familias de una misma clase y profesion: pero esta distincion no se encuentra propiamente sino en el _Mperio del Mogol, el Bengala, la isla de Ceilan y la gran península acá del Ganges. ga Hay cuatro castas principales: la de los bramas, Que se tiene por la primera y mas noble; la de los rajas, que pretenden descender de muchas familias reales; la de los trabajadores y la de los parias. Cada casta se divide en varias ramas, mas nobles y elevadas unas que otras. La de los trabajadores “es la Mas extensa y la que se subdivide en mas ramas, Pues comprende á los pintores, escribientes, Ssastres, carpinteros, albañiles, tejedores etc. Cada ofi- Cia está limitado á su rama, y no puede ser egercido sino por aquellos cuyos padres le han profesa - do; asi el hijo de un sastre no puede ser pintor, niel de un pintor, sastre. Pero ciertos empleos son co-' Munes á todas las castas: por ejemplo, todos pueden Ser mercaderes ó soldados. Tambien hay castas que Pueden darse á la labranza; pero no todas. Aunque a de los parias es la única que se mira como infa- Mé y cuyos miembros no pueden entrar en casi nin= gun comercio de la vida civil, hay sin embargo ofi- “195 que rebajen á quienes los egercen, á par de los Darias: así el zapatero y todo aquel que trabaja en Cuero; y en muchos pavages, los pescadores y pastores son tenidos por parias. de ¿omo los portugueses, cuando se empezaron á Ostablecer en la India, ignoraban la diferencia existente entre las castas inferiores y las mas elevadas, RO pusieron dificultad en tratar indiferentemente con
— 108 — tinas y con otras, en tomar de criados á los parias, y en servirse de ellos en todas ocasiones. Pero está tonducta escandalizó:á4- los indios, y fué muy perjudicial á la religion: desde entonces fueron mirados - los pueblos de Europa como infames y despreciables, ton los que nadie podia tener trato sin deshonrarse: Mujeres que se queman en falleciendo suk núaridos (1). Acaba de morir (en 1710), dice el P. Martin, el príncipe de Marava, á la edad de ochenta años. Sus mujeres, que eran cuarenta y siete, se quemaron con el cuerpo del príncipe. Para este efecto se escavó fuera de la ciudad una honda huesa, que, se llenó de leña en forma de pira; y colocado encima el cuerpo del difunto ricamente ataviado, se le dió fuego. Entonces compareció aquella miserable turba de mujeres. que, como otras tantas víctimas destinadas al saerificio, se presentaron cubiertas todas de pedrería y coronadas de flores, y dieron muchas vueltas al rede-- dor de la hoguera, cuyo ardor se hacia sentir desde muy lejos. La principal de las mujeres llevaba en la mano el puñal del príncipe; y encarándose al sucesor, “aquí teneis, le dijo, el puñal de que el príncipe se servia para vencer á sus aorta 4 Nunca le empa mas que en eso, y guardaos bien de teñirle en a sangre de vuestros súbditos; sino gobernadlos cual padre, como él hacia, y vivireis feliz largo tiempo como él. Y, pues, nada hay ya que pueda detenerme en este mundo, no me queda mas que seguirle.” Al terminar estas palabras puso el puñal en manos del (1) Esta cruel costumbre subsiste aun en algunss comarcas de la India , n0 obstante cuanto han hecho los misioneros y los ingleses para extirparla,
Io o aa O O aa O O O AN Ox príncipe, que le recibió sin dar muestras de tristeza ni de compasion. “¡Ay! añadió ella, én lo que viene á parar la dicha humana! Ahora veo bien que voy á precipitarme viva en el infierno.” Y volviéndose fieramente á la hoguera, é invocando los nombres de sus dioses, se arrojó enmedio de las llamas. La segunda víctima era hermana de un príncipe raja, que se hallaba presente á la detestable ceremonia. Cuando recibió de manos de su hermana las joyas con que iba adornada, no pudo contener las lá. grimas, y arrojándose á su cuello la abrazó tiernamente. Élla no manifestó enternecerse; sino mirando con serenidad, ya la hoguera, ya á los concurrentes, y gritando: Chiva, Chiva, nombre que dan al dios Routren, se precipitó en las llamas como la primera. - Siguiéronla sucesivamente las demás. Unas ostentaban firme continente, otras estaban abatidas y fue- Ya de sí. Una hubo que, mas tímida que las compañetas, corrió á abrazar á un soldado cristiano rogándole la salvara. El neófito, que á pesar de la severa prohibicion que se impone: á los cristianos de asistir á tan bárbaros espectáculos, habia tenido la temeridad de concurrir á aquel, se asustó tanto, que sin pensar en lo que hacía empujó fuertemente á la infeliz y dió “con ella en la hoguera. El se retiró al punto, pero eon temblor de todo el cuerpo, al que se siguió una ardiente calentura con arrebato al cerebro, de que murió la noche inmediata sin haber podido recobrar el juicio. * Las últimas palabras que la primera de aquellas mujeres profirió sobre el infierno, dejaron sorprendidos á todos los espectadores. Habia tenido en su servidumbre á una cristiana, que muchas veces le "hablaba de las verdades de la religion, exhortándola “que abrazase el cristianismo. Ella tomaba aficion á estas verdades, pero nunca tuvo valor de renunciar á sus ídolos. Sin embargo, concibió estimación 4 1
— 110 — los cristianos; y los protegia en todas ocasionés. El aspecto de las llamas que la iban á devorar la despertó sin duda la memoria de lo que la buena cris. tiana la habia dicho de los suplicios del infierno. - : - Aunque tan intrépidas se habian ostentado aque= llas infelices víctimas del demonio, no bien sintieron el ardor del fuego, cuando alzando espantosos alaridos se lanzaron, echándose unas sobre otras, á ganar el borde de la huesa. Mas entonces echaron sobre ellas gran cantidad de trozos de leña, tanto para abrumarlas cuanto para aumentar el fuego. Cuando estuvieron consumidas, los bramas se acercaron á la hoguera humeando aun y é hicieron sobre las cenizas ardiendo de aquellas desdichadas mil supersticiosas ceremonias. Al otro dia recogieron los huesos mez» clados con las cenizas, y guardándolos en ricas telas los levaron cerca de la isla de Ramanaucor, donde las echaron en la mar, Luego se llenó la huesa, y se edificó allí un templo en el que todos los dias se ofrecieron sacrificios á honor del príncipe y de sus mujeres, quienes desde entonces quedaron en el número de las diosas. Costumbres y usos de los Indios. —Trage de los misioneros eta, j , Me preguntais lo primero, señora, escribe el pas dre de Bources 4 madama de Soudé, si se ven aquí como en Europa distinciones de clases y de precedencia. Así como en todas partes hay montañas y valles, grandes rios y pobres arroyuelos, así en todas partes, y mas que en ninguna en la India, se ven ricos y pobres, personas de elevado nacimiento y otras de nacimiento bajo y oscuro. Los pobres son innumerables; infinidad de ellos han muerto de cuatro ó
— 111 —. cinco años ará,. y Ótros han tenido que vender á sus Propios hijos y aun venderse ellos mismos para - poder vivir. Los hay que trabajan todo el dia como unos galeotes, y apenas ganan para sustentarse un diacon su familia. Se ven una multitud de viudas que no tienen mas hacienda ni mas rentas que una especie de torno de hilar. Otra multitud se vé, tanto - de hombres como de mujeres, cuya indigencia. es tal, Que para cubrirse no tienen mas que:unmal pedazo de tela, todo desgarrado y-ni una estera en que acostarse. Las casas de los peones del campo en Enropa son palacios en comparacion de los miserables zaqui- Zanmúíes en que moran los mas de los indios; y todos los muebles de sus cabañas consisten en tres ó cuatro vasijas de barro. Muchos que son cristianos , pa= san años enteros sin venir á la iglesia por faltarles la provisioncilla de arroz ó de mijo necesaria para mantenerse en el viaje. No dejan de encontrarse en la India gentes ricas. agricultura, el comercio y los empleos son medios Ordinarios de enriquecerse; mas el pobre labrador tiene hasta dificultad para salvarse de la -opresion, Porque en el comercio:reinan el fraude yla usura , y el ejercicio de los empleos es un verdadero latrocinio. El robo es el medio mas corto de hacerse ricos; así está aquí muy en uso, y no.creo haya pais en el mundo donde mas se detesten los robos pequeños y queden mas impunes los grandes. Hay una casta. de inlos que no se avergúenzan de tener el nombre y Ejercer públicamente la profesion de salteadores de Caminos. Los labradores tienen que vigilar, sobre todo e noche, para que no les arrebaten sus bueyes y Sus vacas; pero por mas que velen, son robados con Muchísima frecuencia. Se ha creido que se cortarián estos robos nocturnos poniendo guardas en todas las poblaciones , pero los guardas son mas ladrones que Os ladrones -mismos.
— 112 — Los príncipes amontonan grandes riquezas á fuerza de concesiones; pero ¿cómo usan de ellas? Os admirareis, señora: las entierran; y de este moilo la avaricia de los hombres restituye á la tierra lo que esa misma avaricia les ha hecho ir á buscar en sus profundas entrañas: sin eso el oro aquí andaría tirado. El difunto rey de 'Tanjamur escondió asi muchos millones. De ahí viene el que, si bien hay una iníinidad de pobres verdaderos, muchos particulares ricos afectan parecer pobres por miedo de ser despo» jados, y de ser castigados como reos de opulencia. Mas «si por una parte hay indios que afectan: ser pobres: en medio de las riquezas, por otra son muy celosos de las distinciones y del puesto que da el nacimiento. Pocas naciones son tan delicadas como esta en lo tocante á esas especies de prerogativas. En Europa siempre las familias mas nobles ocupan los trónos; pero de todos los príncipes del Cannate no conozco á uno solo que sea de la primera casta: aun algunos son de casta muy oscura. De donde nace que hay príncipes enyos cocineros creerian deshonrarse y se deshonrarían efectivamente comiendo con los príncipes á quien sirven: sus parientes los echarían de su casta como á hombres que habian perdido su honor. En este pais es una ocupacion muy noble la de ser. uno su propio cocinero; por eso, queriendo honrar» me, me dijeron una vez: “¿Sin duda sois vos, Padre, quien cuida de vuestra cocina?” queriendo darme á entender que no habia nadie bastante distinguido por su nacimiento Ó su mérito para ser cocinero mio. Por una costumbre, afortunadamente poco conoeida en Europa, las mujeres indias no tanto son compañeras como esclavas de su marido. Este tuteacomunmente á su mujer: pero ella no habla nunca á su marido, ni de él, sino en los términos mas respetuosos: nunca debe pronunciar el nombre de él, y para sustituirle otro, tiene que servirse de circunlo-
. quios ridiculísimos. No choca el que un marido pegue 4 su mujer. Nunca la admite :á su mesa, y ella Je Sirve como si fuera su esclava, y sirye tambien á sus Propios. hijos .como. si fuera criada de ellos ;; de ahí procede que los hijos se van acostumbrando á despreciarla y aun 4 maltratarla, Por otro.lado la suegra es una ama durísima; echa todo el trabajo de la casa ú - $u.nuera, y. cuando le manda algo , siempre es con ASpereza É Imperio... o al | Las mujeres. se. ocupan en ir+poragua, recoger leña, machacar el arroz, cuidar la.cocina, asear la casa y el corral, y elaborar aceite con el fruto. de unarbusto llamado palma-christi. Ll tiempo que les sobra del cuidado de la casa, le emplean en hilar: mo acen ninguna labor de aguja, que ni siquiera saben Manejar. ón general el buen tono.no permite.que una Mujer. aprenda á leer ni á. escribir: ese.cuidado se deja. 4 las esclayas. de las pagodas , para.que puedan Cantar las alabanzas de los/ídolos y.los cánticos im- Puros que en sus templos resuenan. La bebida ordinaria de los indios es el agua, no Porque allí no se fabriquen licores espirituosos; pero Solo los bebe la hez del pueblo; las personas decen- - tes los miran con horror. El vino de que nos servimos Para celebrar, se trae de Europa; le-ocultamos con Cuidado, por temor de que si cayese en manos de los Idólatras, se imaginasen.que era una .cosa como sus cores, segun ya ha sucedido. Habrá tres años que Abiendo sido saqueada una de mis iglesias en ausen- “la mia, un soldado encontró dentro una botella melo llena de vino: alegróse mucho desu descubrimien- to, persuadido de que sería alguna droga buena para hacer oro. Colgósela del brazo por el cordon atado á ella, montó á caballo y se la llevó. Desgraciadamente “Y pasar junto á uma roca, se rompe el cordon, se Quiebra la botella, y se desvanecen todas sus hala- Bueñas Csperanzas, d 8
= 114 — El hábito que estilan los misioneros es una simple túnica de algodon ni encarnada ni amarilla, sino de color entre uno y otro. La vasija que llevan es de cobre. Como no se encuentra agua en todas partes, y aun la que se encuentra no es potable siempre, tie- “nen que llevarla siempre consigo para refrescarse en uu clima tan ardiente como este. Su calzado consiste en una especie de zueco que solo se sujeta al pie por * una clavija colocada entre el dedo gordo y el segundo. Este género de calzado es tambien el de los príncipes y grandes, con la diferencia de que sus Zuecos son de plata, y los nuestros de madera. En los viages que hace'nos ordinariamente á pie, no usamos de zuecos; pero no sé cuál sea mas moles” to entonces, andar á pie descalzo por estas tierras ardientes y sembradas de menudas piedrezuelas, ó gastar sandalias de cuero como los naturales. Estas, sandalias son unas suelas sin empeine, que se atan al pie con unas correas; de modo que fácilmente se introducen la arena y las piedras. No es decente presentarse de sandalias delante de una persona de respeto. e Los grandes señores se visten con primor, segun su gusto y atendido el calor del clima. Consiste sú e traje en una túnica de tela de algodon muy blanco Y - muy delgado, que les desciende hasta los talones, s0- bre pantalones encarnados que les llegan al empeine! el calzado és una especie de chinelas de cuero en” carnado bordado de oro, dobladas por el talon deba* jo del pie. Llevan pendientes de oro ó de perlas; ul ceñidor de tela de seda bordado de oro, brazaletes d* | plata, y al cuello una cadena de oro ó una expeció de rosario de granos del mismo metal. Las señort% usan casi del mismo traje, distinguiéndose de 10% hombres solo en los adornos de la cabeza.
| ] | | í Moral de los indios. Los indios, dice el mismo misionero, admiten cin- Co pecados que miran como los mas enormes : el dar Muerte á un brama, la embriaguez, el adulterio con la mujer del gurú ó doctor, el robo cuando su matetia es considerable y la comunicacion con quien han cometido cualquiera de estos pecados. Tambien tienen otros cinco pecados capitales, que son: 'la lujuria, la ira, la soberbia, la avaricia y la envidia ú odio. to condenan la poligamia, si bien no es tan comun £ntre ellos como entre los moros. Pero reina una costumbre detestable: los sacerdotes de los idólos están en uso de buscar cada año una esposa para sus dio- Ses; y en viendo una mujer que les agrade, casada ó No casada, la roban ó la atraen engañada á la pagoda, y allí hacen la ceremonia del casamiento, La autoridad paterna conserva todos sus derechos €n la India, donde en este punto se yen aun las costumbres patriarcales. Cada familia compone un pe- Queño estado monárquico, que el padre, ó en ausen- Cia suya el hijo mayor, gobierna como soberano: él €s el gefe, el juez, el pontífice de la familia, el árbitro de todas las diferencias que en ella se susciten, Siendo su voluntad el tribunal supremo. - Los indios son naturalmente hospitalarios; mas al Paso que se muestran hermanos y benéficos para con 05 extranjeros, no pueden admitir para sí propios los | Jo smos servicios en ninguna parte del mundo fuera de * en que han nacido, sin exponerse á los mas severos Mastigos y sobre todo á los mas humillantes. Por eso £s está prohibido salir de su pais y pasar el rio Indo, ajo la pena de decaer de su casta. Solo se rebaja la Severidad de esta ley en favor de los peregrinos que
192 3 me sentí inspirado de pedir á Nuestro Señor se apíadára de aquel infeliz, que sería capaz de padecer mucho por su amor si supiese la obligacion que tienen todos los hombres de no servir ni amar sino á él. Yo no sé sí Dios escuchó mi humilde ruego; pero ocho dias despues me sorprendí de ver á la puerta de nuestra iglesia el penitente del collar pidiendo hablar con el gurú, es decir, con 'el Padre. Creí que querria pedir alguna limosna, y procuraba darle á entender que nada tenia que esperar de nosotros por el motivo que le hacía mendigar; mas como yo hablaba muy mal en malabar, conocí que no me comprendia él. Cuando me explicaron que lo que él buscaba era otra cosa que dinero, avisé al P. Maynard para que tuviera la bondad de hablarle. Vino en efecto, y llegándose al penitente, le dijo: “¿Qué venís á buscar en la iglesia de los cristianos, donde se adora al Dios verdadero, yos que adorais á los ídolos, y sois escla=" yo de los demonios ?”-— Yo vengo, respondió con modestia el penitente; á informarme de vuestro Dios y aprender á conocerle para sosegar mi alma, si es posible, porque la traigo agitada mucho há. ¿ No es esie el templo del Ser supremo, eriador del cielo y de la tierra, que premia á quienes le sirven, y castiga eternamente á quienes adoran á otro que á él? Yo hasta ahora no he adorado y servido á mis dioses sino porque no he: conocido á otro mas grande que “ellos; mas si podeis mostratme que el vuestro es su- * perior á todos, los renuncio y los abandono para siempre. Estas palabras nos enternecieron vivamente. “ Si: quereis, le digimos, conocer al 'soberano Señor y saber de muestra boca las infinitas perfecciones que le distinguen de vuestras falsas deidades, es menes" ter que primero os quiteis del cuello ese instrumen- to de mortificacion exquisita, que os abruma, y que ahora llevais solo á honra del enemigo del supremo
: y A AR Ser; porque mientras estais cargado con es0 y no pe» netrará en vuestro C€orazon su divina palabra, ó no le podreis saborear.” Algun escrúpulo tenia yo de - Obligarle á dejar su trage de penitente antes de entrar un poco mas en materia, y de disponerle mas á lo que se quisiera. Temia yo que le desviase la prue- - ba; pero estuvo firme : “Estoy pronto á dejarlo todo nos dijo, si es menester, para conoter al sumo . bien; pero no puedo sin ayuda de cerragero.” Man- * damos que viniese uno , el cual no sin gran trabajo sacó los clavos que fijaban el collar chico al grande: el quellos habia clavado pretendia sin duda que nunca se quitasen. La plancha era tan pesada, que difi= cilmente podia yo levantarla del suelo: colgámosla de la pared, cerca del altar, como un despojo ganado al infierno. El P. Maynard fué quien empezó á explicar á aquel hombre los misterios de nuestra sagrada reli= gion, y yo á enseñarle las oraciones y el catecismo, porque no me hallaba bastante adelantado en su idioma para conversar con él. Aunque se mostraba satisfecho de nuestras instrucciones y enamorado de cuanto le deciamos de la grandeza de Dios y de su amor á los hombres, leimos en sus ojos muchas ves ces que en lo íntimo de su'alma rodaba algun pensa miento que le traia inquieto. Los que le habian conocido en la ciudad antes que acudiese á nosotros, le recónvenian ágriamente, no ya porque se mudaba de religion, sino porque se hacia discípulo de los doctores pranguis (europeos ), siendo él de las primes ras castas del pais; y en efecto, esta idea del pranguinismo era la causa de todo su pesar. Luego que lo supimos, tomamos la resolucion de enviarle al Ma- -duré á que le bautizára alguno de los que allí viven con el hábito de los religiosos de la India. Digéronle, pues, que nosotros no éramos mas que los gurús Ó doctores de las castas inferiores que habitan en las
— 124 — OS costas, y que á él, como persona de nacimiento, le convenia dirigirse á los doctores de las clases eleva= das de tierra adentro, é inscribirse entre sus discípulos; que los encontraria en el Maduré; que ellos le enseñarian la ley del verdadero Dios, y. despues de haberle instruido , le agregarian al número de los fieles. Mucho le costó decidirse por lo que proponiamos; mas habiéndole persuadido de que era lo me- . jor para él, fué en busca de uno de nuestros «padres de la mision de Maduré, quien le bautizó, y luego le despachó á su pais átrabajar en la conversion de sus parientes, por la que nos mostraba. mucho celo. > ¿Aa aa ble Y dioss a Devocion y fervor de los ncófitos indios, Nuestros neófitos, dice el P.. Bouchet, profesan tierna y afectuosa devocion á los santos. Aquellos que invocan con mas frecuencia son el ángel de su guarda, el santo de su nombre, san José, san. Juan Bautista, san Miguel , protector de nuestra mision, san Pedro. y san Pablo,.santo “Tomás , apóstol de estas regiones; sansIgiacio y san Francisco Javier... Sobre todo-se encomiendan '4 «su ángel de. guarda cuando han de emprender ua viage. “* Antes de ponerme en camino, me decia un fervoroso neófito , echa delante á mi ángel de guarda, y lo sigo.en espiritu como el jóven Tobías á san Rafael.” No hay año.en que estas buenas gentes no experimenten los efectos de la pros teccion de los. santos de su mayor devocion y. especialmente dessan Francisco Javier , que. :en, el. cielo no se ha olvidado de los pueblos, primer objeto de su celo. Ahora:se me vienen á la memoria dos ejemplos de esta proteccion... ol | dels Aeugaron á un paria cristiano. de que habia matas
: ¿— 125 — “do una vaca, con el intento de insultar á-los idólatras que respetan á este animal. Procesáronle breye- - mente, y le condenaron á muerte. Los soldados empezaron-atándole á un árbol, con Jas manos sujetas - por detrás; mas como ya fuese mas tarde, se dilató la: ejecucion hasta el dia siguiente. Mientras dormian los soldados que 'le custodiaban aquella noche, no cesaba él de suspirar; y acordándonse de que san Francisco Javier, su patrono, habia sido milagrosamente curado de las heridas que le causáran las cuerdas con que le habiarr atado muy fuertemente las piernas, invocó al apóstol delas Indias rogándole obtuviese para él la misma gracia. Fué oida su oracion; y se le rompieron las cuerdas con tal estrépito, que se despertaron los soldados. nsesa Elsegundo egemplo es aun mas admirable. Habiéndose convertido, con su familia, una mujer idólatra del reino de Tanjaur, tuvo particular devocion á san Francisco Javier. Tenia un hijo, á quien tiernamente amaba, y cuando le llevó á bautizar, quiso - le pusiesen el nombre del santo apóstol, con la esperanza de que habia de conservarle la vida y mantenerle en la inocencia. Un año despues de bautiza.- do, el niño que tendria de edad diez ó doce, es-. taba guardando carneros con otros dos niños de su edad. Cayó un rayo, y mató á los tres. Sus madres, sabedoras de las muertes, vinieron al punto corriendo “4 "llevarse los cadáveres. Dos de ellos, que eran idólatras, no viendo remedio al mal, hicieron enterrar á sus hijos. La cristiana tomó el cuerpo de su Javierito, sin movimiento ni vida como estaba, llevóle á la iglesia, y dirigiéndose al santo apóstol: “Gran santo, le dijo, ¿no sois yos el protector de mi familia? ¿no he afirmado á mis parientes cien veces que nada me quedaba que temer, habiendo puesto en vos mi confianza? Y sin embargo, me he quedado sin hijo. ¿No ha de hacerse alguna diferencia entre esas madres
É — 126 — idólatras que no conocen al verdadero Dios, y yo que hago profesion de servirle y de teneros particular devocion? Consolad á una madre agobiada de dolor: vos, que tantos muertos habeis resucitado, ¿no podeis resucitar tambien á mi hijo? Volvedme, volvedme este hijo querido que yo os dí.” No habia aun acabado de hablar, cuando las mujeres cristianas que allí estaban, creyeron que el cuerpo de Javier se movia algo, pero despues abrió los ojos, y abrazándóle su madre , le encontró lleno de yida. Los cristianos de la India, dice el P. Fremblay, misionero en el reino de Cannate, adoran á nuestro Dios en espíritu y en verdad, y su culto es puro y sin mezcla de otra cosa. Su aversion á los ídolos llega hasta el escrúpulo: muchas veces vuelven la vista - á otro lado, evitan pasar por delante de sus templos, y tocar nada que pertenezca á las ceremonias de sus adoradores. La hambre, la sed, las persecuciones, la pérdida de sus bienes y los mas sangrientos ultrajes no los quebrantan; y por símbolo de su fé llevan de ordinario grabada la cruz en la frente, : Nunca los soldados que son cristianos se presentan delante de sus príncipes sin una señal de cristianismo: Un dia que se hallaban reunidos á la puerta del palacio cuatrocientos de aquellos valientes: “¿Por qué despreciais á mis dioses, les dijo el rey enojado, y les dais los nombres mas odiosos? — Señor, respondió un capitan, desde que somos cristianos ignoramos la disimulacion, y la verdad que tenemos la dicha de conocer nos hace hablar de ese modo, — Siempre os he mirado como á súbditos fielés, replicó sonriéndose el príncipe; pero os prohibo que os acerqueis ya á mis templos, porque con vuestras oraeio-- nes podriais en verdad dar muerte á mis dioses, y muertos ellos seríame necesario adorar al Dios de los eristianus, Ó no adorar ya nada.” Desde aquel dia, cuando en el palacio se celebra la solemnidad de al-
o A AS | gun ídolo, los soldados cristianos salen y van al campo á pasearse, El príncipe era antes muy grande enemigo del cristianismo; pero desde entonces manifies- - ta sentimientos mas humanos. » É ' * Martirio del P. Juan de Brito en 1693, referido “por el "5 padre Lainez. nd > . En el espacio de quince meses que permaneció en * el Maravá el P. Brito, desde que regresó de Europa hasta su muerte, tuvo el consuelo de bautizar á ocho - mil catecúmenos, y de convertir al príncipe de Tiriaveden, que es uno de los principales señores del - pais; como el nacimiento y mérito de este personaje hacen muy respetado y amado de todos los de su _hacion, su conversion metió mucho ruido y fué causa de la muerte del P. Brito. Acometido el príncipe de una enfermedad que declaraban mortal los médi- - Cos, se resolvió á invocar el socorro del Dios de los cristianos , y con este designio envió á rogar repetidas veces al P. Brito que le fuese á ver, ó siquiera o le:enviase un catequista que le anunciara la doctrina del Evangelio. Apresurándose el padre á concederle lo que pedia, le despachó un catequista que recitó sobre su cabeza el santo Evangelio, y en,aquel punto desapareció la enfermedad. y “Tan patente milagro avivó mas el deseo que abrigaba el príncipe mucho tiempo habia, de ver al predicador de una ley tan santa y portentosa. Gozó esta |. satisfaccion en breve, pues el P. Brito, no dudando FP ya de sus sinceras intenciones, se trasladó á las tierras que gobernaba. , Tenia el príncipe cinco mujeres y muchas concubinas. Despues de haberle instruido de los principales dogmas del cristianismo, se vió el P. Brito obli-
zado á hablarle de aquel punto esencial, que hubo el principe de renunciár para ser admitido á la gracia del bautismo. “Pronto se quitará este obstáculo, le dijo el príncipe, y tendreis motivo de quedar con- - tento de mí.” Al instante llamó á sus mujeres, las habló de su milagrosa cura, y las declaró que resuelto 4 emplear el resto desu vida en servicio del Dios de los cristianos, no reconoceria sino á una mujer por su legítima esposa; añadiendo, para consuelo de las que despedia, que las cuidaria y respetaria “como á sus propias hermanas... “Este inesperado discurso consternó profundamente á las mujeres. La mas jóven no escaseó ni ruegos ui lágrimas para conseguir que el príncipe mudara de resolucion; mas viendo inútiles sus esfuerzos, se fué á ver el principe soberano del Maravá, tiode- , ella. Llora, gime, le hace presente el triste estado. 4 + que se queda reducida, é invoca su autoridad y su justicia; dirígese de allí á los sacerdotes de los ído-" los, que buscaban desde mucho antes ocasion favosrable para mover guerra á los ministros del Evangelio. Habia entre ellos un brama llamado Pompavanan, famoso por sus imposturas y su odio irreconciliable á los misioneros, señaladamente al P. Brito. Alegrí-.. simo de hallar tan buena ocasion de vengarse de quien, arrebatándole sus discípulos le reducia con su familia á suma pobreza, juntó á los demás bramas y - deliberó con ellos sobre el modo: de acabar con el santo misionero. Siendo todos de dictámen de acudir. al príncipe, Pompavanan se pone á su cabeza, y hablando por todos, “príncipe, le dice, nos amenaza la + mayor de las desgracias: la falta de: respeto á los 7 dioses no se castiga; muchas estátuas son derribadas; +. los templos están abandonados; nó se hacen ya sacrificios ni se celebran las fiestas; el pueblo sigue la. infame secta de los europeos. Pronto, muy pronto nos veremos forzados á retirarnos á los reinos vecl-
— IZ nos para no presenciar la venganza que los dioses están para tomar de los desertores desu culto, y de aquellos que debiendo castigar tan 'enormes críme- Bes, con tanto escándalo los toleran.” No era necesario tanto para animar al príncipe del aravá, prevenido ya contra el P. Brito. Ordenó al Punto se entraran á saco-todas las casas de los eristianos que en sus estados moraban, gruesas multas “ontra aquellos que permaneciesen firmes en su creen- Cia, y se iucendiasen todas las iglesias; órden que se Cjecutó con el mayor rigor. En cuanto al P. Brito, mandó el príncipe prenderle y traerle á su presencia. Con efecto, habiendo los satólites descubierto el asilo del santo misionero, se apoderaron de él y de un brama cristiano, por nombre Juan, y Jos amarraron estrechamente. Dos niños cristianos, de menos de ca: - Sorce años el mayor, lejos de desalentarse por las A Ñ A A - ténia extenuadas la “rueldades que se egercian en el P. Brito, se afirmaton de tal modo en la f$, que corrieron á abrazarle y Mo quisieron apartarse mas de él. No pudiendo los sol. dados alejarlos niá amenazas ni á golpes, los amarra- Yon tambien y se los llevaron con su padre y su pastor. il P. Brito, que era de delicada complexion y s fuerzas, así por sus largos y pe- _Mosos trabajos, como por la vida penitente que habia Pasado en el Maduró, durante mas de veinte años, se Sintió entonces muy débil; pero los guardas le obli-- - Saban á andar á fuerza de golpes, aunque le veian Con los pies ensangrentados y horriblemente hinchados, Llegado que hubieron á un gran lugar, para “omplacer á pihalinfnss que acudian en tropel, pu- Meron á aquellos generosos confesores de la fé en un “to carro, en que los bramas acostumbraban á llevar Sus ídolos en triunfo, y así los dejaron dia «y medio, “Xpuestos á los insultos de la turba, y padeciendo Mucho de hambre y sed, y de las pesadas cadenas con Que estaban atados. - f 9
— 130 — Entre tanto los sacerdotes de los ídolos hacian nue= vos esfuerzos para determinar al príncipe de Mara» vá á que mandase ahorcar al P. Brito en la plaza. pública. Decianle que aquel doctor de la nueva ley era uno de los mas grandes hechiceros del mundo, que no habia resistido 4 la virtud de los sacrificios que ellos ofrecieron por su destruccion, sino á poder de sus propios encantos. Dejóse el príncipe vencer con harta facilidad de aquellas sugestiones. Man» dó traer á su presencia al P. Brito, y le preguntó, mostrándole su Breviario que le habian quitado al cogerle preso , si no era de aquel libro de donde sacaba la virtud que hasta entonces habia hechoimpo-- tentes todos los encantos; y habiéndole respondido el santo varon, que indudablemente así era, “pues bien, le dijo, yo quiero ver si ese libro te hace im-= penetrable á nuestros mosquetes.” Al mismo tiempo mandó que.con el Breviario atado al pescuezo le pasasen por las armas. Ya los soldados iban á soltar la descarga, cuando Triaveden, el príncipe convertido, que habia ido á la córte del de Maravá, se declaró en alta voz contra la tiranía de la órden, y metiéndo-- dose por entre los soldados, protestó que tambien él queria morir si se quitaba la vida 4 su maestro. Ll príncipe de Maravá, notando á lavez algun movimiento entre la tropa, revocó la órden, y mandó restituyesen á la cárcel al confesor de Jesucristo. Mas aquel mismo dia, pronunció su sentencia de muerte, v ordenó le llevasen á su hermano, jefe de una poblacion á dos jornadas de su corte, con expreso mandato de que le hiciese morir sin tardanza. Ll jefe entregó al P. Brito en manos de cinco verdugos para que le cortasen á pedazos, y luego expusieran su trozos á la vista del pueblo, :q% Llegando al sitio del suplicio, rogó. el confesor de Jesucristo á los verdugos le dejáran recogerse un inS- tante, lo cual le fué concedido. Entonces, puesto de
— 131 — rodillas y vuelto al poste á que debia ser atado su _ Cuerpo, separado de su cabeza, pareció en profunda meditacion. Un cuarto de hora despues, alzóse: . “on rostro risueño, y llegándose á los verdugos: y abrazándolos con mucho afecto, * podeis ahora, her- Manos mios, les dijo, hacer de mí lo que querais.” Al punto aquellos hombres, medio borrachos , se echaron sobre él, y le desgarraron el hábito; mas viendo un relicario que le pendia del cuello, retrocedieron llenos de miedo y persuadidos de que en quella caja estaban los hechizos con que encantaba á los que seguian su doctrina. Uno de ellos, temiendo tocarlos, tomó un sable para cortar el cordon que e sostenia, é hizo al P. una ancha herida que derra- "MÓ mucha sangre. En fin, los bárbaros, persuadidos e que los encantos mágicos de los cristianos tenian Poder bastante para resistir los filos de sus espadas, Se hicieron traer una hacha enorme de que en los templos se servian para degollar las víctimas ofrecidas á los ídolos; y luego ataron una cuerda á la barda del santo misionero, y se la rodearon al cuerpo, Para que tuviese la cabeza doblada hacia adelante Mientras le descargáran el golpe. _ El hombre de Dios se hincó al instante de rodillas, Y en esta postura aguardaba la corona del martirio, - cuando dos cristianos abriéndose paso por entre la Multitud de espectadores fueron á arrojarse á los pies - * Su caritativo pastor pidiendo morir con él. Extra- , mente sorprendió su valor á todos los circunstan- “8; mas no hizo: sino irritar á los verdugos, quienes o atreviéndose sin embargo á quitarles la vida sin en, se aseguraron de las personas de ambos y los Pusieron aparte. Despues de lo cual, volvieron al pate Brito y le cortaron la cabeza. El cuerpo, que na- “ralmente debia caer hacia adelante, porque á esta “rte estaba inclinado antes de recibir el golpe, cayó * espaldas con la cabeza que aun no habia quedada
deros: las seis Ó siete primeras jornadas no son penosas; pero despues se hacen muy difíciles los caminos por los vientos que allí reinan, las nieves y el rigor del frio;.4 lo cual hay que añadir la necesidad absoluta de haber de descansar por las nuches sobre el des- «nudo suelo , y aun á veces encima de la nieve ó del hielo. El gran Tibet principia en la cumbre de una horrible montaña, cubierta de nieve, y llamada Katel, un lado de la cual es territorio de Cachemira, y el otro del Tibet. l£l camino hasta Lek , por otro nom» bre Ladal., fortaleza donde reside el rey, va por entre dos montañas que son la verdadera imágen de la tristeza , del horror y de la muerte misma. Están amontonadas unas sobre otras, y tan contiguas que apenas las separan los torrentes que con ímpetu se precipitan de sus cimas, rompiéndose con tal estruendo contralas rocas que aturde y amedrenta á los mas intrépidos viajeros. Lo alto y lo bajo de estas montañas.son igualmente impracticables. Hay que caminar ordinariamente á media pendiente, y el camino por lo comun es tan angosto, que apenas se encuentra espacio bastante para sentar el pie. Así es menester caminar con suma precaucion: al menor desliz, iria uno rodando á los precipicios, con mucho peligro de la vida, ó á lo menos de romperse los brazos y las piernas, como á muchos sucedió de los que con nosotros viajaban. Aun si aquellas montañas tuyiesen arbustos á que asirse ! pero no se hálla ni una mata de yerba. Para pasar de una montaña á otra, es necesario atravesar impetuosos torrentes que las separan, sin encontrar mas puentes que algunas tablas estrechas y temblonas, ó algunas cuerdas tendidas y enlazadas con ramas verdes: á veces es preciso descalzarse para apoyar el pie con menos riesgos: 05 aseguro que me estremezco aun al acordarme de aquellos horribles -pasos,
— 139 — Noticia de las islas de Francia (1) y de Rorhon. + La isla de Francia, llamada antes isla Mauricio, dice el padre Ducros; está al Oriente de Madagascar. Poseyéronla los portugueses y holandeses sucesivamente: los ciervos, los cabritos y cerdos silvestres que allí se hallan, los naranjos y limoneros son pruebas de haberla habitado los primeros. El aspecto de esta isla, por donde quiera que se la mire, embelesa. En todas partes se ven deliciosos Paisages cortados por colinas, rios, valles, prados y bosques, cuyos árboles producen hermosos frutos ú madera propia para construcciones y obras de embutido. Vénse allí infinidad de tortolillas que se dejan coger con la mano, y papagayos verdes y grises que se cogen tambien muy fácilmente, porque al reclamo de uno acuden todos los demás. Yendo de un puerto -Ááotro, cuya travesía será de catorce leguas, me ad- Miré de una llanura, llamada el Fat, donde parece Que la naturaleza se ha complacido en reunir las co- . Sas mas agradables. Á un lado bosques de frutales; Al otro bosques de ébano; aquí aguas corrientes; mas allá vastos estanques. Inmedio de esta llanura esta- A acampado un destacamento de soldados franceses, due se regocijaron de que les diese nuevas de su patria. Pernocté con ellos, y me contaron los contínuos Peligros á que estaban expuestos noche y dia; de 'onde tomé ocasion para exhortarlos á conservarse Siempre en disposicion de comparecer ante el Supre- to Juez. Eran la causa de sus temores los esclavos "efugiados en los montes. Me enterneció extremada- AS Esta isla situada á mitad de camino entre la extremidad meridional de 0 frica y de la India, pertenece ya á losingleses, á quienes la Francia la cedió NASIA, y ha recobrado su nombre de isla Mauricio,
> — 140 — mente la relacion de uno de ellos, que no se conservaba vivo sino porque le habian creido muerto aquellos bárbaros de las heridas: que le habian dado: “con el brazo roto y abierto el vientre, y sosteniendo “con la mano las entrañas , habia llegado arrastrando con el favor de la nocbe á lo alto de una roca, desde donde á la luz de una grande hoguera que tenian encendida los negros cimarrones, los vió asar á dos compañeros de él, y aquella inhumana caterva bailar al rededor de ellos levantando espantosa gritería. ..:' > Cuando llegué 4 Puerto-Luis, tuve-la satisfaccion de egercer las funciones del ministerio apostólico. Como el cura párroco del puerto; creyendo tener justos motivos de disgusto, se hubiese retirado á la isla de Borbon, hice sus veces todo el tiempo que estuve en aquel puerto: dije las. misas) parroquiales; dí ms+ trucciones 'á la guarnición y á-los: negros ;-cónfesé, «administré, cuando hubo necesidad, los-otros sacramentos ; cumplí en fin con todas:las-obligaciones de un párroco. wol enboj 19b «Se puede llamar á la isla de Francia el reino de las ratas: Véselas bajar , en cuerpo: de ejército ¿de las montañas, trepar á las rocas mas escarpadas, pasearse por el pais llano, atroparse en los pantanos ; aso” lándolo todo, especialmente por la. noche. Yo mismo las he visto á la caida del dia-salirdel seno de la tierra en la multitud que las hormigas , y llevar «el estrago á todas partes: no hay nada libre-de sus dientes. ¿Quién ha de dormir tranquilo:en medio de-tan maldita raléa? Para librarse de sus insultos hay qu0 envolverse como unos muertos ,-y- acostumbrarse ¿ sentir sobre sí aquellos animales, trotando, saltando y riñendo; y al despertarse al otro dia, contarse unoS á otros los bocados que han recibido. 9 Los negros cimarrones ó fugitivos son enemigos mas peligrosos, pero de quienes esmas fácil deshacersé ; son esclavos comprados en Madagascar , qué
O habiendo desertado unos tras otros , se han juntado en las montañas, y de allí hacen muy crueles.excursiones contra sus antiguos amos. ; 9 La isla de Mascareñasó de Borbon, es un peñon horrible por de fuera, pero muy alegre y muy fértil por dentro. Esta isla, segun me contó un.buen an: ciano que es el mas antiguo de sus habitadores, sirvió primero de. enfermería para los franceses enfermos de Madagascar, y de lugar de destierro para los insubordinados. El:degúello de los franceses en aquella grande isla fué la cruel época de nuestro establecimiento en Borbon. Tiene mas de ochenta leguas de circuito y de veinte y cinco á veinte y ocho de diámetro. Aunque aparenta no ser mas que un espantoso peñasco, se divide realmente en tres partes que forman tres montañas. Dos cosas me parecieron muy. dignas de notar, el volcan y la montaña de Salases. El volcan está en la cima de un monte de figura de pilon de azúcar: debajo de la cima hay una sima donde, como en una gran caldera, el volcan vomita tors rentes de escoria de hierro inflamada. En llenándose la caldera, la materia rebosa con tanto ímpetu y abundancia, que ha obligado al mar á retirarse bastante lejos; pero las aguas recobran insensiblemente el terreno perdido. El continuo fuego que la montaña alimenta, se vé: desde las inmediaciones casi todas las noches, y de cuando en cuando causa pequeños terremotos que varian mucho en cuanto al sitio; es, digámoslo asi, un fuego ambulante. ' La montaña de Salases se halla en medio de la isla dominando á las demás que la rodean. La violencia del mar ú otra causa que se quiera, eleva hasta la cima por vias subterráneas una cantidad de agua tan grande, que forma los tres rios principales de la isla, los cuales se precipitan con suma rapidez, haciendo en el camino un prodigioso número de estrepitosas cataratas, Los otros rios son muy impetuosos tambien,
— 142 — ; menos el de Santa Susana, que: es muy manso; pero; nacen en otros sitios. > | En general la isla de Borbon es tan fecunda, que es inagotable, por decirlo asi, de bastimentos frescos. Los ganados y aves de corral se multiplican infinitamente, y la tierra no requiere labor, bastando solo esparcir el trigo y las demás semillas. El arroz, el maiz y las cañas de azúcar se suceden sin intermision en un mismo suelo. “Podos los pájaros. son buenos de comer, sobre todo el mirlo, y no hay ningun animal peligroso. El pescado de rio sabe algo á cieno, pero el de mar es esquisito. El vino del pais, que con= siste en el jugo esprimido de las cañas de azúcar, es muy agradable de beber cuando ha fermentado ya tres ó cuatro dias en botellas. El aire de la isla se mantiene en todo tiempo tan puro y suave, y son tan sanas las aguas, que los enfermos que allí desembarcan recobran la salud en pocos dias. Dícese que no hay yerba ninguna queno sea medicinal; pero'aun no se ha.encontrado remedio al calambre, mal vivo y mortal que mata en momentos á quien recibe cualquier magullamiento ó lesion en los nervios. : : Los habitantes de la isla de Borbon tienen por curas algunos misioneros de San Lázaro, sacerdotes de vida irreprensible, que egercen si ministerio con una regularidad y un celo superiores á todo elogio, repitiendo las virtudes de su fundador San Vicente de Paul. ,
MISIONES DE LA CHINA (1) . —_Y DEOTROS ESTADOS VECINOS. , a Mision del Tong-King. — Persecución do los misioneros. La mision del Tong-king, reino situado entre la China y la Cochinchina, ha sido largo tiempo de las Mas florecientes del Oriente. La fundaron los PP. jesuitas Alejandro de Rodas y Antonio Marqués en 1627, quienes en menos de tres años bautizaron á mas de seis mil personas, contándose en este número tres bonzos que gozaban mu- * (1) El imperio chino confina con la Mongolia, el mar Amarillo y el de la China, el canal de Fonmosa, el Tong-King, el Tibet y el Sifan. La separa del baisle los Mantchoux la famosa muralla que se prolonga por espacio de qui- Bientas leguas aun por los lanos y valles mas profundos Se divide en quinee Provincias, que por su extension y poblacion podian pasar por otros tantos rei- 1:05. Le cortan cinco ó seis cadenas de montañas, que lodas juntas no son sino “Ontinuaciones de la gran mesa central del Asia, del Tibet y de la Mongolia. b Una multitud de rios y lagos que atraviesan la China proporcionan incalcula= les ventajas á la agricultura y á la navegacion interior; á Jo cual deben aña- Jilse los canales. que algunos se.extienden á trescientas leguas : el mas célebre, Jue es el que pone en comunicacion 4 Pekin con Cantor, tiene mas de seiscien. As leguas de curso, y le mandó abrir á fines del siglo XIII el hijo de Gengis- An. Siendo tanta la extension del imperio, se experimentan en unas partes Ca- ATes excesivos, y en otras frios mas rigurosos que en ninguna de las regiones de Uropa situadas bajo la misma latitud. En Pekin los extremos del calor y frio “1 mayores que en Madrid, aunque la latitud es la misma : las heladas princi Plan ea noviembre, y continúan sin intermision casi hasta el fin de marzo. Ál Trio 3ucede repentinamente un calor excejvo. Hablando eon propiedad, no hay As que dos estaciones en la capital del imperio, el invierno y el verano, (Cartas dificantes escogidas.)
— 144 -— cho crédito entre aquellos pueblos y prestaron á los misioneros infinitos servicios. Asustados los sacerdotes de los ídolos de ver que sus diséípulos abrazaban' como 4.potfia la religion cristiana, hicieron cuanto podian para desacreditarla y que el rey entrase en sospechas de los misioneros. Consiguiéronlo,, y-Jos PP. fueron,expelidos.del reino á los tres añus de permanencia. Mas los tres bonzos convertidos cuidaron de la nueva cristiandad, y con tanto esmero la cultivaron, que cuando al año siguiente volvieron los misioneros al Fong-King, la encontraron aumentada con cuatro mil neófitos. El rey, que los habia mandado volver porque se habia convencido de la impostura de los sacerdotes idólatras, les conce». dió permiso de predicar el Evangelio en sus estados. Hiciéronlo con tanto fruto, que muy én breve se contaron en el reino doscientos mil cristianos. Pero los grandes se quejaron al rey de los progresos. de :la nueva religion, y le representaron con tales razones: los males inevitables que, segun ellos habian de causar aquellos extranjeros, que el rey al cabo proscribió el cristianismo y desterró segunda vez á los misioneros. En 1696 se suscitó nueva persecucion. contra :los cristianos. El rey prohibió á sus súbditos el que abrazasen la religion de los portugueses, y 4 cuantos la profesaban ; el juntarse á orar y llevar imágenes Ú medallas. Tambien mandó prender á los extranjeros: y en su consecuencia el gefe de los catequistas fué encarcelado y cargado de cadenas. Este edicto asustó á los cristianos y consternó á losmisioneros: nadie se atrevia ya á recibirlos. Fueron derribadas casi todas las iglesias y casas de los catequistas en las provincias del Norte, y maltratados en muchos lugares los cristianos. Mas hubo provincias donde los gobernadores, mas nioderados, Se contentaron con enviar el real edicto á los gefes de *
$ EG 4 las poblaciones, á fin de que los, cristianos se, res» guardasen. eE , Dis 7 as En 1735 cuatro Jesuitas tuvieron valor para entrar Secretamente en el reino; pues fueron víctimas de su celo, pagando con sus cabezas su amor á la propa: -gacion de la fé. No” obstante : estas persecuciones y ás continuas pesquisas de los soldados. que esparcian el terror por todas partes, no vacilaron Jos fieles en a fé, y su número se fué acrecentando de dia .en dia. Alguvos años despues un acontecimiento impre- Visto causó un cambio favorable al cristianismo, Halendo sido asesinado :por un eunuco el rey., príncin pe afeminado, subió al trono un hermano suyo. Vi- _Sltando el nuevo monarca en 1748. un arsenal, vió Uas piezas de artillería con inscripciones. que -mo- Vieron su curiosidad ; pero como los caractéres. eran £uropeos, nadie se los sabia explicar. Preguntó entonces por los dos misioneros que en otro tiempo hala visto en su capital; y le respondieron que ambos abian sido ajusticiados. « ¡Oh Dios ! exclamó, ¿có- «Mo se atreven los ministros sin órden mia 4. esos actos arbitrarios ? Ahora nos habria sido de suma utiidad la ciencia de aquellos dos extranjeros, que nos Mubieran explicado las inscripciones de estos caños es.” Alpunto mandó se le buscase un europeo que Se las explicase. Al oir esta órden un cristiano, pro- —Metió que él le encontraría: diósele copia de las inscripciones , y,él las comunicó al P, Venceslao Palecenk, superior de la mision. La explicacion que dió el P. fué enviada al rey, quien se manifestó muy sa. tisfecho de haber encontrado un hombre de quien - PSperaba sacar importantes conocimientos, Envió en Uusca de él á cuatro mandarines, que le colmaron de distinciones los cinco dias que duró el viaje, Cuando legó á la capital, le llevaron á palacio , y despues £ una corta conversacion con el rey, se fueron al Atsenal. Alí le preguntaron cómo se habian de ma- E 10
— 146 — nejar aquellos cañones: él dijo lo que sabia en la materia, y el dia se terminó con uva cena magnífica . que de órden del rey se le sirvió. Cd Desde aquel tiempo los cristianos acudieron á las “fiestas al estruendo de las cajas y al sonido de los instrumentos. El príncipe pidió un matemático y un artillero, y declaró además que deseaba viniese un buque de Macao á comerciar en sus puertos con seguridad de que no tendria que pagar ningun derecho. Mientras en Macao se disponian á satisfacerle, el P. Paleceuk hacía muchísimos prosélitos..Los bonzos se llenaban de envidia al yer estos progresos, y queriendo atajarlos , uno persuadió á un eunuco que ' acusase al misionero de que desenterraba los cadáveres, tomaba sus huesos y con ellos componia unos polvos que eran un verdadero veneno. “se europeo es de índole pacífica, y no quiere hacer mal á los vivos ni á los muertos: véte.” ) e No por eso desistieron los bonzos de irritar los ánimos contra el P. Paleceuk. Pasaron tan adelante las cosas, que no se creyó ya seguro. El rey, sabedor de toda aquella efervescencia , la quiso detener: hizo llamar al eunuco, y le mandó que declarára á instigacion de quién habia acusado al europeo. Como el eunuco denunciase el nombre de un bonzo, el rey mandó prender á este y que se le hiciera causa; el sacerdote de los ídolos fué condenado á muerte; pero el P. Paleceuk pidió y obtuvo que se le perdonase. El rey, favorable siempre al misionero , mandó luego publicar que se cortaria la lengua á cualquiera que hablase mal de los europeos. , La conducta del príncipe inspiraba al P. Paleceuk las mas grandes esperanzas en favor de la religion; pero no correspondió el fin á los principios. En Ma: cao se habia necesitado tiempo para cumplir con las intenciones del príncipe. Así que se pudieron, reunir las personas aptas para serle preséntadas en calidad
; — 1497 = eS de matemáticos, y las cosas necesarias para la expedicion, se hizo esta á la vela, saliendo de Macao el de marzo de 1751 el P. Simonelle con btros cuatro jesuitas de la mision del Japon. Cuando llegaron al Tong-King esperaban ser bien acogidos del rey, Que los habia pedido: así fué muy grande su sorpre- Sa cuando en vez de eso recibieron órden de no pa- Sar adelante de las playas. Sin embargo, enviaron al Tey los regalos que le tralán. Los regalos fueron aceptados; pero los misioneros no alcanzaron por todo fa- _Vor sino la licencia de construir una casa para su vivienda á la orilla del mar. Atribuyóse el mal éxi- Lo de la empresa á la envidia de los ministros, con - Quienes el P. Paleceuk habia omitido consulfarlo antes de llamar á sus compañeros. Sea lo que fuere, Viendo el P. Simonelle, anciano ya de setenta años, que nada se podia hacer en el reino, quiso volverse a Macao; para lo cual pidió licencia, que se le otor- 86 sin dificultad. Sus cuatro compañeros se introdnseron furtivamente en las provincias, donde ejer— - “leron su ministerio para con las gentes sencillas y Pobres, con mas fruto que no hubieran logrado de los ricos y de los grandes, Poblacion , clima y producciones del Tong-King. Se cuentan en este reino mas de veinte mil luga- "eS, muy poblados todos. El clima es excelente; algo de frio se experimenta cuarido sopla con violen- “ia el viento Norte; pero nunca se ha visto alli hielo nieve; nunca los árboles han perdido el verdor; e Mnca el aire se ha infestado de vapores contagiosos; el Clelo está siempre tan puro y tan sereno, que no % conocen en aquellos paises la peste, ni la gota, ni Piedras, ni las fiebres malignas, ni otras mil en-
— 248 — den guardarse con cosas no consagradas, y se los mira como profanados, si alguien los pisa ó se sienta encima, Hay uno sobre todo llamado el Neligarin Dalat, que viene á significar mar de parábolas , al que profesan particular veneracion. Ningun extranjero le puede tocar sin haberse lavado las menos antes, y los sacerdotes tienen costumbre de estrechar respetuosa-: mente las hojas contra su frente. Casi todos los libros mongoles-calmucos están escritos en hojas estrechas y largas, cuidadosamente colocadas, y copiadas y puestas á distancias indicadas por órden. ; -. Costumbre tocante á las doncellas calmucas qne se casan. Cuando una doncella calmuca se casa, no se atre- ve á volver á casa de sus padres en muchos meses, niaun en un año si el marido lo exige. Pero, cuando él al fin se lo permite, va ella 4 ponerse de rodillas á la puerta de sus padres, recibe sus abrazos, y partlcipa de la comida que la ofrecen. Mátanse para el festin carneros, bueyes y caballos, circulan las copas entre los convidados, y el padre termina, la funcion dando á la hija un regalo análogo á su clase y sus rlquezas. Si es príncipe, regala ordinariamente parte de sus vasallos, 6 muchos centenares de caballos ú otros animales. | Escrituras mongolas, » “ La escritura mongola , segun la tradiccion del pais, dice Bergmann, fué inventada por Sagdcha-
“- 249-— Bandita, gran lama del Tibet, poco posterior á T'ckingis-kca. Soñó una vez que el primer objeto que viera al despertarse, habia de representar la forma de la escritura mongola, en cúya invencion estaba trabajando. La primer cosa que se ofreció á sus ojos fue una mujer llevando en la mano un largo lienzo de curtidor, y desde aquel punto destinó la forma de aquel instrumento para base de las letras. Posible es que la historia sea cierta, porque considerando la escritura mongola, se pueden notar ciertas figuras que tienen analogía en su forma con el instrumento mencionado. Sea loque fuera, bástanos con saber que aquel lama inventó las primeras figuras de la escritura mongola, que en lo sucesivo se han ido perfeccionando por el cuidado de los príncipes mongoles. : | la ) “¿Como el inventor tomó por modelo los caractéres chinos, el alfabeto en lugar de letras simples se compuso de sílabas cortas. Este alfabeto silábico se abrevió mucho, y se determinó el número de las sílabas por el de las vocales y consonartes. : “El alfabeto mongol=calmuco consta de siete vocales y catorce consonantes, de que resultan noventa y ocho signos silábicos. aiii 0% Las letras mongolas y calmucas se trazan perpendicularmente de alto 4 abajo. Las yocales.ocupan el primer lugar del alfabeto, y luego vienen en cierto órden particular las consonantes (1).” Los instrumentos para escribir se ponen en un estuche puntiagudo por un cabo y bastante ancho por el otro. Contiene además plumas, dos pinceles gordos y tinta de China. Para escribir los calmucogs, se ponen el papel sobre las rodillas, en la mano izquierda tienen uno de los pinceles empapados en aquella (1) —Bergmann describe con bastante extension los signos del alf: beto mongo!.calmuco ; pero como le acompaña con láminas que no podemos poner aquí, á su obra remitimos á los curiosos que deseen conocer los signos.
— 250-— tinta; y con él llenan la pluma de tinta de alto á bajós "eq. 9. sup ro P bu ero apdaa "Los calmucos tenian antes imprentas en las. orillas del Volga, y todavía: se ¡mprimen:en China libros mongoles por mandado del emperador;:pero hay motivo de creer que toda: la habilidad de los tártaros en tipografía se reduce 4 ejecutar grabados en madera. Bergmann: piensa que fácilmente sé im- - primirian libros mongoles con caractéres movibles. 5 4 3 De -la pintura entre los ealmucos. Gi2 Segun el mismo viajero, entre los. wcalmucos, los sacerdotes solo se atreven á trabajar de este arte. Los ricos y personages mas distinguidos miran como accion meritoria el encargarles que les pintenlas:imágenes de-los' dioses de su.veneracion , y se los pagan á-un precio exhorbitante, que sin embargo es: arbitrario por parte de ellos, puesto que segun sus principios religiosos, nada puede el sacerdote pedir por su trabajo, ¡ci y ao jE90s El lienzo de que usan para pintar,: es de: linó: deslien y muelen los colores en agua-de cola de pescado con una bola de: cristal puesta: en mango de madera. tendodalls 15h etnia La primera operacion del pintores clavar un pedazo de lienzo en un marco cuadrado hecho con cuatro palos:atados unos á otros. Luego prepara un poco de greda desleida, cuya agua redundante. comprime chupándola conla: bota. | , Mientras se seca la primer capa de .greda; pone á cocer en un cazo de hierro otro poco: decola de pescado, para con ella untar los dos lados del lienzo, que luego alisa cuando está seca, como un colmlllo de JSbb:a de javalí, ri $91
— ZN, — Antes de sentar ñingun color en el lienzo , tira muchas líneas: diagonales para determinar e] sitio que “¿ha de ocupar la figura, y para trazar el esquicio se / sirve desuna hoja de papel chino en que diseña: los contornos de-la imágen con tinta de China; despues de lo cual mezcla los colores y los extiende; «pero el de oro sereserva para lo último. En las esquinas del cuadro pintan ordinariamente tmas figuritas forman- ' do guarnicion. El todo se encola despues:sobre otro pedazo: mayor de lienzo forrado de: tela: de seda, y arriba y abajo se adaptan cañas de madera para: arrollar y colgar la pinturai: 00 0hueios E LOL daegos de Inchas. 139 ; » ha : ¿ (t i 409 5) 11015 ' “Uy Ñ 1 + El ejercicio dé la lucha representa entre los calmucos, lo que eran entré los griegos log juegos olím- Picos, entré los romanos los combates del circo y en la édad media los torneos. +4 -——Presiden Jueces, y segun las reglas establecidas, ningún luchador debe herir'4 su adversario. Sin' embargo, muchas veces el furor de los combatientes su: be á tal punto qué se rompen brazos y piernas, y aun se ven heridas mortales. Aseguran que en una ocasion semejante habiendo un luchador hincado él puño á su antagonista, el maltratadó así se enfureció tanto; que agarrando al otro por'los talones, le alzó en el aire y volvió á tirarle con tal violencia al Suelo, qué el infeliz quedó en el sitio. > pi 24 Aunque está prohibido á los luchadores el darse golpes peligrosos, ño se pone obstáculo á que se esciten:4 bofetadas y puñadas, “porque este ejercicio alegra mas el combate; pero no 'se' pueden “asir de los cabellos.” 9 1Q9 430 pra Acabada la lucha, so da'al vencedor el gorro de
— 252 — su adversario, que los jueces han tenido mucho cul» dado de poner aparte antes del combate. Bergmann, de quien copiamos estos pormenores, describe del modo siguiente una de estas luchas que se celebró durante su: estancia entre los calmucos, con motivo de una fiesta llamada el uruss. aga 01 «Entre cuatro chozas: y dos pabellones se habia dejado una plaza bastante llana y destinada para este uso. Los cincuenta guardias de la persona del: príncipe formaban un círculo entre aquellas chozas y los pabellones, estando colocados á algunos pasos unos de otros, y teniendo en el suelo las picas , cada uno la suya á su frente. La concurrencia estaba dividida en lado derecho y lado izquierdo, lado del príncipe y lado de la princesa. Estos dos personages tomaron sus asientos en chozas separadas, enfrente la una del otro. Los luchadores debian combatir tanto por su propia gloria , cuanto porel honor del lado que defendian, En medio del campo de batalla, se sentaron los cuatro jueces lel combate, vestidos con trages riveteados de grana. ln diversos puntos fuera del espacio indicado. para la lucha estaban algunos de á caballo, á fin de separar á los combatientes á latiz gazos, si llegaba á ser necesario. Los luchadores se adelantaron de los dos lados opuestos á cubierto de unas cortinas que llevaban otros calmucos; fueron hasta dos pasos del pabellon, se arrodillaron, se acer” caron mas y se arrodillaron de nuevo. Entonces s0 corrió la cortina, y pudieron combatir los dos adver- “sarios. Como los luchadores calmucos no salen c05 mas ropa que los calzas, podia uno formarse idea del combate con solo mirar su musculatura. , e « El luchador favorecido del príncipe daba. aque dia-las últimas pruebas de su destreza, porque: 3 causa de que sus fuerzas iban ya en decadencia, des” pues del combate debia ser rayado de la lista de los luchadores, En los grandes juegos de lucha los MC”
— 203 —= Jotes combatientes deben salir primero: pero Tchoutechi por evitar peligros á su protegido y por favorecerle, habia dispuesto secretamente que el primer luchador de la princesa no saliese hasta la segunda esceña. al : Los adversarios que no se habian visto, y que aun: despues de corrida 'la cortina parecia no se miraban, se pusieron á correr uno entorno de otro, á distancia de veinte ó treinta pasos con un furor salvage, y luego se acercaron. Ll primer movimiento fué inclinar el cuerpo adelante, procurando asirse mútuamente ; luego que se asieron, me quedé admirado de la destreza y vigor con que recíprocamente burlaban sus esfuerzos. “Tenian las manos como hincadas en los brazos uno del otro, y parecia que sus pies habian echado raiees en el suelo. En esta posicion estuvieron muchos minutos; pero soltándose de repente, procuraron agarrarse, ya por la cabeza, ya por las piernas, y principalmente por la cintura. A veces derribaba el uno al otro en tierra; mas el caido se volvia á levantar con extraordinaria ligereza, y sabia aprovecharse de aquel momento para poner en la misma situacion al adversario. Habia durado el combate así mas de un cuarto de hora sin que se decidiese la victoria, cuando los jueces refrescaron las fuerzas abatidas de los atletas, echándoles agua sobre el cuerpo. Envistiéronse en seguida de nuevo. Segun ley de combate entre los éalmucos, puede uno ser.derribado en el suelo boca abajo ó sobre un lado, sin quedar vencido poreso; sólo cuando cae enteramente de espaldas, se proclama al otro vencedor, En fin, el luchador del príncipe consiguió derribar á su adversario de un modo casi permitido por las leyes de la lucha, pero que los jueces del lado derecho consideraron como victoria completa. El proclamado vencedor se acercó á la choza del príncipe, tocó el suelo con la frente, v fué introducido. en ella. Tehou-
-— 204 — techi mandó que le trageran una copa de leche, cuajada, y le regaló una capa. Luego fué llevado á los : partidarios del lado derecho, y sus amigos le dieron diversos. ventas scades oa asonmira úl al os, “A la verdad, los jueces de la princesa pidieron que los dos luchadores volviesen otra vez á.las ma- 105, pero el principe no lo permitió, 1) 20, - “ Adelantáronse, entonces los demás y. empeza- “ron. á coubatir con furor: el luchador de. la prince= sa mostró tanta superioridad, que en pocos segundos derribó á su adversario de espaldas en.el suelo, La princesa regaló al vencedor, que se habia acercado á su choza para prosternarse, una pelliza y otras cosas de vestir. Mientras pasaba repetia el grito de woIK ! work! todo el lado izquierdo ,, y le arrojaba vestidos de regalo.” ber obst Carreras de caballos. » 2 11 A Segun el mismo viajero, los calmucos son sobresalientes en este género de ejercicio. Se juntan cincuenta ginetes, y en el espacio de pocos minutos corren treinta ó cuarenta werotes (1), en.campo raso, con la cabeza descubierta, y sin mas guia que el cielo. Los hijos del príncipe reciben al vencedor. no lejos del término, y le conducen á él llevándole el caballo de la rienda. El premio es ordinariamente un pedazo de tela de seda apropósito para un vestido. FIN DE LA OBRA. 4 (1) Seis ú-o0ho legaas españolas próximamente.
LAS MISIONES. SU ORÍGEN.—SU OBJETO.—SUS VENTAJAS, — APUNTES HISTÓRICOS. —RESUMEN GENERAL.—EXÁMEN DE LAS CARTAS EDIFICANTES. CAPENDICE ORIGINAL, ESCRITO POR: EL TRADUCTOR ). Desde tiempo inmemorial, la religion católica apostólica romana fué el objeto constante de las misiones mas respetables, cuyos altos merecimientos ocupan uu lugar distinguido en los. fastos del cristianismo. Uno de los médioa mas poderosos é influyentes para la Propaganda Católica fué la peregrinacion arriesgada de muchos ministros del Señor, que dotados de un celo extraordinario y de una fé vivísima consiguieron acercar á las puertas de los templos de la verdadera religión á pueblos enteros, que entregados á,la mas ciega ignorancia, tributaban culto á ídolos informes. La historia religioA UN Y E TN
i — 256 — la encierra multitud de ejemplos veneraudos que la impiedad no ha podido recusar con la maledicencia y la ironía de los sofismas mas deslumbradores. La ¿antorcha del catolicismo llegó de uno á otro polo: atravesó los mares" y se hizo dueña de los “vastos desiertos donde'im-.. peraba la idolatría, extendiendo sus negras “alas sobre cien generaciones que adoraban , por una monstruosa tradicion , los objetos mas ra=, quíticos y despreciables. SUE Este éstado fué la noche de algunos pue” blos, noche sombría, cargada de borrascosas nubes para el espíritu y de asoladoras tormen-- tas para el alma. Despues de este lamentable estado de oscuridad, el sol de la divina gracia alumbró 4 los pueblos mas incultos y los misioneros fueron los que llevaron hasta los mas lejanos paises el divino reflejo de la verdad evangélica. Es Desde los primeros siglos de la lelesia las peregrinaciones religiosas fueron el alivio y el consuelo de las almas fervorosas. La visitacion: de. los templos mas remarcables della eristiandad confundió á las naciones en un pueblo de hermanos y todos los idiomas se comprendieron para celebrar la Redencion de la carne por el hijo de la, virgen María. Reyes y señores, seglares y, plebeyos se cubrieron con la esclavina de los palmeros (1)para postrarse de hinojos delante del, venerable sepulcro del Un- - eS Se llamaban así por las palmas que tratan á Europa los peregrinos. y
— 251 — eido. Delante de esta tumba del mundo antieguo, segun la feliz expresion del religioso Lamartine, y.cuna-del mundo nuevo , el orbe cristiano dió el ejemplo.de una convicción intima y de un celo piadoso que ofuscaba á los impios , dominados por.la:secreta voz de su conciencia. La fé alejaba de si á la idolatría, y era demasiado fuerte:la luz del Evangelio para la débil vista de los incrédulos. Entonces las persecuciones de la Palestina comenzaron á manchar de sangre las arenas del desierto , y el martirio, siempre elevado y sublime á los ojos de los verdaderos católicos , multiplicó el número de los peregrinos, y por consiguiente de sus padecimientos. La lucha estaba aplazada: la cruz y la media luna iban á pelear, con la divina aureola de la fé laprimera, y con el pánico terror de la fuerza la segunda, y ú la voz de Pedro el Ermitaño, que humildemen=- te caminaba sobre una pollina , se levantó la Europa como un solo hombre; como un cristiano, que resguardado porel valor de sus abuelos y la conviccion de sus mayores, llevaba “consigo la resolucion de los mártires y el prestigio de los verdaderos creyentes. Las cruzadas fueron la mas solemne expresion del triunfo católico sobre la impiedad , y de su séno san Luis vino á exhalar en su muerte la verdad pura é inmaculada del Evangelio. De esta suerte la PROPAGANDA CatóLica tuvo su origen», y lo que en su dia fué empresa arriesgada, llegó a ser despues mision de paz 17
—= 264 — firme de América septentrional, en la Grecia, Anatolia, islas del Archipiélago, Siria, Egipto; Armenia y Persia Sus viajes eran tan dilatados como arriesgados. Detrás de las sagradas peregrinaciones estaban los martirios; perotambien despues de los sufrimientos se presentaban las recompensas de la bienaventuranza eterna que recaia sobre tan celosos ele del cristianismo, En 1650, a consecuencia de la persecucion que la iglesiá del Japon sufria de los tiranos de este vasto territorio, los misioneros emplearon sus vidas en los trabajos mas penosos, y vemte jesuitas, escogidos entre un número considerable, que se brindaban á este sacrificio, proba3- ron á la faz del mundo cristiano que no retro= cedian ante los tormentos, cuando se trataba de extender los límites de la religion católica, y de alcanzar nuevas almas para la gloria eterna. Una carta del P. Fernando Verbiest. escri= ta con tanta sencillez como uneion religiosa, fué la que inftamó el ánimo de muclros Padres. No en vano habló á los corazones el ilustre misionero: cien voces respondieron ú:su invitacion, cien voluntades se entregaron á la incertidumbre de lo venidero para arrostrar la terrible prueba de la predicación del Evangelio en tan incultos lugares. Entonces un ministro de elevado espiritu y protector de todo lo grande y generoso, se decidió en favor de la elevada mision del apostolado en la China. Tan hábil político como
— 265 — entendido regularizador de las instituciones, bajo el velo de los adelantos profanos, coope: ró al aumento de las peregrinaciones religiosas y hermanó con un talento admirable. los adelantos de las ciencias y las artes con el esclarecimiento de la verdad en los paises idólatras y profanos. El ministro Colbert dispuso que personas entendidas y resueltas a sufrir todo ¡género de peligros,: dotadas de un temple.de alma fuerte y «vigoroso, marchasen 4 explorar los descubrimientos de los chinos y 4 predicar las revelaciones de una religion sublime, cuya grandeza no podian admirar turbados sus ojos por. las groseras personificaciones de unos dioses ridiculos y fabulosos. -' ' Sin embargo, una circunstancia deplorable inutilizó estos deseos. La muerte arrebató entre sus negras alas al ministro Colbert, yla ejecucion de la mencionada empresa fué únicamente la esperanza lisonjera de algunos fervorosos ministros del Señor. - Años despues, el marqués de Louvois, animado delas mismas intenciones, y aprovechándose de la embajada que: llevaba cerca de uno de los reyes mas poderosos de la India, «pidió la cooperacion de algunos misioneros: que él llamó con tanta oportunidad como inteligencia operarios evangélicos. ¿Euro El colegio de S. Luis el Grande en París fué el arsenal de donde salieron estos'artífices inteligentes de la regeneracion religiosa de aque-
M — 266 —= ' llos puisez, hasta entonces casi desconocidos de los europeos. alaba sob otrole Entre los muchos Padres que de sus .cláustros salieron con direccion á la India, se escugieron los que llevaban el apellido de Fontanay, Tachard , Gorbillon, Lecomte, Bouret y Visdelou. | En seguida atravesaron los mares, y al fijar sus plantas en el territorio que deseaban alcanzar para la Iglesia católica, apostólica, ra> mana, los buenos resultados de esta jornada religiosa fueron tales, que decidieron á otros muchos á vestir el tosco sayal de los misioneros. El monarca francés envió otros quince padres, á quienes siguieron mas de sesenta, que no:solo se extendieron por el interior de la India, sino tambien por el Ton-kin, Bengala, Maduré, costa de Coromandel y Surate en los estados del Gran Mogol. De los ochenta misioneros que durante esta época se embarcaron, guiados por la estrella refulgente del martirio evangélico, muchos naufragaron enmedio de las olas, entre los que se contaron los padres Barnabé, Nivet de Thsonville y Philipe Abril, y otros murieron de enfermedades peligrosas y epidemias incurables, entre ellos, los P. P. Ruchette, Sarlá de S. Martin , Rutioud, Ducha de Bezé , Archautband, Marcelo de Blanc, Maximino Miguel, Paregaud , Genesis de S. Leu, Barin, Dobre, Parmon , Chomel y Frapenie. No solo la naturaleza parece se conjuraba contra los misioneros, sino que tambien los ha-
— 267 — bitantes de este territorio los perseguian encarcelándolos y mortificando sus cuerpos con los suplicios mas lamentables. Entre estas víetimas, arrancadas á la piedad, debe hacerse particular mencion de los 'P. P. Tachard , Es- _—paguac, muerto en las cadenas del Pegú, Colussou , Comilh, Morner, Reauvoher y otros varios. - | - El martirio no solo era buscado con'el celo mas ardiente sino tambien ocultado por un excesivo pero modesto recogimiento. ' La obra de estos misioneros era tan grata á los ojos de los verdaderos cristianos'como meritoria para la eterna bienaventuranza á que aspiraban en sus fervientes oraciones. Desprovistos de recursos y expuestos á los rigores del aislamiento y de la persecucion , vivian 4 espensas de las limosnas que les daban en algunos piadosos establecimientos y aumentaban el rebaño de los fieles con las obejas descarria= das hasta que habian llegado '4 sus oidos las sublimes doctrinas del Evangelio. Hé aquí como el P. Goubin se' explicaba recordando el fausto de la córte y haciendo mérito de las ventajas de las misiones que tenian lugar á principios del siglo pasado.— ““ ¡Qué fruto, decia, no podemos esperar, por “poco que sean socorridos los misioneros, de “la continuacion de esta empresa cuando á pe- “sar de tantas revoluciones, de tantas dificul- “ttades y estorbos, excitados de todas partes “*y muchas veces de allí mismo , de donde se
268 — “deberia esperar mas auxilio y proteccion ha “hecho. tan estupendos progresos ?: Y si en “quince años de tempestades y borrascas han ““adelantado tanto nuestros hermanos esta “grande obra de la gracia, ¿qué no debe- “mos prometernos de tiempos mas pacíficos, “de circunstancias mas favorables : llegando “este santo ministerio á ser mas conocido. y “estimado de los fieles que no pueden dejar “de ser de todos aquellos que tienen, algun “amor de Dios y celo de su Iglesia ?. No nos “faltarán con lu gracia. del Señor operarios “hábiles para tan grande obra...” ¡ Los misioneros no vacilaban enanteponer los. riesgos que corrian 4 las almas que á tanta costa podian rescatar de las impuras manos del demonio. Precedidos por los catequistas que preparaban á los pueblos. para recibir los. divinos sacramentos, eran esperas . dos con ánsia por los que deseaban abandonar las tinieblas en que vivian para. eterna condenacion de sus almas. E La vida ejemplar reprendia la agena disipacion; y vestidos humildemente con una pieza larga de tela por vestido y unas toscas sandalias por zapatos, se abstenian de comer- pan, huevos, carne y pescado, no alimentándose mas que de arroz y legumbres. Algunas. veces se velan obligados á negar su patria y con las lagrimas de la mas pura contriccion. en los ojos veian como. los indios aborrecian á los europeos, y como sospecho-
<= 969 = sos del lugar donde habian visto la luz del dia por primera vez, los apellidaban los brac: manes del Norte. | Entre los diversos pueblos que voluntariamente subyugaban con el poderoso influjo de la palabra divina, se encontraban nuevas pasiones y distintos caractéres.. Los recientes cristianos de la India se dedicaban á una vida ejemplar y fervorosa. Sus juegos eran las oraciones: su mayor consuelo las lágrimas de la piedad y del arrepentimiento. Los Graves ó antiguos persas se inclinaban con ánimo resuelto á favor de los nuevos cristianos. En la Cochinchina, por lo contrario, se fraguaban persecuciones horribles contra los misioneros, al paso que el Emperador de la _China concedia cerca de su palacio una casa para los misioneros y el terreno para una ¡iglesia dedicada al Salvador del mundo. Algunos chinos creian que el color blanco era peculiar de los demonios, y en Ton-Kin los mas atroces martirios sufrian los P. P. jesuitas, entre los que se debe contar el P. Paregord por su muerte ejemplar y edificativa. Entretanto , los misioneros, deseosos de pagar una justa deuda de respeto y veneracion al que habia abierto los senderos de tan peligrosa peregrinacion, visitaban en la isla de Sarcian el sepulcro de S. Francisco Javier y los P. P. portugueses construian sobre el una capilla que era la expresion mas solemne de su fervor y recogimiento. Ya no les bastaba
= 00 = a los misioneros apelar á. la persuasion y ¿las lagrimas de la conviccion; porque sus palabras de piedad y mansedumbre se estrellaban contra la irreflexiva indiferencia de los chinos. Sus votos eran escarnecidos; sus juramentos violados; sus promesas despreciadas; y sus esperanzas ridiculizadas con las impus ras diatribas de la idolatría. Temian perder _sus bienes temporales 4 costa de derribar las torpes imagenes de los dioses que habian sido el patrimonio de la ignorancia de sus mayores, y preferian ser felices durante una semana de años para sufrir por toda una eternidad de siglos. ¡Funesta obcecacion! El martirio les aterraba, y por esta razon solo lo. maravilloso y lo terrible podia .desaletargar la cansada imaginacion de estos pueblos entregados á la molicie oriental. “Deben ser “hombres resueltos los misioneros, decia el pa- “dre Chavanac en una carta dirigida al pa- “dre Gobin (1), á mortificarse en un todo “no solamente en las mudanzas del clima, “vestidos y alimentos, sino mucho mas en los “*modales opuestos enteramente á nuestras cos- “tumbres y genio de nuestra nacion... Los “chinos no son capaces de escuchar.en un mes “lo que puede un francés decirles en una ho- “ra. Aquí es preciso sufrir con paciencia y (1) Desde Cho-tchesu en '80'dé diciembre de 1701, y copiada por el mismo: P. Gobin en'sus Cartas edificantes. :
— 271 — “sin alterarse su flema y natural lentitud; “tratar. de la religion sin desanimarsecon ““funa nacion que solo:teme al Emperador y ““ama precisamente el dinero, y. por consis “guiente, mira con frialdad e indiferencia ex- ““cesiva todo lo que se dice de la eternidad. “Quien no tuviese dulzura, moderacion y “longanimidad muy probada, se verá aquí en “una continua afliccion.” dial La voz de la verdadera religion, empero, triunfó enmedio de los escollos y peligros mas irremediables y enmedio de esta penosa travesía para aumentar el número de los verdaderos creyentes , los naufragios fueron. menores que las victorias. Cada mártir alcanzó gran número de nuevos cristianos; cada mision trajo á Europa numerosos catalogos de sacrificios hechos en favor de las verdades puras e inmaculadas de la verdadera religion. Desde esta época hasta nuestros dias no faltaron tampoco obreros religiosos que llevaran su piedra para el gran monumento de la Pro- PAGANDA CarTóLICA. Las indulgencias concedidas por los pontífices, y las limosnas que todo el mundo cristiano dedicó para.esta empresa á principios del siglo actual, son el testimonio mas elocuente del prestigio y veneracion que merecieron en todos tiempos los misioneros apostólicos. Una grande asociacion dedicada á este objeto es el escudo que defiende á la Pro- PAGANDA CATÓLICA de los tiros envenenadosque le ha dirigido la impiedad , temerosa de una
— 272 — irremediable derrota. Los misioneros apostólicos se dirigen en la actualidad 4 ultramar, difundidas como se encuentran ya las verdades del Evangelio en los paises donde años há eran apenas conocidas de miles de habitantes entregados á las lamentables elucubraciones de la idolatría. 14 os natuá Esta obra de la propagacion de la fé, favorecida por la bendicion de la Santa Sede «fue recomendada: por el 5umo Pontífice Gregorio XVI a todos los fieles. Los papas: Pio VIH, Leon XII, Pio VII y el mencionado Gregorio XVI porrescriptos de 15 de marzo de 1823, 11 de mayo de 1824, 18 de setiembre de 1829, 25 de setiembre de 1831 y 15 de noviembre de 1835, han concedido á todas las personas asociadas á esta grande obra, en las diócesis donde se instaláre , diversas indulgencias plenarias, concedidas en el dia de la Invencion de la Santa Cruz, aniversario de la fundacion — de la obra en Lyon en 1822; en el de San. Francisco Javier y la titulada de los cien dias, que se alcanza todas las veces que, estando los asociados contritos, diesen alguna limosna para' los misioneros ó ejercitaren cualquier acto de piadosa caridad. En el presente siglo la PropacANDA Caró- LicA recorrió muchos y dilatados territorios. En Siria y Grecia el delegado apostólico, Ilmo. Sr. Blancis, obtuvo las bendiciones de muchos afiliados á la religion del Evangelio. En Constantinopla el vicario apostólico, ilus-
a 2? trisimo señor Hillercan, y en la China los lazaristas MM. Faivre;' Mouli y Ramean ; alcanzaron los triunfos: mas lisonjeros. En Mas cao, Su-Tchuen, Cochinchina, Ton-Kin orien=; tal >y occidental» y- Siam ,: los .lazaristas Thion; Delamarre, Perocheau Hermosilla, Dumoulin , Borie, Jacard y Miche:,«si no:su= frieron los tormentos del martirio ,«eomo aconteció a algunos , recibieron en su mayor parte, como prueba de su celo y mansedumbre, la persecucion y el ódio de «algunos habitantes de estas apartadas regiones. En las Indias los PP. jesuitas Bertrand: y Garmer, ast como en el vicariato del monte Líbano» el Ilustrísimo Sr, Vilardell y el R. P. Riccadonna alcanzaron nuevas y señaladas muestras de aprecio entre los propagandistas por su: cons- - tancia y mansedumbre. En el Africa el obispo de Argel, Ilmo. Sr. Dupuch;, y en la América el Ilmo. Sr. Gaulein, hicieron tambien los 'es=- fuerzos mas heróicos para la propagacion de la verdadera fe, En las misiones de los Estados Unidos, los Ilmos. Sres. Loras, Flaget y Hugnes, y en las de Oceania el obispo de Nicó. . polis Mr. Liansu, Carret y Pompallier, vicario apostólico, hicieron mas dilatados los terminos del catolicismo, aumentando considerablemente el número de los nuevos siervos del Señor. La sublime obra de los misioneros :removes rá en todas épocas los estorbos de la impiedad, aunque la invoquen con las palabras: mas brillantes* y los principios: mas alhagiieños. La. 18
Montañas de Judea. —Monasterio de $, Sabas.—Nazaret,— El monte Tabor.—E] monte Carmelosisan cs Ain aio ce Concilio «de - los obispos -maro- Religion de los persas. —Conversacion de un misionero jesuila Con Un devino... Del ramadan ó cuaresma de los o AA AI Antioquía.— Alepo. — Cuaresma e Ss “ulstianos... A IIA —Á —. E Costumbres y religion de los ar= y menios O roer... .....oo He TTi> A Religion de los ettoPesit..ois. ale Desierto de Sceté en' Egipto. — Gruta de la baja Tebaida:...... Monasterio de S. Antonio... Páginas, 25 28 30 -35 39 4 a 48 46 Monasterio del monte Sinaí... | Roca de Moisés oi E Viaje al monte Sinaí..—Excur= siones á la montaña de santa - Catalina y á-la roca Melibah en uno de estos últimos AOS idos Los coptos... Pro rrcariaco nooo a. YA ... Misiones de América.—Rasgo de valor de treinta salvajes. 0
— 28l — Páginas. Viajes á lo interior de la. Améri-"" ca. — Guerras de los salvajes..». 62 Anhelo de una doncellita salvaje enferma por recibir el bautismo. 65 Costumbres de los abnakis, nacion. salvaje del Canadá..comorcocosranos” > 66 Lengua de los salvajes......o....... 68 Religion y costumbres de los nat= chez, salvajes de la Luisiana..... 70 Muerte gloriosa del P. Racle, mi= : sionero.en-los ¡Abnakis. — Elo- . _glo de Elirconconocccónnccnnnicnnnnns > Notoisdal padres de Creúillv:"" sionero en Cayena, escrita. por otro misionero jesuita en 1718.76 Noticia de una jóven salvaje iro= -Quesa , llamada la Genoveva de - la Nueva-Francianconicococinncinio 78 Noticia de la mision del Paraguay. 87 Ceremonia del paso de la línea. — Tiburon. iraicr ció iso r200 Descripcion sucinta del. rio..Marañon ó:rio de las 'Amazonas... 99 Ciudad. y cercanías ' de: Buenos Aires. —Caza de-tóros silvestres. —Rio de la-Plata.; de Urúgun, CAINE di 95 Heroismo. .de.los misioneros del 73
— 282 — Pardgurayti. si cilis cave iiodai Misiones de dh Tadia, > unas del cristianismo en la. India........ ' Cruz milagrosa.. voor ror co csr.ooc....o Ladrones conv ertidos. — Iglesia de de Maduré... .so...... coo. ..oneso ..... De las .castas en de rindo, sde ales Mujeres que se queman en falle-. '. clendo sus MaridoS..viodoscidonis Cuadros y usos de los. indios: — ' Traje de los misioneros+..... Moral de los indi0S...o.oroooorsnonos El Vedam., libro: siglo: Ae los. : indios... ..... cerro or cr r 2... «Conformidad de muchos dogmas - indios. con los de la ao cristiana. . 1L00ULIPLILILAIIAIAIIIA rro Templo de envian ¿oi rciia Conversion de un penitente :idólatras. conan cen caniaso on iidc ddr eo Devocion. y fervor de los acólitos indios:... de ets Ha Páginas. 98 101 103 104 oo 0b07 108 110 15 Martirio del P. «Btito en. 2.1693, Nes risa ferido:por el: P..Lacneza...mom. ol Pesca de: las perlas... conmosos edervoéid Serpientes venenosás: de la India. > El Cáucaso. — Cachemira. =Los dos Tilet.riisit. ab. de ... EN .
— 283 — Noticia delas. islas de Francia y 0 de Borbon..... dos eceocorccro.... Misionés de «la China: y «de otros Páginas. AA AAA estados vecinos. — Mision del: > Tong-King.--Persecucion delos:1* misioneros:: rocosnos. son... .? in a Poblacion ,.clima y. .produccione del. Tong-King:....... de III? 143 147 Persecuciones contra los mislone-": ros y cristianos de Cochinchina: 43 de 1700... coscicincocncos..... poso... 149 Noticia de Achen» Malaca y Ma- -=- xr. Canton: —E tracto Cao. YD rre o una. carta; del .P. Premaré al. poa ';Lachaise , confesor dei: ON 4 uls, DN ati cia O . Estado+de:las misiones. en la Chi=- er na end 70B.isóee. be eos ada E Beneyolencia y. favor del: Empera='-» 1153 ES dor Chang=hi con los::«misioW:' > ros. -Lxequias del P. Verbiest:'/ E ien a A Pekin.—Próovincia: de Chan=Si-='- iy Naukin:-— Llegada del «Empe-:: radorChan-hi 4. «esta» últimas: ciudad. deirecrosa.. vedis. sc... ¿1D DEl hi «Rasgos, de:fervorde dos cristianos +1 chinos blo eo... dia 307 e... ¿Mal Jesl pl
-— 284 tianos nuevos de la China..... Situacion de los misioneros en Pez kin.—Estado de la religion en aquella capital á principios del reinado del. emperador «Kien= g long .e.....or.s e.eo.son.. cooo.rsncrn.on.. Catequistas y. sacerdotes chinos,— Martirios del obispo: Mauri-Cas-: tro.—Conversion y valeroso 'sa= crificio. de un idólatrapor sal. -' var á un misionero perseguido. ' ——-—Obrás ejecutadas por los misivne= ros de Pekin para el emperador: Kien-long.— Carácter de esté > MOnartaii. *.6LOGPDIOLICSISOeLOSs6 20 ..os.. bs Favor concedido á los misioneros por el emperador Kien-long.... Crueles tratamientos egercidos en China contra los cristianos. — Martirio de tres hermanos y de a:codado.adrocosacooparo Prision é interrogatorio de Mr. de Sáaint-Martin, obispo' de Cara dre y. coadyutor del vicario apostólico en.la provincia .De.Su=. Tchuen en China en 1785.00... Fin del interrogatorio. de Mr.- de: | | Páginas. Otros rasgos de fervor delos cris «2 -166 | | -168
$ — 5 — Saint-Martin.—Se: trasfieren 4 Tehin-tou.—Circunstancias e su viaje.—Comparece. ante e teniente criminal. somasonrernoroes Continuacion de la «persecucion suscitada contra Jos misioneros y cristianos chinos. —Ida 4 Pekin de Mr..de Saint-Martin y de M. Dufresse.—Cómo fueron tratados en aquella capital.— Sentencia dada contra ellos «y contra los sac Otros CristiaMOSi..oo.... erdotes. chinos y. Páginas. a 194 3 mn Conversacion sobre lá religion en- ) tre Mr. de Saint-Martin. y unos mandarines.— Número ,de las ¿principales víctimas de la er- - Secucion etC.... , ; ¿10000060000 IOVLALILALAIOO Persecucion en Siam contra -unós mandarines cristianos y. tres - misioneros , en.127 Dai aia Nuevo interrogatorio que; anfrier | ¿ron los tres misioneros de Siam .—Vuelven á la gracia del rey ; recobran su libertad, con DeL miso de predicar la religion cristiana... .o.oo.pecnses Nueya noticia de la Cochinchina, 205 909 214
— 286 — dado en 1820.por Mr. Rey, ca Páginas. ' pitan del buque mercante El Enrique.. IO 1917 COMPENDIO DE LAHISTORIA DE LOS ' cALMUCOS.--Estado actual de logo calmucos........... Caractéres físicos de los calmucos. Descripcion de las chozas de los calmucos. ...0.0001100080000090069000 Ae En qué consiste la riqueza de los calmucos. CANO A EVA IIA Alimentos de los calmucos,........ Viaje de las hordas calmucas...... Idea del gobierno de los calmucos. Religion de los calmucos.— De los sacerdotes calmucos... Fiestas religi0sasS...ocoosovescidentaso Libros sagrados. de los calmucos.:*- Costumbres tocante' á las donce= llas calmucas que se casani..... Escrituras mONgolas. ..scooccoc.r.».. De la pintura entre los calmucos. Juegos de luchaS....0oooommmm.iio.. Carreras de caballos... «y Las misiowes. —Suorígen. —Su * ...conrnne..s.o bes ... |
— 287 — Páginas, objeto.—Sus ventajas. —Apuntes históricos. —Resúmen general. —Exámen de las Cartas edificantes. - ( Apéndice original, escrito por el traductor) ......o.o.. 255 FIN.
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