Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 136 TRANSICIONES SOCIOECOLÓGICAS EN ÁMBITOS URBANOS METROPOLITANOS: (RE)CONSTRUYENDO BARRIOS A ESCALA HUMANA José Mª López Medina1, Alberto Matarán Ruiz2, Esteban de Manuel Jerez3 Conso González Arriero4, Carmen Fayos Oliver5, Glenda Dimuro6, Carmen Rodríguez Morilla7, Rosario Gómez Álvarez-Díaz8 Fecha de recepción: 8 de abril de 2014 Fecha de aceptación en su versión final: 9 de junio de 2014 RESUMEN En este artículo se exponen las bases que nos llevan a plantear una línea de investigación de impulso a las transiciones socioecológicas a escala barrial. Se propone una aproximación basada en la utilización de la IAP (Investigación-Acción-Participativa) que parte de la implantación de equipos de asesoría técnica integral participativa, que faciliten la interacción entre varios ejes de actuación: vivienda, espacio público, accesibilidad y movilidad, soberanía alimentaria, soberanía energética y metabolismo, economía del bien común, y educación socioambiental. La propuesta se basa en tender puentes entre las iniciativas por la sostenibilidad desde la base como el movimiento de transición y el decrecimiento, y las iniciativas institucionales que, desde arriba hacia abajo, plantean un nuevo urbanismo sostenible, participativo e integrado. Palabras clave: Barrios en Transición, Investigación-Acción-Participativa, soberanía, autogestión, urbanismo emergente. SUMMARY In this article we propose an approach based on the participative-research and action methodology, that starts in the definition of a participative technical assessment office that considers the interaction of seven thematic lines: collective management of housing rehabilitation, collective management of public spaces, accessibility and sustainable mobility, food sovereignty, financial and economic sovereignty, energy sovereignty and metabolismo, and socio-environmental training and education. The proposal is connecting social initiatives for sustainability, with a bottom-up approach, as the transition and degrowth movements, and the institutional initiatives, with a top-down approach, which raise the foundations of a new sustainable and collaborative planning with an integrated approach to the urban development. Key words: Transition Neighborhoods, participatory action research, self-management, sovereingty, emergent urbanism. 1 [email protected], Grupo de Investigación ADICI, Universidad de Granada. 2
[email protected], Grupo de Investigación Transdisciplinar sobre Transiciones Socioecológicas, Universidad de Granada. 3 [email protected], Grupo de Investigación ADICI, Universidad de Sevilla. 4 [email protected] Grupo de Investigación ADICI, Universidad de Sevilla. 5 Grupo de Investigación ADICI, Universidad de Granada. 6 [email protected] Grupo de Investigación ADICI, Universidad de Sevilla. 7 [email protected], Grupo de Investigación sobre Economía Pública, Universidad de Sevilla. 8 [email protected], Grupo de Investigación sobre Economía Pública, Universidad de Sevilla.
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 137 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz LA ESCALA IMPORTA, Y MUCHO: DESCOMPONIENDO LAS METRÓPOLIS CONTEMPORÁNEAS Tal y como hemos señalado en otro texto (Matarán Ruiz 2014) de la trilogía a la que pertenece este artículo9, pensar la transición en términos espaciales, es decir, en relación con el lugar en el que se va a producir, es otra de las tareas necesarias en este Siglo de la Gran Prueba (Riechmann 2013) al que nos estamos enfrentando. Todos los procesos sociales tienen una repercusión en el espacio y todas las alternativas deben construir también su forma de relacionarse con el lugar en el que se establecen. Se trata de una cuestión clave, que en el caso de los contextos metropolitanos como los que aquí vamos a abordar, toma si cabe mayor importancia. La tesis que defendemos en estos artículos y en otros proyectos de investigación-acción-participativa en los que trabajamos como equipo de investigación, parte de que la modernidad ha dejado profundas huellas en el territorio (Farrés Delgado 2013) que en la época contemporánea se presenta como una mezcla de plataformas transnacionales, nacionales, interregionales y regionales que se sitúan sobre él reduciéndolo a mero soporte físico; se trata de espacios productivos orientados a los mercados globales (industriales, turísticos, agrícolas, mineros...), de corredores y nodos infraestructurales, de instalaciones logísticas y comerciales, y, sobre todo, de ciudades que están perdiendo su papel tradicional y se están convirtiendo en sistemas conmutadores entre los flujos globales (Castells 2006, Magnaghi 2011). Aparte de su enorme dependencia del consumo de combustibles fósiles, esta reconversión espacial implica un grave riesgo de obnubilar la 'identidad del lugar' (Magnaghi 2011), generando lo que Marc Augé denominó 'no-lugar' (1993), las 'ciudad(es) global(es)' definidas por Saskia Sassen, (1999), o la 'urBANALización' que explica Francesc Muñoz (2008) sobre la base de los procesos extremos que hemos sufrido en el ámbito español (Observatorio de la Sostenibilidad de España 2006). En el ámbito metropolitano, como en otras zonas dinámicas del territorio, se amplifica todavía más el tamaño y la intensidad de los cambios acontecidos y su extraordinaria difusión en el conjunto del globo (United Nations Environmental Program 2005, European Environment Agency 2006, Davis 2006, Fernández Durán 2006), de tal manera que nos encontramos con que la mayor parte de la población mundial habita ya espacios urbanos, en muchos casos de carácter metropolitano, que siguen una tendencia hipertrófica de crecimiento ilimitado y que a su paso consumen los recursos territoriales disponibles manteniendo su condición topofágica tanto para los espacios cercanos que ocupan directamente, como para los espacios lejanos cuyos territorios sirven a las metrópolis (Magnaghi 2011). Y todo ello porque han generado un sistema territorial sobredimensionado y basado en el consumo de combustibles fósiles, lo cual ha supuesto la aparición de graves procesos de degradación ambiental que no son otra cosa que el resultado territorial (y por tanto humano) de las crisis ambientales y sociales que estamos atravesando. Finalmente, es fundamental recordar que no se trata de problemas específicos debidos a errores puntuales, sino que constituyen la verdadera esencia del modelo excesivo de ocupación territorial contemporáneo basado en un crecimiento exacerbado favorecido por la industrialización y el uso de combustibles fósiles (Fernández Durán 2006). Por lo tanto, debemos poner en cuestión el propio modelo metropolitano contemporáneo articulando alternativas, también espaciales, que sean capaces de superar esta representación del sistema económico hegemónico. La activación de procesos de transición socioecológica requiere desplegar un conjunto articulado de estrategias políticas a distintas escalas espaciales. Una primera tarea será afrontar dichas escalas de trabajo planteando una redefinición de los límites de la metrópolis para su inserción progresiva y de manera 9 La trilogía a la que hacemos referencia está compuesta por dos números monográficos de la Revista de Economía Crítica sobre transiciones socioecológicas más el libro: Riechmann, J., Carpintero O. y Matarán, A., (2014) Los inciertos pasos desde aquí hasta allá: alternativas socioecológicas y transiciones postcapitalistas. Ed. Universidad de Granada, en prensa.
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 138 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz efectiva en la "bio-región" (Miller 1999) que la contiene, readaptando el tamaño de nuestros sistemas de poblamiento al tamaño de los ecosistemas a los que pertenecen. La insostenibilidad de las metrópolis degrada ámbitos y recursos tanto próximos como lejanos, tanto por su diseño como por su excesivo tamaño, esto implica que no podamos acotar el análisis de la ciudad a los límites de lo edificado, sino que debemos considerar el ecosistema de escala regional en el que se inserta la metrópolis y que históricamente ha cumplido las funciones de generación, de regeneración, y de reproducción, esenciales para su sostenibilidad, incluidas las vinculadas a su metabolismo. Por lo tanto la primera escala clave que debemos subrayar es la bio-regional, que habrá de operar como la unidad territorial de referencia para asentar estrategias tendentes a la autosuficiencia. Las implicaciones que tiene esta nueva percepción analítica son múltiples, y afectan en gran medida a la escala en la que se deben abordar las transiciones de las que aquí hablamos, añadiendo dos elementos que se van a considerar fundamentales en este artículo: la importancia de la dimensión local que define todos los apartados considerados y la centralidad de los espacios abiertos metropolitanos, que sobre todo son agrarios, para abordar una reconstrucción ambiental o reterritorialización (Magnaghi 2011) de la metrópolis. La escala metropolitana necesitará ser revisitada a partir de lo que Alberto Magnaghi (2011) denomina como la ciudad de ciudades o ciudad de las aldeas, es decir, a partir de su descomposición en unidades menores más cercanas a las escalas que nos permitirán abordar las transiciones necesarias en las próximas décadas. Esta propuesta entronca con toda la corriente teórico-práctica que se ha ocupado de uno de los grandes temas de la historia del urbanismo, ya presente en pioneros como Howard, Geddes o Unwin (Hall 1996): la cuestión de los límites al crecimiento urbano y el abordaje de la escala metropolitana mediante estrategias de policentralidad, hoy revitalizada desde la óptica y la urgencia de avanzar hacia la sostenibilidad. Trabajos en esta dirección, como la propuesta de Magnaghi (2011), el constructo de Barrio-Ciudad (Hernández Aja, 1997), el municipalismo libertario y ecologista de Murray Bookchin (Biehl y Bookchin, 2009), o el concepto de autosuficiencia conectada (Requejo 2011a, 2011b) nos instan a reformular lo metropolitano desde un urbanismo de reforma interior y de base local entendida en claves contemporáneas. Esto implica a su vez un doble desafío a lo largo del proceso de descomposición: la construcción de dichas transiciones en cada una de las unidades que se aborden, y la generación de nuevas formas de cooperación metropolitana descentralizada y no jerárquica para abordar las cuestiones que afecten a varias de las unidades en transición o a todas ellas, buscando acuerdos colectivos sobre temas clave como la gestión de los recursos disponibles. Pero es preciso situar la reflexión y el diseño de estrategias en el reconocimiento de los distintos tipos de tejidos urbanos o suburbanos que conforman los espacios metropolitanos, ligados a sus respectivas formas de vida, así como comprender sus interrelaciones y las distintas necesidades y potencialidades que presentan en la perspectiva de una estrategia de autosuficiencia bio-regional. En este sentido, es útil la distinción que observa José Fariña (2014) entre tres tipos de territorios: la naturaleza protegida, la ciudad tradicional -entendida como las áreas urbanas que conservan cierta continuidad- y el correspondiente al área de interfase entre ambos, fragmentada en conjuntos residenciales de baja densidad entre terrenos baldíos, que se ha demostrado como un modelo altamente ineficiente y particularmente vulnerable a la crisis de nuestra base energética fósil. Conforme vayamos sintiendo el declive energético en forma de incremento de costes, se revelarán progresivamente menos viables las urbanizaciones suburbanas dispersas y periféricas, más dependientes de la movilidad motorizada, más caras en suministros y servicios, y más costosas para la ciudad en general. La reconversión de estas áreas con criterios de sostenibilidad es uno de los grandes retos del urbanismo de nuestro siglo, y supone ya un incipiente campo de investigación que empieza a ofrecer resultados (Muxí 2013, Programa MED 2013). En cambio emergerán como recurso
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 139 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz de sostenibilidad urbana los barrios compactos de la ciudad tradicional, no sólo los de trama popular, sino también muchos de los hoy denostados barrios periféricos tradicionales producto del tercer cuarto del siglo XX (Castrillo 2008). DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE BARRIOS Cuando sostenemos que muchos de nuestros barrios constituyen unidades socioterritoriales propicias a la puesta en práctica de procesos de transición, entramos en el impreciso terreno de la delimitación, identificación y caracterización de ámbitos urbanos. Uno de los esfuerzos investigadores más interesantes, relativamente reciente, en la dirección de determinar umbrales urbanos operativos es el trabajo dirigido por Hernández Aja para la definición del Barrio-Ciudad (Hernández Aja 1997). A partir del estudio de numerosas propuestas provenientes de diversas fuentes y disciplinas, y en función de factores tanto físicos y sociales como cuantitativos y cualitativos, propone una secuencia articulada de escalones urbanos que se organiza en: vecindario, barrio, barrio-ciudad y ciudad, definiendo para cada uno de ellos unos rangos promedio de población, densidad y extensión. En este artículo utilizamos el término bario con carácter general para referirnos a los dos escalones intermedios de dicha clasificación: el barrio y el barrio-ciudad10, en tanto permiten conjugar cierto nivel de complejidad urbana, que no se alcanza en el vecindario, con la posibilidad de que exista un sentimiento de arraigo o pertenencia territorial, que en niveles superiores tiende a diluirse. Son ámbitos de proximidad con capacidad para registrar la vida cotidiana y adecuados a la escala del desplazamiento peatonal. No obstante, es preciso tener en cuenta que desde una perspectiva cualitativa centrada en el tipo de cultura y las formas de relación predominantes, no todos los barrios de nuestras ciudades, aun cumpliendo las condiciones anteriores, presentan condiciones favorables a la implantación de políticas de sostenibilidad urbana en los términos aquí planteados. Pensamos que, de cara a promover procesos de vocación participativa, presentan un mayor potencial aquellos barrios que llamaremos en general tradicionales, y que a grandes rasgos se caracterizan por: contar con algún grado de organización vecinal y redes asociativas e informales densas, constituir un referente territorial de la cotidianidad de sus residentes -reflejado en cierta intensidad de uso de los espacios cotidianos-, y conservar rasgos de identidad y formas de relación próximas a las culturas populares frente al empuje de la cultura institucional y la de masas (Encina y Rosa 2004). Esto no significa que no sea viable emprender políticas locales de transición que afecten a la totalidad del territorio y de la población que lo habita. Pero es razonable pensar que contextos físicos y socioculturales distintos requieran estrategias de intervención diferentes y, aunque articuladas entre sí, adaptadas a las características y potencialidades de cada una de ellos. Y esta distinción afectará a las estrategias de comunicación y a las formas de implicación ciudadana. En cualquier caso estimamos que los barrios tradicionales suponen un buen laboratorio para iniciativas piloto de transición barrial. Hay varios motivos para sostener que el barrio, y particularmente los barrios tradicionales por los que apuesta nuestra investigación, constituye una de las escalas clave para emprender transiciones socioecológicas. Primero, porque presenta un nivel adecuado de complejidad urbana, no tan elevado como para disparar las dificultades de gestión, pero con una masa crítica suficiente (en población, diversidad, compacidad y actividad) como para que emerjan atributos de autonomía funcional en condiciones de proximidad. Además presenta una escala ajustada a la gestión social, al diálogo político y al sentimiento de 10 El barrio, como "espacio de pertenencia del individuo, en el que se puede sentir parte de un colectivo social" (ob. cit., p.143), de entre 5.000 y 15.000 habitantes en un ámbito con un radio máximo de 1.000m (15 minutos a pie); y el barrio-ciudad, como "primer ámbito con capacidad de contener la complejidad y variedad propia del hecho urbano, permite la existencia de distintas forma de vida y culturas" (íd, p.144), con un rango de población entre 20.000 y 50.000 y una dimensión máxima de 2.000 metros (30 minutos a pie).
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 140 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz pertenencia territorial. Por todo ello, si la escala bio-regional es la principal referencia para las estrategias de autosuficiencia, la escala barrial es especialmente relevante para impulsar estrategias de participación. Por otro lado, la vida cotidiana de los barrios tradicionales ha tenido históricamente ingredientes de sostenibilidad: prácticas de apoyo mutuo, gestión de recursos compartidos o uso controlado del gasto energético son típicas en tiempos de escasez o, simplemente, en momentos o lugares en los que no hay un acceso tan fácil a las energías fósiles, seguramente alguien puede pensar que estamos hablando de nuestros barrios en los países del norte global antes de la llegada de la modernidad o en periodos de grandes crisis (económicas, políticas, militares…), sin embargo también nos referimos a la situación estructural en la que viven millones de personas habitantes de las periferias urbanas de los países del sur global (Latouche 2007, Davis 2006). En ambos casos, el sentido común pone en relación los recursos existentes con las necesidades sociales y genera formas de vida más equilibradas con el socio-ecosistema urbano tendiendo a la sostenibilidad por razones de supervivencia y por la mera lógica del cuidado de los lugares y las personas en contextos que a priori son muy hostiles. Tras ser olvidadas en tiempos de crecimiento económico, en el caso de los países periféricos del norte global (los llamados PIGS), pero también en otros (del sur y del norte), la actual vuelta a la austeridad se presenta como una oportunidad para revalorizar estos saberes comunitarios que construyeron nuestros barrios incorporando mejoras y actualizaciones a través de un proceso de retroinnovación, es decir, mediante una innovación que toma como punto de partida las reglas virtuosas de funcionamiento de los sistemas tradicionales y las adapta al siglo XXI. Es preciso señalar que los barrios de los que hablamos son ámbitos que reúnen los atributos de "lugar" (Augé 1993): un espacio identitario, relacional e histórico. Esto es, tanto los barrios populares de autoproducción social como los barrios obreros periféricos, de iniciativa pública o privada, son hoy en gran medida barrios vivos y con memoria, que aún conservan, especialmente a través de sus primeros habitantes, un patrimonio sociocultural en forma de experiencias organizativas, saberes y formas de vida populares que puede jugar un papel importante en la construcción de formas renovadas de autogestión y cogestión urbana para la sostenibilidad. Por último, existen factores de sostenibilidad que conciernen a criterios de justicia social, tal como ha defendido María Castrillo (2008): en primer lugar porque son tramas urbanas por cuyo emplazamiento, densidad y compacidad repercuten unos costes municipales mucho menores que las áreas de urbanización dispersa y de baja densidad, normalmente ocupadas por estratos socioeconómicos de renta más alta; y en segundo lugar porque, además de su actual centralidad metropolitana, presentan estándares de equipamiento y niveles dotacionales que son fruto de las luchas históricas del asociacionismo vecinal. Esto debe hacernos pensar que, aun siendo de iniciativa pública o privada, son también en buena medida barrios de producción social, razón de más para activar políticas que eviten exponerlos a procesos de gentrificación que amenacen la permanencia de sus pobladores y sus capacidades de abordar la transición en sus propios lugares de referencia. Todo ello sitúa a los barrios como ámbitos de oportunidad para asentar políticas y prácticas ciudadanas de transición hacia la sostenibilidad. Por lo tanto, insistimos en que una de las unidades menores en las que se puede articular la propuesta de descomposición de la metrópolis contemporánea serán los barrios, que constituyen referencias territoriales clave para las transiciones necesarias en este Siglo de la Gran Prueba (Riechmann 2013). Para abordar esta propuesta podemos basarnos en identificar barrios que constituyen, junto con los municipios, unidades reconocibles en la matriz metropolitana actual, ya sea por cuestiones intangibles o simbólicas vinculadas a su carácter identitario y cultural, ya sea por su separación física o por el contraste de condiciones (económicas, sociales, etc) con respecto al resto de la metrópolis. No obstante, a pesar de los mencionados factores de oportunidad, en el caso español y particularmente en el andaluz que nos ocupa como equipo de investigación, muchos de nuestros barrios actuales son dependientes y muy vulnerables ante la crisis económica, social y energética que se está agudizando
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 141 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz en estos años, dado su papel periférico en las jerarquías metropolitanas. Tenemos numerosos barrios en los que la población envejece al tiempo que sus edificios, los cuales entran en círculos viciosos de deterioro físico, económico y social (Capel 2003, Cuchí y Sweatman 2012) donde además se ceba el paro urbano (Torres Gutiérrez 2005). Son precisamente los barrios más desfavorecidos los que ocupan nuestra atención, siguiendo la pauta marcada por la Carta de Leipzig (2007), que sintetiza sus contenidos en dos grandes recomendaciones marco: de un lado, la apuesta por el concepto de desarrollo urbano integrado, y de otro, la vinculación entre la sostenibilidad urbana y la intervención en zonas urbanas desfavorecidas. Muchos de estos barrios son catalogados como vulnerables por sus indicadores socioeconómicos y constituyen entornos consumidores de una energía y unos recursos que se generan lejos de ellos, una demanda en parte debida a criterios constructivos y/o de diseño que hoy resultan obsoletos. Además, son muy dependientes para relacionarse con el resto de la ciudad de los vehículos privados que se mueven con una energía cada vez más cara. Todo esto hace "responsables" a estas estructuras urbanas de una gran proporción de las emisiones de CO2 totales que en este caso emiten directa o indirectamente sus sistemas de iluminación y climatización, así como los motores que precisan quienes habitan estos lugares para moverse (Muñiz y Galindo 2005). Tenemos dudas razonables de la eficiencia de estos barrios en plena crisis de carestía de energía y recursos. Con la era del petróleo llegando a su fin (Fernández Durán 2006, 2008, 2011), es evidente que no nos podemos permitir tener barrios vulnerables y en exclusión dado el sufrimiento de la población que los habita. En definitiva, es importante resaltar que estos problemas para la gestión y producción del hábitat a los que estos barrios han de hacer frente, difícilmente encontrarán abordajes adecuados si no es asumiendo la complejidad del hábitat social y de sus procesos de gestión y producción. Implicará cambios en las tres dimensiones del hábitat: la configuración física (urbs), la socio-económica y cultural (civitas), y la organizativa (polis) y supondrá la construcción de un modelo de gestión en el que administración, personal técnico y la propia ciudadanía tomen las decisiones conjuntamente (Pelli 2010, De Manuel 2010). De este modo, se podrá construir de forma colectiva el conocimiento sobre la realidad a transformar y diseñar las estrategias de intervención entre todos los agentes implicados (De Manuel et al., 2013b). Necesitamos urgentemente emprender el camino hacia unos barrios más sostenibles con inteligencia y creatividad. La transición de nuestras urbanizaciones, polígonos y barrios actuales es un proceso que puede iniciarse hoy mismo, contando con la voluntad de quienes los habitan y su capacidad de autogestión. TRANSICIONES SOCIOECOLÓGICAS Y ASESORÍA TÉCNICA INTEGRAL PARTICIPATIVA COMO BASES TEÓRICO-METODOLÓGICAS PARA UN URBANISMO DE BASE BARRIAL Por qué hablar de Barrios en transición como enfoque de la regeneración urbana Por supuesto cuando fijamos el foco en la escala barrial no estamos obviando los niveles de planificación urbana, metropolitana y bio-regional que habrían de articularse en un horizonte de sistemas urbanoterritoriales en transición. Dentro de ese marco, la línea de investigación sobre Barrios en Transición que aquí se presenta (y en la que estamos trabajando activamente como equipo de investigación)11 converge y se apoya en miradas afines que desde hace unos años vienen empleando denominaciones como: Reciclaje de barriadas (Valero 2010), Regeneración urbana integrada (Salas 2005), Ecobarrios (Beattley 2000), 11 "Barrios en transición". Contrato de servicios de Proyectos de I+D+i relativos al ámbito competencial de la Consejería de Fomento y Vivienda para los años 2012 y 2013 (G-GI3001/IDIG). Grupo de investigación ADICI (HUM-810) Investigador principal: Esteban de Manuel Jerez, Universidad de Sevilla. Nov.2013-Jun.2015
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 142 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz Ecociudades (Gaffron, Huismans, y Skala 2008), u otras formulaciones similares. Y por supuesto tiene como referencia a las iniciativas de transición que han tomado forma en los movimientos de las Transition Towns y de las Post Carbon Cities (Bermejo 2013)12. Aunque se trate de matices conceptuales, frente a otras formas nominales de la rehabilitación urbana hemos preferido desarrollar el término Barrios en Transición por varios motivos. En primer lugar, porque pone en primer plano al barrio como unidad de referencia para el análisis y la intervención urbana, ya que, frente a expresiones de raigambre técnico-urbanística como ámbito o sector, incorpora la perspectiva sociocultural del barrio en la dimensión más llana y compleja de su cotidianidad, tal y como lo perciben y construyen sus habitantes. Y lo que es más importante, sitúa al barrio como sujeto de la transformación y no como objeto de intervención. Por otro lado, además de referirse a su recuperación, reciclaje y/o regeneración, trae implícita una intencionalidad de cambio de rumbo en el modelo de desarrollo que rige a nuestros sistemas urbanos. "En transición" implica enfrentar el paso hacia un nuevo estado en el metabolismo de las relaciones internas y externas del barrio, lo cual comporta un cambio cultural, análogo al propuesto por el movimiento de transición originado en el Reino Unido (Hopkins 2008, Bermejo 2013). Por último, consideramos que la formulación propuesta expresa con rotundidad la idea de proceso. Tal y como hemos destacado anteriormente la vivienda, la ciudad y el hábitat deben entenderse desde una concepción compleja, capaz de integrar su dimensión de objeto y también su dimensión de proceso, ambas desde su triple vertiente urbs-civitas-polis (Capel 2003, De Manuel 2010). Ello nos permite tomar en consideración, según se ha teorizado desde la investigación-acción-participativa, que los procesos de transformación urbano-habitacional son procesos espirales que sólo pueden abordarse mediante estrategias capaces de enfrentar y gestionar situaciones de azar e incertidumbre (Morin 1990). No en vano, existe un amplio consenso social, científico e institucional en torno a la importancia de fomentar y articular la participación social y promover una ciudadanía activa (Borja y Muxi 2003, Villasante 2006, Magnaghi 2011). ENFOQUE METODOLÓGICO Por lo tanto, la propuesta de barrios en transición debe incorporar un criterio de sostenibilidad complejo e integral, interrelacionando las dimensiones sociales, económicas y ambientales (Riechmann 2009). Las tres dimensiones interactúan entre sí de modo que un cambio en una de ellas es motor de cambio en las otras (Morin 2002). ¿Por dónde empezamos? Sobre la base de la experiencia acumulada por años de intervenciones en los barrios, el camino pasa por identificar y acompañar a la ciudadanía activa que es capaz de tomar las riendas de su lugar de vida (Harvey 2000, Borja y Muxi 2003, Rosa y Encina 2004 y 2005, Villasante 2006, Magnaghi 2011), es decir, por alentar procesos de participación social para la sostenibilidad que permitan la reconstrucción colectiva de los barrios como piezas clave movilizadoras de las transiciones a escala urbana y metropolitana. Defendemos aquí el uso de la investigación-acción-participativa como base metodológica para este fin, ya que es a la vez un proceso de investigación social y un proceso de intervención social (Alberich Nistal, 2008; Villasante y Montañés, 2002). En palabras de Encina y Rosa (2005), "La iap no es otra cosa que una espiral espacio-temporal que alentada por expertos metodológicos ayuda a la población a definir sus necesidades y a buscar satisfactores, lo cual genera un proceso de intercambio y construcción colectiva del conocimiento que puede provocar acciones de cambio". Es en la vocación autogestionaria de la IAP 12 Si bien éstos suelen estar protagonizados por comunidades de localidades pequeñas y medianas, y nuestra investigación centra su atención en la relación bioregión-metrópoli-barrio.
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 143 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz donde reside el potencial de orientación de los procesos barriales hacia las transiciones socioecológicas. Continúan Encina y Rosa: "la iap es una metodología que puede ayudar no sólo a la transformación de las condiciones materiales, sino que puede generar un proceso en el que las personas se transforman colectivamente" (ob. cit.). La IAP trata de unir el tiempo de la investigación con el de la acción, buscando/ provocando la participación de la ciudadanía en general y de su sector más activo en particular, en todas las fases de la investigación; así como de "rescatar" la validez de los saberes y habilidades populares fruto de la interacción con los otros, con el medioambiente y con la propia cultura de masas y la institucional. Hablamos de tres líneas de acción que deben conjugarse para fortalecer la construcción de procesos participativos: el querer participar, entendida como la motivación para incorporarse en el proceso; el poder participar, crear foros donde se puedan construir, tomar decisiones y gestionarlas desde un diagnóstico y una planificación participada; y el saber participar, trabajar la formación necesaria para provocar "no sólo cambios organizacionales, sino intercambios a nivel simbólico, intercambios en la gramática cultural en el sistema de reglas que estructuran las relaciones e interacciones sociales" (Rosa y Encina, 2004 y 2005). Por lo tanto, la activación de procesos barriales de transición se puede constituir sobre la base de un análisis que debe partir a su vez desde la experiencia de los propios protagonistas, yendo hacia reflexiones práxicas, que hay que trabajar individual y colectivamente en tiempos y espacios propios, como provocación para un aprendizaje desde la cotidianidad. Es, por tanto, un modo de conocer desde el mutuo aprendizaje y a partir de prácticas concretas donde se propone, se discute y se planifica, para construir desde la propia experiencia, y poder hacer accesible este conocimiento práctico-reflexivo a otros colectivos. Desde el punto de vista de la metodología de investigación que proponemos (De Manuel et al. 2013b) el equipo que dinamiza el proceso participativo desempeña además un rol de apoyo técnico13 pluridisciplinar acorde con el sistema de análisis basado en varias dimensiones de intervención que presentamos en el apartado siguiente. Se apuesta, entonces, por combinar la base metodológica de la intervención social participativa con un asesoramiento experto situacional, conformando una asesoría técnica integral participativa y transdisciplinaria (Enet et al., 2008), cuyo núcleo es un Equipo de Asistencia Técnica de Barrio, formado por especialistas en gestión social del hábitat y encargado de sumar los apoyos expertos sectoriales que sean demandados en el proceso. En definitiva, la perspectiva de transición se cruza con los intereses, necesidades, recursos y procesos de las redes vecinales. La metodología parte de un pre-diagnóstico y un primer mapeo para cada uno de las dimensiones de investigación a los que sigue la conformación de un grupo motor junto a personas clave del barrio. El trabajo toma entonces la forma de un proceso participativo que va enlazando sucesivos ciclos de aproximación, diagnóstico y estudio de opciones, junto al diseño y ejecución de acciones demostrativas (De Manuel et al, 2013b). JUSTIFICACIÓN E IDENTIFICACIÓN DE LAS PRINCIPALES DIMENSIONES DE INVESTIGACIÓNACCIÓN PARA ABORDAR LAS TRANSICIONES EN NUESTROS BARRIOS Con este marco como referencia y horizonte, la línea de investigación que venimos desarrollando elabora un encuadre metodológico que asume la naturaleza multidimensional de los procesos de transición que debemos emprender. Es necesario activar cambios socioecológicos de manera integral que, en el marco de políticas orientadas a la sostenibilidad, partan de las necesidades y los satisfactores principales de la población del barrio. A partir de la confluencia de ambas miradas, la técnica-político-institucional y la socialvecinal, se irá construyendo una visión compartida que derivará en distintos ámbitos y líneas estratégicas de transformación que no será necesario activar simultáneamente ni con la misma intensidad, sino que 13 Los antecedentes de esta línea de trabajo se sitúan en la experiencia del Taller de asesoramiento técnico a los barrios de Arquitectura y Compromiso Social (2000-2006), que pueden consultarse en De Manuel et al. 2006 y De Manuel 2007.
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 144 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz estarán basadas en las prioridades y oportunidades situacionales de cada barrio sujeto de investigación. Desde el paradigma de complejidad es importante subrayar que dichas líneas estratégicas de trabajo no son paralelas sino transversales entre sí, de forma que, como antes señalamos, su interrelación puede permitir que un cambio en una de las dimensiones induzca modificaciones en otras (Morin 2002, De Manuel 2010). Este se convierte en un principio metodológico en la medida en que se tratará de identificar y desarrollar acciones que afecten a varias dimensiones del barrio de manera sinérgica (De Manuel et al. 2013a). De este modo, con metodologías participativas, se pretende alentar procesos en los que, de las necesidades perentorias y a través de procesos colectivos, se pase de soluciones parciales a propuestas de barrio que enfoquen la estrategia de transición en su totalidad (De Manuel et al. 2013b). La definición de las necesidades de las poblaciones y sus satisfactores debe enfocarse desde una perspectiva compleja y comprometida de las Necesidades Humanas y los Derechos Humanos (Max-Neef et al. 1998, Álvarez Cantalapiedra 2013) y ha de ser un objeto de trabajo central de los procesos de transición, en la dirección de repensar necesidades y satisfactores para reconquistar parcelas de autogestión desde lo cotidiano (Encina 2005). Pero con carácter general podemos afirmar que el cuadro inicial de las situaciones de vulnerabilidad urbana en los barrios tradicionales nos remite a necesidades relacionadas con empleo, vivienda, alimentación, transporte y energía. Es importante señalar que estos sectores responden, con carácter general, a las necesidades cotidianas de consumo y acceso a los servicios básicos por parte de la población, pero al mismo tiempo coinciden en buena medida con los principales sectores de actividad económica responsables de los mayores impactos sobre el medio ambiente: tal como afirma un informe del PNUMA14, "el consumo de alimentos, la movilidad, el uso de aparatos eléctricos y la vivienda dominan los impactos en el ciclo vital del consumo final" (UNEP 2010). Estos ámbitos de necesidad -empleo y actividad económica, alimentación, transporte, energía y vivienda-, determinantes como objeto de consumo y factores de impacto ambiental, deben constituir el núcleo de las políticas de transición socioecológica y conviene saber que presentan un margen de incidencia desde la escala local. Pero junto a ellos consideramos importante sumar otras dimensiones de investigación e intervención en los barrios que pueden jugar un papel relevante: la consideración de las relaciones entre lo socioeconómico y lo territorial-espacial (Torres 2005), que nos llevará a plantearnos estrategias de mejora barrial del (y desde el) espacio público y las dotaciones; y la puesta en marcha de estrategias socioeducativas ambientales ligadas a la gestión de la vida cotidiana. Todo ello, como ya se ha dicho, hilvanado en procesos de participación capaces de alentar la implicación de múltiples actores (sociales, públicos y privados) introduciendo la perspectiva de género así como enfoques inclusivos de generación, multiculturalidad y renta. Nos detendremos a analizar brevemente cada una de esas dimensiones. LA GESTIÓN COLECTIVA DE LA REHABILITACIÓN DE VIVIENDAS El compromiso europeo con el Protocolo de Kyoto impone al Estado Español una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que afecta fuertemente al parque residencial, cuyo consumo energético supone un 65% del parque edificatorio total. El Informe GTR 2012 (Cuchí y Sweatman 2012) estima factible reducir dicho consumo en un 80% mediante una adecuada estrategia de rehabilitación que además mejoraría el confort y la calidad de dichas viviendas. Y esto es importante, ya que en buena parte se trata de conjuntos de vivienda colectiva, a menudo con grados considerables de obsolescencia física que precisan rehabilitaciones integrales. 14 Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Revista de Economía Crítica, nº17, primer semestre 2014, ISNN 2013-5254 151 Transiciones socioecológicas en ámbitos urbanos metropolitanos: (re)construyendo barrios a escala humana J.M. López Medina, A. Matarán Ruiz, E. de Manuel Jerez , C. González Arriero, C. Fayos Oliver, G. Dimuro, C. Rodríguez Morilla, R. Gómez Álvarez-Díaz Castells, Manuel. (2006): La sociedad red: una visión global. Madrid: Alianza Editorial. Castrillo, María (2008): Hacia un urbanismo más justo: reflexiones sobre la rehabilitación de los barrios periféricos en España. Versión inédita. Instituto universitario de urbanística de la Universidad de Valladolid. Cuchí, Albert y Sweatman, Peter. (2012.): Informe GTR 2012. Una visión-país para el sector de la edificación en España. Plan de acción para un Nuevo Sector de la Vivienda. Coordinación: Green Building Council España, Fundación CONAMA. Davis, Mike. (2006): Planet of Slums. Verso. De Manuel, Esteban; Brivio, Federico; Ghislanzoni, Michela; López Farfán, Manuel; Meregalli, Elena; Olmedo, Lucía (2006) El taller de asesoramiento técnico a los barrios. En Carpeta informativa del CENEAM 2000-2006, Reflexiones sobre educación ambiental II. ISBN 9788480146821, págs. 285-292. Segovia: CENEAM. De Manuel Jerez, Esteban. (2007): "Participar para Recuperar la Polis" en Encina, J. y otros (coord.) La ciudad a escala humana. Democracias Participativas 5". Sevilla: Atrapasueños. De Manuel Jerez, Esteban. (2010): "Construyendo Triángulos para la Gestión Social del Hábitat", Hábitat y Sociedad, Nº1 . www.us.es.habitatysociedad.es De Manuel Jerez, Esteban. et al (2013a) Barrios en transición. I Congreso Internacional y III Nacional de Construccion Sostenible y soluciones eco-eficientes, Sevilla (España), 20-22/05/2013. De Manuel Jerez, Esteban. et al (2013b) Barrios en transición. Revista Hábitat y sociedad, nº 5 Reciclaje de barrios, 2013. <www.habitatysociedad.us.es> I.S.S.N.: 2173-125X. Del Val, Alfonso, (1998). Díaz, Vicente. (2008): Participación ciudadana y vivienda. El Programa de autoconstrucción de la Junta de Andalucía. Las Palmas de Gran Canaria: tesis doctoral (inédita). Encina, Javier, Rosa, Montse, Ávila, María, Fernández, Miguel. Coor. (2004): "Democracias Participativas e Intervención Social Comunitaria desde Andalucía", en Construyendo Ciudadanía 5. Sevilla: Atrapasueños et al. Encina, Javier y Rosa, Montserrat (2005) Haciendo metodología al andar. En Encina, Javier. y otros (coord.) Cuando nos parece que la gente no participa. Sevilla: Atrapasueños, Unilco, Ayto. Palomares del Río p. 44-633 Encina, Javier y Rosa, Montserrat (2004) Las culturas populares. En Cuchará y paso atrá, nº 9. Enet, Mariana et al. (2008) Herramientas para pensar y crear en colectivo en programas intersectoriales de hábitat. Buenos Aires: Ciencia y Tecnología para el Desarrollo-CYTED. Fariña Tojo, José (2014): "Estas ciudades son una ruina". Entrada en El blog de José Fariña. 12/01/2014 http://elblogdefarina.blogspot.com.es/2014/01/estas-ciudades-son-una-ruina.html Farrés Delgado, Yasser. (2013). "Críticas decoloniales a la arquitectura, el urbanismo, y la ordenación del territorio: hacia una territorialización de ambientes humanos en Cuba". Tesis Doctoral. Universidad de Granada. Felber, Christian, (2010). "La Economía del Bien Común". Bilbao. Ed. Deusto Ediciones. Fernández De Casadevante, Jose Luis, Morán Alonso, Nerea, (2012): "Nos plantamos! Urbanismo participativo y agricultura urbana en los huertos comunitarios de Madrid" Hábitat y Sociedad Nº 4, p. 55- 71. <www.habitatysociedad.us.es>.
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