scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Literatura más allá de la nación. De lo centrípeto y lo centrífugo en la narrativa hispanoamericana del siglo XXI

Camacho Delgado, José Manuel

Full text

Noguerol Jiménez, Francisca; Pérez López, María Ángeles; Esteban, Ángel y Montoya Suárez, Jesús (eds.): Literatura más allá de la Nación. De lo centrípeto y lo centrífugo en la narrativa hispanoamericana del siglo XXI, Madrid / Frankfurt, Iberoamericana / Vervuert, 2011, 213 pp. Aunque en la portada figuran cuatro editores, son Ángel Esteban y Jesús Montoya quienes se encargan de redactar el prólogo con el sugerente título «Desterritorializados o multiterritorializados?: La narrativa hispanoamericana en el siglo XXI», donde plantean con buen criterio la superación de los principios epistemológicos nacionales que permitían estudiar la narrativa hispanoamericana atendiendo a las variantes por países, buscando marcas singulares entre las narrativas escritas en cualquiera de las lindes de las fronteras políticas. El libro, como apuntan los prologuistas, forma parte de una serie de publicaciones que tiene en las universidades de Granada y Salamanca un observatorio privilegiado de las nuevas tendencias de la literatura hispanoamericana, y que ya había dado a la imprenta otros títulos importantes. La puesta en común de las diferentes visiones críticas ha revelado cómo las fronteras literarias se han vuelto porosas, generando, hasta cierto punto, una literatura que tiende a la desterritorialización, sobre todo en aquellos escritores nacidos a partir de los años sesenta, que han encontrado en la globalización y en la «sociedad red» una marca identitaria que poco o nada tiene que ver con las pulsiones nacionalistas de décadas anteriores. En la obra se ensayan nuevos conceptos como literatura postnacional o transnacional, en un intento funambulesco por dar el debido encaje a textos que se resisten a cualquier forma de clasificación, precisamente porque su carácter escurridizo forma parte de su morfología literaria, apuntando siempre tensiones entre las tendencias centrípetas y centrífugas (estas últimas las dominantes), como ha señalado en diferentes trabajos el escritor Fernando Aínsa. El libro consta de tres secciones. La primera está dedicada a la novela del siglo XXI, subrayando la presencia de obras y autores que estarían en los márgenes del canon; la segunda parte está dedicada al cuento, con una cala interpretativa de gran alcance sobre sus presupuestos teóricos. La tercera sección tiene un enfoque práctico y creativo, recogiendo cuatro visiones de la narrativa latinoamericana. En el primero de los trabajos, «De la identidad a la ciudad en la narrativa puertorriqueña de entresiglos», María Caballero analiza la evolución de HISTORIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA AMERICANISTAS Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 335-387. ISSN: 0210-5810 377 esa narrativa a través de diferentes antologías que marcan el devenir de casi un siglo de tensiones y encontronazos con los EEUU, planteando cuestiones preliminares de absoluta vigencia para entender las claves de la postmodernidad, como el descreimiento y la descentralización de los grandes relatos (Lyotard, Vattimo, Deleuze, Derrida), el concepto de mo dernidad periférica como eufemismo del atraso hispanoamericano (Sarlo, Martín-Barbero, etc.), el cuestionamiento de una supuesta era postcolonial, la hibridez genérica y textual (Bhabha, De Toro) e, incluso, el nomadismo de las sociedades tecnológicas (García Canclini). Analiza los momentos más importantes en la identidad literaria puertorriqueña, como la generación del 30, preocupada por la tierra, el mestizaje o los traumas políticos derivados del 98 y su conversión en Estado Libre Asociado. Problemas que vuelven a aparecer en la generación del 50 y del 70 (René Marqués, Rosario Ferré, Ana Lydia Vega, Rodríguez Juliá), dándole prioridad al asunto de la «ocupación yanqui» y la presencia colonizadora e invasiva del inglés en territorio insular. La denuncia de esta situación va desde los presupuestos del realismo social de los 50 a la ironía, el humor y los divertimentos lingüísticos de los 70, planteando de paso el crucial tema de la identidad cultural sin soberanía nacional. María Caballero considera que los escritores de los 90 se embarcan en otros experimentos más posmodernos, como la ruptura de géneros, la consolidación de una cultura transnacional, la aparición de la ciencia ficción y las reescrituras virtuales, deteniéndose en la antología Los nuevos caníbales (2000) para demostrar cómo a través de los dieciséis autores que la conforman, resulta visible un nuevo espectro temático. Por su parte Ángel Esteban, en su ensayo «Del pulso al impulso: musas y ninfas constantes e inconstantes», se centra en una de las tres novelas inéditas que dejó Cabrera Infante, La ninfa inconstante (2008), obra póstuma en la que destaca la importancia de la memoria, ya que los hechos narrados se retrotraen a medio siglo antes. A partir de la teoría de los «hiperespacios» y los espacios «hiperreales», Ángel Esteban plantea el concepto de «cosmopolitanismo», donde la cultura global convive con la preocupación por las culturas locales. En realidad se trata de una novela construida a partir de la parodia y la digresión, donde el lenguaje es el gran protagonista, por encima de los dos personajes principales y la propia ciudad de la Habana. De hecho, el autor considera que la obra de Cabrera no apunta nada nuevo ni original con respecto al argumento y las tramas de sus novelas de los años 60 y 70, aunque su gran innovación reside en las habilidades del lenguaje a partir de la combinación de la agudeza verbal (pum) y el ingenio (wit). RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 335-387. ISSN: 0210-5810 378 En su capítulo «La Suisse n’existe pas: una reescritura poshumana y transnacional de la identidad uruguaya», Jesús Montoya parte de la idea de un Uruguay que fue comparado con la «Suiza de América» por su orden, su consenso constitucional, su consolidación democrática y su alto nivel educativo. Lejos de este panorama idílico, Montoya analiza la nueva literatura uruguaya a partir del concepto de «campo», un espacio social donde el estado de derecho ha sido sustituido por un estado de excepción, en el que impera la anomia y la violencia entre los ciudadanos. Analiza la novela de Gabriel Peveroni El exilio según Nicolás (2005), donde se plantea el espacio cibernético como una realidad transnacional, puesto que los contactos con la realidad tienen una dimensión virtual, recorriendo a través de las pantallas los diferentes países, lo que evidencia la desterritorialización característica de la posmodernidad. Desterritorialización que no quiere decir evasión o falta de compromiso político y social, como analiza Mon - toya en la también alegórica Tobogán blanco (2009), metáfora siniestra de las atrocidades perpetradas por la dictadura uruguaya, clausurando definitivamente cualquier forma de utopía tecnológica. Francisca Noguerol analiza las utopías modernas en un trabajo brillante titulado «Utopías intersticiales: La batalla contra el desencanto en la última narrativa latinoamericana». A partir de las ideas esbozadas por Roberto Bolaño sobre el fin de las utopías de juventud y el triunfo de la contrautopía en el mundo contemporáneo, Noguerol considera que el propio Bolaño planteó una salida para sus personajes: la consecución de la obra artística como solución y bálsamo. La autora reflexiona sobre dos conceptos claves de nuestro tiempo: la utopía y el desencanto, aunándolos en lo que Hugo Achúgar denominó el escepticismo utópico. De alguna manera la literatura contrautópica cuestiona la realidad sin alejarse de ella, retomando los elementos simbólicos y alegóricos (Diamela Eltit: Mano de obra y Jamás el fuego nunca). Noguerol se fija en la figura de Jorge Volpi, uno de los grandes narradores de la contrautopía moderna, especialmente visible en su trilogía del siglo XX: En busca de Klingsor (1999), El fin de la locura (2003) y No será la tierra (2006). Al tiempo que hay un repunte en las utopías vinculadas con las novelas históricas (como pasa con La revolución es un sueño eterno de Andrés Rivera, y El Paraíso en la otra esquina de Vargas Llosa), las llamadas utopías intersticiales (Maffesoli) han derivado en lo que Fernández Mallo llama «privatopías». Noguerol reflexiona sobre lo que Fernando Aínsa llama «escritura nómada», en donde no sólo hay referencias al viaje, al desplazamiento, al movimiento, sino HISTORIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA AMERICANISTAS Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 335-387. ISSN: 0210-5810 379 también a las incursiones en la realidad, a borrar las fronteras, todo ello por autores para los que la importancia de lo vivido es equiparable a lo leído (Sergio Pitol, Fabio Morábito, Sergio Chejfec, Marcelo Figueras, Santiago Roncagliolo). En definitiva, sólo se puede paliar el fracaso de la utopía por medio de la escritura, como se certifica en Estrella distante de Bolaño o en Cielos de la tierra de la mexicana Carmen Boullosa. Verdaderamente original resulta el enfoque dado por Erika Martínez, en su capítulo titulado «Anti-Apocalipsis de Rafael Pinedo», a lo que algunos críticos llaman narrativa «posapocalíptica», como un intento de representar la abyección moral y la quiebra económica legadas por la dictadura militar argentina, creando una galería de textos que crecen a la intemperie. Es el caso de Plop (2002) de Rafael Pinedo, que se analiza aquí desde la «estética de la desaparición», como si todo tendiera a cero: el paisaje, la cultura, la lengua, el léxico, la humanidad. En esta novela la austeridad estética llega al extremo de convertir la lengua de la narración en un esqueleto, o que los personajes se muevan en la frontera entre lo simbólico y lo presimbólico. Frente a la idea clásica de «Apokálypsis» como revelación y renovación, en Plop hay un antiapocalipsis en el sentido de negar cualquier posibilidad de un futuro digno. No hay escritura que tienda más a la «estética de la desaparición» que aquella que flirtea con la idea de no realizarse en el texto, como estudia Reinaldo Laddaga en su artículo «La tentación de no escribir: el escritor como informante», donde rastrea esa extraña pulsión de muchos narradores de llegar a una especie de escritura cero, de vacío creativo, no por agotamiento, sino como tentación y fascinación por el vacío. En este sentido no podían faltar las referencias a un escritor de culto, como Enrique Vila- Matas, autor de una obra canónica como Bartleby y compañía, aunque el tema también aparece en otras obras suyas. Tampoco el chileno Roberto Bolaño escapa a este minucioso escrutinio, aportando dos ejemplos rutilantes: Los detectives salvajes y 2666. También el argentino César Aira ha dedicado obras de calado a este tema: Varamo y Parménides. Laddaga se hace eco de las intenciones —hasta ahora cumplidas— del colombiano Fernando Vallejo de no escribir más obras de ficción (como había sugerido en La rambla paralela con la muerte del protagonista en la Barcelona que celebra la Feria del Libro), y cita a los novelistas cubanos Ena Lucía Portela (Djuna y Daniel) y José Manuel Prieto (Rex), así como a Mario Levrero (La novela luminosa) y las tentaciones iniciales de Javier Cercas en Soldados de Salamina. RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 335-387. ISSN: 0210-5810 380 Especialmente iluminador y documentado resulta el trabajo de Ana Marco González, «Y la línea me cruzó a mí. Escritura y frontera en el Norte de México», en el que a partir de la idea de una «sociedad red globalizada», sigue las teorías de García Canclini y Martin-Barbero para demostrar que el pasaporte del escritor no refleja ninguna identidad, sino un lugar de partida, un topos geográfico cero que le permite el tránsito hacia el nuevo nomadismo literario que marca nuestros días. La autora se centra en lo que llama la «Línea», es decir, la frontera norte de México, con su economía pauperizada por el problema de la violencia, el narcotráfico y los cárteles de la droga. Ello ha llevado a una especie de «ficción exploratoria» para certificar los cambios que se producen en la frontera, como espacio sin ley, apto para la depravación, el vicio, la barbarie, generando una nueva «leyenda negra» y estigmatizando al conjunto de su población como los nuevos bárbaros. Así aparece en toda una serie de textos norteamericanos del pasado siglo, que Ana Marco va señalando, igual que señala los nuevos imaginarios que tratan de convivir en la frontera con la idea de maldad y depravación. Analiza conceptos como el de la literatura chicana con sus marcas más habituales —desarraigo, marginalidad, explotación, pobreza, bilingüis mo, memoria recuperada, la predilección por el relato autobiográfico—, o los orígenes fronterizos del corrido (y narcocorrido), dedicándole una atención especial a los trabajos del tijuanense Heriberto Yépez y a las teorías que consideran a la frontera como un tercer estado o una «tercera nación». Así, traza la evolución de la literatura norteña, desde la época revolucionaria a lo que se conoce ahora como «narradores del desierto» y las nuevas propuestas de la frontera. Esta primera parte dedicada a la novela se completa con un ensayo de Karim Benmiloud titulado «Los signos del Mal y la cultura popular en Los vivos y los muertos de Edmundo Paz Soldán», novela en la que la Muerte se hace visible a través de todo tipo de señales y signos propios de la cultura norteamericana, habituales en la novela negra, en la non fiction novel, en el hard boiled, etc., además de manifestaciones artísticas y comunicativas consideradas como extraliterarias hasta hace no mucho y que van a tener una gran importancia en la trama argumental, como el cine, el rock, la música pop, los videojuegos, Internet, la publicidad, etc. A través de múltiples referencias cinematográficas y literarias del acervo popular de Occidente, se pone de manifiesto la multiplicidad de códigos culturales que maneja Paz Soldán en una novela brillante y de gran exigencia técnica. HISTORIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA AMERICANISTAS Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 335-387. ISSN: 0210-5810 381 La segunda parte de este volumen colectivo, dedicada al cuento moderno, queda un poco desdibujada porque sólo presenta dos trabajos, en contraste con la importancia creciente que han adquirido las formas breves en la narrativa contemporánea. A pesar de ello, Álvaro Salvador nos ha dejado un trabajo de gran calado filológico, titulado «Andrés Neuman en las distancias cortas», en donde estudia los cuatro libros publicados hasta la fecha por el escritor hispanoargentino: Pertenecí (1997), El que espera (2000), El último minuto (2001) y Alumbramiento (2006), resaltando no sólo su talento como narrador en las distancias cortas, sino también su pericia a la hora de teorizar sobre el género. En el segundo trabajo, «Del cuen- to hispanoamericano a las formas breves en lengua castellana: hacia lo universal», Adélaïde de Chatellus lleva a cabo una aproximación teórica a la cuentística de autores que ella conoce bien como Méndez Guédez, Fernando Iwasaki o el propio Andrés Neuman. La tercera parte del volumen («Trans-Latinoamericanos: la ficción desde la ficción») da voz a los propios escritores —Méndez Guédez, García Méndez, Consuelo Triviño y Andrés Neuman— como una aportación original y pertinente, lo que permite certificar muchos de los postulados teóricos pergeñados en los capítulos anteriores, contribuyendo, sin duda alguna, a convertir este volumen en un libro imprescindible sobre las nuevas tendencias narrativas que dan forma a las pulsiones creativas del continente mestizo.—JOSÉ MANUEL CAMACHO DELGADO, Universidad de Sevilla. Pedrarias de Almesto: Relación de la jornada de Omagua y El Dorado, ed. Álvaro Baraibar, New York, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), 2012, 154 pp. Pedrarias de Almesto escribe dos textos relativos a los hechos de la rebelión de Lope de Aguirre en la jornada de Omagua y El Dorado, en cuya expedición iba el narrador, probablemente como escribano y soldado de Pedro de Ursúa, primer capitán de la desdichada empresa. El objetivo principal de Almesto es sin duda exculparse de las traiciones y desmanes de los marañones encabezados por Lope de Aguirre. El primer relato, conservado en el manuscrito Ms. Esp. 325 de la Biblioteca Nacional de París, es el que ahora edita Baraibar, y hasta la fecha había permanecido inédito, habiéndose privilegiado el estudio de la relación de Francisco Vázquez (Relación de RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 335-387. ISSN: 0210-5810 382