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Profesoras en la Universidad. El tránsito de las pioneras en España

Flecha García, Consuelo

Abstract

En este artículo se ofrece un primer acercamiento al grupo de mujeres licenciadas que se iniciaron como profesoras en cada una de las universidades españolas antes de la guerra civil de 1936: quiénes fueron esas pioneras, en qué Facultades trabajaron y, en la medida que ha sido posible, por dónde discurrieron sus itinerarios profesionales. El marco laboral del acceso a tareas académicas se movía en condiciones de inestabilidad, no sólo por tratarse de nombramientos temporales, sino por lo que encerraba de cultura promocional sesgada, subordinada a diferentes factores, uno de los más influyentes el ser mujer. Procedimientos que han caracterizado la incorporación a la docencia universitaria, que llevaron a muchas de las que se habla en estas páginas a encaminar su futuro hacia otros espacios profesionales; especialmente aquellos en donde la selección a través de la convocatoria de oposiciones favorecía un acceso más objetivo y rápido.

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ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 Profesoras en la Universidad. El tránsito de las pioneras en España Women professors in the University. The transit pioneers in Spain Consuelo Flecha García Universidad de Sevilla. Recibido el 31 de marzo de 2011. Aceptado el 14 de junio de 2011. BIBLID [1134-6396(2010)17:2; 255-297] RESUMEN En este artículo se ofrece un primer acercamiento al grupo de mujeres licenciadas que se iniciaron como profesoras en cada una de las universidades españolas antes de la guerra civil de 1936: quiénes fueron esas pioneras, en qué Facultades trabajaron y, en la medida que ha sido posible, por dónde discurrieron sus itinerarios profesionales. El marco laboral del acceso a tareas académicas se movía en condiciones de inestabilidad, no sólo por tratarse de nombramientos temporales, sino por lo que encerraba de cultura promocional sesgada, subordinada a diferentes factores, uno de los más influyentes el ser mujer. Procedimientos que han caracterizado la incorporación a la docencia universitaria, que llevaron a muchas de las que se habla en estas páginas a encaminar su futuro hacia otros espacios profesionales; especialmente aquellos en donde la selección a través de la convocatoria de oposiciones favorecía un acceso más objetivo y rápido. Palabras clave: Profesoras. Universidad. España. 1910-1936. ABSTRACT This article offers a close-up on women graduates who started teaching at Spanish universities before the Spanish Civil War in 1936: Who these pioneers were, where they taught and how their professional itineraries developed. During this period, the access to the academic field was precarious, not only because of temporary teaching assignments, but also due to the difficulty that women encountered to promote within the university system. These procedures have characterized the incorporation of women professors in the university. Many of the women depicted in these pages have been driven towards other professional areas, specifically those areas where official government placement examinations were required, which granted a more objective access. Key words: Women Professors. University. Spain. 1910-1936. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 256 SUMARIO 1.—Introducción. 2.—El contexto de las circunstancias y la capacidad. 3.—Una cátedra discutida por los académicos. 4.—Profesora pionera en la Universidad de Valladolid. 5.—Visibilizando a las profesoras de la Universidad de Madrid. 6.—Completar la carrera académica en la Universidad de Granada. 7.—Profesora de Derecho en la Universidad de Zaragoza. 8.—Algunas de las que se inician en otras Universidades. 9.—¿Qué nos dice esta nómina de profesoras? 1.—Introducción Las estadísticas universitarias confirman en sus ediciones anuales que la presencia de mujeres en la docencia universitaria se mantiene en unos índices que no corresponden, ni a la proporción de alumnas matriculadas en los diferentes centros de enseñanza superior, ni a las cualificadas trayectorias que como estudiantes han recorrido muchas de las que podrían desempeñar esa actividad, ni tampoco a la ya casi centenaria trayectoria de profesoras que a lo largo del siglo veinte han enseñando en las aulas de muchas Facultades universitarias. Porque si bien para justificar esta situación, escuchamos repetidamente el argumento del escaso tiempo transcurrido desde que se incorporaron las primeras profesoras, de la necesidad de esperar a que se consoliden itinerarios que requieren más de una generación, investigar en historia de las mujeres nos devuelve una vez más la memoria velada por la excepcionalidad que se asignó en cada contexto particular a las licenciadas y doctoras que ejercían en las aulas universitarias, evitando una genealogía de referencia. El carácter de situación extraordinaria, de no común, de poco frecuente, impedía el considerarlas como fruto de un movimiento de mujeres con ascendencia demostrada en la voluntad de adquirir mayor formación académica y científica, en el deseo de disfrutar de un trabajo remunerado, en el esfuerzo de realizarlo con resultados de excelencia. Un incipiente movimiento con potencial de crecimiento al que incomprensiblemente no se consideraba importante, ni tampoco conveniente, reconocer con la entidad que iba adquiriendo a medida que transcurrían las décadas del siglo XX. Los datos de que vamos disponiendo desmienten esas justificaciones, pues salen a la luz los nombres concretos que custodian los archivos, las experiencias narradas —bien en primera persona, bien por otras de su entorno cercano—, sus itinerarios académicos, las publicaciones que produjeron; todo lo cual nos habla de tantas mujeres que comenzaron ese camino aunque en muchos de los casos se sintieran llevadas a interrumpirlo. De ahí que sea intelectualmente honrado a la hora de referirnos a cualquiera de los lugares que hoy compartimos mujeres y hombres, pero PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 257 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 de manera especial a los ámbitos laborales, no descansar en lo que puede parecernos trayectoria lógica —según reglas cargadas de androcentrismo— de las dinámicas de funcionamiento que pudieron ir marcando los ritmos y las modalidades de la presencia de mujeres en ellos. En el espacio al que aquí nos referimos, el universitario, la historia multisecular ha ido diseñando perfiles, finalidades, contenidos, procedimientos, lenguajes y valores con los que recibe y busca moldear a quienes se van incorporando a él; el pacto tácito, o incluso manifiesto si surge la duda, es tener que asumir esa cultura heredada para que no cambie nada de fondo; para que la novedad producida no impregne más allá de la imagen, de la foto, de la apariencia. Ocho siglos de hacer universitario han dejado, sin duda, un compacto nivel de sedimentos sobre el que tenemos que pisar y movernos, un determinado saber académico seleccionado para ser reproducido 1 , a pesar de los casi ciento cincuenta años que las mujeres empezamos a ocuparlo, y de que seamos tantas las que en las últimas décadas nos hemos incorporado a la docencia y a la investigación 2 . Pero quizás una mayoría lo haya hecho con la espontaneidad de lo que veían legítimo —por generalizado, y por ser poco visibles los límites que encubre—, de lo que entendían como natural —independiente de la condición sexual masculina o femenina—, sin observar con más detenimiento y sin intervenir con conciencia crítica, en 1. Las aportaciones de los Estudios de las Mujeres están contribuyendo a que todas las áreas de conocimiento tengan la posibilidad y el rigor de introducir nuevos contenidos y perspectivas en el bagaje cultural y científico que se transmite en las aulas rompiendo una tradición marcadamente androcéntrica. El volumen que vienen representando puede comprobarse en cualquier base de datos bibliográfica y en las recopilaciones publicadas. Las más amplias y conocidas: BALLARÍN DOMINGO, Pilar; GALLEGO MÉNDEZ, María Teresa; MARTÍNEZ BENLLOCH, Isabel: Los Estudios de las Mujeres en las Universidades Españolas 1975-1991. Madrid, Instituto de la Mujer, 1995; ORTIZ GÓMEZ, Teresa; BIRRIEL SALCEDO, Johanna; MARÍN PARRA, Vicenta: Universidad y feminismo en España (I): bibliografía de estudios de las mujeres (1992-1996): actualización del libro blanco de estudios de las mujeres en las universidades españolas. Granada, Universidad de Granada-Instituto de la Mujer, 1998; ORTIZ GÓMEZ, Teresa y otras: Universidad y feminismo en España (II): situación de los estudios de las mujeres en los años 90: actualización del libro blanco de estudios de las mujeres en las universidades españolas. Granada, Universidad de Granada, 1999. 2. Así lo ponen de manifiesto los numerosos trabajos publicados sobre los cambios que requiere la presencia de mujeres en las aulas, como alumnas y como profesoras; sobre la dificultad y la resistencia a incorporar perspectivas que abran la ciencia y la cultura que se produce y que se enseña a nuevos parámetros científicos, a renovados criterios de selección de los contenidos, a posibilidades de mayor participación en la toma de decisiones, a carreras profesionales no condicionadas por una desigual implicación en los diferentes ámbitos de la vida personal y familiar. El artículo de la profesora Pilar Ballarín Domingo en este mismo número de Arenal nos ofrece un amplio y documentado trabajo sobre todo lo que se ha producido en esta línea. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 258 todo un conjunto de normas, de hábitos y de costumbres que se imponen como normales. La mentalidad extendida sobre la supuesta no permanencia femenina en esos puestos, o el menor rendimiento en una carrera académica cargada de dificultades, y para ellas de interferencias, han podido alimentar la intención de retenerlas en posiciones de entrada con escaso horizonte de futuro. Pero quizás ellas asumían, al mismo tiempo, estas dedicaciones con la mirada puesta en otras posibilidades que garantizaban antes una estabilidad profesional. Y en este sentido las oposiciones fueron la opción más habitual para un grupo significativo de las que empezaron como Ayudantes de clases prácticas en las Universidades. Elementos de influencia explícita, como las normativas legales y los mandatos sociales, y de origen implícito, como la subjetividad y la socialización, contribuyeron de manera ostensible a obstaculizar decisiones que rompían el orden establecido respecto de los lugares de hombres y de mujeres en las funciones a desempeñar; pues sabemos que uno de los lugares en los que “la segregación de las mujeres se manifiesta con especial crudeza es el laboral, en general, y de manera particular, el vinculado con el ejercicio profesional” 3 . Afirmación que describe lo que sigue sucediendo en la actualidad, pero que indudablemente es aplicable, con mayor razón, a lo vivido en el primer tercio del siglo XX en España. Con muchas lagunas todavía, con fuentes aún no consultadas, con estadísticas que no hacen fácil la lectura de los números que ofrecen, con lo que de provisional tiene una primera aproximación al tema de este trabajo, se puede decir que la realidad que aquí muestro quiebra una vez más visiones recortadas o excluyentes y razonamientos desorientados; aunque lo que se lea en estas páginas sea sólo un acercamiento aproximado a partir de la documentación que hasta ahora he consultado en el Archivo General de la Administración y en los Archivos Históricos de algunas universidades. 2.—El contexto de las circunstancias y la capacidad Los estudios sobre mujeres y ejercicio profesional realizados en los últimos años no se han detenido tanto en su proceso de entrada en el profesorado universitario, como en las circunstancias que han rodeado y dificultan la promoción profesional dentro de la carrera académica. En el trabajo realizado en los años noventa del siglo XX por Ester Barberá, María Josefa Lafuente 3. BARBERÁ, Ester; LAFUENTE, María Josefa; SARRIÓ, Maite: La promoción profesional de las mujeres en la Universidad. Valencia, Promolibro, 1998, p. 4. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 259 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 y Maite Sarrió, analizaban el conjunto de factores que estaban impidiendo a las profesoras progresar en el status profesional con igual o parecida cadencia de tiempos que la de sus compañeros de área de conocimiento. Centrándose en el elenco de causas detectadas por estas investigadoras, comprobamos que no se alejan tanto de las que acompañaron los itinerarios de las mujeres que las precedieron; entonces y ahora fruto de una cultura contextual que discrimina: por el peso de los valores masculinos en el mundo laboral —incluido el universitario—, la ausencia de modelos referenciales femeninos, la falta de identidad sociolaboral acumulada. Incluso por los mecanismos de autolimitación que terminan convenciendo de que lo profesional no es eje central de las vidas femeninas a pesar de haberse preparado con rendimientos académicos excelentes. Y aluden también a cuestiones relacionadas con las expectativas familiares, la dualidad de funciones, la menor ambición de éxito personal, a percepciones derivadas del autoconcepto y la autoestima 4 . Todo un conjunto de circunstancias que han ralentizado desde su inicio el proceso de incorporación de las mujeres a la docencia universitaria y a la investigación; pero que, sin embargo, no han podido evitarlo ya que el deseo personal, el interés evidente, la capacidad demostrada, y el querer nuevas oportunidades para su vida, han sido más fuertes y decisivos que los obstáculos encontrados. Precisamente, a las oportunidades que podían cambiar la vida de muchas mujeres se refirió en 1920 la maestra y licenciada en Filosofía y Letras Áurea Javierre Mur (Teruel, 1898-Madrid, 1980), un año antes de ingresar por oposición en el cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Arqueología. Seguramente no imaginaba en esa fecha, incluso contando con un expediente académico de sobresalientes y premios en la carrera de Filosofía y Letras, que podía llegar a ser profesora universitaria; pero sí sabía los motivos por los que una mujer debía estudiar y prepararse para 4. Ibidem. Antonia Ferin Moreiras. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 260 ejercer una profesión remunerada, manifestándolos sin disimulo en una conferencia pronunciada en ese año de 1920: “La mujer con carrera es independiente económicamente hablando. Se basta a sí misma, y por lo tanto no tiene que esperar, para resolver el problema de la vida, al primer caballerete que le hable de amor. Si a todas las mujeres les ocurriese igual, no habría tantas familias desgraciadas. La mujer así independiente, elige marido; la que no lo es, tan solo lo acepta” 5 . Autonomía y libertad en la base de sus expectativas. Las mujeres no hemos comenzado en los años sesenta a ser profesoras universitarias. Pero como en esa década no era ya posible su invisibilidad y nos ha llegado el testimonio de sus presencias, las hemos creído hasta hace poco tiempo como el origen. Sin embargo, la realidad que hoy conocemos nos dice que fue un nuevo ámbito de actividad femenina al que se habían incorporado cuarenta años antes, aunque desaparecieron de la memoria colectiva narrada; quedaron sólo en el recuerdo de los contextos más cercanos, evitando de esa manera engarzar una genealogía que pudiera servir de referencia a las generaciones siguientes. Iniciaron esta actividad en las aulas universitarias, mayoritariamente como Ayudantes de clases prácticas adscritas a una de las cátedras de la Facultad, sin la responsabilidad de impartir asignatura. Y en casi todos los casos pasaban en pocos meses a ser profesoras Auxiliares con docencia en una o varias disciplinas. Y con frecuencia ocuparon también encargos de cátedra vacante en los periodos de ausencia de titular. El número de horas de clase y la cuantía de los haberes percibidos variaban en razón de cada una de esas situaciones. De las que comenzaron en la etapa anterior a 1936 ninguna llegó a tener una plaza en propiedad, aunque algunas aspiraron a ello. Con la provisionalidad a la que ya me he referido en cuanto a los resultados dentro de este periodo temporal, el centenar de mujeres localizadas y algunas de las estadísticas consultadas al respecto, permiten pensar que el crecimiento de profesoras que se ha ido produciendo curso tras curso hasta la actualidad, no ha sido proporcional al aumento del número de universidades, al volumen de estudiantes, a la multiplicación de necesidades docentes e investigadoras. E indiscutiblemente, no se corresponde con la disponibilidad de mujeres preparadas para formar parte del profesorado universitario. Como han puesto de manifiesto María Antonia García de León y Marisa García de Cortázar a nivel general, y otras investigadoras para diferentes universidades 6 , no hay una proporcionalidad ni diacrónica 5. JAVIERRE MUR, Áurea Lucinda: Mi ideal feminista. Barcelona, Tip. Vives, 1920, p. 18. 6. GARCÍA DE LEÓN, María Antonia; GARCÍA DE CORTÁZAR, Marisa: Las PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 261 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 ni sincrónica que indique adecuación respecto de los recursos personales seleccionados; y tampoco en lo que debiera suceder como consecuencia de haber ganando audiencia un discurso de aparente nueva mentalidad que alienta intervenciones respecto de la condición femenina, y subraya la necesidad de promover su incorporación a las dinámicas de funcionamiento de todas las instituciones, entre ellas la universidad. 3.—Una Cátedra discutida por los académicos En marzo de 1916 el Ministro de Instrucción Pública Julio Burell, precisamente el mismo que había firmado la Real Orden de septiembre de 1910 abriendo todas las oposiciones que convocaba ese Ministerio a candidatas mujeres, creó la asignatura de “Literatura contemporánea de las lenguas neolatinas” en el Doctorado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, con “el carácter de voluntaria, como la de Literatura galaico-portuguesa” 7 . Y en el mes de mayo un Real Decreto firmado por el rey Alfonso XIII, nombrada catedrática de la misma a Emilia Pardo Bazán académicas: (profesorado universitario y género). Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales-Instituto de la Mujer, 2001. Y sobre diferentes universidades: CARREÑO AGUILAR, Antonieta (coord.): La carrera de les professores universitaries. Barcelona, Institut Catalá de la Dona-Institut de Ciencies de l´Educació, Universitat la Autónoma de Barcelona, 1998; RAMOS GOROSPE, Esther: Mujeres en la Universidad: un estudio sociológico del profesorado femenino y su presencia en los Centros Propios, Departamentos, Órganos de Gobierno y de Representación de la Universidad de Extremadura. Badajoz, Instituto Ciencias de la Educación de la Universidad de Extremadura-Dirección General de la Mujer, 1999; ANGUITA MARTÍNEZ, Rocío (coord.): Las mujeres en la Universidad de Valladolid. Valladolid, Secretariado de Publicaciones Universidad de Valladolid, 2003; JIMÉNEZ JAÉN, Marta: “El género en el profesorado: el caso de las profesoras universitarias”. Clepsydra: Revista de Estudios del Género y Teoría Feminista, n.º 2 (2003), 71-101; GUIL BOZAL, Ana; SOLANO, Ana; ÁLVAREZ, Manuela: Las situaciones de las mujeres en las universidades públicas andaluzas. Sevilla, Consejo Económico y Social, 2005; ESCOLANO ZAMORANO, Esther: Entre la discriminación y el mérito: las profesoras en las universidades valencianas. Valencia, Universitat de Valéncia, 2006; VV.AA.: Profesoras e profesores no sistema universitario galego: unha perspectiva de xénero. Santiago de Compostela, Servizo Galego de Igualdade, 2006; SÁNCHEZ MORENO, Marita (ed.): Mujeres dirigentes en la Universidad: las texturas del liderazgo. Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009; BARRERA CASAÑAS, M.ª del Carmen; PUY RODRÍGUEZ, Ana: Mujeres y hombres en la Universidad de la Laguna: cifras a comienzos del siglo XXI. La Laguna, Servicio de Publicaciones Universidad de la Laguna, 2009. 7. Real Orden de 11 de marzo de 1916 creando en el Doctorado de la Facultad de Filosofía y Letras, Sección de Letras, la Cátedra de Literatura contemporánea de las Lenguas neo-latinas, en Gaceta de Madrid, n.º 75, del 15 de marzo, p. 621. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 262 (La Coruña, 1851-Madrid, 1921) 8 . Como es conocido, la mayoría del claustro de la Facultad se opuso a la creación de esta cátedra y negaban que pudiera existir una persona preparada para ser titular de la misma —entre ellos el filósofo José Ortega y Gasset—, argumentando no conocían a nadie “con la inequívoca autoridad de los eminentes, sea maestro en la Filología de las lenguas neo-latinas, entre todas las personas dedicadas con celo tan meritorio y fruto tan evidente al conocimiento de la Literatura contemporánea“ 9 . Los términos utilizados no dejaban lugar a dudas de hasta qué punto les incomodada este proceder así como la voluntad de nombrar a Emilia Pardo Bazán: autoridad, eminente, celo, conocimiento; cualidades y conceptos que entendían alejados de la capacidad de cualquier mujer. Los catedráticos de la Facultad de Filosofía y Letras, y en la misma fecha insistió también la Real Academia Española en el mismo argumento: “No sabe quien acerca de ellos [conocimientos de literaturas románicas contemporáneas] haya hecho públicos trabajos de mérito sobresaliente ni adecuados para acreditar la necesaria preparación pedagógica” 10. Respuestas que no condicionaron al Ministro pues llevó a la Gaceta Oficial el nombramiento “de acuerdo con lo informado por el Consejo de Instrucción 8. Real Decreto de 12 de mayo de 1916 nombrando Catedrático numerario de Literatura contemporánea de las Lenguas neo-latinas de la Universidad Central, a D.ª Emilia Pardo Bazán, Condesa de Pardo Bazán, en Gaceta de Madrid, n.º 135, de 14 de mayo, p. 295. 9. QUESADA NOVÁS, Ángeles: “Una meta alcanzada: La cátedra universitaria de Emilia Pardo Bazán”. La Tribuna, n.º 4 (2006), 56. En este artículo se hace una detallada relación de todo lo acontecido en relación con la creación y desarrollo de esta Cátedra, pp. 43-81. 10. Reproducido en Idem, p. 53. Josefa González Aguado. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 263 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 Pública y oídas la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central y la Real Academia Española” 11, además de reaccionar poniendo en duda la autoridad que avalaba a quienes estaban argumentando lo innecesario e improcedente de la decisión tomada: “No son ustedes dignos de desatar el cordón de su zapato” 12 comentó el Ministro en una entrevista. Era así porque, entre otras razones, esta reconocida literata había escrito al menos los siguientes trabajos sobre la asignatura que se le encomendaba, como ha recogido la profesora Teresa Navarro: “en La cuestión palpitante dedicó seis capítulos a la literatura francesa, y entre 1910 y 1914 publicó tres tomos de La Literatura francesa”; en abril de 1887 doña Emilia pronunció tres conferencias en el Ateneo de Madrid bajo el título “La Revolución y la novela en Rusia”; la entrega XVII de La cuestión palpitante, 19-III-83, está dedicada a Inglaterra”. Y ella misma comentó como había aprovechado sus viajes a Italia para conocer y leer la literatura clásica italiana 13. Es decir, su interés por la materia que tendría que explicar, venía de años atrás, no era algo improvisado ad hoc; lo que seguramente fue tenido en cuenta por las autoridades a la hora de dar contenido y denominación a la asignatura. Esta voluntad ministerial tampoco era nueva, se había barajado anteriormente de acuerdo con lo que cuenta Emilia Pardo Bazán en una carta que se apresura a escribir a Miguel de Unamuno el día siguiente de su nombramiento. Le confiesa que ella no lo había buscado, que Francisco Bergamín ya había pensado en dar este mismo paso, y que José Canalejas iba a realizarlo pero no le dio tiempo: “No he intrigado, ni poco, ni mucho. Burell es amigo mío, pero como lo son otros varios políticos (y alguno lo son más, socialmente hablando), que no concibieron ni la posibilidad de innovación semejante. Su amigo de Vd., Bergamín, dio vueltas (aparentemente) a la idea, pero creo que ni un momento la cuajó. Canalejas sé que iba a hacerlo, cuando le mataron. Conservo su telegrama, fecha 7 de Noviembre de 1912” 14. La polémica suscitada por esta innovación —ella es muy consciente de lo que supone— provocó críticas, pero también adhesiones; entre ellas 11. Real Decreto de 12 de mayo de 1916, op. cit., p. 295. 12. RAVO VILLASANTE, Carmen: Vida y obra de Emilia Pardo Bazán. Madrid, Emesa, 1973, p. 284. 13. Señalado en varias citas del artículo de NAVARRO SALAZAR, María Teresa: “La cuestión palpitante en Italia: Salvatore Farina y Emilia Pardo Bazán”. Epos. Revista de Filología, n.º 6 (1990), 551-552. 14. BRAVO VILLASANTE, Carmen: Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, op. cit., pp. 295-296. José Canalejas Méndez (1854-1912) desempeñó la presidencia de Gobierno de febrero de 1910 a noviembre de 1912. Francisco Bergamín García (1855-1937) fue Ministro de Instrucción Pública de octubre de 1913 a diciembre de 1914. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 270 5.—Visibilizando a las profesoras de la Universidad de Madrid El nombramiento de Emilia Pardo Bazán en 1916 al que ya me he referido, marca el inicio de la actividad docente femenina en las Universidades españolas, y más en concreto en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. Aunque había venido precedida de otras presencias femeninas, si bien no como profesoras sino como masajistas en la Facultad de Medicina; María Jambrina, con nombramiento de primero de enero de 1915 y renovado el seis de febrero de 1917; con la misma función se incorpora María de la Concepción Rey el diecisiete de noviembre de 1917; y María Asunción Muñoz Prieto el diecinueve de noviembre de 1924. Los haberes que recibían eran de 1000 pesetas anuales hasta 1917, y a partir de 1918, de 2000 pesetas. A la Facultad de Ciencias se incorporan en 1925 dos Ayudantes de clases prácticas; Felisa Martín Bravo (San Sebastián, 1898), licenciada en Físicas, que un año después defiende la Tesis doctoral convirtiéndose en la primera Doctora en Ciencias Físicas de España; labor investigadora que continuaría en España y en Estados Unidos con diferentes becas. Su dedicación profesional posterior fue la de meteoróloga en el Servicio Meteorológico Español hasta su jubilación 45. Junto a ella, en el mismo año, Josefa Pérez Mateos (Salamanca, 1904), licenciada en Ciencias Naturales y en Farmacia, que continuará a partir de 1939 como Auxiliar temporal de Geología para Químicos, con el sueldo de 3000 pesetas anuales, cantidad que aumenta en 1945 a 6000 pesetas 46. A comienzos del curso 1926-1927 nuevas profesoras inician su colaboración con la Facultad. María Martín Retortillo como Auxiliar temporal para la asignatura de Hidrología y Climatología médica de la Facultad de Farmacia; nombramiento que alternó con el de Ayudante de Clases prácticas y Encargo de Cátedra vacante de Química biológica y de Hidrología hasta junio de 1947 en que cesa 47. La trayectoria profesional de esta licenciada en Farmacia se desarrolló paralelamente como preparadora de la Sección de Química del Instituto Nacional de Sanidad, como investigadora del Instituto Español de Oceanografía 48, y de 1946 a 1950 en Instituto de Óptica Daza de Valdés. 45. MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: “Del laboratorio de investigaciones físicas a la meteorología: la primera española doctora en Física, Felisa Martín Bravo”. En VV.AA.: 100 años de la JAE. Madrid, Fundación Francisco Giner de los Ríos-Residencia de Estudiantes, 2010, pp. 763-791. 46. AGA. Educación y Ciencia. Cajas 31/2217, 31/2218 y 31/2219. 47. Idem, Caja 32/16197. 48. PÉREZ RUBÍN, Juan: “Pioneras de la investigación oceanográfica y pesquera PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 271 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 En la Facultad de Medicina comparte la misma fecha de inicio y de cese, así como la alternancia de nombramientos, Antonia Martínez Casado (Baena, Córdoba, 1899-Córdoba, 1985) encargada de la asignatura de Hidrología y Climatología médica, de cuya cátedra vacante se ocupo 49. Era Doctora y especialista en una disciplina en la que se le reconocía autoridad, razón por lo que sería elegida Presidenta cuando se crea la Agrupación Española de Médicos Hidrólogos 50. Aunque firmó las oposiciones a la cátedra, los movimientos que se produjeron en torno a la convocatoria impidieron que ella la ganara, por lo que terminó ejerciendo como Médica de Aguas Minero-Medicinales 51. En la Facultad de Ciencias es nombrada en 1926 Ayudante de clases prácticas de Análisis Matemático Carmen Martínez Sancho (Toledo, 1901-Málaga, 1995), la cual dos años más tarde se convertiría en la primera Doctora en Matemáticas con una Tesis en la que obtuvo la calificación de sobresaliente y premio extraordinario, además de ganar por oposición una plaza de Catedrática Numeraria de Matemáticas de Institutos Nacionales de Segunda Enseñanza 52. Ejerciendo en el Instituto Femenino Murillo de Sevilla fue nombrada en la Universidad de esa ciudad profesora Adjunta en virtud de oposición de la asignatura de Matemáticas especiales 53. Y en la Facultad de Filosofía y Letras madrileña, la licenciada en la sección de Historia María Concepción Muedra Benedito (Valencia, 1902), con la experiencia de haber sido Profesora Aspirante en el Instituto-Escuela durante siete cursos, es nombrada Ayudante, Auxiliar o Encargada de Cátedra de Historia Medieval, Paleografía y Diplomática hasta 1936 54; trabajo que compartía con el Archivo Histórico Nacional en cuyo cuerpo facultativo había ingresado en 1930. Después de ejercer un tiempo en la Biblioteca de la en el IEO”. Revista electrónica del Instituto Español de Oceanografía, n.º 1 (noviembrediciembre, 2005), 16. 49. AGA. Educación y Ciencia. Caja 32/16203 y 31/2217. 50. ABC, domingo 10 de mayo de 1936, p. 44. 51. Cfr. RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, Juan Antonio: “Ámbitos de Poder de la Hidrología Médica Española durante el franquismo”. Estudos do Século XX, n.º 5 (2005), 168-170. Ídem: “Institucionalización de la Hidrología Médica en España”. Anales de Hidrología Médica, n.º 1 (2006), 34. 52. MILLÁN, Ana: “Sobre la incorporación de la mujer a la actividad científica en España: la primera doctora en matemáticas”. En CODINA, Roser; LLOBERA, Rosa (eds.): História, Ciència i Enseyament. Barcelona, SEHCYT, 1990, pp. 505-516. 53. Orden de 21 de febrero de 1947 por la que se convoca concurso-oposición para cubrir doce plazas de Profesores adjuntos en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Sevilla, en Boletín Oficial del Estado, n.º 64, de 5 de marzo, p. 1570. 54. AGA. Educación y Ciencia. Caja 32/16199. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 272 Universidad de Valencia 55 saldrá hacia el exilio en México, donde trabajará en la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas 56. Todo este grupo del curso 1926-1927 comienza con unos haberes de 2000 pesetas anuales, pasando a 3000 pesetas en 1931. A la Facultad de Ciencias se incorpora en 1927 como Ayudante de Fitografía y Geografía Botánica Elena Paunero Ruiz (Valladolid, 1906-2009); tenía veinte años y una licenciatura en Ciencias Naturales recién terminada con Premio extraordinario. Además de la docencia trabaja en el Museo de Ciencias Naturales y en el Jardín Botánico, donde gana una plaza en las oposiciones a Preparador técnico “para el estudio de la Parasitología vegetal criptogámica y cecidiología”. En 1935 es Auxiliar temporal de la misma materia y desde 1941 de Ecología Vegetal 57 hasta al menos 1950. Antes de 1931 todavía encontramos a María Teresa Salazar Bermúdez (Sevilla, 1901) en la Facultad de Ciencias. Se incorpora en 1928 y será otra de las Ayudantes de este periodo que permanecerá en la Universidad hasta su jubilación. Profesora, sucesivamente, de Química-Física y Física Teórica, de Antropología, de Estructura Atómico-molecular, de Espectografía, de Mecánica química, y encargada del Laboratorio de Química general. Un itinerario académico en el que no llegó a ocupar una Cátedra aunque se presentó a las oposiciones a la de Química-Física de la Universidad de La Laguna, en enero de 1936, de las Universidades de Sevilla, Valencia y Murcia en Junio de 1941, y en julio de 1945 de las Universidades de Valencia y Valladolid 58. Se jubila en 1974 como Jefa de los Laboratorios de Química General de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid. Como Ayudante en la Facultad de Filosofía y Letras está Elena Amat Calderón (Madrid, 1911-2006) —licenciada con sobresaliente y premio extraordinario, después Doctora— en la asignatura de Arqueología Arábiga 55. CABEZA SÁNCHEZ-ALBORNOZ, María Cruz: La Biblioteca Universitaria de Valencia, Valencia, Publicaciones de la Universidad de Valencia, 2001, p. 164. 56. CASTRO, Minerva; ARMENDÁRIZ, Noé: “Historia de la documentación en México”. En BECERRIL TORRES, Felipe; TECUATL QUECHOL, Graciela (comps.): Memoria XXXIV Jornadas Mexicanas de Biblioteconomía. México, Asociación Mexicana de Bibliotecarios, 2003, p. 58. 57. Sobre esta investigadora y conservadora de herbarios en el Real Jardín Botánico de Madrid de 1928 a 1973 consultar: BLANCO FERNÁNDEZ DE CALEYA, Paloma; MONTSERRAT, Pedro: “Elena Paunero Ruiz, Conservadora de Herbarios del Jardín Botánico de Madrid, centenaria”. Boletín de la AHIM (Asociación de Herbarios Ibero-Macaronésicos), n.º 8-9 (2007), 24-30. VALDÉS, B.: “In memoriam. Dra. Elena Paunero Ruiz (1906-2009)”. Anales del Jardín Botánico de Madrid, Vol. 66 (enero-junio 2009), 133-136. AGA. Educación. Caja 31/2217. 58. MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: Pioneras españolas…, op. cit., pp. 337-338. AGA. Educación y Ciencia. Cajas 32/16200, 31/2217, 31/2218, 21/20382. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 273 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 de la que ocupó la cátedra vacante en 1930 con un sueldo de 3000 pesetas anuales 59. Al finalizar el curso 1930-1931 ingresa en el Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Arqueología con destino en comisión de servicios en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, hasta 1934 en que se traslada a la Biblioteca de la Escuela Superior de Arquitectura, cargo en el que es cesada en 1937; terminada la guerra será directora de las Bibliotecas Populares de Madrid y en 1941 Directora de la Biblioteca del Ateneo 60. Estaba también Juliana Izquierdo Moya (Cuenca, 1888-1966), para las asignaturas de Griego y de Sánscrito hasta 1936 61; era Maestra, había estudiado en la Residencia de Señoritas, era colaboradora de Adolfo Bonilla y San Martín, profesora de Filosofía en el Instituto-Escuela y en el Instituto Cardenal Cisneros, y participa en el Crucero Universitario por el Mediterráneo 62. Y entre ellas María Zambrano Alarcón (Málaga, 1904-Madrid, 1991), igualmente profesora en el Instituto-Escuela y en la Residencia de Señoritas, como Ayudante y encargada de la cátedra de Ética en diciembre de 1930, y de 1931 a 1936 Auxiliar de la cátedra de Metafísica 63. Figura señera de la filosofía española, el exilio impidió a la Universidad española contar con su magisterio. En la Facultad de Farmacia Natividad Gómez Ruiz, Licenciada en Farmacia en 1929 con premio extraordinario, y matriculada en las asignaturas de doctorado en el curso 1929-1930 mientras colabora en el Laboratorio de Química Orgánica y Biológica del Instituto Nacional de Física y Química 64. Fue Ayudante de Clases Prácticas en 1930 y Auxiliar Temporal en 1933 de Química Orgánica aplicada a la Farmacia; su sueldo era de 3000 pesetas. Se le renueva el nombramiento en febrero de 1940 65, pero unos años después es titular de una Farmacia en Ocaña. Cuando España estrenaba la etapa política de la II República, nuevos nombres se unen a los ya señalados al comenzar el curso 1931-1932. Entre ellos, el de la licenciada en Medicina Ángela Pardo Celada (Lugo, 1904- 1988), como médica interna de la Cátedra de Obstetricia y Ginecología, 59. AGA. Educación y Ciencia. Caja 32/16198. 60. LÓPEZ-RÍOS, Santiago; GONZÁLEZ CÁRCELES, Juan Antonio: La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en la Segunda República. Madrid. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales-Ayuntamiento de Madrid, 2008, p. 496. 61. AGA. Educación y Ciencia. Caja 32/16199. 62. GARCÍA JURADO, Francisco: “El nacimiento de la Filología Clásica en España. La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid (1932-1936)”. Estudios clásicos, Tomo 50, n.º 134 (2008), 98-99. 63. Archivo Histórico Universidad de Madrid, Expediente P-742-12. AGA. Educación y Ciencia. Caja 32/16199. 64. MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: Pioneras españolas…, op. cit., p. 258. 65. AGA. Educación y Ciencia. Caja 32/16198. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 274 adscrita a la asignatura de Hidrología y Climatología médica 66, y Auxiliar del Laboratorio de Fisiología dirigido por Juan Negrín. La guerra le sorprende en Lugo y allí se establecerá como médica 67. También en la Facultad de Medicina está Ángeles Pérez González del Río (Avilés, 1913), que comenzó como alumna interna de la cátedra de Patología General en 1931, después como Ayudante de clases prácticas honoraria a partir de 1933, en diciembre de 1939 en el Seminario de Genética con el sueldo de 3600 pesetas anuales, y en 1941 es médica interna, jubilándose en 1978 como Profesora Adjunta, cuerpo del que formaba parte desde 1961. En 1980 se le concedió la medalla de la Universidad Complutense por su larga trayectoria docente 68. Pero va a ser el curso 1932-1933 cuando el número de las que figuran en los cuadros de enseñanza crezca de manera significativa en las aulas universitarias madrileñas. De manera especial en la Facultad de Medicina donde Josefa Chabás Martí, alumna interna desde 1922 y colaboradora de la Cátedra de Oftalmología, es nombrada Ayudante Jefe de Laboratorio de ese mismo departamento; puesto por el cobraba un sueldo de 2500 pesetas anuales en 1934. Continúa después de la guerra como Ayudante Jefe del Laboratorio de Oftalmología, siendo confirmada en noviembre de 1957 mediante oposición; permanece hasta el 30 de noviembre de 1966, fecha en la que cesa 69. Josefina Cobos Martín es Ayudante, encargada del Museo Anatómico, con un sueldo de 4000 pesetas anuales, trabajo que sigue desempeñando durante la guerra civil, pues se prorroga su nombramiento en septiembre de 1937; e igualmente una vez finalizada la contienda, al ser confirmada en junio de 1939 en el cargo, y desempeñarlo hasta que en julio de 1961 cesa 70. En el Departamento de Patología Quirúrgica es Ayudante instrumentista Pilar Ezquerra Iguacel, con haberes de 3000 pesetas anuales, a la cual se le sigue renovando el nombramiento al menos hasta noviembre de 1943 71. Como Directora del Seminario de Estudios Experimentales de Genética adscrito al Departamento de Patología General, encontramos a Jimena Fernández de la Vega Lombán (Ribadeo, 1895-Santiago, 1984) con un sueldo de 6000 pesetas anuales, que bajará a 5400 en 1935 72. Entre 66. Idem, Caja 31/2214. 67. GURRIARÁN RODRÍGUEZ, Ricardo: Ciencia e conciencia na Universidade de Santiago…, op. cit., p. 233. 68. FUENTE PÉREZ PEÑA, Fernando: Exilio y depuración política en la Facultad de Medicina de San Carlos. Madrid, Edit. Visión Net, 2005, p. 285. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2217. 69. AGA. Educación y Ciencia. Cajas 31/2213 y 31/2217. 70. Idem, Cajas 31/1047 y 31/2217. 71. Idem, Cajas 31/2213 y 31/2217. 72. Ibidem. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 275 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 1923 y 1927 había estado pensionada por la Junta para la Ampliación de Estudios en Alemania y Austria, y a la vuelta había trabajado en Madrid en el Instituto de Patología Médica del Hospital General y en el Laboratorio Central de Investigaciones Clínicas de la Facultad de Medicina dirigido por Gustavo Pittaluga. De nuevo volvería a ser pensionada por la Junta para la Ampliación de Estudios para otra estancia en Alemania y en Italia, de octubre de 1933 a octubre de 1934. Después de la Guerra es reclamada a la Universidad para trabajar en la Delegación de Protección de Menores, y poco después gana las oposiciones a Médico de Balneario. En la Facultad de Medicina son Ayudantes temporales, Gloria de Mingo en el Laboratorio de Higiene de la Sección de Farmacia, con un sueldo de 2000 pesetas anuales; nombramiento que en julio de 1934 se le prorroga por otros dos años 73. La médica alemana Hedwig Olmes Nordman, Doctora en Medicina en Alemania y Licenciada en Medicina y Cirugía en España, en el Departamento de Patología Interna, con un sueldo de 2.875 pesetas, puesto que compagina con el de médica del Hospital alemán en Madrid; ya como Profesora Adjunta, cesa en 1955 “por renuncia voluntaria” 74. Y la Ayudante de Laboratorio Bernarda Torres Gutiérrez, a la que se le prorroga el nombramiento en abril de 1935 con el mismo sueldo, 1500 pesetas 75. También como Ayudante de Laboratorio en el Departamento de Patología Quirúrgica, Sección de Urología, y con un sueldo de 2000 pesetas, trabaja Mercedes de la Peña Pineda, la cual cesa en octubre de 1935 “por renuncia volunta” 76. El nombramiento de agosto de 1932 de la Ayudante temporal Catalina Thal Laserson en el Departamento de Dermatología y Venerología, con un sueldo previsto de 1500 pesetas, será anulado en el mes de octubre “de conformidad con el dictamen del Consejo Nacional de Cultura, por ser la interesada extranjera y no tener adquirida la ciudadanía española” 77. Pilar Brea González era Ayudante Técnica, tarea para lo que no era necesario el título de licenciatura, en el Departamento de Fisiología con un sueldo de 4000 pesetas; permanecerá hasta agosto de 1939, fecha en que cesa 78. A la Facultad de Filosofía y Letras se incorporan varias profesoras. Para la Sección de Pedagogía, que se inauguró en este curso de 1932-1933, van a ser nombradas como Auxiliares temporales, con el sueldo de 3000 pesetas —que pasará a 5000 cuando ocupan una cátedra vacante—, la licenciada en Filosofía y Letras y directora de la Residencia de Señoritas, María de 73. Idem, Caja 31/2213. 74. Idem, Cajas 31/2213 y 31/2217. 75. Idem, Caja 31/2213. 76. Ibidem. 77. Idem, Caja 31/2214. 78. Idem, Caja 31/2213. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 276 Maeztu Whitney (Vitoria, 1881-Buenos Aires, 1948) en la asignatua de Pedagogía e Historia de la Pedagogía, materia que explicará hasta 1936, ya que durante la guerra decide tomar el camino del exilio hacia Argentina. Y María del Carmen Gayarre Galbete (Pamplona, 1900-Madrid, 1996) en la asignatura de Paidología; María no retorna en 1939, Carmen sí, explicando hasta final de los años cuarenta Sociología, Pedagogía, o Pedagogía Superior en el Doctorado, combinando Auxiliaría y Encargo de cátedra vacante; en la prórroga de contrato de enero de 1945 cobraba 6000 pesetas 79. Se dedicó después al campo de la atención a personas con discapacidad intelectual, finalidad con la que creó la Fundación Gil Gayarre, declarada en 1964 de carácter benéfico docente 80. En la sección de Historia estaba María Teresa Bermejo Zuazua como Ayudante de Paleografía y Diplomática con el profesor Agustín Miralles Carlo de 1932 a 1936. Su compañera de estudios Soledad Ortega Spottorno contaba de ella que fue “la mejor discípula de don Agustín en aquellas calendas”; exiliada en América siguió “trabajando intensamente en cuestiones documentales y paleográficas” 81. Matilde López Serrano (1899-1994) también Ayudante en 1932 —en agosto de 1931 había ganado una plaza de Bibliotecaria 82—, después Auxiliar, Encargada de Cátedra y en 1961 Profesora Adjunta Numeraria. Se encargó de asignaturas como Arqueología, Numismática y Epigrafía, Historia del Arte o Historia de América 83. Dedicación que compartía con la de bibliotecaria, como Directora de la Biblioteca del Palacio Real, y con sus numerosas investigaciones. Pilar Parra Garrigues era Ayudante de clases prácticas en la Sección de Filosofía, nombramiento que pasa a ser de Auxiliar en noviembre de 1933 en la asignatura de Historia de la Filosofía. Después de la guerra civil, en 1941, imparte la disciplina de Lógica hasta que en febrero de 1943 cesa en este trabajo de profesora universitaria 84. En 1933 se celebraron los Cursillos de Selección para incorporarse al profesorado de Segunda Enseñanza. Y muchas licenciadas obtuvieron una plaza para la docencia en Institutos. Pero igualmente están las que continúan apostando por la universidad. En el mes de febrero es ya Ayudante temporal 79. Idem, Cajas 32/16199, 31/2217 y 31/2218. 80. IRIBARREN RODRÍGUEZ, J.: “Carmen Gayarre Galbete”. Separata del Boletín del Real Patronato, n.º 32 (diciembre 1995). 81. HENRÍQUEZ JIMÉNEZ, Antonio: “Unos recuerdos de don Agustín Millares”. Boletín Millares Carlo, n.º 19 (2000), 60. 82. Escalafón del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, en Boletín Oficial del Estado, n.º 213, de 6 de septiembre de 1961, p. 13018. 83. AGA. Educación y Ciencia. Cajas 32/16199, 31/2217 y 31/2218. 84. Ibidem. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 277 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 María de Castro Cantalapiedra en el Departamento de Dermatología y Venereología de la Facultad de Medicina, con prórrogas en 1935 y 1936, pero a la que se cesa el 31 de marzo de 1939 “por haber terminado el periodo de su actuación” 85. En la Facultad de Ciencias María Teresa Toral Peñaranda (Madrid, 1911-1994), recién terminada la licenciatura en Químicas, a quién su compromiso con la actividad política la llevó a ser encarcelada en 1939 y, de nuevo en 1945 cuando trabajaba regentando una Farmacia 86. La prensa publicó la noticia de que había ingresado en la cárcel el uno de diciembre de 1945 afirmando que se hallaba “sujeta a sumario por actividades terroristas —no políticas— y no se cree que la petición fiscal sea de muerte” 87; exiliada en México destacó allí por los trabajos de grabado artístico a los que se dedicó, junto a su labor de traductora 88. Otra profesora que al finalizar la guerra toma el camino del exilio, en República Dominicana, es la Ayudante María Purificación Ugarte España (Segovia, 1914-Santo Domingo, 2011); en 1933 era Auxiliar de Historia Contemporánea de España en la Facultad de Filosofía y Letras cobrando 3000 pesetas 89. En el país de acogida desarrollaría una intensa vida intelectual; en uno de los artículos que publica en la Revista de la Academia Dominicana de la Historia a la que pertenece, dice de sí misma que es “historiadora, profesora universitaria y académica supernumeraria de la Academia Dominicana de la Historia” 90. Estaba igualmente en la Facultad Esperanza Guerra Sánchez-Moreno, Ayudante de clases prácticas y Auxiliar en 1935 del catedrático de Geografía. Junto a ellas, María Luisa Fuertes Grasa (Madrid, 1913), primero Ayudante de griego desde 1933 —“se la consideraba parte de una generación emergente de jóvenes arabistas” 91—, y Auxiliar después de Lengua y Literatura. Fue varios años becaria de la Escuela de Estudios Árabes y viajó en el Crucero Universitario por el Mediterráneo 92. En febrero de 1935 ingresa en el cuerpo 85. Idem, Caja 31/2217. 86. GARAI BENGOA, Juan Ramón: Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista. Tafalla, Ed. Txalaparta, 2008, p. 163. 87. ABC, de ocho de marzo de 1946, p. 17. 88. Se ha publicado recientemente una biografía y recopilación de su obra escrita por un hermano: TORAL PEÑARANDA, Enrique: María Teresa Toral Peñaranda. La voluntad de Investigar y Crear. Alcalá la Real (Jaén), Asociación Cultural Enrique Toral y Pilar Soler, 2010. 89. AGA. Educación y Ciencia. Caja 32/16199. 90. Revista Clío. Órgano de la Academia Dominicana de la Historia, año 71, n.º 166 (julio-diciembre 2003), 19. 91. FULLOLA PERICOT, Josep María; GRACIA ALONSO, Francisco: El sueño de una generación: el crucero universitario por el mediterráneo de 1933. Barcelona, Edic. Universidad de Barcelona, 2006, p. 474. 92. LÓPEZ-RÍOS, Santiago; GONZÁLEZ CÁRCELES, Juan Antonio: La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid…, op. cit., p. 496. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 278 de Bibliotecarias, aunque sin dejar la docencia en la Universidad, en la que continúa hasta los años cincuenta. Entre las profesoras que encontramos en 1934 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid destacan cinco nuevos nombres. Encarnación Cabré Herreros (Madrid, 1911-2005), una joven arqueóloga que se había formado en España y en otros países, y desde los diecisiete años venía realizando numerosos trabajos de campo, fruto de la colaboración con su padre, arqueólogo. Se encarga de la asignatura de Historia del Arte Griego y Romano hasta 1936, siendo al mismo tiempo profesora en el Instituto-Escuela. Ocupada durante la guerra en salvar el patrimonio artístico de Madrid, una vez terminada contrae matrimonio con un “entonces Meteorólogo y más tarde Catedrático de Física del Aire de la Universidad Complutense de Madrid”. La atención a sus ocho hijos y otras obligaciones familiares la distancian de la actividad anterior que sólo retomará mucho después cuando vuelve a tener tiempo para ello 93. Julia de Francisco Iglesias era profesora Auxiliar en ese mismo 1934, y también en 1939, en la asignatura de Historia Medieval, Universal y de España 94 hasta que en septiembre de 1940 gana una plaza de catedrática de Instituto de Lengua y Literatura Española; cambio que no le impide seguir investigando y publicando sobre historia de la literatura y sobre innovaciones pedagógicas. María Hernández Sampelayo era Ayudante de clases prácticas de Geografía e Historia y en 1936 solicita autorización para presentarse a las oposiciones de Institutos de Segunda Enseñanza 95. Como Lectora de Francés encontramos a Rose Lafont. En la Facultad de Ciencias figura como Ayudante de clases prácticas María Mercedes González Gimeno; se reincorpora en 1939 a la asignatura de Antropología, con el sueldo de 6000 pesetas anuales. Mientras está realizando la Tesis doctoral que defiende en 1943 sobre Antropología de la mujer berebere en Marruecos 96 obteniendo Premio Extraordinario. Colabora en el Instituto “Bernardino de Sahagún” del Consejo Superior de Investiga- 93. Sobre la vida y aportaciones arqueológicas de Encarnación Cabré puede consultarse: BAQUEDANO BELTRÁN, María Isabel: “Doña Encarnación Cabré: sus trabajos arqueológicos en Guadalajara y en la colección Cerralbo”. En GARCÍA-SOTO MATEOS, Ernesto; GARCÍA VALERO, Miguel Ángel; MARTÍNEZ NARANJO, Juan Pablo (coords.): Actas del Segundo Simposio de Arqueología de Guadalajara. Madrid, Junta de Comunidades Castilla- La Mancha, 2008, pp. 489-516. Ídem: “Doña Encarnación Cabré Herreros y la investigación arqueológica. Algunas notas sobre sus aportaciones científicas a través de sus publicaciones”. En GARCÍA-SOTO MATEOS, Ernesto (ed.): Actas del Primer Simposio de Arqueología de Guadalajara. Sigüenza, Centro de Profesores de Sigüenza, Vol. 1, 2001, pp. 21-31. 94. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2217. 95. Idem, Caja 32/16198. 96. Madrid, CSIC, 1946, 302 pp. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 279 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 ciones Científicas desempeñando durante unos años la Jefatura de Sección. Cesa en la Facultad en julio de 1957 97. Sobre las profesoras localizadas en el curso previo a la guerra civil, en primer lugar y en la Facultad de Filosofía y Letras, está Paulina Junquera de Vega, Profesora de Historia del Arte, viajera del Crucero Universitario por el Mediterráneo y que se mantendrá una vez finalizada la guerra; una profesora muy recordada por sus alumnos: “magnífica profesora de Historia del Arte” comentaba uno de ellos 98. Su especialización en arte la preparó para ser nombrada al cabo de unos años Jefe del Negociado del Tesoro Artístico del Patrimonio Nacional 99. Una segunda, Carmen Rivas, Ayudante de la cátedra de Historia contemporánea en la asignatura de Arte Español del siglo XIX 100. En la Facultad de Medicina María Luisa Herraiz Ballesteros, nacida en Buenos Aires, era alumna interna del Laboratorio de Higiene desde 1932, y tres años después, en 1935 sería nombrada Ayudante temporal con 2000 pesetas de haberes anuales, para lo cual tiene que cesar “en el cargo de Alumno Interno” 101. En junio de 1939 figura como cesada igual que su hermano Leopoldo también Ayudante de la Cátedra de Higiene 102. 6.—Completar la carrera académica en la Universidad de Granada La primera licenciada que se incorpora a la docencia en la Universidad de Granada, que estrena ese espacio para las mujeres, hará todo su itinerario profesional como profesora de la misma, jubilándose como Adjunta. Fue Joaquina Eguaras Ibáñez (Orbaiceta, Navarra, 1897-Granada, 1981) 103 que había realizado con brillantez la carrera de Filosofía y Letras, terminán- 97. AGA. Educación y Ciencia. Expediente personal de María Mercedes González Gimeno. Caja 21/20374. 98. Vicente Rubio Sánchez, historiador español dominico, afincado en República Dominicana. Clío. Órgano de la Academia Dominicana de la Historia, año 71, n.º 166 (julio-diciembre de 2003), p. 54. 99. Cfr. Blanco y Negro, de 21 de octubre de 1961, p. 5. 100. RODRÍGUEZ LÓPEZ, Carolina: “Experiencias universitarias en torno a 1910. En el centenario del acceso de la mujer a los estudios universitarios”. CEE Participación Educativa, n.º 15 (noviembre 2010), p. 217. 101. Oficio de 12 de diciembre de 1935. AGA. Educación. Expediente personal de María Luisa Herraiz Ballesteros. Caja 31/2213. 102. FUENTE PÉREZ PEÑA, Fernando: Exilio y depuración política…, op. cit., pp. 307-308. 103. RAMALLO ORTIZ, Juan A.: Catálogo de profesores de la universidad de Granada (1845-1935). Granada, Imprenta Román, 1976, p. 104. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 286 disponiendo que “vuelva a desempeñar la Auxiliaría temporal […] hasta cumplir el tiempo para el que fue nombrada, y perciba los haberes que le correspondan a partir de su presentación en la Universidad” 133. Con distintos tipos de nombramientos —en 1947 el de profesora Adjunta por oposición con 6000 pesetas anuales de sueldo— permanece hasta mil novecientos cuarenta y siete impartiendo siempre la asignatura de Química experimental 134. Una Universidad donde quienes han estudiado su historia demuestran las dificultades para contar con profesorado en las dos primeras décadas de su restauración, lo mismo que una vez finalizada la guerra, pero ni siquiera en esta situación fue fluida y deseada la incorporación femenina. 7.—Profesora de Derecho en la Universidad de Zaragoza El cuadro de profesorado de esta Universidad aragonesa acogerá en este periodo a una profesora de Derecho. Pero antes se produce en otras Facultades. María Antonia Zorraquino Zorraquino (Zaragoza, 1903-1993), “la única mujer entre veintitrés varones de su promoción” en la carrera, finaliza la licenciatura en Ciencias en la Universidad de Zaragoza en junio de 1925, y en el mes de noviembre es nombrada Ayudante de clases prácticas de Química General en esa Facultad 135. Una experiencia muy corta en el tiempo, pues se redujo a ese curso académico, aunque continúa preparando el doctorado en el Laboratorio de Investigaciones Bioquímicas dirigido por Gregorio Rocasolano; Tesis defendida en la Universidad de Madrid en 1930 sobre Investigaciones sobre estabilidad y carga eléctrica de los coloides 136. Un año después se incorporan a la misma Facultad dos nuevas profesoras. Jenara Vicenta Arnal Yarza (Zaragoza, 1902-Madrid, 1960), premio extraordinario en la licenciatura en Ciencias Químicas; permanece durante cuatro cursos académicos como Ayudante y Auxiliar de las asignaturas de Química Analítica, Electroquímica y Ampliación de Física. Tiempo en el que elabora y defiende la Tesis de Doctorado y obtiene por oposición una plaza de catedrática de Instituto de Segunda Enseñanza en la disciplina de Física y Química. No interrumpe, sin embargo, su labor investigadora y sus publicaciones, en Laboratorios de Zaragoza, Alemania y Suiza —con 133. AGA. Educación y Ciencia. Cajas 31/893. 134. Idem, Cajas 31/893, 31/2214, 31/2218, 31/2219 y 21/20381. 135. Universidad de Zaragoza. Archivo Central del Rectorado. Expediente Signatura 5452. 136. MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: “La Residencia de Estudiantes para Señoritas y el Laboratorio Foster (Mujeres de Ciencia en España, a principios del siglo XX)”. Éndoxa: Series Filosóficas, n.º 14 (2001), 160. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 287 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 pensión de la JAE— y Madrid 137. En 1933 participa en los Cursos de la Universidad de Verano de Santander elegida por la Universidad de Zaragoza. Los Institutos de Calatayud, Barcelona, Bilbao y, a partir de 1939, el “Beatriz Galindo” de Madrid, fueron los centros en que desarrolló su actividad docente; en este último también como directora 138. La segunda, Ángela García de la Puerta (Soria, 1903), Maestra Superior, licenciada en Ciencias Químicas con Sobresaliente y Premio en todas las asignaturas de la carrera, Doctora con Sobresaliente y Premio Extraordinario, desde 1926 a 1928 en que gana la oposición a cátedra de Instituto es Ayudante, Auxiliar de Química Analítica, y Encargada de cátedra de Química teórica 139. Entre 1927 y 1929 tres estudiantes de la Facultad de Medicina se incorporan como alumnas internas de la misma, Mercedes Gironza Solanas, Ascensión Ariz Elcarte y Martina Bescós García (Zaragoza, 1912-2008), pero sólo esta última, acabada la carrera en 1933 con premio extraordinario, va a continuar como Ayudante de clases prácticas de Patología Médica; responsabilidad que comparte con estancias en la Universidad de Madrid y en la de Viena —pensionada por la JAE— mientras realizaba el Doctorado, Tesis que defendió en 1935 obteniendo premio extraordinario. Y se presenta además en ese año a las oposiciones de Médico de la Marina Civil y de Inspector Provincial de Sanidad, que aprueba. En febrero de 1936 se mantiene como Ayudante de clases prácticas de Patología Médica, y después de la guerra en el Hospital Clínico de la Universidad, en la cátedra de Patología General y en la de Cardiología, desarrollando actividades investigadoras y docentes hasta su jubilación en 1982 140. Una actividad académica compaginada con la profesión médica hasta el final de su vida laboral, siendo considerada la primera cardióloga española 141. 137. AGA. Educación y Ciencia. Caja 7486. MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: Pioneras españolas…, op. cit., p. 307. FLECHA GARCÍA, Consuelo: “Compartiendo saberes y experiencia en la Universidad Internacional de Santander”. En FOLGUERA, Pilar (ed.): Mujeres con voz. Voces del silencio. Una historia necesaria de la UIMP. Santander. UIMP, 2010, pp. 75-76. 138. XIMENEZ DE SANDOVAL, Felipe: “Una mujer ejemplar”. ABC (Madrid) de 19 de junio 1960, p. 65. 139. AGA. Educación y Ciencia. Legajo 18474. FERNÁNDEZ LLAMAS, Piluca; BASELGA MANTECÓN, Cristina; TORRES MARTÍNEZ, Inocencia; GAUDÓ GAUDÓ, Concha: “Pioneras en la Educación Secundaria en Aragón”. En VICENTE Y GUERRERO, Guillermo (coord.): Historia de la Enseñanza Media en Aragón. Zaragoza. Instituto Fernando el Católico, 2011, pp. 314-316. 140. Idem, p. 294. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2215. 141. FERREIRA MONTERO, Ignacio J.: “In Memoriam. Dra. Martina Bescós García”. Revista Española de Cardiología, Vol. 61, n.º 9 (2008), 983. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 288 Amparo Pérez Carnicero (Santibáñez, Zamora, 1904-Madrid, 1993) licenciada en Medicina por la Universidad de Madrid se incorpora a la Universidad de Zaragoza en 1932 como Ayudante de clases prácticas de Farmacología experimental, asignatura de la que era catedrático su marido, Benigno Lorenzo Velázquez 142; y en 1934, siendo ya Doctora, es nombrada Auxiliar por un periodo de cuatro años. La renovación no puede producirse en 1938 al estar vigente una Orden de 17 de noviembre de 1936 de la Presidencia de la Junta Técnica del Estado que disponía no fueran prorrogados los nombramientos de Auxiliares Universitarios. Al finalizar la guerra es nombrada de nuevo Ayudante de clases prácticas de Farmacología, cargo del que cesa en 1941 143 coincidiendo con el traslado de su marido a la misma cátedra en la Universidad de Madrid. En 1933 era Ayudante de clases prácticas la Doctora en Medicina y especialista en Pediatría Elisa Fernández de la Vega Lombán (Ribadeo, 1896-Zaragoza, 1933). Licenciada por la Universidad de Santiago de Compostela en 1919 y doctora en 1921, se había trasladado unos años después a Madrid para seguir colaborando con el catedrático de Patología Roberto Novoa Santos, su maestro. Pensionada por la JAE, no llega a viajar debido al trabajo que estaba realizando. Después de su matrimonio con el catedrático de Medicina Gumersindo Sánchez Guisande, vive en Sevilla donde desempeña el cargo de Ayudante desde 1925 a 1930, al que ya me he referido, cargo que sigue desempeñando en la Universidad de Zaragoza donde es destinado su marido, en las disciplinas de Anatomía y de Técnica 144. La muerte le sorprendió en el mes de noviembre de 1933. Otra de las Ayudantes era Carmen Moraleda Carrascal, adscrita a Histología y Anatomía patológica 145; su marido, José María Muniesa Belenguer, que era profesor auxiliar de la cátedra de Fisiología en la misma Facultad, en octubre de 1936 fue asesinado 146. Ella continúa en 1939 como Directora del Laboratorio Clínico de la Facultad 147, jubilándose en 1976. Y también en el curso que finaliza con 142. SÁNCHEZ GARCÍA, Pedro: “Historia de la Farmacología Española. Don Benigno Lorenzo Velázquez: más de medio siglo farmacológico”. Actualidad en Farmacología y Terapéutica, Vol. 2, n.º 4 (diciembre 2004), 242. 143. Archivo de la Universidad de Zaragoza. Expediente personal de Amparo Pérez Carnicero. Medicina: Legajos 13-E-2-5, 24-4-12 y 24-4-14. 144. Archivo de la Universidad de Zaragoza. Medicina: Legajo 24-4-14. 145. Ibidem. 146. MARTÍNEZ DEL CAMPO, Luis G.: “Depurar y Ahorrar. La Purga del Profesorado Universitario en Zaragoza (1936-1945)”. Rolde: Revista de cultura aragonesa, n.º 132 (2010), 7 y 9. 147. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2217. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 289 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 la guerra civil, el de 1935-1936, es Ayudante de clases prácticas Aurora Sanz Alonso en la asignatura de Pediatría 148. De la Facultad de Ciencias podemos referirnos, por ejemplo, a la licenciada en Químicas María Pilar Abós Ripollés (Zaragoza, 1910), Ayudante durante el curso 1931-1932 en la asignatura de Química Analítica, recién terminada la carrera 149. Tres años más tarde se incorpora como profesora de Matemáticas del Instituto de Segunda Enseñanza de Caspe donde le sorprende la guerra, siendo confi rmada en el cargo en noviembre de 1939 por la Comisión Depuradora 150. A Cándida Uriel Díez (Gomara, Soria, 1908), también recién licenciada en Químicas, pues realiza el examen de Grado en febrero de 1933 mereciendo sobresaliente —y unos meses más tarde el premio extraordinario—, es nombrada Ayudante de Complementos de Física en ese mismo mes de febrero 151. En julio participa además en los Cursillos de Selección de Física y Química que supera, y es destinada a partir de octubre de 1933 al Instituto de El Ferrol. Desde esa ciudad va a participar en los Cursos de la Universidad de Verano de Santander de 1933 becada por la Universidad de Santiago 152. En el nivel de segunda enseñanza, en el que gana la oposición a Cátedra en 1942, se desarrollará todo su itinerario profesional ejerciendo en diferentes Institutos 153. Nada más terminar, igualmente, la carrera de Químicas en 1934, Elena Borao Molto (Zaragoza, 1915) es nombrada Ayudante de clases prácticas 154, pero como sucedió en el caso de otras muchas, su carrera profesional posterior se desarrollaría en Institutos de Enseñanza Media. Va a ser en esta Universidad de Zaragoza, donde la licenciada en Derecho —la primera en esta Universidad— Sara Maynar Escamilla (Zaragoza, 1906-1986), carrera que terminó con premio extraordinario y número uno de su promoción, un hecho que tuvo una gran repercusión en la prensa nacional 155, es nombrada Ayudante de clases prácticas en noviembre de 1930 adscrita a Derecho Internacional Público y Privado. En lo que sabemos 148. Archivo de la Universidad de Zaragoza. Medicina. Legajo 24-4-14. 149. Universidad de Zaragoza. Archivo Central del Rectorado: Expediente de María Pilar Abós Ripollés: Signatura 5449. AGA. Educación y Ciencia. Expediente Académico: Legajo 8792-55. 150. AGA. Educación y Ciencia. Expediente de Depuración: Legajo 18460. 151. Universidad de Zaragoza. Archivo Central del Rectorado: Expediente Signatura 5452. AGA. Educación. Expediente de Depuración: Legajo 18530. Expediente Académico: Legajo 10730-57. 152. MADARIAGA DE LA CAMPA, Benito; VALBUENA, Celia: La Universidad Internacional de Verano…, op. cit., p. 256. 153. MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: Pioneras españolas…, op. cit., pp. 339-340. 154. Universidad de Zaragoza. Archivo Central del Rectorado: Expediente Signatura 4555. 155. La revista La Estampa (Madrid) de 7 de enero de 1930 le dedica la portada, y de nuevo se refiere a ella en el número de 9 de abril de 1932. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 290 hasta ahora, la primera profesora de una Facultad de Derecho en España. Finalizada la guerra se incorpora a una nueva disciplina, la de Derecho Administrativo 156. Pero en 1941 se decidiría por la segunda enseñanza para su ejercicio profesional, trabajando durante muchos años en el Instituto de Alcañiz como profesora de Lengua y Literatura 157. 8.—Algunas de las incorporadas a otras Universidades De las que ejercieron en la Universidad de Barcelona destaco aquí a algunas de ellas, sobre todo de la Facultad de Ciencias. En el curso 1926- 1927 nos encontramos con María Ángeles Ferrer Sensat (Barcelona, 1904- 1992), que había terminado el bachillerato con premio extraordinario y la licenciatura en Ciencias Naturales en la Universidad de Barcelona en junio de 1926 con sobresaliente; era Ayudante de Clases Prácticas adscrita a la asignatura de Zoografía de Articulados en la Facultad de Ciencias; docencia que desempeña hasta noviembre de 1930 en que es nombrada para el Encargo de la cátedra vacante de esa misma asignatura 158. Desde diciembre de 1928 alterna esta dedicación con la de profesora Ayudante interina de Historia Natural en el Instituto de Segunda Enseñanza de Barcelona, nivel educativo en el que permanecerá hasta su jubilación en 1974, después de haber superado los Cursillos de Selección de 1933, ganar las oposiciones a Cátedra en el año 1941, y realizar una destacada tarea de innovación pedagógica 159. Cuando comienza el curso 1929-1930 Emilia Fustegueras Juan (Barcelona, 1897) comienza la colaboración en la Cátedra de Geología como Ayudante de clases prácticas; serán tres años de trabajo en la Universidad de esta licenciada en Ciencias Naturales y en Farmacia, compartido con nombramientos en Institutos de Segunda Enseñanza, hasta que, como Catedrática numeraria por oposición, pasa a formar parte en Comisión de Servicios del Instituto-Escuela de Barcelona 160. 156. Idem, Expediente 5451. 157. FERNÁNDEZ LLAMAS, Piluca y otras: “Pioneras en la Educación…”, op. cit., pp. 289-291. 158. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/891. 159. AGA. Educación y Ciencia. Legajo 9278. FLECHA GARCÍA, Consuelo: “María Ángeles Ferrer Sensat, autora de libros de texto de Ciencias Naturales”. En GÓMEZ, María Nieves; TRIGUEROS, Guadalupe: Los manuales de texto en la Enseñanza Secundaria. Sevilla, Editorial Kronos, 2000, pp. 239-253. 160. AGA. Educación y Ciencia. Legajo 9277. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 291 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 Enriqueta Ortega Feliú (Barcelona, 1892) maestra y licenciada en Ciencias Naturales era en 1930 Auxiliar temporal en la asignatura de Biología y Zoología de vertebrados. Había realizado en Madrid el Doctorado en Farmacia viviendo en la Residencia de Señoritas. Eficiente en su trabajo intelectual, fue Tesorera de la Revista Española de Biología en la Sección de Barcelona. El final de la guerra obligó a esta profesora a cambiar de país con exilio, primero en Francia y después en México, país de acogida donde desempeñó una importante actividad docente e investigadora al ser admitida en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas como profesora de la sección de Biología 161. Su ausencia de la Universidad de Barcelona cuando se retoma la actividad académica, hace que se la desvincule de la misma, lo que consta en su expediente de separación de esa manera: “no habiéndose presentado a servir sus cargos de Auxiliar temporal”; una decisión que se firma el cuatro de marzo de 1940 162. Otras dos profesoras se incorporan a la Facultad de Ciencias en 1931, en este caso licenciadas en Ciencias Exactas. María Montserrat Capdevila d´Oriola, (Cabestany, Francia, 1906-Barcelona, 1993) que había ejercido como profesora de Matemáticas y de Francés en Institutos de Segunda Enseñanza, a lo que dedicará su actividad en adelante, es nombrada profesora Auxiliar de Astronomía General y Física del Globo. Becada por la JAE en dos de las convocatorias para estudios matemáticos, es éste el campo en el que desarrollará varias investigaciones 163. Y María Teresa Arnaldo Targa (Lérida, 1910), Ayudante de Clases prácticas de Análisis Matemático de 1931 a 1933. Comparte esta dedicación con docencia en el Instituto-Escuela de Barcelona, y será también en el nivel de segunda enseñanza donde desarrollará su ejercicio profesional 164. Cuando en 1933 se inicia en Barcelona la Sección de Pedagogía dentro de la Facultad de Filosofía y Letras, Margarita Comas Camps (Baleares, 1892-Exeter, 1973) es nombrada profesora de la asignatura de Biología Infantil. Había estudiado en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio eligiendo la opción profesional de Profesora de Escuela Normal, Licenciada en 1926 y Doctora en 1928, en Ciencias Naturales, con un itinerario va- 161. BARAHONA, Ana; PINAR, Susana; AYALA, Francisco José: La genética en México: institucionalización de una disciplina. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2003, p. 32. Y NARANJO OROVIO, Consuelo; PUIG-SAMPER MULERO, Miguel Ángel: “Las redes de la ciencia: la JAE en el exilio”. Asclepio: Revista de historia de la medicina y de la ciencia, Vol. 59, Fasc. 2 (2007), 247-248. 162. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/891. 163. MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: Pioneras españolas…, op. cit., pp. 137, 155-156 y 312. AGA. Educación y Ciencia. Legajo 8128. 164. AGA. Educación y Ciencia. Legajo 18462. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 292 lioso por la formación adquirida, por su actividad investigadora dentro y fuera de España como pensionada en varias convocatorias de la JAE, por sus publicaciones y por su innovador ejercicio docente. Fue admitida en la “Institució Catalana d’Història Natural” en octubre de 1932, junto con Enriqueta Ortega, a la que presento María Ángeles Ferrer, que ya formaba parte anteriormente de esta Sociedad científica 165. Pero una vez más, la guerra civil le hace dejar la Universidad y la Normal de Barcelona optando por el exilio en Inglaterra donde seguirá trabajando como profesora de Biología hasta el final de su vida 166. Antes del levantamiento militar, en la Facultad de Filosofía y Letras trabajaba como Ayudante de la asignatura de Lógica, Nuria Folch Pi (Barcelona, 1916-2010); una licenciada muy comprometida cultural y políticamente 167 lo cual la encaminaría también hacia el exilio en 1939, aunque después de unos años, en 1948, regresa a Barcelona donde además de editora —cofundadora con su marido de la editorial Club Editor—, ejercerá como profesora en el Instituto de Bachillerato Albéniz, en Badalona. Y se incorpora al finalizar la carrera, María Celma Villares (Barcelona, 1910), una licenciada que siendo estudiante había formado parte del grupo de la Universidad de Barcelona participante en el Crucero Universitario por el Mediterráneo. Ayudante de clases prácticas de Latín, continúa después de la guerra como Auxiliar de Filología clásica; pero cambiará la Universidad por la docencia en Institutos de Segunda Enseñanza 168. En la Universidad de Salamanca voy a referirme a los nombres de diez licenciadas que comienzan a ser profesoras de esa universidad antes de 1936. Ocho se inician en la Facultad de Filosofía y Letras y dos en la de Ciencias. La primera en el tiempo, María del Carmen Rodríguez Fernández (Ciudad Rodrigo, Salamanca, 1909), nombrada en octubre de 1930 Ayudante de clases prácticas de la asignatura de Lengua hebrea y arábiga y, el curso siguiente, de Lengua Latina y de Bibliografía. En 1932 pasa a ser profesora Auxiliar de Lengua y Literatura Latina, disciplina que enseñará durante tres años con un sueldo de 3000 pesetas anuales. Después de 165. Sessió Científica del 1ro d’octubre del 1932. Butlleti de la Institució Catalana d’Història Natural, 2.ª série, Barcelona, octubre-diciembre 1932, Vol. XXXII, N.os 7-8-9, pp. 181-182. 166. Entre los estudios sobre esta profesora: MOREU, Ángel C.; VILAFRANCA, Isabel: Margarida Comas, Pedagoga (1892-1973). Barcelona, Facultar de Pedagogía Universitat de Barcelona, 1998; MAGALLÓN PORTOLÉS, Carmen: Pioneras españolas…, op. cit. BERNAL MARTÍNEZ, José Marina; COMAS RUBÍ, Francesca: Margarita Comas. Escritos sobre ciencia, género y educación. Madrid, Biblioteca Nueva, 2001. 167. REAL MERCADAL, Neus: El club femení i d’esports de Barcelona, plataforma d’acció cultural. Barcelona, Publicacions de l’Abadia de Monserrat, 1998, p. 62. 168. AGA. Educación y Ciencia. Legajo 18466 y Caja 31/2218. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 293 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 unos meses de paréntesis universitario —de febrero a octubre de 1932—, para ejercer como catedrática interina de Latín en el Instituto de Ceuta, se incorpora a la segunda enseñanza en noviembre de 1935, en el Instituto de Medina del Campo como profesora encargada de Latín, pues había aprobado los Cursillos de Selección para Profesorado de Segunda Enseñanza que se realizaron en 1933 en esa asignatura 169. Francisca Pierna Chofre es Ayudante de clases prácticas, y Auxiliar desde abril de 1931 hasta octubre de 1933, alternando las asignaturas de Prehistoria, Historia Antigua y Medieval, e Historia de la Cultura 170. En el curso 1933-1934 se incorpora al Instituto de Segunda Enseñanza de Luarca, en Asturias, como Encargada de Curso de Literatura, al haber aprobado también los Cursillos de Selección para Profesorado de Segunda Enseñanza en la disciplina de Lengua y Literatura castellana 171. La discípula de Claudio Sánchez Albornoz y con quién estaba realizando la Tesis, Pilar Loscertales Baylin (Zaragoza, 1910-1972), es nombrada Ayudante de clases prácticas y Auxiliar de Lógica Fundamental en el curso 1931-1932. Había sido Aspirante al magisterio secundario en el Instituto- Escuela, colaboradora del Instituto de Estudios Históricos 172 y ganado las oposiciones en el Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Arqueología en agosto de 1931 con destino en la Biblioteca Universitaria de Salamanca. En 1934-1935 recibió una pensión de la JAE para viajar a Berlín y París. El traslado a la Biblioteca Nacional cierra el ciclo de su docencia universitaria 173 aunque no su tarea investigadora en los diferentes Archivos y Bibliotecas en los que ejerció la profesión 174. En octubre de 1934 es nombrada Auxiliar de Lengua y Literatura Griega Pilar Rodríguez Conde, elegida para esa modalidad de profesorado entre varios candidatos, por ser la Ayudante más antigua de la Sección de Historia de la Facultad salmantina 175. En ese mismo curso académico Magdalena Garretas Sastre (San Salvador del Valle, Vizcaya, 1913), que había finalizado la licenciatura en el mes de junio con premio extraordinario, ocupa el cargo de Auxiliar de Lengua y Literatura Griegas al superar a otro aspirante en 169. Idem, Caja 31/2205. Gaceta de Madrid, n.º 205, de 24 de julio de 1933, p. 533. 170. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2205. 171. Gaceta de Madrid, n.º 205, de 24 de julio de 1933, p. 532. 172. GÓMEZ MENDOZA, Josefina (dir.): La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y los Académicos de la Historia. Madrid, Real Academia de la Historia, 2008, pp. 34-35. 173. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2204. 174. “Loscertales Baylín, María Pilar”. En: Gran Enciclopedia Aragonesa. Zaragoza, Unión Aragonesa del Libro, T. VIII, pp. 2102-2103. 175. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2205. ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 CONSUELO FLECHA GARCÍA 294 las pruebas establecidas; en el siguiente curso, 1935-1936, será encargada de la cátedra vacante de esa asignatura por jubilación del titular, catedrático Enrique Esperabé de Arteaga. Siendo alumna de tercer curso de la carrera fue elegida por el Claustro de la Universidad para viajar como becaria en el Crucero Universitario por el Mediterráneo teniendo en cuenta su expediente académico 176. Terminada la guerra se encarga dos años de las disciplinas de Lengua Griega y de Sánscrito, hasta que en octubre de 1941 se incorpora a la cátedra de Lengua Griega que había ganado en las oposiciones a Institutos de Segunda Enseñanza; nivel educativo en el que desarrollará a partir de entonces su ejercicio profesional 177. Igual futuro profesional esperaba a Tomasa Oterino Sánchez, Ayudante en 1934 y Auxiliar de Lengua Latina desde abril de 1935. En julio de 1936 aprueba los Cursillos de Selección para Profesorado de Segunda Enseñanza en la asignatura de Latín; no se incorpora, perdiendo los derechos adquiridos en ese proceso de selección, pero finalizada la guerra pasaría a ejercer en Institutos de Segunda Enseñanza, opositando a Adjuntías de Latín y Griego, y ejerciendo, entre otros Institutos, en el Femenino de Salamanca 178. Las licenciadas en Filosofía y Letras, y hermanas, Isabel y Mercedes de Vega Martín son otras dos profesoras que se incorporan en 1935. Reciben nombramientos sucesivos de Ayudante, Auxiliar o Encargada de Cátedra vacante, en las asignaturas de Historia de España, Lengua y Literatura Latinas, Lenguas Clásicas y Filología Latina. Isabel, siendo estudiante había asistido a los Cursos de la Universidad de Verano de Santander como becaria de la Universidad 179. En Madrid cuando estalla la guerra como otras profesoras, participando en los Cursillos de Selección, se reintegran a su destino en 176. GRACIA ALONSO, Francisco; FULLOLA PERICOT, Josep María: El sueño de una generación…, op. cit., p. 58. 177. Escalafón de Catedráticos Numerarios de Institutos Nacionales de Segunda Enseñanza, en Boletín Oficial del Estado, n.º 136, de 15 de mayo de 1956, p. 3172. 178. AGA. Educación y Ciencia. Caja 31/2204. Gaceta de Madrid, n.º 284, de 10 Octubre 1936, p. 279. 179. MADARIAGA DE LA CAMPA, Benito; VALBUENA, Celia: La Universidad Internacional de Verano…, op. cit., p. 262. Lorenzana Prado. PROFESORAS EN LA UNIVERSIDAD. EL TRÁNSITO DE LAS PIONERAS EN ESPAÑA 295 ARENAL, 17:2; julio-diciembre 2010, 255-297 la Universidad salmantina en noviembre de 1937, continuando unos años en la docencia universitaria después de 1939, hasta que se incorporan a la docencia en Institutos de Segunda Enseñanza 180. Junto a este grupo de Letras hay otras dos profesoras en la Facultad de Ciencias. María Antonia Hernández Martín, Ayudante del Grupo de Físicas en el curso 1930-1931 es nombrada en el siguiente Auxiliar para la asignatura de Física General 181. Y en 1934 se incorpora María del Rosario Román Arroyo, Ayudante de clases prácticas y poco después Auxiliar en la asignatura de Análisis matemático. Su ejercicio profesional posterior fue el de profesora Agregada de Enseñanza Media 182. El único nombre que conocemos de las profesoras que trabajaron en la Universidad de Murcia antes de 1936, es el de María de los Dolores León Pizarro. Había estudiado Filosofía y Letras, especialidad de Historia, en la Universidad de Valencia y en octubre de 1935, al terminar la licenciatura, se incorpora como Ayudante gratuita de Lenguas clásicas. Antes de finalizar el curso, en mayo de 1936, es nombrada Auxiliar temporal con un sueldo de 3000 pesetas anuales, en la asignatura de Historia de España. Compartía esta dedicación con la de Ayudante Interina de Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza de Murcia. Sigue ocupándose de las clases durante los años de la guerra adscrita a las asignaturas de Historia de la Edad Media y de Filosofía 183, renunciando a finales de agosto de 1939 al no concederle la excedencia que había solicitado: “Bien a pesar mío me veo obligada a pedir la renuncia definitiva, según se manifiesta en la referida comunicación, por no consentir mi estado de salud, atender a las clases que como Auxiliar de esa Facultad he de desempeñar” 184. No volvería a la Universidad, su posterior ejercicio profesional se desarrollaría en la docencia de Segunda Enseñanza. 9.—¿Qué nos dice esta nómina de profesoras? El centenar de nombres que han ido llenando estas páginas nos introducen en una realidad poco conocida, pero sí con indicios suficientes como para ser imaginada. Porque las licenciadas en Medicina que en 1882 defendieron la Tesis de Doctorado, grado académico que encaminaba a la docencia universitaria, sabían que la normativa vigente no permitía que esa 180. AGA. Educación y Ciencia. Cajas 31/2205, 31/2218 y 31/2219 (Isabel de Vega), y Cajas 31/2204 y 31/2218 (Mercedes de Vega). 181. Idem, Caja 31/2205. 182. Ibidem. 183. Idem, Cajas 31/2215 y 31/1046. 184. Idem, Caja 31/2216.